Disclaimer: Los personajes son de Naoko Takeuchi, yo solo escribo por diversión.

Revise la mitad, pero creo que si quedo decente, ¡bueno a leer!


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.*. Acepto .*.

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–¡No creo poder comerme otro pedazo!– exclamo Serena acariciándose el abdomen.

–Yo estoy satisfecha– dijo Miku, poniendo la cuchara en la mesa– ¡casi acabamos con la pastelería y no sabemos nuestro nombre! – se llevó una mano a la boca– pero– "No puedo decirle quien soy, ¿y si me pide un autógrafo?, ¿Qué tal se pone loca de alegría?, inventare un nombre"– ¿Cómo te llamas?

–Perla, ¿y tú?

–Miku.

"¡Ay no, solita me descubrí!"

–Mucho gusto, lindo nombre– dijo Serena sin darle importancia a la preocupación de Miku–, por cierto, me gustan tus coletas, aunque siento que les falta algo, no se un toque- "Unos odangos, tal vez."

"Vaya, no me reconoció", pensó Miku, "Que mal, aún no soy tan famosa"

–Tu cabello es larguísimo, como el mío o más, si tanto te gustan, seguro podrías intentar peinarte igual– propuso Miku

–¿Me quedaría?

Miku asintió.

–Sabes nunca te había visto por aquí, ¿eres nueva en la ciudad?

–Vengo de paseo, es la primera vez que estoy en la tierra.

–¡¿Eres de otro planeta?!

–Si.

–¡Increíble!, sabes, mi novio también es de otro planeta, muy guapo, por cierto.

–¡Bien por ti! – exclamo Serena comiendo otro bocado de pastel.

–Seguro también tienes novio.

Serena se quedó pensativa, en realidad deseaba tener novio, y que ese novio fuera Seiya Kou.

–Uy, una llamada, es mi novio, dame un minuto.

Justo en ese momento Serena recibía un mensaje.

"¡Es Kaitou, me va a regañar!"

Se despidió con un movimiento de mano y salió disparada del lugar.

–Seiya, espera un momento– Miku se apresuró tras Serena con el celular pegado a la oreja, pero ella simplemente había desaparecido– no, no pasa nada, es que estaba platicando con una chica muy agradable, pero se fue, me conto que es de otro planeta, pero ya no supe de cual– regreso al interior de la cafetería– ¡ay no! – se tocó la frente con la mano– ¿estas cerca? Es que no tengo para pagar, y la chica que me acompañaba no dejo dinero, si aquí te espero.

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Haruka se encontraba en la amplísima biblioteca del palacio de Endimión, buscaba un libro que leer, algo en que entretenerse, deseaba que el tiempo pasara rápido y llegara su boda con Yaten, pues seguía molesta con Michiru, se preguntaba si la aguamarina ya se había enterado de su plan. Incluso Serena no sabía sobre el asunto, era un encanto, pero malísima para guardar secretos.

"Seguramente cabeza de bombón se molestará, pero me perdonara, ella es así…"

Siguió revisando los libros, estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no percibió cuando Michiru llego a su lado, y tomaron el mismo libro sin proponérselo.

–Puedes quedártelo– dijo Haruka poniendo sus manos en los bolsillos del pantalón– buscare otra lectura.

Michiru le dio una mirada inquisitiva, mientras Haruka se giraba para retirarse de la biblioteca.

–¿No buscaras otro libro?

–Creo que – contesto dándole la espalda–ya no tengo ganas de leer, permiso.

La chica de los mares no deseaba que se fuera, estaban cerca, pero tan lejanas.

–¿Has hablado con Rei? – pregunto la aguamarina.

–No, aun no la perdono.

–¿Por qué?

–Haber, dime, ¿ya no estas molesta con Rei?

Un minuto de silencio, Michiru no contesto.

–He ahí la respuesta– concluyo Haruka– si no hay algo realmente importante que tengas que decirme, me retiro.

Michiru lanzo un suspiro triste.

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Seiya llego muy rápido a la cafetería, pago y salió con Miku del brazo.

–Me salvaste, nunca se me había olvidado traer dinero, con eso de que pronto habrán unos premios de música importantes, pues...estoy hecha un lio.

–Vámonos– dijo Seiya con una sonrisa– a cualquiera le puede pasar.

Ambos se subieron al deportivo plateado. Miku platico sobre las grandiosas ventas de su música, y cuando por fin se calló, Seiya le soltó una noticia.

–Estas invitada a la boda de Yat…mi prima Yanit.

–¡Una boda! ¡Genial!

Ella se recargo ensoñadora en su hombro.

–Una boda– susurro Miku.

Seiya se tensó ante la imagen de casarse con ella, y se sintió de lo peor.

Mientras los edificios pasaban como borrones por la ventana del auto, Seiya pensó: ¿porque se había hecho novio de Miku? Si no la amaba, era cierto que le atraía su carácter alegré, era una chica guapa, también era una ferviente cantante, era dulce, y Seiya podría enumerar el sin fin de virtudes que Miku tenía, pero simplemente en esas escasas semanas de noviazgo no había sentido un "clic", y la peor parte del asunto: sus pensamientos constantemente vagaban a la imagen de Perla Black.

"¿Cómo se encontrará ella? "

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–¡Por favor no vuelvas a irte así! – exclamo Kaitou, al lado se encontraba Haruka y Diamante.

–Lo siento es que tenía curiosidad por conocer el lugar, ¡lo siento!

–No seas tan duro con ella–hablo Haruka, irónicamente siendo siempre tan estricta – ya lo entendió, pero tú tienes la culpa– le dijo a Kaitou– mira que no informarme que ella estaba desaparecida.

Kaitou bufo por lo bajo, el solo servía al príncipe Diamante, no tenía por qué reportar todo a la rubia.

–No lo volveré hacer, palabra de niña buena.

Pero Serena no sabía que lo volvería a hacer, y muy pronto.

–Ya pasearemos– comento Diamante.

–¡Yupi! - salto gustosa.

