Disclaimer: Los personajes son de Naoko Takeuchi, yo solo escribo por diversión.
Advertencia: ¿Lemon?
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.*. Milagro .*.
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Una orquesta tocaba melodías adormilantes.
¿Esto es una fiesta?, ese fue el pensamiento de Miku, quien en realidad no entendía a ese grupo, amistades de Seiya. Pero ciertas personas, más que nada los que acompañaban a Lady Black, parecían más enemigos que amigos de su novio.
"Lady Black, será mejor que no te acerques a mi novio", fue su amenaza silenciosa.
Diamante, Kaitou, Haruka y Serena se encontraban separados de todos en una esquina.
Michiru ni siquiera se encontraba en el lugar, estaba dolida con Haruka, ¿iba a besar a Yanit? ¿A Yaten? ¿Es decir el padre de su hija? ¡Qué demonios había pasado en el mundo por unos instantes! La chica de los mares apenas cruzo palabra con Serena, y con una mirada silenciosa le advirtió a Haruka que hablarían muy seriamente.
Terius platicaba con los padres de Yaten, más que estar en una fiesta, parecían tener una reunión de trabajo.
Ami, Taisha, Setsuna y Endimión, comían unos bocadillos en silencio, al lado de una pequeña fuente, la celebración de la boda estaba dispuesta en un jardín, parecía increíble que nadie se hubiera marchado en esas horas, siendo un evento tan aburrido.
Yaten y su hija estaban admirando las flores, el platinado lucia alegre, incluso se carcajeaba con cada idea de su hija, la última sí que le había divertido.
–Entonces ¿Te gustaría tener otra mamá?
Lucero asintió gustosa, y nada perdida, se refería a Lady Black.
–Ella hace muchos trucos, me divierte mucho.
Serena lucia triste, evitando mirar con todas sus fuerzas como Miku revoloteaba alrededor de Seiya, colgándose del brazo, como si lo estuviera invitando a bailar, ellos caminaban hacia Yaten.
–Mejor ¿Por qué no te casas con ella?– pregunto la niña inocente.
Eso lo dijo tan fuerte y claro, que Seiya alcanzo a escucharla, ¿de quien estaban hablando?, se pregunto, se suponía que se fue a despedir de Yaten, no soportaba ver como Diamante custodiaba a Lady Black como si de su posesión se tratara, y se molestó aún más con Lady Black, ¿Por qué ni siquiera lo había saludado?, claro, no pensó en un segundo que Miku era el motivo de eso.
Seiya no pudo dar sus palabras de despedida, y miro como Yaten y Lucero, caminaban, casi saltando los dos, hacia los nemukianos.
"Ese Black, aunque lo he tratado poco, siento que se parece mucho a mí, tranquilo, callado, serio, como analizando el mundo que le rodea", pensó Yaten.
–Señor Black– dijo soltando a su pequeña cómplice– Diamante lo miro extrañado, como si fuera un dragón vestido de payaso, ¿Cuándo Yaten le había hablado con tanta propiedad?, y no es que la estrella fugaz pensara enamorar a Lady Black, simplemente quería molestar al rey de Némesis– ¿me permite bailar con la señorita?
–¿Cómo?
–Dije que…
–Si escuche, pero no le encuentro sentido a eso.
Haruka miro suspicaz a Yaten, como preguntándose que pretendía su ex prometido. Kaitou se puso más serio de lo que ya estaba.
–Yo la invite a quedarse, y la veo poco animada– eso era lo menos– quisiera verla sonreír.
–¡Baila con mi papito!
–Pero no soy buena bailando– comento Serena– piso y muy fuerte.
–Tengo pies de acero.
Y sin más, Yaten la jalo, hizo una señal a la orquesta y tocaron algo más animado, y comenzó a bailar con Serena.
Los presentes miraron interesados la pista de baile, como si de repente alguien hubiera prendido fuego ahí. Pero Yaten nunca imagino, que el mas incomodo de todos, resultara Seiya.
–¡Nosotros también bailemos!
Automáticamente Seiya tomo la mano de Miku, y se dirigió a la pista de baile, quería estar cerca de ellos, y ver que tramaba Yaten, después de lo de Haruka, ya nada le sorprendería, ¿o sí?
Ami le dirigió una mirada fugaz a Taisha, ella también quería bailar, pero, ¿Qué pensarían sus padres? Habían sido demasiadas emociones por ese día, no quería de momento agregarle otro tanto de arroz.
Terius tomo apresurado una copa, y camino a paso rápido hacia Setsuna, ella parpadeo varias veces ante la invitación, ¿alguna vez había bailado? No, no lo recordaba, aunque si estaba segura de haber estado en fiestas, pero de bailar no, y como no quería ser grosera, tomo la mano del apuesto pelirrojo.
Misteriosamente Ami y Taisha se escaparon a algún lugar, dejando solo a Endimión, este atino cambiar de lugar y sentarse con Diamante.
–Si tanto te molesta que baile con Yaten– dijo Endimión– te hubieras negado.
–No tiene ese tipo de derecho sobre ella– fue Haruka quien contesto.
–Yo puedo responder por mí, muchas gracias– siseo Diamante.
Haruka alzo una ceja, y miro con súbita alegría, como Seiya no apartaba la vista de Serena, deseando desaparecer a Yaten del mapa.
"Esta celoso, se lo merece".
En un giro que dio Yaten al bailar, noto la mirada insistente de Seiya, vio eso con extrañeza, no era un secreto para el que Lady Black gustara de su hermano, lo había gritado a los cuatro vientos, pero Seiya nunca le había contestado.
"¿Sería posible que a Seiya…? No, no lo creo, él tiene novia."
Pronto la pieza termino, cortando su pensamiento, Yaten opto por no regresar a Serena a su lugar, pero eso si, sin quitar la mirada de Diamante, como retándole, este último frunció el ceño hasta donde sus cejas se lo permitieron, pero Yaten no se dio cuenta de lo mal que la estaba pasando Seiya. Caminaron adonde estaba el pastel de bodas.
–Me gustaría que lo partieras conmigo– propuso el platinado.
–¿Yo? ¿Por qué?– pregunto Serena.
"No lo sé, simplemente quiero ver enojado a ese sujeto"
–Porque eres mi invitada de honor.
–De acuerdo- dijo no muy convencida.
–¡Lucero! – grito para que su hija se acercara– ¡Partiremos el pastel!– anuncio a todos.
La pequeña de ojos violetas, corrió hasta su padre.
