—No cabe duda de que el trabajo en equipo de Chris y Lana hizo estragos. Mantuvieron un bajo perfil durante todo el combate, pero terminaron todo con una estrategia de locura.
Los pasillos del Estadio Manalo estaban prácticamente vacíos. Mientras iba en camino al estadio central, Hapu podía escuchar la repetición del programa que tenían los cuatro comentaristas de la Liga. Bostezó un poco y se estiró.
—Cuesta saber quién tuvo la idea, pero si tuviera que apostar por alguien, apostaría por Lana.
—Puedo ver por qué lo crees. Ese uso de Danza lluvia fue realmente arriesgado y llamativo.
—El caos ocasionado por eso seguramente fue la base inicial del plan. Después de todo, fue una estrategia que aprovechaba el desorden de la mayoría de los participantes.
—Y hablando de desorden… El dúo compuesto por Lillie y Ryuki fue algo realmente único de ver.
—¡Totalmente! Fue como ver a una madre persiguiendo a su hijo. Ryuki era un poco conocido por la gente, principalmente fuera de Alola, pero su participación le ha valido un gran aumento de popularidad. ¡Incluso ocupa un buen lugar en el ranking de los fans!
—Oh… ¿En qué lugar está ahora?
—Séptimo puesto, por detrás de Liam.
Hapu sacó su teléfono y usó la función que le parecía más útil: el reloj. Al ver que el Battle Royale ya iba a empezar, apresuró un poco el ritmo. Se detuvo frente a un puesto de curry diez pasos después.
—¡Cinco!... ¡Cuatro!... ¡Tres!... ¡DOS!... ¡UNOOO!...— bengalas salieron disparadas al cielo mientras el contador mostraba el número cero— ¡COMIENCEN!
Y al instante, todos salieron disparados.
—¡Charizard, Lanzalla…!
—¡Drampa, Deslumbrar!
—¡Cloyster, usa Chuzos!
—¡Electivire, Puño trueno!
—¡Lycanroc, Roca afilada!
Los ojos del Drampa de Liam brillaron en un aterrador rojo carmesí, el cual causó que Charizard retrocediera involuntariamente. Lo siguiente que el tipo Fuego sintió fueron las estacas de hielo que golpeaban su costado, para después recibir el poderoso puñetazo de Electivire en el estómago. Antes de poder caer al suelo, Roca afilada impactó contra él. Charizard cayó al suelo, completamente debilitado.
—¡E-En…! ¡EN UN SEGUNDO! ¡EL CHARIZARD DEL PARTICIPANTE GUS CAE SIN PODER MOVER UN DEDO!— gritó Jeekyo. Las cámaras enfocaron los rostros sonrientes de Liam, Chris, Lana y Gladio— ¡LOS PARTICIPANTES QUE ANTES FUERON CAZADOS AHORA SE HAN VUELTO LOS CAZADORES!
Y Jeekyo tenía razón. Tenía toda la completa y absoluta razón.
La mayoría de los participantes que vieron semejante demostración de superioridad solo pudieron retroceder con temor. Antes eran solo uno o dos, pero ahora eran trece. Trece participantes que tenían muchísimas ganas de pagarles con la misma moneda.
—¡N-Nos retiramos, Mamoswine!— ordenó con rapidez una entrenadora, dando media vuelta e intentando correr. Un Lanzallamas bloqueó su camino. La entrenadora se giró rápidamente, topándose a Kiawe.
—No creo que eso vaya a pasar.
Justo cuando Kiawe dijo eso, un Foco resplandor golpeó al mamut por el costado, haciéndolo fruncir el ceño por el dolor. La entrenadora, al ver al Klefki de Mina a lo lejos, no tuvo otra opción más que pelear.
—¡Colmillo hielo!— gritó, señalando a Turtonator.
Pero, justo antes de que siquiera pudiera comenzar a correr contra su objetivo, recibió un fuerte golpe en la cara. El Puño drenaje del Kommo-o de Selene lo había hecho caer pesadamente al suelo. Sin siquiera tener oportunidad para ponerse de pie, fue embestido por el poderoso Cuerpo pesado del Mudsdale de Lillie. No fue capaz de resistir ese último movimiento.
—¡Ludicolo, Escaldar!— gritó un entrenador, viendo como el Decidueye de Ash, junto a múltiples clones, se acercaba a toda velocidad a él.
El tipo Agua disparó el caliente chorro de agua, logrando golpear por los pelos a uno de los clones. Cuando intentó disparar una segunda vez, fue golpeado por el Golpe bajo del Bannette de Acerola, quien apareció justo detrás de él tras atacarlo. Rio con malicia al ver como el Raichu de Hau inmovilizaba completamente al enemigo con Psíquico.
—¡Ludi…!— el impacto de una Bomba lodo contra Ludicolo hizo callar al entrenador. El Roserade de Mallow retrocedió de un salto, dándole vía libre al último atacante.
Decidueye voló directo hacia Ludicolo, haciendo desaparecer los clones. Metros antes de llegar al enemigo, la lechuza extendió las patas hacia el frente, replegó sus alas y tocó suelo. Gracias al impulso previo siguió avanzando y, mientras lo hacía, preparó una flecha. Cuando por fin se detuvo, la flecha estaba a solo centímetros del rostro del recién liberado Ludicolo. La lechuza le sonrió, guiñándole un ojo.
—Dueye.
—¡ESQUIVA, LUDICO…!
Y la flecha impactó, provocando una pequeña explosión que hizo caer al Pokémon Optimista.
—¡UNA OFENSIVA TOTAL! ¡La alianza creada por los favoritos del torneo ha decidido atacar de frente a los oponentes! ¡No parecen querer darle un respiro a ninguno! ¡¿Cómo responderán el resto de participantes?!
El grupo de trece aliados volvió a juntarse. Casi todos ellos, al igual que sus Pokémon, sonreían con confianza. Eran sonrisas que invitaban al resto a luchar si es que se atrevían. Eso caló hondo en el orgullo de muchos entrenadores, lo que los hizo llegar a un acuerdo silencioso. Solos no tenían oportunidad, pero aún eran más de cien contra trece.
—¡VAMOS!— gritó un entrenador que las cámaras ubicaron al instante. Era un chico de unos veinte años, quien iba acompañado por un Absol. Fue el grito de ese individuo el que encendió la llama del combate en los entrenadores que se unían para enfrentar a un enemigo mayor.
Ataques a distancia comenzaron a prepararse y Pokémon cargaron directamente contra ellos. Los enemigos venían de todos lados, lo que hizo que la alianza de Capitanes y S&M formaran un círculo. De entre ellos, uno dio un paso al frente.
—Gracias por la aglomeración— sonrió Liam, mostrando su muñeca. El brillo que emergió de su muñeca fue suficiente para aterrar a la gran mayoría. El miedo solo se hizo más grande cuando doce brillos más aparecieron.
Eso fue suficiente para que los enemigos rompieran la formación, comenzando a huir con desesperación. Sin embargo, hubo quienes no huyeron. El brillo del Poder Z se hizo presente en varios lugares más fuera del círculo creado por la alianza. Gritos de asombro y emoción se escucharon por todo el estadio.
—¡¿QUÉ VEN MIS OJOS, DAMAS Y CABALLEROS?! ¡¿QUÉ VEN MIS OJOS?! ¡¿IRÁN CON TODO A PESAR DE QUE NO HAN PASADO NI SIQUIERA DIEZ MINUTOS DESDE EL INICIO DEL COMBATE?!
Pero Jeekyo se equivocaba. Varios pares de ojos se movieron con rapidez, analizando todo el campo. Los cerebros de Elio, Gladio, Lillie, Liam y Chris maquinaron a toda velocidad. Ash y Kiawe directamente actuaron. Las muñecas de los mencionados dejaron de brillar en ese momento.
Decidueye, quien fue el primero en moverse, salió disparado hacia el cielo. Con una rapidez inigualable, quince flechas salieron disparadas en todas direcciones. Múltiples expresiones de sorpresa se escucharon por el campo de batalla.
—Son nuestros…— murmuró Lillie, sonriendo.
Las cámaras entonces apuntaron a varios entrenadores. Todos tenían una Pulsera Z en sus muñecas. Chris contó a quince de ellos.
—¿El… El participante Ash acaba de inmovilizar a todos los portadores de Pulseras Z que no pertenecían a su círculo de aliados?...— Jeekyo abrió los ojos de par en par— ¡UNA ESTRATEGIA UTILIZADA PARA DESENMASCARAR A LOS USUARIOS DE MOVIMIENTOS Z! ¡LAS UBICACIONES DE LOS ENEMIGOS MÁS PELIGROSOS DE LOS TRECE HAN SIDO DESCUBIERTAS!
"Los trece", como Jeekyo los había llamado, sonrieron.
—Bien pensado, Lillie— Gladio entonces se giró hacia Mallow— ¡Allá! ¡Puedes derribar a tres!— la morena se giró inmediatamente hacia donde Aether apuntaba y frunció el ceño. Roserade se preparó.
—¡Ahí, Mina! ¡Dos a la vista!— exclamó Kiawe. La Capitana parpadeó varias veces y finalmente miró hacia la dirección señalada.
—¡Lana, puedes derribar a cuatro!— Elio señaló hacia el noreste de donde veía la mencionada. Saltagua, al igual que Cloyster, miró al lugar de inmediato.
—¡Dos allá, Acerola!— Lillie giró el torso de su amiga, quien inmediatamente sonrió. Tanto ella como Banette comenzaron a ejecutar los pasos necesarios para Agujero negro aniquilador.
—¡Tres ahí, Hau!— Chris empujó levemente a Mahalo, siguiendo el ejemplo de Lillie. Eso fue suficiente para que el moreno comenzara a ejecutar Gigavoltio destructor.
—¡Selene, el últi…!— Ash puso una mano frente a Liam, impidiendo que terminara de hablar. Una sonrisa llena de confianza se vio en su rostro.
—¡Guárdatelo, Selene, estoy seguro de que lo necesitarás más adelante!— exclamó, viendo fijamente hacia el último de los quince enemigos destacables— ¡Yo me encargo de este!
Fue entonces que el verdadero festival comenzó. El número máximo de Movimientos Z simultáneos en Battle Royales anteriores siempre había sido de dos, por lo que ver cinco a la vez fue un espectáculo de lo más increíble. Gritos se escucharon, no solo aquellos que convocaban a los Movimientos Z, sino que también se oyeron los de aquellos que debían de huir.
—¡MEGATÓN FLORAL!
—Arrumaco sideral.
—¡HIDROVÓRTICE ABISAL!
—¡AGUJERO NEGRO ANIQUILADOR!
—¡GIGAVOLTIO DESTRUCTOR!
Un campo floreado apreció y, en cuestión de segundos, fue arrasado por una inmensa explosión. Una gigantesca estrella amarilla apareció en el cielo, la cual fue rápidamente arrojada contra la tierra. Un torbellino enorme de agua se llevó a todo lo que se encontró a su paso. Una masa negra apareció en el cielo, absorbiendo a todo aquel Pokémon que estuviera lo suficientemente cerca. Por último, un gran proyectil de electricidad fue disparado a toda velocidad, derribando a todo aquel que osara hacerle frente. Los ataques fueron disparados hacia el norte, el noreste, el noroeste, el sureste y el suroeste. Explosiones gigantescas se vieron en todos esos lugares, creando una corriente de viento tan fuerte que aquellos Pokémon voladores que no tuvieran la maestría aérea necesaria simplemente se vieron obligados a dejar el suelo. Incluso Pokémon como Decidueye, quien era realmente hábil a la hora de volar, se vieron afectados por las turbulencias.
—¡No perdamos el tiempo, Decidueye!— le gritó Ash, señalando a la última persona. Aunque el entrenador de aquel Vikavolt había hecho que su Pulsera Z dejara de brillar, Decidueye ya lo tenía identificado— ¡Pájaro osado!
La lechuza se preparó y, en cuestión de un parpadeo, ya estaba volando contra el enemigo a toda velocidad.
—¡CINCO MOVIMIENTOS Z AL MISMO TIEMPO!— gritó Jeekyo. Gracias a la protección de su cabina, era el único en el estadio que podía hablar o ver sin que el viento golpeara brutalmente su rostro— ¡Cinco de Los trece han utilizado sus cartas de triunfo, pero eso todavía deja a ocho con sus ases en la manga! ¡¿Cuántos habrán caído ante tan brutal ofensi…?!
Lo que Jeekyo vio lo dejó boquiabierto. Con el humo disperso y los fuertes vientos cesados, Nanu, el árbitro, por fin pudo emitir un veredicto (con ayuda de numerosos drones Rotom). Los resultados no dejaron en silencio a nadie.
El marcador había pasado de ciento veintitrés a setenta y cuatro. Jeekyo, antes de decir nada, se talló los ojos y revisó que el marcador decía lo que él había leído. Cuando estuvo seguro, gritó.
—¡CUARENTA Y UNO ABAJO!— y el público enloqueció ante esa cifra— ¡CASI LA TERCERA PARTE DE LOS PARTICIPANTES FUE ELIMINADA CON CINCO MOVIMIENTOS Z! ¡No cabe duda de que las aglomeraciones son los aliados de tan poderosos ataques!
Decidueye, quien acababa de esquivar un Pedrada, sonrió al escuchar eso. Cuarenta y nueve menos era lo equivalente a menos oponentes fuertes a los que enfrentar, pero también significaba que el camino a los mejores dieciséis se acortaba. Ubicó a aquel Vikavolt y sus ojos se afilaron.
—¡M-Muévete, Vikavolt!— le pidió su entrenador, quien se giró rápidamente hacia los entrenadores que estaban cerca de él— ¡Alguien por favor destruya esa flecha!— pidió con desesperación, pero lo único que obtuvo fue a personas y Pokémon alejándose de él. Tanto el entrenador como su Vikavolt vieron eso como el final de todo, pero de un momento a otro, su gesto cambió— ¡ZUMBIDO!
Aquel joven solo tenía a su Vikavolt para ayudarlo. No tenía aliados; esos que lo habían abandonado a la primera de cambio definitivamente no eran aliados. Y por el mismo hecho de que no tenía aliados, entonces no le importaba a quien afectaba con su ataque. El Zumbido de Vikavolt se esparció como una onda expansiva, golpeando a los que no se hubieran alejado lo suficiente. Eso incluía a Decidueye, quien se acercaba por su propia voluntad. Al ver que no se detenía, el entrenador cambió de estrategia.
—¡ELECTROCAÑÓN!— ordenó.
Eso, por supuesto, asustó a la lechuza. Ni en un millón de años dejaría que lo paralizaran en un Battle Royale. Ni de broma. Por eso mismo, canceló su movimiento de Pájaro osado, sacando una flecha de sus alas y disparándola directamente contra el oponente. Vikavolt resintió el golpe, por lo que dejó de cargar su ataque. Decidueye se dio prisa y se acercó con rapidez. No tenía suficiente espacio para cargar Pájaro osado nuevamente, pero sí el necesario para atacar con un Hoja aguda que no hizo realmente mucho daño. Por supuesto que lastimar no era el objetivo del tipo Fantasma al usar ese movimiento; el objetivo era posicionarse justo por debajo de Vikavolt.
—¡MUÉVETE, VIKA…! ¡ZUMBIDO!
La orden, por supuesto, no sirvió para nada. Decidueye, apoyado por Pájaro osado, se sobrepuso ante el movimiento tipo Bicho y golpeó a su enemigo directamente en el estómago, comenzando a elevarlo en el aire. Eso hizo que el efecto de Puntada sombría desapareciera. Decidueye dejó de avanzar, haciendo que solo el tipo Eléctrico siguiera subiendo. En mitad de su recorrido, Vikavolt fue alcanzado por un Lanzallamas que lo golpeó de lleno. Tanto Decidueye como el entrenador de aquel Pokémon vieron al emisor del ataque. Kiawe y Turtonator los saludaron. Ese, por supuesto, había sido el final de Vikavolt.
—¡Bien hecho, Decidueye!— la lechuza escuchó gritar a Ash a lo lejos. Volvió a emprender el vuelo, no sin antes ver al entrenador de Vikavolt una última vez. Esos ojos le decían que jamás olvidaría la impotencia que había sentido. Pensando en que conocía a un Pokémon así, se alejó volando de regreso a su entrenador.
Los trece seguían reunidos en ese círculo en el que todos se cubrían las espaldas. Los enemigos, por otro lado, parecían haber perdido la moral y no parecían querer acercarse a ellos. Sus ojos les decían que pelearían como una unidad de ser necesario, pero era obvio que no querían iniciar una confrontación directa.
—El plan de Lillie funcionó— dijo Mallow, relajando su respiración al igual que Roserade—. ¿Qué sigue ahora?
—No vendrán por nosotros por mucho que los esperemos— Kiawe sonrió ampliamente—. Voto porque agilicemos las cosas.
—¡Moción sumamente apoyada!— exclamó Acerola, dando pequeños saltitos. Se rio, cubriéndose la boca— Moción… Suena al "mozuelo" que siempre dice Hapumpkin.
—Entonces separémonos en grupos más pequeños— Gladio dio un paso al frente—. Nos replegaremos por toda la arena. Siempre habrá uno de nosotros lo suficientemente cerca como para ayudarnos en caso de necesitarlo.
—¡Como se esperaba del líder del equipo Silvally!— Hau le dio unas palmaditas en el hombro derecho— ¡Yo sigo a este hombre hasta la muerte!— exclamó, levantando un brazo.
—Deja de decir tonterías, Mahalo…— murmuró Aether, mirando hacia otro lado. Todos se voltearon a ver.
—¡Sigan a Gladio hasta la muerte!— gritó también Ash. Todos elevaron un puño al aire, menos Mina. Gladio simplemente chasqueó la lengua con frustración.
—Ya hagan lo que quieran…— y dicho eso, se fue corriendo junto a Lycanroc. Hau, Elio y Selene lo siguieron de inmediato.
Los otros grupos se formaron. Lana, Kiawe, Chris y Mallow se fueron por un lado. Acerola, Liam, Ash, Lillie y Mina por otro. La escena de esos tres grupos cargando directamente contra los oponentes fue de puro horror para aquellos que no querían meterse con Los trece, pero fue un tanto graciosa para el público.
—¡LA CACERÍA COMIENZA!
—No se andan con pequeñeces…— murmuró Clemont, tragando saliva. Cinco Movimientos Z simultáneos, en un área tan "reducida", eran algo digno de verse en persona.
—¡Al fin hay justicia!— exclamó Iris, subiendo los brazos al cielo.
—No voy a negar que es satisfactorio de ver— admitió Misty, cruzándose de brazos y resoplando por la nariz.
—Aunque esto solo hará que el Battle Royale sea muchísimo más corto— Dawn rio—. Eliminaron a gran parte de la competencia en menos de diez minutos.
—Bueno, eso no parece importarles mucho— Brock sonreía, viendo fijamente a un punto en específico.
—¡Ash! ¡Ash, Ash, Ash! ¡ASH!— los agudos gritos de emoción de Amber hicieron sonreír a los amigos del azabache. La niña saltaba en el regazo de Tracey, quien se veía un poco adolorido.
—¡Amber, lastimas al tío Tracey!— le dijo Yellow, viéndola con el ceño fruncido.
—E-Estoy bien, en serio— Sketchit dio su mejor sonrisa—. Si Amber puede divertirse, entonces…
—¡Pájaro verde, vuela!— gritó la pequeña. Todos volvieron a reír ante su emoción.
Burnet, quien se encontraba a la izquierda de Delia, miró a su hijo. Lei, quien tenía tapones en los oídos, parecía mucho más interesado en sus manitas que en lo que sucedía en el campo de batalla.
—Mira, Lei— Sorba lo tomó de las manos, sonriéndole—. Tu hermanito está peleando.
Lei simplemente la miró, se rio y comenzó jugar con los dedos de su madre.
—Supongo que es algo pronto para ti, ¿eh?— rio Burnet, volviendo la mirada al campo de batalla—. Vamos, chicos.
—¡Puntada sombría!
Subido en el lomo de Mudsdale, estaba Decidueye. Mientras el gran caballo avanzaba por entre los enemigos con Fuerza equina, Decidueye disparaba sus increíblemente precisas flechas, aprisionando a los enemigos que se cruzaban en su camino.
—¡Lillie!— gritó Ketchum. A su lado se posicionó Aether, quien sonreía.
—¡Terremoto!
