Disclaimer: Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi & Cia, yo solo escribo por diversión. El príncipe Terius y la historia me pertenecen.
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.* Mírame*.
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Seiya tenía el brazo herido, Yue lo estaba entrenando como si lo quisiera matar, pero gracias a eso, el pelinegro se movía cada vez más rápido, y podía crear un escudo protector de pura energía.
–Lástima que no puedas transformarte en Sailor– dijo Yue mientras ambos volaban con sus alas– porque tu poder de pelea seria enorme.
–No necesito transformarme en Fighter, no quiero depender de un poder ajeno a mí, además es una forma de rebelarme.
–¿Rebelarte, de que, de quién?– pregunto Yue interesado.
–De aquel o aquella… que creo a las Sailors.
–Vaya que interesante, pues entonces te estas rebelando en mi contra, porque yo cree las Sailors.
–¿Qué has dicho?– cuestiono Seiya, con los ojos incrédulos.
–Yo soy el ángel del destino, la vida de las personas está en mis manos, yo hago lo que me place con ellas, muevo los hilos y los corto según me parece, no me veas así.
–¡Tú, tú eres el culpable de este destino que no pedí!
Seiya lo ataco furioso con los puños, pero a pesar de haber mejorado Yue seguía siendo más rápido.
–¡Y encima de todo decides cuando alguien vive o muere! ¿Así de simple?
–Yo no soy el enemigo, todos ustedes creen que, si muere un ser querido, deben buscar desesperadamente traerlo de regreso, está escrito que solo vivan una vez, todos menos las Sailors, ustedes son tan tercos, y todo por la tristeza, los sentimientos son un estorbo en su existencia.
–Gracias a los sentimientos somos mejores que tú, además, ¿cómo puedes decir tales mentiras? Diamante y Kaitou no son Sailors, ¿Cómo explicas que ellos han regresado a la vida?– pregunto Seiya con los puños cerrados.
–Es sencillo, Diamante fue traído de regreso gracias a la magia oscura, pero su vida está contada, no tarda en morir, puesto que su destino no era regresar a la vida.
–Imposible.
–Creía que ese tipo de caía mal.
–Bueno si, pero no como para desear su muerte.
–Pues lo siento, pero así será, aunque hay algunas almas que no son Sailors que han tenido una segunda oportunidad de vida, la lista es tan corta que puedo decírtelo, además sirve que descansas un poco más, te veo fatigado, pobre ser humano.
Seiya descendió al suelo, muy cabreado, pero fatigado.
–¿Por qué jugar de esa manera con las personas? Eres cruel– dijo Seiya.
–No es un juego, solo cumplí los futuros deseos de mi querida hermana: Molly su amiga terrícola, Neflyte un amor perdido de su amiga, le dolió tanto a mi hermana que su amiga fuera desdichada, que los devolví a la vida, ambos ahora viven felizmente en la Tierra, por supuesto no recuerdan nada de su vida pasada.
–Molly, Neflyte– murmuro Seiya extrañado, no los conocía como cercanos a su bombom, por eso, de repente sintió que aún no conocía por completo al amor de su vida, eso le dolió un poco.
–Reviví a Kaitou porque se volvería su protector en esta era, Luna y Artemis, ambos muy cercanos también de mi hermana, en fin como veras, todo gira en torno a mi hermana.
–Estas un poco obsesionado con ella– dijo Seiya algo celoso.
–No lo llamaría obsesión, es simplemente amor, el único ser que vivió a mi lado por siglos, claro aparte de nuestra madre, aunque esta última no es la más animada del mundo.
Yue había estado conviviendo con su bombom, desde el principio de los tiempos, en cambio Seiya se sintió una simple aparición en su vida, pero Serena lo amaba, lo sabía, lo sentía, y ella por supuesto ya se lo había dicho, pero Seiya temió que aun había mucho por descubrir, y que tal vez, algo no le gustaría encontrar.
–¿Su madre? – pregunto Seiya muy interesado.
–Sí, pero no hablaremos de mi madre en este momento, mejor sigamos practicando, después de todo ya me odias por crear a las Sailors, así que, por eso, espero más esfuerzo de tu parte.
