Si mis piernas se vuelven incapaces de sostener mi peso, yo las volveré fuertes. Incluso si mis pulmones colapsan o mi corazón explota, nunca dejaré de pelear. Vivo para pelear y moriré peleando.

Los ojos de Ash se abrieron. Se quedó inmóvil por un momento mientras miraba el techo sobre él, llevándose una mano a la frente. Apretó levemente los ojos intentando reprimir un suspiro. Los recuerdos de su otra línea del tiempo todavía seguían ahí, por supuesto, y eran mucho más fuertes en esta fecha específica. Aunque realmente no se había despertado por eso.

Su combate contra Elio era ese mismo día y, en preparación para ello, tenía que ponerse a entrenar tanto como le fuese posible. Recordar la dedicación y compromiso del Gladio de su línea de tiempo original solo lo incentivó aún más.

Intentó levantarse de la cama, solo para sentir el agarre de un suave brazo alrededor de su pecho desnudo. Se movió con delicadeza, encontrándose con el durmiente rostro de Lillie. Ver ese rostro tan apacible siempre hacía que se reafirmara el hecho que todo había valido la pena. Intentó separar el brazo de Lillie de él, pero el agarre de su novia se intensificó.

—¿A dónde vas?— le preguntó con voz somnolienta, apenas siendo capaz de entreabrir los ojos.

—A entrenar, ¿recuerdas? Te lo dije ayer, cielo— Ash comenzó a acariciarle el cabello, pues sabía que esa era la forma más efectiva de lidiar con ella cuando tenía sueño.

—¿Tienes que ir?— volvió a preguntar, haciendo un pequeño puchero— No quiero que te vayas.

Ketchum rio por lo bajo. Cuando Lillie estaba semidespierta era cuando más caprichosa se ponía, y claro que eso le encantaba tanto como lo divertía. Se acomodó junto a ella, rodeándola en un abrazo.

—Tampoco quiero irme, pero necesito prepararme para mi pelea— la escuchó proferir un quejido—. ¿Cómo puedo compensarte esto, Lillie?

—Dime Li.

—Entonces, ¿cómo puedo compensarte esto, Li?

—No sé.

—¿Te parece si te invito unas quesadillas?

—Me encantan las quesadillas.

—¿Con queso?

—Las quesadillas no son quesadillas sin queso. Tonto…

Ash dejó salir una pequeña risa. Si Rotom estuviera despierto, seguramente habría iniciado una lucha para debatir ese último punto. Se fijó en Lillie, cuyos ojos habían vuelto a cerrarse del todo. Le dio un beso en la mejilla.

—Gracias, Li.

Se levantó sin problemas, pues esta vez los brazos de su pareja no aplicaban presión sobre él. Tomó la pierna protésica que estaba al pie de la cama y se la puso en un pestañeo gracias a la habilidad adquirida con la práctica. Apenas se puso en pie buscó su camiseta interior y se la puso, buscando luego su pantalón para el invierno. Cerca encontró la ropa de Lillie que, contraria a la de él, no estaba doblada. Eso solo era una muestra de lo cansada que debió de haber estado el día anterior. Se tomó el tiempo de doblar su abrigo, blusa, pantalón y sujetador.

Cuando terminó de doblar todo caminó hacia Pikachu y lo agitó suavemente. El roedor movió una de sus orejitas, abriendo rápidamente los ojos. Se centró en su entrenador, quien le dirigía una pequeña sonrisa.

—Alola, compañero— lo saludó, apuntando hacia la salida—. ¿Vamos?

El tipo Eléctrico bostezó, levantándose casi de inmediato. Se talló un poco los ojos, pero finalmente sonrió y asintió. Corrió hacia un mueble, abriendo las puertas del mismo y volviendo con la RotomDex entre sus patas. Saltó hacia el hombro de su dueño, quien terminaba de colgarse la mochila.

El azabache caminó hacia la puerta, tomó la gorra que estaba en el perchero cercano, jaló el pomo, dio un último vistazo a su pareja y cerró tras de sí. Se aseguró de que la habitación estuviera cerrada con llave y, una vez comprobado, comenzó a moverse por los pasillos hasta llegar al ascensor más cercano que llamó sin dudar. Subió tras unos segundos de espera, encontrándose la cabina completamente solitaria.

—Siento que Lillie dijo algo con lo que no estoy de acuerdo— escucharon decir Ash y Pikachu, Miraron hacia la Pokédex, notando que Rotom se había levantado. Como era usual, el sueño no parecía tener ningún efecto en él—. ¿A dónde vamos, par de secuestradores?

—¡Entrenamiento!

La Pokédex sonrió casi instintivamente.

—¿Intentaremos superar el record?— preguntó directamente. Ash rápidamente correspondió su sonrisa.

—Es lo que Incineroar está esperando.

La Pokédex inmediatamente se vio emocionada.

Las puertas del ascensor se abrieron, permitiendo que los tres salieran hacia los pasillos de la planta principal. Ash rápidamente caminó hacia el vestíbulo, buscando la salida del estadio. En el camino notó que no era la única persona despierta, pues algunos turistas, así como miembros visitantes de la Unidad Ultra, paseaban por los pasillos con tranquilidad. Al verlo muchos decidieron que era el momento perfecto para acercarse a él. No eran demasiadas personas, quizás unas quince, por lo que no tuvo problema con tomarse unas fotos y firmar unos cuantos autógrafos. Cuando finalmente terminó, todos le agradecieron y él siguió con su camino. Llegó al vestíbulo al mismo tiempo que otras tres personas.

—Ah.

Gladio, Elio y Selene (quienes venían de la misma dirección), y, por supuesto, él, se encontraron cara a cara. Intercambiaron miradas los unos con los otros.

—Primero que nada: buenos días— dijo Elio, saludando a todos—. Segundo: te lo dije, Selene.

—Primero que nada: buenos días también de mi parte— Selene hizo lo mismo que su hermano—. Segundo: me lo dijiste, hermano.

—Buenos días— asintió Gladio.

—¡Alola, chicos!— exclamó Ash.

—¡Pika pi!

—No me sorprende, la verdad— admitió Rotom ante la situación.

—¿Entrenan juntos?— cuestionó Aether, viendo a los Asutoro.

—No. Venimos del mismo lugar, pero cada uno irá por su lado— respondió Selene de inmediato.

El rubio la miró directamente a los ojos, asintiendo posteriormente.

—Entiendo.

Se quedaron callados por lo que se sintió como un largo rato. Finalmente fue Gladio quien rompió el silencio.

—Me voy yendo— dijo, dándole unas palmaditas en el hombro a Ash a modo de saludo.

—Yo también— secundó Ketchum con una sonrisa. Levantó una mano hacia los Asutoro—. Esfuércense, chicos.

