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-*Mars*-

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Su tierno corazón estaba acelerado, sentía la piel caliente, todo era confuso, era una niña, ¿cierto? ¿Por qué se sentía como si estuviera viviendo en un cuerpo ajeno? Todo era un misterio para Selene, su mente pequeña no lograba entramar todas esas sensaciones que recién despertaban.

"¿Por qué me afecto verle cara a cara? ¿Por qué siento que mi alma se avivo como fuego dentro de mí? ¿Sera que ese cristal que se introdujo en mi interior no solo afecta mi cuerpo, sino que mi mente también?"

Tomo una de las cortinas de su elegante habitación, la enredo entre sus dedos, nerviosa, dudosa, intrigada, excitada.

"Hace nada solo me importaba comer galletas, chocolates y pastelillos, jugar con mis juguetes, atrapar las mariposas en el jardín, no me interesaba nada mas allá de las murallas del castillo, no tenía preocupación de nada, no sentía nada, claro, era como no estar viva en realidad, y ahora…"

Tan solo por ver a Seiya, su alma estaba en una gran agitación.

Selene se quito la venda, se miro en el espejo, su niñez se estaba despidiendo de ella.

- ¡Donde estabas! - grito Saturn desde una silla- ¡Pero antes ponte la venda!

- ¿Qué tiene de malo la estrella negra en mi frente? - pregunto Selene acariciándola- yo la veo de lo más hermosa.

-Es una señal del mal, un mal augurio- contesto Saturn levantándose y acomodándole la venda de nuevo en la cabeza-, tu padre no quiere que los puritanos te acechen, ya tiene suficientes problemas con la rebelión.

-Si- dijo triste- de por sí ha sido difícil que no hablen de lo que me pasa, que en vez de mi cumpleaños numero seis, lo que se celebrara es mi onceaba primavera.

Saturn la abrazo fuertemente, como esperando que Selene no se esfumara de su lado, porque, aunque Plut la quería, no tenia la misma calidez que le brindaba la princesa. Pues su crecimiento acelerado preocupaba mucho, porque temían que tuviera una muerte prematura, y Silvers junto con los sabios del reino y Plut, no sabían como sacar el cristal dorado de la pequeña.

-Lady Plut ha escogido una escolta personal para ti, ¿no te parece genial? - cuestiono Saturn con una sonrisa- a lo mejor podrías hacer algún amigo entre ellos, como tu padre no te deja tener amigos…

-Pero seguro no le gustaría que tuviera amigos entre los guardias, solo les causaría problemas a ellos. Y no me gustan las damas de compañía.

-No seas caprichosa, así debe ser, eres una princesa, y todo lo que conlleva, pero ve el lado positivo, podrías hacerte de algún amigo, o novio.

- ¡Novio! ¡No menciones esa palabra cerca de mí! - protesto Selene con un ligero rubor.

-Te has puesto colorada, que linda, hace poco peleabas con el hijo de la cocinera por las galletas, odiabas a todos los niños del mundo, por sucios y feos, vaya, supongo que ya te comienzan a interesar los chicos, que divertido…

Unos ojos zafiros inundaron la mente de la pequeña rubia.

-Eto…yo… ¡Saturn, me confundes!

Le aventó una almohada.

-Bueno ya, pequeña dama, pongámonos serias, ¿Dónde estabas?

-No te voy a decir.

Selene saco la lengua y se escondió entre las cobijas.

- ¡Eres una traviesa, te aprovechas de mi porque te quiero! - dijo entre risas Saturn.

Selene también sonrió bajo las sabanas, por la alegría de tener a Saturn, y por el joven que se encontraba en las mazmorras.

"Seiya".

Murmuro para sí, con extrañeza por ese sentimiento que no tenía nombre para ella, y con calor en su corazón, que de a poco la estaba comenzando a consumir.

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Conocer el amor de los que amamos

es el fuego que alimenta la vida.

(Pablo Neruda)

Ω

Por fin había llegado su día.

