—Estoy nervioso…

En ese vestidor solitario solo estaba Chris. Su combate era, desafortunadamente, el primero de los ocho de la primera ronda. Lo peor era su oponente… Kiawe. Chris había vencido a Kiawe una que otra vez, pero todas esas ocasiones habían sido con años de diferencia. Sintiendo un boquete en el estómago, Hokulani solamente estaba esperando el llamado. Intentó distraerse, por lo que sacó su teléfono móvil. Abrió el correo electrónico que se le había enviado.

"Participante Chris Hokulani, estamos felices de ver que ha llegado hasta este punto. Su combate asignado contra el participante Kiawe Wela será el día lunes doce de octubre a las diez de la mañana, siendo el combate apertura de nuestro torneo. Rogamos su puntualidad y asistencia al evento. De no asistir será vetado de la Liga Pokémon de Alola por la cantidad de tiempo que la Asociación de la Liga Pokémon crea conveniente. De ausentarse de forma voluntaria, la sanción será el veto permanente de la Liga Pokémon de Alola. Recuerde que su combate será el primero de los cuatro que tendrán lugar el día doce, por lo que su puntualidad es esencial. Recuerde registrar los tres Pokémon que utilizará el día de mañana con el equipo de registro local de la Liga.

Le deseamos la mayor de las suertes y éxitos en su participación.
Nuestros mejores deseos, el equipo administrativo de la Asociación de la Liga Pokémon".

El primero de cuatro combates… Ese día pelearían él, Kiawe, Hau, Mallow, Liam, Mina y Lillie. También estaba esa mujer Francine, pero ella realmente no le importaba. Se pasó las manos por el rostro, gruñendo un poco.

—No pienses que estás inaugurando el torneo. Piensa que eres el primero del día, como yo mañana— al escuchar esa voz, Chris levantó la cabeza. Lana estaba frente a él, sonriéndole—. Ey.

—¡Lana!— se puso de pie rápidamente— ¿Qué haces aquí? ¿Por qué…?

—Te veías nervioso, y claro que lo estás— Saltagua se sentó, pero Chris no—. Siempre estás nervioso.

El pelirrojo suspiró, volviendo a tomar asiento.

—Es Kiawe, ¿sabes? Claro que estoy nervioso… ¡Él llegará como mínimo a las semifinales!— se rascó la cabeza con molestia— Si me hubieran tocado Elio o Selene…

—Estarías igualmente nervioso— aseguró Lana, sin dejar de sonreírle.

—¡Sí, pero no tanto! ¡Serían nervios normales, no nervios paranoicos!— respondió, agitando los brazos.

—Oh, sí. Tus nervios paranoicos. Esos que te dan cuando lo das todo por perdido…— Lana cerró los ojos, comenzando a mecer los pies— Qué tonto eres.

Chris miró hacia el suelo, pero no pudo sentirse enojado por el comentario.

—Oye, Lana…

—¿Sí?

—Si gano… ¿Quieres ir a caminar por ahí?— preguntó, viéndola de reojo como ella a él.

—No sé… ¿Tal vez?— Lana se hizo la despistada, cosa que irritó levemente a Chris.

—¡Vamos, necesito un incentivo para ganar!— exclamó, mirándola directamente. Lana también lo miró, riéndose.

—¿Y yo soy el incentivo?

Chris volvió a mirar al piso.

—Pasar tiempo contigo lo es…

Lana sonrió ampliamente mientras un pequeño sonrojo aparecía en su rostro.

—Pero solo si ganas.

Chris se quedó en silencio. Nuevamente solo se escuchaba el alboroto del estadio como ruido de fondo.

—Entonces tengo que ganar…— murmuró en un tono de voz realmente bajo. Su sonrisa solo era visible para Lana.

—Sí.


—Chris no es un oponente sencillo— Kiawe se paseaba frente a tres de sus Pokémon: Marowak, Turtonator y Arcanine—. Hemos peleado contra él muchas veces. Hemos ganado la gran mayoría, pero también hemos perdido. Si lo dejamos entrar en su zona de confort o sentirse en confianza, puede darle la vuelta a la tortilla antes de que nos demos cuenta. Tenemos que acabar rápidamente con él. No podemos perder aquí. ¡No podemos perder en ningún lado! ¡Ganaremos la primera Liga Pokémon de Alola y nos coronaremos campeones! ¡Venceremos a Chris, a Guzma, a Gladio, a Hau, a Ash y a todos los que se nos pongan en frente! ¡Seremos los mejores de Alola! ¡Los más fuertes de toda la región!

Al mismo tiempo, sus tres Pokémon dieron un rugido de guerra. Ellos no se detendrían ahí. Seguirían avanzando y avanzando hasta llegar a la cima.

Ellos ganarían.


—¿Opiniones?

Hau ni siquiera tuvo que preguntarse a qué se refería Gladio. Con la mirada fija en el campo de batalla, respondió.

—Kiawe es fuerte. Chris es inteligente— Aether sintió que eso no le decía mucho, pero Mahalo no terminó ahí—. Sin embargo, Kiawe es un luchador nato. Sus instintos, su poder, su velocidad… Kiawe fue bendecido con talento y con disciplina.

Gladio se cruzó de brazos y asintió.

—Ya veo. Es bueno saberlo.

Hau sonrió, mirándolo.

—¿Estudiando a tus futuros oponentes?— interrogó, recibiendo un asentimiento.

—Siempre.

Mahalo volvió la mirada al frente, riendo por lo bajo.

En las gradas, todo era expectativa. El primer combate daría inicio en solo cinco minutos, siendo un acontecimiento histórico. El primer combate de la primera Liga Pokémon de Alola sería entre Chris Hokulani y Kiawe Wela. El Capitán de tipo Eléctrico y el Capitán de tipo Fuego. Era ahora. Todo iniciaba ahora.

—¿Cómo está Chris?— preguntó Mallow al ver a Lana tomar asiento a su lado. Varios voltearon a verla.

—Luchará— aseguró Saltagua, sonriendo con confianza.

—¡Animemos a Chris y a Kiawe con todas nuestras fuerzas!— gritó Ash, poniéndose de pie y alzando los brazos al aire— ¡ESTOY EMOCIONADO!

—Por favor calma a tu novio, Lillie…— murmuró Misty, cubriéndose el rostro.

La rubia se rio, dándole unos toquecitos a Ash en el brazo izquierdo. Eso únicamente logró sentarlo, pues sus ojos seguían brillando con la misma intensidad.

Los murmullos continuaron por todo el campo de batalla y arriba, viendo a través de un ventanal de plexiglass, estaban Kukui, Wicke y Charles Goodshow.

—El primer combate de todos… Recuerdo cuando se inauguró la Liga Pokémon de Unova. Fue un momento realmente mágico— Goodshow vio a Kukui con una sonrisa—. Nunca se olvida.

Sorba observaba atentamente el campo de batalla mientras una sonrisa nostálgica adornaba su rostro. Por fin era hora. El inicio del fin del evento. Esto se hizo más evidente cuando aquella majestuosa música de apertura resonó por los altavoces.

—¡Alola, damas y caballeros, lamento la tardanza!— la voz de Jeekyo sonó a la par de la música— ¡Hoy inicia el torneo final de la primera Liga Pokémon de Alola! ¡El día de hoy tendremos cuatro apasionadas batallas y esta es la primera de ellas! ¡Y dicho esto, es hora de que presentemos a nuestros dos primeros participantes!

La enorme pantalla central se iluminó, mostrando a Kiawe en su parte izquierda y a Chris en la derecha.

—¡Saliendo por la izquierda está el hombre con la determinación más ardiente de la región! ¡El hombre cuya familia ha resguardado el sagrado volcán de Akala por generaciones! ¡La bestia de Alola! ¡El hombre con el corazón de fuego!— justo en ese momento, ese hombre dio su primer paso al interior del campo de batalla— ¡KIAAAAAAAAAAWEEEE… WEEEEEEEEEELAAA!

—¡VAMOOOOOOOOOOS!— gritó el mencionado, flexionando los bíceps.

El público rugió ante su presencia. La impresión que Kiawe había dejado en todos era impresionante. Era obvio que la gente lo apoyaba con entusiasmo.

—¡VE, KIAWEEEE!— Ash se puso de pie nuevamente, apoyando a su amigo.

—¡ESFUÉRZATE!— le gritó Mallow.

—¡RUGE, KIAWEEE!— Hau animaba hasta quedarse sin voz.

—¡Y por la derecha está este otro hombre! ¡El único Capitán de Ula-Ula, quien administra con sus conocimientos el Observatorio más importante de nuestra región! ¡Su nombre es, literalmente, un sinónimo del estrellato! ¡Sus tipo Eléctrico están listos para paralizar a su rival! ¡Lo llaman El Gran Hokulani en las cuatro islas de Alola! ¡Él es…!— y cuando se dijo eso, él apareció— ¡CHRIIIIIIIIIIIS… HOOOOOOKUUUUULAAAAAANIIIIIIII!

Chris, al contrario que Kiawe, no dijo nada. Entró al campo de batalla con el ceño fruncido, viendo directamente a su oponente. El estadio no estalló como con Kiawe, pero los aplausos no faltaron en lo absoluto.

—¡VE, VE, VE, CHRIS!— gritaba Ash.

—¡GANA, CHRIS!— Lana gritó con todas sus fuerzas.

—¡HAZLO POR ULA-ULA!— animó Acerola.

En partes diferentes de las gradas podían verse dos familias. La familia de Kiawe, compuesta por sus padres, primos y hermana menor, y la familia de Chris, compuesta por sus padres, tíos y Lario. Mientras que la familia de Kiawe lucía realmente entusiasmada, la de Chris parecía incluso nerviosa. Solo Lario sonreía.

Ambos contrincantes se acercaron a su lado del campo de batalla, donde los esperaba Olivia. La Kahuna los miró a ambos, notando que ya se habían puesto en posición.

—Les explicaré las reglas— dijo y, al mismo tiempo, asintieron—. Es un combate de tres contra tres. Las sustituciones están permitidas y perderá el que se quede primero sin Pokémon. Los objetos curativos están prohibidos, así como los de combate. Pueden usar la Megaevolución o los Movimientos Z, pero solo uno. Quiero que mantengan un espíritu deportivo sano y que luchen con todas sus fuerzas— Olivia nuevamente los miró—. ¿Quedó todo claro?

—¡Todo claro!— exclamaron al mismo tiempo.

Olivia retrocedió y tras una pequeña pausa, habló.

—¡Participantes, elijan a su primer Pokémon!

En un instante, dos Poké Balls salieron volando hacia el aire y de ellas emergieron un Arcanine y un Rotom lavadora. En la gran pantalla uno de los tres símbolos de Poké Ball que tenía cada uno desapareció (el primero de todos), dando paso a la imagen de los Pokémon que habían elegido.

—¡El participante Kiawe ha elegido a un Arcanine como su primer Pokémon, mientras que el participante Chris inicia con la ventaja de tipo gracias a su Rotom forma lavadora, que es del tipo Agua! ¡¿Qué sucederá?!

El estadio se quedó en silencio hasta que, de pronto…

—¡PARTICIPANTES!— Olivia levantó una mano y con fuerza la dejó caer— ¡EMPIECEN!

Kiawe y Chris no perdieron el tiempo.

—¡Velocidad extrema!

—¡Elévate y Onda trueno!

En cuestión de un parpadeo, Arcanine desapareció. En el campo de batalla solo se veía como una estela blanca iba directamente hacia Rotom, quien trató de ganar altitud a la mayor velocidad posible. Entonces Arcanine se dejó ver, a punto de dar un gran salto. Rotom no dejó que se acercara, pues su Onda trueno fue suficiente para espantarlo. La parálisis era lo último que quería.

—¡Colmillo rayo!— exclamó Kiawe.

—¡Aléjate con Hidrobomba!— Chris se sintió presionado al ver el gran salto de Arcanine, pero sabía que en el aire él tenía la ventaja.

Las fauces del gran perro se vieron rodeadas de electricidad. Las apuntó hacia Rotom, pero no logró darle. El tipo Eléctrico disparó una poderosa Hidrobomba, permitiendo que la potencia del movimiento lo arrastrara a su gusto. Gracias a este movimiento, Rotom puso distancia entre ambos y golpeó con fuerza a Arcanine.

—¡EL PRIMER GOLPE VA PARA CHRIS!— el comentario de Jeekyo generó una ola de gritos de asombro— ¡Rotom ataca fuertemente, haciendo un daño considerable a su oponente!

—¡Así se hace!— exclamó Lana con entusiasmo.

—¡Chris está yendo con todo!— Acerola sonrió ampliamente.

—¡Un gran primer golpe!— aseguró Elio.

En el campo de batalla, Chris fruncía el ceño. Arcanine no podría ganarle en un combate directo. No había forma posible de que lo hiciera, no si Rotom podía volar. Si seguían presionando de esa manera, lograrían derribar al oponente. Sonrió, pues habían tenido un inicio excelente. Fue entonces que su sonrisa se borró.

—¡Regrese, Arcanine!— la Poké Ball del tipo Fuego lo absorbió en segundos.

Ese simple gesto de Kiawe dejó incrédulos a las personas que de verdad conocían a Wela. Incluso Olivia dejó ver su sorpresa por un segundo.

