Disclaimer: Los personajes son de Naoko Takeuchi & Cia, yo solo escribo por diversión. El príncipe Terius y la historia me pertenecen.

Advertencia: Lenguaje ofensivo, pero poquito.


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.* Remolino*.

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Al pasar por el pueblo, Venus pudo percatarse que era Perla a quien vitoreaban, más que a Diamante, Uranus que iba a su lado en una de las motos, se dio cuenta de que la rubia iba tomando nota de todo cuanto veía.

–¿Qué piensas?

El viento hizo ondear la larga y rubia cabellera, era difícil hablar, pero aun así, Venus no pudo contenerse.

–Perla tiene mucha suerte, se ve que es adorada en este planeta, así cualquiera podría ser buena persona.

Uranus tenía mucho que decir al respecto, pero decidió que dejaría la plática pendiente.

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Seiya por su parte, iba muy atento a cada movimiento de Perla, y no por nada, pues ella no traía un vestido, tenía puesto un traje completo de color blanco, que dejaba delineada su figura de manera exquisita, por supuesto, quien iba a su lado, manejando su propia moto era esa Sailor Delgaducha, usurpadora de nombre, ¡Fighter!, simplemente Fighter para Perla, para nadie más, ambas chicas iban sonrientes, tan cercanas en sus respectivas motos que parecía que se iban a tomar de las manos. Diamante también iba murmurando improperios.

Después de casi dos horas de viaje, Diamante ordeno que descansaran, era una especie de cabaña enorme.

–¿Quién construyo esto?– pregunto Seiya mientras entraban, el lugar era de dos pisos, tenía como veinte cuartos, una sala y una cocina.

–Nosotros– respondió Diamante– aunque es más obra de Perla.

La susodicha se fue a uno de los cuartos con la impostora.

–Deberías poner orden ahí– señalo Seiya a Diamante.

–De momento no puedo hacer nada.

–Aja.

–¡Tu que!– le reclamo Diamante– Perla es mi prometida, no te metas.

–Tres son suficiente– intervino Venus– cuatro ya serian multitud.

Seiya y Diamante la fulminaron con la mirada.

–Vamos a ver que hay en la cocina– sugirió Uranus, antes que de que asesinaran a alguien de su propio equipo, además quería contarle algo.

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–¡Fruta en la nevera!– exclamo Venus feliz, Uranus se sirvió un poco de agua.

–Respecto a lo que mencionaste hace rato– comento la mujer del viento– no creas que Perla tuvo fácil su entrada a Némesis.

–¿Qué dices? Ella es de aquí, ¿no?

–Ella no nació aquí, llego después…– Uranus trataba de medir sus palabras, no sabía si ya era el momento de decirle a Venus todo.

–Pero, no entiendo, ¡ella tiene la marca de la luna negra, esa es la prueba definitiva de que pertenece aquí!

Uranus bebió su agua, preparándose para una larga charla.

–Como la estimas, por eso la defiendes– reprocho Venus mientras lavaba unas manzanas de color purpura.

–Ella se tuvo que ganar el cariño de la gente, porque al principio incluso la odiaban, eso me lo conto Lita– Venus puso mirada triste, mientras acomodaba las manzanas en un recipiente– Los nemukianos también sufrieron incontables perdidas por la invasión de Némesis a la Luna. Realmente eran muy pocos los que apoyaban las ideas de Caos, por eso, cuando Perla vino a Némesis, se tuvo que enfrentar al desprecio de la gente, el simple hecho de estar al lado de Diamante, la hicieron culpable de cuanta cosa mala paso, no importaba que fuera inocente, te contare los detalles.

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Diamante, Lita, Zafiro y Perla, iban escoltados por la fuerza militar de Némesis, bajaron de la nave guiados por la imponente figura del General Fanel, quien no deseaba darles ese trato de delincuentes, pero no tenia de otra, existía un consejo en el planeta que fungía como el gobierno provisional, y eran quienes mandaban ahora, Diamante habia estado lejos del planeta, y no regreso cuando termino la invasión, eso le resto mucho a los ojos de la gente, lo tomaron como un cobarde.

Con Lita trataron de ser condescendientes, pues ella aun venia en silla de ruedas. Pero aparte salió bien librada, por el hecho de que no tenía la media luna negra en la frente.

El juicio se llevo a cabo en la plaza principal de la ciudad, para que todos los habitantes pudieran estar presentes. Acomodaron tantas gradas, que incluso parecían formar una especie de coliseo, cuando Diamante, Zafiro y Perla salieron, muchas personas comenzaron a lanzarles fruta podrida, los soldados que iban custodiándolos tuvieron que alejarse un poco de ellos, Perla parecía un cervatillo asustado, tanto ella como los hermanos Black llevaban puestos harapos grises de prisioneros, pero a pesar de todo, Diamante estaba contento de verla, pues los habían separado en celdas, trato de protegerla de la fruta con su propio cuerpo, y le sonrió para inspirarle confianza, la chica era un mar de dudas, no sabía ni su nombre, así que Diamante y Zafiro se habían encargado de ponerle uno.

Kaitou y el General Fanel tenían las manos entumecidas por la impotencia, ellos sabían que no se merecían ese trato, sobre todo la chica desconocida que habían traído los hermanos. No habían hablado con Diamante, mas que nada para no complicar las cosas, pensaban que si ellos estaban libres podrían ayudarlos de alguna forma, solo esperaban que los ancianos que lideraban el consejo fueran imparciales, pues algunos de ellos habían perdido hijos en la batalla contra la Luna.

El anciano con las ropas más llamativas y el único con la media luna negra en la frente, se levantó.

–Comencemos– Diamante y Zafiro pusieron a Perla en medio de ellos– Las acusaciones son simples, recaen en los hombros de los acusados: la alta traición a Némesis, por apoyar a un ente demoniaco, ayudarlo a que nuestra planeta estuviera inmerso en una batalla que no quería, las pérdidas materiales– y bajo sus lentes con mirada cansada, pero entonces afilo la mirada– pero sobre todo las vidas extinguidas que no tienen precio, son su pecado– la muchedumbre empezó a gritar que los mataran, Diamante y Zafiro podían desaparecer, pero nunca habían logrado exitosamente eso con Perla, una vez lo intentaron, pero ella se quedó en vez de viajar con ellos, además, Némesis era su hogar, y deseaban recuperarlo, si bien no tenían aspiraciones de la corona, por lo menos querían vivir en paz, Perla tomo el brazo de Zafiro escondiendo su cara– ¿Cómo se declaran los acusados?

Los tres se quedaron callados.

–Veo que no tienen ni como defenderse, lo cual es triste– dijo complacido el anciano.

–No es que no tengamos como defendernos– contesto Diamante– es más bien cuestión de enfoque, yo hice todo lo que pude para que Némesis no se viera afectado, ¿sabe lo que me dijo Caos? Me advirtió que si no la apoyaba, buscaría a alguien mas, pero eso si, antes dejaría este planeta en cenizas, como un llamado para que nadie más se le opusiera, ustedes supieron lo poderosa que era ella, incluso nublo sus mentes, los uso también, ¡no me vengan ahora con aires de pureza!

Uno de los soldados le dio una bofetada a Diamante, el anciano sonrió.

–Yo tengo algo que decir– el enorme general Fanel, dio un paso al frente.

–¡Pero no hemos llamado a ningún testigo!– replico otro de los concejales.

