Disclaimer: Los personajes son de Naoko Takeuchi & CLAMP. yo solo escribo por diversión.


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.*. Error.*.

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Seiya se dirigió con pasos firmes a la celebración, su capa ondeo elegantemente al caminar; cuando entro al gran salón la primera persona que vio, fue a la que salió a buscar desde un principio.

–Yaten.

El nombrado se giró serio, vestía elegantemente, fácil pasaría por un príncipe de mirar esmeralda.

–Tanto tiempo sin vernos– dijo sarcástico el platinado.

–Estaba buscándote.

–Me imagino para que… pero pierdes tu tiempo, enserio, yo, estoy bien, ya…déjalo así…

Seiya por supuesto, no le creyó, pero antes de que pudiera decir otra palabra, las fanfarrias de sonoras trompetas anunciaron el evento esperado, toda la multitud se dividió en dos enormes grupos, dejando un espacio en medio de la gran alfombra roja, donde pasaría el príncipe Diamante.

–No lo dejare así, Yaten, esta vez no…–susurro Seiya, pero su hermano se alejó de él, aprovechando el movimiento.

Muchos deseaban estar en primera fila para el esperado acontecimiento, Seiya no presto mucha atención a ello, se debatió por irse del lugar con Yaten a rastras, tenía que hacerle entender que él no había provocado a Mina, en verdad que no, solo había sido amable con ella, pero ya tendría tiempo para eso, ahora tenía que prestar atención a la coronación, aunque poco le importaba aquello. Miro a la feliz multitud al ver llegar al príncipe Diamante, enfundado en sus ropas de gala, tenía su característico traje blanco, con pequeñas incrustaciones doradas, una capa negra que contrastaba bellamente con su cabello platinado, en su cabeza llevaba una pequeña corona, fina, delgada, que dejaba ver su marca de media luna negra, y que simbolizaba que era el príncipe de ese planeta, Zafiro estaba esperándole con el consejo Real al lado del trono, con una corona parecida, y en sus manos tenía el cojín donde descansaba expectante la corona del Rey.

Aburrido, y molesto por no haber platicado con Yaten; Seiya comenzó a buscar con la mirada a la chica que había conocido en los jardines, moría de la curiosidad por saber quién era, apretó con ternura el papel guardado en una de sus bolsas del pantalón.

"¿Sera parte de la nobleza de Némesis? Nunca pensé que alguien de aquí, llamaría mi atención…sino; yo no hubier…"

Los aplausos y murmullos de alegría lo volvieron a la realidad, el ahora Rey Diamante estaba sentado en su trono, en todo su esplendor, los plebeyos se hincaron respetuosamente, los nobles de otros planetas simplemente se inclinaron con una leve reverencia, entre ellos Terius y Endimión. Seiya a regañadientes tuvo que hincarse también, no tenía el privilegio de abstenerse de hacerlo, no le caía bien Diamante, no sabía porque, si nunca le había hecho ningún mal; pero así era.

La multitud comenzó a hacer un gran circulo en el centro del salón, Diamante bajo con gallardía los escalones del trono, murmullos de los invitados se escucharon al verlo atravesar la sala, tenía que abrir el baile, era la tradición y buscaba a su pareja.

–Ya te imaginaras quien será la afortunada– dijo una rubia de abanico, cerca de Seiya.

–Es lógico, no me extrañaría que hoy mismo anunciaran su compromiso– contesto su amiga castaña.

Seiya puso atención a los chismorreos de las desconocidas, mientras veía la escena al fondo del salón.

–¿Tú crees? Yo comienzo a perder las esperanzas en ello, y pensar que muchas de nosotras fuimos sus enemigas, pero esa chica sí que supo ganarse nuestro respeto y estima.

–Odio tener que darte la razón– contesto la otra– Lady Black es una gran mujer, y espero que sea nuestra futura reina.

"Lady Black", repitió Seiya en su mente, como recordando haber escuchado ya ese nombre.

Serena estaba escondida detrás de Kaitou, en una enorme cortina, el capitán Ace señalo divertido atrás de él, Diamante sonrió levemente, solo ella lo hacía sonreír con esa paz, fue fácil para él encontrar su mano.