Miro su rostro, como buscándose a sí misma, entre el color purpura de sus ojos, reflejados en aquel plato de acero, lo único que quedaba de los tiempos de sacerdotisa de su madre, porque su largo cabello oscuro fue cortado a la tierna edad de tres años, para salvaguardar su vida, aun entre aquellas personas que buscaban la libertad de Solárium, Mars acaricio su mejilla, tersa y suave, a pesar de la vida masculina que llevaba.

Era un guerrero de baja categoría, pero hoy, era diferente, por fin sus esfuerzos eran reconocidos, tal vez el casi perder la vida en la ultima batalla contra el rey Diablo, como ahora le decían a Silvers Raleigh le dio la oportunidad de mostrar lo útil que podía ser.

"Copo de nieve".

La suave voz de su madre muerta vino a su memoria, sus ojos lucharon por no llorar, debía verse fuerte y confiable, o su abuela seguramente le sabotearía esa encomienda, reviso la venda que oprimía sus senos, se puso el pectoral de cuero, puso sus dagas en el cinturón, su arco con las flechas suficientes se las puso en la espalda, el mensaje sellado para quien le recibiría en las afueras del castillo del rey Diablo.

Todo perfecto.

-Hija.

Le dijo su abuela al verla, Mars dejo el plato en la mesa rustica, miro reprobatoriamente a su único pariente vivo.

-No me vuelvas a decir así abuela, ¿o quieres que perezca? ¡eh!

-Que genio, ya te hace falta un buen acoston.

- ¿Y como se supone que hare eso? Olvidaste que yo no puedo tener "novia"- la anciana rodo los ojos- y ni hablar de un hombre, sería mi sentencia de muerte, y mi trabajo me ha costado llegar a mis veinte años.

-Todo se puede en este mundo, ahí tienes a nuestro líder, Lord Calibán se caso con la mujer que deseaba, Lady Uranus, algo que ni yo pensé que podría suceder.

- ¿Y porque no iba a suceder eso, abuela?

-Eres una polluela, no entenderías.

-No me ofendas abuela, ya soy un adulto.

- Tal vez el espíritu rebelde de la princesa del séptimo Reino se vio mermado por la muerte de su madre, dicen que su majestad Cordelia, se quitó la vida cuando su hija fue capturada nuevamente por ese malvado que dice llamarse rey de Solárium.

Mars abrió la puerta para salir.

-Ten un pedazo de queso para el camino- dijo la anciana- Fire.

Fire era un sobrenombre curioso, sobre todo para una mujer, que solo podía crear hielo.

-Gracias.

-Cuídate- susurro su abuela al verla partir.

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Mars, ahora ocultándose bajo la personalidad masculina de Fire, camino y troto en medio del bosque, siempre vigilante, porque las fuerzas militares de Silvers Raleigh se encontraban desplegadas por la región, por supuesto, con él al mando.

La pelinegra de cabello corto, mirada purpura y decidida, llevaba un mensaje importante a los aliados de la rebelión que hacían de espías en el castillo, unos espías para nada esperados, del extinto Segundo Reino – ahora planeta Venus- pues sus habitantes eran considerados personas ornamentarías, por ser atractivos y sin ninguna utilidad vistosa, pues ya no se dedicaban a construir castillos u otras obras arquitectónicas de importancia, de hecho, la mayor parte del Harem de Silvers Rayleigh eran de ese planeta, por no ser considerados una amenaza, no eran tan cuidados, un punto a su favor.

Una ligera lluvia inicio, Mars se resguardo bajo la copa de un frondoso árbol, saco el pedazo de queso que su abuela le dio, sonrió, era una anciana, estricta pero cariñosa, cuando termino de comer, miro unos instantes las nubes que comenzaban a dispersarse, estiro la mano para alcanzar las ultimas gotas, y estas se convirtieron en perlas de hielo a su tacto.

