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-* Plut *-

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Adonis inicio un beso demandante, y era lo que desde hacia meses soñaba Venus, pero ahora, todo era diferente para ella, podía comparar, y los labios de Adonis no sabían igual a los labios de Fire.

-Para por favor- suplico Venus dando un paso atrás, alcanzo una de las mantas de su cama y se tapo con ella.

-Pero te gusto, no te soy indiferente, ¿Por qué no hacerlo? - dijo tratando de sonar dulce, aunque por dentro estaba a poco de querer someterla a la fuerza.

Venus estaba temblando un poco, su secreto había sido descubierto, no sintió alivio que fuera Adonis quien lo supiera, como si algo malo hubiera en aquel hombre que le gustaba, y recién apenas lo descubriera.

-Es demasiado apresurado- respondió ella evitando mirarlo.

-Pero si tenemos mas de un año de conocernos.

-Sal de mi habitación.

-Esta bien, pero yo se que al final serás mía, te deseo, y lo que deseo siempre lo obtengo, vas a cambiar de opinión- termino diciendo casi como un murmullo.

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Mars como siempre en sus ratos libres estaba practicando el arco, pero ahora, su lugar escondido, era invadido por la persona que menos espero, y que ahora se estaba volviendo una confidente.

-Majestad.

Uranus hizo un además con la mano, restándole importancia.

-Dime, ¿Dónde esta mi reino? – la miro ceñuda la rubia- Ya no me digas así, es deprimente.

-Lo siendo altez…Lady Uranus- dijo ya no muy convencida de como decirle.

-Cuando estemos a solas, llámame Uranus solamente.

-Si claro, como guste.

Mars se quedó, de pie con el arco y la flecha entre las manos, no quería darle la espalda a Uranus para seguir practicando.

-Por favor continua, cada vez eres mejor, mejor arquero que cualquier hombre en el campamento, incluso que mi propio esposo- esa última palabra la soltó con amargura.

Mars se volteo para no verla, la tristeza de Uranus le era muy familiar, así se sentía antes, antes de conocer a Enus, la ilusa morena creía que había encontrado al chico de su vida, no sabia lo pronto que eso terminaría.

Esa misma noche, Mars fue convocada como Fire, y le fue impuesta la peligrosa misión de adentrarse en la aldea cerca del castillo para contactar al hombre extranjero, así que muy temprano en la mañana se aventuró a tal encomienda.

Con una capucha, como la que usaría cualquier viajero sin pretensiones se ocultó para pasar inadvertida, fingiendo ser un comerciante con una canasta llena de utensilios de madera, caminaba como vendiendo, ofreciendo, y cuando lo creyó prudente, fingió dirigirse como cualquier otro a beber algo en la posada del Galopante, fue fácil dar con Seiya, el extranjero había salido libre del laberinto y fue perdonado por el rey Diablo, doble proeza reconocida por todos, además de ser muy atractivo y por demás llamativo.

Mars comenzó a seguirlo, a veces iba con las chicas a veces solo, en busca de comida y algunas cosas que hacer, Healer era buena recetando remedios, Maker le ayudaba, mientras que Kakkyu se quedaba la mayor parte del tiempo en espera de encontrar un nuevo planeta adonde ir, y tenia que ser pronto porque el tiempo se acababa para los suyos.

Un día de esos, en los que Seiya había salido solo, a hacer algunos trabajos- encargos sencillos de mujeres casaderas- como tapar una gotera en una casa, arreglar la puerta o simplemente ayudar a descargar un granero, Mars le siguió, ese día estaba decidida a cumplir su misión. Tan concentrada estaba pensando en los argumentos que usaría, que no se dio cuenta de que Seiya tomaba otro camino para la posada, y pronto se halló en un callejón sin salida y a oscuras.

-Desde hace rato me pregunto, ¿Por qué me sigues?

La imponente figura de Seiya hizo que Mars se hiciera mas pequeña de lo que era.

- ¿Eres un enviado del rey?

Seiya avanzo amenazante, con su porte de guerrero y su melena suelta, sus ojos color zafiro la miraron intensamente, pero Mars no retrocedió a pesar de eso.

-Jamás le serviría a un hombre tan vil como ese que se hace llamar rey- dijo ella con todo el coraje que guardaba su corazón.

- ¿Y entonces? ¿Quién eres?

-Soy parte de la resistencia, mi nombre es Fire, nosotros queremos derrocar al rey.

