Disclaimer: Los personajes son de Naoko Takeuchi & Cia, yo solo escribo por diversión. El príncipe Terius y la historia me pertenecen.

Advertencia: Genderberg, Shōnen-ai.


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.* Pesadilla *.

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Los ruidos de pasos en la habitación por una persona desconocida lo alertaron, no tenía la más mínima idea de donde estaba y mucho menos, la idea de quien era.

–Señor– dijo una voz masculina, seguido del jalón de las cortinas – es un hermoso día, debería levantarse de una vez.

El sol le dio de lleno en el rostro, Seiya tuvo que taparse los ojos con una mano.

–Hoy tiene una visita importante será mejor que se dé prisa.

–¿Perdón?

–¿No lo recuerda Príncipe?

–¿Soy un príncipe?

–Muy gracioso, pero hacerle al tonto, no lo alejara de sus obligaciones, Príncipe.

Con los brazos en jarras, una varonil Rei lo escrutinio con la mirada, algo no estaba bien, eso lo tenía seguro, el problema era, que lo único bien en ese mundo ilusorio era Seiya, y todo lo demás, absolutamente todo lo creado ahí por la magia de Zagato, era una artimaña agregada, para alejarlo definitivamente de Serena.

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Sailor Moon y Serena continuaban en el aire, Seiya se encontraba en medio, sus alas habían desaparecido, pero, aun así, estaba levitando.

–¿Qué has hecho? – encaro Serena a su rival, quiso acercarse a Seiya, pero una especie de barrera se lo impidió.

–Vaya, no esperaba que esa niñería fuera necesaria– dijo Sailor Moon.

Este último tenía los ojos abiertos, y su mirada seguía vacía.

–Dices que lo amas– siseo Serena– ¡pero lo tienes en ese estado!

–Tranquila, solo está soñando, además como mencione antes ya te olvido– Sailor Moon sonrió mientras sus manos se posaban en el pecho del pelinegro, abajo las miradas de todos estaban en concentración máxima, tratando de entender que había sucedido– pero por si las dudas, el alma de Seiya se encuentra en algún lugar– dijo mientras se desvanecía– un lugar adonde no puedes alcanzarle, ni siquiera tú.

Dicho eso ultimo Sailor Moon se introdujo en el cuerpo de Seiya.

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Yue seguía en su estado espiritual, pero había bajado al suelo, Uranus lo pudo ver a pesar de todo, sin llamar la atención, se alejó discretamente adonde estaba el ángel.

–¿Por qué no haces nada? ¡Esto puede salirse de control!, ¿no te duele ver como esta Serena? ¡Tu hermana…!

–Me duele– la interrumpió Yue–, es lo único que me importa en este mundo, pero no debo intervenir, todos ustedes se han metido solos en este lio, y solos saldrán, además, Seiya puede librarse de esa magia oscura, solo debe esforzarse un poco, bueno tal vez más que eso, pues los cristales de Cosmos han sido el catalizador para este desenlace.

–¿Sus cristales han sido usados en su contra? – el semblante de Uranus palideció.

–Sí, ese mago oscuro llamado Zagato es más hábil de lo que imagine, pero Seiya puede superar esta prueba, él no dejara a mi hermana sufrir.

–¿Le tienes fe a ese sujeto?

–No exactamente, pero Seiya tiene algo a su favor– bueno dos cosas– es el último descendiente de Cosmos, eso le agrega valía.

–¿De qué demonios estás hablando?

–Que mi hermana en el pasado tuvo hijos, sus hijos también, y los hijos de sus hijos, vaya, en conclusión, su línea de sangre llego finalmente a Seiya.

–¿Cómo fue eso posible? – se asombró Haruka, a lo lejos Neptune había ya notado su ausencia.

–¿Tengo que explicarte como se procrea?

–No imbécil, es que, es decir, ¿Cuándo?

A Yue no le importo el tono grosero de la rubia.

–En el comienzo del tiempo, sucedió… te contaría la historia completa de aquel desatino, incluso el nacimiento de todas las Sailors del universo, pero me temo que tu compañera viene a tu encuentro.

Uranus giro la cabeza, Neptune llego a su lado.

–¿Con quién hablabas?

–Con Yue.

–Y me dijo algo sorprendente…

Neptune solo alzo las cejas.