–Veras como no podrás conmigo– dijo Seiya fanfarrón– pero antes dime, ¿Por qué no te has presentado ante bombom? Le haría feliz saber que tiene un hermano.
–¿Bombom?
–Así le digo de cariño a tu hermana– contesto Seiya un poco ruborizado.
–Vaya, que mal gusto. Pero aún no es el momento de presentarme ante ella, así que te pido que no le hables de mí.
–No te entiendo, pero es tu asunto, así que lo respetare, entonces, ¡sigamos!
Seiya volvió a elevarse en los aires, cual flecha salió en busca de Yue, con su larga coleta negra ondeando por el viento.
–¡Prepárate cuñado!
Yue alzo una ceja contrariado por el mote, pero se recuperó rápido y contrataco.
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Serena no supo bien en donde aparecerse, pero teniendo en mente el palacio de Kinmoku llego ahí. Se llevó una mano al pecho mientras caminaba en el amplio pasillo alfombrado, había muchos cuadros en las paredes, en uno reconoció a la princesa Kakkyu, sonrió nostálgica y siguió caminando, también había jarrones en pedestales con flores, muchas flores en realidad, después de todo era el planeta conocido por poseer una vasta variedad de ellas.
"Esta tan silencioso, ¿Dónde estarán todos?"
De repente se topó con un guardia del palacio, quien la encamino a Terius.
–Me alegra verte– dijo el monarca– siéntate.
Era una hermosa biblioteca, todo era quietud, sin embargo, el guapo pelirrojo tenía el semblante preocupado.
–¿Cómo te encuentras?– le pregunto a la rubia.
–Un poco mejor, sabes, yo, siento tanto lo que paso, ¿podrías perdonarme por haber asesinado a Healer? – Serena se mordió el labio, medio arrepentida de haber formulado así la pregunta.
Terius se asombró por las palabras, simplemente tomo las manos de ella y las sostuvo con delicadeza.
–No es tu culpa.
–Pero yo, es que…
–Mira, lo más importante ahora es que se solucionen las cosas, no hay tiempo para lamentaciones.
–¿Dónde están los demás?
–Han ido en busca de Zagato, todos, menos Seiya, no lo pudimos encontrar, pero no te preocupes debe estar bien, a veces, aunque ni yo mismo lo crea le da por pensar en solitario, en fin, yo me quede porque es mi deber– dijo Terius encogiendo los hombros–, aunque más bien fue que Endimión me gano en un piedra, papel o tijeras y me dejo a cargo, yo pensaba dejarlo a él, pero bueno, perdí.
Serena respiro, Terius la trataba como siempre, no había un ápice de recriminación en la mirada rojiza.
–Quiero ir con los demás, ¿Cómo se fueron?
–Sailor Galaxia los llevo.
–¿Tú puedes ayudarme?
–Perdóname Serena, pero no sé ni adonde fueron, todo fue tan apresurado, pero hay algo que debes saber, porque ella también fue tu amiga, aunque no sé si debería decirte.
–Dímelo, seré fuerte.
–Ami Mizuno murió en una batalla, lo siento.
Serena se contuvo de llorar, pero apretó los puños hasta que las uñas se le enterraron en la carne.
–Otra cosa.
Terius se levantó y tomo un pequeño cofre.
–Haruka dejo esto para ti, adentro está el cristal que era Sailor Moon, comento algo extraño, que el cristal pesaba una tonelada si lo quería sacar, pero se llevó los otros.
Serena dudo un poco en tomar el cofre, como si este fuera a quemarle las manos, tendría en sus manos a la asesina y hacedora de tanto daño, pero al final de cuentas, era parte de ella.
Finalmente lo tomo.
–Esta vez todo será diferente, de alguna manera traeré a todos de regreso, a todos, lo prometo.
Terius le sonrió.
–Si lo dices con esa confianza, así será, solo ten cuidado, o Seiya se olvidará que soy su rey y me golpeará por dejarte ir, porque aún le importas, ¿lo sabes verdad?
–Sí, lo sé, gracias.
