Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, yo solo escribo por diversión. El príncipe Terius y la historia son míos.
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.*Aliento*.
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Sailor Plut miro de reojo la escena, Fighter tenía su espada empuñada con ambas manos, y apuntaba directamente a la rubia.
"¿Enserio van a pelear?", se preguntó incrédula, de todas las batallas que había presenciado, esa era la única que nunca imagino posible.
–¡Oye!– grito la chica de cuernos– ¡Sera mejor que pongas atención aquí!– exclamo Death Master arrojando un rayo a la peliverde.
Plut asió su báculo con fuerza, repeliendo el ataque, y esperando con todo su corazón que aquello no terminara en tragedia.
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La piel de Serena se veía aún más cetrina con esas ropas oscuras, parecía una mujer sin vida, en su mano derecha se materializo una espada negra.
–Es gracioso– dijo la rubia mientras el viento arremolinaba sus largos cabellos– morirás el mismo día que naciste.
–¿Eh?
Claro, ahora Fighter se daba cuenta de que día era ese, y no se percató antes, no porque no fuera importante, simplemente la avalancha de sucesos la habían ido consumiendo, olvidando el simple e importante detalle de que ese día cumplía un año más de vida, Serena deslizo la lengua sobre sus propios labios, como si se relamiera por anticipado la sangre que estaba dispuesta a derramar, esos labios que no hace mucho la habían besado con fervor, y que ahora solo tenían palabras de muerte.
–¡Feliz cumpleaños!– grito Serena mientras se lanzaba con la espada, dispuesta a herir a la que era el amor de su vida.
La pelinegra la recibió con toda su fuerza, porque de algo estaba segura, en ese cuerpo menudo y frágil se encontraba Caos, y sabía que le estaba dando más poder a Serena, cuando las espadas chocaron, los tacones de Fighter se arrastraron, dibujando una línea en el suelo. El rostro de ambas fue enmarcado por las espadas. Las miradas azules se miraron con intensidad.
–¿Enserio quieres matarme? – pregunto Fighter jadeante.
–Si, pero lo hare rápido, porque te amo– respondió Serena elevándose nuevamente en el aire.
La pelinegra saco sus alas, y levanto el vuelo hacia la rubia.
Un recuerdo fugaz de cuando conoció a Serena vino a la mente de Fighter, aunque en realidad sucedió cuando era Seiya, pero al final, ambos eran una sola entidad. Pero Serena ya no era esa niña tierna caminando traviesa sobre un muro, y tampoco estaba cayendo graciosamente sobre su persona, estampando un beso inocente sobre aquellos labios del niño, ni tenía esa mirada curiosa, de mejillas rosadas, no, ahora Serena parecía una mujer cruel, sin sentimientos, era como si aquel encuentro hubiera sido de otra vida y no años atrás, aunque Fighter no recordaba que el primer encuentro de todos los tiempos, también lo habían tenido cuando tenía una edad temprana, y que su hermoso canto había atraído a Cosmos, iniciando así, su legendaria historia de amor y desdicha.
–¿Por qué bombón? – pregunto con tristeza, y aun así, guardando un atisbo de esperanza en su corazón de que eso que estaba pasando no era verdad.
–Porque finalmente encontré la razón de mi existencia.
Y nuevamente Serena fue en su contra, el sonido del metal de sus espadas era amortiguado por la otra pelea que se daba en el lado contrario, Plut estaba ganando, solo porque Death Master se había agotado en la reciente pelea en contra de Fighter.
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Al principio Fighter creyó que por alguna razón Serena estaba fingiendo, pero cuando recibió un roce de la espada en uno de los hombros pensó con infinita tristeza que realmente su amada había caído en oscuridad.
–No tienes que seguirle el juego a Caos– dijo Fighter mientras se tocaba la herida, unas líneas rojas cubrieron su brazo– ¡Tú eres la luz más brillante del universo! – termino diciendo con lágrimas contenidas, intentando traerla de vuelta a la razón.
–Es cierto– contesto Serena– soy luz, una luz que siempre llama a las tinieblas, soy como un faro que atrae a las fuerzas de las sombras, trayendo siempre la desgracia a las personas que estimo, ¡pero ya no quiero luchar contra mi verdadera naturaleza! ¡ya no!
–Como sea, yo te amo.
Serena se acercó a Fighter y dándole una cachetada, la encaró.