—¿Kiawe va a… cambiar de Pokémon?...— Mallow, al igual que todos sus amigos, lucía perpleja.

—Algo me dice que esto no es muy común…— murmuró Serena. Liam volteó a verla.

—No lo es en absoluto— al ver a Liam así de asombrado, todos los amigos de Ash supieron que era verdad—. Cuando Kiawe seleccione a un Pokémon irá con él hasta las últimas consecuencias. Nunca, en todo el tiempo que tengo conociéndolo, lo he visto cambiar a su Pokémon.

Varios de los amigos de Ash tragaron saliva. Que Kiawe pudiera hacer ver extraordinario algo tan común como la sustitución de un Pokémon… Sintieron como si de verdad estuvieran viendo algo histórico.

—¡Ve, Marowak!— el grito de Kiawe devolvió a todos a la realidad. De la Poké Ball emergió un Marowak de Alola, quien comenzó a girar su hueso apenas entró al campo. Rozó las puntas del fémur que usaba como arma contra su cráneo, encendiéndolas.

—¡El siguiente Pokémon del participante Kiawe es Marowak!— anunció Jeekyo. En la gran pantalla otro símbolo de Poké Ball desapareció del lado de Kiawe, siendo reemplazado por la imagen de Marowak.

Chris veía al recién llegado con gran sorpresa. Se obligó a sí mismo a espabilar en cuanto escuchó la orden de Kiawe.

—¡Hueso sombrío!— gritó Wela.

—¡R-Repélelo con Rayo!— se apresuró a decir Chris.

Marowak giró su hueso a una velocidad increíble, de forma que el fuego de los extremos trazaba un círculo perfecto. Con gran habilidad, arrojó el hueso hacia su oponente. Rotom disparó un Rayo, el cual chocó directamente contra el arma. Le costó alejar el ataque, pero, dado que el hueso no era más que un proyectil, su Rayo terminó ganando. El fémur salió disparado hacia atrás, pero eso no era todo por parte de Marowak. Definitivamente no lo era.

—¡Ataque óseo!— exclamó Kiawe.

Marowak dio un gran salto, atrapando su arma en pleno vuelo. En cuestión de un parpadeo, lo arrojó nuevamente contra Rotom. Esta vez, el tipo Eléctrico no pudo reaccionar a tiempo. Cada vez que el hueso golpeaba a Rotom, este rebotaba y volvía a la mano de Marowak, quien lo lanzaba nuevamente. La cadena de ataques terminó tras el cuarto golpe, cuando Marowak tomó mal el hueso, de forma que tuvo que tomarse una pausa para acomodar su agarre sobre él. Fue esa pequeña pausa la que le dio tiempo a Rotom de escapar, y eligió hacerlo a lo grande. Repitió el mismo movimiento que había utilizado con Arcanine, disparando una poderosa Hidrobomba que permitió que lo arrastrara hacia atrás. Esta vez, sin embargo, no funcionó tan bien como la primera. Marowak volvió a girar su hueso a una velocidad sin igual, de forma que el chorro de agua de dispersaba en cuanto tocaba esa rueda ósea. Al ver una defensa tan perfecta, el público estalló en vítores.

—¡El Rotom del participante Chris recibe un gran daño, mientras que el Marowak del participante Kiawe fue capaz de salir ileso! ¡¿Se han vuelto las tornas?!

Chris frunció el ceño con fuerza. Sus ojos recorrieron rápidamente el campo de batalla, luego a Marowak y finalmente a Rotom. Sintió como un foco se encendía en su cabeza.

—¡Ponte a su misma altura y usa Hidrobomba contra sus pies!— exclamó Chris, sonriendo.

—¡Prepárate para repelerlo, Marowak!— Kiawe tenía una gran sonrisa en el rostro.

Fue cuestión de tiempo para que Rotom ejecutara todas las órdenes de su entrenador. Poniéndose a la misma altura que Marowak, disparó un poderoso Hidrobomba que fue dirigido exclusivamente a la zona baja del tipo Fuego, quien comenzó a girar su hueso a gran velocidad. Pronto, Kiawe y Marowak se dieron cuenta del plan de Chris.

Dado que el disparo era tan bajo, el hueso de Marowak rozaba el suelo de forma que al Pokémon le era más difícil girarlo y además perdía velocidad. Rápidamente se vio la forma en la que Marowak perdía terreno.

—¡Es un buen plan, Chris, pero estás subestimando nuestra fuerza!— exclamó Wela. Señaló a su Pokémon— ¡A MÁXIMA POTENCIA!

—¡MARO!— con ese grito de guerra, la velocidad con la que Marowak agitaba el hueso incrementó de golpe. Las revoluciones del giro eran tantas que el hueso incluso dejaba pequeños surcos en la tierra. Chris sonrió al ver eso.

—¡Gira alrededor de Marowak, Rotom! ¡No dejes de presionar!— ordenó.

Rotom hizo un gran esfuerzo por continuar utilizando Hidrobomba, pero lo logró. Empezó a dar vueltas alrededor del oponente, quien se giraba para encararlo directamente. De no hacerlo, Hidrobomba lo golpearía. La boquilla por la que Rotom expulsaba el agua pronto comenzó a doler y la respiración del tipo Eléctrico se agitó considerablemente. Fue en ese momento que Chris vio los preparativos hechos.

—¡No subestimé tu fuerza, Kiawe, al contrario!— las cámaras captaron la sonrisa llena de confianza de Chris— ¡Contaba con ella!

Wela lucía confundido, pero entonces lo vio. Vio como el surco que Marowak había hecho a su alrededor estaba lleno del agua residual de Hidrobomba, la cual le llegaba a su Pokémon hasta los pies.

—¡SAL DE…!

—¡Rayo!— gritó Chris.

Rotom cargó la electricidad y, antes de que Marowak pudiera salir del agua, disparó. La descarga golpeó directamente al pequeño charco, el cual era el conductor perfecto para que la electricidad golpeara a Marowak. Rayo hizo que los músculos del tipo Fantasma se entumecieran, logrando que gritara del dolor. Cuando el ataque terminó, Marowak cayó de cara al suelo mientras que Rotom jadeaba por el esfuerzo hecho. Ese uso tan prolongado de Hidrobomba había sido efectivo, pero sumamente devastador para su aguante.

—¡UN ATAQUE DEVASTADOR! ¡EL PLAN DEL PARTICIPANTE CHRIS NO TUVO HUECOS, PERMITIÉNDOLE A ROTOM CONECTAR UN GOLPE DE LO MÁS PODEROSO!

Las gradas explotaron en ovaciones. No había nadie que mantuviera la compostura ante la perfección con la que se había ejecutado el plan de Chris. En ese momento se hizo evidente que la gente lo había subestimado. El pelirrojo pareció levemente abrumado por el repentino apoyo.

—¡EL GRAN HOKULANI!— escuchó gritar. En ese momento su mente se sintió transportada a otro tiempo.


¡El Gran Hokulani! ¡Todos arrodíllense ante El Gran Hokulani!

Mientras era empujado de un lado a otro, Chris solo podía mantener la cabeza abajo. Toda su vida siempre la había mantenido así y, gracias a ello, las cosas nunca habían salido mal. Si solo aceptaba las cosas como eran, si nunca se hacía expectativas de algo mejor, entonces nunca saldría decepcionado. Luchar contra la cadena alimenticia era inútil. El fuerte devoraba al débil; tan simple como eso.

¡Había escuchado de mi primo que era un cobarde, pero no sabía que tanto! ¡Con razón le dicen El Gran Hokulani, porque no tiene nada de grande!— un niño dos años mayor que él rompió en carcajadas, para luego darle una débil bofetada.

Chris se sobresaltó al sentir como sujetaban su barriga, para luego recibir un manotazo en la misma. Se llevó las manos al estómago, sintiendo como las lágrimas se habían comenzado a formar. Escuchó fuertes risas.

¡Solo es grande pero de anchura!— rio un niño que era, posiblemente, tres años mayor que él, dándole un manotazo en la nuca.

Chris nunca había sido alto ni fuerte, pero siempre había sido rechoncho. Su físico, sumado a su personalidad, le había valido burlas allá a dónde iba. Chris no tenía nada a su favor. Ni siquiera su linaje servía en lo más mínimo; no cuando su primo era quien había heredado el puesto de Capitán. Era por ello que había aceptado su destino como algo natural. Era normal que los abusones se metieran con él. Era el blanco perfecto y, si ese era su propósito en la vida, entonces estaba bien con ello. Pero había gente que definitivamente no lo estaba.

Las risas del niño que era tres años mayor que él fueron rápidamente apagadas cuando recibió un puñetazo en la mandíbula que lo derribó en el acto. Con ojos llenos de lágrimas, miró a su agresor, topándose con unos ojos coléricos.

¡NO SE METAN CON CHRIS!— les gritó el pequeño Kiawe Wela de diez años, arrojándose contra ellos a puño limpio.

Hokulani vio como aquellos niños cambiaban sus risas por sonidos de pánico y dolor. La altura de Kiawe; su poder natural; su personalidad extrovertida y apasionada que lo llevaba a pelear en un cuatro contra uno, aun cuando los enemigos eran mayores en número y edad, solo para proteger a un amigo… Chris nunca se había sentido envidioso de esas características de Kiawe. Al contrario, él lo admiraba.

¡¿Estás bien, Chris?!— se giró, encontrándose con la nerviosa y vidriosa mirada de Lana, quien rápidamente lo sujetó de los hombros— ¡¿Te hicieron daño?!

El pelirrojo no pudo hacer nada más que comenzar a sollozar. Lana lo abrazó rápidamente, llorando ella también. Lloraron por cerca de dos minutos, hasta que escucharon un golpe frente a ellos. Se giraron, encontrándose con el líder de los abusones. Su cuerpo estaba magullado y lleno de raspones, mientras que las lágrimas brotaban a montones.

¡Hiciste llorar a Chris!— Kiawe, quien también estaba golpeado, pisó la espalda del chico— ¡Discúlpate con él!

¡P-Pero solo estábamos jugan…!

¡DISCÚLPATE!— le gritó Wela con fuerza, haciéndolo temblar.

¡Lo siento! ¡Lo siento, lo siento mucho! ¡Perdóname, Chris! ¡Lo… Lo siento!...— rompió en un llanto desconsolador producto del miedo y el dolor. Chris lo vio con estupefacción, mientras que Kiawe parecía hasta tenerle asco. Wela le quitó el pie de encima y caminó hacia sus amigos.

¿Te hicieron daño, Chris?— el rostro de Kiawe, tan compasivo y preocupado, era el opuesto total al rostro iracundo que había mostrado contra los chicos que ahora estaban tendidos en el piso, llorando a moco tendido.

Hokulani iba a negar con la cabeza, pero entonces sintió como le levantaban la camisa. Al ver expuesto su moretón, Chris no pudo negar nada. Kiawe y Lana lo abrazaron, consolándolo.

Vámonos de aquí— les dijo Wela, dándoles unos golpecitos en la espalda y sonriéndoles—. Los invito a comer, chicos. Papá me dio mi mesada, así que hoy estoy particularmente generoso. ¡Quiero disfrutar Konikoni con ustedes ahora que estamos aquí!

Chris y Lana asintieron en silencio, Saltagua viéndose todavía preocupada por el pelirrojo. En silencio, caminaron hacia el interior de la ciudad.

Chris siempre recordaría ese incidente como el momento en el que decidió que quería ser fuerte. Al menos lo suficiente como para que ninguno de sus amigos tuviera que ser golpeado por su bien. También, ese día, Kiawe se había ganado el máximo respeto de Chris.


—¡El Gran Hokulani, El Gran Hokulani, El Gran Hokulani!

Lo que inició como un apodo sarcástico ahora se había vuelto un grito de ánimo y apoyo. Un título que la gente estaba usando para referirse a su fuerza. Se sintió… bien. Era la primera vez que la gente lo adulaba de esa manera. Era la primera vez que de verdad le gustaba su apodo. Sin darse siquiera cuenta, sonrió.

Desde las gradas, alguien veía con gran ternura su sonrisa.

Bien por ti, Chris— pensó Lana.

Y desde otro lado del estadio, Lario también sonreía. Había estado esperando por ese momento desde que se había decidido a darle el manto de Capitán a su primo. Él veía el potencial de Chris y, por supuesto, no lo había decepcionado nunca.

—Como se esperaba de Chris— escuchó decir el pelirrojo, mirando nuevamente hacia el frente. Ahí, Kiawe le sonreía. Para su enorme sorpresa, Marowak estaba poniéndose de pie una vez más con su hueso como soporte—. Pensaba que lo mejor sería no descuidar mi defensa contigo, pues nunca se sabe de dónde caerán los golpes cuando se lucha contra ti. Fue mi error— Wela sonrió ampliamente—. Después de todo, tú eres el mejor cuando se trata de romper la defensa del oponente.

—¡SE LEVANTA! ¡EL MAROWAK DEL PARTICIPANTE KIAWE SE LEVANTA! ¡Tras un devastador ataque, el Pokémon del participante Kiawe sigue queriendo combatir!

Ante la promesa de un combate más largo, el público volvió a rugir.

—¡Iremos por el todo o nada, Chris! ¡Hazlo, Marowak!— ordenó Wela.

