—¡HECATOMBE PÍRICA!
—¡CARRERA ARROLLADORA!
—¡HIDROVORTICE ABISAL!
—¡MEGATÓN FLORAL!
—¡GIGAVOLTIO DESTRUCTOR!
—¡BERRENA TELÚRICA!
—¡PRESA ESPECTRAL!
—¡APLASTAMIENTO GIGALÍTICO!
A primera hora de la mañana la Ruta 10 estaba repleta de entrenadores, y solo una parte de ellos poseía una Pulsera Z exhibiéndose en su muñeca.
Movimientos Z estallaban por todos lados mientras los ojos de los presentes se deleitaban ante el espectáculo.
Kiawe cayó de rodillas, jadeando y con lágrimas saliendo a raudales de sus ojos. Vio hacia el cielo con una enorme sonrisa.
—Gracias… Gracias…— murmuraba, sujetando su Pulsera Z contra su pecho. Cerró los ojos, permitiendo que las lágrimas fluyeran con mayor rapidez.
Mallow y Lana se abrazaban, dando saltos de alegría mientras que de sus ojos salían sus propias lágrimas. No solo los Capitanes de Akala reaccionaban de esta manera, sino que era el actuar general de todo aquel que había recuperado sus Movimientos Z; incluso el sereno Liam parecía estar a punto de llorar en cualquier momento.
Los amigos de Ash veían el momento con grandes sonrisas. Como no nativos de la región, esa escena les hacía saber lo importante que eran los Movimientos Z para ellos, aunque... Sus ojos se centraron en dos personas; dos no nativos de Alola que se veían tan felices como aquellos que tenían a la región como tierra madre.
Aunque Elio y Selene estaban jadeando, volvieron a invocar sus Movimientos Z, siendo esta la tercera vez.
—¡HIDROVORTICE ABISAL!— gritó Elio con fuerza y con una sonrisa que iba de oreja a oreja. Araquanid, su tercer compañero (el primero había sido Incineroar y el segundo, Persian), invocó el poderoso movimiento y lo lanzó hacia el frente, directo a donde estaba el Vikavolt de Selene.
—¡GIGAVOLTIO DESTRUCTOR!— ordenó la menor. Sonreía con la misma amplitud que su hermano, y Vikavolt (quien era el sustituto de Decidueye y Muk) no dudó en obedecerla.
Pronto el gigantesco torbellino impactó contra aquel enorme haz eléctrico, creando una explosión gigantesca acompañada de una fuerte corriente de viento. Elio y Selene se vieron obligados a entrecerrar los ojos, pero no a dejar de sonreír.
Y por supuesto que también estaba Ash, solo que él parecía distinto.
Ketchum tomaba aire mientras sus ojos estaban cerrados. Separó los párpados, sabiendo bien lo que iba a hacer. Pikachu estaba esperando su comando; lo esperaba para hacer, después de tanto tiempo, un Movimiento Z.
Pero Ash no podía hacerlo. Recordaba los pasos, recordaba la sensación, pero él simplemente… ¿no podía?... Sintió como su garganta se secaba y miró sus manos, notando que éstas habían comenzado a temblar.
Estaba nervioso, se dio cuenta de ello inmediatamente. Después de tanto tiempo, por fin podría volver a realizar un Movimiento Z. Estaba tan emocionado e impaciente por empezar, que directamente comenzó a sentir nervios.
Trató de calmarse por su cuenta, pero fue entonces que sintió dos manos en sus hombros. Se giró y los encontró a ellos.
—Hagámoslo juntos— le dijo Gladio, poniéndose a su lado.
—Mi primer Movimiento Z en mucho tiempo y será junto a mis mayores rivales…— Hau sonreía, mirando hacia el frente— No se me ocurre nada mejor.
Ketchum los miró por unos segundos, levemente boquiabierto. Sonrió tras aceptar la situación.
—¡Vamos!
Frente a ellos estaban Pikachu, Primarina y Lycanroc. Los tres se veían más que preparados y sin saberlo, eran el centro de atención de muchos.
Desde algunos metros de distancia, Rotom y Lillie veían.
—¿No vas a unírteles? Este es un momento muy especial para Ash— le recordó Rotom, haciendo que la rubia asintiera.
—Somos parte del mismo equipo, pero ellos dos son sus rivales— le sonrió a la Pokédex—. Para mí, los Movimientos Z fueron un medio para salvar al mundo. Para ellos, en especial para Hau, eran una forma de vida…— se rio un poco— Además, solo tengo el Dracostal Z y ninguno de mis Pokémon conoce algún movimiento de tipo Dragón.
—¡Ya lo suponía!— escucharon exclamar. Hapu apareció detrás de ellos, retirándose una pequeña lágrima del ojo derecho— Como siempre recuerdo lo que me cuenta, señorita, antes de salir de casa elegí un Cristal Z que creí que sería ideal para usted. ¡Aunque debo admitir que fue una suerte que no me equivocara! ¡Todos se veían iguales!
Vieron la mano izquierda de Honua. En la palma había un pequeño rombo azul blanquecino en cuyo centro se podía ver un símbolo parecido a un copo de nieve.
—Este es el Criostal Z. Al igual que el Lycanrocstal Z que hace tiempo le entregué a su pareja, este es un regalo— le dijo la Kahuna con una gran sonrisa.
Lillie vio el obsequio y sin dudarlo, lo tomó entre sus dedos, poniéndolo en la Pulsera Z. Sus ojos brillaron, pues sabía quién era la única posible candidata para acompañarla.
Shiron emergió.
—¡Vamos, vamos, vamos! ¡Estoy listo! ¡Estoy más que listo!— repetía Pikachu mientras daba pequeños saltos de emoción.
—Me siento un poco nerviosa, voy a admitirlo…— murmuró Primarina con una mano en el pecho. Lycanroc le sonrió.
—Mientras tú y Mahalo tengan el mismo deseo, entonces lo harás bien— le dijo, haciendo que la Pokémon le devolviera la sonrisa.
—Gracias— tomó aire—. Creo que me siento un poco mejor.
El licántropo asintió, volviendo a mirar hacia el frente.
—Ya es hora.
Los Pokémon se sentían todopoderosos cuando recibían una inyección de Poder Z, como si nada fuera capaz de hacerles daño. Esa euforia era increíble pero no adictiva, pues desaparecía al momento de liberar el ataque.
Y por primera vez en mucho tiempo, los Pokémon recordaron cómo se sentía. Sonrieron por el subidón y se sintieron llenos de energía, pero, más importante aún, sintieron como si fueran uno con sus entrenadores. Esa última parte era, muy posiblemente, la mejor.
—¡Oh, sí, esto es genial! ¡Esto es increíble! ¡Hagámoslo, Ash!— exclamaba el roedor, imitando los mismos movimientos que su entrenador. Se encontraba cruzando las patas frente a él, formando una equis horizontal.
—Qué alegría, Hau…— Primarina sintió como las lágrimas fluían.
—Después de tanto tiempo, somos uno de nuevo, Gladio— Lycanroc poseía una sonrisa llena de confianza y orgullo.
—Una vez más, préstame tu poder, Lycanroc— Gladio, aunque solo podía ver la espalda de su Pokémon, sonreía exactamente igual que él.
—Te siento, Primarina…— Hau, con los ojos cerrados, permitía que las lágrimas cayeran libremente.
—Pikachu…— Ash veía la espalda de su querido amigo y su mente no pudo evitar recordar. Recordaba al Pikachu que había dejado atrás; a su mejor amigo. Todos los días pensaba en aquel gesto inexpresivo y en su pelaje opaco. También cerró los ojos— Lo siento, Pikachu… por no haber hecho de esta nuestra única realidad…
Y entonces, cuando la energía Z los llenó por completo, sus bocas se abrieron.
—¡SINFONÍA DE LA DIVA MARINA!
—¡APLASTAMIENTO GIGALÍTICO!
—¡GIGAVOLTIO DESTRUCTOR!
La gigantesca cantidad de electricidad generada por Pikachu; el enorme cúmulo de rocas invocado por Lycanroc, el cual lograba tapar el sol, y la descomunal masa de agua que Primarina fue capaz de producir. Todo eso era la materialización de esa sensación que los hacía sentirse todopoderosos.
Gigavoltio destructor cruzó zumbado a toda velocidad entre césped y rocas, creando un campo de electricidad estática ahí por donde pasaba. Cuando chocó contra una pared de roca, ubicada a unos pocos cientos de metros de distancia, explotó.
Aplastamiento gigalítico hizo que el día se convirtiera en noche por unos segundos. Su diámetro cubría el suficiente territorio como para aplastar la casa de Hau si así lo quería, pero en lugar de eso se estrelló contra un terreno completamente plano (que, si tenía algún desnivel, terminó de aplanar).
Por último, Sinfonía de la diva marina parecía avanzar con lentitud, pero eso era solo por su gigantesco tamaño. Si trataras de huir de él, lo más seguro es que fueras alcanzado y consumido en cuestión de segundos. Por suerte, nadie fue atrapado.
Las explosiones creadas por los tres Movimientos Z crearon una fuerte corriente de viento húmedo, cortesía de Sinfonía de la diva marina.
Tras cubrirse los rostros para evitar que el aire entrara a sus ojos, los tres humanos vieron rápidamente a sus Pokémon, quienes seguían dándoles las espaldas. Podían ver que estaban agitados por la forma en la que sus torsos se movían y porque ellos se sentían de la misma manera.
Tipo Eléctrico, Roca y Agua encararon a sus entrenadores, los tres con grandes sonrisas y ojos brillantes como la fluorita.
Los humanos también sonrieron inmediatamente.
Cuando Ash estaba por pensar en lo bien que se había sentido hacer eso, un sollozo captó toda su atención. Pronto se dio cuenta de que él, Gladio y los Pokémon estaban viendo a Hau, quien se cubría la parte derecha del rostro con la respectiva mano.
—Lo siento…— dijo, con los ojos entrecerrados— Es solo que… Mi abuelo…
Y ellos lo entendían. No dejaron que siguiera hablando y en su lugar, cada uno puso una mano sobre uno de los hombros del moreno. Gladio y Ash sonreían, pero éste último tenía los ojos vidriosos, como si también pudiera empezar a lagrimear en cualquier momento.
Los Movimientos Z eran mucho más divertidos en compañía de otros, pensó Ketchum. Y justo cuando quiso pensar en algo relacionado con su Movimiento Z, escucharon un sonido a pocos metros de ellos. Uno que reconocieron como el del hielo formándose rápidamente (sonido al cual estaban acostumbrados gracias a los Pokémon). Se giraron, encontrando un extenso rastro de hielo que culminaba en un cúmulo de grandes estacas de hielo que sobresalían en todas direcciones, a casi diez metros del suelo. Las estacas estallaron a los pocos segundos y, contrario a la gran mayoría de Movimientos Z, no creó una fuerte corriente de viento, sino que el hielo se convirtió en hermosos copos de nieve.
Buscaron al entrenador responsable de aquel movimiento y se encontraron con Lillie y Shiron. Ambas sonreían, jadeando un poco y sudando.
—¡El cumpleaños de mi Shiron apenas está empezando!— exclamó Lillie (tras haber tomado una gran bocanada de aire).
—Nine— asintió la tipo Hielo, acomodándose el flequillo de la cabeza con un movimiento de cuello.
—¡A la primera!— Hapu aplaudía, contenta— ¡Eso es sentir el Poder Z!
Y claro que no tardaron en correr hacia ella.
—¡Vi eso, Lillie-tan! ¡¿Cuándo y cómo conseguiste el Criostal?!
Elio y Selene también se les unieron en cuestión de segundos.
Los amigos de Ash, aquellos que no residían en Alola, sonreían. Los Movimientos Z eran hermosos y al final, algo que haría aún más espectaculares los combates que tuvieran lugar en la Liga.
—Al parecer ellos no fueron los únicos que tuvieron el presentimiento de que esto podría pasar…— murmuró May, viendo hacia los demás entrenadores que usaban sus Movimientos Z.
—¿Habrá sido el deseo de todos el que hizo que los Movimientos Z revivieran?...— se preguntó Bonnie, mirando hacia todos lados.
—Posiblemente no— fue la respuesta de Brock, quien sonreía—. Solgaleo y Lunala debieron de ser los responsables, pero…— miró hacia el cielo— aunque el "deseo" no haya hecho revivir a los Movimientos Z, estoy seguro de que esos dos los hicieron volver porque sabían lo que significaban para el pueblo de Alola.
—Un condimento tan importante como el ingrediente principal, podría decir yo— Cilan sonreía mientras sus ojos estaban cerrados.
Todos pensaron en las palabras de Brock como profundas y estuvieron completamente de acuerdo con él. Misty estuvo a punto de elogiarlo, pero Ishihara actuó antes. Con un pronunciado sonrojo y exagerados movimientos, corrió hacia la Kahuna Konikoni, tomándola de la mano y arrodillándose ante ella.
—¡Olivia, querida, usar Movimientos Z está bien, pero no te exijas demasia…!— se cayó y calló gracias a Croagunk, quien había salido de su Poké Ball con ese único propósito. Entre Max y Misty lo alejaron de la preocupada Olivia, tomándolo por las orejas.
Con excepción de los tres humanos anteriores, todos se rieron con fuerza.
—¡Estaba esperando a que esto pasara!— exclamó Dawn— ¡Un verdadero combo asesino!
Una fuerte carcajada salió de cada uno de ellos.
Y ajeno a toda la celebración que estaba sucediendo a quizá kilómetros de distancia, estaba Guzma. Su perspectiva con respecto al resurgimiento de los Movimientos Z era opuesto a la de los demás.
—¡Mierda!— exclamó, golpeando una máquina expendedora que dejó caer una barra de chocolate— ¡¿Por qué tenía que ser ahora?!
Los reclutas se veían nerviosos ante el mal temperamento de Guzma. Ninguno de ellos se atrevía a decirle algo, o al menos ninguno de los reclutas.
—Tranquilízate, jefe— Francine, al contrario que sus subordinados, se veía preocupada, pero aun así tenía un rostro mucho más sereno—. ¿No es esto mejor para ti? Cuando ganes la Liga Pokémon sin usar Movimientos Z, demostrarás que estás a un nivel completamente diferente.
Guzma frunció con fuerza el ceño y tras algunos segundos, cerró los ojos.
—Sí, tienes razón— dijo, agachándose y tomando el dulce de la máquina. No dijo nada más, solo comenzó a caminar nuevamente mientras se comía el chocolate.
Los miembros del Team Skull vieron como su líder se alejaba y finalmente dejaron salir un suspiro.
—Nadie más que la hermana Francine puede hablarle de esa forma al jefe…— murmuró uno de los reclutas.
—Yo siempre estoy a punto de hacerme en los pantalones cuando veo al jefe ponerse así…
—Sé que nunca nos haría daño, pero no sé… Cuando está así, no me siento seguro, amigo…
—Tal vez estoy recordando mal, pero el jefe ha estado de un humor de perros los últimos meses… Juraría que no lo he visto sonreír en… ni siquiera recuerdo cuanto tiempo…
—¡Cállense ya y sigamos al jefe!— les gritó Francine, molesta. El cuchicheo terminó inmediatamente.
—¡Sí, hermana Francine!
La mano derecha de Guzma caminó detrás de éste, viendo su espalda desde algunos metros de distancia. Aprovechó que ni Guzma ni los reclutas veían su rostro para dejar salir toda su preocupación.
—Reacciona, Guzma…— pensó, viendo con impotencia y preocupación a su líder— Primero la Liga Pokémon y luego ¿qué? ¿Cuándo pararás?... ¿No puedes verlo?...— frunció el ceño con amargura— Si tan solo pudiera decírtelo…
El motivo por el que no podía hacerlo era el mismo por el que Guzma nunca se había opuesto a su padre hasta aquel día: Francine tenía miedo; miedo de la reacción que Kiauka podría tener al escuchar lo que ella quería decirle.
Porque más que a Kukui o a Lario, las personas a las que Guzma odiaba con todo su corazón eran sus padres. Y justo en ellos estaba pensando en ese preciso momento.
Los dientes del jefe Skull chirriaron.
Cuando vio la forma en la que su Wimpod caía derrotado, supo que eso era todo. Con ojos desesperanzados, vio hacia el frente solo para encontrarse con uno de sus mejores amigos, el héroe incapaz, celebrando y sonriendo junto con su Torracat.
Levantó la mano derecha, con la cual sujetaba la Poké Ball de Wimpod, e hizo regresar a su compañero. No pudo pronunciarle el agradecimiento usual.
—¡El ganador es Kukui!— anunció el rey ciego— ¡Por favor, aplaudan por nuestros dos increíbles participantes y por la magnífica batalla que nos han entregado!
Pero él no escuchaba ovaciones. Su mente solo pensaba en lo que pasaría después y, sin darse cuenta, sus ojos ya estaban posados sobre el cielo.
Sintió un golpecito en el hombro y miró hacia el frente, donde el héroe incapaz le sonreía.
—¡Fue una batalla increíble, Guzma! ¡Cuando tu Wimpod evolucione, será una verdadera bestia!— y se rio. Él quiso reírse, pero no pudo.
Otra persona subió al escenario, junto a ellos. Se trataba del genio ignorante.
—¡Eso fue increíble, ustedes dos!— les dijo el genio— ¡Cualquiera pudo haber ganado!
—Ciertamente, estoy impresionado— el rey se acercó a ellos, con un objeto en mano. Se trataba de la piedra de la corrupción y al verla, los ojos del héroe incapaz brillaron—. Entonces, ¿pasamos a la ceremonia de premiación?
Esta vez sí que logró escuchar al público aclamar. Estaban deseosos por ver la entrega de esa maldita piedra; querían verla alzada por la mano del ganador. Y el ganador no era él.
Junto al genio ignorante bajó del escenario y desde abajo, vieron como el héroe incapaz subía hacia los cielos, con su mano derecha, la piedra de la corrupción, luciendo increíblemente feliz. Vio a su costado, dándose cuenta de que el genio también parecía realmente contento; pareció darse cuenta de que lo estaba mirando, pues se giró hacia él.
—Siempre supimos que era fuerte, pero esto te hace preguntarte hasta qué punto— el genio se rio—. ¿Verlo ahí, tan triunfante, no te hace querer alcanzarlo y derrotarlo?
Él también se rio.
—Pues sí— dijo, mirando la ceremonia en honor del héroe.
Por dentro, lo que sentía no tenía nada que ver con la alegría o admiración que habría sentido unos años antes. Vio como la piedra de la corrupción, su sueño, estaba en manos de quien siempre lo vencía, y sabía las consecuencias que eso le traería. Apretó los puños con fuerza, sintiendo una rabia indescriptible y un rencor que quemaba en su pecho. Abrió los ojos de par en par, dándose cuenta de en lo que estaba pensando.
El héroe incapaz era su amigo. No podía tener ese tipo de resentimientos; no hacia él o hacia el genio ignorante. Ellos no tenían la culpa de lo que le estaba pasando… Pero muy en el fondo, sentía que sí que la tenían. Si tan solo el héroe fuera capaz de darse cuenta de lo que sucedía, o si tan solo el genio no viviera en la ignorancia que su burbuja de privilegios le concedía, entonces tal vez…
—Sabía que ni siquiera necesitaba ir a verlo por mí mismo— y sin siquiera darse cuenta, ya estaba devuelta frente a los ojos. Éstos no mostraban nada más que decepción y vergüenza, pero pronto se llenaron de furia—. ¿Tienes idea… de lo humillante que es para mí que todos mis amigos me digan: "tu hijo fue derrotado por Kukui", apenas me ven? ¿Te haces una idea de lo mucho que tengo que esforzarme para mantener una buena cara frente a ellos?...
Solo pudo apretar con fuerza los puños. ¿Qué sabían esos estúpidos ojos sobre la vergüenza o la humillación? Si acaso, lo único que sabían era cómo provocarlas. Su boca se abrió pero no fue para decirle lo que tenía en mente, sino que fue para que el aliento contenido en sus pulmones saliera violentamente.
Cayó al suelo, sujetándose el estómago y retorciéndose del dolor; luchando por conseguir una bocanada de aire. Miró hacia arriba, hacia el rincón de aquella habitación, buscando por cualquier ayuda al sentir que moriría asfixiado.
—¡Ma…!— fue la súplica que pudo pronunciar antes de que se le escaparan las palabras por la falta de aire. La máscara, quien era el objetivo de su ruego, solamente apartó la mirada. Se sintió idiota. ¿Por qué confiaría en la máscara en primer lugar? Nunca había hecho nada para protegerlo, ni siquiera cuando era un niño.
—¡¿Tienes idea de lo que significa una Pulsera Z?!— le gritaron los ojos, encolerizados— ¡Son un símbolo de estatus, quieren decir que eres diferente a todo el maldito proletariado que va por ahí! ¡Solo un miembro respetable de la sociedad tiene una!— los ojos se agacharon, sujetándolo del cabello y gritándole directamente a la cara— ¡¿Dónde está la tuya?! ¡¿La piedra que te daría una Pulsera Z?!— los ojos abrió sus manos y con brusquedad, las agitaron— ¡¿La perdiste acaso?! ¡No! ¡Ni siquiera conseguiste una en primer lugar! ¡Esa piedra debía de ser tuya y ahora mismo, está en manos de alguien más!— los ojos adquirieron una mirada despectiva— ¡¿Vas a permitir que otros te quiten lo tuyo y simplemente lo vas a ver?! ¡¿Qué será lo siguiente?! ¡¿Verás como alguien se queda con tu mujer o con tus Pokémon y simplemente se lo permitirás?!... Te faltan agallas y te falta hombría. Eres… insuficiente… como hombre y como entrenador… Eres… Eres como…— nuevamente sus ojos se llenaron de rabia— ¡GUZMAAAAAAAAAAA!
Y aunque conseguir la piedra de la corrupción había sido el sueño de toda su vida, ahora el no hacerlo le había ganado una de las mayores palizas de toda su vida. ¿Y todo por qué? Mientras los puñetazos impactaban contra su cuerpo e intentaba cubrirse lo mejor que podía, se hizo esa pregunta y se dio cuenta de que no sabía la respuesta.
¿Cuál era el objetivo de los ojos? ¿Qué los hacían golpearlo de esa manera? ¿Buscaban fortalecerlo? Y si era así, ¿hasta qué punto? Primero derrotaría al genio ignorante y al héroe incapaz y luego ¿qué? ¿Cuándo pararían los ojos? ¿Cuándo decidirían que ya era suficiente? ¿Hasta que fuera el mejor de Alola? ¿Del mundo?
Se sintió como un náufrago en medio de un enorme océano. Mientras lloraba, se preguntaba cuándo terminaría todo.
—Siempre es un placer saludarlo, señor Mohn— Hobbes se reverenció ante el padre de los Aether, quien le tendió una mano.
—Vamos, sabes que hace mucho tiempo que dejamos de tener una relación de jefe y empleado— le sonrió el rubio—. Además, cuando nos volvimos a conocer solamente podía ver a un amigo en ti, Hobbes. Un amigo al que le debo mucho.
Hobbes, quien iba vestido como civil, sonrió y aceptó el apretón. Cuando el Paraíso Aether original saltó por los aires, Hobbes había perdido su trabajo como mayordomo. Sin mansión que cuidar, él ya no tenía nada qué hacer ahí.
—¡Hobbes!— escucharon gritar. Se giraron, encontrándose con Lillie, quien corría al encuentro del hombre con una gran sonrisa en el rostro.
—¡Señorita Lillie!— Hobbes sonrió, viéndose rápidamente envuelto en un abrazo.
—Ya no tienes que llamarme "señorita"— le recordó Aether, riéndose— ¿Tu vuelo fue bien? ¿Galar es como la recordabas?
—Aunque volver a mi patria fue nostálgico, la generosa pensión que la Fundación Aether me entregó me ha permitido ver aún más mundo— respondió el hombre.
Lillie le sonrió.
—Trabajaste por años para la familia, Hobbes. Lo mínimo que podemos hacer es darte un retiro digno.