Mudsdale se detuvo y relinchó. Levantó sus dos patas delanteras, listo para golpear el suelo con fuerza. Pero los enemigos no estaban dispuestos a dejárselo tan fácil. Pese a estar aprisionados, algunos cuantos se liberaron (por obra de aliados suyos) y otros tenían al caballo en el rango necesario para golpearlo con sus ataques especiales. Fue por eso mismo que Decidueye no se había despegado del lomo de su compañero. La lechuza disparó Puntada sombría contra todo aquel oponente que él veía, intentaba interrumpir a Mudsdale. Eso le dio tiempo suficiente al tipo Tierra para realizar su ataque. Ondas sísmicas emergieron del punto de contacto entre las patas de Mudsdale y la tierra, esparciéndose hacia los alrededores.
—¡Todavía no terminamos!— exclamaron Ash y Lillie a la vez. Ambos extendieron un brazo hacia el frente, Ketchum el izquierdo y Lillie el derecho— ¡Fuerza equina!/¡Hoja aguda!
Y esta vez, Decidueye sí despegó. Mudsdale comenzó a correr a toda prisa, golpeando a los dañados enemigos. Algunos se habían liberado del aprisionamiento causado por Puntada sombría, por lo que lograron esquivar a tiempo; otros no lo consiguieron. El gran tamaño de Mudsdale, sumado a la fuerza de sus músculos, hacía que todo Pokémon de menos de dos metros saliera volando hacia el frente, elevándose unos pocos metros. Eran esos pocos metros los que Decidueye necesitaba para conectar su poderosa Hoja aguda, la cual azotaba a los enemigos frente a Mudsdale, quien volvía a arrollarlos. El demoledor combo entre lechuza y caballo continuó por dos minutos más, tiempo en el que lograron derribar a seis oponentes. Cuando terminaron con el último, Decidueye se posó sobre el lomo de Mudsdale.
—Dueye— el arquero le asintió al tipo Tierra, sonriendo. El caballo respondió con un alegre relinchido.
Ash y Lillie intercambiaron miradas. Ambos se sonrieron, sonrojándose levemente y chocando los cinco. Eso, por supuesto, fue captado por las cámaras, y por supuesto que también causó un alboroto en las gradas.
—Esos dos solo están flirteando…— suspiró Rotom, cruzándose de brazos. Los amigos de Ash rieron y algunos incluso asintieron. No sabían en dónde se habían sentado Serena y Bonnie, pero esperaban que Fontaine no se sintiera demasiado mal por la escena que se había desarrollado.
Algo llamó la atención de todos, quienes rápidamente tuvieron que volver la atención al campo de batalla.
—¡Ahí está!— en un lado completamente opuesto de las gradas, Colette se había llevado las manos a las mejillas, conteniendo un pequeño grito. Serena y Bonnie se rieron al ver la emoción de la chica.
Con sus palabras, Colette se refería al Raichu de Hau, quien había pasado volando a toda velocidad. El tipo Eléctrico no iba solo, pues volando a su par se encontraba el Lycanroc de Gladio, quien se mantenía en el aire gracias al Psíquico de Raichu. Tras unos segundos más de vuelo, Lycanroc fue liberado, cayendo en picada contra un Hitmonlee.
—¡Patada giro!— gritó el entrenador del tipo Lucha, quien miró rápidamente hacia arriba. Con un rápido movimiento giratorio, usando su pierna izquierda como eje, el Pokémon lanzó su patada. Los ojos de Gladio se afilaron.
—¡Contraataque!— exclamó.
—¡HIT…!
Hitmonlee ya había dado la patada para cuando su entrenador reaccionó. La pierna del tipo Lucha chocó directamente contra el rostro del licántropo, quien era rodeado por un aura rojiza. El movimiento no solo tuvo un efecto nulo, sino que fortaleció de forma desmedida el poderoso puñetazo que Lycanroc conectó contra el rostro de Hitmonlee. Antes de que el oponente pudiera intentar levantarse, fue rematado por un Rayo que lo dejó en la lona.
—Y quédate abajo— dijo Aether, suspirando. Se dio la vuelta, solo para ver como una Tsareena cargaba contra Lycanroc— ¡¿En qué momento…?!
Antes de que Gladio pudiera decir algo más, la tipo Planta fue atrapada por un Psíquico que la impulsó cinco metros hacia el aire. Gladio, al ver a Raichu volar, supo que no perdería la oportunidad. Esperó pacientemente hasta que Tsareena estuvo a punto de tocar el suelo y cuando estuvo a poco más de un metro, actuó.
—¡Roca afilada!
Lycanroc se apresuró a golpear con fuerza el suelo, haciendo emerger largas columnas de roca. La piedra no solo golpeó a Tsareena, sino que también la obligó a volver por donde había venido. Estando nuevamente en el aire, la tipo Planta fue aprisionada por Psíquico, siendo arrojada a toda velocidad contra el suelo. Gladio volvió a ordenar el uso de Roca afilada, lo que terminó con Tsareena nuevamente en el aire. Raichu esta vez no usó Psíquico, pues embistió a la enemiga con Ataque rápido, seguido de un poderoso Rayo. Tsareena por fin pudo tocar el suelo tras casi un minuto de ser usada como pelota.
Raichu se giró hacia Lycanroc, levantándole un pulgar. Se sorprendió al ver como el licántropo invocaba unas rocas que disparó rápidamente hacia él, por lo que redujo su altitud a toda prisa. La ráfaga de Roca afilada había golpeado brutalmente a un Decidueye, quien comenzó a caer.
—¡Ataque rápido!— Gladio escuchó la voz de Hau, quien se acercaba rápidamente a él.
El tipo Eléctrico aprovechó el aturdimiento de la lechuza para golpearlo en el estómago, acelerando su caída. En el suelo ya lo esperaba, Lycanroc, cuyos ojos brillaron.
—¡Enfado!
Rodeado por un aura celeste, el tipo Roca lanzó un preciso puñetazo que aterrizó justo en el rostro del Decidueye enemigo, mandándolo a volar contra una multitud que parecía tener las manos llenas con otro asunto.
—¡Ese fue un buen adelanto!— exclamó Hau, poniéndose al lado de Gladio y sonriendo.
Gladio sonrió mientras escuchaba el feroz aullido de su Pokémon.
—Tú le diste un buen golpe, pero fui yo quien lo derribó— Aether lo miró a los ojos—. Eso no puede ser coincidencia.
Mahalo le dio una sonrisa competitiva.
—Te vas a tragar tus palabras.
Y en cuestión de segundos, ambos chocaron los cinco, comenzando a correr hacia otro lado.
—¡Es tan…!— Colette se tuvo que contener bastante para no terminar su oración. En sus ojos solo podía verse la admiración y amor que sentía por Hau.
—Las kalosianas somos tan apasionadas…— murmuró Bonnie. Dedenne asintió, aunque realmente no sabía de qué hablaban.
Escucharon un montón de gritos femeninos y de entre estos, alcanzaron a escuchar una voz.
—¡DIOS! ¡Ellos dos definitivamente están enamorados!
Colette, Serena y Bonnie se giraron con rapidez, intentado encontrar a la persona que había dicho eso. No lo hicieron, por lo que volvieron a mirar hacia el frente.
—El público puede ser bastante intenso…— Serena rio nerviosamente. Simplemente escuchó como Colette bufaba.
—A Hau le gustan las chicas.
Bonnie y Serena volvieron a intercambiar miradas. Se rieron, pensando en lo ameno que se hacía todo con la presencia de Colette.
—Hidroariete.
Una enorme katana de agua surgió, golpeando rápidamente a un Arcanine. El gran perro retrocedió y chocó fuertemente contra un Primarina.
—¡¿Q-Qué es lo que te pasa, amigo?!— el entrenador del Arcanine se veía realmente alterado; asustado— ¡Deberíamos de estar peleando contra Los trece, no entre nosotros!
Frente a él había un hombre que todos los nativos de Alola evitaban activamente. Con una mirada llena de desinterés, Guzma señaló a los enemigos, quienes se ponían de pie tras el impacto.
—Puya nociva.
Su fiel Golisopod mostró sus enormes garras, las cuales fueron cubiertas por un brillo morado. Cargó directamente contra los oponentes.
—¡Maldición!— exclamó el entrenador del Arcanine. Señaló a Golisopod— ¡Envite ígneo!
—¡Te apoyo!— la entrenadora de Primarina se plantó junto a él. También apuntó hacia Golisopod— ¡Acua jet!
El gran can y el león marino salieron disparados. Primarina ganó en cuanto a velocidad, siendo el primero en estar al alcance de Golisopod. Los ojos del samurái se abrieron con fuerza. Había dado con el tiempo perfecto para atacar. Dejó caer su pesada garra derecha contra Primarina, quien fue incapaz de siquiera oponer resistencia, por lo que salió despedido hacia atrás, justo en el camino de Arcanine. El perro no pudo detenerse, por lo que embistió a su aliado en lugar de a su enemigo.
—Hidroariete.
De la cintura de Golisopod emergió nuevamente aquella katana, la cual impulsó hacia el frente en un tajo horizontal que impactó tanto a Primarina como a Arcanine. El perro cayó derribado en ese momento, pero el león marino seguía intentando dar pelea. Un Bomba lodo lo dejó totalmente venido ante el poderoso Puya nociva de Golisopod, el cual aterrizó contra su abdomen. Primarina no hizo un nuevo intento por levantarse.
—Te tardaste, Francine— le dijo Guzma, mirándola de reojo. Su segunda al mando jadeaba un poco, limpiándose el sudor del rostro.
—Lo siento, jefe— se acercó a él junto a una Salazzle—. Ese sujeto era insistente…
Guzma la vio fijamente. Repentinamente, la sujetó del mentón, cosa que sobresaltó un poco a Francine. Ella se relajó al ver la mirada de Kiauka. Tras unos pocos segundos, Guzma la soltó.
—Si te dio problemas, es porque no es alguien cualquiera— aseguró, dándose la vuelta—. Hiciste lo correcto al huir, Francine.
Ella miró su espalda fijamente.
—Pelear directamente contra un enemigo más fuerte que tú es jugar a ser estúpido. Si no puedes ganar de frente, entonces ataca por la espalda. Si no puedes atacar por la espalda, entonces huye.
Suspiró. Una media sonrisa apareció en su rostro.
—Solo seguí tus enseñanzas, jefe.
Guzma no respondió, solo continuó caminando junto a Golisopod. Sus ojos se movían en todas direcciones. Estaba realmente atento al peligro, aunque todo parecía bastante despejado. Los lugares con más aglomeraciones eran aquellos en donde estaban "Los trece", y aquellos lugares que estaban más despejados realmente no representaban un problema. Los entrenadores de Alola lo evitaban, pues sabían que perderían; los entrenadores foráneos se dividían entre los que lo atacaban y los que se estaban uniendo para enfrentar a Los trece. Guzma pensó en un único hombre que parecía ser la excepción; uno que abiertamente había ido hacia él, pero lo descartó. Francine lo había despistado de forma exitosa, por lo que pensó que no supondría un problema. Miró hacia una de las zonas de aglomeración, ubicando a Liam por un segundo.
—¿Va a…?— antes de que Francine pudiera terminar de hablar, él negó.
—Son demasiados y están juntos— respondió, frunciendo el ceño—. Deja que eliminen a la competencia por nosotros.
Francine imitó el gesto de su líder.
—¡GUZMA!— escucharon gritar. Ambos se voltearon al mismo tiempo, viendo como un joven adulto corría hacia él, acompañado por un Bewear— ¡Me vengaré, maldito!
Francine dio un paso al frente, lista para pelear, pero Guzma la detuvo. Kiauka sonrió por un segundo.
—¡DERRIBO!
Bewear pisó con fuerza, cargando contra Golisopod. Su rostro no lucía para nada amable; incluso parecía rencoroso. Eso a Guzma no le importó en lo más mínimo.
—Espéralo— dijo él, llevándose las manos a los bolsillos.
Y el samurái hizo exactamente eso. Esperó pacientemente hasta que el enemigo acortó toda la distancia necesaria. Cuando estuvo a punto de entrar a su rango de ataque, la gran garra izquierda de Golisopod brilló en un color lima. Con un rápido movimiento de cadera, el samurái conectó un poderoso Escaramuza contra la boca del estómago de Bewear, quien abrió los ojos de par en par. El gran oso, con la espalda arqueada por el dolor, retrocedió a tropezones.
—¡NO!— exclamó el entrenador enemigo. Su rostro mostraba gran frustración— ¡Vamos, Bewea…!
Golisopod ni siquiera lo dejó terminar de hablar. Conectó un poderoso Puya nociva contra el rostro del tipo Normal, haciéndolo caer pesadamente sobre su costado derecho. Bewear comenzó a jadear mientras intentaba levantarse; Golisopod se acercó a él, viéndolo directamente a los ojos. Bewear, repentinamente, chilló iracundo al ver la expresión en el rostro del tipo Bicho: indiferencia total. El oso lanzó un poderoso puñetazo contra Golisopod, quien lo bloqueó con uno de sus escudos naturales. Con un simple movimiento de hombro, el samurái rechazó completamente el ataque. Invocó su espada de agua, para posteriormente dejarla caer sobre el encolerizado enemigo. Bewear dejó de chillar en ese momento.
—¡BEWEAR!— gritó el entrenador del Pokémon, corriendo hacia él. El contador bajó en un número. Los ojos del joven se llenaron de lágrimas y mordió con fuerza su labio inferior— ¡NO! ¡No después de todo lo que entrenamos para este día! ¡Por favor…!— con el ceño fuertemente fruncido, miró a quien lo había derrotado— ¡ME VENGARÉ, GUZMA! ¡ALGÚN DÍA, DEFINITIVAMENTE ME LAS PAGARÁS!
Kiauka dejó de caminar, girando el torso para ver al descalificado. Simplemente se le quedó mirando.
—¿Quién mierda eres?
Y eso pareció ser suficiente para destruir por completo el espíritu de lucha del joven, quien bajó la cabeza. Sus brazos colgaron como si fueran los de una muñeca de trapo. Guzma se alejó caminando junto a Francine, quien se le quedó viendo un poco más al chico. Al contrario que Guzma, ella sí sabía quién era.
—El chico del Stufful que Guzma derrotó hace cinco años— recordó la pelea. Recordó la gran humillación que aquel joven aspirante se había llevado. También recordó esos ojos llenos de sed de venganza, los cuales eran totalmente opuestos a los que tenía ahora—. Otro sueño de poder que muere.
Los Skull siguieron caminando por el campo de batalla. De nuevo, nadie parecía estarles poniendo atención, y quienes lo hacían los evitaban. Francine vio como Guzma comenzaba a mirar a los entrenadores que pasaban cerca. Ella sabía que, en cualquier momento, su líder se cansaría y atacaría al primer desafortunado que pasara lo suficientemente cerca. Eso si el combate no llegaba primero a él. El combate llegó.
Francine se sobresaltó al ser rápidamente apartada del camino por Guzma, quien miró hacia arriba a toda velocidad. Su ceño estaba fruncido y esa expresión de indiferencia en su rostro se había ido. Lo siguiente que Francine logró procesar fue el choque entre el Puño trueno de un Dragonite y los escudos de Golisopod. Ella retrocedió de un salto, sabiendo de quién era ese tipo Dragón. Él había…
—¡VOLVÍ!— escucharon gritar. Tanto Guzma como Francine miraron hacia el frente, topándose con un sujeto en extremo extravagante— ¡RYUKI A LA CARGA!
Los Skull chasquearon la lengua. Golisopod, tras algunos segundos más de forcejeo, logró hacer retroceder al Dragonite. El tipo Dragón bufó con fuerza, mostrando una expresión agresiva. Francine vio ese como el momento adecuado.
—¡Salazzle, Pulso…!
—¡QUÉDATE FUERA DE ESTO, COBARDE!— Ryuki le dirigió una mirada de muerte a Francine.
La Skull sintió como un fuerte escalofrío recorría su columna, de forma que retrocedió instintivamente. Se vio obligada a espabilar.
—¡Esquiva!— exclamó.
Salazzle se tiró al suelo, como si fuera a ponerse a reptar. Justo por arriba de ella pasaron volando un Huesomerang y una Hidrobomba. Francine ubicó rápidamente a los atacantes, pero antes de poder analizar bien, se vio obligada a retroceder al igual que su Pokémon. Después de todo, la embestida de un Nidoking no era cualquier cosa. Pronto, Francine se vio rodeada por un Marowak, un Kingler y el anteriormente mencionado Nidoking, así como por sus entrenadores.
—No dejaremos que te metas en el camino del Dragón de Carmín— le dijo uno de ellos. Era un sujeto con el pelo teñido de rojo, quien usaba una vestimenta oscura y muñequeras con púas (en realidad, todos vestían ropas iguales, solo que sus colores de pelo variaban). Francine rápidamente asoció los colores. El de pelo verde era el del Nidoking; el del pelo rojo el del Kingler y el del pelo azul el del Marowak.
—Malditos estorbos…— murmuró la Skull, sin ver más remedio que pelear.
Por otro lado, Guzma…
—Vas a lamentar haberle hablado así a mi colega— le dijo Kiauka a Ryuki, mirándolo de la peor forma posible.
—Un cobarde es un cobarde— los ojos de Ryuki se afilaron—. Y por lo que parece, el tan temido líder del Team Skull también lo es.
Por la forma en la que Ryuki hablaba, Guzma supo que lo suyo era algo personal contra él. No le importaba, pero era algo bueno de saber.
—Aunque no recuerdo a ningún tipo así…— pensó, poniéndose en posición de batalla— Ataca, hijo de puta. Te cedo el primer golpe.
—¿De qué rayos hablas?— Ryuki frunció el ceño— Yo ya di el primer golpe.
Guzma sonrió de forma burlona.
—¿No estabas jugando? Mi error por haber esperado algo de los incompetentes que se inscribieron a esta farsa.
Eso no hizo feliz a Ryuki. Ni un poquito.
—¡CARGA DRAGÓN!— gritó, señalando a Golisopod.
—Puya nociva— ordenó Guzma.
Dragonite ascendió y con rapidez, se impulsó hacia el suelo. Su cuerpo fue rápidamente rodeado por una gran aura celeste, la cual adquirió la forma de un dragón. Golisopod levantó sus dos garras, haciéndolas brillar en un color morado. Justo cuando Dragonite estaba por llegar a él, el samurái atacó. Se convirtió en un duelo entre sus extremidades contra el cuerpo de Dragonite. A continuación, sucedió algo que dejó a Guzma boquiabierto: Golisopod retrocedió un par de centímetros. Kiauka frunció el ceño con fuerza.
—¡Espabila, Golisopod! ¡Manda a volar a esa sabandija!— le gritó a su Pokémon, quien hizo más fuerza. Finalmente, Golisopod logró desviar la trayectoria de Dragonite, haciendo que se estrellara contra el suelo— ¡Ve de nuevo con Puya nociva!
—¡PUÑO TRUENO!— gritó Ryuki.
Dragonite ni siquiera tuvo que recuperar completamente la compostura para chocar su ataque contra el de Golisopod. Guzma se sorprendió por el tiempo de reacción tan increíble, pero solo le duró unos pocos segundos. Vio la forma en la que Dragonite luchaba por mantener a raya el avance de Puya nociva. No lo logró, siendo golpeado en el rostro.
—Es fuerte, pero no lo suficiente— se sintió más tranquilo, por lo que se llevó las manos a los bolsillos—. Sin embargo, no es un oponente al que pueda dejar andar por ahí— su ceño volvió a fruncirse—. Sin piedad, Golisopod. Hidroariete.
Ryuki, de repente, chirrió los dientes.
—¡¿Por qué estás tan relajado, bastardo?!— movió. Se encorvó, mostrando las garras de su traje— ¡VENDAVAL!
Guzma se sorprendió al escuchar eso. Por el set de ataques de Dragonite, él supuso que lo había especializado en el apartado físico. ¿Vendaval era, tal vez, la carta secreta? No importaba. Si Dragonite no podía despegar, entonces tampoco podría atacar.
Golisopod invocó la katana de su cintura y la levantó al aire, listo para dar un pesado tajo vertical. Justo cuando dejó caer su espada, Dragonite se impulsó hacia atrás, levantando polvo que fue disipado por el ataque de Golisopod. Guzma y su Pokémon se vieron momentáneamente desconcertados por la velocidad de Dragonite, así como por su táctica a la hora de volar. Se recompusieron al instante, listos para lo que venía.