Con rapidez, pero con un poco de torpeza, el tipo Fantasma giró su hueso a gran velocidad, De él emergió una llama que salió disparada directamente contra Rotom, quien la esquivó al ascender. El tipo Eléctrico no contaba con que esa llama comenzaría a perseguirlo como si fuera un misil teledirigido.

—¡Retírate con Hidrobomba, Rotom!— gritó Chris, viendo la insistencia de la flama. Ese fuego ni siquiera era un ataque de Marowak, sino que simplemente era una habilidad innata como la que tenían los Wimpod para dejar todo brillante a su paso. Se sintió frustrado ante esa característica fisiológica de los Marowak. No es que el ataque fuera particularmente molesto, pero en el estado de Rotom definitivamente no podría arriesgarse a tomar el daño. Sacó su Poké Ball, listo para hacer regresar a su Pokémon en cuanto estuviera a una distancia segura.

Rotom lo hizo. Se alejó con Hidrobomba nuevamente, la cual chocó contra el suelo e impulsó al Pokémon en la dirección contraria. El ataque, sin embargo, no logró golpear la flama, pues ésta comenzó a hacer tirabuzones alrededor del mismo. Justo cuando Rotom se detuvo, Chris apuntó la Poké Ball hacia él.

—¡Regre…!

—¡Ataque óseo!— exclamó Kiawe.

Marowak lanzó su hueso con rapidez, de forma que el tipo Agua se movió bruscamente para esquivarlo, evadiendo también el haz de luz rojo. Al centrarse en el hueso, Rotom perdió de vista la llama que lo perseguía, permitiendo así que lo impactara. El golpe fue lo suficientemente para hacer que perdiera la coordinación, lo que le dio la abertura perfecta a Kiawe.

—¡Hueso sombrío, AHORA!

En cuanto el hueso de Marowak volvió a su mano, lo arrojó de nuevo. Las llamas moradas de las puntas trazaban una rueda de fuego perfecta gracias a la velocidad del giro. Antes de que Chris o Rotom pudieran reaccionar, el ataque golpeó directamente a Rotom, haciéndolo retroceder. Un aura azulada rodeó al tipo Eléctrico.

Chris supo, en ese momento, que Kiawe no dejaría ir a Rotom. Se sintió nervioso, pues Rotom era su mejor arma contra el Marowak de Kiawe, quien podía hacerle mucho daño a sus Pokémon si se descuidaba. Fue en ese momento que decidió que, si Rotom iba a caer, entonces Marowak también.

—¡ATAQUE ÓSEO!/¡HIDROBOMBA!

El poderoso chorro de agua golpeó directamente a Marowak, quien acababa de recuperar su hueso. El tipo Fuego retrocedió unos cuantos pasos, pero luego se plantó con fuerza en el suelo y arrojó su hueso una vez. Luego otra. Luego otra. Luego otra. La potencia de Hidrobomba no era la suficiente para romper el espíritu de Marowak, quien siguió atacando sin importarle nada. Con cada golpe, Rotom retrocedía un poco, pero él tampoco iba a rendirse. Ambos atacaron con fuerza en un duelo de resistencia que muy pronto terminaría. Y en efecto terminó.

En uno de los rebotes, Marowak fue incapaz de alcanzar el hueso, por lo que no pudo seguir atacando. Al no poder seguir atacando, algo pareció apagarse dentro de él, pues de pronto se dejó arrastrar completamente por la corriente. Fue expulsado del campo de batalla por la presión del agua, quedando a muy poco de chocar contra una de las paredes que daban a las gradas.

Ese momento solo habló maravillas de ambos Pokémon. Rotom había atacado con tanta fuerza como para arrastrarlo tan lejos, mientras que Marowak había soportado ese increíble ataque con pura fuerza de voluntad. Olivia espabiló en ese momento, levantando una mano hacia Marowak.

—¡MAROWAK NO PUEDE…!— y entonces, Rotom también cayó al suelo. Eso la tomó por sorpresa, pero se recuperó en segundos— ¡ROTOM Y MAROWAK NO PUEDEN CONTINUAR!

En la pantalla, las imágenes de Marowak y Rotom se volvieron grises.

Decir que el público explotó en gritos sería quedarse corto. El estadio se volvió tan ruidoso que Burnet tuvo que taparle los oídos a Lei para que no se pusiera a llorar. Amber, por otro lado, se veía extasiada por los gritos de emoción. Por supuesto que ella también gritó.

—¡ES UN DOBLE K.O.! ¡LOS POKÉMON DE LOS PARTICIPANTES CHRIS Y KIAWE SE DEBILITAN EL UNO AL OTRO LUEGO DE UNA GRAN MUESTRA DE TENACIDAD!— anunció Jeekyo, aumentando la emoción de los espectadores.

Pero hubo gente que no pasó por alto un gran detalle. En ese combate, el primero de la primera Liga Pokémon de Alola, Chris había sido el primero en derribar a un Pokémon enemigo. No Kiawe, sino él. Chris Hokulani.

Rotom sintió la inmensa necesidad de comprobar los comentarios en redes sociales, quedándose sorprendido.

"¡AMIGO, CHRIS ES MUCHO MÁS FUERTE DE LO QUE PARECE!".

"KIAWE CONTRA LAS CUERDAS?! HYPE, HYPE, HYPE, HYPE".

"No puedo superar ese movimiento de Chris con el charco de agua. Cuando lo vi, mi cabeza explotó. Este chico no se anda con juegos".

"La liga de Alola empieza con TODO".

"Ese Rotom fue un salvavidas para Chris por su ventaja de tipo. Seguro que luego no tiene tanta suerte lol".

"SOY LA ÚNICA QUE NOTÓ QUE MAROWAK CAYÓ PRIMERO QUE ROTOM?".

"No le tenía expectativa a este combate. Creí que sería una humillación por parte de Kiawe. EL GRAN HOKULANI ME CALLÓ LA BOCA".

RotomDex no pudo evitar sonreír. O bueno, dejó de hacerlo cuando alguien lo sujetó repentinamente.

—¡Ey!

—Solo déjame leer un momento— le pidió Lana con una inmensa sonrisa y un pequeño sonrojo en el rostro. Todos vieron con ternura la expresión en su cara.

Abajo, en el campo de batalla, Chris veía su Poké Ball con una sonrisa.

—Lo hiciste bien, Rotom— tras decir eso, guardó la cápsula en su bolsillo, sacando una nueva.

—¡Chris!— escuchó que lo llamaban. Miró hacia el frente, encontrándose con la sonrisa de Kiawe— ¡No me rendiré! ¡Seguiré peleando a máxima potencia!

Hokulani también sonrió.

—¡Yo también!

Al mismo tiempo, ambos mostraron sus Poké Balls. Las arrojaron al cielo.

—¡Vamos, Arcanine!/¡Cuento contigo, Golem!

El gran perro y la mole de roca aparecieron en el campo de batalla.

—¡Arcanine y Golem son los siguientes en ser llamados a la batalla! ¡Arcanine regresa tras un primer encontronazo con Rotom! ¡¿Se encontrará completamente recuperado para pelear contra su siguiente oponente?!— se preguntó Jeekyo. El segundo ícono de Poké Ball del lado de Chris desapareció, dando paso a la imagen del Golem de Alola— ¡Nuevamente la ventaja de tipo está a favor del participante Chris!

Pero Chris creía que la ventaja de tipo era lo de menos, pues la velocidad estaba del lado de Arcanine. Si no podían golpearlo, entonces los tipos no significarían nada.

—¡Vamos con todo desde el inicio! ¡Velocidad extrema!— gritó Kiawe.

—¡Córtale el paso con Roca afilada!— exclamó Chris.

Golem golpeó con fuerza el suelo, creando anchas columnas de roca que fueron directamente hacia Arcanine. El perro, sin embargo, logró esquivar exitosamente gracias a un juego de pies maravilloso. Eso le permitió conectar su golpe contra el enemigo, haciéndolo retroceder.

—¡Triturar!— ordenó Kiawe.

—¡Rodillo de púas!— exclamó Chris, frunciendo el ceño.

—¡Eso es! ¡Peleemos cara a cara!— rio Wela, emocionado.

Pero Chris no planeaba pelear "cara a cara". Su estilo no era ese. Él quería probar algo.

Los Pokémon cargaron directamente el uno contra el otro. Golem comenzó a rodar a toda velocidad, mientras que Arcanine cargaba hacia adelante; unas mandíbulas hechas de energía aparecieron frente a las suyas. El primero en conectar su ataque fue Arcanine, quien poco después tuvo que darse prisa para saltar. Logró esquivar parcialmente el Rodillo de púas, pues fue raspado por el mismo en una pata. Aterrizó, dándose la vuelta solo para ver que Golem se alejaba rodando sin mirar atrás. Tras algunos segundos, el tipo Roca se detuvo, habiendo puesto una gran distancia entre él y Arcanine.

—¡Acortemos distancia con Velocidad extrema!— ordenó Kiawe. Chris sonrió para sus adentros.

—¡Bloquéalo con Roca afilada!— exclamó.

Golem nuevamente golpeó el suelo y las columnas aparecieron una vez más. Una vez más, Arcanine esquivó con agilidad gracias a movimientos zigzagueantes. Cuando salió del pequeño bosque de roca creado por Golem, Chris abrió los ojos con fuerza; ya lo tenía. Vio como Arcanine volvía a golpear a Golem, de forma que éste retrocedió levemente.

—¡Y SE REPITE! ¡El participante Chris y el participante Kiawe nos dan una repetición exacta de la situación que se vivió hace unos momentos! ¡¿Esta es la demostración del domino del participante Kiawe en el combate?!

—¡Envite ígneo, Arcanine!

Chris se apresuró a dar su siguiente orden.

—¡Rodillo de púas!

Los Pokémon fueron el uno contra el otro nuevamente, lo que hizo crecer ampliamente la sonrisa de Kiawe. Ambos Pokémon colisionaron, provocando una pelea igualada. Ni Rodillo de púas era muy efectivo contra Arcanine, ni Envite ígneo era muy efectivo contra Golem. Al final el ganador, por puro poder, fue Arcanine. Golem rebotó con fuerza, siendo disparado en la dirección contraria a la que iba. Cayó por un momento, pero luego se volvió a hacer un ovillo y rodó todavía más lejos. Cuando se detuvo se hizo obvio que no estaba realmente lastimado.

—¡El participante Chris vuelva a poner distancia tras un intercambio desfavorable! ¡¿Golem será capaz de seguirle el ritmo a su oponente?!

—¡Si te alejas solo tengo que acercarme!— aseguró Wela, agitando con fuerza su brazo derecho y señalando hacia el frente— ¡Velocidad extrema!

—¡Roca afilada!— gritó Chris al instante.

—¡EL ESCENARIO SE REPITE! ¡El participante Chris insiste en usar Roca afilada a pesar de que no le funcionó en ocasiones anteriores! ¡¿La tercera será la vencida?!

Chris casi se rio ante el comentario.

Todo el proceso se repitió de la misma manera. Golem golpeó el suelo, las columnas de roca aparecieron y Arcanine comenzó a evadirlas con facilidad. Parecía que todo pasaría exactamente igual, pero no fue así. El resultado fue completamente distinto.

Justo cuando Arcanine emergió de entre las lanzas de roca, un poderoso puñetazo golpeó directamente su rostro. El Puño trueno de Golem había dado en el blanco con tal precisión que incluso parecía que el tipo Roca había sido capaz de ver el futuro. Pero por supuesto que ese no era el caso. Chris había observado, había calculado. Sabía exactamente cuánto tiempo necesitaba su Pokémon para cargar su ataque y conectarlo. Fue gracias a su increíble observación que Arcanine salió disparado hacia atrás, golpeando con fuerza una de las rocas residuales, la cual desapareció justo en ese momento.

El estadio se quedó en silencio por un momento. El rostro de Kiawe mostró incredulidad. El Capitán se llevó una mano a la cabeza y, justo cuando rompió en carcajadas, el público ovacionó a Hokulani.

—¡CONECTA! ¡CONECTA, CONECTA, CONECTA! ¡EL ATAQUE DEL GOLEM DEL PARTICIPANTE CHRIS CONECTA! ¡Arcanine es empujado hacia atrás gracias a un poderoso Puño trueno que grita a todo pulmón: "Aléjate de mí"!

Chris sonreía, satisfecho al ver que su estrategia había funcionado. Los combates Pokémon no eran su mayor pasión, pero siempre que vivía un momento así sentía la más grande satisfacción posible.

—¡Debí haberlo imaginado!— exclamó Kiawe, sonriendo— ¡No repetirías el mismo patrón sin esperar un resultado distinto! ¡Tú no!

El pelirrojo se sonrojó, rascándose la nuca.

—S-Supongo…

Kiawe rompió en carcajadas nuevamente.

—¡Eres el mejor, Chris!— admitió, incrementando el sonrojo de su oponente. Los ojos de Wela se llenaron de determinación y las carcajadas se convirtieron en una sonrisa desafiante— ¡Es por eso que debo ganarte!

Chris recuperó la compostura, poniéndose nuevamente en una posición defensiva. Se preparó para recibir cualquier cosa que Kiawe le lanzara.

Arcanine se recuperó del impacto, agitando la cabeza y frunciendo el ceño. Dio un fuerte ladrido.

—¡Vamos de frente! ¡Envite ígneo!— ordenó.

