Disclaimer: Los personajes son de Naoko Takeuchi & Cia, yo solo escribo por diversión y para hacer feliz a Seiya (¡Aunque parezca lo contrario, perdóname Seiya!)


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.*Furia*.

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Todo le había salido mal a Seiya, Terius no sabia dónde meter la cabeza, porque enserio tenía que meterla en algún lado o Seiya terminaría cortándosela, Taiki también estaba reunido con ellos– Yaten estaba de viaje a Némesis– el pelinegro ya ni sabía porque los había convocado, si lo que más quería en ese momento era ir tras Perla Black.

–Mi broche de transformación fue robado.

Terius y Taiki estaban sorprendidos por la noticia, ¿Qué pretendía el enemigo con llevárselo? ¿Qué podría hacer con el broche?

Pero eso poco le importaba a Seiya, pues Perla se había ido, claro agradecía que estuviera mejor, pero quería decirle que la amaba con locura, pero ahora no habia forma de viajar tan rápido, y además estaba el hecho de que debía hacer una presentación en una gala de beneficencia– aun no era tan egoísta como para mandar todo al demonio, tenía que cumplir con su asociación pro ayuda a niños, inspirada en su amor por Serena, a quien aún creía muerta– Taiki trataba de tranquilizarlo, y Terius también, aunque a una prudente distancia.

–Me imagino como te sientes– dijo Taiki con los brazos recargados en las piernas– pero recuerda el deber que tenemos como Sailors, se que deseas darle prioridad a tu vida personal y…

–¡Ja! Que puedes decirme tu ¡Estas cumpliendo con tu misión! ¡Y te acompaña la mujer que amas! ¡Claro que me entiendes un carajo!

–Seiya– dijo Terius por fin armándose de valor– sé que te prometí hacer algo, que no hice, créeme que me tomo por sorpresa que se desaparecieran en el aire…

El pelinegro lo fulmino con la mirada.

–¡No te pongas pesado!– grito el monarca.

–¡Me pongo todo lo pesado que deseo!

Y antes de que Seiya cometiera alguna tontería– como agarrarse a golpes con Terius– decidió marcharse.

–Ya se tranquilizará– dijo Taiki– y ahora lo más importante.

–Buscar su broche– dijo Terius– yo me encargare de eso.

Taiki asintió.

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Zagato y Kamui miraban el cuerpo de Kaitou, estaba dentro de un enorme tubo, parecía un experimento científico, pero no era eso, estaba absorbiendo su nueva identidad.

–Esta tomando más tiempo del necesario– murmuro Zagato– se pone difícil.

–Pues hubieras elegido a otro sujeto– comento Kamui.

–Él es perfecto para el trabajo, créeme.

–Te dejo en tus juegos de hechicero malvado– dijo Kamui sarcástico– yo quisiera ver a Fighter.

–El amor en los jóvenes es una pérdida de tiempo, pudiendo invertir todas esas energías en obtener poder, yo por eso nunca me enamore.

–Bien, por ti.

–Antes de que te vayas hazme un favor.

–Claro.

Zagato paso sus manos sobre su cara, esta se transfiguro.

–Ahora que pareces Kaitou Ace, quiero que envíes un mensaje a sus amigos, no queremos que se preocupen por él, o nos estropearían la diversión.

Kamui así lo hizo, a quien contacto fue al General Fanel, diciéndole que estaría otros días en el sistema solar, no viendo nada sospechoso, el mensaje quedo confirmado sin problemas. Lo más curioso del asunto es que en realidad ese si era uno de los deseos del verdadero Kaitou, deseaba crear una relación desde cero con Mina, sin saber lo retorcido que se pondrían las cosas para él.

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Seiya tuvo que conformarse con esperar, no podía ir a Nemesis en ese momento, lo curioso del asunto es que no era el único que deseaba viajar a ese lugar, también Mina estaba planeando hacerlo, pero estaba igual de ocupada, y también estaba la boda de Rei en puerta, realmente tendría que esperar.

La recaudación de fondos para la fundación fue todo un éxito, inesperadamente Miku también asistió a la gala de beneficencia, encontrándose con Seiya.

–No has perdido tu toque– dijo ella–, sigues teniendo ese talento natural para interpretar canciones.

–Tú también cantaste muy bien.

El siguiente paso que tenía que dar Seiya era terminar con ella, era lo mejor para los dos, pero Terius llego de improviso a los camerinos.