La imagen no podía ser peor para Seiya, ver a Yaten junto a Lady Black, compartiendo el cuchillo con las manos, enterrando la punta en el merengue, fue como verlo en cámara lenta, parecían los novios de la boda, y con Lucero una familia. El flash de una cámara lo distrajo, Terius se puso a su lado.
–Subiré esto a algún sitio privado– dijo guardando la cámara–, he tomado muchas fotos, tenemos que tener más vida que las peleas con el enemigo.
–Majestad– comento Seiya– creo que estamos más relajados de lo normal, no es como si necesitáramos de distraernos más.
–No seas amargado Seiya, ese lado ya está cubierto por Yaten, bueno igual y no, que bien se la está pasando con Lady Black.
–¡Yo opino lo mismo!– exclamo el General Furiyama– si mi hijo le gustara tomar a la señorita, no estaría nada mal.
Antes de que Seiya protestara por los últimos comentarios, Miku le jalo la manga del traje.
–No entiendo nada– murmuro– ¿Dónde se metió la novia? ¿Cómo fue que el novio resulto ser mujer? Aunque hasta a mí me engaño…
–Luego te explico– contesto Seiya serio.
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Ami estaba besando a Taisha, mientras le apretaba la cintura con singular placer.
–¿No seria mejor que me transformara en Taiki? - pregunto jadeante.
–Ya te había dicho que no te preocupes.
Y siguieron besándose, hasta que un ligero carraspeo las pillo.
–¡Madre! – exclamo Taisha, aunque no soltó a Ami.
–Hija, veo que mis sospechas eran ciertas.
–Madre yo…
–Señora…
–No las estoy juzgando, al contrario me hace muy feliz ver que mi hija encontró a una persona especial, ya puedo morir en paz, bueno no, Yaten aún es un enigma para mí.
–Perdón madre, pero creo que estas siendo un poco exagerada.
–Puede ser, pero así somos las madres con nuestros hijos, porque estoy segura que tú eres Sailor Maker, y que tienes las mismas facultades que Healer, por favor muéstrame tu otro yo.
Taisha se quedó sorprendida, pero no dudo en que todo era para bien, se transformó y su madre lo abrazo maravillada.
–Esto es increíble, cuando estas bajo esta apariencia– dijo ella– ¿Cómo te llaman?
–Taiki.
–Me alegra de que confiaras en mi– dijo acariciando sus hombros–, pudiste no descubrirte ante mí, después de todo eres muy inteligente.
–Creo que ya no tenía caso seguir ocultándolo.
Su madre sonrió.
–Señorita Mizuno, cuide de mi Taisha, de mi Taiki.
–Por supuesto.
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Los meseros repartieron rápidamente el pastel, y todos ya se encontraban sentados nuevamente.
–¡No se puede degustar algo tan dulce! ¡Si no hay escarlata que lo acompañe!– exclamo el General Furiyama.
–¡Escarlata!– exclamaron Seiya y Yaten.
Los demás no tuvieron idea, hasta que se los presentaron, era un vino muy distinguido de Kinmoku, en las copas que pronto les sirvieron, "solo a los hombres", se veía un atardecer líquido, rojo, naranja y azul mezclados, casi mágicamente.
–No se preocupen chicas– comento la madre de Yaten y Taiki, este último apareció de la mano de Ami– también hay una bebida para ustedes.
Pero las mujeres vieron no muy animadas sus copas, el líquido era transparente y sin chiste.
–Lastima señorita– se burló Diamante de Haruka, meneando su copa escarlata.
–¡Yo también quiero de eso!– protesto ella.
El General Furiyama se acercó.
–En Kinmoku no se le da a las mujeres, es tradición– dijo solemne el General.
–¿Y si tenemos un duelo de espadas y le gano? – lo reto Haruka.
–No podría retar a una dama…
–¡Que fastidio!
–¿Y si mejor compiten en una máquina de videojuegos? – pregunto Serena interponiéndose, se preocupó de ver a Haruka tan molesta con el padre de Yaten.
–¿De dónde vamos a sacar una maquina? – le pregunto la regente de Urano.
Serena desapareció del lugar y en un segundo regreso con una máquina de videojuegos.
–¡La robaste! – exclamo Haruka.
–Nada de eso, la tome prestada– se defendió ella.
Era una máquina de dos plazas, para jugar a las carreras de Fórmula Uno. Los ojos de Haruka brillaron con fiereza.
–¡Vamos!– ordeno al General Furiyama.
Ambos se sentaron, las piernas del enorme General, quedaron pegadas al monitor, solo que había un problema: la maquina no tenían electricidad, pero Serena de un golpe, le dio suficiente energía eléctrica, y pronto pudieron jugar, y en menos de dos minutos, el General había perdido. Taiki y Yaten se sintieron aliviados de que así se dieran las cosas, estuvieron preocupados por quedarse huérfanos.
–¡Mi trago!– exclamo Haruka.
–No entiendo, soy el mejor piloto de Kinmoku– dijo el General dolido, su esposa lo consoló.
–¡Esto si es una bebida!– exclamo la rubia levantando su copa terminada.
–Yo también quiero jugar– dijo Diamante de repente, Haruka no se había levantado de su asiento.
–¡Bien!– respondió ella poniendo la copa vacía encima de la máquina.
Y nuevamente comenzó el juego, en su vida Diamante había pisado un acelerador, o agarrado un volante, pero ahí estaba, dándole verdadera pelea a una sorprendida Haruka, pero al final resulto victoriosa, pidió otro trago y no se lo negaron.
–¡Yo también!– exclamo Yaten– seguro seré mejor que don Perfecto.
–¿Te refieres a mí? – pregunto Diamante serio.
Pero Yaten no le contesto, simplemente se sentó, y comenzó el juego.
–¡Gánale hijo!– exclamo un lloroso General.
Pero su honor no fue saldado, Yaten se bebió dos copas de pura frustración.
–Puedo intentarlo– comento Taiki sentándose.
–¿Quién es él?– pregunto el General.
–Luego te digo– contesto su esposa.
Esa si que fue una verdadera pelea a muerte, Haruka y Taiki estaban dándole un espectáculo a todos.
–¡No te dejes vencer, acaba con ella!– exclamo Ami como una demente.
Todos la miraron, como no reconociéndola.
–Digo, juega bien– comento quedito.
–Seguro yo si le ganaba– murmuro Seiya medio tomado.