—¡Rodillo de púas!— fue la orden de Chris.

Una vez más ambos Pokémon fueron el uno contra el otro. Una vez más chocaron entre sí, pero, una vez más, el resultado fue distinto. Arcanine retrocedió ante los rápidos giros y las asperezas del cuerpo de Golem, algo que hizo sonreír a Chris. Gracias a que había sido amedrentado, Arcanine fue arrastrado por Golem con total facilidad. El público nuevamente ovacionó a Chris, quien parecía estar ganándose un hueco en el corazón de los aficionados.

—¡Tú no serías tú si repitieras el mismo patrón esperando el mismo resultado!— escuchó hablar a Kiawe, quien, pese a la situación actual, seguía sonriendo— ¡Pero yo no sería yo si no fuera de frente, con toda mi fuerza! ¡Arcanine, detenlo y Triturar!

Apenas dijo eso, los ojos del tipo Fuego se abrieron. Sus patas traseras se clavaron en el suelo, creando dos pequeños agujeros. Con sus patas delanteras detuvo el avance de Golem, haciendo que perdiera la suficiente velocidad como para saltar por encima de él, aterrizando por detrás. Aquellas mandíbulas de energía aparecieron, cerrándose sobre el tipo Roca. Hubo una pequeña explosión que alejó a ambos Pokémon. Golem fue rodeado por un aura azulada.

—¡Envite ígneo!

Y antes de que el tipo Roca pudiera reaccionar, fue fuertemente golpeado por el movimiento. Golem cayó de espaldas, mientras que Arcanine retrocedió, comenzando a jadear por el cansancio. Cuando el tipo Roca volvió a ponerse de pie, se hizo obvio que los ataques de su oponente definitivamente le estaban haciendo daño.

—¡QUÉ MUESTRA DE PODER! ¡El Arcanine del participante Kiawe detuvo a Golem con sus propias patas, consiguiendo sacar ventaja de una situación desfavorable! ¡Las agallas sin igual del participante Kiawe luchan contra la mente estratégica del participante Chris! ¡Esto es un duelo de fuerza pura, señoras y señores! ¡El músculo contra el cerebro!

Kukui, desde arriba, veía las caras sonrientes y llenas de alegría del público. Veía la forma en la que se divertían, gritaban y se emocionaban. Su Liga Pokémon estaba siendo todo lo que él siempre había deseado. Era un lugar donde solo había espacio para la felicidad. Se pasó una mano por debajo del ojo izquierdo, cosa que hizo sonreír a Wicke y Charles.

—Gracias, Kiawe; Chris.

De nuevo, en el campo de batalla, Hokulani se vio sorprendido al ver como Arcanine volvía a su Poké Ball por segunda vez consecutiva.

—Repón energías, Arcanine— le murmuró Kiawe a su Pokémon, sacando otra cápsula— ¡Encárgate del resto, Turtonator!

La esfera se abrió, dejando salir al gran tipo Dragón, quien aterrizó pesadamente sobre el campo de batalla. Apenas apareció, lanzó fuego por su nariz.

—¡Un duelo de pesos pesados! ¡El participante Kiawe muestra a su último Pokémon!— y mientras Jeekyo decía eso, el último símbolo de Poké Ball del lado de Kiawe desapareció, dando paso a la imagen de Turtonator.

Chris frunció el ceño al verlo aparecer. Turtonator era el Pokémon al que más le temía del equipo de Kiawe, principalmente por su tipo Dragón. Hokulani sabía que Golem era su mejor opción para derribarlo, así que necesitaba hacer el mayor daño posible. De lo contrario, su tercer Pokémon probablemente no podría hacer demasiado.

—¡Roca afilada!— ordenó rápidamente. Si quería vencer a Turtonator, entonces debía hacer lo que nunca hacía. Debía tomar la iniciativa.

Golem golpeó el suelo, haciendo emerger las lanzas de roca, las cuales fueron directamente contra el tipo Dragón. Por supuesto que él no se quedaría viendo.

—¡Cola dragón!

Turtonator se puso en cuatro patas y levantó su cola, la cual se rodeó de un aura morada brillante, que la alargó hasta casi el doble de su tamaño. Cola dragón comenzó a girar con rapidez, golpeando y destruyendo las rocas que se acercaban a él. Chris vio eso con frustración.

—¡Rodillo de púas!

—¡Rompecoraza!

Golem dio un pequeño salto y, cuando aterrizó, se convirtió en una bola giratoria que iba directamente hacia Turtonator. El tipo Dragón, por otro lado, dio un grito al aire. Fue rodeado por un brillo blanquecino que se rompió, dándola la ilusión de que se resquebrajaba hasta finalmente desaparecer. Un aura azul rodeó a Turtonator, seguido de varias auras rojas. Justo cuando Golem estaba por golpearlo, el Pokémon de Kiawe se hizo a un lado exitosamente, mostrando una velocidad completamente distinta a la que se esperaba de un Pokémon de su tamaño y peso.

—¡Lanzallamas!— gritó entonces Kiawe.

Chris sintió genuina presión al escuchar ese grito.

—¡Detente y usa Roca afilada!— ordenó.

Golem se detuvo a la primera oportunidad. Apenas lo hizo, un gran torrente ígneo lo golpeó con dureza. Aunque dolía y estaba caliente, Golem no se detendría. Con esfuerzo golpeó el suelo, haciendo brotar las columnas de roca. Roca afilada cortó el flujo de fuego, obligando a Turtonator a esquivar. Chris casi se llevó las manos a la cabeza.

La velocidad de Turtonator excedía a la de su Golem. No solo eso, sino que ahora también podía atacarlo desde lejos… Se le ocurrió una idea arriesgada, pero necesitaba hacerlo si quería golpear. Solo le quedaba confiar en que Golem lo lograría.

—¡Ve! ¡Cuerpo pesado!— ordenó.

Golem comenzó a correr, para después tirarse al piso y empezar a rodar. Su cuerpo se rodeó de un aura metálica que lo hizo ganar más velocidad y por ende, más fuerza. En determinado momento, el rostro de Chris cambió.

—¡DETENTE, GOLEM!— exclamó con fuerza.

Kiawe sonrió al ver esto, pues sabía que ya era tarde. Golem comenzó a frenar, pero Wela sabía que no podría detenerse. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, dio su orden.

—¡Coraza trampa!

En un segundo, Turtonator se dio la vuelta. Las espinas de su espalda brillaron con intensidad, esperando el contacto. Un contacto que no llegó en el momento esperado. Para sorpresa de Kiawe, de Olivia y de todo el que veía, Golem se había detenido a solo dos centímetros de golpear a Turtonator. Esto hizo sonreír a Chris, mientras que Kiawe mostró una gran sorpresa.

—¡ROCA AFILADA!/¡GOLPEA TUS…!

El fuerte golpe que Golem dio al suelo hizo que nuevamente las lanzas se levantaran. El contacto de las rocas contra las espinas de Turtonator creó una poderosa explosión que mandó a volar a Golem, mientras que el tipo Dragón fue lanzado hacia los aires por las rocas que seguían saliendo de la tierra. Ambos Pokémon cayeron pesadamente contra el suelo, levantando grandes capas de tierra.

—¡QUÉ INTERCAMBIO, SEÑORAS Y SEÑORES! ¡QUÉ HABILIDAD, QUÉ DESTREZA! ¡El participante Chris arriesgó todo en un movimiento que tomó a todos por sorpresa! ¡EL DAÑO ES DEVASTADOR!

Pero Chris sabía que esto no era así. Habían hecho un buen daño, sí, pero sabía qué hacía falta mucho más para derribar al Turtonator de Kiawe. Al ver como ambos Pokémon se ponían de pie, Chris tragó saliva. El tipo Dragón agitó la cabeza con fuerza. Estaba lastimado, pero no lo suficiente. Golem, por otro lado, se veía exhausto.

Al ver la situación actual, Chris decidió apostarlo todo. Perdería su arma más potente, pero se llevaría a Turtonator con él. Arcanine estaba bastante cansado, por lo que seguramente su último Pokémon podría hacerse cargo; iría con todo. Mostró su Pulsera Z, sacando rápidamente un Cristal Z de su bolsillo. Era un Litostal Z.

—¡EL PARTICIPANTE CHRIS SE PREPARA PARA ATACAR! ¡¿Usará su mejor recurso contra Turtonator?! ¡ESTO PUEDE DECIDIR EL RUMBO DEL COMBATE!

—¡No está mintiendo! ¡Esto de verdad puede significar la victoria de Chris!— exclamó Clemont, sorprendido— ¡Si ese Movimiento Z derrota a Turtonator, entonces serán Golem y el último Pokémon de Chris contra un Arcanine cansado! ¡Chris ganaría!

Todos tragaron saliva al escuchar eso. Era precisamente por lo peligroso que eso podría ser que sabían que Kiawe no lo permitiría. Y en efecto, no lo hizo.

—¡Lanzallamas a máxima potencia, Turtonator!— ordenó Kiawe. Sus ojos se afilaron como cuchillos.

Una enorme cantidad de fuego salió directamente disparada contra Golem. Chris entrecerró los ojos, rogando porque su Pokémon resistiera. Mientras él colocaba su Cristal Z en la Pulsera Z, Golem era atacado.

—¡Aquí vamos!— cuando dijo eso, el Poder Z resplandeció. Extendió sus brazos frente a él, los retrajo, flexionó sus bíceps y luego giró su torso a toda velocidad. El Poder Z lo rodeó por completo, pasando luego hacia Golem, quien seguía siendo atacado. Chris sonrió ampliamente y entonces, gritó— ¡APLASTAMIENTO…!

Su grito se vio interrumpido en el momento en el que el resplandor amarillo desapareció. Justo cuando el Poder Z se desvaneció en el aire, Golem cayó derrotado al suelo. Chris se quedó en blanco por un momento, para luego darse cuenta. Había sido demasiado tarde…

—¡GOLEM NO PUEDE CONTINUAR!— gritó Olivia, apuntando hacia el tipo Roca.

En la gran pantalla, la imagen de Golem se volvió gris.

Nuevamente el público estalló. Había estado tan cerca que, para los fans de Kiawe, la inmensa tensión se convirtió en alivio. Para los fans de Chris, por otro lado, solo había frustración.

—¡EL PRIMERO EN PERDER DOS POKÉMON ES EL PARTICIPANTE CHRIS! ¡Sin embargo, Golem no se va sin haber hecho un gran daño a dos de los Pokémon del participante Kiawe! ¡Ahora todo depende del último Pokémon del participante Chris!

"Dios, estaba al borde del asiento… Soy #TeamKiawe, pero algo dentro de mí quería que ese ataque golpeara. ¡Perdóname, Lord Kiawe!".

"Yo era #TeamKiawe, pero Chris lo está haciendo tan bien que DEBO pasarme a su lado. Me declaro oficialmente #TeamChris".

"Chris es un hijo de puta arriesgado. Me gusta eso".

"No por nada comparten el mismo cargo. Chris no se la está dejando nada fácil a Kiawe".

"¡Si Chris gana este combate, será por Golem y la ventaja de tipo, marquen mis palabras!".

"No tengo nada contra el #TeamKiawe, pero algunos de sus miembros de verdad están insoportables. ¿Por qué les cuesta tanto reconocer la habilidad de Chris?".

"Soy #TeamKiawe y pienso lo mismo. La ventaja de tipo no es nada si no hay habilidad de por medio. ¡Me disculpo en nombre del Team Kiawe! ¡Lo sentimos por la toxicidad, #TeamChris!".

Lana sonreía sin parar. Algo dentro de ella sentía que por fin el mundo estaba viendo a Chris por lo que era. Por fin recibía el respeto y reconocimiento que merecía.

—¡Estás apretando con mucha fuerza!— se quejó Rotom.

—¡L-Lo siento!

En el campo de batalla, Chris hacía regresar a su Pokémon, pero no solo él. Kiawe también había hecho que Turtonator volviera a su Poké Ball.

—Gracias por todo, Golem.

—Nos salvaste ahí afuera, Turtonator.

Ambos participantes se miraron el uno al otro.

—¡Estás cambiando, Chris! ¡Me gusta eso!— Kiawe sonreía.

—Uno no puede pelear contra ti sin tomar riesgos— Hokulani también sonrió—. Necesito apostar para poder ganar.

—¡Entonces yo también apostaré! ¡Vamos, Arcanine!— exclamó, lanzando su Poké Ball al aire. Chris frunció el ceño.

—¡Un último empujón, Togemaru!— y su cápsula voló.

Ambas esferas se abrieron, dejando salir al gran perro de fuego y al pequeño ratón eléctrico. El último símbolo de Poké Ball que quedaba del lado de Chris desapareció, dando paso a la imagen de Togedemaru.

—¡LA ÚLTIMA ES TOGEMARU, LA TOGEDEMARU DEL PARTICIPANTE CHRIS!— exclamó Jeekyo, leyendo un papel con la información de los Pokémon de Hokulani— ¡Todas las esperanzas de su equipo residen ahora en esa pequeña, quien parte con desventaja de tipo!

Chris, nada más ver a Arcanine, supo que el perro estaba realmente cansado. Había recibido la Hidrobomba de Rotom, un Puño trueno de Golem, un Rodillo de púas y los diversos retrocesos causados por Envite ígneo. Togemaru podría ganarle si iban con cuidado y paciencia. Por supuesto que Kiawe no iría con ninguna de esas dos cosas.