–Tenemos una…pista– dijo Terius mirando a Miku, como invitándola a dejarlos solos.

Salió aliviada de la llegada del pelirrojo, sabia que Seiya tenia las palabras de rompimiento en la punta de la lengua, a pesar de que ya estaba convencida de que terminar era lo más sano, aun así le dolía no haber tenido realmente una oportunidad con él.

–¿Encontraste mi broche?

–No exactamente, pero la última vez que lo tuviste fue en Kinmoku.

–Bueno, no es una novedad.

Ambos se quedaron callados un instante, desde aquella vez que discutieron no habían vuelto a hablar.

–Sabes, Terius, aun no me disculpo contigo, saque toda mi frustración sin medirme, lo siento.

–Por favor, no tienes que disculparte, yo sé más que nadie lo idiota que puedes ser.

–Claro, la experiencia te ayuda.

–¿Ya ves? Si eres un idiota.

Seiya respondió con una sonrisa.

–Bueno, ya dejemos eso, estoy seguro que el enemigo tiene mi broche, y me preocupa el uso que le de.

–Con ayuda de las Outers sabemos la cara del enemigo, y esto de verdad es impactante, creíamos que nuestro enemigo seguía siendo Caos, pero no es asi, quien ahora nos acecha desde las sombras es Zagato, el antiguo consejero de Kinmoku, hechicero y nigromante.

–¿Zagato? No lo recuerdo bien.

–Eso es tan extraño, ¿no crees?– dijo el pelirrojo– las Sailors tienen recuerdos fugaces de sus vidas pasadas, lo confirme con Setsuna, pero ustedes tres, pareciera que son un caso especial, lo que nos deja en desventaja, podría haber alguien más ayudando a Zagato, claro, alguien aparte de Analis– dijo cabizbajo– ese alguien podría estar cerca de nosotros, sin siquiera sospechar.

–Si lo he pensado antes, es extraño, bueno, no queda de otra que esperar a que hagan su movimiento.

–¿Estas diciendo que no buscaras tu broche?

–Por el momento no– Terius se molesto– perdona, sé que se oye muy irresponsable, pero enserio no puedo con eso, mi prioridad es el viaje a Némesis, ¿me apoyaras?

–Esta bien, está bien, yo me quedare aquí, veré que puedo investigar con las Outers.

–Querrás decir con Setsuna.

Terius se sonrojo levemente.

–Yo también tengo mi corazoncito, que te vaya bien en tu viaje, suerte.

–Gracias la necesitare.

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Serena y Healer se encontraban sentadas en uno de los pocos jardines del palacio, en medio de ellas estaba una planta marchita, ambas tenían las manos levitando cerca de la flor.

–¿Puedes sentirlo? ¿Sientes la necesidad de esta planta?

Healer entrecerró los ojos, concentrándose, era su primera clase de sanación con Lady Black.

–Siento…muy poco.

–Tienes que poner todo tu corazón, todos tus sentidos, toda tu alma, todo tu ser debe estar centrado en una sola cosa: quitar su sufrimiento.

A Healer ya le estaban temblando las manos, tenían más de dos horas en esa posición, y ella simplemente no sentía nada.

–Parece imposible– musito la Sailor.

–No es imposible– dijo Serena, provocando una luz en sus manos, que ilumino la planta, hasta ponerla rozagante de vida.

Healer abrió los ojos sorprendida.

–Para curar de esa manera, ¿hay que estar feliz? ¿o algo asi?

Serena la miro con comprensión.

–Bueno, yo no soy la mas feliz en este momento– puso sus manos en su pecho– pero la necesidad de sanar, de ayudar, son tan vividas en mí, que aunque estoy triste, puedo hacerlo.

–Ya veo, ¿estas triste por alguien en especial?– Healer por supuesto lo sabía, pero tuvo la delicadeza de no decir el nombre de su hermano.

–Bueno…

–Creo que ya es hora de un descanso– dijo Diamante apareciendo– ah, también lo digo por ti– dijo mirando a Healer, quien gruño bajito, apenas había llegado esa mañana, y Diamante no dejaba de molestarla.

–¡Necesito hacer algo antes!– exclamo Serena levantándose rápidamente, dejándolos solos.

–¿Vienes a mendigar un poco de cariño?– pregunto Healer con media sonrisa, con la planta en sus manos.

