Disclaimer: Los personajes son de Naoko Takeuchi, Zagato y Kamui le pertenecen a Clamp, yo solo escribo por diversión.


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.*. Kinmoku en el Milenio de Plata .*.

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Una vez terminada sus interpretaciones, Miku bajo a convivir con sus fans, pero a pesar de eso, Seiya no pudo acercarse a Perla – es decir Serena– porque Mina lo entretuvo con su parloteo, claro Seiya nunca supo que era un plan de Mina para impedir precisamente ese acercamiento.

–Sabes, nunca he sido una chica intrigosa– comento la rubia– pero me temo que Lady Black no es buena compañía, ¿no te parece que oculta algo?

–Preferiria que no hablaras de ella.

–Lo siento, pero creo que ella podría hacer cualquier cosa para confundirte, incluso hacerse pasar por algo que no es.

Quien sabe porque, pero esas palabras se quedaron grabadas en Seiya. Mina por su parte no sabia que sus estúpidas palabras eran casi profeticas.

–Mina, enserio, no sigas, no la conoces, ¿o si?, además Rei y Lita parecen cercanas a ella, no creo que tengas mejor juicio que ellas.

–Pero…

Afortunadamente Yaten llego a su rescate.

–Seiya tenemos que ver ese asunto– dijo con mirada cómplice–, vamos a otro lado– le dedico una mirada retadora a Mina y se fue con el pelinegro.

Caminaron hasta alejarse de la multitud, se tropezaron en su camino con una por demás alegre Lita que intentaba enseñarle a bailar a Zafiro. Y vieron a Terius intentándose ligar a Setsuna, estaba claro que le gustaba la mujer del tiempo, y no precisamente para que le pronosticara el clima, la peliverde estaba por demás fuera de su área, nadie le había insistido para tener una relación, mucho menos física.

"Su majestad no cambiara nunca, siempre coqueteando con las mujeres…"

Serena aunque estaba platicando con Kaitou, vio son sumo interés como Seiya se alejaba con Yaten.

Por fin llegaron a un patio vacío.

–Bueno ahora que eres libre…

–Antes de que digas otra cosa Yaten, necesito que me ayudes, Miku tiene una enfermedad no se cual, pero, por favor sánala.

–No te preocupes hermano, yo me hare cargo.

"Y se quien ve me apoyara en eso…"

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–Es la primera vez que te desapareces de mi lado– dijo Serena a Kaitou, ambos se encontraban solos, pues Diamante se había excusado, deseaba tener una plática de temas políticos con Endimión.

–Perdóname.

–No es necesario, también tienes una vida, además, cada vez me siento más segura de mi misma

Ambos sonrieron.

–Pero te veo preocupado, algo ha cambiado en ti.

–Bueno es algo complicado, resulta que tuve una vida pasada, bueno dos.

–¡¿Enserio?!

–Si, y bueno, recordé que tuve un gran amor en el pasado, pero…no me siento digno de ella…

Kaitou se veía de lo más incómodo hablando del asunto, Serena le palmeo el hombro.

–No tienes que contarme si es doloroso, pero si en un momento tienes ganas de hacerlo, recuerda que puedes confiar en mi.

–Gracias, Perla.

"Y ahora soy el cómplice de una mentira, que mal."

Pero ninguno de los dos sabia que esa conversación no terminada les traería grandes problemas en el futuro.

–Kaitou, podrías dejarme un momento a solas, necesito buscar a una persona.

–Claro, pero estaré pendiente de ti.

–Gracias.

Y Serena salió a buscar a Seiya.

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Justamente el pelinegro estaba por entrar, cuando se cruzaron en el camino, ella llevaba puestas todavía las gafas.

–Seiya…

–Antes de que digas algo más, perdóname por comportarme como un idiota, no soy así, créeme, por cierto lindas gafas.

Serena se iba a quitar los lentes, pero justo ese movimiento lo aprovecho Seiya, y la jalo hacia el, como si fuera a besarla, pero a la vez interpuso una de sus manos.

–Aun tengo un compromiso– dijo soltándola con suavidad– es todo lo que me permitiré.

Serena sintió sus labios arder, como si realmente la hubiera besado.

Verla así, sonrosada, dejo a Seiya aniquilado, la amaba, se lo diría sin más, aunque no tuviera derecho por tener una novia– luego se disculparía con Miku– pero el ya no se frenaría en sus sentimientos.

–También tengo que ser completamente sincero, respecto a lo que sien…

Pero ya no termino de hablar, porque justo en ese momento Serena se quito las gafas, para verle mejor, para perderse en ese par de zafiros que le miraron con devoción, pero en segundos esa mirada cambio, Seiya no supo como terminar la frase, el chico estaba impactado.

"Esa mirada, era la de Serena…"

La tomo por los brazos y la apretó sin darse cuenta.

–¡¿Porque ahora tus ojos son azules?! ¡Dímelo!

Grito Seiya sin saber si estaba viendo a Perla o a Serena como sacada de la tumba, o peor aún, como si de un universo alterno se tratara, donde su razón se había ido al demonio.

–¡Contéstame!

Serena no pudo articular palabra, era claro que Seiya estaba confundido, y ella misma sintió que no era ella a quien veía, pero a la vez si.

–No sé– fue un susurro– no sé, porque tengo los ojos de este color– dijo Serena ya con lágrimas en los ojos.

Seiya estaba que hiperventilaba, antes había percibido el aroma de Serena en Perla, pero esto, estaba más alla de su imaginación.

–¡Dime que estas usando lentes de contacto, que es una tetra tuya para acercarte a mí!… ¡¿porque haces esto?!

Grito con el corazón dolido y a la vez envenenado, las palabras de Mina cobraron sentido, en cierta forma Seiya no conocía nada de Perla Black.

–¿Por qué me hablas de esa manera?– pregunto Serena con la garganta cerrada de tristeza.

Y se esfumo de las manos de Seiya.

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–Disculpa– dijo Yaten a Kaitou.

–¿Si?

–Estoy buscando a Lady Black.

–¿Para que asunto?– pregunto Kaitou con desconfianza.

Ambos se miraron intensamente.

–Es personal.

–Por supuesto, bueno ella…

Kaitou sintió que Serena había desaparecido, incluso Yaten, su aura de tristeza inundo el lugar, y a pesar de que la noche tenía un cielo despejado, comenzó a llover de repente.

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Yaten encontró a Seiya mojándose en medio de la lluvia.