–¡Cállate!, ¡¿quién lo dice?! ¡eh! ¿La mujer o el hombre?, porque enserio estoy confundida, ¿que eres en realidad? – cuestiono con desprecio.
Fighter se sintió desfallecer por esas palabras, incluso Death Master y Plut dejaron de pelear unos segundos para verlas.
–Tal vez tengas razón– dijo apretando los puños–, y no tengo una identidad normal, pero así soy yo, y esta persona que tienes enfrente de ti- dijo con la voz entrecortada- Sin importar que sea, te ama.
–¡Y no sabes cómo detesto ese amor! ¡Me lástima! ¡Es demasiado puro! ¡Y ya estoy harta de tanta cursilería!
Serena se dispuso a atacar de nuevo a Fighter con su espada, pero esta última expulso su hermosa semilla estelar, era la primera vez que sucedía, era una hermosa flor de loto de siete colores, el brillo que emitió, destruyó por completo la espada que portaba Serena.
–Yo voy a traerte de regreso, porque te amo como no tienes idea, y también, porque creo en ti– declaro Fighter con los ojos cristalinos.
La rubia retrocedió ante el resplandor, es más, le tuvo miedo al poder de la semilla de Fighter, como si ese brillo contuviera un poder ancestral, un poder más allá de su imaginación, era demasiado cálido para Serena que ahora tenía el corazón hecho un tempano de hielo.
–¡Curación Estelar! – exclamo la pelinegra.
Fighter descendió al suelo mientras lanzaba su máximo poder, para guardar fuerzas, pues la sangre de su hombro comenzaba a salir intensamente, Serena se cubrió con ambos brazos, e invoco un campo de energía como el de Saturn, por el miedo ante el temible poder de Fighter, la piel de la rubia fue retomando color, y sus ojos comenzaron a recuperar el brillo, pero la curación estelar fue menguando de a poco, Fighter estaba cansada y herida, y no pudo más, su semilla estelar se escondió nuevamente en su pecho, asunto que pudo aprovechar Serena.
–¡Infierno Estelar de Healer! – grito tomando por sorpresa a la pelinegra, al verse atacada por el poder de su hermana, se le había olvidado ese detalle, Serena podía invocar cualquier poder Sailor, ambos rayos chocaron en el aire– Seré buena contigo, te matare con los poderes de tus queridas hermanas, ¡Estrella de Sailor Maker!
Fighter salto lejos.
–¿O sería mejor acabarte con tu propio poder? – pregunto Serena socarronamente– ¡Laser de estrella fugaz!
La pelinegra no pudo esquivarlo, afortunadamente aún tenía su espada, la uso como escudo para no ser quemada por el rayo.
–Ahora si puedo oler tu miedo– dijo Serena satisfecha.
Fighter respiraba agitadamente, estaba llegando a su límite, no sabía cuánto tiempo más podría aguantar el combate, mientras que Serena no mostraba un ápice de cansancio, intento sacar nuevamente su semilla estelar, pues había notado que su brillo producía efecto en Serena, pero la rubia no daba tregua, continuaba atacándola sin parar, causando destrucción a su alrededor.
Finalmente, la pelinegra no pudo expulsar su semilla estelar, el agotamiento era demasiado, pero no se daría por vencida, aunque pensó en darle las semillas rescatadas de sus amigos a Plut, pensando que por lo menos ella si podría regresar.
"Pero no soy de las que se rinde fácilmente"
Y con renovadas energías contrataco, lanzando su propio poder en contra de Serena, sorprendiéndose ella de que lo hiciera, porque después de todo, Fighter la amaba con locura, era inconcebible que la estuviera atacando con esa fiereza.
–¡Como te atreves! – grito Serena retrocediendo.
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Cuando Plut logro derrotar a Death Master, corrió hacia el lugar donde las amantes se peleaban, pero al llegar solo vio como ambas se elevaban en el cielo a gran velocidad, hasta perderse en el firmamento y convertirse en un punto diminuto, de pronto una enorme explosión, y después, como si de una estrella fugaz se tratara, comenzó a caer una luz, el lugar tembló cuando el cuerpo se estrelló contra el suelo, Plut se acercó cuando el polvo se disipo, al fondo del cráter se encontraba Fighter, la mano derecha sostenía la muñeca izquierda, de donde brotaba una enorme cantidad de sangre, porque había un hueco en lugar de otra mano– Serena se la había cortado– la pelinegra gimió de dolor, ya no pudo levantarse, Plut descendió hasta ella.