–¿Cómo dices?

–Que ya me di cuenta que andas revoloteando alrededor de Perla.

–¿Y eso te molesta? ¡Ah! Supongo que es por Kou…

–Mi hermano no tiene nada que ver.

–Exacto, asi que te pido que no digas tonterías en mi presencia, bueno, supongo que eso será difícil para ti.

–Enserio me asombra, que un tipo como tu sea rey, los nemukianos son dignos de compasión.

–Pequeña jovencita– dijo Diamante estirándose cual alto era– no me provoques porque me encontraras.

–¿Enserio?- dijo ella retándole con la mirada.

–¡Eres una…!

–¡Mami!

Lucero llego corriendo, seguida de Michiru, Diamante opto por retirarse del jardín.

–El rey Black si que te presta atención– dijo Michiru.

–¿Ese? Ay, es un pobre tipo que no sabe que hacer con tanto tiempo libre, seguro soy una novedad, nunca estoy de acuerdo con él, todos le rinden pleitesía.

–Mami, ya tengo hambre.

–Si vamos.

Michiru sonrió, ideas se formaban en su cabeza.

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No es que Diamante le tuviera que pedir permiso a Haruka, pero el asunto era, que mas o menos lo estaba haciendo, muy a su pesar.

–Seiya ha perdido su oportunidad, ¿lo entiendes verdad? Ahora es mi turno.

Ambos estaban en una de las salas de estar del palacio, miraban por el ventanal, el objeto del afecto de ambos se encontraba en uno de los jardines, Serena hablaba animadamente con Healer, Michiru, Lita y Lucero.

Haruka apretó los puños, no podía reprocharle nada a Diamante, era cierto lo que decía.

–Yo quiero hacer feliz a Serena, merece alguien que la apoye, no sabemos en que momento estalle la guerra del todo, y mientras eso sucede, quiero verla sonreír.

–No es como si fuera su madre– dijo la rubia.

–Pues creo que eres más que eso, asi que, ¿qué opinas?

–Bueno, si ella acepta yo no me opondré.

–Perfecto.

Cuando Diamante se fue, como si la hubiera llamado mentalmente, ingreso Michiru a la habitación.

–Por tu cara, creo que por fin el rey de este planeta ira enserio con Serena.

–Si.

–¿Eso te molesta?

–No tanto, debo admitir que es buen tipo.

–¿Entonces? ¿Por qué tan pensativa?

–Bueno, lo he meditado desde hace tiempo, ¿y si le decimos toda la verdad a Serena?

–Me parece bien, pero será como un derechazo sin previo aviso para Diamante.

–No, no lo es, ella tiene que tener todos los elementos para decidir su futuro.

–En eso estoy de acuerdo.

Michiru se acercó y abrazo a Haruka del cuello.

–Entonces hagámoslo– le dio un beso fugaz a la rubia– esto es para que tomes valor.

–¡Me vas a dejar sola en eso!

–Por supuesto que no, pero tú se lo dirás.

–Ya me lo imaginaba.

Serena se había metido a hurtadillas a la cocina, quería robarse unas galletas, pero no sabia que sus pasos ya los estaban siguiendo sus amigas, Lita había sido incluida en la importante conversación que Haruka tendría con ella, Zafiro había sido mandado – en secreto, ni Diamante lo sabía, asunto que no tenía contento al príncipe, pero apoyaba también a Lita– como guardia, para evitar que alguien se acercara.

Serena ya tenía tres galletas masticando al mismo tiempo, cuando sus amigas entraron, cerrando apropiadamente la puerta.

–Hoga, quieden– dijo la platinada con la boca llena, estirando su mano mostrando tres galletas más de su botín.

Lita, Haruka y Michiru tomaron la galleta ofrecida.

–No tienes remedio– dijo Lita enternecida.

–Sigues siendo una niña– comento Michiru divertida.

–Tenemos que hablar seriamente– dijo Haruka, Serena trago pesadamente– hemos venido a decirte todo acerca de tu pasado, quien eres, quienes te extrañan, quienes te aman…

–¿Y Seiya Kou, tiene algo que ver en eso?– pregunto Serena, adoptando un tono totalmente amenazador.

–Si– contesto Haruka.

La cocina siempre caliente, por los hornos, se volvió de pronto fría, helándolas.