–Lo prometiste– le susurró al oído.

–Si– murmuro Serena– pero es que, me da tanta pena…– dijo sonrosada, la ahora platinada de ojos grises.

–Tranquila, estás conmigo, todo estará bien.

Tomados de la mano ingresaron al centro del círculo, Seiya se impactó al ver de quien hablaban, al reconocer a la chica del jardín. Y recordó que de ella habían hablado en Kinmoku, la misteriosa princesa de Némesis. Sin entenderlo Seiya, al ver esa imagen de ellos, tomados de la mano, iniciando la danza con la suave música, le dolió al pelinegro, al sentir que eran el uno para el otro.

"No es como si me debiera importar".

Pensó tratando de mirar a otro lado, pero simplemente no podía apartar sus ojos de ellos.

"Diamante también merece tener una persona especial, como ahora yo la tengo, pero…", su par de zafiros estudio a profundidad la hermosa y grácil figura de Lady Black, "…no creo que Diamante se merezca tanto resplandor en sus manos, no es justo".

Por primera vez en mucho tiempo, el corazón de Seiya se inundó de celos, no sabía que así se llamaba la quemazón en su pecho y sus entrañas, y más cuando Diamante le susurraba cómplices secretos al oído, el pelinegro bufo en su interior, el veía coqueteos por parte del ahora rey Diamante, pero en realidad el rey le infundía seguridad a la chica, ella que había estado alejada del bullicio a mas no poder en tres años, ahora era el centro de todo, la situación la rebasaba, pero se tranquilizó casi acabando la música, muchos invitados alabaron la belleza de Serena, incluyendo a los nobles de otros planetas que por primera vez la admiraban.

–Me gustaría tener una audiencia con el rey Diamante, y que me presente a la doncella. Sería un halago tener una esposa como ella.

Seiya instintivamente giro su cabeza a la voz conocida, era uno de los príncipes de Cocoon, de cabello verde y mirada oscura, no era un mal tipo, pero no le gusto lo que dijo.

–Vamos hermano, no me digas que es amor a primera vista, eso suena tan pueril– la princesa se calló al reconocer a Seiya, le dirigió una mirada inquisitiva.

"Por supuesto que está enojada conmigo, la rechace cuando visite su planeta con mi padre"

Seiya dio una leve inclinación a modo de saludo, pero ella volteo molesta, para otro lado. Todos aplaudieron la danza, Serena le hice una leve reverencia a Diamante, después reanudaron la música, y varios invitados se dispusieron a bailar, Seiya pensó que sería buena idea pedirle una pieza de baile a la que ahora conocía como Lady Black, pero inmediatamente Diamante volvió a tomar la cintura de Serena, como dejando claro que no la soltaría en toda la noche.

–Si no me concede un baile, por lo menos podríamos tener un combate, cuerpo a cuerpo– dijo el General Fanel a Haruka.

Seiya lo conocía, estaba familiarizado con todas las personas de altos rangos en Némesis, había hecho bien su tarea antes de ir a ese planeta por primera vez, lo había estudiado todo con anticipación, pues estaba como embajador ahí, pero eso sí, no obtuvo ninguna información de Lady Black, vaya, estaba más protegida que el mismo Diamante.

–Piérdete o te arrepentirás– amenazo Haruka enfundada en su largo vestido de noche.

–No me perderé, mucho menos me arrepentiré, hasta que seas mía– ella por supuesto se sonrojo entre la furia y la pena, el General Fanel hablaba de lo más normal en voz alta, como si estuvieran a solas y no en medio de una multitud, presta al chisme– Eres más hermosa cuando te enojas.

–Si no te alejas de mi– amenazo Haruka apretando su broche de transformación, oculto en algún bolsillo de su largo vestido– admiraras mi belleza desde el otro mundo.

El General de cabello azulado, rio con ganas.

Seiya vio divertido la escena, nunca había visto a Michiru celosa, y menos ver a un hombre imponerse ante la regente de Uranus.

"Parece ser que Haruka no solo tiene problemas en Kinmoku, pobre. En fin, yo debo tratar de divertirme, como pretexto de un acercamiento social, debería presentarme ante Lady Black."

Cuando busco a Diamante y a Lady Black, ya no los vio.