Tenia su don, lo hubiera querido usar, pero no podía, por eso había muerto su madre, por ser diferente, aunque Fire se cuestionaba si en realidad ella misma no estaba muerta ya, vivir con miedo, no era vivir.

"Mi nombre es Mars, no lo debo olvidar".

Después de una larga caminata por fin llego a su destino, vio a lo lejos un brillo, llamándola, era la señal, estaba curiosa por saber quién la recibiría, nunca había conocido a alguien del Segundo Reino, cuando llego al claro establecido, se encontró con un hermoso joven, rubio, ojos azules, facciones delicadas y finas, parecía un príncipe, vestido de ropas naranjas y brillantes, ocultas apenas por una capa oscura.

Mars apenas pudo controlar su sonrojo, le había gustado el muchacho.

-La música es pasión- dijo.

-La rebelión te hará bailar- contesto Mars.

-Soy Enus.

-Yo Fire.

Suspiraron aliviados, a Mars le pareció adorable la actitud del joven, intercambiaron cartas selladas.

-Un aviso que no está redactado, pues recién sucedió- dijo Enus- es que me han escogido para la escolta personal de la princesa Selene, y lo mas extraño, luce mas grande de lo que era hace una semana, parece que una magia extraña obra en ella, esto último claro, es una suposición mía.

-Está bien, daré el aviso, cuídate Enus.

-Tu también Fire, te veo pronto.

El rubio le guiño un ojo, y de un salto se fue entre los árboles.

-Que agilidad- suspiro Mars ensoñadoramente - "Ay tonto"- se dijo asimisma, apegándose por completo a su varonil actuación- mejor vete o podrías tener problemas.

Mars regreso al campamento rebelde, entrego el mensaje y el aviso sobre la princesa Selene, a lo lejos pudo ver a lady Uranus, en medio de una comitiva, tan alta y hermosa, pero de semblante triste.

"Ni ella que esta casada con uno de los mejores hombres luce feliz, el matrimonio no lo es todo abuela"

Un buen acoston, las palabras de su abuela, y la imagen de Enus llegaron mezcladas, un ligero cosquilleo se instaló entre sus piernas.

"Mejor debo practicar con mi arco y no pensar en tonterías, los hombres no son todo en la vida."

Mars se fue adonde practicaban los demás arqueros de la rebelión, porque ella por supuesto, se convertiría en la mejor.

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Ω

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Selene se escabullo nuevamente, esta vez le había costado más trabajo salir de sus aposentos; pues Saturn no le daba un respiro, pero afortunadamente para ella, parecía que el cristal dorado le daba la capacidad de no necesitar descansar, así que cuando Saturn por fin se quedó dormida pudo escabullirse, antes hizo una parada en las cocinas necesitaba llevar algo, justo cuando iba a salir con un pan y leche, se topó con Enus. Ella lo reconoció al instante, el muchachito de figura delgada y el mas bajo de su escolta personal, pero le agradaba, parecía que era el único de los guardias que no la veían como un jugoso pedazo de carne, hermosa y grácil flor en plena primavera.

-Princesa- dijo Enus un poco nervioso por que lo pillaran mientras también iba a tomar algún postre de la mesa- ¿Qué hace aquí?

-Tuve hambre.

-Ah, si- hizo una reverencia torpe por apenas seguir el protocolo, seguía con la euforia por cooperar con la rebelión- disculpe mi torpeza.

-Solo no digas nada, aquí no pasó nada.

-Claro- se rasco la cabeza Enus- déjeme, ahora mismo la escolto a sus habitaciones.

-Yo, puedo… ir sola- contesto titubeante.

-Pero me castigarían sino cumplo con mi deber.

Selene camino apresurada, Enus le siguió.

-Ya dije que… puedo ir sola.

-Lady Plut me degollara si no…

-¡Plut no es mala!

-Yo no dije eso…pero no muchos opinan lo mismo.

- ¡Eh!

-Ay no, metí la pata, esta boca mía; por eso dicen que del corredor no pasa el camarón que se duerme.

- ¿Cómo?