—Y tanto— por el costado, apareció Gladio, quien sonreía—. Me alegro de que por fin seas libre, Hobbes.
El exempleado vio a Gladio por unos segundos y luego, su rostro se frunció un poco. Sorprendidos, vieron como Hobbes se retiraba unas pequeñas lágrimas de los ojos.
—Lo lamento mucho, es solo que ver al señorito Gladio sonriendo me llena de alegría— admitió, sonriendo él también—. Cuando nos reencontramos hace casi dos años, era una persona completamente distinta. Y el señorito Gladio que veo hoy también es distinto al de aquella vez, pero en esta ocasión, el cambio fue para bien.
Gladio, Lillie y Mohn sonrieron.
—Qué exagerado eres, Hobbes. La edad no te está sentando bien— Gladio le dio un apretón de manos.
—Seguro que no, señorito. Seguro que no.
En el área a la que solo tenían acceso los empleados, se estaba llevando a cabo esta reunión (específicamente en una gran sala de estar con vistas al estadio principal). Pero no era solo una reunión entre Hobbes y los Aether, no, se trataba de la recepción a los representantes de la Fundación Aether.
—Por mi parte, yo me alegro de verlo otra vez, señorito Gladio— Wicke, quien encabezaba a una agrupación de miembros de la Fundación, hizo una reverencia mientras sonreía—. Estamos bien enterados de sus logros y nos orgullecemos de ellos.
Gladio vio a la Directora de sucursal y le sonrió.
—Gracias por tu duro trabajo, Wicke— dijo, también reverenciándose.
Mohn arqueó una ceja al ver tanta formalidad y cuando estuvo a punto de preguntar, escucharon un carraspeo. Voltearon a ver a Hobbes, quien parecía un poco nervioso.
—Entonces, señori… Lillie, ¿cómo le ha estado yendo en la universidad?— le preguntó a la rubia, cuyos ojos brillaron al escuchar eso.
—¡Me alegra que preguntaras! Verás, el otro día me ofrecieron…
Gladio, para sus adentros, agradeció que Hobbes fuera capaz de desviar la atención. Aunque la relación que tenía con Wicke ya era cosa del pasado, prefería que se quedara así. Se fijó en otra persona, en uno de los escoltas de Wicke, y su sonrisa se amplió.
—Veo que ascendiste rápido, Math— dijo, caminando hacia su amigo.
Mathew, el chico que se había interpuesto entre Gladio y su objetivo dos veces, solo para ser noqueado en ambas ocasiones, sonrió y asintió, manteniendo una posición firme.
—Hago lo que puedo y me esfuerzo cuanto puedo, señor— aseguró, recibiendo una palmada en su hombro.
—Sigue así y pronto reemplazarás a Wicke.
—Qué comentarios tan graciosos hace, señorito…
—¡Y si todo sale bien, podría hacer una pasantía de un año en sus instalaciones!— Lillie parecía orgullosa de lo que estaba logrando y aún más orgulloso se veía Mohn.
—¡¿No es increíble?! ¡Le faltan cinco años para terminar la universidad y ya le están llegando ofertas de trabajo!— el padre Aether tenía el pecho inflado por el orgullo.
—¡Son asombrosas noticias, Lillie! Le deseo la mejor de las suertes y el mayor éxito en su vida académica— aplaudió Hobbes.
—¡Gracias!— chasqueó los dedos, dándose cuenta de algo— ¡Por cierto! ¡¿Sabías que hoy cumple años mi Shiron?!
—Ohhh. Imagino que es realmente un día importante, ¿no es así?— sonrió el adulto mayor, recibiendo un rápido asentimiento.
—¡Ella está…!
—Justo aquí— se voltearon, encontrándose con el profesor Kukui, Red, Hapu, Nanu, Olivia y Charles Goodshow. Sorba era quien iba al frente, sonriendo—. Me encontré a Ash y los demás de camino e imaginé que Shiron querría venir contigo.
La Ninetales de Alola caminó hacia su entrenadora, acariciándola con sus colas.
—¿Te cansaste de jugar con los demás?— le preguntó la rubia a su Pokémon, quien no confirmó ni negó nada— ¿O solo querías pasar tiempo con mamá?— esta vez, Shiron suspiró y tras unos segundos, le sonrió— ¡Qué linda!
Escuchó un carraspeo y volteó a ver a su hermano, quien veía hacia la salida de la sala de estar.
—Entonces, nosotros nos retiramos— dijo el rubio, reverenciándose ante los recién llegados—. Debemos de ir a prepararnos.
—A-Ah, es cierto— Lillie se puso de pie con rapidez y al igual que su hermano, se reverenció.
Kukui asintió y se dirigió a ambos hermanos.
—¿Les llegó la notificación por la mañana? Sé que la lista de participantes se publicó, pero nuestros colaboradores dijeron que el correo debió llegar a todos los participantes inscritos. ¡Debemos saber si todo está a punto!— Sorba se veía realmente interesado por la respuesta.
Gladio y Lillie sacaron sus teléfonos móviles, mostrando unos correos.
Mientras que en el teléfono de Gladio se podía leer:
Participante: Gladio Aether.
Hora de combate: Once de la mañana (presentarse veinte minutos antes).
Estadio: Norte.
N° de Battle Royale: 2do.
Número asignado: 143.
En el de Lillie podía leerse lo siguiente:
Participante: Lillie Aether.
Hora de combate: Cuatro de la tarde (presentarse veinte minutos antes).
Estadio: Norte.
N° de Battle Royale: 6to.
Número asignado: 036.
Kukui sonrió.
—¡Perfecto! Espero verlos dándolo todo, chicos— les dijo.
—Delo por hecho— Gladio le devolvió la sonrisa y comenzó a caminar hacia la salida—. Con su permiso.
—¡Nos esforzaremos!— Lillie lo siguió al igual que Shiron, Mohn y Hobbes— Con su permiso.
Justo cuando estaban por irse, Kukui los llamó.
—¡Y chicos!...— ambos voltearon a verlo. El profesor les daba una sonrisa de oreja a oreja— Lo tendrán algo difícil ahí fuera, pero… Muéstrennos unos grandiosos Movimientos Z, ¿sí?
Por supuesto que asintieron.
—¡Solo una hora más!— Hau estaba que ardía, pues daba rápidos pasos en su lugar. Movía los brazos de arriba abajo, comenzando a marear a Lei. Se giró hacia Acerola— ¡Voy a estar contando contigo!
—¡Sí! ¡Confíame tu espalda, HauHau!— asintió Malíe, sonriendo con confianza.
—¡Estoy ardiendo!— Wela no estaba literalmente ardiendo, pero casi que lo parecía. El sudor corría por su rostro pues, debido a la cantidad de movimiento que estaba realizando y su abrigo, su temperatura corporal había aumentado— ¡No puedo esperar ni un minuto más! ¡Asegurémonos de hacer arder el campo de batalla, Mallow!
—¡Mientras cooperemos, seremos invencibles!— aseguró Aina.
—Y mientras que Hau y Kiawe se ven así, Ash y Elio están…— todos siguieron con la mirada el índice de Misty, el cual señaló a ambos kantoneses— así…
Ketchum y Asutoro tenían sus mentones recargados contra una mesa cercana. Un aura pesimista se veía alrededor de ambos.
—¿Por qué tuvo que tocarme el octavo Battle Royale?...— se preguntó el paletiano, claramente de mal humor— Quiero combatir cuanto antes…
—Al menos estaremos juntos, jefe…— murmuró el Asutoro.
—Tan típico de ellos— rio Burnet, haciendo que los demás también rieran.
—Que les hayan tocado los combates de la tarde quiere decir que podrán venir a vernos combatir a nosotros— Selene se acercó a ambos, sonriendo—. Gladio y yo daremos un buen espectáculo, se los aseguro.
—¡Definitivamente estaré ahí!— exclamó Ketchum, viéndose mucho más animado.
—Pfffff…— fue lo único que salió de Elio.
Escucharon a Chris suspirar y varios voltearon a verlo.
—Admiro la fortaleza mental de Liam— dijo el pelirrojo, viendo hacia el Capitán—. Le toca el tercer Battle Royale y mírenlo, tan tranquilo como siempre…
—Bueno, todo estará bien mientras tenga a mis Pokémon— rio Sotobosque.
—Deberías aprender una o dos cosas de él— le dijo Lana a Hokulani—. No me hundas contigo en el campo de batalla, ¿okey?
—Tch. Eso debería decir yo…
Los números que tanto mencionaban los presentes eran los números asignados a cada Battle Royale; del primero al cuarto, son los del día, mientras que del quinto al octavo, son los de la tarde. El primer y el quinto Battle Royale tendrían como lugar el estadio central; el segundo y el sexto el subestadio norte; el tercero y el séptimo el subestadio este y por último, el cuarto y el octavo el subestadio oeste. Pese a los números, los Battle Royale que compartían el mismo horario se desarrollarían de manera simultánea.
Hau y Acerola participarían en el primer Battle Royale; Gladio y Selene en el segundo; Liam en el tercero; Mallow y Kiawe en el cuarto; Mina en el quinto; Lillie en el sexto; Chris y Lana en el séptimo y por último, Ash y Elio en el octavo.
—Cielos, Elio se ve sorprendentemente desanimado…— escucharon decir a Delia. La mujer iba llegando al lugar junto a RotomDex, su nuera y nieta.
—Lo sentimos. Los asuntos de Amber se prolongaron más de lo debido— Yellow sonrió, luciendo cansada.
Burnet le dio asiento junto a ella y unas palmaditas en el hombro.
—Te admiro muchísimo— le dijo Sorba, riéndose. Lei extendió sus manos hacia Amber, sonriendo, pero la niña frunció un poco el ceño y se escondió detrás de la pierna de su madre.
—¡Escuche esto, señora Delia!— y pronto, Elio comenzó a quejarse con la señora Ketchum. La mujer parecía estarle poniendo toda la atención del mundo.
—Contrario a la primera impresión que suele dar, es sorprendentemente buena escuchando— Misty reía, recordando esa vez en la que Delia fue totalmente indiferente al hecho de que Ash fuera secuestrado por el Team Rocket al ser confundido con Mr. Mime.
—¿Vieron a los Pokémon de camino a aquí, Yellow?— le preguntó Ash a su cuñada, quien asintió. Cuando la rubia estuvo por responderle, Amber corrió hacia su tío.
—¡Pikachu… suave y… lindo!— exclamó, dando cortos y torpes saltitos de emoción.
—¡Woah, woah! ¡No saltes tan alto, podrías tocar el techo!— exclamó Ketchum, riéndose— Si saltas así de alto, te podría pasar… ¡esto!
Cerraron los ojos con fuerza al escuchar el fuerte estruendo que ocasionó Ash al chocar contra una pared.
—¿Cuándo se va a rendir con esa pierna?— se preguntó Max, suspirando.
—Ese es el gran misterio…— respondió Rotom, resignado.
Mientras que Ash veía Torchic corriendo sobre su cabeza, Amber se acercó lentamente a él y se acuclilló a su lado. Le dio unas palmaditas en la cabeza, luciendo triste.
—¿Luere?... Ya, ya…— lo consoló.
Vio como un largo cabello rubio se acercaba a su rostro y, al igual que Amber, volteó a ver a la dueña de dicho cabello. Lillie también estaba acuclillada a su lado, viendo a la pequeña niña y riéndose.
—¿Puedo consolarlo yo también?— le preguntó. Los ojos de la hija de Red y Yellow brillaron al darse cuenta de quién era.
—¡Riri!— exclamó, levantándose y corriendo a abrazarla. Aether vio a su novio y éste, con la mirada, le dijo que no tenía problema con que se centrara en la niña.
—¡Hola! Ayer tenía muchas ganas de verte, pero estabas tan dormida cuando me encontré con tus papis que no quise despertarte…— le dijo Lillie, haciendo un gesto triste.
Amber no parecía ponerle mucha atención a esas palabras, pues había comenzado a juguetear con cabello de la rubia. Ash se levantó, poniéndose junto a ambas y tocando un poco la mejilla izquierda de su sobrina.
—Qué linda…— murmuró.
Aunque Amber tenía algunos rasgos de Yellow, como la forma de su nariz y de la boca, vistos así de juntos y a primera vista, Lillie y Ash podían pasar fácilmente por los padres de la niña (principalmente por parte de Ash), y todos se dieron cuenta de eso. Rieron por la escena, incluso Serena, quien tuvo que apartar la mirada a los pocos segundos. Y, para sorpresa de la kalosiana, notó la forma en la que Mallow también había desviado levemente la cabeza. Abrió los ojos de par en par.
—¡Ah, lo siento! ¡Hobbes, es un gusto volver a verlo!— Ash caminó rápidamente hacia el hombre, extendiéndole una mano.
El exempleado aceptó el gesto y con una sonrisa, añadió una pequeña reverencia.
—Digo lo mismo. Gracias por cuidar a los seño… A Lillie y a Gladio como lo ha hecho siempre, Ash.
—¡Ni lo mencione! ¡Ellos dos son mi familia!— aseguró, riendo.
Y ajenos a la reunión entre Ash y Hobbes, estaban los demás.
—¿Lista?— le preguntó Gladio a Selene, quien asintió con fuerza.
—¡Súper lista!— aseguró, levantándole un pulgar.
Gladio sonrió y asintió, volteando luego hacia donde estaba Hau.
—¿Y tu madre?— interrogó. Mahalo se rio con nerviosismo.
—Estaba tan ansiosa porque le ganaran el lugar que se fue directamente a sentar…
Gladio arqueó una ceja, confundido.
—Pero si los asientos están enumerados…
—Lo sé, pero buena suerte tratando de convencer a mí mamá…
—Te entiendo tanto…— suspiró Selene, haciendo que Gladio se diera cuenta de que ni Asahi ni Tsukishima estaban.
—Supongo que al menos tenemos a dos espectadores confirmados para nuestro Battle Royale— bromeó Gladio, haciendo que Selene sonriera.
—Visto así…
—Oigan, ¿y los Pokémon?— interrogó Acerola, rascándose la cabeza e integrándose a la conversación— ¿No deberíamos ir a recogerlos?
—Shiron fue a buscarlos— respondió Gladio, mirando hacia una de las salidas del estadio—. Deberían de estar aquí pronto, pero no sería mala idea ir a recibirlos.
—¡Entonces vamos!— exclamó Malíe, elevando un brazo al aire— ¡Todos los que quieran ir a recoger a sus Pokémon, que me sigan!— eso llamó la atención de los entrenadores, quienes se levantaron de sus asientos— ¡Hagan una fila detrás de mí y síganme!
Hau le dio unos toquecitos en el hombro, haciendo voltear a Acerola.
—Estás en tu modo "cuidadora de niños"— le dijo, haciendo que la futura Kahuna se sorprendiera y, posteriormente, riera.
—¡Ay, lo siento!— exclamó, haciendo reír a los demás.
—¿Puedo encargarte a Munchlax, Gladio?— le pidió Burnet al rubio, pues Ash estaba devolviéndole a Lei (ya que Amber había comenzado a molestarse al verlo junto a su tío).
—Seguro, profesora— y extendió la mano para recoger la Poké Ball del tipo Normal.
—Gracias— le sonrió Sorba, entregándole la cápsula.
Vieron cómo, de pronto, Pikachu y Poipole llegaban a donde estaba Ash. Seguido de eso, escucharon las exclamaciones de emoción de Amber y Lei.
—Entonces aquí nos separamos…— escucharon el suspiro de Chris, quien estaba sudando.
—¿Tú por qué estás nervioso? Ni siquiera nos toca todavía— Lana lo veía con cierta incredulidad.
—¡Me siento nervioso por ellos!— exclamó el pelirrojo, llevándose una mano al estómago— Ugh… No soy bueno con los nervios…— Lana lo miró por un momento y después, su gesto cambió a desagrado— T-Tus ojos me están haciendo daño en más de una forma posible…
Lana agitó la cabeza y vio a Mallow.
—Iremos a apoyarlos desde las gradas— le aseguró, levantándole un pulgar a su mejor amiga y a Kiawe.
—¡Daremos un gran espectáculo!— Mallow guiñó un ojo— No se lo pierdan.
—Gracias, chicos. Nos veremos luego— Kiawe los veía de reojo mientras les daba la espalda—. Vamos.
—¡Sí!
Ash, Rotom, Pikachu y Poipole, un poco apartados de donde estaban Elio y Lillie, estaban viendo a Hau y Acerola.
—¡El dúo de futuros Kahunas luchando juntos!— Ketchum luchaba para contener su emoción— ¡Agh, con lo fuertes que son es un desperdicio que no puedan unirse a mi Alto Mando!
Mahalo y Malíe se rieron.
—¿Sigues con lo del Alto Mando?— le preguntó Hau con las manos en la cintura— Aunque tratándose de ti…
—¡Es una lástima! Si todavía fuera Capitana, podría haberme unido. Pero como soy la futura Kahuna de Ula-Ula y aspiro a ser la jefa de policía, no tendré nadita de tiempo— Acerola se encogió de hombros y negó con la cabeza.
—¡En lugar de hablar tanto, deberían de irse ya!— les dijo Rotom, comenzando a empujarlos junto a Poipole (quien se le había unido por pura mimética).
—¡Ay, tiene razón!— Acerola tomó de la muñeca a Hau y lo arrastró detrás de ella— ¡Nos vemos!
—¡E-Espera, Acerola! ¡Voy detrás de ti, no tienes qué jalarme!— le dijo Hau, manteniendo el paso.
Rotom vio cómo se alejaban y en su pantalla se formó una pequeña mueca. La mirada y la sonrisa que Hau le dedicaba a la espalda de Acerola le decían todo.
—Has aprendido mucho durante nuestro viaje por Sinnoh— Elio, con el ceño fruncido, veía a su hermana menor, sujetándola por las mejillas—. Si vas a darlo todo, quiero que me digas quién eres.
Selene, cuya cara era oprimida por los costados, también tenía el ceño fruncido.
—Soy Selene Asutoro y soy una ganadora— dijo (solo que de forma menos comprensible).
Elio le sonrió y le dio unas palmaditas en las mejillas, enrojeciéndoselas.
—Así me gusta. ¡Ahora ve y arrasa!
—¡A la orden, coach!
—¡Esfuérzate, hermano!— Lillie le sonreía a Gladio, quien le devolvía el gesto— Papá, Hobbes y yo estaremos animándote desde las gradas.
El rubio asintió.
—Obsérvenme— y sin decir nada más, se dio la vuelta. Selene se dio cuenta de lo que estaba haciendo por lo que rápidamente lo siguió.
Mientras veían como se iban, escucharon una risita.
—Supongo que para mí no hay despedida— dijo Liam con una sonrisa en la cara, viéndose divertido.
Miraron rápidamente en todas direcciones, dándose cuenta de que les faltaba alguien. No tardaron mucho tiempo en encontrarla.
Mina estaba a unos cuantos metros de ellos, lo suficientemente cerca como para escuchar lo que estaba hablando con la persona frente a ella.
—Estoy haciendo mi ronda de vigilancia ahora mismo y me preguntaba si querías venir conmigo— le decía un joven alto de cabello rubio y ojos marrones. Iba vestido con el uniforme de la Fundación Aether y lucía un poco avergonzado (evidencia de ello, su sonrojo).
La siempre estoica Mina, la mujer de una sola expresión, no era capaz de ver al recluta a los ojos. Su mirada divagaba de un lado a otro y sus dedos jugueteaban entre sí de forma torpe; su rostro estaba sonrojado.
—Si tú…— su voz salió más chillona de lo normal, por lo que carraspeó rápidamente— Si tú quieres…— y pese al carraspeo, su voz todavía sonaba débil y temblorosa.
El recluta de Aether rio y le sonrió.
—Qué linda eres— y con esas tres palabras, el sonrojo de Mina creció enormemente.
Kauai se dio la vuelta y en silencio, comenzó a caminar. El recluta la siguió con una expresión satisfecha. Pronto se dio cuenta del público que tenían. Los saludó mientras seguía sonriendo y no tardó en perderse a lo lejos.
—Oliver es un tipazo…— murmuró Chris, boquiabierto.
—Que buen chico— asintió Lana.
—¿Saben eso que sucede cuando estás cien por ciento seguro de que te gusta el sexo opuesto, pero luego ves a alguien de tu mismo sexo y empiezas a dudar de todo lo que creías?— Elio estaba cruzado de brazos— Bueno, pues eso mismo me pasa con Oliver… Y eso que solo he hablado con él unas dos veces en el pasado.
—¿Eres gay?— le preguntó Rotom sin rodeos y Elio asintió.
—Si es por Oliver, soy lo que sea— todos se rieron, captando la broma del Asutoro.
—En fin… Sería mejor que yo me fuera de una vez— Liam les sonrió a todos, dándose la vuelta—. Adieu.
—¡Buena suerte!— le desearon todos, agitando los brazos.
—Hombre, me da pena por Liam…— murmuró Elio, torciendo un poco la boca— Me encantaría ir a darle ánimos, pero Selene está primero.
Asutoro escuchó como todos a su alrededor se reía. Le molestó especialmente el hecho de que Poipole pareciera estarse burlando de él cuando, con toda seguridad, ni siquiera sabía de qué se reían los demás.
—Dices eso porque no conoces a Liam— le dijo Ash.
—Créeme, si hay alguien que tiene un séquito listo para animarlo, ese es Liam— Lana parecía divertida.
—Liam es mi completa antítesis...— con una sonrisa en el rostro, Chris suspiró.
Elio se sintió un poco confundido por todo eso pero decidió no pensar demasiado en ello.
—En fin, será mejor que nos vayamos. Esto está empezando a vaciarse— les dijo a los demás, poniendo rumbo hacia el estadio norte—. Nos vemos en un rato.
—¡Voy contigo!— Lillie rápidamente corrió detrás de él y se giró hacia Ash, guiñándole un ojo mientras se alejaba.
Ketchum le sonrió y la despidió con una mano. Sintió unos codazos en las costillas y miró hacia abajo. Lana y Chris le sonreían de forma pícara.
—La tienes loca por ti— bromeó Saltagua, haciendo que Ash soltara una carcajada.
—Y ella me tiene loco a mí— aseguró, girándose— ¿Caminamos juntos?
—Vamos— Chris se puso a su lado, comenzando a caminar—. Por cierto, Ash, ¿descargaste Pokémon UNITE?
—Ah, sí. Empecé a jugar el tutorial, pero Rotom se enojó porque dijo que apestaba y me quitó la consola— explicó Ketchum. Pikachu apoyó esa versión de los hechos.
—Es que eres malísimo— aseguró la Pokédex.
—Y siempre va a serlo si no lo dejas jugar…— Lana negó con la cabeza y luego miró al azabache— Cuando todo esto termine vamos a jugar los tres. No soy la mejor, pero me defiendo bien.
—Por mucho que me moleste admitirlo, tiene razón— Chris asintió—. Es uno de los mejores main Cramorant con los que he jugado. Aunque claro que no es tan buena como yo.
—… ¿Main qué?... ¿Qué es un "main"?
—En serio, mi hermano es tan poco honesto…— Selene inflaba la mejilla derecha, viéndose un tanto molesta.
—Yo pienso que ha cambiado mucho a como era cuando me fui de Alola— Gladio la veía con una sonrisa—. Estoy seguro de que antes nunca se habría animado a abrazar a Hapu.
—Bueno, sí, pero es solo que…— Selene frunció un poco el ceño y miró al rubio a los ojos— Si te gusta alguien, solo deberías de decírselo, ¿no?
Aether dejó salir una pequeña risita y le puso una mano en el hombro a Selene.
—Ese es tu enfoque, deja que Elio siga con el suyo.
Asutoro suspiró con fuerza.
—Creí que me apoyarías en esto, Gladio…
—Y lo hago. Simpatizo más con tu forma de pensar, solo que respeto la forma de Elio de hacer las cosas. Si él quiere tardar siete años en declararse, entonces que lo haga— bromeó el rubio—. Y hablando de cambios… También has cambiado mucho, Selene.