–Dímelo todo.

Haruka asintió.

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Serena bajo la mirada, como disculpándose de todos, Mina no le prestó atención, estaba aún en su duelo, sosteniendo a Kaitou en los brazos, Healer a su lado, intentando consolarla.

–Chicas, chicos, regresare– ahora si Mina le prestó atención–, y veré que puedo hacer, con todo– esto último lo dijo como dirigiéndose especialmente a Mina.

En un esfuerzo máximo Serena cruzo la barrera que la separaba de Seiya, y adquirió forma espiritual, introduciéndose también en el cuerpo del pelinegro.

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"Mi cuerpo me duele, me siento rara."

–¡Un desconocido! ¡Un intruso!

Serena volteo adonde escucho el grito y casi se ahoga por la impresión, era, ¡era una versión masculina de Mina!, pero incluso en ese mundo lleva un lazo rojo, solo que el cabello lo tenía atado en una sola coleta, al estilo de los Kou. Antes de que Serena quisiera pedir explicaciones o darse cuenta de algo más, aparecieron unos caballeros de armadura, todos tenían en el pecho una estrella grabada.

–¡Levántese! – ordeno bruscamente uno de ellos apuntándole con una espada.

–¿Por qué son tan…? – pero Serena callo, esa no era su voz, era la voz de un hombre, se llevó las manos a la boca con sorpresa, y aun más se impresiono, cuando sintió entre las piernas una parte que antes no tenía, ya no era una mujer.

–¡Identifíquese!

Pero Serena no hablo, y dado que esos hombres tenían poca paciencia la alzaron del suelo bruscamente.

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Seiya se encontraba en una terraza, escrutando con verdadero interés los ojos de aquella princesa de la luna, que no era otra que Sailor Moon, la única mujer en todo ese reino de fantasía, era la única, aprovechando su parecido con Serena, sería fácil para ella obtener el corazón de Seiya, ¿verdad?

–Te extrañaba tanto– dijo ella mientras se abrazaba al pelinegro, llevaba puesto un hermoso vestido blanco, igualito al de la princesa Serenity, pero su cabello era negro– desde la Luna, la soledad me mata, ¿Cuándo me traerás a este reino tuyo?

Seiya no sabía que contestar, le habían dicho que era su prometida, pero él no sentía cariño por ella, sin embargo, tampoco deseaba ser grosero, la chica era hermosa, además, algo en el rostro de esa chica le calaba en lo más profundo, ¿Por qué no aceptar que todo estaba bien? ¿Por qué no ser feliz con ella? Era cierto que todo le resultaba extraño, empezando con que solamente le decían Príncipe, no tenía nombre siquiera, porque decirle por su nombre era un peligro, eso podría acarrear una improbable recuperación de su memoria, era un riesgo mínimo, pero que definitivamente Sailor Moon no estuvo dispuesta a correr.

–Pues si la soledad es tan grande, simplemente puedes quedarte, por mí no hay problema.

Bueno esa no era la respuesta que ella deseaba, ella quería que le pidiera que se casaran, frunció el ceño molesta, pero ocultándolo de Seiya.

–¡Príncipe! ¡Príncipe! – llego Minar corriendo.

–¿Qué sucede…mmm, cómo te llamas?

–¡Soy Minar! ¡Enserio que usted anda muy despistado! ¡Y yo que no le había creído una palabra a Reiko!

–No estoy tonteando como Reiko menciono– se defendió Seiya– pero– dijo apartándose de Sailor Moon– solo que mi cabeza no anda bien.

–Como sea, oh, disculpa que haya interrumpido– dijo Minar viendo a Sailor Moon.

–Hasta que te das cuenta– murmuro la otra con fastidio.

–Pero el Príncipe tiene que atender un asunto.

–No me dejes sola– dijo Sailor Moon aferrándose al brazo de Seiya, en eso entro Reiko, llevaba el pelo suelto y una armadura de color purpura.

–Llegas oportunamente Reiko– dijo Seiya– ¿podrías hacerle compañía a la Princesa? Tengo un asunto que atender.

–¿Yo? Pero, pero…iba a pedirle permiso para salir…

–Luego sales, no me tardare, nos vemos princesa.