Escarlata era un vino que tenía que beberse con moderación, asunto que pocos estaban atendiendo, entre ellos Seiya, y es que le calaba en lo hondo, que Diamante tuviera sus manos, sobre los hombros de Lady Black, y que ella hubiera acunado una de sus manos con la suya propia, era lo peor.
Miku no perdió ese detalle, su novio no tenía ojos más que para la platinada de Némesis, se apretó la falda enojada.
Después de sacarle humo a la máquina, Haruka y Taiki terminaron en un empate, Haruka bebió tres tragos furiosa, recordando más que nada la mirada de advertencia de Michiru.
Una vez terminado el juego Endimión se despidió, también los padres de Yaten y Taiki.
–Sabes…– dijo Seiya sentándose al lado de Haruka.
–¿Quieres jugar?– pregunto ella con un brillo mortal en los ojos.
–Yo paso, estoy bien así, bien así.
–Más bien estas ebrio.
Seiya se dejo caer en el hombro de Haruka, sorprendiéndola, ¿Cómo es que tenía esas confiancitas con ella?
–No me regañes, Harukita.
-¡Eh!
-No te muevas mucho, que me mareo.
-¡Mejor vete con tu novia!
-¡Y tú con la tuya! ¡Ah! ¡Igual y ya no tienes! Michi se fue lanzando pestes.
Seiya rio tontamente, no cabía duda que el alcohol sacaba lo peor de él, pero Haruka no le reto, se sorprendió de sí misma por no hacerlo, pero simplemente no tenía fuerzas, sin Michiru a su lado, de pronto no tenía ganas de nada.
–Creo que, en otra vida, nos hubiéramos llevado bien– soltó Haruka.
–Bromeas, ¿verdad? - pregunto Seiya haciendo esfuerzos por enfocarla, ya que comenzaba a ver dos Harukas- "Que Dios me libre"
–Por supuesto es broma, los efectos del alcohol me nublan la razón.
Ambos chocaron sus copas y bebieron nuevamente.
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Kaitou le susurro a Diamante que sería mejor retirarse. Yaten ya era cargado por Taiki, estaba cayéndose por el nivel de alcohol ingerido. Setsuna estaba esperando hacer lo mismo por Haruka, sabía que una vez que se levantara no iba a caminar sola.
–Bueno, yo voy al tocador– dijo Serena palmeando la mano de Diamante, este sonrió en respuesta.
Pero Seiya al escuchar su voz, la siguió con la mirada.
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Cuando Serena estaba lavándose las manos, Miku entro y no de forma amistosa.
–¡No sé cómo sea tu juego, y no me importa que tengas esos poderes, no me importa, no perderé contigo!
–Yo no estoy jugando a nada, simplemente quiero…
–¡Ya se lo que quieres! –grito agitando las manos– ¡Lamento mucho el haber creído que tenía una amiga contigo! ¡Gracias al cielo el engaño duro poco! ¡Gracias a Mina!
El nombre retumbo en los oídos de Serena, como recordándola, viendo su moño rojo, agitándose tras una batalla.
–¡No te hagas la dama en apuros, no me engañaras!
Y la dejo sola con su mareo, Serena salió lentamente del baño, algunas memorias se habían agregado a su mente, pero no las importantes. Recargo una palma en la pared para apoyarse, pero de pronto, una mano le cerró el paso, ella giro hasta poner su espalda en la pared, y otra palma a su lado, Seiya la miraba embelesado.
–La otra vez, tenías algo que decirme.
Serena arrugo la nariz, encontrando el olor a escarlata no muy grato.
–Cuando estés mejor, te lo diré.
Contesto Serena dispuesta a irse, pero Seiya apretó su cuerpo un poco contra ella.
–Yo quiero que sea ahora.
Declaro Seiya acercando su nariz hasta los cabellos de su frente, Serena tembló al sentir su aliento, y peor fue cuando uno de sus dedos, delinearon la media luna negra.
–Dímelo, no soy un hombre muy paciente.
Ella podría desaparecerse, pero no quería hacerlo, aunque fuera así, medio ebrio, medio estúpido, quería la compañía de Seiya.
–Sabes, ahora que recuerdo– dijo ella encarándolo, sus narices se rozaron levemente– yo te pregunte algo, ¿Por qué no mejor me respondes tú?
Seiya parpadeo, y curvo sus labios.
–Es cierto, yo soy el que tengo algo que decir aquí.
Se acercó aún más a Serena, y una de sus piernas se posiciono en medio de las de ella, provocándole un cosquilleo a ambos, Seiya tenía una mirada cargada de deseo.
–¿Preguntaste que sentía por ti? Creo que es fácil– estiro su mano hasta acariciar la mejilla de Serena– de adivinar…
–¡Seiya! – el grito de Miku hizo que ambos saltaran.
Corrió hasta ellos, y le planto una bofetada a Serena.
–¡Eres una…!
Kaitou y Diamante llegaron corriendo, miraron a Seiya y a Miku, Serena se sobaba la mejilla, Diamante jalo a Serena, y se alejó con ella de la mano, Kaitou los siguió.
–No te enojes– dijo Seiya recargando su mandíbula en el hombro de Miku– es que, no sé, que me paso…
Mentira total.
Y se quedó dormido, así de pie.
–¿Qué sucedió aquí? – pregunto Terius.
–Lady Black quiere robarme a mi novio– susurro Miku y se soltó a llorar.
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A una distancia prudente, Analis observo la situación, fue claro para ella que Seiya sentía algo por esa mujer nemukiana, pero tenía que averiguarlo, no podía fallar, si Seiya la amaba, era cien por ciento seguro que Lady Black fuera Sailor Cosmos.
–Ya sé cómo puedo probar eso, pero necesitare acercarme a Seiya, lo siento por Kamui, si le gano, yo tendré mi premio.
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Esa noche, algunos no durmieron muy bien, como Seiya que se lamentaba.
–No vuelvo a tomar de esa manera– se tocó la frente, Terius le había dado a beber un remedio, y ya estaba acostado, mas despabilado– ¿Qué demonios le iba a decir a Perla? La quiero, pero tengo novia, y no es ella, estoy bien jodido– se revolvió su larga melena–, pero, si termino con Miku, ya no habría obstáculo para nosotros.
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Serena también se encontraba pensativa en su cama, se acariciaba la mejilla que le había tocado Seiya.
"Sé que me quieres, no sé cuánto, pero tienes novia ¿Qué voy a hacer?"
