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-* Saturn *-
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Las marcas en su cuerpo se quitarían en unos días, pero las marcas de su alma, nunca, lo supo al mirar la espalda del hombre dormido a su lado, quien la desvirgo con fuego, pero de las chispas de anoche ya no quedaban ni las cenizas.
Venus se levantó con dificultad de la cama de Adonis. Ya luego, presurosa, busco su ropa que fue arrojada sin consideración al suelo el día anterior, camino trastabillando a la puerta, miro por ultima vez al atractivo hombre que la supo atender entre las sabanas, pero que ahora estaba segura que no quería, aunque, ella no gustaba de Mars, ¿verdad? Entonces, ¿Por qué le dolía tanto haberse entregado a Adonis? Como si le debiera lealtad a la morocha.
"No me gustan las mujeres", razono, "es antinatural", pensó mientras cerraba la puerta lentamente, como si esta fuera de acero puro.
Una vez dentro de su propia habitación, Venus busco el agua que usaba para asearse, se desnudo y con un trapo se limpió todo el cuerpo, restregándose con violencia, como si pudiera borrarlo todo, pero eso, jamás se borra, solo se es virgen una vez en la vida, solo existe una primera vez, eso le dijo una vez su madre, no sabia como su madre le hablo tan niña al respecto, ella ni siquiera podía hablar bien, pero recordaba perfectamente eso, como si su progenitora supiera que muy pronto la dejaría sola en el mundo, y con miles de dudas.
"Es complicado el amor mi pequeña, pero cuando encuentras al chico indicado, es cuando mas debes usar tu cabeza, no te dejes llevar por la calentura, solo existe una primera vez, por eso debe ser especial, de preferencia casada, ya si luego resulta un soquete, por lo menos le habrá costado su trabajo hacerte su mujer, se difícil, y la vida será fácil…"
No siguió ningún consejo, o por lo menos no pudo hacerlo hasta el final. Porque Venus si que soñaba con el amor, el hombre ideal.
Cayo arrodillada en el suelo, desnuda y fría por el agua que la humedeció, el trapo quedo tirado a su lado, así como el recipiente ya sin agua, que aventó en un ataque de furia, luego golpeo el suelo, como si eso le quitara el dolor que sentía en su ser, ella quiso comprobar algo acostándose con Adonis, pero solo encontró más sufrimiento.
- ¡Porque no fuiste un hombre! - grito como si Mars la pudiera escuchar- ¡Te odio!
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Uranus miro preocupada a Mars, la morocha estaba afilando la punta de una espada, nunca la había visto con una, y por su mirada atribulada, parecía como si la quisiera usar en ella misma.
- ¿Qué tienes? - pregunto la rubia con delicadeza.
-Tengo un gran dolor en el pecho, me pregunto si arrancándome el corazón lograre terminar con ello.
Uranus le quito la espada, recordó que Mars le había confesado que le contaría toda la verdad a Enus, supuso que no salió según lo planeado.
- ¿Tan malo fue? Si es así, él no te merece.
-Resulto que también es una mujer, ahora ni siquiera se su nombre- contesto Mar haciendo una mueca, Uranus la miro sorprendida, no esperaba eso, la morocha fingio que nada de eso importaba ahora- maravilloso, ¿no crees?
Lo peor de todo es que Mars no lloraba, se estaba haciendo la fuerte, mas fuerte que nunca, jamás se imagino que unas palabras le romperían el corazón, que eran más letales que flechas atravesándole la carne, Uranus se acercó, y la abrazo, aunque la morocha se resistió.
-Sácalo todo, será mejor.
- ¡No tengo que sacar nada! - replico intentando apartarla.
-Estas molesta porque nunca te imaginaste que te importaría tanto, ¿verdad?
- ¿Por qué somos diferentes? - ahora si con lagrimas en los ojos pregunto- ¿Por qué no me importa que una mujer se adueñó de mi corazón?
-Nadie tiene la respuesta a eso, ni yo, lo siento, tanto.
Y Uranus dejo que las lagrimas de Mars le mojaran el pecho.