—¡Eso haremos, jefe!— exclamaron al unísono, haciendo un saludo militar.

Ketchum, Rotom y Pikachu se despidieron de ellos mientras atravesaban la puerta corrediza. La espalda de Gladio estaba a solo unos pocos metros frente a ellos. El rubio se detuvo repentinamente, dándose una rápida vuelta y encarándolos.

El cielo seguía teñido en un hermoso y aterciopelado púrpura, con los primeros rayos del sol apenas filtrándose por el horizonte. Los ojos de Gladio Aether brillaban más que cualquiera de los astros en el cielo.

—No voy a perder.

Ketchum sonrió desafiantemente.

—Yo tampoco. He estado entrenando muy duro con los muchachos. ¡No nos subestimes, Gladio!

Aether negó.

—Ni en un millón de años— se dio la vuelta para seguir avanzando, pero pisadas en la nieve se escucharon. Elio y Selene los veían a ambos.

—¡Prepárense, ustedes dos!— Elio tenía una gran sonrisa de confianza.

—¡Pues estamos aquí también!— Selene compartía el mismo gesto que su gemelo.

En ese pequeño punto en particular, la temperatura se sentía inusualmente elevada. La competitividad estaba en su punto más alto para esos cuatro participantes, al menos el más alto hasta el momento.


Las pinzas de Scizor volaban contra Golisopod. El tipo Agua bloqueaba cada tajo, cada uppercut, cada derechazo y cada izquierdazo. Su defensa era impenetrable, pero el ataque de Scizor era aterrador. Con cada impacto, Golisopod retrocedía medio paso. Medio paso a la vez, el samurái terminó chocando contra una pared rocosa.

—¡Cambio!— gritó Guzma con severidad.

Scizor lanzó un golpe contra Golisopod, siendo recibido con un Hidroariete. Ambos ataques chocaron, iniciando así un veloz intercambio de golpes. Mientras que Scizor se enfocaba en la precisión y la velocidad, Golisopod se centraba más en un amplio rango y el poder. Las pinzas chocaban contra la katana en un intercambio realmente igualado en el que cuando uno avanzaba, el otro retrocedía.

Al mismo tiempo, los ojos de Golisopod y de Scizor brillaron. El samurái lanzó un poderoso tajo contra la nieve, levantando una gruesa capa de la misma. El tipo Acero, por otro lado, arrojó nieve y rocas contra el rostro de Golisopod. Ambos se cegaron al mismo tiempo, atacando al segundo siguiente. Hidroariete chocó contra Puño bala una vez más, resultando en la victoria de Golisopod. Scizor se quedó atascado entre el suelo y la espada de agua.

—¡Enfócate, Scizor! ¡Este no es un puto patio de juegos!— gritó Guzma, molesto— ¡¿Así planeas destruir la Liga Pokémon?!

Scizor frunció el ceño con fuerza y, rápidamente, tomó el Hidroariete con sus tenazas. Lo retorció ferozmente, rompiendo por un momento sus efectos. Era el tiempo justo que necesitaba para escapar de su aprisionamiento.

Algo golpeó fuertemente el suelo antes de que pudieran reanudar el duelo. Nieve saltó por todas partes, llamando la atención de Guzma y sus Pokémon. Vieron atentamente, encontrándose con un Garchomp que se posaba ferozmente sobre un aturdido Dragonite. El tipo Tierra hizo contacto visual con los Pokémon de Guzma, los cuales inmediatamente se prepararon para saltar contra él.

—Así que estabas aquí— escucharon decir. Se giraron, encontrándose con ni más ni menos que Ryuki. Sus ojos mostraban indiferencia, pero su sonrisa era burlona—. ¿Dónde están tus secuaces?

Guzma lo miró y, sin mediar palabra, se dio la vuelta.

—Vámonos— le dijo a sus Pokémon.

—¡Ey, ey! ¡Vamos, dime dónde están tus lacayos! ¡Un verdadero líder nunca sale sin su séquito! ¡¿No es así, chicos?!— Ryuki miró a sus espaldas, donde había tres individuos.

—¡Tiene razón, Dragón!— exclamaron al unísono.

Guzma vio de reojo a Ryuki. Su mirada mostraba ferocidad e ira.

—No te metas en mi camino, escoria.

Ryuki se vio sorprendido por un segundo, pero pronto su mirada pasó a mostrar diversión. Rio.

—Eso es de lo que estaba hablando— sus ojos se enfocaron en los de Guzma y una enorme sonrisa se formó en su rostro—. Son los sujetos como tú los que hacen de esto algo divertido.

Guzma vio esos ojos y pudo ver una enorme voluntad de pelea. Ryuki, fuera quien fuera, no era un amateur. Era un sujeto que iba en serio; tan en serio como cualquier persona que se levantaría antes del alba para prepararse. Sin embargo, no lo elogió ni insultó, simplemente volvió a darse la vuelta y se fue con sus Pokémon detrás de él.

Ryuki lo vio alejarse y pronto se volvió hacia sus propios Pokémon.

—No hemos terminado. Todavía tenemos tres horas libres— Ryuki le mostró sus colmillos al Garchomp y al Dragonite—. ¡A moverse!

Ambos tipo Dragón volvieron a cargar el uno contra el otro.


Lillie se reincorporó, somnolienta. Sintió la ligereza que había en el resto del colchón y suspiró con algo de desgana. Sabía que Ash ya se había ido a entrenar, y supuso que ella se había "levantado" para impedir que lo hiciera. Su pareja le había contado más de una vez sobre lo caprichosa que era cuando estaba más dormida que despierta, pero por suerte ella no lo recordaba. Le daría bastante vergüenza si no fuera el caso.

Se puso de pie, con la manta envolviendo su cuerpo, y se acercó a la cómoda cercana. A mitad de camino dejó salir otro suspiro, pues recordaba que había dejado su ropa tirada por todos lados el día anterior. Se llevó una grata sorpresa al verla toda perfectamente doblada justo al lado de, donde ella sabía, Ash había puesto su propia ropa el día anterior. Sonrió.

—Ese chico…— dijo en un suspiro de anhelo antes de tomar sus prendas y lanzar la manta a la cama.

Caminó hacia el baño y ahí rápidamente hizo lo que debía ser hecho. Salió varios minutos después, ya completamente vestida. Tenía un cepillo en la mano derecha y un espejo pequeño en la izquierda. Se sentó, puso el espejo en la mesa y comenzó a peinarse. Vio fijamente sus verdes ojos, como si estuviera analizando algo en ellos.