–Es obvio que no lo harán– dijo Fanel– asi que si me disculpan tomare la palabra, como todos saben– dijo alzando su mano de metal– este regalo fue porque Caos no pudo controlarme, de milagro estoy vivo, y es gracias a Diamante, además, él también estuvo haciendo sus propios movimientos, postergando la invasión, aun con el peligro de ser descubierto por Caos, ya que ella tenia en su poder a Zafiro, era su mejor arma, pues también lo había amenazado con quitarle la vida si no la obedecía.

–¡El rey se debía a su pueblo antes que a su hermano!– grito otro hombre de la mesa de consejeros.

–¡Es un traidor por donde se le vea!– replico otro hombre de la gran mesa.

–¡Estoy seguro que cualquiera hubiera tomado la decisión de mi hermano!– exploto Zafiro al escuchar tanta tontería– ¡Sean sinceros! ¡Mi hermano fue forzado, nada hizo a su voluntad!

–¡Por favor sean razonables– intervino Kaitou– este juicio no tiene sentido!

Algunas personas, comenzaron a razonar y a murmurar respecto a si habían sido demasiado duros con su monarca, como pudo, el intento protegerlos, conforme pasaron los minutos, cada vez era más gente la que estaba convencida de su inocencia. Los ancianos se dieron cuenta de eso, así que decidieron actuar rápido.

–Bueno, tal vez debamos investigar mejor esto con calma, asi que propongo una postergación– la cara de felicidad de Zafiro no armonizo con la incredulidad de Diamante– los culpables esperaran la continuación del juicio y resolución en las afueras de la ciudad.

–Pero– dijo el General Fanel– Enviarlos fuera, es mandarlos a una muerte segura, allá pululan las criaturas oscuras.

El principal de los consejeros dio un golpe con el mazo que tenía, dando terminada cualquier discusión.

–Yo saldré con ustedes– dijo Kaitou acercándose a Diamante, Zafiro y Perla.

–Tienes que quedarte aquí– murmuro Diamante– necesito que hagas algo.

–Es lo que admiro de ti– dijo Fanel– a pesar de lo terrible de la situación, incluso con una hermosa chica involucrada– Serena se sonrojo– estas tan tranquilo.

Diamante les murmuro algo rápidamente, pues los consejeros y un grupo de soldados los rodearon.

–Se les escoltara, pero también– dijo el consejero mientras les ponían unos brazaletes– nos aseguraremos que no escapen de la justicia, no podrás desaparecerte o tu hermano, de la señorita no sabemos mucho, pero por si las dudas también llevara unos.

Los brazaletes dorados inhibieron su poder, Zafiro y Diamante se sintieron agotados en un instante.

–¡Esto es un abuso!– grito Kaitou.

–Capitán Ace– dijo el anciano principal con voz áspera– no me haga pensar que usted también es un traidor.

Kaitou rechino los dientes molesto.

–¡Yo voy contigo!– grito Lita a lo lejos, se habia mantenido tranquila, algo difícil para ella, odiaba ver las injusticias, odiaba ver como el hombre que amaba era enviado a un lugar peligroso. Y estar ahí postrada, sin poder correr siquiera, era ya demasiado, comenzó a llorar.

Zafiro se acercó a ella, y le tomo ambas manos.

–Me alegro que puedas quedarte– dijo mirando la silla de ruedas– en tu estado no es bueno que vayas a tan horrible lugar.

–¡No me importa que sea el mismo infierno, quiero ir contigo!

A Zafiro le conmovieron sus palabras, en esas semanas le había tomado cariño a la castaña.

–Se buena niña, Kaitou buscara un lugar para ti, yo regresare, regresare por ti.

Y le dio un beso en la mejilla, Lita lloro aún más, sentía que ahora que la quería, él se iba, era totalmente injusto.

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Finalmente, los tres fueron escoltados kilómetros fuera de la ciudad, los soldados regresaron, prácticamente huyendo, pues les temían a las criaturas de esos lugares.

El viento levanto un poco de polvo, Zafiro se dio cuenta que había unos árboles secos a lo lejos.

–Podríamos construir un refugio.

–¿Con que instrumentos, Zafiro?– cuestiono Diamante, el otro se puso cabizbajo– si tuviéramos nuestros poderes, podríamos haber manipulado de alguna forma la materia, pero…

Ya no termino de hablar, Serena corrió hacia ese lugar que había dicho Zafiro.

–¡Oye, espera!

Ambos hombres corrieron tras ella, eran muchos árboles, bastante secos.

–¿Qué sucede Perla?

Serena jalo una rama seca, con un poco de dificultad, y se la dio a Diamante, ella no había dicho ni una sola palabra desde que resucito, incluso habían pensado que eran secuelas de eso, y que nunca volvería a hablar. Serena salto un poco, y tomo otra rama, esta vez se la dio a Zafiro.

–¿Es para que construyamos algo verdad?– pregunto Zafiro con ternura, ella asintió sonriente.

–Es increíble que este tan animada, siendo que nos encontramos en una precaria situación, si tuviera mis poderes, yo podría protegerla– dijo Diamante con furia, intentando quitarse los brazaletes, ante el horror de los otros, sus muñecas comenzaron a sangrar por el esfuerzo.

–¡Hermano basta, déjalo ya!– exclamo Zafiro con lágrimas en los ojos.

–Lo siento– murmuro Diamante esquivando su mirada– es que esto no era lo que tenía planeado para nosotros…

El grito de Serena los alerto, una especie de lobo gigante, oscuro y con ojos rojos, apareció.

–Ya decía yo que nuestra suerte estaba echada.

Diamante tomo la vara seca como si fuera una espada, se burló de sí mismo, pero algo tenía que hacer, aunque fuera sin poderes.

–¡Zafiro, toma a Perla y huye, yo de alguna forma les daré tiempo!

–¡No te dejare aquí!

–¡Váyanse o todos moriremos!

–¡No, hermano, no, por favor!

El platinado corrió en dirección contraria, llamando la atención del lobo negro, este pronto lo atrapo, arañándole un brazo, rápidamente lo tuvo a su merced, Diamante apenas pudo protegerse poniendo la vara en la boca del monstruo.

Serena tomo ambas manos de Zafiro.

–¿Quieres huir conmigo?– pregunto triste.

Serena negó, y acto seguido, con facilidad le quito los brazaletes, su asombro duro un segundo, pues uso sus brazos alargados y fuertes para aventar a la criatura lejos de un dañado Diamante. Serena corrió hacia Diamante mientras Zafiro luchaba con la criatura, le quito también los brazaletes, y aun ensangrentado, fue en ayuda de su hermano, ambos pudieron destruir al monstruo, después miraron asombrados a Perla, pues después de semanas sin mostrar ni un ápice de poder, habían llegado a pensar que había regresado a la vida, como una chica común.

Ambos hermanos se dejaron caer en el polvo, agotados por la batalla, Serena se acercó a Diamante, y al tocar sus heridas estas desaparecieron.

–¿Desde cuando tienes poderes?

Serena se quedó pensativa un rato, finalmente comenzó a articular palabras con dificultad.

–No, lo, se, yo, yo solo quise ayudar…

Y se soltó a llorar en el regazo de Diamante.

