El heredero de Slytherin
—¡El canto del gallo para él es mortal! —leyó en voz alta—. ¡Mató a los gallos de Hagrid! El heredero de Slytherin no quería que hubiera ninguno cuando se abriera la Cámara de los Secretos. ¡Las arañas huyen de él! ¡Todo encaja!
—Pero ¿quién lo controla? Sólo alguien que habla pársel puede hacerlo. Significa que no eres el único. ¿Quién es el heredero de Slytherin?
Harry señaló la palabra que Hermione había garabateado al pie de la página.
—Piper. ¿Quién es Piper? *
—La de Ravenclaw de primer año. La que siempre le ofrece caramelos a todo el mundo. Ya se me hacía demasiado simpática. Nunca me agradó —respondió Ron.
—¿Ella es la heredera de Slytherin? —preguntó Harry incrédulo.
—Creo que es la única Piper del colegio. La única que Hermione conoce, al menos. Además entró este año y comenzaron los ataques. Y está lo de los caramelos. ¿Por qué le ofrecería caramelos a todos a menos que tuviera algo que ocultar?
—Creo que tienes razón.
—¿Hablamos con McGonagall?
—No tenemos evidencia real contra nadie. No convenceríamos a ningún profesor.
—No estaría tan seguro —dijo Ron con una sonrisa—. Y sabe como entrar en la Sala Común de Ravenclaw.
No les costó mucho trabajo encontrar a Lockhart. Estaba en su despacho, aparentemente durmiendo sobre una litera improvisada.
—Profesor —llamó Harry— despierte.
Lockhart se despertó sobresaltado.
—¿Qué?... Eh... sí... No estaba durmiendo, yo ... eh...
—Profesor, necesitamos saber como entrar en la Sala Común de Ravenclaw.
—¿Para qué?
Harry sabía que Lockhart no era la mejor opción, pero nadie más le creería; así que él y Ron le dijeron todo.
—¡Increíble! —dijo el profesor— ¡Por eso reparte tantos caramelos! ¡Debemos atraparla de inmediato! ¡Vengan conmigo, verán lo que es enfrentarse a la magia negra!
Salieron del despacho, y al ver a un alumno de Ravenclaw, Lockhart le preguntó si sabía dónde estaba Piper.
—Creo que estaba en el baño del tercer piso, señor.
Se dirigieron allí y al llegar, Lockhart dijo:
—Pasen ustedes primero —y los empujó dentro. Harry tenía la impresión de que los usaba como escudos.
El baño estaba vacío, con excepción de un cubículo.
—¡Sal o volaremos la puerta!—gritó Harry.
Piper salió apresuradamente con cara de miedo. Tenía una bolsa de caramelos en la mano, que dejó caer cuando vio a Harry apuntándola.
—¡Levanta las manos! Ron, toma su varita.
Ron se acercó, la quitó la varita del bolsillo y la rompió en dos.
—¡No! ¿Por qué? —protestó la chica.
—Para que no se te ocurra usarla y echarnos un basilisco encima.
—¿Un qué?
Ahora que la muchacha no tenía varita, Lockhart parecía más confiado. Avanzó hacia la niña y la tomó del cuello de la túnica.
—¿DÓNDE ESTÁ LA ENTRADA? —gritó.
—¿Qué entrada? —preguntó Piper sollozando.
—Si no lo dices por las buenas, lo harás por las malas —amenazó Ron. La niña se cubrió la cara con las manos.
Lockhart se apartó y dijo:
—Bien. La ataré.
Agitó la varita y salió un haz naranja, que pasó junto a la oreja de la ninña y dio en la puerta del cubículo, que se derritió.
—¡Oh, vaya! Eso no era lo que quería hacer...
Piper se encogió en el suelo, llorando.
—No finjas —dijo Harry—, sabemos lo que has hecho.
—No hice nada. —sollozó la niña.
—Nuestra amiga escribió tu nombre antes de que la petrificaras —dijo Ron—, ¿ves? —y le mostró la hoja.
La muchacha la miró y preguntó, sin entender:
—¿Cañerías?
—No dice eso —dijo Ron—, dice... Oh... creo que sí es una «s», Harry. Es que con el apuro tiene mala letra...
—¿Por qué diría... ¡Oh, claro! ¡Es por dónde se mueve, Ron! —dijo Harry tomándose la cabeza—... Yo... lo siento —agregó, dirigiéndose a Piper.
—No termino de entender... —Lockhart estaba confundido.
Ron se había acercado a la niña e intentaba calmarla, aunque sus esfuerzos no estaban dando mucho fruto.
—Tal vez si le pones cinta... —Ron sostenaí los dos pedazos de la varita de Piper— La mía no quedó tan mal... aunque en lo que va del año no me ha salido bien ningún hechizo... Pero puede que sea porque soy un pésimo mago —se apresuró a añadir al ver que la muchacha se echaba a llorar de nuevo.
Finalmente desistió y se dirigió a su amigo:
—Oye, Harry, creo que mejor nos vamos —Harry asintió con la cabeza— ¿Te importa si tomo un caramelo, Piper?
—Llévense lo que quieran —dijo la niña con voz temblorosa.
Salieron en silencio. Cerraron la puerta tras ellos y Ron dijo:
—¡Qué amable es! ¿No, Harry?... Algo sensible, pero amable.
* «Cañerías»: En inglés, «Pipes».
N/A: ¡Hola! Estoy de vuelta con otra escena. ¡Nos leemos!
