Disclaimer: Los personajes son de Naoko Takeuchi & Cia, yo solo escribo por diversión y para hacer feliz a Seiya (¡Aunque parezca lo contrario, perdóname Seiya!)
.
.*. Desencuentros .*.
.
:
Hace un año…
Una hermosa figura alada miraba desde el espacio el planeta de tonos naranjas y azules, sus ojos gatunos se fijaron con desprecio hacia la esfera de Kinmoku.
"Ahí se encuentra…él"
Yue no era exactamente un ser malo, más bien su naturaleza etérea y su poco o mejor dicho nulo contacto con los seres vivos lo tenían así: frio, nulo de sentimientos, a él se le daban bien los juicios, y el mantener el equilibrio del universo, no existía un bien o mal en su espíritu, él era, él que era y punto.
Hacia milenios había hecho una promesa, más para sí mismo que para su hermana Cosmos, cuidaría del ser amado de su hermana, hasta el momento en el que se reencontrara con ella, además de que esa persona especial, llamada Seiya Kou tenía una misión muy importante en la batalla que se avecinaba contra Caos, era una clave primordial del rompecabezas, Yue seria quien lo convocaría a tal misión.
"Todo fue un error de Cosmos, o, mejor dicho, así es como estaba escrito, es lo único que no acepto, no importa cuánto tiempo haya pasado, esta sensación la odio, solo ella fue capaz de sacar mi helado corazón a este deprimente estado de casi un humano, solo ella"
Yue aspiro y respiro fuerte, sus alas se desplegaron en todo su esplendor.
"No tengo de otra para acercarme, necesito cambiar a una identidad falsa, incluso esa personalidad estará vedada del conocimiento de mi verdadero yo, gracias doy de que este estúpido experimento no tiene grado de error, yo el ángel del destino no puedo equivocarme, así es como debe ser, de ahora en adelante seré Yukito Tsukishiro".
Resignado descendió volando hasta el planeta de las flores.
:.
.:
Tiempo presente…
Unos pies lodosos se arrastran sobre el piso de piedra, ropa sucia comenzó a caer a los pies de su dueño. Un sonido lastimero salió de sus labios.
"Estoy completamente molido…"
Las regaderas estaban solas, él era el único loco capaz de meterse a bañar a esas altas horas de la noche, claro, era lógico, pero no era una situación creada a propósito por Seiya, el problema es que su presencia intimidaba a los demás caballeros en entrenamiento. Casi nadie entendió su dolor, y que deseaba estar solo, en cambio esa actitud la tomaron como de alguien arrogante.
El lugar era escasamente iluminado por unas pocas lámparas, que colgaban en el techo en forma de esferas.
Las ultimas prendas cayeron al suelo, se soltó la coleta larga y llena de dolo.
En las mañanas ese lugar era un sitio bullicioso, risas, bromas, apuraciones de los chicos que entrenaban para formar parte del ejercito de Kinmoku, y otros como Seiya que cumplían simplemente con un servicio militar, aunque seguramente de todos esos que se decían guerreros, ninguno se podía comparar con Seiya, que en múltiples vidas ya había luchado por su planeta.
"Molido y apestoso, aunque no tengo necesidad de oler bien, ¿Para quién?"
Jalo la pequeña puerta que le llegaba unos centímetros por encima de la cintura, de hecho, así eran los baños, las paredes que dividían eran de esa altura, siendo solo hombres en el lugar, realmente no había necesidad de pudor.
Abrió la regadera, su cabellera azabache la anudo a un lado de su cabeza, el agua juguetona, comenzó a resbalar por su ancha y esculpida espalda. Recargo ambas palmas en el azulejo de enfrente, mientras dejaba que el líquido cristalino le diera un masaje a su cuerpo, ese día había practicado mucho en el área de sobrevivencia, estaba agotado.
"Pensé que ya estaba listo, en unos días es la coronación del príncipe Terius como rey de Kinmoku, han pasado tres años y yo…no logro superarlo"
De los confines de la galaxia vendrían a darle sus respetos al nuevo rey. Por supuesto el sistema solar estaba incluido, el rey Endimión vendría escoltado, y Seiya vería muchas caras conocidas. Era verdad que tenía contacto con Mina Aino, pero ella nunca le mencionaba a Serena, todo el tiempo hablaron sobre el nuevo proyecto, y aunque lejos, él estuvo de acuerdo con que Hatsune Miku fuera la primera estrella, apadrinada por su casa productora, hacía de todo por mantenerse ocupado. Pero al parecer nada le había funcionado.
Golpeo el muro con el puño.
"¡Maldición! Ella no estará entre ellos, nunca regresara, ella ya se fue…"
En su rostro el chorro de agua escondió sus lágrimas.