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"Los sentimientos son como lazos con vida propia"
Eso se lo había dicho Plut un día a Saturn, cuando ella curiosa comento que le asombraba la forma en que las parejas se enamoraban o incluso cuando esas mismas parejas llegaban a odiarse, aunque comúnmente en la corte, los sentimientos no eran los que manejaban a las personas, eran los intereses, la avaricia, la lujuria, el deseo de poder, o incluso uno de los lazos negros: el odio.
Así que, si Saturn quería saber mas sobre los sentimientos, se fijaba en la gente del pueblo, aunque siendo la dama de compañía no oficial de la princesa Selene, las ocasiones en las que veía a los aldeanos no eran muchas.
Por eso la vida en el castillo era su mundo.
Por eso enamorarse de alguien en el castillo fue inevitable.
A sus dieciséis años aún no se había casado, y no fue forzada porque Plut así lo ordeno, Saturn elegiría a su esposo.
Y su corazón dispuso al príncipe Earth.
Pero, ella aun no sabía que Earth ya tenía sus ojos puestos en Selene.
Eso la llevaría a odiarla tanto como la quería.
Saturn caminaba muy contenta rumbo a los aposentos de Selene, recién le habían entregado el vestido que usaría en la fiesta de la princesa, con grandes elogios de parte de las costureras y Plut, seria la joven mas hermosa de la fiesta, esperaba ese día poder confesarle sus sentimientos a Earth, o que mínimo él se diera cuenta de que ella era toda una mujer, y que podía elegirla, ella podía ser su esposa, madre de sus futuros hijos.
-Permiso- anuncio entrando a la habitación, Selene miraba la ventana, dándole la espalda- traje unas galletas de la cocina- dijo finalmente al ver que la princesa ni se inmutaba- ¡tus favoritas!
Al no recibir respuesta se acercó más, entonces pudo ver los enrojecidos ojos de la princesa, había llorado toda la noche, pues si intentaba dormir, Selene miraba entre pesadillas como Seiya se burlaba de ella, mientras complacía en la cama a otra mujer.
- ¿Qué tienes? - pregunto Saturn preocupada tocándole la frente en busca de fiebre- creo que será mejor que re recuestes- sugirió tomándole la mano.
-Saturn, ¿crees que soy una niña tonta? ¿Qué no me doy cuenta de nada a mi alrededor? - la chica miro a la princesa sin entender que era lo que le pasaba realmente, y le dolía, no soportaba ver a la princesa triste, pues Selene era como la hermana que nunca tendría, esa mañana en especial lucia moribunda - ¿crees que pueda algún día hacer a un hombre feliz?
Y ahí estaba la clave: un hombre, por eso sufría su princesa.
-Que cosas dices, ¡claro que harás a un hombre feliz! ¡Pero no pienses en esas cosas!
-Pero ya vez que mi padre si piensa que debo comprometerme.
-Bueno, comprometerte, pero aun pasaría tiempo para casarte, mínimo un año.
- ¿Yo podre elegir a mi esposo?
-Vaya enserio ya piensas en eso.
Selene se le quedo mirando expectante, mientras a través de la ventana Saturn miraba unas aves volando alrededor del castillo.
-Eres la princesa, tu más que nadie podría decidir- le mintió- pues Saturn sospechaba que el rey ya tenia un candidato para su hija, pero solo quería tranquilizarla.
-Yo no me quiero casar nunca.
- ¿Eh?
-Me recluiré en algún convento.
- ¿Qué barbaridades dices?
- ¡Yo nunca voy a casarme! ¡Jamás tendré hijos! ¡Me quedare sola para siempre! - soltó gritando, ya con lágrimas abundantes.
Asunto curioso, pues en menos de un año seria madre de un hermoso varón.
-Selene.
-Lo siento- y la princesa salió apresurada de la habitación.
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En el camino se encontró con Enus y los demás guardias, por supuesto la rubia- disfrazada- tenia un semblante peor o igual a ella, Selene tomo del brazo a Enus y la jalo a un lugar apartado, sorprendiendo a todos, pero nadie dijo nada, el aura que emanaba la princesa era de temer, casi parecía hija del rey diablo.