Haruka sonrió, pero se ensombreció para lo que seguía, una de las ultimas platicas civilizadas con Michiru fue sobre Rei, Mina y Ami; que se les permitiera acercarse a Serena, eran las únicas que no habían tenido contacto con ella en esos años, y dada las circunstancias empezarían por Rei, solo esperaba que Lita la convenciera de recibirla, por supuesto sin decirle su verdadera identidad.

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Miku se encontraba en una oficina con Mina, estaban viendo los diseños de vestidos, para la entrega de premios– Analis estaba apuntada a ir, pues deseaba verificar que Miku era Sailor Cosmos, como era la novia de Seiya, suponía que debía ser– todos esos vestidos eran diseños de Mina, bastante alocados, incluso uno estaba diseñado con globos y confeti.

–No se Mina, creo que son demasiado futuristas– replico la chica de coletas verde azuladas.

–Pues estamos en el futuro señorita.

–Hablas como si vinieras de una época antigua.

"Si supieras"

–Pues mis diseños te harán sobresaltar, por si no ganas, que estoy segura que sí, pero si no ganas, pues la prensa tendrá de que hablar, empezando por tu atuendo.

–Como Seiya me acompañará, ya tendrá con eso la prensa, "S.K. y Miku, la pareja de cantantes más perfecta de la galaxia"– dijo Miku soltando unas hojas en el escritorio.

"Seiya, ¿Cómo pude equivocar las señales?, enserio que estúpida fui", pensó la rubia.

–Esa publicidad será genial, pero enserio ponte uno de mis diseños– dijo Mina con ojos que ganarían el premio a la ternura.

–Por cierto ¿Con quién iras Mina?

La rubia se tensó, no había pensado en eso.

–Es una sorpresa– respondió Mina nerviosa.

"Sorpresa será que vaya con alguien, no tengo ni un amigo sincero a la mano, y seria patético que lleve alguien del trabajo."

–¡Dime quien! ¡Ah! ¿y puedo invitar a alguien?

–¿Otro enamorado?

–¡Cómo crees! Solo tengo ojos para Seiya, pero hoy conocí una chica muy agradable, ¡Y viene de otro planeta!

–¿De qué planeta? – pregunto Mina mostrándose interesada.

–Pues no sé, pero sería cool llevar alienígenas conmigo, eso sería mucha publicidad.

–Niña, aprendes rápido el negocio, pues invítala, pero esta noche es el evento, ¿crees que pueda?

–¡Seguro!

–Pues dile que vaya presentable.

Miku le envió un mensaje a Serena, comentándole de un evento.

Serena tenía su barbilla recargada en el barandal de mármol, que estaba en el balcón de su habitación.

–¿Cuándo saldremos a pasear? – le pregunto a Kai.

–Cuando Diamante y Zafiro puedan acompañarnos, tienen unos asuntos que resolver.

Esos asuntos eran concernientes a la batalla que se había desatado entre Némesis y el sistema solar.

Diamante no había regresado a la Tierra o Luna desde la supuesta muerte de Serena, y ahora buscaba la manera de resarcir el daño provocado por esa batalla, aunque sabía que las vidas eran imposibles de compensar con algo, Endimión le había dicho en sus reuniones, que había cierto rencor aun en los habitantes por ese hecho, y los nemukianos no eran bien vistos, agradecía que hubiera accedido a llegar anónimamente, sin ser recibido por el protocolo apropiado.

Serena ajena a todo eso, se aburría en su habitación, ese era el motivo por el que no podía salir a pasear libremente, la marca de la luna negra en su frente. Era su peor accesorio en ese momento.

Pero cuando recibió la invitación electrónica de Miku, no dudo en asistir, su naturaleza era curiosa, ella quería escuchar música de ese planeta, tenía una necesidad enorme de ello, y no sabía porque. Por supuesto a diferencia de su vida pasada, la música de Seiya la tenía tatuada en su memoria auditiva, muy en lo profundo de su ser, pues aun no recordaba.

"Tendré que vestirme sin ninguna ayuda, Kaitou tiene buen gusto, lástima que no le puedo decir que me iré"

Pensó Serena entre sonrisas traviesas. Entre su equipaje encontró un vestido sencillo pero a la vez juvenil, pues no estaba largo, le llegaba a las rodillas, era un atuendo bicolor, negro de falda y rojo arriba, con un escote modesto, pero que dejaba ver el cuerpo de mujer que ahora tenía, lucia sensual y con un toque de inocencia. Se tocó la media luna en su frente y se le ocurrió la gran idea de ponerse corrector y maquillaje, hasta que logro ocultarlo bien.

"¡Lista para la diversión!"

Lejos de ahí Mina también se alistaba para el evento, ella misma se había diseñado su vestido, uno mini de color blanco con toques de holanes negros, por cierto, muy atrevido, pues mostraba un escote generoso y dejaba ver sus largas piernas en todo su esplendor, su habitual moño rojo lo cambio por uno oscuro, como si de un luto se tratara. Por tercera vez se admiró en el espejo.

"¡Estoy increíble! Mundo del espectáculo allá voy, me verán brillar más que cualquier estrella, ojalá Artemis se encontrara libre, el no dudaría en acompañarme, lastima…"

Artemis se encontraba con Luna en el mundo de Ilusión, buscando desesperadamente los cristales de Cosmos, ellos sabían que el enemigo no tardaría en aparecer, y como Lita, Rei y Michiru ya no tenían sus poderes de Sailors, necesitaban toda la magia a su favor.

"Talvez hubiera sido mejor que también fuera a Ilusión, desde que Seiya me rechazo y Yaten me mando a volar, me siento tan sola, por lo menos no me he topado con Motoki, nada mas eso me faltaba, que me restregara su hijo y su esposita, pero yo, yo les demostrare a todos quien es Mina Aino."