Asutoro sonrió y asintió.
—Lo sé. Hay veces en las que me miro al espejo, veo una sonrisa en mi cara y pienso: "¿Esa soy yo?"— estiró los brazos hacia el frente—. Antes iba por la vida con cara de póker y, bueno… Supongo que por fin hicieron efecto las palabras del jefe.
Gladio tardó unos pocos segundos en recordar la ocasión a la que se refería Selene.
—¿Aquella vez en el Altar del Eclipse?
—Sí… En aquel entonces, creía que cuanto menos de mí misma mostrara, menos me herirían a mí y por ende, menos herirían a mi hermano…— le dio una sonrisa a Aether— Ahora pienso que si alguien quiere lastimarme, primero tendrá que pasar por sobre todos mis amigos y, por supuesto, por sobre mí.
Gladio le dio una sonrisa tierna y unas palmaditas en la cabeza.
—Eres realmente fuerte.
—Aspiro a serlo todavía más— aseguró ella.
El rubio asintió y volvió su mirada al frente, hacia la puerta que lo llevaría al largo pasillo que servía como sala de espera y acceso al campo de batalla. Se detuvo en seco al igual que Selene.
Para a unos metros de la entrada, justo en el medio, estaba una recluta Skull que miraba directamente hacia Gladio. La reconocieron al instante como Mary, la que fue colega de Seymour y Rony.
Aether tragó saliva, apretó los puños y en silencio, avanzó; Selene lo imitó. Su intención era pasar por un costado sin decir nada, pero justo cuando estuvo a su lado, escuchó su voz.
—Asesino— le dijo ella en voz baja, haciendo que Gladio se detuviera inmediatamente— ¿Cómo tienes cara para ir paseando por ahí como si nada hubiera pasado?...
Selene vio rápidamente a Gladio, quien abrió la boca de forma vacilante y al segundo siguiente, habló.
—Las palabras no…
—Tus palabras puedes metértelas por el culo— Mary lo miró de reojo, pero en su mirada había un enorme desprecio—. No me importa ninguno de los otros, solo me importan ellos— se acercó al rostro de Gladio, quedando a solo centímetros— Su sangre está en tus manos.
Aether tragó saliva y frunció el ceño.
—Lo habría aceptado si fuera por los "otros", pero no por ellos. Decidieron hacer lo que hicieron por su cuenta— y pese a que estaba contra-argumentando, no la veía a la cara.
—No, lo hicieron por tu culpa— Mary apretó los puños—. Rompiste sus espíritus; destruiste sus únicos motivos para vivir. ¿Tienes idea, por ejemplo, de lo que significaba ese Garbodor para Seymour? El mismo Garbodor que tú le arrebataste fue el último regalo de su padre antes de morir… No había tirado la toalla solo porque tenía a ese Pokémon a su lado, y tú…
Selene se interpuso entre Gladio y Mary, con el ceño fruncido.
—Ya fue suficiente— le dijo, alejándola de un pequeño empujón.
Mary pronto se dio cuenta de que varias personas los estaban viendo, en su mayoría participantes. Con frustración, apretó la mandíbula.
—Tienes tanta gente que te defiende… Tantos pobres incrédulos que ignoran la verdad de lo que eres— entrecerró los ojos y con desagrado, lo señaló— ¿Cómo puedes vivir sabiendo que eres un monstruo?
Selene, con enojo, dio un paso hacia el frente.
—Si hablamos de monstruos, esos amigos a los que tantos defiendes eran…
—Déjalo— escuchó decir a Gladio, girándose rápidamente.
—¿G-Gladio?...
Mary sonrió con cierta satisfacción y retrocedió.
—Si tan solo la gente supiera que el gran Representante de la Luna es un asesino al que todos veneran como una especie de santo…— les dio la espalda, comenzando a alejarse— ¿Pero quién le creería a una mugrosa del Team Skull?...
Selene, todavía con molestia en su mirada, se le quedó viendo hasta que se perdió en la lejanía. Finalmente su gesto se relajó, pasando a mostrar gran preocupación que iba dirigida hacia Gladio. Extendió una mano hacia él, pero justo en ese momento, volvió a caminar.
Asutoro vio con impotencia como la espalda de Gladio alejaba más y más. Sin otra opción, caminó detrás de él.
—¡Te lo juro, Lillie! ¡Estoy seguro de que solo se hace la ruda porque le da vergüenza demostrar sus sentimientos!— Elio abrió sus ojos de par en par usando sus dedos— ¡Pero los ojos no mienten! ¡Puedo saberlo!
La rubia rio.
—Pues en eso no te equivocas. Hapu tiende a hacerse la dura cuando está contigo, eso lo he notado— aseguró, haciendo que el Asutoro sonriera ampliamente y que sus ojos brillaran.
—¡¿Verdad?!— y tras unos instantes, se relajó— Aunque eso no quiere decir que le guste, ¿sabes? Tal vez solo siente algún tipo de competitividad hacia mí o cree que, si me demuestra algo, va a perder en algún sentido… ¡Pero eso es un buen inicio, ¿no crees?!
—¡Absolutamente! Tu relación con Hapu es especial, lo tengo claro— sonrió—. Si sigues de la forma en la que estás haciendo las cosas y siendo honesto contigo mismo como cuando se reencontraron, podrás hacerle llegar tus sentimientos. ¡Ah, aunque intenta dejarle en claro lo antes posible que te interesa más que solo una amistad! Sería malo que comenzara a considerarte un hermano o algo así, ¿no crees?
—¿Hablas por experiencia?— rio el azabache, recibiendo un lento asentimiento.
—Esos días fueron súper divertidos, pero también súper estresantes…
Elio se rio, miró hacia el frente y, de pronto, estaba luchando por contener una sonrisa. Suspiró.
—Hablar de esto contigo es muy liberador— le aseguró—. Al menos eres mucho mejor que Selene. Cada vez que le cuento algo, ella siempre dice: "¡Entonces deberías de llamarla ahora mismo!" y se niega a escucharme…— suspiró con cansancio— He tenido que recuperar mi teléfono a la fuerza en al menos seis ocasiones.
Lillie volvió a reírse.
—Ella solo quiere lo mejor para su hermano mayor, tú lo sabes.
Elio, de nuevo, suspiró.
—Y lo agradezco, pero solo me gustaría que fuera más discreta…
—Vamos, es solo su forma de…
—¡Pero si es Lillie!— escucharon gritar y, rápidamente, se giraron.
Frente a ellos había un grupo conformado por cinco chicos a los que Elio no conocía de nada. Lillie, por otra parte, sonrió al verlos.
—¡Oh, chicos!— exclamó, dando unos pasos hacia ellos— No sabía que iban a venir a la Liga.
Eran los amigos de Lillie de la universidad. Maley, Loo, Bee, B.K. y Maa. La rubia rápidamente notó algo extraño en Maa, quien miraba hacia el suelo, luciendo enfurruñado y arisco.
—¿Está bien?...— le preguntó a los otros cuatro universitarios, quienes se rieron.
—No te preocupes por él. Solo está de mal humor porque una chica que le gusta lo rechazó— Bee se rio con fuerza.
—Oh, vaya…— Lillie se sorprendió un poco, pues ella de verdad creía que Maa había estado tratando de ligar con ella todos esos meses— Y dado que yo no lo rechacé, entonces no era yo quien le gustaba…— asumió rápidamente— Pobre…— murmuró con tristeza— ¡Pero ánimo, Maa! ¡Hay alguien ahí afuera esperando por ti!
El castaño la miró de reojo y volvió a mirar al suelo.
—Pues gracias…
—¡De nada!
—Es tan ingenua…— pensaron los otros cuatro chicos mientras reían— pero igual es linda.
Loo rápidamente espabiló, reparando en Elio, quien los veía con seriedad.
—¡A-Ah, lo sentimos, hombre! Interrumpimos su conversación de la nada. No estuvo bien…— dijo, rascándose la nuca.
—Nah, da igual— el Asutoro notó las miradas fijas que el grupo le dirigía pero no les dio importancia—. Son amigos de Lillie, supongo. Yo soy Elio Asutoro y cualquier amigo de mi amiga, es amigo mío.
—Soy Lawrence, pero tú puedes decirme Loo— se presentó el unovano, dándole la mano y viéndose un poco avergonzado—. Oye, esto sonará raro lo sé, pero soy fan tuyo y de tu hermana… Durante la guerra, incluso estando en el refugio temblaba como si tuviera hipotermia, pero la canción que tocaron me tranquilizó. Te lo juro, cinco minutos más y me habría dado un ataque de nervios.
Lillie recordó eso. Loo se lo había comentado la primera vez que los cinco se animaron a hablar con ella.
—Exageras…— rio Elio, rascándose una mejilla y aceptando el apretón— Aunque bueno, me alegro de haberte podido ayudar.
Loo le sonrió, pero no pasó mucho tiempo hasta que alguien lo hizo a un lado.
—¡Deja de acapararlo todo!— le dijeron. Inmediatamente, Maley fijó su mirada en Elio— ¡Soy Milana, pero mis amigos me dicen Maley! ¡Llámame como quieras!
—B.K., para servirte— dijo con una pequeña sonrisa y un movimiento de cabeza.
—Moana o Bee, para ti soltera y disponible, flautista del sol— se presentó la muchacha, sonriéndole con confianza. Cuando vio las miradas incrédulas de Elio y Lillie, se rio— ¡Es broma!... Pero si quieres, no es broma.
Pasaron unos pocos segundos en silencio hasta que Elio soltó una fuerte carcajada que no lo dejó escuchar el "Maa…" pronunciado por el mismo.
—Vaya amigos tan bromistas tienes— le dijo Asutoro a la rubia, mostrando repentinamente un rostro lleno de nerviosismo—. Porque está bromeando, ¿verdad?
Lillie trató de asentir sin éxito. Se encogió de hombros y murmuró un:
—¿Tal vez?...— entonces, una bombilla se encendió en el cerebro de la rubia y una gran sonrisa apareció— Oh…
Viendo que Aether ya no le estaba poniendo atención, Elio solamente pudo tragar saliva y agitar la cabeza. Se relajó lo más posible, haciéndose a la idea de que era una broma. Se giró hacia el grupo de cinco.
—En fin, nos estamos dirigiendo al sub norte, ¿ustedes a dónde van?— les preguntó Elio, cruzándose de brazos.
—Pues Loo y Maley van al sub este. B.K., Maa y yo al sub norte— le respondió Bee, acercándose a él— ¿Vamos juntos?
—A menos que aparezca otro camino al sub norte de la nada, creo que estamos obligados a hacerlo— Elio le sonrió—. En otras palabras, por mí bien.
—El mensaje original y el significado no están muy relacionados, pero da igual, es la forma en la que se expresa la juventud— murmuró B.K.
—Entonces nos separamos— Maley y Loo, contrario al resto (que iban obviamente hacia el norte), comenzaron a caminar recto.
—Nos cuentan qué tal el combate— Bee los despidió al igual que Lillie, B.K. y Elio. Pronto se pusieron en marcha.
—Supe que la elección de asientos fue una locura— sacó el tema Elio, viendo a los amigos universitarios de Lillie—. ¿Pueden contarme algo de eso?
La noche anterior, tras la finalización de la ceremonia de apertura y la publicación de la lista de los participantes de cada Battle Royale, los espectadores pudieron elegir cuales querían ir a ver (podían elegir uno en la mañana y uno en la tarde) mediante la plataforma oficial de la Liga Pokémon de Alola. Bee, quien rápidamente entendió las palabras de Elio, suspiró.
—El sub norte se llenó de inmediato, por eso solo Maa, B.K. y yo alcanzamos lugares— respondió.
—Vaya. ¿El subestadio norte era tan demandado?— Lillie parecía sorprendida.
—¡Es por la calidad de los participantes!— exclamó Bee, volteando a ver a Elio— No es por demeritar a la flautista de la luna, porque ella también es un gran atractivo para el público, pero…
Asutoro y Aether dieron rápidamente con la respuesta.
—¡Quiero decir, es Gladio Aether!— a Bee le brillaban los ojos de la emoción— ¡Tú sabes! "La pesadilla de los dioses"; "El emisario de las tinieblas"; "La noche más brillante"… ¡Ese Gladio Aether!— la chica rodeó a Lillie por el hombro— Tu hermanito mayor que taaaaal vez, deberías de presentarme…
La rubia rio con nerviosismo.
—Qué poco te duró el gusto por Elio…
—¡Yo no tengo miedo de manejar dos al mismo tiempo!— exclamó con total seguridad.
—¿D-Dos qué?...
—Aunque realmente, el estadio con más personas es el central— dijo B.K., atrayendo la atención de todos—. En el subestadio norte hay quince mil personas, en los subestadios este y oeste hay de unas ocho mil a diez mil en cada uno y en el central está el resto.
—Unas veinticinco mil personas mínimo…— murmuró Lillie, sorprendida. Elio se veía igual de asombrado.
—Y no es solo porque "El corazón del mundo" y heredero de Melemele vaya a luchar ahí, ¡el pueblo de Alola también quiere ver cómo maneja las cosas la futura Kahuna de Ula-Ula!
Lillie y Elio se sintieron profundamente intrigados por eso.
—En general, la mayor parte de las personas del estadio central deberían de ser alolianos— B.K. tenía su teléfono celular en la mano y parecía estar buscando algo. Cuando lo encontró, le pasó el dispositivo a Lillie; Elio buscó ver el contenido de la pantalla tan rápido como pudo.
Rocketman29:
Elegí mi asiento para el primer BR porque quería ver como peleaba el nuevo kahuna, pero mi amiga me dijo que los asientos del segundo BR se agotaron de inmediato y ahora me estoy arrepintiendo un poco. Hice lo correcto? #LigaPokémonAlola
(Soy aloliana por cierto)
Junto a esa publicación había una encuesta de "Sí" y "No", ganando el "Sí" con un arrollador 95.6%. Se fijaron en los comentarios y encontraron respuestas como las siguientes:
Julieta#1:
Lol si.
gorugoru:
Mi cabeza me pedía ir a ver a Selene pero mi cabeza de arriba sabia que era mejor idea ver el combate de los kahunas además de que Hau ganó la liga kalos así que igual va a ser divertido xd
MahaloBride123:
Mi nombre lo dice todo =D
#HauMahalo
Kora| #LigaPokémonAlola:
Alolianos unidos jamas serán vencidos! #AlolaPower
Simp de Mallow:
Si me decepcionan tengo la suerte de que el estadio de Mallow no se llenó lol.
Obssessive shipper:
No me quejo del ship entre Acerola y Hau, pero quería ver a Hau y a Gladio peleando juntos 7n7 Ellos son mi OTP uwu
El video que salio hace unos días es todo lo que necesito para estar convencida de que van a quedarse juntos. Vieron la forma en la que se miraban? Tienen mucha química! OwO
ZAY|Dibujo Pokefilia para vivir:
Por supuesto que sí. Aunque ver en acción a Gladio puede ser tentador, como alolianos tenemos la responsabilidad de ver y juzgar con nuestros propios ojos las capacidades de quienes serán nuestros gobernantes en un futuro próximo. No dudo de las capacidades de Mahalo ni de (1/2)
(2/2) Malíe, pero es normal sentirse inquietos por temas como estos, en especial cuando el anterior Kahuna Mahalo dejó unos zapatos muy grandes que espero, su nieto pueda llenar.
Unomás:
El tipo de arriba no habló más que verdades, pero aun así… ¿qué carajo con su nombre?...
—gorugoru, gorugoru, gorugoru…— Elio, con los ojos inyectados en sangre, repetía ese nombre— Ya memoricé tu usuario, malnacido…
—Las redes sociales son una cosa verdaderamente útil para informarse, ¿eh?...— murmuró Lillie, todavía tratando de borrar de su cerebro la foto de perfil de dos usuarios en específico.
—Necesitan un cierto grado de fortaleza mental, pero sí, son muy útiles— B.K. tomó de vuelta su teléfono.
Mientras que Elio seguía enfrascado en su odio, Lillie pudo espabilar.
—Aunque es realmente sorprendente. Hau y Acerola seguramente estarán muy felices al ver a toda la gente que se reunió ahí por ellos— dijo con una sonrisa.
—Bueno, sí es un montón de gente pero todavía podemos decir que hubo un equilibrio— B.K. volvió a hablar.
—¿A qué te refieres?— Lillie arqueó una ceja y Bee carraspeó. Con cierta malicia en sus ojos, abrió la boca.
—Hablamos de tu novio— hizo especial énfasis en esa parte, avergonzando un poco a Lillie y provocando una reacción desagradable en cierta persona.
—¿Q-Qué tiene Ash?— preguntó nuevamente la rubia.
—Que él rompe toda la balanza. La selección de asientos de los combates de la tarde fue un total desastre. Si los asientos del subestadio norte por la mañana se acabaron en un instante, los del subestadio oeste por la tarde desaparecieron para cuando la página cargó.
—¡Si el límite de aforo del estadio central durante los B.R. no fuera de treinta mil personas y si a tu novio le hubiera tocado ahí, los otros estadios habrían estado completamente vacíos!— Bee le sonreía a Lillie.
Elio (quien contenía su orgullo) veía como Maa daba saltos mientras, adolorido, se sujetaba los dedos del pie izquierdo. Lillie, por otra parte, se llevó una mano al mentón.
—Al principio creí que el límite de aforo no iba a ser necesario, pero visto así… Supongo que Ash realmente es un gran atractivo para el público— la rubia sonrió levemente al pensar eso.
—Tú ya debes de estar acostumbrada por todo el tiempo que pasas con él, pero para el resto del mundo es una especie de superhéroe— Bee volvió a rodearla por el cuello— Y creo que taaal vez, deberías de…
Con una dulce sonrisa, Lillie miró a la universitaria.
—No.
—¡Lo siento, llegamos algo tarde!— dijo Ash mientras tomaba asiento en su lugar, el cual se encontraba entre los hermanos Asano.
—No, de hecho llegan justo a tiempo— le aseguró Max, sonriendo mientras veía hacia el campo de batalla.
—¿Entonces Olivia es la jueza?— escucharon decir a Rotom, quien levitaba, junto a Poipole, a la altura del pecho de Ash.
En una de las caras horizontales del campo de batalla (el cual era un largo rectángulo) había una plataforma y en medio de la misma, una silla. Olivia Konikoni estaba sentada ahí, observando atentamente con una mirada que parecía verlo todo.
—Y a qué no adivinan quién está juuusto detrás de ella— May se cruzó de piernas, señalando hacia las espaldas de Olivia. Ahí estaba, por supuesto, Brock. Ishihara estaba sentado junto a Misty, Tracey y Clemont.
—Solo recemos porque no haga alguna ridiculez durante lo que dure el Battle Royale…— suspiró Max, haciendo reír nerviosamente a Ketchum.
—Aunque fuera de Brock… ¿Saben dónde están los demás?— preguntó el azabache luego de unos segundos.
—Ah, pues creo que Dawn, Cilan e Iris están…
—¡Pika!— exclamó el pequeño roedor, interrumpiendo a May y señalando hacia el lado opuesto de las gradas, unas cuantas filas más arriba. Ahí estaban Iris, Cilan y Dawn, quienes parecían haberlos visto también. Los saludaron.
—Y por allá están Serena y Bonnie— Rotom apuntó su cámara hacia la parte opuesta del estadio en la que estaban sentados Brock y los demás; a una de las filas que se encontraban más arriba—. Aunque están con una chica llamada Colette que me es misteriosamente familiar…
Ash no tenía ni idea de quién era esa tal Colette, pero supuso que se había hecho amiga de las kalosianas en el momento. Después de todo ambas eran muy agradables, y, honestamente, le agradaba ver que Serena seguía socializando con normalidad pese al conflicto con el que debía de estar lidiando.
—Rotom me da muchísimo miedo… Con él cerca, no hay privacidad— murmuró May, sintiendo un escalofrío.
—Ni siquiera tiene que estar cerca para que no la haya…— dijo Max.
La Pokédex ignoró la conversación de los Asano y simplemente se giró hacia ellos.
—¿Y por qué eligieron una formación tan extraña para sentarse? El lugar tiene un límite de aforo, pudieron haberse sentado todos juntos— Rotom se veía realmente curioso.
—Yo quería un lugar cerca del campo de batalla— explicó Ash.
—Yo igual— lo secundó Max.
—Podría aprender algo para mis exhibiciones si veo de cerca a muchas personas distintas peleando— dijo May, sonriendo.
Rotom vio al grupo de Brock.
—Y voy a intentar adivinar… Brock quería estar en un lugar desde el cual pudiera ver a Olivia y Misty quería estar cerca de él para evitar que hiciera algo potencialmente vergonzoso. Clemont y Tracey terminaron ahí por pura suerte, estoy seguro.
—Algo así, sí— asintió May—. Dawn e Iris también querían un lugar cerca del campo de batalla, pero no consiguieron los asientos a tiempo. Serena y Bonnie dijeron que querían un lugar con una visión más panorámica.
Ash quería comentar sobre el porqué de la posición de Cilan, pero sintió unos toquecitos por parte de Poipole. El pequeño Ultraente, mientras sonreía, señalaba un lugar a la lejanía.
Detrás de un ventanal de cristal podían ver al presidente Goodshow, al profesor Kukui y a Wicke. Aunque no eran visibles, Ash estaba convencido de que su madre, la profesora Burnet y Yellow también estaban ahí (junto a los pequeños Amber y Lei).
Escucharon un pequeño pitido que los hizo volver la mirada hacia el campo de batalla y de ahí, a una de las paredes del estadio. Era una cabina de locución y, sentado en el medio de la misma, había un hombre de pelo castaño oscuro muy bien peinado. Estaba vestido con una camisa azul celeste adornada por el cuello con una colorida corbata.
—¡Buenos días, damas, caballeros, niños y niñas! ¡Son las diez cincuenta de la mañana y es hora de que comencemos a movernos de una vez por todas!— exclamó el comentador— ¡Mi nombre es Jeekyo y seré el comentador en ambos Battle Royale del estadio central! Con solo diez minutos para el inicio del evento, será mejor hacer las presentaciones con rapidez— varios notaron como Olivia se levantaba de su asiento y, pronto, en todas las pantallas del lugar salió reflejado su rostro— La jueza de nuestro estadio será la Kahuna Olivia Konikoni, reina de Akala. ¡Con eso dicho, cedo el protagonismo a ella!
Con atención, todos vieron a Olivia. La Kahuna, quien daba un aire sumamente maduro gracias a su expresión y cicatrices de guerra, se llevó el micrófono frente a la boca.
—¡Queridos espectadores y participantes que nos escuchan a la espera de entrar al campo de batalla, permitan que les explique las reglas de este Battle Royale!...
—Como bien saben, un Battle Royale es un combate de todos contra todos. Es una lucha en la que tendrán que esforzarse para sobrevivir hasta el final— decía Nanu en el subestadio este.
Liam, recargado contra una de las paredes del largo pasillo, veía hacia la misma pantalla que el resto de participantes que había en el lugar. Se fijó en una persona en específico, a la cual no parecía importarle absolutamente nada lo que estaba diciendo el juez.
Guzma simplemente estaba sentado de cuclillas, con una Poké Ball en mano y esperando a que todo diera inicio.
—Un Battle Royale no solo…
—¡… premia la fuerza de los participantes, sino que también sirve para que demuestren sus tácticas e inteligencia, cualidades que todo buen entrenador Pokémon debe de tener desarrolladas! ¡Este no es un combate entre salvajes; es un combate entre seres pensantes que son capaces de hacer lo necesario para alcanzar la victoria!— Hapu, con el ceño fruncido y una sonrisa, era el centro de atención en el subestadio oeste.
Mallow y Kiawe intercambiaron sonrisas, pues estaban más que preparados para arrasar. Vieron a varios extranjeros, los cuales parecían bastante atentos ante la revelación de las reglas. Como nativos de Alola y aún mejor, como habitantes de Akala, conocían a la perfección los Battle Royale, por lo que solo tenían que relajarse hasta que fuera su hora de entrar.