De pronto escucho alguien llegar a su espalda, pasos de pies arrastrando, y la regadera de su lado izquierdo chapoteando, el sonido del agua cayendo sobre el cuerpo varonil de al lado, ni siquiera volteo, sabía quién era, siempre había coincidido con él en la ducha: Kamui Shiroi, su amigo del servicio militar.
Seiya fingió una sonrisa.
-Pareces mi guardaespaldas.
Kamui apenas lo vio de reojo, sus ojos miel se conectaron por un segundo con el par de zafiros.
-No digas estupideces- respondió el recién llegado-, más bien a ti te gusta trabajar en mi horario, además no sé porque el comentario, ya es un año de coincidencias.
El moreno siguió lavando su cabello, sin prestarle mucha atención a Seiya, eso creía el pelinegro, pues Kamui lo seguía de cerca y a propósito.
-Sabes- dijo Seiya enjabonando la parte baja de su cuerpo, llenándola de espuma- más bien es raro que solo estemos nosotros aquí porq…
Y antes de que terminara de hablar, otro chico ya está duchándose: Yukito Tsukishiro, un chico de cabello gris de lentes, jovial y amable.
-Disculpen la demora- comento el peligris.
-Pareces un gato- dijo Seiya divertido- ni siquiera te escuche llegar.
Yukito sonrió ampliamente, mientras se quitaba los lentes.
-¿Emocionado por salir del encierro?- pregunto Seiya a sus amigos.
-¡Si! - exclamo muy animado Yukito.
-En absoluto- opino Kamui.
Y Seiya siguió platicando, sobre las experiencias vividas en la base militar. En un intento desesperado por fingir que estaba bien.
:.
A la mañana siguiente Seiya se encontraba caminando en el bosque, estaba esperando la celebración por el termino de las actividades, que estaría engalanada con la presencia de Terius. Esa reunión marcaría el fin de su encierro y el enfrentamiento definitivo a su realidad solitaria- solo porque así lo quería- ya que muchas kinmokianas desde siempre lo deseaban, y agradecían que siguiera disponible.
El pelinegro hecho sus brazos atrás y los sostuvo en la nuca, y en esa pose desenfadada siguió caminando, aun ataviado con su uniforme verde de practicante. De pronto en su camino se encontró con un grupo de diez chicos.
-Miren nada más- dijo un rubio en tono burlón- es el famoso cantante S.K, hijo del prestigiado embajador Kou.
-Estamos tan tristes de que no te veremos más- comento un chico de cabello verde.
-¡Taaan tristes!- comento un tercero- ¡Es tan difícil tener a una celebridad de cerca!
-¿Que quieren? - pregunto Seiya fastidiado por la actitud
-Solo queremos darte una despedida digna- hicieron un circulo a su alrededor.
-No te basta con ser un cantante famoso, eres un acaparador, tienes a toda joven hermosa de Kinmoku a tus pies- dijo el rubio con los puños cerrados.
Y ese punto en verdad lo era, Seiya desde hacía tres años había dejado su etapa de cantante, pero era obvio que su popularidad seria para la posteridad.
- ¡Qué tontería! - dijo Seiya- talvez si se comportaran como los hombres que son les harían caso las mujeres.
-Me pregunto si sus primas no caerían ya en tus brazos- comento el de cabello verde ponzoñosamente- ¿Cómo gimen ellas en la cama? En especial me interesa Yanit, tiene unas…- dijo relamiéndose los labios.
Seiya no soporto esa falta de respeto y se dispuso a darles su merecido, pero de la nada aparecieron Yukito y Kamui. Su llegada lo detuvo.
- ¿Qué sucede? - pregunto Kamui como una advertencia.
- ¡Vaya, llegaron tus perritos falderos!
-Seiya no les hagas caso- dijo Yukito preocupado, era un chico bastante pacifico.
-Pero los tipos como tú- señalo nuevamente el rubio- siempre tienen su merecido, me alegro que muriera esa novia tuya.
Como una ráfaga, Seiya se lanzó sobre él, lo tiro de un solo puñetazo, por supuesto los amigos de ese tipo no se quedaron con los brazos cruzados, pero antes Seiya lanzo una mirada de advertencia a Kamui y Yukito.
"Déjenmelos a mi"
Y aunque eran varios contra él, entre patadas voladoras, puños y cabezazos logro dejarlos tirados en el suelo, Seiya libre de rasguños, se limpió el sudor de la frente. Camino hacia sus amigos y los tres se alejaron, dejando atrás a los chicos, quienes, entre quejidos, se intentaban poner de pie.
-Que extremo- comento Kamui.