Seiya camino hacia el interior del castillo a toda prisa, dejando muy furiosa a Sailor Moon.

–Me salvaste– dijo dándole una palmada en la espalda a Minar.

–¿De qué?

–Es que, no le vayas a decir a nadie, pero la princesa me incomoda.

–Pues que tonto, si es la única princesa por aquí.

Seiya se encogió de hombros, caminaron por el castillo hasta llegar al calabozo. La puerta de madera estaba custodiada por un caballero, de la celda salió un hombre de armadura verde y cabello castaño.

–¿Qué hace aquí el príncipe?

Litán, no me regañes es que yo pensé que no estabas en el castillo, y bueno, pues me dije, el príncipe debe encargarse de esto.

–Esto pudo haber esperado, el príncipe tiene que atender a su prometida– contesto Litán.

–No se molesten por mí, solo que si soy el príncipe tengo la obligación de ver las cosas, pero ¿Cuál es el problema?

–Bueno ya que está aquí alteza, entre, pero atrás de mí, podría ser peligroso– Litán abrió la puerta, el calabozo estaba oscuro, solo una pequeña luz de antorcha iluminaba.

–Ya no me den más sustos– murmuro Serena con su voz de chico, estaba encadenada y con la cabeza agachada, todo el pelo revuelto le ocultaba el rostro– si por esa puerta entra Diamante con faldita ahora si me desmayo.

–El sujeto sin nombre– señalo Litán– parece loco, para empezar, dijo que en realidad era una chica, lo cual ya es en sí una barbaridad, la única mujer que existe es la princesa de la luna.

–¡Yo fui la princesa de la luna! – exclamo a todo pulmón Serena, pero inmediatamente enmudeció al ver a Seiya.

–No parece peligroso, a lo mejor esta tan confundido como yo– comento Seiya mirándole, como quien mira un extraño y eso le dolió mucho a la varonil Serena.

"Sailor Moon no mintió, perdió la memoria, pero aparte, ¿Cómo podría reconocerme?, ¡si soy un hombre aquí!"

–Y por favor Litán, quítale esas cadenas, y denle algo de comer, se ve muy delgaducho.

–¡Mi amor, mi amor! – entro Sailor Moon al calabozo.

–Lo siento Príncipe– dijo Reiko– pero no pude detenerla.

Serena miro a Rei convertida en hombre, la reconoció de inmediato como le sucedió con Lita, pero esta vez sí se sonrojo, sin embargo, nadie parecía reconocerla, ni siquiera Seiya, por supuesto, eso era controlado por magia negra, Sailor Moon le dirigió una mirada desafiante, y se asió fuertemente de la cintura de Seiya, restregando sus senos en él.

–¿Por esto me dejaste?- pregunto la pelinegra mirando con desprecio a Serena.

Hubiera querido gritarle muchas cosas, pero por primera vez en su vida pensó fríamente, no podía decir todo, ¿Cómo le iban a creer? Y además podría empeorarlo todo, así que decidió seguir el juego, aunque no sabía como.

–Yo no vengo a causar problemas– musito Serena.

–Que bien– dijo Sailor Moon abrazándose de ser posible más de Seiya, quien no estaba cómodo con la situación, pero no lo demostró, y eso le hubiera ayudado mucho en el ánimo a Serena.

–Princesa– dijo Seiya– ¿podría dejarme a solas un momento con este desconocido?

Esas palabras lastimaron a Serena, Sailor Moon sonrió complacida de que Seiya no la reconociera, así que más confiada, decidió darles su espacio, sentía que no tenía nada que temer.

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Litán le quito las cadenas a Serena, quien se dejó caer en el piso.

–¿Te encuentras bien? – pregunto Seiya.

–Sí, este, gracias.

–¿Podrían dejarnos solos?

–¡Pero Príncipe! – replicaron Litán, Reiko y Minar.

–No creo que sea peligroso, ¿verdad? – pregunto Seiya mirando los ojos celestes.

Serena asintió tímidamente.

–Está bien– contesto Reiko– pero esperaremos afuera.

Serena se acarició las muñecas, pues le dolían por haber estado encadenada

–¿Cómo te llamas? – pregunto Seiya hincándose para verle mejor.

"Nombre, nombre…"

–Seren.

"Muy original yo."