"Que mal."

Pero quien se puso en su campo de visión fue Yaten, intentando colarse fuera de la fiesta nuevamente.

"Oh no, esta vez no"

Prácticamente corrió tras de él, necesitaba poner las cosas en claro, de una vez por todas.

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Flashback

Todo empezó cuando Seiya salió de su encierro en Kinmoku, exactamente el primer día que llego a la Tierra.

–Seiya, ella es nuestra gran estrella, Hatsune Miku– dijo Mina presentándolos en el camerino de la chica.

La peli azul, brinco de emoción, y tomo ambas manos del ex cantante, en un saludo agitado y emocionado por parte de ella, pues él no sabía qué hacer con tanta energía.

–¡Eres mi ídolo, desde que lanzaste su primer sencillo hace años, y vaya has cambiado, estas más alto, y más atractivo, estas más de todo! – exclamo emocionada Miku.

–No es para tanto– dijo Seiya tratando se zafar sus manos.

–Bueno no perdamos tiempo– dijo Mina– tenemos que producir un gran espectáculo.

–Da lo mejor de ti– dijo Seiya a Miku.

–¡Si!

En esos días, Miku aprovecho la cercanía de Seiya, primero fue pidiendo consejos de cómo ser una gran cantante, después contándole todo sobre ella, para dar paso a intentar saber todo sobre él, asunto un poco difícil, pues Seiya a pesar de haberse hecho una promesa de continuar con su vida, simplemente aun no quería iniciar nada, para él era obvio que Miku deseaba más que una amistad con él.

Ahora estaban en Londres, después de un concierto de la chica.

–Bueno, yo los tengo que dejar, tengo algunos asuntos pendientes, ¿me esperas en el hotel para cenar, Seiya?

–Si.

–¿A mí porque no me invitas? – pregunto Miku entre pucheros.

–Tu mañana tienes que madrugar para un nuevo video– respondió Mina con total autoridad.

–Es cierto– acepto Miku cabizbaja.

Mina se despidió de ambos, Seiya subió a un deportivo con Miku.

–Aun no me acostumbro al horario– dijo ella– me siento como en un carrusel.

–Ya lo harás– dijo Seiya con una sonrisa encendiendo el coche– sabes, ya no necesitas mis consejos, ni mi asesoría, ya eres toda una estrella, en unos días regresare a Kinmoku.

–¿Tan pronto? Si tan solo has estado aquí dos semanas, ¡no quiero!

Las luces londinenses, acariciaban el atractivo rostro de Seiya, e iluminaban sus zafiros de vez en cuanto.

–Bueno quisiera apoyarte más, pero tengo asuntos que tratar respecto a mi planeta.

–Ten una cita conmigo– dijo Miku justo cuando un semáforo en rojo los detuvo.

–¡¿Cita?!

–Sí, esas que vienen con mucho helado y diversión, "ci-ta".

–Bueno– contesto Seiya arrancando nuevamente el deportivo bajo la luz verde– no sé, yo… creo que no es buena idea.

–Es perfecta, tu solo has trabajado, necesitas divertirte, Mina es muy alegre, pero últimamente solo te ha esclavizado, yo digo que vayamos a bailar o al cine.

–No lo sé.

–Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón, con el pico…– Miku comenzó a entonar esa canción infantil– recoge las flores…

–¿Qué haces?

–No parare de cantar hasta que aceptes…y va desde el principio…Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón…

Su voz era lo más chillona y aguda de lo normal, un sonsonete, por demás fastidioso para los oídos.

Y siguió cantando mientras eran recibidos en la entrada del hotel, y en el recibidor, y cuando Seiya pidió las llaves de la habitación de cada uno, y mientras subían por el elevador, ante la mirada extrañada de los demás huéspedes del hotel.

–…Con el pico recoge las flores…

Seiya tuvo que bajar con ella un piso antes de llegar adonde estaban hospedándose.

–¡De acuerdo, está bien, pero para de cantar por el amor de Dios!

–¿Entonces saldremos?

–Solo una cita– aclaro el pelinegro.

–¡Sí! – exclamo triunfante Miku, colgándose al cuello de Seiya.

"Es perseverante esta chica".