El de ojos miel, Kamui, era el compañero de pelea de Seiya, con el practicaba mucho el manejo de espada, y demás actividades peligrosas, que justamente habían llegado a su fin ese día. Pero Seiya no sabía que esta persona era un ser resucitado del mago Zagato, con el fin de combatir contra Sailor Cosmos.
-Ellos se lo buscaron- siseo Seiya.
Yukito se quedó callado, en realidad no deseaba decir nada, aunque no estaba de acuerdo con el uso de violencia, pero tampoco estaba de acuerdo con esos comentarios crueles.
Yukito era más el confidente de Seiya, su actitud pacífica, relajada, le daba mucha paz al pelinegro, además de que el peligris de lentes tenía un algo, un algo en su persona, que le evocaba a Seiya algo conocido, por supuesto Seiya ni el mismo Yukito sabían que en realidad era una personalidad falsa, que ocultaba a Yue, el hermano de Sailor Cosmos. Que descendió del cielo, solo para guiar a Seiya en la misión más importante de su existencia. Gracias a ese poderoso ocultamiento ni siquiera Kamui o Zagato sospechaban de Yukito, el ángel había hecho un buen trabajo al esconderse.
- ¿Vendrán sus familiares? – les pregunto Seiya.
-Si- respondió Yukito con una sonrisa, unos ancianos fingían ser sus abuelos, producto de su magia.
-No- contesto Kamui secamente- mi tutor está ocupado como siempre.
Seiya frunció el ceño. No le extrañaba esa actitud seca de Kamui, pero igual no se acostumbraba.
- ¡Hoy beberemos como si no hubiera un mañana! - exclamo Seiya.
-Yo no bebo- dijo tímido Yukito.
-Nada de que no bebo- reclamo Seiya- hoy te tomaras unas copas conmigo.
:.
Pronto llego la esperada velada, los familiares y amigos de los recién graduados de caballeros celebraron con alegría, incluso los tipos molestos que retaron a Seiya tenían quien los quería. Todos vestían una armadura de gala, roja como siempre, pero con tonos dorados y plateados. Los padres de Seiya, su abuela, sus tíos- los padres de Yanit, Taisha o Yaten y Taiki– también Ami. Incluso Kelvin, el amigo de la infancia de Seiya.
-Luces muy guapa- le susurro Ami a Taisha, haciéndola sonrojar por completo.
Vestía de largo, en color violeta, haciendo juego con sus ojos.
Yanit se veía impecable con un vestido verde, y llevaba de la mano a la pequeña Lucero, que platicaba de mil cosas con Mariko, la hermanita de Seiya, este último les presento a sus amigos Kamui y Yukito, todos se saludaron cortésmente.
El aun príncipe Terius se paró en un balcón que daba al gran salón y pronuncio un discurso alentador. Al terminar, el General Furiyama, entrego las insignias a los nuevos caballeros, en el caso de Kamui, Seiya, y Yukito, solo entrego un papel que acreditaba el cumplimiento de su servicio por un año, al final todos aplaudieron el cierre de actividades.
-Querido sobrino- dijo el fornido General a Seiya- ¿enserio no te gustaría seguir esta carrera? Tienes todas las actitudes.
-No sonsaques a mi hijo- opino el padre de Seiya- la diplomacia se le da muy bien.
-El pobre de mi marido esta frustrado por que no tiene un hijo varón.
A Seiya ese comentario le hizo mucha gracia.
"Si supieran que sus hijitas pueden transformarse en varones, serían muy felices"
-Mi nieto adorado, no solo has crecido en altura, sino en guapura, me temo que muy pronto nos darás una sorpresa.
-Abuela…
- ¡Ponte lista! - susurro la madre de Taisha a la castaña, pero Ami no evito ponerle atención- tu pobre hermana la tiene difícil con una hija, pero tú no, aquí hay muchos chicos prometedores, me haría tan feliz que tu si te casaras…
Taisha se quedó congelada, la mirada acusadora de Ami la acribillo, sus padres aun no sabían que tenía una relación con la peli azul, en realidad en Kinmoku las relaciones del mismo sexo no era algo que se viera natural.
-Madre no es necesario tu consejo, yo tengo una persona que llena todas mis expectativas- contesto mirando a su chica.
- ¡De verdad! ¡Tráelo cuanto antes!
Antes de que siguieran con la conversación se acercó el único pelirrojo del lugar, ese color parecía ser un distintivo de la nobleza del planeta, una flor adornaba su frente.
- ¿Cómo se encuentran todos? - pregunto Terius.
Todos hicieron una leve inclinación de respeto.
- ¡La bebida es de primera! - contesto Seiya alzando una copa.
- ¿Me permites un momento? - pregunto Terius, Yanit y Taisha se incluyeron en el momento.