El día anterior había dormido como nunca. No solo porque estuviera cansada, sino porque también se había quitado un enorme peso de encima. Se veía a sí misma y solo podía ver a una persona fuerte, decidida y realizada. En ese momento, más que nunca, podía ver el contraste entre la persona que era hoy y la que había sido hace dos años. Se habían reunido los factores perfectos: había vencido a Francine y era temprano por la mañana.

Lillie tenía cierta debilidad por las mañanas. No es que ella fuera una persona de despertar difícil, o de aquellas que luchaban contra el tiempo para quedarse un instante más abrazando sus colchones (aunque en ocasiones muy puntuales podía serlo). Lo que le pasaba a ella era que, en las mañanas, siempre recordaba una época de su vida.

¡Kaku!

Escuchó una dulce y chillona voz en sus recuerdos. Cerró los ojos, sonriendo involuntariamente. En las mañanas, la mente de Lillie Aether se dedicaba a recordar a su primer compañero: Nebulilla.

Mientras seguía peinándose, su mente le traía memorias pasadas. Situaciones exactamente iguales a la actual: ella, sentada frente a un espejo mientras se pasaba un cepillo por su larga melena rubia. Solo que antes, sus mañanas eran más agitadas. Con Nebulilla saltando y corriendo por toda la habitación, impidiéndole concentrarse en el cepillado de su cabello por más de tres minutos seguidos. Lo podía escuchar reír, llamarla e incluso llorar (cuando se emocionaba más de la cuenta y terminaba golpeándose por accidente).

Nebulilla, pensó ella, era el ser al que le debía toda su vida. Él había sido el detonante de todo; el causante de que viviera lo que ahora podía vivir. Era su primer compañero: ella lo había tomado en sus brazos cuando ambos estaban en sus puntos más bajos, cuando eran débiles y frágiles; él la había cargado en su lomo cuando ambos estaban en la cima, cuando eran fuertes e imparables. Nebby, Nebulila, o más bien Solgaleo, era el símbolo de la rebeldía que había en su corazón. Recordar a la pequeña bola de gas la hacía recordar los tranquilos e inciertos días de hacía tiempo, mientras que recordar al gigantesco león solar solo le traía pensamientos y aspiraciones para el futuro.

Solgaleo ya no era ese pequeño que necesitaba la protección de todo el mundo. Y mientras se veía al espejo, Lillie se reafirmaba a sí misma que ella ya no era aquella jovencita asustadiza, llorona y tímida que dependía de todos a su alrededor para hacer algo. Habían dejado de ser las presas y ahora eran ellos los protectores. Se rio, pensando en la enorme coincidencia entre su situación y la de Solgaleo.

Terminó de peinarse y se miró al espejo. Se llevó las manos al cabello, comenzando a recogérselo, pero se detuvo apenas inició. Apartó las manos lentamente, viéndose fijamente. Le gustaba hacerse la coleta de caballo porque, en cierta forma, la hacía sentirse fuerte y libre. Pero, si quería sentirse libre, ¿no sería mejor quitarse toda atadura, incluso si esta era para el cabello? Se miró a sí misma y pensó que le encantaba cómo le lucía el cabello suelto. Infló el pecho con gran orgullo.

—Qué guapa soy— dijo para sí misma, poniéndose de pie.

Se apresuró a recoger sus cosas, pues necesitaba ir a comprar el desayuno. Estaba segura de que Ash ni siquiera había pensado en ello cuando se había ido a entrenar. Sacó su teléfono celular, tecleando rápidamente para saber la ubicación de su novio. Aprovechó para preguntarle a Gladio si, de casualidad, él tampoco había desayunado.

Gladio: No. No es necesario que me traigas nada.

Fue el mensaje que recibió mientras subía al ascensor. Dejó salir una risita y tecleó.

Lillie: ¿Te parecen entonces unas bolas de arroz? ¿Salmón y cerdo están bien para ti? Te mandaré mensaje cuando vaya en camino.

Rápidamente le llegó otro mensaje.

Gladio: Gracias.

Rio nuevamente. Adoraba a su torpe hermano mayor.


—¡Pero si es Lillie!— escuchó que la llamaron. Se dio la vuelta, encontrándose a Maley, quien corría hacia ella. Detrás venían Loo, Bee, B.K. y Maa. Makana parecía haber espabilado muy recientemente— ¡Alola, chica!

Aether dejó salir un pequeño sonido de sorpresa y posteriormente sonrió.

—¡Oh, Alola!— saludó, trazando un círculo con las manos.

—¡Increíble pelea la de ayer, por cierto!— le dijo Maley con rapidez. Su sonrisa era brillante— Queríamos felicitarte pero no te encontramos por ningún lado.

—¿En serio? Estuve en el Centro Pokémon un buen rato— aseguró la rubia, viéndose confundida. Rápidamente reaccionó— ¡Y gracias!

—¡Eres feroz, Lillie!— Bee se le acercó, extendiendo un puño hacia ella. Aether tardó un poco en chocar el puño, pero no parecía nada disgustada con el gesto— De verdad le pateaste el trasero a esa mujer. Eres el paquete todo en uno: guapa, inteligente y fuerte.

—Y millonaria— añadió B.K. con una sonrisa burlona.

Aether se sonrojó por los cumplidos, pero sonrió.

—Bueno, solo merezco el crédito por una de esas cosas. Lo demás fue pura lotería genética y herencia— rio, rascándose la nuca.

—Y encima buena persona— Loo dijo eso, pero miraba en distintas direcciones—. ¿Estás aquí por algo, Lillie?

Por «aquí», Loo se refería a la fila de espera del restaurante Bonsly's, lugar especializado en comida tohjonesa. Aether rápidamente afirmó.

—Compro el desayuno para Ash y mi hermano— respondió con una sonrisa—. Esos dos son unos cabezones. Se meten tanto en su entrenamiento que hasta se les olvida comer. Es especialmente sorprendente en el caso de Ash si consideramos lo mucho que le gusta comer.

Casi todos los amigos universitarios de Lillie se vieron emocionados al oír eso.

—¡Ellos pelean hoy! ¡El evento principal, nena!— Bee comenzó a golpear el hombro de Loo, quien dejó de lado la emoción para verse adolorido.

—La fuerza, Bee. Controla tu fuerza…

—¡Y van contra los Asutoro! ¿No te parece casi poético?— Maley le preguntó, haciendo que Lillie volviera a reírse.

—No hablamos mucho de eso, pero ciertamente lo es.

—Yo tengo una duda de hace tiempo— B.K. habló—. ¿A ustedes les gusta todo ese asunto de llamarse "Representantes" y "Flautistas" o es algo que solo llevan como…?

—Nos encanta— afirmó Lillie con seguridad—. Suena genial, después de todo.

Los chicos voltearon a verse, ligeramente sorprendidos. Rompieron en carcajadas poco después, excepto Maa.