–¡Fighter, resiste!
–Me parece bien que no te vayas al infierno sola, ahora madre estará complacida– declaro Serena mirando a Plut, dispuesta a dar el golpe final.
–¿Cómo pudiste lastimarla así? – reclamo Plut– ¿Acaso ya no la amas?
Serena pareció pensar detenidamente eso, pues se quedó unos minutos en silencio.
–Bombón– susurro Fighter, apenas abriendo un ojo, pues el otro tenía un enorme golpe y estaba hinchado– te amo.
–Yo también, nunca lo dudes– contesto Serena con la voz cálida, y alzando su mano, una enorme luz se comenzó a formar, y Plut lo entendió, era su ataque final, se preparó para recibirlo, quería ser el escudo de la pelinegra, pero de pronto un estruendo más en el cielo, Serena miro a los recién llegados, frente a ella se encontraban Yue y Uranus, quien no se lo pensó dos veces, y de un golpe certero, enterró su arma en la frente de Serena.
–¡No, por favor no! – gimió Fighter desde el suelo.
–Perdón– murmuro Uranus con lágrimas en los ojos, cerrándolos para no mirar lo que había hecho.
Yue permaneció silencioso a su lado, mientras el cuerpo de Serena iba cayendo lentamente.
Pero los cuatro se asombraron al ver que se recuperaba, y la espada incrustada en su frente se rompía en mil pedazos.
–Con el poder de madre, ya no es posible esta solución– reprocho Yue a Uranus– mi hermana es más fuerte ahora.
La mujer del viento respiro aliviada, pero atemorizada al mismo tiempo.
–Hermano– dijo Serena mirándole con interés.
–Váyanse– ordeno Yue a las otras– yo la detendré…un tiempo.
Uranus aun consternada de haber herido a Serena, corrió a Fighter, se impactó del lamentable estado de la pelinegra, la alzo en sus brazos, esta última ya inconsciente, pues al pensar que Serena había muerto, ella dejo de luchar, arrojándose a los brazos de la muerte.
–Si en el pasado no pudiste conmigo, ¿Qué te hace pensar que ahora sí? – cuestiono Serena a Yue.
–¿Ya lo recuerdas?
–No, pero madre me conto.
–Pues ahora es diferente, no tienes todos tus cristales.
–En verdad eres cruel hermano– dijo Serena arrastrando esas últimas palabras con rencor– después de una eternidad sin vernos, ahora te presentas, ¡¿solo para pelear conmigo?!, ¡madre dijo que tú me amabas mucho!, ¡¿Cómo es posible que vengas a luchar?!
–Supongo que te amo de la misma manera que lo amas a él– dijo volteando hacia Uranus que cargaba a Seiya, había perdido su transformación Sailor.
–¿Así que tú sabes de amor? – chisto Serena sin darle importancia a las otras– pues veamos de que estas hecho hermanito, ya después me hare cargo de todas esas Sailors que inventaste.
Yue creo una bola de energía en su mano. Uranus no volteo a ver cuando sintió el ambiente vibrar por la batalla que ahora tenía Serena con Yue, solo Plut le dio un último vistazo, los hijos de Caos eran realmente poderosos, y la peliverde se preguntó si el mundo tenía salvación.
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Cuando regresaron, el lugar estaba en ruinas, pero afortunadamente eran los mismos que habían dejado atrás, Kamui se apresuró a recibir a Seiya, le dio un poco de su energía para que sobreviviera el traslado inevitable a un hospital, el rictus de dolor del chico de ojos color miel no era para menos, Seiya era una masa de sangre y huesos rotos, corto su capa para hacerle un torniquete en la mano amputada.
Venus contuvo la impresión en su rostro, cuando Uranus confeso que eso se lo había hecho Serena. Mars y Júpiter tampoco podían creerlo.
–Los demonios alguna vez tuvieron alas, así que tampoco deberían de confiar tanto en los ángeles– dijo Kamui acercándose a Haruka, sin permiso tomo el cuerpo de Seiya– les dije que no creyeran en Cosmos– bufo con desprecio.
–Me alegra que estén bien– dijo Plut intentando aligerar la tensión, y miro sorprendida a la chica de odangos negros.
Zagato era poderoso, pero nunca se imaginó que en el momento decisivo de su victoria, el cristal Sailor Moon se activara en su contra.