Su cita fue una ida al boliche, ya de regreso en Japón, Seiya encontró agradable la compañía de Miku, pero, aunque se la paso bien, no pudo evitar recordar a Serena.

"No tuvimos tiempo de jugar bolos", pensó triste, "…nos faltó hacer tantas cosas."

Como todo un caballero, dejo a Miku en la puerta de su casa. Una vez que se despidieron se giró para retirarse, pero ella le tomo la mano.

–Seiya, me gustas.

El pelinegro se sorprendió y abrió los ojos bastante, se había olvidado que Miku estaba prendada de su persona.

–Yo no…

Ella le puso un dedo en los labios.

–No me respondas ahora, piénsalo, piensa si te gustaría que yo endulzara tu vida, sé que perdiste a tu novia hace tres años, y en verdad lo siento, pero creo que es momento de seguir adelante, y yo, yo quiero formar parte de ello…piénsalo bien.

Miku corrió adentro de su casa. Seiya se quedó parado unos instantes fuera de la puerta, sopesando sus palabras.

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Después de pensar y repensar el asunto por dos días y tres noches, Seiya decidió que sería una buena idea iniciar una relación, y con alguien que no era una princesa ni nada por el estilo.

"Si no funciona, mi padre no me regañara por poner en mal el nombre de Kinmoku."

Miku no era una persona especial para Seiya, solo había tenido la suerte de estar en el momento y lugar correcto. Quiso comunicarle a Taiki su resolución, para ver qué opinaba al respecto, y junto con Mina fue a visitar a la pareja.

Taiki estaba viviendo en la Tierra por la misión de buscar los cristales, Mina estaba también ahí, ahora que estaban en mejores términos con Ami, después de todo sus diferentes formas de pensar nunca fueron un obstáculo para entenderse.

Ambos chicos platicaban, mientras ellas cocinaban, ella fue a la sala para avisarles que la comida estaba lista, y escucho sin querer parte de la conversación.

–Así que planeas quedarte más días– dijo Taiki– ¿tienes algún interés aquí?

Seiya se sonrojo.

–Como siempre has acertado, no hay forma de ocultarte algo Tai. He decidido iniciar una relación.

–Me alegro por ti.

–¿Crees que sea una buena idea comprarle alguna joya?

–Creo que sería demasiado pronto, ¿qué tenías planeado?

–Comprar un dije con la letra M.

–Opino que deberías esperar un poco para ese tipo de regalos.

Mina se puso muy feliz, para ella fue obvio que se refería a su persona.

Así que Seiya compro un ramo de rosas, y fue decidido a aceptar los sentimientos de Miku, no estaba enamorado de ella, y seria claro al respecto, pero también tenía la firme intención de que algo surgiera entre ellos. Llego hasta un edificio de grabación, la chica se encontraba junto con Mina, en un estudio de producción, para que afinaran los detalles de un video que estaban próximas por lanzar, cuando le avisaron a Mina que Seiya estaba allí, y lo vio de lejos con un ramo de rosas, no dudo un segundo que ese era el día esperado por ella. Miku estaba tan concentrada viendo su imagen en pantalla, cantando "Electric Ángel", que ni cuenta se dio de eso.

La rubia de moño rojo dio instrucciones para que Seiya la esperara en una de las salas privadas, y cuando abrió la puerta y este giro para saludarla, ella corrió, lo jalo del cuello sin previo aviso, Seiya con una mano ocupada con las flores, y la otra con su celular, no pudo evitar el asalto de Mina, quien le dio un beso en los labios. Estaba tan feliz pensando que Seiya se le declararía, que tardo unos segundos en darse cuenta que el no correspondía el beso, es más, él apretaba los labios para evitarla, aparte de eso, Mina no había cerrado la puerta, y ambos estaban tan entretenidos en ese momento bochornoso, que no se dieron cuenta que una mirada esmeralda los observaba con dolor desde afuera.

–Este... eres una chica muy agradable, pero yo…– dijo Seiya quitándose a Mina por fin.

–No digas más, me imagino lo que sigue– lo interrumpió.

–Lo siento– se disculpó Seiya.

Ella apretó los puños, tratando de contener las lágrimas.