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La que mejor paso la noche fue Michiru, pues sin avisar, Haruka irrumpió en su habitación, y antes de que la aguamarina intentara protestar, la rubia se tumbó en la cama con ella, la beso, y le hizo el amor, como si tuvieran dieciocho otra vez.
Bendito escarlata.
"…((***))…"
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Rei meditaba en una habitación, con un fuego dispuesto, tal como en el pasado del templo Hikawa, en realidad no le gustaba ver a nadie o mejor dicho que la vieran a ella, todo ese tiempo estuvo esforzándose en conocer su futuro, al principio dudo que tuviera uno, pero el cariño de Endimión le había dado un poco de esperanza, y principalmente acepto porque Lita intervino, claro también tenía un poco de curiosidad, por lo que le contaron de Lady Black.
"Muy pronto la conoceré", se tocó la media mascara que portaba, para ocultar las cicatrices de su rostro y su ojo destrozado.
Lita– en su silla de ruedas– toco dos veces a la puerta, y la voz tímida de Rei la invito a pasar, se sorprendió de la belleza de Serena, quien camino al lado de Lita, mientras Rei se ponía de pie, las visitas vieron una pequeña mesa con un servicio de té y pastelillos, lo había dispuesto Rei desde antes, para no ser interrumpidas, al principio no supo porque Lady Black quería conocerla, pero después pensó que podría ser una reunión diplomática, después de todo ella venía con el rey de Némesis.
–Toma asiento por favor– invito Rei, Serena así lo hizo, Lita se colocó a su lado.
Se dieron los nombres como correspondía a una presentación, y comenzaron a tomar el té, después de unos minutos de silencio, y del sonido del crepitar del fuego, Serena hablo.
–Es una linda habitación, y un acogedor fuego– dijo con una sonrisa.
Rei se descoloco por completo, esperaba ver una reacción de su parte, siempre había una reacción de las personas que lograban ver su cara, entonces se quitó la máscara. Serena la miro sin una pizca de asco, de lastima, o curiosidad, era como si no tuviera nada en el rostro.
–Siento como si te conociera de antes– dijo Serena dejando la taza– es curioso, desde que llegue a este planeta, me siento diferente– tomo una cuchara y comenzó a comer un pastelillo, Rei la miraba inquisitivamente, Lita se sintió ansiosa al ver el turbio rostro de la morena–, supe que te casaras pronto, te deseo mucha felicidad.
–¡¿No te molesta lo que ves?!– pregunto Rei enojada.
–Tranquila– dijo Lita.
–¡No sé porque, no sé porque me tratas con tanta gentileza, y no sé porque eso duele!
El fuego avivo su llama, como indicador de los sentimientos de Rei. Pero ella no le prestó atención, de haberlo hecho se hubiera sorprendido, hace mucho que el fuego de marte la había abandonado.
–¿Cómo quieres que te trate?– pregunto Serena delicadamente.
Rei se levantó, estaba vestida como una sacerdotisa, oculto sus manos entre las mangas anchas.
–¡No lo sé, no lo sé!
Rei lanzo maldiciones por lo bajo, se estaba comportando como una niña caprichosa, y no sabía porque la presencia de Lady Black la alteraba tanto.
–Creo que esto no fue buena idea, mejor vámonos, Perla– sugirió Lita rodando en su silla hacia la puerta.
–No– dijo firme Serena, levantándose– no podemos irnos, no puedo dejarla así.
Serena paso al lado de Rei, y le palmeo el hombro, se dirigió al fuego sagrado, y con una mano capturo parte de este, Rei se le quedo mirando asombrada.
"Lo controla, es cierto, incluso mejor que yo, cuando lo hacía", pensó cabizbaja.
Con la otra palma, Serena tapo la pequeña llama, y esta se convirtió en electricidad, Lita fue la que ahora se maravilló, Serena giro lentamente, y unas lágrimas corrieron por sus mejillas.
–¿Qué te sucede?– pregunto Lita comenzando a llorar también.
–Me siento triste, muy triste.
Rei se acercó, con ojos llorosos se arrodillo, junto a la silla de ruedas, su corazón le decía que algo maravilloso estaba por suceder.
De pronto, las ropas de Serena se volvieron blancas, y la luna negra se volvió plateada.
Lita ya lo sabía, pero aun así, se asombró de verla, como la última vez en el siglo XXX, se había transfigurado en la Neo Reina Serenity.
Rei sintió que algo muy hondo se incrustaba en su corazón.
–¡Eres tú, eres tú!
Serena se arrodillo en medio de ambas.
–No lloren, por favor, no lo hagan, me lastima su dolor como no tienen idea, sé que en su corazón existe una duda, y esa duda les carcome la paz, las tiene así en este estado– Rei se tocó el rostro, Lita esas piernas de metal inservibles–, aun ahora, se preguntan porque borre mi identidad de todos, de ustedes.
Ambas asintieron en silencio, estaban sumergidas en un llanto abrasador que les cerraba la garganta, Lita en todo ese tiempo de convivencia en Némesis, nunca le había perdido perdón a Serena, más que nada por no alterarla, y ahora era su oportunidad.
– ¡Perdóname! ¡Por lo que más quieras! ¡Perdóname! – exclamo Lita apretando las ruedas de acero.
– ¡A mí también! ¡Soy la peor de todas! – grito Rei poniendo su rostro en el suelo de madera.
–Siempre las perdone, desde que supe que eso pasaría.
–¿Lo sabias? – musito Rei.
–Yo les oculte mi identidad no porque temiera que me entregaran a Caos, no fue eso, oculte mi identidad por amor a ustedes, sabía que tarde o temprano se arrepentirían de sus acciones, pero si lograban su objetivo final, eso las perseguiría por siempre, nunca más se recuperarían, nunca se perdonarían a sí mismas, pero ahora por favor háganlo, ya no más.
Y las tres se fundieron en un abrazo, una luz inundo el lugar, absorbiéndolo todo.
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Lita fue la primera en despertar, las tres se habían desmayado, estaban tiradas en el suelo.
–Serena, Rei.
Se iba a arrastrar a la morena, pero sus piernas se movieron por instinto y ya no eran de metal, eran de carne y hueso.
–¿Cómo?– tembló de emoción, mientras se sobaba las rodillas.
Estaba en eso cuando Rei se incorporó.
–¡Tu rostro!
La regente de Marte se tocó, y por primera vez después de mucho tiempo, pestañeo ambos ojos.
–¡Lita tus piernas se están moviendo!