–Bien Seren, yo soy el Príncipe…mmmm, creo que es bochornoso, pero solo ese es mi nombre.

"¡Dios mío ni siquiera le dejo su nombre!"

–Entonces Seren, ¿Qué haces en mi reino?

"¡Piensa, piensa por una vez en tu vida!"

–Yo…yo… ¡yo he venido a prestarle mis servicios, alteza!

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–Creía que al verme simplemente moriría de amor, pero no sucedió– dijo Sailor Moon a una esfera de cristal, el único contacto con el mundo exterior.

–Que problema– contesto la imagen de Zagato desde la esfera– su lazo es más fuerte de lo que pensaba.

–¿Y ahora qué hago?

–Vamos a ponerlo en una situación difícil, si la misión en busca de su prometida en peligro no lo une a ti, no sé que más.

–¡En vez de esa tontería que estas planteando, mejor me meteré en su cama!

–Ciertamente te rechazara.

–Puedo intentarlo.

–Hazlo, pero si no funciona, será mejor que vayas preparando el segundo plan.

–Lo voy a lograr– dijo Sailor Moon convencida.

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Seiya había sacado a Seren del calabozo y lo había conducido personalmente a las habitaciones de su guardia, mismas que estaban cerca de Reiko, Litan, Minar, en el camino se encontraron con la versión masculina de Ami, que en ese mundo se llamaba Amir, y era como una especie de consejero para Seiya, pero ciertamente, incluso en ese mundo, Seiya hacia lo que se le pegaba la gana, Serena es decir Seren, ya no se asustó al ver a Ami en esa versión, pese a la reprobación de Amir por dejar libre a Seren, Seiya habia conducido a Seren a esa habitación. En el camino, Seiya no pudo dejar mirar de soslayo al joven rubio, sobre todo esos ojos azules tan hechizantes.

"Ni siquiera debería pensar eso, a mí no me gustan los hombres", pensó el pelinegro medio contrariado.

–Bueno– dijo el pelinegro a modo de despedida– espero estés cómodo, mañana Litán te asignara tus deberes.

Seiya se le quedo mirando unos instantes más, Seren tenía el pelo demasiado largo y suelto, a pesar de ser un hombre lo encontró lindo, meneo la cabeza en reprobación de ese pensamiento y salió de la habitación, dejando a Seren triste, intentando pensar en como llegar al corazón del pelinegro, sin saber que ya con su mera presencia estaba lográndolo.

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Cuando el Príncipe entro a su habitación se encontró con que en su cama ya estaba esperándolo Sailor Moon, totalmente desnuda.

–Estaba calentando el lecho– dijo ella sin el menor atisbo de vergüenza.

–¡Princesa, esto no está bien!

–Vamos cariño, no es como si no hubiéramos hecho esto antes.

Mentira vil, mentira.

–¿Enserio? Lo siento, pero no lo recuerdo.

–Si vienes aquí, lo recordaras seguramente.

Sailor Moon acaricio sensualmente el lado vacío de la cama. Seiya dio un paso al frente, realmente se veía hermosa, tenía un algo que lo atraía, lo cual era obvio era la viva imagen de Serena.

–Perdóname– dijo Seiya mientras giraba sobre sus talones y la dejaba sola en la habitación.

–¡No puedo creerlo! – bufo aventando la almohada– ¿Qué le pasa? ¡Tengo el físico de esa tonta!, ¿Por qué no cae rendido a mis pies? ¡¿Por qué?! ¡En fin, hare lo que sugirió Zagato!

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Zagato visito a Kamui, ni siquiera se preocupó por encararlo sin ninguna precaución, como fuera él era un mago oscuro, y Kamui era solo un vidente, la diferencia de poder era abismal.

–¿Vienes a liberarme? – pregunto el chico de ojos color miel.

–Deberías saber que no.

–Supongo que estas aburrido.

–Podría ser, las cosas se han puesto lentas, y me temo que Caos ya está comenzando a cobrar fuerza de nuevo, me está consumiendo mucho poder el mantenerla encerrada.

–Me imagino.

–Más bien ya lo sabias.

Kamui entrecerró los ojos, ¿porque Zagato estaba ahí? ¿Necesitaba ayuda? Poco ya le importaba. El chico en verdad estaba fastidiado, y por demás, preocupado por Fighter, por Seiya, a partes iguales.