—Acua jet.
El gran tipo Bicho pegó sus garras al suelo, usándolas como soporte, para después ser cubierto por un gran manto de agua y salir disparado hacia arriba. Guzma, nuevamente, había subestimado la velocidad de Dragonite. Justo cuando Golisopod iba a mitad de camino para interceptar al dragón, éste ya había creado un tornado que se interpuso en el camino del samurái. Guzma simplemente chasqueó la lengua.
—¡Atraviésalo, Golisopod!
Y su Pokémon lo obedeció.
—¡EL GOLISOPOD DEL PARTICIPANTE GUZMA ENTRA EN LA BOCA DEL LOBO!— gritó el comentarista.
El tornado siguió avanzando, afectando a algunas personas más, pero antes de que pasara de los diez centímetros, Golisopod emergió. El samurái estaba un metro por encima del dragón, con su katana de agua alzada.
—¡PUÑO TRUENO!— gritó Ryuki.
Golisopod cayó y Dragonite ascendió. Los ataques impactaron entre sí, pero algo sucedió. La espada del tipo Bicho se deshizo, por lo que éste siguió descendiendo al no haber una fuerza que se opusiera a la gravedad. Sin embargo, Golisopod solo bajó cinco centímetros antes de ser rodeado nuevamente por agua, lanzándose directamente contra el estómago de Dragonite. El tipo Dragón logró reaccionar por los pelos, pero su mala postura no le jugó a favor. Aunque había evitado parte del daño, todavía se había visto afectado por el poder bruto de Golisopod, quien lo obligó a bajar de los cielos.
—Puya nociva— ordenó Guzma.
Dragonite acababa de golpear el suelo con su espalda, cuando de pronto, Golisopod empezó a caer directamente contra él; sus garras lideraban la brutal carga.
—¡CARGA DRAGÓN!
Usando el poco espacio que tenía, Dragonite logró canalizar su movimiento y salir al encuentro de Golisopod. El choque fue brutal, pero la ventaja estaba completamente a favor del samurái, quien estrelló a Dragonite contra el suelo. Golisopod se preparó para atacar nuevamente, cuando un repentino Puño fuego fue dirigido rápidamente contra su rostro.
—¡Hidroariete!— ordenó Guzma apenas reaccionó.
La katana salió al encuentro del puño. Esta vez, quien tenía una mala postura era Golisopod, pero, aun con eso, se las apañó para alejar a Dragonite con un fuerte movimiento de hombros y cadera. Se creó distancia entre el tipo Bicho y el tipo Dragón, pero ambos estaban dispuestos a cerrarla. Al mismo tiempo, los dos se lanzaron contra el otro, uno con Puño trueno y el otro con Puya nociva. Antes de que los ataques pudieran colisionar, una llama morada los hizo retroceder a toda velocidad. Ambos miraron a un Banette, quien se encontraba junto a su entrenadora. Recibir ese Fuego fatuo habría sido desastroso.
Guzma, al ver de quien se trataba, chasqueó la lengua. Supo que Vendaval, sumado al grito del comentarista, había llamado la atención de esos sujetos.
—No tiene caso luchar esta batalla— dijo, sacándose las manos de los bolsillos—. Hidroariete al suelo.
El samurái hizo exactamente lo que se le ordenó. Dio un fuerte tajo vertical contra el piso, lo que levantó polvo, pero no el suficiente para una tapadera. Guzma solo creó una polvareda porque Golisopod prácticamente había barrido el suelo con su espada.
—¡No huirá…!— el grito de Acerola fue interrumpido por el de Ryuki.
—¡NO PIENSES QUE ESCAPARÁS, COBARDE! ¡VENDAVAL!
La formación del tornado hizo retroceder instintivamente a Acerola y a Banette. Eso solo le facilitaría a Guzma el escapar.
—Maldición…— murmuró Malíe al ver que ni Guzma ni Ryuki estaban a la vista. Suspiró con frustración.
—Estás tensa, Acerola— escuchó decir. Se giró, encontrándose a Liam y a Mina. El primero veía hacia donde Guzma se había ido—. Eliminar a Guzma sería una recompensa sumamente jugosa, pero no debemos olvidar que…
Al mismo tiempo, Malíe y Sotobosque se giraron. Mina tardó más tiempo.
El Drampa de Liam utilizó Protección, cubriéndose a él y a sus dos compañeros de los ataques de un Mandibuzz, un Gliscor y un Bronzong. El siguiente en actuar fue el Klefki de Mina, quien se posicionó al frente de todos, usando Brillo mágico. El cegador destello dañó y cegó a los tres enemigos, lo que le permitió al Banette de Acerola el atacar sin preocupaciones. Se lanzó contra el Bronzong con Garra umbría, dándole un golpe realmente fuerte.
—¡Ni crean que eso nos detendrá! ¡Gliscor, Tajo umbrío!— ordenó la entrenadora del Pokémon. El murciélago, quien era el que menos daño había recibido, hizo brillar sus tenazas y se lanzó contra Banette. Los ojos del tipo Fantasma mostraron una gran concentración. La demostró al conectar un poderoso Golpe bajo en contra de Gliscor, el cual lo hizo caer pesadamente contra el suelo.
—¡Pulso umbrío!— ordenó el entrenador de Mandibuzz. La Pokémon dio un alarido, haciendo surgir de su cuerpo un aura oscura que se extendió en todas direcciones, golpeando accidentalmente a Bronzong.
—No va a funcionar— dijo Mina con tranquilidad. Su Klefki se puso justo frente a Banette, utilizando un Pantalla de luz que los cubrió del daño. Drampa simplemente volvió a usar Protección, el cual resistió el movimiento con éxito.
—Vozarrón— dijo Liam, chasqueando los dedos y apuntando a Mandibuzz.
El hocico del tipo Dragón se separó, liberando un fuerte grito casi comparable al que estaban dando las fans de Sotobosque. Las ondas sonoras golpearon a Mandibuzz, también derribándola. Justo cuando Gliscor estaba tratando de levantarse, Klefki había comenzado a brillar nuevamente.
—¡Eco metálico!— gritó el entrenador del Bronzong, quien acababa de recuperarse del poderoso Garra umbría. Justo cuando su cuerpo había comenzado a chirriar, fue fuertemente golpeado.
—¡Lo siento, pero eso no va a suceder!— rio Acerola, dando una vueltita— ¡Garra umbría!
Mientras Klefki utilizaba su Brillo mágico para golpear a Mandibuzz y Gliscor, Banette arremetía contra Bronzong. El zarpazo tuvo la potencia necesaria para mandar rondando al tipo Acero hacia sus compañeros.
—¡Finalicemos esto, Drampa! ¡Pulso dragón!— ordenó Liam, dando una sonrisa que derritió a sus fans.
El ataque del tipo Normal fue suficiente para dejar en la lona a los tres Pokémon.
—¡Buen trabajo, equipo!— exclamó Acerola, sonriendo ampliamente.
—Excelente cobertura, Mina; Acerola— Liam se reverenció en señal de respeto.
—Eso estuvo bien— asintió Kauai.
Drampa, Klefki y Banette se sonrieron. Al ver que sus entrenadores se ponían en marcha, ellos también lo hicieron.
—¡Carantoña!
—¡Puya nociva!
El Kommo-o de Selene se arrojó hacia el frente, golpeando pesadamente a un Tyranitar. Cuando la gran mole de roca retrocedió, fue recibido por el rápido combo de zarpazos cortesía del Persian de Elio. El tipo Roca resintió el daño. Cayó sobre su rodilla izquierda.
—¡A-Avalancha!— ordenó con voz temblorosa el entrenador del Pokémon.
Tyranitar invocó grandes rocas que no pudieron terminar de materializarse. Otra Puya nociva golpeó su rostro y esta vez sí que se envenenó. Pese a que el veneno normalmente significaba el final del camino, Elio no iba a permitir que algo como el "desgaste" fuera quien tuviera la última palabra.
—¡Joya de luz!— exclamó, señalando la pata derecha del oponente, la cual servía como su soporte.
La joya en la frente de Persian brilló, y a su alrededor emergieron rocas que desprendían un hermoso resplandor azulado. Los proyectiles salieron disparados como balas, acribillando a Tyranitar y haciéndolo caer de cara al suelo.
—¡Carantoña!— ordenó, sonriendo.
El felino volvió a arrojarse contra Tyranitar, aporreándolo con todas sus fuerzas. Pese a eso, el Pokémon logró volver a levantarse. Jadeaba pesadamente y se notaba que el moverse le costaba, pero seguía de pie. Elio chasqueó la lengua.
—¿Qué hay que hacer para derribar a un Tyranitar?— se preguntó, cruzándose de brazos.
—Son oponentes formidables— aseguró Selene, dando un paso al frente—, pero no son rivales para Selene Asutoro.
Elio se apresuró a ponerse a su lado.
—¡No seas tan presumida! ¡Hablas como si Elio Asutoro no pudiera vencer a uno!— ambos intercambiaron una sonrisa competitiva. Kommo-o y Persian se pusieron lado a lado, viendo como un Mismagius hacía acto de presencia.
—¡Bola sombra!— ordenó la entrenadora del recién llegado tipo Fantasma.
—¡Cubre con Avalancha, Tyranitar!
El orbe oscuro salió disparado, siendo seguido de cerca por aquellas grandes rocas. Ninguno de los Asutoro se mostró nervioso ante la combinación.
—¡Tajo umbrío!— gritó Elio, avanzando un paso.
Persian rápidamente se lanzó contra la Bola sombra, golpeándola fuertemente con sus garras y destruyéndola casi al instante. Tanto el gato como su entrenador dieron un salto hacia atrás, dejando pasar al relevo. Selene avanzó al igual que Kommo-o.
—¡Puño drenaje!
Con una rápida sucesión de puñetazos, Kommo-o había logrado deshacerse del ataque tipo Roca casi en su totalidad. Una piedra lo golpeó en la escama de la frente, haciéndolo retroceder de forma casi imperceptible. Elio no esperó a que su compañero se recuperara, pues Persian se lanzó con Tajo umbrío hacia Mismagius.
—¡No te dejaré pasar!— exclamó el entrenador del Tyranitar. Su Pokémon se preparó para recibir el impacto con Colmillo fuego, mientras que el tipo Fantasma se apresuró a ponerse detrás de él gracias a su intangibilidad.
De pronto, Tyranitar cerró la mandíbula y los ojos. El veneno había hecho efecto, cosa que hizo sonreír ampliamente a Elio, mientras que preocupó al enemigo.
—¡No deberías de descuidarla a ella!— rio el Asutoro, viendo como el Kommo-o de su hermana llegaba por el flanco derecho de Tyranitar.
—¡¿No estaba…?!
—¡Puño drenaje!
Con un poderoso derechazo, Kommo-o mandó a volar a Tyranitar, dejando el camino totalmente despejado para Persian. Mismagius vio con asombro como su cobertura y compañero se había ido, quedando completamente desprotegido para lo que se le venía encima. Las garras de Persian rasguñaron con brutalidad el cuerpo de su oponente, haciéndolo caer al suelo.
—¡Los hermanos Asutoro nos demuestran de lo que son capaces! ¡Una excelente coordinación tuvo como resultado una victoria impecable!
Elio sonrió con suficiencia.
—No eran la gran cosa— aseguró, pasándose el índice derecho por debajo de la nariz.
—Es solo que tú eres muy fuerte, hermano— corrigió Selene, incrementando el ego del mayor, quien rápidamente la acercó a él al tomarla del hombro.
—¡Supongo que es lógico que no puedan soportar el estilo Asutoro!
Selene simplemente suspiró mientras sonreía. Su sonrisa, al igual que la de Elio, se borró pronto.
—¡Tajo umbrío!/¡Puño drenaje!
El Roca veloz de un Lycanroc diurno fue interceptado por Persian, mientras que el Puya nociva de un Nidoqueen fue exitosamente desviado por Kommo-o. Los gemelos se vieron obligados a separarse por la sorpresa. Ambos abrieron los ojos de par en par.
—Viene por la venganza, chica Asutoro— frente a Selene estaba Ilya, la entrenadora del Salazzle que tantos problemas le había dado hacía unas horas.
Selene sonrió, crujiéndose los nudillos.
—Sí. Te estaba esperando, niña bonita.
Por otro lado, Elio…
—Me esforcé al máximo para llegar a este lugar, en este momento— un joven de gorra roja volteada hacia atrás, rizado cabello castaño y ojos marrones era quien lo encaraba—. ¡Por fin ha llegado el día de nuestro encuentro, Elio!
El Asutoro se le quedó viendo fijamente mientras sus ojos se afilaban. Se colocó en posición defensiva.
—¿Quién eres?
El chico de gorra roja claramente no estaba listo para esa pregunta, y su Lycanroc tampoco.
—¡¿Cómo que quién…?! ¡S-Soy Jared, tu rival! ¡El chico de…!
—¡OH! ¡El ignorante de la rueda de prensa!— Asutoro chasqueó los dedos, relajándose— ¡Tú sabes, el idiota anónimo número veinticuatro mil quini…!
—¡No hay forma de que recuerdes algo tan específico pero no mi cara!— Jared lo interrumpió. Lycanroc ladró con enfado.
Elio se le quedó viendo un rato más y finalmente, suspiró. Volvió a su postura de combate.
—Me has hecho esperar casi dos años por este día— sus ojos se volvieron tan filosos como un cuchillo—. No me decepciones, Jared.
Un ligero sonrojo apareció en el rostro del chico, quien rápidamente se puso en posición.
—¡VEN, ELIO!
La cola de Kommo-o chocó fuertemente contra el Acua cola de Nidoqueen. Ambos Pokémon retrocedieron ante el poderoso impacto, lo que hizo sonreír a Ilya. Tras unos pocos segundos, dicha sonrisa desapareció, cosa que Selene notó.
—¡Puño trueno!— ordenó la entrenadora de Nidoqueen.
—¡Levanta la tierra!
Kommo-o barrió el suelo con su cola, de forma que una gruesa capa de tierra se abalanzó contra Nidoqueen, bloqueando su visión. La tipo Veneno tuvo que agitar las patas con fuerza para aclarar el panorama. Un poderoso puñetazo conectó contra el costado de su rostro, haciéndola trastabillar. Ilya abrió mucho los ojos al ver eso, para posteriormente chasquear la lengua.
—Esta vez tengo con que golpearte— aseguró Selene cuando la tierra volvió a su lugar en el suelo. Con la mano derecha y una sonrisa llena de confianza, le indicó al enemigo que se acercara—. No esperes que vaya suave.
—¡Eso debería decir yo!— Ilya apuntó a Kommo-o con rapidez— ¡Fuerza bruta!
—¡Haz distancia y espérala!— ordenó Selene.
Mientras que Nidoqueen cargaba hacia él, Kommo-o retrocedió varios pasos a toda marcha. Vio el momento en el que la Pokémon levantaba los brazos y tanto él como Selene lo supieron.
—¡Ataca!
Contrario a lo que se esperaría, Ilya sonrió cuando vio como el poderoso coletazo de Kommo-o golpeaba el costado derecho de su Pokémon. Nidoqueen se tambaleó por unos segundos y, una vez que recuperó el equilibrio, agitó la cabeza con fuerza. La sonrisa de Ilya se borró de su rostro.
—¿Por qué no…?— frunció el ceño— ¡Puya nociva!
—¡Bloquea y Puño drenaje!
Los labios de Ilya formaron una enorme sonrisa y sus ojos chispearon al ver como el Puya nociva de su Pokémon era interceptado por el brazo de Kommo-o. Su mandíbula casi cayó al suelo cuando el dragón conectó el Puño drenaje con el reverso de su pata superior derecha.
—¿Es todo lo que tienes?— le preguntó Selene, exhibiendo una sonrisa burlona— No es por nada, pero creo que tu especialidad es el combate a larga distancia.
Ilya no pudo mantener la calma ante esa mirada condescendiente.
—¡¿Por qué tu Kommo-o no se envenena?! ¡Todo debió terminar para él cuando tocó a mí Queen!— aseguró, encolerizada.
Selene sonrió ante esa afirmación. Se paró con la espalda recta y se cruzó de brazos.
—Así que sí tenía Punto tóxico…— cerró los ojos por un momento, para después adquirir una expresión desinteresada— Escucha, linda, tal vez tu estrategia sirva con otros Pokémon, pero tuviste la mala suerte de toparte a mi Kommo-o. ¿Qué debería de estar envenenado a estas alturas? Sí, muy posiblemente tienes razón— sonrió—. Eso si hubiera tocado a tu Nidoqueen con su piel y no con sus escamas.
El rostro de Ilya mostró desconcierto.
—¿Cuándo has oído hablar de una escama envenenada? Digo, sí, muy posiblemente podrías envenenar a un Charizard pese a que su cuerpo este lleno de escamas. Pero— hizo un especial énfasis en esa palabra, diciéndola incluso en un tono cantarían— eso es porque estas son lo suficientemente delgadas como para que el veneno llegue a su piel. Las escamas de mi Kommo-o no lo son. Tienen la densidad, la resistencia y la dureza del acero. En otras palabras— lentamente, Selene fue recuperando su posición de combate—, tu veneno jamás lo alcanzará.
Los ojos de Ilya dejaron ver toda su rabia. Era obvio que no estaba acostumbrada a que le hablaran de esa manera, y mucho menos alguien con la que rivalizaba abiertamente.
—¡FUERZA BRUTA!
Los ojos de Selene se afilaron. Aunque estaba usando tácticas de provocación clásicas de Elio, ella no había mentido cuando dijo que el combate a distancia era lo que más le favorecía a Ilya. Su temperamento era malo, por lo que tener al oponente tan cerca debía de darle una falsa sensación de logro; de que podría golpearlo si iba con todo (además de que estar a la distancia parecía darle seguridad en sí misma). Selene, por supuesto, estaba explotando ese temperamento.
Kommo-o bloqueó con sus dos brazos el fuerte golpe de Nidoqueen, el cual lo hizo sudar. La Pokémon se vio rodeada por un aura azul.
—¡¿Ahora qué, Asutoro?!— le preguntó Ilya, con una sonrisa salvaje— ¡Golpéalo con tu cola, Queen!
—¡No ataques descuidadamente sin conocer el arsenal de tu oponente!— el rostro de Selene brillaba— ¡Fragor escamas!
El rostro de Ilya se torció en una mueca de sorpresa. Antes de que Nidoqueen pudiera siquiera golpear, las escamas de Kommo-o chirriaron. Un estruendo sonoro salió disparado en todas direcciones, afectando principalmente a Nidoqueen. A lo lejos, Lillie maldijo por lo alto.
—¡Q-Queen, Pu…!
Ilya no terminó de dar su orden, y aunque lo hubiera hecho su Pokémon no la habría escuchado. Kommo-o había conectado otro poderoso Puño drenaje con el reverso de su pata superior izquierda, seguido de un coletazo increíblemente potente que hizo retroceder a Nidoqueen.
—¡Danza dragón!— ordenó Selene, quien tenía un ojo entrecerrado por el fuerte sonido que su Pokémon había liberado.
En cuestión de segundos, Kommo-o comenzó a arrastrar su cola por el suelo, dando vueltas. Su cuerpo fue cubierto por un aura rojiza, la cual tenía como objetivo compensar el aura azulada que lo había rodeado algunos segundos atrás.
Tanto Ilya como Nidoqueen salieron del aturdimiento. Ambas encararon nuevamente a Selene. Los dientes de la entrenadora de la tipo Veneno chirriaron.
—¡Acua cola!
—¡No pareces entenderlo, Ilya!— Selene sonreía, lo que solo enfurecía más y más a su oponente. Chasqueó los dedos y la señaló— ¡Quien dicta el ritmo en este baile soy yo!
Kommo-o, con su cola, golpeó la cola de Nidoqueen, la cual apenas empezaba a rodearse de agua. El impacto hizo que la tipo Veneno se girara rápidamente, quedando frente a frente con el dragón, quien dio un repentino cabezazo que hizo a Nidoqueen ver estrellitas. La Pokémon se vio obligada a despertar gracias al poderoso golpe que Kommo-o había conectado contra su estómago usando el reverso de su pata superior derecha. Nidoqueen retrocedió, con las patas en el estómago, y luego cayó de rodillas. Luchaba para mantener una respiración regular.
—¡Queen!— exclamó Ilya con miedo.