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Como todo evento importante y glamuroso, una alfombra roja recibió a las celebridades del mundo musical de Tokio de Cristal. Seiya llego con Miku en una limousine, los flashes de los reporteros los hubieran cegado, pero ambos ya estaban acostumbrados a eso, Miku vestía de cuero negro, con su habitual minifalda, Seiya lucia muy juvenil de negro y una camisa roja. Por su puesto aun tenia fans, y por un momento eclipso a Miku en la entrada. Pero ella no le importo, al contrario, se sentía orgullosa ir del brazo de Seiya.

La premiación comenzó sin ninguna novedad, los artistas en medio de aplausos y flashazos subían al escenario por su premio, Miku estaba tomada de la mano de Seiya, muriéndose de la angustia porque llegara su nominación, Mina se encontraba sentada a su lado, orgullosa de su pupila.

Serena llego cuando ya habían cerrado la puerta, porque tuvo que esperar a que Kaitou dejara de vigilarla, se fingió la dormida y solo así logro salir de su habitación, su vestido se arrugo levemente, pero, aun así, lucia preciosa. Seiya giro su cabeza hasta la parte de atrás donde Serena se encontraba parada, buscando donde sentarse, pero al sentir la mirada penetrante de Seiya, Serena tuvo la necesidad de salir corriendo del lugar, justo en ese momento llegó el turno de la categoría a la cantante revelación, el nombre de Miku sonó entre los nominados, y por supuesto gano, de un brinco se paró y camino alegremente al escenario.

–¡Estoy muy emocionada, no sé, vaya, me siento en un sueño!

Exclamo recibiendo el premio de manos de la presentadora. Mina sonrió satisfecha. Miku respiro con fuerza para tranquilizarse, pues unas lágrimas luchaban por salir. La gente no dejaba de aplaudir.

–Antes que nada, quiero agradecer a mi manager, amiga, que digo amiga casi hermana, Mina Aino, quien confió en mi– el auditorio se quedó en silencio para escucharla, pues las palabras apenas le salían– por supuesto a la persona especial que fue mi inspiración: Seiya Ko…

Y apenas se dio cuenta, asombrada, junto con Mina y todos los demás que el nombrado no estaba en su lugar.

Analis también se impactó, pues tampoco se había dado cuenta en que momento Seiya dejo su asiento.

"No voy a actuar hasta que regrese, y vea como trato a su querida novia."

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Serena buscaba algún lugar donde no hubiera personas, para desaparecerse del lugar, el elevador se le antojo lo indicado, pues personas del staff del programa iban y venían en el amplio pasillo, entro al elevador, pero no lo hizo sola, Seiya la acompaño.

–¿Qué haces aquí?

No fue una pregunta hostil, pero si seria, Seiya apenas recién había podido quitarla "un poco" de sus pensamientos y Serena se le presentaba vestida tan sexy, hermosa.

–Me invitaron. No tienes que enojarte por ello.

Seiya hizo una fina con sus labios, tomo aire para sus pulmones y calmarse.

–No estoy enojado, solo que es inesperado verte aquí.

El elevador se detuvo y ambos salieron, el sitio estaba solo.

–Imaginé que estarías aquí, supe que una comitiva de Némesis había llegado.

Seiya la miraba con profundidad, deleitándose en sus cabellos sueltos, y sus labios pequeños y apetecibles.

–Sí, no he salido mucho, conocí a una chica, y me invito al evento, y me alegro por ello, quería verte.

El corazón de ambos palpitaba aceleradamente, sonrosando sus mejillas.

–Mi novia está aquí– soltó Seiya sin más, quería a Lady Black era cierto, pero tampoco deseaba comportarse como un canalla y desecharla como si de un pañuelo se tratara, necesitaba un momento adecuado para ver que haría con esa marea de sentimientos, y tratar de dañar lo menos posible a Miku, y por supuesto también a Serena– será mejor no hablar de eso…

–¡Pero yo si quiero! Es más…– dijo ya tranquila apretando el pequeño bolso negro que llevaba en la mano– tu nunca me dijiste que no me quisieras, o que te disgustara, quiero que me digas que no te gusto, que no te importo.

La vulnerabilidad de Lady Black provocaba una tentación para Seiya, solo deseaba abrazarla y besarla hasta comerse sus labios, pero no podía, él era un caballero, apretó sus puños, impotente.

–Estoy comprometido.

Seiya no deseaba delatarse, porque si la verdad salía de sus labios, no sabía que haría a continuación, o más bien, ¡si sabía!

–¡Eso ya me lo dijiste, pero quiero saber lo otro!

Pero la respuesta ya no llego, pues los gritos y estruendos del auditorio resonaron desde abajo, Analis finalmente no pudo esperar a actuar.

–Quédate aquí, me moriría si algo te pasara– dijo Seiya apretándole los hombros a la que creía Lady Black– quédate aquí.

Y Seiya entro al elevador.

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Cuando Seiya quiso entrar al auditorio, una oleada de gente corriendo lo empujo, haciendo su avance complicado, en el centro del escenario se encontraba Sailor Venus con el cuerpo congelado, apenas la coronilla de su cabeza lograba verse, Miku estaba frente de la atacante.

–¡¿Analis eres tú?!– exclamo Seiya interponiéndose entre su novia y la mencionada, apenas logro reconocerla, pues su nuevo peinado de trenzas, cabello castaño y atuendo estrafalario la hacían ver como alguien muy diferente– ¿Qué has hecho? – pregunto mirando a Venus congelada– ¿Por qué?

–Hola querido, vine de paseo a encontrarme con Sailor Cosmos– contesto apuntando a Miku.

–¡No sé de lo que habla esa loca! – exclamo Miku pegándose a la espalda de Seiya.

–¡Hazte la que no sabe! – apunto con sus brazaletes hacia ellos, y una enorme cantidad de hielo salió disparada, Seiya giro asombrosamente sobre su cabeza, junto con Miku– ¡Oh, sí que eres hábil!

–¡Ella no es Sailor Cosmos! – exclamo Seiya poniéndose en guardia nuevamente – "tengo que proteger a Miku, aunque sea como un humano normal"– ¿Quién te dio ese poder?

