Advertencia: Situaciones violentas, Lemon o Lime yuri, ya ni se.
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º Neptune º
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Enfrente de un sencillo espejo, ella peinaba su cabellera aguamarina, lista para seducir y resplandecer, ese día Lady Plut elegiría a las doncellas de compañía para la futura esposa del benevolente Silver Raleigh, y por supuesto, ella deseaba ser una de ellas, de preferencia la primera, porque aquella que estuviera cerca de la princesa Uranus, estaría en el castillo, y por ende, cerca de sus dos grandes objetivos: el cristal dorado y Calisto- padre de Júpiter-, cautivo en la más profunda mazmorra del lugar, ambos significaban mucho para la Resistencia, el primero una joya legendaria y el segundo, tenía los conocimientos del poder del rayo, como controlarlo, dominarlo, definitivamente ella tenía que llegar a ambos.
-Es su turno- dijo un guardia, quien la conduciría al salón donde se daba la selección.
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Mientras tanto, en otra parte del castillo, se encontraba Uranus con Raleigh, y enfrente de ella el joven Earth, y en una alfombra jugando con arcilla, creando algo con sus pequeñas manos, Selene, - Cosmos- el ahora rey de Solárium, estaba presentando a la futura madrastra de sus retoños.
-Sera un placer tenerla en la familia- dijo Earth haciendo una leve reverencia- espero que sienta este castillo como su hogar.
Esas palabras tan sinceras le dolieron a Uranus, al parecer el pobre chico no sabía o pretendía ignorar el hombre malvado que tenía como padre.
-Earth es el mejor de mis guerreros, por supuesto, no esperaba menos.
Uranus seguía en silencio, simplemente asintiendo por cortesía, lo que deberás deseaba era partirle la cara a su futuro esposo, pero no podía hacerlo, el remanente que quedaba del Séptimo Reino contaba con ella, cualquier hostilidad que presentara, impactaría en los suyos, fue la advertencia dolida de Titania, pero aun así le prometió que haría lo posible para salvarla, su hermana mayor no se quedaría de brazos cruzados.
-También ya conociste a Selene, es mi tesoro más preciado, le hará bien tener alguien que la cuide.
Uranus nuevamente asintió.
-Las dejare solas, Earth, acompáñame, tenemos que ver un asunto.
-Si padre.
Uranus respiro aliviada de que Raleigh se fuera, y se preguntó, ¿Cómo podría ser la mujer de ese hombre? Si el respirar el mismo aire le costaba tanto trabajo. Se dejo caer en la suave alfombra, quería llorar, de hecho, igual lo podía hacer, solamente estaba la pequeña Selene con ella.
Uranus derramo unas lágrimas, asunto que no pasó desapercibido por la pequeña.
-Cuando termine esto, te lo voy a regalar- dijo Selene enseñándole una arma rudimentaria- será tu espada, para que no estés triste.
Uranus tomo la espada de arcilla, se maravilló de lo bien hecha que estaba.
-También hice una copa.
Ahora Selene le enseñaba lo que sería la grandiosa Copa Lunar.
- ¿En verdad tu hiciste esto? - dijo Uranus nuevamente maravillada.
Selene asintió con una enorme sonrisa.
-Mi primer juguete, fue un Orbe para mi tía Plut, le gustó mucho.
-Eres una niña muy talentosa.
Selene sonrió nuevamente.
-Ahora que seas mi mamita, espero que mi papi me deje salir del castillo, nunca he salido.
- ¡¿Nunca has salido?!- pregunto Uranus sorprendida e intrigada, ¿Por qué Silver Rayleigh tenia cautiva a su propia hija? Pero lo que ella y casi todos ignoraban era que Selene no era su hija, ya después lo descubriría.
-No, todo lo veo por la ventana de mi torre, se ve lindo, quisiera…
Un guardia entro a la habitación, seguido de Lady Saturn.
- ¡Hermanita! - corrió Selene revoloteando sus dorados cabellos sueltos- ¡Ya quiero comer!
-Pero antes tenemos que leer un libro, eres una princesa, y toda princesa debe ser instruida.