Seiya arrugo aún más el ceño.

- ¿Y yo que tengo que ver con eso?

-Vengo a pedirte que te unas a nosotros- contesto Mar a modo de súplica- has demostrado ser un guerrero poderoso, te necesitamos.

Seiya comenzó a reír, asunto que descoloco por completo a Mars.

-Enserio que todos ustedes no tienen remedio, primero ponen a un rey malvado en el trono, y luego, ya que no les pareció, ahora quieren quitarlo, y piden tan tranquilamente la ayuda de un completo desconocido, su mundo es tan intrigante- dijo al final con burla.

- ¡Nosotros no elegimos a Silver Raleigh, él urdió un plan para hacerse de todos los reinos de Solárium! ¡Ha matado a más gente que estrellas en el cielo!

-Tal ves sea solo algo que pasa en tu cabeza- dijo Seiya cruzando los brazos, cerrándose por completo a Mars- no veo que la gente este armando un alboroto por eso.

- ¡Claro que no! - grito enojada- ¡Están muertos de miedo! ¡Saben que podría pasar!

-Pues mejor que no pase nada- dijo Seiya dándole la espalda, caminando para marcharse.

- ¡Eres un cobarde!

Seiya se giro rápidamente, y en un movimiento rápido ya estaba nuevamente frente a ella.

-No me importa lo que pienses de mi pequeño Fire- siseo con amargura y enojo mezclados-, pero también tengo una misión, mi gente confía en mí, los míos desaparecerán del universo si no me apresuro a buscar un nuevo hogar, no puedo quedarme a jugar al héroe aquí, lo siento, pero, cada quien debe velar por los suyos.

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Silver Raleigh no imagino que tuviera una preocupación mayor que intentar sacar el cristal dorado de su querida hija, ¿Earth enamorado de su hermana? Pero el asunto mas espinoso no era el hecho, sino la sensación mortal en su pecho al saberlo, no sabia como describirlo, no al principio, no hasta que se soñó, con una hermosa cascada dorada, unos ojos azules cual cielo, y unos labios rosados entreabiertos, llamándolo.

Muy temprano en la mañana decidió que no tenía que sufrir por ello, el no era un hombre que se contenía, no desde que su esposa murió, Silvers Raleigh hizo llamar al consejo, cuando los hombres de largas y vistosas ropas vieron la cara del rey muchos temblaron, pensaron que haría un edicto real para una nueva masacre, pero nunca se imaginaron lo que vendría.

Por supuesto Earth se enteró después, e ilusamente su corazón se imagino que su padre había tomado en cuenta sus sentimientos, pues el rey proclamo que los lazos de sangre en la realeza no eran impedimento para poder unirse en matrimonio, nunca se imagino que su padre quería a su hermana solo para sí mismo, aunque ella no era de su sangre, pero igual hubiera sido y no le importaría menos a Silvers Raleigh el asunto.

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Selene con mucho esfuerzo convenció a Venus para que la sacara del castillo, pues ella quería hablar con Seiya, en su corazón no había paz desde que la viera con esa mirada fría en la audiencia con su padre, quería saber porque había cambiado con ella, pues no lo entendia.

Con ayuda de Venus salieron ambas disfrazadas de muchachitos desalineados, aunque claro, si alguien hubiera sostenido la barbilla de alguna de ellas, se hubiera percatado que de gente de pueblo no tenían nada.

Pronto llegaron a la posada del Galopante, y no tuvieron que preguntar por Seiya, justamente Healer y Kakkyu iban entrando cuando las rubias con pinta de mendigos preguntaban por Seiya.

- ¿Qué quieren con el? - pregunto Healer con desconfianza.

- ¿Podemos hablar en privado? - pidió Venus al sentir las miradas de los hombres en la posada sobre ellas, no quería que descubrieran a Selene y tampoco a ella- es importante.

Como Seiya les hablo a sus amigas sobre la petición de Fire y de la rebelión, supusieron que vinieron a lo mismo, y ellas no querían ser el blanco del rey nuevamente, así que aceptaron hablar con "ellos", las llevaron a su habitación. Maker había salido con Seiya, así que hablarían solo ellas.

-Creo que Seiya fue muy claro con ustedes- dijo Healer, Kakkyu era tímida, así que decidió simplemente quedarse sentada.