—¡Envite ígneo!— ordenó, lo que hizo que Arcanine se rodeara a sí mismo de fuego.

—¡Togemaru, rueda con Electropunzada!— ordenó Chris.

La pequeña Togedemaru comenzó a rodar a toda velocidad mientras sus espinas se cubrían de electricidad. Ambos Pokémon avanzaron frente a frente, pero Chris no tenía intención de comparar sus capacidades ofensivas. Cuando vio el momento justo, Chris dio la orden.

—¡Salta, Togemaru!

Y Togemaru saltó, pasando justo por encima de Arcanine, quien la pasó de largo. La tipo Eléctrico cayó al suelo, mientras que el tipo Fuego frenó. Kiawe vio la distancia como una molestia, por lo que actuó de la forma que Chris sabía que actuaría.

—¡Velocidad extrema!

—¡Electropunzada!

Nuevamente ambos Pokémon salieron al encuentro del otro, pero esta vez la velocidad de Arcanine era muy superior a la de su oponente. Togemaru siguió avanzando por un pocos segundos más hasta que escuchó la orden de Chris.

—¡Salta, Togemaru!

—¡Esta vez no! ¡Salta tú también, Arcanine!

Tanto Togemaru como Arcanine saltaron. En pleno vuelo, ninguno de los dos podía hacer nada más que ir el uno contra el otro. Chris había estado buscando justo eso.

—¡AHORA! ¡Barrera espinosa!— gritó con confianza.

—¡¿Qué?!

La electricidad abandonó el cuerpo de Togemaru y sus espinas, mismas que brillaron en un intenso color verde lima, extendiéndose hasta alcanzar el doble de su longitud inicial. Arcanine no pudo hacer otra cosa más que chocar contra ese muro espinoso, mandándolo a volar pero recibiendo un gran daño de retroceso.

—¡Arcanine, resiste!— le pidió Kiawe. Chris, sin embargo, no dejaría que se recuperara.

—¡Electropunzada!

—¡Ve con Envite ígneo!— ordenó Wela con rapidez.

Arcanine, sin embargo, no fue tan rápido. Antes de que su cuerpo siquiera pudiera generar fuego, fue golpeado fuertemente por las espinas eléctricas de Togemaru en el rostro. Pero eso no era todo.

—¡Aguijó letal!— gritó Chris.

Las púas de la espalda de Togemaru volvieron a adquirir una tonalidad verdosa, para luego golpear el rostro de Arcanine con fuerza. El tipo Fuego cayó pesadamente contra el suelo, completamente debilitado. Un aura roja rodeó a Togemaru.

—¡ARCANINE NO PUEDE CONTINUAR!— gritó Olivia de inmediato, señalando al perro.

La imagen de Arcanine se volvió gris, mientras que el público mostraba su reacción de genuina sorpresa.

—¡LA PEQUEÑA TOGEMARU DERRIBA AL GRAN ARCANINE! ¡Gracias a un bien ejecutado Barrera espinosa, Togemaru iguala la balanza para su entrenador! ¡Ahora todo se resume a un uno contra uno!

"Togemaru es taaaan lindaaa! Dónde puedo conseguir una igual?".

"Arcanine pasó por los tres Pokémon de Chris, estando en desventaja contra dos de ellos. Tras su retirada contra Golem el resultado era obvio, pero no por ello menos frustrante".

"Chris creó un equipo capaz de contrarrestar a Kiawe y eso se nota ahora que las cosas están igualadas".

"OMG, CHRIS DE HECHO VA A GANAR ESTO?".

"Con ventaja de tipo cualquiera puede ganar. Me gustaría ver como pelearía Chris sin su tipo Agua y su tipo Roca, pero supongo que no le gusta pelear en igualdad de condiciones".

"Dios, amigo, relájate…".

—La gente de verdad está apoyando a Chris…— Mallow miraba en todas direcciones, sorprendida— Creí que se centrarían solo en Kiawe, pero es imposible ignorar el gran trabajo que Chris está haciendo.

—El público está dividido— voltearon a ver a Rotom, quien seguía en manos de Lana—. Vean esto.

—¿Qué es, qué es?— preguntó Iris, acercándose.

—No veo, ¡enséñenme!— pidió May. Elio se encogió ante la cercanía de la coordinadora.

En la pantalla de Rotom podía verse una encuesta con la pregunta: "¿Quién ganará el combate?". Los resultados fueron sorprendentes. La votación estaba en un 57.3% a favor de Kiawe.

—Comparado con el 95.4% inicial que tenía Kiawe, este es un gran cambio— concluyó la Pokédex. Todos miraron nuevamente al campo de batalla.

—Chris es increíble— ante el comentario de Max, todos asintieron.

Abajo, Arcanine estaba siendo devuelto a su Poké Ball.

—Luchaste bien, Arcanine. Gracias por ser nuestra primera línea de asalto— Kiawe guardó la Poké Ball, sacando la de Turtonator— ¡Terminemos con esto!

La esfera se abrió, dejando salir al tipo Dragón, quien cayó con pesadez contra el campo de batalla. La tierra se levantó ante su peso.

Frente a frente estaban el gran dragón y la pequeña ratona. El contraste de tamaños y apariencias era enorme, tanto que fue toda una sensación en las gradas. Todos los que veían sentían que, de alguna manera, más que estar viendo un combate Pokémon, estaban apreciando un Kiawe vs Chris a puño limpio. Sus personas encajaban tan bien con sus últimos Pokémon que era imposible no pensarlo.

En ese momento no se sabía, pero una hora después se haría tendencia en redes sociales el hashtag "ElDragonYElRaton".

Ni Chris ni Kiawe mediaron palabra, ambos simplemente se decidieron a terminar con todo. Era el último combate.

—¡Lanzallamas!/¡Aléjate con Electropunzada!

Mientras el poderoso Lanzallamas de Turtonator perseguía a Togemaru, esta rodaba por todo el campo de batalla, dejando tras de sí un rastro realmente visible. Turtonator insistía en su ataque, lo que hacía que, para Togemaru, fuera todavía más difícil esquivar. Chris entonces supo que estaba usando el enfoque equivocado. Alejarse era su reacción de siempre, pero en esta ocasión debía de hacer lo contrario. Aprovecharía el tamaño de Togemaru y se acercaría.

—¡Acércate con Electropunzada!— exclamó.

—¡Sigue con Lanzallamas!— ordenó Kiawe.

Togemaru vio todo el recorrido que había hecho, frunció el ceño y se decidió a recorrerlo a la inversa. Comenzó a rodar a toda velocidad, con la electricidad como impulso. La imagen de la pequeña Togemaru, atravesando el mar de llamas, fue algo que sin duda se grabó en las mentes de todos.

Sin embargo, mientras más se acercaba, a Togemaru cada vez le era más difícil avanzar. El fuego se acercaba a su fuente base, por lo que era incluso más potente. Lo único que pudo hacer fue jugárselo todo, arrojándose directamente al punto ciego de Lanzallamas: el espacio que había entre la nariz de Turtonator y el suelo. Togemaru se lanzó directamente a ese lugar, solo para virar con fuerza hacia la derecha, sacándole la vuelta al enemigo.

—¡AHORA!— gritó Chris.

—¡No pasará! ¡COLA DRAGÓN!

Togemaru se disparó a sí misma contra el rostro del tipo Dragón, solo para ser golpeada fuertemente con su Cola dragón. Togemaru chocó contra el suelo, todavía rodando. Su involuntario giro creó un pequeño agujero en la tierra, cosa que sorprendió a Chris. Guardó eso en su cabeza, pues podría servirle para después.

Chris entonces pensó que necesitaban más potencia. Se agradeció a sí mismo por siempre mantener ese movimiento entre su arsenal.

—¡Togemaru, Campo eléctrico!— ordenó.

Togemaru cargó energía en un segundo, la cual disparó hacia el aire. Una cúpula de electricidad estática rodeó la totalidad del campo de batalla designado. Gracias a eso todo se veía amarilloso.

—¡Campo eléctrico ha aparecido! ¡Ahora los movimientos de tipo Eléctrico recibirán un aumento de potencia! ¡Togemaru es más fuerte que antes!

Kiawe se sintió emocionado. Él no tenía ni idea de cómo terminaría esa situación, pues Togemaru era sencillamente más rápida que Turtonator. Si no podían golpearla, sería difícil hacer nada. Pensó en una forma de golpear a Togemaru. Pensó y pensó, esperando llegar a alguna conclusión. Sintió ganas de rascarse la cabeza con fuerza, pues la planificación jamáshabía sido realmente su punto fuerte, y menos si tenía que hacerlo con tan poca antelación. Se obligó a sí mismo a pensar tanto como fuera posible, pues lo necesitaba contra Chris. Contra un oponente de su calibre, hacer un plan era vital. Pensó y pensó, esperando tener aunque fuera una imagen mental de lo que quería hacer. Nada le llegaba; no se le ocurría algo que pudiera contrarrestar efectivamente la audacia de su oponente… Recordó los anteriores planes de Chris y fue ahí cuando se formó una pequeña idea. Una pequeña idea que fue creciendo poco a poco hasta volverse un plan. Sus ojos se iluminaron y su sonrisa aumentó, pero se obligó a sí mismo a controlarse. Tenía un plan.

—¡Iremos por ellos, Turtonator!— gritó Kiawe— ¡Rompecoraza!

La energía blanquecina que rodeó al tipo Dragón volvió a romperse, incrementando su velocidad y ataques a cambio de sus defensas. Chris pensó que, en una situación desesperada, ir de frente era justamente algo que Kiawe haría, por lo que decidió aprovechar eso a su favor. Era hora de apuntar a ese lugar.

—¡Rueda, Togemaru! ¡Electropunzada!— exclamó.

—¡Ve! ¡Cola dragón!

Con velocidad mejorada, Turtonator comenzó a correr hacia el enemigo, quien a su vez rodó hacia él. Rápidamente, a toda velocidad, los enemigos se encontrar frente a frente. Turtonator frenó de golpe, girando la cadera de forma que su cola iba directamente hacia Togemaru.

—¡Salta, Togemaru!— y nuevamente, Togemaru saltó.

Con gran velocidad, la tipo Eléctrico rodó por la cola de Turtonator, comenzando a trepar por su caparazón y pasando por encima de su cabeza con un salto. Aterrizó justo frente a Turtonator, quien seguía mirando hacia atrás por la sorpresa. Chris sonrió en ese momento.

—¡ATACA!

Togemaru, sin perder el tiempo, se arrojó directamente contra el hueco que había en el abdomen de Turtonator, causando una gran reacción. El tipo Fuego cayó de rodillas mientras el sudor comenzaba a caer por su rostro.

—¡UN GOLPE CRÍTICO! ¡El participante Chris aprovecha la anatomía de Turtonator para causar un daño impresionante! ¡Ha apuntado directamente al punto ciego de la armadura del dragón!

Hokulani se veía satisfecho ante eso, por lo que decidió que debían seguir presionando. El Roca afilada de Golem, sumado a este Electropunzada crítico potenciado por Campo eléctrico, definitivamente habían hecho estragos en el aguante de Turtonator.

—¡Bien, Togemaru! ¡Sigue con…!— se calló de golpe y sus ojos se abrieron de par en par— ¿Toge…?

—¡Tú mismo lo dijiste, Chris!— Kiawe lo veía con una gran sonrisa— ¡Para ganar en este combate, debemos de arriesgar! ¡Y yo arriesgué!

Turtonator se dio la vuelta en ese momento, mostrando lo que pasaba con Togemaru. Con sus dos patas superiores, el tipo Dragón impedía que la pequeña tipo Acero saliera del orificio que había en su vientre. Togemaru se veía desesperada, por lo que seguía teniendo sus espinas afuera, cosa que era claramente dolorosa para el tipo Fuego. Chris se dio cuenta de lo que Kiawe había hecho y sintió pánico.

—¡BARRERA…!

—¡GOLPEA TUS ESPINAS!

Antes de que Togemaru pudiera hacer algo más, Turtonator golpeó sus propias espinas con su cola, generando una poderosa explosión. La energía de dicha explosión también fue liberada por el orificio del vientre de Turtonator, pues ese lugar funcionaba como un tubo de escape para toda la energía liberada durante la explosión. Eso, por supuesto, significaba un infierno de hollín, fuego y humo al que Togemaru se vio sometida. La potencia de la explosión mandó a la pequeña a volar, haciendo que se estrellara con fuerza contra el suelo.

El público y Jeekyo tardaron en procesar lo que había sucedido, pero cuando lo hicieron se pusieron eufóricos.

—¡EL PARTICIPANTE KIAWE HACE UNA JUGADA MAESTRA! ¡Lo que parecía un turno vencedor para el participante Chris resultó ser parte de una estrategia increíblemente bien pensada por parte del participante Kiawe! ¡¿Será que el participante Kiawe se ha dado cuenta de que no puede ganar solamente con fuerza bruta?!