—¡Con todo esto dicho, los participantes deben de saber que…!
—¡… en el Battle Royale, las alianzas están permitidas! ¡Que dos o más persona se unan para derrotar a un oponente es perfectamente válido! ¡Huir también es aceptable, pues al final no importa cuanta gente avance usando estas tácticas, solo el más fuerte se coronará Campeón!— Red, desde el subestadio norte, lucía una expresión seria— ¡Por otra parte, lo que no está permitido es el uso de objetos de combate o de objetos de curación como pociones o bayas! ¡Cada participante solamente cuenta con un Pokémon al que no podrán intercambiar ni retirar del campo de batalla, de hacerlo serán automáticamente descalificados! ¡Si el Pokémon de un participante es debilitado, también será descalificado y eliminado del torneo! ¡Así mismo, cada participante solo tiene permitido usar un fenómeno Pokémon por combate, ya sea la Megaevolución o los Movimientos Z! ¡Esto va implícito, pero cualquier entrenador que ataque intencionadamente a otro, será descalificado de inmediato y dejado en mano de las autoridades pertinentes! ¡Entrenadores, recuerden por qué están aquí y mantengan un espíritu deportivo en todo momento!
Selene escuchaba los murmullos de aceptación y notó algunos asentimientos, pero su mente estaba centrada en otro asunto. Veía a Gladio, quien tenía una Poké Ball en la mano y la apretaba con cierto nerviosismo. Frunció el ceño tras sentirse patética.
—Gla…— pero no pudo seguir hablando.
—¡Con las reglas ya explicadas, por favor démosles la bienvenida a nuestros participantes! ¡Las verdaderas estrellas del show!
—Es hora— dijo Aether, mirando hacia el final del largo pasillo y comenzando a caminar. Selene, con frustración, apretó la mandíbula.
Caminó detrás de él.
Hau se sintió eufórico. Los gritos y aplausos que se escucharon incluso desde antes de salir hicieron que su maquinaria interna comenzara a trabajar al 200%. Vio varios carteles que comenzaron a alzarse, muchos de ellos con su nombre escrito en él.
—Quién diría que volvería a sentir esto tan pronto…— murmuró con una sonrisa. Sintió un golpecito en el hombro derecho, encontrándose con Acerola.
—Los niños y Mimikins deben de estarme viendo desde casa, así que hagamos lo mejor para impresionarlos— le dijo Malíe, guiñándole un ojo.
—Por supuesto que sí— Hau sonrió con determinación.
—¡Participantes, favor de tomar sus posiciones!
A nadie le costó encontrar su lugar, pues, en las paredes que limitaban al campo de batalla, había letreros con el número de cada uno (además de que habían recibido instrucciones previas para la ocasión).
Algunas personas se dieron cuenta de cómo Olivia bajaba su micrófono, solo para volver a escuchar la voz de Jeekyo a los pocos segundos.
—¡Por favor, presten atención a la pantalla arriba de mí!— sobre la cabina de locución había una pantalla incluso más grande que las que estaban repartidas por el estadio. Ahí se reflejó el número "151"— Ahora mismo, hay 151 pares de entrenadores y Pokémon. El Battle Royale terminará cuando este número baje a 16. Para asegurarnos de que nada se nos escapa, contamos con la última tecnología en drones— de pronto una decena de drones bajaron del cielo. Las imágenes captadas por estas máquinas pronto se vieron reflejadas en las pantallas, a excepción de la principal. El público se quedó sorprendido, pues solo habían visto estos inventos en…— ¡Un regalo especial por parte del presidente Rose de Macrocosmos y del Campeón Leon, de la región de Galar! ¡Tenemos más sorpresas, pero dejaremos que las descubran conforme pasa el torneo!— se escucharon sonidos de sorpresa y emoción, los cuales solo volvieron más ruidoso al estadio— Y lo hicimos justo a tiempo… Siendo las once cincuenta y nueve de la mañana, pido a todos los participantes que hagan salir a sus Pokémon elegidos.
Una cuenta atrás pronto apareció en la pantalla principal, reemplazando por un momento el gran "151". Era un contador de cincuenta segundos y en menos de dos, las Poké Balls volaron por todos lados.
—¡Ayúdame de nuevo!— Hau sacó una Poké Ball y la arrojó al cielo— ¡Vamos, Gallade!
El tipo Psíquico aterrizó sobre el campo de batalla y agitó sus brazos con fuerza, examinando su entorno. Vio como decenas de Pokémon emergían y, casi por instinto, sonrió. Se dio cuenta de que a su lado había una Froslass, por lo que rápidamente vio a su entrenador.
—¡Contamos contigo, Gallade!— le sonrió Acerola y el Pokémon pareció reconocerla al instante.
—Llade— asintió el Pokémon, girándose hacia Froslass y haciendo una pequeña reverencia ante ella.
—Fros— la tipo Hielo le devolvió el gesto.
—Sé nuestra espada, HauHau— Mahalo se sorprendió un poco al escuchar eso—. Quiero ver lo mucho que has crecido con mis propios ojos y como tu escudo lo haré mejor.
El moreno sonrió ampliamente.
—Te confío mi espalda, Ace.
—Entonces está en buenas manos.
En la espalda de Gallade, sujetada por una cadena metálica que rodeaba su torso, una pequeña piedra brilló por un segundo.
Mientras el contador bajaba hasta cuarenta, Magmortar y Whimsicott aparecieron. El pequeño tipo Planta se trepó a la espalda del gran tipo Fuego.
—¡Defiéndeme de los tipo Fuego y Hielo y no tendrás que preocuparte por nada!— le aseguró Mallow a su compañero, extendiendo un puño hacia él.
—Mientras estés aquí, no tengo debilidades— Kiawe chocó su puño contra el de ella—. Y mientras yo esté aquí, tú tampoco las tienes.
—¡Estoy contando con ello!
El contador ahora marcaba los veinticinco segundos y Liam esperaba con tranquilidad que llegara a cero. Acariciaba a su Eevee mientras tanto, listo para lanzarse al combate apenas tuviera oportunidad. Suspiró y, con los gritos de sus fans de fondo, se colocó unos guantes marrones que solo tenían dedos pulgares e índices, pero que carecían de puntas.
—¿Deberíamos enseñarle al público la fuerza del tipo Normal, Eevee?— le preguntó a su Pokémon, quien con determinación asintió. Sotobosque miró hacia el frente con una sonrisa y sus ojos se encontraron con los de cierta persona— Entonces divirtámonos mucho.
Con el contador marcando solo quince segundos, Selene veía a Gladio. Aether había dejado salir a Lucario como su compañero y ella a Toxapex. Al verlo con esa expresión ida, se sintió realmente molesta.
—Esto no es un juego— le dijo con voz rasposa—. Si no le vas a dedicar toda tu atención entonces partamos caminos.
Gladio la volteó a ver con sorpresa, notando su mirada de enfado. Se quedó boquiabierto por un segundo y al instante siguiente, sonrió.
—Si me retrasas, de verdad partiremos caminos— Gladio y Lucario intercambiaron miradas, asintiéndose mutuamente. Se dirigió nuevamente a su compañera—. Sígueme el paso.
—Eso debería de decir yo— y aunque todavía estaba un poco molesta y preocupada por su amigo, Selene sonrió— ¡Demostremos quiénes somos, Toxapex!
—¡Pex!
—¡Ya solo quedan cinco segundos!... ¡Cuatro!... ¡Tres!... ¡Dos!... ¡Uno!...
En cuanto el contador llegó a cero, se lanzaron bengalas hacia el cielo y al grito de "¡INICIEN!", todos se movilizaron. El "151" volvió a aparecer en la gran pantalla, mientras que en el resto se vieron grabaciones del campo de batalla desde distintos ángulos.
—Están apuntando a Hau…— Serena y Bonnie voltearon a ver a Colette, quien veía hacia un punto específico del estadio. Para cuando la kalosiana hizo esta afirmación, tan solo habían pasado cinco segundos.
Tanto Fontaine como Blanchet asintieron al poco tiempo. No se necesitaba de mucha habilidad para darse cuenta de que, en efecto, había muchísima gente enfocada en el Gallade de Hau.
Mientras el tipo Psíquico esquivaba con gran habilidad una descarga eléctrica, no pudieron evitar pensar en el motivo por el cual tanta gente tenía su mirada puesta sobre Mahalo. Claro que no tardaron mucho en barajar unas cuantas posibilidades.
—¡Puño incremento!— exclamó Hau, señalando con rapidez a un Gigalith que cargaba a toda velocidad contra Gallade. Su Pokémon obedeció y se lanzó con el puño de frente, conectando un poderoso golpe que hizo retroceder al tipo Roca— Están presionando por todos lados…— giró rápidamente hacia su izquierda, por donde llegaban un Passimian y un Toucannon— ¡Piscocorte!— Gallade se lanzó hacia atrás, poniendo distancia entre él y sus enemigos, arrojando cuchillas de energía que dieron en el blanco— Me sorprende, pero realmente no es inesperado… ¿Es porque quieren tener el privilegio de decir que fueron quienes me descalificaron? ¿Vienen detrás de mi estatus o consideran que soy un oponente del que deben de deshacerse de inmediato?— los ojos de Mahalo volaban por todo el campo de batalla y eran pocos los movimientos que se le pasaban por alto. Al ver llegar a un Gengar con Puño fuego, dio órdenes a su Pokémon— ¡Esquiva por debajo y Tajo umbrío!— y Gallade, de forma grácil y veloz, asestó dos poderosos cortes en el pecho del oponente tras barrerse por debajo de él. El movimiento hizo caer con pesadez al Gengar enemigo.
Escuchó un pitido y miró con rapidez hacia la gran pantalla. El número había bajado de "151" a "146". Que hubiera cinco enemigos menos, cuando él solo había derribado uno, quería decir que no todos en esa gran batalla campal apuntaban específicamente a él.
—¡Bloquea y Puño incremento!— ordenó Mahalo apenas giró la cabeza devuelta hacia su Pokémon.
Gallade interceptó el Puño drenaje de un Hitmonchan al golpear su brazo desde abajo para, acto seguido, conectar su propio puñetazo en la mandíbula del oponente. Un aura rojiza volvió a rodear al tipo Psíquico.
—¡¿C-Cómo?!— escuchó exclamar, posiblemente al entrenador del Hitmonchan.
Hau no estaba muy orgulloso de admitir por qué era tan bueno luchando contra múltiples enemigos, pero era obvio. Durante la guerra había tenido que luchar contra más de un oponente a la vez, ya fuera con ayuda de sus Pokémon o sin ella (sin mencionar el asalto a la Fundación Aether), por lo que se había entrenado especialmente por si esa situación volvía a ocurrir en un futuro.
—Agilizar los sentidos y tener completo dominio del campo de batalla— pensó mientras sus ojos veían de un lugar a otro, esperando captar algo a lo que atacar o de lo que defenderse—. Si quiero vencer a Ash, entonces debo de dominar esas dos cosas…— se llevó una mano frente al cuello y del interior de su camiseta sacó el colgante que Kukui le había regalado. Lo apretó con fuerza y frunció el ceño. Si iba a enfrentar a todos esos enemigos él solo, entonces debía ir con todo. No podía perder ahí— Si quiero sobrepasarlo… Si quiero demostrar lo que valgo… Entonces… ¡Entonces…!
—¡Ventisca!— espabiló al escuchar el grito de Acerola, el cual venía de su espalda. Cuando giró la cabeza, vio como Froslass invocaba una poderosa corriente helada que atrapó en su interior a un Pidgeot y a un Corviknight que apuntaban a Gallade desde los cielos. Malíe pronto pegó la espalda contra la suya, sonriéndole— ¡Te dije que sería tu escudo, ¿no?!
Hau, sorprendido, la miró por un segundo y no pudo evitar sonreír. Volvió a guardar el colgante en el interior de su camiseta y asintió, sonriendo con determinación. No estaba luchando solo; no cuando la tenía a ella.
—¡Hay que reacomodarnos!— exclamó Mahalo, viendo cómo eran rápidamente rodeados por más oponentes.
—¡Por supuesto!— Acerola de inmediato tomó la iniciativa. La Pulsera Z en su muñeca brilló, cosa que muchos notaron.
—¡¿OH?! ¡Con tan solo cinco minutos de combate en el reloj, ¿la participante Acerola planea utilizar un Movimiento Z?!— escucharon exclamar al comentarista.
—¡¿De verdad vas a hacerlo, Acerola?!— le preguntó Hau, sorprendido.
—Cuando se trata de escabullirse, no hay nada mejor que Presa espectral— le dijo, comenzando a hacer los pasos junto a su Pokémon—. Estaré quemando el cartucho, pero no me preocupa— y con gran confianza, le sonrió—. Porque después de todo, estás aquí.
Los ojos de Hau brillaron por un momento y su corazón se aceleró. Si Acerola creía tanto en él, ¿cómo podría decepcionarla?
—¡Hazlo!— exclamó, trazando una línea frente a él. Una línea que en la práctica no servía de nada, pero que servía para indicarle a todos sus rivales que no pasarían.
Mientras que los entrenadores que los rodeaban reaccionaban, Acerola ya estaba a punto de terminar de ejecutar su Movimiento Z. Solo uno fue más rápido que los demás; una mujer a mediados de sus veinte que, junto con su Electivire, apuntó a Froslass.
—¡No te dejaré! ¡Lanzallamas!
Malíe vio como el gran torrente de fuego se acercaba a ellas a toda velocidad, pero no se sintió intranquila. Mientras estuviera junto a Hau, nada podría derrotarla.
Las cuchillas de Gallade, las cuales brillaban en un aura rosada, se habían extendido hasta alcanzar una longitud de más de un metro. Dividieron el lanzallamas con una facilidad pasmosa, de forma que las dos corrientes ígneas pasaban justo por los costados de los cuatro (él, Froslass, Acerola y Hau). Gracias a la intervención del tipo Psíquico, la futura Kahuna ya estaba más que preparada.
Con el fuerte brillo de su Pulsera Z a la altura de sus hombros, Malíe sonrió al igual que su Pokémon. Haciendo uso del aire contenido en sus pulmones, gritó.
—¡PRESA ESPECTRAL!
Y todo lo que había alrededor de ellos se oscureció. La oscuridad se tragó a aquellos entrenadores que los rodeaban y a algunos que se encontraban lo suficientemente cerca. Manos largas y numerosas emergieron del suelo, extendiéndose hacia todos los enemigos.
Algunos intentaron huir y otros intentaron luchar contra esas oscuras manos, pero el resultado fue el mismo. Sin importar a donde corrieran o que tan fuerte golpearan, las manos los atraparon a todos y, apenas hacían contacto, estallaron. Múltiples explosiones pequeñas que, producidas en un lapso tan corto de tiempo, se vieron como una gigantesca explosión que levantó polvo y humo por todo el lugar.
Para cuando la polvareda se deshizo, no había ni rastro del equipo compuesto por Hau y Acerola. La pantalla, de golpe, había pasado del número "134" a "121".
La combinación que surgía de la unión de fuerzas entre Kiawe y Mallow tenía una descripción mucho más compleja que aquella surgida de la unión entre Acerola y Hau. Mientras que Malíe y Mahalo podían ser descritos como una espada y un escudo, Aina y Wela no eran algo tan "sencillo".
Mientras que Kiawe era un grito, Mallow era un megáfono. Aunque pueda ser extraño, cualquiera que los viera describiría algo similar a eso. Kiawe Wela era una fuerza arrolladora, la cual atacaba a toda potencia y sin detenerse; una entidad destructiva por sí misma. Al sumársele Mallow, esta capacidad destructiva de Kiawe se multiplicaba varias veces. ¿Cómo? Bueno…
—¡Refuerzo!— ordenó la morena, sonriendo.
En un abrir y cerrar de ojos, las patitas de Whimsicott emitieron un brillo blanquecino que se traspasó a Magmortar cuando le dio unas palmaditas en la espalda. El tipo Fuego extendió sus extremidades superiores hacia el frente, sonriendo con gran confianza.
—¡Llamarada!— gritó Kiawe, señalando a un grupo de Pokémon que se acercaba a ellos a toda velocidad.
Una gran masa de fuego salió disparada de los cañones de Magmortar, la cual, vista por un extranjero, podía ser confundida con un Movimiento Z. El movimiento impactó contra los atacantes, haciéndolos retroceder con violencia. La explosión resultante del movimiento causó un gran daño colateral, afectando a los que pasaban por el lugar.
En un parpadeo, la pantalla pasó a mostrar el número "119".
—¡QUÉ MOVIMIENTO!— gritó el comentarista, un hombre calvo y con barba de candado— ¡Con un solo movimiento, el participante Kiawe ha eliminado de la competencia a siete oponentes!
Gritos de emoción se escucharon en el estadio y el nombre de Wela comenzó a ser coreado. Aunque lo halagaba, Kiawe no dejaba de sentirse mal. El mérito de esa hazaña también era de Mallow.
—¡No pienses en eso!— le dijo su amiga, dándole una palmada en la espalda y sonriéndole— El trabajo de un soporte es hacer brillar a la unidad principal. ¡Sigamos así hasta hacernos con la victoria!
Wela asintió, volviendo su mirada al campo de batalla.
—Esto todavía no termina. ¡No hemos terminado de arder!— exclamó, crujiéndose los nudillos.
—¡Exacto!
Magmortar suspiró y humo salió de sus cañones. Vio de reojo a Whimsicott, quien seguía en su espalda, y le sonrió. El tipo Planta le devolvió el gesto.
—¡A moverse!— escucharon gritar a Kiawe, quien comenzó a correr por el campo de batalla. Sabían que el Capitán estaba en la búsqueda de oponentes a los que enfrentarse y estaban más que dispuestos a unirse a su plan.
Por la cantidad de movimientos que eran lanzados por minutos, grandes cortinas de humo y polvo se elevaban por todos lados. Era solo cuestión de segundos para que, de la nada, apareciera un enemigo que estuviera dispuesto a pelear. Tal fue el caso de un Quagsire, el cual apareció atacando con Acua cola.
—¡Gigadrenado!— exclamó Mallow apenas vio al tipo Agua acercarse.
Whimsicott saltó de la espalda de Magmortar y su cuerpo emitió un brillo verdoso que se extendió hacia el oponente. De Quagsire se desprendieron unas extrañas esferas de energía que entraron posteriormente en Whimsicott y, en cuestión de segundos, ya estaba en el suelo.
—¡Bien he…!
—¡Cuidado!— el grito de Kiawe interrumpió a Mallow, quien rápidamente se giró. La morena vio cómo, de entre el polvo, emergía un Talonflame que cargaba directamente contra Whimsicott, quien todavía estaba en el aire.
—¡Usa…!
—¡Rayo!— exclamó Wela con rapidez.
De los cañones de Magmortar esta vez no salió fuego, sino una poderosa descarga que interceptó al Talonflame en medio de su vuelo. El ave se retorció y cayó pesadamente contra el suelo, arrastrándose unos cuantos centímetros por el mismo hasta que finalmente, quedó inmóvil.
—¡G-Gracias, Kiawe!— Mallow dejó salir un suspiro y entonces sintió un golpecito en el hombro.
—¿De qué estás hablando? ¡Somos compañeros!— y entonces, se giró— ¡Hay que seguir!
Mallow volvió a suspirar, solo que esta vez no por el alivio. Se veía un tanto resignada.
—Tan típico de Kiawe— murmuró, riéndose, y lo siguió.
Liam era sorprendentemente fiero. No era que tuviera un poder devastador como el de Kiawe o una ferocidad como la de Gladio, de hecho, tenía ambas cosas en moderación. Si era así, ¿cómo era posible que lograra lo que estaba logrando con solo ese pequeño Eevee? La respuesta es sencilla. Lo poco que a Liam le faltaba en fuerza, lo compensaba con creces gracias a su incomparable ingenio.
Mina era la más experimentada; Kiawe era quien mejores instintos tenía y él era el más astuto. Eran esas cualidades las que mantenían un balance de poder entre los tres Capitanes más fuertes de Alola. Pero olvidémonos de los demás. Aquí y ahora, solo está Liam Sotobosque.
—¡Ataque rápido!— exclamó el Capitán con una voz serena y una sonrisa confiada.
El juego de pies exhibido por Eevee era hermoso a ojos de un casual, pero a ojos de un verdadero entusiasta, era perfecto. Incluso el Pikachu de Ash, un maestro en el uso de Ataque rápido, palidecía ante la técnica del Eevee de Liam.
La velocidad del pequeño tipo Normal pronto mareó a un Machamp, quien comenzó a perder la paciencia al ver como el oponente se movía a su alrededor sin detenerse por un segundo.
—¡Ya fue suficiente! ¡Combate cercano!— ordenó el entrenador del tipo Lucha, el cual rápidamente se abalanzó hacia el suelo con una serie de rápidos y devastadores puñetazos.
La ráfaga de golpes continuó por unos segundos hasta que, de pronto, Machamp se detuvo repentinamente. El dron que iba pasando por ahí captó el momento exacto en el que Eevee había embestido el estómago de su oponente.
—Descuidaste tu defensa— le dijo Liam al entrenador enemigo, dándole una sonrisa que apareció en las pantallas. Se escucharon gritos por todo el estadio, principalmente femeninos.
—¡LIAM, LIAM, LIAM, LIAM, LIAM!— se coreaba por el estadio mientras que montones de pancartas con el nombre del Capitán se agitaban en las gradas.
—¡Y el público corea su nombre!— dijo el comentarista; un hombre moreno y calvo a mediados de sus treinta— ¡El súper idol de la región de Alola tiene a la audiencia comiendo de su mano!
—¿Súper idol?...— rio Sotobosque, rascándose una mejilla— Que exageraciones.
—¡Si te descuidas, pierdes!— gritó alguien a sus espaldas. Se giró, encontrándose con un hombre vestido con gorro de pescador y su Poliwrath; el Pokémon cargaba directamente contra su Eevee.
—Eso puede ser cierto, pero atacar de frente sin conocer todas las cartas de tu enemigo tampoco es una buena idea— Liam agitó su brazo, señalando al tipo Agua— ¡Rapidez!
Eevee se alejó de un salto y movió su cola con velocidad. Estrellas salieron volando hacia Poliwrath, golpeándolo repetidamente y haciéndolo retroceder.
—¡No hemos terminado!— exclamó el pescador y, para agrado de Liam, Poliwrath asintió con fuerza.
—¡Espléndido!— el Capitán sonrió— ¡Por favor, muéstrame tu potencial!
—¡Vamos, Poliwrath! ¡Machada!
Liam e Eevee se quedaron viendo al oponente, esperando a que se acercara. Cuando estuvo a unos pocos metros, Sotobosque abrió la boca.
—¡Ojitos tiernos!
Los ojos del tipo Normal brillaron por un momento, haciendo contacto visual con el oponente. Poliwrath se detuvo en seco ante esa mirada, luciendo realmente conmovido y enternecido. Un aura azul lo rodeó por un segundo.
—¡No te dejes engatusar, Poliwrath! ¡Sigue con Machada!— le gritó su entrenador.
El tipo Agua frunció el ceño y espabiló, levantando su brazo derecho al aire para atacar.
—¡Ahora! ¡Ataque rápido!
Ante la orden de Liam, Eevee salió disparado como una bala de cañón, golpeando justo en la axila del Pokémon enemigo y haciéndolo retroceder a tropezones. Poliwrath se detuvo, sujetándose con fuerza el costado y luciendo realmente adolorido.
El pescador chasqueó la lengua y frunció el ceño.
—¡Eres bueno! ¡No esperaría menos del Capitán más fuerte de Alola!
—Vaya, me alegra saber que hay quienes tienen esa opinión de mí. Sin embargo, creo que es hora de que terminemos nuestro combate— Liam, sonriendo, señaló al oponente— ¡Eevee, usa…!
Antes de que pudiera terminar de hablar, Poliwrath salió volando hacia un costado. Tanto Liam como Eevee y el pescador se quedaron atónitos al ver eso.