- ¿Con nosotros? No entiendo, recién venimos a hablarle, bueno ella, él- se corrigió Venus- se hizo amigo de Seiya en el calabozo, e incluso les ayudo a ustedes silenciosamente- señalo.

-Tiene razón- intervino Kakkyu- su presencia se me hace conocida.

- ¿Fue así? - cuestiono Healer no muy convencida- No sé, lucen sospechosos, será mejor que se vayan, ni Seiya ni nosotras queremos más problemas.

-Pero yo no quiero darles problemas- dijo por fin Selene.

-Tan solo su presencia es un problema ¡Váyanse de una buena vez! - Healer empujo a ambas hacia la puerta, era más alta y fuerte que ellas.

Selene se había arriesgado mucho, esta vez, incluso dejo dormida a Saturn, y se escabullo exitosamente de Plut, no podía perder esa oportunidad.

- ¡Como la princesa de este reino! - dijo mientras se quitaba el intento de peluca y su melena dorada era liberada como por arte de magia- ¡exijo hablar con su líder!

Healer y Kakkyu se asombraron, Venus solo meneo la cabeza desaprobando aquello, y rezando por que eso no terminara mal.

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Kakkyu intercepto a Seiya de camino a la posada, mientras que Healer se quedó con las visitas.

- ¿Por qué la princesa desea verte? ¿Qué has hecho Seiya? ¡Es una niña! - le recrimino Maker- soy tu esposa, merezco una explicación.

-No se porque esa niña ha venido, y no le hice nada, ¡no soy un animal!, ¡tenme un poco de confianza!- respondió Seiya molesto, molesto por las acusaciones de Maker, y aun más enojado porque Selene se atreviera a buscarlo después de…los pensamientos de Seiya no se habían ordenado, no sabía porque le era tan importante el engaño de Selene, y mucho menos entendía porque le importaba tanto ella, no había explicación para él, era una desconocida, las personas a su alrededor eran borrones sin rostro, así había sido desde la muerte de su madre, solo Healer, Maker y Kakkyu eran importantes para él, por eso no lograba entender como una princesa caprichosa entro sin permiso a su corazón.

"Demonios".

Seiya apretó los puños, eso era, dejo que ella entrara en su corazón, era inaceptable, pero se alegraba de tener cierto poder sobre Selene, solo quería corroborar si los sentimientos de ella eran fuertes, y así poder destrozarla, y seguramente con eso, sacarla de su mente por fin.

Así que, por órdenes de Seiya, Kakkyu llevaría a Selene con él, pero Venus o Enus en este caso, se quedaría esperando en la posada.

Maker al percatarse de las intenciones de Seiya tuvo miedo de su misión, ¡era la princesa de ese reino poderoso! Pero el pelinegro le aclaro que no le tocaría ni un pelo, solo quería dejarle las cosas en claro.

Kakkyu escolto a Selene a un lugar sombrío, ella tuvo miedo, aun así, la siguió a una enorme casa, como la rubia no conocía el exterior, no sabía adónde la llevaron, ocultándose bajo una capucha oscura se metió a una habitación de esa enorme casa, ni siquiera se percato de las miradas curiosas, perfumadas y maquilladas que se cruzaron en su camino, solo tuvo ojos para Seiya.

-Princesa Selene- dijo Seiya haciendo una reverencia- ¿a que debo el honor de su presencia?

Con una seña, el pelinegro pidió a Kakkyu marcharse, quedando solo ellos dos.

-No estoy en una celda, ni requiero pan o agua, no requiero de su benevolencia.

Selene estaba tan encantada de verlo, que no se percato del tono ponzoñoso que uso Seiya.

-Ah, sí, eso, precisamente- tartamudeo un poco- me alegra haber podido ayudar.

Ella sonrió, mientras que Seiya siguió siendo sombrío.

- ¿Viniste solo a decirme eso? - pregunto con una mueca.

-No yo, es que bueno- la imponente figura de Seiya la ponía de cabeza, pues ella era aun una niña de mente, aunque su cuerpo experimentara el cambio físico, su espíritu se adaptaba de forma más lenta.

-¿Te lastimaste?- pregunto Seiya sinceramente preocupado, al ver la venda en la frente de ella, Selene se tocó como para protegerla, Saturn había sido clara con ella, nadie debía ver esa marca, al ver la reacción de ella, Seiya recordó nuevamente su enojo- ah, supongo que solo deseas llamar la atención, que rara eres, una princesa, una niña, interesada en un hombre, pero bueno, no es raro, supongo que ya estas en edad casamentera, en mi pueblo las mujeres pueden desposarse desde las trece primaveras.