Cuando por fin estuvieron solos, golpeo en el pecho a Enus.
-Eso duele- se quejó ella.
- ¡Los hombres! ¡Los odio a todos! ¡Que se mueran!
-Pero yo soy un hombre…y…
- ¡Ya no me mientas!
Si, ella lo sabia ya, por el cristal dorado en su interior, que empujaba sus poderes dormidos.
- ¿Qué tienes? - pregunto Enus.
- ¡Es la única pregunta que existe! - se quejo la princesa- ¿Y porque tienes esa cara? ¡No es como si fuera a contar tu secreto!
-Yo no, digo, estoy muy triste.
Venus se contenía de llorar, Selene la abrazo.
-Dime tu verdadero nombre, no podría soportar mostrar mi corazón a alguien que no conozco.
-Venus.
-Hermoso nombre.
Ambas rubias se confesaron sus sinsabores.
A partir de ese momento se volvieron mas inseparables, el rey hubiera protestado por ello, pero Adonis lo tranquilizo al hablar con él, aunque por más que insistió a Venus, ella no quiso volver a acostarse con él, pero era el sabía que al final obtendría lo que deseaba, tenía un as bajo la manga.
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-Ese canalla- bufo Venus mientras caminaba en los jardines del palacio con Selene.
-Esa palabra se queda corta- contesto.
-No me sorprende que…- Venus iba a decirle que Seiya se negó entrar a la resistencia, pero callo.
Selene la miro curiosa.
-Tranquila, hasta yo tengo aun mis propios secretos, no creas que te digo todo.
-Que mala eres.
Venus estaba contenta de que hasta ahora no le pidieran hacer algo en contra de la princesa, realmente le había tomado cariño.
-Sabes- dijo Venus- no te puedo decir todo, pero, esto si te lo puedo contar, guardo un poder oculto.
-Eso se escucha muy interesante.
-Hace tiempo hubo un preso en las mazmorras, yo en ese entonces no tenia tantas obligaciones, su nombre era Calisto- el padre de Júpiter- no sé qué fue de él, creo que murió en un ataque de los rebeldes- mintió porque ella sabia que se lo habían llevado.
- ¿Son malos los rebeldes?
Era la primera vez que le preguntaba algo como eso, Venus tomo la mano de Selene y la sentó a su lado, no podía decirle todo, pero si podía ser sincero en eso.
-Los rebeldes solo buscan justicia, no son malos.
-Yo antes creía que lo eran, pensaba que solo le daban problemas a papá, incluso los odie porque el siempre andaba lejos, cazándolos, ahora, ahora no estoy tan segura.
Venus se alegró al escuchar eso, por eso quiso animarla.
- ¿Te gustaría volver al pueblo? ¿Hacerle una travesura a ese tal Seiya?
- ¡Me encantaría! Pero tengo clase de música, Saturn me acompañara.
-Oh vaya, eso suena problemático, ¿crees poder hacer algo para escabullirte?
- ¡Ah ya se!
Con la infantil excusa que deseaba aprender sobre números y geometría – que no sabe cómo pudo pronunciar siquiera la palabra-, le pidió a Earth que le explicara a Saturn, y que ella pacientemente pudiera enseñarle, ambos muchachos se entusiasmaron por la idea, Earth por pensarla más madura, ya como una candidata ideal para ser su esposa, mientras que Saturn, muy contenta de compartir un rato con el joven príncipe, no dudo en aceptar, Selene dijo que se quedaría en su cuarto, y que no la molestaran hasta la noche, por un dolor de cabeza- ya comenzaba a mentir como una dama- y se fue feliz con Venus, nuevamente disfrazadas de chicos pueblerinos.
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Era también una forma de distracción para Venus, necesitaba no pensar en Mars- solo pensaba en ella y como no le podía corresponder- pero también se odiaba por haberse entregado a Adonis.
-No se si este bien hacer esto- murmuro Selene.
-Menudo momento para acobardarte, ahora te aguantas- contesto Venus.