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Nadie se quiso hacer cargo de Lita, aunque no fue acusada de nada, las personas no querían relacionarse con ella, temían que el consejo de ancianos pudiera señalarlos como conspiradores, o algo parecido, asi que simplemente no atendieron el llamado de Kaitou, finalmente se quedo con él.

Como pudo, esforzándose por no estorbar, Lita limpiaba, cocinaba, aunque fuera rodando en silla de ruedas, tampoco pidió ayuda para hacer sus asuntos, lo cual fue un alivio para Kaitou, no deseaba ver a la mujer de Zafiro desnuda en el baño.

–Hola, ¿como te fue hoy?– pregunto ella al verlo entrar, el lugar era pequeño, perfecto para un soltero, así que de momento el chico dormía en la sala, lo cual apenaba a Lita, por eso hacia lo posible por ser útil.

–Hoy fue una mierda.

–¡Ace!

–Lo siento, pero…– se dejo caer en el sofá– esos consejeros parecen brujos, el general Fanel esta moviéndose para tramitar un indulto a Diamante y sus acompañantes, pero esos "señores" van un paso delante, intimidando a los nobles, se nota que su gobierno provisional lo quieren hacer oficial, pero bueno, nada de que preocuparte.

Lita endureció su mirada.

–Lo siento, ya, tranquila, no me vayas a salar la comida, con mis problemas se me olvida que Zafiro y esa chica son importantes para ti.

–También Diamante me importa.

–Perdona, pero estoy tan harto, ha pasado casi un mes, he querido viajar para buscar a Diamante y los demás, por cierto, no te veo preocupada.

–Ella está con ellos, deben estar bien.

–Confías mucho en esa chica, ¿verdad?, ¿cómo dices que se llama?

–Perla– mintió Lita, pero no podía hacer otra cosa, cuando Galaxia intento decirle la verdad de su pasado a Serena, comentándole que Lita era una antigua amiga, se puso mal, en un estado desquiciado, no comió en días, autocastigándose por no recordar, por eso habían decidido ir despacio con ella, y sobre todo, ocultar su identidad por un tiempo.

Ambos cenaron en silencio, fue en la mañana cuando el general Fanel llego con la noticia de que irían a buscar a Diamante, que era el momento correcto, y así lo hicieron, pero ambos hombres no pudieron dejar atrás a Lita, ella se puso terca en acompañarlos, el general Fanel la subio en su moto, ella se sonrojo por estar en brazos de alguien tan apuesto.

"No seas tonta, tú quieres a Zafiro, solo que este enorme hombre es llamativo".

–¿Esta bien señorita Kino?– pregunto el general.

–Ah, si claro, todo bien.

Jamás se imaginaron encontrar en medio de la nada, una cabaña rustica, pero bien construida, cuando tocaron a la puerta, les abrió una sonriente Serena.

–¿Y esto como apareció?– pregunto Kaitou adentrándose, atrás el general Fanel con Lita en brazos, Zafiro se puso un poco celoso.

–Yo la ayudo desde aquí– dijo mientras la tomaba en brazos, ella sonrió– te dije que no vinieras.

–Y yo que te seguiría, de nada serviría haber atravesado el sistema solar si al final no estaba junto a ti.

–Que romántico– dijo Serena mirándolos, ambos se sonrojaron, Diamante sonrió al ver a su hermano feliz.

–Sere…Perla, ¡hablas!– exclamo Lita.

–Si.

Todos se sentaron en sillas de madera, alrededor de una mesa sencilla.

–En verdad me sorprendes Diamante, no solo han sobrevivido, sino hasta construyeron un hogar– dijo Fanel.

–Gracias por el cumplido– dijo sarcástico– pero no creo que hayas venido a pasear por estos lares.

Entonces el general Fanel confirmó las sospechas de Diamante, los consejeros habían encontrado un remanente del cristal oscuro, con este controlaban e intimidaban a las personas, habían disfrazado este de joyas doradas.

–Debemos detenerlos– dijo Diamante enojado.

–Por eso vine por usted.

–Bien, Perla, tú debes quedarte con Lita.

–Pero yo quiero ayudar.

–Perla, si no puedo hacer esto solo, no puedo decir que fui un rey digno de Némesis.

Viendo lo resuelto que estaba, Serena se quedó con Lita, fueron días de incertidumbre para las dos, eran las personas que recién adoptaba como familia, y para Lita, bueno ella amaba a Zafiro, tres días después los hombres regresaron por ellas, Diamante había vuelto victorioso con la corona de vuelta, pero muy a su pesar, el consejero principal había escapado en la revuelta. Todos se instalaron en el palacio, los nemukianos siempre vieron hermosa a Serena, ahora podían demostrar su embelesamiento, pero cuando ella fue presentada como Lady Black, desde ahí supieron que su rey la estaba apartando para el. Sin embargo las damas de la corte le hacían la vida imposible a Lita, pero sobre todo a Serena, la veían como una arribista, con la única gracia de tener una media luna negra en la frente, las chicas por supuesto no decían nada a los chicos, ellos apenas estaban poniendo orden de nuevo en el planeta, y para agregar más problemas, las criaturas oscuras cada vez acechaban más de cerca la ciudad, la vigilancia era constante.

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Una tarde, Serena y Lita estaban tomando el té en uno de los jardines del palacio.

–¡Tus galletas son las mejores!

–Y tú eres una glotona como siempre.

–No me regañes Lita.

–A quien tenemos aquí– dijo una chica de un grupo de nobles– a la lisiada gigantona, y a la querida del rey– tomo una de las galletas, hizo como que la iba a morder, pero la tiro al suelo, sus amigas se rieron– oh que descuido el mío, pero apuesto que sabe mejor ahora– dijo triturando la galleta con el pie.

–¿Por qué te gusta molestarnos?– cuestiono Lita enojada– ¿No tienes algo mejor que hacer, Rubí?

Rubí era la más bonita del lugar, hasta que llego Serena, aparte, ella siempre quiso ser novia de Diamante, por eso la enfurecía que este solo tuviera ojos para Perla.

–Que mal carácter, se nota que eres de la plebe, aunque tu amiga sin modales se gana el premio, con esa pinta– señalo la cara de Serena, con la boca sucia de chocolate– enserio no sé que te ve Diamante, quien sabe que cosas haces, deberías decirme tus trucos de puta.

Lita iba a aventársele como fuera a golpes, pero las palabras de Serena la detuvieron, aun con la boca llena de galletas se dio a entender.

–¿Qué es una puta?

La castaña no supo si reír, enojarse más o llorar, opto por lo primero, era típico de Serena. Las mujeres viendo que no cumplían su cometido del día, salieron del jardín.

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En la noche sucedió algo terrible, los aposentos de la familia de Rubí habían sido atacados por las criaturas oscuras, y su hermano pequeño habia sido capturado, suplico a Diamante que enviara a alguien en su ayuda, pero el no pudo hacer nada, aunque quería, la ciudad aun estaba siendo atacada, el mismo partía en ese momento a una zona con muchísimos problemas.

–¡Por favor! Mi señor– dijo Rubí hincada– ¡Salve a mi querido hermano!

Esas palabras si que le calaron a Diamante, pero adónde iba también había niños en peligro, niños que aun podía salvar.

–Lo siento– dijo triste, marchándose.

Dejando a la muchacha en un mar de llanto, sus amigas quisieron consolarla.

–¿Adónde se llevaron a tu hermano?– pregunto Serena.

La chica se limpió las lágrimas, Lita vio conmovida la escena.