–¡Lo sé!
Ambas se abrazaron nuevamente, pero Serena aun no despertaba, y su cabello rubio volvía a ser plateado.
–Serena– dijeron ambas moviéndola.
–¿Por qué no me dijiste desde un principio que era ella? – pregunto Rei dolida.
–Es que…– Lita no supo cómo disculparse– hay algo más, ella es la Serena que conociste mientras limpiaba el baño.
–¡Que!
–Y no recuerda haber sido la Neo Reina, y después del último ataque de Caos, tampoco recuerda su vida actual.
–No puede ser, pero ya recordó, ¿no?
–¿Tú crees? Por lo que veo– comento mirando la media luna negra en su frente–, lo más seguro es que solo fue un instante de lucidez.
Lita busco a Zafiro, para informarle de lo sucedido, pero no tuvo que decir mucho respecto a si misma, basto con verla correr hacia sus brazos, para saber que estaba completa y sana.
Diamante, Kaitou, Setsuna, Michiru y Haruka fueron informados de lo sucedido, todos se dirigieron a la habitación del fuego. Diamante se adelantó a Haruka, y tomo a Serena en brazos, la recostaron en su habitación, pronto se les unió Endimión, este fue el único que aprecio que Rei nuevamente tenía un rostro perfecto, la abrazo y beso –siempre lo hacia – pero sabía que ahora ella no tendría miedo respecto a su apariencia.
–¡Esto es un milagro! – exclamo Endimión.
Y por fin todos se dieron cuenta del cambio en Rei, ella y Lita les platicaron lo que había dicho Serena.
–Tendremos esas palabras en mente– dijeron cómplices Haruka y Michiru.
Rei y Lita sintieron un gran alivio, pues era una forma de decir que por fin las perdonaban.
También habían discutido sobre si decirle o no a Mina y Ami, pero a pesar de las protestas de Lita y Rei, se decidió no hacerlo.
Cuando Serena despertó, sus ojos se habían vuelto azules, todos ahogaron un grito de sorpresa.
Pero no recordaba nada.
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Yaten y Seiya estaban sentados en una sala, donde se hospedaba el pelinegro.
–Pero si no estás seguro de lo que sientes por Miku, termina con ella– dijo Yaten
–Para ti es fácil decirlo, como nunca te has comprometido en forma.
–¡Tú que sabes!
–Te conozco bien, se el gran imbécil que eres, ¿cómo pretendes aconsejarme en temas de amor?
En esa frase, Seiya desquito toda su frustración con Yaten, porque en realidad el mismo era el que se sentía como un perfecto imbécil, siempre dejándose llevar por su corazón, se había dormido pensando en la idea de terminar con Miku, y se había despertado sintiéndose el más ruin de los hombres por el mero pensamiento, estaba hecho un lio.
–¡Sigues borracho!
Yaten le intento dar un puñetazo, que fue esquivado hábilmente.
–¿Quieres practicar hermano?
Seiya se puso a la defensiva.
Yaten estiro el cuello, como para calentar.
–¿Seré el saco de boxeo de tus frustraciones?
–Algo así.
–Bueno, entonces tú también serás mi saco.
Terius se sentó lejos de ellos con la pierna cruzada y mascarilla de flores en el rostro; con una bolsa de palomitas, sin preocupaciones, porque el pelirrojo solo veía: una pelea de dos niños atolondrados, después de unos buenos golpes por parte de ambos, cayeron exhaustos.
–¿Sigues enojado?– pregunto Yaten.
–Menos.
–¿Te gusta Perla?
–¿Ya le dices por su nombre?
Yaten se encogió de hombros.
–Seiya, contéstame.
–Si me gusta.
–Ya me imaginaba, ¿y entonces, que harás con Miku?
–Pues no lo sé, supongo que es mejor terminar una relación que ni siquiera existe.
–Harás bien hermano.
-¿Saben lo que opino del tema?- pregunto Terius un poco ofendido de ser ignorado.
–No gracias– contestaron ambos.
–¡Algún día vendrán por un consejo mío, y los dejare con un palmo de narices!
–Dudamos de que se quede con la boca cerrada.
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–¿Qué, que son estas imágenes? – pregunto Mina pestañeando varias veces, mientras sostenía el teléfono de Miku.
Taisha como dama de honor.
Yanit vestida de novia.
Su ex suegra, limpiándose lagrimas con un pañuelo, sentada en una capilla.
Haruka y Yanit a punto de besarse.
Michiru tocando el violín.
Lady Black con Diamante y Kaitou comiendo bocadillos.
Haruka y Diamante jugando a las maquinitas.
Yaten y Lady Black, bailando, cortando el pastel de bodas.
Seiya bebiendo y medio abrazando a Haruka.
Ami con Taiki.
"¡Ami, si fue invitada!"
–Me las paso el rey de Kinmoku, me sentiría feliz por codearme con la realeza, pero me temo que, me temo que Seiya va a terminar conmigo, eso me tiene muy mal.
–Esa Perla quiere a todos para ella: Diamante, Yaten, ese tal Kaitou… ¿acaso Seiya no lo ve?
–Va a dejarme.
–No te preocupes Miku, de mi cuenta corre que no lo hará.
–¡Gracias amiga!
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Seiya había ido al estudio de grabación donde se encontraba Miku, con la firme idea de terminar con ella, cuando vio a Miku que estaba grabando una canción, se sentó a esperar con los brazos cruzados.
–Apenas acaba de empezar– dijo Mina.
–Hola.
–Hola, ¿no quieres algo de beber?– pregunto Mina.
–No gracias, estoy bien.
–Pues no seas malo y acompáñame.
Seiya la miro con cierta desconfianza.
–Prometo que no incluye declaración amorosa– dijo riendo nerviosamente.
Seiya se levantó, caminaron adonde estaba una máquina de refrescos.
–Yo invito– dijo depositando unas monedas.
–Tan caballero como siempre– Mina tomo el refresco– sabes, no sé como empezar– destapo el refresco y le dio un buen sorbo–, bueno, lo mejor será ir al grano, como Miku ha estado muy cansada por tanto ajetreo de Idol, me preocupe por su estado se salud, asi que unas semanas atras, le mande a hacer unos análisis– obvio no era cierto– y resulta que tiene una enfermedad muy rara– Seiya abrió los ojos preocupado– el doctor recomendó, que no tuviera disgustos, de preferencia- remarco lo último.