–Te ves muy mal, ¿Qué sucedió? – pregunto el platinado

–No lo sé, Perla, su mirada cambio.

–Ah, sí.

–Lo sabes y… ¿Qué piensas de eso?– pregunto Seiya con los puños cerrados.

–Bueno, hay un asunto misterioso que rodea a esa mujer.

–Lo mismo dijo Mina.

–No le hagas caso a Mina, Perla es una chica noble, eso no lo dudes.

–Pero, ¿Por qué? Es como si intentara transformarse en ella…

–Perla no intenta transformarse en nada– dijo Yaten comenzando a enojarse.

–Estas de su lado.

–No estoy de ningún lado.

–Yo sé quién puede darme respuestas– concluyo Seiya mirando al cielo.

Yaten se molestó de que no lo tomara en cuenta, y lo dejo solo.

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Kaitou regreso al palacio de Tokyo, donde Serena aun estaba llorando, no entendía porque Seiya la había tratado así, estaba hecha un ovillo en la cama, se sentó en una orilla y le acaricio el cabello.

–Kaitou– murmuro ella– ¿existe algo malo en mí?

Pregunto sin mirarle y con la cara enterrada en la almohada.

–Esa pregunta es mi línea, pero te contestare con la verdad: absolutamente nada, eres la persona de mejor corazón que he conocido.

–Pero parece que eso no es suficiente para tener a la persona que amo, es más creo que ahora me odia y no entiendo porque.

–Seiya Kou es un cabeza hueca.

–Quiero decirle todo, aunque se tan poco de mí, ¿estaría bien eso?

"Decirle que perdi la memoria, que no se quien es mi familia, que no se de donde vengo, que en mis sueños veo cosas pasadas, de algo que ocurrió hace mucho, y cada vez, cada vez, su rostro me parece más y más familiar…"

–Si, la verdad es lo mejor en estos casos, así entenderá un poco tu situación, y tal vez deje de ser un cabeza hueca.

–No le digas asi– dijo Serena sentándose a su lado.

–Pero lo es.

–Pero lo amo.

–Que problema. Pero te apoyare en todo.

–¡Gracias Kaitou!

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Kamui se encontraba viendo el panorama que le daba un enorme ventanal, una de sus piernas colgaba, mientras la otra se recargaba en el marco, Analis apareció de la nada, solo para burlarse.

–No puedes hacer nada para detenerme, he puesto la semilla en un objeto que reaccionara solo con Seiya y…

–¿Y que se supone que hará?– pregunto Kamui entornando sus ojos ambarinos.

–Creará una gran nube en su cabeza, y solo se detendrá la lluvia cuando este cerca de la persona que ama, y ¡bingo! Sabremos quién es Sailor Cosmos.

–Yo lo sé, y Zagato también, así que te suplico que te deshagas de ese artificio tuyo, o te verás en muy serios problemas.

–Pero, ¿Cómo lo hiciste? – pregunto Analis con una mueca en el rostro.

–Sailor Cosmos quito el manto que la ocultaba por un momento, y logre ver que es Perla Black, aunque hay algo más en todo eso. Como sea. No hagas nada Analis. Zagato y yo, hemos trazado el plan a seguir ahora que sabemos su identidad.

–¡Esta bien!– protesto la chica y desapareció furiosa del lugar.

"Quiero verte", pensó Kamui mirando a través del cristal.

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Era de madrugada, cuando se apareció en la habitación de Seiya, el pelinegro estaba vestido y tendido en su cama, como quien se duerme pensando en algo muy importante.

"No me recuerdas, y no sabes cómo me duele tu olvido, fuimos tan unidos…"

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Los recuerdos de Kamui eran tan frescos, que parecían haber pasado ayer y no siglos atrás…

Una jovencita caminaba con la frente en alto y absoluta seriedad, entro a uno de los patios interiores del castillo, a su paso varios voltearon a verla, Kamui que era un chico que no prestaba atención a nada, pues ya nada lo sorprendía– recién había descubierto que era un vidente, capaz de ver el futuro y pasado de cuanto deseaba–, pero encontró eso muy peculiar, desde una torre alta, no perdió detalle, y siguió los pasos de la adolescente.

En el patio de armas, solo se encontraban guerreros sin armadura, pues solo eran prácticas, bajaron sus espadas distraídos por el movimiento coqueto de su larga y suelta cabellera azabache, llamaba de inmediato la atención, y ese par de ojos azules como el zafiro, terminaban por impactar a cualquiera, pero sobre todo su vestimenta, nada propia de una doncella, llevaba una camisa blanca de hombre, pero en ella se veía tan femenina– se la había robado a un vecino– bueno la tomo prestada, no era una bandida.

La pelinegra tenía un palo de madera, largo y delgado como una especie de lanza, lo cargaba en su mano derecha y la punta descansaba en su hombro, iba chiflando cual muchacho, llevaba una falda pantalón de color crema, apenas le llegaba a un tercio del muslo, unas botas cafés adornaban sus piernas, y para rematar el sencillo atuendo tenía una mascada roja amarrada en la cintura– acentuándola–, su padre se la había regalado, para que amarrara su cabello en un femenino moño, por supuesto ella había optado por otra opción, se detuvo justo frente al hombre más corpulento de todos: Lord Ikaro.

–Que atrevida– dijo Ikaro acariciando su barba negra– si viniste, supongo que tu padre no sabe nada, estos no son terrenos de mujeres.

–¡Shiho!– gritaron dos chicas corriendo, con vestidos de color café, sencillos, eran Yanit y Taisha, ambas llevaban el cabello suelto, pero adornado con cintas a modo de diadema, Yanit llevaba una blanca y Taisha una violeta– ¡Detente!– ordenaron ambas en medio de una respiración forzada, habían corrido mucho para alcanzar a su hermana.

–Creí que me había librado de ustedes– murmuro Shiho.

–¡Hermana!– protesto Yanit– ¡ese pretexto de que ibas con el novio, y que deseabas no ser molestada, fue una tontería!

–Nadie lleva un palo a una cita– puntualizo Taisha– y para empezar nunca has tenido novio

Shiho bufo.

–Un momento esa camisa es de Takeo, ¡nuestro vecino!, ¡Eres una ladrona! – grito Yanit

–Y ese intento de pantaloncillos es un asco– aunque se veía bien la condenada– Nunca se te ha dado la costura– dijo Taisha.

–¡Basta de parloteos!– ordeno Lord Ikaro– si vas a hacerlo ¿o no?

–Claro– contesto Shiho.