Selene se sonrojo.

-Yo no pienso en casarme- "No hasta ahora que lo mencionas, precisamente tu"- solo trataba de saber que estuvieras bien, no es que este interesada en ti de forma par-ti-cu-lar- tartamudeo al sentir la mano de Seiya en su mejilla.

El pelinegro sonrió al notar lo que provocaba en ella, lo presentía y ahora lo comprobaba feliz, siempre era así con las mujeres.

- ¿Por qué has crecido tanto? ¿Qué oscuros secretos guarda tu familia?

-No sé de qué hablas.

Seiya se sentó en la cama que tenia al lado, hasta ahora Selene se dio cuenta de ello, y del olor dulzón de toda la casa, como ocultando la verdadera esencia del lugar: depravación y lujuria.

-Tu padre es un rey que roba lo que le place, se nota que es un hombre que siempre obtiene lo que desea, supongo que es igual para ti, me pregunto si a tu tierna edad ya te has acostado con más de uno- Seiya la atrajo hacia el- es lo que buscas de mí, ¿no?

Selene abrió los ojos desmesuradamente, entendiendo por fin lo que estaba tratando de decir el pelinegro.

- ¿Por qué me dices eso? - pregunto a punto de llorar.

-Si que eres una buena actriz, casi te creo, pero no te sorprendas, ¡mira a tu alrededor! - y entonces por fin ella se dio cuenta, Seiya la había citado en un prostíbulo, las mujeres de lugar de pronto aparecieron ante ella, sonriendo y mostrando esos collares y vestidos escotados- ¡Mas de una mujer aquí comenzó a tu edad! ¡Doblegadas por el hambre! ¡O robadas de sus familias! Tu padre por supuesto no hizo nada, es un buen negocio para el- dijo Seiya arrastrando cada palabra.

-Mi padre es bueno.

-Eres una ciega o finges muy bien serlo- dijo Seiya mirando sus ojos azul cielo, mojados por las lágrimas- pero yo te abriré a la realidad, te demostrare lo que nunca vas a tener, yo no seré un trofeo, créeme conozco a las de tu clase, he viajado mucho para saberlo.

Dos mujeres entraron a la habitación, una se acostó al lado de Seiya, y la otra tomo por el cuello a Selene.

-Mira lo que no podrás tener nunca, estúpida niña.

Selene no pudo evitar mirar a la mujer en la cama, despojarse de sus ropas, y abrir sus piernas completamente para el pelinegro, y fue peor cuando en un intento por no ver apretó los ojos, solo para guiarse por los sonidos del rechinar de la cama, y las succiones en la piel, los golpeteos de las caderas y los jadeos guturales de la mujer que era follada por Seiya.

Fue una experiencia infernal.

Solo el inicio del camino espinoso que tendría que recorrer Cosmos.

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Mientras tanto en el castillo, Plut platicaba con Silvers, ella por supuesto se había enterado del edicto real, también sabia de los sentimientos de Earth, pero nunca se imagino que el rey también estuviera interesado en la princesa, al principio se escandalizo de la idea, pero le debía mucho a Silvers.

-Es lo mejor Plut, tú debes entenderlo más que nadie, soy el único que puede proteger a Selene, aun no logramos sacar el cristal dorado, si alguien mas se la llevara de mi lado, no sabemos qué consecuencias tendría.

-Pero es tan joven.

-Por eso voy a esperar.

Plut sabia lo duro que era el rey, pero no siempre fue así. Hubo un tiempo que Silver solo buscaba el bien ajeno, un adolescente con sueños, siendo el ultimo príncipe al trono no aspiraba a mucho, cuando conoció a Plut en Lapsus, la hermosa luna que giraba alrededor del Sexto Reino- Saturn- no fue un encuentro agradable, viajo ahí en compañía de uno de los nobles, quien contemplo la hermosa niña de pelo verde en una celda, pues es cierto que siempre hubo maldad en el mundo antes y después de Silvers Raleigh, el mercadeo de esclavos era muy común en Lapsus, por veinte monedas de oro fue vendida Plut, el hombre la llevo al Sexto Reino donde tenia muchas propiedades, se suponía que ese noble llamado Barrabas seria quien le enseñaría finanzas a Silvers, pero el hombre se dedicaba mas a viajar y a cumplir sus caprichos que le daba su posición que otra cosa, una noche en particular, cuando Silvers cenaba con Barrabas, el hombre se percato del crecimiento de Plut.