Los cuatro se alejaron de la fiesta, hasta un jardín.
-Tu desempeño fue estupendo este año, según me reportaron- dijo Terius - pero la única mancha en tu expediente es que te gusta la bebida.
-No soy un alcohólico, solo bebo en eventos, ¿acaso he hecho algún desfiguro?
Yanit y Taisha lo miraron preocupadas.
- ¡No me vean como un enfermo! - protesto Seiya arrojando la copa, y esta se hizo añicos en una fuente cercana.
-No te comportes como uno- recrimino Taisha.
-Yo opino lo mismo- recalco Yanit.
- ¿Ustedes de que me hablan? Lindas señoritas con una vida resuelta, no pueden aconsejarme, no saben por lo que he pasado.
-Entonces dinos- propuso Terius.
- ¿Es una orden de su majestad? - pregunto Seiya riendo.
-No- contesto Terius- es la preocupación de un amigo, sé que no somos los más cercanos del mundo, pero te aprecio, a mi manera.
Seiya restregó sus manos en el rostro, no quería llorar, eran demasiadas lagrimas vertidas, eso lo haría sentir más patético de lo que ya se sentía, ¿es que no encontraría paz?
-Déjenme solo- suplico.
- ¡No jodas con tu estúpida soledad! - exclamo Yaten, ¿en qué momento se había transformado? - suelta todo, vamos escupe todo el veneno que llevas en el interior, aquí cada quien tiene su pedacito de infierno en la espalda, no te sientas la víctima, solo porque ella murió.
Parecía que la sola mención activaba lo peor de Seiya, se abalanzo en contra de Yaten, y le sumo el coraje de recordar que este había besado a Serena.
- ¿Dime imbécil, te gusto besarla?
-¡Si!- estallo Yaten- ¡Si lo disfrute! – confeso al fin su pecado.
Terius y Taisha no lograron separarlos, ahora Yaten se había transformado en Healer. Dispuesta a atacar a Seiya, esperaba que igual se transformara en Fighter, pero eso no iba a suceder, puesto que Seiya se había prometido que nunca mas lo haría, como una forma de rebelión, en contra del destino, que lo había otorgado esa carga de ser una Sailor. Pero si saco su pistola laser, que funcionaba igual que su poder, aunque menos efectivo, brincaron en el aire, dispuestos a hacerse daño, el coraje actual de Healer era que ahora Seiya era mas cercano a Mina, aun no deseaba olvidarla, pero antes de que lograran lastimarse, el poder de Terius los separo, ambos cayeron al suelo.
-Por favor- dijo Terius- ¿nos reencontramos para enfrentarnos?
Healer adopto nuevamente su forma de Yanit, y Seiya se permitio llorar enfrente de ellos, la platinada lo abrazo.
-Lo siento, mejor hubiera muerto yo.
-No digas eso, tonta.
-Perdoname por besarla, y por gustarme, soy la peor.
-Mejor cállate, tonta- dijo Seiya a medio sonreir, en verdad no tenia nada que perdonar, solo fue un instante de ira.
Taisha y Terius se miraron aliviados.
A lo lejos Kamui observo la escena, justo cuando Yukito se iba asomar, lo jalo del brazo.
-Vayamos por unas bebidas, prometimos brindar con Seiya.
-Pero yo no bebo.
Mientras Seiya y Yanit hacían de una vez por todas las paces.
-Por cierto…- dijo Taisha- ¿tienes algún rencor guardado para mí?
-Para nada- respondió Seiya- en verdad solo estaba siendo un inmaduro, pero ¡ya no más!
Seiya levanto su pulgar y le guiño el ojo a su prima.
-Presiento que muy pronto esta calma que hemos vivido llegara a su fin- dijo Terius serio- ¡Por eso aconsejo que vivan la vida loca! - exclamo con una sonrisa y con los brazos extendidos.
- ¡Alteza! - reprobaron la actitud los tres.
-Pero con menos alcohol, ¿de acuerdo Seiya?
-Claro si usted promete no gastarse el tesoro del reino en tratamientos de belleza.
Taisha y Yanit rieron.
- ¿Cómo te atreves? Soy ahora un hombre serio, futuro rey de este planeta.
-Eso me preocupa- susurro Seiya divertido.
Finalmente, los cuatro regresaron a la celebración, y la velada termino sin más complicaciones.
:.
.:
Muy lejos de ahí Analis- la que fuera novia del príncipe Terius- cabalgo, hasta que llego a la torre que sirviera de escondite de los malvados Kaname y Zero- nunca había pasado por aquí- susurro mientras abrió la puerta de madera, pudo haber asistido al evento militar, pero no quería ver al príncipe, aún estaba dolida por el rompimiento, en verdad lo amaba, pero desde entonces lo evito, ni siquiera fue capaz de darle el pésame por la muerte de la reina.