-Digo, en boca cerrada no entra el pájaro en vano.

-¿?

-Es decir, no por madrugar el árbol se quedará torcido…y si la corriente no se lleva al perro de las dos tortas- continúo diciendo con las manos anudadas y nerviosas-, entonces, ciento volando una maceta que…en…

Selene comenzó a reír por la sarta de tonterías de Enus.

De pronto ambos escucharon unas pisadas de más guardias, la pequeña jalo a Enus, corrió junto con él, lo cual encontró extraño el rubio, era la princesa, ¿no?, de hecho, era la primera vez que la tenía cerca, le parecía una niña amable y cálida, para nada similar a su padre, Enus estaba un poco perdido, los pasillos por donde corrían no le eran familiares, de pronto entraron a una habitación.

Ambos respiraron apresuradamente.

-Este es el salón donde practico canto.

Había un piano y un arpa.

-Aun no conozco por completo el castillo, tengo unas áreas vedadas- declaro Enus.

Selene camino hacia un espejo, giro un par de adornos de este, y una puerta se abrió.

-Este pasadizo te lleva a las cabellerizas, supongo que si alguien te ve ahí no sería extraño.

- ¿Por qué me ayudas? Soy un simple caballero.

-Me has caído bien, no veo maldad en ti, pero ojalá pronto me cuentes tu secreto.

Enus abrió sus ojos desmesuradamente.

"Ya se dio cuenta, pero no puede saber que soy de la rebelión y lucir tan tranquila, ¿se referirá a lo otro?"

Enus camino hacia la entrada secreta.

- ¿Estará bien, princesa?

-Claro, nadie puede tocarme un solo cabello, mi padre me quiere mucho.

-Tiene razón, gracias majestad.

Enus desapareció por el espejo, Selene se dirigió a la mazmorra.

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Cuando llego, Seiya estaba dormitando, no quiso acercarse demasiado, pues esta vez no se había puesto ropas humildes para disfrazar su condición de princesa, así que dejo la botella de leche cerca de los barrotes con el pan, pero sin acercarse mucho.

-Creí que ya no vendrías.

Se sobresalto. La varonil voz de Seiya la tomo por sorpresa.

-Tuve, problemas- susurro ella ocultándose entre las sombras.

-Es mi imaginación, ¿o tu voz se oye un poco diferente? ¿Por qué no te muestras? Además, quiero disculparme correctamente por hacerte llorar.

-No se preocupe.

-Parece que estas un poco tensa, ¿será que mis amigas están mal y no me quieres decir?

-No es eso, ellas están bien, no te preocupes.

- ¿Entonces?

-Solo que, al parecer, las personas que quiero, no son tan buenas como yo creía, creo que una venda esta cayendo de mis ojos.

Seiya se quedo pensativo, era impropio de el ser amable, mucho menos con extraños, hacia tiempo que su corazón endurecido se había cerrado a cualquier muestra de incluso cordialidad, era frio como una roca, pero inexplicablemente para él, se sentía bien hablar con esa niña, incluso preocuparse por ella, tal vez se imagino que era un poco como el, una criatura desvalida en su edad mas vulnerable, incluso ideo en su cabeza una historia donde la niña estuviera huérfana, como él.

-Eres muy pequeña para tener esas desilusiones, por cierto, aun no me dices tu nombre.

-Mi nombre…

La voz de Yue, llego como un relámpago hasta Selene, es decir Cosmos: "La oscuridad en ti alcanzara a todos, desiste, desiste hermana, o la persona que más amas resultara dañada."

Selene llevo sus manos a la cabeza, ahogo un grito, pero Seiya se dio cuenta.

- ¿¡Estas bien!?

Pero ya nadie le contesto.

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Ω

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A la mañana siguiente, Seiya vio a sus amigas, se veían bien, pero al igual que él, estaban encadenadas, medidas de seguridad, la mismísima Plut era quien los escoltaba. Healer iba a su lado.

-Seiya, apestas- murmuro.

