Casi no nos veíamos por aquí, pero quería responder una review anónima que me dejaron hace poco. Review de un lector estadounidense que encontró la historia por un hilo que hice en Twitter hace algunos meses, así que… ¡Aquí va!
MrSpagh: Estoy totalmente de acuerdo contigo en lo de las cosas oscuras. Lo expliqué en mi hilo de Twitter, pero para cuando me di cuenta de que todo esto de la sangre y demás era sumamente edgy, ya era demasiado tarde. Es cierto que a veces he metido cosas un poquito más gráficas de lo necesario, pero ya estaba en el producto base así que luego no ponerlo se me hacía incoherente. Claro que he ido reduciendo esas cosas, por ejemplo ya no hay sangre en ningún combate Pokémon, como podrán ver. La parte de la realidad alternativa era algo que tenía planeado por años, así que llegados a cierto punto era un: "Lo voy a poner sí o sí". Me ayudó también con ciertas cosas del desarrollo de personajes pero puedo entender que no te guste. Me he estado planteando escribir en algún futuro un "¿Qué pasaría si Ash hubiera vivido desde el inicio?". Oh, y los primeros capítulos definitivamente necesitan una reescritura, pero tomaría tiempo que no tengo.
¡Sobre las cosas buenas, realmente solo puedo agradecerte por el reconocimiento! ¡Me esfuerzo mucho con la historia, al punto en el que mi teclado ya está empezando a fallar, para que puedan disfrutarla todos!
En fin, eso sería todo. ¡Pasen a leer, por favor!
—Gladio…
El murmuro de Lillie al ver a su hermano alejarse fue escuchado por muy pocos. La rubia, con un gesto de preocupación, dio un paso hacia el frente. Fue repentinamente sostenida por una mano.
—Démosle tiempo— vio con sorpresa el ceño fruncido de Selene, quien la sujetaba por la muñeca—. Y si el tiempo no lo soluciona, yo misma lo haré reaccionar.
Lillie parpadeó varias veces y luego, su expresión se volvió seria.
—Es mi hermano mayor, Selene. Sus problemas…
—Y me aseguraré de tratar esos problemas con la seriedad que merecen— Selene volteó a ver a la rubia a los ojos. Su determinación era clara—. Un Aether distraído ya es malo de por sí. No hagamos que sean dos.
Tras varios segundos, Lillie suspiró y asintió.
—No estoy del todo tranquila, pero si me lo pides con tanta seguridad…
—Déjamelo a mí.
En el lugar, varios intercambiaron miradas. Decidieron que se lo dejarían a Selene.
—Por cierto— todos voltearon a ver a Liam, quien estaba recargado contra una de las paredes cercanas—, tengan cuidado con Guzma— y la atmósfera de pronto se sintió pesada—. Tal vez Ash pueda vencerlo, pero es alguien descomunalmente fuerte. Eevee y yo lo golpeamos con todo lo que teníamos, pero ni siquiera se inmutó.
Los ceños de la mayoría de presentes se fruncieron. Chris, por otra parte, comenzó a temblar.
—S-Si Liam no pudo vencerlo, ¿qué nos espera a nosotros?...— se preguntó.
—¿Qué te espera a ti?— corrigió Lana— El resto de nosotros es muy consciente del tipo de oponente que es Guzma. Es un peso pesado, pero no es invencible.
Liam sonrió al escuchar eso.
—Ciertamente— y luego de eso, volteó a ver a Kiawe. Wela asintió.
—Un enfrentamiento entre Kiawe y Guzma sería algo difícil de predecir. La ventaja de tipo apoya a Kiawe, pero la experiencia y la fuerza está del lado de Guzma— analizó Rotom.
—En mi caso, las posibilidades son bastante escasas…— Mallow se llevó las manos a la cintura y suspiró.
—No voy a decir que sea mentira— dijo la Pokédex.
Escucharon como Elio daba unos pequeños golpecitos en el suelo con el pie. Parecía un tanto frustrado.
—Eso quiere decir que solo el jefe, Kiawe, Mina, Liam y Gladio tendrían oportunidad de vencerlo— el Asutoro notó ciertas miradas y tuvo que negar con la cabeza—. Él venció a Acerola hace unos dos años, lo que quiere decir que podría hacerlo de nuevo. Si venció a Acerola, también derrotaría a Hau y Mallow. Chris nos lo dijo todo hace unos minutos. No tengo una apuesta segura sobre Lana, pero tampoco sabría decir si ella podría derrotarlo— miró de reojo a Lillie, rascándose la nuca—. Lo siento, pero…
—Ya, lo cierto es que tampoco me veo capacitada para siquiera darle una pelea decente a Guzma— Aether frunció el ceño y cerró los ojos, un tanto molesta.
—Y bueno, Selene y yo hemos mejorado, pero debo de ser honesto. No pienso que ninguno de los dos tenga oportunidad contra él— terminó de decir el Asutoro. Selene asintió a regañadientes.
—Puede que Guzma me haya derrotado hace dos años— voltearon a ver a Acerola. Se veía un poco molesta, cosa que sorprendió a la gran mayoría—, pero eso fue porque jugó sucio. Además, me he hecho mucho más fuerte desde entonces.
Elio torció la boca y se cruzó de brazos.
—Sí, pero ¿qué te hace pensar que él no ha mejorado también?
Malíe frunció el ceño un poco más y terminó aceptando lo dicho. Los amigos de Ash, aquellos que no pertenecían a Alola, se sintieron un tanto sorprendidos al ver así a Elio. Ellos creía que el gemelo era del mismo tipo que Ash: un optimista irremediable. Y lo era, solo que Asutoro era más realista que el hombre al que idolatraba.
—S-Solo crucemos los dedos para que le toque en el primer combate contra alguien que pueda darle pelea— Chris tragó saliva, palideciendo un poco. Volteó a todas direcciones, buscando a una persona que no encontró— ¡Por cierto, ¿dónde está Mina?! ¡Debería de estar escuchando esto! ¡Es una reunión estratégica!
—Más bien, nosotros deberíamos de pensar en la nuestra— Lana se cruzó de brazos, viéndolo con cierta frialdad—. Deja de pensar en un futuro tan lejano y piensa en lo que tenemos enfrente.
Fueron las palabras de Saltagua las que hicieron caer en cuenta a más de uno.
—¡También tenemos que pensar en nuestra formación, jefe!— Elio se acercó hacia Ash, quien rápidamente asintió.
—¡Cierto!
—Entonces supongo que nos separaremos por el momento, ¿no?— Hau giró su cuerpo hacia el sur— Si es así, debo de ir a ver a mamá. Dijo que estaría esperándome para comer algo en nuestra habitación.
—¡Oh, yo voy contigo, HauHau! No, espera…— Acerola se detuvo por un momento, rascándose la cabeza. Rio con un poco de nerviosismo— ¿Puedo ir contigo, HauHau?
Mahalo dio una cabeceada, levantándole un pulgar.
—Por supuesto. A mamá le encantará tenerte ahí.
Los ojos de Acerola brillaron y una sonrisa de oreja a oreja apareció en su rostro.
—¡Entonces vamos!— se dio la vuelta, despidiéndose de los demás con un movimiento de mano— ¡Nos vemos luego, todos!— se dirigió hacia Lillie— ¡Iré a animarte en tu combate!
Aether rio y asintió.
—Te estaré esperando.
Y dicho eso, tanto Mahalo como Malíe se fueron. Los observaron hasta que la multitud los engulló (pues más de uno se acercó a ellos).
—Si esos dos se casan, ¿quién sería rey?— le preguntó Bonnie a Liam, pues asumió que él era el más culto de los que estaban ahí. Todos se pusieron a escuchar con gran atención.
—Si se casan, las reglas dicen que cada uno debe de gobernar su respectiva isla, pero también están obligados a tener dos hijos como mínimo. Melemele y Ula-Ula necesitarán herederos cuando Hau y Acerola se retiren, por lejano que ese escenario se vea— Sotobosque veía a Bonnie con una sonrisa.
—¿Los obligan a tener dos hijos?...— Iris se vio sorprendida por la respuesta.
Dawn parecía compartir el mismo sentimiento que Holt.
—Sé que es por el bien de la región, pero obligar a dos personas a que tengan un determinado número de hijos me parece un poco…
—Excesivo…— terminó de decir Clemont, rascándose la mejilla. No le gustaba entrar en política ni en temas sensibles, pues ese tipo de cosas siempre terminaban en pelea, pero no pudo guardarse su opinión— ¿Y si solo quieren tener un hijo?...
Los Capitanes intercambiaron miradas.
—Sabemos lo que pueden estar pensando, pero todos los Capitanes y Kahunas en entrenamiento son conscientes de las obligaciones que tiene el cargo— Kiawe vio a los amigos de Ash con una sonrisa que tenía la intención de tranquilizarlos—. Nos educaron así desde niños y estamos listos para cumplir con nuestras obligaciones, incluso si eso implica algo tan delicado como traer una vida al mundo.
—Son gajes del oficio, y solo puedes aceptarlos o irte— Liam se encogió de hombros. Se veía un tanto indiferente—. Es cierto que todos los Capitanes nos criamos juntos desde niños, por lo que es muy común que algunos nos vemos como familia, pero también hay casos en los que surge el amor entre dos personas con nuestro cargo— la forma en la que Lana y Chris desviaron la mirada no fue muy sutil. Liam lo notó, por lo que decidió ponerse un poco travieso—. Por ejemplo, Lana y…
—¡¿Y-YO?!— exclamó en voz alta, sorprendiendo a todos. Estaba muy sonrojada. Liam se le quedó viendo por un momento y luego le puso una mano en el hombro, riéndose.
—Lana y yo somos parientes muy, muy, muy lejanos. Hace doce generaciones, el Capitán Keanu Saltagua y la Capitana Iki Sotobosque se casaron. Tuvieron un total de siete hijos, pero solo los primeros dos heredaron el cargo— Liam se señaló a sí mismo—. Yo soy descendiente del segundo hijo, Kahiko Sotobosque— enseguida señaló a Lana— y ella es descendiente del primer hijo, Nalu Saltagua— levantó un dedo índice—. Un claro remanente de aquella unión fue mi tatarabuelo, quien tenía el pelo azul de los Saltagua. Los genes siguen ahí, aunque bien escondidos.
Todos dejaron salir sonidos de sorpresa y Cilan incluso aplaudió.
—Fascinante… Las uvas usadas para elaborar un vino podrán dejar de parecer uvas, pero jamás dejarán de ser la materia prima del producto por mucho que este se añeje— Barnes sonreía, maravillado—. Tu conocimiento es impresionante, Liam. ¿De casualidad eres historiador?
Sotobosque rio y asintió.
—Curiosamente, lo soy. Tengo una licenciatura en historia de Alola, aunque es algo que veo más como un hobby.
Se escucharon más sonidos de sorpresa. Los amigos de Ash entablaron una conversación con Liam, llenándolo con preguntas.
—Incluso se olvidaron de todo el asunto de los dos hijos— murmuró Mallow mientras reía.
—Cuando Olivia te instruyó para ser Capitana, ¿eso no te asustó?— le preguntó Kiawe con una sonrisa. Aina negó.
—Sabes que no planeo ser Capitana toda la vida— y ante eso, Kiawe se puso un poco más serio—. Cuando el momento llegue, y Kumula'au esté listo para ocupar su lugar como cabeza de la familia Umbría, yo me retiraré— Mallow sonrió—. La familia Umbría es un linaje con miles de años de historia. ¿Y yo? Yo soy solo una cocinera que quería estar junto a su mejor amiga.
Kiawe se cruzó de brazos, viendo hacia el techo.
—Fugaz y explosivo, igual que el estallido del volcán de Akala— Mallow volteó a verlo, un tanto confundida por lo críptico que sonaba eso. Wela le sonrió—. Así es como los libros de historia hablarán de la administración de los Aina.
Mallow pronto se rio y asintió.
—Intentaré ser tan explosiva como sea posible— y junto con Kiawe, volvió a reír. Tras casi un minuto, se detuvieron. Mallow notó algo—. Y hablando de mi mejor amiga, ¿dónde está?
Kiawe vio en todas direcciones, sin verle ni la sombra a Saltagua.
—Lana se escabulló hace como cinco minutos y arrastró a Chris con ella— Selene llegó junto a ellos, atrayendo la mirada de ambos. La azabache luego apuntó con la cabeza hacia donde estaban los amigos de Ash—, igual que como se escabulleron el jefe, Lillie y mi hermano hace unos diez minutos. "Planes de guerra", dijeron Lana y mi hermano antes de que cada lado de se fuera.
—Ya veo…— Kiawe se cruzó de brazos— Así que te dejaron atrás…
—Lo peor es que no me dejaron sola…— suspiró Selene y pronto, alguien más apareció.
—Escuché eso— dijo Rotom, dándole un golpe en la parte posterior de la cabeza. Pikachu se cruzó de patas y negó, decepcionado—. Recuerda que tu ídolo te dejó en una misión. Aceptaste llevarnos a Pikachu y a mí a comprar decoración para nuestro cuarto.
El roedor asintió con fuerza.
—¡Pikachu, Pi Pika, Pika!— explicó.
—Pikachu dice que quiere ver si encontramos uno de esos hidromasajeadores. Últimamente le duelen las patas al terminar de entrenar y se le metió la idea al ver un comercial en televisión— tradujo la Pokédex.
—Pikachu…— asintió el roedor, mostrando sus pequeñas patitas. Se podían ver varias cicatrices en ellas.
Selene se cruzó de brazos.
—Me honra acompañar al Pikachu del jefe, pero tú eres demasiado quisquilloso para las cosas. Vas a hacernos caminar alrededor del todo el lugar al menos unas dos veces…
—Yo solo compro las cosas con la mejor calidad y al menor precio. Tengo que hacer rendir la mesada que Ash me da— Rotom se defendió.
—¿Ash te da una mesada?— le preguntó Mallow, riéndose.
—Bueno, en realidad me la dan Ash y Lillie. Lillie dice que debería usarla para mejorar el cuarto que comparto con Pikachu. Dice que así lograré sentir una sensación de realización al ver cómo cambia el entorno poco a poco. Es un proyecto interesante.
—Tú en serio pareces el hijo de esos dos— Kiawe sonrió, cruzándose de brazos.
—Sí, bueno, en todo caso sería el hijo perfecto. Tengo todas las ventajas y ninguna de las desventajas— presumió.
—Un bebé es menos quisquilloso que tú, eso te lo aseguro…— suspiró Selene.
Rotom fingió no escucharla y se giró hacia los Capitanes
—Ya que están aquí y yo también, ¿qué les parece si nos ponemos a pensar en lo que harán durante el gran Battle Royale?
—¿No iban a ir de compras?— le preguntó Mallow, arqueando una ceja.
—Podemos comprar mientras hablamos— respondió la Pokédex.
Wela y Aina intercambiaron miradas. Aceptaron.
—¡Acerola!— el rostro de Malvácea se iluminó al ver a la inesperada invitada.
—¡Hola, Malvadacea! Espero no importunar— dijo con una sonrisa.
—¡No, no, para nada! Debo decir que incluso esperaba que Hau te trajera, por lo que compré más comida de lo habitual— la señora Mahalo caminó hacia la pequeña mesa que tenía su habitación. Ahí había varias charolas, cosa que alivio a Malíe.
—Me quitas un peso de encima— rio tras suspirar.
Malvácea aplaudió varias veces mientras seguía sonriendo.
—En fin. No perdamos el tiempo y empecemos a…— se detuvo al ver el rostro de su hijo. Soltó una pequeña risita para luego, llevarse una mano a la cadera— ¿Y esa sonrisa?
Hau se rascó la nuca. El gesto que su madre mencionó no desapareció.
—Es solo que me sorprende ver que ambas se llevan tan bien— respondió. Malvácea y Acerola intercambiaron miradas.
—Bueno, Acerola siempre me visitaba cuando tenía paso por Melemele. Mis días siempre son muy amenos cuando estoy con ella— aseguró la señora Mahalo, haciendo que Malíe se riera.
—La familia de HauHau es mi familia— aseguró, inflando un poco el pecho.
Malvácea volvió a reírse. Sujetó a Acerola de los hombros, haciendo que avanzara hacia la mesa.
—¡La hija que nunca tuve!— dijo con una sonrisa, viendo luego a Hau— ¿Y bien? ¡Vamos a celebrar lo que hicieron hoy, niños!
—¡A celebrar!— Acerola subió los brazos al aire, emocionada.
Hau sopló un poco de aire por la nariz y avanzó hacia la mesa con aquella sonrisa todavía en su rostro. Sacó la silla, tomando asiento.
—¿Y bien? ¿Qué compraste, mamá?— preguntó Hau, viendo las bandejas con curiosidad.
—¡Deja la comida de lado, hijo!— le respondió su madre con una sonrisa— Si estamos los tres juntos, deberíamos de aprovechar para hablar, ¿no?
—Podríamos hacerlo mientras comemos— dijo Hau en un murmuro, negando con la cabeza. Abrió su bandeja, encontrándose un platillo de loco moco. Se le hizo agua en la boca, pero se preguntó si sabría tan bien como el que Mallow preparaba.
—Hau, ¿Acerola te contó que resolvió un caso de tráfico de armas ilegales hace dos meses?— le preguntó Malvácea, haciendo que el moreno casi escupiera el primer bocado de su comida— Una gran operación que involucraba a un grupo criminal de una región del oeste, ¡los detuvo antes de que pudieran echar raíces en Alola!
—¿H-Hiciste eso?...— volteó a ver a Malíe, boquiabierto.
Acerola se rascó la nuca, un tanto avergonzada pero orgullosa.
—Me ascendieron de sargenta a tenienta por ello— respondió, sacando una placa a los pocos segundos. Era una insignia dorada y debajo podía leerse el rango de tenienta.
Mahalo sonrió ampliamente al ver la placa y la tomó entre sus manos.
—¡Esto es increíble, Ace!— al escuchar aquel apodo, Malvácea abrió los ojos de par en par— ¿¡Por qué no me lo habías dicho?!
—¿Conoces esa sensación de que no quieres saber nada de tu trabajo cuando se termina la jornada?— Acerola se veía cansada de solo pensarlo— En serio prefiero el trabajo de campo a tener que sentarme por horas a hacer papeleo…
Hau miró nuevamente la placa y repasó los rangos de la policía en su mente.
—Tenienta Acerola Malíe… Capitana, mayor, subjefa, jefa adjunta, y, finalmente, jefa de policía… ¡El camino se acorta!— le dijo con una sonrisa.
Acerola lo miró por un segundo y rápidamente, su mirada se enterneció.
—Y contigo aquí, se sentirá todavía más corto, HauHau.
El moreno amplió su sonrisa.
—Te juro que cuidaré de ti. Seré proveedor y protector. Nunca te faltará nada y nada me faltará a tu lado. Me aseguraré de que nuestro matrimonio sea como el sol y la luna; siempre radiante y a veces oscuro, pero iluminado. ¡Así que por favor, cásate conmigo, Ace!
Malvácea se recargó sobre la mesa, sonriendo. Su hijo ya era un hombre.
Lillie reía por lo bajo gracias a la escena que se desarrollaba frente a sus ojos. Quizá por el destino o quizá por la probabilidad, pero el punto es que terminaron encontrándose cara a cara con sus amigos de la universidad. Para la rubia no tenía precio el ver a la mole de dos metros que era Loo derritiéndose ante la simple mirada de Ash. Aunque Loo no era el único, pues incluso B.K., quien parecía siempre tan calmada, lucía sumamente emocionada. Maa era el único que se veía indiferente, quizás incluso molesto. Lillie sintió mucha pena por la decepción amorosa que su compañero de clase se había llevado. Recordando la idea que había tenido hace unas horas, sacó su teléfono celular y tecleó algo con rapidez.
—Se-Señor Ash Ketchum, señor, es un… es un placer cono… conocerlo… — murmuró Loo sin encontrar las palabras correctas— Soy… Soy un gran fan y…— se dio un golpe en la frente— ¿¡Dónde están mis modales?! S-Soy Lawrence, señor, pero usted puede llamarme Loo… Si gusta…
El azabache volteó a ver a Elio, quien se encogió de hombros, y luego se rio. Con las manos en los bolsillos de su chaqueta, fue viendo uno a uno.
—He escuchado de ustedes por parte de Lillie— le dijo a Loo, extendiéndole una mano. El unovano la aceptó de inmediato—. Esto… Si tú eres Loo y mi cerebro no me falla, lo que sucede más de lo que me gusta admitir, entonces…— vio hacia Moana, reparando en el suéter de rayas negras y amarillas que llevaba puesto—, tú eres Bee…
—¡L-La misma!— exclamó con voz aguda.
—Los lentes quieren decir que eres… ¿B.K.?... ¿Lo dije bien?
—Má…— carraspeó y asintió. Su voz salió en un hilo— Más que a la perfección.
—¡Y los que quedan deben de ser Maa y Maly!— Ash se llevó las manos a la cintura, satisfecho por haber recordado todos los nombres y descripciones.
—¡Los mismos!— exclamó Maly, sonriendo. Hubo silencio por unos segundos y, repentinamente, la chica le dio un manotazo a Maa en el hombro.
—Hola…— dijo Makana a regañadientes.
—Y está este chico, Maa… Siento que siempre que me habla es para flirtear conmigo, ¿sabes?...
—Ohh… Ya veo— Ketchum vio de reojo a Lillie. No se veía ni un poco incómoda, por lo que asumió de inmediato que nunca se había llevado a cabo algo como una confesión y su respectivo rechazo. Ketchum se cruzó de brazos y sonrió ampliamente— Tal vez suene un poco a algo que diría un padre, pero realmente aprecio que cuiden a Lillie en la universidad. A veces puede ser algo tímida, y le cuesta desenvolverse muy bien con gente nueva al inicio, pero cuando la conozcan bien verán que es la chica más dulce y divertida del mundo— se reverenció—. ¡Sigan siendo sus amigos, por favor!
En ese momento, una sensación de poder embriagó a los cinco amigos de Lillie. Incluso le quitó el mal humor a Maa por un momento. El héroe de la humanidad se estaba reverenciando frente a ellos… Era una sensación a la que podrían acostumbrarse fácilmente. Lillie, por otra parte, jaloneó la manga de la chaqueta de Ash. Estaba profundamente sonrojada.
—N-No hagas que parezca una obligación, por favor…— le pidió, avergonzada.
—Es nuestra cultura, Lillie— se rio Elio, atrayendo su atención—. Puedes sacar a un hombre de Kanto, pero no sacar Kanto del hombre.
—Guh…— la rubia agachó levemente la cabeza y Ash levantó la suya. En ese momento los cinco universitarios reaccionaron.
—¡P-Por supuesto, señor! ¡Lillie es una buena chica y a todos nos agrada mu…!— Loo fue empujado por Bee.
—¡Y no tienes que preocuparte por los pervertidos y degenerados! ¡Nos aseguraremos de que las malas hierbas no crezcan cerca de ella!— las remarcadas palabras de Moana molestaron nuevamente a Maa.
—Las malas hierbas siempre crecen donde menos lo esperas…— murmuró B.K., viendo de reojo a Makana.
—Dicho en palabras menos hirientes, seguiremos llevándonos bien con Lillie mientras a ella le parezca bien— Maly alejó un poco a Bee, sonriendo.
La rubia volvió a sentirse un poco avergonzada. De pronto reparó en algo y toda la vergüenza se fue. Esa sensación era la que debía de haber experimentado cuando niña, la primera vez que sus amigos conocieran a sus padres. Una sensación que nunca había experimentado por sus circunstancias familiares. Vio la nuca de Ash y sonrió con ternura.
—Y oiga, Ash, esto…
—Pueden tutearme— rio Ketchum—. Se siente raro que me llamen de usted.
Loo sonrió al escuchar eso.
—¡L-Lo que quería preguntar era sobre tu rutina! ¡¿Qué ejercicios haces para ejercitar las piernas?!— sintió un fuerte codazo y vio a sus amigos. Incluso Maa lo veía con una expresión que decía "lo arruinaste". Se dio cuenta y sudó frío.
—Pierna— se rio Ketchum, levantándose un poco el pantalón y mostrando su prótesis.
—¡N-No…! ¡Lo que yo quería decir era…!
—No te preocupes por eso, Loo— Lillie lo tranquilizó. Le dio unas palmaditas en la espalda a su novio—. Lo de su pierna no lo acompleja.
—Algo tan pequeño no podría detener al jefe— rio Elio, cruzándose de brazos. Tenía una expresión orgullosa.
—Y sobre lo que me preguntaste… La verdad es que no sabría cómo decirlo con palabras y Elio dijo que teníamos algo de prisa…— Ketchum se cruzó de brazos, pensativo. Se le ocurrió una idea— ¿Por qué no vienes a nuestra casa cuando termine la Liga? ¡Podría enseñarte lo que hago!
Loo se quedó boquiabierto y sus amigas lo voltearon a ver rápidamente. Ash Ketchum lo había invitado a su casa.
—¡Me parece una buena idea!— asintió Lillie— Ash no es mucho de palabras, pero es un increíble maestro cuando lo ves en acción.
Ketchum rio, un tanto orgulloso y apenado por igual.
—No es tan así…
—¡I-Iré encantado! ¡¿Q-Qué día te parece bien?!— le preguntó Loo. Se veía increíblemente emocionado.
El paletiano se rascó la mejilla, pensativo. La fecha límite eran los mediados de enero, por lo que…
—¡Mejor te doy mi número!— concluyó, riéndose. De su billetera sacó un papel en el que tenía anotado su número telefónico (Rotom). Lawrence lo tomó; sus ojos brillaban— Ah… Aunque, ¿podrías devolvérmelo luego de que lo anotes? No me lo he memorizado— dijo, rascándose la nuca. Le daba mucha vergüenza mostrar su notoria deficiencia en el apartado intelectual frente a los amigos de Lillie.
—¡Sin problema!— asintió Loo, comenzando a anotar el número en su Smartphone. Tras pocos segundos, le regresó el pedacito de papel— T-Te llamaré para ponernos de acuerdo.
—¡Genial!
Elio vio a los demás amigos de Lillie, específicamente a las mujeres. Makana no parecía realmente animado con la conversación, por lo que no le dio mucha importancia. Se le ocurrió una idea.
—Tal vez sea algo atrevido de mi parte decir esto— comenzó a hablar, atrayendo la atención general—, pero ¿por qué no invitan al resto también? Tienen algunas cosas en su casa que podrían interesarles— Lillie y Ash lo vieron con un poco de confusión, mientras que Bee, B.K. y Maley parecían ligeramente esperanzadas—. Ya saben… La herencia de Darius.
Aether y Ketchum abrieron los ojos de par en par.
—¡Tienes razón, Elio!— el azabache vio a los amigos de su novia— ¿Han visto alguna vez la tecnología de Ultrópolis?
Al oír eso, incluso Maa abrió los ojos con sorpresa.
—E-El año pasado un escuadrón de la Unidad Ultra se presentó en nuestra facultad. Preparamos un festival que servía como intercambio cultural entre nuestras dimensiones— explicó Maley. Ash recordaba haber oído algo parecido por parte de Lillie.
—Nos enseñaron algunos avances tecnológicos, pero no eran cosas demasiado grandes ni complejas. Solo lo que los Naganadel podían transportar…— terminó de decir B.K.
Ketchum sonrió y volvió a mostrar su pierna izquierda, levantándose el pantalón.
—Esta prótesis me la hicieron los de la Unidad Ultra— les informó, causando gran sorpresa.
—¡¿Có…?! ¡¿No la hizo la Fundación Aether?!— por primera vez, Makana había dicho una oración con más de una palabra.
—No, no, no…— B.K. se agachó, viendo la pierna protésica de cerca— Estos puntos de articulación no son nada que se haya visto antes. Estamos lejos de poder imitarlos y el material…— lo tocó levemente y abrió los ojos de par en par. Lo palpó, le dio palmadas y terminó arañándolo un poco— ¿Qué es este material?... Es maleable, resistente y duro…
—Es un compuesto sintético que crearon en Ultrópolis— explicó Lillie, sorprendiendo a sus amigos—. Es un derivado del carbono que está especialmente diseñado para sincronizarse con el sistema nervioso. Es como una extensión del cuerpo de Ash— le dio un pequeño codazo al mencionado, quien asintió.
Ketchum levantó la pierna y comenzó a girar su pie protésico como si de un pie auténtico se tratara. Se rio al ver las expresiones en los rostros de los amigos de Lillie.
—Bastante cool, ¿eh? ¡Pues todavía hay…!— Lillie y Elio lo detuvieron, ambos luciendo agitados.
—T-Tal vez ahora no sea el mejor momento, jefe…— le dijo el Asutoro. Lillie lo apoyó con una cabeceada.