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Serena salió de la habitación, camino hasta que salió del palacio, y aun lado de un hermoso árbol con flores, abrió el cofre, miro el hermoso cristal, era de color amarillo, irónicamente el color de la alegría. Tan solo sus dedos rozaron la joya, este comenzó a brillar, y después tomo forma, nuevamente era Sailor Moon.
–Serena.
–Tenemos una misión, debemos ir con nuestros amigos, porque te recuerdo que también son tus amigos, ¿te quedo claro?
–¿No estas enojada conmigo?– pregunto Sailor Moon sin mirarle.
–Por supuesto que sí, pero nada gano con solo eso, esta vez luchemos del mismo lado, ¿sí?
–No te fallare- contesto la pelinegra de coletas.
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Diamante caminaba al lado de Taiki, muy atrás venia Mina, Galaxia era quien guiaba a todos, Haruka llevaba consigo los cristales de Cosmos, recordó la breve platica que tuvo con ellos, antes de irse de los dominios de Zagato.
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–Ustedes están fingiendo– les había dicho Diamante a Taiki y a Mina– realmente no van a traicionar a Serena, sobre todo tu.
–Me conoces muy poco– respondió Mina– Serena no ha hecho nada por mí, en el fondo, siempre le ha valido mi felicidad, mientras ella y su mundito estén bien, todo estará bien para ella.
Taiki se le quedo mirando seriamente, y Diamante a él.
–De ti no sé qué pensar– dijo el platinado– solo espero que no me estorbes, yo voy muy enserio.
–¿Tanto amas a tu hermano?– cuestiono el castaño
–No solo lo hago por mi hermano– contesto Diamante– ahora sé que estoy enamorado de Healer, y la quiero de vuelta.
Esa respuesta dejo muy sorprendido a Taiki y a Mina, ella aún estaba olvidando a Yaten, y ahora Diamante le salía con eso.
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Y ahora los tres, estaban en medio de una búsqueda, todos caminaban en un bosque.
–Espero que lleguemos pronto– dijo Endimión.
–Falta poco, solo estén preparados– comento Galaxia.
Júpiter iba cabizbaja pero decidida.
Venus iba al lado de Mars, y atrás de ellas, Uranus y Neptune.
–¿Cómo fue que encontraste el escondite de Zagato?– pregunto Maker a Galaxia.
–¿Desconfías de mí?
–No sé, solo que se me hace sospechoso, hace rato que no te veíamos, y ahora llegas con esta información.
–Ella tiene razón– apoyo Diamante.
Galaxia afilo la mirada.
–No es el momento para dudar– dijo Plut.
–¡Déjense de tonterías y sigamos! – ordeno Uranus divisando una construcción a lo lejos.
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–Creo que llego el momento de que regreses– le dijo Yue a Seiya.
–De acuerdo, solo una última cosa, esta duda me ha estado dando vueltas en la cabeza, ¿Cómo es que soy el descendiente de Cosmos? Es decir, ¿de mi bombom?, es una broma ¿verdad?
–¿Te parezco una persona que bromee?
Seiya puso los brazos en jarras, y negó con la cabeza.
–Perdón, solo que, no dejo de pensar…con quien tuvo un hijo, es obvio que no conmigo, porque bueno, originalmente soy una mujer– Yue se le quedo viendo seriamente– digo, solo las Sailors son mujeres, tú las escogiste de esa forma, creador de las Sailors…
–Has entendido bien, yo use a las mujeres como las portadoras de los cristales Sailors, son las criaturas idóneas, contenedoras de vida, de una fuerza que parece hasta sobrenatural.– dijo Yue extendiendo las alas– Pero no debe importarte el pasado, solo te traerá tristezas.
–¡Pero dime! ¿Cómo fue? Supongo que el tipo debió ser genial. – Yue lo miraba con esos ojos felinos– No, no estoy celoso– mintió– además mi bombom seguro que ni me conoció en ese tiempo, digo ella estaba quien sabe dónde, y yo también, ¿fue algún tipo de dios? – cuestiono Seiya mirándose las uñas, intentando lucir despreocupado.