-Sobrino- así era como se dirigió al joven Silvers, en ese tiempo ni siquiera usaba lentes- ¿ya has disfrutado de una mujer?

Silver se sonrojo ante la cuestión, negando por supuesto.

-Oh ya veo, pues te daré un regalo- dijo el hombre de negra barba, mirando maliciosamente a Plut que recogía la mesa.

Esa noche, mientras Silvers ya estaba casi por acostarse alguien toco a la puerta, era Plut, vestida y perfumada para acostarse con él.

-Me han enviado a usted mi señor, puede usarme como plazca, soy su regalo.

Silver se quedó de piedra: por primera vez en su vida le habían regalado un humano, la muchacha se veía muerta de miedo, pero resignada al fin, ella paso a la habitación mientras Silvers cerraba la puerta lentamente, aun sin creérselo.

Ella comenzó a quitarse la ropa, tratando de disimular su miedo.

-No voy a tocarte- dijo Silvers determinado.

Y ese fue el principio de una hermosa amistad, Silver encontró que Plut a pesar de haber nacido esclava, era muy buena conversando, ella prestaba atención a todo lo que escuchaba desde su celda, sabia de muchas cosas, tal vez sencillas, pero que escuchadas de sus labios eran tan interesantes, pero eso no les duraría mucho, noches después, Barrabas dio una fiesta en su casa, y viendo lo hermosa que era la mucama peliverde, un amigo del noble la pidió para esa noche, por supuesto no se lo negaron, Silvers no pudo percatarse por la discreción con la que se manejo el asunto, fue a la siguiente mañana cuando la busco, la encontró llorando y golpeada en la cocina. Era su amiga y no pudo protegerla, su coraje fue enorme, y peor al enterarse con los meses que el suceso había tenido consecuencias, pero justo en ese momento fue requerido por sus padres en el Tercer Reino, Silvers le pidió a Barrabas que lo dejara llevarse a Plut, el mintiéndole le aseguro que la cuidaría en lo que el regresaba por ella, pues estando embarazada no sería bueno un viaje, pero cuando Silver fue y regreso al Sexto Reino, se encontró con la peor escena, Plut siendo ultrajada por varios en una fiesta, incluyendo a Barrabas, esa fue la primera vez que derramo sangre, pero fue sutil, fingió que todo le era indiferente, con el paso de los años mato a cada uno de los hombres que abusaron de Plut, y ella estando tan herida, milagrosamente logro su embarazo, pero no pudo evitar sentir cierto repudio al bebé, así que la dio en adopción a unos nobles, terriblemente tiempo después, los padres adoptivos de Saturn murieron en un accidente, y fue entonces que con ayuda de Silvers, Plut pudo acogerla cerca de ella, fingiendo ser su media hermana.

Por eso Plut apoyaría por completo a Silvers, tenían historia juntos, ella creía que a pesar de cada acción oscura por parte de Silvers, el aun tenía ese corazón luminoso, muy en su interior, Plut intentaba creer que todo era para bien de Solárium.

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Cuando Selene fue llevada de regreso con Enus, tenía el semblante más terrible de su historia.

- ¿Qué sucedió? ¿Qué tienes? - pregunto Venus muy preocupada, parecía que Selene hubiera presenciado algo innombrable- ¡Que le hicieron! - grito a Kakkyu quien acompañaba a Selene.

-Solo llévatela- ordeno Healer parándose frente a ellas- déjennos, nosotros solo queremos irnos de este horrible lugar.

Venus obedeció, casi tuvo que arrastrar a Selene hacia el castillo.

-Era la princesa- murmuro Kakkyu con miedo- ¿estaremos bien?

- ¿Pues que le hizo Seiya? - pregunto Healer.

Maker entro a la habitación.

-No la toco si es lo que te preocupa- contesto la castaña- solo le mostro a la princesa lo que no tendría.

-Explícate- ordeno Healer.

-Es mejor que no lo sepas, pero te aseguro que esto no va a afectarnos, aunque Seiya no obro bien, se nota que la princesa no es como el padre, ella no va a tomar acciones en nuestra contra.