Ketchum rio, rascándose la cabeza.
—Bueno, el punto es que recibí algunas cosas de un amigo de Ultrópolis. Las tengo en nuestra casa, por si quieren ir a verla. ¡Están todos invitados!— sonrió.
Y la sorpresa se convirtió en emoción.
—¡Con gusto!— exclamó Maley, siendo secundada por un fuerte asentimiento por parte de B.K. y Bee.
—P-Podría ir…— murmuró Maa por lo bajo.
—Pásanos el número de Ash, Loo— le pidió B.K. a su amigo en un murmullo.
—¡Pásalo, pásalo!— Maley se unió a la petición.
Ante el alboroto, Ash y Lillie se rieron. Elio sonrió al ver que su plan había funcionado. Él también quería lo mejor para Lillie, no solo porque fuera la novia de Ash, sino porque era su amiga. Asutoro creía firmemente que una tarde investigando sobre una pasión mutua uniría a ambas partes. Salió de sus pensamientos al sentir como alguien le pasaba un brazo por el cuello. Se giró, viendo a Bee cerca de él.
—¡Bien hecho, flautista!— le dijo, dándole unos golpecitos en el costado y sonriéndole. Aunque un poco nervioso por la cercanía, Elio se rio.
—El bienestar de mis amigos es mi bienestar.
—Nos acabas de dar una oportunidad increíble— le sonrió de forma pícara—. ¿Debería de darte yo una oportunidad a ti?
Asutoro se sonrojó pero no perdió la compostura. Era una broma; si creía que estaba jugando, nada malo pasaría. Abrió la boca para decir algo. Escuchó un carraspeo antes de poder decir algo. Tanto él como Bee se dieron la vuelta, encontrándose con cierta persona.
—¡HA-HA-HA…!
—Hapu, sí— la Kahuna estaba cruzada de brazos, arqueando una ceja—. ¿Qué te pasa, mozuelo? ¿Te comió la lengua el Litten?
Asutoro alternó la mirada entre Bee, quien lucía sorprendida ante la aparición de la reina de Poni, y Honua. Se alejó de Moana en menos de un segundo.
—¡Malent…!— se llevó las mano a la boca y se acuclilló. Hizo una mueca de dolor— ¡Carajo, me mordí la lengua!
Sintió como le caía un pequeño golpe en la cabeza. Vio hacia arriba, encontrándose con el ceño fruncido de Hapu.
—Lenguaje.
Elio se sintió realmente pequeño. Apartó la mirada.
—¡Ah, Hapu!— Lillie se acercó rápidamente a la Kahuna, sonriendo ampliamente— ¡Qué bueno que viniste!
—Sí. Me llamó usted, ¿no es así, señorita?— le preguntó Honua, sonriéndole— Tomó mi tiempo pero aquí estoy. ¿Necesita algo?
Lillie puso un gesto en extremo misterioso. Vio de reojo a Elio, quien se sintió confundido. Volvió la cabeza hacia la Kahuna.
—No estabas ocupada, ¿verdad?— interrogó, recibiendo una negativa.
—Los organizadores estamos ocupados pero también necesitamos comer. Es la hora de mi almuerzo, por así decirlo— sacó un monedero y lo agitó—. Iba a comprarlo cuando me envió el mensaje.
Lillie juntó sus palmas y sonrió ampliamente.
—¡Entonces déjame presentarte a algunas personas!— acercó a Bee, jalándola del brazo. Ese gesto sorprendió a los universitarios, pues no era algo que hubieran visto hacer a la rubia— Ellos son mis amigos de la universidad. Esta de aquí es Moana, aunque sus amigos le dicen Bee.
Honua miró a la mencionada directamente a los ojos, cosa que la puso ligeramente nerviosa; una de las máximas figuras de autoridad estaba frente a ella, viéndola en silencio. Tras unos segundos, Hapu por fin sonrió.
—Kahuna de Poni, Hapu Honua. Los amigos de la señorita son amigos míos— dijo, tendiéndole una mano. Bee suspiró y aceptó el apretón. Se llevó una gran sorpresa al sentir la firmeza y fuerza que la pequeña Kahuna tenía.
—E-Esta será una pregunta extraña, reina, pero ¿no es demasiado fuerte para…?— Bee se interrumpió a sí misma. Nerviosa, apartó la mirada de la mano de la Kahuna y la vio a los ojos— Bueno, usted sabe…
—Bueno, mozuela, no todo es sobre el tamaño. Hay personas altas que por dentro son realmente pequeñas, ¿no crees?— Hapu soltó la mano de Bee, cruzándose de brazos.
Elio, al ver que Honua estaba de buen humor, se puso de pie. Posó su mano derecha sobre el hombro izquierdo de la reina.
—A veces no se le entiende cuando habla, pero es buena chica— bromeó. Escuchó la risa de Hapu y volteó a verla. Se quedó frío al ver que, a diferencia de sus labios, los ojos de la morena no estaban sonriendo.
—Típica broma de mi mejor amigo— un fuerte estruendo se escuchó y Elio se dobló, llevándose las manos a la espalda.
Lillie sonrió, viéndose victoriosa. La operación "Poner celosa a Hapu" parecía haber tenido éxito. Sintió como le sujetaban la mano. Ash le sonreía.
—¿Por qué estás tan feliz?— le preguntó su novia, haciéndola reír ligeramente.
—El bienestar de mi amigo es mi bienestar.
Hasta hacía bastante poco, Mohn no sabía realmente mucho sobre la región de Alola. Sí, conocía las islas; sí, sabía quiénes eran los gobernantes y sí, tenía una idea bastante buena sobre la flora y fauna de la región, pero fuera de eso realmente no tenía mucha idea sobre lo demás. ¿Cómo se veía ciudad Hau'oli? ¿Cómo era el clima en Ula-Ula? ¿Qué comía la gente normalmente? ¿Cuáles eran los modismos de la gente de Alola? Mohn obtuvo la respuesta a esas preguntas cuando volvió a ejercer su rol de padre. Gracias a su hija, Lillie, quien había vivido una situación muy similar a la suya (en el sentido de que ella también había estado casi completamente desconectada de la cotidianidad de la región), pudo enriquecerse culturalmente. Su hija le había comentado sobre estos espectáculos tan fascinantes a los que llamaban Battle Royale, e incluso le había mostrado con orgullo la grabación de aquel en el que Ash participaba, pero pese a la emoción de su hija, para Mohn eran algo complicados. Las cámaras apuntaban a muchos lugares distintos, y apenas se interesaba en un combate mostraban otro completamente distinto que no le entusiasmaba tanto como el anterior. Mohn creía que los Battle Royale no eran muy de su gusto, pero se había equivocado. Se había equivocado mucho. La diferencia entre un Battle Royale grabado y uno visto en vivo era abismal. La experiencia ni siquiera podía compararse. Cuando se veía un Battle Royale en vivo era tan sencillo como seguir con la mirada a aquel participante que te interesara (en este caso, Mohn veía a sus hijos) y listo. Nada de cortes de cámara molestos, vibraciones extrañas o desenfoques repentinos. Podías sentir la intensidad del combate con solo observar detenidamente los gestos del entrenador y la fuerza con la que cada Pokémon ejecutaba sus órdenes. ¿Y lo mejor de todo? Podía compartir esa experiencia tan maravillosa con sus queridos hijos. Volteó hacia su derecha, donde Gladio estaba tomando asiento.
—Me tomó un tiempo llegar. Lo siento por eso— le dijo su primogénito, sonriéndole.
—No pasa nada— rio Mohn, dándole unas palmaditas en la espalda—. ¿Comiste antes de venir?
—Un hotdog— respondió, asintiendo— ¿Ustedes?
Por "ustedes", Gladio se refería a Mohn y a Hobbes, quien estaba sentado a la derecha del primero.
—Nos detuvimos en un restaurante de comida kantonesa. Ash y Lillie nos lo recomendaron bastante, así que decidimos ir— respondió Hobbes con una sonrisa—. Una recomendación maravillosa, si se me permite decir.
Gladio rio por lo bajo y luego se recargó en su asiento.
—Por cierto, papá— no volteó a verlo—, sobre el otro asunto…
La sonrisa en el rostro de Mohn se volvió algo más pequeña y también se recargó en su lugar. Hobbes guardó silencio, pues no consideraba tener voz en los asuntos familiares de los Aether.
—Si me hicieras el favor de cubrirme en el PokéResort por unos días…
—Podrían ser semanas, papá. El tiempo que necesites— esta vez, Gladio si volteó a verlo.
La sonrisa del padre Aether se amplió un poco.
—En ese caso, ya está todo arreglado. Ellos también quieren verlos a Lillie y a ti, pero…
—Lillie podría ir contigo cuando tenga vacaciones. Yo iré después, no te preocupes.
Mohn le puso una mano en el hombro y lo agitó suavemente.
—Te lo agradezco de corazón, hijo. Realmente eres un buen chico.
Gladio le devolvió la sonrisa y giró la cabeza hacia el campo de batalla. Su padre era la última persona a la que quería revelarle su pasado. Esperaba que ver el combate de Lillie le sirviera para despejarle, aunque fuera un poco, la cabeza. Tomó aire, cerró los ojos y se centró. O al menos, le habría gustado hacerlo.
—Asesino.
La voz de Mary penetró en su consciencia y lo hizo fruncir el ceño.
—Si tan solo la gente supiera que el gran Representante de la Luna es un asesino al que todos veneran como una especie de santo…
Gladio apretó la mandíbula. Quería que se detuviera. En esos momentos, lo único que quería era que su brújula moral volviera a ser la de aquellos días. Quería dejar de pensar en lo que había hecho como algo malo y simplemente seguir adelante. Pero no podía hacerlo. Gladio era plenamente consciente de que era un asesino y de que no estaba pagando por sus actos. "Intento hacer las cosas mejor; quiero redimirme" ya no le servía para estar bien consigo mismo.
A su mente pronto llegó un recuerdo. El recuerdo de todos esos asesinatos. Los gemidos de dolor y las súplicas de misericordia. Aquellos llantos llenos de amargura que mostraban resignación y arrepentimiento. Recordaba el sonido de los huesos al romperse, la carne al perforarse y la sangre al salpicar. Recordaba los ojos llenos de miedo. Y recordaba cómo lo disfrutaba. Sus párpados se separaron de golpe.
—Ya vuelvo— dijo, poniéndose bruscamente de pie. Atrajo varias miradas y corrió escaleras abajo, saliendo de las gradas y por consecuencia, del estadio.
Mohn y Hobbes voltearon a verse sorprendidos por lo repentino de la situación. Ni siquiera habían alcanzado a decir palabra alguna.
—¿Estará bien?— le preguntó Mohn al exmayordomo.
—Un hotdog no puede ser suficiente para alguien de su edad— rio Hobbes—. Su rutina de ejercicios le exige más calorías.
—Seguro que tienes razón— Mohn también se rio.
El bullicio del exterior, comparable al de un carnaval, ahogaba por completo el sonido del vómito chocando pesadamente contra el agua, así como el de sus jadeos. Las arcadas lo pusieron de rodillas y tuvo que sujetar con fuerza los costados del retrete para no caerse del todo. Pronto su garganta comenzó a arderle y la boca a saberle a una mezcla horrible donde el sabor predominante era el del hotdog que se había comido minutos antes. Jaló la cadena y el agua se llevó el contenido de su estómago.
Recargó su espalda contra una de las paredes del cubículo en el que estaba y se llevó las manos a la cabeza. Los fantasmas de su pasado nunca lo dejarían en paz, y estaba completamente seguro de que ahora mismo se reían a carcajadas de su llanto. Su pecho comenzó a subir y a bajar rápidamente por culpa de su frenética respiración. Sus piernas se movieron bruscamente por la impotencia, golpeando la papelera y el retrete. Su torso, al igual que su cabeza y cuello, se agitó violentamente. Abrió la boca y el fuerte "mierda" que salió fue parcialmente amortiguado por el ruido de fondo.
—¡Le deseamos toda la suerte, hermana Francine!
Alrededor de la mujer estaban reunidos todos los Skull. La veían con ojos expectantes, mostrándole así lo atentos que estaban a su participación.
—¡¿Segura que no podemos darle porras desde las gradas?!— le preguntó una recluta.
—Ni se les ocurra— le dijo Francine con una mirada severa—. No vinimos como turistas. Estamos aquí por la misión del jefe.
Ante la mención del mismo, todos voltearon a verlo. Guzma estaba sentado en una esquina, terminando de tomarse una lata de café frío. Cuando terminó su bebida, simplemente la dejó a un lado junto con las otras que ya se había tomado.
—No nos avergüences, Francine— dijo Kiauka con simpleza, cruzándose de brazos y cerrando los ojos. La mujer asintió.
—Lo veré en la fase final, jefe— se giró hacia el resto de los Skull— ¡¿Qué esperan?! ¡Si van a ir a ver, váyanse ahora!
—¡Sí, hermana!— exclamaron todos, comenzando a correr por los pasillos.
—Oigan, ¿no falta Mary?
—Déjala. Esa chica se la pasa día y noche lamentando la muerte de esos dos.
—Ay… ¿Cómo se llamaban? A veces se me olvida…
—Yo a veces me acuerdo de Seymour cuando encuentro intacta la comida que guardé.
—La verdad es que eran unos imbéciles, ¿por qué Mary los quería tanto?
—Creo que su padrastro abusaba de ella y ellos lo mataron, o algo así. Es jodido, pero el pasado es pasado.
—¡Pues por mí qué se joda el pasado!
—¡Qué se joda el…!
—¡Cállense!— les gritó Francine desde lo lejos. La obedecieron al instante.
La mano derecha del Team Skull vio como los reclutas se alejaban. Sabía que muchos de los miembros eran personas con pasados oscuros que ni siquiera querían recordar. Familiares abusivos, acoso interminable, experiencias al borde de la muerte, etc. No le extrañaba que la mayoría de ellos estuvieran tan insensibilizados ante las circunstancias ajenas, considerando que ya tenían suficiente con los que ellos habían vivido. Francine comprendía eso, pero no estaba de acuerdo con que le restaran importancia a los traumas de otras personas. Un padre, o padrastro en el caso de Mary, era una figura que debía representar seguridad y cariño. Mary había visto a esa figura convertirse en una que simbolizaba nada más que la maldad, la depravación y la lujuria. Seymour y Rony fueron unos imbéciles, estaba de acuerdo con ello, pero Francine consideraba que el haber matado al padrastro de Mary era uno de los únicos actos, entrecomillas, buenos que habían hecho en vida. De reojo, miró a su jefe.
—No puedo creerlo… ¡¿C-Con tu propio primo?!
Frunció el ceño y bajó la mirada. Pensó que ella, al final, tal vez no era demasiado imparcial cuando se trataba de problemas relacionados a padres.
—Al final, los Skull solo somos eso. Solo somos esclavos de nuestro pasado…— murmuró.
—¡DEJA DE DECIR ESTUPIDECES! ¡¿ESCLAVO DE MI PASADO?! ¡¿CIRCUNSTANCIAS AJENAS?! ¡¿PERDONAR?! ¡¿QUÉ HAY DE LO QUE YO SIENTO?! ¡¿QUÉ HAY DE MIS CIRCUNSTANCIAS?!
—¡Pensar en ello no te hará ningún bien, Guzma! ¡Debes de hacer las paces contigo mismo y avanzar! ¡Deja ir ese odio y…!
—¡NO VINE A QUE ME SERMONEES, VIEJO ESTÚPIDO!— sus ojos pronto se llenaron de lágrimas y de ira— ¡NO QUIERO SERMONES! ¡NO QUIERO LECCIONES DE VIDA! ¡SOLO QUIERO…! ¡Solo…! ¡SOLO QUIERO QUE ALGUIEN ME ESCUCHE!
—¡Puedo escucharte, Guzma, pero también quiero ayudarte! ¡Podemos eliminar ese dolor jun…!
—¡¿QUÉ SABRÁS TÚ DE DOLOR?! ¡TU ÚNICO MOMENTO DE DOLOR FUE CUANDO TU MUJE…!
—¡GUZMA!
El fuerte grito del rey ciego lo hizo retroceder. Vio su rostro lleno de ira, la cual desapareció de inmediato para convertirse en arrepentimiento.
—L-Lo siento, mucho…— comenzó a acercarse a él, extendiendo su mano derecha para intentar sujetarlo— Sé que estás dolido y no era tu intención… No debí de…
—Tú también…— el avance del rey ciego se detuvo— Tú también eres esclavo de tu pasado… Hablas de forma tan sabia y altanera, pero no eres más que un hipócrita…
Guzma se agitó, incómodo. Abrió los ojos y no encontró ni rastro de Francine. Su cabeza apuntó hacia el techo.
—Estupideces.
Volvió a dormirse.
Lillie tomó aire y lo dejó salir. Comenzó a dibujar en la palma de su mano una figurita similar a un hombre hecho de palos y círculos. Según Ash, hacer eso era muy común en la cultura kantonesa para calmar los nervios.
—Y ahora me lo como…— pensó, llevándose la palma de la mano derecha frente a la boca. Frunció ligeramente el ceño— Pues no tuvo efecto.
Dejó el pequeño ritual de lado y sacó de su bolsillo una Poké Ball. Con la sugerencia de Ash como base, contaría con Ribombee para ese combate.
—Estarás sola y la gente posiblemente quiera ir detrás de ti todo el tiempo. Vas a tener que recurrir al clásico golpear y escapar. ¡Nadie mejor que Ribombee para hacer eso!
Y ella estaba completamente de acuerdo. Le molestaba no tener ningún aliado en ese Battle Royale (en especial si consideraba las altas posibilidades que tenía de contar con uno) pero no podía hacer nada al respecto. Sintió múltiples miradas y no pudo evitar sentirse ligeramente intimidada al ser el centro de atención. Se encogió por puro instinto, y era el mismo el que le decía que necesitaba salir del foco de atención tan pronto como fuera posible. Eso sucedió, al menos por un minuto.
—¡AGH! ¡Si tuviera un amplificador podría tocar una melodía de muerte! ¡Es lo que necesita este lobby tan apagado, ¿no creen?!— se escuchó gritar. El mar de cabezas miró hacia una sola dirección, alejada de Lillie. La rubia pudo ver como aparecía un extravagante individuo de entre la multitud— ¡Pero no se preocupen, gente, el alma de esta fiesta ya está aquí! ¡El gran Ryuki los complacerá con su música!— una gran sonrisa apareció en su rostro— ¡Tan pronto como tenga un amplificador!
El llamado Ryuki era un hombre alto de tez blanca. Era incluso más alto que Gladio, pero también más delgado. Aparte de la estatura, había otro apartado en el que vencía al primogénito de los Aether: su rimbombancia. Iba vestido con un traje a juego, hecho de lo que parecía ser cuero rojo con ocasionales líneas zigzagueantes de color amarillo. El traje ya de por sí era llamativo, pero lo que le daba ese extra faltante eran las múltiples púas que podían verse por el mismo. Había púas en los antebrazos, en los tríceps, en el empeine de sus botas, en las pantorrillas de las mismas y en la zona del pecho (el cual tenía mayormente descubierto). Detalles adicionales eran sus guantes, los cuales parecían estar unidos a las mangas de la parte superior del traje, y en cuyas puntas podían verse decoraciones parecidas a garras (menos en los pulgares). Sus pantalones cortos eran sujetados por un cinturón de gran hebilla dorada.
Además de su rara vestimenta, también había que mencionar su extraño peinado. Era toda una proeza de la ciencia mantener un cabello como ese, compuesto por gruesos picos ascendentes y descendentes. Para mayor rareza, su cabello estaba teñido como si fuera una Poké Ball: rojo por arriba y blanco por debajo. Su flequillo era tan largo que apenas y podían verse sus ojos desde el ángulo correcto.
Lillie parpadeó varias veces al ver a ese individuo. Cuando la sorpresa inicial pasó, dejó salir un pequeño suspiro al darse cuenta de que posiblemente ya no era la persona más llamativa del lugar. El gusto le duró poco, pues pronto sintió como las miradas nuevamente se posaban sobre ella. No tardó mucho en descubrir por qué.
—¡Tú, la de ahí! ¡Lillie Aether!— la llamó Ryuki, señalándola con su garra (dedo) índice. La rubia, estupefacta, se señaló a sí misma. Recibió un asentimiento. Pronto, Ryuki caminó y se plantó frente a ella con el pecho inflado— ¡Tú y yo haremos equipo!— declaró con una sonrisa amplia y confiada.
Pronto se escucharon murmullos y Aether tardó en procesar lo dicho. Cerró los ojos, frunció el ceño y se cruzó de brazos.
—¿Por qué?— preguntó tras separar los párpados, genuinamente confundida.
—¡Porque no hay de otra! ¡Eres muy famosa y si estoy contigo, también seré el centro de atención!— exclamó, cruzándose de brazos— ¡Honestamente quería hacer equipo con Ash Ketchum! ¡O preferiblemente con Gladio Aether, pues me encanta su estilo, pero me conformaré contigo!
Lillie, repentinamente, se sintió molesta. Un tipo al que no conocía de nada se aparecía ante ella, declaraba enfrente de todos que serían equipo y luego, para colmo, le decía que era su última opción cuando era él quien le pedía la alianza. A la mente de Aether llegó un único pensamiento que no externó.
—Esta persona no está bien de la cabeza.
Lillie no era el tipo de persona que trataba a alguien que acababa de conocer como un amigo de toda la vida. Era amable con la gente que recién conocía, sí, pero tampoco era de las que recibían comentarios que no le agradaban con una sonrisa y en silencio.
—Aprecio la gran oferta, pero vas a arruinar mi estrategia. Así que no gracias— se giró. Antes de que se diera cuenta, Ryuki ya estaba frente a ella de nuevo.
—¡No es petición!— aseguró con la misma sonrisa de antes, como si el nole hubiera entrado por un oído y salido por el otro— ¡Necesitas un aliado y ese seré yo!
Lillie esta vez mostró su molestia de forma mucho más abierta. Frunció fuertemente el ceño y negó con la cabeza.
—¡No con mi estrategia! ¡Ahora, con permiso!— y volvió a girarse.
—¡¿Y cuál es tu estrategia?!— Ryuki nuevamente estaba delante de ella.
—¿Por qué debería de…?
—¡Mi actuar depende de tu respuesta!— dijo y se cruzó de brazos. No parecía tener intención de dejar de sonreír, cosa que irritó aún más a Lillie.
Dejó salir un fuerte suspiro. Tenía la oportunidad de deshacerse de esa persona tan molesta, así que decidió intentarlo.
—Golpear y huir.
Los ojos de Lillie se abrieron de par en par al ver como la mirada de Ryuki cambiaba repentinamente. La veía con gran molestia y cierta ferocidad. Su sonrisa había desaparecido. Al sentir que podría ser atacada, Aether puso distancia con un corto salto.
—¡¿CÓMO?! ¡¿Vas a luchar como una cobarde a pesar de que tienes tanta fama?! ¡¿Tú eres la persona que luchó contra Necrozma?! ¡No me lo creo! ¡Hay un error aquí!— y entonces, su mirada volvió a la normalidad. Aquella sonrisa volvió— ¡Bueno, puede que seas una aburrida, pero no te dejaré de lado tan fácilmente! ¡Agradéceme, pues te haré destacar con mi genialidad!
La rubia, al igual que todos los demás presentes, estaba sumamente confundida. Nunca había visto a alguien tener un cambio de humor tan drástico en tan poco tiempo. Mucho menos dos. Había sido como ver a Ash, Hau y Gladio en una sola persona. Sintió como la rodeaban por los hombros y pronto vio la cercanía de Ryuki.
—¡Discutamos nuestra estrategia, pues!— de pronto, su brazo fue apartado con brusquedad. Su sonrisa se borró, mostrando un gesto de sorpresa al ver el rostro de Lillie.
—Ya que eres realmente molesto, no veo oportunidad para librarme de ti. Y si estoy condenada a tenerte pisándome los talones, entonces vas a tener que seguir sí o sí las siguientes tres condiciones— levantó el dedo índice—. Yo soy la líder. ¿Quieres pegarte mi fama o lo que sea? Que así sea, pero atente a las consecuencias. Si yo digo que huimos, huimos. Si digo que ataquemos, atacamos. Y no voy a escuchar quejas— ante la atenta mirada de Ryuki, levantó el dedo medio—. Si me estorbas o considero que nuestra alianza no me va a beneficiar, te vuelves mi enemigo. Así de sencillo— su dedo anular se levantó y su ceño se frunció—. No te conozco. No vuelvas a tratarme con tanta familiaridad— bajó la mano y se la llevó a la cintura—. ¿Quedó todo claro?
Ryuki la vio con seriedad durante unos pocos segundos más. Volvió a sonreír.
—¡Definitivamente eres hermana del Campeón Plateado!— rio. La seriedad en los ojos de Lillie no desapareció, pero ese tampoco era el objetivo de Ryuki. Cuando sus risas terminaron, asintió— ¡De acuerdo! ¡Pero si veo que eres una cobarde sin remedio, te eliminaré yo mismo!
Aether finalmente pudo relajar el gesto y dejar salir un suspiro. ¿En qué lío se había metido?...
—¿Por qué no puedo cambiar de lugar con Elio?...
—¡No cambiaría mi lugar por nada del mundo!— exclamó Elio, agitando con emoción los brazos. Comenzó a trotar en su lugar como forma de entrar en calor— ¡Equipo con el jefe! ¡Nosotros dos luchando mano a mano contra el mundo!
—¡Vamos a arrasar, Elio!— aseguró Ash, imitándolo. El Asutoro le asintió.
—Mi estilo de combate está inspirado en el suyo, jefe. ¡Nos sincronizaremos a la perfección, estoy seguro!
Los ojos de Ketchum brillaron.
—¡No puedo esperar más!— exclamó con fuerza, levantando ambos brazos al aire.
El calor que esos dos desprendían causaba que la gente a su alrededor mantuviera cierta distancia. Se limitaban a retarlos con la mirada.
—¡El reloj marca ya las tres con cincuenta de la tarde, lo que significa que es hora de arrancar! ¡Les recuerdo a todos en el estadio este que mi nombre es Marco y seguiré siendo su comentarista! ¡Como ya sabrán, nuestro juez será el señor Nanu, así que le daré la palabra!
—¿Estás listo?
Chris se agitó al escuchar la voz de Lana. Asintió al cabo de unos segundos.
—Creo…
Saltagua suspiró con fuerza y se cruzó de brazos.
—En serio no te entiendo. ¿Cómo puedes tener tan poca confianza en ti mismo?— le preguntó, haciendo que Hokulani se viera molesto.
—¡A-Ahora no estoy de humor para que me molestes!— le respondió. En el momento en el que los ojos del pelirrojo se encontraron con los de la Capitana, todo su enojo desapareció. Había algo en la mirada de Lana que le hacía saber que no estaba simplemente metiéndose con él. Chris la conocía a la perfección, tanto como Mallow lo hacía. Esos ojos no se burlaban de él.
—Eres realmente fuerte y casi tan listo como Lillie, tal vez incluso tanto como ella. ¿Por qué no puedes tenerte en mejor estima? En todo caso, es la gente de tu alrededor la que debería de temerte, no tú a ellos— Saltagua se cruzó de brazos.
Chris bajó la mirada, apretando los puños.
—No es que le tenga miedo a alguien en concreto… Bueno, tal vez a Guzma. O a Ash. O a Gladio. O a…— escuchó un bufido y supo que había hecho enojar a Lana. Rápidamente volvió a su idea principal— ¡E-El punto es que el problema no son las personas de forma individual!— aunque había excepciones— ¡Son ellas en su conjunto!— su tono de voz disminuyó y sus hombros se relajaron, mostrando cierta resignación— Sé que soy más fuerte de lo normal y que mi intelecto es un arma, pero cuando todo el mundo está al pendiente de mí… Cuando todos a mi alrededor observan cada paso que doy, esperando la más mínima oportunidad para criticarme… Es algo que simplemente no puedo superar. Sin importar cuantas Pruebas haya hecho, nunca me acostumbraré a ser el centro de atención…
Lana lo miró fijamente con ojos crípticos.
—Entonces no te fijes en el mundo— su voz atrajo la atención de Chris, quien volvió a verla a la cara—. Si te preocupa ver a todo ese conjunto de personas, simplemente no los veas.
El pelirrojo frunció ligeramente el ceño.
—Es tan fácil decirlo…
Lana también frunció su ceño y con el pulgar derecho se apuntó a sí misma. Sus mejillas, al igual que sus orejas, se enrojecieron ligeramente. Cerró los ojos.
—¡Entonces mírame solo a mí! ¡Olvida a todo el mundo y fíjate solamente en mí!— la boca de Chris se entreabrió por la sorpresa— ¡Así no debería de haber problema, ¿verdad?!