–Un amigo– contesto Analis con burla– lanzando unos picos de hielo, esperaba lastimar a Seiya, pero en cambio este se defendió con dos cuchillas, haciendo pedazos las estacas heladas– vaya sí que me sorprendes, pero veamos que haces con esto– Analis lanzo hacia la pareja una especie de bomba de humo, pero cuando esta se disipo, pudieron ver que se había creado una araña de hielo– me pregunto si tus cuchillitos podrán hacer algo.

–¡No esta solo! – exclamo Maker al lado de Mercury, Seiya sonrió aliviado pues en el auditorio todavía había personas, varias congeladas, que necesitaban ser salvadas, Miku se asustó con semejante arácnido y cayo desmayada en sus brazos.

–Maker intenta rescatar a esas personas, antes de que mueran por congelamiento– ella asintió ante la orden de Mercury y corrió a auxiliar a las personas, pero desgraciadamente no pudo hacer nada, si intentaba romper el hielo, corría el riesgo de lastimar a los congelados.

–Esto es un lio– comento Healer apareciendo.

Analis saco otra bomba y dos arácnidos más aparecieron, pues no se esperaba tal comitiva.

Healer intento romper el hielo de Venus, pero al parecer solo el fuego podría hacerlo.

–Sería buena idea que estuviera Mars con nosotros– comento Uranus apareciendo– ¡Tierra Tiembla!

Y elimino a una araña que iba contra Healer, pues estaba distraída tratando de ayudar a Venus.

–Gracias– murmuro Healer.

–De nada– contesto Uranus– no quiero quedarme viuda antes de tiempo.

–Eres…– pero ya no termino la frase Healer.

–Veamos, les propongo algo, entréguenme a Sailor Cosmos y todos contentos– propuso Analis con dos arañas flanqueándola, ya eran cinco monstruos en total– o verán a su compañera y esa pobre gente morir de hipotermia.

Seiya apretó a Miku, Uranus entendió todo el asunto.

"Así que piensan que esa pobre chica es Serena. Pero mejor para nosotras."

–¡Pero ella no es Sailor Cosmos! – insistió Seiya tratando de razonar con la castaña.

Analis acaricio sus trenzas, pensando en que podría ser verdad, pues la chica no mostro ningún tipo de poder.

–Pues si ella no es Cosmos, que lastima por todas estas personas ¡morirán!

–¡Fuego de Marte…enciéndete!

Las llamas atravesaron el hielo que cubría a Venus, Healer la atrapo para que no cayera al suelo, todos miraron atónitos a quien había invocado ese poder, era Serena, la media luna de su frente estaba expuesta y titilante.

–¿Tú quién eres? – dijo Analis apuntando hacia Serena, pero ella no contesto, pues lanzo más fuego, el suficiente para descongelar a las otras personas, Seiya no daba crédito a lo que presenciaba, de hecho nadie, solo Uranus sabia esa nueva cualidad y otras de la platinada Lady Black.

–Soy una chica que no soporta que echen a perder tan lindos eventos de música, y era mi primer evento– dijo Serena con un puchero.

–¡Y yo odio a las entrometidas! – Analis la ataco, pero Serena contrataco con un trueno de Júpiter, lanzándola lejos del escenario.

Por supuesto, no era de asombrarse ese despliegue de poder, Serena era Sailor Cosmos, con tres cristales por fin unidos en su interior, podía tener todos los poderes de Sailor que se le antojaran.

Entre el asombro, Uranus y las demás Sailors comenzaron a destruir a las arañas de hielo, Seiya no tuvo de otra que ponerse a resguardo, con Miku en brazos, pues el enemigo quería lastimarla, definitivamente no la podía dejar por ahí y luchar también, se sintió inútil.

Cuando las chicas eliminaron al último arácnido y Analis se esfumo, apareció Diamante con Kaitou, ambos corrieron hacia Serena.

–¿Perla, estas bien? – preguntaron al unísono, pero ella no respondió, pues la imagen de Seiya abrazando a Miku la tenía mal.

"Así que precisamente esa chica tan linda y tierna es su novia."

–Eres una inconsciente, mira que irte sin avisar– la regaño Diamante.

–Pero gracias a ella las personas se salvaron, incluyendo a Venus– comento Mercury acercándose a su compañera– nosotros detectamos actividad extraña y llegamos, pero no podíamos hacer nada por ayudar a descongelarlos, no seas duro con ella.

Diamante miro seriamente a Uranus, como preguntándose que debían hacer, Serena se había expuesto, y era tan solo una parte de su poder, ambos se mostraron preocupados de que el enemigo dedujera quien era ella.

–Está bien– dijo Diamante– pero vayamos a otro lugar.

Pues varios paramédicos ingresaron al auditorio para ayudar a los descongelados.

Una vez, con más privacidad, quisieron dialogar, incluso llegaron Terius y Endimión.

–Así que Analis se ha vuelto nuestra enemiga– dijo Terius triste, sintiéndose culpable por ello.

Miku por fin despertó, y la primera persona que llamo su atención fue Serena, se bajó de los brazos de Seiya para saludarla, como si no hubiera estado en peligro de muerte.

–¿Viste esas arañotas?

–¿Ustedes se conocen? – pregunto Seiya.

–Sí, ella me invito– contesto Serena evadiendo su mirada.

–¡Sailors, si existen! – exclamo Miku señalándolas, muy emocionada.

Venus estaba tan interesada en Serena, que no percibió la mirada intensa que le proporciono Kaitou.

Uranus camino rápidamente a Miku y le dio un leve golpe en la cabeza. Seiya se le fue encima, pero lo detuvieron Maker y Healer.

–Ella no debe enterarse de nuestros asuntos– dijo Uranus sin tono de disculpa.

Seiya tuvo que cargar nuevamente a Miku.

–Eres una salvaje– siseo el pelinegro.

–¿No me digas que viniste siguiéndolo? – pregunto Diamante a Serena, y miro retadoramente a Seiya.