Selene inflo los cachetes molesta, Uranus se incomodo de la escena tan cálida, era cierto que la muchacha y la pequeña no eran hermanas, pero ese trato tan cariñoso, cercano, inocente, se le antojaba irreal, Uranus tenia la idea preconcebida de que todo lo que rodeaba al malvado Rayleigh era podrido, oscuro y letal, pero esas dos, eran un símbolo de amor y ternura.
-Oh, disculpe que no la saludara antes- Saturn hizo una reverencia, ya habían sido presentadas antes- ya podre invitarla a mi terraza después, para platicar con más tranquilidad.
-No te preocupes- dijo Uranus levantándose.
-Bueno, ahora perdone que la deje sola, pero esta niña glotona tiene que estudiar un poco, se la ha pasado jugando con la arcilla, y claro tomar un buen baño.
- ¡No quiero!
Selene se fue corriendo, Saturn rio levemente.
-Con su permiso- se despidió de Uranus.
Quien le hecho una ultima mirada a los objetos creados por Selene, al lado de la copa y la espada que le mostro, había un tercer objeto, parecía que se convertiría en un espejo, se tallo los hombros cansada, y cuando salió, un guardia ya la esperaba para escoltarla a su nueva habitación.
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La mañana siguiente, después del desayuno, Uranus se encontró con la sorpresa que le tenia preparada Plut, tres lindas doncellas la ayudarían como se debe, entre las tres, se encontraba Neptune, cuando Uranus escucho su nombre, un cosquilleo que nunca pensó volver a sentir se hizo presente en su pecho, y ella descarada, pero discretamente, le lanzo una sonrisa seductora, de esas que te hacen temblar las piernas.
Y siendo Neptune la más educada e instruida, logro ser la doncella de más alto rango, y por lo tanto, la que se encargaría de ayudar en todo momento a la princesa, desde probar sus alimentos, vestirla, peinarla, - pues es este tiempo, Uranus llevaba el cabello largo hasta la cintura-, e incluso preparar su baño, asunto que no vio con buenos ojos la rubia, ella era una princesa, pero no estaba acostumbrada a las reglas de la corte, desde niña creció libre, pero ahora, siendo la futura reina de Solárium, no podía seguir tan libre como le gustaba, mas que nunca deseo que pronto Titania encontrara una solución, o tal vez, ella misma la encontraría.
Siendo las cosas como debían ser, se dio su primer acercamiento a solas con Neptune.
-Mi señora- dijo Neptune- el baño está listo.
Uranus asintió rápidamente.
-Gracias.
-Permítame ayudarla.
Neptune se acercó para desvestirla.
- ¡Yo puedo sola!
-Pero para eso estoy yo.
-No muchas gracias, puedes retirarte.
-Pero es mi trabajo, si no, pues no estaría aquí.
Neptune comenzó a bajarle el vestido por los hombros, cuando sus dedos tocaron la suave piel de Uranus, una corriente eléctrica recorrió su espina dorsal, sorprendiéndola.
Se alejo dos pasos de Uranus.
-Bueno, tampoco debo llevarle la contraria a mi señora, pero entonces, por lo menos déjeme quedarme en la habitación, si salgo ahora y se dan cuenta que no cumplo con mi deber, seré azotada.
-Lady Plut no se atrevería- dijo Uranus encontrando la idea horrible, ¿Cómo alguien lastimaría a tan bello ángel?
-Lady Plut es una dama, pero también es enérgica.
-Bueno entonces quédate mientras me baño, pero no me vayas a mirar.
-Prometo que seré una niña buena.
Le dijo Neptune guiñando un ojo, Uranus se ruborizo.
-Bueno, yo me desvisto allá.
Señalo un biombo que podría ocultar su figura.
-Lo que usted diga, mi señora.
En el silencio de la habitación, mientras Uranus se bañaba, se podían escuchar los chapoteos, Neptune solo podía imaginar esa hermosa figura húmeda en la tina, quiso ser las aguas que recorrieran la piel de Uranus, pero se prometió así misma, que su encomienda era lo primero, no podía gustarle la princesa Uranus, no cuando incluso, en un futuro cercano, podría verse en la necesidad de matarla, aunque el pensar en eso la lleno de tristeza.