—¡¿Cómo?! ¡Alguien ha interrumpido el combate entre Eevee y Poliwrath! ¡¿Quién puedo haberlo hecho?!— escucharon gritar al comentarista.
Miradas se enfocaron en el Scizor que agitaba su pinza con indiferencia y pronto divisaron una silueta entre el polvo. Guzma Kiauka emergió con una sonrisa engreída y el estadio se quedó en silencio por un momento.
Entre el público, en una sección que estaba casi despejada, podían verse las sonrisas y miradas de aprobación de los reclutas del Team Skull que habían ido a ver a su jefe pelear. Contrario a lo que algunos podrían pensar, no se escuchaba ni un solo sonido salir de ellos.
—Un aperitivo como ese no bastará para saciar mi hambre de destrucción— aseguró el líder Skull, fijando su mirada en Liam—. El hijo de Sotobosque.
Liam le sonrió a Guzma e hizo una pequeña reverencia.
—Señor Guzma. Mucho tiempo desde la última vez que nos vimos— le dijo, manteniendo el contacto visual con él—. Imagino que no está parado frente a mí solo por la nostalgia.
—Ahórranos la charla, niño bonito— Kiauka se crujió los nudillos—. Entre toda la panda de incompetentes que veo por aquí, tú eres el más desafiante— y le sonrió—. Diviérteme.
Sotobosque sonrió como siempre, pero esta vez, detrás de esa sonrisa, había algo más. Guzma sintió el deseo de lucha de Liam.
—Ha pasado un tiempo desde la última vez que pude medir mi progreso— Liam lo señaló— ¡Usted será un gran sujeto de pruebas!
Nuevamente se escucharon fuertes gritos. El público estaba extasiado pues, a sus ojos, era el combate del héroe contra el rey demonio; el bien contra el mal. Ese tipo de cosas eran las favoritas de las masas.
—¡VAMOS, HERMANO!
—¡DE FRENTE, SELENE, DE FRENTE!
Aether y Asutoro sonreían. Con un equipo de animadores así se sentían imparables, no importaba cuanta gente los rodeara.
—¡Tóxico!— ordenó Selene a su Toxapex, quien creó una gran burbuja de veneno que lanzó hacia el frente.
Escucharon como los entrenadores les indicaban a sus Pokémon que se alejaran de esa burbuja venenosa que se movía hacia ellos a un ritmo lento pero constante. Ese era, precisamente, el plan de Selene.
Montones de burbujas comenzaron a crearse, actuando como una barrera entre Toxapex y los enemigos. Nadie quería correr el riesgo de ser envenenado, por lo que sus movimientos se entorpecían enormemente. Aunque en realidad, había alguien a quien ni siquiera le pasaba por la cabeza la posibilidad de envenenarse.
Un Clefable se alejó de una burbuja de un pequeño salto, suspirando al ver que ya no suponía un peligro para ella. Un momento estaba pensando en cómo podía atacar y al siguiente, estaba cubierto en veneno.
—¡¿Q-Qué…?!— exclamó la entrenadora del tipo Hada mientras su Pokémon sufría por el envenenamiento.
Clefable no fue el único. Alrededor del lugar, todos aquellos que estaban lo suficientemente cerca de las burbujas terminaron chocando contra las mismas sin darse cuenta y sin siquiera haber dado un solo paso hacia el frente.
Nadie supo qué había pasado, o al menos no al inicio. El Lucario de Gladio apareció de pronto junto a Toxapex, con una expresión serena en el rostro.
—Son nuestros— murmuró Aether, señalando hacia el Clefable de antes— ¡Puño meteoro!
Lucario agitó su puño suavemente y éste comenzó a desprender un brillo metálico. Aplicó gran fuerza en sus patas inferiores, impulsándose rápidamente hacia el frente.
—¡No te dejaré!— gritó un entrenador— ¡Infernape, Envite ígneo!
El mencionado tipo Fuego se elevó de un salto y en el aire, rodeó su cuerpo de unas llamas azules que utilizó para cargar directamente contra Lucario.
—¡Búnker!
Frente al Pokémon Aura, cubriéndolo, se posicionó Toxapex. El Pokémon de Selene formó un escudo con sus patas y las espinas que tenía en ellas crecieron hasta alcanzar los treinta centímetros de longitud. Infernape no logró detenerse y chocó directamente contra esas afiladas espinas, retrocediendo y siendo víctima de un gran dolor producto de un envenenamiento severo.
—¡Infernape!— exclamó con preocupación su entrenador.
—¡Puya nociva!— ordenó Asutoro sin perder el tiempo. Su Pokémon la obedeció, levantando las dos patas que estaban justo frente a su rostro y golpeando con ellas al enemigo, el cual cayó debilitado.
Lucario no había perdido el tiempo, por supuesto. A pesar del intento de Clefable por defenderse con Fuerza lunar, había logrado conectar un poderoso puñetazo que lo había mandado a volar unos pocos metros.
Al mismo tiempo, tanto Lucario como Gladio se giraron hacia la izquierda, viendo como un Dhelmise lanzaba su ancla hacia el tipo Acero. Gracias a su rápida reacción, Lucario puso su pata superior izquierda frente a él, en la cual se enrolló el ancla.
—¡No lo dejes ir, Dhelmise! ¡Usa Giro bola!— le dijo su entrenador y el Pokémon obedeció. La cadena del ancla comenzó a retraerse, arrastrando a Lucario.
Los ojos de Gladio rápidamente se fijaron en un punto de la cadena; en unos eslabones que estaban enredados entre sí. Aprovecharía eso.
—¡Detén el avance!— le ordenó Gladio. Lucario, haciendo uso de pura fuerza, jaló la cadena hacia él, logrando impedir que Dhelmise continuara retrayendo el ancla e iniciando así un tira y afloja. Aunque naturalmente más fuerte, Dhelmise no podía compararse a Lucario si se trataba de entrenamiento y técnica.
—¡Esto todavía no ha terminado! ¡Cuerpo pesado!
—¡Arrójalo, Lucario!
El cuerpo del tipo Lucha desprendió un aura azulada y su agarre sobre la cadena se hizo más fuerte. A pesar del aumento de peso del enemigo, logró girarlo con rapidez y posteriormente, arrojarlo hacia alguien en concreto. Toxapex estaba esperando a Dhelmise con un buen Puya nociva.
—¡Eso no va a funcionar! ¡Dhelmise no va a solt…!
Pero Dhelmise sí que se soltó. Ya que su cuerpo estaba volando hacia una dirección y su cadena era jalada hacia otra, esto terminó causando gran tensión en su enredada cadena, lo cual lo lastimó y obligó a soltar a Lucario. Toxapex, apenas lo tuvo a tiro, atacó con fuerza y nuevamente lo derribó.
—¡N-No puede ser!
Gladio sonrió y junto a Lucario, retrocedieron a donde estaba Selene.
—Vámonos de aquí— le dijo, recibiendo un asentimiento— ¡Esfera aural al suelo!
Las patas superiores del Pokémon Aura apuntaron al suelo y comenzaron a lanzar ráfagas de pequeñas esferas aurales, las cual levantaron polvo y humo, creando el ambiente perfecto para una huida. Cuando la humareda se disipó y ellos desaparecieron, algunos entrenadores se llevaron una desagradable sorpresa al ver a sus Pokémon completamente debilitados.
El marcador bajó de "95" a "87".
Pese a que estaba casi completamente rodeada de extraños, no se sentía sola o fuera de lugar, pues ella había elegido estar ahí precisamente para vivir la experiencia real. Quería saber cómo era exactamente ver desde las gradas la participación de su hijo y para ella, lo estaba valiendo completamente. Para Malvácea Mahalo, no había mayor orgullo y felicidad en el mundo que ver esa expresión en el rostro de su hijo. Una expresión apasionada, la cual, mediante su sonrisa, dejaba ver la experiencia y madurez que había ganado con los años.
Mediante una de las tantas pantallas podía ver en detalle al equipo conformado por Hau y Acerola. Podía ver a detalle cada gesto de su hijo y sintió como su corazón era tocado por una nostalgia cruda pero extrañamente agradable. Los ademanes que hacía; sus expresiones faciales e incluso la forma en la que agitaba los brazos por el éxtasis de la batalla… Eran cosas que le recordaban enormemente a su suegro y a su marido. Sus ojos se entrecerraron y por un momento, habría jurado que la espalda de su hijo era idéntica a la de sus predecesores.
Aunque ella si tuviera que destacar un aspecto que evitaba que su experiencia fuera un diez de diez, Malvácea definitivamente diría que…
—Ojalá estuvieran aquí…
Hau señaló directamente hacia un Yanmega que se acercaba volando a toda velocidad.
—¡Espéralo y Tajo umbrío!— le ordenó a Gallade.
El tipo Psíquico clavó su mirada sobre el enemigo, esperando a que éste acortara la distancia que debía de acortar para poder conectar su Golpe aéreo. Lo esperó pacientemente, tal y como se lo había ordenado su entrenador. Extendió sus cuchillas, rodeadas en un aura oscura, apenas supo que no podría detenerse sin importar lo que hiciera y golpeó.
El choque entre Golpe aéreo y Tajo umbrío no duró mucho. Yanmega dejó de avanzar cuando chocó contra las cuchillas de Gallade, y, en su lugar, retrocedió violentamente. Por otra parte, el Pokémon Cuchilla se mantuvo en su lugar con total naturalidad.
Cuando Olivia dio el veredicto de que Yanmega no podía continuar, lo mostrando en la pantalla cambió de "72" a "71". Pero no había tiempo para descansar.
Un poderoso Doble rayo que iba dirigido a la espalda de Gallade fue detenido por la Protección de Froslass.
—¡Canto helado!— exclamó Acerola, apuntando hacia el Ampharos agresor.
Los proyectiles de hielo fueron disparados una vez que Froslass terminó de invocarlos. Se acercaron a toda velocidad a su objetivo, pero fueron detenidos por una gran masa de metal. Un Aggron había aparecido, sacudiendo la cabeza como si el ataque de Froslass hubiera sido un juego para él.
—¡Hasta aquí han llegado!— exclamó un hombre que salió de detrás del tipo Acero. Se encontraba junto a una mujer e iban vestidos con feos suéteres rojos a juego— ¡Van a caer aquí y ahora!
—Será un honor tener los puestos que les correspondían a dos de los futuros Kahunas de Alola— dijo la mujer, agitando su largo cabello rubio, aunque realmente no la escucharon. Parecía haber elegido el estilo sobre la utilidad.
Acerola y Hau, sin responder nada ante la provocación, intercambiaron miradas. Sabían que, como mínimo, esos dos eran superiores al promedio.
—¡Gallade, ¿cómo estás?!— le preguntó Hau a su Pokémon, quien lo volteó a ver y asintió. Se encontraba bien, pero empezaba a sentirse un poco cansado.
—¡Froslass, ¿puedes seguir?!— interrogó esta vez Acerola. La tipo Hielo hizo una señal con la mano que significaba algo como un "más o menos". Malíe frunció un poco el ceño—. Lo siento, HauHau, pero el Movimiento Z consumió parte de la energía de Froslass. Si esto se extiende demasiado…
Mahalo sonrió con confianza y se señaló.
—Recuerda que por esta vez, yo soy la espada— adquirió una posición defensiva, encarando directamente a los oponentes—. Confíame la ofensiva.
Y del interior de su camiseta sacó aquel colgante, dándole la vuelta. Una piedra brillante y redonda estaba incrustada justo en el centro de la madera. Tanto la piedra en el colgante como la que estaba en la espalda de Gallade parecieron resonar, pues ambas brillaron al mismo tiempo.
—¡EL PARTICIPANTE HAU SACA UNA PIEDRA ACTIVADORA!— gritó Jeekyo con gran entusiasmo— ¡Para aquellos que no lo sepan o que lo hayan olvidado, les recuerdo que fue gracias a su Gallade que Hau se abrió paso hasta las semifinales de la Liga Kalos del presente año! ¡¿Significa esto que por fin mostrará su verdadero poder?!
Desde las gradas, Serena y Bonnie no pudieron evitar notar la expresión de Colette.
—Su Gallade es terriblemente fuerte. Debieron saber desde un inicio que todavía no había mostrado toda su fuerza— dijo con una extraña sonrisa de orgullo.
Blanchet y Fontaine intercambiaron miradas.
—Ella de verdad está enamorada de él, ¿eh?...— le murmuró Bonnie en el oído a su amiga.
—B-Bueno…— rio Serena con cierto nerviosismo.
Se interrumpieron al escuchar el pequeño grito de emoción que Colette luchó por contener. Cuando vieron hacia el campo de batalla, pudieron notar un brillo que resplandecía incluso entre las cortinas de polvo y humo, las cuales se despejaron para revelar a la fuente de dicho brillo.
Hau y Gallade estaban parados firmemente, con expresiones determinadas. Mahalo, cuya mano estaba sobre la piedra activadora, abrió la boca.
—¡Conviértete en la fuerza que da movimiento a mi cuerpo y en la mente que lo controla!— exclamó— ¡Gallade, Mega…!
—¡No tan rápido!— exclamó el entrenador de Aggron, señalándolos— ¡Roca afilada!
—¡Joya de luz!— secundó la entrenadora del Ampharos.
Tanto Aggron como Ampharos invocaron grandes rocas que salieron disparadas directamente contra Gallade, pero, nuevamente, no lograron conectar. Froslass había vuelto a intervenir, actuando como escudo gracias a Protección.
—¡Tch! ¡Sigue presionando, Aggron! ¡No puede mantener Protección por mucho tiempo más!
—¡Sigue tú también, Ampharos!
Y tanto Acerola como Froslass sabían que era cierto. Habían utilizado Protección hacía poco tiempo, por lo que las capacidades de esta nueva barrera eran mucho más débiles que las de la anterior.
—¡Aguanta, Froslass!— pidió Malíe, frunciendo ligeramente el ceño. Su Pokémon hizo lo que pudo, pero finalmente, la protección cayó— ¡Canto helado!— ordenó de inmediato y con rapidez, la tipo Hielo atacó.
Los carámbanos y las rocas chocaron, pero era obvio quién tenía las de perder. En un dos contra uno y en desventaja de tipo, Acerola no tenía posibilidad de ganar ese intercambio. Por eso sonrió cuando su compañero estuvo listo.
Un Mega-Gallade salió de entre el polvo que se desprendió de la colisión entre Protección y los proyectiles rocosos, prestando ayuda inmediata a Froslass. Con movimientos rápidos y precisos, ambos lograron reducir a polvo todas las rocas que se les lanzaban.
—¡Voy a avanzar!— exclamó Hau, dando un paso al frente.
—¡Ve!— asintió Acerola.
Ante la señal, Mega-Gallade comenzó a correr con gran velocidad hacia donde estaban los enemigos, quienes se vieron alertas de inmediato.
—¡Ataquemos a distancia!— dijo la entrenadora del Ampharos— ¡No hay que dejar que se acerque!
—¡Sí!
Y nuevamente atacaron con Roca afilada y Joya de luz. Mega-Gallade parecía tener dificultades para esquivar la combinación de ambos movimientos, pero rápidamente se llevó la sorpresa de que Ampharos había dejado de atacar. Vio de reojo, dándose cuenta de que Froslass estaba utilizando Ventisca, la cual podía no afectar a Aggron, pero sí al tipo Eléctrico. Sonrió.
—Para ser un escudo, eres realmente afilada— rio Mahalo, también mirando de reojo a su compañera.
—¡Soy Acerola Malíe! ¡Esto es poco en comparación a mi verdadero poder!— aseguró, dando una pequeña vuelta.
Hau volvió la mirada al frente y pronto se dio cuenta de que dos cuerpos habían salido de entre las penumbras. Se trataba de un Gumshoos y de un Luxray que ignoraron por completo a Aggron y a Ampharos, atacando directamente a Mega-Gallade.
—¡Psicocorte!— exclamó Mahalo, pensando que era justo lo que necesitaba.
Las cuchillas de energía salieron disparadas y golpearon directamente a los enemigos, quienes salieron disparados hacia atrás de forma violenta, justo en el campo visual de Aggron, Ampharos y sus entrenadores.
—¡R-Rápido, Ampharon, Rizo algodón!— ordenó la entrenadora del Pokémon, sabiendo bien lo que significaba perder de vista a un enemigo como Mega-Gallade. El pelaje de Ampharos creció rápidamente y se hizo tan denso como el follaje de una jungla; un aura roja lo rodeó por varios segundos.
Cuando Gumshoos y Luxray tocaron el suelo, pudieron ver a Mega-Gallade. El tipo Lucha iba directamente contra Aggron, con el puño de frente.
—¡Represión metal, Aggron!— exclamó el entrenador mientras el sudor corría por su rostro. El daño que recibiría sería devastador, pero lograría terminar con el oponente con facilidad. Lo que sucedió a continuación fue algo que jamás imaginó.
—¡Cancela y Psicocorte a Ampharos!— gritó Hau apenas escuchó la orden del entrenador de Aggron.
A oídos de los oponentes, sonaba como algo absurdo. No había forma posible de que pudiera interrumpir su ataque con tan poco tiempo. ¿O sí?
En el aire, la energía que se acumulaba en el puño de Mega-Gallade desapareció y sus cuchillas se extendieron. Giró su torso con rapidez, de forma que encaraba directamente a Ampharos y con gran potencia, disparó las proyecciones de energía.
Incluso tras el cambio de objetivo, la entrenadora del tipo Eléctrico confiaba en que éste podría soportarlo. Rizo algodón había aumentado muchísimo su defensa, por lo que no era posible que pudiera caer de un solo golpe. Que equivocada estaba…
Ampharos chocó fuertemente contra el piso y tras un pequeño rebote, quedó tendido en el suelo sin moverse en lo más mínimo. Los entrenadores enemigos se quedaron boquiabiertos al ver eso y Hau aprovechó eso.
—¡Puño incremento!
Y apenas aterrizó, Mega-Gallade acumuló energía en su puño derecho y se abalanzó directamente contra el abdomen de Aggron.
—¡R-REPRESIÓN…!— pero era muy tarde para eso.
El puñetazo de Mega-Gallade golpeó con fuerza al tipo Acero y lo hizo retroceder con violencia. Apenas se detuvo, Aggron se desplomó.
—¿De un…?— el entrenador del derrotado Pokémon veía con los ojos como platos el resultado de aquel devastador puñetazo.
—¡DE UN GOLPE!— gritó Jeekyo— ¡Tal como a Ampharos y pese a su inmensa defensa, el participante Hau y su Mega-Gallade derrotaron a Aggron de un certero puñetazo! ¡Una explosión de fuerza digna de un campeón!
El público estalló de la emoción y pronto, el nombre de Mahalo fue coreado. En el campo de batalla, Hau y Acerola chocaban los cinco para luego volver a ponerse en movimiento. El número en la pantalla se redujo de "56" a "53".
—¡Q-Qué fuerte!— exclamó May, volteando a ver a Max— ¡Es tan fuerte como tu Gallade, Max!
El mencionado asintió, sonriendo.
—Se cumplieron las condiciones necesarias para dar ese golpe tan demoledor— dijo Asano—. Durante todo el Battle Royale, Gallade ha estado aumentando su ataque hasta los cielos con su Puño incremento. En un combate sin intercambios y donde los golpes fulminantes son la mejor arma, Hau hizo la elección correcta de Pokémon.
—Aunque ahora mismo la persona más fuerte en ese campo de batalla es, posiblemente, Acerola, creo que Hau podría derrotarla si se lo propusiera— Rotom sonrió de forma un tanto burlona—. Aunque claro que es por las circunstancias. En un combate normal y sin su mejor equipo, Hau no tiene la menor posibilidad de vencerla.
—¿Tan fuerte es Acerola?...— murmuró May, impresionada.
Ash y Pikachu asintieron.
—Después de todo, es la futura Kahuna de…— un chorro de pintura en la cara interrumpió por completo al azabache. Con un gesto resignado, vio a Poipole, quien se reía de él.
—Así es como se arruina un diálogo prometedor…— rio May.
La Liga Pokémon de Alola, al igual que las demás Ligas Pokémon del mundo, tenía su propia página web oficial. Ahí podían verse los requisitos de inscripción, el calendario del evento y sus detalles y la información de los participantes registrados por año. Pese a que la página tenía la información suficiente, había gente que consideraba, le hacían falta algunos añadidos que la hicieran más divertida. Así fue como nacieron las páginas de fans de la Liga Pokémon de Alola.
Diferentes redes sociales tenían más de una página de fans, pero siempre había una que se destacaba por sobre las demás. La fanpage más importante, de momento, era una llamada "ALOLA EN LA LIGA: LAS ÚTLIMAS NOTICIAS".
En esa página no solo había grabaciones en directo de los diversos combates (de momento, los cuatro Battle Royale que se estaban llevando a cabo), también tenían gran variedad de información y noticias que publicaban casi al instante en el que aparecían; fue eso lo que les valió su pronta popularidad, incluso antes de que la Liga comenzara como tal. En los últimos minutos, sin embargo, esa popularidad se había disparado.
El motivo del repentino aumento de la popularidad era una encuesta, la cual contaba con la siguiente pregunta: "¿Quién crees que llegará a los 16 mejores?". Los primeros cinco puestos eran obvios y no tardaron en mostrar el siguiente orden: Ash Ketchum; Gladio Aether; Hau Mahalo; Selene Asutoro; Elio Asutoro.
Los motivos por los cuales la gente había decidido ese orden eran especificados en los comentarios de la encuesta.
"Es obvio que Ash va a ganar, no solo a llegar los mejores dieciséis".
"Gladio se ha hecho muy fuerte. Ganó la Conferencia Plateada".
"Hau ganó la Liga Kalos. Estoy seguro de que ya alcanzó a Ash y a Gladio".
"Selene es más fuerte que su hermano. Llegó a las semifinales en Sinnoh y llegará como mínimo a los dieciséis mejores".
"Elio solo tuvo mala suerte, por eso no llegó más lejos en Sinnoh. Estará sin duda en los dieciséis mejores".
Sin embargo, después de esos cinco puestos todo lo demás era realmente confuso. La gente no parecía llegar a un acuerdo, pues los puestos cambiaban constantemente.
"No he visto nada de Lillie últimamente. Ella no es entrenadora, así que ya debe de haber perdido la forma".
"¿Alguien tiene un ranking de los Capitanes del más fuerte al más débil?".
"Los Capitanes van a llegar, pero no sé. No tengo nada de información de ellos como para hacerme una idea".
"¿Alguien tiene un vídeo donde pueda ver a los Capitanes peleando? Aunque si es por apariencia, Liam es un deleite para los ojos".
"No subestimen el poder de nuestros Capitanes".
"Ese tal Guzma da miedo, pero ¿es fuerte?".
O al menos, la gente no parecía haber llegado a un acuerdo hasta hacía realmente poco. Con los combates actuales como muestra del poder de los participantes, las cosas empezaron a cambiar. Aunque no desplazaron a los cinco primeros, los nombres de Liam, Guzma y Acerola escalaron posiciones rápidamente, mientras que el de Mallow pasó un poco más desapercibido. Kiawe, por otra parte, tuvo más que un pequeño boom de popularidad.
"Kiawe es una bestia".
"¿Por qué este sujeto no es famoso fuera de Alola?".
"Elio y Selene no tienen nada que hacer contra él, estoy seguro".
"Tenemos semifinalista".
"¿Es más fuerte que Gladio? Quiero verlos combatir".
"Kiawe merece más reconocimiento. Hagámoslo viral".
Wela había logrado lo que ningún otro. En tan solo minutos había desplazado a Elio y a Selene de los puestos cinco y cuatro, quedándose él con éste último. Y, aunque se le restaba mérito a Mallow para dárselo a Wela, él estaba a la altura de la especulación.
—¡Onda Certera!— exclamó Kiawe.
Magmortar estaba justo frente a un Rhyperior y a quemarropa, lo atacó. El poderoso disparo que emergió de la unión de sus cañones fue suficiente para mandar a volar al tipo Roca.