–Ya entendí todo– comento Venus apoyada en Mercury para estar de pie, pues aun sentía el cuerpo entumecido. Y dado su estado sentimental, Mina saco todo su veneno, verterlo sobre Serena le resulto ideal – Perla, ¿es tu nombre cierto? – Serena asintió levemente– Tú estas enamorada de Seiya, y te hiciste pasar por amiga de Miku para acercarte, y alejarla de él, ¡bravo eres buena!

–Pero no fue así– murmuro Serena, Seiya tuvo que reconocer que la situación estaba demasiado extraña, no sabía cómo defender a Lady Black.

–Claro no fue así, pero fíjate, por tu culpa Seiya no estuvo cuando Miku recibió su premio– se giró para ver al pelinegro– hubieras visto su cara, estuvo a punto de quebrarse en el escenario al no verte, al no estar para ella en ese momento tan especial– Seiya agacho la cabeza, se sintió culpable– sino hubiera sido porque yo estaba cerca, quien sabe que le hubiera pasado a Miku, como soy una Sailor resisto más que el humano promedio, ella seguramente ya estaría muerta, tal vez, aquí aun siga el enemigo…

–¡Ya cállate! – le ordeno Uranus.

–¿Por qué no me sorprende que la defiendas? Ah, ya se– prosiguió Venus– has estado en Némesis por tres largos años. Todos los nemukianos son unos asesinos, ¿ya olvidaron como invadieron el sistema solar? – miro a Endimión y Mercury– ¡Dos veces! – señalo con su mano – Nada bueno sale de Némesis.

Serena se tocó la media luna negra, encontrándola aterradora.

–Nada bueno sale de Némesis, ¿lo que dijo ella es verdad? – pregunto a Diamante, él se mordió el labio nervioso.

Eso era verdad, y claro Serena lo sabía, ya había escuchado de esos horrores antes, aunque no conocía que el sistema solar fue el atacado, y ahora estaba ahí, encarando esas terribles acusaciones.

Kaitou miro intensamente a Venus, encontrándola conocida, y a la vez lejana.

–A los nemukianos no solo les gusta asesinar y apoderarse de los planetas, sino también de las personas comprometidas, ¿no es verdad Diamante? ¿Por qué no me sorprende las intenciones de Perla?

Venus miro satisfecha los ojos llorosos de Serena, y la cara desencajada de Diamante.

–No sé quién seas– dijo Kaitou– pero estas muy equivocada.

Venus se le quedo mirando, con miedo, con añoranza, y con un sinfín de sensaciones que no logro descifrar, lo veía por primera vez, por primera vez cruzaba palabra con su pasado milenario, que lastima que fue solo para confrontarse, otra vez. Kaitou sintió ganas de correr hacia Venus y abrazarla, pero también de abofetearla por ser tan cruel con su amiga Perla.

–Yo tampoco pienso que Lady Black sea de esa forma– la voz de Seiya apaciguo un poco la tristeza de Serena, aunque no le gusto que se dirigiera a ella con tanta formalidad.

Pero Seiya sostenía y protegía con sus brazos a otra mujer. Serena sintió que no podía más.

–Vámonos– dijo Serena, tomando la mano de Kaitou, asunto que molesto aún más a Venus– por favor…

Como Kaitou no tenía ese poder se dejó llevar por Serena, después de todos eran amigos, y ella necesitaba de un amigo.

–Es verdad lo que has dicho de mi– comento Diamante– sin embargo, Perla es diferente, no tienes idea.

Y desapareció.

–Esto fue incomodo– concluyo Terius.

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Cuando Miku despertó se encontró en el departamento de Mina, junto con Seiya. Mina le conto que Perla provenía del planeta Némesis, ocultándole por supuesto que eran Sailors. Seiya jamás se imaginó la reacción de su tierna novia.

–¡Seiya no te acerques a ella! – exclamo abrazándolo y con lágrimas en los ojos– Dos de mis mejores amigos eran pilotos de combate, y murieron en el ataque de Nemes…– no pudo terminar, su voz se quebró.

–Hazle caso a tu novia, ya no le des más tristezas– comento Venus.

Seiya abrazo a Miku.

"Esto está mal, yo no quiero entristecer más a Miku, pero tampoco deseo alejarme de Perla, cuando la vi nuevamente, sentí que el corazón se me saldría de emoción, me gusta, me gusta mucho Perla, desde…Serena que no sentía algo así, la conozco nada, sin embargo, quiero estar con ella, pero ahora no puedo, si termino con Miku en este momento sería un canalla, pero tampoco puedo seguir al lado de quien no amo. Todo está mal."

Siendo la diosa del amor, Mina noto la duda en el rostro de Seiya, y pensó que tenía que ayudar a Miku, no permitiría que una mujer de Némesis se quedara con Seiya.

"Ya vera esa tal Perla, yo me encargare de que no se salga con la suya."

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Muy lejos de ahí, en la oscuridad de un sótano de piedra.

-señor Zagato- dijo Analis con la rodilla hincada- tal como ordeno, puse a prueba las defensas de las Sailors, aunque no todas combatieron, siguen tan fuertes como suponía.

Zagato se giró, ondeando su negra capa con suavidad.

-¿Y Sailor Cosmos?

-No es la novia de Seiya Kou, nunca mostro poder alguno, es más, se veía sorprendida de todo, como si no conociera el universo Sailor.

-Comprendo, pero estoy seguro que está cerca de él.

-Ahora que lo menciona, hay una mujer proveniente de Némesis, llamada Perla, misteriosa y poderosa.

-Vigílala- ordeno, y en sus manos aparecieron otros brazaletes, que sustituyeron a los creadores de hielo que portaba Analis- esto te dará mucho más poder, para cuando sea el momento.

-¿Cuándo podre vengarme del rey Terius?

-Todo a su tiempo Analis.

Kamui espiaba escondido entre la penumbra.

-Si hay algo que dañe Terius, es ver a las Star Ligths en dificultades, el dolor de sus guardianas es también el de suyo, tal como ha sucedido en generaciones.

-¿Me está proponiendo, también lastimar a Seiya Kou?

Zagato sonrió.