-Disculpa, pero, no veo mi ropa limpia.
Estaba tan absorta en sus pensamientos, que Neptune no se dio cuenta cuando Uranus ya había acabado. Solo vestía una bata de seda fina color verde, con toques de flores, el cabello húmedo, la piel rosada por el calor del agua, incluso Neptune imagino como un viento místico rodeo a Uranus.
Ambas se sonrojaron ante el intimo momento.
-Enseguida le daré su ropa- dijo Neptune recomponiéndose.
Uranus vio como la seguridad con la que conoció a Neptune se convirtió en torpes movimientos, casi tirando un jarrón de la habitación, y se sintió feliz, feliz de no ser la única afectada por la cercanía de la otra, pero estaba reacia a dar su corazón de nuevo, pero eso solo fue el pensamiento, pues su corazón, ya lo había dado. Pero había algo que no le gustaba, Neptune al igual que Júpiter ocultaba algo, y se maldijo en voz baja, por interesarse en mujeres tan problemáticas, pero también se rio de si misma, estaba jodida y eso no le importo.
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En otro lugar de la Vía láctea.
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Los cuatro se encontraban comiendo un poco de fruta, al parecer era lo único que había disponible, las criaturas que les podrían proporcionar carne eran enormes, y por eso estaban escondidos en una cueva, a Seiya por supuesto le era familiar el ambiente, y aunque era fuerte y podía derrotar a una que otra amenaza, no podía darse ese lujo ahora, tenia que guardar su energía para seguir viajando, era quien daba el salto estelar, y jalaba a las tres mujeres que lo acompañaban.
Entre sus pocas pertenencias con las que lograban viajar se encontraban unas sábanas, que en su mayoría eran usadas para poder crear una especie de paredes en la cueva, así entonces, Seiya tenía su propio espacio para el y Maker, mientras que Kakkyu y Healer tenían también una habitación cada una, Healer no entendía porque la pelirroja no quería compartir habitación con ella, si desde niñas se conocían, a lo mejor era para que Kakkyu llorara a gusto, porque eso bien que se le daba, aunque últimamente ya no lloraba como antes, tal vez la platica que tuvo con Maker le había hecho bien, aunque nunca supo lo que le dijo su hermana a la pelirroja.
Por otro lado, estaba Seiya, no había hecho más que crecer en guapura, su espalda ancha, adornada con esa larga y suelta cabellera azabache le daban un aire sensual y erótico, y aunque el pelinegro siempre intentaba agarrarse el cabello en una coleta, al final, siempre cambiaba de opinión.
Healer a pesar del largo viaje, que ya habían sido como cinco años, no lograba olvidar a Seiya, agradecía que la pareja de casados no hiciera muestras de su cariño en sus narices, por lo menos eso lo hacia todo más soportable. Aunque algo no cuadraba mucho, porque Kakkyu que no tenia mucho contacto con Seiya, comenzó a acercársele.
-Me siento como huérfana, es decir lo soy- dijo Kakkyu enfrente de una fogata, que era avivada por Seiya y una rama- pero no sé, cada vez pierdo las esperanzas de que encontremos un nuevo hogar.
-Todo estará bien- dijo Seiya dejando su labor de avivar el fuego, se sentó al lado de Kakkyu, ella poso su cabeza en el hombro de este, Healer sintió unos terribles celos en la boca del estómago; no recordaba haber tenido ese tipo de contacto con Seiya, tan dulce y cordial, el pelinegro siempre era grosero con ella.
Pero una noche de tormenta, la realidad se vio descubierta.
Healer ya estaba dormida, pero un rayo particularmente fuerte hizo que despertara con un sobresalto.
Después vino el silencio bajo la lluvia.
Y un instante más.
Gemidos entrecortados.
Provenían de la habitación – o intento de esta, pues todos compartían una cueva- de Seiya y Maker.