—¡En efecto!— al escuchar el grito de Liam, todos voltearon a verlo. Si él no hubiera gritado muy seguramente no lo habrían escuchado por todos los gritos que se escuchaban en el lugar. Cuando se calmaron un poco, Sotobosque fue capaz de hablar con un poco más de normalidad— Esto es algo extraordinario sin duda. Kiawe ha luchado contra Chris antes, pero nunca había visto este tipo de intercambio. Kiawe siempre se limitaba exclusivamente a atacar, mientras que Chris se la pasaba huyendo del enfrentamiento directo— el rostro de Liam mostraba que estaba increíblemente satisfecho—. Pero ahora es diferente. Kiawe está pensando en una forma de vencer a Chris, pero sigue arriesgándose como siempre. Y Chris está tomando grandes riesgos, pero todos ellos altamente calculados. Es como si cada uno de ellos hubiera tomado la característica más importante de su rival, volviéndola suya y adaptándola para el combate que ahora vemos— los ojos del Capitán brillaron al punto que parecía que estaba a punto de llorar—. ¡Sublime! ¡Espectacular! ¡Esto es algo que solo se consigue gracias a una increíble determinación por ganar!

Todos miraron al campo de batalla con una sonrisa.

—Kiawe quiere combatir contra Ash y ganar este torneo— Cilan sí que había llorado, pues se secaba una lágrima de emoción—, ¿pero qué es lo que busca Chris? ¿Qué lo motiva a pelear?

—Creo que nunca lo sabremos— dijo Lillie en un tono juguetón, mirando de reojo hacia arriba, directamente hacia Lana. Mallow se había unido a ella, dándole algunos golpecitos a su mejor amiga con el codo.

Saltagua no dejó que nada de esto la avergonzara. Ella seguía viendo a Chris con gran orgullo. Mientras el combate continuara, Hokulani tendría toda su atención.

Nuevamente, en el campo de batalla…

—¡TOGEMARU!— gritó Chris, asustado— ¡¿Puedes seguir, Togemaru?!

En el pequeño hueco que había quedado en el lugar donde Togemaru había aterrizado, ella se levantaba. Estaba ennegrecida, tosía y jadeaba. Era claro que ese golpe había sido fatal para la pequeña.

Mirando hacia el frente, Chris se encontró a Turtonator. Él también se veía cansado y golpeado. Sabía que, si empujaba solo un poco más, entonces seguro… Frunció el ceño con fuerza. Iba a ganar, pero para ello necesitaba tiempo.

—¡Turtonator, terminemos con esto! ¡Lanzallamas!— gritó Kiawe.

El cerebro de Chris trabajó a toda velocidad. Vio el agujero en el que estaba Togemaru y lo decidió.

—¡Rueda con Electropunzada justo donde estás! ¡A máxima potencia, Togemaru!— le ordenó.

Mientras el ataque salía disparado hacia Togemaru, la pequeña comenzó a girar a toda velocidad. Se escucharon suspiros al ver como el Lanzallamas pasaba justo por donde estaba la tipo Acero. El ataque duró algunos segundos más, hasta que finalmente Turtonator se tomó un descanso. Kiawe sonreía, pues muy posiblemente estaba ante el final del combate. O eso creyó.

De la nada, Togemaru emergió del suelo, sorprendiendo a todos. Con gran velocidad rodó hacia el rostro de Turtonator, conectando un poderoso Electropunzada que hizo retroceder al tipo Dragón. Mientras todos se preguntaban cómo había sucedido eso, los drones captaron una imagen: un agujero lo suficientemente profundo para cubrir a Togemaru por completo. Los gritos de emoción, por supuesto, no tardaron en llegar.

Chris y Kiawe se veían directamente, así como Togemaru y Turtonator. Los cuatro tenían miradas llenas de determinación en sus rostros. Fue justo en ese momento que el Campo eléctrico desapareció. Al final, quien rompió el silencio fue Kiawe.

—¡Me estoy divirtiendo mucho, Chris!— aseguró, sonriendo ampliamente— ¡Eres un oponente formidable!

El pelirrojo lució sorprendido por un segundo, pero después sonrió.

—¡También me estoy divirtiendo mucho, Kiawe!— aseguró.

Ambos se miraron fijamente y, al igual que sus Pokémon, se sonreían el uno al otro. Al final, al mismo tiempo, mostraron sus Pulseras Z. Kiawe cambió el Pirostal que había en la suya por un Dracostal, mientras que Chris cambió el Litostal por un Electrostal.

—¡¿UN DOBLE MOVIMIENTO Z?! ¡LOS PARTICIPANTES KIAWE Y CHRIS ESTÁN DETERMINADOS A TERMINAR ESTO DE UNA VEZ POR TODAS! ¡DRACOALIENTO DEVASTADOR SE ENFRENTARÁ CARA A CARA CON GIGAVOLTIO DESTRUCTOR!

Ante la promesa de un duelo así de épico, el público solo pudo rugir de alegría y emoción. Los gritos eran tan fuertes que Chris y Kiawe creían que ni siquiera podrían escuchar sus propios pensamientos. Mientras la gente comenzaba a gritar con fuerza "Chris" y "Kiawe", ellos se decidieron a terminarlo todo.

Las Pulseras Z de ambos brillaron, rodeadas por el Poder Z que se canalizó en sus muñecas. Frente a ellos emergieron los símbolos del Dracostal y del Electrostal. Tras uso pocos segundos, la energía se pasó al cuerpo de ambos, rodeándolos al completo. Mientras Kiawe terminaba de formar unas mandíbulas con sus brazos, Chris terminó de cruzar los brazos, apuntando el derecho hacia abajo y el izquierdo hacia arriba. El Poder Z se pasó luego a los Pokémon, frente a los cuales apareció el símbolo Z.

Togemaru comenzó a cargar una inmensa cantidad de electricidad frente a su pequeño cuerpo, mientras que Turtonator se vio completamente rodeado por una energía morada. La electricidad se concentró frente a Togemaru, mientras que la energía creó la forma de un dragón alrededor de Turtonator. Al mismo tiempo, ambos se vieron listos para atacar. Al mismo tiempo, sus entrenadores separaron los labios. Al mismo tiempo, gritaron.

—¡GIGAVOLTIO DESTRUCTOR!/¡DRACOALIENTO DEVASTADOR!

La enorme masa de electricidad salió disparada hacia el frente gracias al grito de Togemaru, mientras que el dragón de energía, el cual contenía a Turtonator en su interior, cargó directamente contra ella.

Los Movimientos Z iban a encontrarse de frente, en un estallido de gran potencia. Era el intercambio final. El último duelo de voluntades. O eso creían Chris y todos los espectadores. Por eso, cuando Dracoaliento devastador se desvió bruscamente hacia la izquierda, el público sintió una enorme confusión. Todo se hizo obvio cuando el Movimiento Z de Kiawe evadió por completo el de Chris, volviendo a recuperar la trayectoria poco después y apuntando directamente hacia Togemaru. Gigavoltio destructor explotó contra la nada, mientras que Dracoaliento devastador…

—¡TOGEMARUUUUUU!— gritó Chris antes de escuchar y ver una poderosa explosión.

Todos esperaban una enorme explosión en el centro del campo de batalla, pero terminaron recibiendo dos explosiones grandes en ambos extremos del campo de batalla. La presión del viento impidió que todos pudieran ver bien, y menos hablar. Una de las únicas personas capaces de decir algo era Jeekyo, quien por supuesto aprovechó la oportunidad.

—¡CONTRA TODO PRONÓSTICO EL PARTICIPANTE KIAWE EVADE EL CONFRONTAMIENTO DIRECTO! ¡¿SERÁ ESTE EL FINAL DEL COMBATE?! ¡¿TODO HA TERMINADO?!

Kiawe veía con una sonrisa el lugar de la colisión. Ciertamente no había ido de frente, cosa que él no haría normalmente. Pero contra Chris, debía dejar de ser él mismo. Se sintió extrañamente completo.


Lo siento, Chris… Hacer que me ayudes con todo esto…Wela lucía increíblemente apenado. Las ojeras debajo de sus ojos denotaban un increíble cansancio.

No te preocupes. Es una suerte que tengas todos los papeles— Hokulani no lo volteó a ver, pues tenía toda su atención fijada en una computadora y una calculadora—. Será pesado, pero podemos terminarlo para mañana.

Gracias… No sé qué habría hecho si no hubieras llegado— dio un fuerte bostezo, cosa que hizo que Chris volteara a verlo.

Deberías descansar. Administrar las finanzas del rancho y del Wela Volcano Park no es fácil para ti ni para nadie. Es demasiado trabajo para una sola persona— Hokulani volvió a mirar hacia los aparatos—. Sé que tú eres así, pero al menos debiste esperar a la temporada baja para enviar a toda tu familia de vacaciones.

Hoshi quería ver la migración de los Lapras, y esta es la única estación en la que puede hacerlo— Kiawe se estiró con fuerza, tomando una pila de papeles.

¿Qué estás haciendo?— le preguntó Chris, confundido— Te dije que deberías dormir.

Kiawe le guiñó un ojo.

¿No dijiste también que era demasiado trabajo para una sola persona?

Hokulani se le quedó viendo por un momento, para luego volver a su propio trabajo.

Cómo gustes.

Wela se puso a hacer cuentas, ajustar el presupuesto y sacar los impuestos. Parpadeó, sintiendo los ojos realmente pesados. Cuando separó los párpados pudo ver un rayo de sol entrando a través de la ventana del despacho. Se levantó, sobresaltado, mirando el reloj de la pared. Eran las tres y cuarto de la tarde. Se puso de pie de golpe, viendo con sorpresa como una manta caía al suelo.

¿Ya despertaste?— escuchó que le decían. Miró hacia el frente con rapidez, viendo como Chris tecleaba con rapidez en la computadora. Hokulani lo miró de reojo y le sonrió. Pudo ver sus grandes ojeras— De verdad estabas cansado, ¿eh?

Kiawe, en ese momento, sintió como se le hundía el pecho por la culpa. Rápidamente se inclinó ante Chris.

¡Lo siento muchísimo! ¡Dejé que hicieras todo el…!

Hokulani le dio un golpecito en el brazo derecho.

Si un amigo está en problemas, es nuestro deber ayudarlo, ¿no? Tranquilo, estoy acostumbrado a hacer labores administrativas— aseguró. Tomó unos papeles que tenía cerca—. Por cierto, sobre los gastos del Wela Volcano Park de este mes, hay algo que no me queda claro…

Kiawe se le quedó mirando. Ese chico de catorce años, menor que él, tenía la capacidad de poner en orden no solo el rancho familiar, sino también el Wela Volcano Park. Con su simple intelecto había hecho, en cuestión de horas, el trabajo que a él le habría tomado una semana entera hacer trabajando día y noche. Wela se sintió, en palabras muy resumidas, increíblemente conmovido.

¡DÉJAME TODO LO DEMÁS A MÍ, CHRIS!— gritó, tomando los papeles que encontró más cerca— ¡LO TERMINARÉ EN SEGUNDOS!

Ah, sí… Ya hice esa parte, así que sería mejor si fueras a revisar el inventario por mí— Hokulani se pasó una mano por los ojos.

¡SEGURO!— y con ese grito, Kiawe salió corriendo del lugar.

Él nunca había sido el más inteligente, ni mucho menos el más avispado de todos sus compañeros Capitanes. Definitivamente no era tonto, pero lo suyo no era el trabajo administrativo. Sin embargo, ver a su amigo trabajar de esa manera tan diligente lo llenó de una sensación que no pudo describir. Ese día, Kiawe se dio cuenta de que las batallas físicas no eran las únicas que existían. Para alguien como Chris, las batallas mentales eran su especialidad, y las libraba con una facilidad que a él le resultaba imposible. No pudo sentir nada más que admiración por ello.


Tal vez Kiawe no era el más brillante, pero por una vez, su cerebro había vencido al de Chris. Ese pensamiento le dio una satisfacción mayor a la que había sentido con muchas de sus victorias. No pudo evitar mostrar su enorme sonrisa.

El polvo y el humo impedían ver el resultado de la pelea, pero lo primero que pudo verse fue a Turtonator, cuya respiración estaba sumamente agitada. Con el corazón en la mano, todos vieron como el humo desaparecía finalmente, revelando el resultado. Togemaru estaba tirada en el suelo, completamente inconsciente.

—¡TOGEDEMARU NO PUEDE CONTINUAR!— anunció Olivia, apuntando hacia la tipo Eléctrico— ¡EL PARTICIPANTE CHRIS NO CUENTA CON MÁS POKÉMON, POR LO TANTO EL GANADOR ES EL PARTICIPANTE KIAWE!

La gente tardó un rato en reaccionar, pero cuando finalmente lo hicieron… Bueno, Lei tuvo que tener sus oídos tapados nuevamente. La imagen de Togemaru, la última que quedaba del lado de Chris, se volvió gris. Tanto la imagen de Chris como la de sus Pokémon salieron de la gran pantalla principal, la cual fue completamente ocupada por la imagen de Kiawe, debajo de la cual podía leerse el texto: "VENCEDOR".

—¡SE TERMINÓ! ¡LUEGO DE UN ENCARNIZADO COMBATE, KIAWE SE CORONA COMO EL VENCEDOR, OBTENIENDO SU PASE A LOS CUARTOS DE FINAL!

—¡LO HICIMOS!— gritó Kiawe, corriendo hacia Turtonator, quien vio a su entrenador con una sonrisa cansada— ¡GANAMOS, TURTONATOR!