Sus hermanas iban a protestar de nuevo, pero la entendían, desde el fondo de su corazón ellas mismas ansiaban ser unas guerreras, pero era una labor solo de hombres, una cosa era que entre ellas pelearan, pero nunca se hubieran atrevido como su hermana a buscar enseñanza en el castillo de Kinmoku, Shiho siempre era la arrojada.

–Te repito el trato, si pierdes te vas al calabozo por un mes– amenazo Lord Ikaro– si ganas, te daré una espada, para que entrenes con los demás.

Kamui estaba atento a todo lo que pasaba en el patio. El consejero del rey, Zagato se le unió.

–Vaya eso se ve interesante– dijo el hombre de larga cabellera y ropas blancas, enjoyadas, Zagato era una persona muy importante en Kinmoku, casi tan poderoso como el rey o la princesa.

Los dos hombres siguieron expectantes lo que sucedía con Shiho.

–Eso fue lo acordado– dijo Shiho con una mano en la cintura.

Lord Ikaro tomo un palo, parecido al que llevaba Shiho, comenzaron a hacer círculos con los pies, estudiando al contrincante, Yanit y Taisha estaban petrificadas, sabían el por que del ansia de su hermana, unas semanas atrás, en el rio cerca de su hogar su madre había sido atacada por un monstruo, sobrevivió, pero el ente seguía atacando en los alrededores, sin que nadie pudiera detenerlo, Shiho estaba furiosa, pensaba que si las mujeres pudieran defenderse como los hombres, no serían tan vulnerables, según ella, nadie se preocupada por la suerte de unas simples plebeyas.

Lord Ikaro ansioso por terminar esa tontería fue el primero en atacar, pero Shiho lo evadió con una velocidad antinatural, furioso comenzó a atacarla más en serio, no pensaba que la chica tuviera esa habilidad, ¡si era casi una niña!, varios miraron asombrados, desgraciadamente él era más fuerte y un guerrero consumado, finalmente logro derrotarla, Shiho quedo tendida en el suelo, sus hermanas le ayudaron a levantarse, pues estaba lastimada.

A Kamui se le estrujo el corazón.

–A pagar jovencita– ordeno Lord Ikaro.

Hubo varias protestas por parte de los demás guerreros, en verdad le había dado batalla la chica, Yanit saco un pañuelo y se arrodillo al lado de Shiho, limpio un hilo de sangre que escurría por su boca.

–Fue un trato– confirmo Ikaro mirando a todos.

–Debería darte vergüenza– dijo Kamui caminando hacia ellos, llevaba una capa negra, sus ojos de color miel oscuro se posaron en Shiho– no es forma de tratar a tan encantadora doncella– la aludida se sonrojo un poco, sus hermanas sonrieron esperanzadas de que se librara del encierro, por supuesto reconocieron de inmediato al recién llegado, era el primo de la princesa.

–Su eminencia– todos los presentes se hincaron, menos Shiho, aún estaba tirada en el suelo, simplemente agacho la cabeza, deseo evitar esa mirada, que parecía decirle todo y nada.

Con un poco de dolor, Shiho se levantó, pero solo para arrodillarse ante Kamui.

– Señor, hice un trato, por favor, déjeme cumplirlo, o no podre respetarme a mí misma.

Lord Ikaro se impresiono, se hubiera librado del castigo, si hubiera aceptado alegremente ser rescatada por Kamui. Este último, no muy convencido, acepto que fuera llevada al calabozo por todo el mes que había pactado. Eso ayudo a que hicieran una fuerte amistad, todos los días Kamui visitaba a Shiho, cada día platicaban de algo diferente, y le regreso el palo que llevaba, para enseñarle el manejo de la espada, pero Shiho nunca acepto ser tratada de forma especial.

Casi al final de su encierro sus padres fueran a verla, más que nada por la madre de Shiho, quien estaba insufrible.

–No te preocupes madre, ya solo faltan diez días.

Había dicho desde la celda. Pero viendo la dura cara de su padre, ansiaba que se alargara el plazo.

Durante el tiempo faltante de su encierro, se enteró por Kamui que el monstruo había sido eliminado, nadie sabía quién lo había matado, pero el cuerpo sin vida del animal fue encontrado, varios guerreros se atribuyeron el hecho, pero no explicaban como habían dejado dos grandes perforaciones en la gruesa piel, siendo que ningún arma penetraba su gruesa coraza.

El día que salió del calabozo, cuando se dirigía a su casa, Shiho fue abordada por Kamui.

–¿Te vas sin despedirte?– reprocho el joven noble.

Ella se iba a hincar, pero Kamui la tomo por los brazos.

– No lo hagas, somos amigos.

– Si, pero eres de la nobleza, yo una plebeya, así debe ser.

–Y tú eres tan obediente– dijo Kamui burlonamente.

–Tonto.

–Vine para darte esto.

Y le extendió una hermosa espada.

–Pero yo perdí– protesto Shiho.

–Yo no hice ningún trato contigo.

Shiho sonrió y la tomo muy conmovida, solo tenían espadas los nobles y los guerreros, la esperanza de tener una había muerto en el calabozo.

–¡Muchas gracias!– y lo abrazo efusivamente, solo Kamui se sonrojo.

El ruido de un carruaje, lo saco del encanto, los que venían custodiándolo hicieron una reverencia desde sus monturas, y comentaron porque estaban ahí.

–Hemos traído, al pintor y el escultor que ordeno su majestad el Rey.

–Por supuesto, sigan su camino.

Miraron a Shiho, preguntándose que relación tenía con el noble, pues a pesar de ser hermosa, tenía la pinta de una pordiosera, sucia y mallugada, finalmente ingresaron al castillo.

–El rey…– dijo Shiho abrazando la espada– ¿mandará hacer retratos y esculturas suyas, o tal vez de ti?

–En absoluto– contesto Kamui seriamente– serán unos regalos, para los príncipes del sistema solar.

–¿Qué es sistema solar?– pregunto Shiho sumamente interesada.

–Es otro mundo, muy lejano al nuestro – contesto Kamui– piensa viajar ahí, hace poco llego un visitante de ese lugar, para que describa a los artistas como son los nobles, y así crear el retrato de la princesa de la Luna y una estatua del príncipe de la Tierra.

Un viento helado, agito violentamente la cabellera de Shiho, su cuerpo titirito, la noche estaba llegando, Kamui se quitó su capa, Shiho al ver sus intenciones lo detuvo.