–¿Y si no quiero saber?– más que una pregunta fue una amenaza, las descoloco por completo, incluso se sorprendieron de transformarse, viéndose amenazadas –Todos guardamos un poco de caos en nuestros corazones...

Las sombras de Jupiter, Uranus y Neptune, cobraron vida, inmovilizándolas fácilmente.

–¿Qué, que está pasando? ¿Nos está atacando Caos?– pregunto Jupiter temerosa de la respuesta.

–No…–contesto Haruka con esfuerzo– es ella, pero no entiendo…

–Yo…yo, tampoco– prosiguió Michiru– ella siempre fue la única, la única que nunca se dejó seducir por la oscuridad.

Los ojos brillantes se Serena se habían tornado opacos, como presa de un demonio.

–¡Reacciona!– suplico Jupiter.

–Ustedes quieren decirme cosas que no quiero escuchar.

–¿Por qué?

–Porque, porque yo… ¡yo le hice algo muy malo a Seiya Kou!– Serena callo de rodillas, con las manos firmes en su cabeza– ¡Sé que fue así! ¡No lo recuerdo aun! ¡Pero yo, yo no soy tan buena como ustedes creen!

–¡Tu no has hecho nada malo!– exclamo Haruka, luchando por soltarse de su propia sombra– ¡Todo fue obra de Caos!

–¡Silencio!

–Tran…qui…la, no te diremos…nada…– murmuro Jupiter medio ahogada, su sombra la estaba ahorcando.

–¡Jupiter!– grito Serena, horrorizada de lo que estaba pasando, sin quererlo, estaba atacando a sus amigas– ¡Ayuda!

Y Serena se desmayo. Las sombras desaparecieron al instante. Jupiter cayo de rodillas, al igual que Neptune, ambas estaban recuperando la respiración, Uranus se acercó a Serena. Un ángel de hermosas alas apareció frente a ellas.

–Sera mejor que no le digan nada, ella aun no puede manejar su propia verdad– dijo Yue.

–¿Quién eres tú?– dijo Haruka cubriendo a Serena, por si acaso era un enemigo.

–Soy el hermano de Sailor Cosmos– todas abrieron los ojos asombradas–, créanme, la conozco mejor que nadie, será mejor que no la provoquen, ella aun no puede controlar del todo su poder, el cual se incremente cada vez mas, les recomiendo que de momento la dejen sola, ella no recordara nada de lo que dijo, y asi evitaran darle explicaciones innecesarias.

Sus alas cubrieron el cuerpo de Yue, desapareciendo del lugar, dejándolas confundidas.

–¿Su hermano?– musito Neptune.

Zafiro entro rápidamente a la cocina.

–¿Qué paso aquí?

Se apresuró a levantar a Júpiter.

–¿Estas bien?

–Te contaremos afuera.

Y dejaron a Serena sola en la cocina, unas cuantas lagrimas salían de sus ojos. Todos se preguntaron a que se referia Serena con: "Le hice algo muy malo a Seiya Kou", lo cual no tenía que ver con el hecho de que ella estaba viva y no muerta como el pelinegro pensaba, asunto que lo había hecho sufrir todo ese tiempo. Tampoco era al hecho del pasado, en el que había elegido a Darién. Era un asunto más profundo, una memoria enterrada en su corazón, pero que comenzaba a dolerle, desde que había visitado las cercanías del Caldero Primordial, tenía esa sensación dolorosa, que le hacía daño, de una manera que nadie se imaginaba, pero como siempre, ella siguió mostrando su sonrisa, sin acordarse de lo sucedido.

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Y ahora se encontraban en la cabina de comunicación Inter Estelar. Setsuna tuvo que confesar que ese ángel ya se le había aparecido antes.

–¡Y porque no mencionaste nada! ¡Cometer errores ahora es delicado!– le grito Haruka a la imagen de la peliverde.

–Lo siento, pero aun así, ese ángel no les hizo nada malo– contesto Setsuna de lo más calmada, al lado se encontraba Hotaru– hasta les dio un buen consejo.

–¡Si, pero…!

Michiru toco el hombro de Haruka, para tranquilizarla.

–Nosotros estamos uniendo esfuerzos con el rey Terius, para localizar la base del enemigo, y ahora sabemos que se encuentra aquí, en el sistema solar, pero no sabemos aun su posición exacta, por cierto, quien nos ha estado atacando es un enemigo del pasado de las Star Lights.