–Por favor, no vengas a burlarte de mi dolor.

Las amigas de Rubí miraron desafiante a Perla.

–No quiero burlarme, quiero ayudar.

–¡No bromees! ¿Eres tonta? Se necesita un equipo de muchos soldados para detener a una criatura, tu como…

Un aura poderosa ilumino a Serena.

–No bromeo.

Rubí le señalo la dirección, y Serena desapareció.

Lita se asustó mucho, pero no pudo avisarle a Diamante, hasta que este regreso horas después con Fanel, Zafiro y Kaitou, todos completamente cansados y lastimados, pero victoriosos.

–¡¿Dónde fue?!

Rubí se encontraba con Lita.

–Perdóneme – dijo llorando– no pensé que ella pudiera irse así, lo siento.

–No es tu culpa, es la mía, por no ser un buen rey, bueno– dijo levantándose muy cansado– ¿alguien aún tiene fuerzas?

Antes de que contestaran, una luz inundo el lugar, era Serena, con su hermoso vestido roto, unos golpes en la cara, pero con el niño en brazos, Rubí corrió, grito de alegría cuando lo vio respirar.

–Gracias, mil gracias– dijo Rubí besándole la mano a Serena, quien aún estaba en una especie de trance.

Todos estaban asombrados.

–Eran muchos, no pude ni contarlos, tuve que destruirlos, porque no me querían devolver al niño.

Y cayo desmayada, afortunadamente solo era cansancio, después de eso, Rubí fue su segunda mejor amiga, incluso pronto descubrió con ayuda de Lita, que había un chico que la idolatraba, terminando el asunto en boda, la habían cambiado tanto, que no le importo casarse con un plebeyo, así que fue a vivir al pueblo, pero muy feliz.

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–Podría contarte más cosas– dijo Uranus– pero los hombres de allá afuera morirán de hambre.

–¿En verdad eres tú?– cuestiono Venus – ¿desde cuándo sirves a los chicos atractivos?

–Tienes razón, si quieren comer, ¡pues que vengan!– dijo soltando la jarra de agua– a lo mejor estaba tan concentrada en el relato, que ni cuenta me di de lo que hacía.

–Más bien estabas concentrada en tratar de que idolatre a Perla, fue una historia muy emocionante, pero no veo porque me quieres convencer de que ella es maravillosa, eso lo tengo claro.

Ya para este punto, Uranus no pudo más.

–¿Eres la diosa del amor o de la estupidez? ¡Perla es nuestra antigua princesa de la Luna, la que fuera Neo Reina de Tokio de Cristal, Serena la chica que recién creyeron muerta! ¿No lo habías notado?

Venus soltó una risa estruendosa y nerviosa.

–No hagas bromas pesadas, se nota que la abstinencia de Michiru te tiene mal.

La otra puso los brazos en jarra.

–¿Es… enserio?– pregunto Venus hiperventilando.

–Dejare que lo asimiles a tu ritmo.

Dijo Uranus, saliendo de la cocina, se cruzó con Seiya.

–No hay nada ahí dentro– advirtió al pelinegro.

–Bueno, tendré que comerme yo solo una barra de chocolate que traía conmigo.

–¿Era para Lady Black, verdad? Pero como ahora ella tiene compañía, te ha relegado, y por eso estas molesto.

Seiya se sonrojo al verse descubierto.

–En otra vida, tal vez fuiste mi madre.

–¡No digas cosas tan horribles!

De pronto Venus salió como rayo de la cocina, casi tiro a Uranus, pero esta no le dijo nada, es más sonrió.

Venus subió las escaleras nerviosa y emocionada, iba llorando, abrió la puerta de la habitación donde se encontraban Serena y la impostora, ambas sentadas en una cama.

–Algo en mi corazón me lo decía– dijo Venus entrando con cautela al principio, corriendo despues.

La impostora la miro recelosa. Venus ni le puso atención, es más, prácticamente de un caderazo la hizo a un lado, olvidando que era Kaitou .

–¡Oye!– dijo la impostora.

–Podrías darnos unos minutos, por favor– suplico Venus.

Seiya y Uranus vieron con gran alegría como la impostora salió molesta, y se metió a otro cuarto.

–Creo que ahora si dormiré tranquilo– dijo Seiya dispuesto a descansar.

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Mientras tanto, Venus no soltaba las manos de Serena, viéndola al rostro como reconociéndola.

–Claro, ahí estas, ¡soy una tonta!– dijo acomodando su cabeza en el regazo de Serena, quien simplemente le acaricio la coronilla, no entendió que sucedía, pero sentía que hacer eso era lo correcto.

Ambas se acostaron en la cama, abrazadas.

–Perdóname el triple, por todo lo que te lastime, desde ya, prometo ser una niña buena– dijo Venus cerrando los ojos.

–Yo te perdone, hace bastante, no entiendo, porque ahora lo recuerdas.

–Sabía que me habias perdonado, eres así, siempre así– murmuro Venus con voz adormilada.

Serena sonrió, durmiéndose también.

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En la mañana…

Seiya creyó ser el primero en despertar, pero no fue así.

–Fighter, Fighter…

Instintivamente ante la mención del nombre volteo, miro hacia el piso de arriba, Perla estaba tocando la puerta de la usurpadora de nombre. La platinada le dijo algo a la Sailor, y ambas se dispusieron a bajar, encontrándose con Seiya en su camino, el creyó alegremente que ese apego habia acabado de alguna manera con la intervención de Mina, pero era obvio que la magia era muy poderosa.

–Seiya– dijo Serena– tengo algo que mostrarles, Diamante y Uranus ya están esperando, Venus bajara en un momento.

El pelinegro miro con recelo a la Sailor, salieron de la casa, donde Diamante y Haruka practicaban con unas espadas de acero rojo.

–Ah que cabeza la mía– dijo Serena– se me había olvidado que tu ya sabias, bueno Kaitou, bueno…

–Este es un metal especial– la interrumpió Diamante, Venus salió también– es capaz de destruir a esas criaturas, de no existir esto- miro el filo de la espada- , sería difícil para una persona sin poderes hacerlo, bueno aun con poderes, es difícil, este metal es efectivo, perdón Perla, continua, tu eres la experta.

–Me apenas.

–No le demos más vueltas al asunto– intervino Haruka– , hay tres tipos de seres oscuros: los tipo bestia, los humanoides, los alados, los más peligrosos son los alados, los primeros tienen su punto débil en la cola, los segundos en el cuello, y los terceros, bueno ellos son más complicados, algunos son las alas, otros el cuello, varia un poco.

–Solo espero que el general Fanel y los demás se encuentren bien– dijo Perla.

Fighter le acaricio los hombros.

–Veras que si, bombom.

Seiya se extraño mucho, ¿Por qué esa Sailor le decía así a Perla? Y aun mas ¿Por qué ella reaccionaba tanto a esa palabra? Su corazón palpito tan fuerte, que temió que los demás lo escucharan.

Kamui estuvo todo el tiempo silencioso, atento, él fue quien le dio todas las pistas a Kaitou, después de todo, tenia la capacidad de ver el pasado. Curiosamente, en vez de alegrarse de que todo estaba yendo según lo planeado, no estaba contento, ver a Seiya triste, contrariado, como perdido, le dolía, y esperaba pronto sacar a la verdadera Fighter de su letargo, por lo menos, eso era lo que pensaba.