-Pero a Kamui le prometió no tocarlo.

-No tienes que matarlo, solo un buen susto.

-Como diga, preparare mi siguiente movimiento.

Y Analis desapareció, furioso Kamui apretó los puños.

"Zagato cree que nunca despertara Sailor Caos, no sabe que pronto dejara de surtir efecto, el hechizo que la tiene sumergida en un sueño profundo, si llega a incumplir su promesa y lastima a Fighter, vera que soy un enemigo al que se debe temer."

Después de ese pensamiento, también Kamui abandono el oscuro lugar.

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–Cada vez lo haces mejor– alabo Setsuna a Hotaru.

La pequeña de escasos cinco años estaba aprendiendo con ayuda de la mujer del tiempo, a controlar su creciente poder, esta vez había logrado crear un escudo protector para ambas, se encontraban en la habitación de Hotaru. Sus padres viendo lo bien que se llevaban, no dudaron en permitir a Setsuna acercarse a la pequeña, ellos sabían que su hija era especial, y aunque temerosos, no descartaban la posibilidad de permitir a su hija cumplir con su destino de Sailor.

–Yo protegeré a mis padres– declaro Hotaru feliz.

Salió de su habitación para mostrarle su escudo a su madre, Setsuna recibió una llamada de Haruka.

–Así que Serena finalmente mostro parte de sus poderes– comento Setsuna preocupada por la situación– de acuerdo, iré a Tokio de Cristal.

Setsuna se despidió de Hotaru, prometiéndole que se verían.

–Yo también quiero ver a Serena– comento Hotaru en los brazos de su madre.

–Cuando sea el momento, y si tus padres están de acuerdo, iras a verla.

–¡Si!

Con una sonrisa, Setsuna se despidió de Hotaru.

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Mina se había reunido con Rei, Ami y Lita, en la habitación de la regente de Marte.

–¿Ella tiene mi poder? – pregunto Rei incrédula.

–Tal como lo escucharon, Ami es testigo– concluyo Mina– aunque no veo sorprendida a Lita.

–¿Tu confías en Lady Black?, ¿verdad? – pregunto Rei a la castaña.

–Ella es una gran persona, y si, si sabía que ella tenía nuestros poderes, también puede crear el maremoto de Neptuno, Michiru lo sabe. Pero Lady Black es maravillosa, noble, no teman de ella.

–Esa mujer te tiene comiendo de su mano– reprocho Mina a Lita.

–Y tú al parecer tienes el alma envenenada– replico Ami retadoramente – eso de que nada bueno sale de Némesis, fue muy cruel.

–¿Cómo pudiste decir eso?, sabes que Zafiro es mi novio, es el mejor hombre que he conocido.

–¿Enserio chicas? – pregunto Mina furiosa– ¿solo ese es el problema? ¿mis palabras? ¿No les importa que Némesis este tramando una nueva jugada en nuestra contra?

Rei tenía una media mascara, y con el único ojo que tenía, desaprobó el comportamiento de Mina.

–Yo sé de las contra jugadas de Caos– señalo su cara quemada– y no por unos cuantos, vamos a juzgar a todos– "creo que siempre si quiero conocer a Lady Black"– ¿Por qué te comportas así, Mina?

–No puedo con ustedes, me voy, cuando la sensatez vuelva a ustedes me buscan, adiós.

Y Mina salió de la habitación, más dolida de lo que entro.

"Quería hablar con ellas de mis problemas, ese tal Kaitou me inquieta, pero veo que no cuento con mis amigas."

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Haruka se estaba arreglando para su boda con Yaten, finalmente había llegado ese día, Michiru entro sorpresivamente a su habitación y la abrazo por la espalda.

–Así que lo harás, te casaras con otra.

Pero Haruka no respondió, se quedó tiesa, parecía que, si decía una palabra, nuevamente discutiría con Michiru, y no deseaba eso, pero más le dolían a la aguamarina sus actos.

–¿Así terminaremos?

–Tengo que irme, y por favor no interfieras, o vas a entristecer a nuestra hija, está muy ilusionada con esta boda.

Sin más salió del lugar. Michiru comenzó a llorar, nunca se imaginó que Haruka le hiciera eso.

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Yaten aún no se transformaba en Yanit, solo en su habitación veía el vestido de novia, como si se tratara de la cosa más espantosa del universo. Alguien toco su puerta, era Taisha.

–Hermano, si no quieres hacerlo, pues no lo hagas y deja plantada a Haruka y sus tonterías en el altar.

–No digas mas o me moriré de los nervios.

Seiya entro sin avisar.

–Está bien que hay que hacer esperar al novio, pero si no te vistes, Haruka vendrá por tu trasero, sabes que lo haría– dijo el pelinegro en tono divertido.

–¡Seiya! – regaño Yaten– ¡Por favor, no digas trasero y Haruka en una misma oración! – finalmente Yaten se transformó en Yanit– no sé qué me da más miedo, si ponerme ese vestido- aunque el color blanco es mi favorito–, o decepcionar a mis padres y a Lucero.

Taisha vio reprobatoriamente a Seiya, y este se puso serio.

–Ya enserio, ¿si te vas a casar con Haruka?

Yanit asintió.

–¡Y salte que me voy a cambiar!

–¿Y porque no corres a Taisha?

–Es mi dama de honor.

–A mí no me lo pediste.

–¡Pues ni pensaba invitarte a mi funeral!

–Pero me lo hubieras pedido, con gusto hubiera traído a Shiho, solo por ti.

–¡Bueno ya ustedes dos! – exclamo Taisha– Luego se ponen sentimentales o vendrá mi madre a ver qué sucede, y te recuerdo hermana, que no querías verla hasta la iglesia.

Seiya salió de la habitación empujado por Taisha.

Yanit se quitó la ropa y dejo ver un sencillo fondo rojo.

–Ojalá me fuera casar bajo la usanza de Kinmoku– murmuro Yanit, levemente emocionada mientras acariciaba el vestido blanco, no es que quisiera a Haruka, ella nunca se había casado, sintió una leve alegría, y se sonrojo de ese sentimiento.