–¡No me trates como una florecita!

–De acuerdo, solo quería ser caballeroso.

–Perdóname por gritarte– dijo avergonzada.

–Ya sé cómo eres, pero recuerda que ante los demás no debes comportarte así.

Ella inclino su cabeza, movió sus manos con gracia, simulando que alzaba un vestido, hizo la reverencia como toda una princesa– Buenas noches, majestad– y salió corriendo con la espada en las manos, Kamui sonrió, le encantaba su forma de ser.

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Días después Shiho estaba cargando una canasta vacía, iba por fruta al bosque, a pesar de los regaños de sus padres, seguía vestida de la misma forma, con pantaloncillos cortos, y la mitad superior de su vestido de doncella, cortada tan mal, que su ombligo se alcanzaba a ver, había otras mujeres en el bosque, quienes se burlaron de ella.

–Miren quien va, la que se cree un caballero.

–Yo diría que es un caballo, mírenle la cola.

Y estallaron en risas, pero a Shiho no le importo. Eran unas envidiosas, ahora todos en el pueblo sabían que tenía amistad con Kamui.

Shiho se trepo a un árbol con gracia y rapidez. Siguió con su labor de cortar frutos de los árboles, pero el grito de las que antes se reían, se escuchó por los alrededores.

Cuando Shiho logro llegar al suelo de un salto, se encontró con que las mujeres estaban desmayadas en el pasto, y una criatura parecida a una pantera gigante, las amenazaba de muerte, pero en ese momento, Healer y Maker aparecieron, y atacaron al monstruo, venciéndolo, pero tres criaturas más aparecieron.

Intentaron hacerles frente, pero les ganaban en número, y apenas recién, habían descubierto sus poderes de Sailors, mientras su hermana estaba en el calabozo.

Un broche apareció enfrente de Shiho.

–No lo toques– dijo Healer– a menos que deseas que tu vida cambie para siempre.

–Eso no se oye tan mal– dijo Shiho y tomo el broche.

Una luz inundo el bosque, y Maker y Healer vieron a su hermana, transformarse en Fighter.

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Y mientras eso sucedía en el bosque, Kamui tuvo una revelación del futuro, sus ancestros habían sido profetas, pero nadie había tenido el don, hasta ahora.

Y lo que vio, no le gusto, no le gusto en absoluto.

Era Shiho, no era una chica diferente, vestía con poca ropa de color negro, y llevaba un broche en el pecho con alas, pero sus ojos, esos hermosos zafiros solo podían pertenecerle a Shiho, su mirada decidida se había grabado en el corazón de Kamui, en la visión, se hacía llamar Sailor Star Fighter, y junto con sus hermanas, Maker y Healer, viajaron al sistema solar, acompañando a la princesa de Kinmoku y su padre, para rendirle honores a la reina Serenity, y entonces, fue como si el universo mismo se conmoviera, cuando Fighter y la princesa de la Luna se conocieron.

Su amistad fue tan natural como el brillo de la Luna.

Serenity veía al planeta azul con fascinación y en los jardines del palacio se le unió Fighter, burlando alegremente sus custodias: las Sailor scouts.

–Es una hermosa vista– le dijo Fighter– en mi planeta no existe esto, porque no tenemos ni una sola luna, solo millones de estrellas.

Y esa amistad rápidamente se volvería amor.

Kamui pudo ver con total claridad como Fighter se convertía en la consorte de la princesa, pero algo más, y ese algo, fue su desesperación, el milenio de plata era atacado, todos cayeron, todas las Sailors, incluyendo a Fighter, y la vio muerta entre las columnas de lo que fuera un hermoso reino, con su mano fuertemente apretada– pues ni la muerte logro separarla de su gran amor–, unida a la princesa Serenity.

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–Eso no– gimió Kamui apoyándose en la puerta de su habitación– eso no lo permitiré. No importa que tan bajo caiga yo, pero ella no tendrá ese horrible final.

Con ayuda de ese poder de clarividencia, Kamui supo, que Zagato era el que estaba detrás de todas esas criaturas extrañas que atacaban el reino, y le pidió aliarse con él.

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Semanas después de la primera transformación de Fighter, las Star lights hicieron su juramento de lealtad a los gobernantes de Kinmoku, y se convirtieron en parte del palacio, para estar cerca, en caso de ser requeridas. Fighter era la más feliz, pues sentía que estaba viviendo su destino.

El día en que la princesa de Kinmoku iba a dar el visto bueno a la pintura de la princesa Serenity y la estatua del príncipe Endimión, se produjo una gran explosión dentro del castillo, dando como resultado que las obras quedaran inservibles y que el viaje se pospusiera unos días, pues necesitaban de otros regalos para mostrar sus respetos al reino de la Luna y al reino de la Tierra.

Cuando por fin limpiaron el lugar, Fighter y sus hermanas entraron para buscar algún indicio del enemigo, era la primera vez que entraban a esa estancia, para ese momento, ya eran respetadas en el reino, no solo por ser las únicas que lograban derrotar a las oscuras criaturas de Zagato– aun no sabían que él estaba detrás– sino porque siendo tan solo unas chicas de catorce años, eran más confiables y valientes que cientos de guerreros.

Healer tropezó con lo que fuera la cabeza del príncipe de la tierra, le dio un patadon de puro coraje, Maker se detuvo con ella para inspeccionar mejor esa parte de la estatua, Fighter siguió caminando.

Había muchas obras de arte, estatuas de animales, y cuadros, muchos cuadros, pero como si la llamara, la atrajo como un imán el cuadro más destruido de todos, el marco estaba completamente quemado e incrustado en la pared, como si fuera el objeto de más odio para el que hubiera perpetrado ese delito– Kamui era el culpable–, estaba tan destruido que solo una parte del rostro era visible, era una media luna en la frente y un pedazo de cabello rubio, los dedos de Fighter se deslizaron sobre esa media luna, se le antojo hermosa y excitante.

–Debió ser el cuadro de la princesa de la Luna– comento Maker poniéndose a su lado.

Fighter suspiro instintivamente.

–Que lastima de pintura.

–Si, pero ahora tenemos que buscar al culpable, eso de entrar al palacio sin ser visto…

–Da la impresión de que es alguien de adentro– concluyo Fighter sin quitar la mirada de la media luna.

Y le gusto tanto esa imagen, que se mandó a hacer unos aretes de media luna, a Maker y Healer se les hizo extraño, pues Fighter no era una chica preocupada en su arreglo femenino.