Mientras Taiki se debatía entre ir con Seiya y estar con Ami, pues esta última cada vez estaba más débil.
–Ten los cristales– le dijo Plut a Galaxia.
Ella inmediatamente invoco su poder legendario, y una por una, las semillas brillaron, trayendo a la vida nuevamente a Endimión, Terius, Miku y Analis.
Mars debería estar radiante de felicidad, pero no lo estaba, abrazo a Endimión como buscando consuelo, Serena se había vuelto en su contra, y la prueba irrefutable era que Seiya estaba debatiéndose entre la vida y la muerte.
Sailor Moon miro con tristeza a Seiya, devastada por verle así, y sintiéndose en parte culpable, se transformó nuevamente en cristal, Uranus la tomo, Neptune se acercó, y le susurro un leve gracias a la gema, porque de no ser por ella otra tragedia hubiera sucedido.
–¿Y ahora que vamos a hacer? – pregunto la dama del viento a su sirena, por supuesto hablaba de Serena.
Michiru no supo que contestar, todos buscaban la respuesta en el aire.
–Vayamos a Kinmoku– ordeno Terius rompiendo el silencio.
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Yue era lanzado nuevamente al suelo, al parecer nadie era rival para Serena.
–Da gracias de que eres un ser inmortal– dijo la rubia burlándose.
Yue se levantó, no mostraba enojo, más bien alegría.
–¿Por qué esa cara? – pregunto Serena intrigada.
–Porque después de mucho tiempo, te veo, hablo contigo, incluso me has tocado.
–¡Pues siénteme más! – grito Serena enojada, nuevamente atacándolo con luces letales.
Aunque Yue no podía en ese momento igualar su poder, tampoco podría decirse que lo estaba venciendo del todo.
–En cierta forma me das pena, mucha pena, querida hermana.
–¿Y ahora de que estas hablando? Ah, ya entendí, solo me quieres entretener, pero de nada servirá el tiempo que ganes para tus queridas Sailors, finalmente yo las derrotare a todas.
Yue tenía millones de años de no ver a su hermana, y la amaba mucho, era una línea muy delgada entre amor fraternal y pasional, pero en ese momento solo disfrutaba hacerla enojar, y sabía cuál era su punto débil.
–Sabes, no mereces su devoción.
Se refería a Seiya, quien, hasta el último momento, solo tuvo pensamientos de amor para Serena.
–¡¿Por qué?!– pregunto Serena colérica.
–¿Preguntas el porqué? – Yue comenzó a reír– aun no lo recuerdas, pero lo que hiciste fue realmente despreciable.
Serena lo ataco.
–¡Silencio, no trates de confundirme!
–El ya no debería estar aquí, ni tú, ambos son un error del tiempo y del espacio, tu lugar siempre ha sido a mi lado, y el de Seiya Kou, su lugar es el olvido…la nada, pero no me veas con esos ojos de odio querida hermana, después de todo, no te importan los humanos, ¿verdad?
–Así es– declaro Serena apretando los puños.
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Terius y Kamui corrían al lado de los doctores y las enfermeras, a Seiya le habían puesto una máscara de oxígeno, pues ya no podía respirar por si solo, Miku iba tímidamente atrás de ellos, aun no entendía que hacia su asesino tomando la mano de Seiya con fervor, Taiki le había dicho que después le explicaría, que estuviera tranquila, aunque ni el mismo podía estar tranquilo, pues Ami también ya había sido llevada a otra habitación, aunque ni para ella ni para Diamante serviría de algo estar allí, la ciencia ya no podía ayudarlos, solo un milagro, y tal vez solo uno también salvaría a Seiya.
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Una vez que dejaron a Seiya en la sala de operaciones, quedaron esperando en la puerta.
–¡No la perdonare! – exclamo Kamui golpeando la pared, Miku salto con miedo– Cuídenlo por mí, yo tengo algo que hacer, de una vez le quitare la máscara a esa odiosa Cosmos.
Taiki no le entendió, ¿acaso Serena no había ya mostrado su verdadera cara? ¿Qué oscuros secretos aún tenían que ser develados? Preguntándose aquello vio al chico alejarse, cierto pelirrojo se interpuso en su campo de visión.
–Majestad– dijo el castaño– es bueno verle de nuevo.
Ambos estrecharon sus manos.
–Yo sé que siempre es bueno verme– dijo Terius tratando se sonar divertido, aunque la situación no era la adecuada, o tal vez si, necesitaban estar calmados y muy positivos.