–Pero tengo que decirlo, fuiste la novia de mi hermano y amiga de la mujer que amo, ¿no crees que sería algo inapropiado?

– La pobre de Rei en Tokio de Cristal, cuando murió Serenity, quiso acercarse al rey, pero él la rechazo, tu morías de amor también por ella ¡Por qué ella tuvo que tener a los mejores! – grito la rubia.

–¡Eso no viene al caso! – reclamo Seiya.

–¡El punto es que yo, nunca puedo tener algo que valga la pena! – chillo Mina.

Se giró para salir corriendo de ahí, pero jamás se imaginó ver a Yaten, tampoco Seiya se lo esperaba, el platinado también tenía unas flores en su mano, las apretaba, y su mano estaba sangrando por las espinas incrustadas, había ido a la Tierra a escondidas para hacer las paces con Mina, y darle una oportunidad a su terminada relación, y a pesar de que estaba molesto con Seiya por tener demasiada cercanía con Mina, nunca se imaginó que ella si hubiera echado raíces en su corazón por su hermano.

–Yaten– susurraron ambos.

Pero antes de que alguno diera un paso, el aventó las flores al suelo y salió huyendo del edificio, y cuando tuvo oportunidad saco su broche de transformación, Seiya lo seguía de lejos.

"No lo hagas", rogo Seiya.

Sabía que se transformaría en Healer, y que iniciaría el viaje interestelar a Kinmoku, y el pelinegro no podría seguirlo, pues se había prometido nunca más convertirse en Fighter, vaya, ni siquiera llevaba el broche con él.

Pero sus ruegos no fueron escuchados, y una estrella fugaz, cruzo la atmosfera de la Tierra.

Fin Flashback

Desde entonces Yaten se ocultó de Seiya, y hasta esa noche lo vio de nuevo.

Corrieron bajos las antorchas de los grandes puentes de Némesis, Yaten se sorprendió cuando Seiya de un salto se interpuso en su camino.

"Tiene demasiada agilidad para no estar transformado", pensó el platinado.

–Para ya…– dijo Seiya agitado– compórtate como el adulto que eres.

–Está bien, suelta de una vez lo que tengas, y déjame solo.

–Yo nunca quise interponerme entre Mina y tú, cuando nos encontraste, a quien realmente quería ver era a Miku.

–¿Miku? ¿Quién es ella?

–Mi novia.

Yaten abrió los ojos sorprendido ante esa declaración.

–¿Tu…tu novia?

–Es una historia no muy larga, vaya hasta yo mismo estoy sorprendido de eso, pero bueno, no estamos hablando de mí, sino de Mina y de ti, supongo que ella creyó que iba tras ella, fue un malentendido, talvez si tengo la culpa…

–No, no es tu culpa– dijo Yaten serio–, ella malinterpreto todo, no me extraña viniendo de ella, pero lo que si me dolió, fue que ella pensara que yo soy poca cosa.

–Nunca menciono eso.

–Pues en otras palabras lo hizo.

Un vientecillo frio meció las coletas de ambos.

–Pero estoy seguro que no piensa así de ti, Yaten…

–Mejor no lo compongas, he decidido ponerle punto final a este sentimiento.

–¿Estás seguro?

–Completamente.

–Creo que sería mejor que hablaras con Mina.

–No tengo ánimos, no aun, y me alegra que no se haya presentado al evento.

–Pero sé que vino a este planeta.

–Es su deber de Sailor, y bueno, yo retomare mis deberes de Sailor, y de "madre", estaré un tiempo en Némesis– suspiro hondamente– Haruka y Michiru, no sé porque, están empeñadas en estar aquí, Lucero me necesita, ese par de locas no son la figura materna que mi hija necesita.

–Yo también estaré un tiempo por aquí, solo espero no ser una mala compañía para ti.

Yaten extendió su mano.

–Hermano, no quiero estar alejado de ti, ya no, te necesito más que nunca.

Seiya correspondió con un fuerte apretón.

–No te pongas sentimental, o me harás llorar– dijo el pelinegro.

–¿Quién va a llorar y por qué? – pregunto el rey Terius apareciendo con Taiki.

–En unos minutos, comenzara la cena, debemos entrar– anuncio el castaño.