—¡Paralizador!— escuchó gritar a Mallow. Tanto Magmortar como su entrenador se dieron la vuelta, encontrándose con que Whimsicott había lanzado un polvo amarillento sobre un Gyarados que se acercaba con rapidez— ¡Kiawe!— lo llamó Aina, retrocediendo junto a su Pokémon.
—¡Bien hecho, Mallow!— Wela señaló al oponente— ¡Rayo!
Gracias a la parálisis Magmortar lo tuvo tan fácil como apuntar y disparar. En menos de un segundo Gyarados se retorcía por la descarga eléctrica, la cual lo derribó al poco tiempo. En cuanto el tipo Agua cayó, los ojos de Kiawe se dirigieron rápidamente hacia una multitud de enemigos que se encontraba luchando entre sí.
—¡Vamos a acelerar las cosas, Mallow!— le dijo, sonriéndole.
—¡Tú ataca con todo lo que tengas!— sonrió la morena— ¡Refuerzo y luego continúa con Día soleado!
Whimsicott puso sus patas superiores contra la espalda de Magmortar una vez más, dándole un aumento de poder. Una bola de fuego fue creada entre sus patas a los pocos segundos y en un instante la arrojó hacia los cielos, creando una fuente de luz que iluminaba las sombras cercanas.
—¡Todo listo!— Aina le levantó el pulgar derecho a Kiawe, quien sonrió al ver como varios enemigos volteaban a verlo.
—¡Gracias!— y frente a su rostro, puso su Pulsera Z, sorprendiendo a su compañera.
—¡¿E-Eh?! ¡¿Vas a usarlo ya?!— le preguntó Mallow. Kiawe solo señaló hacia una parte en concreto. Los ojos de Aina volvieron a abrirse por la sorpresa al ver que el marcador ya solo mostraba un "34".
—¡Vamos con todo, Magmortar!— y cuando el brillo emanó de su Pulsera Z, los gritos de emoción comenzaron.
—¡Restando solo poco más de la mitad de los participantes, Kiawe ha decidido usar su arma secreta!— narró el comentarista— ¡El brillo escarlata parece indicar el uso de Hecatombe pírica!
Y no se equivocaba. Mientras los brazos de Kiawe y Magmortar imitaban la emanación de magma, los enemigos cargaron directamente contra él. El poder de los movimientos de Wela ya era lo suficientemente devastador por sí mismo, por lo que no querían ni imaginar cómo sería un Movimiento Z. Hubo personas que ni siquiera trataron de luchar contra Hecatombe pírica, sino que directamente huyeron lo más lejos posible.
—¡Hidrobomba!— exclamó una entrenadora, señalando directamente a Magmortar.
—¡Acua jet!
—¡Rayo burbuja!
—¡Disparo lodo!
—¡Huesomerang!
—¡Avalancha!
—¡Lanzarrocas!
Hubo quienes decidieron protegerse a sí mismo y a sus aliados, siendo, junto a aquellos que habían decidido huir, los únicos que lograrían aguantar el movimiento. Para aquellos que habían decidido atacar… Bueno, Mallow no era alguien a quien debiera de ignorarse.
En un abrir y cerrar de ojos, los tipo Agua, Roca y Tierra que lideraban la ofensiva estaban luchando por ponerse en pie, rodeados por una corriente eléctrica que les impedía moverse o atacar como querían.
—¡Vía libre!— exclamó Aina, retrocediendo. Whimsicott también se alejó a toda prisa del lugar.
—¡La habilidad Bromista de Whimsicott hace de las suyas!— se escuchó gritar por los altavoces— ¡¿Será este el fin para quienes tuvieron el valor de enfrentar a Kiawe?!
Wela sonrió. Lo era.
Kiawe sintió una llamarada en su pecho. Un mar de fuego que ardía con intensidad, arrastrando las llamas de su pasión a cada rincón de su ser. Era una sensación de descontrol abrumadora y embriagante.
El poder Z fue transferido directamente a Magmortar, quien ya estaba completamente preparado, apuntando sus cañones al frente. Ambos se sintieron conectados y por ende, invencibles.
—¡HECATOMBE PÍRICA!— exclamó con fuerza el Capitán y de las extremidades superiores de su Pokémon, apareció una bola de fuego gigantesca. Era, para la inmensa mayoría de espectadores, el Hecatombe pírica más grande que hubieran visto en sus vidas, incluso para Kiawe.
La gigantesca esfera ígnea avanzó rápidamente y engulló a todo aquel que osara ponerse en su camino. El Movimiento Z siguió avanzando por varios metros hasta que, finalmente, dejó de hacerlo. Se contrajo hasta la mitad de su tamaño y en menos de un segundo, se expandió hasta alcanzar el triple de su diámetro original. El fuego fue tan intenso que la temperatura del lugar subió varios grados al instante, y una pequeña parte incluso trató de escapar sin éxito hacia las gradas. Una barrera de energía morada bloqueó los residuos de Hecatombe pírica, protegiendo a los múltiples espectadores.
—¡QUÉ PODER!— gritó el comentarista, quien era la única voz que podía oírse en el estadio, pues la corriente de aire caliente producida por el Movimiento Z dificultaba mucho la audición— ¡El Movimiento Z del participante Kiawe solo fue contenido por la barrera recién perfeccionada por Macrocosmos, patrocinador oficial de la primera Liga Pokémon de Alola! ¡¿Cuánto poder tiene realmente el Capitán de Akala?!
Kiawe y Magmortar, en el campo de batalla, veían con ojos llenos de brillo aquel poder tan abrumador; en sus vidas habían visto algo más hermoso que eso. Sintieron una extraña melancolía cuando vieron como la gran cortina de humo comenzó a disiparse, llevándose el viento los últimos restos de su Movimiento Z.
El Capitán se sintió increíblemente orgulloso, pero sabía que no lo había hecho solo. Se giró hacia Mallow, quien le sonrió y rápidamente tomó su mano derecha.
—¡Hagamos eso de nuevo!— le pidió con una enorme sonrisa.
Aina parpadeó varias veces. Sacudió fuertemente la mano de Kiawe, asintiendo.
—¡Hecho!— y comenzó a reírse— ¡Fue increíble, ¿verdad?!
—¡Sí! ¡Muchísimo!— los ojos de Wela comenzaron a lagrimear— ¡Estoy… Estoy muy conmovido!
Mallow lo soltó y le dio un golpe en la espalda.
—Vamos, deja de exagerar— señaló directamente a donde Hecatombe Pírica terminaba de desaparecer—. Veamos el resultado de nuestros…
Un fuerte pitido interrumpió a Mallow y seguido de eso, escucharon unos fuertes estruendos que provenían de los altavoces. La mirada de todos se dirigió casi automáticamente a la pantalla principal, donde aparecía el número dieciséis en un color rojo brillante.
—¡SE ACABÓ!— gritó el comentarista— ¡El movimiento del participante Kiawe descalificó a catorce oponentes, terminando así el primer Battle Royale del día y dándoles un pase directo al gran Battle Royale a los dieciséis sobrevivientes!
Mallow, Kiawe, Magmortar y Whimsicott voltearon a verse entre sí, sorprendidos. Si ellos habían acabado con catorce oponentes, entonces otros seis habían caído de la mano de otros participantes. No pudieron seguir pensando en ello por el estallido de ovaciones que resonó por el estadio.
Ambos Capitanes voltearon a verse y, junto a sus Pokémon, chocaron los cinco.
Nadie quería acercarse a Gladio o a Selene. Todos aquellos oponentes que estaban cerca de ellos se retiraban inmediatamente al verlos y es que, en la mayoría de ellos, se había arraigado un pensamiento: "Aún quedan otros catorce lugares".
Nadie quería acercarse a ellos porque habían visto lo que podían hacer. Envenenarse era la última cosa que querían. El veneno, junto a la quemadura, era el peor estado alterado que uno podía contraer durante un Battle Royale. La parálisis o el congelamiento eran terribles, pero la mayoría podía intentar aguantar pese a esos estados. El envenenamiento y la quemadura eran lo peor por el simple hecho de que, en combates tan largos como lo eran los Battle Royale, perder vida de forma constante era una derrota segura.
Aunque a ojos de la mayoría de los espectadores los participantes solo parecían temer el poder de Gladio y Selene, a ojos de un entrenador del calibre de Barry era fácil ver lo que sucedía.
Nakano se consideraba a sí mismo una persona muy modesta, pero de vez en cuando tenía que dejar esa cualidad suya de lado para aceptar la realidad. Él era un entrenador bastante capacitado; digno de haber ganado la Liga Sinnoh. Siendo alguien de tan buen juicio, su opinión era relevante. Y él opinaba que Selene tenía muchísimo potencial.
Aunque Elio era ciertamente excepcional, para alguien con el estilo de pelea de Barry era sencillo enfrentarse a él. Selene, por otro lado, era molesta. Una verdadera molestia.
Recordó su combate en las semifinales y no pudo evitar sentirse irritado al revivir esa sensación de estar acorralado (la cual no había experimentado desde su combate con Paul en la Liga Sinnoh de hacía unos años). Había intentado usar un nuevo equipo que estaba entrenando, pues consideró que podría ganarle a Selene con él tal y como había hecho con Elio. Lo que no se esperaba era que, de no ser por su Toxicroak, absolutamente todo su equipo habría estado envenenado (aunque, en combate, tuvo que cambiar a su tipo Veneno en más de una ocasión por culpa de la parálisis provocada por Electrocañón y la constante confusión que el Minior de Selene le infringía).
—Elio es como una máquina de destrucción. Ataca en cada oportunidad que tiene y piensa de la misma forma que Ash y yo. Para alguien como Elio, la ofensiva es la mejor defensiva— las piernas de Barry se cruzaron—. Para Selene, sin embargo…— suspiró— He tenido que enfrentarme a mucha gente y me he topado a varios que tienen un estilo similar al suyo pero que solo pueden soñar con estar a su nivel. Tiene la capacidad de lograr aplicar un estado alterado en cada intercambio de golpes. Es tan natural para ella como respirar…
Barry fijó su mirada en Asutoro. El apodo que había recibido durante el desarrollo de la Liga Sinnoh la describía de forma algo general, pero le venía como anillo al dedo.
Selene Asutoro era "La reina venenosa". Su ceño se frunció y sus ojos se cerraron.
—Y cuando se lo propone, su lengua es igual de venenosa que su estilo de combate…— recordó una ocasión en la que ofendió a Elio más de la cuenta y tuvo que lidiar también con Selene— Que mujer tan aterradora…
—¡Esfera aural!— exclamó Gladio desde el campo de batalla.
Pese a que nadie quería acercarse a ellos, realmente había excepciones. Aquellos Pokémon que contaban con habilidades o movimientos que les permitieran librarse del envenenamiento no dudaban en atacar (los tipo Veneno se lo pensaban más, ya que no podían hacer uso de sus armas más poderosas contra un tipo Acero y otro tipo Veneno).
La bola de energía de Lucario chocó contra un Scrafty que iba llegando con Patada salto alta. Apenas colisionaron se creó una explosión que mandó volando al Scrafty varios metros hacia atrás, aterrizando de forma pesada contra el suelo pero aún consciente.
—¡Tóxi…!— Selene se interrumpió a sí misma y apuntó hacia Lucario— ¡Búnker!
Gladio se giró, dándose cuenta de que Toxapex lo había cubierto de un movimiento tipo Veneno que supuso, era Tóxico. El pensamiento de que eso había sido innecesario se alejó de su mente cuando vio a un Salazzle.
—Corrosión— pensó de inmediato, frunciendo el ceño. Fue obligado a abandonar sus pensamientos cuando escuchó un golpe y, al girarse, vio como Lucario retrocedía con una expresión ligeramente adolorida.
—¡Bien hecho!— dijo el entrenador del Scrafty. La cabeza del Pokémon estaba perdiendo un brillo rosado que parecía indicar el uso de Cabezazo zen.
—Mierda…— murmuró Aether, dándole la espalda a Selene y confiando en que le cubriría las espaldas— ¡¿Estás bien, Lucario?!
El Pokémon Aura gruñó y asintió. Cuando chocó sus nudillos, un aura roja lo rodeó. Gladio contuvo su sonrisa.
—¡Patada salto alta!— ordenó nuevamente el entrenador del Scrafty.
El tipo Siniestro saltó, lanzándose directamente contra Lucario y esta vez sin encontrar obstáculos en su camino. Tanto Gladio como su Pokémon vieron fijamente al oponente mientras escuchaban golpes de fondo.
Fallar Patada salto alta era complicado. Para errar el ataque el oponente tenía que moverse en el momento justo, ya que, si lo hacía antes, el Pokémon lo tenía tan fácil como extender las patas inferiores para aterrizar sobre ellas.
Pero Gladio y Lucario no querían que Scrafty solo recibiera la penalización por fallar el ataque. Ellos querían darle un golpe; un golpe duro. Pero para hacer eso tendrían que ser sumamente precisos. No bastaba con apartarse lo justo ya que Scrafty podría reaccionar y redireccionar sus piernas hacia donde Lucario se moviera. Gladio decidió que aprovecharía las características físicas del oponente a su favor.
Cuando cerró los ojos, sintió como todo se apagaba a su alrededor. Solo eran él y Lucario, conectados por un hilo invisible e intocable. El aura que habían desarrollado en conjunto durante sus viajes por Johto los unía y, al mismo tiempo, les permitía intercambiar pensamientos sin palabra alguna. Sin embargo, al ser novatos en el uso conjunto del aura, todavía no podían comunicarse tan detalladamente como querían, solo intercambiar pensamientos básicos.
—Pero eso es suficiente— pensó Gladio, dirigiendo su mirada directamente a la barbilla de Scrafty— ¡Salta!
Y Lucario, en lugar de saltar hacia atrás o hacia los costados, saltó directamente hacia el frente; hacia la boca del lobo.
—¡Ya lo tienes!— exclamó extasiado el entrenador del Scrafty, sonriendo al igual que éste.
Pero nada más lejos de la realidad. Cuando ambos Pokémon estuvieron a punto de colisionar, Lucario extendió con gran rapidez su pata superior derecha y, al ser más larga que las patas inferiores de Scrafty (que además estaban flexionadas), lo alcanzó antes de que el tipo Siniestro lo alcanzara a él.
Lucario sujetó con fuerza la muda de piel que Scrafty llevaba por pantalones y la jaloneó con fuerza, impulsándose él hacia arriba y haciendo que su oponente perdiera el equilibrio. El tipo Acero logró conectar un poderoso rodillazo en la mandíbula inferior de Scrafty, quien se elevó unos poco más en el aire mientras daba varias volteretas de forma involuntaria.
—¡Scrafty!— exclamó el entrenador enemigo, boquiabierto.
—¡Todavía no!— Gladio movió con fuerza su brazo y sus ojos se afilaron— ¡Combate cercano!
Lucario aterrizó e inmediatamente se lanzó hacia arriba, alcanzando a Scrafty en el aire. Con velocidad y fiereza, golpeó repetidamente al tipo Siniestro hasta lanzarlo al suelo con un último puñetazo de gran poder.
Gladio y Lucario suspiraron al ver al inconsciente enemigo. Un aura azul rodeó al Pokémon Aura. Aether rápidamente recordó que el combate no había acabado.
Cuando se giró hacia donde estaba Selene vio como Toxapex era impactado por un constante haz de energía morada lanzada por el Salazzle enemigo, quien mantenía su distancia. Cuando Pulso dragón terminó, se reveló el estado de Toxapex. Se veía un ligeramente abatido.
—¡Recuperación!— le ordenó Selene. En su rostro había una mirada impasible que parecía fastidiar mucho a la entrenadora de Salazzle.
—¡Deja de hacer eso!— le gritó mientras daba pisotones contra el suelo— ¡Tóxico!
—¡Búnker!
El chorro venenoso ni siquiera entró en contacto con Toxapex.
—Si no vas a acercarte, entonces esta es mi forma de pelear contra ti— le dijo Selene sin caer en sus provocaciones.
Gladio se sintió genuinamente sorprendido. Aunque no era él quien estaba luchando contra Selene, podía sentir una ligera presión sobre sus hombros. Ella no le estaba dando opciones a su enemigo; o se acercaba o estarían en un bucle que solo terminaría cuando uno de los dos no pudiera seguir.
La entrenadora del Salazzle pronto se dio cuenta de que no podía darse el lujo de seguir ahí. Ella estaba sola y Selene tenía a Gladio de su lado, por lo que tenía todas las de perder en un enfrentamiento largo.
—¡E-Esto no ha terminado!— le gritó a la Asutoro, dando media vuelta al igual que su Pokémon.
Selene reparó en el pequeño bolso que la entrenadora enemiga tenía colgando en la muñeca. Arqueó una ceja
—¿No le molesta tener esa cosa colgando mientras corre?
Dejó de pensar en eso, ya que, mientras huían, una Esfera aural chocó contra la espalda de Salazzle, derribándola por un momento. No tardaron en volver a emprender la huida.
—Eso fue increíble— le aseguró Gladio. Cuando volteó a verlo, Selene solo pudo suspirar.
—Toxapex es muy resistente, pero los tipo Veneno y Acero son su debilidad— le sonrió a su Pokémon, quien le devolvió el gesto—. Podrá ser el mejor en combates largos, pero si se trata de un uno contra uno… Bueno, los primeros minutos serán difíciles como mínimo.
Gladio vio al lugar por el que se había ido la mujer del Salazzle y frunció el ceño.
—Mantengámonos alerta. No creo que sea la última vez que la veamos.
—Sí. Estoy segura de que solo está esperando a que nos separemos por un momento para atacarme— y dicho eso, se movió. Gladio siguió viendo en la misma dirección por unos segundos hasta que finalmente fue detrás de ella.
Ver un Salazzle lo hacía pensar inmediatamente en Salandit y siempre que pensaba en un Salandit, la imagen de Rony llegaba a su cabeza. Junto con el rostro de Rony aparecían dos recuerdos en su mente. Podía oler la pólvora y la sangre; sentía las lágrimas correr por su rostro y la ira bullir desde lo más profundo de su ser. Al mismo tiempo recordaba el crujido de los huesos, los gritos de desesperación y las grotescas imágenes que él había hecho posibles; recordaba la culpa y el arrepentimiento.
Entrecerró los ojos mientras fruncía el ceño. Las palabras de Mary taladraron su cerebro. Mientras corría escuchó el gruñido de Lucario y con solo verlo supo que su compañero sabía lo que estaba sintiendo. Le asintió, tratando de tranquilizarlo. No parecía haberlo logrado del todo.
—¡Ataque rápido!
Eevee logró saltar justo a tiempo para evadir el Puño bala de Scizor e, inmediatamente, comenzó a subir por su larga pinza mientras apuntaba directamente a su rostro. Tuvo que esquivar nuevamente al ver como Scizor apuntaba con su otra pinza directamente hacia él.
El pequeño tipo Normal aterrizó en tierra, retrocediendo tan rápido como pudo. En cuanto a poder, él y su entrenador eran plenamente conscientes de que no eran rivales para Scizor. En cuanto a velocidad…, bueno, eso ya era otra cosa.
—¡Rapidez!— exclamó Liam, señalando al enemigo.
Eevee creó aquellas estrellas hechas de energía que disparó contra Scizor apenas las terminó de invocar.
—¡Destrúyelo!— ordenó Guzma.
Scizor usó el ataque que le resultaba más cómodo en ese momento, por lo que atacó directamente con Tijera X. Frente al tajo inicial que dio se creó una corriente de aire que avanzó, chocando contra el resto de las estrellas creadas por Rapidez. Liam vio con una sonrisa como su movimiento era destruido en cuestión de segundos y no pudo evitar querer aplaudir.
—Maravilloso…— murmuró, genuinamente impresionado— Sabía cuál era el mejor movimiento para contrarrestar el mío y su Scizor atacó basándose simplemente en lo que él creía, usted consideraba como la mejor opción… Si no estoy atento, podría acabar conmigo en cualquier momento.
Kiauka bufó y sonrió levemente.
—No lograrás nada hablando— apuntó hacia él—. ¡Tajo umbrío!
—¡Ataque rápido, Eevee!
Al mismo tiempo ambos salieron corriendo contra el otro, solo que Eevee fue mucho más rápido. Y aunque más lento, Scizor hizo gala de unos reflejos excepcionales, pues dio dos poderosos tajos con sus pinzas apenas vio al tipo Normal llegar. Eevee logró esquivar ambos ataques solo por su pequeño tamaño, de lo contrario se habría llevado dos golpes realmente devastadores.
—¡Ve, Eevee!— exclamó Liam y su Pokémon obedeció, lanzándose nuevamente contra la cabeza de Scizor.
Guzma no hizo nada más que sonreír, cosa que no pasó desapercibida para Liam. De un momento a otro, el gesto del Capitán cambió.
—¡Eevee, Ojitos tiernos!— dijo a toda velocidad.
Justo antes de que el tipo Normal llegara hacia la cabeza de Scizor, ésta comenzó a adquirir una coloración grisácea metálica, indicando el uso de Cabeza de hierro. Para buena suerte de Eevee, fue capaz de cancelar Ataque rápido y usar Ojitos tiernos en el último momento, lo que le permitió que el oponente vacilara por un segundo que no dudó en aprovechar.
—¡Puño bala!— dijo Guzma, viéndose irritado. Scizor obedeció, pero para cuando atacó el oponente ya se había alejado lo más posible. El líder Skull chasqueó la lengua— ¡Sube la velocidad, Scizor!
El tipo Acero vio de reojo a su entrenador, asintiendo. Un aura azul lo rodeó por un momento, indicando la disminución de ataque.
Liam se llevó una mano al pecho. Había esquivado una bala y de paso, perjudicado el desempeño del oponente.
—Un turno bien aprovechado— pensó, comenzando a idear su siguiente jugada.
Y contrario a las expectativas de Liam, no fue Guzma quien lo atacó a continuación. Un Abomasnow apareció de la nada, dando un fuerte Mazazo sobre la posición de Eevee, quien logró alejarse sin mucha dificultad.
—¡Ahora o nunca!— exclamó el entrenador del enorme tipo Hielo— ¡Canto helado!
—¡ABOMA!— gritó el Pokémon, golpeando sus grandes extremidades superiores y comenzando a invocar trozos de hielo que comenzó a disparar contra Eevee.
—¡Rapidez!— exclamó Sotobosque, frunciendo un poco el ceño pues dos enemigos era algo problemático.
Las estrellas y los pedazos de hielo chocaron en el aire, destruyéndose mutuamente. Liam preparó su siguiente ataque, pero algo pasó.
Abomasnow se agitó violentamente y tropezó, comenzando a avanzar torpemente hacia Eevee, como si lo estuvieran empujando. Liam escuchó un fuerte impacto y luego vio como aquella mole cubierta por hielo y escarcha salía volando hacia su Pokémon.
—¡Retrocede, Eevee!— le ordenó, apartándose él también del camino.
El tipo Normal dio un salto hacia atrás y de forma inesperada, alguien salió de detrás de Abomasnow. Se trataba de Scizor, quien cargaba directamente contra Eevee mientras usaba un poderoso Tijera X.
Los ojos de Liam y de su Pokémon se abrieron de par en par. Guzma sonrió.
Liam sabía que si ese ataque golpeaba a Eevee, haría un daño demoledor. También sabía que no tenía forma de bloquear el Tijera X. O al menos, no de forma convencional.
—¡Última baza!— exclamó inmediatamente.
Eevee dio una voltereta, de forma que su cola quedaba frente a él. Una gran estrella comenzó a formarse y, en mitad de su creación, chocó contra Tijera X.
Scizor retrocedió un poco por la explosión, pero fuera de eso se veía bastante bien. El tipo Normal, por otro lado, salió disparado hacia atrás, arrastrándose por el suelo varios metros pero logrando recuperar la compostura. Comenzó a jadear.
—¡El participante Guzma usó la intervención repentina de Abomasnow para atacar por sorpresa a Eevee! ¡Qué jugada más inteligente!— exclamó el comentarista.