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Diamante apresuro la partida, cada momento podía ser crucial para el general Fanel, estaba seguro que su hombre de confianza estaba en serio peligro, pues de lo contrario hubiera vuelto por su cuenta.

Se subieron a las motos, recorrieron extensos caminos de rocas, monolitos, uno en particular, tenía la forma de una gran pirámide, y afuera de esta se encontraban todas las motos, la del general Fanel era especialmente vistosa, quien los tenia prisioneros lo había dejado a propósito afuera.

–Me temo que esto es una trampa– dijo Seiya tratando de dejar de lado sus pensamientos respecto a Perla– tengamos cuidado.

Se bajaron de las motos, y se metieron a la gran pirámide, pero en el interior había cuatro túneles, tenían que separarse.

–Bueno– dijo Uranus– propongo que Perla venga conmigo…

–No me quiero separar de Fighter– contesto ella.

–Entonces yo voy con ellas– propuso Seiya, asunto que le agrado a Uranus.

–Bueno yo iré por ese camino– dijo Diamante, y sin pedir permiso se adentró.

–Nosotras por este lado– dijo Venus.

–Yo iré por allá– anuncio Kamui, Seiya lo miro con preocupación, después de todo era su amigo– ten calma, soy muy bueno con la espada, ¿recuerdas?

Mientras se alejaba Kamui, sus ojos color miel brillaron, y pensó, "Todo esta mejor de lo que esperaba, cuando Kaitou de la estocada final, Seiya estará presente, y se le romperá el corazón gracias a esa chica".

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–Toma mi mano, y no la sueltes bombom, cuidare de ti– decía Kaitou la Sailor impostora.

–No tengo miedo, pero te hare caso– respondió Serena, tomando su mano.

–Se que eres buena destruyendo esas criaturas, pero apóyate en mi bombom.

Seiya miraba con bastantes celos la escena, pero cada vez mas extrañado, con la cuestión de si Perla era la reencarnación de su "bombom".

–El camino, va de bajada, nos mojaremos un poco, bombom.

Los pies de los tres chapotearon en ese rio subterráneo.

–Espero no te resfríes bombom.

–¡Ya deja eso de bombom, bombom! ¡Enserio que fastidias!

–Seiya no molestes a Fighter.

–No la molesto, solo que debemos estar atent…

Una criatura en forma de oso se interpuso en su camino, pero antes de que Seiya o esa tal Fighter desenvainara la espada, Perla fue tras ella, y de un solo golpe destruyo al ente, rompiéndose este en mil pedazos.

"Ahora entiendo lo que dijo Haruka", pensó Seiya muy sorprendido, y dudando que ella fuera la Serena del siglo XX, quien no era tan rápida, y así sucedió varias veces, ella siempre les ganaba.

Pero de pronto, cuando subieron a un salón enorme, varios seres alados los sorprendieron, eran tantos que no se daban abasto, eran como una enorme plaga, que incluso los tres desaparecían al estar rodeados de esas sombras, pero no tuvieron miedo, Kaitou-Fighter sabía que asi pasarían las cosas, que estaba a punto de sellar su maleficio, por su parte Seiya, haciendo gala de sus mejores movimientos de espada, no dejaba de destruir criaturas, su larga coleta, se ondeaba con elegancia, sorprendiéndose de sí mismo, más que nunca, tenía mucha agilidad, a pesar de no estar en su forma Sailor, por su parte la impostora usaba su laser de estrella fugaz para terminar con los monstruos, aunque no era efectivo un solo rayo, tenia que disparar varias veces; sin embargo a pesar de estar ganando esa contienda, varias criaturas se abalanzaron sobre Seiya, quitándole su espada en el jaleo, Serena se horrorizo, al ver como el pelinegro era levantado varios metros.

–Esto tiene que acabar– dijo Fighter– si me das tus cristales, yo sabré darles un buen uso.

–¿Por qué quieres mis cristales?

El grito desgarrador de Seiya le calo en el alma a Serena, las criaturas lo habían comenzado a arañar, en todas partes incluso en la cara, pero no estaba asustado, al contrario, estaba atento a lo que pasaba en el suelo, y no le gusto lo que había dicho esa Fighter.

–No se los des– fue el murmuro de Seiya mientras una de las arpías oscuras le apretaba el cuello, varias líneas de sangre ya cubrían su hermoso rostro, pero eso no le importaba, estaba preocupado de lo que pasaría con Perla.

–¿No confías en mí? Yo que te amo desde una vida pasada, mi bombom, nunca fui suficiente, ¿ahora si podría reemplazarlo?

Todos los sentidos de Serena se tensaron, esas palabras eran tan poderosas en ella, su mente se nublo, sus ojos perdieron su brillo, Seiya se impactó, no podía creer lo que escuchaba lo que veía, pero a pesar de que ella dudaba de la Sailor, saco los tres cristales de su pecho, Fighter sonrió maliciosa.

–Ahora pienso que no eres… que tu no deberías decirme eso– se resistió Serena.

–Yo te amo bombom– dijo Kaitou-Fighter, extendiendo sus brazos, preparada para recibir los cristales .

–No escuches a esa impostora– dijo Seiya desde las alturas.

–¡Seiya!– exclamo Serena aterrorizada, ahora estaba aún más lastimado, su cara ya estaba toda roja de la sangre que copiosamente salía de las heridas.

–Si me das los cristales, Seiya estará bien– Serena comenzó a llorar– todo estará bien.

–¡Tú no eres Fighter!– grito Serena, aun con los cristales expuestos, Kaitou aprovecho su confusión para tomarlos, ella cayo desmayada.

–Por fin– dijo Kaitou-Fighter con los cristales en mano– Zagato estará complacido.

–¡No te lo permitiré!– grito Seiya desde las alturas.

–Sera mejor que te portes bien, o esas arpías te van a dejar caer, por lo menos te romperás las piernas– dijo Kaitou Fighter sonriendo.

Por supuesto Seiya terco, intento soltarse de esas monstruosidades voladoras.

–Déjenlo caer, unos rasguños mas no lo mataran.

Eran muchos metros, una persona normal seguro moriría, pero Seiya no era normal, su preocupación no fue la caída, fue que Perla estaba inconsciente, fue que Fighter tenía los cristales, no temía por él, temía por ella, a pesar de que estaba seriamente lastimado, y en una peligrosa situación.

–¡No lo permitiré!– fue su determinación mientras caía, de pronto una gran luz, y en su frente, una estrella, no solo eso, unas alas blancas, que detuvieron la caída, sus heridas se habían curado también, voló hacia Kaitou Fighter, y le arrebato los cristales de la mano con mucha facilidad, pues estaba impresionada de lo sucedido, una vez guardados los cristales, nuevamente fue contra la Sailor, y le quito el broche de transformación, con una sola mirada se dio cuenta que no era el suyo, y lo destruyo, Fighter cayo desmayada, convirtiéndose nuevamente en Kaitou, las demás criaturas oscuras habían huido por el brillo que emitía Seiya, descendió presuroso, sus alas cubrieron a Perla, como si aún hubiera peligro, saco los cristales y los acerco al pecho de ella, rápidamente se introdujeron en su cuerpo. Poco a poco el color volvió a ella, y abrió un poco los ojos.

–Seiya, estas bien– sonrió y nuevamente se quedó dormida.