—¡La Princesa del Amanecer hoy está radiante!— rio Maley, apretándole con suavidad una mejilla. Lillie no se vio molesta por esto. Maley la miró a los ojos mientras sonreía— Te ves preciosa, por cierto. El pelo suelto te queda increíble.

Bee chasqueó los dedos con frustración.

—Quería ser la primera en mencionarlo.

—Te queda realmente bien, Lillie— asintió B.K.

—¿Cómo me vería yo con una cabellera como la de Lillie?— les preguntó Loo a sus amigas, riendo.

—Como un Dugtrio de Alola— respondió Maa, hablando por primera vez.

—Bro…

Todos los demás se rieron ante el comentario de Makana.


—¡Nos vemos, Lillie!— la despidió Maley con una sonrisa.

—¡Cuídate, guapa!— Bee le lanzó un beso.

B.K. y Loo la despidieron con una sonrisa. Maa simplemente le dedicó un débil gesto con la mano. Lillie se sintió mal por él. El rechazo amoroso debía de ser horrible. Se despidió también de ellos.

—¡Los veo luego!— dijo, caminando hacia la salida del estadio. Entre sus brazos llevaba una bolsa de papel con el logo de Bonsly's (un pequeño Bonsly, encerrado en un círculo amarillo, que guiñaba el ojo a los comensales).

Sacó su celular del bolsillo de su abrigo y vio las direcciones que su hermano le había enviado. Decidió que iría con él primero, pero antes de poder caminar siquiera diez pasos alguien la llamó.

—¡Oh, Lillie!— escuchó que exclamaron. Se giró, topándose de frente con Lana y Chris. Saltagua caminó hacia ella con una gran sonrisa— Alola.

—Alola, Lana, Chris— los saludó con una sonrisa—. ¿Tan temprano en una cita?

El tono pícaro de Lillie sirvió para enrojecer levemente a la recién formada pareja.

—S-Supongo…— murmuró Chris.

—No está mal despejar la mente de vez en cuando— rio Lana, sacando la lengua de forma juguetona. El sonrojo en su rostro creaba un lindo contraste con su expresión.

Lillie rio y asintió.

—¡Aunque no te descuides! Te toca luchar contra mi némesis— le recordó en un tono bromista.

Saltagua rápidamente le levantó un pulgar.

—Estoy bien preparada. Tengo la información que me diste e hice una investigación por mi cuenta. Ganará el que tenga las mejores cartas— afirmó la Capitana.

—Traté de ayudarla a hacer un plan, pero dijo que no era necesario— Chris miró a su novia.

—Estoy luchando por el honor de Lillie aquí— Lana puso un gesto cómicamente firme—. ¡Pelearé para restablecer el nombre de la princesa!

Lillie rompió en carcajadas.

—¡Solo Lana Saltagua podría decir esas cosas con un rostro tan serio a esta hora de la mañana!

Lana y Chris también se unieron a las risas.

—Por cierto, ¿eso es de Bonsly's?— preguntó Saltagua cuando dejaron de reír.

—Oh, sí. Voy a llevarles de desayunar a Ash y Gladio. Ya saben cómo pueden ser— rio la rubia.

—Lo recuerdo… Creí que Ash era del tipo que nunca se perdía ni una sola comida, pero siempre que va a ayudar al observatorio se salta el desayuno más de una vez— Chris parecía realmente confundido.

—También está esa vez que los llevé a él y a Kiawe a un viaje de pesca… Ni siquiera desayunaban para ponerse a competir por quién atrapaba más— Lana frunció el ceño—. ¡Al verlos así, solo podía unírmeles! Aunque gané todas las competencias, mi estómago rugía más fuerte que un Wailord cuando llegaba la hora de la comida.

Aether rio.

—Recuerdo haber recibido tu queja.

Chris vio a Lana, luego a Lillie y finalmente a la bolsa de papel en los brazos de ésta.

—Tal vez sea mejor que dejemos seguir a Lillie con sus pendientes— le sugirió a Lana, señalando la comida.

—¡Cierto!— Lillie se sobresaltó antes de que Saltagua pudiera articular una palabra— No quiero interrumpir su cita, chicos. ¡Definitivamente iré a apoyarte, Lana! ¡Tengan un buen día!

Y dicho eso, Lillie se fue a toda prisa. Lana y Chris se quedaron viendo en su dirección un rato más.

—El pelo suelto resalta su figura…— murmuró la Capitana.

—A veces dudo de ti, Lana…


—¡Golpe aéreo! ¡Puño meteoro!

Zoroark y Lucario salieron disparados en contra de Umbreon, quien dio un rápido salto para alejarse lo más posible de sus atacantes. Un enorme pulso de energía oscura fue emanado del cuerpo de Umbreon. El ataque se extendió en todas direcciones, pero eso no detuvo el avance de los otros dos Pokémon. Zoroark se lanzó directamente contra Umbreon, conectando un poderoso golpe contra su pata derecha delantera y haciéndolo perder el equilibrio. El tipo Siniestro cayó al suelo, pero rápidamente disparó una Bola sombra que desorientó momentáneamente a Lucario. Aprovechó la confusión para salir disparado con Persecución hacia Zoroark, golpeándolo posteriormente con un amplio Pulso umbrío. El Pokémon ilusorio cayó pesadamente al suelo y, cuando Umbreon estuvo por atacar de nuevo, Lucario llegó a su lado con las palmas frente a él y aura emanando de ellas. Antes de que el Aura esfera saliera disparada, escucharon pasos en la nieve.

—¡Alto!— gritó Gladio con firmeza.

Los Pokémon del rubio detuvieron al instante toda agresión y se pararon con rectitud. Cuando su entrenador decía «alto», eso significaba solo una cosa: alto. Lo último que querían era involucrar a un civil en su entrenamiento y ponerlo en potencial riesgo.

Claro que la persona frente a ellos no era una civil. Lillie los veía con una amplia sonrisa que usaba a modo de saludo.

—Esforzándote al máximo por lo que veo— le dijo, abriendo la bolsa de papel.

—Descansen— le dijo Gladio a sus Pokémon, quienes rápidamente caminaron hacia la mochila de su dueño. Lucario comenzó a sacar pequeños botes de alimento que usaban para reponer energías durante los entrenamientos. Aether caminó hacia su hermana—. Perdón por las molestias, Lillie.

—No te preocupes, hermano— le dijo con una sonrisa, extendiendo hacia él una pequeña caja de cartón—. Estoy haciendo lo mismo por Ash, así que obviamente lo haría por ti.

Gladio tomó la caja y la abrió. Encontró cuatro bolas de arroz que lo hicieron sonreír. Le puso una mano en la cabeza a su hermana, acariciándola con delicadeza y luego pasándole un dedo por la mejilla derecha. Eso hizo que Lillie riera con ternura.