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Lita se había quedado cuidando de Diamante, Endimión la apoyaba, aunque también Rei necesitaba de apoyo en ese momento, pues se encontraba con una moribunda Ami, ahí estaban también Galaxia y Mina, mientras que en la sala de espera se encontraban Analis, Michiru, Setsuna – quien solo le había dedicado una cálida sonrisa a Terius– y Haruka.
–Tengo que ir a casa– dijo Analis levantándose, sin mirarlas– pero no se preocupen, no huiré, estaré esperando mi castigo.
Las demás la vieron con pena y algo de comprensión.
–¡Espera! – dijo Setsuna– Antes, dinos algo que pueda ayudarnos, no lo debes, o por lo menos a Seiya y a Terius.
Analis se acercó con timidez a la peliverde.
–Creo que Zagato tiene un punto débil, no estoy segura, pero al parecer es por todo el poder que ha usado para mantener a Caos a raya, pero solo es una suposición.
–Cualquier cosa es útil– dijo Haruka acercándose– por lo menos debemos tener un enemigo menos.
Michiru sabía lo mucho que le dolía decir esas palabras, pues se refería a Serena como un enemigo más, su amante era una de las que veía con más lealtad a la antigua princesa, como una hija, incluso a veces como una novia, movió la cabeza como espantando ese último pensamiento.
Todas escucharon atentas a Analis, y se sorprendieron que cambiara de opinión pues las acompañaría, regresarían a la guarida de Zagato solo ellas, necesitaban recuperar los cristales que tenía en su poder, tal vez solo así ganarían aquella guerra y no podían desaprovechar que Sailor Moon lo había dejado debilitado.
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Los padres de Seiya fueron avisados de su "accidente", su madre espero paciente fuera del quirófano, estaba en un grito de dolor, y aunque su hermanita quiso verlo, supieron que no era adecuado para la pequeña, el padre del pelinegro reconforto a su mujer, diciéndole que tuvieran fe, que su hijo era terco y obstinado, que él nunca se dejaba vencer, que tenía una voluntad inquebrantable, que todo saldría bien.
–Es tan doloroso, ¿y porque en este día? – se preguntó la adolorida mujer.
–¿Qué día es hoy? – pregunto Terius.
–Es su cumpleaños– respondió el padre de Seiya.
Una punzada en el pecho hizo que el pelirrojo se llevara una mano allí, "Cuanta maldad, ¿Por qué Serena, por qué?"
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Después de unas tortuosas horas, lograron estabilizar a Seiya, aunque los doctores no auguraban que se salvara, al parecer solo quedaba esperar el fatídico final, dejaron a su familia al pendiente del chico, y los demás tuvieron una reunión.
–¿Dónde están Setsuna, Haruka y Michiru? – pregunto Lita.
–Tampoco veo a Analis– dijo Taiki.
–De las outers es típico, pero me molesta que sigan teniendo ese tipo de actitudes– comento Mina enojada.
Contaron rápidamente los sucedido a Endimión y Terius, finalmente el rey de la tierra tomo la palabra.
–Es increíble que Cosmos finalmente se pusiera del lado de Caos.
–Pero es lógico– intervino Terius– es su madre, aunque me sorprende que prácticamente asesinara a Seiya, aun no lo puedo asimilar.
–¿Qué haremos? – pregunto Rei.
–Por lo menos estar alerta– dijo Mina– además aun cabe la posibilidad de que Serena este… no sé, tratando de hacer algo.
–¿Aun confías en ella? – pregunto Endimión sorprendido.
–Yo quiero creer lo mismo– intervino Lita.
–Igual yo– dijo Rei.
–También pienso que hay algo oculto en todo eso- comento Taiki, recordando como habían luchado juntos en contra de una oscura Galaxia, y como de a poco la rubia, se había ganado su respeto y admiración, sentía que a pesar de todo no estaba perdida la guerra.
–Disculpen– dijo Galaxia entrando– hice todo lo posible, pero, Diamante y Ami, ellos…–su voz se cortó por el llanto– lo siento.
Taiki y Lita salieron corriendo de la habitación, igual Mina y Rei.
Todos estaban devastados.
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Yue había encerrado en una gran burbuja de luz a Serena, a pesar de sus esfuerzos ella no la podía romper.