Uranus, Venus y Kamui ingresaron al lugar, abrieron los ojos bastante al ver la escena, Seiya aun tenia las alas, Venus corrió preocupada hacia Kaitou, Uranus y Kamui se acercaron a Seiya.

–¿Qué paso?– pregunto Uranus.

–Tuvimos un problema, pero todo esta bien, ahora ella solo duerme.

–Tus amigos encontraron al General Fanel y demás personas, se encuentran un poco deshidratados, pero fuera de peligro– dijo Kamui.

–Regresemos– dijo Seiya tomando a Perla en sus brazos– si no les molesta, creo que volando llegare más rápido.

Rei, Lita y Zafiro no se esperaban ver un Seiya alado arribar en el palacio.

Diamante les explico después, que su antiguo consejero, el que huyo en el pasado, era quien se encargaba de liderar las criaturas oscuras, finalmente lo habían derrotado, pero no había muerto triste, al contrario, había pedido perdón por sus fechorías, y estaba agradecido de saber que su hijo revivió gracias al poder de Lady Black, el hombre murió en paz.

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"Bombom, sabes, yo nunca me olvidare de ti"

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¡No te vayas!, fue el grito en sus sueños.

Despertó de golpe, Diamante, Rei, Haruka y Lita se encontraban en la habitación.

–Nos preocupaste mucho– dijo Diamante, quien le tomaba la mano.

–Me alegra que estés bien– comento Haruka.

–¿Tienes hambre? ¿Te preparo algo?– ofreció Lita.

–No vuelvas a hacernos esto– dijo Rei controlando el llanto– fueron dos días de mucho temor.

Todos la miraban fijamente.

–No te vayas a asustar– dijo Diamante– cambiaste un poco.

Ella no parecía preocupada en absoluto, lo sabía, se sentía diferente, es más, recordaba muchas, muchas cosas, sus ojos azules miraron a cada uno de los presentes, conmovida, de volver a verlos, de reconocerles por fin, como sus antiguas guardianas. Su cabello había vuelto a ser dorado, y la marca de la luna negra se había esfumado.

–Me encuentro muy bien– dijo sonriendo– un poco cansada, y algo hambrienta.

–¡Te preparo algo ya mismo!

–¡Yo te ayudo!

Rei y Lita salieron.

–Quisiera hablar con Diamante– dijo Serena a Haruka.

–Está bien.

Serena se quedó pensando unos minutos, la habitación se había quedado en silencio.

–Me estas poniendo nervioso, Perla.

Ella levanto la mirada.

–Quisiera que nos casáramos hoy mismo, y por favor llámame por mi nombre: Serena– dijo a un sorprendido Diamante.

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–¡¿Porque no puedo estar con ella?!– grito furioso Seiya.

Kamui lo acompañaba.

–Pues su prometido tiene el derecho de decidir quien la ve y quien no, debes comprender.

–¡Comprendo un demonio!

Kamui también estaba colérico, pero no lo demostraba, espero que el plan de Zagato hubiera surtido efecto, pero todo había salido al revés, Seiya estaba más enamorado que nunca.

–Voy a volar por su balcón, haber si alguien puede detenerme– dijo el pelinegro, quien había dominado en muy poco tiempo la aparición de sus alas.

–Se prudente, cuando ella despierte seguro querrá verte.

–La paciencia no es mi mejor cualidad.

–Lo sé.

Haruka llego a la sala.

–Ella acaba de despertar.

–¿Pregunto por mí?

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–No seas testarudo, deberías comer un poco más– dijo Mina.

Kaitou se encontraba en la cama, tenía expresión triste.

–No te castigues, no fue tu culpa, ese tal Zagato te manipulo.

–Tal vez no, seguramente mi corazón sigue siendo perverso.

–¡No digas esas cosas!

–¿Por qué me cuidas? Por mi culpa la persona más importante para ti, resultó herida.

–Ella está bien, un momento, ¿lo sabes?

–Zagato me lo conto todo, que ella es la antigua princesa de la luna.

–No vayas a decir nada.

–Por supuesto que no, ya causé mucho daño.

–¿Aun quieres ser mi amigo?

–Siempre.

Mina sonrió, tal vez si había una esperanza.

–¿Ya no estas enojada con tus amigas?

–Un poquito.

–Ellas pensaron que ocultarlo todo era lo mejor para ella.

–Eso lo entiendo, pero creo que ya no tiene caso, mas ahora, que ha vuelto a tener su antigua apariencia.

–Zagato aun tiene muchos planes, esto fue solo el comienzo, debemos tener cuidado.

Mina sonrió nuevamente, era hermoso tenerlo de vuelta, tenerlo como aliado.

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Haruka escolto a Seiya a la habitación de Serena, ambos sabían que no lo habían requerido, pero par de testarudos, sin embargo, no se esperaron al General Fanel obstruyendo el paso.

–Mi salvadora– dijo el hombre mirando intensamente a Haruka.

–No empieces con eso, mejor dime, ¿porque estas en nuestro camino?

–Ordenes del rey, nadie puede ver a Lady Black.

–¿Por qué no?– pregunto Seiya desafiante, no importando que el hombre fuera el doble de grande.

–Están arreglándola, para la boda.

–¿Perdón?

–En unas horas se casará con el rey.

Seiya miro a Haruka, ella a Fanel, después a Seiya nuevamente.

–¿Cuándo se decidió eso? –pregunto la rubia contrariada.

–Recientemente.

Seiya miro al suelo, como si ahí se encontrara la respuesta.

–Eres malo haciendo bromas– dijo Haruka.

–Jamás haría tal cosa– contesto el general.

–Plan B– dijo Seiya resuelto, dando la vuelta, Haruka lo siguió.

–¿Qué harás?

–Entrare como un ladronzuelo, por su balcón por supuesto.

–Antes de que lo hagas, antes que nada, debes saber la verdad.

–¿Qué ella no me quiere? Parece que ni me conocieras, eso no será suficiente para detenerme– Seiya sonrió entre triste y sarcástico–, es la historia de mis vidas, ser el chico friendzoneado, corrección, ser el rey de la friendzone.

Ambos caminaron presurosos.

–No quiero detenerte– recalco Haruka– Pero debes tener cuidado– la rubia recordó que Serena era hija de Caos–, porque ella es especial.

–Ya tengo mis sospechas, aunque ni yo me la creo.

–Apuesto a que tus sospechas son ciertas.

Seiya dejo de caminar.

–¿Qué es lo que crees?

–Que ellas es mi bombom.

–Lo es.

–Vaya, que inesperado de ti, no lo has querido ocultar, señora de los vientos.

–Para ti señorita Tenoh, igualado.

–No trates de desviar la plática, presiento que hay algo más.

–Lo hay, ella es Sailor Cosmos, ella es… tu novia, la que crees muerta.

Los hermosos zafiros se cristalizaron rápido, su boca se abrió, pero no emitió palabra.

–Hoy más que nunca ella está en peligro, hoy más que nunca ella es vulnerable y poderosa, me parece que recuerda todo, si hablas con ella, no la hagas llorar– advirtió Haruka.

–Eso será inevitable– dijo Seiya girando sobre sus talones, y sacando las alas de su espalda.

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Las damas salieron, habían terminado de arreglar a Serena, solo una se mantuvo de pie.

–Te ves hermosa, pero no feliz– dijo Rubí.

Por alguna razón, Serena la habia llamado.