—¡Vamos!— escuchó decir a Selene— ¡Todavía no terminamos! ¡Eso no es todo lo que puedes hacer!
Ilya, en ese momento, se sintió pequeña. Sentía que ella y su Nidoqueen eran simples plebeyas, viendo de rodillas hacia el trono que se alzaba por encima de sus cabezas. Ese trono estaba ocupado por Selene Asutoro, quien era resguardada por un gigantesco dragón de armadura impenetrable. Tragó saliva, pues sabía que estaba ante la desinteresada mirada de la «reina venenosa».
—No voy a perder…— murmuró, frunciendo fuertemente el ceño— ¡NO VOY A PERDER!
Y entonces, una Pulsera Z fue mostrada. Selene sonrió y mostró también la suya. Al mismo tiempo, dos Lizastal Z fueron colocados en las ranuras correspondientes.
Mientras hacía los pasos para utilizar Ráfaga demoledora, Ilya solo podía ver la imborrable sonrisa de su oponente; del mismo enemigo que había huido cobardemente en su primer encuentro. Era ella quien merecía el título que Selene portaba. Ella era la especialista en el tipo Veneno. Ella era la reina.
—¡RÁFAGA DEMOLEDORA!
Mientras que los enormes puños hechos de puro Poder Z chocaban entre sí, Ilya solo podía maldecir a esa forastera. Si ella no estuviera ahí, entonces ella sería la única eminencia del tipo Veneno. Y en tanto Selene Asutoro siguiera en Alola, nadie la vería a ella; nadie la reconocería.
Mientras los feroces puñetazos del Movimiento Z de Kommo-o caían como balas contra su Nidoqueen, Ilya maldecía a Selene. En tanto Asutoro existiera, ella sería una segundona sin importar qué.
Mientras Nidoqueen salía volando, Ilya solo pudo maldecirse a sí misma, pues nunca saldría de la sombra de la «reina venenosa».
El contador bajó en dos números.
—¡Roca veloz!
—¡Sustituto!
Los ojos de Jared se abrieron mucho. ¿Elio «Buldócer» Asutoro, utilizando algo como Sustituto? Salió de su sorpresa en cuanto vio cómo su Lycanroc golpeaba a un Persian que lucía difuminado, casi como un holograma. Aquel Persian desapareció cuando el verdadero Persian apareció por el costado izquierdo de Lycanroc, conectando un fuerte Tajo umbrío. Jared entrecerró los ojos por la frustración.
Sustituto era un movimiento sumamente molesto para cualquier entrenador. El Pokémon dejaba una copia estática de sí mismo en el campo de batalla, la cual era totalmente incapaz de moverse. Mientras la copia estuviera presente el Pokémon se volvía prácticamente invisible (aunque en realidad era algo más parecido al camuflaje de Keckleon), pero cuando el Pokémon atacaba, la copia desaparecía de su posición original para reaparecer luego en el lugar en el que se vio por última vez al Pokémon.
Jared sabía que acabar con la copia era revelar la ubicación de Elio. Así mismo, Jared también era consciente de que Elio había sacrificado un buen porcentaje del aguante de Persian para utilizar su movimiento. En ese sentido, el mayor punto débil de Sustituto era la gran cantidad de energía que se quería para crear una copia que aguantaba un daño muy reducido. Jared decidió ponerse psicológico.
—¡¿El gran Elio Asutoro huyendo de esta manera?!— rio, viendo en todas direcciones en busca de Persian— ¡¿Dónde quedó la altanería de siempre?!
Elio suspiró y luego, sonrió. Agitó la cabeza, como si estuviera escuchando algo realmente ignorante.
—Vamos, sabes que estamos en una situación de "perro contra gato". Tú eres el perro, así que usas la fuerza bruta. Yo soy el gato, así que utilizo mi intelecto— con sus manos hizo una balanza—. Se trata de equilibrar las cualidades, ¿no crees?
Jared frunció el ceño pero no perdió la sonrisa.
—¡Avalancha!— ordenó, apuntando hacia la copia de Persian.
—¡Joya de luz!
Jared sonrió en cuanto vio la forma en la que se movían las orejas de Lycanroc.
—¡AHÍ ESTÁS!
Y mientras que Persian reaparecía, utilizando Joya de luz, Lycanroc se giró con una Avalancha preparada. Los ataques salieron volando, chocando entre sí. Avalancha ganó por muy poco, pero el gato logró esquivar con éxito la última roca gracias a su largo salto vertical.
—¡En el aire eres presa fácil!— aseguró, Jared— ¡Roca veloz!
—No— respondió Elio con seguridad—. En el aire tú no tienes escapatoria. ¡Tajo umbrío!
El can se lanzó como una bala en contra de Persian, quien exhibió unas largas y afiladas garras. Antes de que el perro pudiera acercarse más, el gato lo golpeó fuertemente, mandándolo de vuelta a la tierra.
—¡Carantoña!
—¡Aullido!— espetó Jared a toda prisa. Sabía que su Pokémon no se levantaría a tiempo.
Justo cuando Persian estuvo por aterrizar sobre Lycanroc, éste liberó un potente aullido que aturdió momentáneamente al felino. El tipo Roca se puso de pie mientras era rodeado por un aura rojiza.
—Eso estuvo bien— reconoció Elio. Persian había vuelto a desaparecer, dejando detrás solo esa copia—, pero no puedo permitir que sigas subiendo tu ataque.
Jared vio la luz al final del túnel. Elio tal vez había dado los primeros dos golpes, pero sabía que eso no volvería a pasar. Ahora él y Lycanroc estaban completamente avispados; Sustituto no volvería a engañarlos.
—¡Joya de luz!
—¡Avalancha, Lycanroc!— Jared tenía una sonrisa llena de confianza, la cual se borró demasiado rápido.
Lycanroc veía a varias direcciones distintas, luciendo realmente confundido. Giró la cabeza hacia la derecha y, cuando volvió a mirar su izquierda, reparó en una serie de rocas que iban directamente hacia él. Apenas tuvo tiempo para reaccionar, por lo que solo logró bloquear una. Fue acribillado.
—¡¿Qué?!— fue lo único que logró articular Jared. Se dio cuenta de lo que había sucedido unos pocos segundos después— ¡¿Cómo es posible que…?!
—Mis dos mentores— la sonrisa de Elio interrumpió por completo a Jared— tienen un Lycanroc. He jugado al "perro contra gato" durante mucho tiempo, Jared. Sé mejor que nadie cómo lidiar contra un Lycanroc y su molesto olfato, pero aun así, siempre perdí— los ojos de Elio se afilaron cual navaja—. ¿Sabes qué es lo bueno de la derrota? La experiencia. ¿Y sabes qué es lo bueno de luchar contra oponentes varias veces más fuertes que tú?— Asutoro crujió sus nudillos— Que, a comparación de ellos, el resto de oponentes no son la gran cosa.
Fue en ese momento que Jared vio algo volar en el viento. Eran mechones de pelo grises… Frunció el ceño con fuerza y sus dientes chirriaron. Luchaba por contener la sonrisa.
—¡Tan… altanero!...
Elio, con una mano, le indicó que se acercara.
—¿No estabas buscando eso de mí?
—¡Touché, Asutoro! ¡Avalancha!
Elio casi sintió la necesidad de sonreír. Si tratar de predecir la trayectoria de Persian ya no era una opción, entonces Jared apuntaría al sustituto. Elio, por supuesto, no iba a permitir eso.
—¡Tajo umbrío!
Tanto Jared como Lycanroc se mostraron a la defensiva en cuanto escucharon gritar esa orden. La copia había desaparecido, por lo que Avalancha había golpeado a la absoluta nada. Entrenador y Pokémon esperaron el impacto, pero tras un tres segundos, nada ocurrió. Fue en ese momento que notaron como, a lo lejos, Persian terminaba de utilizar un Tajo umbrío al aire. Jared lo supo en ese momento.
Elio revelaría la posición de Persian en el intervalo de tiempo que había entre la ejecución del movimiento y el impacto del mismo. De esa forma se aseguraba de que Lycanroc no pudiera cancelar el ataque. Sintió como su brazo temblaba al comprender el mensaje de Elio. Él básicamente le decía que, si quería golpear el sustituto, primero debía dejar que Persian lo atacara y desapareciera.
—Será como gustes, Asutoro— Jared relajó su cuerpo. Se preparó mentalmente— ¡Prepara una Avalancha, Lycanroc!
Elio sabía lo que Jared sabía. Si quería destruir el sustituto, Avalancha era la mejor opción por mucho. Su amplio alcance evitaría que Persian moviera la ubicación del sustituto unos pocos centímetros; los necesarios para librar a la copia del daño. Decidió que, como Selene, él también jugaría a la probabilidad.
—¡Joya de luz!
Y justo cuando las brillantes rocas de Persian terminaron de formarse, éste apareció. Lycanroc y Jared reaccionaron al instante.
—¡AHORA!
Las rocas chocaron contra las rocas, pero fueron las de Lycanroc las que ganaron por un buen margen, cosa que sorprendió enormemente a Jared. La sorpresa se cambió por alivio al ver como el sustituto era destruido.
—¡No celebres todavía!— escuchó gritar a Elio. Abrió los ojos de par en par cuando vio a Persian correr directamente hacia Lycanroc— ¡Carantoña!
—¡Roca veloz!
Los ataques conectaron, pero fue Persian quien conectó el mejor golpe. Mientras que Lycanroc apuntaba en todo momento a las patas traseras de su oponente, Persian había fijado como su objetivo el rostro del enemigo. Fueron los increíbles reflejos felinos del tipo Siniestro los que le permitieron conectar un poderoso primer golpe, el cual dejó a Lycanroc listo para la tunda que le cayó encima.
El perro salió volando luego de que su castigo terminara, cayendo frente a Jared. El joven vio la forma en la que su Pokémon luchaba por ponerse de pie. Inconscientemente, suspiró. Lycanroc estaba demasiado golpeado. Incluso sin el sustituto de por medio, la diferencia de condiciones era obvia. No tuvo más remedio que sonreír.
—¡No soy rival para ti, Elio!— dijo de pronto Jared, tomando a Asutoro con la guardia baja. El chico negó con la cabeza— No he luchado las peleas que tú has luchado. No he entrenado con la disciplina con la que tú has entrenado. No me he medido con los mejores, como tú lo has hecho…
El ceño de Asutoro se frunció y su boca formó una sonrisa.
—Pero…
—¡PERO…!— Jared también sonreía ampliamente— ¡Voy a darlo todo en este último ataque!— su manga se bajó y en su muñeca, una Pulsera Z se exhibía con orgullo. Ahí había un Litostal Z— ¡Hice bien en pedirle a la reina que me diera el cristal independientemente de si servía o no!
Entonces, Elio mostró su Pulsera Z. El Nictostal Z resplandeció.
—Sí, yo también. Aunque este es cortesía del señor Nanu; el último Cristal Z que entregó durante su reinado— informó.
—¡Presumido!— le gritó Jared, a punto de romper a carcajadas.
Ambos se vieron y entonces, el Poder Z los rodeó.
—¡Antes dijiste que nunca te habías medido con los mejores, Jared!— recordó Elio mientras encorvaba su espalda.
—¡No lo dig…!— Jared flexionaba sus rodillas hacia un costado.
—¡De ahora en adelante no vuelvas a decir eso!— y la espalda de Elio recuperó casi toda su rectitud. Mostraba las puntas de sus dedos como si fueran garras— ¡Porque luchaste contra mí! ¡LORD ELIO!
—¡Tan altanero!— rio Jared. Sus bíceps se flexionaron.
Al mismo tiempo, el Poder Z abandonó sus cuerpos y se traspasó hacia sus Pokémon. Al mismo tiempo, perro y gato dieron saltos realmente altos. Al mismo tiempo, gritaron.
—¡AGUJERO NEGRO ANIQUILADOR!/¡APLASTAMIENTO GIGALÍTICO!
Una enorme masa de roca se formó, al igual que un poderoso agujero negro que absorbía todo lo que estaba a su alrededor, incluidos algunos Pokémon. Fue cuestión de tiempo para que ambos ataques colisionaran. Jared solo pudo ver como aquella fuerza imparable destruía en pedazos y se tragaba la gran roca que habían invocado. Pronto Lycanroc también fue absorbido.
Jared sonrió. No era rival para Elio, y posiblemente sus caminos estaban destinados a separarse a partir de ese momento, pero siempre recordaría su viaje para llegar a ese lugar. Las lágrimas, el sudor y la sangre no habían sido en vano. Había crecido como entrenador y había crecido como persona. Ni la victoria ni la gloria importaban. Aunque…
—¡AL MENOS TE GANÉ EN TENER NOVIA PRIMERO!
—¡¿QUÉ…?!
Y entonces, la explosión llegó. Jared se sintió satisfecho al tener, al menos, esa pequeña victoria.
El contador bajó en dos números.
—¡Woah, Elio y Selene fueron con todo!— exclamó Chris, cubriéndose la cara. La presión del viento generado por cuatro Movimientos Z hizo bastante difícil el ver cualquier cosa.
—No son los únicos…— Mallow, pese a que apenas podía mantener los ojos abiertos, sonreía. Escuchó la risita de Lana.
—¡Cola dragón!
La cola del Turtonator de Kiawe se vio rápidamente cubierta por un aura morada, además de que se extendió varias veces su tamaño original. Con un rápido movimiento que uno no esperaría de una tortuga, el tipo Dragón golpeó a dos oponentes que no habían logrado alejarse lo suficiente. Tanto el Leafeon como el Lickilicky fueron mandados a volar, cayendo cerca de un Excadrill.
—¡Taladradora!— gritó el entrenador del topo. Turtonator le estaba dando la espalda, por lo que era su oportunidad para asestar un buen golpe al Capitán.
Las extremidades superiores de Excadrill subieron hacia su cabeza, adquiriendo la forma de un taladro. No pasó mucho hasta que empezó a girar como uno, arrojándose contra el tipo Dragón. Kiawe se regocijó al ver eso.
—¡Coraza trampa!
—¡¿Coraza qué?!— repitió el entrenador de Excadrill.
Las púas en el caparazón de Turtonator comenzaron a brillar y tanto Excadrill como su entrenador pronto descubrieron por qué. Hubo una fuerte explosión que mandó a volar al topo, haciéndolo perder su forma de taladro.
—¡Exca…!
—¡Por supuesto que esto no termina aquí!— se escuchó gritar a Mallow.
—¡Apenas empezamos!— aseguró Lana.
—¡Energibola!/¡Hidrobomba!
La esfera de energía y el gran chorro de agua golpearon a Excadrill al mismo tiempo. Sobra decir que fue rápidamente debilitado. Los Capitanes de Akala se sonrieron.
—¡O-Oigan, no hagan eso!— se quejó Chris, irrumpiendo en la escena— ¡Yo no pude hacer nada! ¡Saben que Electivire solo conoce movimientos de cuerpo a cuerpo!
—¡No te preocupes, Chris!— Kiawe le sonreía ampliamente. Se dio media vuelta, listo para empezar a correr— ¡Encontraremos más y más oponentes! ¡VAMOS!
—¡Supongo que ahora es cuando empezamos a hervir, ¿eh?!— Mallow rio, saliendo detrás de Wela.
Lana y Chris fueron los últimos que quedaron. Ambos se miraron fijamente por un segundo hasta que, al final, Saltagua lo miró con una sonrisa burlona.
—Quejumbroso— y dicho eso, salió corriendo detrás de sus amigos.
Chris tembló ante Electivire, quien suspiró con resignación. Hokulani comenzó a trotar.
—¡Creí que por fin habías madurado!— le gritó a Lana.
—¡Cola dragón!— se escuchó gritar a Kiawe desde el frente.
Turtonator se abalanzó a toda velocidad en contra de un Honchkrow, quien alcanzó a ser rozado por el ataque. El choque lo había hecho desestabilizarse lo suficiente como para verse inutilizado por unos valiosos segundos que Lana aprovechó inmediatamente.
—¡Chuzos!— exclamó.
Cloyster hizo de las suyas, acribillando al cuervo con unas estacas de hielo que causaron un daño masivo. El tipo Siniestro cayó al suelo, quedando vulnerable para cualquier ataque que llegara. El ataque en cuestión fue un poderoso puñetazo.
—¡Puño trueno!
Electivire cargó directamente contra Honchkrow con su puño dirigiendo su trayectoria. Asestó el poderoso golpe y continuó avanzando un metro más. Se detuvo, se giró y vio los resultados de su ataque. El enemigo ni siquiera hacía el intento de levantarse.
—¡Siguiente!— escucharon exclamar a Kiawe. Para cuando voltearon a verlo, él ya estaba corriendo al encuentro de otro oponente.
—¡Espera, Kiawe!— le gritó Chris, corriendo detrás de él.
Lana y Mallow intercambiaron miradas. No tardaron en comenzar a correr, pero tampoco lograron avanzar mucho. La Roserade de Mallow repentinamente dio un giro, conectando un poderoso Bomba lodo contra un Tauros, quien se vio cegado y se detuvo. El Cloyster de Lana cubrió a la tipo Planta con Hidrobomba, el cual chocó contra un Disparo espejo que iba directo hacia ella. Un Forretress hizo acto de presencia.
—Qué problema— dijo Mallow mientras sonreía. Ella y Lana se pegaron hombro con hombro.
—No realmente— rio Saltagua, haciendo que Aina también riera.
—No. No realmente— con rapidez, la morena señaló hacia Forretress— ¡Ve hacia él, Roserade!
La orden pareció confundir a los entrenadores enemigos. El tipo Veneno de Roserade no afectaba a Forretress en lo más mínimo y el tipo Planta apenas y servía realmente. Lo consideraron como una buena oportunidad. La Pokémon de Mallow corrió rápidamente hasta que se posicionó detrás del tipo Acero enemigo, apuntando sus extremidades hacia él.
—¡Brillo mágico!— exclamó Mallow.
Los pétalos de las patas de Roserade comenzaron a emitir un fuerte brillo, el cual no pareció afectar realmente a Forretress.
—¡Disparo espejo!— gritó el entrenador de Forretress mientras se cubría los ojos. Su Pokémon obedeció de inmediato, cargando el ataque y disparándolo.
—¡Roserade!— fue el grito que Mallow dio en advertencia a su Pokémon.
Mientras el destello comenzaba a extinguirse, se escuchó un fuerte impacto seguido de una explosión. En cuanto la mayoría de afectados recuperaron la vista, lo primero que notaron era la manera en la que la tipo Planta rodaba por el suelo. Apenas se recuperó un poco, Roserade disparó un Energibola que no estuvo ni cerca de darle al enemigo.
—¡Dio en el blanco!— celebró el entrenador del Forretress.
—¡Yo me encargo del resto!— el entrenador del Tauros dio un paso al frente— ¡Derribo!
Solo Lana notó la sonrisa que Mallow luchó por ocultar.
Justo cuando el toro comenzó a cargar contra Roserade, a punto de cruzar al lado de Forretress, un gran chorro de agua golpeó directamente en las patas del Pokémon Toro bravo, quien perdió el equilibrio de inmediato. Esta falta de equilibrio lo llevó a caer pesadamente al suelo, llevándose por delante a su compañero Pokémon. Los entrenadores del tipo Normal y del tipo Bicho se dieron la vuelta al instante, encontrándose con Lana; ella les guiñaba el ojo con un gesto burlón. En sus rostros se hizo obvio que se habían olvidado por completo de ella.
—¡Ahora!— junto a Lana, Mallow avanzó— ¡Bomba lodo!
—¡Hidrobomba!
Cloyster y Roserade atacaron al mismo tiempo. El Hidrobomba del tipo Agua fue directamente dirigido hacia los enemigos, mientras que la Bomba lodo de la tipo Planta iba, sorpresivamente, hacia el Hidrobomba. El momento en el que el agua y el veneno se unieron sucedió en un parpadeo; fue entonces que un chorro de agua venenosa a presión arrastró a ambos oponentes casi cuatro metros.
—¡Forretress, intenta ponerte delante de Tauros!— ordenó con desesperación su entrenador.
Pero era claramente inútil. Forretress podía ser inmune al veneno, pero no a la poderosa presión del agua. Que Tauros, un Pokémon de casi cien kilos, estuviera prácticamente encima de él tampoco ayudaba. Al final el resultado fue obvio y el tipo Normal no pudo seguir poniendo resistencia. El entrenador del toro cayó de rodillas al suelo, incapaz de procesar lo que estaba sucediendo.