Healer se tapo la boca espantada, como si ella fuera la que gimiera, y acabara de ser descubierta.
Miro aterrada hacia ese lado, un rayo nuevamente, haciendo que la cueva se iluminara, y lograra ver un cuerpo, encima del otro, tan unidos que parecían uno.
Su corazón llego a pensar que Seiya solo se había casado con Maker para cumplirle a su padre, pero al escuchar y ver eso, su alma se vio aplastada.
-Ahí…ahí…oh…si…
La voz no era de Maker, era de Kakkyu.
Furiosa, dolida, humillada y presa de los mas terribles sentimientos, Healer se levanto para encararles, si Seiya quería serle infiel a Maker, ¿Por qué simplemente no la tomaba a ella? Siendo que estaba mas que dispuesta a cumplir cualquier deseo impuro que Seiya anhelara.
Tiro de la enorme tela blanca, y cuando esta cayo, nunca imagino ver esa escena.
Maker y Kakkyu estaban desnudas, la mano de su hermana aun estaba metida entre las piernas de la pelirroja, y la miraban sorprendidas.
-Healer, yo…
-Que…que sucede, yo, no entiendo…
-Déjame explicarte- dijo Maker levantándose y buscando algo rápidamente para cubrirse.
- ¿Engañas a Seiya? ¡Si no lo querías! ¿Cómo diablos te interpusiste entre nosotros?, ¡Te odio! ¡Te odio!
Healer estaba dispuesta a marcharse, pero Maker tomo su brazo con firmeza.
-Escúchame, por favor- Healer estaba llorando copiosamente- se lo que sientes por Seiya, y porque se que nunca te iba a corresponder, le propuse que nos casáramos, para que de tajo terminaras con la ilusión de lo que nunca va a suceder, el por supuesto se mostró un poco escéptico al principio, pero al percatarse que tu eras muy terca y que no te darías por vencida, acepto montar este matrimonio falso.
-Entonces, ¿no están casados?
Kakkyu se agazapo en medio de las cobijas, no queriendo interferir, muerta de vergüenza de que Healer las encontrara en pleno acto. Healer la miro de reojo, encontrando por fin la respuesta a que la pelirroja no quisiera dormir con ella, solo así se escapaba a tener intimidad con Maker en las noches.
-Si lo estamos, pero no somos marido y mujer, ¿lo entiendes? Y para él, este matrimonio era perfecto, porque tampoco quiere involucrarse con nadie, y yo nunca me interesare en él, porque a mí no me gustan los hombres, yo he encontrado en Kakkyu, la tranquilidad que deseaba, también me daba pena aceptar esto enfrente de ti, pensaba ocultártelo por mas tiempo, pero ya que se le va hacer.
- ¿Por qué yo no tengo esperanza con Seiya? ¿tan poca cosa me considera?
-No digas eso- dijo Seiya apareciendo- eres lo mas lindo que me ha pasado, fuiste la primera en acercarse a mi de buen corazón, aunque un poco grosera, yo te quiero mucho, pero como mi hermana- Healer iba a mandarlo al carajo y recalcarle que no eran familia- si lo sé, no eres mi hermana, pero así lo siento, que mas quisiera corresponderte, pero no soy bueno para ti, no soy bueno para nadie, una sombra oscura se instalo en mi corazón, y aunque parece que ya todo está bien en mí, la verdad es que no, solo sobrevivo, hace mucho que deje de mirar al cielo.
Healer apretó los puños cuando Seiya se acerco y la abrazo, golpeo varias veces el pecho de este.
-Eres un idiota- chillo entre sus brazos- esta bien, acepto que nunca podremos llegar a algo, pero por favor, ya no seas un idiota conmigo.
-Lo prometo- dijo Seiya besándole la coronilla.
Healer se esforzó en tranquilizar su corazón, pero era un poco imposible, los labios de Seiya la habían tocado, labios que prometieron nunca hacerlo, aunque no fuera un beso, se sintió tan bien, tan cálido, que derramo unas cuantas lágrimas de felicidad.