–Vaya, eso si es algo, pero ¿que ha sucedido con Sailor Caos? ¿Por qué tan silenciosa?

–Ese asunto lo estarán investigando Luna y Artemis, con la guardiana de Ilusión.

–De acuerdo, bien, parece ser que tu acercamiento con Terius ha dado frutos– dijo Haruka.

Setsuna se sonrojo un poco.

–No es lo que piensan– se defendió– solo somos amigos.

–Como quieras, bueno, nosotras seguiremos cuidando a Serena, pero creo que sería mejor que todas vinieran a Némesis.

–Rei quiere hacerlo después de su boda, con todas las demás.

–Bien, entonces las esperaremos aquí.

–Suerte.

–Ustedes también, y discúlpennos con Rei.

–Claro.

Y cortaron la comunicación con la Tierra.

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Al día siguiente, Lita regaba unas plantas, el invernadero era muy pequeño, a Zafiro le dio tristeza, no había muchas flores en Némesis, sabia cuanto le gustaban a su castaña.

–No es justo que te haya traído a este planeta, tan opaco.

Lita siguió regando las plantas, sin escucharlo, estaba pensando en Serena y todo lo que había pasado, ¿ella las había atacado? ¿Por qué? ¿Cómo era posible?

–Me gustaría hacer algo para que estuvieras más contenta.

Pero la castaña simplemente no le hacía caso, Zafiro tuvo que tomarle el brazo.

–¿Me estas escuchando?

–Ah, lo siento, es que estoy muy preocupada por "Perla".

–Ya veo, ella vuelve a ser el centro de tu atención.

Zafiro salió del invernadero, dejando a Lita más triste de lo que ya estaba.

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–Hoy te ves más linda que nunca– dijo Diamante encontrando a Serena en uno de los pasillos del palacio.

–No me apenes.

–Es verdad.

Diamante se acercó tanto, que prácticamente la acorralo en la pared.

–Me gustas demasiado– dijo acariciando su barbilla.

–Pero, pero tú sabes que solo te veo como…como un hermano, igual que a Zafiro.

–No has intentado verme de otra forma, si tan solo me dieras una oportunidad, yo te haría la mujer más feliz.

Diamante se acercó tanto a su cara que Serena creyó que la besaría, así que lo mejor que pudo hacer fue desaparecerse del lugar. Diamante suspiro derrotado.

–Ya habrá otra oportunidad, no siempre escaparas de mi– dijo caminando.

–Veo que otra vez te han dado una patada en el trasero– comento Yaten, con los brazos cruzados y la espalda recargada en una de las columnas– enserio, que tristeza me da tu caso.

Diamante dio un puñetazo fuerte, sobre la roca al lado de su cara, Yaten afilo su mirada.

–Mide tus palabras conmigo. No habrá otra advertencia, será mejor que no me provoques, o enserio te arrepentirás– siseo el rey de Némesis.

Y se alejó de Yaten.

"No se porque, pero me encanta verlo enojado", pensó divertido.

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Diamante se cruzó con Zafiro en el comedor, se dejó caer en una de las sillas de madera fina.

–En estos momentos, como me encantaría, probar uno de los deliciosos postres de Lita.

Zafiro furioso, respondió.

–¡Y si tantas ganas tienes de tragar! ¡Porque no le dices a unas de las cocineras del palacio que haga uno de tus caprichos de reyecito!

–¡Zafiro! ¡Nunca me habías hablado así!

–¡Pues ya hacía falta!

Se sentó del otro lado de la mesa, un poco de luz entraba por los grandes ventanales.

–¿Qué te pasa?– pregunto Diamante olvidando sus propias frustraciones.

–Yo, bueno, me enoje con Lita, pero ya resolveré las cosas.

–Ella es tan dulce, se que te comprenderá.

–Por primera vez quiero ser egoísta, la quiero solo para mi, enserio que le tengo un gran cariño a Perla, pero es difícil competir con su imagen de princesa, con la posición de guardiana de Lita.

–Entiendo, a lo mejor puedo hablar con ella.

–No es necesario, en verdad, y perdona ese exabrupto.

–Bueno, ¿y tú? ¿Por qué tan enojado? ¿Yaten o Healer?

–¿Perdón?

–No finjas conmigo, sé que te pone muy mal, y con pocas palabras, me hace pensar…

–No sé que ideas tontas se estén formando en tu cabeza Zafiro, enserio basta.