El tipo Dragón expulsó fuego de su nariz en cuanto Wela lo abrazó. El estadio se llenó de aplausos a Kiawe y su Pokémon, quienes habían sido los vencedores de una impresionante batalla. Ambos recibieron las ovaciones con una enorme sonrisa.

Chris, por otro lado, bajó la cabeza y suspiró. Sonrió luego de hacer regresar a Togemaru a su Poké Ball.

—Peleaste bien, Togemaru— le dijo, guardando la Poké Ball en su bolsillo. Levantó la mirada, solo para encontrarse con la mano de Kiawe extendida hacia él. Wela y Turtonator le sonreían.

—¡Fue una increíble batalla, Chris!— lo felicitó— ¡Se sintió como si luchara todo el combate a ciegas! ¡No podía prever tu siguiente movimiento!

Hokulani vio la mano de Kiawe. Aceptó el apretón mientras sonreía.

—Fue bueno verte usando el cerebro por una vez— rio, haciendo que Turtonator y Kiawe rieran también. De pronto, Chris sintió como su mano era levantada hacia el aire.

Vio a su alrededor, notando como todos dirigían sus aplausos hacia él también.

—¡EL GRAN HOKULANI, EL GRAN HOKULANI, EL GRAN HOKULANI!

—¡LO HICISTE INCREÍBLE, CHRIS!

—¡ME SORPRENDISTE!

—¡ERES MUY FUERTE!

—¡QUÉ LINDO ERES, CHRIS!

—¡TAMBIÉN MERECÍAS GANAR!

El pelirrojo sintió como sus ojos brillaban. Escuchó la risa de Kiawe y volteó a verlo.

—Peleemos de nuevo algún día, Chris.

Hokulani sonrió, dando una fuerte cabeceada.

—¡Sí!

—¡UN FUERTE APLAUSO PARA NUESTROS DOS PRIMEROS COMPETIDORES! ¡CHRIS HOKULANI Y KIAWE WELA!

El público obedeció a Jeekyo.

—¡ESTUVIERON INCREÍBLES!— gritó con fuerza Ash.

—¡FELICIDADES, KIAWE; CHRIS!— exclamó Elio a todo pulmón.

—¡FUE UNA BATALLA ASOMBROSA!— aseguró Mallow.

—¡Este fue un verdadero combate de Movimientos Z!— Bonnie sonreía ampliamente— ¡Fue impresionante!

—¡Sí! ¡Los dos estuvieron maravillosos!— asintió Serena.

—¡Quiero tener un Movimiento Z!— Iris se veía impresionada— ¡El de tipo Dragón! ¡Quiero que Haxorus haga eso mismo!

—Oh, podríamos…— Lana no terminó de escuchar a Lillie.

"Fue un combate CARDÍACO. El torneo empieza con todo. No tenía ninguna fe en Chris, pero me sorprendió gratamente".

"Kiawe ganó, pero en mi corazón ganó Chris. Es impresionante lo mucho que engañan las apariencias. Estoy esperando con ansias ver más de él como entrenador".

"Quiero pelear contra Chris. Quiero que él sepa que tiene un fan fuera de Alola".

"Este duelo fue impresionante. Chris partió con la ventaja de tipo, pero Kiawe logró hacer mucho daño con su poder. Como dijo el comentarista, fue un duelo de fuerza y cerebro".

"La fuerza es inútil sin un poco de cerebro y el cerebro alcanza su máximo esplendor con un poco de fuerza. Me encantó esta pelea".

"No sé cómo serán los siguientes combates, pero yo quiero una versión extendida de esta pelea. Un seis contra seis habría sido apoteósico".

"Tal vez el combate fue tan bueno porque fue un tres contra tres. La tensión fue mayor y la elección de Pokémon fue increíble. No le cambiaría nada a este pedazo de combate".

"Estoy en el estadio, viendo en directo todo. Me burlaré MUCHO de mis amigos que no quisieron venir a la liga conmigo".

"Este combate siempre será recordado como el combate en el que el ratón en armadura de acero peleó contra el feroz dragón".

"La leyenda del dragón y el ratón".

Lana dejó ir a Rotom, poniéndose de pie. Vio como Chris y Kiawe partían caminos, yendo cada uno a su respectiva salida.

—Dile de nuestra parte que lo hizo increíble— le dijo Mallow. Saltagua se dio cuenta de la forma en la que todos la veían, por lo que asintió.

—Se lo haré saber— y sin decir nada más, salió del estadio.


Hokulani caminó hasta su vestidor y ahí, se sentó en una de las bancas. Suspiró, para luego quedarse mirando fijamente al suelo por varios minutos. Antes de siquiera darse cuenta, sus ojos se vieron empañados por las lágrimas. Se las quitó de inmediato, volviendo a suspirar.

Chris realmente no estaba tan emocionado por la Liga Pokémon. Era algo a lo que se había inscrito principalmente para satisfacer a Kukui, Lario y Hapu. Sin embargo, que no fuera algo que lo emocionara en primera instancia no quería decir que no le hubiera puesto empeño. Se había esforzado muchísimo para tratar de vencer a Kiawe. ¡Por un momento él genuinamente creyó que ganaría! ¡Él quería ganar! Pero no había sido el caso. Kiawe sencillamente había sido mejor entrenador que él. Se esforzaba el doble de lo que él lo hacía, por lo que era lógico que Wela fuera el vencedor.

—Aun así…

—Aun así te esforzaste— Chris miró hacia arriba a toda velocidad, encontrándose con Lario. Su primo le sonreía ampliamente—. Fue una buena batalla, Chris.

Hokulani menor apretó los puños con fuerza.

—Una vez más me quedo con la miel en los labios— se quejó, empezando a mecer los pies—. Los tipos como Ash y Kiawe de verdad me superan. Supongo que no es el destino de sujetos como yo ganarle a sujetos como ellos.

—Sabes que no piensas así— Chris rio ante la afirmación, mirando luego a su primo.

—Lario.

—Dime, Chris.

Hokulani vaciló un poco al decirlo, pero finalmente lo hizo.

—Tal vez no pronto…, pero sí en un futuro…— lo miró directamente a los ojos. Lario se sorprendió, pues pocas veces había visto así de determinado a Chris— ¿Crees que podrías retomar tu manto como Capitán?

Eso hizo que Lario se quedara en completo silencio. Se llevó una mano a la cabeza y luego, antes de siquiera decir algo, se sentó a un lado de su primo.

—Eso es una noticia muy… repentina— dijo, volteando a ver al pelirrojo—. ¿Por qué de pronto?...

—M-Me gustan las batallas Pokémon. Algunas que otras. Y hacer las labores en el observatorio es algo que también disfruto, pero…— Chris miró al piso otra vez— No creo que… quiera quedarme en Ula-Ula para siempre…

—¿Eh?

—Como que eso de ser Capitán no es para mí. Sé que me diste el manto para probarme un punto, pero… No creo querer seguir haciendo esto como mi trabajo de toda la vida. Me gustaría ir a otros lados, ¿sabes?...— su rostro mostró un pronunciado sonrojo y, en un hilo de voz, murmuró— Como a Konikoni…

Lario tardó en procesarlo, hasta que escuchó una voz.

—¡Chris!— se giró, encontrándose con Lana. Saltagua se detuvo de pronto al ver a Lario ahí, poniendo un rostro más neutral.

El Hokulani mayor miró a Lana y luego a su primo, quien se sonrojó todavía más. Eso le dio la máxima comprensión del mundo. Se llevó una mano a la cara y casi tuvo que contener su risa.

—¡Cómo no lo vi venir!— riendo, se puso de pie. Le dio unos golpecitos en el hombro— Seguro, Chris. Cuando llegue el momento, volveré a ser el Capitán del Monte Hokulani. Déjamelo a mí.

—¡LA…!

—¿Eh?— la sorpresa de Lana era evidente. Se acercó lentamente a ellos— ¿Vas a dejar tu puesto?...

—¡A-Ah, yo…! ¡Lo que pasa es que…!

Lario sonrió y carraspeó. Ninguno de los dos realmente lo volteó a ver.

—Los dejo para que hablen. Aunque no tarden mucho; tienes que llevar a tus Pokémon a que los atiendan, Chris— y dicho eso, se retiró.

Lana y Chris se quedaron solos en el lugar, uno frente al otro. Hokulani se rascaba nerviosamente la mejilla derecha, mientras que Lana buscaba una respuesta con la mirada.

—Esto… Yo… no gané…— dijo Hokulani. Lana negó con la cabeza.

—Eso… Eso no importa ahora…— murmuró Saltagua.

El pelirrojo entrecerró los ojos y notó cómo su rostro seguramente estaba ardiendo. Sintió como todo su cuerpo se tensaba por unos segundos, para finalmente tener la mayor sensación de "al diablo" en su vida.

—Te amo, Lana…— dijo entonces, bajando la mirada. No vio el rostro de Lana, pero sabía que ella claramente lo había escuchado— En toda mi vida, nunca he estado seguro de muchas cosas. No siempre estoy seguro de mi habilidad. No siempre estoy seguro de conseguir lo que quiero. Ni siquiera estaba seguro de querer ser Capitán— sintió como sus manos temblaban y sudaban. Sintió cómo su respiración se aceleraba—. Pero, desde que soy un niño, siempre he estado seguro de lo que siento por ti— levantó la mirada, viendo por primera vez el rostro de Saltagua. Sus ojos estaban vidriosos y su rostro brillaba como una bombilla roja—. Y quiero estar contigo. Quiero estar contigo para siempre. Y si para estar más tiempo a tu lado tengo que dejar un trabajo del que ni siquiera estoy seguro, entonces lo dejaré. Puedo encontrar más trabajos. Muchísimos más trabajos— su ceño se frunció con fuerza—. Pero no hay otra Lana.

Saltagua se quedó en silencio y en silencio se sentó. Chris la vio, expectante. Él no había oído su respuesta y eso, en cuestión de segundos, lo asustó. ¿Y si todo ese tiempo había mal interpretado su relación con Lana? ¿Y si Lana no lo quería? ¡¿Y SI ELLA SOLO ERA AMABLE CON ÉL?! Comenzó a entrar en pánico, de forma que el sudor bajó rápidamente por su palidecido rostro. Eso hasta que vio como Lana se llevaba una mano frente a la boca.

—Yo también…— dijo ella en un pequeño susurro.

—¿E-Eh?...

Lana se quitó la mano de la boca, sin mirar a Chris a los ojos.

—Yo también te amo…— el rostro de Hokulani se volvió tan rojo como el de Lana— Desde que tengo uso de la razón, siempre te he amado…

Los ojos del pelirrojo comenzaron a abrir de poco en poco, hasta llegar a su punto máximo. Chris, en completo silencio, se sentó al lado de Lana. Ambos se quedaron callados por un largo rato, hasta que Chris volvió a hablar.

—No sé qué decir…

—Yo tampoco…

Hokulani se llevó una mano a la cabeza.

—Nunca creí que el día llegaría…

—Yo… Yo tampoco… Eres tan cobarde que…

—¡¿Yo?! ¡Tú también eres una cobarde! ¡¿Por qué no te declaraste tú?!— exclamó Chris, ofendido.

—¡¿Eh?! ¡Lo hice, tonto! ¡¿Crees que iba a volver a declararme luego de que dijeras que me dejara de juegos tontos?! ¡Ni loca!— se defendió ella.

—¡Lo dije porque no creía que yo fuera el indicado para ti! ¡Pensaba en tu bien!— aseguró.

—¡¿En mi bien?! ¡Soy yo la que decide quién es el indicado para mí! ¡Tú y tu estúpida tendencia a menospreciarte! ¡De verdad estoy harta de ella!

—¡P-Pues lo siento por tener una baja autoestima, ¿okey?! ¡No puedo hacer nada con ello!

—¡Sí que puedes! ¡Es solo que te niegas a ver el origen de tus inseguridades y te niegas a aceptar que ya no eres quien eras!

—¡Es porque…!

—¡No digas tonterías como "es porque no siento que haya cambiado"! ¡Si crees que el Chris de hace diez años habría hecho lo que hiciste tú hoy, entonces estás equivocado!

Hokulani abrió y cerró la boca. Pensó en ello, pero no pudo hablar. Lana definitivamente no había terminado.

—¡Dices que no creías ser el indicado para mí! ¡¿Y qué cambió?! ¡¿Por qué dijiste "creía"?! ¡¿Por qué no dijiste "creo"?!

Chris abrió los ojos de par en par. Era cierto… ¿Por qué?...

—¡¿Por qué te me declaraste, de todos los momentos posibles, justo ahora?! ¡¿Qué cambió, Chris Hokulani?!

El pelirrojo se quedó en silencio. Su cerebro trabajó involuntariamente. Recordó los rostros de admiración del público; recordó cómo coreaban "El Gran Hokulani"; recordó las palabras de Kiawe y Lario; recordó cómo todos habían cambiado su opinión sobre él. Recordaba la enorme confianza que sintió durante el combate y en ese momento, tuvo el mayor momento de lucidez que había tenido en toda su vida. Recordó las preguntas de Lana. ¿Qué había cambiado? ¿Por qué ahora sí y antes no?... ¿Por qué creía no ser el indicado para ella?... ¿Por qué decidía eso por su cuenta? Chris, por primera vez en su vida, no tuvo esa sensación de no ser suficiente, la cual lo había acechado desde siempre. Miró a Lana con el ceño fruncido, pues aun así…

—Pero aun así, nunca seré suficiente para ti— notó el rostro de enfado de Lana. Justo cuando ella estuvo por hablar, él lo hizo—. No hay nadie en este mundo que sea suficiente para ti— Saltagua se detuvo—. Nadie puede ser suficiente para la persona más perfecta del mundo… Pero si has decidido que soy yo a quien quieres, entonces… entonces lo acepto como el mayor honor que jamás he recibido en mi vida.