—¡Maldición!— exclamó con frustración el entrenador de Forretress— ¡¿Puedes pararte, Forretress?!
El Pokémon lo intentó y lo consiguió, sacándole una sonrisa a su compañero humano. Justo antes de que pudiera ejecutar cualquier orden, una ráfaga de esferas verdes lo golpeó. Aunque el daño no fue mucho, ese tampoco era el objetivo principal. Mallow se sintió satisfecha al ver la bajada de defensa especial del oponente. El entrenador de Forretress se vio increíblemente confundido. Disparo espejo había bajado la precisión de Roserade, por lo que era imposible que diera todos esos ataques sin fallar. Dejó de pensar en ello cuando otra Hidrobomba arrasó con Forretress, incapacitándolo.
Mallow y Lana voltearon a verse para rápidamente chocar los cinco. Sus Pokémon llegaron a su lado rápidamente; Roserade tenía el ceño ligeramente fruncido.
—Lo siento por haber hecho que te arrastraras por el suelo, Roserade— se disculpó Mallow, viéndose un poco preocupada por el estado de ánimo de su Pokémon. Roserade la miró, suspiró y le sonrió—. ¡Eres la mejor!
—Fue un buen Bomba lodo, Roserade— Lana le levantó un pulgar—. Reaccionaste justo a tiempo.
—¡Y tu actuación fue perfecta!— Mallow casi abrazaba a su Pokémon— ¡Por un momento creí que ese Disparo espejo de verdad te había golpeado!
Roserade fingió un desmayo, cosa que hizo reír a las Capitanas. Varios metros más adelante también había bastantes risas.
—¡Turtonator, Cola dragón!
—¡Puño trueno, Electivire!
El rápido giro de Turtonator fue el equivalente directo a un poderoso coletazo en el rostro de un Gengar, quien ni siquiera pudo avanzar más de dos metros antes de ser golpeado por el puñetazo de Electivire. El tipo Fantasma quedó rápidamente inconsciente, sin oportunidad de hacer nada más.
—De haber sabido que terminaría haciendo equipo con Kiawe yo solo, definitivamente habría traído algún Pokémon con ataques a distancia— suspiró Chris. Electivire ni siquiera se sintió ofendido, de hecho estaba de acuerdo. Seguirle el ritmo a Wela era sumamente difícil.
—¡No te preocupes por eso, Chris!— Kiawe sonreía— ¡Yo me encargaré de dañarlos! ¡Solo tienes que rematarlos por mí!
Hokulani y su Pokémon intercambiaron miradas. No estaban realmente en contra de ese plan.
—¡Lanzallamas!— escucharon gritar antes de siquiera decir algo. Cuando se giraron vieron la forma en la que Turtonator derribaba a un Drapion con su movimiento— ¡Sigue con Cola dragón!
El tipo Fuego se abalanzó contra su oponente, preparándose para girar sobre sí mismo. La distancia entre ellos permitió que Drapion se levantara justo a tiempo para sujetar la cola de Turtonator con sus pinzas, pero, pese a eso, siguió viéndose incapaz de mantenerse firme. Drapion intentó clavar con fuerza sus patas y cola en la tierra para dejar de ser arrastrado, pero un poderoso puñetazo dio de lleno contra su costado izquierdo.
—¡Sigue golpeando, Electivire!— ordenó Chris.
Drapion reaccionó a duras penas ante el gélido puñetazo que iba dirigido a su rostro, por lo que alcanzó a agacharse. Después de que el Puño hielo de Electivire pasara zumbando por encima de su cráneo, Drapion alejó su cola de la tierra y la dirigió hacia el tipo Eléctrico. Al hacerlo, la poca estabilidad que había adquirido desapareció, siendo completamente arrastrado por Cola dragón. Electivire tuvo que alejarse con Ataque rápido.
—¡Opuso mucha resistencia!— exclamó Kiawe, sonriendo y dándose la vuelta al igual que Turtonator.
Mientras Wela y su Pokémon se alejaban, Drapion se puso de pie. Sus ojos encolerizados enfocaron únicamente a los individuos que le habían hecho eso, preparándose para lanzar un Tajo umbrío. Antes de que pudiera hacerlo, alguien subió a su lomo y comenzó a golpearlo repetidamente. Drapion se sacudió, tratando de bajar al intruso con ayuda de su cola, pero antes de que lo lograra sintió un fuerte ardor recorrer todo su cuerpo. Cayó jadeando al suelo, viendo cómo Electivire aterrizaba pesadamente; sus puños acababan cesar la expulsión de fuego. Solo pudo ver como el tipo Eléctrico y su entrenador se alejaban del lugar, siguiendo a los otros dos.
—¡Vamos, Chris! ¡No te quedes atrás!
—¡Más bien deberíamos de esperar a Mallow y Lana!— se quejó el pelirrojo, comenzando a jadear.
—¡Roca afilada!
El grito de Gladio puso en alerta máxima a dos entrenadores, quienes rápidamente voltearon a verlo. Ambos se exaltaron de sobremanera al ver a su oponente.
—¡Esquiva!— ordenaron al mismo tiempo.
Las largas columnas de roca se levantaron desde el suelo, comenzando a avanzar rápidamente hacia los rivales que huían con rapidez. Una sola de ellas alcanzó a rozar la pata inferior derecha de un Diggersby, quien cayó de cara al suelo por la pérdida de equilibrio. Justo cuando Lycanroc estuvo por ir hacia su presa, se detuvo. Con velocidad golpeó el suelo, levantando nuevamente esas columnas de roca, las cuales bloquearon el Rayo de un Vikavolt. Hubo una explosión y las piedras desaparecieron, dejando humo y polvo en su lugar. Cuando la visión nuevamente fue clara, Gladio solo encontró un pozo en donde antes había estado Diggersby. Sus ojos se cerraron.
Durante su viaje por Johto había intentado muchas cosas para encontrar la paz consigo mismo. De entre todas esas cosas, lo que más le había funcionado era el desarrollo del aura. Cuando usaba el aura, se sentía pleno y en contacto con sus Pokémon. Sentía que no se encontraba solo en la oscuridad de su mente. Había aprendido lo básico sobre el control de esta energía principalmente por Lucario y para meditar, pero que tuviera beneficios tan buenos era un detalle que sumaba bastante. Tal vez él no tenía la mayor afinidad con el aura, pero sin duda había aprendido unos cuantos trucos.
—¡Abajo! ¡Contraataque!
Justo cuando Aether terminó de decir eso, el cuerpo de Lycanroc brilló en una tonalidad rojiza y se tensó. Pocos segundos después, justo de debajo del licántropo, emergió el conejo. Conectó un poderoso golpe con su oreja derecha en el mentón de Lycanroc, quien ni siquiera se inmutó. En lugar de eso, le devolvió el golpe con el doble de fuerza, debilitándolo de inmediato.
—¡¿Có…?!
Gladio levantó la mirada y le sonrió al entrenador del tipo Tierra.
—¿Ahora destaco lo suficiente?— le preguntó, haciendo que el chico palideciera. El rubio se giró hacia el Vikavolt, quien apenas había reaccionado— ¡Roca afilada!
El entrenador enemigo rápidamente espabiló.
—¡Vuela alto!— en cuanto dijo eso, Gladio y su Pokémon sonrieron.
Vikavolt se elevó hasta que creyó que estaba seguro; que estaba lo suficiente alejado del rango habitual de Roca afilada. Su error fue sentirse seguro, pues cuando los proyectiles rocosos salieron volando hacia él fue totalmente incapaz de responder a tiempo. Las piedras lo acribillaron, haciéndolo comenzar a caer. Justo cuando estaba por tocar el suelo, un poderoso Puya nociva lo remató, mandándolo a volar. Selene y Kommo-o habían aparecido. Asutoro resopló para sorpresa de Gladio.
—Tal vez un poco innecesario…— dijo Aether mientras se acercaba a su amiga. Selene también caminó hacia él, solo que miraba a los dos entrenadores (quienes comenzaron a retirarse del campo de batalla) con el ceño fruncido.
—Y podría decirse que tú fuiste muy vengativo— se defendió Asutoro, haciendo que el rubio se rascara la cabeza.
—Puedo pecar de eso a veces— reconoció en voz baja.
—Tú y yo tenemos que hablar— dijo repentinamente Selene, lo que llamó la atención del rubio.
—¿Sobre qué?— interrogó, curioso ante la seriedad del tono y rostro de la Asutoro.
—Ahora no— respondió ella, pasando a su lado—. Pronto.
Aether vio como comenzaba a alejarse junto a Kommo-o y, confundido, la siguió. No era bueno descifrando los pensamientos de Selene Asutoro.
—¡Todo listo!— Ash dio un rápido paso hacia atrás.
—¡Déjanoslo a nosotros!— Lillie, por otro lado, dio un salto al frente. Señaló hacia los paralizados enemigos— ¡Fuerza equina!
Tanto Mudsdale como Decidueye repitieron su combo ganador. Se detuvieron solo cuando un Hariyama se plantó frente al caballo, preparándose para detenerlo con sus patas delanteras. Ash, por supuesto, no permitiría que nadie se pusiera en el camino de Lillie y Mudsdale. Algo chocó contra el costado de Hariyama a gran velocidad, obligándolo a moverse inmediatamente. Pronto se reveló a Decidueye como autor del poderoso Pájaro osado que había derribado al tipo Lucha. Hariyama intentó levantarse, pero Mudsdale se lo llevó por delante antes de que pudiera hacerlo.
—¡Bien hecho!— exclamó Ash con alegría. Escuchó un suspiro a su lado, cosa que lo hizo voltear. Lillie tenía una expresión de alivio.
—No sabes lo increíble que es tener un compañero cooperativo…— le dijo Aether, mirándolo con una sonrisa.
Ash también sonrió, solo que él parecía un poco juguetón.
—¿Y guapo también?— esa pregunta solo animó mucho más a la rubia, quien soltó una carcajada. Eso era justo lo que Ash estaba buscando.
—¡Y guapo también!— respondió mientras asentía.
Ambos rieron. Con solo mirarlos era obvio lo bien que trabajaban juntos. Fue cuestión de tiempo para que alguien los interrumpiera.
—Coqueteando en medio del campo de batalla…
Al escuchar esa voz, ambos se giraron al segundo. Ash ya tenía una enorme sonrisa en cuanto terminó de darse la vuelta, como si estuviera esperando el oír dicha voz. Ahí, frente a ellos, estaban un joven entrenador y su Magmortar. Tristán estaba cruzado de brazos, arqueando una ceja. Los veía con cierto reproche.
—Me pregunto qué tan en serio se toman esto…— suspiró.
En ese momento, Ash dio un paso al frente. Con solo ver su perfil, Lillie lo supo todo. Ella no pudo hacer otra cosa más que sonreír con resignación.
—Voy a adelantarme.
—Sí— asintió Ketchum, sin apartar la mirada del recién llegado. Decidueye se puso a su lado; sus ojos brillaban con una silenciosa determinación.
Aether dio media vuelta y, antes de irse, simplemente pudo levantarle un pulgar a Tristán.
—Esfuérzate.
El chico asintió, frunciendo el ceño. No dijo nada, sino que simplemente se puso en posición. Sus ojos y los de Ash no tardaron en encontrarse en cuanto Lillie se fue. Ambos parecían haber llegado a un acuerdo silencioso. No necesitaban intercambiarse palabras. Tristán había esperado con ansias el día de la revancha; Ash había esperado el día en el que Tristán le demostrara lo mucho que había crecido. Se creó una fuerte tensión entre esos dos, la cual también se sintió en las gradas.
—Ese chico Tristán…— murmuró Misty. Era obvio que conocía a Ash y a sus amigos de Alola por la interacción de hacía unas horas, pero por la forma en la que Ash lo miraba, ahora le era obvio que no era un entrenador más del montón que esperaba a desafiarlo.
—Tristán es un rival de Ash. Rival en los combates y, por un tiempo, en el amor— explicó Rotom, sorprendiendo a todos los que lo habían oído. La única que no lucía así era Burnet—. Tuvieron su último combate hace casi dos años. Ese día Tristán perdió el combate Pokémon y abandonó la batalla por Lillie.
—¿Y ahora busca venganza por esas dos cosas?...— se preguntó May, llevándose las manos a la boca. Era como en esas series de televisión que tanto le gustaban…
—No, Tristán ya superó a Lillie. Le tomó tiempo, pero lo hizo— explicó Rotom.
Se dieron cuenta de que faltaba algo. Cilan fue el que lo expresó.
—¿Y sobre el combate Pokémon?
En ese momento, tanto Rotom como Pikachu sonrieron.
—Eso ya es otra historia.
—¡Puntada sombría!/¡Lanzallamas!— en el campo de batalla, esas dos órdenes se comandaron al mismo tiempo.
Decidueye cargó, apuntó y disparó una flecha al mismo tiempo que Magmortar elevaba su brazo derecho para lanzar un fuerte Lanzallamas. Los ataques avanzaron directamente el uno contra el otro, solo que, en determinado momento, la flecha de Decidueye dio un giro imposible, evadiendo por completo el Lanzallamas. El proyectil se clavó justo en la sombra de Magmortar al tiempo que la lechuza esquivaba el Lanzallamas.
—¡Pájaro osado!— exclamó Ash, sonriendo al ver que lo tenía atrapado. Miró rápidamente a Tristán, notando algo que le dio una muy mala espina— ¡Retrocede!
De pronto un gran torbellino de fuego se formó alrededor de Magmortar. El Giro fuego había salido directamente del brazo izquierdo del Pokémon, quien nunca había dejado de apuntarlo hacia el suelo.
—Rayos…— murmuró Tristán, con una mano en la boca— No pude contener la sonrisa.
Ash y Decidueye esperaron a que terminara el movimiento. Para cuando el torbellino desapareció, Magmortar tenía su sombra bien alejada de la flecha que se encontraba carbonizando. Ketchum casi se rio.
—¡Doble equipo!— ordenó casi al instante. En el aire, decenas de copias de Decidueye aparecieron. Unos cuantos Pokémon las atacaron, pero el número seguía siendo bastante generoso. Al instante, todos los clones cargaron contra su enemigo designado.
Magmortar y Tristán, por supuesto, no se quedarían simplemente viendo eso. Con su brazo derecho el tipo Fuego liberó un fuerte Lanzallamas que arrasaba rápidamente con cada copia que tocaba. No atacó a la velocidad necesaria, pues pronto se vio claramente rodeado por los enemigos. Justo cuando parecía que llegarían a él, Giro fuego volvió a hacer acto de presencia. Una gran cantidad de copias no lograron frenar a tiempo, estrellándose directamente contra los huracanados vientos ígneos. Decidueye, el original, sí que logró detenerse a tiempo. Fue cuestión de unos pocos segundos para que el torbellino nuevamente terminara. Tipo Fuego y Planta cruzaron miradas. Solo había desafío en esos dos pares de ojos.
—¡Hoja aguda!— ordenó Ash, ni corto ni perezoso.
Las alas de la lechuza brillaron en un hermoso color verde y acto seguido, se lanzó en picado hacia Magmortar. El tipo Fuego disparó un Lanzallamas que Decidueye logró esquivar con gran éxito. Lanzallamas luchó por conectar durante gran parte del recorrido del arquero, pero no logró asestar. Decidueye era, sencillamente, demasiado ágil. Justo antes de que la lechuza pudiera llegar a Magmortar, un brillo emergió del brazo izquierdo del mencionado. Fue en ese momento que Ash abrió la boca.
—¡Hacia arriba!
Para sorpresa de muchos, incluido Tristán, Decidueye golpeó el suelo con gran fuerza, cambiando bruscamente la dirección de su vuelo. De un segundo a otro ya se encontraba volando hacia el cielo, con el abdomen a pocos centímetros del infierno ígneo. Tristán vio como el enemigo subía y subía, para finalmente entrar por el único punto débil de Giro fuego: su centro. Sonrió, de forma que parecía haberlo aceptado. Era como si él esperara que Ash hiciera algo como eso. Y claro que estaba preparado para ello.
Giro fuego se rompió repentinamente, mostrando un escenario sorprendente. Magmortar, sin ningún esfuerzo, detenía el Hoja aguda de Decidueye gracias a Protección. De pronto, al igual que Giro fuego, Protección se deshizo. El brazo derecho de Magmortar, el cual tenía apuntando justo hacia su enemigo, emitió un brillo anaranjado. El tipo Planta tuvo que colocar las alas frente a su cuerpo para reducir el daño causado por Lanzallamas. El torrente ígneo arrastró a Decidueye, quien se libró del ataque al extender sus extremidades con gran fuerza y elevarse en el aire. Cuando se recuperó del repentino impacto, sudor caía por el rostro de la lechuza. Si era sudor producto del esfuerzo o del calor, solo el Pokémon lo sabía, pero era un hecho que no emitía ningún sonido. Sus únicos rastros de emoción eran su ceño fruncido y sus brillantes ojos.
—Me recuerda a Sawyer…— murmuró Serena desde las gradas. Sus ojos veían con gran atención el combate.
—Pensaba lo mismo…— asintió Bonnie.
Colette las miró con curiosidad.
—¿Quién es Sawyer?— interrogó sin dudar.
—Un chico al que conocimos durante nuestro viaje por Kalos. Él estaba fascinado con Ash, así que lo estudió muchísimo hasta el punto en que parecía conocer todos sus movimientos. Al principio a Ash no le costó vencerlo, pero con el tiempo se convirtió en un oponente aterrador…— explicó Fontaine.
Colette se mostró sorprendida, mirando luego al chico que ahora luchaba contra Ash Ketchum.
—No sabía cómo describirlo antes, pero ahora que me cuentas eso… Ciertamente es como si ese chico supiera todo lo que Ash va a hacer. Parece tener varias contramedidas contra él— se llevó una mano al mentón, específicamente los dedos anular, índice y medio, mientras fruncía el ceño.
Serena y Bonnie intuían que había historia entre Ash y Tristán por la forma en la que hablaban. Por culpa de este combate ahora estaban increíblemente intrigadas por dicha historia. Creyeron firmemente que, si seguían viendo, llegarían al fondo de esto.
—¡Doble equipo!— volvió a ordenar Ash. Los clones volvieron a aparecer en el campo de batalla. Cargaron contra Magmortar.
—-¡Lanzallamas!
Se repitió el escenario anterior. Lanzallamas eliminaba a cada clon que tocaba sin dificultad alguna. Magmortar continuó atacando mientras giraba lentamente en su lugar. De pronto, se detuvo. Tanto Tristán como su Pokémon se dieron cuenta de por qué y en un segundo, un Giro fuego apareció. Para cuando el ataque se deshizo, Magmortar se encontraba destruyendo una simple flecha que había pasado desapercibida. Fue entonces cuando algo golpeó su espalda, haciéndolo trastabillar. Mientras caía, levantó su brazo derecho y disparó un potente Rayo que Decidueye solo logró evadir al usar Hoja aguda. La mirada de Ash mostraba sorpresa.
—Eres tan sentimental que a veces eres incluso obvio. Sabía que, cuando nos volviéramos a ver, usarías a Decidueye— Tristán negó con la cabeza—. Aunque más bien, esperaba que lo usaras. Magmortar y yo nos hemos entrenado para el día de la revancha; para el día en el que repitiéramos aquel combate— los ojos del chico se afilaron—. Hemos crecido, Ash.
Al escuchar eso, Ketchum sintió un enorme escalofrío que recorrió toda su columna. Su rostro mostró gran emoción y lágrimas se formaron en sus ojos, las cuales limpió rápidamente. Esto último sorprendió a todos los que veían, pero sorprendió todavía más a Tristán.
—¡¿Por qué estás…?!
—¡Te has… vuelto muy fuerte, Tristán!— exclamó.
En ese momento, los ojos del chico brillaron.
—¡Volverás a intentarlo! ¡Volverás a desafiarme y verás lo fuerte que te has hecho! ¡No te rendirás, Tristán!... ¡Porque eres mi rival!
—¡PELEEMOS, TRISTÁN!
Al oír ese grito de batalla, el mencionado sintió la adrenalina correr por todo su cuerpo.
—¡SÍ!
—¡Puntada sombría!/¡Lanzallamas!