Kakkyu suspiro aliviada, pero Healer se sintió incomoda, no le terminaba de gustar el hombre en el que se había convertido Seiya, o por lo menos lo que fingía ser.

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Pese a la amarga experiencia, Selene pudo recuperarse, se escondió en los brazos amorosos de Saturn, en llanto quedo dormida, y cuando despertó, y vio sin brillo los ojos azules, Saturn temió lo que pudo haberle pasado a la no tan pequeña princesa, pero Selene insistió en que no le debía decir su preocupación a su padre. La rubia sabia que, si se enteraba de semejante cosa, haría algo terrible en contra de los kinmokianos, a pesar de todo, no quería que les pasara nada, un sentimiento superior la orillaba a actuar de esa manera, un sentimiento llamado amor ahora oculto para sí misma por el dolor de ver a Seiya con otra mujer, en ese momento era un amor que la consumía como espinas, encajándose a cada parte de su corazón dolido.

Cuando llego la cena, entro al comedor, y saludo con una sonrisa a su padre, todos al instante notaron el cambio en ella, pues había crecido considerablemente en tan solo unas horas, ya no era una niña, ahora era una jovencita que bien podía pasar por los catorce años. Silvers la miro complacido, y trato de ocultar su excitación, al parecer ya no tenia que esperar mucho para tomarla como esposa, pero no sabía cómo lo tomaría su hijo Earth.

-Tendremos que volver a llamar a la costurera- dijo Plut maternalmente, pues la veía como la hermana de Saturn, ambas jóvenes eran tan unidas- el vestido para tu fiesta ya no va a quedarte.

La rubia le sonrió, para luego mirar hacia el rey.

-Padre- dijo Selene- ¿podríamos hacer de mi fiesta un evento más público?

- ¿Por qué deseas eso?

-Bueno, creo que seria lindo ver a muchos niños festejar.

-Accederé a tu petición, hare una gran fiesta también para los aldeanos- todos vieron extrañados al rey, bien sabido era que no le gustaba rodearse de la gente del pueblo, no ahora- pero el baile…

-Me gustaría que el baile se organizara en las afueras del castillo- dijo ella, convencida de que, si su padre no quería que la gente entrara, entonces ella saldría- faltan semanas para mi fiesta, he escuchado hay una parte muy hermosa, con cascadas y flores en forma de estrellas, quiero hacer mi fiesta ahí, se que es un valle enorme.

Silvers dudo de esa nueva petición, pero quería ganarse por completo el favor de su hija, mas ahora que pensaba decirle en su cumpleaños que la desposaría, por su seguridad claro, nadie mejor que el rey para proteger a la princesa.

-Hay una rebelión allá afuera, pero los voy a contener, por ti mi reino entero hija mía- declaro alzando su copa de vino.

Saturn le sonrió a Selene emocionada, ya pronto tendría la fiesta deseada.

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Seiya se sentía el ser más despreciable del universo.

"He caído mas bajo que el demonio"

Aun no regresaba a la posada donde se quedaban sus amigas y "esposa", no quería que lo vieran. Es más, no podía verse asimismo en un espejo y ver el reflejo de un hombre que actuó como un villano, tiro y aventó cada objeto que pudo en aquel prostíbulo, por supuesto las mujeres estaban encantadas con él, así que poco les importo aquello, habiendo sacado su coraje contra sí mismo, se cubrió con una capa y salió, al viento frio y la noche entrante.

Camino entre las callejuelas, perdido en el remolino de sentimientos y pensamientos, los ojos azules que lo miraron horrorizados, creía que nunca se los podría quitar de su mente.

"¿Por qué desate todo mi coraje en ella? ¿Qué me hizo realmente?"

Si su conciencia pudiera salir, tomaría por el cuello a Seiya y lo estamparía contra el suelo, mientras le decía cuan imbécil había sido, si odiaba el mundo, su pasado, y toda la maldad que encontraba en cada lugar que visito.

¿Por qué desquitarse contra la pequeña princesa?

¿Cuál era el motivo real?

Inocencia.

Luz.

Pureza.

Palabras muy alejadas de él, odiaba ya no ser el niño que cantaba canciones a una luz imaginaria, Seiya odiaba haberse convertido en un hombre como los que odio.