–¡Muero de hambre! – exclamo Seiya.

–¡Yo también! – le hizo segunda Yaten, sonriente.

"Eso es hermano, levántate, continua, yo te apoyare", pensó Seiya.

–¿Y estos? – cuestiono Taiki.

Ambos abrazaron al castaño.

–No te pongas celoso Tai– dijo Seiya poniendo a su hermano ruborizado, y miro a Terius– ¿usted también quiere un abrazo, majestad?

–No gracias, no quiero que se me contagie ese aire demasiado fraternal– dijo señalándolos–, no vaya a creer alguna chica interesada en mí que soy rarito.

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Los cuatro caminaron hacia el gran salón, pronto alcanzaron a Endimión y Ami, apenas estaban abriendo las puertas del enorme comedor donde se celebraría la cena, cuando unos globos multicolor salieron del interior.

–¿Globos? – pregunto Seiya en voz alta.

No solo eso, serpentinas, y unos sirvientes del palacio, en las esquinas del gran comedor, explotaron unos disparadores de confeti, además, en las mesas no estaban los esperados cubiertos.

–¿Con que vamos a comer? – susurro Yaten a Taiki.

Era una puesta muy peculiar como cena, más que lucir como una cena de la realeza, parecía una fiesta infantil de la Tierra.

En la mesa principal se encontraba Diamante y a su derecha estaba Serena, a su izquierda Zafiro, Lita y el General Fanel, al lado de Serena se encontraba un lugar vacío, y después Haruka, Michiru y Kaitou.

–Queridos invitados, de todos los confines de la Galaxia– dijo el rey Diamante solemne, con los brazos extendidos– nuevamente les digo; me siento muy agradecido por su visita, y aprovecho el momento para presentarles a una persona muy especial para mí: Lady Perla Black– Serena se sonroso– ella insistió en ayudarme con la preparación de la cena, y todo lo colorido que ven, y la falta de cubiertos– "más que nada porque ella aún se confunde en cual es para la ensalada o el postre"– es una cortesía de su parte, siéntanse en confianza para comer con libertad, como si regresaran a una época de su niñez, es el deseo de ella, que disfruten la velada.

Todos aplaudieron, y esperaron pacientes a que les asignaran un lugar en el comedor, Endimión y Terius por supuesto con la mayoría de reyes y príncipes, tuvieron un lugar en la mesa principal, pero más de uno se preguntó, incluyendo al implicado: ¿por qué Seiya Kou?, simple embajador sin título aristocrático, fue asignado al lado de Lady Black, por supuesto, eso era obra de Haruka y Michiru.

Está por demás decir que más de uno sintió envidia por el lugar de Seiya.

Al sentir la cercana presencia del pelinegro, Serena se mordió el labio, nerviosa.

–Buenas noches– dijo Seiya sentándose.

Ella simplemente asintió sonrojada sin decir palabra, Haruka estaba atenta a eso, a pesar de haberse visto asediada por el General Fanel y las protestas silenciosas de Michiru por no lograr alejar al resbaloso hombre, siempre estuvo pendiente de su antigua princesa.

–Supongo que nadie los ha presentado con propiedad– dijo la regente de Uranus a Seiya.

–Así es– respondió con una mirada coqueta hacia Serena.

"Este hombre, me pone, demasiado nerviosa, y un poco melancólica, ¿Por qué será?"

–Lady Black, es un placer para mi presentarle al embajador Seiya Kou de Kinmoku.

–Un placer conocerle– dijo Serena sin mirarle.

Seiya le tomo la mano temblorosa, y deposito un beso en ella.

Diamante molesto alzo una ceja, pero sabía que no debía protestar, Zafiro sintió pena por su él, ya que realmente estaba encariñado con Serena, pero ella solo lo veía como un hermano.

Serena levanto el rostro, la mirada gris y azul se conectaron, como buscando desnudar el alma del otro, Seiya ya había soltado su mano, y ella aun sentía su calor emanando de la piel.

"Seiya Kou, Seiya Kou"

El nombre retumbo en la cabeza de Serena, se levantó de la mesa, excusando que necesitaba aire.

Seiya también estaba anonadado por el simple contacto, y se sorprendió por su abrupta retirada.