—Cualquier hombre que pueda tener a su lado a mi hermana es el hombre más afortunado de la historia— aseguró él.

Lillie rio nuevamente.

—Basta. Vas a hacer que me sonroje.

Gladio sonrió, viendo el rostro de su hermana pequeña. Ya era demasiado tarde para decir eso.

—¿Te has encontrado con papá?— le preguntó, apartando su mano.

—Nope— respondió Lillie, viéndose momentáneamente sorprendida por el cambio de tema—. Le enviaré un mensaje cuando le lleve su comida a Ash.

—Entiendo. ¿Y los profesores?

—También a ellos les enviaré mensaje. Y a la señora Delia— le dio un golpecito en el hombro, viéndose ligeramente resignada pero realmente risueña—. Quería intentar desayunar con toda mi familia, pero ustedes y su entrenamiento.

—La Ketchum honoraria— suspiró Gladio con cierto nivel de resignación—. Ya podremos comer todos juntos cuando gane la Liga.

Lillie rio y asintió.

—¡Te haremos una fiesta enorme, hermano! ¡El primer Campeón de Alola será un Aether!

Gladio la vio y sonrió, complacido.

—Bien, será mejor que yo vuelva a lo mío y tú sigas moviéndote. De lo contrario, se te hará tarde para desayunar— le dijo, mostrándole la caja con las bolas de arroz—. Gracias de nuevo.

—Quieto ahí— lo detuvo Lillie antes de que pudiera dar un paso. La miró, viendo una ligera molestia en su rostro que no combinaba para nada con la petición de abrazo que le hacía con los brazos. Por supuesto que la abrazó.

—Por un momento creí que eras demasiado mayor para esto…— murmuró Gladio, acariciándole la cabeza.

—Nunca seré lo suficientemente mayor como para dejar de ser mimada por mi hermanito— le dijo ella con una amplia sonrisa en el rostro. Se veía llena de paz y tranquilidad.

Gladio sonrió una vez más.

—Te ves hermosa con el pelo suelto.

—Jeje…


Incineroar giraba y giraba a toda velocidad. Las revoluciones por segundo que alcanzaba eran de vértigo, al punto que parecía una centrifuga. Si, por casualidad, un humano quedara atrapado en ese movimiento sin duda alguna sería su final. A los pies de Incineroar no había el más mínimo rastro de nieve: todo lo que quedaba era el suelo rocoso del Monte Lanakila y agua.

—¡Ahora!— gritó Ash.

El tigre dejó de girar de golpe y, con gran potencia, disparó un Lanzallamas desde su cinturón. El remolino de fuego creado por la técnica era masivo, al punto que le sirvió perfectamente a cierta persona para ubicarse. Incineroar dejó de usar su ataque, mirando rápidamente a Ash, quien a su vez miró a Rotom.

—¡¿Y bien?!— le preguntó, corriendo hacia él. Incineroar, Poipole, Pikachu y Golisopod también se acercaron.

Rotom se quedó quieto un segundo, sin hacer ningún sonido, lo que solo sirvió para aumentar la tensión y la expectativa que crecía dentro de todos sus compañeros. Su sonrisa finalmente alivió a todos.

—Cinco punto tres centímetros más de diámetro. El record ha sido roto— anunció.

Todos se giraron hacia Incineroar, cuyos ojos brillaban. Rápidamente se abalanzaron sobre él.

—¡Lo hiciste, amigo!— los brazos de Ash rodeaban el torso de su Pokémon— ¡Tomó tiempo y muchísimo esfuerzo, pero lo logramos!

Golisopod rodeaba al tipo Fuego por el cuello, mientras que Pikachu y Poipole lo abrazaban cada uno de un brazo. El rudo reía mientras se pasaba una garra por debajo de la nariz. Su rostro mostraba una gran satisfacción.

—¡Felicidades, Incineroar!— escucharon decir. Vieron a Lillie, quien caminaba hacia ellos con una sonrisa— Tu perseverancia fue maravillosa. ¡Estoy muy orgullosa de ti!

El tipo Fuego vio a la rubia acercarse a él. Solo pudo reír un poco más, viéndose tan apenado como halagado. Lillie comenzó a buscar algo de la bolsa que tenía entre sus manos. Sacó una bola de arroz que rápidamente puso entre las patas del tigre. Incineroar vio la comida y empezó a negar con la cabeza.

—¡Vamos, vamos, come!— mientras sonreía ampliamente, Lillie le dio un golpecito al tigre en el abdomen— No seas humilde y acepta el premio, fortachón.

Incineroar pasó su mirada de Lillie a la bola de arroz y luego a Lillie de nuevo. Le devolvió la sonrisa, zampándose la bola de arroz de un mordisco. Los ojos de Ash brillaron al ver esto y su ceño se frunció por un momento de manera casi imperceptible.

—Se me había olvidado que Lillie dijo que vendría— admitió Rotom, notando las emociones de su dueño—. ¿Algo que opinar?

Ketchum simplemente sonrió.

—¡Nada! Simplemente adoro que se lleven bien con Lillie.

—Y hablando de bien— la rubia caminó hacia él, extendiéndole una caja de cartón—. Tú deberías comer bien si vas a irte a entrenar desde tan temprano.

—¡Ah, mi error!— el azabache tomó la comida con rapidez y sumo cuidado— Realmente te lo agradezco. ¿Cuánto te debo?

—Nada. ¿Por qué siempre me preguntas eso, tonto?— lo interrogó, acariciándole la cabeza con un poco de brusquedad.

—No quiero aprovecharme de tu generosidad— Ash se rascó la mejilla, igual de apenado que como había estado Incineroar antes.

—¿Alguna vez me has cobrado cuando me olvido de comer y me compras algo?— Ash apenas pudo negar con la cabeza antes de que Lillie le picara con suavidad la mejilla derecha— Ahí está tu respuesta.

Ketchum rio con fuerza.

—¡Eres de lo que no hay, Li!

Los ojos de Aether brillaron y mostraron ternura.

—Me dijiste Li— dijo con emoción. Su voz se escuchó realmente aguda.

—Es el apodo que él te puso, ¿por qué te sorprende?— interrogó Rotom, pero fue ignorado.

—¿Cómo no hacerlo? En la mañana me dijiste que te llamara así.

Lillie se sonrojó levemente y se encogió un poco.

—¿Q-Qué te hice prometerme esta vez?

—¡Quesadillas!

—Oh— eso pareció levantarle el ánimo a Lillie—. Las pedí con queso, ¿verdad?

—Por supuesto.