–No hay más dioses que nosotros tres, desgraciadamente ella puso sus ojos en un mortal, cuando aún era Cosmos, yo lo supe desde que me platico, ella no le dio importancia, se engañó a sí misma, y su curiosidad la llevo a convertirse en mortal, me dio todo un discurso de conocer el mundo real, fingí creerle, pero siempre supe que su objetivo fue acercarse al niño.
–¿Desde niños se conocieron?– pregunto Seiya molesto.
–Él si era un niño, pero ella tenía la apariencia de una mujer, así como la conoces, nuestra juventud es eterna, ¿quieres seguir platicando? – pregunto Yue algo fastidiado- ¿Traigo té y galletitas? Pero en este momento tus amigos están en una misión peligrosa.
–¡De acuerdo, ya me voy! – bufo Seiya
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Mientras tanto, los demás seguían caminando en medio del bosque.
Diamante tosió un poco y se llevó un pañuelo a la boca, cuando lo miro tenía sangre, estaba muriendo.
–¿Qué tienes? – pregunto Júpiter preocupada, estimaba a Diamante, pues era el hermano de su amado.
–No es nada.
–Pero estoy segura que vi sang…
–¡Mercury!– grito Maker.
Escondido entre los arbustos Rubeus los miraba.
"Ese tipo Zagato sí que es listo, no saben en lo que se están metiendo"
–Con razón no podía ver su alma, ella no estaba muerta– dijo Galaxia.
Mercury estaba con la espalda recargada en un árbol, Maker la tomo en sus brazos.
–Pero nosotros vimos como Rubeus le atravesaba el corazón, y luego, voló en pedazos– dijo Endimión extrañado.
Júpiter y Venus lloraron de alegría.
–¿Si está respirando? – pregunto Mars con lágrimas también.
–Si– contesto Taiki– "Zagato no mintió, el realmente pudo traerla a la vida, si cumple sus promesas"
Mercury abrió los ojos.
–Maker– murmuro.
–Amor– contesto ella.
Y la apretó con fuerza, pero no vio el brillo maligno en los ojos de la peli azul, Zagato la había regresado, pero no como la dulce Ami.
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Seiya se encontraba en las afueras del palacio de Kinmoku, Terius le había dicho que Serena intentaría ir con los demás.
"Necesito verla, fui un idiota al decir aquello"
–Seiya.
–Kamui.
–Supongo que estás buscando a tu novia, yo puedo llevarte con ella.
–¿Cómo sabes? Digo, ¡¿Dónde te metiste?! Estabas en Némesis, creo que me debes ciertas explicaciones.
–Luego te las daré.
–Ahora tu también te harás el misterioso, pero tienes razón, no perdamos tiempo, llévame con ella.
–Pero si hay algo que debo darte en este momento.
Kamui le mostro su broche de transformación a Seiya.
– ¡¿Cómo es que lo tienes tú?!
–Ya te dije que las explicaciones para después.
–Solo espero que no me vayas a decepcionar también, recién me entere que Yukito no es el amigo que yo creía, y ahora tú pareces que guardas secretos, siento que me estoy quedando sin camaradas.
Al chico de ojos amielados le dolieron esas palabras, lo que menos quería era lastimar a Seiya, pero eso era inevitable. Finalmente Kamui toco el hombro de Seiya, y desaparecieron del jardín y de Kinmoku.
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Serena se encontraba en la entrada de una cabaña, en medio del bosque, no se oían pájaros trinando, ni señales de vida silvestre, el viento tampoco soplaba, parecía un lugar muerto a pesar de estar lleno de árboles.
–Esta cabaña me recuerda a la de Hansel y Gretel– dijo Serena un poco miedosa–, espero que no haya una bruja adentro.
–No es bruja es un mago oscuro, uno muy poderoso, será mejor que te andes con cuidado.
Sailor Moon abrió la puerta de madera.
Cuando la pelinegra de coletas negras y la rubia entraron, se encontraron con que solo había una escalera que descendía a una especie de sótano.
–Alla abajo se encuentra Zagato– declaro Sailor Moon.
–¿Es muy malo?– pregunto Serena mirando las escaleras y la oscuridad que no parecía tener fin.