–Rojo el color del amor– dijo Seiya asomando la cabeza por la puerta– estas preparada para la noche de bodas– le guiño el ojo– muy bien.

Pero tuvo que salirse, el jarrón que aventó Yanit le hubiera partido su bello rostro en dos.

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En una pequeña capilla, se estaba Haruka de pie, de traje negro y muy hermosa.

En primera fila se encontraban los padres de Yaten, y su hija lucero, del otro lado, Seiya, Miku con ojos soñadores; Terius y Ami. Atrás de ellos Endimión, quien deseo que Rei estuviera sentada a su lado, en cambio Setsuna se encontraba ahí, no dando crédito al evento.

"Michiru no está, supongo que esta boda va enserio", pensó Setsuna consternada, no le gustaba ver a sus amigas distanciadas, y si eso se fraguaba, sería el fin de su relación.

La música anunciando a la novia comenzó a ser tocada, era un violín, era Michiru en lo alto de la capilla. Todos voltearon y se asombraron con el significado. Michiru estaba de acuerdo, no había duda que ella no intervendría.

"¿Esta es tu reacción?", pensó Haruka dolida, "De acuerdo, hasta el final con esta boda."

Taisha entro, sosteniendo un ramo de flores violetas, hacia juego con sus ojos, se veía muy linda, Ami se sonrojo al verla, la quería como ella misma o como Taiki, ya no había duda de eso.

Después ingreso a la capilla Yanit, de cabello suelto, pero con dos trenzas sencillas al lado de las orejas, y por primera vez en mucho tiempo maquillada– "Ya no sé a quién odio más si a Haruka o a Taisha por obligarme a ponerme glamurosa" –, llevaba un tono rojo en los labios, haciéndolos ver "antojables", en una palabra se veía preciosa. Luchaba por no caer de los tacones blancos. Camino hasta quedar de pie, frente a Haruka.

–Mira, no eres fea– murmuro Haruka.

–Si no te callas, voy a cometer asesinato.

–Estamos aquí reunidos– dijo el sacerdote carraspeando un poco – para la unión de dos personas que se ¿aman?…

Haruka miro a Yanit con intensidad, como retándole a continuar con el juego, pero ninguna de las dos iba a claudicar, la primera por testaruda, la segunda por no quedarse atrás; finalmente, cuando el sacerdote termino su sermón se intercambiaron anillos.

–Yo Haruka, te acepto como mi esposa, en la salud y en la enfermedad…

La madre de Yanit saco un pañuelo para secarse las lágrimas de alegría.

–Yo…–titubeo Yanit, pero al ver la sonrisa de triunfo de Haruka se armó de valor," Tú no me ganas" – Yanit, te acepto como mi esposo…

Su pequeña hija Lucero dio palmaditas desde su asiento.

–¿Existe algún impedimento para este matrimonio?, si alguien se opone, que hable ahora o calle para siempre– fue la pregunta mágica del sacerdote.

Algunos voltearon curiosos a Michiru, ella estaba tranquila, aun sosteniendo su violín, Setsuna simplemente negó con su cabeza discretamente, estaba en total desacuerdo.

El sacerdote viendo que no existía impedimento, continuo con la ceremonia.

–Señores y señoras, amigos y familiares de la feliz pareja. Les presento al Señor y a la Señora Tenoh, puede besar a la novia.

Haruka con total elegancia y por primera vez temblándole las manos– levemente, pues es Uranus, no es ninguna debilucha– quito el velo de Yanit, quien se veía sonrojada y con ganas de aventar el ramo y salir corriendo de ahí, pero tuvo el valor de cerrar los ojos, y esperar ese beso.

"Espero Haruka se halla lavado la boca, como sea, la asesinare por esto."

Haruka se agacho lentamente, pues no era novedad que superaba por muchos centímetros a Yanit, todos en la sala dejaron de respirar, Michiru por fin se movió, apretó su el violín y giro su rostro para no ver.

Pero las puertas de la capilla se abrieron con una fuerza descomunal, azotándose, a paso decido entro Serena, seguida de Kaitou y Diamante.

–¡Yo me opongo! – exclamo molesta.

–Ya pasaron esa parte– comento Terius.

–No me importa.

Haruka se incorporó sorprendida, Yanit respiro aliviada.

–Señorita– se levantó el General Furiyama y padre de la novia– es inapropiado llegar sin invitación, no es…

Pero se cayó, pues la energía que emanaba Serena, así como su mirada cargada de un brillo amenazador lo dejo silencioso.

–Ustedes dos– señalo a Haruka y Yanit– ¡y tu baja de una vez! – grito a Michiru quien salto en su lugar por la fuerza de la orden– y por supuesto los señores Furiyama, acompáñenme por favor– dijo con amabilidad, pero muy determinada– nenita– le dijo a Lucero– ya se acabó el juego de tus padres, pero no te preocupes, como sea nos comeremos el enorme pastel de fresa que ordenaron, y habrá fiesta.

–¡Pastel! – grito Lucero contenta, restándole importancia a lo sucedido.

Seiya quiso levantarse, e ir tras esa comitiva, más que nada le daba curiosidad la presencia de Lady Black, pero el agarre fuerte de Miku no lo dejo moverse ni un milímetro de su lugar.

–Sentimos si importunamos– comento Diamante a los que se encontraban todavía ahí, incluyendo a un sacerdote sorprendido– pero ella se enteró de esto, no sé cómo, pero se enteró, y quiso venir a impedirlo, no pudimos detenerla, enserio está enojada.

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Serena, junto con su peculiar comitiva se encerraron en un pequeño salón de la capilla, la luz del día que terminaba, ingreso con generosidad a través de los vitrales de colores.

–Bien, como sea esta boda no es válida– soltó Serena sin más, los padres de Yanit se indignaron– porque Haruka es una mujer no un hombre.

–¡Que! – exclamaron el general impresionado, mirando de arriba para abajo a Haruka– sí que me engañaron.