—Con que ese era tu as en la manga— rio Guzma en el campo de batalla, llevándose las manos a los bolsillos.
Liam no era consciente de la tensión que se vivía en las gradas y ciertamente, poco le importaba. A él solo le interesaba lo que sucedía con su rival en ese momento y lugar.
—Espléndido— dijo. Guzma se mostró repentinamente molesto.
—¿Por qué estás sonriendo?— le preguntó, sacándose las manos de los bolsillos.
—No me malentienda, Guzma. Aunque es cierto que me gustaría pasar a la etapa final de este torneo, no me molestaría perder aquí. No si mi oponente es superior a mí— Liam se crujió el cuello y con una mano, se acomodó el cabello, desatando una ola de chillidos en las gradas—. Y usted es mejor que yo.
Kiauka se sintió sorprendido por un momento y al segundo siguiente estaba frunciendo el ceño.
—¿Qué planeas?
—Nada, en verdad— Liam mantenía su sonrisa—. Encontrar un oponente más fuerte que yo es motivo de alegría. Saber que hay personas más poderosas que yo es una señal directa de que todavía puedo seguir fortaleciéndome.
Guzma se sintió incluso más molesto. Él odiaba a los optimistas como Liam que veían alegría en su propia debilidad. Si uno era débil entonces no estaba haciendo lo suficiente, y si no hacía lo suficiente sería impotente para siempre. Recordó los días en los que él mismo solía pensar como Sotobosque y se sintió asqueado al recordar lo débil que era.
—Pero…— el líder Skull sintió una repentina presión. Vio a Liam directamente a los ojos, pues inconscientemente sentía que no era bueno apartar la mirada de él. El Capitán nuevamente estaba mostrando aquel fuerte deseo de lucha—, que alguien sea mejor que yo no quiere decir que me rendiré sin pelear. ¿Me vencerás o primero se acabará el tiempo?... O tal vez obtengamos el resultado opuesto y sea yo quien te gane contra todo pronóstico… ¿Lo averiguamos?
Guzma dejó de verse molesto y su rostro simplemente adquirió una gran seriedad. Dio unos pasos hacia atrás, dándole vía libre a Scizor.
—Tajo umbrío.
—¡Rapidez!
Mega-Gallade retrocedió con fuerza. Aunque estuviera bajo los efectos de la Megaevolución y su ataque estuviera realmente incrementado, aún era indefenso ante los ataques sorpresa y el Excavar de aquel Krookodile sin duda lo había tomado desprevenido.
Acerola se fijó en que al menos cinco personas estaban enfocadas en Mega-Gallade y aunque quería ayudar, ella tenía el pequeño problema de que otras tres personas la tenían como objetivo. Tragó saliva, decidiendo hacer una jugada peligrosa.
—¡Confío en ti, HauHau!— le dijo, confundiendo al moreno.
—¿De qué…?
—¡Ventisca!— ordenó Malíe.
Una poderosa corriente helada se levantó alrededor de Froslass y de Mega-Gallade, lastimando a los enemigos y a éste último. El Pokémon Megaevolucionado se cubrió a sí mismo, comenzando a sentir como sus brazos eran recubiertos por escarcha.
La ventisca provocada por Froslass duró casi diez segundos y tuvo el poder suficiente para hacer distancia entre ellos dos y los enemigos. Los ojos de Acerola se centraron en la pantalla principal y su corazón se aceleró cuando vio el número veinte desaparecer, dando paso al número diecinueve.
Por supuesto que Acerola no fue la única que se dio cuenta de la situación en la que se encontraban actualmente y eso solo lo hizo peor. Era como si todos los entrenadores ajenos a ellos se hubieran puesto de acuerdo para derribarlos.
Aunque era tan sencillo como derrotar a tres oponentes que estuvieran realmente debilitados, les era más beneficioso a la larga deshacerse de ellos dos. Acerola sabía que con Hau y ella fuera del camino, las posibilidades de todos los presentes para llegar a la fase del torneo se incrementaban exponencialmente.
Y por eso mismo ahora estaban rodeados por diecisiete personas desesperadas que no se detendrían hasta acabar con ellos. Si Acerola fuera cualquier otra persona, ese escenario la habría puesto nerviosa. Pero ella no era "cualquier otra persona", ella era Acerola Malíe, líder del escuadrón Gengar.
—¡Canto helado!— exclamó, apuntando hacia los enemigos contra los que tenía ventaja. Señaló a un Sandslash, a un Gliscor, a una Nidoqueen, a un Decidueye y a una Tsareena. No podía utilizar Ventisca pues hacer que Mega-Gallade perdiera salud a propósito podría jugarles en contra en cualquier momento.
Froslass atacó rápidamente pero los Pokémon que fijó como objetivo fueron cubiertos por tipos Roca, Acero y Fuego. Malíe frunció levemente el ceño y justo cuando estuvo por cambiar de estrategia, escuchó un grito.
—¡Apártense!— y de entre todos los entrenadores, uno resaltó. Era un chico joven, de unos veintidós años que estaba acompañado por un Magnezone. Sin embargo, lo que más resaltaba de él era la Pulsera Z que había en su muñeca derecha, luciendo un Electrostal Z. Solo al ver aquel Cristal Z supieron que ese entrenador no era alguien con el que se pudiera bromear.
—¡Tenemos que…!— las palabras de Acerola fueron interrumpidas por un Lanzallamas que le cortó el camino a su Froslass.
—¡No los dejen pasar!— ordenó el entrenador del Magnezone mientras comenzaba a hacer los pasos para realizar Gigavoltio destructor.
Acerola y Hau lo intentaron varias veces pero eran atacados por todos los flancos. Bloqueaban un ataque y en seguida llegaba otro que debían de esquivar. Se sintieron molestos al ver que sus Pokémon no podían huir.
Malíe apretó la mandíbula y asintió con fuerza.
—¡Lo recibiremos de frente!— exclamó, sorprendiendo a más de uno pero no a Hau.
—¡Entendido!
Los ojos de Acerola volaron por todo el campo de batalla y entonces se fijó en algo realmente interesante. Sonrió al ver que Hau también se había dado cuenta.
Mega-Gallade y Froslass comenzaron a correr en una dirección en concreto mientras avanzaban por sobre los ataques a distancia de los enemigos, los cuales cada vez estaban más lejos para evitar convertirse en daño colateral.
—¡Está listo!— exclamó con una sonrisa el entrenador del Magnezone— ¡Aquí vamos!— y el Poder Z pasó directamente hacia su Pokémon— ¡GIGAVOLTIO DESTRUCTOR!
Una gran cantidad de electricidad se acumuló en los imanes delanteros de Magnezone y rápidamente fue creciendo en tamaño hasta que, en poco tiempo, salió disparada hacia el frente. Fue ahí cuando Acerola exclamó con fuerza:
—¡PROTECCIÓN!— su voz se escuchó por sobre el fuerte zumbido.
Un gran campo de energía se creó, cubriendo a ambos Pokémon, y entonces ocurrió la colisión.
El aire se cargó con estática y viajó por todo el estadio, haciendo que participantes y espectadores entrecerraran los ojos. Desde las gradas, todo era tensión.
—Hau, Acerola…— Ash trató de mantener su mirada fija en el campo de batalla. Necesitaba saber cuál había sido el resultado. Sabía que sus amigos eran fuertes, pero un Movimiento Z siempre era una carta de triunfo que pocas veces fallaba— No. Ellos pueden hacerlo— y finalmente pudo abrir los ojos con normalidad.
Se escuchó el silencio en todo el estadio. Tras segundos de inmensa tensión se escucharon fuertes golpes en el campo de batalla, cosa que intrigó a todos pues la humareda todavía no había desaparecido.
Cuando el panorama fue mucho más claro, más de uno se llevó una sorpresa.
Había un Sandslash derribado, al igual que un Krookodile. Froslass estaba levitando sobre el tipo Siniestro. Por otra parte, Mega-Gallade estaba terminando de darle un poderoso Puño incremento al Magnezone que había utilizado el Movimiento Z.
Antes de que alguien pudiera procesarlo, se escuchó un pitido seguido de varios estruendos que indicaban el fin del combate.
—¡¿SE ACABÓ?!— Jeekyo se veía realmente sorprendido al igual que todos en el lugar— ¡¿Cómo es posible este resultado?! ¡¿Cómo fue que los participantes Acerola y Hau lograron salir de esa situación tan delicada?!
Se escucharon murmullos por todo el lugar y casi todas las miradas se posaron sobre Olivia, quien estaba viendo una tableta que tenía entre sus manos. La Kahuna, luego de algunos segundos, sonrió y señaló la gran pantalla principal.
Una grabación comenzó a reproducirse, mostrando el momento exacto en el que Froslass y Mega-Gallade salían por un agujero que había a varios metros del lugar en el que estaban.
—¡I…! ¡IMPRESIONANTE!— gritó el comentarista— ¡Mega-Gallade y Froslass utilizaron uno de los túneles que había en el campo de batalla para escapar del… de la mayoría del impacto!
La corrección de Jeekyo era acertada. Era evidente que Mega-Gallade y Froslass no habían salido limpios de eso, pues sus jadeos y expresiones de cansancio eran el testimonio de que habían sufrido un buen daño. Mega-Gallade volvió a ser un Gallade normal en los segundos siguientes.
El incrédulo público vio como Acerola y Hau corrían a abrazar a sus Pokémon, siendo eso lo que hizo espabilar a la inmensa mayoría. El estadio rugió.
—¡Lo hicieron!— exclamó Rotom, sonriendo ampliamente.
—¡BIEN HECHO!— gritó Ketchum con fuerza.
—¡Pika Pikachu!— el roedor se veía realmente emocionado.
—¡Poi Po!— el Ultraente comenzó a girar sobre su cabeza mientras levitaba.
Max y May voltearon a verse entre sí. Chocaron las manos.
A varios metros de distancia, Colette suspiraba con resignación. La forma en la que Acerola y Hau se abrazaban y celebraban era conmovedora pero devastadora para ella.
—Esos dos me dan diabetes…— murmuró, poniéndose de pie y negando con la cabeza.
Serena y Bonnie voltearon a verla y luego se miraron entre ellas. Decidieron seguirla, no sin antes felicitar mentalmente a Hau y Acerola por el increíble desempeño que habían tenido.
Y a otros varios metros de distancia…
—¡ESE ES MI HIJO!— Malvácea agitaba con fuerza la mano de una mujer en sus treinta que estaba sentada a un lado suyo— ¡Ese es mi príncipe! ¡Mi Hau!
Y con lágrimas en los ojos, comenzó a aplaudir.
La mirada de Gladio estaba fija en los consecutivos golpes que Lucario le daba a su enemigo, un Drampa. Mientras los puñetazos y patadas conectaban contra el tipo Normal, Aether solo podía tratar de averiguar la respuesta a esa gran incógnita que se había planteado hace casi dos años.
Los Seymour y Rony que conoció siempre estaban grabados en su cabeza como una imagen imborrable. No podría olvidar nunca esos ojos fríos y carentes de empatía. Aunque nunca los perdonaría por lo que habían hecho, tampoco podía dejar de estar agradecido con ellos. Le habían salvado la vida en su último encuentro.
Gladio frunció el ceño. Era aquel último encuentro el que lo tenía tan confundido. Previamente a esa ocasión, la última vez que se habían visto era en un lugar solitario mientras que él los torturaba. ¿Por qué de pronto habían decidido dar su vida por él? Sabía que no conseguiría respuesta por muchas vueltas que le diera al asunto. Su garganta se secó al darse cuenta de que, muy en el fondo, sabía que existía una manera de responder todas sus preguntas. Pero la culpa no le permitía resistir la mirada de la única persona que tenía dichas respuestas.
¿Lo que ella había dicho era verdad? ¿Esos dos habían muerto por culpa de secuelas relacionadas con aquel encontronazo?... ¿Él los había hecho suicidarse? Pero de ser así, ¿por qué lo habían salvado?...
—¡GLADIO!— escuchó gritar y reaccionó. Vio como Lucario se arrastraba por el suelo, recuperando la compostura a los pocos segundos— ¡No es tiempo para soñar despierto!
—¡Lo siento!— exclamó, encarando al Drampa— ¡¿Estás bien, Lucario?!
—¡Rgh!— asintió el Pokémon Aura, agitando la cabeza para volver a sus cinco sentidos por completo.
—¡Drampa, Vozarrón!
—¡Velocidad extrema!
Selene casi dejó salir un suspiro al ver que Gladio había vuelto en sí. Sabía que estaba teniendo pensamientos realmente complicados y sabía sobre qué tema eran. Asutoro era consciente de que, aunque ahora era alguien sereno y noble, Gladio tenía un pasado realmente oscuro.
—Pero es frustrante verlo así…
Para Selene, Gladio era una inspiración. Gladio, al igual que Ash, era su modelo a seguir; un ejemplo de todo lo que se debía de poseer como entrenador. Verlo así, desconcentrado y flojo, la ponía de un humor realmente malo. Aunque no podía explicar del todo el porqué de su mal humor.
Vio de reojo a Gladio, dándose cuenta de que luchaba con todas sus fuerzas en contra de aquel Drampa y solo se sintió más molesta.
—Incluso aunque no estemos luchando, no hay tiempo para perderse en uno mismo— se giró con rapidez y señaló hacia el frente— ¡Esfuérzate por igual! ¡Puya nociva!
La patas de Toxapex chocaron fuertemente contra el estómago de un Vigoroth, quien salió disparado hacia atrás.
—¡Continúa con…!— Selene abrió los ojos en par en par al ver como un haz de energía morada emergía detrás del tipo Normal enemigo— ¡BÚNKER!
Y Toxapex obedeció. Se encerró a sí mismo, protegiéndose del potencial daño.
Para cuando terminó aquel ataque, que Selene identificó como Pulso dragón, el Vigoroth estaba debilitado y un nuevo enemigo cargaba contra ellos.
—¡Tóxico!
Selene frunció el ceño al ver de quién se trataba. Respondió con la misma moneda.
—¡Tóxico!
El chorro de veneno chocó contra la burbuja, creando una mezcla de venenos que saltó en todas direcciones y causando un considerable daño colateral.
—Tú otra vez…— murmuró Selene.
—¡Dije que volvería!— la entrenadora de Salazzle y su Pokémon le dieron una sonrisa amenazante a Selene.
Asutoro pensó en lo mucho que desentonaba la refinada y delicada apariencia de esa chica, la cual se parecía ligeramente a Lillie en su modo de vestir anterior, y su personalidad.
—Una femme fatale… Mis mayores enemigas— Selene nuevamente miró de reojo a Gladio, dándose cuenta de que se había metido en una pelea contra un Conkeldurr.
—No cuentes con refuerzos porque no los habrá— le aseguró la entrenadora de Salazzle, haciendo que Asutoro frunciera el ceño.
Hubo un momento de silencio por ambas partes, pero, finalmente, la azabache suspiró, cerró los ojos y relajó el cuerpo. Se llevó los dedos índice y medio de la mano derecha a la frente, moviéndolos ligeramente hacia adelante en una especie de despedida que confundió a los oponentes.
—Entonces chao— y cuando terminó de decir eso, tanto ella como Toxapex comenzaron a huir.
Tanto a la entrenadora de Salazzle como a su Pokémon les costó un tiempo reaccionar a aquello.
—¡V-Vuelve aquí!— exclamó ella, corriendo detrás de Selene— ¡¿Así es como pelea la flautista de la luna?!— pero ni Selene ni Toxapex le prestaron atención, causando gran molestia en la mujer— ¡Guh! ¡Cobarde! ¡Sali, usa Pulso dragón!
Y la tipo Fuego obedeció. Disparó nuevamente aquel haz de energía, pero Selene y Toxapex evadieron el movimiento al dar un brusco giro hacia la izquierda. La entrenadora de Salazzle vio con frustración como su oponente se perdía en una cortina de polvo. Haciéndose de tripas corazón y pese a que ensuciaría su vestido, entró también a la polvareda.
Caminó a ciegas por un buen rato, despejando el polvo frente a ella junto con Salazzle. Escuchaba la conmoción que había en el estadio pero no podía ver nada de lo que sucedía. Cuando estaba comenzando a hartarse, finalmente los vio. Una de las patas de Toxapex era todo lo que necesitaba para seguirles el rastro.
—¡No va a servirte de nada ocultarte! ¡Tóxico!— exclamó.
Salazzle atacó pero Toxapex logró esquivarlo en el último minuto. Eso no las desanimó, pues volvieron a perseguir a sus presas.
—¡Tóxico!— ordenó al ver otra de las patas de Toxapex moverse por entre las penumbras. Nuevamente el enemigo había logrado evadirla.
Por los siguientes tres minutos se pudo escuchar a una mujer gritar "Tóxico" dentro de la polvareda.
La entrenadora de Salazzle estaba harta como mínimo. Golpeó el suelo con su pie y se agitó el cabello.
—¡¿Dónde diablos estás?!— preguntó en un grito. Para su buena suerte, la polvareda empezó a deshacerse justo cuando estaba por mandarlo todo al demonio— ¡Al fi…!
—¡Avalancha!
Con gran urgencia, la entrenadora del Salazzle retrocedió junto a su Pokémon.
—¡¿Quién se atrevió?!— interrogó con indignación.
Una vez que la cortina de polvo de deshizo del todo, pudo ver lo que sucedía. A su alrededor había más de diez Pokémon, todos del tipo Agua, Tierra y Roca (aunque también había un Oranguru). Inmediatamente se dio cuenta de que todos esos Pokémon estaban visiblemente furiosos y cubiertos en una sustancia morada que solo pudo identificar como veneno.
Completamente rodeados, la entrenadora sintió como el pánico se acumulaba en su interior. Sus ojos volaron por todas partes y encontró a cierta persona a la distancia.
Tanto Selene como Toxapex le sonreían, despidiéndose y luego alejándose. Fue ahí cuando se dio cuenta de que había caído en la trampa.
—¡E-Esperen! ¡Yo no fui la que…! ¡Bueno, sí fui yo, pero…! ¡Pero fue por…!
Nadie la dejó excusarse.
Selene y Toxapex trotaban, alejándose del lugar.
—Si no hay refuerzos, los crearé yo misma— murmuró con una sonrisa en el rostro, volviendo a donde recordaba, estaba Gladio.
—¡Termínalo! ¡Esfera aural!— escuchó gritar a su amigo, acelerando el paso.
Llegaron justo para ver cómo Lucario conectaba su ataque contra un Crabominable, derribándolo y debilitándolo. El Pokémon Aura aterrizó, jadeante y notablemente cansado.
—¡¿Están bien?!— preguntó Selene, acercándose a ellos.
Gladio vio a Lucario y éste lo miró a él. Había frustración en los ojos del rubio.
—Nos atacaron por sorpresa más veces de las que me gustaría admitir.
Selene se le quedó mirando a Aether y sin poder evitarlo, apretó los puños. El daño que Lucario había recibido durante todo el Battle Royale había sido porque lo habían atrapado con la guardia baja. Al Pokémon que podía, literalmente, sentir donde estaban los enemigos.
—¿Fueron ataques sorpresa o descuidos?— preguntó Selene en voz baja, haciendo que Gladio volteara a verla.
—¿De qué hablas?— interrogó, confundido.
Asutoro lo miró a los ojos. Tenía el ceño fruncido.
—Los Lucario sienten y asimilan el estado de ánimo de su entrenador. Si su entrenador está en malas condiciones, Lucario también lo estará— la mirada de la azabache era tan penetrante que Gladio tuvo que mirar hacia otro lado—. Así que lo repito. ¿Fueron ataques sorpresa o errores tuyos?
Aether abrió la boca y luego, negó con la cabeza.
—Lo siento. Es descuido mío— reconoció, bajando la mirada—. Intentaré centrarme en el combate.
Selene esbozó una pequeña sonrisa.
—Me alegro— dijo, asintiendo. Se dio la vuelta, mirando la pantalla—. Ahora tenemos que movernos. Solo quedan siete…
—¡UN MOVIMIENTO Z!— el grito del comentarista interrumpió a Selene y seguido de eso, un destello.
Tanto Gladio como Selene y los Pokémon, giraron la cabeza. Asutoro y Toxapex no tardaron en reconocer la dirección de donde venía aquel brillo resplandeciente.
Luego de unos pocos segundos, grandes olas de veneno se elevaron, arrasando con los alrededores. Todos tuvieron que correr para evitar entrar en contacto con aquella marea tóxica.
—¡Eso fue Diluvio corrosivo! ¡¿Quién fue la persona detrás de su uso?!
Cuando las olas desaparecieron se reveló a la persona. En el centro de todo, junto a su Salazzle, estaba aquella entrenadora. Estaba despeinada y, al igual que su Pokémon, jadeaba con pesadez. Sus ojos y los de Selene se encontraron.
—¡La participante Ilya se luce con un poderoso Movimiento Z y le da la vuelta a la peligrosa situación en la que se encontraba!— narró el comentarista.
—¿De dónde sacó una…?— la mirada de Selene pasó de la Pulsera Z de la llamada Ilya al bolso que todavía colgaba de su muñeca, el cual se veía desinflado— Ah… Para eso lo tenía…— levantó la mirada, volviendo a fijar sus ojos en Ilya. Le levantó un pulgar, lo que provocó un gran gesto de molestia en ella.
—¡Ya son míos!— escucharon gritar de pronto y giraron la cabeza. Un hombre alto y robusto comandaba a un Beartic, quien se lanzaba directamente contra Lucario.
—¡Tóxico!— exclamó Selene, señalándolo.
El oso logró esquivar la burbuja venenosa, pero no lo que se le venía a continuación.
—¡Combate cercano!— y ante la orden de Gladio, Lucario reunió fuerzas para salir disparado a toda velocidad.
—¡Cuchillada!
El zarpazo de Beartic no logró conectar gracias a que el Pokémon Aura se deslizó por el suelo, apareciendo detrás de él y conectando un combo de puñetazos y patadas que agitó violentamente al tipo Hielo.
No pasó mucho hasta que Beartic cayó debilitado y un fuerte pitido se escuchó, seguido de unos estruendos. Las miradas del público y de los participantes se fijaron en la gran pantalla principal, donde podía verse escrito en letras rojas el número dieciséis.
—¡SE ACABÓ! ¡BEARTIC HA CAÍDO, DEJANDO A LOS ÚLTIMOS DIECISÉIS SUPERVIVIENTES!
Y por supuesto que el público no tardó en vitorear con fuerza.
Gladio y Selene estuvieron a punto de chocar los cinco cuando escucharon algo que los dejó paralizados.
—¡Lo logramos!— exclamó un entrenador cercano, quien iba junto a un Passimian— ¡Oh, amigo, con Gladio aquí creí que estábamos perdidos!
—También lo creía…— asintió quien parecía ser su aliado, otro entrenador que estaba junto a un Aegislash— Aunque ¿no te parece que está algo fuera de forma? Creí que… no sé…, que iba a destacar más o algo.
—¡Cómo sea, para nosotros mejor! ¡Pasamos, amigo!
—¡Tienes razón! ¡Pasamos!
Selene volteó a ver a Aether, cuya mirada estaba centrada en el suelo. Su ceño estaba fruncido con fuerza al igual que sus puños.
—Gla…— y antes de que Selene pudiera decirle nada, sintió un toque en su hombro. Se giró, viendo como Ilya se alejaba junto a su Salazzle.
—Me vengaré— le aseguró con una mirada llena de enojo.
Asutoro se le quedó mirando a la entrenadora, pensando en sus palabras. Para cuando espabiló y se dio la vuelta, Gladio ya se estaba yendo junto a Lucario.
Scizor tenía poder y resistencia. Eevee tenía agilidad y velocidad. Ambos habían sido especialmente entrenados para maximizar dichas cualidades y tenían algún as en la manga que los ayudaba a cubrir sus debilidades. Scizor tenía Puño bala para compensar esa velocidad que su pesado cuerpo le quitaba; Eevee tenía Última baza como arma más fuerte de su arsenal, permitiéndole hacer el daño que Ataque rápido y Rapidez no lograban hacer. Con eso dicho, era solo cuestión de tiempo para que el combate se convirtiera en ver quién le daba mejor uso a su as.