Serena salió al balcón más cercano, Haruka no tardó en aparecerse a su lado.

–Perla, ¿estás bien?

Como odiaba Haruka no poder llamarla por su nombre.

–Si claro, solo que, creo que ha sido demasiado ajetreo para mí, quisiera irme a mi cuarto enseguida.

–Si estás muy mal, le diré a Kaitou que te escolte a tu habitación.

–No, ya mismo regreso al comedor.

–Entonces regresemos juntas, claro si es que en realidad quieres.

–Sí, sí, regresemos, no quiero poner en mal el nombre de Némesis, ahora que estamos retomando relaciones diplomáticas con varios planetas.

"Me esforzare, enserio que lo hare, no sé, si Seiya Kou sea parte de mi pasado, lo intentare averiguar, aunque supongo que si así fuera, él me hubiera reconocido", pensó tristemente.

–Así me gusta–dijo Haruka feliz– "menos mal, espero que ahora si lo recuerde, por su bien"– pensó la rubia.

De regreso al comedor Serena rememoro como decidió dibujar a Seiya.

FlashBack

–¿Que estas dibujando? – pregunto Diamante intentando ver el cuaderno de Serena.

Ella estaba sentada en su habitación, se sonrojo y escondió con los brazos su dibujo.

–¡Nada, nada!

–¿Puedo verlo?

–No, porque quedo muy feo.

–Tu siempre me enseñas tus dibujos, aunque sean horribles.

Como Serena era muy callada al principio de su pérdida de memoria, comenzó a dibujar, a veces cosas de su pasado sin saberlo, bueno solo ella podría interpretarlos, pues en verdad dibujaba peor que niña de tres años.

–Que malo eres, ahora menos te lo mostrare– dijo molesta.

–Está bien, pero se me hace raro.

El dibujo era de Seiya o un intento de él, era un circulo como cabeza, palitos de brazos y piernas, y una línea curva, a modo de su cabello.

–Si quieres dibujar mejor, podría decirle a Kaitou que te enseñe, él es bueno en eso.

–¿Enserio? – dijo ella animada, ante la expectativa de dibujar con exactitud a Seiya– ¡Kaitou es un chico sorprendente! ¡Sabe muchas cosas!

–No le digas eso, o lo apenaras.

–¡Lo sé! Solo espero no aburrirlo, ya tiene suficiente con seguirme a todas partes, aunque ya no es necesario que me cuide tanto.

Y así comenzó sus clases de dibujo, era tanta su fascinación por el rostro de Seiya, que muy pronto logro mejorar.

Fin de Flashback

Serena estaba de regreso, al lado de Seiya, con la vergüenza de estar obsesionada con su rostro.

–¿Se encuentra mejor?– pregunto Seiya con una genuina preocupación.

–Si gracias, bueno comamos– contesto a medio sonreír.

En otras ocasiones ella hubiera devorado los pastelillos y demás golosinas en la mesa, pero ahora, simplemente estaba cohibida por la presencia del hombre kinmokiano.

Por su parte, el apetito voraz de Seiya también estaba disminuido, sentía una gran necesidad de volver a tocar la mano de Lady Black.

"Soy el peor novio", pensó, tratándose de concentrarse en el pastel que degustaba en ese momento.

Lejos de todo ese festejo, encerrada en su habitación se encontraba Mina, no tenía ganas de cenar, y estaba recostada en la cama.

"Yaten, perdóname"

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La cena termino felizmente, Serena intento huir lo más pronto de ahí, pero Diamante la detuvo.

–Perla.

Seiya tomo nota de la familiaridad con la que trataba Diamante a Lady Black, y se molestó.

–Mañana estaré ocupado con unos asuntos, ¿podrías mostrarle el reino al embajador Kou?

Ella dudo unos segundos en contestar, por un lado, ansiaba estar cerca de Seiya, pero, por otra parte, su compañía le dolía, no entendía que ese dolor provenía de lo más profundo de su corazón, no reconocer a la persona más importante de su existencia, era terrible y doloroso, pero simplemente no comprendía porque tenía ganas de llorar y de reír a partes igual, tan solo por mirar el hermoso rostro de Seiya.