–Pero entonces– comento la madre– ¿Quién es el padre de Lucero?

–Pues ella– contesto Serena señalando a Yanit– muéstrales.

Michiru, Haruka y Yanit negaron con la cabeza.

–El secreto Sailor, celosamente guardado, pierde su efecto si afecta a la vida de la guardiana, el secreto fue creado para proteger a sus seres queridos y a ustedes mismas, pero si este secreto crea más problemas que soluciones, entonces es un estorbo, y es cuando debe ser revelado, además– tomo las manos de Yanit– tus padres son las personas que más te quieren en el mundo, no van a usar ese conocimiento para lastimarte, lo sé, míralos, están asustados, creo que presentían algo raro en esa situación, sobre todo tu madre.

–¿Pero tu como sabes, que yo? – pregunto Yanit.

–No sé, solo sé que de repente pude ver en la mente de Diamante que esto ocurriría, una boda debe celebrarse con amor, ustedes no se aman, Haruka quiere a Michiru, pero están un poco tercas en este momento– las aludidas levantaron una ceja– yo simplemente… yo no podía permitir esto, ¡y se iban a besar, por Dios! Los besos solo deben darse en los labios de su ser amado. Además, tus padres solo desean tu felicidad, si esto te producía grandes dolores de cabeza, pues no creo que al final ellos estuvieran contentos, vamos, muéstrales.

Yanit le dio su ramo a Serena, y en un brillar intenso, tomo la forma de Yaten, también sus ropas cambiaron a un traje blanco.

–Hola madre, padre, mi nombre es Yaten.

Su madre casi se desmaya, de no ser porque la sostuvo el general Furiyama.

Los ojos violetas de su madre, estudiaron la fisonomía de Yaten, se acero hasta tocarle los brazos, y acaricio con ternura sus mejillas, su mirada se perdió en el esmeralda de su hijo.

–Si eres tú, es increíble, así que eres una Sailor, ya se quién eres, eres Healer, ¿verdad?

Yaten asintió levemente, se fundieron en un abrazo conmovedor. Por primera vez el general Furiyama dejo escapar gruesas lágrimas de sus ojos, se secó con una mano y se acercó a su esposa e hijo. Cuando ellos se separaron, le dio una fuerte palmada en la espalda a Yaten, haciéndole casi caer.

–Auch.

–¡Tengo un hijo! ¡Un hijo! Vaya, siempre quise tener un hijo, esto hay que celebrarlo, pero claro– se puso uno de sus gruesos dedos en la boca– todo esto será nuestro secreto, ¿y, tu hermana lo sabe?

–Más o menos– mintió Yaten.

Afortunadamente nadie menciono que Taisha era Taiki, sería demasiado para los pobres señores.

Una vez zanjado ese punto, los padres de Yaten salieron para anunciar que siempre no hubo boda, y arreglar el asunto con el sacerdote, Serena se quedó a solas con el trio tan peculiar.

–No puedo inmiscuirme en la familia que son– les dijo Serena– pero en verdad espero, que a partir de ahora, hagan un esfuerzo por llevarse bien, sin fingir ante Lucero, no crean que la engañan, los niños son muy inteligentes, y si yo soy la causa de su enojo– se dirigió exclusivamente a Haruka y Michiru– entonces tendré que retirarme de sus vidas- Serena se acercó a Michiru- ¿quieres que me aleje de ustedes?

Michiru se sintió pésima, por supuesto que Serena se había dado cuenta de que deseaba que se fuera lejos, pero Serena no tenía la culpa de nada, era el maldito Caos, Haruka, y ella misma que hizo un lio de relación.

-No te alejes- dijo Michiru sinceramente- aunque nunca llegue a entenderte, créeme que tu presencia es valiosa para mí.

Haruka ni siquiera tuvo que opinar, era bien sabido su cariño y lealtad.

-Michiru- dijo Serena emocionada y la abrazo- bueno- dijo separándose- después de este espectáculo, creo que será mejor retirarme

-Seria genial que te quedaras- dijo Yaten.

-Es que yo…- "la verdad no quiero ver como Seiya se divierte con su novia"- no creo que sea buena idea.

-Insisto- Yaten deseaba conocerla más, se sintió fascinado por su poder, su autoridad- te prometo que la pasaras bien, además, prometiste a mi hija que comerían pastel.

-Está bien- contesto ella no muy convencida.

...


Comentarios.

Pues no avance más, quedo media hoja volando, donde Rei obtiene su milagro, por que en mi depa tengo una fuga, o seco o me inundo.

Bueno pasando a lo nuestro. Mina ya se volvió un hígado y espérense un poco más, respecto a que vio a Kaitou y no lo reconocio- y viceversa- pues denles crédito a los dos, lo suyo paso hace muuucho, pero no duden en que se confronten, claro antes pasará algo, que en cierta forma será el merecido de Mina, si que sufra Mina.

Y bueno, aquí termino el Yaruka o Haruten XD, por fin saben sus padres toda la verdad y no tendrán que fingir ser pareja- enserio temí por los huesitos de Yaten, como Yanit es muy hermosa, hasta Haruka caería a sus pies- bueno ya fin del asunto.

Seiya, pues esta hecho un lio, no quiere terminar con Miku, no la quiere lastimar, pero créanme que no se quedara de brazos cruzados respecto a Serena, pero Mina está incluida en la situación, así que no estará fácil el asunto.

Contestación a los reviews que me faltaron:

Zet, yo también quiero un lemon salvaje, déjame ver como lo agrego.

Princessmoon, muchas gracias, espero seguir contando con tu apoyo.

Karl, Todos estamos de acuerdo, Serena tiene que ganarse ese amor.

lizbeth vara, lo siento, pero el sufrimiento seguirá, pero todo será recompensado con mucha felicidad, ya veraz.

Dians, que bueno que te guste, ¡gracias!

Lei, Si, ahora es el turno de ella, tiene que luchar.

Mándenme buenas vibras, para que no tenga obstáculos y pueda actualizar prontito.

Bye.