-Me siento mal, tu tampoco la estas pasando bien, mejor deberíamos concentrarnos en dejar pelón a Adonis.
-Oh, maravillosa idea- sonrió Venus.
-Enserio quiero hacer algo por ti- replico Selene.
-Con tu compañía y andar de traviesas está bien, ¡sigamos!
Caminaron divertidas, tropezándose con cuanto pueblerino se encontraron, incluso tiraron manzanas de un puesto, corrieron como niñas, pero la princesa ya no lo era más, Selene había madurado, ahora tenía una edad física de catorce años, faltaban dos días para su fiesta.
Pronto llegaron a la posada del Galopante, su idea era tan infantil que nadie podría decidir quién había sido la mente maquiavélica, si Venus o ella, el asunto era que llevaban unas tijeras, deseaban dejar pelón a Seiya, según ellas encontrarían el momento adecuado, seguro se tomaría una siesta o algo así después de la merienda.
Se treparon al lado de un árbol, pudieron subir y fisgonear las habitaciones superiores, un hombre rechoncho y sin dientes se cambiaba en una de las habitaciones, tuvieron que contenerse con las manos de vomitar al verlo desnudo.
Luego miraron la habitación donde recordaban que se hospedaba el pelinegro, todos se encontraban ahí, discutían algo que no alcanzaban escuchar.
-Después de la fiesta nos iremos- dijo Seiya.
-Ya no estoy tan segura de eso- respondió Maker.
Seiya les daba la espalda a Selene y Venus, sentado en una silla, era fácil reconocerlo por su ancha y varonil espalda y su larga cabellera negra. Maker y Kakkyu estaban paradas al lado de la puerta de madera, como dispuestas a salir de la habitación, muy entretenidas en unos documentos que tenia Maker.
Solo Healer estuvo atenta a su alrededor, tanto, que logro ver a las espías, no sabía que hacían ahí, pero para la platinada solo eran sinónimo de problemas, y sin pedir permiso, decidió que debía quedar claro que ellas, y mucho menos Seiya, deseaba algo con ellas.
-Iremos a estudiar las estrellas en las afueras del pueblo- dijo Kakkyu- espero que, con esa tranquilidad, pueda encontrar un camino hacia nuestro nuevo destino.
-Yo le propuse eso- recalco Maker orgullosa.
-Espero que de veras vean las estrellas en el cielo, y no en otra parte- dijo Healer sugerente. Ganando el rubor de la pelirroja y la castaña.
-Nos vamos pues- dijeron las aludidas apresuradas.
Healer sonrió, ahora solos, podía hacer eso que pensó.
Seiya estaba tan absorto en sus pensamientos, de cómo pedirle perdón a la princesa por ser tan vil, que no se dio cuenta de las intenciones de Healer, hasta que la sintió en sus piernas, sentó encima de él, rodeándolo con sus firmes piernas, quedando ambos con la cara tan cerca, que sus respiraciones chocaron.
- ¿Qué crees que haces? - reclamo el pelinegro.
-Calladito- dijo ella poniendo un dedo en sus labios.
Seiya frunció el entrecejo.
Venus y Selene miraron sorprendidas la escena.
Healer se acerco más al rostro de Seiya hasta que sus narices rozaron, hacia tiempo que ella no sentía nada por el pelinegro, pero ese juego sugerente, la estaba encendiendo de verdad, aun así se contuvo de verdad comérselo a besos, solo rodeo el cuello de Seiya con sus brazos, mientras su nariz y la de Seiya quedaron unidas, desde el ángulo donde los veían, parecía que en verdad se estaban besando, Selene quiso gritar, patalear, Venus la tomo fuertemente de los brazos, pues casi se caía.
-Creí que ya habíamos superado esto- dijo Seiya molesto.
-Así fue, solo que tenemos unas fisgonas.
Señalo ella hacia la ventana sin quitar la mirada de Seiya, pero cuando este se giró, ya no se encontraba nadie.
-No seas boba, estas muy grandecita para bromear.