Saltagua no escuchó respuesta alguna, cosa que la hizo sudar frío. Comenzó a entreabrir lentamente los ojos tras unos pocos segundos y vio el rostro de Hokulani. Chris, con una expresión avergonzada y un sonrojo en la cara, miraba hacia otro lado.
—Es tan fácil decirlo…— la miró de reojo—, pero lo intentaré…
Lana abrió los ojos de par en par. Se giró de golpe, encarando la salida hacia el estadio.
—Bien— dijo, cruzada de brazos. Solo Chris fue testigo de la pequeña pero dulce sonrisa que se había dibujado en su rostro. Él también sonrió.
—No te preocupes, estaré ahí. Voy a animarte hasta quedarme sin voz.
Cualquiera que viera a Mina notaría inmediatamente que no estaba en el mismo plano existencial que los demás. Tenía la mirada perdida y las orejas coloradas. Pero incluso estando totalmente quieta, alguien chocó contra ella. Miró hacia el frente, encontrándose con una mirada amenazante.
—Me perdí en mis pensamientos— pensó Kauai, ignorando completamente a aquella persona. Se movió hacia otro lugar con toda la calma del mundo.
Francine, quien era la que había chocado contra Mina, frunció el ceño y bufó. Tal vez Guzma no había logrado derribar a Liam, pero si ella conseguía acabar con Mina, entonces sería un gran avance para los planes de su líder. Con su blanco ya fijo, esperó el momento para que todo comenzara.
—¡Si el Pokémon de un participante es debilitado, será descalificado y eliminado del torneo al instante! ¡Ya se mencionó anteriormente, pero se repetirá para quien no esté enterado! ¡Solo se permite el uso de un fenómeno Pokémon por combate, ya sea Megaevolución o Movimientos Z!
Yellow y Delia sonreían al ver la insistencia con la que Amber buscaba. La niña no lo decía, pero era obvio que estaba esperando encontrar a su tío entre toda esa gente que había comenzado a entrar al campo de batalla. Se dieron cuenta de que lo había hecho cuando vieron sus pequeños ojos brillar.
—¡Ash!— gritó, señalando a un lugar en específico.
Una silueta emergió de aquel túnel. Al verla las ovaciones no tardaron en llegar. Ash Ketchum, acompañado por Elio Asutoro, caminaba con la espalda recta y la frente en alto. Su presencia y postura les emitían a todos los entrenadores y espectadores un único mensaje: Estoy aquí.
Tanto Delia como su nuera escucharon los fuertes aplausos de Amber, así como sus gritos. La niña tal vez no conocía el contexto general de la situación, pero sabía lo único que tenía que saber: su tío iba a tener una batalla Pokémon. Amber era hija de Red Ketchum, y como su hija, había estado presente en estadios desde que tenía meses de edad. A sus muy cortos dos años, Amber solo estaba segura de unas pocas cosas. Estaba segura de que ella se llamaba Amber; de que "papá" y "mamá" la querían mucho; de que su abuela Delia era la mejor; de que Ash era el mejor; de que "Riri" brillaba y de que los combates Pokémon eran geniales. Y aunque ella nunca había visto a Ash pelear en vivo, su familia se había encargado de mostrarle grabaciones. Muchas.
—Ánimo, Ash— dijo Delia, sonriéndole a su hijo.
—¡ELIOOOOO!— gritaba Tsukishima con fuerza.
—¡VE POR ELLOS, AMOR!— dijo Asahi en un fuerte grito.
—¡PELEEN! ¡EQUIPO SOL! ¡WOOOOOOOOOOOH!— Hau gritaba a todo pulmón, girando una matraca.
—Mi hermano y el jefe haciendo equipo…— Selene tenía el ceño fuertemente fruncido y los puños apretados. Se golpeó las rodillas varias veces— No dejo de temblar por la emoción y la envidia…
—Ustedes de verdad admiran a Ash, ¿eh?...— rio Iris, quien estaba a la izquierda de la Asutoro.
—Creo que a día de hoy es más difícil encontrar a alguien que no respete a Ash que encontrar a alguien que sí lo hace— rio Tracey.
Brock estaba cruzado de brazos mientras sonreía. Le gustaría estar viendo a Olivia nuevamente, pero había hecho una promesa. Se sintió realmente nostálgico al ver caminar a su amigo de toda la vida. Sin importar cuanto tiempo pasara, el jamás había bajado la cabeza. Aunque las piernas que soportaban su peso habían cambiado, la dignidad con la que caminaba se mantenía intacta.
—¡PIKA PIIIIIIIIIIII!
El grito de Pikachu llamó la atención de Brock, quien vio hacia el regazo de Selene. Se sintió realmente curioso al ver ahí al mejor amigo del azabache.
—Es una buena sorpresa— dijo Rotom, atrayendo la mirada de Brock—. Ya lo verás.
Ishihara esperaba dicha sorpresa con ansias.
¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que lo vio combatir en vivo y en directo? Serena lucía conmovida. Incluso con todos los golpes y las trabas que la vida le había puesto, Ash Ketchum seguía ahí: luchando por sus sueños.
—Estamos en 2015… 2014, 2013, 2012… ¡¿Tres años?!— exclamó Bonnie con los ojos como platos. Fontaine se rio al ver que ella no era la única que lo había pensado.
—Esto ni siquiera es una competición— escucharon decir a Colette, quien estaba sentada a la derecha de Blanchet. La chica volteó a verlas—. Es gracioso, ¿no creen?
Serena y Bonnie intercambiaron miradas.
—¿Qué cosa?— preguntaron con confusión.
—Que haya salvado el mundo antes de convertirse en Campeón— Colette se rio.
—Visto así…— murmuró Bonnie.
—¡Ash es Campeón!— exclamó Serena, llamando la atención de ambas rubias. Tenía el ceño ligeramente fruncido— ¡La Liga naranja es una Liga tan válida como cualquier otra!
Bonnie sonrió y asintió.
—¡Tienes razón!
Colette, por otro lado, simplemente rio un poco más.
—Ella de verdad está enamorada de él, ¿eh?...— murmuró.
—Ya será después…— susurró Max.
—¿Qué será después?— le preguntaron Dawn y May a la vez.
—Mi combate contra Ash— respondió Asano, rascándose la cabeza.
—No creo que debas posponerlo, Max. Podría ser una buena experiencia para conocer más a fondo tus capacidades— le dijo Clemont con una sonrisa— ¡No pasa nada por intentarlo!
—Ash podrá ser lento en el apartado de la cabeza, pero es un oponente formidable— Misty levantó el pulgar derecho—. ¡Qué no te de miedo! ¡Incluso si pierdes, habrás crecido!
—Incluso cuando se falla a la hora de cocinar se adquiere experiencia. Aprender de lo que hiciste mal y aplicarlo en tu siguiente intento es la fuente del crecimiento humano— Cilan también le sonrió.
Max volteó a verlos con los ojos entrecerrados.
—Ustedes están cien por ciento seguros de que voy a perder, ¿verdad?...
Todos desviaron la mirada. Max simplemente pudo suspirar.
—Yo tampoco creo tener la capacidad para vencer a Ash, pero aun así quiero enfrentarlo— esta vez sí lo miraron—. Solo que no creo que la víspera de la Liga Pokémon sea la mejor elección. Estará muy ocupado y eso.
—¡A-Ahhhh, ya veo!
—¡Era eso, era eso!
—¡Completa razón, Max! ¡Muy bien visto!
—¡Eres muy avispado! ¡Tu IQ debe de ser mayor al promedio!
—¡Una mente realmente ágil!
Max los ignoró completamente y se centró en lo que estaba por comenzar.
—¿Dónde está Gladio?— se preguntó Mohn, viendo hacia todos lados— El combate ya va a comenzar…
Hobbes también comenzó a buscar. Si Gladio estaba ahí, no lo verían simplemente moviendo la cabeza, eso era un hecho. Un sonrojo apareció repentinamente en el rostro del exmayordomo.
—¡¿El señorito y la directora Wicke no estarán…?!— alejó esos pensamientos de su cabeza. Volteó a ver a Mohn, poniéndole una mano en el hombro— Démosle un poco más de tiempo. Estoy seguro de que no se perdería el combate de la señori… de Lillie.
Mohn asintió.
—Sí… Tienes razón. Él estará aquí. Algo debió haberle surgido.
Con una pequeña sensación de inquietud, el rubio se mantuvo en su asiento. Escuchó un fuerte grito a algunos asientos de distancia.
—¡VAMOS, LILLIE-TAN!
—¡Siendo las tres cincuenta y nueve de la tarde, pido a todos los participantes que hagan salir a sus Pokémon elegidos!— la voz de Jeekyo se escuchó por todo el estadio central. En la pantalla que había sobre su cabeza apareció una cuenta atrás. El límite de tiempo para elegir Pokémon había iniciado.
Mina sacó una Poké Ball y la miró detenidamente. Su visión sobre su propia mano era amplia, por lo que terminó viendo aquellas cicatrices que tantas pesadillas le causaban. Las noches de dolor físico y mental; todas aquellas ocasiones en las que se había planteado si vivir sin pintar de verdad valía la pena; el sentimiento de impotencia.
—¡Abre la puerta, Mina! ¡Por favor! ¡Déjanos ayudarte!— nunca olvidaría la desesperada voz de su madre, tampoco los fuertes golpes que su padre le daba a la puerta de su habitación para intentar derribarla.
Kauai cerró los ojos. Durante meses había dejado de combatir por el simple hecho de que hacerlo le recordaba a ese Kartana. Pero como Capitana de Poni, eso tarde o temprano tendría que terminar. Necesitaba levantarse nuevamente, y no lo había hecho sola. Personas y Pokémon habían estado ahí para darle el apoyo que necesitaba. La sacaron del pozo de miseria en el que ella misma se había hundido. Si había decidido aparecer en ese torneo era precisamente por todas las personas que ahora estaban teniendo sus propias luchas. Y por las que no.
—¡VAMOS, MINAAAAAAAAAA!— escuchó gritar y con rapidez, se giró.
Una sonrisa apareció en el rostro de la Capitana al igual que un pequeño sonrojo. El rostro de la esperanza y quien, junto a sus padres y Pokémon, había sido su principal faro de luz.
—Yo… Nos encontramos en una muy mala situación, señorita Mina. Tal vez no me recuerde, pero aun así… Solo… Lamento mucho no haber podido hacer nada por usted en aquel momento…
Pero lo había hecho. La había sujetado entre sus brazos y la había intentado tranquilizar todo el tiempo. No se había apartado de su lado en ningún momento, ni siquiera cuando llegaron a la Fundación Aether. Había sido ese gesto de empatía…
Mina volvió la mirada al frente y con determinación, arrojó la Poké Ball al aire.
—Apóyame, Granbull.
—¡HORA DE PRENDERLE FUEGO AL ESCENARIO!— el grito de Ryuki obligó a Lillie a cubrirse las orejas— ¡VAMOS, KOMMO-O!
De la Poké Ball de Ryuki emergió el mencionado tipo Dragón. Nada más aparecer, el Pokémon comenzó a hacer un escándalo con sus escamas y a agitar con fuerza la cabeza.
—¡No me grites en el oído!— exclamó Lillie, arrojando su Poké Ball al aire.
Ribombee apareció y bajó elegantemente hacia la altura de la cabeza de su entrenadora. Un fuerte y repentino estruendo lo hizo estremecerse. La pequeña mosca encaró al gran dragón, y con delicadeza comenzó a explicarle algo que Kommo-o ni siquiera se molestó en intentar escuchar. Al cabo de un rato de ser completamente ignorado, Ribombee se notó claramente impaciente, pero como el caballero que era, no perdió la compostura. El tipo Hada no pareció darse cuenta de que su interacción con el grosero Pokémon era muy similar a la de otro par.
—¡¿Listo para apantallar, Kommo-o?! ¡ES TU MOMENTO DE BRILLAR, CHICO!— gritó Ryuki.
Lillie frunció el ceño con fuerza. No se destapó las orejas.
—¡Deja de gritar ya, por Arceus!
—¡A combatir, Vaporeon!— Lana arrojó su Poké Ball hacia el frente. Cuando el habitante de la cápsula apareció, esta regresó hacia la mano de Saltagua.
—Entonces vas con Vaporeon… Su habilidad es Absorbe agua, ¿cierto?— preguntó Chris, sacando de forma preliminar una Poké Ball. Lana asintió, lo que hizo de la elección de Hokulani, la definitiva— ¡Vamos, Rotom!
Al lado de Vaporeon apareció un Rotom forma lavadora, quien comenzó a levitar. Veía con curiosidad sus alrededores.
Lana se crujió los nudillos y luego, su ceño se frunció.
—Confío en ti.
Chris se rascó la mejilla y asintió. Seguía viéndose un poco nervioso, pero definitivamente mejor que antes.
—Si solo se trata de la logística y el soporte…— Hokulani se quedó callado por un segundo. Negó con la cabeza. Así no era como debía de responder— Q-Quiero decir… Te cubro la espalda.
Saltagua, sin cambiar su gesto, sonrió. Pese a su pequeño y frágil cuerpo, el rostro de Lana era bastante aterrador.
—¡Se va a sorprender, jefe!— exclamó Elio, lanzando hacia el aire una cápsula— ¡Metagross, vamos!
El tipo Acero apareció, aterrizando pesadamente contra el suelo. Ash sonrió nada más verlo. Solo su apariencia y su porte lo hacían lucir mucho más experimentado que antes. Estaba ansioso por ver al resto de Pokémon de Elio.
—¡Contamos con ustedes!— del bolsillo de Ash apareció una Ente Ball, cosa que rápidamente llamó la atención de las cámaras— ¡Vamos, Poipole!
La pequeña criatura que ya había causado furor entre los pasillos del estadio Manalo era ahora el centro de atención. Con una gran sonrisa y con infinita curiosidad en su mirada, vio los alrededores. Parecía divertirle que tantas personas lo señalaran. Ash, por otra parte, se veía un poco más precavido. Inspeccionó a la audiencia tanto como pudo, pero todos se veían fascinados; algunos incluso parecían sentir respeto por Poipole.
—Después de todo, ellos lucharon junto a nosotros en la guerra— pensó Ketchum. Sus ojos de pronto se encontraron con los de su sobrina, quien saltaba de la emoción. Le sonrió y agitó una mano, causando múltiples malentendidos por parte de personas que creían ser el blanco de ese gesto.
—Me muero por ver a este pequeño en acción— sonrió Elio, realmente emocionado—. Si usted lo entrenó, entonces…
—¡Y quedan solo… seis segundos en el contador!...— cuando se escuchó la voz del comentarista, tanto Elio como Ash se pusieron en posición de combate— ¡Cuatro!... ¡Tres!...
Ambos azabaches analizaron el área. Rápidamente se dieron cuenta de la cantidad de personas que estaban apuntando específicamente a ellos. Lo sabían, y les emocionaba. Iba a ser un combate de verdad.
—¡Dos!... ¡Uno!...
El contador llegó a cero y bengalas salieron volando hacia lo alto del estadio. Hapu gritó con fuerza, marcando así el pistoletazo de salida. El "ciento cincuenta y uno" volvió a aparecer sobre la pantalla central; las grabaciones también volvieron. El estadio rugió por las ovaciones y los gritos de aquellos que lo iban a entregar todo en batalla. Pasos de humanos y Pokémon que cargaban hacia el combate se escucharon. Ash sonrió ampliamente. Se sentía vivo.
—¡Poipole!— exclamó. Su pequeño Ultraente de inmediato dejó de jugar, y, sin perder la sonrisa, mostró el aguijón de su cabeza— ¡Maquinación!
El tipo Veneno frunció el ceño y su cabeza se movió de forma un tanto extraña. Un aura roja lo rodeó. Pero por supuesto que la gente no se quedaría simplemente viendo como el enemigo aumentaba su poder, o al menos, no el Medicham y Floatzel enemigos.
—¡Eres nuestro!— gritó el entrenador del Medicham. En su rostro se podía ver el éxtasis que sentía al considerar la posibilidad de que podría vencer a Ash Ketchum.
Pero Elio no era un adorno, y mucho menos su Metagross. El pesado tipo Acero se paró entre Poipole y los enemigos, deteniendo tanto el Puño hielo como el Acua jet con sus propias garras. Con un movimiento, Metagross hizo que ambos ataques colisionaran entre sí, lo que terminó con Floatzel siendo completamente congelado.
—¡Cabezazo zen!— exclamó Asutoro, señalando directamente a Medicham. Su Pokémon obedeció, y, aprovechando la corta distancia, dio un fuerte cabezazo que derribó al tipo Lucha al suelo— ¡No se ha terminado!— exclamó Elio con una enorme sonrisa— ¡Mándalos a volar, Metagross!
El tipo Psíquico sujetó con sus patas las de Medicham y, sin mucha dificultad, lo lanzó lejos de él, estrellándolo en el proceso contra el inmóvil Floatzel. Eso causó una pequeña reacción en cadena, pues muchos de los que estaban haciendo "fila" para atacar a los kantoneses también fueron golpeados.
—¡Bomba lodo!— escuchó Elio, volteando rápidamente hacia sus espaldas.
Un chorro de veneno golpeó a Metagross, pero no solamente a él, sino que también había impactado a un Sudowoodo que se estaba acercando por detrás del tipo Acero. Pese a que el movimiento era poco efectivo, el tipo Roca retrocedió adolorido. Elio no dejó escapar esa oportunidad.
—¡Puño meteoro!— exclamó, señalando al árbol falso. Metagross cargó poder en sus patas delanteras y, con pesadez, las dejó caer contra el oponente. Ese fue el final de Sudowoodo.
Ash vio como los enemigos se acercaban y se sintió vigorizado. Sus mejillas se tiñeron de rojo; sus ojos brillaron. El latido de su corazón había comenzado a acelerarse y su cuerpo rebosaba de una energía que pocas veces sentía. Luchó por contener su inmensa sonrisa. Por su mente solo pasó el pensamiento de: "Quiero pelear".
Elio pronto se dio cuenta del estado en el que estaba Ketchum y solo pudo sonreír. Si su ídolo quería pelear, entonces él sería quien se lo permitiera.
—¡Vamos a abrirnos paso!— exclamó Asutoro, recibiendo una fuerte cabeceada como respuesta— ¡Ve de frente, Metagross! ¡ATACA A TODOS!
Ash tembló un poco al ver como el coloso de metal comenzaba a golpear con Puño meteoro a todo aquel que se ponía en su camino. Pero Metagross no era invencible, y pronto se hizo obvio que necesitaba ayuda, ¿y para qué estaba él ahí si no era para eso? Esta vez, Ketchum dejó ver su sonrisa.
—¡Bomba lodo!
Poipole, riendo y girando, se posicionó encima de Metagross. Apuntó su aguijón justo enfrente de su aliado y disparó. Como si de una manguera a presión se tratara, el Ultraente liberó constantes Bombas lodo que hicieron retroceder a los enemigos. Metagross aprovechó las oportunidades que tenía para golpear con Puño meteoro, y con ello, aumentar su ataque.
—¡CÓMO BAJA EL CONTADOR!— gritó el comentarista— ¡La ofensiva total de los participantes Elio y Ash hace estragos! ¡Aprovechando el tipo Acero de Metagross, el Poipole del participante Ash utiliza Bomba lodo de forma indiscriminada! ¡¿Podrán hacerles frente las ciento treinta y seis personas que hay en el estadio?! ¡No, ya son ciento treinta y dos!
Los oponentes pronto se dieron cuenta de que un combate de cerca contra Ash Ketchum y Elio Asutoro era lo equivalente al suicidio. Muchos se retiraron de la escaramuza, mientras que algunos otros tomaron distancia para atacar a Metagross desde la distancia. Pronto quedó una gran zona que separaba a Ash y a Elio de los demás participantes.
—¡Pues les tomó tiempo darse cuenta!— exclamó May, cruzándose de brazos y arqueando una ceja— Debieron de retirarse inmediatamente en cuanto notaron la combinación.
—Es la diferencia que tiene trabajar de forma individual a trabajar colectivamente— escucharon hablar a Cilan. Voltearon a verlo, poniéndole atención—. La gran mayoría de esas personas están unidas para intentar derrotar a Ash y a Elio. El sentimiento de unidad les dio seguridad; los hizo sentirse más poderosos.
—Les nubló el juicio— concluyó Clemont, ajustándose las gafas. Una sonrisa misteriosa apareció en su rostro—. Pero, incluso si se retiran ahora, ya no hay escapatoria.
Todos entendieron a lo que se refería el rubio. Miraron hacia el campo de batalla sin sorprenderse por lo que estaba pasando.
Metagross cargaba rápidamente hacia los enemigos con Puño bala. Ver a la enorme masa metálica moverse a esa velocidad de vértigo era como ver un meteorito en movimiento. Sin embargo, verla era muy diferente a ser impactada por ella. Los enemigos de los azabaches habían activado los interruptores de ambos. Le habían dado rienda suelta a la enorme sed de combate que compartían, y, ahora, estaban obteniendo lo que se habían buscado desde un inicio. ¿Querían pelear contra Ash y Elio? Pelearían contra Ash y Elio.
—¡Hidrobomba!
El poderoso torrente de agua que salió del hocico de Vaporeon arrastró a múltiples enemigos, cosa que llamó su atención. Al instante se lanzaron contra el tipo Agua por orden de sus entrenadores.
—¡Onda trueno!— exclamó Chris. Desde el cielo descendieron unas ondas amarillas que golpearon al Pokémon que encabezaba la formación: un Granbull.
—¡Rayo hielo!— y con eso, la estrategia de Lana se había completado. El gélido movimiento impactó contra quienes habían sido empapados por Hidrobomba anteriormente, y si bien los Pokémon no se congelaron, sí que apareció escarcha en sus extremidades. Al final, todo terminó cuando los cinco Pokémon ralentizados fueron impactados por una Hidrobomba dual por parte de Vaporeon y Rotom.
Chris suspiró y eso pareció molestar a Lana, quien frunció aún más el ceño.
—¿Q-Qué te pasa?...— le preguntó Hokulani, un poco asustado. Tratar con Lana cuando estaba en su modo combate no era su mayor fuerte.
—Estás hablando conmigo. Eso pasa— respondió irritada. Chris sintió un escalofrío.
—¿E-Ehh?...
—Mira a tu alrededor— dijo Saltagua. Chris obedeció y no vio nada extraño. La gente combatía entre sí y corría en todas direcciones; lo normal en un Battle Royale.
—¿Exactamente a qué?...
—Kiawe y Mallow no se detuvieron en ningún momento a descansar o a charlar. Lo hacían mientras combatían— Hokulani entonces entendió el punto y volvió a mirar a sus alrededores.
—Ellos no vienen por nosotros…— murmuró, abriendo los ojos de par en par.
—¡Ellos no lo hacen!— eso pareció frustrar a Lana, quien apretó los puños. Vaporeon y Rotom voltearon a verse con preocupación.
Chris analizó los pocos combates que habían tenido hasta el momento. Iniciaron luchando contra las personas que tenían al lado, y luego, por orden de Lana, pasaron directamente hacia aquellos que estaban en seguida. Solo habían peleado contra aquellas personas a las que provocaban directamente. Todavía no había nadie que fuera a ellos por iniciativa propia. Hokulani vio el rostro lleno de frustración de Lana, y, sorprendentemente, se sintió de la misma forma. Aunque debía de sentirse aliviado de no ser el blanco de nadie, en realidad era todo lo contrario. Un pensamiento completamente opuesto a su personalidad lo asaltó. Quería que la gente lo viera. Que los vieran.
—Nosotros también somos Capitanes…— murmuró, bajando la mirada y apretando la mandíbula. Tenían el mismo estatus que Mallow y Kiawe. No era justo que fueran dejados de lado como si no fuera el caso. Ellos también sabían y podían luchar; también eran oponentes a los que debían temerles. Chris en ese momento no se sentía como si fuera él mismo, y por eso se le ocurrió un plan que iba en contra de cómo normalmente era— Usa Danza lluvia.
Lana perdió su rostro de combate por la sorpresa. Rápidamente volteó a ver a Chris como si se hubiera vuelto loco.
—¡¿Lo dices en serio?! ¡Usar Danza lluvia en un Battle Royale es…!
—Un beneficio en potencia para muchos enemigos, pero tenemos que hacerlo— Chris frunció el ceño y volteó a verla—. ¡No podemos dejar que nos subestimen!
Lana, con su gesto de sorpresa, lo vio por algunos segundos más. Su rostro de combate volvió junto con una sonrisa.
—Me gusta tu forma de pensar— dijo. Con la mano derecha, señaló a Vaporeon— ¡Danza lluvia!
El tipo Agua dio un salto en el aire y de su hocico salió disparada una bola oscura. Dicho orbe se elevó varios metros, llegó hacia el techo del estadio y finalmente, explotó. Nubarrones aparecieron, cosa que llamó la atención de todos aquellos que estaban en el campo de batalla.
—¿Eso es…?— y cuando las gotas comenzaron a caer, el comentarista tuvo su respuesta— ¡Lo es! ¡El… Vaporeon de la participante Lana invoca la lluvia! ¡¿Es consciente de las implicaciones de su movimiento?!
Pronto se desató la lluvia y los participantes rápidamente trataron de cubrirse de ella con lo que tuvieran más a mano. Muchos se conformaron con sus capuchas (como Lana y Chris), mientras que otros tuvieron que ponerse sus abrigos sobre la cabeza. Unos pocos parecían estar preparados para ese tipo de situaciones, pues sacaron paraguas plegables de sus bolsillos.
En el campo de batalla se vieron todo tipo de reacciones. Desde entrenadores con Pokémon de tipo Fuego que se veían desesperados, hasta aquellos que tenían Pokémon de tipo Agua o Eléctrico, los que parecían más que contentos con la lluvia.
—Esa Lana…— dijo Mallow casi en un suspiro. Sonrió— De verdad odia perder.
Kiawe asintió. Él también sonreía.
—Para bien o para mal, consiguió su objetivo. Ahora todos los están mirando.
Y era cierto. Los afectados se veían rencorosos; los beneficiados no querían que Lana sacara provecho de su propio movimiento. Se habían convertido en el centro de atención con ese simple movimiento que escapaba de lo normal en un Battle Royale.
—A Chris debe de estar dándole un infarto ahora mismo— rio Aina. Por su parte, Kiawe miró fijamente a Hokulani.
—Yo no sé si sea el caso…— murmuró, sin perder su sonrisa.
—Triturar.
Mientras que el Granbull de Mina aprisionaba entre sus mandíbulas a un Gengar enemigo, la Capitana tenía su mente en otro lado. Oliver siempre le decía que era hermosa, así que ¿se lo diría más si se peinaba? Decidió que podría intentarlo. Tal vez si tenía un poco más de cuidado para no terminar tan manchada de pintura…
—Aunque dijo que era parte de mi encanto…— Mina parpadeó varias veces— Carantoña y luego Terremoto.
Mientras el tipo Fantasma caía debilitado, Granbull atacaba rápidamente y con violencia a un Garchomp. La ráfaga de golpes hizo que el tipo Dragón apenas y pudiera defenderse. Intentando salir de esa situación tan peligrosa, Garchomp lanzó un Colmillo hielo por orden de su entrenador, el cual logró atrapar uno de los puños de Granbull, cosa que no pareció importarle mucho. Con la pata que tenía libre, el tipo Hada golpeó con velocidad y fuerza el rostro del enemigo, haciéndolo abrir la mandíbula. En cuanto se liberó, el gran perro se alejó de un salto e hizo temblar el suelo con un fuerte pisotón. Garchomp, al igual que muchos Pokémon colindantes, cerró los ojos por las violentas sacudidas.
—Carantoña— volvió a ordenar Mina al ver la distracción ideal.
—¡Bloquea con Roca afilada!— se escuchó decir a la entrenadora de Garchomp.
El Dragón invocó unas filosas rocas que salieron disparadas directamente hacia Granbull, quien, con un movimiento de vértigo, atrapó una en pleno vuelo. Usando toda la fuerza de la parte superior de su cuerpo, le devolvió la roca al oponente. El proyectil chocó justo contra la frente de Garchomp, haciéndolo retroceder por el dolor. El tipo Hada aprovechó que la ráfaga de rocas había terminado y volvió a arrojarse contra su oponente. Ante tal ofensiva Garchomp no pudo aguantar, y mucho menos defenderse.
—Oh, bien hecho, Granbull— Mina le sonrió y aplaudió. Su Pokémon le devolvió la sonrisa. La Capitana miró hacia otra dirección y, con toda tranquilidad, se puso en marcha—. Pues toca moverse.