Subió las escaleras, y llego hasta la parte más alta, se asomó por una de las ventanas- tiene buena vista- su mirada trato de enfocar el punto de la base militar, aunque estaba muy retirada del lugar- ¿que estará haciendo el idiota de Terius? Seguro anda de coqueto con algunas doncellas, lo detesto, ¿Cómo pudo terminar conmigo? - un ruido la puso alerta- ¿Quién está ahí? - un viento soplo en el interior, su pelo largo, oscuro y rizado se agito, las cenizas de los que fueran Kaname y Zero entraron a sus fosas nasales.
Comenzó a toser, se hinco en el suelo, sintió un fuerte dolor en la garganta, se llevó ambas manos a su delgado cuello, unas lágrimas escurrieron de sus grandes y hermosos ojos cafés.
- ¿Quieres vengarte? - pregunto una voz masculina.
Ella asintió levemente, y antes de perder el conocimiento la imponente figura del mago Zagato se hizo presente.
-Tú me servirás.
:.
.:
Días después…
Seiya se encontraba por fin en casa, se veía en el espejo, llevaba el atuendo digno de un príncipe- capricho de su madre- pero por esta vez le hizo caso en eso, porque deseaba verse bien, para que sus amigos y conocidos dejaran de pensar que había algo malo en él.
"Hoy retomo mi vida en forma"
Unos toquidos sonaron en su puerta, un mayordomo entro a su habitación.
-Joven Seiya, alguien lo espera en el recibidor.
- ¿Quién es? - pregunto curioso, en realidad no esperaba a nadie.
-Una señorita, no quiso dar su nombre.
-Iré enseguida, gracias.
Seiya camino por los amplios pasillos de la mansión, no era de la nobleza, pero sus padres eran ricos. Pronto llego al recibidor.
- ¡Seiya! - exclamo Mina eufórica, corrió y lo abrazo- ¡Que grande estas! ¡Sí que dan bien de comer en la milicia! No logre apreciar eso por las videoconferencias, que si me lo preguntas, cuatro en tres años son muy pocas, pero con esos consejos tuyos ¡la productora Venus-Star se perfila para una de las mejores!
Seiya la aparto con suavidad.
-Respira, aspira.
- ¡Ya, ya! Solo que estoy contenta de verte.
-Tú también luces muy bien- ella vestía un largo y hermoso vestido plateado, su cabello por primera vez estaba recogido y un hermoso collar adornaba su cuello-, ¿pero ¿qué haces aquí? ¿No deberías estar con el rey Endimión?
-Pedí permiso para acompañarte a la coronación- respondió con una sonrisa.
-Bueno está bien.
- ¡Ha! Veo que aun tienes puesto el arete de Serena.
Realmente lo dijo sin pensar, pero eso provoco una melancolía en Seiya, quien entristeció su mirada, ambos no habían hablado sobre eso.
-Sí, ¿crees que sea malo? - pregunto tocando el arete de piedra lunar.
-No lo creo, yo también la recuerdo todavía- termina diciendo triste.
- ¿Me esperas un momento? - pregunto Seiya.
-Claro.
Seiya regreso a su habitación, y se quitó ambos aretes, recordando que el otro par se encontraba en la tumba de Serena.
"Es lo mejor"
Los guardo en un cajón, y dudo unos segundos antes de depositarlos en una cajita, donde también estaba su broche de transformación que había prometido no usar.
"Esto forma parte de mi pasado"
Y cerro el cajón.
A la madre de Seiya le dio una buena impresión Mina, pero nada más comenzó con su parloteo sin fin, dejo de gustarle la chica. Y Mariko la saludo con la lengua.
- ¿Dónde quedaron sus modales señorita?
Seiya cargo a su hermana pequeña y todos subieron a un carruaje, como se estilaba en la rigurosa etiqueta del palacio.
:.
.:
Durante el trayecto al palacio Mina comenzó a ponerse nerviosa, vería a Yaten o mejor dicho Yanit, el caso era el mismo, recordó la última vez que le vio, su rompimiento, ¿definitivo?
FlashBack.
Ambos se encontraban desnudos, aun abrazados bajo la sabana, Yaten había sido muy vigoroso esa vez, pues deseaba quitarle las telarañas de la cabeza a Mina, no le importaba Michiru, la relación con ella solo era por su pequeña hija, y con sus besos y caricias, trataba de darle esa seguridad a la rubia.
-Yaten- susurro escondiendo su rostro en el cuello del chico.
- ¿Si?
-Quiero tener un hijo tuyo.