—Bien… Imagina estar lo suficientemente desquiciado como para no pedirlas con…

—Lo estás haciendo a propósito, ¿eh?— el "ceño" de Rotom estaba fruncido. Veía a Lillie, quien lo miró a él de reojo.

—Oh, bueno… Si te estás dando por aludido, supongo que realmente no se puede hacer nada— le dedicó una sonrisa en apariencia inocente, pero burlona una vez que se veía bien—. No todas las conversaciones tratan de ti, Rotom. ¡Tal vez te convendría recordar eso de vez en cuando!

—Mujer…— la PokéDex no pudo contenerlo más— ¡Te crees moralmente superior solo por ponerle queso a las quesadillas! ¡¿Y qué si yo solo las quiero con pollo?!

—¡Pues entonces no son quesadillas! ¡Queso, quesadillas! ¡¿Ves la relación?! ¡Si quieres comer tortilla con pollo está bien, pero no digas que son quesadillas!

—¡¿Cómo puedes ser tan inteligente y tan estúpida a la vez?! ¡Quesadilla no significa que necesariamente tenga que tener queso!

—¡Es sentido común, Rotom! ¡¿Por qué no puedes pensar un poco?!

—¡¿Yo?! ¡¿Yo debo de pensar?!

—¡Me lo estás diciendo todo si la propuesta te sorprende tanto!

—¡Eres una…!

—¡Oh, vamos, chico malo! ¡Dilo!

—¡Rata masca páginas!

—¡Computadora de vertedero!

—¡Rubia tarada!

—¡Cacharro inútil!

—¡Mujer lujuriosa!

—¡Pokédex mecanofilica!

Ash y sus Pokémon voltearon a verse entre sí.

—Ellos se llevan tan bien— rio.


Selene se dejó caer pesadamente sobre la nieve. Su respiración estaba realmente agitada al igual que la de sus Pokémon. Con una mano les indicó que se tomaran un descanso, cosa que de inmediato hicieron.

Mientras recuperaba el aliento, sacó su teléfono celular. La recopilación de datos era tan importante como el entrenamiento físico. Entró rápidamente a su cuenta de Artic's, la cual solo usaba para enterarse de las noticias. Era imposible saber que se trataba de ella, pues la imagen era la que la red social daba por defecto y el nombre era uno genérico. Vio las tendencias de ese día y, por supuesto, encontró el nombre que buscaba: Gladio Aether. Pulsó sobre el texto y abrió la publicación más destacada. El autor parecía ser una cuenta fan llamada «Legión Silvally», que tenía más de ciento cincuenta mil seguidores.

«¡En anticipación a la pelea que tendrá hoy Gladio, hemos decidido hacer una recopilación de sus mejores momentos! ¡Le deseamos toda la suerte a nuestro Campeón Plateado! ¡Vamos, Silvallys!».

Era un hilo con los momentos más destacados de Gladio desde que se había vuelto una figura pública. No solo eran vídeos, sino que también había capturas de pantalla de reportajes periodísticos que hablaban de él. Se fijó en el que más le llamó la atención.

«"Gladio Aether fue el hombre que hizo huir despavorido a Necrozma"

-Hau Mahalo.

La declaración del joven Hau Mahalo, héroe de guerra, ha hecho que el mundo vea a Gladio Aether de otro modo. La admiración y respeto hacia el joven que se volvió altamente polémico tras los acontecimientos del Incidente Aether ha aumentado de forma abrumadora. Las palabras del señor Mahalo también fueron corroboradas por todos los testigos que hubo en el Altar del Eclipse, así como por la mente maestra tras el plan que acabó a Necrozma: su hermana Lillie Aether. Entre los jóvenes se le ha dado el título a Gladio Aether de "La pesadilla de los dios-"».

La captura de pantalla estaba recortada, por lo que no pudo seguir el resto del artículo. Selene siguió bajando a través del hilo. Vio vídeos de su participación en la Liga Johto; vídeos que ella había visto mediante transmisiones en directo y luego como repeticiones (varias veces por puro entretenimiento, una por estudio). Selene también encontró una entrevista que databa de hacía más de un año, la cual tenía una mensaje adjunto que decía: «Nuestro Gladio siempre tan inocente» y varios emojis con ojos en forma de corazón. Lo reprodujo de inmediato.

Estamos aquí con Gladio Aether, héroe de guerra y entrenador Pokémon— la reportera, una mujer a mediados de sus veinte, de recogido pelo negro, piel blanca y grandes ojos, hacía su mejor esfuerzo porque la sonrisa de emoción en su cara no se filtrara ante las cámaras—. El señor Gladio intervino y detuvo por sí mismo una operación de tráfico de Corsola. Señor Gladio, ¿cómo se enteró de este asunto y por qué decidió actuar?

Gladio ni siquiera estaba viendo a la cámara. Él simplemente estaba acuclillado, acariciando a un aterrorizado Corsola. De fondo podían verse varios hombres esposados, los cuales estaban siendo arrestados por la policía local.

Estaba entrenando por los alrededores. Escuché un alboroto y me acerqué. Vi algunos Corsola encerrados en jaulas y seguí a estos sujetos— Gladio entonces miró a la reportera. Su mirada mostraba genuina confusión—. Aunque no entiendo, ¿se necesita un motivo en específico para ayudar a un Pokémon que no es feliz?

La pregunta de Gladio hizo que la reportera se retractara inmediatamente.

Disculpe, puede que yo haya formulado la pregunta de una mala manera.

Ah, no, no se disculpe. No soy muy bueno lidiando con otras personas.

Selene pronto se encontró sonriendo mientras navegaba por otras publicaciones relacionadas a Gladio. Estaba deslizando hacia abajo cuando vio una que llamó inmensamente su atención. Sus ojos se abrieron de par en par y, con las orejas coloradas, extendió el hilo.

«Abro hilo de la vez que dormí con GLADIO AETHER. La noche más maravillosa de mi vida!».

Selene estaba genuinamente impresionada por la cantidad de veces que el post había sido compartido, así como votado positivamente. Vio la foto de perfil de la chica, encontrándose con una bonita veinteañera de largo pelo azabache y ojos vivaces ojos azules. La curiosidad la llamó y no la dejó ir.

«Estaba en un club nocturno en Johto, en ciudad Trigal, bebiendo con unas amigas cuando de pronto alguien se nos acercó de la nada. Se trataba de Gladio ni mas ni menos! Nos dijo que estaba buscando a cierta persona, pero claro que, como éramos extranjeras, no teníamos ni idea de quien era ese sujeto. Se lo dijimos y nos agradeció, pero como no queríamos que se fuera decidimos ayudarlo un poco con su búsqueda».