-Pero…-ahora si Healer miro a la ventana, donde efectivamente ya no había nadie- estoy segura que nos estaban mirando la princesa y su caballero de pacotilla, solo quería que entendiera que nosotr…
- ¡Que has dicho!
Seiya se levanto de la silla, casi tirando a Healer.
-Quería dejarles claro que no te molestaran.
- ¡Maldición!
Healer se cruzó de brazos.
-Ahora resulta que si tienes conciencia.
-Es que yo no quería que esto pasara, no quiero que ella me odie, yo…
- ¿Te interesa la princesa? ¡Pero si es solo una niña!
El pelinegro no contesto, simplemente salió de la habitación, dejando la respuesta en el aire y que recién descubría muy a su pesar Healer: a Seiya le importaba la princesa.
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Venus y Selene se aparecieron en el castillo.
-¿Co…co…como hiciste esto?
-Yo también tengo poderes.
Selene se descubrió la frente, mostrándole la estrella negra, Venus ahogo un grito, esa marca era una muy mala señal, pero siendo la princesa como era, se tranquilizó sin recibir explicaciones. Pero Selene si le quería contar estaba a punto de hacerlo cuando alguien golpeo la puerta, era Saturn buscándola para la cena.
-Quédate aquí- le susurro a Venus- sal cuando nos vayamos.
Venus se quedo preocupada pues no sabía si debía contarle eso a los rebeldes, pero lo peor, era que esa noche tenia que ver a Fire.
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Un rato después.
-No te he enseñado el vestido que usare para la fiesta, es hermoso- dijo Saturn con una sonrisa, ambas eran escoltadas hacia el gran comedor, escucho la murmuración de unos de los guardias que Enus andaba de vago, que seguro lo castigarían, Selene por supuesto no permitiría eso- bueno no más que el tuyo.
-Ah, yo no me he medido el mío, temo que no me quedara bien, he crecido un poco- respondió Selene triste.
- ¡Anímate! - exclamo Saturn abrazándola por los hombros mientras caminaban- ¡será tu cumpleaños!
-Oh, pero yo si te veo animada a ti, supongo que deseas impresionar a alguien.
Saturn no se aguanto las ganas y se acerco a Selene, susurro una palabra.
-Earth.
Selene abrió los ojos, no se lo esperaba, luego de la sorpresa, le dio gusto, y esperaba que el amor de Saturn fuera correspondido.
-Seguro lo sorprenderás, conociendo a mi hermano, no me cabe la menos duda.
La cena comenzó tranquilamente, Silvers trato de no mirar mucho a su hija, mientras que Plut y Saturn platicaban muy animadas de la fiesta, la pequeña no le dijo nada a la peliverde, quería sorprenderla al día siguiente con la noticia de que estaba enamorada del príncipe Earth, mientras que Selene probaba la sopa con pocas ganas, no pasando desapercibido por su padre, quien la conocía de mucho apetito. El príncipe también se percató de ello.
-Veo que no te has apresurado para comer el postre, no me digas que ya comenzaras con las banalidades de cuidar la figura.
Selene no le presto mucha atención, aunque si lo escucho.
-Selene- insistió el joven.
-Ah, no, no pienso en eso.
-Entonces, ¿en qué piensas?
Seiya era la palabra atorada en la garganta de la rubia.
-En lo molestos que son los bichos.
- ¿Cómo? - pregunto Earth sin entenderla.
-Deja en paz a tu hermana- contesto Silvers- seguro esta un poco nerviosa porque será el centro de atención mañana, nunca ha asistido a una fiesta en forma.
-Porque nunca me has dejado, Padre- le reprocho Selene.
-Pero eso cambiara a partir de mañana, la volveré un miembro más activo en la corte.
- ¿Por qué? - preguntaron ambos.
-Porque mañana serás una joven comprometida.
Earth ilusamente miro contento a Selene.
- ¿Me voy a comprometer? - pregunto temblorosa sin conocer al hombre elegido.
-No te preocupes mi pequeña, todo estará bien- dijo el rey estirando su brazo, y apretando dulcemente la mano de Selene- mejor partido no podrías tener- miro de reojo a Earth siguiéndole el juego, su pobre hijo no sabia lo que le esperaba.