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La risa cantarina de Neptune inundo el jardín, Uranus solo atino a ponerse roja, y rogar porque las otras doncellas de su compañía, no hubieran escuchado aquello tan pervertido. El dedo anular de Neptune aun tenía bastante saliva.
-Enserio, los hombres gozan del placer de esta forma.
-Por favor no sigas.
-Yo solo quiero ayudarla, cuando usted se case, deberá tener algo de experiencia.
Al terminar la oración, ambas sintieron un resquemor ante semejante aseveración, los preparativos de la boda iban viento en popa, ya media nobleza estaba alistando sus mejores galas para tal ocasión.
Y para terminar de poner el ambiente más tenso, apareció un guardia.
-El rey la llama.
Neptune acompaño a Uranus, el guardia las escolto hasta la biblioteca.
-Tu, espera afuera.
Uranus miro molesta al guardia, al ver el mal modo en el que le hablaba a Neptune, pero prefirió no hacer un escándalo, pues al otro lado se encontraba el rey, le abrieron las puertas, Rayleigh se encontraba firmando un documento con una pluma entintada.
-Pasa- dijo sin mirarle.
La rubia camino temerosa, eran pocas las ocasiones en las que se encontraba a solas con el rey, y ciertamente no le gustaban para nada, era como estar en compañía de la muerte.
-Tu hermana Titania te manda saludos- dijo levantándose y yéndose a sentar a un enorme sofá, la invito a acercarse- dime una cosa, ¿tu sabias que ella estaba creando una especie de rebelión?
Estaba.
Es decir.
Ya no más.
- ¡¿Le has hecho algo a mi hermana?!
Rayleigh contesto con una malévola sonrisa.
-Fue una guerrera poderosa, lástima que no estará presente en la boda.
Uranus bufo, y se lanzó contra él. Pero el rey era mas fuerte, la pesco sin problema del cuello, aplicando mucha fuerza, dejándola sin aliento. Ella intento zafarse lanzándole patadas, pero no le hacia el menor daño. De pronto, por primera vez sus alas se desplegaron, nunca lo habían hecho, le dolió al sentirlas salir de su espalda, pero con la fuerza de estas, por fin logro soltarse del rey.
-Mira nada más, mi prometida resulto que si es alada, me encantara tener a este ángel gimiendo en mi cama.
- ¡Nunca! ¡Esto se acabó!
- ¡No querida! ¡Esto apenas empieza! ¡Tu hermana paso a mejor vida, pero los otros siguen encerrados! ¡Y si no te portas bien! ¡Yo mismo me encargare de cortar la cabeza de cada uno del Séptimo Reino! ¿Quieres derramar toda esa sangre? ¿incluso de aquellos que recién han sido destetados?
- ¡¿Por qué?! ¡Mátame y ya! ¡No quiero formar parte de esto! ¡De ti!
-Lo siento querida, pero eres un capricho, serás una buena reina, o enserio lamentaras las consecuencias.
Uranus escondió sus alas y se dejo caer de rodillas en el piso, Rayleigh se acercó a ella, y acaricio su barbilla burlón.
-Oh esa posición, me encantaría sacármela y que me hicieras una buena mamada, pero ciertamente creo que me lo arrancarías con esa boquita tuya, pero te domare, ya lo veras.
-¡No me importa nada, mata a quien quieras, no te obedeceré más!
-Tengo a tu madre.
Uranus se tensó.
-Es cierto, incluso podrás verla antes de la boda, la mantuve con vida por si las dudas, y veo que no me equivoque al hacerlo.
-Eres un demonio- dijo derrotada.
Uranus salió sin mirar a Neptune, y fueron escoltadas a los aposentos de la primera. Neptune la guio a la cama, y con suavidad hizo que se sentara, a leguas se notaba que la princesa deseaba gritar, llorar, pero se contenía, la aguamarina se preocupo al ver el cuello de la rubia, la marca roja del apretón estaba ahí. Y por primera vez lo pensó, que la princesa del desaparecido Séptimo Reino no estaba de acuerdo con ser la futura reina, porque ambas a pesar de las semanas de convivencia, no decían mucho de sus vidas, las dos querían esconder lo que llevaban dentro, pero en ese momento, toda barrera se rompió.