Sailor Moon comenzó a bajar, Serena la siguió.
–¿No crees que lo pueda convencer de que sea un poquitito menos malo? – pregunto nuevamente.
Sailor Moon rodo los ojos.
–Ya se me había olvidado lo infantil que era mi forma de pensar.
–Perdóname quieres.
Sailor Moon sonrió.
–Sera mejor que pienses que deberás luchar– sugirió la pelinegra.
–Nunca me ha gustado eso.
–Lo sé.
Después de un rato llegaron al fondo, había muchos túneles, el aroma era de agua sucia.
–¿Y ahora por dónde?
Antes de que Sailor Moon pudiera responderle escucharon una fuerte explosión.
–Por allí– señalo Sailor Moon mientras corría.
El pecho de Serena comenzó a acelerarse, y la escena que se vio cuando llego a una gran cámara la dejo sin palabras.
De un lado se encontraban Galaxia, Júpiter, Mars, Endimión, Uranus, Neptune y Plut.
En el lado contrario Maker, Diamante, Venus y Mercury.
Todos estaban peleando entre sí.
Serena no entendía lo que sucedía, parecía una pesadilla.
–¡Dennos los cristales!– exigió Diamante– ¡De lo contrario no verán la luz de nuevo!
–¡Tierra tiembla!
-¡Rayo creciente!
–¡Maremoto de Neptuno!
Todos los poderes chocaban en unas terribles explosiones.
-¡Estrella de Sailor Maker!
–¡Grito Mortal!
Júpiter se debatía entre atacar y no hacerlo, era el hermano de Zafiro, no podía, Mars también dudo, pues Venus y Mercury estaban del otro lado.
–¡Somos mayoría!– exclamo Neptune– ¡No pueden ganarnos!
–Se equivocan– dijo Rubeus apareciendo, y atacando de lleno a Endimión por la espalda, quien cayó en el charco sucio.
–¡No! – grito Mars, hincándose, Rubeus había atravesado por completo a Endimión, estaba ya sin vida.
–¡Alto, por favor ya no sigan!– grito Serena poniéndose en medio de la batalla.
–¡Por fin llego la reina de las lágrimas! – exclamo Venus– ¡Pongan atención chicas! – dijo a Júpiter y Mars– ¿Cuándo nos ha hecho felices en verdad? Siempre hemos andado a su sombra ¡Llego el momento de pedir lo que nos corresponde! ¡Unanse a nosotros! ¿Quieres a Zafiro de vuelta? ¿Endimión? ¡Zagato puede hacerlo! ¡Aquí está la prueba! –señalo a Mercury– ¡Ya no le sean fieles a la reina de los inútiles! ¿O dinos Serena, puedes traerlos a la vida?
La rubia apretó los puños, en realidad no sabía cómo hacerlo.
–Lo ven– dijo Maker– Venus tiene razón, lo siento Ami, pero por ti haría lo que fuera.
–Pero está mal– dijo Mercury, camino hasta el lado de Uranus, mientras le lanzaba una mirada cómplice a Rubeus– no quiero traicionar a mis amigos.
–Razonen, sigan el ejemplo de Mercury– dijo Uranus– ella no se ha dejado llevar por…
Pero Uranus ya no pudo terminar la frase, una daga azul le había atravesado el pecho, todo paso rápido, Mercury le quito los cristales y desapareció ante la mirada histérica de Neptune.
Maker, Diamante, Venus y Rubeus también se fueron.
Los que quedaron miraron desconfiados a Sailor Moon, pero como venia acompañando a la rubia, le dieron un voto de confianza.
Serena corrió hacia donde estaba Uranus y Neptune. Se hinco y rápidamente puso su mano en la herida, una cálida luz salió de su palma, y al instante quedo la dama de los vientos curada.
–Gracias.
Serena le acaricio el cabello y después corrió hacia donde estaba Mars, quiso hacer lo mismo con Endimión, pero ya no pudo salvarlo.
–Es imposible traerlo de vuelta, incluso para ti– Dijo Galaxia con tristeza.