–Ya no te serviré– declaro Kamui.

–Quien sabe – comento Zagato despreocupado– Mira, no tengo intención de lastimar a tu amor no correspondido.

–Tú la has vendido a Sailor Moon, eso no te lo perdonare, pero no va a ceder– dijo Kamui sonriendo.

–Y eso te hace muy feliz, ¿verdad? – pregunto Zagato sin sorprenderse.

–Cuando echaste a andar este plan, ¿lo sabias?

–No completamente, pero lo importante para mí era que Cosmos entrará a ese lugar, así será fácil quitarle los cristales, ese mundo después de todo es mi creación.

–¡Eres un demonio! Pero si tienes todo calculado, ¿Qué quieres que haga yo?

–Por supuesto que sigas hurgando en el pasado de Cosmos, tengo el presentimiento que el arma final para derrotarla está en su pasado. Si acabo con ella y obtengo su poder podre hacerle frente a Caos, y claro, te daré el premio que más deseas.

Kamui apretó los puños.

"Si la deseo, deseo tanto a Fighter, ¡Carajo!"

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Amir entro corriendo a todas las habitaciones de la guardia, despertando a Minar, Reiko y Litán en el proceso, cuando entro a la habitación de Seren se encontró con la sorpresa de que precisamente ahí se encontraba durmiendo Seiya, en la misma cama que el rubio, y curiosamente abrazándolo.

–¡Príncipe!

El grito y la sorpresa de encontrarse abrazando a Seren, espanto tanto a Seiya, que termino aventando al rubio, quien se sobo las posaderas que chocaron con el suelo, pero cuando entendió que había sucedido sonrió levemente.

"Seiya vino aquí conmigo, ¿será que de a poco me recuerda?"

–¡Un problema, un terrible acontecimiento!– grito Amir, los otros tres llegaron para saber de que iba todo ese alboroto– ¡Su prometida fue secuestrada por el dragón Carmesí!

–¡Imposible!– se alarmo Seiya, no porque le importara Sailor Moon de una manera especial, hubiera reaccionado así por cualquiera, pero Serena lo tomo muy mal– ¡Tenemos que alistarnos para rescatarla, Reiko, Minar, Litán…Seren– dudo el ultimo nombre– cuento con ustedes!

–¡Sí! – dijeron los tres primeros.

–Ya que– murmuro Seren.

Los caballos estuvieron listos, Seren tuvo muchas dificultades para subirse al suyo, Litán tuvo que ayudarle, pero ya en el caballo, el rubio pensó seriamente en irse a pie, no sabía si podría cabalgar solo, la única vez que recordaba haberlo hecho era con Seiya en Kinmoku*, pero al mirar al objeto de su amor, supo que daría todo, sacaría cualidades de hasta debajo de las piedras, pero ella o él en este caso, lucharía por Seiya.

Amir les había dicho que fueran a la montaña de la desolación, hogar de ese dragón. Después de varias horas de cabalgata por fin se detuvieron a descansar un rato, Seiya camino hasta un rio donde los caballos bebían, se recargo en un árbol, como intentando ordenar sus pensamientos, Seren solo atino a seguirle, intentando no ser vista, pero ni siquiera en su versión masculina pudo hacer tal cosa.

–No me molesta que estés aquí, pero no andes a mis espaldas– dijo Seiya sin mirarle.

–Lo siento, usted debe estar muy triste por su prometida, y yo aquí importunándolo– comento Seren molesta.

–¿Te digo un secreto? – pregunto Seiya mirándolo por fin– No estoy triste, pero si preocupado, después de todo es una chica indefensa en las garras de un dragón, no está bien que le haya pasado eso.

Seren sonrió aliviada.

–Sabes– dijo Seiya caminando hacia el rubio– tienes algo que me confunde–, Seren se sonrojo había algo en la mirada de Seiya que reconoció: deseo, el pelinegro estiro su mano, para tocarle la cara…

–¡Príncipe! – grito Minar, Seiya se sorprendió de lo que iba a hacer, su mano simplemente no llego a tocarle– los caballos ya pueden continuar.

–Claro vamos– dijo Seiya adelantándose.

–Uy, que estaba pasando por aquí– murmuro Minar a Seren.