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Cierto día las Star Lights iban caminando por los pasillos del palacio, cuando se toparon con Kamui y Zagato, como siempre Healer se sonrojaba nada más ver al consejero, se le hacía un hombre de lo más interesante, por su parte el solo las veía como unas niñas y unos estorbos para sus planes de reinar Kinmoku.

–¿Puedo tener unas palabras contigo?– pregunto Kamui a la líder de las Sailors.

–Si– contesto Fighter– las veo después.

Y camino al lado de Kamui, llegaron a donde estaba una fuente, con algunas flores en los alrededores. El sonido del agua acento el silencio que ya reinaba entre ellos, pues a pesar de ser grandes amigos, ya casi no se veían.

–¿Podrias dejar tu apariencia de Sailor?

–¿Por?

–Porque ya se quién eres, además que así, te siento lejana.

Fighter sonrió, y dejo su transformación, volviendo a ser la pueblerina Shiho.

–Tengo esta cortesía contigo, solo porque eres mi amigo, y un pesado, con poderes extraños, se suponía que mi identidad era un secreto, pero…contigo no hay forma de tener secretos.

–¿Qué sientes por mí?

Esa pregunta no se la esperaba, se suponía que Kamui le ayudaba a buscar a las criaturas, y al actor intelectual de todo, claro, solo la tenía dando vueltas, para postergar ese viaje al sistema solar, así que sus últimas conversaciones habían sido referente a los ataques, Shiho no se esperaba esa pregunta.

–Hemos hablado de esto antes, yo solo te veo como un amigo, además está mi deber de Sailor.

–¿Si ese deber no existiera? ¿Tendría una oportunidad?

Kamui tomo ambas manos de la chica.

–¿No soy suficiente para ti?

El par de zafiros se abrió cual grandes eran.

–¡Que pregunta tan tonta!

Ella retiro sus manos, y se sentó en la fuente, evitándole la mirada.

–Es que, no sé como decirlo, hay una sensación muy fuerte en mi corazón, como si alguien me buscara en alguna parte, un desasosiego que no me deja dormir desde que me convertí en Sailor, y este sentimiento es tan fuerte, que me hace llorar, ¡y te consta que no lloro fácilmente!

Sus ojos estaban cristalizados. Kamui apretó los puños con furia, y aunque para ese entonces la princesa de la Luna ya había conocido al príncipe de la Tierra, estaba cien por ciento seguro que si veía a Fighter, la reconocería como su otra mitad, y por eso, tomaría el plan de Zagato como suyo, no había marcha atrás, tenía que hacer algo decisivo o Fighter viajaría al sistema solar, y la perdería indudablemente.

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Las Sailor Star Lights habían sido enviadas por sugerencia de Kamui a las tierras de Keptup, la parte con más ríos y valles de Kinmoku, según Kamui, la guarida del enemigo se encontraba ahí, y Zagato estaba esperándolas, no era una sorpresa como ellas creían.

Entraron a una especie de pirámide, llena de pasadizos y trampas, que lograron pasar fácilmente, finalmente en una gran cámara, lo encontraron.

–¿Zagato?– dijo Healer con decepción, nunca se imaginó que el consejero del rey, fuera su enemigo.

–Yo si sospechaba de ti– apunto Fighter con su dedo.

Zagato invoco a sus oscuras criaturas, y estas comenzaron a atacarlas, eran tantas que finalmente cayeron derrotadas, Fighter fue la última en dar pelea, cayo inconsciente, unas horas después escucho voces lejanas, ella se encontraba encadenada, a su derecha estaba Healer y del otro lado Maker, puso toda su atención a las voces.

–Lo he visto, ya no existe el reino de la Luna, todo se ha consumado.

"Esa voz, ¿es de Kamui?"

–Bueno yo cumplí mi parte del trato– dijo Zagato–, entonces ¿me dirás donde encontrare la copa de fuego?, que me dará poderes superiores a los reyes de Kinmoku.

–Este mapa te guiara al objeto sagrado.

"Si es Kamui"

Fighter al verse traicionada, por la persona que consideraba su hermano, se puso furiosa, y comenzó a forcejear con las cadenas, su ruido despertó a Healer y Maker, que comenzaron a hacer lo mismo, pero al escuchar los pasos caminar hacia el calabozo de hicieron las dormidas. Kamui entro con sumo cuidado, le dolió ver a Fighter tan lastimada.

"Pero está viva"

Iba a acariciar su mejilla, y ante su sorpresa Fighter rompió las cadenas, el salto metros atrás.

–¿Por qué me has traicionado?– pregunto la pelinegra con lágrimas en los ojos.

Healer y Maker miraron con odio a Kamui.

–Lo hice por tu bien, y Zagato me prometió que en su nuevo reino, les dará un trato especial, solo tendrán que beber esto– alzo una botella– y podrán olvidar todo, tendrán una nueva vida, su familia estará bien, todo estará bien.

El laser de estrella fugaz rompió la botella, Maker se lanzó contra Kamui, Healer corrió hacia la salida, seguida de Fighter.

–¡No podrás detenerlo! ¡Regresa conmigo! ¡Te amo!

–¿Amor? – dijo Fighter entornando los ojos– En verdad no creo que lo tuyo sea amor, solo un mero capricho.

Maker ato a Kamui, y salió tras sus hermanas. Pero desgraciadamente, no pudieron evitar que Zagato tomara esa copa de fuego, y el oscuro mago incremento su poder, lanzando un poderoso hechizo de advertencia sobre la mitad del planeta, y convirtiendo aquellas tierras verdes en un lugar árido.

Kamui se volvió un fugitivo, y ni aun sabiendo como terminaría aquello, no pudo evitarlo.

Zagato se transformó en un fiero dragón para darles pelea a las Star ligths, su dura piel, cual coraza oscura, no lograba ser atravesada por los poderes de las chicas, así que tuvieron una idea suicida, el dragón era tan grande como una montaña, y lograron meterse en su boca, y antes de ser devoradas, lanzaron sus poderes combinados desde el interior, convirtiéndolo en polvo, Kamui llego al lugar, pero demasiado tarde, tirada en el pasto encontró a Fighter, pero ya sin vida, la tomo en sus brazos, y un grito se ahogó en sus labios, era un Vidente, y no lo quiso creer hasta ese momento, pero el futuro escrito, tarde o temprano se cumplía, así como la princesa de la Luna estaba muerta, Fighter de alguna manera la había seguido.


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De vuelta a la época actual.