Granbull obedeció a Mina y comenzó a caminar detrás de ella. Justo cuando había dado unos diez pasos, reaccionó ante algo. Con gran agilidad, el tipo Hada saltó hacia un lado, esquivando un Bomba lodo que chocó contra el suelo. El gran perro comenzó a gruñirle al agresor anónimo, lo que hizo que Mina se girara.
—Woah… No sabía que nos atacaban…— admitió, rascándose la mejilla derecha— Aunque la verdad, imaginaba que vendrías por mí.
Ahí, frente a ella, estaba Francine, acompañada por un Gengar.
—Mientras menos obstáculos haya en el camino de mi jefe, mejor— le respondió la mujer, señalándola—. ¡Bomba lodo!
El tipo Fantasma no tardó en actuar. Haciendo uso de su increíble velocidad acortó parte de la distancia que había entre él y Granbull, para, posteriormente, lanzar una gran bola de veneno por la boca.
—Roca afilada.
Granbull rugió y de la tierra emergieron afiladas columnas de roca, las cuales no solo bloquearon el Bomba lodo, sino que también obligaron a Gengar a retroceder. Francine frunció el ceño levemente.
—¡Brillo mágico!
Gengar se elevó en el cielo y de su cuerpo emanó un brillo cegador, el cual hizo cerrar los ojos a Mina, Granbull y muchos oponentes cercanos.
—Ahhh… Ya veo… Va a cegarnos y luego atacará. Esto es problemático, pero tampoco pasa nada…— por un momento, la menta de Mina se quedó en blanco— El charco que vi el otro día después de llover era lindo… Charcos… Que cosas tan puras, hermosas y efímeras… Serían una buena alegoría a… Ay, me perdí, ¿qué estaba haciendo?— se talló un poco los ojos— Ah, sí. Triturar, Granbull.
Francine abrió los ojos con fuerza al ver como Granbull saltaba directamente hacia Gengar, con las mandíbulas bien abiertas y los colmillos rodeados por un aura oscura.
—¡Retrocede!— exclamó súbitamente.
La velocidad de Gengar le permitió echarse hacia atrás en el momento justo, evitando la mordida de Granbull por menos de cinco centímetros. Francine tragó saliva. Había hecho que su Pokémon atacara con Bomba lodo a quemarropa para que el oponente no tuviera forma de defenderse con Roca afilada. Ella no esperaba que Mina y Granbull tuvieran la agudeza o los reflejos para contraatacar a esa distancia.
—Me dejé llevar por su cara de idiota y olvidé que era una Capitana…— pensó con frustración— ¡Retirada, Gengar!
Y dicho eso, ambos salieron corriendo del lugar. Mina se quedó viendo como ambos se iban. Tras algunos parpadeos, Kauai reaccionó.
—Se fueron…— se dio la vuelta— Vamos, Granbull.
El perro vio hacia atrás de reojo y luego siguió a su entrenadora.
La estrategia de Lillie era pasar desapercibida. Golpearía y correría, sin meterse en peleas innecesarias. En un combate largo como un Battle Royale, lo mejor era reservar energía.
—¡Paralizador!
Pequeñas escamas amarillas cayeron sobre el cuerpo de un Incineroar, inmovilizándolo por unos segundos.
—¡A toda potencia con Onda certera!
Una enorme masa de energía roja salió rápidamente disparada contra el tipo Siniestro, golpeándolo con fuerza y derribándolo por unos instantes.
—Si mi estrategia era esa, ¿por qué las cosas terminaron así?...— se preguntó con el ceño fruncido. Se sentía bastante frustrada e irritada por partes iguales.
Aunque Aether tenía planeado pasar desapercibida, la extravagancia de Ryuki los había hecho destacar más que nadie. Al inicio del Battle Royale, ella ni siquiera tuvo tiempo para desaparecer del ojo púbico, pues su compañero se esmeró al máximo por hacerles saber a todos que ellos estaban ahí.
—¡Arriba, Incineroar!— exclamó el entrenador del gran tigre. El Pokémon intentó ponerse de pie, pero la parálisis lo retuvo.
Fue en ese momento que la rubia vio la ocasión ideal para escabullirse. Sería difícil considerando el tamaño de Kommo-o, pero no imposible.
—¡Retrocede!— le ordenó Lillie a Ryuki, poniéndose frente a él— ¡Ribombee, Brillo mági…!
—¡Gancho alto!— y Ryuki, con un simple movimiento de mano, alejó a Lillie de su camino.
La rubia recuperó la compostura por puro instinto, pero de haber sido una mujer en menor forma, definitivamente se habría caído. No pudo detenerse a preguntarse cómo era posible que un hombre tan flacucho como Ryuki tuviera tanta fuerza.
—¡No ataques, Ribombee!— exclamó con rapidez. El cuerpo de la mosca dejó de emitir el débil brillo que acababa de comenzar a expulsar. Lillie casi soltó un suspiro de alivio. Se giró inmediatamente hacia Ryuki— ¡¿Qué estás haciendo?!
Pero él no la escuchaba. Con una mirada llena de entusiasmo, vio cómo su Pokémon conectaba un poderoso uppercut contra el oponente. Incineroar no logró soportar eso.
—¡Incineroar no puede seguir!— ante el anuncio de Red, la pantalla pasó de mostrar el número ciento cuarenta y tres, a mostrar el ciento cuarenta y dos.
—¡Eres la estrella, Kommo-o!— exclamó Ryuki, casi saltando de la emoción. El tipo Dragón rugió y comenzó a agitar la cabeza.
—¡Céntrate!— le ordenó Lillie, secándose el sudor que había aparecido en su sien— ¡Todavía no terminamos!
Tanto Ryuki como Kommo-o voltearon a ver hacia Aether. Se encontraron con que estaban siendo rodeados. Ambos sonrieron inmensamente.
—¡Vengan todos a la vez! ¡¿Creen poder vencerme a mí?! ¡INTÉNTENLO!
—¡Nadie va a intentar nada!— le gritó Lillie, frunciendo todavía más el ceño— ¡Soy la líder, ¿recuerdas?! ¡Hazme caso!
Ryuki volteó a verla con las cejas arqueadas. Aether no estaba realmente contenta al hablarle de esa manera tan ruda, pero no veía otra opción. Si algo había aprendido en la universidad era que, en ocasiones, debías de tener mano dura con aquellos compañeros de equipo que no eran eficientes. Ryuki, en este caso, no solo estaba arruinando toda su estrategia, sino que la estaba ignorando deliberadamente para hacer lo que le daba la gana.
—Al menos ahora me hará caso…— pensó, volviendo la mirada al frente— Nos retiraremos por el momento e intentaremos…
—¡¿Retirarse?!— Ryuki sonaba incrédulo, pero soltó una carcajada poco después— ¡Estaba esperando un plan que de verdad valiera la pena!— Lillie, con rapidez, volteó a verlo. Vio con terror su mirada llena de determinación y su inmensa sonrisa— ¡No voy a seguir esa orden! ¡Kommo-o, usa Fragor Escamas!
—¡Espe…!— Lillie se interrumpió de inmediato— ¡VUELA, RIBOMBEE!
Justo cuando la mosca aumentó su altitud, un poderoso estruendo se escuchó por todo el lugar y ondas salieron disparadas en todas direcciones. Las escamas de Kommo-o se frotaron entre sí, produciendo un sonido que, más que un chirrido, sonaba como el de una batería extremadamente ruidosa. Los Pokémon y humanos cercanos se vieron obligados a taparse los oídos. Pese a que la frecuencia emitida por los ataques de sonido solo lastimaba a los monstruos de bolsillo, ésta todavía era capaz de ensordecer a los humanos por un rato, sin embargo, eso no pareció afectar a Ryuki. Lillie hizo rápidamente las comparaciones y llegó a una conclusión. El Kommo-o de Ryuki era, fácilmente, el doble de ruidoso de lo que era el Kommo-o dominante al que se habían enfrentado hacía casi dos años.
—¡Foco resplandor!— exclamó Ryuki, todavía sonriendo. Kommo-o, tras haber sido rodeado por un aura azulada, abrió el hocico y disparó un haz de luz metálico que golpeó fuertemente a un Gardevoir, quien, pese a no recibir el mismo daño que los demás Pokémon por su tipo Hada, todavía era vulnerable al mismo molesto pitido en los oídos que tenían los humanos— ¡No dejes que escape!
Con toda la rapidez posible, y aprovechando el aturdimiento, Kommo-o corrió hacia el tipo Psíquico. La entrenadora del Pokémon ni siquiera pudo reaccionar, por lo que lo siguiente que vio fue como su Gardevoir era lanzada violentamente contra un Florges.
—¡Ya fue suficiente!— escucharon exclamar a un entrenador— ¡Rapidash, Lanzallamas!
—¡Parasect, Energibola!
—¡Avalancha, Golem!
—¡Kingler, Hidrobomba!
—¡Usa Triataque, Dodrio!
Los ataques comenzaron a cargarse, apuntando directamente hacia Kommo-o, cosa que, al igual que a Ryuki, lo hizo temblar. Lillie volteó rápidamente hacia el cielo, viendo como Ribombee volaba a toda velocidad para intentar socorrer a su compañero. Era obvio que no lograría llegar a tiempo.
—¡Ryu…!
—¡Como lo ensayamos, Kommo-o!— con una sonrisa de oreja a oreja, Ryuki señaló a su Pokémon— ¡Barrido metálico!
El tipo Dragón abrió el hocico, apuntándolo hacia el suelo y disparando un gran Foco resplandor. Al mismo tiempo, comenzó a girar, pegando la cola al suelo y levantando una gruesa cortina de polvo con ella. Pronto apareció una cúpula de polvo, de la cual emanaba un brillo plateado. Eso no afectó en nada a los ataques enemigos, pues igual salieron disparados e impactaron. La polvareda solo se hizo más grande.
Lillie vio lo acontecido con ojos como platos. Incluso aunque alguno de esos ataques no era muy efectivo, la combinación en general debía de ser realmente poderosa. No había forma de que Kommo-o saliera bien librado de eso. Pero la hubo.
Un estruendo se escuchó nuevamente, obligando a que todos se taparan los oídos. El polvo se dispersó al instante, revelando a Kommo-o, quien tenía varios raspones. Fuera de eso, se veía en muy buen estado. Nada más ver la oportunidad, el Pokémon disparó contra aquel Golem una poderosa Onda certera, la cual lo hizo chocar contra Kingler. Dodrio fue tomado por los tres cuellos, siendo posteriormente azotado contra Parasect y mandado a volar con un Gancho alto en el plexo solar. El tipo Dragón utilizó un fuerte Foco resplandor contra todos aquellos Pokémon a los que no había derrotado. Solo Rapidash había logrado alejarse exitosamente de la agresiva ofensiva de Kommo-o.
—¡ESO ES!— exclamó Ryuki con excitación. Miró rápidamente hacia la pantalla, esperando ver como bajaban los números, pero no encontró ningún cambio. Se giró hacia el podio que había a varios metros de ahí— ¡¿QUÉ PASA, ARBITRO?!
Red, quien estaba terminando de volverse a poner su aparato auditivo, vio fijamente a los derribados Pokémon. Emitió su juicio rápidamente.
—¡Golem, Kingler, Parasect y Dodrio no pueden continuar!
El número en pantalla bajó de ciento veintinueve a ciento veinticinco.
—LET'S GOOOOOO!— gritó Ryuki. Kommo-o celebró con la misma intensidad.
La gente parecía haberse visto intimidada por la violencia con la que Ryuki atacaba, por lo que se replegaron. Aether supuso que era para planear algo contra él.
—¿C-Cómo hiciste eso?— le preguntó Lillie. Ribombee parecía aturdido, pero también intrigado.
—¡Barrido metálico es de nuestros movimientos estrella!— Ryuki sonrió, señalándose. Kommo-o hizo lo mismo— ¡Atacar es lo mejor, pero defender es increíble cuando se hace bien! ¡Es por eso que he ensayado movimientos defensivos con cada uno de mis Pokémon y este es de los mejores!
Lillie lo pensó un momento y pareció descubrir el secreto tras el movimiento.
—Cuando Kommo-o se barre…
—¡Cuando Kommo-o se barre, él se agacha! ¡El polvo que levanta con la cola impide que sus enemigos lo vean, por lo que no pueden apuntar bien y atacan al azar! ¡Cómo Kommo-o está girando, los ataques golpean su cola o el Foco resplandor que está disparando en todo momento! ¡El daño es mínimo y la puesta en escena es increíble!— Ryuki explicó todo con gran detalle mientras sus ojos brillaban. Era obvio que quería que alguien supiera cómo funcionaba su estrategia.
Lillie vio hacia las gradas, viendo que, en efecto, el movimiento había sido una sensación. Ella había juzgado a Ryuki como alguien que solo sabía atacar como bruto, pero era realmente inteligente. Agitó violentamente la cabeza, dejando de tirarle flores a su compañero.
—¡Me desobedeciste!— lo señaló— ¡Aceptaste las condiciones!
—¡Bueno, sí, pero te dije que si eras una cobarde, te eliminaría! ¡Deberías estar agradecida de que solo te desobedecí!
En ese momento, Aether solo sintió ganas de tirarse del pelo.
Elio Asutoro era, fácilmente, la persona más molesta e irritante que Barry Nakano había conocido en su vida. Había personas que ignoraban sus multas, así como quienes solo se quejaban un poco sobre ellas, pero Elio Asutoro no entraba en ninguna de las categorías. Él peleaba con uñas y dientes para demostrar que estaba en lo correcto; que su punto de vista era el válido. Mientras que Barry prefería mil veces a alguien como Selene, quien aceptaba la multa sin muchas quejas, debía de admitir que respetaba enormemente la firme convicción de Elio. Sin importar cuan pequeña fuera la cosa, Elio Asutoro siempre la hacía con la intención de ganar. Ya fuera un combate Pokémon o un juego de canicas, Elio Asutoro siempre haría todo para salir victorioso.
Durante su paso por Sinnoh, Elio, al igual que su hermana menor, se ganó un apodo. Por su impasibilidad y carácter destructivo, fue nombrado como Elio "Buldócer" Asutoro. Y tal como a su hermana, el apodo le quedaba como anillo al dedo.
—¡Puño meteoro!
El poderoso golpe cargado de Metagross impactó directamente contra los brazos de un Sawk, quien había intentado cubrirse. El tipo Lucha retrocedió violentamente sin despegar los pies del suelo. Ni siquiera dejó su posición defensiva, pues directamente cayó al suelo, derrotado. Mientras el contador bajaba de ciento nueve a ciento ocho, un aura roja rodeó el cuerpo de Metagross.
—¡Esquiva por el medio y Doble rayo!— escuchó exclamar a Ash. Vio como el pequeño Poipole cruzaba justo por el pequeño espacio que había entre un Grumping y un Espeon. El ataque de tipo Bicho impactó directamente, causando un gran daño.
—¡Termínalos, Metagross! ¡Puño bala!— Elio aprovechó la oportunidad apenas la vio. En menos de un segundo, ambos tipo Psíquico cruzaban volando el campo de batalla, totalmente inconscientes.
—¡Bien hecho, Elio!— Ketchum le levantó un pulgar.
—¡Ni lo mencione, je…!— Asutoro se interrumpió a sí mismo. Se giró rápidamente hacia su Metagross, quien había respirado con un poco más de fuerza. Frunció el ceño— Voy a pasar a la retaguardia, jefe.
Ash lo entendió sin necesidad de más explicaciones.
—Déjamelo a mí, Elio— ambos azabaches chocaron los cinco, pasándose el relevo. Con una sonrisa, Ketchum se pasó un dedo por debajo de la nariz—. Hora de lucirme un poco.
Barry vio el cambio de posiciones con total naturalidad, pues sabía que el momento llegaría tarde o temprano. Elio Asutoro era un buldócer, sí, pero la maquinaria no puede operar para siempre a su máxima capacidad; no sin estropearse. Por eso mismo, Elio, en determinados puntos del combate, bajaba las revoluciones. Barry no sabía qué criterio seguía el Asutoro para elegir este cambio de ritmo, pero sí que sabía lo difícil que era Elio de derribar en ese estado.
Abajo, en el campo de batalla, Elio miraba en todas direcciones. Veía a los enemigos que se acercaban y a aquellos que se alejaban. Tanto él como Metagross se habían quedado quietos, analizando a toda velocidad. Se fijó en como un Houndoom huía junto a su entrenador, cojeando y jadeando. Supo que era un enemigo en el que no valía la pena gastar energía, pues muy seguramente solo resistiría uno o dos ataques más. Luego posó su mirada en un Beheeyem. Estaba en una posición demasiado defensiva y pelear en su contra significaría centrarse en él al 100% para poder dañarlo. En un Battle Royale, no podían darse el lujo de apuntar solo por un enemigo al que no fuera indispensable eliminar. Le dejaría esa presa a cualquier otro que la quisiera. Finalmente, vio al oponente contra el que Ash peleaba.
En el aire, un Swoobat disparaba una rápida ráfaga de Tajo aéreo que tenía por objetivo a Poipole. El Ultraente era pequeño y realmente ágil, por lo que no tenía problemas para esquivar gracias a sus extravagantes movimientos, pero Swoobat era insistente. Elio lo miró fijamente por unos segundos más y finalmente, sus ojos se posaron sobre el ala derecha. Cada vez que el murciélago disparaba un Tajo aéreo usaba el ala derecha para aumentar su altitud, de forma que, por un momento, el batir de sus alas no era parejo: había un instante en el que su ala derecha quedaba arriba y la izquierda abajo. Vio hacia Metagross, quien también lo notó. Elio amaba que su Pokémon fuera tan inteligente.
—¡Bomba lodo!— exclamó Ketchum. Tras esquivar un Tajo aéreo, Poipole disparó con gran rapidez. Justo cuando el chorro de veneno estuvo a punto de chocar contra Swoobat, éste lo dispersó con otro Tajo aéreo.
—¡No perderemos en poten…!— el entrenador del tipo Volador se calló al ver como el gran Metagross salía rápidamente disparado hacia Swoobat. Ni siquiera pudo ordenar el esquive, pues su Pokémon ya estaba cayendo hacia el suelo.
—¡Ahora! ¡Doble rayo!— exclamó Ash. Del aguijón en la cabeza de Poipole emergió un rayo verdoso, el cual impactó directamente contra el Swoobat enemigo, debilitándolo. El paletiano volteó a ver a su amigo— ¡Bien visto, Elio!
—¡Gracias!— Asutoro se reverenció.
En las gradas, había más de una persona preguntándose…
—¿Qué pasó?— se preguntó Tracey, tallándose los ojos.
—Esto— Rotom se acercó a Sketchit, mostrándole un vídeo.
En la grabación se podía ver cómo, en cuestión de un instante, Metagross había golpeado el ala izquierda de Swoobat. Por la diferencia de posturas, el murciélago no había sido capaz de alejarse volando, pues no había sincronía entre sus alas.
—En apenas unos segundos…— Tracey se veía sorprendido.
—Elio es bastante cabezón, y muchas veces puede pecar de tonto, pero hay algo que nadie puede negar sobre él— Rotom vio hacia el campo de batalla—. Junto a Gladio, es el mejor encontrando el punto débil del enemigo.
Mientras los amigos de Ash se mostraban sorprendidos, Asahi y Tsukishima inflaban el pecho por el orgullo, pues sabían que recibir un cumplido de RotomDex no era tarea sencilla. Selene, por otra parte, veía el perfil de su hermano. Sus ojos brillaban.
—Eres increíble, Elio…
—Nada mal, mozuelo— Hapu, desde el podio, veía directamente al gemelo.
Elio era el músculo y Selene era la mente. Esa, a primera instancia, era la idea que muchos tenían sobre el dúo Asutoro, y tenían cierta parte de razón. En cuanto a poderío físico, Elio superaba a Selene. Si de estrategia se trataba, Selene vencía a Elio. Selene Asutoro ganaba en el apartado de la estrategia porque tenía la capacidad de estirar el combate a su gusto; de volverlo su pista de baile personal. Pero que ganara en ese apartado no quería decir que Elio no fuera un buen estratega. Del mismo modo, no porque Selene perdiera en fuerza, quería decir que ella fuera débil.
Aquella vez, cuando Elio se quedó en Poni para hacer su Gran Prueba, Honua pensó muchísimo. ¿Por qué Elio tenía tantas dificultades para vencerla? Él no era para nada débil y su mente era sumamente avispada. Tuvieron un total de ocho combates, y la diferencia entre el séptimo y el octavo fue abismal.
En el séptimo combate, Elio cometía errores de novato y solo se dedicaba a atacar como idiota. En el octavo combate, el que tuvieron poco antes de que Asutoro se marchara de Alola, fue una cosa totalmente distinta. Aunque aún cometía algún que otro error de novato, Elio predecía los siguientes movimientos de su Krookodile con gran éxito, sin mencionar que sabía cuándo y dónde atacar. Hapu no lo mencionó, pero claro que se dio cuenta. Ella sabía que Elio había notado el tic de su Krookodile, quien siempre chirriaba los dientes cuando estaba por atacar.
—¡Druddigon no puede continuar!— mientras exclamaba eso, mantenía su mirada sobre el sonriente Elio.
Si tenía que hacerlo por la fuerza, lo haría. Ella, sin importar qué, descubriría los motivos ocultos de Elio Asutoro al finalizar el torneo. Volvió a centrarse en el combate.
—¡Esquiva, Poipole!— se escuchó exclamar a Ash— ¡Bomba lodo!
Con un rápido movimiento el Ultraente se hizo a un lado, evadiendo el Garra umbría de un Purugly. Disparó el chorro de veneno a quemarropa, causando un gran daño, pero no el suficiente para debilitar al oponente.
—¡Dispare un Bomba lodo al cielo, jefe!— Ketchum volteó de reojo, viendo como Elio y Metagross contenían a un Diggersby que intentaba llegar a ellos.
Ash miró rápidamente los alrededores y lo comprendió todo. Le había ahorrado segundos realmente importantes.
—¡Bien visto, Elio!— volvió a mirar a Poipole, quien reía mientras daba vueltas— ¡Gira mientras disparas Bomba lodo al cielo!
El tipo Veneno tardó un poco en comprender la totalidad de la orden, pero cuando lo hizo, disparó. Una lluvia venenosa comenzó a caer sobre el campo de batalla, empapando a varios enemigos voladores que llegaban para atacar a Poipole, así como al Purugly de antes. Unos cuantos enemigos fueron envenenados, cosa que hizo sonreír a Ash.
—¡Carga tóxica!
Por un momento, los ojos de Poipole parecieron brillar. El Ultraente realmente no entendía por qué, pero sabía que si un enemigo estaba envenenado y Ash le pedía usar "Carga tóxica" contra él, entonces le haría muchísimo daño.
En el mundo, había muchas cosas que le encantaban a Poipole. Le gustaba tomar el sol, dibujar, jugar con sus amigos Pokémon, salir a pasear, ver televisión en casa y recostarse en el regazo de Ash o Lillie, por decir ejemplos. Pelear era una pasión que había descubierto muy recientemente, y si había algo que le gustaba de pelear, era sentirse fuerte. Nada lo hacía sentirse más poderoso que derribar a un enemigo de un solo golpe. Y Carga tóxica lo permitía.
Chorros a presión de veneno emergieron del aguijón de Poipole, golpeando con rapidez a un Unfezant, a un Mandibuzz, a un Fearow, a un Toucannon y a un Emolga, así como a aquel Purugly. Todos ellos cayeron fulminados al instante y el contador bajó a ochenta y dos.
—¡Bien hecho!— exclamó Ash, haciendo que Poipole girara con felicidad. Ketchum se giró rápidamente hacia más oponentes. Al ver los ojos del paletiano, algunos entrenadores huyeron y otros lo atacaron directamente.
Elio sonrió ante la honestidad que había en la mirada de su líder. "Vamos a pelear", era lo único que decía. Esos mismos ojos se transmitieron en las diversas pantallas, lo que causó un coro de ovaciones y muchísimos escalofríos. Entre el público, hubo personas que reaccionaron de mayor forma a la expresión de Ketchum, como Iris, Brock, Misty, Clemont, Cilan y Max, pero había otro más.
Entre el público, ocultando su apariencia con una gorra; tinte de cabello marrón; lentes de contacto azules y una ligera base de maquillaje, se encontraba el padre biológico de Ash Ketchum, Kazuya Fujiwara.
Kazuya era un hombre con más de dos decenas de años de experiencia en el combate Pokémon, pero debía de admitir que no tenía lo necesario para sobresalir en el mundillo. Sin embargo, su experiencia no era en vano. Anteriormente, se había encontrado con oponentes que tenían la misma mirada que su hijo; oponentes que habían arrasado con él y que, en la actualidad, eran realmente conocidos. Los Campeones Lance Ryutaro y su propio primogénito, Red Ketchum, eran el ejemplo perfecto de ello.
Kazuya suspiró por la nariz. Ash no había mentido al decirle que era mejor que él en todo.
—¡Ve, ve, ve!— escuchó gritar con emoción a un niño. Se giró, topándose con un chico de unos diez años, al lado de una joven de tal vez quince o dieciséis.
—¡Vamos, Ash!— gritó la adolescente— ¡¿Estás grabando, abuelo?!
—Por supuesto.
Kazuya se fijó en el celular del anciano que acompañaba a los jóvenes. Sacó el suyo propio, abriendo un vídeo en vivo. Dicho vídeo solo mostraba lo que ocurría ante sus ojos, pero él no estaba ahí por eso. Él quería leer los comentarios.
"La bestia salió de su jaula". "El rey llegó a reclamar su corona". "La séptima es la vencida". "Prepárense, Campeones de la Luz". "Este es el torneo de Ash Ketchum". Kazuya sonrió con cierto orgullo y luego, vio hacia la lejanía; hacia su exmujer. El orgullo que él sentía, Delia lo tenía multiplicado por mil, y no era para menos. Justo cuando iba a volver la mirada al frente, sus ojos se encontraron con los de cierta pequeña. Un escalofrío recorrió su columna.
—¡Fuego fatuo!
Unas llamaradas moradas chocaron contra un grupo de tres Pokémon, compuesto por Dusknoir, Weezing y Weavile, quienes eran arrastrados por el Hidrobomba potenciado del Vaporeon de Lana. Los tres Pokémon se retorcieron por el dolor causado por Hidrobomba y por la quemadura.
Lana abrió la boca, dispuesta a dar la orden final, pero Chris la detuvo rápidamente. La Capitana volteó a verlo con el ceño fuertemente, cosa que hizo temblar a Chris. Hokulani se impuso y, tan firmemente como pudo, habló.
—¡Confía en mí! ¡No necesitamos derrotarlos nosotros!— le aseguró, confundiendo a Lana— ¡Retirémonos por el momento y te lo demostraré!
Saltagua vaciló. Su mirada pasó de los tres enemigos debilitados a Chris durante casi cinco segundos. Finalmente, decidió seguir al pelirrojo.
—¡Vámonos, Vaporeon!— exclamó, retirándose del lugar junto a su compañero.
—¡No se irán tan fácilmente!— exclamó el entrenador del Dusknoir.
—¡Detente, idiota, ¿qué crees que haces?!— la entrenadora del Weavile se interpuso— ¡No estamos en condición de ganarles! ¡Tuvimos suerte de que se fueran!
—¡Solo nos están subestimando! ¡Podemos derrotarlos!— respondió el entrenador de Dusknoir.
—¡Deja de pensar con el orgullo y piensa con la cabeza!
—¡¿Qué dijiste…?!
—¡Chicos!— gritó el entrenador del Weezing.
Lana y Chris vieron como sus anteriores oponentes eran rápidamente atacados por un grupo de cinco personas, quienes fueron hacia ellos con ferocidad. Se desató una pequeña escaramuza, donde los movimientos volaron por todo el lugar. Al final, Dusknoir, Weavile y Weezing fueron debilitados. Los nuevos enemigos (un Milotic, un Leavanny, un Mamoswine, un Pangoro y un Ribombee) terminaron dañados por el intercambio. Chris reaccionó rápidamente.
—¡Usa Hidrobomba, Lana!— le dijo a su compañera, quien rápidamente señaló al grupo de cinco.
—¡Ya oíste, Vaporeon!
Y en cuanto el poderoso chorro de agua salió disparado, Hokulani también dio su orden.
—¡Rayo!
De Rotom salió una poderosa descarga eléctrica que se combinó con el enorme chorro de agua a presión. El agua electrificada impactó contra los oponentes, dañando gravemente a Milotic y a Mamoswine. Leavanny, Pangoro y Ribombee sufrieron menos daño, pero definitivamente no salieron bien parados. Por orden de Chris, él y Lana volvieron a alejarse, viendo cómo se repetía el patrón. Otro grupo llegó, atacando a los cinco oponentes previamente desgastados. Una nueva escaramuza se formó.