-Si quieres llorar, llora, no te juzgare.
Uranus lloro, incluso más que cuando Júpiter murió, odiaba su situación, su debilidad, y eso era lo que mas odiaba de todo: ser débil.
Neptune la abrazo, Uranus le correspondió.
-Quisiera matarlo.
- ¿En verdad lo odias?
Uranus reprimió un grito, ambas hablaban en susurros, tenían miedo de que las paredes hablaran.
-Y como no hacerlo, mato a toda mi familia, ahora me entero que tiene cautiva a mi madre, es un ser despreciable.
- ¿Me ayudarías a acabar con Silver Rayleigh?
Uranus se separó del abrazo, pero mantuvo la cintura de Michiru asida entre sus manos.
-Eres una espía.
- ¿Y que harás al respecto?
En respuesta Uranus le beso, le beso con una pasión que hizo desbordar el océano en el corazón de Neptune, ambas se tiraron a la alfombra, la aguamarina abrió la boca para que la rubia la explorara a su placer, las manos de ambas se pasearon gustosas por el cuerpo de la otra, que de a poco fueron perdiendo una prenda tras otra, hasta que ambas quedaron desnudas.
Neptune la miro con determinación, pero Uranus quiso alejarse, no sabía cómo proceder.
-Eres virgen- dijo la aguamarina saboreando la palabra con dulzura- no temas, yo te guiare.
- ¿Tu eres muy experta? - pregunto Uranus dolida.
El sol comenzaba a ocultarse, dejando la habitación en una penumbra incitadora.
Neptune desvió la mirada, pero aun así contesto.
-Me temo que este oficio que elegí me ha llevado por caminos que no desee, no todos se rinden ante el tintineo de unas monedas, es cierto que he ofrecido mi cuerpo- Uranus cerró los ojos, como evitando los pensamientos, donde la aguamarina estaba en otros brazos que no eran los suyos- pero si esto me ha llevado hasta ti, entonces todo ese tormento valió la pena- dijo acariciando la mejilla con ternura-, te quiero, Uranus, te quiero, mi señora.
Con delicadeza, Neptune coloco a Uranus bajo su cuerpo.
-Mi pasado es tan oscuro, que no se si puedas corresponderm…
-Si, yo también te quiero, toma mi cuerpo, y encuentra en mis caricias, un nuevo camino, ya no estarás sola, ahora yo caminare a tu lado- susurro Uranus.
Ambas se fusionaron en un beso apasionado, la piel de ambas era fuego, Neptune se separo de los labios de Uranus, para comenzar a besar su cuello, la otra gimió placenteramente, la aguamarina comenzó a bajar un poco más, para besar y acariciar los senos de la rubia, chupo y succiono ambos, sacando jadeos de placer de la otra, luego sus manos comenzaron a acariciar la virginal parte de Uranus, comenzó a descender más, mucho más, besando y lamiendo la piel de la princesa, quien aún sentía lágrimas en su interior, recién le habían recordado todas las muertes, sumándole ahora la de Titania, y ahora simplemente se entregaba al placer, pero no por dejar de lado su ahora responsabilidad para con los suyos, sino para renovar sus fuerzas, pues las cosas que se vendrían serian cada vez mas peligrosas. Neptune lamio con sumo cuidado el vientre de Uranus. De pronto, ella sintió en su interior, que era penetrada con mucha suavidad, Neptune le estaba dando placer con la lengua, mientras con una de sus manos masajeaba uno de sus pechos, Uranus abrió mas las piernas, para que la cabeza de Neptune se acomodara mucho mejor, pronto el orgasmo llego, y después otros.
Cuando la madrugada arribo, Neptune tuvo que dejar su habitación, no podían levantar sospechas, y quedaron en platicar largo y tendido en la mañana, unidas alcanzarían los objetivos de Neptune.