–¿Y tú, eres feliz?– pregunto la rubia, ya vestida de novia– no, no me contestes, se nota a kilómetros, eres muy feliz.

–Mucho, no solo mis padres finalmente aceptaron a mi marido, prácticamente viven en el pueblo con nosotros, incluso mi padre abrió una tienda de vegetales, vivo un sueño, pero tú, no pareces una novia, pareces alguien que ira al matadero. Te veo tan sola, es tan raro, ¿Por qué no hablas con tus otras amigas?

–Porque seguro ellas querrían detenerme, y no pienso hacerlo.

–Diamante no se merece esto, Perla no te cases con él, no es que yo lo quiera más, pero tu no...

Serena se tensó, Rubí ni siquiera había hecho algún comentario del cambio de su apariencia, pues la nemukiana desde hacia tiempo, ya sabía que Serena era especial.

–Por favor, no me llames Perla, ahora puedo usar mi nombre verdadero: Serena Tsukino.

–Es un nombre que va contigo, te deseo lo mejor.

–Gracias.

Rubí salió de su habitación, Serena miro su reflejo nuevamente en el espejo, la habían peinado con odangos, rio para sí misma, ni siquiera lo había pedido, su peinado había vuelto, como persiguiéndola. Pero en el espejo ya no estaba solo su reflejo.

–Seiya…

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–¡Hermano!– entro Zafiro corriendo a la habitación– ¡Que te vas a casar! ¡Escuche eso de un mozo! ¿Cómo es eso? ¿Por qué no estas vestido para la boda?

–Porque no habrá boda– dijo Diamante tranquilo, con una copa de vino en su mano.

–¿Lo dices tan tranquilo? No entiendo.

–Perla, es decir Serena, ya recordó todo, aunque ella lo pidió a pesar de eso.

–Ahora entiendo menos, si ella te lo pidió, ¿Qué impedirá la boda?

–Seiya por supuesto.

–¡Y tu tan tranquilo! Si ella quiere y tú quieres, entonces no importa si él se opone, si se ha convertido en un problema, yo mismo lo echare del palacio, aunque Lita se enoje.

–Yo la quiero completa, y a pesar de que me pidió que nos casáramos, sé que su corazón le pertenece a Seiya, yo necesito a una mujer que me ame por completo, claro, si ella persiste en la boda, pensare que está dispuesta a darme su todo, solo me queda esperar.

–Oh, hermano, bueno– dijo Zafiro sirviéndose vino en otra copa– entonces esperare contigo.

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–Seiya…

Las miradas azules se conectaron, el aludido dio varios pasos, lentos, inseguros, pero sosteniendo la mirada.

–Se supone que nosotros nos casaríamos– dijo Seiya con la voz áspera– pero ahora, veo que estas vestida para otro.

Serena quiso bajar su mirada, pero Seiya no se lo permitió, la tomo del mentón, y por supuesto, se percató que era verdad, que ella era su antigua prometida, que era su bombom, su odango, y que justo ahora lo recordaba. La rubia comenzó a llorar.

–Dijiste que nunca olvidarías mi piel, mis besos, mi olor– dijo Seiya soltándola– ¿fue mentira? ¿todo? Al final, ¿esta es tu respuesta?

–¡Nunca te he olvidado! ¡Aunque parezca lo contrario! ¡Estás tan metido en mi ser! ¡Que no reconozco ya quien soy, que soy, o como, como he podido vivir sin ti! – ella se giró dándole la espalda, todo su cuerpo temblaba– ¡Como pude creer que tú eras el príncipe de la tierra cuando yo era la princesa del milenio de plata! O como no te escogí por encima de el después, ¡Cuando eras más que suficiente! ¡Cuando eras más de lo que yo podía soñar para mí! ¡Cuando recuerdo que soy la estúpida más grande de todo el universo! ¿de qué me sirve ser la luz más poderosa de la galaxia? Si la luz que anhelo con todo mi corazón, no puede estar junto a mí.

–Perdóname– imploro Seiya abrazándola por la espalda.

–Yo, yo soy quien debe pedirte perdón.

Y Serena se giró, para acunar su rostro en el pecho de Seiya, quien le beso la cabeza.

–Te amo, te amo tanto, que siento que moriría en este momento– lloro Serena.

–Yo te amo más.

–Eres y serás la melodía que siempre deseare en mis oídos, eres la estrella que alumbra mi alma, pero– dijo soltándolo– no puedo estar más contigo, le he dado mi palabra a Diamante, y además, además no soy buena para ti, solo te he traído penas, y existe algo que no recuerdo, pero estoy segura que es algo malo, que te lastime, que no te merezco.

–No digas eso mi amor– dijo Seiya con la voz entrecortada.

–Perdóname– dijo Serena limpiándose las lágrimas–, pero este es un adiós definitivo.

Y Serena paso con la cabeza en alto, al lado de Seiya, quien se quedó helado con esas palabras.

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–No tienes ni una pizca de enojo– dijo Kamui a Zagato.

–¿Deberia de estarlo?– contesto el hechicero oscuro– no te preocupes por mí, ya hice mi siguiente movimiento.

Unos tacones resonaron en la oscuridad, Kamui volteo para ver de quien se trataba.

–Seguramente la ubicas– comento Zagato–, es un cristal, pero por el momento, puedes llamarla Sailor Moon.

La mujer de traje de marinero miro con intensidad a Kamui.

–Zagato me ha hecho una promesa tentadora y de momento, ya no te vamos a necesitar.

Su báculo golpeo con fuerza la cabeza de Kamui.

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–¿Ya recuerdas?– pregunto Lita impresionada.

Rei estaba a su lado, ella ya lo presentía, Mina estaba también impresionada, pero no por eso.

–¡Te vas a casar con Diamante! Ahora que volvió tu memoria ¿perdiste la razón?– cuestiono la chica de moño rojo– ¿Qué sucederá con Seiya?

Las cuatro estaban en un pasillo. El general Fanel se había retirado, para darles su espacio.

–El estará bien, ya lo acepto.

–¡Imposible!– exclamaron las tres.

–Pero, pero tú lo amas– dijo Rei.

–Y porque lo amo, lo dejo, es lo mejor para él.

–¿Por qué estás tan segura de que lo acepto?– pregunto Mina dudosa.

–Pues no me ha detenido, es ante todo, un caballero, siempre viendo por mi bien, aceptando mis decisiones, ¿recuerdan cuando él se alegró de que encontré a mi novio?

Las chicas rememoraron la despedida en la azotea de la preparatoria.

–Él se alegra siempre de mi bien, no le importa su propia felicidad– dijo Serena apretando los puños.

Una ráfaga de coleta negra, paso en medio de las tres chicas, posicionándose enfrente de Serena.

–Si soy un caballero, y toda la basura que has dicho– los ojos de Seiya brillaban con intensidad– pero– dijo alzándola en brazos, y poniéndosela en el hombro como si fuera un costal– creo que has agotado mi última gota de caballerosidad.

–¡Bájame!– grito Serena.

En ese momento llego Haruka y el general Fanel.

–¡Suéltame, bruto! ¡Haruka, general, ayuda!

Seiya le dio una sonora nalgada.

–Pórtate bien o enserio me veras enojado.

Serena dejo de gritar y solo empezó a sollozar. Le había pegado como si fuera una niña pequeña.