Quiso que la princesa se desencantara de él, siendo que ni siquiera tenían algún lazo, bueno, eso creía el pelinegro, no sabia que era Cosmos encarnada, solo para encontrarse con él. Nunca se había arrepentido del patán que era, no hasta ahora, fue a tomar un poco a una taberna, no había bebido ni dos cervezas cuando lo escucho, las buenas noticias también solían viajar tan rápido como las malas.

El cumpleaños de la princesa Selene seria celebrado en el valle de las Luces, todos serian invitados, Seiya sonrió su suerte, tal vez tenia una oportunidad de disculparse con la princesa, su corazón lo demandaba más que nada en el mundo.

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Venus y Mars se encontraron, tenían que dar sus respectivos reportes. Venus aun estaba muy enojada con lo que le paso a la princesa, pudo sacarle unas palabras rumbo al castillo, así que cuando Fire le conto que insistiría en que Seiya se uniera a la rebelión comenzó una discusión al respecto.

-Pues no creo que sea buena idea- recalco Venus, aun vestida como un chico, igual Mars.

-No veo porque esa opinión, es un guerrero poderoso, además, pensamos que será una gran ayuda para lo que tenemos planeado, en la fiesta por el cumpleaños de la princesa vamos a atacar.

-Pero, aunque será al aire libre, el rey no escatimara en las defensas, será implacable.

-Siempre luces tan optimista Enus, ¿Por qué ahora pareces solo tener malos augurios? No me gusta.

-Pues, pues, porque nada esta bien, soy amigo de la princesa, y le he tomado estima, ella es buena, ¡no merece nada de lo que sucede a su alrededor!

- ¡No grites!

- ¡Pues no seas cabeza dura tu también!

- ¡No me gusta pelear! ¡Menos contigo! - exclamo Mars.

- ¡Pues soluciónalo!

Y así lo hizo, Mars tomo de la cintura a Venus, y la beso, con dulzura y pasión, sus lenguas se tocaron mutuamente, mientras la respiración entrecortada de ambas era lo único que se escuchaba en la oscuridad del bosque.

-Eso fue- murmuro Venus aun entre los brazos de Fire.

-Mágico- concluyo Mars.

Sus miradas soñadoras se iluminaron con las estrellas.

-Tengo un secreto- dijo Mars ya no pudiendo esperar más- ojalá no cambie nada, te lo contare porque te quiero, no deseo secretos entre nosotros.

- ¿Qué secreto? - pregunto Venus aun respirando la boca de Mars

-Soy una mujer.

Y la magia para Venus se acabó, y si eso era para ella, pues esperaba que fuera lo mismo para Fire.

-Mi verdadero nombre es Mars, y deseo hacerte el hombre más feliz de…

-Yo también soy una mujer- dijo separándose del abrazo.

Ambas se estudiaron, una con el rostro desencajado, otra aun sonriente.

-No me importa- repuso Mars- aun así, te quiero.

-Pero yo…todo lo cambia, eres alguien encantador, encantadora…pero no puedo- dijo Venus soltándose a llorar- ojalá pudiera, simplemente no…lo siento.

Y huyo hacia el castillo, dejando a Mars en la total desolación.

Pero la noche aún se pondría peor para Venus, presa de sus emociones, busco a Adonis en sus aposentos, y se entregó a él, buscando borrar los sentimientos que habían florecido por Mars, pero solo empeorándolo todo y ganándose más amargura hasta el alma, pues no solo había despreciado el amor de Mars, sino que su virginidad había sido tomada por alguien que no la amaba, y que traicionaría muy pronto a la rebelión.


Emerge de la oscuridad.

No tengo vergüenza para aparecer apenas.

Pero lo hice solo para retomar la historia que un día como hoy de hace cinco años inicie.

Y agradecer que leyeran mis locas ideas, no fue fácil retomar la historia, mucho menos a mitad de las vacaciones fuera de casa, pero como amo escribir y mis lectores me di un tiempo (además que me enferme del estomago y estoy encerrada en la habitación) bueno como sea, no sean malos conmigo, y prometo actualizar muy pronto de nuevo, retomarla fue difícil, pero ahora vuelvo a tener todo claro.

Gracias por sus reviews, los ire contestando en breve, y los que no tengan cuenta, ojala estemos amigados en Facebook, contestare por ahí por primera vez.

¡Hasta muy pronto!

¡Aun no creo que siga con esta historia después de tanto tiempo!

¡Estamos a punto de entrar a la recta final! Y regresaremos al presente para divertirnos, y para luego volver al drama.

¡LOS QUIERO!