Saltagua volteó a ver a Hokulani, quien le sonrió.
—El cebo adecuado puede traernos increíbles beneficios.
Lana bufó un poco.
—Me molesta no ser yo quien los debilite…— Chris se sintió un poco nervioso por ello hasta que ella le sonrió—, pero es realmente inteligente. Como se esperaba de ti, Chris, eres un genio.
Hokulani se sonrojó levemente y se rascó la cabeza.
—Su-Supongo…
Lana volvió a ver hacia el frente y tras una rápida valoración, lo decidió.
—Guíanos, Chris. Eres el líder ahora— le dijo, sobresaltando al pelirrojo.
—¡¿Po… Por qué?! ¡Creí que tú eras la líder!— exclamó. Volvió a sobresaltarse cuando la boca de Lana se abrió.
—¡Hidrobomba!— exclamó la Capitana. El ataque de Vaporeon chocó directamente contra el Hidrobomba de un Blastoise.
Hokulani se guardó sus dudas y también señaló a la gran tortuga.
—¡Rayo!
El poderoso chorro de agua electrificada volvió a acertar, causando un gran daño en el tipo Agua enemigo. Lana retrocedió en ese momento, cosa que sorprendió a Chris.
—¿Ella de verdad va a seguir mi estrategia?— se preguntó, increíblemente sorprendido. Obtuvo su respuesta cuando Saltagua lo jaló de la camisa, obligándolo a correr detrás de ella.
Vaporeon y Rotom también comenzaron a correr (levitar en caso del último) detrás de Lana. Chris solo pudo ver su espalda. Él conocía a Lana increíblemente bien. Eran amigos desde que nacieron, por lo que obviamente se conocían a la perfección. Por eso mismo, a Chris se le hacía sumamente extraño que Lana tomara esa decisión. Lana siempre se mostraba molesta cuando él actuaba de forma "cobarde" y le reprochaba constantemente su actitud. ¿Por qué ahora no lo hacía? ¿Por qué seguía su cobardía?
—¡Aunque no es cobardía!— pensó Chris con el ceño fruncido— ¡Pelear directamente es algo que solo harían los tontos! ¡Retirarse es la mejor opción de todas!
Entonces volvió a centrar sus ojos en la espalda de Lana. Sus ojos se entrecerraron. Al contrario que él, Lana era la viva imagen de que las apariencias engañaban. Aunque lucía tan pequeña y frágil, era increíblemente digna y fuerte que no pudo evitar quedar irremediablemente enamorado de ella desde que era solo un niño, pero precisamente por eso, no se sentía merecedor de compartir espacio con ella.
Lana había perdido a su padre y se había tenido que hacer cargo de su familia siendo tan solo una niña, pero aun así había logrado salir adelante. Él, sin embargo, se deprimía fuertemente cuando tenía una pequeña mala racha.
—¿Qué harías… si te dijera que me gustas?...
Recordó cómo se había reído ante esa pregunta. Recordó el haberle dicho que se dejara de juegos tontos. Recordó haberle dicho que era imposible que hubiera algo entre ellos. Recordó la mirada de Lana. Recordó lo mucho que le había dolido decir eso, pero aun así, era necesario. Lana no era para él. Ella desperdiciaría su vida y felicidad a su lado; merecía a alguien que de verdad pudiera considerarse su igual. Chris siempre había trabajado en el Observatorio de Hokulani, viendo las hermosas estrellas del firmamento, sin embargo, él sabía que la estrella más bella estaba ahora frente a él. La estrella más hermosa, la más cercana y también, la que se sentía más lejana. Una estrella que desperdiciaba su tiempo en él. Sus ojos se cerraron con fuerza.
—… ¡Chris! ¡¿Qué rayos te pasa, Chris?!— escuchó gritar de pronto, abriendo nuevamente los ojos. Vio a Lana, zarandeándolo con una brusquedad que aumentaba de forma gradual. Hokulani habría jurado que ella suspiraría en cualquier momento— ¡Concéntrate en el combate!
Hokulani entrecerró los puños y miró hacia otro lado.
—No puedo…— murmuró. Justo cuando Lana estuvo por reclamarle, él volvió a hablar— Me dijiste que me centrara en ti…
El rostro de combate de Lana desapareció y un pronunciado sonrojo se hizo presente. Apartó la mirada de inmediato.
—Deja… Deja de decir tonterías y vámonos— le dijo—. Tienes que comandarnos...
—De acuerdo...— asintió Chris.
Aunque Hokulani no se sentía digno del amor de Lana, él ciertamente no quería que nadie más lo tuviera. Contradictorio o no, cuando la veía hacer ese rostro, nada más le importaba.
Chris de pronto sintió un chispazo en el trasero, lo cual lo hizo soltar un quejido. Se giró hacia Rotom, quien lo veía con cierto reproche al igual que Vaporeon.
—¡L-Lo siento, chicos! ¡Voy a centrarme, en serio!— exclamó, deteniéndose y obligando a que Lana también lo hiciera.
—¿Qué haces?— le preguntó Saltagua, viéndose confundida.
Hokulani le pidió silencio y comenzó a analizar los alrededores. Vio como varios entrenadores comenzaban a correr hacia ellos apenas los veían y luego, se fijó en diversos puntos de la arena.
—¡Vamos a movernos por los bordes!— exclamó, comenzando a correr al darse cuenta de que los enemigos se acercaban cada vez más. Lana corrió detrás de él al igual que los Pokémon, solo que ella tuvo que ajustarse al lento ritmo de Chris— ¡Danza lluvia nos sirvió enormemente para llamar su atención, por lo que nos atacaran apenas nos vean! ¡Debemos aprovechar para llevar a cuantos enemigos podamos hacia los bordes del campo de batalla!
Lana lo procesó por un segundo y finalmente asintió. Su rostro de combate había vuelto.
—Es una dirección menos por la cual escapar— dijo.
—¡Exacto! ¡Tendrán menos flancos desde los cuales los pueden atacar, pero estarán virtualmente limitados en cuanto a movilidad! ¡Si llevamos a un grupo grande a un borde y los aturdimos lo suficiente como para retirarnos, entonces será cuestión de tiempo para que otro grupo llegue a querer llevarse las presas!
—Si el efecto dominó funciona, entonces una parte del campo de batalla quedará realmente cargada, mientras que otra estará casi vacía…
—¡Y cuando tengamos a muchos enemigos reunidos, entonces…!
Lana sonrió ampliamente y rio.
—Eres increíble, Chris— le dijo, sin dejar de ver hacia el frente.
El pelirrojo se rascó la cabeza con un sonrojo en el rostro.
—S-Supongo…
Mina veía atentamente los movimientos de Granbull. O tal vez no. Mientras que su Pokémon aporreaba a un Ambipom con Carantoña, ella estaba visiblemente ida.
—Aprender a usar los pies fue algo que hice por si mis manos no funcionaban de nuevo, pero es divertido usarlos…— se quedó en blanco, reflexionando algo— Digo, mis dedos no funcionan como antes, sí, pero sigue siendo divertido usar los pies… Rotom dice que mi arte es igual de bueno. Confiaría en él porque es muy listo, pero no entiende nada de lo artístico… Oliver también dice que son igual de buenos… Pero Oliver lo dice porque me quiere, igual que papá, mamá y los chicos… Ohh… El amigo de Ash, Tracey… Él sabe de arte y puede que sea más objetivo. Si no le digo cuál hice con las manos y cuál con los pies… Sí… Eso estaría bien— espabiló—. Granbull, Triturar.
El tipo Hada saltó en el aire, atrapando entre sus mandíbulas a un Oricorio estilo refinado que había mandado a volar con un Roca afilada. El tipo Fantasma se retorció del dolor, pero no parecía haber sido debilitado, pues intentó usar Danza caos. Granbull, por supuesto, no lo permitió. Justo cuando ambos estaban comenzando a caer al suelo, el perro detectó algo. Con rapidez sacó a Oricorio de su hocico, arrojándolo contra una esfera morada que iba directamente hacia él. Granbull, al igual que Mina (quien reaccionó unos segundos después), reconoció el ataque que había debilitado a Oricorio como Bomba lodo. Entrenadora y Pokémon buscaron, sin encontrar ni rastro del atacante.
—Raro…— murmuró Mina, rascándose el mentón. Se giró hacia su Pokémon, levantándole un pulgar— Buena reacción, Granbull.
El perro asintió, complacido. Repentinamente, su ceño se frunció y con un poderoso puñetazo, rompió por la mitad una de las columnas que había hecho con Roca afilada. Otro Bomba lodo impactó contra la roca que iba cayendo justo frente a Granbull. Nuevamente, tanto Mina como su Pokémon voltearon en todas direcciones, sin ver nada más que los enemigos combatiendo entre sí. Una vez era casualidad; dos podía pasar.
—Andando, Granbull— ordeno Kauai, comenzando a caminar. El perro asintió, comenzando a caminar detrás de ella.
—¡Están a mi merced!— escucharon a alguien exclamar. Se giraron, viendo como un Ursaring y su entrenador llegaban por un costado.
—Roca afilada— dijo Mina con simpleza.
Granbull ladró y frente a él emergió una columna de roca que golpeó directamente el mentón del oso, haciéndolo retroceder con violencia.
—¡Ursaring!— exclamó el entrenador enemigo. Volteó a ver a Mina con una enorme sonrisa desafiante— ¡Eres fuerte, Capitana de Poni, pero no vas a vencernos! ¡Ursaring y yo nos hemos entrenado juntos estas dos últimas semanas, por lo que es imposible que perdamos! ¡Mientras tengamos nuestro vínculo y nuestra amistad, jamás seremos derrotados!
Mina se le quedó viendo fijamente y sonrió con cierta emoción.
—Woah… La gente de verdad dice eso en la vida real. Yo creí que solo pasaba en esas historietas de Kanto que me prestó Ash…— aplaudió.
—¡No te relajes! ¡Ursaring, Cuchillada!
El tipo Normal elevó su garra izquierda y la dejó caer sobre Granbull. Mina no tuvo que observar mucho para notar la falta de técnica y de velocidad que Ursaring poseía.
—Esquiva y Triturar.
Granbull movió su torso con simpleza, evadiendo el zarpazo. Separó sus mandíbulas y aprisionó con gran fuerza la pata del enemigo, haciéndolo soltar un rugido de dolor.
—¡Ursaring!— gritó con preocupación el entrenador— ¡Nada mal, Capitana de Poni, pero no nos detendremos!— movió con fuerza los brazos, haciendo ademanes exagerados— ¡Golpes furia!
Ursaring se sobrepuso al dolor y, con su pata derecha, se arrojó contra Granbull.
—Esquiva y Carantoña.
El tipo Hada soltó a Ursaring y se agachó, evadiendo nuevamente el zarpazo. Dado que Ursaring se encorvó levemente para golpear a Granbull, éste la tuvo realmente fácil para lanzar un fuerte puñetazo directamente contra su rostro (aunque tuvo que saltar un poco). Ursaring retrocedió, adolorido. No tuvo tiempo para descansar, pues una ráfaga de golpes cayó sobre él.
—¡U-Ursaring! ¡AGUANTA!— le gritó su entrenador— ¡Recuerda nuestro entrenamiento! ¡Recuerda por lo que hemos pasado! ¡Recuerda lo que sudamos y sufrimos! ¡PELEA, URSARING!
Para cuando Carantoña terminó, el gran oso se balanceaba de un lado a otro, claramente herido. Dio un paso en falso y cayó.
—¡URSA…!
Pero en mitad de la caída, se recompuso. Trastabilló y, por pura voluntad, se mantuvo de pie. Rugió con fuerza.
—¡URSARING!— ahora, el grito del entrenador no era de miedo, sino de alegría— ¡Sabía que lo harías!
—¡EL URSARING DEL PARTICIPANTE JACOB SE MANTIENE DE PIE!— se escuchó gritar al comentarista— ¡Aunque los ataques del Granbull de la participante Mina fueron demoledores, el Ursaring del participante Jacob responde a los sentimientos de su entrenador y se niega a caer!
Mina y Granbull se vieron sorprendidos, intercambiando miradas. La Capitana hizo un rectángulo con sus dedos con el cual abarcó al tipo Normal.
—Esta es una buena toma…— murmuró.
Granbull, de pronto, frunció el ceño con fuerza. Con gran velocidad se tiró al suelo, de modo que una gran bola morada pasó silbando por sobre su cabeza. En el encuadre que Mina había hecho con los dedos se vio perfectamente el momento en el que Bomba lodo chocaba contra Ursaring, estallando al contacto y derribándolo definitivamente.
—¿Ursa…? ¡URSARIIIIIIIIIIIIIING!— y esta vez, el entrenador dio su último grito.
—Esa toma fue increíble…— Mina sonrió con cierta satisfacción— Lo llamaré: "Un extra de voluntad".
Escuchó un pequeño ladrido y se giró hacia Granbull, quien la veía con seriedad. Mina entendió la mirada de su Pokémon. Asintió. Una vez era casualidad; dos podía pasar; tres ya era un patrón.
—¿Recuerdas su olor, Granbull?— le preguntó Mina al perro, viéndolo con toda la tranquilidad del mundo. El Pokémon asintió, mirando hacia una dirección específica— Bien—. Kauai carraspeó un poco y elevó la voz—. Estooo… Ya sé que estás ahí, miembro del Team Skull. No lo parece, pero Granbull tiene un muy buen olfato y, bueno, ya sabes… Él te olió.
De entre cortinas de humo y polvo, así como de entre enemigos, emergió Francine junto a su Gengar. Miraban fijamente a sus oponentes.
—Gracias por el dato— le dijo la Skull, recibiendo una cabeceada.
—Ah, por nada.
—¡Skull que veo, Skull que pateo!— escucharon gritar. De detrás de Francine, repentinamente, apareció un joven entrenador de tal vez unos quince años junto a su Trumbeak.
Francine se giró violentamente al igual que Gengar.
—¡Desaparece!— exclamó.
Gengar disparó un poderoso Bomba lodo que, apenas hizo contacto con él, derribó al pájaro sin la menor dificultad. Trumbeak cayó como saco de papas al suelo.
—¡No puede…!
—Basura— se escuchó decir a Francine, quien veía al joven de forma despectiva. El contador bajó de setenta y dos a sesenta y cuatro de un segundo a otro.
Mina se le quedó viendo a la Skull y suspiró. Se hizo un pequeño masaje en el dedo anular derecho.
—Vamos a pelear, ¿verdad?— le preguntó. No obtuvo respuesta. Al menos no inmediata.
—¡Gengar, Pulso umbrío!
Del cuerpo del tipo Fantasma emergió una onda expansiva de energía oscura, la cual viajó en todas direcciones. Atrapó a un Bellosom y avanzó hacia Granbull. El perro puso una pata frente a él, recibiendo directamente el ataque. No pareció resentir realmente el movimiento.
Mina parpadeó varias veces y se encogió de hombros. No todo el mundo se sabía la tabla de tipos.
—¡E-Escúchame!
—¡Vamos, Kommo-o! ¡GANCHO ALTO!
El poderoso uppercut del Dragón conecto contra la mandíbula de un Persian de Alola, el cual salió volando. En mitad de su vuelo, Kommo-o lo sujetó por la cola y lo arrojó contra un Drifblim que intentaba llegar a él. Tanto el gato como el globo se estrellaron contra la tierra.
Ryuki comenzó a celebrar ante el cincuenta y uno que ahora se veía en el marcador.
—¡Veinticuatro derribados por el mismísimo Ryuki!— exclamó con alegría.
Pero mientras que él y su Pokémon celebraban, alguien más sentía todo lo contrario. Lillie jadeaba al igual que Ribombee; ambos fruncían el ceño. Combatir junto a Ryuki era la mayor pesadilla y fuente de estrés por la que Lillie había pasado. No solo no escuchaba lo que le decía, ignorándola completamente a propósito, sino que esperaba que ella le siguiera el juego a cada momento. Es como si Ryuki solo la viera como una especie de accesorio del que podía beneficiarse, y realmente lo estaba haciendo. Él solo se dedicaba a atacar, importándole ya bastante poco todo lo demás. Dejaba cuantos frentes abiertos podía, pero no porque fuera tonto, sino porque sabía que Lillie se encargaría de ellos. Por supuesto, la rubia lo hizo, y por supuesto, ya estaba harta.
—¡Paralizador!— exclamó, apuntando a un Mr. Mime que había comenzado a conjurar Psíquico.
Ribombee se movió a toda velocidad, arrojando las escamas sobre el mimo, quien logró reaccionar a tiempo, cubriéndose con un Reflejo que logró repeler por los pelos el ataque de la mosca. Rápidamente, y por orden de su entrenador, Mr. Mime hizo uso Otra vez. Dio una serie de rápidos aplausos que, inconscientemente, obligaron a Ribombee a volver a utilizar Paralizador. Lillie frunció el ceño levemente, pero decidió que eso no la detendría.
—¡Avanza por debajo de él!— exclamó.
Ribombee, quien se veía limitado a la hora de usar sus ataques más no a la hora de moverse, voló a toda velocidad en contra de Mr. Mime. El mimo notó lo que los oponentes querían hacer, por lo que rápidamente invocó un Reflejo frente a él. Lillie sonrió al ver eso, pues contaba con que actuara justo de esa manera.
—¡Vira a la izquierda!
El pequeño tipo Bicho giró rápidamente en la dirección indicada. Mr. Mime se giró, asustado por el repentino movimiento, y trató de utilizar nuevamente Reflejo. Era obvio que no lo lograría, pues la distancia tan corta que había entre ambos le impediría girar el cuerpo a tiempo para protegerse, y mucho menos tendría oportunidad de usar Psíquico. Justo cuando Ribombee estaba por lanzar las escamas paralizadoras, todo su cuerpo vibró. Antes de que Lillie siquiera pudiera reaccionar, Ribombee se elevó a los cielos y, segundos después, Kommo-o llegó por el costado derecho de Mr. Mime, conectando un poderoso Gancho alto que lo despegó del suelo, para posteriormente alejarlo con un Foco resplandor.
—¡YEEEEEEY!— exclamó Ryuki al ver cómo, nuevamente, el contador bajaba.
Lillie se quedó en blanco por un momento. Apenas espabiló, vio hacia donde estaba su Pokémon.
—¡Ribombee, ¿estás bien?!— preguntó. Aunque la mosca asintió, ella logró notar un pequeño rastro de alivio en su respuesta.
Aether era consciente de que no era la mejor en cuanto a reflejos. No tenía el tiempo de reacción de ninguno de sus compañeros de equipo, pero el suyo tampoco era malo; era aceptable. Sin embargo, no había notado en lo más mínimo que Ryuki y Kommo-o se estaban acercando a ellos hasta que el golpe se dio. Si Ribombee no hubiera actuado por su cuenta, Mr. Mime posiblemente se lo habría llevado por delante, para luego ser afectado también por el Foco resplandor. De pronto, escuchó una carcajada. Se giró hacia la persona que la había proferido.
—¡Estabas teniendo dificultades, ¿eh?!— le preguntó Ryuki, con el ojo derecho cerrado y la lengua de fuera— ¡Pero no te preocupes, chica, todo estará bien porque estoy aquí!
Y en ese momento, Lillie de verdad sintió que ya no podía soportarlo. Hubo algo en esas palabras, tan similares a las que la habían ayudado a enamorarse de Ash, que la irritaron enormemente. No quería seguir en presencia de alguien tan inconsciente y molesto como la persona que estaba frente a ella. La forma en la que su cuerpo la expresó fue, cuando menos, curiosa.
Lillie Aether había convivido los últimos dos años con Ash Ketchum, y entre los Pokémon del chico había uno con un carácter bastante fuerte. Su nombre era Peke, una Ninetales de Kanto con bastantes particularidades en su ser más allá de ser variocolor. La más icónica (la que se le había quedado pegada a Shiron y por ende, a ella) era la costumbre que la Ninetales tenía de aporrear el suelo cuando se frustraba.
Varios se sorprendieron al ver como la, en apariencia, siempre serena Lillie Aether comenzaba a golpear repetidamente el suelo con su pie izquierdo. Era tal la frustración de la rubia que una pequeña lágrima se asomó por su ojo derecho. Ribombee trató de decirle que se calmara, cosa que pareció funcionar en gran medida. Lillie, sin embargo, no perdió el gran ceño fruncido en su rostro.
—¡Estoy harta de ti!— exclamó, señalándolo— ¡Pusimos unas condiciones y las has estado ignorando como te ha dado la gana! ¡Eres la persona más petulante, altanera, molesta y desesperante que he conocido en muchísimo tiempo! ¡Y eso que solo te conozco desde hace una hora!
Ryuki parpadeó varias veces y luego, se rascó el mentón.
—Ya, bueno… ¿Vas a seguir llorando o vamos a pelear?— le preguntó con una sonrisa, apuntando con un pulgar a unos enemigos que venían a sus espaldas.
Lillie abrió los ojos de par en par y, sin decir palabra, se dio la vuelta.
—¡Tú haz lo que quieras!— exclamó, dándole un toquecito a Ribombee— ¡Nos vamos!
La mosca vio a su entrenadora y luego a Ryuki. Hizo eso por cinco segundos, hasta que finalmente vio con enojo al entrenador de Kommo-o. Apartó la mirada con un movimiento brusco de cabeza, siguiendo luego a su entrenadora.
—¡Ey, ¿a dónde vas?!— le gritó Ryuki— ¡El combate sigue! ¡EYYY!
Lillie se giró una última vez.
—¡Voy a seguir la estrategia que tenía planeada desde un inicio! ¡Tú haz lo tuyo y déjame en paz!— y sin decir nada más, se perdió entre el polvo y el humo.
Ryuki se quedó estático por un segundo. Al instante siguiente, su ceño estaba fuertemente fruncido. Si era honesto, Ryuki recordaba pocas cosas de las que Lillie le había dicho, pues consideraba que ella hablaba demasiado. Generalmente solo la oía, pero sin ponerle realmente atención a los que él consideraba, eran berrinches. Lo que sí recordaba bien era su "estrategia".
—Golpear y huir.
Ryuki consideraba a Lillie como una persona aburrida, quejumbrosa y algo malagradecida (pues él estaba haciendo todo el trabajo y ella solo le recriminaba pequeñeces), pero creía que era alguien digna. Necrozma, la bestia que había matado a sus abuelos, dijo abiertamente que a quién más quería muerta era a ella. Había sido ella misma quien planeó la derrota de aquel milenario monstruo. Había decidido entregar su vida por un bien mayor. Por todas esas cosas, Ryuki nunca creyó que ella sería una cobarde, y si había algo que Ryuki odiaba, era a los cobardes.
—¡La alianza de la participante Lillie y del participante Ryuki se ha roto por diferencias de opiniones!— exclamó el comentarista. Las cámaras enfocaban al cabizbajo entrenador de Kommo-o— ¡¿Qué hará Ryuki ahora que se ha ganado la atención de todos pero ha perdido a su única aliada?!
El comentarista tenía razón. Los métodos de Ryuki, tan llamativos y violentos, le habían valido el descontento de la gran mayoría de rivales. Muchos querían deshacerse él porque representaba una amenaza, pero todos los que lo tenían como objetivo lo hacían porque era increíblemente "ruidioso" (ruidoso y odioso). Más de lo normal.
—¡Hitmonchan, Ultrapuño!
—¡Lycanroc, Roca veloz!
Tanto el tipo Lucha (con su puño derecho brillando), como el tipo Roca (que brillaba completamente), salieron disparados en contra del Kommo-o de Ryuki, el cual les daba la espalda. Justo antes de que pudieran llegar, el Pokémon tipo Dragón los detuvo con sus extremidades superiores, sorprendiendo a todos por el vertiginoso tiempo de respuesta.
—¡Estréllalos y mándalos a volar!— ordenó Ryuki con ferocidad.
Kommo-o movió con rapidez sus patas superiores, haciendo que los cuerpos de Hitmonchan y de Lycanroc chocaran entre sí. Acto seguido, los lanzó como si fueran muñecos de trapo hacia un Alakazam que estaba conjurando un Psicocarga, así como contra un Audino que intentaba usar Voz cautivadora.
—¡Acábalos! ¡ONDA CERTERA!
Kommo-o creó una gran esfera de energía entre sus patas y, con brusquedad, la disparó hacia el frente, de forma que chocó contra todos los enemigos. El marcador pasó de mostrar el número cuarenta y dos a mostrar un treinta y ocho. Esta vez, Ryuki no celebró en lo más mínimo.
—¡VENGAN!— exclamó, mostrándole sus colmillos a los oponentes.
Fue atacado desde la distancia y de cerca, pero eso no pareció amedrentarlo ni a él ni a Kommo-o. El tipo Dragón conectó un uppercut contra un Gumshoos que se lanzó sobre él, para después usarlo para bloquear una Bola sombra y estrellarlo contra un Sawsbuck que amenazaba con embestirlo con Asta drenaje. Estando en el suelo, Kommo-o remató al tipo Planta con un Foco resplandor que le impidió seguir moviéndose. Los pesos pesados llegaron en el momento en el que un Bewear, un Machamp, un Primeape, un Pangoro y un Hitmontop rodearon a Kommo-o.
—¡No podrá contra todos! ¡Derríbenlo!— ordenó el entrenador del Machamp, sonriendo.
Kommo-o vio en todas direcciones, pero no parecía preocupado en lo más mínimo. Justo cuando todos se lanzaron sobre él, escuchó la orden de su entrenador.
—¡FRAGOR ESCAMAS!
Sus escamas vibraron y produjeron un estruendo tan potente y ruidoso que impidieron el avance de todos los oponentes. El daño no solo fue más que decente, sino que le dio a Kommo-o el tiempo suficiente para actuar. Con su cola golpeó a Primeape y Pangoro, marcando distancia. Sujetó a Hitmontop por la cabeza, alertando al entrenador de éste.
—¡H-Hitmontop, Triple patada!— exclamó, exaltado ante la peligrosa situación.
El pequeño tipo Lucha intentó comenzar a girar, pero antes de poder hacerlo fue arrojado medio metro hacia el cielo, de modo que Kommo-o pudo sujetarlo por la pierna derecha. Como si de un garrote se tratara, el Dragón golpeó a Bewear con Hitmontop, haciéndolo perder el equilibrio y caer sobre Machamp.
—¡Ya fue suficiente! ¡Primeape, Combate cercano!
—¡Pangoro, Puño hielo!
El mono bufó con fuerza y golpeó sus nudillos, arrojándose rápidamente contra Kommo-o al igual que el panda, quien lanzó un zurdazo directamente contra el rostro del dragón. Kommo-o fue más rápido. Se agachó a gran velocidad y con su cola golpeó las piernas de Pangoro, haciéndolo perder el equilibrio. Una vez que el tipo Siniestro perdió la postura, el tipo Dragón no tuvo dificultades para jalarlo del brazo que tenía extendido hacia él, cambiando de lugares. Antes de que Primeape se diera cuenta, estaba conectando sus ataques en contra de Pangoro.
—¡Oye, ¿qué rayos haces?!— le preguntó el entrenador del panda al del mono.
—¡N-No fue mi culpa, él…!
No pudieron seguir hablando. Con otro poderoso coletazo, Kommo-o lanzó a los dos tipo Lucha en contra de los otros tres que apenas estaban volviendo a levantarse. Acto seguido, el Dragón arrojó una Onda certera contra los cinco, dando de lleno. Ryuki estuvo a punto de girarse hacia otro lado cuando, de pronto, cuatro de los cinco oponentes se pusieron de pie, jadeando.
—¡Pangoro no puede continuar!— es escuchó a la distancia.
Ryuki exhaló aire. En ese momento, muchos pensaron que se parecía a un Charizard expulsando las llamas residuales tras un Lanzallamas; como si se estuviera enfriando. En la mente de Ryuki, sin embargo, solo había molestia. Quería quitarse de encima a todos esos donnadies. Había una cobarde a la que quería derribar.
Gladio estaba terminando de secarse la cara cuando su celular vibró varias veces. Lo sacó de su bolsillo, lo desbloqueó y abrió los mensajes que le habían llegado.
Selene: ¿Qué tal el combate de Lillie? ¡La batalla de Elio y el jefe está siendo tan espectacular como me imaginé!
Selene: ¿Lillie lo está haciendo bien?
Selene: ¿Me podrías enviar un vídeo?
Selene: Hoooolaaaa…
Apenas llegaban los mensajes, aquella palomita azul aparecía en cada uno de ellos. Gladio ni siquiera era consciente de la confirmación de lectura, pues su cabeza estaba en otro lugar: El combate de Lillie. A toda velocidad, guardó su teléfono en su bolsillo y salió corriendo del baño.
Selene se levantó bruscamente, con el ceño fruncido y Pikachu entre sus brazos. Todos voltearon a verla.