De hecho, lo hicieron, pues siendo Uranus la prometida del rey, tenia un poco mas de libertad, pudo encontrar en el castillo las cámaras del tesoro, estaban seguras que en una de esas se encontraba el cristal dorado.
Pero desgraciadamente era un trampa, Rayleigh quería saber quiénes eran sus enemigos, pero no contaba con que ese par unido era muy eficaz, ambas lograron escapar de la cámara, las cosas no se podían quedar sin castigo, pero Rayleigh aun tenia mucha gente que engañar, no era tan poderoso como quería, no todavía, por eso aun necesitaba verse como el Mesías, no podía acusar a Neptune, mucho menos a Uranus de intentar robar el Cristal Dorado- que supuestamente no existía-, ya pronto encontraría una excusa para castigarlas a ambas.
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Uranus y Neptune compartían besos apurados en una de las bibliotecas del castillo.
-No puedo más- dijo Uranus con la respiración entrecortada- la boda será pronto, no quiero llegar a eso.
-No, no, llegaras a ser su esposa, no lo permitiré- declaro Neptune sin soltar su cuello.
-Pero no puedo hacer mucho, el aun tiene a mi madre cautiva, y no sé dónde.
-Ya, ya la encontraremos.
Ambas se despidieron con un beso rápido, no querían ser vistas, pero los ojos de Lady Plut ya estaban sobre ellas.
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Dos días pasaron después de eso, ambas seguían trazando planes, Neptune le conto que entre sus aliados estaban una dama de la corte proveniente del Segundo Reino- asunto raro, pues ellos eran quienes más apoyaban al nuevo rey- también la viuda de Deimos, quien ocultaba a su pequeña Mars, haciéndola pasar por un niño, la pobre aún era buscada por ser una aberración entre las pocas sacerdotisas que quedaban, y lo que mas impresiono era que su difunta hermana Titania estuviera involucrada junto con Neptune en la Resistencia, para derrocar a Silver Rayleigh.
-Hace mucho que no toco mi violín- dijo Neptune apesadumbrada- lo traigo conmigo, pero no he podido tocarlo.
-Me encantaría escucharte- dijo Uranus sin acercársele mucho, estaban dando un paseo en los jardines y no querían levantar sospechas.
-Esta noche, después de hacerte mía, inundare también tus oídos de mi- dijo Neptune en un susurro seductor.
Uranus rio complacida.
Ninguna sabia que esa seria una noche crucial para la resistencia.
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Neptune llego puntual a la cita, se suponía que iba solo para ayudar a Uranus a cambiarse de ropa, pero más bien la desnudaría y la tomaría en su cama de plumas, ambas estaban tan sumergidas en su amor, que se les había olvidado la amenaza que era Silver Rayleigh.
Ambas se encontraban sudorosas en la cama de Uranus, cuando la puerta de la habitación fue abierta con violencia.
-Tal como lo supuse- dijo Plut mirándolas con furia- la doncella del Octavo Reino resulto una bruja que hechizo a la princesa.
Diez guardias entraron en la habitación, sacaron a Neptune de la cama aun desnuda, Uranus iba a intervenir, pero una mano fuerte la aventó nuevamente al lecho, Silver Rayleigh hizo una mueca de desagrado, Uranus palideció, ni cuenta se había dado de que el también había llegado a la habitación.
-Así que eres de esas mujeres pecadoras- lo dijo arrastrando cada palabra.
Fue hacia donde estaba Neptune sujetada por dos guardias, le dio un golpe tan fuerte que le reventó uno de los labios. Uranus saco las alas amenazante, ella no se quedaría de brazos cruzados, pero Rayleigh tampoco.
-Esto era lo que querían, ¿no? - dijo burlón mostrando el cristal dorado- pues míralo bien- lo puso enfrente de la cara de Neptune- será lo ultimo que veas bruja, serás sentenciada, por haber mancillado mi honor, ese será el cargo, tu castigo, por supuesto la muerte, y tú, querida mía, serás cubierta de mi benevolencia, por supuesto que te perdonare, pues fuiste presa de un embrujo, ¡llévense a esa zorra! ¡Y denle…denle el trato que merece!