Nuevamente, ambos ataques fueron directamente el uno contra el otro. Nuevamente, Puntada sombría dio un giro imposible de dar, pasando por encima del Lanzallamas. La flecha se dirigía directamente hacia la sombra de Magmortar, por lo que el tipo Fuego comenzó a preparar el Giro fuego con su brazo izquierdo. Lo que Tristán no esperaba fue ese repentino cambio de dirección; el objetivo de Puntada sombría había cambiado de la sombra de Magmortar a la espalda del mismo. El impacto causó una pequeña explosión, la cual hizo que Magmortar perdiera el equilibrio.
—¡Puntada sombría no sirve solo para encerrar al enemigo, Tristán!— le recordó Ketchum, sonriendo.
Tristán frunció el ceño. Tenía una sonrisa desafiante.
—¡Ya lo sé!— exclamó— ¡Magmortar, Rayo!
—¡Esquiva y Pájaro osado!
La poderosa descarga eléctrica salió disparada directamente hacia Decidueye, quien cargó su ataque, abalanzándose contra el enemigo. Rayo intentaba alcanzar a la lechuza, y a ojos de Ash era obvio que Tristán estaba buscando la quemadura o la parálisis. Para mala suerte del chico de Iki, Decidueye podía presumir con orgullo su agilidad y técnica de vuelo. Claro que Tristán no se quedó con lo malo de la situación, sino que se decidió a aprovechar lo que tenía entre manos. Al ver como Decidueye se acercaba más y más, Tristán se decidió.
—¡Giro fuego!— ordenó al ver que, en definitiva, la lechuza no podría frenar.
El torbellino de fuego apareció y, tal como Tristán había predicho, Decidueye no pudo detenerse. Se sorprendió enormemente al ver que Ash no se había inmutado en lo más mínimo. Sus ojos se abrieron con fuerza.
—¡Protección!— exclamó rápidamente.
De un segundo a otro Giro fuego desapareció. Nuevamente se logró ver la colisión entre el Protección y Decidueye. El escudo de fuerza creado por Magmortar se rompió, empujando a la lechuza hacia atrás, quien resintió el impacto generado por su propio ataque.
—¡Puntada sombría!/¡Rayo!
Al mismo tiempo ambos ataques salieron disparados. La flecha chocó directamente contra el rostro de Magmortar, mientras que la descarga fue interceptada por el Hoja aguda de Deciduye, quien logró amortiguar el golpe. Magmortar casi cayó de sentón, mientras que Decidueye aterrizó en una sola pata, también a punto de caerse. Justo cuando ambos se recompusieron, alguien entró a la pelea. Un Gyarados iba hacia ellos a toda velocidad, por lo que los cuatro voltearon a verlo. Hicieron un pacto silencioso.
—¡Puntada sombría!
La flecha se cargó y, en un momento, se disparó. El avance del tipo Agua fue repentinamente frenado, pero eso no parecía desanimarlo. De su hocico salió un poderoso Hidrobomba, el cual iba directamente hacia Magmortar. Antes de que el ataque pudiera conectar, Decidueye cambió la dirección a la que apuntaba la cabeza del Pokémon Atrocidad con un poderoso Pájaro osado. Aprovechando la apertura, Magmortar disparó un poderoso Rayo que dio de lleno. Decidueye fue quien lo remató, pues disparó una flecha que dio directo en el centro de su frente. Gyarados cayó y, al instante, Decidueye y Magmortar volvieron a encararse al igual que Ash y Tristán.
—¡Los participantes Ash y Tristán dejan claro que no quieren que nadie se meta en su pelea! ¡En medio de este Battle Royale, ellos quieren una lucha de uno contra uno!— gritó Jeekyo.
A lo lejos, en las gradas, una madre veía el combate. Recordaba la determinación y el duro entrenamiento de su hijo. Recordaba lo mucho que ambos habían llorado, la sangre que su pequeño había derramado y el sudor que había caído de su pequeño rostro. Ahora, nuevamente, estaba cara a cara contra su mayor objetivo. Y dicho objetivo lo había estado esperando con todas las ansias del mundo. La madre de Tristán sintió el mayor orgullo de su vida.
Y abajo, en el campo de batalla, los oponentes habían vuelto a ponerse en marcha. Decenas de copias de Decidueye se abalanzaban contra Magmortar, quien disparaba su Lanzallamas con el brazo derecho. Fue entonces que Tristán y su Pokémon vieron como una Puntada sombría volaba en medio del campo de batalla. El tipo Fuego logró carbonizarla, pero al instante muchas flechas también salieron disparadas. Fue cuestión de tiempo para que Tristán se diera cuenta de que la mitad de los Decidueye iban hacia su Pokémon, mientras que la otra mitad atacaba desde lejos. También fue cuestión de tiempo para que se diera cuenta de que si Magmortar no atacaba con los dos brazos, entonces… Miró a Ash, quien tenía su mirada fija en el cielo. Fue entonces que se decidió.
—¡Lanzallamas a toda potencia, Magmortar!— exclamó y su Pokémon obedeció. Subió ambos brazos al aire, comenzando a atacar a cada Decidueye que veía. El rango, poder y calor del Lanzallamas de un Magmortar no eran cosas que pudieran tomarse a la ligera en lo más mínimo. Rápidamente las copias desaparecieron en masa y, antes de que Magmortar pudiera bajar su brazo izquierdo, un pequeño golpecito se escuchó. Nadie vio qué era, pero todos lo tenían claro. En algún lugar de la sombra del tipo Fuego, una flecha se había clavado. Magmortar estaba totalmente quieto, con los brazos apuntando hacia arriba. Disparó un Giro fuego hacia el cielo, pero el torbellino solo logró hacer más grande su propia sombra. Tanto él como Tristán miraron al aire, encontrándose a un único Decidueye, quien acababa de dejar de apuntar.
—¡Es el final, Tristán!— exclamó Ash. Bajó la manga de su chaqueta, mostrando su Superpulsera Z. Colocado se encontraba el Dueyestal Z.
Tristán dejó de mirar al cielo para centrarse en su oponente. Con una gran sonrisa, asintió.
—Lo es— y también bajó la manga de su propia chaqueta. Ahí había una Pulsera Z, la cual brillaba con un Pirostal Z en su centro.
Mientras ambos ejecutaban los pasos necesarios, Tristán solo pudo cerrar los ojos y pensar en lo estúpidamente sentimental que era Ash Ketchum. Estaba seguro de que quería tener un choque de Magmortar contra Decidueye tanto como él; después de todo había sido Magby el oponente que había hecho evolucionar a su Dartrix. Y también sonrió por lo estúpidamente amable que era. Dejar paralizado a Magmortar con los brazos al aire, en una posición en la que claramente podía ver a Decidueye…
—Tan típico de ti…— murmuró, viendo como el poder Z rodeaba por completo a Magmortar. Fue en ese momento, y cuando vio destellar a Decidueye, que supo que era hora. Inhaló aire y, usándolo como combustible, dio el grito más fuerte de su vida— ¡HECATOMBE PÍRICA!
Lo siguiente que escuchó le hizo saber que estaba en una situación de todo o nada.
—¡ALUVIÓN DE FLECHAS SOMBRÍAS!— el grito era tan fuerte que casi parecía tener su propio eco. Siempre que alguien gritaba el nombre de un Movimiento Z se escuchaba así. Con una sonrisa en el rostro, Tristán se preguntó si él también se había escuchado así. De ser el caso, nunca lo había notado.
Mientras la enorme bola de fuego creada por Magmortar se disparaba, en el cielo se crearon cientos de pequeños objetos que se veía ensombrecidos por la iluminación. Tristán solo había leído sobre ese Movimiento Z en libros, pero sabía que Ash lo tendría, y precisamente porque sabía que lo tendría sabía que esos pequeños objetos no eran otra cosa más que flechas. En cuanto Tristán dejó de procesar esto, los ataques fueron lanzados.
La enorme bala de fuego avanzó rápidamente hacia Decidueye, quien se había lanzado en picada directamente contra ella. Junto a la lechuza iban todas sus flechas, las cuales estaban posicionadas frente a él y a sus lados. Las flechas comenzaron a atravesar el fuego, abriendo aperturas en el mismo por el que pasaban más flechas y el mismo Decidueye. Para la lechuza, estar en la boca de Hecatombe Pírica era un infierno en vida. El calor era tan insoportable que sentía que, de no ser por el poder Z, todo el líquido de su cuerpo se habría evaporado. Pero Decidueye no estaba dispuesto a caer por simple calor. Fue entonces que vio la salida y, con velocidad, fue directamente hacia ella. Hecatombe pírica fue atravesada completamente por un buzo que, valientemente, se había atrevido a adentrarse en ese mar de llamas junto a sus cientos de secuaces. La gente solo alcanzó a ver como Decidueye, junto a sus flechas, caía directamente contra Magmortar antes de que una fuerte explosión creara una enorme corriente de aire y polvo. El calor era tan abrasador que, como con Kiawe, la gente sintió la necesidad de quitarse los abrigos.
Tristán se cubría los ojos mientras intentaba desesperadamente ver algo. Lo consiguió. El viento le había permitido ver al otro lado del humo y el polvo. Le permitieron ver a Ash, quien se cubría de la misma manera que él. La sonrisa que vio en el rostro de Ketchum provocó que él también sonriera.
—Fue un buen combate— pensó antes de que los vientos se detuvieran.
Cuando por fin cesaron los efectos secundarios del Movimiento Z, los resultados fueron visibles. Decidueye se alzaba victorioso, con Magmortar debilitado a sus pies. La lechuza jadeaba mientras el sudor caía por su cuerpo. Las gradas explotaron en gritos de emoción y ovaciones. Tristán vio el resultado con resignación y una sonrisa. Extendió su Poké Ball hacia el frente, haciendo que su Pokémon volviera.
—Lo hiciste increíble, Magmortar— felicitó Tristán, dando media vuelta. Justo cuando dio el primer paso, fue detenido.
—¡Tristán!— escuchó gritar a Ash, por lo que miró hacia atrás. Ketchum y Decidueye le sonreían— ¡Nos hiciste temblar!
El chico cerró los ojos, negó con la cabeza, sonrió y le levantó un pulgar. En silencio comenzó a retirarse del lugar. Justo cuando llegó a la salida del campo de batalla, alguien más lo llamó.
—¡Lo hiciste increíble, niño!— le gritaron desde arriba. Levantó la cabeza, viendo a un hombre calvo de larga barba rojiza.
—¡Sí! ¡Hiciste sudar a Ash Ketchum!
—¡Eres increíble, chico! ¡Sigue entrenando y llegarás lejos!
—¡Fue un combate impresionante! ¡Lo tenías contra las cuerdas en la primera mitad!
—¡En unos años más el mundo escuchará de ti! ¡Sigue adelante, chico!
—¡Las nuevas generaciones siempre logran sorprenderme!
—¡Bien hecho! ¡Llegaste muy lejos!
—¡Levanta la frente, niño! ¡Siéntete orgulloso de lo que hiciste!
Tristán vio con gran sorpresa los gritos de ánimo y apoyo. Todos esos ojos y aplausos. ¿Iban hacia él?¿Hacia su esfuerzo?... Sintió algo extraño. Sintió algo increíble. Su esfuerzo estaba siendo reconocido. Había entrenado duramente solo para luchar contra Ash, pero nunca por nada más. Sonrió, pues sintió que en ese momento había ganado un motivo más para pelear. Se inclinó con respeto ante todos aquellos que le habían expresado su apoyo y sin decir palabra, salió del campo de batalla.
Apenas entró al largo pasillo que daba a la antesala donde esperaban los participantes pudo ver a muchos otros entrenadores que, como él, habían perdido sus batallas. Personas sentadas en silencio con las manos en la cabeza; personas arrodilladas que habían roto en llanto; personas que golpeaban con fuerza las paredes; personas que mordían sus labios y apretaban sus puños con gran frustración. La gente siempre se concentraba en el lado del ganador, pero nunca en el del perdedor. Ellos veían la gloria del campo de batalla, pero nunca la desesperación que se vivía en la salida del mismo. Ellos gritaban de alegría por los ganadores, pero nunca lloraban con los perdedores. Los ganadores compartían su triunfo con todos; los perdedores lidiaban con la derrota por sí solos.
Tristán había salido del campo con un gran regalo, que era el apoyo de la gente. Sabía que muchos de los que ahí lloraban no habían tenido el mismo apoyo. Muchos de ellos habían caído con rapidez, sin tener una batalla vistosa o espectacular. Muchos de ellos no habían tenido la oportunidad de lucirse ante el público como él lo había hecho. Muchos de ellos habían entrenado, practicado y planeado para ese gran día. Pero muy pocos habían sido capaces de realmente mostrar algo de eso. Pese a que Tristán sabía que su participación había sido privilegiada, no pudo evitar derrumbarse. Cayó de rodillas, deteniéndose al poner las manos sobre el suelo. Su pecho subió y bajo mientras su mente repasaba una y otra vez el momento de la derrota. Pensó en lo que pudo haber hecho diferente o en lo que pudo haber hecho mejor; considero los pros y los contras que habría tenido tomar una u otra acción. Se arrepintió por no haber pulido más una u otra cosa. Pegó la frente contra el suelo mientras las lágrimas comenzaban a caer. Abrió la boca y solo pudo gritar con amargura, comenzando a jadear.
El lado del vencedor era algo a lo que todos aspiraba; la meta de cada participante. Ningún entrenador entraba en combate creyendo que perdería, y era por eso mismo que la derrota dolía tanto.
Lillie corría por el campo de batalla. Se había encontrado con Elio, con Acerola, con Hau y con Chris. Había ayudado a todos en batalla y luego se había movilizado para continuar apoyando a los otros miembros de la alianza. Pero, en su interior, Lillie quería otra cosa. Ella se movía, en parte, motivada por la búsqueda. Buscaba algo, más bien a alguien. Y lo buscaba porque, de no encontrarlo, jamás se podría sacar esa espina del pecho. Ella, por primera vez en el tiempo que tenía como entrenadora, genuinamente quería una revancha. Por eso se sintió tan contenta cuando lo encontró.
—¡LOS PERDÍ!— exclamó alguien con gran frustración, agitándose el cabello— ¡¿A dónde diablos se fueron?!
—¡Avalancha!
Al escuchar ese grito, aquella persona y su Dragonite se giraron al instante. El tipo Dragón lanzó una ráfaga de puñetazos cubiertos de electricidad, los cuales comenzaron a romper las rocas. Llegó un momento en el que se hizo obvio que solo dos puños no serían suficientes para esa cantidad de proyectiles, por las que el Dragonite se lanzó hacia el frente con Carga dragón, para después ir por su atacante. Carga dragón chocó directamente contra Cuerpo pesado. Tanto Mudsdale como Dragonite retrocedieron tras el choque, tomando distancia el uno del otro. Un aura rojiza rodeó al caballo.
Los ojos de Lillie se encontraron con los de Ryuki, quien frunció fuertemente el ceño.
—Aether— dijo, con voz rasposa—. Lárgate de aquí, cobarde. No me interesas en lo más mínimo.
Al escucharlo hablar, la rubia sintió gran molestia. Se tranquilizó lo mejor que pudo.
—En la ocasión anterior te subestimé. No fui con toda mi fuerza contra ti y por ello, no di el combate que debí haber dado. Me disculpo por eso— lo miraba fijamente. Por encima de su enojo, Lillie notó confusión en el rostro de Ryuki.
—¿Qué me subestimaste?...— notó como eso lo había molestado— ¡Solo escapaste como una rata! ¡Si estás de pie frente a mí es únicamente porque llegaron a salvarte el pellejo! ¡Aprende tu lugar!
Nuevamente Aether sintió un enorme enojo, pero se tranquilizó. En su mente escuchó un bucle de Ash llamándola: "Súper asombrosa".
—Oh, pero es que no lo estás entendiendo. No te subestimé en el sentido de que no usé toda mi fuerza contra ti. Te subestimé en el sentido de que no usé mi intelecto como arma— eso confundió a Ryuki y Lillie lo notó—. Siempre que peleo contra alguien, planeo algo. Mi forma de compensar la falta de fuerza, velocidad e instintos es con esto de aquí arriba— señaló directamente a su cabeza—, pero contra ti, Ryuki, no planeé la menor cosa. No creí que fuera necesario, pero me equivoqué enormemente. No esperaba que tus habilidades estuvieran refinadas a semejante extremo. Tu fuerza, velocidad, instintos, durabilidad e ingenio están a un nivel completamente distinto al que me imaginaba— Ryuki ahora lucía sorprendido, Sorprendido en el buen sentido—. Eres un entrenador sencillamente impresionante, Ryuki. Mi error fue tratar a un entrenador de tu talla como a alguien más del montón. Es por eso que ahora, con todo mi intelecto de mi lado, estoy ante ti otra vez, esperando la oportunidad de una revancha.
Lillie notó el cambio de expresión en el rostro de Ryuki. Su ceño fruncido y sus ojos feroces habían desaparecido. En su lugar había una sonrisa engreída. Rio con fuerza.
—¡Te creía tonta, Lillie Aether, pero veo que tus ojos ven bien! ¡¿Dirías que estoy al nivel de Ash Ketchum?!— preguntó, cruzándose de brazos mientras reía.
Aether sonreía, pero no por dentro. "No te dejes llevar", fue lo que pensó, pero no lo que dijo.
—Sin duda alguna— respondió, cosa que solo logró complacer más a Ryuki.
—¡Tienes buen ojo, tienes buen ojo! ¡Alguien tan generoso como yo puede perdonar a una cobarde como tú! ¡Si estás dispuesta a pelear en serio, claro!— más carcajadas.
—Entonces si me permites…— Lillie se puso en posición de combate.
—¡Soy tan benevolente que incluso te concedo la revancha! ¡Solo puedo imaginar lo humillada que te sentías!— Ryuki también adquirió postura de combate. Su Dragonite se reía junto con él— ¡Hagamos esto, Lillie Aether! ¡Te concedo el primer movimiento!
Aether sonreía, pero por dentro reía a carcajadas. Qué sencillo era manipular a ese hombre, y gracias a esa manipulación, el combate era suyo.
—¡Terremoto!
Ryuki rompió en carcajadas mientras Dragonite subía al cielo, esquivando las ondas sísmicas que resquebrajaron el suelo.
—¡Qué tonta! ¡¿Un ataque tipo Tierra contra un tipo Volador?! ¡Qué tonta!
—Lo dijo dos veces…— pensó Lillie, sintiéndose un poco molesta. Ese hombre tenía la capacidad innata de sacarla de sus casillas— ¡Sigue con Fuerza equina!
Con velocidad, Mudsdale comenzó a correr. Corría por el campo de batalla, dando fuertes pisadas en el suelo. Ryuki siguió a Mudsdale con la mirada.
—¡Entonces iremos por ti!— Ryuki señaló el lugar exacto por el que pasaría el caballo. Eso sorprendió un poco a Lillie, pero se lo esperaba— ¡Puño fuego!
Dragonite descendió directamente hacia donde estaría Mudsdale, quien dio un fuerte pisotón que lo hizo frenar el tiempo suficiente para embestir el cuerpo de Dragonite. Justo cuando estaba por chocar contra el dragón, el caballo pasó a usar Cuerpo pesado, pero el tipo Dragón se giró lo suficientemente rápido para interceptarlo con su Puño fuego. Aunque Dragonite era más fuerte que Mudsdale, él era un tipo Tierra recibiendo un ataque de tipo Fuego, sin mencionar su habilidad única.
Dragonite empujó su ataque contra el rostro de Mudsdale, quien retrocedió por un momento. Fue cuando un aura rojiza rodeó al caballo que pudo mantenerse firme, empujando al tipo Dragón y haciéndolo retroceder. Tanto Ryuki como su Pokémon se vieron sorprendidos por esto.
—Tenías cara de solo usar Pokémon debiluchos…— eso, más que cualquier otra cosa que le había dicho, la hizo rabiar. Luchó fuertemente para calmarse y lo logró, pero su enojo se escapó a través de un ceño fruncido— ¡Pero este Mudsdale es grande y fuerte! ¡Una agradable sorpresa, Lillie Aether!
—Lo agradezco— dijo, sin dejar de fruncir el ceño— ¡Sigue presionando, Mudsdale! ¡Cuerpo pesado!
—¡Sube y Carga dragón!— ordenó Ryuki.