–Por supuesto– contesto dándole la espalda, y se retiró con Kaitou del gran comedor.

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En Kinmoku, un chico de lentes leía un libro recargado en un árbol, de pronto se desmayó, Yukito dejó caer el libro a las hojas secas, y unas enormes alas lo envolvieron, dando paso a su transformación en el ángel Yue, desapareciendo del lugar.

Sailor Plut estaba dando vueltas, enfrente de las destruidas puertas del tiempo, cuando Yue apareció enfrente de ella.

–Guardiana del tiempo, ya no es necesario que estés aquí, no hay más que custodiar.

–¿Quién eres?

–Soy quien destruyo las puertas.

–¿Por qué?

–Tú lo sabes, ya no son necesarias, nadie vendrá del futuro o del pasado, nunca más, y más que nada, para que no fueran usadas por Sailor Caos.

–Entiendo, pero… ¿Quién eres tú?

–Soy el que te asigno este castigo, el velar solitaria un lugar frio, sin vida.

–¿Castigo? ¡De que hablas! – exclamo Plut levantando su báculo con esfera de granate.

Yue comenzó a desvanecerse, volviéndose cada vez más transparente.

–Tal vez…algún día lo sepas, o tal vez nunca, ahora vuelve con tus compañeras, muy pronto tendrán problemas.

Con esas palabras en el ambiente, la dejo sola, y confundida.


Comentarios.

Pues no sé por donde empezar, mmmm, ya no espero mas un baby, y estoy triste, pero el hacer lo que me gusta y los días al pasar, y todo lo que tengo, me dan la alegría para seguir, vaya cada vez que mencionaba en el capi eso de seguir adelante me sentí super identificada. Y es tan extraño que pasara eso justo en el último día del año, pero bueno…ya no hablare de esto.

Pasando a cosas más ¿agradables? Pues aquí con la noticia de que ¡Seiya tiene novia! Me pregunto como y cuando se enterará Serena, ¿le afectará?

El misterio de que se traían Yaten-Seiya fue resuelto, algo breve, pero enorme, y ahora siento pena por Mina, y solo es el comienzo de su sufrimiento (de nuevo)

Por las dos cosas anteriores, este capítulo se llamó Error, errores los cometieron Mina y Seiya, tendrán que asumir las futuras consecuencias.

Les sugiero que dejen en alguna parte de su cabeza eso que le dijo Yue a Plut, es parte de ese pasado oculto de Seiya y Serena que nadie sabe, por el momento.

Aunque Zagato, Kamui y Analis estuvieron ausentes, pronto regresaran, los malos ya harán su aparición.

Y bueno por fin tuvieron más acercamiento Serena y Seiya, y mucho más en el siguiente capi, pues darán un paseo por Némesis.

No piensen mal de Seiya, yo aun estando super enamorada de mi chico, he visto con ojos pispiretos a otras personas, pero nunca de los nunca he sido infiel, y bueno, Seiya no esta enamorado de Miku, pero es un caballero y no creo que le juegue chueco, ¿o si les gustaría?

Y ahora respondiendo algunos reviews pendientes:

rogue85, tus preguntas son todas afirmativas, bueno también pienso que esa situación extraña Yanit-Yaten-Haruka es un kilombo, jejeje, vaya, esa escena en la tumba, ahora me dio tanto pesar (shu shu fuera depresión) me quedare con lo alegre, eso del cocholate fue tierno, ¿verdad?

Noriko aino Kino, pues claro que se quieren, aunque ninguno sepa quien es el otro, es un gran problema, y peor ahora con Miku, y Diamante también anda esperando su oportunidad.

lizbeth vara, Si por fin ya están cerca, y se van a reconocer mas en el siguiente capi, esperaba hacerlo aquí, pero se fundio mi foco de la imaginación, por el momento.

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Espero que te haya gustado este capi, y espero pronto terminar esta historia, pero no me apresurare, quiero darle un buen final.

Éxito y felicidad en el 2016

Att. Kamisumi Shirohoshi.

pd. En Facebook puedes encontrar como van mis avances, dramas de la vida real, y demás asuntillos de mi interés, y varias veces doi spoilers del siguiente capitulo, ahora si bye.