Lana abrió y cerró la boca varias veces, tartamudeó varias incoherencias y finalmente se calló. Extendió su mano hacia Chris, quien la vio con confusión.

—Tu mano…— murmuró ella. Hokulani se le quedó viendo y luego se puso de pie, cosa que confundió y preocupó a Lana. Dicha preocupación desapareció cuando Chris tomó su mano.

—Te-Tengo que ir a curar a mis Pokémon. ¿Vamos juntos?

Lana lo miró y finalmente, asintió. Mientras Chris lideraba la marcha, ella exhibía la más grande sonrisa de su vida.

—Ey, Chris…

—¿Sí?— le preguntó él, volteando a verla con una sonrisa igual de grande.

Lana abrió la boca.


—¡¿NOVIOS?!

En el Centro Pokémon del estadio, el centro de atención eran esos dos. Sonreían avergonzados, cosa que sus sonrojos demostraban.

—¡¿Qué sucedió en estos diez minutos que no nos vimos?!— les preguntó Mallow, increíblemente confundida. Su rostro pasó por varias etapas, hasta que finalmente llegó a la felicidad— ¡No, no es lo que debería estar diciendo! ¡Lo que…! ¡Felicidades a los dos!

—¡Sí, muchas felicidades, chicos!— Lillie dio un pequeño aplauso mientras sonreía— ¡Son el uno para el otro!

—¡Ahora podrán enseñarme a jugar Pokémon Unite sin pelearse!— Ash compartía una sonrisa igual de grande que su novia.

—¡Finalmente llegó el día!— exclamó Liam, divertido.

—¡Ya era hora!— Hau soltó una carcajada.

—Se habían tardado muuuucho— Mina casi suspiraba.

—¡Felicidades, mozuelos!— Hapu les levantó un pulgar.

Elio entonces cayó al suelo de rodillas.

—Primero Jared, ahora Chris…— suspiró, totalmente derrotado— ¿Por qué solo yo?...

—Ya llegará, hermano. Ya llegará…— Selene se arrodilló a su lado, dándole unas palmaditas en la espalda.

—¡Estoy muy feliz por ustedes, chicos!— Kiawe los rodeó en un abrazo— ¡Mis mejores amigos de la infancia, hechos una pareja! ¡No podría pedir nada mejor!

—Gracias a todos— rio Lana, rascándose la cabeza.

—S-Sí…

—¿Ya se los dijeron a sus familias? ¡Quiero ver sus reacciones!— Acerola comenzó a dar rápidas vueltas, riendo.

Hokulani y Saltagua intercambiaron miradas. De hecho…

—Deberíamos hacer eso…— murmuró Lana, recibiendo un asentimiento nervioso por parte de Chris. Saltagua se rascó la mejilla— Y posiblemente deberíamos agradecerle a Lario…

—Eso también…

—¡BIEN!— escucharon a Ash gritar de la emoción, dando un salto bastante alto— ¡Celebraremos la victoria de Kiawe, a Chris y a Lana!

—¡SÍ!

Desde un lugar un poco más alejado, Gladio, los amigos de Ash, Burnet, Lei y las Ketchum veían. Tal vez Chris había perdido la batalla, pero había ganado una guerra de muchos años.


—¿El chico Hokulani perdió?— Guzma recibía las noticias con un aire de decepción, cosa que sorprendió a su séquito— Una lástima…

—¿Jefe?...— Francine iba a preguntar, pero Guzma volvió a hablar.

—Quería eliminarlo por mi cuenta. Ver el rostro de ese imbécil cuatro ojos habría sido un lujo— dicho eso, Kiauka retomó su camino.

Sus reclutas voltearon a verse entre sí. Se pusieron en marcha.

Guzma veía hacia el frente. Un recuerdo del pasado llegó a su mente.


Cruzaste una línea, Guzma.

En ese día lluvioso, el genio ignorante lo había confrontado. Su encuentro había sido producto de la casualidad. Un simple encontronazo aleatorio; de los que no pueden preverse. Al escuchar su voz, él solo sintió enojo.

Lamento no haberte podido ayudar. Todos lamentamos no habernos dado cuenta antes, pero lo que has vivido no justifica todas tus acciones. Eres tu propia persona, y has hecho lo que has hecho por tu propia voluntad— vio los ojos aparentemente serenos del genio ignorante, los cuales en realidad mostraban enfado—. Kukui intentó hacerte entrar en razón. Él quería que volvieras a ser quien fuiste… Y tú, a cambio, casi mataste a su Incineroar.

Lo que lamenten o dejen de lamentar me importa una mierda. Ustedes, su Recorrido Insular, sus costumbres y todo lo que representan… Todo me importa una mierda— lo señaló—. Mientras vivas, no vuelvas a acercarte a mí. O será lo último que hagas.

El genio ignorante se quedó en silencio, taladrándolo con la mirada. Al final, Guzma simplemente lo pasó de largo. Esa sería la última vez que se verían en mucho, mucho tiempo.


Pero por supuesto que Guzma no necesitaba al genio ignorante. No necesitaba a nadie. La gente fuerte no necesitaba a absolutamente nadie.

La siguiente persona que conocería su fuerza sería ella. Anteriormente la había humillado, así que sería igual en esta ocasión. Guzma definitivamente no se detendría ante nada. Ni siquiera ante el héroe incapaz, ni el genio ignorante. Mucho menos ante Ash Ketchum.

Él ganaría.

Personas eliminadas: Chris.

Personas en octavos de final: Hau, Mallow, Mina, Liam, Lillie, Francine, Lana, Ryuki, Gladio, Selene, Acerola, Guzma, Elio y Ash.

Personas en cuartos de final: Kiawe.

Personas en semifinales: -

Personas en finales: -


¡EY! Pues soy yo, después de MUY poco tiempo. No tengo realmente nada que decir, salvo una cosa que me olvidé la última vez.

La parte en la que todos comienzan a gritar "¡Champion, Champion, Champion!" en el capítulo pasado… Dios, amigo, los feelings…

Por cierto, quería proponer una dinámica que los involucraría directamente a ustedes. Han visto que, en estos capítulos, he estado incluyendo los comentarios de las "redes sociales". Así que, para interactuar un poco más con ustedes, me gustaría incluirlos en esas "secciones". Para participar básicamente tienen que responder a la pregunta: "¿Qué esperan del combate de Hau vs Mallow?", que es la siguiente batalla. Tomaré sus respuestas y las intentaré adaptar lo mejor posible al contexto de la situación.

¡En fin, eso es todo de mi parte, pero no de parte de Liam!

¡Nos leemos y Alola!


—Hola a todos una vez más. El día de hoy, en "Análisis con Liam", tendremos un pequeño cambio en la dinámica, pues no solo analizaremos a una persona, sino que serán dos. Las dos personas en cuestión son nuestros participantes del día de hoy. ¡Chris Hokulani y Kiawe Wela!

—Guhh… Odio que me califiquen.

—¡Estoy listo para sacar más de un quince!

—Fufu… Veo que alguien tiene mucho ánimo, mientras que otro no tanto… Entonces, ¿quién quiere ir primero?

—¡Iré yo! ¡Iré yo!

—Nada en contra… Me siento más tranquilo cuando alguien hace algo que me pone nervioso antes que yo.

—De acuerdo, entonces Kiawe será el primero. Así que ¡empecemos con el análisis!... Kiawe es un entrenador que siempre va de frente, ejerciendo una presión tan abrumadora que apenas deja margen para devolver el ataque pese a que deja su defensa completamente descuidada. Es casi como él dijera: "No me defenderé, pero para poder atacarme, tú tampoco podrás defenderte".

—¡Exacto! ¡Justo eso! ¡No hay nada más emocionante que un choque de poder! ¡Es solo durante un duelo cara a cara que los Pokémon y entrenadores pueden entenderse de verdad!

—Una filosofía muy típica de Kiawe. Pero bueno, prosiguiendo. El poder de Kiawe es tan aplastante que muchos tienen dificultades al simplemente ponerse frente a él por lo intimidante que resulta. De hecho, he escuchado una frase que se repite muy comúnmente entre retadores del Recorrido Insular: "Luchar de frente contra Kiawe es un suicidio, pero si logras aguantar los primeros minutos, entonces ganaste". Esto es porque, al dar todo de sí en cada momento, los Pokémon de Kiawe terminan cansándose realmente rápido, quedando indefensos ante cualquier ofensiva.

—¡Bueno, eso ciertamente es un problema, pero no hay muchas personas que puedan aguantar nuestra ofensiva absoluta! ¡Nuestra determinación no pierde ante nadie!

—Fufu… Es precisamente por esto que muchos alolianos llaman a Kiawe "el Volcán de Akala", pues es tan explosivo y devastador como la erupción del mismo volcán.

—¡E-Es un completo honor ser llamado como nuestro sagrado Volcán de Akala!

—Así que, entrando en las estadísticas… Partiríamos con un quince indiscutible en el apartado de ataque.

—¡¿QUINCE?! ¡¿MÁS ALTO QUE ASH?! ¡MI ENTRENAMIENTO NO HA SIDO EN VANO!

—Aunque, yéndonos a un opuesto contrario, le pondría un dos en defensa…

—Ugh… Es cierto que no cuido demasiado ese apartado…

—¡Pero se recupera con un diez en instintos!

—¡¿Un diez en instintos?! ¡Puede que no sean mejores que los de Ash, pero definitivamente no son increíbles si merecen un diez!

—Seguiríamos con un seis en inteligencia. Kiawe es bastante capaz cuando se esfuerza en serlo. Tal vez no es frecuente, pero tiene momentos de gran brillantez.

—¿Un seis? Woah… Es mucho más alto de lo que creía… ¡Es el doble de lo que tiene Ash!

—Y ya por último, un tres en aguante. Es un valor algo bajo, pero es el resultado del estilo de combate de Kiawe.

—¡Si debo tener un tres en aguante por un quince en ataque, entonces lo acepto con gusto! ¡YAHOOO!

—El promedio de las estadísticas de Kiawe sería un siete punto dos. Puede parecer un valor bajo, pero es porque su estilo de combate así lo dicta. Si Kiawe cambia su forma de pelear, como en el combate de hoy, entonces él definitivamente verá como sus estadísticas aumentan. Kiawe es un entrenador formidable, de un poder aterrador. En fin… ¿Seguimos con Chris?

—Si saco algo por debajo de seis, en serio voy a vomitar… Nunca he sacado nada por debajo de seis… De hecho, nunca he sacado nada menos que un diez en mi vida…

—¡Ese es Chris! ¡Un gran cerebrito!

—El más listo de todos hasta que llegó Lillie…

—¡Vamos, vamos, no hay que fijarnos en esas cosas! Comencemos con el análisis, si te parece bien.

—Seguro.

—De acuerdo. Para empezar, Chris es meticuloso y bastante propenso a las retiradas tácticas. Él vigila siempre cada paso que da, así como cada paso que da el enemigo; es muy raro que algo se le escape. Él no es del tipo que se la pasa todo el combate atacando, pues prefiere mantenerse a la defensiva.

—Atacar siempre de frente es lo que hace la gente ridículamente fuerte, como Ash o Kiawe… Eso no es para mí.

—Y precisamente por eso él explota las debilidades del enemigo en cuanto las detecta, aprovechando para atacar en esos momentos. He escuchado que muchos tachan injustamente a Chris de cobarde, pero creó que él puede llamar con total orgullo a su estilo de combate como "en extremo estratégico".

—Liam…

—Chris es pasivo a la hora de combatir, siempre manteniéndose al margen del combate. Pero es porque él aprovecha su gran intelecto para orquestar la derrota del enemigo. Un estilo de combate que, en mi opinión, es sumamente satisfactorio de ver a la larga.

—P-Para… Vas a hacer que me sonroje…

—Así que, pasando a sus estadísticas… Chris empieza con un seis en ataque.

—Me retracto…

—Para luego seguir con un diez en defensa.

—¿O-O tal vez no?...

—Pasando luego por un cinco en instintos.

—… Definitivamente me retracto…

—¡Pero obteniendo un maravilloso diez en inteligencia!

—O-Oh… Eso de hecho está bastante bien…

—¡Y por último, un sólido nueve en resistencia!

—¿Un nueve?... Creo… Creo que esto no estuvo tan mal después de todo…

—El total de las estadísticas de Chris es un ocho. Un ocho es una calificación de la que hay que sentirse realmente orgulloso, considerando que cada entrenador se desenvuelve mejor en uno u otro apartado. ¡Chris es, sin duda alguna, un entrenador muy bien balanceado!

—Pero incluso con todo y su ocho, Chris no pudo vencer a Kiawe, ¿eh?

—Rotom…

—En todo caso, eso es todo por mi parte. Gracias por haber estado aquí y hasta el próximo "Análisis con Liam".