Seiya seguía durmiendo, ajeno a todos los recuerdos de Kamui.

"Pero esta vez, será diferente, lo presiento"

Kamui rozo la mejilla de Seiya, quien se dio la vuelta, como rechazando el toque.

"Yo te sacare de ese cuerpo, saldrás de esa prisión, es una promesa, mi querida Fighter"

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Al día siguiente.

Diamante nunca se imaginó que Seiya lo buscaría para algo, pero ahí estaba, esperándolo en el parque, cerca de un grupo de niños que jugaban a la pelota. Ambos se pararon al lado de un árbol.

–Soy un hombre muy ocupado, así que será mejor que vayas al grano, Kou.

–¿Por qué Perla tiene los ojos azules? Quiero la verdad.

Diamante no supo si reír o llorar con semejante exigencia, por la frescura de Seiya, al llegar y plantarse de esa manera con él.

"Si el muy idiota supiera, seguro aquí mismo se desmayaría de la impresión", pensó el nemukiano.

–La verdad, Kaitou tiene toda la razón respecto a ti–murmuro, cabeza hueca– bueno, el punto es que ella tiene poderes especiales, tú lo has visto, y gracias a esos poderes, sus ojos han cambiado, es todo lo que te diré.

El pelinegro esperaba una respuesta diferente, o más bien no sabía que esperar, aun no salía de la impresión.

–¿Ella como esta?

–¿Le hiciste algo?

Pasaron unos niños corriendo, volando una cometa enfrente de ellos.

–Creo que me porte como un imbécil con ella.

Apretó los puños el pelinegro.

–Estoy de acuerdo contigo.

–No me tientes a romperte la cara.

–Me encantaría verte intentarlo. Pero como dije al principio, soy un hombre muy ocupado, viajaremos a la Luna– Seiya entendió perfecto que Perla iría con el– ¿algo más?

–No.

–Yo sí. Aléjate de ella, creí que le haría bien tu cercanía, pero es obvio que me equivoque.

Antes de que Seiya protestara, Diamante desapareció de su vista.

"Tiene algo de razón, pero yo quiero verla de nuevo"

:.

.:

Serena se levantó con aire renovado.

"Hoy cuando terminen los deberes de Diamante, regresare para buscar a Seiya, él es bueno, debe tener una explicación de su comportamiento"

La luz entraba tímida por la ventana de su habitación, una bandeja de comida, y una revista estaban en la mesa pequeña. Ella no leía revistas, pero alguien misteriosamente– entiéndase Mina–, le envió una, en la portada se encontraba Seiya abrazando a Miku –era una foto antes de que Seiya siquiera viaja a Némesis– se veían tan felices.

Pareja exitosa, muy pronto se casará…

En letras doradas decía, el cuerpo de Serena comenzó a temblar, dejo caer la revista al suelo, y ya no quiso saber más, nuevamente se metió a la cama, con su cabeza llena de ideas erróneas, y sus ojos derramando lágrimas.

"Aquí terminan mis ilusiones…mientras él sea feliz, yo también lo seré"

Aunque Mina había usado trucos baratos de telenovela para frenar el avance de Serena, le habían funcionado a la perfección, pero muy pronto la chica de Venus se daría cuenta de su gran error.

Antes de partir con Diamante, Serena busco a Miku, quien también estaba alistándose para un viaje.

–Hola.

–Perla.

–Quisiera desearte lo mejor.

–¿Eh? ¿estas bromeando? Seguro seria mejor para ti si desapareciera, ¿no?

–Seré sincera contigo, amo a Seiya, pero, pero si él te ha elegido, creo que lo mejor es no interferir en su felicidad.

Las lágrimas comenzaron a salir a raudales.

–Solo quiero que sepas, que en verdad me gusto ser tu amiga, ojalá pudiéramos seguir siéndolo, pero bueno, supongo que no es posible, ya no voy a meterme en tu camino, adiós.

Y salió de la habitación.

"Hipócrita, seguro quiere que baje la guardia, y lanzarse sobre mi novio, pero no la voy a dejar"

Serena apenas encontró un pasillo solitario y se recargo en la pared, se tocó el pecho con ambas manos, un dolor leve se instaló en su corazón.

"Seiya, quiero verte, decirte que te amo por última vez"

.:

Pero el destino caprichoso, haría que Serena y Seiya se encontraran mas rápido de lo que imaginaban.

Miku tenía un concierto en la Luna, y mientras eso sucedía en el súper domo Lunar. Diamante era recibido por el nuevo alcalde en el angar, Serena, Kaitou, Yaten, Zafiro, Lita, Endimión y Rei lo acompañaban, pero nunca se esperaron que una turba los esperaría en las calles, eran familiares de los soldados muertos por la invasión de Némesis– perpetrada por Caos– muchos tenían sus pancartas con la media luna negra y el símbolo de prohibido, rojo, cual sangre, Serena se puso a llorar.

–Sera mejor que nos vayamos rápido– dijo Diamante ayudando a subir a Serena a un vehículo.

Apenas se habían movido unos metros, cuando unas explosiones inundaron las calles, rápidamente Healer, Mars y Júpiter salieron a ver lo que pasaba, Analis los atacaba desde lo alto, estaba furiosa con Kamui, con el mismo Zagato, y había decidido actuar por su cuenta. Las personas que protestaban la llegada de los nemukianos corrieron adonde pudieron.

Júpiter llamo a Mina por su comunicador de pulsera, estaba en el concierto de Miku con Seiya.

–¡Bienvenidos a la Luna!– dijo en tono burlón Analis.

Su objetivo era matar a Perla, suponía que si la destruía, Zagato talvez la premiaría finalmente, pero estaba equivocada.

–¡Detente!– dijo Serena plantándose firme– ¡Muchas personas están siendo lastimadas!

–¡Lo sé! ¡Igual que Némesis! ¡Qué importa si mueren más!

Serena se mordió el labio, era verdad, y la gente que había dejado tiradas las pancartas en la calle, lo atestiguaba, la pobre se sintió tan culpable, aunque era la más inocente de todos, y la marca de la luna negra, nuevamente le peso.

Venus y Seiya llegaron al lugar, se sorprendieron del poder de Analis, recordaron a Galaxia, pues la ciudad parecía invadida por rayos letales.

Diamante floto hasta quedar cara a cara con Analis.

–Detente o tendré que ponerte un alto por las malas.