El tipo Dragón ascendió rápidamente y se lanzó en picada. Justo cuando Mudsdale creyó que chocaría contra él, Dragonite viró rápidamente. Aether y su Pokémon vieron como Dragonite volaba velozmente a ras del suelo, dejando tras de sí una hermosa estela celeste que levantaba la tierra a sus costados. En uno de esos giros, el tipo Dragón apuntó repentinamente hacia Mudsdale y en un parpadeo, chocaron. La colisión resultó en un intercambio sumamente parejo y visualmente hermoso.
—¡Un choque entre el corcel de un caballero plateado y el feroz dragón que resguarda el castillo! ¡Un duelo directamente sacado de un cuento de hadas!— gritó el comentarista— ¡La revancha entre Lillie Aether y el participante Ryuki es un evento que apunta a ser sumamente prometedor!
El choque terminó cuando ambos Pokémon retrocedieron. Un aura rojiza rodeó a Mudsdale por tercera vez y Lillie supo que sería la última vez que sucedería. Con este golpe era la sexta y última activación de Firmeza. Estuvo a punto de dar otra orden hasta que notó el rostro de Ryuki. El entrenador veía a las gradas, increíblemente feliz por las ovaciones que su combate recibía. La rubia sonrió maliciosamente al ver eso, pues sabía que su plan daba resultado.
—¡Fuerza equina al suelo!— ordenó.
Mudsdale levantó las patas delanteras, golpeando fuertemente el piso, de forma que lanzó tierra directamente hacia el tipo Dragón. Dragonite batió las alas, repeliendo la tierra. Contrario a lo que se pudiera esperar, el Pokémon Dragón se lanzó hacia el frente, atravesando la suciedad con su Puño fuego. Fue interceptado por la Avalancha de Mudsdale, quien lo golpeó en más de una ocasión. Dragonite aterrizó y, con Puño trueno, se lanzó hacia arriba mientras giraba sobre sí mismo a toda velocidad. Era como ver un torbellino eléctrico que rompía en pedazos la roca. Ese mismo torbellino apuntó luego hacia Mudsdale, quien comenzó a moverse por el campo, y se volvió un torbellino de fuego. Lillie vio atentamente la trayectoria del Pokémon y lo supo. No había forma de que, con esa aceleración, pudiera detenerse. Lo esperó atentamente, viendo cómo iba hacia Mudsdale, y cuando vio que estaba por llegar dio la orden.
—¡Cuerpo pesado al suelo!— exclamó.
Mudsdale se detuvo, parándose sobre sus patas traseras mientras su cuerpo brillaba en una tonalidad plateada. Justo cuando levantó sus patas delanteras, Dragonite cayó en ese mismo lugar, chocando aparatosamente contra el piso. Un segundo después, Mudsdale dejó caer todo su peso sobre él.
—¡UN GOLPE DIRECTO! ¡La participante Lillie da justo en el blanco gracias a un tiempo perfecto!— exclamó Jeekyo con gran entusiasmo.
En el campo de batalla, Ryuki tenía los ojos abiertos de par en par. Era imposible. Había elegido la posición perfecta para el golpe… ¿Cómo podía Lillie Aether haber predicho el momento del impacto exacto?
Dragonite estaba tendido en el suelo, tratando de detener el peso completo de Mudsdale con sus dos patas superiores. Hizo un esfuerzo enorme mientras su cuerpo comenzó a rodearse de un aura celeste que lo ayudó a ganar fuerzas. Fue cuestión de tiempo para que pudiera levantarse, haciendo a Mudsdale retroceder y ascendiendo a los cielos. Dragonite miraba a su oponente con el ceño fruncido mientras jadeaba. Ryuki, al ver el estado de su Pokémon, miró a Lillie.
—¡¿Cómo hiciste eso?! ¡Mis instintos son impecables; los mejores del mundo! ¡¿Cómo rayos pudiste hacer una predicción mejor que la mía?!— interrogó, no molesto, sino sorprendido y confundido.
Lillie, al verlo así, sintió una enorme satisfacción. Señaló su propia cabeza.
—Tus instintos están bien, pero nunca serán tan exactos como la física— respondió.
Ryuki arqueó una ceja como forma de mostrar su falta de entendimiento. Se rascó la cabeza y luego sonrió.
—¡No importa! ¡Tu física no puede hacer nada contra mi habilidad!— Lillie pensó que eso era lo opuesto a lo que había pasado, pero esperó atentamente a lo que pudiera pasar— ¡Vendaval!
Fue exactamente eso lo que Lillie había estado esperando.
—¡Avalancha!— exclamó ella.
Mientras un gran tornado comenzaba a formarse por el batir de las alas de Dragonite, el caballo lanzó una gran ráfaga de rocas hacia él. Ryuki ni siquiera se inmutó, pues sabía que la potencia de Vendaval ni siquiera dejaría que las rocas se acercaran. Esa seguridad se convirtió en estupefacción cuando el tornado desapareció de pronto y las rocas acribillaron a Dragonite, haciéndolo caer rápidamente al suelo.
—¡¿Qué…?!
—¡¿QUÉ FUE LO QUE PASÓ?! ¡El Vendaval del participante Ryuki se deshizo repentinamente, permitiendo que el Avalancha de la participante Lillie conectara sin obstáculos!— comentó Jeekyo.
Lillie veía con una sonrisa la incredulidad en el rostro de Ryuki. El uso de Terremoto de antes, seguido de Fuerza equina, no había sido solo para "hacerse la tonta". Las irregularidades causadas al campo de batalla (como grietas, baches y boquetes) harían que Vendaval, apenas tocara el suelo, se destruyera.
Dragonite se puso lentamente de pie, jadeando. Su rostro estaba lleno de sudor y se notaba que le costaba mantener un buen ritmo respiratorio. Lillie sabía que si Ryuki había estado en su (nombrado por ella) modo "descontrol" durante todo el Battle Royale, entonces su Dragonite definitivamente habría recibido un buen daño acumulado a lo largo del tiempo. Aunque tampoco se lo debía todo a ese daño, sino que ella sabía que Mudsdale había hecho un muy buen trabajo.
Lillie había analizado a Ryuki. No solo lo había analizado durante su combate contra él, sino que también lo había investigado. Olano Deragona, nombre artístico "Ryuki". Un joven de veintitrés años de edad, mitad kantonés y mitad aloliano; nacido en ciudad Carmín, Kanto. Ryuki era una joven estrella de rock quien era principalmente conocido por un público de nicho. Había tenido participaciones en varias Ligas regionales, como en Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh y Galar. Había llegado a buenas posiciones, siendo su mejor posición la de finalista en la Torneo de Medallistas de Galar, en la que había perdido contra Paul Sokolov. Toda la información sobre sus Pokémon estaba en internet.
Lillie, al verlo en acción y en grabaciones, había descubierto tres aspectos sumamente marcados de su personalidad. Su modo "estrella", su modo "descontrol" y su modo "desanimo".
En su modo estrella, Ryuki buscaba los aplausos del público; tenía un buen balance entre defensa y ataque; era muy visual a la hora de usar los ataques, además de que era bastante estratégico aunque no lo pareciera. Ese era su estado de ánimo usual; el fanfarrón y molesto.
En su modo descontrol, Ryuki se volvía violento, sus instintos se disparaban y descuidaba enormemente su defensa a cambio de un poder destructivo de temer. Ese modo se activaba cuando Ryuki se enojaba por una u otra cosa, además de ser el que había estado usando durante su combate contra ella y Tristán. Era el estado de ánimo aterrador y colérico.
Por último estaba su modo desanimo. Al principio ella creía que solo había visto ese modo durante su combate contra Paul Sokolov, el antiguo rival de Ash. En cierto punto de la batalla el estadio se había llenado de ovaciones a Paul, pues su Electivire había mostrado un espectáculo increíble al derrotar a tres de los Pokémon de Ryuki antes de caer debilitado. Eso parecía haber afectado a Ryuki, cuyo estado cambió del modo estrella al modo desanimo en un momento. Su cuerpo había perdido toda la voluntad para pelear y su Turtonator también. Cuando entrenador y Pokémon dejaron de defenderse, fue cuestión de tiempo para que Paul lo derribara. Fue solo cuando vio el modo desanimo en esa grabación que supo que ella lo había visto en persona, pero las palabras posteriores de Ryuki, durante una entrevista tras el combate, fueron las que lo confirmaron. En dicha entrevista, el reportero le había preguntado sobre lo que había sucedido en la recta final del combate y sobre su negativa a pelear. Ryuki solo le había respondido con un vacío: "¿Cuál es el punto?...".
Lillie sabía que solo podía vencer a Ryuki en dos de sus tres modos. Ganarle en el modo descontrol era algo que jamás sucedería, pues su violencia e imprevisibilidad le impedían planear cualquier cosa; ejercía tanta presión que le era imposible tomarse el tiempo necesario para pensar. El modo desanimo era el más óptimo para ganarle, pues literalmente era una cáscara de lo que era Ryuki normalmente. Pero, para activarlo, Lillie necesitaba opacarlo en combate, cosa que sucedería solo si ella iba ganando (pues sus estrategias no eran tan visuales como las de él). Así que solo le quedaba el modo estrella, en el cual era un entrenador bien balanceado, pero, al mismo tiempo, lo suficientemente vulnerable como para que ella pudiera planear en su contra. Por eso, para ponerlo de buen humor, había tenido que tirar, parcialmente, su orgullo por la borda. Si era en aras del éxito de su plan, Lillie lo haría. Los resultados la dejaron completamente satisfecha.
—Bien, Ryuki, sigamos peleando— le dijo con una sonrisa en el rostro. Ryuki recuperó rápidamente su buen humor.
—¡Tu suerte es increíble! ¡Pero lo malo de la suerte es que no es permanente!— apuntó hacia el frente— ¡Carga…!
—¡Nosotros nos encargamos, Dragón!— gritaron de pronto. Frente a Ryuki se posicionaron tres hombres, uno de pelo verde acompañado por un Nidoking, uno de pelo azul acompañado por un Marowak y uno de pelo rojo acompañado por un Kingler. El de pelo verde volvió a hablar, mirando directamente a Ryuki— ¡Perdimos a los malditos Skull, así que nos redimiremos con esto!
—¡Además de que alguien tan importante como tú no debería gastar sus fuerzas en una cobarde!— aseguró el de pelo rojo.
Ryuki abrió la boca, se detuvo y lo consideró. Finalmente sonrió, levantando un pulgar.
—¡Supongo que tienes razón!— rio.
Lillie vio a los tres oponentes frente a ella y se sintió irritada. El único punto bueno que encontró fue que al menos ellos no podían volar.
—¡Terremoto!— ordenó, señalando a los recién llegados.
—¡Bomba lodo!/¡Huesomerang!/¡Martillazo!
Mudsdale relinchó y pisó con fuerza el suelo, arrojando ondas sísmicas en todas direcciones. El temblor hizo que Nidoking perdiera el equilibrio, errando el ataque. Marowak lanzó su Huesomerang, el cual realmente no le había hecho mucho a Mudsdale. Kingler no pudo avanzar mucho debido a la sacudida.
—¡Cuerpo pesado!— ordenó Lillie, señalando directamente a Nidoking.
El caballo cargó contra quien, para Lillie, era la mayor amenaza. Choco de frente contra el oponente, evitando el envenenamiento gracias al brillo metálico que emergía de su cuerpo. El tipo Veneno retrocedió violentamente, pero Marowak aprovechó la cercanía para atacar a Mudsdale con un Golpe cabeza que apenas e hizo daño. Sin embargo, Lillie sí que se alteró ante el Martillazo que Kingler estaba por asestar contra su Pokémon. Frunció el ceño.
—¡Detrás de ti! ¡Fuerza equina!
Mudsdale dio una poderosa coz, la cual mandó a volar a Kingler. El cangrejo fue impactado en mitad de su vuelo, cayendo al suelo debilitado. Lillie se sorprendió al ver esto, pero entonces escuchó un fuerte pisotón que le dio un vuelco al corazón. Miró hacia su izquierda, encontrándoselo a él.
—Todo está bien ahora— Ash le dio una gran sonrisa— ¡Porque yo estoy aquí!— y en cuanto dijo eso, cerró los ojos mientras se carcajeaba. Comenzó a rascarse la cabeza por encima de la gorra— ¡Oh eso me habría gustado decir, pero estás en completo control!
Pero Lillie no lo escuchaba. Su mirada estaba perdida en su sonrisa y sus oídos solo repetían sus risas. Su sonrojado rostro no mostraba nada más que amor por el chico a su lado. Tardó unos segundos en salir del trance. Esa frase, dicha por él, era una muerte instantánea para ella.
—Cielos… Te estás robando mi momento de gloria— murmuró, dándole un pequeño empujoncito. Ash rio, apenado.
—Lo siento, lo siento. Es que ya solo quedan cinco— rio Ketchum.
Lillie miró rápidamente hacia el marcador y se dio cuenta de que era verdad. El marcador mostraba un brillante número rojo. En cuanto se dio la vuelta para ver a Ash, sintió una fuerte presión de viento que la hizo taparse el rostro. Cuando pudo ver bien, se encontró con que el Dragonite de Ryuki atacaba directamente a Decidueye con Puño fuego.
El choque entre dragón y lechuza duró unos momentos más, hasta que el tipo Planta se alejó solo un poco, lo que le dio tiempo suficiente para conectar un poderoso Hoja aguda contra el abdomen de Dragonite. Pero aunque el ataque fuera poderoso, de nada servía si el enemigo era superresistente a él. Decidueye notó como Dragonite volvía a cargar contra él, por lo que rápidamente conectó una Puntada sombría contra su rostro, seguido de un Pájaro osado que lo derribó al suelo. Ahora que tenía un respiro, Ash miró hacia el entrenador del tipo Dragón.
—¡Eres tan fuerte como dicen, Ash Ketchum!— exclamó Ryuki, sonriente— ¡Por fin un oponente al que vale la pena enfrentar!
Ketchum frunció el ceño.
—Lillie es un oponente al que vale la pena enfrentar.
—¡Puede ser, pero un combate contra ella no es algo que me interese! ¡Quiero pelear contra ti! ¡Quiero luchar contra el hombre más fuerte del mundo; aquel que mató a la criatura más poderosa de todas!— los ojos de Ryuki se mostraron completamente y algo en ellos provocó un escalofrío en todos los que los vieron— ¡Quiero pelear contra el hombre que mató a Necrozma!
Cuando terminó de decir eso, tres fuertes golpes se escucharon. Eso sobresaltó a Ash y Lillie, quienes voltearon de inmediato. Vieron como los sujetos de pelo verde y azul se atacaban entre sí. Marowak había conectado un Huesomerang contra Nidoking y Nidoking un Rayo hielo contra él. Al ver eso, Lillie ni siquiera dudó.
—¡Terremoto!— exclamó.
Ryuki se giró en ese momento, viendo como sus secuaces lo miraban con una sonrisa.
—¡Gana, Dragón!— le dijeron al mismo tiempo.
Las ondas sísmicas de Terremoto golpearon a los dos Pokémon, derribándolos. En cuanto eso sucedió se escuchó un fuerte pitido, seguido de fuegos artificiales que salieron disparados hacia el cielo.
—¡SE ACABÓ! ¡SE TERMINÓ, DAMAS Y CABALLEROS! ¡EL BATTLE ROYALE SUPREMO HA DADO A NUESTROS DIECISÉIS FINALISTAS!— gritó Jeekyo, causando una ola de aplausos y ovaciones. El estadio había estallado como un volcán.
En cuanto eso sucedió, Ryuki espabiló. Miró a sus alrededores, dándose cuenta de que estaba siendo rodeado por Los trece. Si esos chicos no se hubieran dejado derrotar, entonces él seguramente… Sonrió, pues le habían permitido seguir adelante con sus aspiraciones.
—Nos veremos luego, Ash Ketchum— y sin decir nada más caminó hacia donde lo esperaban sus secuaces.
Ash y Lillie vieron como Ryuki se alejaba, solo para ser repentinamente rodeados. En ese momento lo procesaron. Se había terminado.
—¡GANAMOS, JODER!— escuchó gritar a Elio, quien estaba encorvado mientras gritaba.
—¡Lo logramos!— Mallow sujetaba a Lana de las manos mientras daba pequeños saltitos.
—¡Fuimos los mejores de más de mil participantes! ¡Sobrevivimos a todos ellos!— Hau sonreía con gran alegría.
Ketchum y Aether intercambiaron miradas y sonrieron.
—¡GANAMOS!
Y mientras Los trece celebraban, ignoraban a los dos últimos miembros de los dieciséis finalistas. A lo lejos, Guzma y Francine simplemente observaban.
—Estamos a tan solo dos minutos del inicio del sorteo. La primera ronda de combates se decidirá por azar, y los resultados serán exhibidos aquí, en exclusiva.
En el vestíbulo del Centro Pokémon del estadio Manalo, estaban Los trece. Además de ellos también se encontraban Hapu, los amigos de Ash, los padres Asutoro, Mohn, Malvácea, Delia, Yellow, Amber, Burnet y Lei. Todos veían atentamente la pantalla que colgaba de una de las paredes.
Los ojos de Ash, Kiawe, Elio, Selene y Hau brillaban con intensidad. Gladio veía con gran determinación la cuenta atrás; se veía más que listo para afrontar los resultados.
—¡Esto va a ser emocionante!— exclamó Hapu, llevándose las manos a la cintura— ¡Tengo mis esperanzas puestas en ustedes, chicos de Kanto!
Ash y los Asutoro asintieron fuertemente. Elio el que más.
—¡Ey, pero al menos muestra un poco de apoyo a tus amigos de la infancia!— se quejó Hau, volteándola a ver. Lana, Kiawe y Chris lo respaldaron.
—¡Ah, no se pongan celosos!— rio la Kahuna— ¡Saben que tengo el ojo puesto en ustedes, bola de chiquillos!
Hau y Kiawe rieron involuntariamente. Chris y Lana no pudieron hacerlo, pues les faltaban algunos centímetros para tener ese derecho. Lo siguiente que se escuchó fue el manotazo que la reina les dio a Mahalo y Wela. Se escucharon risas en el lugar, mientras que los amigos de Ash lucían perplejos ante la fuerza que ese pequeño cuerpo tenía.
—¡ES HORA!— el grito de Jeekyo llamó la atención de todos, quienes volvieron la cabeza hacia el televisor— ¡Empezamos oficialmente con el sorteo!
En la pantalla apareció el número uno; a los costados de dicho número había dos siluetas genéricas que no permitían ver quiénes eran los combatientes. Al ver eso, casi todos tragaron saliva.
—¡Que gire la ruleta!
De pronto, la silueta de la izquierda fue reemplazada por una secuencia de imágenes que pasaban a toda velocidad. Eran las fotos de los dieciséis finalistas. No pasó mucho hasta que la primera foto fue clara.
—¡Primer participante del primer combate! ¡CHRIS HOKULANI!
Todos voltearon a ver al pelirrojo, quien tragó saliva. Su ceño se frunció, a la espera de su contrincante. Todos volvieron a ver la pantalla.
—¡¿Quién será el siguiente?!
Las imágenes siguieron corriendo hasta que, después de cinco segundos, se detuvieron. Fue ahí cuando a Chris se le cayó el alma al suelo. Todos veían con gran sorpresa el primer enfrentamiento.
—¡Segundo participante del primer combate! ¡KIAWE WELA!
Las miradas de Chris y Kiawe se encontraron. Mientras que Hokulani tenía una mirada nerviosa en el rostro, Wela lucía una sonrisa llena de determinación.
—¡Iniciaremos el torneo por todo lo alto, Chris!— le dijo, extendiendo su puño hacia él. El pelirrojo tragó saliva, pero asintió.
—S-Supongo...— le chocó el puño
Rotom vio a ambos y luego centró su atención en lo que había dentro de su pantalla: una encuesta de quién creían que ganaría. Pese a solo tener un minuto de haber sido publicada, ya había más de cinco mil votos. Kiawe ganaba con un aplastante 95.4%.
"Chris lo hizo muy bien al final de su BR, pero Kiawe fue brutal en todo momento".
"No subestimo a Chris, pero no creo que vaya a dar la talla en este enfrentamiento".
"Veo a Chris como el novio dulce, y a Kiawe como el sujeto con el que definitivamente engañaría a mi novio dulce lol".
Rotom supuso que era evidente este resultado. La primera impresión de Kiawe al público había sido espectacular, mientras que Chris se había lucido tras bambalinas.