El post continuaba con un relato muy detallado sobre como la chica y su grupo de amigas habían ayudado a Gladio, yendo por varios clubes nocturnos de la ciudad, siendo invitadas por hombres a bebidas y tratando de sacarles información. Tras un rato, las amigas de la chica se quedaron realmente borrachas por los que tuvieron que irse en un taxi, dejando solos a Gladio y la chica del relato. Todo el asunto pareció llegar a su fin cuando, en el tercer club nocturno, ella se había sentado a beber con un sujeto de apariencia desagradable y realmente hablador, que le contó acerca de la persona que Gladio buscaba.

«Se lo conté todo a Gladio y él me agradeció inmensamente. Les juro que nunca había visto a nadie reverenciarse de esa manera! Dijo que nos pagaría a mis amigas y a mí por todas las molestias, y que podíamos pedirle lo que quisiéramos. Había tomado algo de alcohol (solo lo suficiente para sentirme risueña) y me sentía súper atrevida, así que le pedí un beso y para mi sorpresa… no se negó! Al principio si se veía algo dudoso y creí que no estaba de acuerdo, pero me dijo la cosa más dulce que he oído. Me dijo que no quería que yo creyera que se estaba aprovechando de mí, además de que sentía como si estuviera usando su "fama" (lo pongo entrecomillas porque él literalmente hizo unas comillas cuando lo dijo) de manera equivocada. No pude resistirme y fui a por todas y lo besé y él me correspondio el beso! Les juro que fue increíble. Gladio es guapísimo y excelente besando. Él debió pensar lo mismo de mí, porque sentí como se emocionaba con cada segundo que pasaba, así que no vi otra opción. Le pregunté si quería pasar la noche juntos y, con una mirada ferozmente tímida, me dijo que sí!».

Lo siguiente que Selene leyó la dejó colorada hasta las cejas. Saltó rápidamente hacia el final del hilo.

«Cuando me desperté, él ya parecía tener tiempo despierto. Me saludó con una caricia en la cabeza, me invitó a desayunar y me llevó al hotel donde estaba quedándome con mis amigas. Cuando llegamos, me entregó un sobre y me dijo que era un agradecimiento por lo mucho que mis amigas y yo lo habíamos ayudado, y que habría tardado muchísimo en conseguir la información que necesitaba sin nosotras. Antes de que nuestros caminos se separaran, le pedí que nos tomáramos una foto y… tachán!».

Adjunto al último artic del hilo había una selfie de la chica, dándole un beso en la mejilla a Gladio. Aether simplemente sonreía con los ojos cerrados.

—Ugh…— fue lo que salió de la garganta de Selene. Sus ojos estaban cerrados y su rostro se veía realmente incómodo. Había sido su decisión leer aquello, pero aun así estaba muerta de vergüenza. Ahora comprendía un poco cómo se sentía Elio cuando ella decía chistes obscenos— Supongo que Gladio es un adulto realmente saludable…

Estuvo a punto de cerrar el hilo cuando vio una respuesta que le llamó la atención.

«Alucinante! De casualidad no recuerdas por qué Gladio buscaba a esa persona?».

«Él solo nos dijo que era una especie de cazador Pokémon. No dijo mucho más que eso!».

«Recuerdas por qué fechas pasó eso y el nombre de la persona que buscaba Gladio?»

«Fue como hace seis meses. Nos dijo que lo llamaban por un nombre raro entre algunos círculos… El recepcionista o algo así».

«Ajá! Hace seis meses y medio el caballero luna desmanteló una red de cazadores Pokémon que se dedicaban a traficar con colas de Slowpoke!».

«Había alguien llamado "el recepcionista" entre los detenidos?».

«No lo sé… Todos son nombres reales. Tal vez si hago un poco más de investigación…».

La vergüenza desapareció de Selene. Simplemente sonreía mientras veía la pantalla. Se puso de pie, bloqueando su celular y llamando a sus Pokémon.

—¡Listos, chicos!


Elio cayó sobre su rodilla derecha mientras jadeaba. Sus Pokémon parecían cansados, pero dispuestos a continuar con el entrenamiento que su entrenador les diera. Asutoro los miró a los ojos y les levantó un pulgar. Esa era la señal de que podían tomarse un descanso.

El azabache se tumbó bocarriba, sacando su teléfono celular. Necesitaba información; toda la que pudiera recopilar sobre su rival en el último año… Aunque realmente ya la conocía toda, después de todo era Elio Asutoro, fan número uno de Ash Ketchum (aunque su hermana no estaría de acuerdo con esa afirmación). Él sabía de primera mano que Ash se había dedicado al entrenamiento intensivo en Alola; había hecho estadías de semanas enteras en diversas partes de Alola: el Observatorio de Hokulani, el Rancho Ohana, ciudad Konikoni, ciudad Malíe y, por supuesto, el Poké Resort. Había pasado muchísimo tiempo junto a los Capitanes y futuros Kahunas de Alola, aprendiendo de todos ellos y compartiendo con ellos su propia sabiduría. En ese año y medio, Ash Ketchum había entrenado con gran diligencia.

Elio frunció el ceño con fuerza. ¿Hasta qué nivel habrían llegado sus Pokémon de Alolagracias a dicho entrenamiento? Él mismo los había visto en acción. Decidueye y Poipole eran feroces. Por supuesto que él tampoco había reducido el ritmo de sus entrenamientos, pero estaba seguro de que no eran tan eficaces como los de Ash. La diferencia de experiencia entre ambos era el principal factor a considerar.

Mientras que el sudor de Asutoro derretía la nieve que estaba pegada a su rostro, sus ojos se clavaban en el nublado cielo. Dentro de unas horas, él y su ídolo de toda la vida lucharían. No como aliados, sino como rivales que no buscaban nada más que derribar al contrario. Sus dientes comenzaron a castañetear. No supo si era por el frío o si era por los nervios. Elio pronto se descubrió a sí mismo chasqueando la lengua.

—Esto será difícil— dijo, haciendo su mejor esfuerzo por sonreír.


La mirada de Acerola se centraba en el horizonte. A su lado, Hau sonreía.

—Buena vista, ¿eh?— dijo Mahalo. Malíe lo miró, dedicándole una sonrisa.

—Sip. ¿Continuamos?

El futuro Kahuna vio a su compañera y suspiró. Colocó las manos a los costados de su cabeza, comenzando a moverla en círculos.

—¡Woah, woah, woah!— comenzó a decir Acerola, sorprendida por el repentino movimiento— ¿Q-Qué haces, HauHau?

—Es un hechizo que inventé hace poco. Se llama "calma, calma, joven dama"— le respondió con los ojos cerrados y sin dejar de moverle la cabeza.

—¿Y-Y para qué sirve?— Acerola apenas podía ver, pues las manos de Hau eran tan grandes que casi cubrían la totalidad de sus ojos.