–Nada- contesto el rubio sonrosado.

"Hasta en este mundo Mina no cambia", sonrió internamente.

–Que tal si no llego, uy que cosas, no sabía que el príncipe gustaba de hombres, pero recuerda que tiene una prometida, no metas la pata.

Seren hizo un mohín y continuaron caminando.

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El trayecto se volvió un desastre, pues al estar ya a media montaña, unos gigantescos hombres de piedra les impidieron el paso, los caballos se asustaron, todos pudieron controlarlos perfectamente, menos cierta rubio sin coletas, su caballo lo lanzo lejos, pero cuando estaba a punto de tocar el suelo, unos brazos fuertes lo libraron del golpe, Seiya lo había atrapado, y sin soltarlo brinco a un hoyo cercano, pues uno de esos hombres de piedra iba sobre ellos, lo último que escucharon los dos fueron los gritos de Minar, Litán y Reiko.

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Seren se despertó, sintiendo un calor conocido bajo el, era Seiya, quien le había protegido en la caída, se asustó al verlo inconsciente, se sentó encima de él y comenzó a acariciarle el rostro, Seiya sintió la calidez del cuerpo de Seren, y se sintió bien, pero tan pronto se percató que era ese rubio desconocido, lo tumbo al levantarse de golpe.

–Lo siento– "¿Qué me pasa con este chico?"

–No, tu perdóname, ¡ay no estas sangrando! – dijo Seren.

Seiya se inspecciono la cabeza.

–Es un pequeño golpe, no te preocupes.

–Fue mi culpa…

–Lo más importante, debemos salir de aquí, espero que los chicos estén bien.

"Que chistoso que ellas sean ahora los chicos"

–Busquemos una salida– concluyo Seiya

–Si.

Estuvieron deambulando por largo rato.

–Ya me duelen los pies– se quejó Seren.

–Descansemos un rato, de hecho, deberíamos dormir, creo que ya anocheció, aunque no puedo decirlo con seguridad dentro de esta cueva no se ve nada.

Seiya hizo una fogata, Serena no dudo en sentarse cerca de él.

–Siento que te conozco de algún lado– dijo Seiya sin mirarle.

"¿Cómo decirte? Nos vimos por primera vez en un parque, en un planeta llamado tierra, tú eras de Kinmoku y yo una cabezona que seguía a un novio que ni caso le hacía, que patético seria".

–El mundo es pequeño– dijo Seren– supongo que nos vimos por ahí.

–Tienes razón.

Seren se abrazó así mismo, tembló un poco por el frio que comenzaba. Seiya tenía una capa, y se la puso en la espalda.

–No puedo aceptarla–dijo Seren levantándose–, yo solo soy tu subordinado, y tú el príncipe.

–Entonces que nos envuelva a los dos.

Seiya jalo al chico al suelo, y lo envolvió con sus brazos y capa, Seren se sonrojo.

–No soy un pervertido– comento Seiya– pero algo extraño me pasa contigo.

Seren se apretó al cuerpo del pelinegro, este lo tomo fuertemente por la cintura.

–No me gustan los hombres, pero contigo…

Seren no dejo que terminara la frase, y apretó sus labios con los de Seiya, quien se sorprendió al principio, pero abrió la boca al sentir la suavidad de los labios del rubio, entonces abrió la boca, y su lengua exploro a la varonil Serena, encontrándolo sumamente delicioso, el rubio se apretó más a él, fue un beso apasionado, las manos de ambos buscaron el cuerpo ajeno, pero de pronto ambas virilidades cobraron vida, tornándose duras y demandantes de mas, ambos se apartaron como no sabiendo que seguiría.

–Perdón.

Se disculpó Seren intentando apartarse, pero Seiya se lo impidió, nuevamente le beso, y acaricio la larga cabellera dorada, luego la espalda, luego más abajo, Seren gimió, Seiya quería hacerlo, no le importaba que fuera un chico, igual podría ser un gato y tampoco le importaría, amaba a ese rubio desconocido, su corazón, su piel lo gritaba, su mente exploto en mil colores destellantes.

–Seren…

Seiya deshizo el nudo en la camisa, encontrando el pecho plano, los botoncitos rosados y erectos, los lamio y mordió.