- ¡¿Qué?!
-Que quiero…
- ¡No lo repitas! Te escuche la primera vez.
- ¿Entonces?
-Es que, eso no tiene sentido, no ahora, es decir…
Mina se levantó y cubrió su desnudes con la sabana.
- ¿Por qué Michiru si pudo tener un hijo contigo y yo no?
-Eso fue un error, yo en realidad no deseaba tener un hijo con ella.
- ¿Entonces con quién?
Nunca respondería eso, el deseaba usarlo en su propio cuerpo, siendo Healer, pero como Yaten, no estaba dispuesto a aceptar semejante disparate.
-Es algo que no te incumbe.
- ¿Eso piensas? ¿Acaso no soy tu novia oficial? ¿No deseas pasar el resto de tu vida conmigo?
- ¡Demonios Mina! ¡Claro que sí!
- ¿Entonces cuál es el problema de que tengamos un hijo?
-Es que no deseo en este momento, ¿Por qué te comportas tan infantil?
- ¿Yo infantil? ¡Cómo puedo tomar enserio lo nuestro! Si ni siquiera has hablado con mi padre, o con los tuyos, ¿o seremos una relación clandestina como la de Ami y Taisha-Taiki?
-De pésimo gusto que los menciones.
- ¡Pésimo gusto el tuyo! ¡Odio tu hija! ¡Odio a Michiru!
- ¡Cállate!
Yaten le dio una bofetada, no por Michiru sino por su hija. Mina se sobo la mejilla, su cara temblaba, sus labios.
-Perdóname, no quise, no fue mi intenci…- Yaten intento acariciar la mejilla, pero Mina aparto su mano de un manotazo.
-Darle vueltas al asunto- dijo ella- solo me demuestra lo poco que me consideras en tu vida, hemos terminado, y ahora si es definitivo, ¡vete de mi casa! ¡no quiero volver a verte! ¡la próxima vez te recibiré con un rayo creciente que te parta la cara!
Fin FlashBack.
:.
Y fue la última vez que le vio.
De eso hacía unos meses.
"Mina se valiente, además Seiya estará a tu lado, él si me aprecia"
La rubia le sonrió a Seiya y este le devolvió la sonrisa, sin saber las esperanzas que crecían en el corazón de la diosa de venus.
En efecto, Seiya la apreciaba pero no como ella pensaba, pero ese sentimiento estaba acrecentado por la reciente falta de sus amigas, Rei luchaba con sus demonios internos, Lita luchaba por levantarse de esa silla de ruedas, Ami siempre estaba ocupada: entre el estudio, la búsqueda de los cristales y su relación con Taiki; Mina bien pudo comprenderlo, pero no, decidió que sus amigas eran unas egoístas, y ella tampoco hizo el gran esfuerzo por acercarse a ellas, ella también tenía una vida que atender. Y en Seiya, veía el perfecto apoyo.
- ¿Seguiremos con las videoconferencias para ponerte al día de nuestros negocios? - pregunto tímida.
-Sí, pero, he pensado en ir al sistema solar.
- ¡Enserio!
-Claro, no miento.
- ¡Yo también quiero ir! - exclamo la pequeña Mariko, abrazando a Seiya en forma posesiva- ¡El castillo! - grito la pequeña, anunciando la llegada a todos en el carruaje.
:.
.:
Al llegar al enorme salón, Seiya diviso a Yanit y Taisha, vio la clara tensión en el rostro de la platinada, al encontrarse con la mirada de Mina, ella la evadió completamente, Seiya se disculpó con todos y se fue con sus primas, tenían que estar al lado de Terius, era su deseo.
Llegaron hasta los aposentos del príncipe, se encontraba listo para salir, pero a la vez un poco nervioso, mucha gente de todas partes de la galaxia se encontraban ahí, sería su presentación oficial ante todos los reinos del universo.
-Luces mejor que modelo de revista- dijo Seiya pícaramente.
- ¡No me pongas más nervioso! ¡O me arrugare!
Yanit dio paso a Yaten. Se recargo despreocupadamente en la pared, Seiya noto la tensión en el rostro de su hermano, pero prefiero no comentar nada.
-No debe estar nervioso- opino Taiki, uniéndose al juego de Yaten- creo que la mayoría de los invitados están más curiosos por conocer a la famosa princesa de Némesis.
- ¿Diamante se casó? - pregunto Seiya.
-No creo- prosiguió Taiki- seguro hubiera invitado a su majestad, pero así la llaman, el pueblo de Némesis es lo que más anhela, el caso es que esa mujer es todo un misterio, nadie conoce su rostro, nadie fuera de la atmosfera de Némesis.
-Haruka y Michiru seguro ya la conocen, hace tiempo que fueron a ese lugar- dijo Yaten serio.