–Yo solo digo, que te pone de cabeza con un chasquido de sus dedos, a lo mejor es porque se parecen.

–¿Parecernos? No me hagas reír.

–Hermano, ¿tu amas a Perla?

Antes de que contestara, un guardia real entro apresurado, apenas disculpándose con una inclinación.

–Majestad, el príncipe de Cocoon solicita una audiencia urgente.

–Pero si no lo esperábamos.

–Pero tienes que atenderlo hermano.

–Majestad, una cosa más, pidió que estuviera presente Lady Black.

Diamante y Zafiro se miraron suspicaces, eso comenzaba a verse sospechoso.

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Sentado en su trono, Diamante recibió a la comitiva de Cocoon, Zafiro estaba a su izquierda y Serena a su derecha, con un hermoso vestido azul, Un poco alejados se encontraban Lita, Haruka, Michiru, Yaten y el General Fanel. Un silencio incomodo se instaló en la sala del trono, los pasos del príncipe de Cocoon resonaron en el fino piso de mármol.

–Me disculpo por llegar tan inesperadamente, pero pensé que así sería mejor– dijo el peliverde inclinándose, cuando se incorporó, sus ojos oscuros miraron deseosos a Serena– debí ser más delicado, pero créame Rey Diamante, que mi corazón ha llegado a un límite, no puedo más. He venido a pedir la mano de Lady Black.

Los murmullos de los presentes no se hicieron esperar.

–Debo recordarle que apenas hemos mejorado en nuestra relación interplanetaria, sería muy, pero muy malo, que eso cambiara, ¿no cree?

Serena se acercó a Diamante y le murmuro.

–Tengo miedo, ya no quiero causar problemas, si así son las cosas, entonces yo podría…
–No te preocupes, yo seré tu fortaleza.

Diamante tamborileo sus dedos en el trono, después se levantó, sabía que para el príncipe de Cocoon una negativa, seria tomada como una buena excusa para iniciar una guerra. Serena sentía que las piernas se le ponían flojas de los nervios, ¿se tendría que casar con un completo desconocido?

–Príncipe, en verdad nos halaga que haya puesto sus ojos en una nemukiana, es todo un honor, pero me temo, que eso no será posible.

–Veo que has tomado la decisión equivocada- replico el príncipe de Cocoon.

–No, no es eso, es más bien que, yo me adelante, pues Lady Black ya es mi prometida.

–¿Cómo dice?

Nuevamente los murmullos estallaron, Diamante no quería obligar a Serena a ese desenlace, pero tampoco podía mandarla con el príncipe caprichoso de Cocoon, así que esa fue su manera de protegerla.

–Nos comprometimos en una ceremonia privada, a ella no le gustan las multitudes, en fin, como vera, es imposible su petición.

Diamante nuevamente se sentó en su trono. El príncipe de Cocoon bufo bajito, tenía que aceptar eso pacíficamente, porque si decidía la vía agresiva, se vería como un tonto despechado, respiro profundo y tuvo que guardar compostura. Ceno como la etiqueta dictaba, y tan pronto como termino, se fue de Némesis.

–Perla, yo, en verdad lo siento– dijo Diamante tomándola de la mano, en las afueras de un balcón– pero fue lo único que se me ocurrió. Esperaremos un tiempo prudente, y después daremos la noticia de la disolución del compromiso, no te preocupes.

Serena sonrió tímidamente.

–Tal vez no tengamos que hacer eso, yo en verdad te quiero mucho, y tú has demostrado lo mucho que te importo, sería una tonta si no viera lo maravillosos que eres, tal vez, digo– la imagen de Seiya se hizo presente en sus pensamientos, negó levemente con la cabeza, para ella, Seiya y Miku estaban más cerca de ser felices para siempre, ella debía hacer lo mismo– tal vez si debamos intentar un compromiso de verdad. Solo, vayamos despacio, ¿está bien?

Diamante la abrazo fuerte, y muy feliz, ella correspondió el abrazo.

Yaten los estaba espiando. Estaba muy enojado por ese giro de los acontecimientos, enojado por supuesto por lo que pensaría Seiya, claro, solo por eso.

"Tengo que avisarle"

Yaten camino a las afueras del palacio, y se transformó en Healer, para viajar a la Tierra.