—¡Vuelvo enseguida!— exclamó antes de que pudieran decirle algo.
Hau y Rotom voltearon a ver a los padres Asutoro, quienes se veían tan confundidos como ellos y el resto de amigos de Ash. Todos vieron como Pikachu era arrastrado fuera del estadio por Selene.
—¿La… seguimos?...— le preguntó Hau a Tsukishima.
—Habrá ido al baño… Supongo…— murmuró el padre de Selene.
—¿Con Pikachu?— interrogó Asahi.
Se quedaron en silencio por un momento. Hau se levantó, volteando a ver a los amigos de Ash.
—Vuelvo en un…— señaló el lugar por el que Selene se había ido, recibiendo un asentimiento general.
—Ojalá no sea nada malo— le deseó Iris, viéndose ligeramente preocupada.
Mahalo dio una pequeña cabeceada y salió corriendo detrás de su amiga. Con enorme confusión, el resto de presentes intentó concentrarse en el combate.
—¡Ariados no puede continuar!
La cabeza del Metagross de Elio dejó de brillar. Un pequeño suspiro emergió de él y entonces, le sonrió a su entrenador. Asutoro vio la señal.
—¡VOLVEMOS AL RUEDO!— exclamó con fuerza. Una enorme sonrisa estaba pintada en su rostro. Ketchum volteó a verlo y sintió una gran emoción; corrió hacia él con la mano alzada.
—¡Vamos, Elio!
Asutoro y Ketchum corrieron hacia el otro, chocando los cinco a mitad del camino para luego seguir avanzando en direcciones opuestas. Al mismo tiempo, ambos se detuvieron.
—¡Poipole/Metagross…!— con grandes sonrisas y brillantes ojos, señalaron hacia el frente— ¡Bomba lodo/Puño meteoro!
El pequeño Ultraente disparó un Bomba lodo que chocó fuertemente contra un Shiinotic, salpicando también en un Politoed cercano. Mientras que el tipo Planta cayó al instante, el tipo Agua simplemente resintió el repentino envenenamiento.
Metagross, por otro lado, se lanzó hacia el frente con un poderoso Puño meteoro que arrasó con un Octillery, un Glaceon y un Wigglytuff. Octillery logró mantenerse en pie, pero los otros dos Pokémon cayeron por el golpe y el cansancio acumulado durante todo el Battle Royale.
Con solo treinta y dos Pokémon restantes en el campo de batalla, inició la recta final. Al instante, más de veinte entrenadores fijaron su mirada en el dúo de Kanto. El razonamiento de los nuevos enemigos era sencillo: "Por muy fuertes que sean, el Battle Royale debe de haberlos cansado", y era cierto. Poipole se sentía algo mareado por la cantidad de ataques que había usado, mientras que a Metagross le escocía bastante el cuerpo por la tensión en sus puntos de articulación. Sin importar cuán fuerte fuera una persona al final de una batalla campal siempre terminaría desgastado. Lo que no pensaron la mayoría de esos entrenadores fue que, al igual que Ash y Elio, ellos también estaban cansados, y si lo pensaron, intentaron convencerse de que solo necesitaban un último empujón.
Ash Ketchum y Elio Asutoro pronto demostraron ser un combo de lo más explosivo. El Representante del día y el Flautista del sol, sin duda alguna, brillaban.
Espalda con espalda, ambos kantoneses giraban en busca del oponente que mayor facilidad tenían de derribar. Poipole atacó con Doble rayo a un Maractus, mientras que Metagross asestó un poderoso Puño bala en contra de un Gigalith. Pero no solo atacaban al enemigo que veían más conveniente, sino que también cubrían al otro.
—¡Cabezazo zen!— ordenó Elio, señalando a un Gallade que iba directo hacia Poipole. Con su frente, Metagross interceptó el Psicocorte del tipo Lucha y, tras ganar el corto forcejeo, lo derribó al suelo.
—¡Bomba lodo!— Ash rápidamente notó como un Marowak de Alola se lanzaba sobre Metagross con Rueda fuego. El chorro de veneno golpeó de lleno a Marowak, quien no pudo seguir usando su ataque y cayó al suelo entre jadeos— ¡Doble rayo!
—¡Cabezazo zen!
Hubo un rápido intercambio de objetivos. Poipole apuntó a Gallade y Metagross a Marowak. El poderoso rayo de energía no permitió que Gallade mantuviera la guardia por mucho tiempo, lo que terminó en su derrota. Marowak no fue capaz de soportar el peso de Metagross contra su cuerpo. Antes de que el tipo Acero pudiera reincorporarse, fue golpeado por el Tajo umbrío de un Zoroark, haciéndolo retroceder.
—¡Puño ba…!
—¡Doble rayo!— ordenó Ketchum, señalando directamente al tipo Siniestro.
Poipole disparó y el movimiento súpereficaz fue suficiente para hacerlo caer casi al instante. Ahora que estaba libre de Zoroark, los ojos de Elio volaron hacia otra dirección. Notó como un Grumpig intentaba usar Psíquico contra Poipole, por lo que rápidamenTe reaccionó.
—¡Metagross, lanza a Zoroark! ¡YA!
El tipo Acero ni siquiera dudó al tomar al seminconsciente tipo Siniestro por la pata inferior derecha, arrojándolo directamente contra el Grumpig. Psíquico chocó contra el cuerpo del zorro, cancelándose al instante. Lo siguiente que chocó fue Zoroark contra el cerdo, quien rodó por el piso por el impacto. Elio casi suspiró del alivio al librarse de Grumpig, pero tuvo que reaccionar ante el grito de Ash.
—¡Cuidado!— el paletiano agitó con fuerza el brazo izquierdo— ¡Bomba lodo!
El movimiento tipo Veneno chocó contra un Gourgeist, quien había intentado usar Sombra vil contra Metagross. Antes de que Elio pudiera reaccionar, un Pulso dragón golpeó fuertemente a Poipole, arrastrándolo varios metros.
—¡YA LO TENGO!— escucharon exclamar por detrás. Asutoro se giró rápidamente, viendo a un Druddigon y a su entrenador— ¡ATAQUEN!
Justo cuando Pulso dragón terminó, Poipole fue derribado al suelo por una Hidrobomba, lo que hizo que Ketchum abriera los ojos de par en par.
—¡Poipole, intenta usar Doble rayo contra el suelo a mi señal!— exclamó. Vio como Elio cargaba rápidamente contra el Druddigon.
El pequeño Ultraente tenía un gesto de dolor en el rostro. Pese a su dolor, él asintió. Ash sabía que, con Hidrobomba aplicando presión, Poipole no podría atacar, por lo que estaba esperando el momento justo en el que el chorro de agua terminara. Justo cuando pasó, separó los parpados con fuerza.
—¡AHORA!
Poipole intentó usar Doble rayo, pero un Puño drenaje cortesía de un Lucario chocó contra él, mandándolo a volar contra una de las paredes. Ketchum frunció el ceño.
—¡Doble rayo contra el muro! ¡Recupera la compostura!
—¡El participante Ash está siendo fuertemente presionado! ¡Su Poipole es fuerte, pero ¿su pequeño cuerpo podrá aguantar todo lo que le está cayendo?!
Esta vez, Poipole sí logró llevar a cabo la orden. Cuando logró detenerse, Ash vio todo el panorama. Estaba alejado de Elio y cinco Pokémon cargaban directamente contra el pequeño Ultraente, quien no tenía mucha experiencia enfrentando enemigos simultáneos en solitario. Sus ojos ubicaron rápidamente a su compañero. Abrió la boca.
—¡HAZLO, ELIO!
Inmediatamente después de que aquel Druddigon cayera por el Puño meteoro de Metagross, Elio mostró su muñeca. Sin hacer el más mínimo sonido y sin el menor vacile, la Pulsera Z que portaba con él comenzó a brillar. Ese simple gesto puso en alerta total a todos los oponentes. Quienes atacaban a Ash cambiaron de objetivo al instante, comenzando a correr contra Elio. Se detuvieron de repente al ver como la Superpulsera Z en la muñeca de Ketchum emitía un intenso brillo.
—¡¿DOS AL MISMO TIEMPO?! ¡Los participantes Ash y Elio han decidido utilizar sus ases bajo la manga en este momento de enorme tensión!
Al mismo tiempo, los pasos de Agujero negro aniquilador y Hélice trepanadora comenzaron a ejecutarse. Esto planteó un dilema enorme en los entrenadores, quienes tuvieron que decidir a qué enemigo apuntar. Al parecer, la conclusión final de la enorme mayoría fue que atacar a Ketchum era la opción más sensata. En la arena, de pronto, emergieron un tercer y un cuarto brillo. Un tipo rubio y musculoso, igual que uno de pelo negro y delgado, se convirtió en el foco de una porción de las cámaras. Frente a ellos había un Mienshao y un Bisharp, respectivamente. Los movimientos elegidos parecían ser Ráfaga demoledora y un segundo Agujero negro aniquilador.
—¡LOS PARTICIPANTES CHAD Y VIRGILIO UTTILIZAN SUS MOVIMIENTOS Z TAMBIÉN!— el éxtasis podía oírse en la voz del comentarista— ¡¿Pero lo lograrán a tiempo?! ¡El vacilar podrá costarles caro!— soltó un sonido de sorpresa— ¡AQUÍ ESTÁ!
Y tenía razón. Había sido ese pequeño vacile el que le había permitido a Ketchum terminar de utilizar su Movimiento Z. Todos vieron con terror como la energía se traspasaba de la Superpulsera a Poipole, haciendo que éste brillara intensamente. Tras tres segundos en los que se esperó ver un Agujero negro aniquilador en el campo de batalla, lo único que sucedió fue que Poipole lucía un mejor semblante gracias a un aura dorada que lo rodeó. Ash sonrió ampliamente al ver la visible confusión en el rostro de los oponentes.
—Mordieron el señuelo.
Entonces se escuchó.
—¡HÉLICE TREPANADORA!
El sonido del viento al ser cortado por un objeto a toda velocidad vibró en los tímpanos de todos. La gente estaba tan centrada en el Poipole de Ash que olvidaron por completo al Metagross de Elio, quien cargaba por todo el campo de batalla con su poderoso Hélice trepanadora. El gigantesco taladro arrasó con todo lo que se encontró a su paso, incluyendo a los Mienshao y Bisharp de Chad y Virgilio. Muchos intentaron huir, pero fue tal el impacto y era tanta la velocidad de Metagross que les fue imposible.
Expresiones de sorpresa y ojos abiertos de par en par se vieron por todo el campo de batalla. Fueron pocos los que comprendieron qué había sucedido. Hapu era una de esas pocas. Con una sonrisa, vio como Metagross golpeaba duramente a un maltratado Camerupt para, finalmente, dejar de girar cual taladro.
—Nada mal— pensó, cerrando los ojos y abriéndolos poco después. Contó rápidamente los recién caídos en combate, llegando a una cifra que devolvió su sonrisa. Se obligó a quitarla. Con sus manos, indicó que era todo. Veintiséis menos diez eran dieciséis.
Apenas un segundo después de que Hapu hiciera ese gesto, se escuchó un fuerte pitido seguido de aquellos estruendos tan parecidos a fuegos artificiales.
—¡SE TERMINÓ!— gritó el comentarista— ¡Luego de una jugada increíblemente inteligente por parte del participante Ash, el participante Elio derribó a tantos Pokémon como su Movimiento Z se lo permitió! ¡UN FINAL QUE DEBE VERSE PARA CREERSE, DAMAS Y CABALLEROS!
Se escucharon murmullos al inicio, los cuales se fueron expandiendo por todo el estadio. La incredulidad poco a poco se fue convirtiendo en sorpresa conforme la siguiente información se esparcía: "El único movimiento Siniestro de Poipole es Maquinación". Aunque los foráneos necesitaron más explicación al respecto, los nativos de Alola lo comprendieron de inmediato. Fue una reacción tardada, pero al final, la confusión se convirtió en un bullicio que se transformó en un rugido. Ash Ketchum y Elio Asutoro lo habían logrado.
Desde las gradas, todos los amigos y familiares de los azabaches vieron como corrían hacia el otro. Elio saltó y Ash lo atrapó. Con Asutoro en brazos, Ketchum comenzó a girar mientras celebraba y reía. Esas eran expresiones realmente radiantes.
—¡El Battle Royale de Ash y Elio ya terminó!— escucharon exclamar.
Chris y Lana estaban pegados a uno de los bordes del campo de batalla, por lo que estaban realmente cerca de las gradas. Gracias a esa cercanía podían escuchar todo tipo de comentarios. La gente no hablaba del Battle Royale que se desarrollaba frente a sus ojos; hablaban sobre el combate de dos personas que ni siquiera estaban ahí.
—¡No debí haberme quedado dormido, joder! ¡Dicen que el final dejó a todos con la boca abierta!
—¡Bro, estoy viendo el resubido!
—¡Pásame el link!
—¡Ojalá hubiera alcanzado lugar para el Battle Royale del Dúo Solar!
—¡OH! ¡¿Y si le ponemos Solarshipping al shipp de Elio y Ash?!
—¡¿Por qué siempre haces eso?!
Lana frunció fuertemente el ceño y Chris lo notó. Él también estaba frustrado. Tal vez no tanto como Saltagua, pero definitivamente lo estaba. Lo pareciera o no, Chris tenía orgullo, y su orgullo estaba siendo herido por la forma en la que los presentes los ignoraban totalmente.
—Es normal— dijo, haciendo que Lana volteara a verlo tras ordenar un Hidrobomba que impactó a un enemigo a meros de distancia—. Conociendo a Ash y a Elio, seguramente dieron un espectáculo sumamente visual. Tú sabes, explosiones y brillitos por todas partes— le sonrió a la Capitana con la mayor confianza posible—. Se sorprenderán cuando vean el resultado final de nuestro plan.
Lana también sonrió. Su sonrisa, contraria a la de Chris, sin duda era intimidante.
—Si quieren explosiones y brillitos se los daremos.
—Sí— asintió Hokulani. Vio hacia los enemigos y decidió el plan de acción—. Separémonos por un momento, ¿de acuerdo?— al ver la forma en la que Lana volteo a verlo, se apresuró a explicarse— Si los entorpecemos lo más que podamos, entonces las probabilidades de acabar con un gran número de ellos será mayor. Yo me infiltraré con Rotom y utilizaré Onda trueno contra todos los que pueda. Intenta lograr lo más que puedas con Rayo hielo.
Lana lo entendió y le levantó un pulgar. Se le ocurrió una adición todavía mejor al plan de Chris.
—Usemos nuestros Movimientos Z desde lados opuestos. La vieja y clásica táctica de pinza— los ojos de Chris brillaron al oír eso—. Tú sabes, la que estaba escrita en ese libro que tanto le gusta a Liam. Según lo que decía, es mejor dejar una vía de escape. Un enemigo totalmente acorralado luchará con más fiereza, y no queremos eso.
—¡Eres una genio, Lana!— exclamó Chris. Él había desarrollado el plan inicial, pero esa pequeña observación por parte de Saltagua había terminado de definirlo al completo.
Saltagua sonrió con confianza.
—Lo sé— y dicho eso, corrió hacia su extremo correspondiente del campo de batalla—. ¡Avísame con una Hidrobomba cuando estés listo!
Hokulani se quedó en el sitio por algunos segundos más. Sus piernas temblaron por un momento ante un único pensamiento:
—Ella es tan genial…
Reaccionó ante los constantes empujones de Rotom. No vio a su Pokémon a la cara por la vergüenza. Sin decir nada, corrió en dirección contraria a Lana. El pelirrojo vio el campo de batalla, notando el combate tan extremadamente desorganizado y caótico que se estaba llevando a cabo justo al lado de uno de los bordes del campo de batalla. Se fijó en el marcador, notando que quedaban cuarenta y siete oponentes, lo que significaba que todavía debían caer otros treinta y uno para que el Battle Royale terminara. Hokulani notó que, aproximadamente cada minuto, el contador bajaba en un promedio de dos números. Eso no era bueno.
Chris había ideado este plan para que la larga preparación tuviera un resultado impresionante que dejara a todos boquiabiertos. De nada serviría haber orquestado todo eso si al final los enemigos se derribaban entre sí. Al ritmo al que iban las cosas, de verdad parecía que eso sucedería. Pero no podía pasar. Necesitaban eso. Él lo necesitaba. Lana lo necesitaba. Quería que ella no se sintiera menos que los demás. Quería que el estadio le aplaudiera a ella tan fuerte como le habían aplaudido a otros. Lana era su número uno; quería que el mundo la viera de esa manera.
Llegó al punto que consideró correcto y entonces, señaló al frente.
—¡Onda trueno, Rotom!
La lavadora se elevó hacia el cielo y ahí, comenzó a dejar caer esporádicas ondas eléctricas, las cuales caían sobre un incauto al azar. Ninguno parecía tener intención de encontrar al autor de Onda trueno, pues en ese escenario plagado por el caos, realmente era difícil ver más allá de las narices propias. Sin embargo, sí había quienes detectaron al Rotom que volaba sobre sus cabezas. Múltiples tipos Volador se fijaron en el Pokémon y al instante, se abalanzaron contra él. Chris vio esto con algo de frustración.
Rotom logró conectar un Onda trueno contra un Noivern que iba directo contra él, alcanzó a esquivar por los pelos un Tajo aéreo de un Crobat y fue impactado por el Escaldar de un Pelipper. Pero Chris claramente no estaba solo. De una ubicación desconocida para el pelirrojo, un Rayo hielo golpeó fuertemente a un Vikavolt enemigo, quien cayó en picada. Hokulani no lo sabía al cien por ciento, pero estaba seguro de que eso había sido gracias a ella. Aunque sonrió, supo que no tenía que confiarse, especialmente ahora que algunos Pokémon en tierra habían comenzado a atacar.
Un Rhyperior había utilizado un poderoso Avalancha hacia los cielos. Parte del ataque sí que había golpeado a Rotom, mientras que lo demás golpeó con ferocidad a los tipo Volador que giraban alrededor del Pokémon de Chris. El Capitán decidió cambiar su enfoque y apostar por algo muchísimo más arriesgado: ir directo a la boca del lobo.
Era cierto que, estando entre toda la multitud, Chris exponía a Rotom a ser golpeado por ataques que fueran dirigidos a él o que lo alcanzaran por accidente. Sin embargo, este plan también tenía un lado bueno. Estando entre todos los enemigos, Rotom no sería un blanco tan atractivo como estando en el cielo, sin mencionar que le sería mucho más sencillo el utilizar Onda trueno.
Chris casi sintió ganas de reír. Él, de todas las personas, era quien menos esperaba que se lanzara al corazón de la tormenta por su propia cuenta. ¿Tal vez quería lucirse ante Lana? ¿Quería demostrarse algo a sí mismo? ¿O quería demostrarle algo a alguien más? No lo sabía, pero decidió que no tenía importancia.
No podía ver a Rotom, pero sabía que su Pokémon estaba ahí, cruzando entre todos los enemigos para volver hacia él. Pudo notar un rastro de Pokémon paralizados que incluía a seis distintos oponentes. Finalmente, tras casi dos minutos, vio salir a la lavadora. Rotom estaba definitivamente más magullado que antes, señal de que muchos ataques lo habían golpeado, pero podía seguir. Chris miró el marcador y, al ver el número treinta y tres, supo que era hora.
—¡Rotom, Hidrobomba al cielo! ¡Úsala en los intervalos que te diga!
El tipo Eléctrico asintió, apuntando sus extremidades hacia el cielo y disparando el chorro de agua.
A varios metros de distancia, en el lado opuesto al que estaba Chris, Lana vio como varios chorros de agua se elevaban al cielo. No le costó mucho darse cuenta de que eso era código morse. "Listo", era lo que decía.
—Tan típico de Chris…— murmuró, viendo a Vaporeon— ¡Vamos!
El Pokémon asintió, saltando frente a su entrenadora. Juntas habían logrado congelar a dos oponentes, además de hacer daño a varios y debilitar a tres. Ese era, sin duda alguna, el último esfuerzo que harían por el momento.
Al mismo tiempo, pero en diferentes lugares, dos Pulseras Z comenzaron a brillar. Era tal el desorden que había en el campo de batalla que fueron pocos los que notaron aquel brillo. Los demás lo notaron cuando se escuchó al comentarista gritar:
—¡Los participantes Lana y Chris utilizan sus Movimientos Z al mismo tiempo! ¡¿Qué sucede con esta increíble coordinación?!
Aquellos que se encontraban en el rango de ataque de ambos movimientos voltearon en las dos direcciones. La izquierda estaba bloqueada. La derecha estaba bloqueada. No había camino por delante. Solo podían hacer una única cosa: avanzar. Rápidamente el combate se interrumpió, pues todos los enemigos habían comenzado a correr desesperadamente hacia el frente. Fue gracias a eso que, por un momento, los ojos de Lana y Chris se encontraron. Pese a la distancia, ninguno necesitó palabras para comunicarse con el otro.
Gigavoltio destructor e Hidrovórtice abisal terminaron de ejecutarse exactamente al mismo tiempo. Justo cuando la energía se transmitió de las Pulseras Z a los Pokémon, ambos Capitanes separaron los labios. Nunca imaginaron que decir lo que iban a decir podría sentirse tan bien.
—¡GIGAVOLTIO DESTRUCTOR/HIDROVÓRTICE ABISAL!
Una enorme masa de electricidad apareció frente a Rotom. Vaporeon creó un gigantesco torbellino de agua. Los dos gigantescos ataques avanzaron al mismo tiempo hacia los enemigos, quienes claramente eran más lentos que los Movimientos Z. En cuestión de segundos, ambos Movimientos Z colisionaron entre sí, atrapando a los Pokémon que no habían logrado huir.
La masa de agua y la de electricidad comenzaron a deformarse; absorbiéndose una a la otra por momentos. Tras grandes turbulencias, finalmente llegó la tan esperada explosión. Una gigantesca onda expansiva obligó a todos a cerrar los ojos. Si quedaba algo del Danza lluvia de Lana, la presión del viento sin duda alguna lo había desecho.
—¡UNA COLISIÓN IMPRESIONANTE!— se escuchó gritar al comentarista— ¡¿CUÁNTOS HABRÁN SIDO CAPACES DE SOPORTAR SEMEJANTE ATAQUE?!
Chris y Lana, quienes jadeaban al igual que sus Pokémon, tuvieron la respuesta un poco antes que los demás. Cuando el humo se disipó, el resultado fue tan claro como impactante. Al no poder creerse sus estimaciones iniciales, los Capitanes contaron rápidamente a los enemigos derribados. Justo cuando terminaron de hacerlo, se escuchó hablar a Nanu.
—Ehm… Debido a que solo quedan ocho Pokémon en pie, cuando deberían de ser dieciséis, daremos por terminado el Battle Royale— anunció, generando una enorme sorpresa por todo el estadio—. Revisaremos las grabaciones y nuestros datos. Cuando lo hagamos, daremos a conocer a los otro ocho entrenadores que podrán avanzar a la siguiente ronda.
Un pitido se escuchó, seguido de aquellos estruendos.
Desde las gradas, Mallow y Kiawe veían con la boca bien abierta. En un Battle Royale a veces sucedía que cayeran dos o tres oponentes más de los que deberían, pero jamás habían visto semejante cantidad. Ocho Pokémon de más era…
—Un record mundial…— se escuchó decir por los altavoces— ¡Según el libro de los records Guinness, el mayor excedente de participantes derrotados en un Battle Royale era de seis! ¡Lana Saltagua y Chris Hokulani superaron ese record con ocho! ¡IMPRESIONANTE!
Y por fin, el público explotó. Chris miró con gran sorpresa hacia todos lados. Veía enormes sonrisas, gritos, aplausos. El público los estaba… animando. El mismo público que había despreciado su Battle Royale, ahora lucía totalmente vigorizado. También escuchó aplausos dentro del propio campo de batalla, lo que lo hizo voltear a ver. Los oponentes que quedaban en pie, así como aquellos derrotados, aplaudían aquella demostración de inteligencia. Los mismos oponentes que los habían subestimado.
Las mejillas de Chris se sonrojaron y su corazón se sintió realmente cálido. Aunque estaba siendo el centro de atención, no se sentía nervioso ni mucho menos. Se sentía… querido.
—Sienta bien, ¿no?— se giró rápidamente, encontrándose con Lana. Su mirada de batalla se había ido y ahora solamente le sonreía al igual que Vaporeon. Se estaba retirando del rostro el agua y el sudor— Tú plan funcionó, Chris.
Hokulani echó un último vistazo a sus alrededores y finalmente, negó. La vio con una sonrisa.
—Nuestro plan— corrigió—. Nuestro plan funcionó.
—Supongo— rio Lana.
Con fuerza y una enorme satisfacción, ambos se abrazaron. Habían demostrado que no eran menos que nadie. Ellos eran Capitanes.
—Avanza y Roca afilada.
Granbull corrió contra Gengar, haciendo emerger columnas de roca justo debajo de él. El tipo Fantasma logró esquivar por los pelos al levitar más alto. El perro rompió algunas de las rocas con poderosos puñetazos, creando lanzas que arrojó con fuerza hacia Gengar. El fantasma esquivó la mayoría, pero una sí que alcanzó a golpearlo. Cayó al suelo.
—Triturar.
El tipo Hada se lanzó directamente contra el derribado oponente. Al verlo acercarse tanto, Francine dio su siguiente orden.
—¡Brillo mágico!
Todo el cuerpo de Gengar brilló. El repentino resplandor solo detuvo a Granbull un segundo, el cual usó para cerrar los ojos. Se arrojó directamente hacia donde había estado Gengar y mordió con fuerza. Sus mandíbulas se cerraron sin nada entre ellas, pues el oponente ya no estaba por ningún lado. Granbull, haciendo uso de su olfato, detectó la ubicación de su rival. Evadió un Bomba lodo dando un paso hacia atrás y con un ligero movimiento de espalda. La masa de veneno chocó contra el suelo, no muy lejos de él. Sin que Mina ni Granbull lo notaran, Francine sonrió. En un momento, esa sonrisa se borró.
—Terremoto.
Aprovechando que Gengar tenía medio cuerpo enterrado en el campo de batalla, Granbull dio un poderoso pisotón que mandó una fuerte onda sísmica hacia el enemigo. El Pokémon de Francine logró salir por los pelos, pero sintió una leve sacudida que lo aturdió por un momento. Mina vivía de esos pequeños momentos. Para cuando Gengar abrió los ojos y captó la orden de su entrenadora, Granbull ya estaba con las mandíbulas abiertas sobre su brazo. No logró esquivar a tiempo.
—¡Bomba lodo, Gengar!— exclamó Francine con velocidad.
El tipo Fantasma, quien tenía una mueca de dolor en el rostro, disparó una burbuja de veneno que Granbull esquivó al dar una voltereta hacia adelante. Por la voltereta, Gengar giró violentamente, cayendo de espalda al suelo apenas Granbull tocó tierra con sus patas.
—¡Bomba lodo!— volvió a gritar Francine. Esta vez su ceño se frunció más de lo normal.
Gengar no se arriesgó a disparar contra el cuerpo del oponente, por lo que apuntó directamente al suelo. Granbull saltó de nuevo, zarandeando violentamente al fantasma, pero esta vez estaban preparados. Justo antes de que el tipo Hada tocara el suelo, Gengar escupió veneno sobre el lugar en el que caería. Granbull aterrizó sobre el charco de veneno, por lo que inmediatamente trató de retroceder de un salto con el oponente aún sujetado por sus mandíbulas. Lo habría hecho de no ser porque, al estar en mitad del aire, Gengar logró conectar sin fallar un Bomba lodo que obligó a Granbull a soltarlo. Apenas estuvo libre, el tipo Veneno desapareció en la tierra.
—Terremoto— Mina no se veía afectada en lo más mínimo por el movimiento súpereficaz que su Pokémon había recibido—. Pobre Gengar… Eso me recuerda a la vez que Paku le torció el brazo a Kea en el décimo cumpleaños de Kiawe…— por un momento, los ojos de Mina se llenaron de lágrimas— No es momento de pensar en eso.
Cuando Kauai se pasó el pulgar derecho por los ojos, pudo ver como Gengar erraba un Bomba lodo que Granbull esquivó, interrumpiendo así el Terremoto. La Capitana vio como Gengar aparecía en algún lado, disparaba y finalmente huía del lugar. El enemigo siempre fallaba el ataque, pero Mina pensó que no estaría mal hacer que se acercara un poco más.
—Roca afilada.