Eevee esquivó el poderoso puñetazo de Scizor, el cual aterrizó a un costado suyo, creando un pequeño hueco en el suelo. Acto seguido, saltó y atacó con Última baza. El tipo Acero tuvo que utilizar un Tajo umbrío de emergencia para contrarrestar el movimiento, atacando luego con un rápido Puño bala que Eevee logró esquivar, literalmente, por los pelos.
Los ojos de Liam y de Guzma se centraban en el oponente. Ambos buscaban un momento de debilidad, pero, mientras que Sotobosque estaba esperando el desliz indicado, Kiauka se mantenía atento al momento en el que Eevee se viera lo suficientemente cansado.
Rapidez chocó contra Tijera X y este último movimiento continuó avanzando, haciendo que Eevee retrocediera a toda velocidad. Puño bala persiguió al pequeño tipo Normal, obligándolo a huir esta vez con Ataque rápido. Liam veía la persecución con atención y cuando vio el momento indicado, dio la orden.
—¡Detente y atácalo!— exclamó.
Justo cuando Eevee terminó de dar una vuelta en U y Scizor comenzó a darla, el primero se lanzó directamente contra el costado izquierdo del tipo Acero, golpeándolo directamente. Para molestia de Guzma, Scizor retrocedió por el impacto.
—¡CONECTA!— gritó el comentarista— ¡Luego de una persecución intensa, el participante Liam y su Eevee lograron dar un poderoso golpe al oponente! ¡¿Cómo responderá el participante Guzma?!
Las ovaciones pronto ahogaron las palabras del comentarista.
—¡Sigamos resistiendo, Eevee!— dijo Liam con una sonrisa. El tipo Normal asintió, viéndose un poco aturdido al haber golpeado una superficie tan dura con la cabeza.
—¡Vee!
—No dejes de aplicar presión, Scizor— los ojos de Guzma se afilaron al igual que los de su Pokémon—. No podrán seguir así para siempre.
—Zor.
Aunque Liam no había escuchado lo dicho por Guzma, tuvo un pensamiento similar. Era cierto que ni él podría huir por siempre y ni Guzma sería capaz de mantener una presión constante por mucho más tiempo. Jugar al gato y al ratón estaba bien, pero si quería desgastar a Scizor debía de utilizar tácticas más avanzadas. Se le ocurrió una idea que puso una sonrisa en su rostro.
—¡Usa Rapidez mientras mantienes la distancia!— ordenó, señalando a su Pokémon. Eevee ejecutó el comando con inmediatez.
El pequeño zorro se alejó con gran velocidad y pronto comenzó a disparar aquellas estrellas tan características. Scizor no tenía muchos problemas para destruirlas o, gracias a la distancia, para evadirlas. Visto desde el punto de Guzma, Rapidez solo representaba una molestia por todo el humo que salía con la explosión de cada estrella. Los ojos de Kiauka se abrieron de par en par cuando la palabra humo comenzó a repetirse una y otra vez en su cabeza.
—No gastes energía persiguiéndolo— le dijo a Scizor, quien volteó a verlo de reojo mientras repelía una nueva ráfaga de estrellas—. Él vendrá a ti.
El tipo Acero asintió ante la orden de su entrenador. Con gran paciencia se limitó a destruir todas aquellas estrellas que representaban un potencial daño a largo plazo. No se movió de su lugar en lo más mínimo, cosa que se lo dijo todo a Liam.
—Nos descubrieron— pensó el entrenador, casi soltando una carcajada. Liam ahora veía que Guzma no era solo fuerza y violencia—. Aprendió algunos trucos del señor Hala, no cabe duda.
Una gran y espesa cortina de humo se hizo visible alrededor de Scizor luego de casi un minuto y medio de constantes ataques. Guzma se llevó las manos a los bolsillos al darse cuenta de que aquella humareda no le permitía ver a su Pokémon en lo más mínimo. Liam pensó que eso era perfecto.
—¡Ve adentro del humo, Eevee!— exclamó el Capitán con una sonrisa e Eevee así lo hizo.
Guzma buscó sin éxito una apertura entre todo aquel humo. Tras algunos segundos se dio por vencido, elevando la voz.
—¡Estás por tu cuenta, Scizor! ¡Arréglatelas hasta que todo vuelva a la normalidad!
—¡¿El participante Guzma le retira su apoyo a Scizor?! ¡¿Cómo se las arreglará el Pokémon sin las instrucciones de su entrenador en una situación así?!
Liam se mostró genuinamente sorprendido. Antes Scizor había demostrado que era capaz de actuar basándose en lo que creía, Guzma consideraba que era lo correcto. Esto, sin embargo, era algo completamente distinto. Kiauka le había dicho a su Pokémon que lo dejaba solo. ¿Qué haría el tipo Acero con tal nivel de autonomía? Frunció el ceño y sonrió nuevamente, pues pensar en aquella cuestión le resultaba sencillamente fascinante.
—¡Presiona con Ataque rápido y Última baza!
El humo comenzó a agitarse como muestra del movimiento en su interior. Se escucharon también estruendos y el tamaño de la humareda aumentó. Aquellos cambios eran la prueba del uso de Ataque rápido y Última baza, respectivamente. No había rastro alguno de las acciones de Scizor. Fue tras varios segundos de constantes cambios en el humo que un Aerodactyl descendió desde el cielo, lanzándose directamente al interior de la penumbra.
—¡Un tercer contendiente se une a la batalla! ¡¿Los participantes están haciéndoles saber a Liam y Guzma que no son los únicos en la pista de baile?!
Sotobosque pensó que la introducción de un tipo Volador al combate, de todos los tipos posibles, era la que más le desfavorecía. Habrían invertido energía en vano si el batir de las alas de Aerodactyl dispersaba la cortina de humo. No tuvo que preocuparse demasiado por ello al ver cómo, tras apenas diez segundos de entrar a la humareda, el Pokémon fósil salía volando contra una pared. Aerodactyl se estrelló con fuerza y cuando tocó el suelo se hizo obvio que estaba inconsciente.
—¡¿A-Aerodactyl sale ya del combate?! ¡Un poderoso golpe acaba de dejar fuera de juego al poderoso depredador prehistórico!
Liam se sintió inmensamente sorprendido y posteriormente, ligeramente preocupado. Eso había sido obra de Scizor, no le cabía duda alguna. Solo el Pokémon de Guzma tenía la fuerza para mandar a volar de esa forma al gran Aerodactyl. Tragó saliva al darse cuenta de que lo único que evitaba que Eevee saliera volando al igual que el tipo Volador era su tamaño tan reducido.
La velocidad y fuerza con la que Aerodactyl se había estrellado contra la pared le decían mucho a Liam. Eran ese tipo de detalles los que le permitían a un buen entrenador como Sotobosque el darse cuenta del tipo de entrenamiento que había recibido el Pokémon enemigo. En el caso de Scizor era obvio que Guzma había priorizado maximizar su fuerza y resistencia, especialmente en la parte superior del cuerpo (dígase torso, extremidades superiores, cuello y cabeza). Las piernas, por otro lado, seguramente estaban más descuidadas.
Gracias al entrenamiento que Scizor había recibido, Liam también se hacía una mejor idea del estilo de combate de Guzma, el cual ya había visto en profundidad. El Capitán no dudaba que Kiauka tuviera Pokémon ágiles y pequeños, pero su eficacia al entrenar la fuerza bruta de Scizor le decía que su principal especialidad eran los pesos pesados y, si tuviera que hacerse una idea de su equipo, consideraría opciones como su ya famoso Golisopod, Heracross y Pinsir. Guzma era un entrenador de fuerza arrolladora como Kiawe, pero también era muy inteligente y despiadado. La forma en la que había usado a Abomasnow para atacar a Eevee, tratándolo como un simple daño colateral, le decía que el líder Skull poco o nada le importaba que hacer si con ello lograba aumentar las posibilidades de su victoria.
—De fuerza abrumadora, feroz y despiadado. Se vale de cualquier medio para ganar la más mínima ventaja…— Liam frunció el ceño, mirando de reojo al entrenador de Scizor— Estoy seguro de que atacaría a una cría de Kangaskhan solamente para hacer que la madre baje la guardia.
Kiawe, Mina y Lana se habían burlado muchas veces de él, llamándolo "en exceso estudioso". Personalmente, Liam estaba muy de acuerdo con esa descripción. Para Sotobosque no había nada más efectivo que analizar al enemigo y con ello, descubrir los trucos de los que se valían para alcanzar la victoria.
Hacía mucho tiempo, Liam había leído un viejo libro de la universidad de Hau'oli cuando estaba con su padre. En dicho libro había una frase que marcó a Liam para siempre, la cual decía: "Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no temas el resultado de cien batallas; si te conoces a ti mismo, pero no conoces al enemigo, por cada batalla ganada perderás otra; si no conoces al enemigo ni a ti mismo, perderás cada batalla". Fue a partir de ese momento que empezó a ser "en exceso estudioso" y sus estudios lo llevaron a conocerse mejor a sí mismo.
Liam era plenamente consciente de que era muy analítico. Su cerebro trabajaba muchísimo en cada combate, ya fuera buscando una apertura, una contramedida ante cierta acción del oponente o simplemente planificando el momento exacto para lanzar un golpe. Veía los combates como un partido de ajedrez en los que cada movimiento era un paso hacia la victoria o hacia la derrota. Sin embargo, ese exceso de pensamiento solo indicaba la mayor carencia de Liam: su escasez se instintos y versatilidad. En otras palabras, Liam era el opuesto completo de entrenadores como Ash, quienes usaban poco la cabeza y se dejaban llevar por el momento, sin darle mucha importancia a los hechos a largo plazo. Y eran ese tipo de entrenadores la mayor debilidad de Sotobosque. Para su buena suerte, Guzma no era de esa clase.
Incluso ahora mismo, Liam estaba pensando mientras mantenía un ojo muy atento al combate. Hacer ambas cosas a la vez lo hizo sentirse increíblemente cansado, pero para su buena suerte (o no), tuvo un momento para descansar el cerebro.
Un fuerte golpe se hizo escuchar entre los demás estruendos y gritos del público. Aquel puñetazo había dispersado parte de la polvareda, revelando no solo la posición de Scizor, quien tenía una pinza contra el suelo, sino que también la de Eevee. Apenas vieron al tipo Normal, Guzma y su Pokémon sonrieron.
—Te tengo. ¡Puño bala!
Scizor agitó con fuerza la pinza con la que había golpeado el piso y, acto seguido, se lanzó contra el oponente. Liam observó el avance y en un determinado momento, sus ojos se abrieron de par en par.
—¡Hacia el frente! ¡Ataque rápido!— exclamó con prisa.
El pequeño tipo Normal salió disparado justo cuando Scizor aterrizó su pinza derecha contra el suelo, golpeando con todo el peso de su cuerpo la pata inferior derecha del tipo Bicho. El impacto tuvo la fuerza necesaria para hacer que Scizor tropezara, cayendo al suelo pesadamente. Guzma se quedó boquiabierto.
—¡¿SCIZOR CAE?! ¡El Eevee del participante Liam derriba con un poderoso movimiento al gran Scizor del participante Guzma!
El público volvió a corear el nombre de Sotobosque, en especial las mujeres. Ellos estaban disfrutando una demostración de la genialidad del siempre sereno Liam Sotobosque, pero el mencionado no estaba para nada sereno.
El pecho de Liam subía y bajaba con fuerza mientras que el sudor corría por su rostro. Eso lo había aterrado por un segundo, pues habían estado a nada de perderlo todo. Si Scizor hubiera sido solo un poco más rápido o Eevee se hubiera retrasado por cualquier ínfimo motivo, entonces Puño bala habría acertado e Eevee se habría quedado atrapado entra la pinza y el suelo, totalmente a merced de Scizor. El riesgo había sido muy alto y la recompensa, al ver como el tipo Acero se ponía de pie sin mucha dificultad, baja.
—Pero era todo lo que podía hacer— pensó Liam. Eevee era la peor elección para luchar contra Scizor, eso era obvio, por lo que solo podía esperar sobrevivir el tiempo suficiente. Se giró hacia la gran pantalla y vio como el número descendía de diecinueve a dieciocho.
—Eres uno de esos— Sotobosque espabiló al escuchar a Guzma hablar. Volteó a verlo, encontrándose con un gesto de molestia—. Esos cerebritos que analizan cada segundo del combate. Es enfermizo.
Liam dejó salir un poco de aire en señal de alivio. Por fin estaba recibiendo un pequeño respiro. Si Guzma quería matar el tiempo hablando, él estaba de acuerdo.
—Suena a que tiene experiencia con entrenadores así. ¿Tal vez Lario?— le preguntó con una sonrisa que ocultaba su apuro porque el combate terminara.
Kiauka frunció el ceño y simplemente dio un paso al frente.
—¡Acércate con Puño bala!— ordenó, cosa que le puso los pelos de punta a Liam.
—¡Retrocede y usa Última baza!— exclamó.
Y mientras que Scizor salía hacia el frente a toda velocidad, Eevee retrocedía de un rápido salto mientras cargaba su ataque. El puño de acero se disparó hacia el oponente y la gran estrella salió volando contra su objetivo. Antes de que cualquiera de esas dos cosas pudiera hacer contacto, pasó algo.
—¡Arriba, Scizor!— gritó Guzma, con un rostro de sorpresa.
Pero el tipo Acero no pudo reaccionar. Un Swellow cayó en picada directamente contra su espalda, usando Pájaro osado. Con Scizor ahora en el piso, Swellow había ocupado su lugar en el espacio y, por tanto, como objetivo de Última baza.
El contacto entre la gran estrella y el pájaro provocó una explosión, seguida de una humareda que también cubrió a Scizor. Eevee salió volando unos pocos centímetros hacia atrás por la onda expansiva.
El público ni siquiera tuvo tiempo para sentirse tenso, pues, de inmediato, Scizor dispersó aquella cortina de humo con un rápido movimiento que concluyó con él estrellando a Swellow contra el piso haciendo uso de todas sus fuerzas. Fue así que el número bajó de diecisiete a dieciséis.
Un pitido y luego unos sonoros estruendos marcaron el final del Battle Royale.
—¡SE TERMINÓ!— anunció el comentarista— ¡El último Pokémon en caer fue el Swellow del participante Ian, quien intentó hacerles frente a los participantes Liam y Guzma! ¡Un combate reñido que, por desgracia, quedó inconcluso!
Se escucharon quejas en el estadio al igual que aplausos y vítores. La gente quería ver el desenlace del duelo entre el bien y el mal; entre el héroe y el rey demonio. Pero Ian había decidido intervenir para mala suerte del público (y para la suya propia). Aquel chico de pelo negro salió corriendo del lugar con la Poké Ball de su Swellow en mano, escuchando alguno que otro abucheo en su camino de salida. Liam solo lo pudo ver marchar.
Escuchó un chasquido de lengua y volteó a ver a Guzma, quien se empezaba a retirar junto con Scizor. Sotobosque entonces se dio media vuelta, caminando hacia su Eevee.
—Excelente trabajo, Eevee— le dijo, agachándose ante él y acariciándole la cabeza—. Te luciste.
—¡Vee!— respondió el Pokémon con una gran sonrisa.
Mientras Liam acariciaba la cabeza de su compañero y le devolvía la sonrisa, no podía evitar sentirse mal por dentro. En ese combate el rey demonio habría vencido al héroe si hubiera tenido un poco más de tiempo.
—Bendito sea Ian…
—¡La primera ronda de Battle Royales ha terminado con momentos realmente destacables!
En las grandes pantallas repartidas por todo el estadio Manalo podía verse una transmisión. En ella podían verse a los cuatro comentaristas que habían trabajado en los estadios narrando los sucesos de las batallas.
—¡Momentos que podrán encontrar en la página oficial de la Liga Pokémon de Alola, junto a algunos de los momentos más memorables que hemos elegido personalmente!— anunció Jeekyo, chasqueando los dedos.
—Y se dirá pronto, pero ya han sido elegidos sesenta y cuatro de los ciento veintiocho que participarán en el Battle Royale definitivo. Nosotros estamos muy emocionados, pero ¿cómo está el público?
—¡Leeremos en directo los comentarios que nos han enviado por redes sociales, comenzando con este! Abusa madres Jones…, vaya nombrecito, nos dice: "Creí que la primera Liga Pokémon de Alola sería más aburrida a comparación de otros torneos similares, pero los Battle Royale son tan frenéticos y muestran tantos frentes distintos que es sencillamente abrumador la cantidad de acción que hay cada segundo. ¡Me encanta!".
—¡Y en eso te damos la razón, Jones! Los Battle Royale no solo brindan una gran cantidad de acción, sino que también te dan la oportunidad de ver a tus entrenadores favoritos en acción, trabajando codo con codo.
—Y hablando de entrenadores favoritos, tenemos el comentario de César Emperador, quien nos dice lo siguiente: "Veo mucha gente alabando a Kiawe y no es para menos, pues su fuerza es increíble, pero hay que darle a Mallow el crédito que se merece. Kiawe no habría logrado lo que logró sin los movimientos de soporte de Mallow y estoy seguro de que ambos lo saben. De eso se trata el trabajo en equipo, chicos".
—¡Uy, uy, uy! ¡Al parecer alguien tiene la boca llena de verdades! Creo que muchos coincidirán conmigo cuando digo que Mallow y Kiawe fueron las estrellas en esta primera ronda de Battle Royales. Su trabajo en equipo fue impecable y se nota que están acostumbrados a trabajar juntos.
—Es cierto que Mallow y Kiawe lo hicieron increíble, pero tampoco olvidemos el trabajo en equipo de Acerola y Hau. La presión que sufrían desde todos lados era sencillamente aplastante y aun así lograron sobreponerse, saliendo triunfantes.
—Ciertamente vimos combinaciones demoledoras, pero hay que darle valor a los combates individuales; a aquellas disputas que se libraron entre entrenador y entrenador. Un comentario altamente relacionado es el de Amo los kimonos, quien nos dice: "No sé quiénes sean Guzma o Liam, pues no estoy muy informado sobre las figuras públicas de Alola, pero el combate entre esos dos fue sencillamente sublime. Desde un punto de vista ofensivo, Guzma era miles de veces superior a su oponente, pero Liam fue tan inteligente y escurridizo que al final fue él quien conectó la mayor cantidad de golpes. ¡No me cansé de su batalla! ¡Ojalá Ian no hubiera intervenido!".
—Vamos, público, un poco menos de críticas hacia el pobre Ian. ¡Él solo hacía lo que cualquiera habría hecho!
—¡Eso es! Ian vio una oportunidad para atacar y la aprovechó. Eso fue inteligente de tu parte, Ian. ¡No te desanimes por las críticas del momento!
—Oh, y hablando de inteligente… ¿Podemos recordar aquel momento en el que Selene llevó a la participante Ilya a una trampa que le valió más de un enemigo? Muchos notaron la insistencia con la que Ilya perseguía a Selene, por lo que más de uno se sorprendió al ver como la flautista de la luna resolvía el problema.
—¡Delegándoselo a alguien más! Esa es mi estrategia favorita de toda la vida.
—Y muy contrariamente a nuestro compañero aquí presente, Ilya sí que enfrentó sus problemas con un poderoso Movimiento Z que terminó con el Battle Royale. ¡Una sorpresa inesperada y genuinamente asombrosa!
Desde el exterior y parte del interior de Donas cohete, un grupo bastante variado veía de reojo a uno de sus integrantes. Habían hablado sobre Liam, Hau, Acerola, Mallow y Kiawe, pero no de él. Se sentían un poco nerviosos y más al ver que no estaba emitiendo el más mínimo sonido, además de que su rostro era totalmente inexpresivo. Ni siquiera Rotom dijo alguna de sus clásicas burlas.
—Sus donas— Jessie llegó al mostrador, dejando varias bolsas sobre el mismo. Volteó a ver a Gladio, quien estaba recargado contra una pared—. Bueno, no destacaste mucho y por eso nadie habla de ti. ¿Qué se va a hacer?
La falta de delicadeza que Jessie había demostrado había puesto nerviosos a todos los miembros del gran grupo, a algunos mucho más que a otros. James la arrastró lejos de la caja registradora, temiendo posibles represalias.
—L-La cuenta es de…
—Necesito esforzarme más— dijo Aether, alejándose de la pared contra la que estaba apoyado y pasando entre todos—. Voy a ver cómo está Lucario.
Todos vieron en silencio como el rubio se retiraba del lugar. Giraron la cabeza hacia Jessie.
—¿¡Qué haces, tonta?! ¡Es el hermano de una de nuestras mayores accionistas! ¡¿Quieres que perdamos millones?!— Meowth le preguntó en un susurro mientras jaloneaba su cabello.
Y mientras la cuadrilla cohete discutía entre sí, los demás volvieron la mirada hacia el frente. Ash se encargó de pagar sin que se dieran cuenta, como hacía frecuentemente.
La primera ronda de Battle Royales ha concluido y múltiples vencedores han ganado su pase a la siguiente fase de la Liga Pokémon. ¿Quiénes serán aquellos que se alcen con la victoria en la segunda ronda? Eso está por verse.
Bueno, pues después de más de un mes y medio, terminé. La verdad no sé qué me pasó, pues llevaba un buen ritmo al escribir este capítulo y de pronto empecé a escribir unas cuantas miles de palabras en periodos con días enteros de separación. Eso sí, este capítulo tiene sus buenas treinta mil palabras. Un autor de fanfics promedio se tardaría sus buenos diez meses en escribir esta cantidad XD
Y honestamente, esperaba terminar en este capítulo las dos rondas de los Battle Royale, así como con el Battle Royale "supremo", por llamarlo de alguna manera. No solo no incluí el último BR, sino que tampoco terminé con la segunda ronda… Aunque la verdad, creo que mostré mucho de los personajes que participaron y eso me gusta. ¡Me encantó explorar con mucha más profundidad a Liam, que es el Capitán que más olvidado tengo junto con Chris! ¡Esperen cosas similares para los demás participantes importantes de la Liga!
En fin. Pasando ahora a mi opinión sobre el anime, más específicamente al reciente arco de Sinnoh. La verdad es que el final fue bastante malo, no lo voy a negar. En serio, lo único que no me gusta para nada de Journeys es que los arcos "importantes" los hacen de solo DOS capítulos. ¡Hombre, tomate más si es que lo necesitas, pero no me des guionazos tan malos como esos! En fin, es un anime kodomo siendo un anime kodomo. Nada de otro mundo, la verdad.
¿Otra cosa? Otra cosa. Vi que hubo un poco de discordia entre las reviews, específicamente con el usuario identificable como "usuarix". Entre gente que decía que sus reviews eran, y cito, "potente cringe" y aquellos que lo llamaban, y cito, "artista incomprendido". Aunque ciertamente prefiero la paz, también me gustaría expresar mi opinión al respecto. Chicos, ustedes saben que siempre he sido muy respetuoso con ustedes, pero en serio, traten de usar comas y puntos. Les juro que hay veces que no entiendo lo que me están tratando de decir porque la redacción a veces no es la mejor. Los puntos y las comas ayudan mucho a comprender mejor la estructura de un texto y las reviews no son la excepción. ¡Es todo lo que tengo que decir al respecto!
También, otra cosa personal. Chicos, recuerden que realizar cada uno de estos capítulos son horas y horas frente a un monitor sin ninguna recompensa más que la satisfacción de desarrollar esta historia y de leer sus reviews. ¡Ustedes colaboran en la realización de esta historia en el momento en el que dejan un comentario! Espero que puedan darle un poco de amor a estos capítulos que ya son los finales, los cuales también vienen cargados con bastante contenido :D
¡En fin, eso sería todo de mi parte! Tal vez este sea el último capítulo del año a como veo las cosas. Si es así, les deseo una feliz navidad, un buen año nuevo y espero que les guste No Way Home tanto como me gustó a mí.
¡Nos leemos y Alola!
