Amigos
Snape luchó consigo mismo, a punto de decir algo, pero con una mirada de desprecio, Lily se dio vuelta y atravesó el agujero del retrato.
El corredor se disolvió, y la escena se demoró un poco más en rehacerse:
Harry reconoció la habitación como la sala común de Slytherin. Snape estaba sentado junto a una mesa, garabateando en su libro de pociones. A su lado, otros dos estudiantes conversaban entre ellos.
La puerta de la sala común se abrió, y entraron dos muchachos. Harry los identificó como Regulus Black y Barty Crouch Jr. Ambos estaban quitándose confeti de los hombros y el pelo con cara fastidiada.
—Tu hermano es un idiota, Regulus.
Snape se dio vuelta inmediatamente al escuchar la referencia a Sirius.
—¿Qué les pasó? —preguntó.
—Todos los Gryffindor están alterados desde que el imbécil de su cazador consiguió novia —respondió Regulus rodando los ojos.
—¿Qué cazador? —Snape entrecerró los ojos, cambiando de repente el tono de voz.
Inadvertidamente para Snape, los otros dos estudiantes comenzaron a hacer señas a Regulus para que no hablara, negando desesperadamente con la cabeza; pero Regulus estaba demasiado concentrado en sacar todo el confeti, y contestó con voz casual:
—Potter.
—¿Con quién sale? —preguntó Snape con un tono sombrío que no auguraba nada bueno.
Regulus levantó la cabeza y abrió la boca para responder, pero al ver los ojos de Snape cambió de idea y cerró la boca. Sin embargo, Barty contestó por él:
—Con la pelirroja... Evans.
Los ojos de Snape brillaron con furia y los dos jóvenes detrás de él hicieron gestos de fastidio. Uno de ellos se llevó las manos a la cara:
—¡Genial! Ahora tendremos que soportar los lloriqueos de este idiota hasta que termine el año.
—¿A qué te refieres? —preguntó Barty.
—Severus ha estado enamorado de Evans desde hace tiempo —respondió el otro chico detrás de Snape.
—¡¿En serio?! —preguntó Regulus con una carcajada— No tenías esperanzas en verdad, ¿no? Quiero decir, está muy fuera de tu liga.
—¡Oye, no seas irrespetuoso! ¿No ves que el tipo está sufriendo?
—Hace dos segundos lo llamaste idiota, Avery —se defendió Regulus.
—Es diferente. Mulciber y yo somos sus amigos, no un par de estúpidos impertinentes como ustedes.
—Eso no es... —comenzó a decir Barty; pero Mulciber lo interrumpió:
—Ya lárgate, escoria.
Por un segundo pareció que Barty iba a replicar, pero luego atravesó la sala y se dirigió a los dormitorios seguido por Regulus.
—¡Potter! —rugió Snape— ¡No puedo creerlo!
—Pues eres el único —contestó Mulciber.
—No lo entiendes... Si yo no la hubiera llamado...
—No habría diferencia —interrumpió Avery—. Elegirte sobre Potter sería como elegir una gragea de vómito sobre una de chocolate.
—Es que no entiendo qué le ve a ese pomposo arrogante hijo de...
—Bueno, está bastante menos arrogante ahora... Excepto contigo, claro. Creo que sacas lo peor de él —declaró Mulciber.
Severus se pasó las manos por el pelo con agitación.
—¡¿Pero qué tiene Potter que yo no?!
Avery golpeó su índice en su barbilla en un gesto pensativo y comenzó a decir con sarcasmo:
—Oh, no lo sé, veamos... Es apuesto, simpático, rico, inteligente y el mejor jugador de quidditch —dijo, marcando cada punto con los dedos.
—¡Soy más inteligente que ese retardado! —se defendió Snape.
—Sí; pero eres más feo que un gusarapo. Los hijos de Evans y Potter serán hermosos. Los tuyos se verán como trols de montaña —comentó Avery.
—Si tienen la suerte de que su madre sea una veela, claro —acotó Mulciber y Avery rió.
Snape los fulminó con la mirada.
—Si te agrada tanto Potter, ¿por qué no sales tú con él, Avery?
—Oh, el señor Príncipe Mestizo nos llama por el apellido ahora —se burló Mulciber.
—Sé que lo dices como un insulto; pero en realidad no me ofendo. No vuelo para ese equipo; pero si lo hiciera, Potter sería mi primera opción.
—Él o Sirius Black —añadió Mulciber.
—Sí, uno de los dos.
—Además —dijo Mulciber, volviendo al tema—, se sabe que a las chicas les gustan los chicos malos.
—¡Yo no soy exactamente un niño bueno! —replicó Snape.
—Tú eres un mago oscuro, Severus, no es lo mismo —comentó Mulciber rodando los ojos—. A los Gryffindor no les gustan las Artes Oscuras, por algo no son Slytherin.
—Sí, robar snitches es tierno, inventar hechizos para desangrar a la gente es tétrico —añadió Avery.
—Además, está el asunto de la palidez cadavérica. La gente comienza a preguntarse si no eres un Inferius —dijo Mulciber.
—Y el pelo —acotó Avery.
—¡¿Qué pasa con mi pelo?!
—Está grasiento. Da la impresión de que la última vez que te lo lavaste fue cuando el Sombrero Seleccionador te puso en Slytherin —explicó el chico—. Y luego está ese otro asunto.
—¡¿Qué asunto?!
—Vamos, Sev... —intervino Mulciber— Todos vimos cuando Potter te quitó la ropa interior hace dos años, y no había mucho por lo que enorgullecerse, más bien lo opuesto.
Snape se puso de pie con agitación, pareciendo algo desesperado.
—Pero...
—Ya basta, Severus, acéptalo. Nadie en su sano juicio saldría contigo... mucho menos Evans —dijo Mulciber.
—¡Ustedes son la peor clase de amigos que alguien podría tener! —explotó Snape, comenzando a salir furiosamente de la sala común.
—¡Esa es otra cosa! ¡Potter aprecia la honestidad de sus amigos! —gritó Avery.
La escena comenzó a cambiar de nuevo mientras Harry intentaba explicarse por qué Snape había decidido mostrarle ese recuerdo en absoluto.
N/A: ¡Hola! No, no estoy muerta... Les traigo otro capítulo para que disfruten. Sé que algunos aman a Snape, pero creo que a diferencia de otros personajes, éste sí se lo merece. ¡Nos leemos!