–¿Pero que tiene? ¿Por qué no mejor toma un descanso?
–Ya le dije que se tome unas vacaciones, pero como apenas empieza, no quiere ceder, y también me pidió que no te contara nada, desea que la trates como si no tuviera nada, no piensa preocuparte, es tan noble.
"No puede ser", pensó Seiya.
Se sintió atado de manos, necesitaba terminar con Miku, pero ahora si sería el más miserable de los hombres si lo hiciera, así lo sintió, ver su reacción, fue un disfrute para Mina.
"Justo a tiempo, venias a terminar con Miku, sé que bajo esta nueva circunstancia lo pensaras más, aunque espero que no confronte a Miku, ella no podría sostener la mentira, pero no debo preocuparme, sé que no lo hará"
–¿Dices que Miku se tardara?
–Si.
–Bueno, será mejor…yo la buscare después, dile eso por favor.
–Claro.
Y Seiya se fue derrotado, dejando a Mina con una sonrisa satisfecha.
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Después de que Seiya se fuera, Mina recibió una llamada de Lita.
Cuando llego al palacio de Cristal, se encontró con que sus amigas estaban curadas, por supuesto que lo primero que hizo fue abrazarlas, llorar, reir, saltar de alegría por ellas.
–¿Cómo sucedió?
Rei miro rápidamente a Lita, no habían pensado en esa cuestión.
–Yaten lo hizo– mintió Lita milagrosamente.
–¿Enserio? ¡Increíble!
Les había creído, y aunque no lo hubiera hecho, no era como si tuviera ganas de ir tras Yaten y preguntarle.
–Endimión quiere una boda más grande– comento Rei para dar por zanjado el tema– y como ahora ya no me niego a ser vista, pues quiero darle gusto.
–¡Yo me encargo! ¡Yo te la organizo! – dio de saltos Mina– ¡Por supuesto Lita hará el pastel!
–¿Quién sino? – pregunto Rei con una sonrisa– y lo más importante, Mina por favor, ya no te alejes de nosotras.
La rubia dejo de saltar y se puso seria.
–Bueno, es que también ustedes no han sido mis cómplices como antes, como cuando organizábamos cosas sin decirle a Serena.
–Como aquella vez que tomamos un vuelo nocturno– suspiro Lita nostálgica.
–Si.
–Amigas por siempre– se abrazaron, en eso entro Ami, y nuevamente le contaron todo.
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Endimión para agasajar a sus invitados más cercanos – nemukianos y kinmukianos incluidos–, los invito a todos a un Onsen, para que se relajaran antes del evento, Seiya era el número uno que necesitaba relajarse, no había visto a Miku, ni a Perla, de momento quería estar solo, sin esas preocupaciones del corazón.
Muy temprano se dirigió a las aguas termales, solo con una pequeña toalla a la cintura, como era la costumbre, se sobo el musculoso abdomen, ya incluso había hecho un poco de ejercicio, las aguas neblinosas y calientes, lo recibieron gustosas.
Su cabellera la llevaba suelta, como pocas veces, y recargo la cabeza en una gran roca tras su espalda.
"Perla, Perla, ¿Qué imagen tendrás de mí? Después de semejante papelón, acercándome como lobo a ti, pero un lobo ebrio."
Agito las aguas termales con su mano derecha, quienes estaban haciendo un excelente trabajo, sintió su cuerpo relajado, pronto comenzó a dormitar.
…
El sonido de alguien entrando a las aguas, lo despabiló, jamás se imaginó verla a ella, precisamente ahí.
–Permiso– dijo Perla sentandose a un metro de Seiya, unas diminutas toallas ocultaban sus partes necesarias.
–¡¿Qué haces aquí?!
–¡Seiya!
–¡Si!
–¡Creí que eras una chica! ¡Con ese pelo suelto!
–Me has ofendido.
–Bueno, tampoco el vapor ayudo mucho, pero ya de cerca, se nota que eres todo un hombre– dijo seductoramente.
Ella se acomodó cerca, muy cerca, hasta rozar sus piernas con Seiya.
–Mira que conveniente para ti, venir al baño de hombres.
–¿Es el baño de los hombres?
–Por eso estoy aquí.
–Con razón las mujeres se fueron por otro camino, pero que bueno que me equivoque, porque ahora– dijo sentándose encima de Seiya– puedo estar aquí contigo, señor comprometido.
Serena le beso el cuello a Seiya, él se estremeció, de hecho desde que la reconoció se había puesto firme, verla toda sudorosa por el vapor caliente, húmeda por las mismas aguas, le mandaron la razón al demonio, tomo la cintura de Serena con fuerza, y ya con la fidelidad asesinada, se quito la toalla de su cintura, y en dos movimientos rápidos despojo a Serena de las suyas, Seiya se enterró profundo, que Serena grito pero no le importo el dolor, porque comenzó a mecerse en el cuerpo del pelinegro, arrancándole gruñidos, como poseído por una fiebre, su nariz se hundió en medio de sus senos, su lengua recorrió cada uno, como si quisiera acabárselos a lengüetazos, Serena se arqueaba, para facilitarle la operación, mientras su cadera se movió frenéticamente.
El agua corriendo, hacia una hermosa melodía con sus jadeos.
–¡Seiya eres un tiburón!
–¡Imagínate si tuviera el control!– exclamo Seiya con voz ronca– ¡Te comería como un tigre!
–¡Cómeme!
Seiya succiono un pezón, mientras una de sus manos, empujo las caderas de Serena, para profundizar más el contacto, sus apasionados movimientos, crearon ondas en el agua, de vez en cuando sus cuerpos hacían un ligero chapoteo. Se besaron como hacía mucho Seiya lo deseaba, sus manos buscaron la melena larga del otro, mientras sus cuerpos temblaron, por el inminente orgasmo.
–¡Oh, Seiya!
–¡Perla!
–¡Seiya, ah, oh, ah!
…
–¡Seiya!
…
–¡Seiya!
–¿Eh?
–¡Taiki, vámonos a otro baño! –exclamo Yaten– ¡Seiya está haciendo cochinadas en el agua!
Todo había sido un sueño.
Yaten jalo a Taiki, dejando solo a Seiya, quien miro que tenía una de sus manos en su entrepierna, se sonrojo como nunca.
Pero esa hermosa siesta le había dejado algo más claro– si eso era posible– amaba a Perla, la deseaba, la quería para él– y entonces una gran idea se le ocurrió.