La estrategia de Mina había cambiado y eso Francine lo notó. Ahora, cada vez que Granbull veía a Gengar, usaba Roca afilada para crear una barrera que obligara al tipo Veneno a estar al alcance del perro si quería atacarlo. La segunda al mando del Team Skull sintió ganas de soltar una carcajada al ver lo fácil que se lo estaba poniendo la Captiana. Ciertamente su fuerza era considerable y su semblante inalterable le ponía los nervios de punta, pero era tonta como Slowpoke.
A ojos del público, el combate entre Mina y Francine no era nada comparado al combate entre Liam y Guzma. Al contrario que el primer combate, aquí Mina mostraba tener el completo dominio de la batalla, mientras que Francine tenía dificultades para siquiera escapar. Muchos pensaron que, al contrario que el líder Skull, su segunda al mando no era la gran cosa. Sin embargo la estrategia de Francine todavía estaba por verse.
Fue cuestión de unos pocos minutos para que Granbull se viera rodeado por columnas de piedra, las cuales bloqueaban al completo todos los ataques procedentes del exterior. La mayor parte de ellas habían sido destruidas por ataques de Gengar, pero, pese a eso, el círculo más interno seguía intacto. Francine decidió que era hora.
—¡Ve por arriba y usa Bomba lodo!— exclamó.
Gengar obedeció los deseos de su entrenadora. Levitó justo por la abertura que había entre la defensa de Granbull y escupió el veneno. El tipo Hada, apenas vio el veneno caer, rompió una de las columnas de roca y volvió a obtener una lanza que utilizó para hacer explotar el ataque. La sustancia tóxica se dispersó por todos lados, sin lograr tocar a Granbull. El perro preparó varias lanzas más, pues sabía que Gengar regresaría. Y en efecto regresó. El tipo Veneno repitió el movimiento cinco veces más, siendo reventadas las burbujas en todas las ocasiones. Justo cuando el oponente estaba por usar un séptimo Bomba lodo, Granbull lanzó una lanza de roca que dio justo en el blanco. Gengar fue arrojado hacia atrás por el impacto, cayendo pesadamente al suelo. Mina vio eso como una oportunidad.
—Triturar— ordenó. En su mente, el razonamiento era sencillo: "Pasa entre las columnas y muerde a Gengar". No contaba con que pasaría lo siguiente…
Apenas puso un pie afuera de su refugio, Granbull hizo un gesto de dolor. De su cuerpo emergieron burbujas moradas que sorprendieron enormemente a Mina. ¿Veneno? ¿De dónde había salido el veneno? Obtuvo la respuesta al ver fijamente los alrededores del lugar, encontrándose con que todo estaba cubierto por los residuos dejados atrás por los constantes Bomba lodo. La Capitana volteó a ver a Francine, solo para darse cuenta de que ella ya estaba escapando del lugar junto a su Pokémon.
—Caí…— murmuró, viendo luego hacia Granbull— Tenemos que darnos prisa. Sería malo que el combate durara mucho más.
Su Pokémon, quien corrió fuera del veneno tan pronto como pudo, asintió. Ambos vieron hacia la pantalla, topándose con el gran número treinta y siete. Solo necesitaban derribar veintiún enemigos más y todo terminaría. Mina y Granbull suspiraron con cierta resignación.
—Si tan solo tuviera Pies rápidos, esto sería muchísimo más rápido…— pensaron ambos, fastidiados. Granbull resintió el veneno y Mina recuperó la compostura— Bueno, da igual. Solo hay que ir por ellos.
El perro asintió y, al igual que su entrenadora, comenzó a correr. No tardaron mucho en ubicar a sus primeras presas. A unos veinte metros de distancia había un grupo compuesto por varios Pokémon, entre ellos Ferrothorn, Zebstrika, Darmanitan y Jellicent. Mina los señaló.
—Terremoto.
Granbull golpeó sus nudillos y justo cuando estuvo por dar un pisotón al suelo, saltó hacia un costado. Una masa de veneno aterrizó ahí donde el tipo Hada había estado momentos antes. Kauai y su Pokémon se giraron al mismo tiempo, encontrándose con el Gengar de Francine. El enemigo volvió a atacar con Bomba lodo.
—Roca afilada— dijo Mina.
El perro ladró con fuerza y las lanzas de piedra volvieron a emerger de la tierra, avanzando rápidamente hacia Gengar. El fantasma logró esquivar justo a tiempo, pero entonces…
—Triturar.
De entre el Roca afilada apareció Granbull, quien había avanzado con cada roca creada. Gengar logró crear un Bola sombra que salió incompleto por las prisas, lo que permitió que los grandes colmillos del tipo Hada alcanzaran a rasguñarlo con fuerza, haciéndolo retroceder inmediatamente. El fantasma desapareció y no había rastro de su entrenadora por ningún lugar. Mina decidió no darle importancia, girándose hacia los enemigos de antes, dándose cuenta de que ya no estaban. O por lo menos, no eran los mismos.
Granbull resintió el veneno nuevamente, lo que hizo que la Capitana mirara hacia la pantalla. Treinta y cinco. Solo habían caído dos, cuando estaba segura de que ella podría haber derribado al menos cuatro…
—Vamos— le dijo a su compañero, quien volvió a correr detrás de ella.
Nuevamente, encontraron a una presa. Un Banette que se encontraba dándoles la espalda mientras atacaba a un Gardevoir a la distancia.
—Triturar— fue la orden de Mina.
Granbull se arrojó directamente contra el desprevenido enemigo y justo cuando estuvo por aprisionarlo con sus mandíbulas, dio un rápido salto hacia atrás. Nuevamente un Bomba lodo había caído justo donde él había estado, alertando también a Banette. Antes de que el tipo Hada se recuperara, el tipo Siniestro logró alcanzarlo con Sombra vil, causando daño; huyó junto a su entrenador después de eso.
Mina se giró hacia Gengar, viendo de reojo como Granbull volvía a resentir el envenenamiento. El fantasma parecía estarse riendo de ella, cosa que la hizo arquear una ceja. ¿Qué era tan gracioso?
—Ya me interrumpió dos veces… Si tanto quiere pelear, ¿por qué no pelea de frente y ya?— se preguntó la Capitana, rascándose la nuca— Que molesto…— señaló al Pokémon— Granbull, Tri…
Pero justo antes de dar la orden, Gengar se alejó a toda velocidad del lugar. Tanto Mina como Granbull se sorprendieron por esto, pero decidieron que era mejor para ellos. Si podían ir por más enemigos, entonces ellos ganarían.
—¿Cómo vas, Granbull?— le preguntó Mina a su Pokémon.
El tipo Hada, quien lucía un semblante realmente tranquilo, le indicó con una cabeceada que estaba bien. El veneno dijo lo contrario.
—Por muy fuerte que seas, el veneno es el veneno, ¿eh?...— el marcador ahora marcaba un treinta y dos. Fijó su mirada en un grupo de aproximadamente siete Pokémon, quienes luchaban ferozmente entre sí— Supongo que hay que ir en grande.
La Pulsera Z de Mina comenzó a brillar y justo cuando la puso frente a su rostro, algo sucedió. Granbull se había visto obligado a esquivar, pues Gengar había vuelto a aparecer con su Bomba lodo. En las gradas se pudo escuchar un sonido de frustración que había salido de Oliver.
—¡La participante Mina intentó utilizar un Movimiento Z, pero nuevamente el Gengar de la participante Francine lo detiene! ¡Granbull debe darse prisa, pues el envenenamiento le tiene los minutos contados!— exclamó el anunciador.
Mina, al escuchar las palabras del comentarista, abrió los ojos de par en par. ¿Ese Gengar la estaba distrayendo para que no atacara a nadie y que Granbull perdiera por el veneno? Ella creía que simplemente se estaba comportando raro o que no se sentía con confianza para pelear.
—Eso explica su sonrisa…— pensó, llevándose una mano al mentón— Ay, ¿ahora qué hago?... Planear se me da fatal, pero…— sintió como se le encendía una bombilla en el cerebro. Luego dejó de sentirlo, pues se le olvidó la idea que acababa de ocurrírsele— Aunque planear no se me da tan mal… Cuando Oliver y yo cumplimos seis meses juntos le preparé una sorpresa y le gustó mucho… Ay, no, ¿qué era lo que estaba pensando?
Escuchó un ladrido y volteó a ver a Granbull. El perro también se había dado cuenta de la estrategia que parecían estar llevando a cabo Francine y Gengar. La mirada de Granbull le transmitió un único mensaje a Mina: "Dejemos que hagan lo que quieran". Mina sonrió y asintió.
—Sí, tienes razón— y nuevamente su Pulsera Z comenzó a brillar.
Sus brazos se extendieron hacia el frente, cruzándose. Justo en ese momento, un Bomba lodo golpeó fuertemente a Granbull, quien no se movió ni cambió su gesto en ningún momento.
—¡IMPACTO DIRECTO! ¡¿La participante Mina ha decidido dejar de defenderse para atacar de frente?!
Ver que Granbull ni siquiera se había defendido de un movimiento súpereficaz de la segunda al mando del Team Skull hizo a muchos sudar. ¿Ese Pokémon era tan fuerte que atacaría sin importar qué? De ser el caso, lo único que simples entrenadores como ellos podían hacer era correr. Gengar vio eso y su ceño se frunció. No hubo más sonrisa.
Lo siguiente que Mina hizo fue crear un corazón frente a ella con sus manos y cuando lo hizo, otros dos Bomba lodo golpearon a Granbull. Ni Kauai ni su Pokémon hicieron nada al respecto y mucho menos reaccionaron ante ello. A continuación, tanto Mina como su compañero se pararon sobre una sola pierna (la cual tenían levemente doblada). Extendieron los brazos hacia los costados, luego retrayéndolos levemente. Finalmente, mientras otra Bomba lodo impactaba a Granbull y éste sufría daño por el veneno, el poder Z pasó de la Pulsera a él. Ese fue el llamado de atención definitivo.
Quienes no habían corrido antes, lo comenzaron a hacer ahora. De entre toda la muchedumbre, por fin se vio a Francine. Ella tenía un rostro de frustración.
—¡Idiotas, no corran todos hacia el mismo…!— pero nadie la escuchaba. Muchos la pasaron de largo, ignorándola por completo. Finalmente, ella también tuvo que huir.
En el rostro de Mina, al contrario que en el de Francine, se vio una sonrisa. Ella no era lista Chris; no era tan ingenioso como Liam; no era tan fuerte como Kiawe; no era implacable como Lana y no tenía la meticulosidad de Mallow. Lo que ella tenía, y en lo que sobresalía, era en su aguante. Si alguien osaba luchar contra Mina Kauai en el apartado de la resistencia, entonces estaba ciertamente perdido.
—Arrumaco sideral.
Granbull resintió el envenenamiento una última vez y finalmente, dio un enorme salto de casi veinte metros de alto. Sacó el pecho, cruzó los brazos frente a él y los bajó con fuerza. De un segundo a otro, una estrella gigantesca, parecida a la creada con Rapidez o Última baza (solo que a proporciones gigantescas), apareció. Granbull tomó esa estrella por una de las puntas y como si no pesara en lo más mínimo, la arrojó cual shuriken hacia los oponentes que escapaban.
Algunos usaron Protección, otros Excavar, varios habían huido por el cielo y otros pocos decidieron luchar directamente al ver que no tenían a donde correr. Al final, el resultado fue el mismo: la estrella impactó.
La onda expansiva generada por la explosión de Arrumaco sideral fue tal que derribó a varios Pokémon voladores del cielo, mientras que otros, los más hábiles, lograron mantener el equilibrio. Gengar fue uno de ellos.
—¡LOGRA CONECTAR! ¡El Movimiento Z de la participante Mina atrapó entre sus garras a varios entrenadores! ¡¿Será este el fin del Battle Royale?!— el comentarista se veía realmente expectante, al igual que el resto del público.
Granbull aterrizó pesadamente contra el suelo, manteniendo aquella expresión firme suya. Mina, al igual que su Pokémon, no parecía realmente cansada más allá de aquel suspiro que dejó salir. Se secó un poco el sudor.
Para cuando la inmensa cortina de humo se disipó, los resultados fueron claros. Treinta y uno menos catorce eran diecisiete, lo que significaba que el combate todavía continuaba.
—¡SOLO UNO MÁS! ¡El Arrumaco sideral de la participante Mina dejó abierta la oportunidad para que…!
Justo cuando el comentarista decía esas palabras, un Weavile emergió de la tierra, justo al lado de Granbull. El perro vio al enemigo con indiferencia y giró sobre sí mismo, conectando un poderoso puñetazo de Carantoña contra su rostro. El tipo Siniestro salió volando, chocando contra una pared y siendo debilitado en el acto. Ante lo inesperado de la situación, muchos tardaron en reaccionar. Al final, se escucharon carcajadas y vítores.
—¡U-UN FINAL DE DIBUJO ANIMADO!— el comentarista se estaba aguantando las ganas de reírse— ¡El Weavile del participante Anthony sale volando como en las caricaturas que veía cuando niño, y eso significa solo una cosa!— un pitido se escuchó, seguido por aquellos estruendos— ¡EL BATTLE ROYALE HA TERMINADO!
Pero Mina no había procesado eso. Su mente estaba ocupada con otra cosa.
—¿Anthony?... El papá de Liam también se llama así… El mundo en serio es pequeño…
Un grito sacó a la Capitana de sus pensamientos.
—¡BIEN HECHO, MINA!— ella volteó de inmediato, sintiendo su rostro enrojecer en el acto. Oliver la veía desde las gradas con una gigantesca sonrisa.
Kauai apartó la mirada y con rapidez, comenzó a caminar hacia la salida del estadio. Mientras caminaba a su lado, Granbull trastabilló y cayó rendido. Antes de que pudiera tocar el suelo, Mina lo hizo regresar a su Poké Ball sin dejar de caminar. Se llevó la capsula a la frente.
—Lo hiciste bien, Granbull. Descansa todo lo que quieras.
A lo lejos, Francine veía todo con enorme frustración. Había estado a solo segundos de derrotar a la Capitana…
Los rápidos pasos se escuchaban por los pasillos y repentinamente, se detuvieron. Gladio, Pikachu y Selene se habían encontrado cara a cara.
—¡¿Selene?!/¡¿Gladio?!— interrogaron al mismo tiempo.
—¿Pikachu?...— el roedor, quien ni siquiera sabía por qué había sido llevado, lucía resignado.
—¿¡Qué haces aquí?!— preguntaron al mismo tiempo— ¡¿No deberías estar viendo el Battle Royale de Elio/Lillie?!
Ambos parpadearon varias veces ante lo raro de la situación. Selene agitó con fuerza la cabeza.
—¡Lo estaba viendo, pero no respondías mis mensajes! ¡Me preocupó que algo malo pudiera pasarte!— exclamó Asutoro. En sus ojos se veía que lo decía en serio.
—Yo solo estaba…— pero Gladio no encontró excusa— Solo estaba pensando…
Selene lo vio fijamente y entonces, le tomó la mano derecha.
—Gladio…— murmuró, acercándose un poco más a él. El rubio se sorprendió por lo repentino de eso— Sé que hay muchas cosas por las que te culpas y de las que te arrepientes, pero… eso no cambia la forma en la que te vemos. Todos nosotros te queremos sin importar qué… El jefe, Lillie, Hau, Rotom, el señor Pikachu, mi hermano… Y por supuesto que yo…— los ojos de Selene se entrecerraron. Gladio vio con intriga como sus ojos mostraban una enorme determinación— Yo te…
—¡USTEDES DOS!— escucharon gritar con fuerza, haciéndolos sobresaltarse. Se giraron, encontrándose con Hau— ¡¿Qué rayos hacen aquí?!
—¡¿Hau?!— preguntaron al mismo tiempo.
—Pikachu…— el tipo Eléctrico ya ni siquiera parecía tener ganas de seguir pensando.
—¡Selene salió corriendo de la nada y de pronto está aquí con Gladio y Pikachu!— Mahalo se cruzó de brazos— ¡El Battle Royale de Ash y Elio ya se terminó!
Selene abrió los ojos con fuerza.
—¡¿Qué?! ¿¡Ya se…?!— su expresión decayó un poco— Ya veo…
Gladio dio un paso al frente, tomando a Mahalo de los hombros.
—¡¿Y el combate de Lillie?!— interrogó. Hau negó, mostrándole su celular.
—Sigue en progreso. Acerola me mandó este vídeo hace dos minutos— en la grabación podía verse a Lillie derribando a un Turtonator con Ribombee.
Aether soltó a Hau y rápidamente, volvió a correr.
—Arceus… ¿Qué les pasa hoy?— se preguntó Mahalo, intrigado. Lo siguiente que sintió fue un golpecito en el hombro. Vio que Selene lo veía con el ceño fruncido— N-No sé qué hice, pero te invito un helado si me perdonas…
—No hay moros en la costa, ¿eh?…— murmuró la rubia al ver como su Pokémon descendía sin ninguna noticia nueva— De acuerdo, avancemos.
Gracias al mapeo aéreo de Ribombee, el Pokémon era capaz de guiar a su entrenadora por zonas seguras en las que casi no se veían Pokémon pero que no estaban lo suficientemente vacías como para que Lillie destacara por ser la única ahí. Ambos escucharon pasos pesados y rápidamente se giraron.
—¡Paralizador!— exclamó Aether.
El pequeño tipo Bicho reunió aquellas escamas amarillas y las lanzó con rapidez, inmovilizando por un momento a un Passimian, quien cayó agarrotado al piso.
—¡Bola de polen!
Y sin dudarlo, Ribombee lo acribilló con su movimiento insignia. Lillie era bien consciente de que Brillo mágico sería mucho más eficaz, pero también llamaría muchísimo más la atención que Bola de polen. Passimian logró levantarse e intentó usar Lanzamiento para arrojar su coco, sin embargo, Ribombee era tan insistente y feroz que terminó derrotándolo antes de que pudiera hacerlo.
—¡Vamos!— ordenó la rubia de inmediato, alejándose ahora que sabía, nadie la había visto. Ambos volvieron a escabullirse usando el polvo y el humo como refugio.
Lillie logró ver el marcador, encontrándose con el brillante número treinta y uno. Frunció un poco el ceño, sabiendo que el número era tan bajo principalmente por obra de su excompañero. Lillie no quiso ni imaginar qué pasaría si se encontraban de nuevo como enemigos.
—Mi fuerza no es comparable a la suya y no sé si su forma de combatir tan violenta me vaya a permitir hacer la más mínima cosa…— pero ella tenía que prepararse— Ribombee, Danza aleteo tanto como puedas.
La mosca asintió, usando constantemente el movimiento y viéndose rápidamente rodeado por un aura rojiza. Tuvieron que interrumpirse al ver como un Manectric llegaba corriendo hacia ellos a toda velocidad con Voltio cruel.
—¡Esquiva!— ordenó Lillie.
Ribombee retrocedió rápidamente, evadiendo el movimiento con cierta facilidad por el aumento de velocidad.
—¡Bola de polen!— se apresuró a decir la rubia. Contra un tipo Eléctrico, Paralizador no funcionaba, por lo que no podría huir. Brillo mágico era una carta que definitivamente no quería usar en un momento como ese.
Bola de polen chocó directamente contra Colmillo ígneo. Pese a la ventaja de tipo, Manectric demostró ser inferior en cuanto a poder y velocidad, por lo que retrocedió con varios raspones en el cuerpo.
—¡Onda trueno!— escuchó gritar al entrenador del tipo Eléctrico.
Aquellas ondas de energía salieron disparadas hacia Ribombee, quien logró elevarse lo suficientemente rápido para evadirlas. Lillie rápidamente anotó en su mente los movimientos del rival: Voltio cruel, Colmillo ígneo y Onda trueno. No tenía ataques a distancia.
—¡Gira a su alrededor y usa Bola de polen!— ordenó Aether y su Pokémon obedeció.
Haciendo uso de su gran velocidad adquirida, Ribombee comenzó a dar vueltas alrededor de Manectric, mareándolo y atacándolo en el proceso. Lillie rápidamente volvió a pensar. Pensó en el cuarto movimiento faltante del oponente mientras este intentaba defenderse con Voltio cruel. Pensó en Chispa, pero consideró que sería una decisión no tan ideal al ya tener Voltio cruel en su repertorio. No lo descartó, pues supuso que podría tenerlo para paralizar y para evitar el daño de retroceso. Colmillo rayo era peor opción que Chispa por lo que lo descartó. Finalmente llegó a la conclusión de que podría tener Rayo o Trueno, pero dado que no lucía lo suficientemente fuerte como para aprender Trueno, se decantó por Rayo. La suposición final de Lillie fue que el rival estaba intentando tomarla por sorpresa, haciéndole creer que no tenía ataques a distancia. La rubia abrió los ojos de par en par y casi se dio un golpe en la frente. Sonrió al sentirse tonta por un momento.
—Parece que no voy a tener otra opción…— pensó. Había hecho las estimaciones en su cabeza, llegando a una única conclusión: Ribombee ganaría.
Más pronto que tarde, todo lo que había pensado se hizo realidad.
—¡AHORA, MANECTRIC! ¡TRUENO!— escuchó gritar al entrenador y lo vio sonreír— ¡Ahora es cuando caes, muñeca!
Lillie sintió como su ceja izquierda temblaba al oír eso, pero sonrió. Trueno era una MT, por lo que, incluso si no tenía la fuerza necesaria, era muy posible que ese Manectric contara con el movimiento. No se equivocó.
Ribombee logró esquivar el Trueno, tal y como Lillie había predicho. La diferencia de área que abarcaban Rayo y Trueno era considerable, pero con la velocidad actual de Ribombee no sería problema evadir el ataque. Sonrió al ver como el rival actuaba como ella esperaba, incluso en el siguiente movimiento. Al haber bajado la altitud para esquivar el movimiento, Manectric se lanzó directamente contra la mosca con Colmillo ígneo. Aether había supuesto que usaría ese ataque y no Onda trueno, pues estaba segura de que el rival preferiría hacerle un gran daño súpereficaz a Ribombee en lugar de paralizarlo y luego tener que volver a perseguirlo. La apuesta había sido algo arriesgada, pero como Ash, Gladio y Hau decían: "todo buen entrenador tiene que arriesgarse de vez en cuando". Y ella lo había hecho fenomenal.
—¡Brillo mágico!
Por la cercanía, Ribombee no sería capaz de utilizar Bola de polen, por lo que Brillo mágico era la única opción. El cegador destello hizo que Manectric perdiera la concentración, perdiendo la vista por un momento y siendo fuertemente dañado por el potenciado movimiento.
—¡Manectric!— gritó con preocupación su entrenador.
Lillie se pasó el índice derecho por debajo de la nariz y sonrió.
—¡Ahora es cuando caes!— señaló al derribado tipo Eléctrico— ¡Bola de polen!
Y con gran rapidez, Ribombee terminó el trabajo. Lillie y su Pokémon chocaron los cinco con satisfacción. Ambos voltearon hacia el gran marcador, dándose cuenta de que el número había bajado a veintinueve. Los ojos de Aether se abrieron de par en par.
—¡¿Por qué?!— se preguntó, increíblemente confundida— ¡Ryuki derrotaba a como a una persona por minuto! ¡¿Por qué el marcador solo bajó en uno?!
Ella no obtuvo respuesta, pero Ribombee sí. Sintió un inmenso deseo de pelea justo por su espalda. Era tan grande que incluso Lillie lo sintió, haciendo que los vellos de su nuca se erizaran. Sintieron como si todo se hubiera puesto en cámara lenta y cuando se giraron, se encontraron con un par de ojos rojos entre la humareda. Ambos retrocedieron, pero sus movimientos se sintieron lentos.
—¡Parali…!— pero sabía que no lo lograrían al ver como un brazo se elevaba en el aire— ¡ESQUIVA!
Ribombee logró pasar justo por arriba del puño que impactó fuertemente contra el suelo, levantando polvo que posteriormente se dispersó junto a la humareda por la presión de viento creada. Lillie y Ribombee tenían los ojos abiertos como platos mientras un sudor frío corría por sus rostros. Ahí, frente a ellos, había dos grandes dragones: Kommo-o y Ryuki. Ambos rugieron.
—¡LILLIE AETHEEER!— gritó Ryuki mientras su Pokémon liberaba un poderoso rugido. El entrenador mostró sus garras y colmillos— ¡LUCHA CONTRA MÍ, COBARDE!
La rubia retrocedió rápidamente y justo cuando estuvo por darle indicaciones a Ribombee, Ryuki actuó.
—¡FRAGOR ESCAMAS!
Lillie pensó a toda velocidad. Fragor escamas no le haría daño a Ribombee, pero las ondas sonoras sin duda lo aturdirían y eso Ryuki lo sabía muy bien. Lo había demostrado cuando derrotó a aquel Gardevoir gracias a ello. Justo cuando las escamas comenzaron a frotarse, Lillie alcanzó a decir:
—¡SUBE!
Y Ribombee hizo eso mismo. Voló hacia el cielo a toda velocidad, sin embargo, no logró escapar del impacto sonoro. En el campo de batalla y en las gradas, todos se taparon los oídos.
—¡FOCO RESPLANDOR!— ordenó Ryuki al ver la oportunidad.
—¡BOLA DE POLEN!— se apresuró a gritar Lillie. No escuchaba muy bien y suponía que su Pokémon tampoco, por lo que gritó extra fuerte. Sabía que Bola de polen seguramente no afectaría a Kommo-o, pues era altamente probable que su habilidad fuera Antibalas, pero su objetivo no era hacer daño.
Ribombee logró espabilar lo suficientemente rápido como para lanzar dos proyectiles contra el Foco resplandor, creando una explosión. El movimiento tipo Acero siguió avanzando, pero la explosión le dio a la mosca el tiempo suficiente para lograr evadir. Ryuki y Kommo-o, sin embargo, no se rendirían tan fácilmente. Siguieron persiguiendo a Ribombee con Foco resplandor, quien se vio obligado a volar a toda velocidad por el lugar. Lillie sabía que, de no ser por Danza aleteo, el ataque los habría alcanzado hace bastante tiempo. Los ojos de la rubia se afilaron.
—¡VUELA DIRECTO HACIA ÉL!
Y pese a lo loca que sonaba la orden, ésta de verdad fue efectiva. Ribombee comenzó a descender en picada, orbitando alrededor del Foco resplandor. Justo cuando estuvo lo suficientemente cerca, Lillie abrió los ojos fuertemente.
—¡PARALIZA…!— se detuvo al ver que Kommo-o también lo había hecho.
El dragón, en un abrir y cerrar de ojos, había cargado un poderoso Gancho alto que se disparó como bala directamente al lugar en el que habría estado Ribombee si no hubiera retrocedido aquel corto centímetro.
—¡BRILLO MÁGICO!
El ataque de Ribombee alcanzó a conectar, dándole tiempo para alejarse volando a toda velocidad. Junto a Lillie, comenzó a huir del lugar. La rubia lucía una mirada nerviosa en el rostro.
—¡No puedo pensar si lucho contra él! ¡Es demasiado agresivo!— se secó el sudor que corría por su mejilla— ¡No puedo vencerlo en un enfrentamiento dire…!
Entonces, escuchó el sonido de una fuerte ráfaga de viento. Tanto ella como Ribombee se giraron, viendo como un Electivire salía volando justo hacia el tipo Bicho. Ribombee logró esquivar al subir la altitud, pero justo cuando lo hizo, un Foco resplandor se vio a la lejanía. No logró evadirlo.
—¡RIBOMBEE!— gritó Lillie con los ojos como platos y la boca entreabierta. Vio cómo su Pokémon comenzaba a caer a toda velocidad hacia el suelo, aterrizando pesadamente contra la superficie. Corrió hacia él, temiendo lo peor.
—Lillie…— murmuró Gladio desde La parte más al fondo del estadio al ver como Ribombee recibía aquel ataque. No tenía ni idea de quien era ese tal Ryuki que tanto mencionaba el comentarista, pero sabía que era fuerte solo con verlo. Su estilo de combate era tan…
—Me recuerda a ti, Gladio…— escuchó murmurar a su costado. Se giró rápidamente, encontrándose con RotomDex (quien había hablado), Ash, Hau, Elio y Selene. Acerola acababa de llegar a recibirlos.
—¡Ese sujeto tiene algo contra Lillie-tan!— les dijo Malíe con rapidez— Se suponía que eran aliados, pero no parecía hacerle caso a Lillie-tan en nada de lo que decía y ella terminó abandonándolo. Eso pareció enfurecerlo y ahora la está atacando con todo lo que tiene… También la llamó cobarde o algo así…
Gladio frunció el ceño al igual que los demás.