- ¿Por qué es famosa? - pregunto Seiya interesado, por una extraña corazonada.
-Majestad- los interrumpió un guardia- llego la hora.
-Gracias por su compañía- dijo Terius a los hermanos- antes de la coronación, iré con el consejo, nos veremos en una hora, gracias, gracias por estar a mi lado.
-Es nuestro deber alteza- dijeron los tres al unísono.
-Son como mis hermanos.
-No se ponga cursi majestad- dijo Seiya.
- ¡Ya váyanse! - dijo Terius molesto.
Por supuesto Taiki y Yaten lo regañaron camino al pasillo. Pero contentos de que el viejo Seiya fuera emergiendo de a poco.
:.
.:
Finalmente, Seiya opto por alejarse del bullicio, el viento estaba calmado, pero aun su coleta y la capa que traía puesta bailaron un poco a su compas. Se acercó a una fuente, atraído por el dulce sonido del agua al caer. Pero no estaba solo, alguien lo miraba con curiosidad, alguien escondido detrás de un árbol. Ese alguien era nada menos que Serena, ahora Lady Black.
"No he visto a todos, todos aquellos que me recuerdan a ti, pero seguro ya han arribado"
El sonido de una hoja seca al tronar, hizo que volteara.
- ¡¿Quién es?!
-Tranquilo solo soy yo- dijo Mina apareciendo.
- ¿No ha llegado el rey Endimión?
-Sí, ya me presenté con él, pero me aburrí y…
-Espera…- dijo Seiya jalando a Mina detrás de él, ese toque acelero el corazón de la rubia- alguien nos observa.
- ¿Una presencia maligna? - pregunto Mina sonrosada.
-No, pero…
Seiya corrió al árbol, pero ya había desaparecido. Una fragancia achocolatada impregno el árbol.
"¿Serena?"
- ¿Sucede algo Seiya?
El negó con la cabeza.
-No, será mejor que entremos.
"Es mi imaginación, o de verdad necesito terapia, ojalá Yukito haya venido como se lo pedí"
:.
En cuanto ingresaron al salón, a los primeros que vieron fue a Michiru y Setsuna, platicando con Diamante, Mina se excusó con Seiya y fue a buscar al rey Endimión, no quiso saludar a la regente de Neptuno; a Seiya le extraño no ver a Haruka pegada a la sirena, pero eso tenía una interesante explicación, el General Furiyama la había reconocido. El pelinegro saludo cortésmente a Diamante y pregunto por la mujer del viento.
-Se fue a esconder- dijo Michiru sonriente.
- ¿Cómo es eso? - Pregunto Seiya interesado, nunca supo de que la rubia fuera de las personas que se escondieran.
- ¡Seiya saca a mi padre de aquí! - exclamo Yaten apareciendo.
- ¿Yaten?
- ¡Si, sí, soy yo! - y termino en un susurro-, Yanit también se esconde de momento.
- ¿Me perdí de algo?
-Pues...-dijeron Michiru y Yaten al unísono.
Diamante se excusó, no quería escuchar ese relato, además fue a buscar a Lady Black.
:.
FlashBack
Haruka cansada de la negativa de Yaten y devolver a Lucero, fue personalmente a Kinmoku, a su casa, por supuesto, siempre luciendo exageradamente femenina, fue confundida por un hombre, y para su mala suerte ese día el General Furiyama estaba en casa, y recibió personalmente a la rubia.
Ambos se sentaron en la amplia sala de la mansión.
- ¿Por qué busca a mi hija? - pregunto el hombre interesado.
-Es un asunto entre ella y yo- contesto Haruka.
- ¿Cómo se atreve? ¿No sabe con quién habla?
Antes de que la rubia contestara una alegre Lucero entro corriendo al lugar.
- ¡Papi!
Si, así le dijo, siempre era papá Haruka, bajo la vena palpitante de Yaten, viendo usurpado su lugar, ¿pero como podría ser diferente? Antes la niña no estaba vuelta en locura, porque resultaba que tenía inexplicablemente tres madres y ningún papa, porque el pobre de Yaten casi todo el tiempo estaba en su alter ego femenino, asegurándose de que su hija tuviera cubierto el lado maternal, que no se le daba a Michiru.
Y así resulto que Haruka tomo el papel paternal, y se le daba bien.
Pero nunca contaron con esa escena.
Y menos agregarse la madre de Yaten, exclamando que no deseaba que su hija Yanit siguiera siendo la deshonra de la familia, necesitaba que se casaran y pronto.
- ¿Vino a arreglar su falta no es así? - pregunto la madre con brillo en los ojos.
-Un momento por favor…creo que ustedes…-dijo Haruka seria.