—Es un hechizo para relajar los nervios de las chicas lindas— explicó, soltándola por fin.

Acerola siguió moviendo su cabeza por cuenta propia mientras reía.

—Entonces no creo que funcione conmigo— rio. Fue detenida repentinamente por la mano de Mahalo, la cual se posó sobre su cabeza.

—Funcionará especialmente bien contigo— le aseguró, sonriéndole ampliamente.

Malíe también sonrió, sonrojándose.

—¡Tienes razón! Creo que está empezando a hacer efecto…

—¡Perfecto! ¡Ahora sí podemos comenzar!

Acerola asintió con fuerza, caminando hacia donde estaba su Gengar.

—¡Vamos, HauHau! ¡Es hora del calentamiento!

—¡Prepárate para sentir el poder de un cuarto finalista!

—¡Ni siquiera sé si se dice así!

—¡Ni yo!


—¡Riri brillante!

—¡Amber preciosa!

La pequeña Ketchum corrió hacia los brazos de Aether, quien la sujetó y elevó hacia las alturas. Ambas comenzaron a reírse y se abrazaron.

—Buenos días, Lillie— la saludó Delia, quien caminaba un poco por detrás de Yellow—. ¿Dormiste bien, querida?

—¡Como un tronco, Delia!— rio ella, fijándose luego en la cuñada de su novio— Alola, Yellow.

—Buen día, Lillie— la Ketchum reía mientras veía a su hija.

Lillie también miró a Amber, quien toqueteaba el cabello de Lillie, sujetando delicadamente varios mechones entre sus manitas. Sus ojos brillaban al ver los dorados hilos que caían hasta por debajo de la cintura de Lillie.

—Se te ve precioso, querida— le aseguró Delia, mirando luego a Yellow—. Mis hijos son tan afortunados de estar junto a semejantes bellezas.

Ambas rubias rieron. Sus mejillas se colorearon de un débil color rojo. Las dos voltearon a verse entre sí, llegando a un acuerdo silencioso.

—Gracias, suegra— dijeron al mismo tiempo.

Los ojos de Delia brillaron al oír esto y su gesto mostró una enorme sonrisa.

—¡Hoy invito yo, chicas!— dijo, comenzando a caminar sin darles oportunidad de replicar nada— Reunámonos con los demás y disfrutemos de un gran desayuno.

Por «los demás», Delia se refería a Mohn, Hobbes, los Asutoro, Burnet, Lei y la señora Mahalo. Ni Lillie ni Yellow se opusieron a la idea de la señora Ketchum.

—Supongo que el profesor no podrá unirse a nosotros— dijo Yellow, mirando a Lillie.

Aether negó.

—Por lo visto Red tampoco.

—Pensar que estarían tan ocupados desde tan temprano…

—Puedo intentar hablar con el profesor Kukui. Vinieron para estar con Ash y con este horario…— Yellow rápidamente negó ante esta idea.

—Oh, no te preocupes, Lillie. Red aceptó con mucha honra el cargo y las responsabilidades que vienen con él— rio—. Además, estoy segura de que hoy no podría ver a Ash hasta la tarde de cualquier manera.

Lillie también se rio.

—Eso seguro.

—¿'Ontán papi y Ash?— preguntó con sus curiosos ojos de niña pequeña.

—Uy— exclamó Yellow, viendo a su hija.

—¿Hasta ahora te lo preguntas, pequeña?— Lillie le acarició la cabeza.

—Estaba tan emocionada por ver a "Riri brillante" que se olvidó de todo lo demás— le respondió Yellow.

—Oh, hermosa…— Aether sonrió con ternura, apretando con suavidad la mejilla derecha de Amber. La niña solamente se rio y le apartó la mano tras un rato.

Yellow las miró y sonrió.

—No puedo esperar al día que me digan tía Yellow.

Lillie se sonrojó al escuchar eso.


Gladio se paró con firmeza. A su lado, Lucario respiraba profundamente. Ambos acompasaron sus respiraciones. Sus pechos subían y bajaban al mismo tiempo, entrando en un estado de trance del que casi nada podría haberlos sacado. La ira que percibieron sí que lo hizo.

Ambos se giraron al mismo tiempo, viendo como dos mujeres llegaban a donde él estaba. Al verlas, el gesto de Gladio inmediatamente cambió. Lucario se colocó en posición defensiva al igual que Zoroark y Umbreon.

—Tranquilo, chico. Ya no soy rival para ti. No podría ganarte ni aunque lo intentara— dijo Francine. Gladio pudo ver a través de su gesto aparentemente serio. Sus ojos estaban levemente hinchados. ¿Había estado llorando? ¿Algo había pasado entre ella y Guzma por el resultado anterior? La voz de la Skull lo sacó de sus pensamientos—. Ella quiere hablar contigo.

Los ojos llenos de culpa de Gladio se encontraron con los iracundos de Mary. Ambos se vieron en silencio hasta que Mary comenzó a caminar hacia Gladio. Los Pokémon de Aether reaccionaron de inmediato, pero se detuvieron cuando su entrenador les ordenó quedarse quietos. El rubio caminó hacia Mary, acortando todavía más la distancia. Un fuerte estruendo se escuchó y la cara de Gladio se torció ligeramente, casi de forma imperceptible.

—También quiero hablar contigo, Mary.


Okey… Estoy cansado… Quería quitarme estas escenas de encima y realmente no sentía que quedaran dentro del capítulo que abarcará la pelea de Lana y Ryuki, así que decidí hacer este interludio. No tiene mucha más explicación, la verdad. Supongo que haré uno cada vez que se termine un día de combates. Seguramente el siguiente sea dentro de cuatro capítulos.

En fin, gente. Cómo podrán ver, la portada de la historia cambió. La imagen que ahora tenemos fue especialmente hecha para la historia. Se trata de un dibujo que comisionó mi gran amiga y lectora Tragikly (el dibujo fue por parte de Paxi_Suru). Amé el dibujo como no tienen idea, y ver a los personajes en un dibujo fue… Ah, fue jodidamente sublime… Siempre dije que quería un fanart y cuando lo recibí… Bueno, uno de los mejores regalos que me han dado de cumpleaños, eso sin duda.

¡Pero bueno! Eso es todo lo que tengo que comentarles. ¡No tengo ni puta idea de cuándo saldrá el siguiente capítulo! XD Twitch me está quitando muchísimo tiempo y bueno… Supongo que no hay horas suficientes en el día…

¡Nos leemos y Alola, gente!


¡Curiosidades tontas sobre Acerola Malíe!:

-Acerola es malísima haciendo castillos de arena.

-Acerola es muy mala saltando la cuerda.

-El monstruo que más miedo le da a Acerola es la yuki ona.