-Claro, no me he aseado, en cambio uste…

- ¡Silencio! - ordeno un guardia hostigándolo con una lanza en la espalda, el cabello largo y suelto de Seiya revoloteo en protesta.

Entraron al salón del trono, Silvers Raleigh, por ser el próximo cumpleaños de la princesa, decidió regresar. El rey se acariciaba la blanca barba mientras escuchaba el reporte de uno de sus generales, sus ojos escrutadores estaban ocultos por unas gafas; a su lado derecho se encontraba su hijo Earth.

Los cuatro fueron puestos de rodillas a una distancia prudente, los brazos, musculosos y descubiertos del pelinegro se tensaron, sus ojos afilados intentaron mirar al frente pero el guardia le golpeó la cabeza para negarle que lo hiciera.

-Bien- dijo Silvers- me han informado de donde vienen y cual es su cometido, y que tú eres el líder.

-Si, yo…- dijo Seiya levantando la mirada, pero el guardia nuevamente le bajo la cabeza con fuerza.

-No hablaras hasta que se te ordene- ordeno.

Seiya se enojó, en verdad quería partirle la cara a todos, había pasado mucho tiempo y ellos ya no podían seguir perdiéndolo, sus compatriotas varados en un planeta a punto de morir los necesitaban, y ahora solo tenía energía para tres saltos, uno para ir a su destino final, que obviamente se dieron cuenta que no sería La Colonia de Solárium, otro salto para ir por los suyos, y un último, para guiarlos a su nuevo hogar, este ultimo detalle no lo había dicho a los que ahora los aprisionaban, pero si menciono que eran enviados en una misión de máxima importancia, de vital importancia, que solo querían irse, ¿era tan difícil de entender?

-Tengo ciertos problemas aquí, y no necesito lidiar con tonterías, lo mejor será que los forasteros sean ejecutados, así que ordenar…

Las puertas del trono se abrieron de golpe, todos se asombraron, incluso Silvers, Seiya tenia la cabeza agachada por una espada que le tensaba el cuello, pero de reojo, pudo notar un vestido blanco de adornos plateados siendo arrastrado con elegancia, era un vestido de la realeza, no había duda de eso.

-Princesa Selene- dijo Silvers Raleigh molesto- es la primera vez que viene sin ser convocada.

-Perdona mi atrevimiento, padre.

Selene se acerco hasta el trono, se arrodillo y tomo la mano de su padre, la beso con devoción.

-Has crecido en mi ausencia, supongo que eso te tiene en algún extraño desvarió. Porque tu nunca me has hecho enojar.

-Por eso, y por mi próximo cumpleaños, será que puedo pedir ¿algo?

-Lo que desee tu corazón.

-Deja que estos extranjeros se queden- el rey se tensó ante semejante petición-, he escuchado de su largo viaje, debió ser cansado y difícil para ellos, perdónales si llegaron sin ser invitados, pero, ellos no tenían conocimiento de la guerra que hay aquí. No desconfíes, ten piedad, padre.

-Veo que no solo has crecido en altura- dijo Silvers con un brillo nuevo en sus ojos- también se te ha soltado bastante la lengua, pero que no se diga que no soy generoso, tomare en cuenta tus palabras, ahora, por favor retírate.

-Gracias, padre.

Saturn ya la esperaba nerviosa en la puerta, había querido detenerla, pero no pudo, respiro aliviada de que todo saliera bien para Selene.

Seiya levanto como pudo el mentón, y entonces la vio, la niña de las mazmorras, ya no tan niña, ella también le vio, de reojo al pasar a su lado, el corazón de ambos se aceleró.

Pero de la sorpresa, Seiya paso a la furia, se sintió engañado por la pequeña "princesa", apretó los dientes, pero esa temible expresión ya no la vio Selene, pues hizo lo posible para apresurar su paso, no deseaba causar mas el enojo de su padre.

"Mientras el rey es cruel, su pequeño engendro juega a ser el alma caritativa, que asco", pensó para si el pelinegro.