- ¡Neptune! - grito Uranus sin poder moverse, pues el cristal dorado estaba ejerciendo su poder en ella- ¡No la toquen!
Plut salió tras los guardias.
-Como te gustan las mujeres, supongo que aun eres virgen- Uranus palideció ante la insinuación-, pero de mi parte daré todo, tan fuerte, que desearas que nunca nadie más te penetre.
- ¡No te me acerques!
Silver Rayleigh le dio una bofetada a Uranus.
-Yo te volveré por el buen camino, querida mía.
Rayleigh mordió uno de los labios de Uranus, ella no pudo resistirse, la energía del cristal dorado la inmovilizo por completo, el rey le abrió las piernas hasta hacerla chillar de dolor.
- ¿Qué le estas haciendo a mi mami?
El rey miro sorprendido a la puerta, ahí parada, con un muñeco en forma de gato, se encontraba la pequeña Selene.
-Papi, me asustas, ¿Por qué mami está sangrando?
El rey se levanto de la cama, y presuroso fue hacia la niña.
-Una bruja la ataco.
-Papi, no quiero que mi mami este herida.
Selene corrió hacia Uranus sin que el rey pudiera detenerla.
-Yo te voy a curar.
Tan solo un toque, y el golpe desapareció, y no solo eso, Uranus pudo moverse, el rey volvió a activar el poder del cristal dorado, pero este ya no le hacia nada a Uranus, quien saco sus alas, y salió volando por la ventana.
-Mi mami es un ángel- dijo Selene corriendo a la ventana.
El rey hubiera dicho muchas maldiciones, pero no le gustaba sacar esa faceta enfrente de su hija, pues era su adoración. De momento, pensó que lo mejor era armar un grupo de sus mejores guardias, no podía dejar escapar a Uranus, pues, aunque salió volando, parecía que era su primera vez, no iría muy lejos.
-Papi, esa es una joya muy bonita.
Selene nunca había sido expuesta al cristal dorado.
Lo que sucedió a continuación no pudo evitarlo.
El cristal dorado, se introdujo en el interior de Selene, quien cayo como muerta al suelo.
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-Supongo que ya están listas para nuestro viaje, solo necesitamos repasar algunas cosas- dijo Seiya.
Healer asintió, Maker realizo unas cuantas anotaciones, las manos de Kakkyu hacían una especie de triangulo, hacia el cielo, como buscando la dirección correcta.
-Según la información que he recabado, el reino de Solárium- es uno de los mas grandes de la Vía Láctea…
Maker continúo dando los detalles de lo que habían descubierto, pues se toparon con unos viajeros parecidos a ellos, aunque estos últimos no sabían sobre las guerras recientes, se habían quedado con la versión de que la paz reinaba allá.
Kakkyu miro embelesada a Maker, en verdad le quería, y luego a Healer, ella por supuesto no tuvo problema en aceptarla como la pareja de su hermana. También con Seiya las cosas habían mejorado mucho, y aunque no era tan cálido, como hubiera deseado Healer, por lo menos sus conversaciones ya no terminaban con la palabra idiota.
-El viaje esta vez será rápido, no haremos mas paradas, llegaremos a Solárium en aproximadamente tres meses.
Tres meses, y Seiya por fin conocería a Cosmos.
…
¡No desesperes! Ahora si llega Seiya en el próximo capítulo.
Uranus y Neptune, ellas aun seguirán dando un poco de batalla, por lo menos Cosmos salvo a Uranus del viejo ese.
¿Cómo viste la aparición de la copa lunar y los tres talismanes?
Maker y Kakkyu n.n
Ya dije que ¿Silver Rayleigh es personaje de One piece? Pues todos los créditos a Eiichiro Oda.
Agradezco mucho sus maravillosos reviews, espero lograr una ultima actualización este año, hare lo posible, os prometo: Guest, Anai kou, fabelliot, Emily Vargas L, gregorioabel, tavarezmary123, dians, amely614, Andreita Kou.
Y por si las dudas:
¡FELIZ NAVIDAD!