Y claro comenzaron a luchar en el aire, mientras que abajo, las personas que habían sido alcanzadas por los rayos se convertían en demonios amenazantes, las Sailors tuvieron que lidiar con ellos, y era muy difícil, pues no querían lastimar a las personas. Seiya también luchaba, a su manera, sin poderes ni su espada, se dedicó a dejarlos inconscientes, cuando su mirada se cruzó con Serena, fue como si toda la batalla se congelara para ellos, corriendo llego a ella, quien no estaba aportando nada a la batalla, sopesando tanto, con sus brazos caídos: sus cambios extraños, no tener a la persona que amaba, el odio de la gente "de nuevo", era tanto, que no sabía como no se había vuelto loca, pero de todo, Seiya, era quien la tenía así, verlo de nuevo…y ser inalcanzable.

–Seiya– murmuro

El pelinegro de una patada voladora derribo a un zombie que casi la golpeaba.

–Gracias.

–Esto es una locura, si no puedes luchar en este momento, será mejor que busques resguardo.

–¿Te preocupas por mí?

–Por supuesto.

–Pero anoche, parecía que me odiabas.

–¿Eso pensaste? Lo lamento– dijo dándole un derechazo a otro demonio– creo que nunca me sentí tan imbécil como ahora, no sé si sirva de disculpa, pero la razón por la que me puse así fue…que esa mirada, me recuerda a alguien, una mujer que fue muy importante para mí.

–¿Aun la amas? ¿A esa mujer?

Era desquiciante, no sabía que ella era esa mujer, mucho menos Seiya.

–Si, per…

–¡Seiya, aléjate de Perla!

El grito de Miku no lo dejo terminar, sincerarse, que ese amor no estorbaba en absoluto lo que sentía por ella, mientras la peliverde venia corriendo, milagrosamente salvándose de ser atacada por un rayo o algún demonio.

"Así que Seiya ama a otra mujer, que ni siquiera es Miku, ¿yo donde quedo en todo esto?", Serena se hundió en sus pensamientos, se quedó estática, sin importarle la batalla que ocurría a su alrededor.

–¡Miku, huye de aqui!

Y fue como si llamaran a Analis, en un santiamén se puso frente a Miku y le tomo el brazo.

–¡Un premio de batalla!

Y se esfumo del lugar con ella.

–¡Detente!

Ver la preocupación de Seiya, por fin hizo reaccionar a Serena, que lanzo una curación lunar por todo el lugar, regresando a la normalidad a las personas, y después desapareció también.

–¿Qué paso?– pregunto Venus con asombro, aunque Serena había invocado su poder en silencio, ella lo reconoció, pero a la vez intento suprimir eso de su memoria, doliéndole.

–Perla ha seguido a quien nos atacaba– contesto Kaitou.

Seiya no sabía que era la curación lunar, pero también se le hizo bastante parecido a la forma en la que Sailor Moon salvaba las semillas de las personas, una sospecha se instaló en su corazón.

Diamante descendió, y su tercer ojo se activó.

–Tratare de encontrarla.

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.:

Lejos de ahí, en una especie de acantilado rocoso.

–No tengas miedo, seguro alguien vendrá a rescatarte– dijo Analis a Miku, quien estaba sentada en el suelo.

–¿Qué ganas con todo esto?– pregunto Serena apareciendo.

–No te dije que alguien vendría, y justo quien deseaba.

–Detente por favor, no quiero pelear contigo.

–¿No lo harás?

Analis le lanzo un rayo a Miku, pero Serena lo detuvo con su palma.

"Ella es más poderosa de lo que pensaba, con razón es Sailor Cosmos, diantres, si solo bajara la guardia…"

Miku aprovechó el momento para echarse a correr.

–¡No te alejes de la diversión! – ordeno Analis.

Serena volteo, y el grupo de rocas que las rodeaban, se convirtió en cientos de pedernales filosos, letales, Miku se llevó las manos al rostro ante el inminente ataque, y cerró los ojos con fuerza, en otras circunstancias, Serena ya no hubiera cometido errores, pero ahora lo estaba haciendo, pues a pesar de que protegió a Miku con un campo de energía idéntico al de Sailor Saturn, ella había quedado fuera, así que cuando Miku escucho que el estruendo se acabó y abrió los ojos vio a Serena sonriéndole.

–Estas bien– fue casi el susurro de la platinada.

Y ríos de sangre cayeron al piso, de la espalda de Serena, y perdió la conciencia.

Analis lanzo un grito de júbilo y desapareció, dejando a Miku arrodillada junto al cuerpo inerte de Serena, con manos temblorosas le toco el pelo.

"Si eres mi amiga, una verdadera amiga, me protegiste, perdóname por creer que eras una mujer falsa, lo lamento tanto"

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Seiya llego con todos, solo para ver esa desgarradora escena, se lanzó sobre el cuerpo de Serena, cayendo sobre sus propias rodillas y la abrazo con toda la devoción que su corazón albergaba, sin importarle que Miku lo estuviera viendo.

–Perla no, por favor tu no…

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Venus sintió por primera vez algo diferente al odio respecto a Perla, sus ojos se pusieron llorosos, Mars se acercó a ella.

–No se que me pasa– le murmuro a la morocha.

Júpiter se acercó a ellas.

–Yo, chicas, he hecho cosas horribles a esa mujer, quien nos salvó a todos, y ahora, no sé, ni dónde meterme, si la tierra me tragara en este momento, sería lo mejor. Me arrepiento de todo, todas mis tonterías.

Mars y Júpiter quisieron decirle quien era Perla en realidad, pero viendo los recientes hechos, decidieron seguir callando, si alguien más rebelaría la identidad de Serena seria ella misma nadie más. Simplemente abrazaron a Venus.

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Seiya sintió el cuerpo debilitado por la tristeza, tanto, que fue fácil para Diamante hacerlo a un lado, y tomar el cuerpo de Serena en sus brazos.

–Tal como mencione, tú le haces daño– Diamante lo miro con furia.

Después se acercó a Healer.

–Acompáñame, ella necesitara de tu ayuda.

Su tono de voz fue tan autoritario, que Healer obedeció sin pensarlo, y toco el hombro de Diamante, los tres desaparecieron.

–Mi hermano se encuentra devuelta en Tokio– comento Zafiro.

–Entonces ahí es adonde iré– respondió Seiya determinado– príncipe Zafiro– dijo con respeto– ¿podría llevarme adonde se encuentran? – fue una súplica, y a la vez una orden.