"Healer, puede curar a Miku, de lo que sea, y después podre terminar nuestro noviazgo"
Sonrió aliviado, el relajamiento le había servido de algo.
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Yaten entro a otro baño con Taiki, ahí se encontraban: Terius, Zafiro, Endimión, Kaitou y Diamante, envueltos en la bruma vaporosa, torsos esculpidos y brazos fuertes tapizaban las aguas, si fuera Healer, seguramente esa imagen le crearía más de un sentimiento– solo por una persona–, Yaten negó con la cabeza como espantando la idea, pero a pesar de eso, seguramente la imagen se la llevaría a la tumba, chisto molesto.
"Yo no me mezclo con sus humores", y se fue.
–¡Yaten adónde vas! – exclamo Taiki.
Pero una idea traviesa cruzo por su mente, ya convertido en Yanit, y con una toalla en su pecho, se dirigió a la zona femenil, casi se vomita cuando vio a Haruka desnuda del pecho, las chicas a su alrededor, entiéndase: Ami, Lita, Rei y Mina, estaban completamente sonrojadas por lo mismo, Michiru tenía una sonrisa maliciosa.
"¡Ahí es peligroso!", bufo Yaten en su interior, "¡Pero yo quiero sumergirme en las aguas termales!"
Cuando camino varios metros se detuvo en seco antes de dar vuelta en una esquina.
"Rei ya no tiene la cara marcada, pero ¡¿Cómo?!"
Un torbellino plateado choco contra ella, provocándole una estrepitosa caída.
–¡Lo siento!– exclamo Serena con los ojos cerrados.
Yanit la reconoció de inmediato, pero cuando abrió los ojos, se encontró con un azul cálido y profundo.
Los pechos de ambas estaban rozándose, pues Serena le había caído encima, ambas se alejaron sonrojadas.
"Siento que todo está muy extraño".
–¿Te gusta más ser mujer?– pregunto Serena inocente.
–¿Eh?
–Que ahora no eres Yaten, ¿Por qué?
Ambas se pusieron de pie.
–Es que el baño de hombres, esta muy… lleno.
–¿Por qué no fuiste con las demás?¡Ah! ¡Te dio pena!
Yanit asintió.
–Pero no te preocupes, por acá había un lugar vacío, te acompaño, por cierto, si quieres puedes ser Yaten, si así te acomodas mejor, no es como si fuera a molestarme por eso.
–¿Enserio?
–Si.
Yanit muy quitada de la pena se convirtió en Yaten, y así, ambos se dirigieron a otras aguas, ambos se sumergieron.
–¿No crees que este mal que yo…? – pregunto Yaten recuperando sus modales.
–No estamos haciendo nada malo, además no sé, también quería estar sola, bueno no tanto.
–Aja.
–Lo que pasa, bueno, supongo que ya te disté cuenta de mis ojos, es raro, y nadie me dice nada, desperté así, además resulta– se acercó al oído de Yaten– que cure a Rei y Lita, pero nadie quiere que lo sepan, al parecer te adjudicaron eso a ti.
–¿Quién? ¡Un momento! ¡También curaste a Lita! ¡Yo no pude hacerlo, debes tener unos poderes enormes!
–Si, pero la cuestión es…
Yaten tomo las manos de Serena.
–¡Se mi Sensei! ¡Enséñame a curar como tú!
–Pero no se como lo hice.
– ¿Tratas de mentirme? ¿No me quieres enseñar?- pregunto muy serio.
–¡Tratare de enseñarte!
Pero ni ella misma sabia como le haría.
Después de un rato, ambos salieron y se pusieron sus batas, por primera vez en mucho tiempo, Yaten sonreía y platicaba muy animado, al fin había encontrado un sentido a su vida: se convertiría en el mejor Sanador de Kinmoku, de la galaxia si fuera posible, y Serena le ayudaría. A cambio el aceptaría la curación de Lita y Rei, aunque no estaba de acuerdo en mentirle a Taiki y Seiya.
Estaban tan contentos platicando haciendo planes de como Serena le daría clases a Yaten, que no se percataron, de las miradas de tristeza de Mina y Seiya, porque Yaten y Lady Black parecían muy unidos, y eso les dolió a ambos.
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En la noche todos estaban reunidos, en un hermoso salón
Serena evitaba mirar a Seiya, incluso se había puesto unos lentes oscuros, pero este le hacía muy difícil la tarea, pues no tenía ojos más que para ella.
–¡Pongan atención!– grito Mina, fingiendo estar de lo mejor, la imagen de Yaten y Lady Black, aun la tenía mal– ¡Como se hará una gran boda! ¡Tenemos que hacer una gran despedida de soltera!
–No tienes que gritar tanto– murmuro Rei.
–¡Y soltero claro! ¡Y Por eso…!
Una de las paredes se abrió, ampliando más el lugar, decenas de personas estaban ahí, y también un escenario.
–¡He traído a la estrella del momento, con ustedes Hatsune Miku!
Música y luces destellantes adornaron el lugar, y ella comenzó a cantar.
Quiero ser la única princesa en tu mundo
Debes saber cómo actuar cuando estas…Conmigo
Primero, mi peinado cambie, ¿Por qué no has dicho nada?
Segundo, asegúrate de verme de pies a cabeza…
¿Lo entendiste bien? No me ignores
Era la primera vez que Seiya escuchaba esa canción, y vaya que parecía un reclamo dirigido a él.
La chica se movía al ritmo de la guitarra eléctrica con hermosa precisión, todo el mundo estaba bailando.
No creas que es porque soy egoísta
Solo deseo de corazón, que pienses que soy la más linda
Quiero ser la única princesa en tu mundo.
Taiki y Yaten lo miraron, viendo lo incomodo que se veía su hermano. Serena se maravilló de la cantante, y se volvió a sentir pequeñita a su lado, no merecedora del cariño de Seiya, y era tan difícil no tener ese sentimiento, viendo como la gente le admiraba y quería.
¿Quién crees que soy? No soy cualquier chica.
¿Qué quieres que piense? Si me abrazas así
Según dices que hay peligro en el camino
Pero de seguro tu eres más peligroso
¡Hey baby!
Terminada la canción todos aplaudieron. Seiya se molestó, al saber que Miku se quedaría a la velada, cortesía de Mina por supuesto.
"Adiós a mis planes de hablar con Perla"
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Analis se encontraba en el palacio de cristal, buscaba una habitación en especial, cuando la encontró, tuvo que ahogar un grito de triunfo para no ser descubierta, entro a los aposentos de Endimión, vio el smoking que se pondría para la boda, y acaricio la corbata.