—Mal perdedor…— escucharon murmurar a Ketchum. Voltearon a verlo con un poco de sorpresa. Él refunfuñó— ¿Qué?... No es culpa de Lillie que alguien no le guste… Él simplemente debería de aceptar… ¡NO, NO, ESPERA! ¡¿Llamó cobarde a Lillie?! ¡¿Cómo se atreve?! ¡Lillie es la persona más…!— agitó la cabeza con fuerza— ¡QUÉ NO! ¡Eso no es lo importante! ¡Lillie realmente está contra las cuerdas! ¡¿Ribombee está…?!— a su mente llegó un recuerdo. Se quedó estupefacto al recordar las vivencias de aquel pequeño Ash Ketchum.
Y, pese a que la pregunta del azabache no terminó de ser formulada, las pantallas le dieron su respuesta. Suspiraron al ver que Ribombee volvía a volar, jadeando pesadamente.
—¡EL RIBOMBEE DE LA PARTICIPANTE LILLIE AGUANTA! ¡Pese al movimiento eficaz, el Pokémon de la participante Lillie se pone de pie nuevamente, demostrando una férrea determinación!... ¡Aunque tal vez no sea la mejor comparación, el punto es que sigue de pie!
El alivio pronto se convirtió en preocupación rápidamente al ver como Ryuki y su Kommo-o se ponían justo frente a Lillie, quien se había arrodillado en el suelo para ver a su Pokémon.
Las pantallas mostraron como la boca de Ryuki se movía. Se vio como Lillie se levantaba a toda prisa y como Ribombee intentaba alejarse desesperadamente. Posterior a eso escucharon un fuerte:
—¡FOCO RESPLANDOR!
Los ojos de todos se abrieron de par en par. A esa distancia, era seguro que conectaría. Ribombee había soportado un ataque de esos, pero… ¿otro? ¿Sería ese el fin de Lillie y Ribombee?
Nadie lo sabía, pero un nuevo aliado acababa de llegar en ese preciso momento de necesidad. Por el equipo de sonido se escuchó un:
—¡ONDA TRUENO!
Lillie y Ryuki se giraron de inmediato hacia el dueño de esa voz, haciendo que la rubia se viera estupefacta. Kommo-o canceló su Foco resplandor, lanzando un Gancho alto hacia el Emolga que se acercaba. Pese a lo preciso del movimiento, el tipo Eléctrico logró esquivar con una increíble pirueta parecida a la que Ribombee había hecho anteriormente con Foco resplandor. No había más resistencia por lo que, sin dudarlo, Emolga utilizó Onda trueno. Pronto, electricidad estática salió del cuerpo de Kommo-o haciendo que se entumeciera. Emolga se alejó de inmediato y se puso junto a Lillie; su entrenador no tardó en acercarse también.
—¡Justo a tiempo!— exclamó aquel misterioso entrenador. Lillie, al igual que Ribombee, lo vio con una gran sonrisa.
—T…
—¡TRISTÁN!— escucharon que gritaron desde las gradas. La atención del público y de los entrenadores se dirigió inmediatamente hacia quien había dado dicho grito. Ahí, Ash veía con una sonrisa gigantesca y ojos llenos de brillo al joven Tristán de trece años, quien había crecido casi quince centímetros.
—¡¿ASH?!— exclamaron tanto Lillie como Tristán al mismo tiempo. Ketchum pareció darse cuenta de que todos lo veían, por lo que intentó ocultarse detrás de Gladio y Hau.
Tristán y Lillie entonces reaccionaron. Ambos retrocedieron de un salto, volteando a ver a Ryuki con velocidad. Pronto se dieron cuenta de que ellos no eran los únicos sorprendidos por la presencia del azabache. Los ojos de Ryuki estaban abiertos de par en par al ver a los Representantes del día, de la noche y del atardecer. Sonrió.
—Bien… Una oportunidad para mostrar lo que valgo— dijo, sonriendo amenazadoramente— Si derroto aquí a la Representante del amanecer, los siguientes serán ellos… Y si derroto al Representante del día, entonces yo…— su mirada, de pronto, volvió a verse sumamente amenazadora. La dirigió hacia Tristán— ¡NO INTERRUMPAS! ¡FRAGOR ESCAMAS!
—¡TRISTÁN, DETRÁS DE RIBOMBEE!— ordenó Lillie al ver como las escamas de Kommo-o comenzaban a frotarse.
Emolga rápidamente se cubrió detrás de la mosca. Claramente la diferencia tamaños era notable, pero la simple presencia del tipo Hada hacía de repelente para el daño causado por el ataque tipo Dragón. Ambos solo sintieron el usual aturdimiento.
—¡Yo lo distraeré!— exclamó el niño.
—¡E-Espera, sería mejor que yo…!
—¡Te necesitamos en tu modo "mente maestra", no en el modo "carnada definitiva"!— el joven le sonrió— ¡Confía en mí!
La rubia sonrió después de un momento.
—¡No vayas a perder!
—¡Por supuesto que no!— miró hacia el frente con gran determinación— ¡Él todavía no me enfrenta!— y cuando dijo eso, cargó hacia el frente— ¡Emolga, Acróbata!
—¡GANCHO ALTO!
—Cómete unas bolas de polen, Ribombee— le ordenó Lillie a su Pokémon, quien obedeció. Aunque ciertamente no tenían el mismo efecto sobre él que sobre otros Pokémon, sus bolas de polen al menos hacían de analgésico. Lo revitalizaron un poco.
Mientras Ribombee comía, Lillie veía que la parálisis había ralentizado enormemente a Kommo-o, quien ya no mostraba esos tiempos de reacción tan vertiginosos (principalmente por sus entumecidas extremidades). Gracias a la lenta reacción, Emolga logró conectar un Acróbata directamente. Lillie abrió los ojos de par en par al ver como Kommo-o retrocedía, adolorido. Fue entonces que se dio cuenta.
—La defensa de Kommo-o debe de estar por los suelos ahora mismo. Usó Fragor escamas tantas veces que es imposible que esté ileso. Incluso ataques que normalmente no le afectarían deberían hacerle daño ahora— analizó bien el aspecto del dragón mientras éste erraba un Foco resplandor y era alcanzado por un Ataque rápido en las costillas. Kommo-o se veía ciertamente magullado y sus escamas parecían… blandas. Era justo como el Kommo-o Dominante…— No me di cuenta porque mi único ataque efectivo contra él es especial— sin mencionar que ella nunca veía a Kommo-o cuando usaba Fragor escamas, pues se preocupaba más por lo que podría pasarle a Ribombee (y por el pitido en sus oídos)—. Pero si Tristán sigue así… ¡LO TENGO!
—¡Acróbata!
—¡ONDA CERTERA!
Tristán abrió los ojos de par en par al ver como Emolga chocaría directamente contra la esfera de energía que acababa de terminar de cargarse.
—¡DETENTE, EMOLGA!— gritó con fuerza. La ardilla se detuvo, pero era obvio que no lograría esquivar. Fue entonces que alguien se interpuso.
Ribombee, con Brillo mágico, soportó el movimiento tipo Lucha por su cuenta. Una explosión ocurrió, mandando a volar hacia atrás a la mosca y la ardilla voladora. Kommo-o, por otro lado, se vio aturdido momentáneamente. Cuando Ribombee y Emolga recuperaron la compostura se hizo notable que el intercambio no había hecho gran cosa en el aguante de ambos.
—¡Es hora de entrar en modo "carnada definitiva"!— el equipo de sonido transmitió eso y al instante, el estadio rugió— ¡Serás nuestra fuente de daño, Tristán! ¡Su defensa física está por los suelos, así que necesito que utilices Acróbata lo más que puedas!
—¡Déjamelo a mí!— exclamó, crujiéndose los nudillos— ¡A tu señal, Lillie!
La rubia esperó el momento justo. Cuando vio que Kommo-o fue incapaz de subir su brazo izquierdo, gritó.
—¡AHORA!
—¡ACRÓBATA/ACÉRCATE Y BRILLO MÁGICO!
Los pequeños Pokémon voladores salieron disparados hacia el oponente, quien no logró subir la guardia a tiempo. Ribombee lo encaró y utilizó un potente Brillo mágico que cegó por un momento al dragón. Emolga, por otra parte, se escabulló por detrás, conectando otro Acróbata. El daño que Kommo-o había sufrido fue realmente considerable, pues incluso llegó a caer de rodillas. Eso se lo dijo todo a Lillie.
—Es fuerte, pero claramente no invencible— analizó—. Debe de estar sumamente cansado tras combatir a tantos enemigos— sonrió—. Este es su punto de quiebre.
—¡COBARDES! ¡ATACANDO DE DOS!— Ryuki cerró sus manos como si de mandíbulas se trataran— ¡FRAGOR ESCAMAS!
Lillie se sintió enormemente confundida. ¿Fragor escamas? ¿A esa distancia? ¿Barrido metálico no habría sido una muchísimo mejor opción? Fue en ese momento que Aether se dio cuenta.
—Cuando se enoja… ¿descuida totalmente la defensa? ¡Está priorizando el daño por sobre todo! ¡¿Por eso terminó tan lastimado?! ¡Definitivamente no estaba así de herido cuando nos separamos!— sintió que había dado con la clave de todo— ¡BRILLO MÁGICO!
Nuevamente, aquel brillo impactó contra Kommo-o, quien sí logró taparse los ojos esta vez. El daño, sin embargo, le impidió utilizar Fragor escamas.
—¡ACRÓBATA!
La ardilla voladora golpeó por detrás a Kommo-o, haciéndolo trastabillar por el dolor. El dragón intentó dar un coletazo para golpear al enemigo. No lo logró.
Ryuki vio como Ribombee y Emolga comenzaban a hacer lo que querían con su Pokémon. La parálisis estaba destruyendo por completo todo lo que había hecho… Él… ¿iba a perder? Sus ojos se abrieron de par en par.
—Eres fuerte, Olano, y por sobre todo, tienes pasión. Algún día, sin duda alguna, todo el mundo dirá tu nombre.
—¡POR SUPUESTO QUE NO! ¡ONDA CERTERA AL SUELO!— gritó, sorprendiendo a Lillie.
—¡¿Una táctica defensiva?! ¡¿Qué fue lo que cambió?! ¡¿Hice mal mi análisis?!— se preguntó, dirigiéndose rápidamente a Emolga y Ribombee— ¡ALÉJENSE DE ÉL!
—¡ALÉJATE, EMOLGA!— gritó Tristán.
La mosca y la ardilla retrocedieron tan rápido como pudieron, pero una cola giratoria que salió de la polvareda los golpeó con fuerza. Lograron recuperar la compostura por los pelos, pero cuando lo hicieron, vieron el terror. En la muñeca de Ryuki apareció una Pulsera Z que claramente no estaba ahí antes. Rápidamente vieron el Cristal Z que tenía puesto. Nadie dejó pasar la sorpresa.
—¡¿EL DRACOSTAL Z HACE ACTO DE APARICIÓN?! ¡Damas y caballeros no nativos de Alola, el Dracostal Z es el Cristal Z más difícil de conseguir en la región de Alola, pues para hacerlo se debe de superar una Prueba extremadamente difícil! ¡¿Cómo es posible que el participante Ryuki lo tenga?!
En las gradas, todos se hacían la misma pregunta. Ash recordaba lo difícil que había sido ese combate… Si Ryuki lo había superado, entonces eso quería decir en automático que su equipo era poderoso.
—¡AHORA LO HICISTE, MOCOSO!— Ryuki veía con clara rabia a Tristán— ¡TODO ES PORQUE INTERVINISTE! ¡NO CREAS QUE SERÉ SUAVE CONTIGO!— vio a su Pokémon— ¡¿LISTO, KOMMO-O?!
El dragón rugió con fiereza y determinación. Tristán tragó saliva y frunció el ceño al ver esto. Entonces, alguien se puso frente a él.
—Te prestaré mi espalda— le dijo Aether, sonriendo—. No salgas volando.
Tristán se relajó al instante y chasqueó la lengua.
—Eres realmente genial— con una sonrisa, llamó a su Pokémon— ¡Emolga, quédate detrás de Ribombee! ¡Lo recibiremos de frente!
Suspiros se escucharon en el lugar. ¿Recibirlo de frente?... Eso era una locura, ya que…
—¡Aunque Ribombee sea inmune a Dracoaliento devastador, la explosión todavía sigue siendo inmensa! ¡¿De verdad el participante Tristán está dispuesto a confiar en la participante Lillie de esta manera?! ¡¿Es consciente de lo que se está jugando?!— se preguntó el comentarista.
—¡Brillo mágico a toda potencia, Ribombee!— ordenó Lillie— ¡Tristán se está jugando su pase al siguiente Battle Royale! ¡No lo decepcionemos!
—¡Ribo!— exclamó la pequeña mosca con una gran sonrisa caballeresca.
—¡Te lo encargo, Lillie!— exclamó Tristán, viendo como Ryuki comenzaba a ejecutar el movimiento.
Los brazos de Ryuki se cruzaron frente a él y posteriormente los hizo hacia atrás, uniendo las palmas. Extendió los brazos nuevamente hacia el frente y separó las manos, imitando unas enormes mandíbulas. El poder Z brilló en todo su esplendor, pasándose luego a Kommo-o. En todo ese ritual, hubo un pequeño detalle que casi nadie notó. Ese "casi nadie" no incluye a nuestra rubia.
—¡Definitivamente lo lograremos, Tristán!— aseguró con una enorme sonrisa.
—¡No sé por qué la repentina seguridad, pero me agrada!
Y entonces, ocurrió. Una enorme esfera de energía morada se formó frente a Kommo-o. La masa creció varios metros y entonces, salió disparada hacia el frente. La forma de esfera cambió, dando paso a un alargado dragón alado que comenzó a avanzar directamente hacia Ribombee, quien mantenía su Brillo mágico a toda potencia. El momento de la colisión finalmente llegó; la pequeña mosca y el gigantesco dragón chocaron frente a frente. Explosión.
La onda expansiva de color morado se hizo gigantesca, pero, al instante siguiente, desapareció como si nada hubiera pasado. Está de más decir que eso sorprendió a todos. Para algunos nativos de Alola y para los conocedores de los Movimientos Z, el motivo de por qué esa explosión no había sido como debería era obvio. Para la mayoría de locales y foráneos, sin embargo, la explicación era otra. Para ellos esa pequeña mosca, que se mostraba impasible frente al agitado Emolga, había sido quien había anulado la gigantesca explosión. El estadio pronto rugió con fuerza, pero nadie alababa a Ryuki. Todos los vítores iban hacia esos dos pequeños; los que lograron superar un Movimiento Z sin apenas dificultad.
—¿Cómo fue que…?— Tristán sabía que no había sido cosa solo de Ribombee, por lo que buscó una respuesta en Lillie, quien le sonrió.
—No unió bien los dedos.
Y para Tristán, todo fue claro. Comenzó a reírse por el alivio. Pero mientras que ellos sonreían, era todo lo contrario para Ryuki. Él veía como el público entero aplaudía a sus enemigos. No escuchaba el menor rastro de su nombre. Nadie lo halagaba; nadie mencionaba su fuerza. Nadie lo reconocía… Su ceño fruncido desapareció y sus brazos colgaron como muñeca de trapo.
—¡¿Todavía quieres seguir?!— le preguntó Tristán, saliendo de detrás de Lillie.
Ryuki, en otras circunstancias, le habría dicho que cualquiera era valiente refugiándose en las faldas de una mujer. Sin embargo, esta vez no. Esta vez él solo dijo:
—¿Cuál es el punto?...— retrocediendo. Kommo-o volteó a verlo y de inmediato, su gesto se volvió como el de su entrenador.
—¿Eh?...— fue lo único que salió de la boca de Tristán. Lillie también parpadeó con enorme sorpresa.
Se quedaron en silencio por algunos segundos hasta que, de pronto, se escuchó un fuerte pitido seguido de unos estruendosos fuegos artificiales.
—¡EL FLYGON DE LA PARTICIPANDE DEMÉTER CAE! ¡Lo que significa que el Battle Royale ha terminado!— se escucharon por todo el lugar múltiples sonidos de decepción— ¡Lo sé, chicos, lo sé! ¡Yo también quería ver el desenlace del combate entre los participantes Lillie, Tristán y Ryuki!
Tanto Lillie como Tristán se vieron todavía más sorprendidos si era posible. ¿En serio ya solo quedaban los últimos dieciséis? Habían perdido completamente la noción del tiempo, sin mencionar que habían olvidado por completo que había otros combates… Como si fueran una mente colmena, ambos dejaron de pensar en eso. Voltearon a verse con sonrisas radiantes y rápidamente se abrazaron.
—¡CREÍ QUE PERDÍAMOS!
—¡POR ARCEUS, YO TAMBIÉN!— admitió Tristán.
Carcajadas se escucharon, así como gritos de ánimo de todos lados. Ribombee y Emolga chocaron patas con gran alegría.
Sin que nadie se diera cuenta, alguien salió de la arena arrastrando los pies.
Los verdes orbes de Lillie se encontraban frente a frente con los castaños ojos de Ash. Ambos brillaban de emoción. Tanto Ketchum como su pareja daban pequeños saltitos de alegría.
—¡LO LOGRASTE, LO LOGRASTE, LO LOGRASTE!— exclamaba Ash, sujetando a su novia por las manos.
—¡TODAVÍA NO LO CREO! ¡Cuando Ryuki apareció, de verdad creí que estaba perdida!— Lillie se dejaba llevar por los saltos de su pareja.
Amber y Lei seguían con la cabeza los saltos. La primera no tardó en unirse. En el lugar estaban reunidas muchísimas personas. Los Capitanes, los amigos de Ash, el equipo S&M al completo, la profesora Burnet y Lei, las Ketchum, y un invitado especial. Todos reían ante la situación hasta que Ketchum volteó a ver al joven frente a él.
—¡Muchas gracias por lo que hiciste, Tristán!— le dijo, abrazándolo con fuerza— ¡Ay, amigo, en serio te lo agradezco! ¡Llegaste en el momento justo, como un héroe!
—Bueno, tenía que hacer mi entrada de forma épica, ¿no?— rio, dándole unas palmaditas en la espalda a Ash.
—De verdad me salvaste ahí, Tristán— Lillie le sonrió—. Sin ti, de seguro estaría eliminada ahora mismo.
—Hice lo que podía, simplemente— reconoció el chico, encogiéndose de hombros pero con un sonrojo en el rostro.
—¡¿Pero cómo fue que nadie te vio?!— le preguntó Hau, realmente confundido.
—Bueno, adopté la estrategia de golpear y huir. Es súper útil en el Battle Royale, pues te permite ahorrar muchísimas energías y evitar conflictos innecesarios— explicó, levantando el índice derecho—. Deberían intentar usarla.
Lillie se llevó una mano a la cabeza.
—Y que lo digas…
—¡Hola, Tristán, mi nombre es Bon…!
Y mientras Tristán se presentaba con la gente desconocida, los vencedores de los Battle Royale comenzaron una charla entre ellos.
—Pasamos todos— empezó diciendo Liam, recibiendo un asentimiento general—. Eso quiere decir que todos nosotros estamos en el siguiente Battle Royale. El de esta noche.
—Ciento veintiocho participantes. Será el más corto pero también el más largo— Gladio se cruzó de brazos—. Los dieciséis mejores de los ocho Battle Royale.
—Aunque, ¿de verdad creen que sea difícil?— escucharon preguntar a Chris. Voltearon a verlo, topándose con su sonrisa maliciosa— Quiero decir, ahora nosotros somos un equipo.
Al instante todos adquirieron expresiones con intenciones similares. Mina fue la excepción, pues ella estaba enfocada viendo un pino nevado a lo lejos.
—Todo el mundo ha sido súper cruel con nosotros, ¿no creen?— Mallow cerró los ojos, ampliando su sonrisa.
—Sí— Lana, con su rostro de batalla, sonrió—. ¿Por qué no les pagamos con la misma moneda?
—Estoy ardiendo— Kiawe tenía una gigantesca sonrisa en la cara. Mostraba tanto emoción como malicia por igual.
—Estoy totalmente a favor de la idea— Acerola sonreía, pero su mirada estaba ensombrecida.
—¡Hagamos esto!— Hau chocó sus nudillos.
—Apúntenme— asintió Liam, acomodándose el cabello y riendo misteriosamente.
—¡Ya quiero ver sus caras!— Elio tembló de la emoción.
—Esta vez no le voy a dar el placer de hacer lo que quiera conmigo— Selene rio por lo bajo.
—¡Quiero ver si Ryuki se atreve a venir por mí con todo mi equipo respaldándome!— Lillie se llevó las manos a la cintura. Se veía realmente segura.
—¡Oponentes fuertes, batallas divertidas! ¡VOY A DARLO TODO!— exclamó Ketchum con gran energía.
Al mismo tiempo, todos voltearon a verse. Lana obligó a Mina a poner atención.
—Estamos en esto juntos— les dijo Saltagua—. Así que lleguemos todos juntos a la siguiente fase— hubo un rápido intercambio de miradas—. Vayamos al torneo, chicos.
Trece manos se extendieron hacia el frente. Subieron y bajaron para posteriormente, alzarse hacia el aire.
—¡SÍ!/Sí/¡Sí!/¡JODER, SÍ!
—¡AUCH! ¡OYE!
—Cuida tu lenguaje, mejor amigo.
Todos rieron con fuerza.
—¡DAMAS Y CABALLEROS, ES EL EVENTO FINAL DEL DÍA DE HOY! ¡SIENDO YA LAS DIEZ DE LA NOCHE, DEMOS RIENDA SUELTA A NUESTROS CIENTO VEINTIOCHO PARTICIPANTES! ¡PARTICIPANTES, ELIJAN A SUS POKÉMON!
—¡Tortunator, encendamos el campo de batalla!— dijo Kiawe.
—¡Roserade, tu turno de brillar!— invocó Mallow.
—¡Es la hora, Cloyster!— anunció Lana.
—¡Electivire, protégenos!— pidió Chris.
—Vamos, Klefki— Mina dejó caer con simpleza su Poké Ball.
—¡Por favor, Drampa!— Liam tocó el botón de la esfera.
—¡A la una, a las dos y a las tres! ¡Reduce el estrés, Banette!— rio Acerola.
—¡Surge, Lycanroc!— exclamó Gladio.
—¡Vamos con todo, Kommo-o!— Selene lanzó su Poké Ball hacia el cielo.
—¡Muéstranos algo genial, Persian!— la cápsula del Pokémon de Elio chocó contra el suelo, liberándolo.
—¡Ayúdame, Raichu!— fue lo que dijo Hau.
—¡Mudsdale, te necesito!— llamó Lillie.
—¡Decidueye, yo te elijo!— fue el grito de Ash.
Trece Pokémon aparecieron en el campo de batalla. Trece Pokémon que acapararon las miradas. Trece Pokémon que fijaron como objetivo arrasar contra todos aquellos que antes habían intentado hacer eso con sus entrenadores.
Sudor rodó por los rostros y sonrisas se dejaron ver. El noveno y último Battle Royale está por iniciar.
¡TERMINÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ! ¡TERMINÉ, JODER, ME CAGO EN TODA MI PUTÍSIMA VIDA, POR DIOS, SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!
¡DESPUÉS DE TRES MESES, DAMAS, CABALLEROS Y PERSONAS QUE NO SE IDENTIFIQUEN COMO NINGUNA DE ESAS DOS! ¡DESPUÉS DE TRES MESES Y MEDIO DE HIATUS, HE REGRESADO! ¡Y CON NADA MÁS Y NADA MENOS QUE EL NUEVO CAPÍTULO MÁS LARGO DE LA HISTORIA! ¡¿34K PALABRAS Y 103 PÁGINAS DE WORD?! ¡QUE PUTA LOCURA! ¡¿CUÁNTAS REVIEWS POR ESTE ÉPICO REGRESO?!
En fin… Ya un poco más tranquilo… Chicos, oficialmente soy un alumno foráneo. Vivo por mi cuenta y me hago cargo de mi casa por mi cuenta. Mi tiempo se vio más reducido, sin mencionar que también tengo otros pasatiempos que me alejan de la historia cuando menso me doy cuenta. No les puedo prometer actualizar frecuentemente, pero trataré de hacer lo posible. Ustedes saben que, mientras yo viva, tarde o temprano habrá actualización. Me conocen, chicos, ¿cuándo he pensado en tirar la toalla con esta obra? ¡Nunca!
Ahora comentando noticias… ¡Novena generación! ¡Nuevas cositas en el anime de Pokémon! ¡Demasiado por comentar y muy poco tiempo! ¡Así que les dejo la noticia más nueva del fic!
¡Les presento: "Análisis con Liam"!
¡Te dejo la pista, Liam!
—Entre mis colegas Capitanes y amigos cercanos, que son los mismos, tengo una fama un tanto… merecida. Ciertamente soy alguien a quien le gusta analizar los estilos de combate de los demás, por lo que se me pidió hoy que hiciera esto. Así que, por favor, atiendan un momento a la siguiente explicación. Resumiré el estilo de combate de cada persona que haya analizado y clasificaré sus atributos en una escala del uno al diez. De vez en cuando verán un quince, pero no se preocupen, eso solo quiere decir que esa persona es excepcional en dicho atributo. Los apartados con calificación son: ataque, defensa, instintos, inteligencia y aguante. ¿Qué quieren decir estas cosas? Miren el siguiente contenido, por favor.
-Ataque: El ataque se basa en la capacidad ofensiva de cada combatiente. Engloba la agresividad, el poder destructivo y la fuerza de los ataques.
-Defensa: Mientras mayor sea el valor, mayor será la capacidad (y prioridad) del combatiente para proteger a su Pokémon del daño. La defensa engloba la resistencia ante los impactos, la capacidad de esquive y la neutralización de movimientos enemigos en general.
-Instintos: Se refiere a la capacidad inconsciente que tiene el combatiente para responder ante el peligro. El pensamiento rápido, la espontaneidad y la agilidad para salir de situaciones difíciles son englobadas en este concepto.
-Inteligencia: Capacidad del combatiente para trazar planes y analizar al oponente. Mientras mayor sea la inteligencia, mayor agudeza mental tendrá el combatiente y más efectivas serán sus estrategias.
-Aguante: Resistencia ante el cansancio mental (del entrenador) y físico (de los Pokémon) del combatiente. Es la capacidad para resistir más tiempo en combate.
—Ahora, con estos detalles explicados, pasemos a nuestra primera persona.
—¡Ese soy yo! ¡Soy yo!
—Sí, Ash, ese eres tú. ¡Empecemos con el análisis!... Ash piensa que "el ataque es la mejor defensa". Él toma siempre la iniciativa en el combate y piensa que la mejor forma de tantear el terreno es chocando de frente contra el oponente. Es versátil y sumamente bueno improvisando. Tiene algunas ideas muy fuera de lo común que le ayudan a salir de situaciones complicadas. Estoy seguro de que muchos pensarán que su agilidad a la hora de actuar es por un rápido pensamiento, pero la verdad es que son sus instintos puros los que más influyen a la hora de la acción, ¿me equivoco?
—¡Para nada! Normalmente, antes de que me dé cuenta, ya estoy dando una orden que ni siquiera pensé con detalle. ¡Pero me sirve la mayor parte de las veces!
—Entonces, la principal debilidad de Ash son aquellos entrenadores que planifican a la larga, pues él se rige por el aquí y el ahora. ¿O estoy equivocado?
—Nope. Me gusta enfocarme en lo que tengo enfrente, ¿sabes? ¡Me centro en los ZAPS y KAPMS que ocurren ahora! ¿Quién pierde el tiempo pensando en lo que va a pasar en una hora o en diez minutos? ¡Todos los minutos son valiosos!
—Sin duda alguna, Ash… Pero en fin, si yo tuviera que describirte, diría que eres un Pokémon humano. Eres el máximo exponente de que la fuerza bruta y los instintos primitivos pueden ser realmente peligrosos.
—¡BIEN! ¡¿Oyeron eso?! ¡Liam dice que soy peligroso!
—Así que en estadísticas yo pondría… Un diez en ataque.
—¡GENIAL!
—Un nueve en defensa.
—¡Nueve es casi diez! ¡Lo acepto con todo gusto!
—Un quince en instintos.
—¡¿QUINCE?! ¡TENGO UN QUINCE, CHICOS!
—Un ocho en aguante.
—¡CHICOS, NO BAJO DE OCHOOOOO!
—Y un tres en inteligencia.
—…
—¿Ahora no dices nada?
—Cállate, Rotom…
—En promedio, eso daría un nueve. Ash es un increíble entrenador y, aunque es cierto que la inteligencia reduce su promedio, eso no quiere decir que sea menos fuerte que personas con un promedio mayor. ¡Los estilos de combate tienen sus propias afinidades, así como los tipos Pokémon! En todo caso, eso es todo por mi parte. Gracias por haber estado aquí y hasta el próximo "Análisis con Liam".
¡Espero que les haya gustado! ¡Muchas gracias por la espera!
¡Alola y nos leemos!