–Lo siento hermanita, pero tengo un asunto pendiente– sus ojos gatunos miraron con intensidad a la rubia–, el momento de la verdad ha llegado, la memoria de los tiempos primigenios será develada.
Serena sintió un miedo inexplicable en su corazón.
–¡Espera de que hablas! ¡Espera!
Grito y grito, hasta que Yue desapareció.
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Kamui se encontraba sentado en flor de loto, en el sótano del hospital, pues a pesar de su sed de venganza, no quería alejarse de Seiya, tubos pasaban por el techo, cables a su costado, no era un lugar acogedor, pero necesitaba esa tranquilidad para concentrarse, su mente intentaba rasgar los misterios de Cosmos, de pronto una canción llego a sus oídos, era triste, pero a la vez cargada de un toque de esperanza, era una voz infantil, no supo si era niño o niña quien cantaba, para esa corta edad que denotaba la voz era difícil saberlo, pero aunque era un poco torpe al momento de cantar, eso no le quitaba lo hermoso y atrayente que era escuchar aquello.
"Solo estoy, solo estoy,
mis ojos solo ven oscuridad
Nadie me voltea a ver,
Tropiezan conmigo, y no les importa…
Pasan a mi lado, sin mirar,
Pues un error soy, en medio de esta tempestad,
solo soy polvo en la oscuridad…"
Kamui no lograba ver nada, intentaba enfocar una imagen, pero a pesar del esfuerzo de sus poderes de vidente no lograba hacerlo, siguió escuchando el atrayente canto.
"Quisiera tener una luz que me ilumine mi espíritu,
Pero yo soy solo polvo en la oscuridad,
¿Cuándo mis lagrimas se convertirán,
en azúcar salada que pueda probar?
Extiendo mis manos hacia el cielo de noche,
Pero mis ojos no pueden mirar,
Ya que mi alma no para de llorar,
Porque solo soy polvo en la oscuridad.
Pero las estrellas también son polvo,
Y estas brillan también en la oscuridad…"
–Ya es tiempo– dijo Yue apareciendo atrás de Kamui, tomo su cabeza con las manos, sus ojos color miel se abrieron de sorpresa al sentir la poderosa presencia del hijo de Caos, después sintió un fuerte tirón en la cabeza, que lo hizo gritar de dolor, era como si le taladrarán el cráneo– visita el pasado de todas.
Una luz fue la primera visión de Kamui y después unos hermosos ojos zafiros.
–¡Volviste!
…
Comentarios.
Esto se pondrá cardiaco, pero no se apuren antes de eso les daré un respiro, aunque sea pequeñito, espero que me quedara algo linda la canción que escucho Kamui, supongo que ya sabes quien la esta cantando.
¿Serena de verdad se volvió una villana? No lo sé, puede ser, a lo mejor, quien sabe (se va antes de que la cuelguen)
Ami y Diamante se suman a la lista de muertos, pero bueno Terius y otros ya están de regreso, no soy tan mala ¡eh!
Yue finalmente da permiso de que Kamui vea ese pasado, y ahora, con un Seiya agonizante ¿eso servirá de algo?
En fin, no me maten, ¿ok?
Contestando reviews:
alejasmin kou, espero que ya te hayas puesto al corriente, así te unes a la muchedumbre que me quiera linchar XD
Sol Herrera, No te apures, el pasado que ya esta a dos capítulos de iniciar no tiene que ver con Renacimiento Lunar, es como decirlo, una sub–temporada de la historia, jejeje, en fin, asi que puedes leer con calma.
Anai kou, Y las uñas que faltan por morderse, ¡perdón!
Klaudya, Cielos, no tengo cara verte, ¡gomenasai!
Gabiusa Kou, Oh si, y bueno ya sabes bastante de lo que se viene, y bueno agregue una cosilla a eso que sabes, para ser aun mas dramática, ¡seguro te encantara!
Guest, me tarde, pero espero no haberte decepcionado.
Gregorioabel, Pues como decirlo, no tengo palabras, pasaron cosas feas, Serena parece no reaccionar, pero solo parece, prometo que tiene una razón para ser mala.
Martha Kou, Oh si, eso del pañuelo se me ocurrio de repente, son de esas brillanteces que a veces surgen, y bueno, espero que la batalla te halla parecido buena, y claro ese destello en los ojos muestran que no todo esta perdido, aunque lo parezca en este capi.
¿Quejas, patadas, hogueras?
¡Manifiéstate!