–Seren…

–¡Ah! ¡Mmmmm! -gimió Seren.

La mano hábil de Seiya se introdujo en los pantaloncillos del rubio, y comenzó a frotar aquello entre sus piernas.

–Seren…te amo…

–Oh, Seiya

Serena estaba turbada de las sensaciones que le provocaba Seiya al masturbarlo.

–Seren...Seren...Serena

–¿Qué dijiste?

–¡Serena!

Había recuperado la memoria, pero Serena a pesar de eso seguía siendo un chico.

–¡Serena! ¿Cómo es posible? ¿Eres tú? ¡Eres un chico! Momento, también recuerdo quien soy…

–¡Seiya!

–¡Si!

Seren le conto lo que había sucedido, fue poco, pues Seiya ato los cabos rápidamente, y tosió un poco, aunque fuera un chico, el cuerpo semidesnudo de Seren lo ponía al límite, percatándose de la temperatura en el cuerpo de Seiya, Seren comenzó a vestirse.

–Si quieres podemos terminar– dijo Seiya pícaramente.

–¡Ay no! ¡Sería muy raro! ¡De locos!- exclamo Seren.

–Pero luces tan comestible.

–Ni de chiste, seguro me muero del dolor.

–Quien sabe…

–Bueno, ¡ya! – dijo Seren todo colorado– lo que debemos hacer es salir de este mundo.

"Ya me desquitare bombom…después te hare el amor como si no hubiera un mañana"

–Tienes razón, primero lo primero. Seguramente esa bruja de Sailor Moon sabe cómo salir, digo, no es una bruja, perdón bombom.

–No te preocupes, esa otra yo, sí que es una cosa despreciable.

Ambos se tomaron de la mano para buscar la salida de la cueva, y no les resulto extraño a pesar de ser hombres, es decir, cuando Seiya era Fighter tampoco había problema para Serena, su amor estaba más allá de lo que tuvieran o no entre sus piernas, eran ellos amándose, así de simple.

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Pronto dieron con la cima de la montaña, era una especie de castillo, el dragón estaba durmiendo, y Sailor Moon en una jaula enorme, como de pájaro, colgada en el techo, por supuesto su cara se puso furiosa, cuando vio como Seren y Seiya estaban tomados de las manos.

–¡Imposible! – chillo ella.

–¿Creíste que tus trucos baratos me separarían de la persona que amo? Necesitas algo más para derrotar al gran Seiya Kou.

–¡Dinos como podemos salir de aquí! – exigió Seren.

–Tienen que derrotarme– hablo el dragón.

–Sin poderes eso será imposible– dijo Sailor Moon triunfante.

Seiya no estuvo de acuerdo y desenvaino su espada.

–Bombom, quédate atrás de mí, yo me encargo.

Seiya comenzó a pelear con el dragón, ágilmente lograba esquivar los coletazos de la bestia. Sailor Moon saco la esfera de cristal y le reclamo a Zagato, tampoco quería que Seiya saliera lastimado, pero este no le contesto. El fuego del dragón cada vez se acercaba más a Seiya.

–¡Detente por favor! – grito Seren– ¡No lastimes a Seiya! ¡Hare lo que sea!

La esfera de cristal bolo de las manos de Sailor Moon para posicionarse frente al rubio, la cara de Zagato se vio reflejada.

–¿De verdad, lo que sea?

–Si.

–¡No le hagas caso bombom!

Seiya estaba distraído mirándole que no vio cuando el dragón le propino un zarpazo, aplastándolo en el suelo.

–Si lo que sea.

–Entrégame los cristales, y los devolveré a su mundo, sanos y salvos– dijo Zagato.

–Bombom, no…no lo hagas…– dijo Seiya con un hilo de voz, pues la enorme garra del dragón lo presionaba contra el suelo.

–¡Ese no fue el trato! – protesto Sailor Moon.

–Me temo que tus servicios fallaron– le contesto Zagato– y ahora tú, entrégame los cristales, ¡ya!

Seren se aterrorizo cuando el dragón aplasto aún más a Seiya, entonces de su pecho masculino emergieron los cristales que tenía, la mano fantasmal de Zagato se alargó para tocarlos, pero una vibración en el suelo, hizo temblar toda la montaña impidiendo que los tocara, y entonces un enorme destello inundo la habitación, el dragón se hizo pedazos con tal poder, Seiya se levantó en todo su esplendor con la marca de Sailor Cosmos en la frente.