"Si tan solo hubiera traído mi broche de transformación, no necesitaría de esto"

Se miraron intensamente por unos instantes, Zafiro no tenía la obligación de hacerlo, es más, se podría decir que Seiya era el rival número uno de su hermano, pero, aun así.

–De acuerdo.

Miku se mordió el labio, sin poder decir ni una palabra.


Comentarios

Espero no haber perdido el hilo, fue mucho y a la vez volvió a faltarme más.

Denle chance a Seiya, todo paso en menos de un día, así que ténganle compasión al pobre.

Mina promete que se portara bien, ¿sera? ¿Kaitou llegara a rescatarla de la soltería? ¿Mina ya olvido a Yaten al cien por ciento?

¿Qué te pareció mi teoría de porque Seiya no conoció a la princesa Serenity? A lo mejor esperabas más, pero en estos casos, solo la muerte pudo impedirlo, por mi parte estoy satisfecha, y no quise dar detalles, aunque si hubo algo que no mencione, y fue un poco del lado de Serena, creo que ya en el siguiente lo diré, haber si me puedo acomodar, y claro, hay un pasado mucho más allá de este, un milenio donde sí se conocieron, y Kamui es una pieza clave para sacar eso a relucir.

Y no me vayas a decir que ando yaoizando a Seiya– ¡jamás de los jamases! – fue una chica en el pasado, nunca tuvo la necesidad de convertirse en chico, hasta que viajo a la tierra para buscar a Kakkyu, me encanta imaginar a Fighter, como una mujer hermosa que rompe corazones, pero a ella solo le gustan las mujeres, he dicho. Ah, y solo quería puntualizar cuanto ama Kamui a Seiya (iu que feo se escucho eso, lo se) a Fighter pues, jajaja.

Me pregunto qué opinara Haruka de todo esto, ahora que se entere, alguna cabeza rodara.

Respondiendo a sus hermosos reviews.

Dians, Pues no tanto como traicionar porque Mina no sabe quién es Perla, pero si. Cambios en Serena, no lo creo de momento, porque de ser así no habría duda de quien es, y pues quitaría suspenso al asunto.

BBW, Pues si quieres te doi permiso de hacer tu spin off, pero de ya te digo que Setsuna tiene como decirlo compañero asignado (creo que nadie se imagina quien será), pero Terius, si señor como no, le gusto la mujer madura, jejeje, me encanto eso de que soy hada, pero me veo más como demonia, jajaja, no se, me encantan los antihéroes, y Mina pues sigue cosechando estupideces, pero también le vendrán sus dolores de cabeza.

GregorioAbel, Pues enserio no se porque odian a Miku, a mi me cae muy bien, jejeje, y si bueno ya se resolvieron varios problemas como dijiste, Mina no te preocupes, ya tendrá su momento de redención (aun no se como, ya que sigo pensando en como sigue metiendo la pata, jajaja) bueno de momento creo que se calmara, y la boda, la sigo postergando, diantres, ya también se me hizo eterno, perdón!

Luna de Cristal SM, Tienes toda la razón! Yo misma sentí un poco de lo que mencionaste, pero tuve que usar es truco para detener un poco a Seiya, y tengo tanto que contar, que me hice bolas, aunque deje claro que el pensó en una solución, ¿porque hago esto de distanciarlos? Pues porque algo pasara con Serena, y no podía permitir que Seiya se le acercara, pero ya tomo nota de lo que mencionaste y prometo no hacerlo de nuevo, ya esto va ir como torbellino, ¡lo prometo! Cuando comiencen las moquetizas ya me pediras que no sea tan mala, muajajaja.

Serena Ryuuzaki, Pues tristemente siempre hay personas que les encanta molestar porque si, pero bueno, ya ni pongo atención, vivo feliz, Seiya pues si sufrirá un poquito mas en el siguiente. Mina, ay no se ya que hacer con la pobre, enserio.

GabiUsa Kou, Elemental mi querido Watson, tenes razón, ah y cada quien es macho, cuando es macho, pero si es hembra pues será hembra al cien porciento, ¿capishi? Jajaja, Si, les debo un yuri de Haruka y Michi, cielos, también me encanto esa parte de cuando lo descubre Yaten dándose consuelo. Estuve a punto de que Mina se enterara, pero me acorde de algo que sucederá, un minitriangulo amoroso que habrá, de hecho será casi un exagono XD, y por eso Mina no sabra la verdad todavia, pero ya falta menos, y también recibirá su dosis de dolor, como no. Es un gusto siempre leer tus comentarios, y mas sabiendo que eres una chica muy ocupada, besitos.

Rogue85, Muchas gracias por tus comentarios, quise mencionar algo mas de Yaten-Serena-Mina, pero simplemente no terminaría de escribir este capitulo, todo se puso en mi contra, pero bueno, aterrice esto, y espero que te haya gustado el capi.

Ben, Siento la demora, y gracias por seguir animándome.

Lei, Por lo menos tengo dos lemons para ellos en esta historia, te lo prometo.

Alis, Calmante Alis! No me confundas, jajaja, estamos en SMoon no JR, jajaja, pero si, creo que algo de ahí pesque para esta escena, o no se, jojojo.

AngieitaKou, Mas vale tarde que nunca, y creo que eres la única que sigue apoyando a Mina, todas ya la quieren linchar, jajaja.

Yukino, He aquí algo de acción, respecto a la pareja definitiva de Mina, pues no se, es que me baso en el anime de los noventa, pero lo pensare.

Guest, no eres Yukino? Jajaja, piensan igualito, cielos, ya siento la presión.

Princessmoon, Gracias por el apoyo, te hice esperar mucho, espero me tengas paciencia para el siguiente.

Zei, me temo que Serena ya opto por otra opción, pero no dudes que esos dos tendrán sus quereres.

Ren, Aquí con la actu. No te dejare a medias :D

GiuliiVazquez, Que persona tan estudiosa, ¿facultad? Eso se escucho muy puma :D Todo check, pero aun no hay algo definitivo respecto a Serena, y Diamante podría tener una oportunidad.

Zet, espero hayas disfrutado el capi.

Chibichibi07, Pues esta vez Serena dio un paso atrás con esa seguridad, y como no, tanto le paso en poquito tiempo, pero no creas, ya se recuperara, y la seguiremos viendo empoderada, bueno con todo salvo el dia, ¿no?.

Maria paolini, Muchas gracias por las flores, y espero seguir contando contigo.

Actualización de media noche, espero no se me haya ido un dedazo por ahí (pero seguro si) (-_-)