Haruka estaba a punto de comentar algo, pero la mirada furiosa del pelinegro por primera vez la dejo sin palabras.

Seiya extendió sus alas blancas, y se fue con Serena en brazos, nadie lo detuvo.

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.*.

Ami estaba un poco enojada consigo misma, ¿Cómo no se le ocurrió centrar la búsqueda del cristal en base a Darién? Tenía que haber sido así, porque si uno de los cristales viajo a Kinmoku el día que nació Seiya, era una alta probabilidad que otro cristal estuviera centrado en Darién, después de todo, había sido esposo y padre de la única hija de Serena.

Taiki y Ami se encontraban buceando en el fondo del océano, siglos atrás existió una pequeña isla, lo recordaba bien la peli azul, un día había acompañado a Darién a ese lugar, claro ya como rey de Tokio de Cristal, se suponía que ahí crearían una nueva colonia, pero al ver la maravilla del lugar, tan pletórica de vida silvestre, el monarca había decidido dejar ese proyecto.

En la isla había un volcán y ese volcán había estallado con el tiempo, hundiendo a la isla por completo, pero hubo algo, después de la muerte de la Neo Reina, el rey Endimión comenzó a visitar ese lugar nuevamente, llevando consigo a Mercury como guardia personal, ella le daba su espacio siempre, a diferencia de la ansiosa Mars.

Cuando el hombre se daba un tiempo para mirar el lago que se encontraba en esa cueva, Mercury noto, que Endimión no solo se sentaba a cavilar, con el tiempo incluso comenzó a hablar con el lago, así que Ami lo dedujo: ese lago tenía algo especial.

Los peces, mantarrayas, y pronto los arrecifes comenzaron a rodear a los buscadores, muy pronto Ami diviso la isla hundida, Taiki sintió una enorme fuerza viniendo de ese lugar. Con dificultad encontraron la entrada a la cueva, todo estaba muy oscuro, prendieron sus linternas para ver, pero de pronto, una luz naranja ilumino toda la cueva, incluso comenzaron a escuchar voces, al principio no entendieron lo que decían, después no solo fueron sonidos, también imágenes materializándose, era el rey Endimión, un recuerdo del pasado, Ami se vio asimisma como Mercury, y aunque lejos, por fin pudo escuchar lo que dijo su antiguo monarca.

–¿Por qué me dejaste? Me siento tan solo Serenity.

–Perdóname– respondió una voz desde el lago, era ella– pero era necesario, sin embargo, nunca te dejare, siempre te llevare en mi corazón, y tú me llevaras en el tuyo, todo lo he hecho tal como fue, porque algún día tu predecesor necesitara de las Sailors, y de toda la ayuda posible para luchar y defender nuestro planeta amado.

–Pudo ser de otra manera, si tan solo me hubieras dicho tus planes.

–Lo siento, pero recuerda que nunca más estarás solo, nuestro pequeña hija muy pronto te hará abuelo, estarás muy ocupado.

–Ella no me ha dicho nada.

–Aun no lo sabe, y no le vayas arruinar la sorpresa.

Darién sonrió melancólico.

–No sabes como te extraño.

Hubo un silencio prolongado.

–Pero hay algo que debes perdonarme, porque yo…– dijo la voz trémula de la reina– me enamore de…

–Lo sé, supe cuando tu corazón se dividió…

–¿Te hice sufrir?

–No, porque nunca me dejaste, a pesar de eso te quedaste a mi lado, pero, en cierta forma me sentí ruin, debí liberarte para que pudieras…

–Calla, eso no, nunca estuve encadenada, me quedé porque también te amé a ti.

Las imágenes se disolvieron en el agua, Ami y Taiki se sorprendieron de escuchar aquello, el castaño se acercó hasta la fuente de la luz, y cuando tomo el cristal, todo tembló a su alrededor, nadaron con rapidez hacia la superficie, la isla termino hundiéndose hasta el fondo, destruyéndose, era como si el cristal la hubiera estado sosteniendo todo el tiempo.

Ya en el barco. Ambos chicos se quitaron las máscaras de oxígeno.

–¿Es una cristal?– pregunto Ami con dificultad.

–¡Lo es!– respondió Taiki triunfante.


Comentario.

Yo me desmayo, no sabes lo ansiosa que estuve todo el tiempo en este capítulo.

¿Qué tal ese flash back de la vida en Némesis?

¡Por fin Serena recuerda tooodo!

¡Sailor Moon del lado del mal?

Mucho paso aquí.

Quiero decir más, pero mejor contesto los reviews y subo este capi, ¡eh!

Rogue85, mea culpa, mea culpa, pero enserio no lo hice a propósito, la culpa la tienen quienes me incitaron a hacerlo, la verdad no estaba en mis planes darle cran a la pobre, y muchas gracias por leer, y comentar! Se lo ocupada que has estado escribiendo, trabajando, vaya! Mil gracias.

amely614, que cambio de nombre jejeje, pues mira, la enfermedad no tiene respeto por nadie, y bueno, espero la salud llegue a tu hogar!

alejasmin kou, Ay no, ahora resulta que todos se sienten mal porque mate a Miku, quien los entiende? Jajaja, oh yo me pase? Bueno ya ni modo, Mina y Kaitou, aun no he decidido del todo esa pareja, pero podría ser.

AngieitaKou, Pues lo se, hasta yo me llegue ha sentir asi respecto a Diamante, pero ya se me paso jajaja, y bueno ya termino la participación de Fighter usurpadora, creo que pudieron pasar muchas mas cosas, pero ya necesitaba que Serena recobrara la memoria.

Gabiusa Kou, Fiesta? Yo llevo las chelas! Jajaja, bueno ya, pues como leíste, ya todo se va a componer entre Seiya y Serena, o no? Muajajaja, Kaitou volvió a ser bueno y Mina esta bien apuntada en ese tren jejeje, haber que pasa.

Blackbomberwoman, Pues la azotea se lleno :D hasta se desbordo jejeje, pero claro, aun esta la espinita de Serena, falta una memoria en su cabecita, Miku, si lo se, me pase, pero no hay marcha atrás, podría, pero no, Kaitou ya colgó el uniforme Sailor, todo parece mejorar? Ya veremos.

milirulos, la estrella de la suerte parece que ha vuelto a Seiya, pero Zagato ya echo a andar un nuevo plan, tomate un té de doce flores para la ansiedad, jejeje.

Gregorioabel, Es oficial, me arrepiento de haber matado a Miku, ¿me perdonas? Pero en este capi fui buena gente, todos a salvo, memoria regresada, Kaitou del lado del bien, juego de tronos ha sido una gran inspiración para los últimos capítulos, pero prometo que sobrevivirán los buenos, bueno casi todos.

Andreita kou, Que bueno que te gusto, y todo se resolvió por fin, Seiya, si parecía que tenia mala estrella, pero ha recuperado a su bombom, aunque no lo hice feliz del todo, oh cielos, tengo que enmendarme ya!

Sol Herrera, Asi es, ese pasado estará cardiaco, clasificación C XXX, ya falta poco para eso. De momento solo tuve una gripilla, trato de cuidarme de lo demas, pero es tan difícil no comer cosas ricas :( te mando un abrazote grande!

Elenmar, Cierto, falta que Serena se entere que es hija de Caos, y recordar ese pasado truculento, falta poco para que viajemos a ese milenio. Muchas gracias por comentar!