–¿Por qué, porque no puedo?– dijo Serena llorando.
–Porque los mortales solo viven una vez, espera tal vez si se pueda, a lo mejor aún no ha cruzado por completo, buscare su alma, pero es más importante detener a Zagato– explico Galaxia.
–La misión de una Sailor es proteger al mundo de la maldad– dijo Mars limpiándose las lágrimas– debemos continuar, a Endimión le hubiera gustado que ganara esta batalla.
Serena abrazo a Mars, era tan valiente, había perdido a su amor y aun pensaba en luchar.
–Galaxia– dijo Júpiter seria– Si las personas solo viven una vez, ¿Por qué Zagato las puede traer a la vida?
–Descubrí algo triste, como saben he estado viajando a través de la vía láctea ayudando a acabar con la guerra que comenzó Caos, y al parecer tarde o temprano todos los que ha revivido mueren, su vida les es regresada por un periodo corto, no más de 10 años.
–Entonces, si Zafiro estuviera vivo, el de todas formas moriría– dijo Júpiter temblando de miedo.
–Sí, lo siento– contesto Galaxia.
–No lo permitiré– dijo Serena– Yo, yo traeré de vuelta a todos, de alguna manera.
Todos la vieron esperanzados.
–Es interesante escuchar eso– dijo Kamui apareciendo junto con Seiya– Entonces, ¿también podrías revivir a la señorita Miku? O tal vez tus sentimientos influyen para hacer el bien o no, creo que no eres tan pura como tus amigos creen.
Kamui realmente tenía la sangre fría, decirle eso sin un atisbo de culpabilidad, siendo que él fue quien la asesino, Seiya lo miro muy enojado, casi con ganas de golpearlo, y después sus ojos se cruzaron con los de Serena, en otro momento el esperaría la respuesta a eso, pero no ahora, ya no la necesitaba.
–Bombom– dijo acortando la distancia entre ellos, miro rápidamente adonde estaba Mars, el cuerpo inerte de Endimión, después a Uranus, curada pero aun con rastros de sangre en el traje de Sailor– Bombom, yo confió en ti– dijo el pelinegro tomando sus manos, de reojo miro a Sailor Moon– perdóname por mis crueles palabras, no fue justo.
–Pero tal vez mis sentimientos si influyen– contesto Serena sosteniéndole la mirada– y lo siento.
Serena agacho la cara, pero Seiya le tomo el mentón.
–Los sentimientos influyen en cualquiera, es normal, es lo que nos hace humanos– dijo Seiya.
–Tal vez por eso Maker nos ha traicionado– declaro Neptune.
–No es la única– la defendió inesperadamente Plut.
–Te ves un poco, golpeado– dijo Serena acariciando la mejilla de Seiya, aunque con algo de timidez, como si no tuviera derecho a eso, Seiya giro un poco el rostro y le beso la palma de la mano, Serena se sonrojo.
"Si supieras que tu hermano fue el que me puso como camote."
–Mientras nos ponemos al día– dijo Seiya tratando de guardar la calma, pues muchas cosas pasaron en su breve ausencia– será mejor ir tras la fuente de todo.
–Zagato– declaro Galaxia.
–No, el mismo Caos– contesto Seiya determinado.
Serena sintió una molestia en su corazón, no sabía porque, pero el llamado de su madre comenzaba a hacer un leve tintineo en su alma.
"Cosmos"
Apretó fuerte la mano de Seiya, con ganas de nunca soltarla, pero no sabía que talvez muy pronto ellos tendrían que enfrentarse.
…
Comentarios.
Pues esto se pondrá algo feo, solo estoy calentando motores. Disculpen la demora, pero mis enfermedades y falta de tiempo ¡confabulan contra mi!
Y lo digo por milésima vez: ¡Esto tendrá un final feliz!
Y ahora contestando reviews que me faltaron:
amely614, Que bueno que te gusto.
Kima, Pues mas o menos, tampoco quería maltratar a nuestro querido Seiya, y gracias por los buenos deseos.
klaudya, has tenido un camino largo, pero ya llegaste hasta aquí, espero me sigas hasta el final de la historia, T.e.m.