—¡AHORA!— volvieron la atención a la pantalla— ¡El segundo combate!— un dos apareció en medio de las siluetas— ¡¿Quiénes serán?!
Y la ruleta comenzó a hacer lo suyo. Las imágenes pasaban a toda velocidad, decidiendo al primer participante. Tras cinco segundos, el resultado fue dado. Todos fijaron sus miradas en él.
—¡Primer participante del segundo combate! ¡HAU MAHALO!
El ceño del moreno se frunció al ver que la ruleta volvía a correr. En su mente, solo pasó un pensamiento que exteriorizó sin darse cuenta.
—Que no sea Ash...— murmuró, haciendo sonreír a casi todos.
Tras cinco segundos, la imagen se quedó fija. Todos se quedaron en silencio por un momento al ver al hombre en la imagen.
—¡Segundo participante del segundo combate! ¡MALLOW AINA!
Al mismo tiempo, tanto Hau como los demás miraron a la Capitana, quien lucía tan sorprendida como Mahalo. Mallow miró a su oponente y le sonrió.
—¡Animemos el torneo, Hau!— le dijo, sonriendo. Mahalo asintió con fuerza.
—¡Sí!— exclamó, viéndose determinado— ¡No perderé!
—¡Yo tampoco!
Rotom, nuevamente, hizo un análisis de las expectativas. El resultado de la encuesta era claro: Hau era el favorito con un 86.7% de los votos.
"Hau es Hau. ¡Voy a muerte con el General Príncipe!".
"Mallow de verdad parece saber lo que hace y es toda una reina, pero nuestro Kahuna no perderá. Confío en él".
"Hau es mi héroe. Lo amo".
"¡Team Mahalo de la cuna a la tumba!".
La Pokédex casi sintió ganas de reírse. Hau tenía una gran base de fans que lo tenía en una muy alta estima. Era obvio que este sería el resultado.
—¡Continuamos con el tercer combate! ¡¿Qué combinación veremos?!— el número tres apareció acompañado por las siluetas. La silueta de la izquierda fue rápidamente reemplazada— ¡Veamos, veamos!
Cinco segundos exactos pasaron cuando las imágenes, que cada vez eran menos, se detuvieron. Se escuchó una risita.
—¡Primer participante del tercer combate! ¡LIAM SOTOBOSQUE!
—Por algún motivo lo suponía— admitió el Capitán. Por todo el estadio se escucharon gritos de mujeres emocionadas.
—¡Y su oponente será...!— la ruleta volvió a ponerse manos a la obra.
—¡Diez mil Pokédolares a que es Guzma!— exclamó Elio.
—Veinte mil a que no— dijo Rotom de inmediato.
—¡Trato!— se apresuró a decir Asutoro.
—¡Rotom, no apuestes con la mesada que te damos, tonto!— lo regañó Lillie.
Con excepción de Mina, todos se rieron. Cuando el siguiente participante se mostró, Elio se puso pálido.
—¡Segunda participante del tercer combate! ¡MINA KAUAI!
Eso hizo espabilar a la Capitana, quien vio hacia la pantalla y luego hacia Liam.
—Paga, Asutoro.
—¡No! ¡Hiciste trampa! ¡Usaste tus habilidades de Pokédex!
—Claro que no, tarado. Tú apostaste a una probabilidad de 1/11 y yo a una de 10/11. Tenías que tener mucha suerte para ganar esto. ¡Paga!
—¡ARGH!
Mina siguió viendo a Liam, siendo ambos el centro de atención. La Capitana suspiró.
—Bueno, hasta aquí llegué— dijo, sorprendiendo a todos menos a sus colegas Capitanes, Hau y Hapu.
—¡¿Eh?! ¡¿Por qué?!— preguntó Acerola, anonadada. Los Ketchum, los Aether, los Asutoro, los amigos de Ash y Burnet se hacían la misma pregunta.
—Mina...— Hau se rascó una mejilla— nunca ha vencido a Liam en un combate desde hace ocho años.
—¡¿EH?!
—¡Mina!— escucharon gritar. Se giraron, encontrándose con una persona.
—O-Oliver...— murmuró la Capitana, caminando tímidamente hacia él.
—¡Confío en ti, Mina! ¡Esta vez definitivamente lo lograrás!— le aseguró, tomándola de las manos. Kauai se sonrojó.
Mientras la escena de desarrollaba, Rotom recibía su dinero de la apuesta y analizaba la encuesta. El ganador era claro. Liam tenía un 67.8% de los votos totales.
"Voto por Liam no solo porque quiero que sea el padre de mis hijos, que también, lo hago porque se ve sumamente preparado para enfrentar a cualquier oponente".
"Liam puso contra las cuerdas al líder del Team Skull. Mina estuvo a punto de perder contra una secuaz. Voy con Liam".
"No digo que no me fie de Mina, pero siento que ella tampoco se involucra demasiado con sus combates. Creo que Liam es mucho más disciplinado".
Rotom podía entender el porqué de esta conclusión, y, si era honesto, él también votaría por Liam. De hecho, lo hizo.
Dex1234: Mina es tonta. Voto por Liam.
Su risa se vio interrumpida por la voz de Jeekyo.
—¡Vamos, señores y señoras! ¡Cuarto combate! ¡Vamos por la mitad! ¡¿Quién será el primero?!
La ruleta comenzó a girar, aumentando la expectativa de todos. Gladio, Ash y Guzma, tres de los más fuertes, todavía no habían aparecido.
—¡Primer participante del cuarto combate! ¡Es...!
La imagen se detuvo y todos la miraron por instinto.
—¡LILLIE AETHER!
La rubia tragó saliva. Sintió como alguien la tomaba de la mano. Por supuesto, ese alguien era su novio. Su padre y su hermano también la apoyaron.
—¡Y ahora, el segundo participante! ¡¿Quién se enfrentará a la Representante del amanecer?! ¡Descubrámoslo!
La ruleta giró a toda velocidad. Pronto, la imagen se reveló. Solo los miembros del equipo S&M reaccionaron de manera distinta a los demás.
—¡Segunda participante del cuarto combate! ¡FRANCINE!
—La segunda al mando de Guzma…— murmuró Lana, cruzada de brazos. Vio a Aether— Puede que no sea un combate sencillo.
Lillie frunció el ceño con fuerza.
—Es hora de sacarme otra espina.
—¡Será como un paseo en el parque para usted, hermana Francine!— rieron algunos reclutas.
—¡La hermana Francine no perderá, y menos si es contra alguien tan débil!
—¡Aunque sea inteligente, no hay nadie más inteligente que la hermana Francine!
—Así que la princesa de Aether, ¿eh?— Francine miraba a la pantalla que estaba en uno de los corredores. Su rostro era casi inexpresivo. Casi.
Recordó los ojos de aquella chica. Ojos de una presa llena de miedo, pero cuyo ser aún albergaba ganas de luchar. ¿Qué tanto habían cambiado esos ojos en dos años? Casi se sintió emocionada. Casi.
Rotom miró las encuestas, encontrándose con un sólido 60% a favor de Lillie. Los motivos eran varios.
"Francine demostró que sabe pelear en este combate. Lillie demostró que sabe pelear ante todo el mundo. Apuesto una y mil veces a Lillie".
"Si Lillie tiene un flan, entonces definitivamente ganara".
"Sí, Lillie casi pierde antes, ¿pero Francine le habría podido ganar a Ryuki? Yo creo que no. Lilli estuvo a punto de conseguirlo hace poco, así que yo creo que eso es algo".
"Lillie es inteligente, fuerte, hermosa y despampanante. Quiero que Lillie sea mi novia. Pd: Yo me pregunté".
"Plan*, Puta madre, esta plataforma necesita un botón de editar".
Por supuesto, él también votó.
Dex1234: Lillie Aether es la persona viva más inteligente. Ella ganará.
Entonces se volvió a escuchar la voz de Jeekyo.
—¡Y para el quinto combate, nuestro primer participante es…!— la ruleta comenzó a correr, atrayendo la atención de todos. A la izquierda del número cinco apareció la imagen de la persona en cuestión— ¡LANA SALTAGUA!
La Capitana parpadeó varias veces y luego sonrió. Todos se sintieron impacientes por saber quién sería su oponente. La expectativa cesó cuando la ruleta terminó de girar.
—¡El segundo participante del quinto combate es…! ¡RYUKI!
Ante ese nombre, Lana simplemente rio un poco. Volteó a ver a Lillie.
—Supongo que me toca contra tu peor enemigo.
Aether suspiró.
—Dale una paliza por mí, por favor…
Lana rio y asintió.
—Lo haré.
—¿Lana Saltagua?— Ryuki tenía arqueada una ceja— Mi abuela me contó que los Saltagua eran un linaje fuerte…— pese a lo que había dicho, se veía decepcionado— Pero quería pelear contra un Representante…
—Un Capitán no es un rival digno para el Dragón… ¡El único oponente que de verdad podría estar a su altura es Ash Ketchum, y eso todos lo sabemos!— exclamó el secuaz de pelo azul.
Ryuki rio a carcajadas.
—¡Él sabe lo que dice!
Rotom no tardó en mirar la encuesta. Este combate estaba sumamente igualado, pero se inclinaba hacia Lana con un 55.8%.
"DIOS QUE COMBATE TAN PAREJO. Lana demostró que sabía lo que hacía, pero Ryuki casi saca a Lillie del torneo. Voy s votar por Ryuki solo por si las dudas, aunque tal vez me equivoque".
"De momento este es el único combate que no sé cómo acabará… ¿Lana podrá vencer a Ryuki? Quiero creer que sí, así que apostaré por ella".
"Ryuki camina en una cuerda muy floja para mí. Por lo que he visto a veces es muy completo, pero en otras ocasiones pierde totalmente la razón. Creo que Lana tiene la cabeza sobre los hombros, así que voy con ella".
"Lana es una Capitana. Apostaré al talento local".
"El Dragón de Carmín no perderá. Él es el mejor de todo el mundo, además de ser guapo, talentoso y humilde".
"Creo que el tipo de arriba es una cuenta secundaria de Ryuki lol".
"No".
Ryuki contra Lana… Rotom se preguntaba quién sería el ganador de ese combate. Sin embargo, si él tuviera que apostar por alguien, seguramente elegiría a Lana. No pudo seguir pensando en ello en cuanto escuchó la voz de Jeekyo.
—¡Y ahora, el sexto combate!— el número seis apareció— ¡¿Quién será nuestro primer participante?!
En cuanto la ruleta comenzó a girar, todos vieron a las personas del lugar que todavía no tenían combate. Gladio, Elio, Ash, Selene y Acerola. Muy posiblemente alguno de ellos sería el primer seleccionado, por eso no se sorprendieron cuando vieron la imagen en pantalla.
—¡GLADIO AETHER!
Fue en ese preciso momento que el rubio se sintió más nervioso que nunca. Veía la pantalla e ignoró todo lo externo. Mientras veía la rueda girar, él solo pudo desear porque no fuera Ash. Era lo único que no quería. Para Gladio, nada sería bueno si no era una lucha en la final. Y su plegaria le fue concedida.
—¡SELENE ASUTORO!
En cuanto ese nombre se pronunció, Aether y Asutoro voltearon a verse a toda velocidad. En el lugar se produjo un gran silencio, pues todos estaban muy sorprendidos como para decir algo. Finalmente, Gladio habló.
—No perderé.
Selene frunció el ceño y asintió.
—Voy a ganar.
Rotom pensó que las encuestas decían lo contrario. En esa encuesta, Gladio había arrasado con un 92.5%.
"Amo a Selene, en serio, pero Gladio es Gladio".
"El Campeón Plateado es un tipo Acero. La Reina Venenosa es una tipo Veneno. El Acero gana".
"Gladio llegará a las finales y potencialmente ganara. Creía que Selene llegaría al menos a cuartos de final, pero veo que hasta aquí llegó".
"Una lástima, quería seguir viendo a Selene combatir. Gladio es demasiado fuerte para ella".
"Los fanáticos del Moonshipping ganamos".
"No subestimo a Selene, solo no infravaloro a Gladio".
"Esta es la primera victoria de Gladio, pero en mi corazón Selene siempre será la número uno".
Rotom quería seguir leyendo los comentarios, pero la voz de Jeekyo volvió a interrumpir su lectura. Al igual que todos los presentes, Rotom se sorprendió al ver que el número ocho había aparecido debajo del número siete.
—¡Y para mantener el factor sorpresa, anunciaremos a los participantes del sépitmo y octavo combate por igual!— exclamó Jeekyo— ¡¿Quiénes serán los primeros del séptimo y octavo?!
Las ruletas comenzaron a girar del lado izquierdo de los números. Rápidamente se eligieron a los participantes.
—¡Primer participante del séptimo combate! ¡ACEROLA MALÍE! ¡Y primer participante del octavo combate! ¡ELIO ASUTORO!
Tanto Malíe como Asutoro veían fijamente la pantalla. Malíe lucía expectante, mientras que Asutoro lucía nervioso en extremo hasta el punto de quitarse la chaqueta por el calor. Cuando las ruletas comenzaron a girar, el tiempo se volvió lento.
La imagen de arriba mostraba a Ash mientras que la de abajo a Guzma, Luego la de arriba mostraba a Guzma y la de abajo a Ash, El proceso se repitió por lo que se sintió como una eternidad hasta que finalmente se detuvo. Los resultados quedaron expuestos y todo el mundo se llevó las manos a la cabeza (metafóricamente hablando)
—¡Segundo participante del séptimo combate! ¡GUZMA! ¡Y segundo participante del octavo combate! ¡ASH KETCHUM!
Guzma veía la misma pantalla que Francine. Él miró el resultado y luego simplemente bufó.
—Una debilucha— se quejó, cruzándose de brazos.
Su séquito lo vio en silencio. Ninguno fue capaz de decir algo.
Acerola tenía el ceño fuertemente fruncido. Su rostro mostraba lo mucho que quería ese combate. Solo los miembros del equipo S&M sabían por qué.
Por otro lado, Ash y Elio atrajeron la mayor parte de las miradas. Asutoro tenía los ojos cerrados mientras respiraba profundamente. Separó sus párpados, sonriéndole a Ash.
—Lo tengo bien estudiado, jefe. No se descuide.
—¡Demuéstrame todo lo que has aprendido, Elio!— le dijo.
Rotom entonces miró las últimas dos encuestas. La primera la había ganado Guzma con un 72.9%. La segunda había sido la victoria de Ash con un casi unánime 99.3%.
"Guzma es fuertísimo. Liam logró extender su combate contra él gracias a su gran habilidad. Hay que ver si Acerola también la tiene".
"Nuestra futura Kahuna de Ula-Ula nos demostrará su poder. Yo confío en ella".
"Guzma me da miedo y Acerola ternura. En un combate, le apuesto al que da miedo".
"En una situación de vida o muerte, incluso el más tierno puede ser el más feroz".
"Acerola ganará. Mi instinto me lo dice y mi instinto nunca falla".
"La verdad, siento que el torneo solo es una formalidad. En el momento en el que Ash se inscribió, la corona debió ser puesta sobre su cabeza".
"Ash ya estaba compitiendo en ligas antes de que Elio naciera. Él no tendrá piedad".
"Pelearon juntos y pelearan en contra del otro. El Sunshipping está a la alza, damas y caballeros. El destino los quiere juntos".
"El alumno y el mentor luchando cara a cara. Sé el resultado de la pelea, pero lo importante es el viaje. Estoy EMOCIONADO".
"Elio sabe hacer el trabajo. Ash sabe hacerlo mejor".
Al final, Rotom solo pudo ver como los ocho enfrentamientos aparecían en los bordes de la pantalla. En el centro apareció el logo de la Liga Pokémon de Alola.
De entre esos dieciséis participantes, uno de ellos sería seleccionado como el Campeón. El torneo final empieza ahora.
¡Y terminé! La verdad, estoy cansado y es tarde, pero debo comentar una única cosa y es sobre el anime.
Los últimso dos capítulos del anime de Pokémon fueron una jodida carta de amor a Ash, a la familia Aether, a Alola y a Pokémon en general. Como el putísimo fan de S&M que soy, de verdad que no puedo estar más feliz. Pero, así como estoy feliz, también estoy triste. Hace tiempo me despedí de Alola, pero siento que estos dos capítulos fueron el verdadero final; el epílogo de una hermosa historia. Así que, con tristeza renovada, me despido de ti, Alola.
E igualmente digo Alola a ustedes, chicos. ¡Nos leemos en el próximo capítulo!
—Así que estamos en la segunda edición de "Análisis con Liam", ¿eh? Fufu… Gracias por darme su tiempo y atención una vez más. La persona que el día de hoy analizaremos es ni más ni menos que la heroína de esta historia: Lillie Aether.
—Estoy un poco nerviosa, pero también emocionada. ¡Gracias por tomarte el tiempo!
—Oh, descuida. Es divertido para mí, así que ¡empecemos con el análisis!... Lillie es una persona sumamente inteligente y estratégica. La más inteligente de todos nosotros sin duda alguna. Ella incluso da la impresión de poder derrotar a cualquiera con el tiempo de preparación adecuado.
—Creo que eso es una exageración, jeje…
—Ella siempre parece estar analizando a sus oponentes. ¿Lo haces para determinar si puedes vencerlos directamente o no?
—Oh… Es justamente por eso, ¿cómo lo supiste?
—Hay veces en las que luchas contra un oponente y no pareces tener un plan realmente elaborado en la cabeza, ni haces preparativos complejos. Luchas de forma normal, sin mucha presión. Imagino que peleas de esa manera contra quienes sabes que puedes vencer, mientras que te retiras del combate para pensar en caso de que tu fuerza no sea suficiente para ganar por sí misma.
—Exactamente. Tal vez no puedo ganarle a un enemigo solo con poder bruto, pero si puedo orquestar su derrota, entonces lo haré. Me gusta pensar en todas las posibilidades y posibles jugadas de mis enemigos, así que me tomo mi tiempo para decidir el mejor plan de acción.
—Ya veo. De ahí tu pasividad a la hora de combatir. Nunca das el primer paso porque siempre esperas a que el oponente revele sus cartas primero, de forma que luego podrás actuar con base a ellas.
—Así es.
—Tus planes son sumamente precisos y, una vez hechos son casi infalibles. Sin embargo, siento que tardas demasiado haciéndolos. Creo que esa tardanza es tu mayor debilidad. Si te encontraras con un enemigo que no te dé tiempo de pensar y ejecutar tus ideas, entonces estarías en muy graves problemas.
—Desafortunadamente, no has dicho ninguna mentira. Si un oponente ejerce demasiada presión sobre mí, no seré capaz de hacer nada por mucho que quiera. Algunos dicen que huir es de cobardes, pero para mí la retirada te permite regresar a luchar con más fuerzas que antes.
—Un pensamiento sumamente sabio que más gente debería de aprender a apreciar. Pero en fin, si nos vamos a las estadísticas, yo te pondría un cinco en ataque, para empezar.
—Un valor bajo, pero lo acepto.
—Un nueve en defensa. Tu habilidad para evitar el daño es impresionante una vez que se te permite entrar en tu zona de confort.
—Puede que mis oponentes no reciban mucho daño de mi parte, pero si ellos tampoco me lo hacen a mí, entonces no habrá problema.
—Un seis en instintos.
—La vida de académica atrofia los reflejos, eso lo acepto.
—Un notable y bien merecido quince en inteligencia.
—¡Muchísimas gracias! Soy consciente de que es mi mejor arma.
—Y por último, un nueve en aguante. Es precisamente tu habilidad para evitar el daño la que te permite continuar en combate por mucho tiempo, sin mencionar el hecho de que sabes cómo ahorrar la energía de tus Pokémon.
—Un nueve es una nota que recibo con todo gusto.
—Woah, solo un quince. Ni siquiera un diez, no… Dos nueves, un suspenso y un aprobado por las penas… Qué patético…
—¡Fuera de aquí, estúpida Pokédex!
—En promedio, las estadísticas de Lillie darían un ocho punto ocho. Lillie es una entrenadora sumamente especial y la respeto mucho como colega universitario. No es la más fuerte ni la más resistente, pero sin duda alguna es la más inteligente. Aunque su fuerza y sus instintos se han atrofiado un poco, eso no quiere decir que sea una mala entrenadora en lo más mínimo. ¡Con paciencia y cerebro, esta mujer salvó al mundo! En todo caso, eso es todo por mi parte. Gracias por haber estado aquí y hasta el próximo "Análisis con Liam".