Luego entro Yanit.
-Lucero hija… ¡Haruka!
-Ya…Yanit.
-Veo que no escogiste mal hija, se ve un hombre fuerte y decidido, mira que no salir corriendo ante mi presencia.
-Pero…pero- dijo Yanit.
- ¿Cuándo es la boda? - pregunto la madre nuevamente- a eso vino, ¿verdad?
-En primera yo…-dijo Haruka mirando a la pequeña Lucero.
- ¡Quiero una fiesta! - exclamo la pequeña lanzándose a las piernas de Haruka.
-Ve- dijo el General ceñudo- hasta su hija lo pide.
Haruka y Yanit se miraron, les decían la verdad de todo, ¿pero ¿cómo sonaría esto?
"En primera Haruka no es hombre, en segunda es la novia de Michiru, que en realidad es la madre de Lucero, yo soy el padre, ya que puedo transformarme en hombre, agregando algo que no tiene que ver, soy una Sailor Star Light, ¡ah! Y Haruka también es una Sailor"
Lo más sano fue decir que en unos meses se casarían, más que nada por no armar un alboroto enfrente de Lucero.
Lo peor que paso Haruka, tener que abrazar de la cintura a Yanit, mientras platicaban sobre el futuro compromiso.
Lo más vergonzoso, escuchar de los labios de Yanit, decir "Si querido" a todo lo que decía Haruka.
Fin FlashBack
:.
- ¿Y no estas enojada? - pregunto Seiya.
- ¿Bromeas? Solo espero el desenlace de este drama- dijo sonriente.
:.
.:
En las afueras del palacio, el capitán Ace buscaba a Lady Black.
"Es difícil cuidar a alguien que puede desaparecer"
Pero finalmente la encontró, acurrucada en medio de unos arbustos. Serena tenía el cabello suelto, lleno de hojas, su cuerpo titiritaba por el frio, pues solo tenía puesto su vestido rosa pálido, que acentuaba aún más su hermosa piel nívea, sus ojos gris-plata tenían rastros de lágrimas.
-Lady Black.
- ¡Kaitou! - ella se arrojó a sus brazos, en esos años se habían vuelto buenos amigos.
- ¿Qué le sucede?
-Vi a una persona, y me puse muy triste.
- ¿Quién? - pregunto imaginándose que no podría ser más que Seiya.
-Un hombre, nunca lo había visto, pero, pero sentí algo, y yo, me dio miedo.
- ¿Crees que te haría daño esa persona?
-No…pero, me duele no recordar.
Kaitou sonrió alentándola, y se quitó su capa para cubrirla.
-Entremos, el príncipe Diamante la estaba buscando, pronto iniciara la coronación.
- ¡No quiero ir, volveré a Némesis!
Y Serena desapareció, dejando un brillo plateado en su lugar. Asunto que fue realmente una lástima, pues ella llevaba puesto el arete que había intercambiado con Seiya, porque Haruka se lo había sugerido, ahora Seiya no la vería, ni a los aretes.
-Al príncipe Diamante no le gustara, y menos a la señorita Haruka.
Y Kaitou regreso al interior, sin saber que la mujer más importante de su pasado, estaba en ese mismo lugar.
:.
.:
Comentarios.
¡Yo quería contar muchas cosas más, pero no me dio tiempo! ¡Tengo que ayudar a poner el árbol de navidad!
Conteste los reviews mientras subia este capi, pero a los que no tienen cuenta lo hago aquí mismo.
Guest, Te prometo que Serena y Seiya terminaran juntos, pero no se las pondré tan fácil, gomen!
lizbeth vara, Gracias por la flor :D
amantedeSeiya, pues por ahí va el asunto, pero no del todo, de hecho…,ay! Como decirlo sin decirlo! En fin Serena también tendrá su sufrimiento, no te creas que solo Seiya la pasara mal.
Noriko aino Kino, repito lo que puse en el muro de Face: Si terminare todas mis historias de Sailor Moon, solo déjame entrelazar bien esta (que es la mas difícil de todas por lo complicado del asunto) y seguire con las demás, espero que te haya gustado este capi también, y espero actualizar pronto, por lo menos esta.
chichivi07, De hecho creo que si habrá algo de sufrimiento, por todos lados! Lo siento pero asi será al principio! Pero no pierdas la fe, todo ire resolviéndolo, cada quien tendrá su final comprensible. Y vaya casi sentí como si tuvieras una bola de cristal, por eso de la carga de Sailor Cosmos, que es mas de lo que nos imaginamos, muajajaja. Y el perdón de las demás, esta ya muy cerca, veras que resolveré cada una de mis maldades.
¡Hasta el próximo capi!