–¡No te permitiré que le quites los cristales! ¡Aléjate de la persona que amo!

Todo el lugar se comenzó a desintegrar, Seiya corrió y envolvió en un abrazo a Seren, para cuando ambos abrieron los ojos, ya estaban de vuelta en Kinmoku, y Seren volvía a ser esa chica tierna de coletas.

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–¡Que alivio!

Con lágrimas en los ojos Serena agradeció al pelinegro de haberla protegido, de haberlos librado de ese mundo bizarro creado por Zagato, acaricio la estrella marcada en la frente del pelinegro, un leve sentimiento de reconocimiento la envolvió, Seiya le sonrió, aliviado también de que estaban de vuelta en la realidad, le dio un leve beso en los labios a Serena.

Yue miro la escena desde lejos.

"No me decepcionaste Seiya Kou, pero aun te falta más camino que seguir".

–¡Despertó! – exclamo Terius alegre.

–Ya me estaba preocupando– dijo Healer mirando a su hermano, quien le hizo una seña de victoria con la mano, como si no hubiera estado en ningún peligro, porque, aunque para Serena y Seiya pasaron casi dos días, para los demás fueron tortuosas horas. Mina ya no se encontraba en el lugar, se había ido con Rei a otro lado, llevándose el cuerpo de Kaitou.

–Estar en ese mundo fue de lo más extraño- dijo Seiya a Serena- pero será nuestro secreto, no vayan a asustarse tus amigas si les contamos que ahí eran hombres.

–Pero debo admitir que se veían guapos, en especial Rei- bromeo ella.

–Me voy a poner celoso.

Los que quedaron, por fin sintieron un poco de alivio, pero fue muy poco tiempo, porque Sailor Moon emergió de una oscura bruma, engañada, dolida de amor, hizo su mejor esfuerzo en vano, Seiya estaba con Serena, el amor entre ellos más sólido que nunca, la furia estaba marcada en el rostro de la pelinegra de ojos azules.

–¿Recuerdan la curación lunar? – dijo con ojos malévolos– ¿Quieren probar la aniquilación lunar?

Sailor Moon levanto un pequeño cetro, e invoco aquel poder, una ráfaga de enormes picos negros brotaron en todas direcciones, clavándose en todo lo que encontraron a su paso, incluso ataco a Seiya, parecía que ya nada le importaba a la chica de coletas negras.

Cada quien se puso a salvo como pudo, Diamante se distrajo un segundo esquivando uno de esos picos, así que no vio cuando otro vino directo a su espalda, fue lejano el grito, "Infierno estelar…", pero ese poder no fue suficiente para detener el pico, solo el pequeño cuerpo que se interpuso detuvo el avance.

–¡No! – grito Diamante al ver como Healer era herida de muerte en el corazón.

Y su grito hizo eco con alguien más, asimismo Júpiter grito, Zafiro había caído, el dolor fue tan grande, que Diamante se sintió morir.

Serena lloro, Seiya miro impactado la escena, Terius, Uranus, todos.

Cuando por fin termino el ataque, y la sangre se hizo evidente en el campo de batalla, espantada, Sailor Moon se llevó las manos tiritonas al rostro.

–¿Qué he hecho? – se preguntó por primera vez.


Comentario

He vuelto a las andadas, espero que ahora si no me maten, prometo ya portarme bien, recuerden que recién me operaron, no sean malos conmigo, ¿sí?

Prometo actualizar lo más rápido que pueda, soy un hervidero de ideas y solo me ha faltado fuerza para lograr sentarme a escribir, pero ya voy muchísimo mejor.

Contesto reviews que me faltaron:

Kima, gracias por los buenos deseos, por el review, gracias.

Guest1, me encanta dejarte intrigado, muajajaja.

Guest2, muchas gracias!

Serenalucy, gracias por leer, oh si, el rapidin siempre será suculento, espero no haberte sacado un grito por lo que medio paso en este capi, jejeje.

*Esto sucede en el capítulo 40 de Renacimiento Lunar

Acepto tomatazos, besos, muchedumbres… ¡Manifiéstate!

¡Hasta el próximo!