-Bueno- hablo Silvers- no puedo hacer oídos sordos a la petición de mi amada hija, así que les daré una oportunidad, no morirán todos, pero sí estará su destino en el único hombre que las acompaña, lo mandaremos al laberinto de las bestias, si logra salir vivo de ahí, entonces todos quedaran libres de marcharse de mi reino, pero si fallas, tus amigas serán agregadas a mi harem, como ves, soy generoso, no las matare- termino diciendo burlón, Seiya se tensó, en verdad odiaba a ese remedo de monarca.

-Calma- murmuro Maker.

El rey ordeno que uno de los soldados se acercara, le murmuro algo, este se acerco a Seiya, tomo su lanza y le quito la punta de hierro, dejando un simple palo.

-Tu arma- declaro socarronamente.

Seiya apretó la mandíbula, estaban tan cerca de terminar su misión, no podía fallarles.

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Ω

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-Parece que ir a entregar el mensaje te pone de buenas- dijo la abuela de Mars con una sonrisa.

-Si, digo no- contesto Mars con las mejillas sonrojadas, desde que le vio, no había dejado de pensar en Enus.

Envuelta en su disfraz de Fire, Mars salió apresurada al bosque, esta vez el camino se le hizo corto y largo a la vez, cuando vio la señal del brillo, corrió con tanta premura, que casi se tropieza con unas grandes raíces de un árbol.

Ya no fueron necesarios el santo y seña, se conocían.

-Me alegro que estés bien- dijo Enus con sus resplandecientes ojos azules.

-Yo también- respondió Mars.

Enus volvió su vista al mensaje.

-Vaya, me han dejado una fácil tarea- dijo Enus molesto, pues la princesa le agrado, odio lo que tendría que hacer.

-Me alegro por ti- comento Mars -, este, si no es mucha indiscreción de mi parte, ¿qué edad tienes?

-Diecinueve.

"Ay no, un poco menor, pero no tanto"

- ¿Cómo te gustan las chicas? ¿Tienes novia?

Enus frunció el ceño extrañado por las preguntas.

Mars se pateo mentalmente por soltar sus inquietudes sin meditarlo.

-Como me gustan- cavilo un poco- es difícil decirlo, no sé, pero la siguiente es mas fácil, no tengo novia, y tú, Fire, que respondes a todos esos cuestionamientos.

-Bueno, yo creo que podría contestar que las rubias, de ojos azules.

Enus se sonrojo.

-Ah, vaya. En fin, luego podríamos platicar, me gusta mucho tu compañía, te conozco poco, pero creo que podría confiarte mi vida.

Ahora fue el turno de Mars se sonrojarse.

-Me halagas.

Enus acorto la distancia y le tomo las manos.

-Cuídate mucho Fire, creo que dentro de poco las cosas se podrían poner bastante feas, con el rey aquí las el ambiente se enrarece, aunque es bueno que les diera un respiro a nuestros guerreros rebeldes, no sabes cómo ansió la paz, como ansió ser libre...

Enus nuevamente salto a uno de los árboles.

-Espero verte muy pronto Fire, me agradas mucho.

Y dejándole con el corazón palpitante, Mars también emprendió el camino de regreso.


Por fin vuelvo a las andadas, fue más corto de lo que deseaba, quería abarcar incluso a ese laberinto; será difícil actualizar porque este mes es de fiesta para mi, y porque tengo muuuchos pendientes, pero prometo. hacer mi mejor esfuerzo

Espero tomen en cuenta algunas cosas…

¿Quién es Enus y su secreto?

¿Seiya ahora odia a Selene?

¿Mars lograra acercarse más a Enus?

¿Cómo será ese laberinto?

¿Selene con una estrella negra como la dama 9?

En fin hay mucho que contar aun, tenme paciencia.

Y como siempre aunque rápido agradezco su apoyo: Maitiuska Kou, Ashley Kou, gregorioabel, Fatima Rivas.

¡Hasta el próximo!