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Seiya estaba arreglando algunos papeles que dejaría con Taiki, su maleta ya estaba lista, estaba contento de que a Mina– que odiaba un poco menos por eso– se le ocurriera la idea de darle un empujón de energía con las demás chicas, incluso, e inesperadamente con el apoyo de Endimión– si era inesperado, nunca fueron los mejores amigos–, en fin le ayudarían dar un salto espacial hacia el final del sistema solar, y de la base que se encontraba ahí viajaría más rápidamente a Némesis, solo le tomaría cinco días llegar, reduciendo su viaje a casi el noventa por ciento, lo único malo, es que no había hablado con Miku, era un pendiente que dejaba, pero el sabía que de su noviazgo no quedaba nada, así que dejo el asunto de lado, estaba tan concentrado revisando las hojas, que ni cuenta se dio cuando Yaten atravesó la ventana.

–Hola.

–¡Yaten! Vaya que inesperado tu regreso, y que cara de pocos amigos tienes, ¿paso algo malo?

Ambos estrecharon las manos calurosamente.

–¿Por qué tiene que ser malo el asunto que me ha traido por aquí?

–Bueno, porque asi debe ser.

–Quieres decir que soy un ave de mal augurio.

–No, no, como crees, bueno, cuéntame, ya casi termino, Tai vendrá en un rato, tengo que darle unas instrucciones, el pobre no sabe que dará una actuación en mi nombre…

–Tu como siempre, aprovechandote del bonachón de Taiki, vas a exprimir su benevolencia.

–Ah, por cierto, no te hemos dicho, pero el enemigo se robó mi broche.

–¡Y lo dices tan tranquilo!

–No puedo hacer nada por el momento, Terius, Setsuna y Hotaru están investigando la base del enemigo, por cierto– Seiya abrió nuevamente su maleta, estaba ansioso por irse y ver a Perla, no quería que nada se le olvidara– Zagato ha resucitado.

–¡Zagato!

"Ay no, será posible que Caos quiera revivir a todos mis dolores de cabeza del pasado", pensó Yaten.

Era increíble que el platinado recordara más cosas que Seiya, quien fue a la cocina y regreso con dos refrescos de lata, le dio uno a su hermano, se sento tranquilo, solo esperaría a Taiki y se irían al palacio, donde las demás estaban esperándolo para ayudarle.

–¿Me vas a decir?

Yaten sorbió un poco de refresco, contando las burbujas que se formaban en su interior, como haciendo tiempo, ya no quería hablar, ahora que sabia que Zagato estaba vivo, gracias daba que solo fue un amor platónico, y que no pasara nada con él, respiro aliviado, pero al instante se puso tenso, volviendo a la realidad, no sabía como formular lo que había pasado en Némesis.

–Seiya, ¿aun eres novio de Miku? Es una chica muy linda, ¿a que si? Tiene todo lo que te gusta, larguísimos cabellos, en dos coletas, terrestre, le gustan los dulces, un poco infantil…

–¿Viajaste millones de kilómetros para decirme eso?

Yaten jugo un poco con la lata.

–Bueno oficialmente si somos novios, pero estamos mas separados que nunca, ella sabe que asi es, ya se dio cuenta que mi amor solo es para Perla Black.

Yaten dejo el refresco en la mesa, se tocó el mentón preocupado, esas no eran buenas noticias.

"Como le explico que acaba de suceder un diamantazo"

–Tu elocuente silencio me esta comenzando a poner nervioso, ¿paso algo en Nemesis? ¿Perla?

–Pues no es algo malo, pero prométeme que no te enojaras.

Yaten había dicho las palabras mágicas, Seiya lo miro suspicaz.

–Ten por seguro que me enojare.

Yaten rodo los ojos, no había marcha atrás.

–Diamante se ha comprometido con Perla.

Seiya dejo de respirar por unos instantes, incluso sintió que su corazón había dejado de latir.

–¡QUE! ¡Repite eso!– grito Seiya apretando la lata– ¡No bromees!

–¡No es broma! ¡Perla se casará con el rey de Némesis!

Seiya bufo cual toro asesino, dio un puñetazo a la pared, perforándola, pateo la silla que tenía enfrente, Yaten tuvo que esquivarla.

–¡No es cierto! ¡Ella me ama! ¡Iré a Némesis y golpeare a Diamante! ¡El seguramente jugo sucio! ¡Ya lo venía venir, y yo tan estúpido pensando en cosas del pasado! ¡Terius me apoyara, le haremos la guerra a Némesis para rescatar a Perla!