–Se supone que tienen planeado lanzar la corbata para que los solteros se peleen por ella, pues Seiya se llevara una sorpresa, hare que la gane y una vez que la toque…como me voy a divertir.
Rio silenciosamente, mientras una pequeña semilla era absorbida por la corbata.
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Miku había cantado otras canciones, Mina estaba más que satisfecha, estaba revisando su itinerario de la fiesta en un espacio alejado y silencioso.
–No sé porque, pero parece que estas metida en algo.
La voz de Yaten a sus espaldas la descoloco.
–¿Perdón?
–No sé que traes entre manos, pero será mejor que dejes a Seiya y Miku solos, no interfieras.
–Pero, pero, ¡no sé de qué hablas!
–Te conozco, no trates de engañarme, y al parecer, también te disgusta Perla, y para que lo sepas, ahora ella se ha vuelto muy importante para mí, más te vale que no te metas con ella.
–¡Como te atreves!
–¡Solo digo que no estropees el cariño que aun te tengo, adiós!
Y la dejo sola, por lo menos eso creyó Mina.
Kaitou se puso en su espacio de visión.
Ambos se estudiaron con una mirada no muy amistosa.
–Venus– soltó el– por fin recordé todo de ti.
Tomo una de sus manos con fuerza, un brillo se instaló en medio de ambos, ese toque provoco una descarga de memoria en la mente de Mina, haciéndole recordar.
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FlashBack Sailor V.
Se suponía que había viajado a China para cumplir mi sueño de participar en una película, de pronto hubo una batalla y había caído encima del protagonista.
-Siempre te protegeré, porque yo soy…
Dije mientras miraba fijamente al hombre enmascarado.
"¡Ayúdame Venus!"
Alguien pidió por mí ayuda, y no parecía ser ese chico.
-Estoy feliz- dijo Kaitou acariciando mi mejilla-, finalmente nos podemos amar, te amo Mina
¿Porque estoy tan inquieta? Este amor no es real.
Estuve a punto de besar a Kaitou.
-¡No se supone que tú seas la persona que debo proteger!- grite empujándolo.
Luego hubo otra batalla, y una mujer amenazaba con comerse a Artemis.
Después…
-En este lugar hay mucha neblina- apareció Kaitou o ya no sabía quién era él.
Cuando vi esa neblina, me acorde de mi planeta, todo cubierto de ella, y la incesante actividad volcánica.
Y también de mi castillo.
Y del brillo matutino de mi otro planeta.
La sonrisa cálida de alguien, saludándome.
Fue cuando entendí, que yo no era una princesa, yo era la guardiana del planeta venus: Sailor Venus
Fin FlashBack Sailor V.
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–Adonis– dijo Mina
–Sí, hace tanto tiempo- contesto él -, nunca pensé que volvería a verte.
–Yo nunca pensé en ti.
–Claro, lo sé, en mi vida anterior, yo no tenía rango, era un soldado entre miles, tú fuiste enviada a la Luna; mientras tanto, fuimos llamados para luchar en la Tierra, era un guerrero, bajo las órdenes del príncipe de la Tierra, nos volvimos a encontrar, estabas tan bella, recuerdo que te enamorabas con facilidad, o quizá aún seas así- dijo Kaitou con una media sonrisa- supe que si hubiera tenido el poder para cambiar el destino, nos hubiéramos enamorado.
-Pero nunca paso, y además te convertiste en mi enemigo, y me dijiste mi destino, dándome a entender que nunca más debería atormentarme entre elegir mi deber o el amor, porque tú me sentenciaste a siempre luchar.
-Pero veo que no necesitas mi maldición para no tener amor en tu vida, haces un buen trabajo sola– dijo Kaitou con una sonrisa, haciéndola enfurecer.
Ella puso los brazos en jarras.
–Y yo me pregunto, si vienes a mendigar mi amor, de nuevo- dijo Mina con aires de diva.
–No lo sé, eso depende de ti, pero puede que las opciones se te estén acabando.
–Y entonces ¿viniste para?
–Solo para hacerte recordar, y discúlpame que la conversación sea corta, pero tengo una mujer que cuidar, una que si se lo merece.
Mina estaba que trinaba de furia, por supuesto que sabía que era Lady Black de la que hablaba.
Y nuevamente se quedó sola, con sus papeles tirados en el suelo, ni siquiera se había dado cuenta de que los había soltado, si antes sentía antipatía por la nemukiana, ahora ese sentimiento había mutado a un odio, uno muy grande y peligroso.
"Pero yo sé que su debilidad es Seiya, la hare sufrir tanto, que no tendrá más opción que volverse a su estúpido planeta, y con las manos vacías"
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Comentarios.
Tome un extracto del manga Sailor V. Y quisiera comentar mucho, porque sí que paso bastante, todo fue loco y divertido, por lo menos para mí, muajajaja, pero como no tengo tiempo, pues ya ustedes me dirán que les pareció este regreso mío, después de sentir que colgaba los tenis (-_-)
La canción es "World is mine" de Hatsune Miku.
Por cierto, se me había pasado decirte (o ya lo dije?, no se, tengo una cabezota estos dias), hice mi opening, ya tiene rato, lo encuentras en YouTube buscando: Genesis Kamisumi Shorohoshi.
Muchas gracias por los reviews, en verdad los atesoro como no tienen idea, y más ahora que estoy pasando ciertos momentos incomodos, muchísimas gracias, son mi tesoro: GregorioAbel, ben, BlackbomberWoman, Lei, GabiUsaKou, Lizbeth Vara, Andreita Kou, Serena Ryuuzaki (solo fue poquito, ya ves que Seiya sufre) , Rei, Alejasmin. Rogue85,
Dians, Algo de eso habrá, ya falta poco.
Yukino, no es uno de los generales, es Kaitou Ace, del manga Sailor V. Respecto a tu problema, pues está bien que te des otra oportunidad, si eso es lo que quieres, ¡te deseo lo mejor del mundo!
Mi querido Guest, perdón por la demora, la vida es un caos, a veces, literal, y lo sabes.
A los comentarios de ciertas personas: RavenQueen, Shadowkitty Moon1999, Nymph of Sirenix, se los agradezco, mira que caer por estos lares, jejeje, les iba a decir otra cosa, pero se quedaran con ganas de saberlo, porque ya no quiero decirles nada más, jajaja.