Seiya pateo y tiro todo a su paso, gritando mil maldiciones, cuando no hubo más que aventar, se paro en medio de la habitación.

–¿Que es ese aleteo que se escucha?– pregunto Yaten poniendo una mano en su oreja

Seiya lo fumino con la mirada.

–¡Ya se que es!, ¡es tu cordura que ha salido volando por la ventana!

–No te pases conmigo– dijo Seiya, aun furioso.

–Se me olvidaba que ya has hecho un patrón en tus gustos.

–¿Me recriminas de que tengo patrones? Mira quien habla, según recuerdo, siempre te ha gustado la gente malvada.

Yaten no le hizo caso, en ese momento no se trataba de él, y en verdad no quería que Seiya volteara las cosas en su contra, así que siguió su perorata.

–Si la chica en cuestión vive a cientos de años luz de Kinmoku, tiene grandes oportunidades contigo, y todas las características ya mencionadas, pero la cereza del pastel, que es lo que le faltaba: estar comprometida con otro, y claro, no con cualquiera, sino con un gobernante- Yaten dio tres pasos valientes cerca de Seiya-, ella se te declaro antes de eso, ¡pero tú la mandaste a volar!, ¡y aun sigues de novio con Miku!, ¡no tienes derecho a ponerte así! ¡Todo esto ha sucedido por tu incompetencia!

–¡Maldita sea lo sé! ¡Y ahora más que nunca debo ir a Némesis!

–¡Pero ni se te ocurra declarar la guerra!

–¡También lo sé!

–¡No puedes ir a pelear porque si!

–¡Así lo hare!

–Ella acepto a Diamante, es tu turno de respetar su decisión, resígnate…

–¡¿Resignarme?! ¡Por supuesto que no!

Taiki entro sin anunciarse a la destruida habitación.

–Caray, veo que ya te enteraste.

–¿Y tú como?– pregunto Yaten.

–Ami me conto, Haruka se comunicó con ellas desde Némesis.

–Pues allá iré– dijo Seiya acomodándose la corbata– reclamare lo que es mío.

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Zagato miraba con éxtasis, como los cristales de Cosmos, ayudaban en su creación, se sentía como un Dios, Kaitou medio abrió los ojos.

–¿Sabes quién es ahora tu señor?

–Zagato– respondió medio dormido.

–Buen chico, ahora los toques finales.

El broche de transformación de Seiya, cayó al tubo de agua, donde estaba sumergido Kaitou, quien lo tomo con ambas manos, y una gran luz se disparó en varios direcciones, el cabello de Kaitou se alargó hasta más allá de su cintura, su cuerpo de hombre comenzó a redondearse, en curvas perfectas, un hermoso traje de Sailor, idéntico al de las Star Lights se adueño de su ahora femenina figura, pero el efecto duro poco, pues todo se disolvió en un instante, volviendo a Kaitou el hombre que era, pero eso no bajo los ánimos de Zagato.

–Muy pronto, mi Sailor, hará su aparición.


Comentario.

I´m alive

Muchas gracias por sus reviews y buena vibra que me mandaron, eso seguro me ayudo mucho: Sol Herrera, GabiUsa Kou, Rossy Kou, gregorioabel, Dians, AngeitaKou, Lei, Alejasmin, SerenaLucy, Chibichibi07.

Y perdonen por hacer sufrir a Seiya, y no será tan dramático su sufrimiento, aunque no me crean, y bueno por tener ese compromiso con Diamante, quise que Serena no recordara aun, si estuviera en sus cabales no hubiera aceptado, y yo quería que se diera aquello, muajajaja (me voy antes de que me maten)

Seshyiak, ¡Gracias por comentar mis historias! Enserio me emocione con cada uno de ellos, espero algún día escribir un libro, tengo ideas al respecto, pero me he vuelto un poco cobarde, pero con tus porras, enserio que me motivo a hacerlo, ¡muchas gracias! Y que esa compu no vuelva a fallar, ¡éxito en tu vida!

MaYyYkS, pues creo que sola has ido descubriendo el hilo negro del asunto, muchas gracias por darte tu tiempo para comentar, se que a veces es increíblemente difícil darse un tiempo para comentar, asi que ¡arigato!

Espero no seguir con altibajos en salud, pero aunque sea lento, iré actualizando. Gracias por esperar.