De hecho, nadie se imaginaba lo que pasaría en la fiesta.
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Mientras en el bosque.
Mars espero nerviosa a Venus, aunque no sabia su nombre real todavía. Los ruidos de las ramas secas al pisarlas la delataron. No hubo santo y seña, ya no era necesario, ambas se miraron, como quien mira a alguien por primera vez, un desconocido.
-Hoy no hay un papel, tus ordenes son claras y precisas: apartar a la princesa Selene de la fiesta, ahí será cuando nosotras la capturemos, Caliban piensa que el rey daría el reino por su hija.
Fueron palabras frías de parte de la morocha.
-Eso es todo, a menos que tengas algo que comunicarle a la rebelión.
Venus apretó los puños.
-Caeremos tan bajo usando a un inocente, ya me lo esperaba.
-Escucho el desacuerdo en tus palabras, ¿piensas traicionar también a la rebelión?
Mars apretó los puños, Venus no la veía, solo hizo una fina línea con los labios, apretándolos tan fuerte por no gritar, pensaba que la morocha sabía lo que había hecho, su traición a su amor confesado, como si las caricias de Adonis estuvieran a simple vista, delatándola, ¿hablaba de caer bajo? Claro, Venus ya sabía de eso.
-No traicionare a la rebelión, solo espero que ella no sea lastimada, de veras que es buena persona, incluso podría estar de nuestro lado.
- ¡¿No me digas que te has atrevido a contarle de nosotros?!
- ¡Por supuesto que no! ¡Quien crees que soy!
-Así me gusta- sonrió Mars- vuelves a ser tú.
Venus se descoloco por su amabilidad.
-No quiero estar enojada contigo- dijo Mars suavemente-, mira, si tanto te preocupa la princesa, yo estaré ahí, prometo que la protegeré, no permitiré que nadie se exceda, aquí entre nos, soy amiga íntima de Lady Uranus, pero sabes, lo más importante que tengo que decir es que… mis sentimientos no han cambiado, lo que trato de decir es que, si puedo tener tu amistad, la tomare sin dudar, vamos no pongas esa cara, todo esta bien entre nosotras, creo que yo me apresure al declararme, entonces, ¿Qué contestas? - pregunto Mars nerviosa.
La rubia comenzó a llorar, pero también se admiró de lo madura que era la morocha.
-Entonces, si seremos amigas, debo presentarme con propiedad- dijo secándose sus lágrimas, luego estiro la mano- me llamo Venus.
Y Mars sonrió, ambas se sentaron tranquilamente en el pasto, comenzaron a hablar de sus vidas, aunque Venus quiso omitir su desafortunada decisión, solo quería disfrutar de la compañía de Mars.
Al día siguiente también se encontraron, y la arquera le presumió lo bien que manejaba el arma, mientras que Venus se desvivió por mostrarle sus últimos bocetos de castillos, incluso le regalo su mejor trabajo a Mars: el castillo de Plata.
Era una amistad surgiendo con fuerza, pero que duraría muy poco.
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El día de la fiesta llego, el ejército de Silvers escolto a los invitados a las carpas que habían levantado en el bosque, las hermosas flores con pétalos en forma de estrella, el agua de las cascadas cayendo a lo lejos, hicieron de la fiesta, un ambiente mágico.
Seiya por supuesto estaba infiltrado en la fiesta, las chicas se habían quedado en el pueblo, a petición del pelinegro.
El número de personas era enorme, que era fácil perderse en la multitud, Selene era fuertemente custodiada, Venus estaba nerviosa por lo que tenia que hacer, pero Adonis la tranquilizo.
-Todo estará bien, hermosa mía- le susurro a Venus.
Por su parte, Silvers estaba impaciente por el anuncio que daría en la fiesta, pero trato de guardar la compostura, Earth también estaba emocionada, por la misma razón, pues suponía que por fin podría declarar su amor a su hermana, Saturn igual por Earth, era una noche que desbordaba sentimientos.
Entonces, Venus le pidió a Selene que se apartaran un poco del barullo, ella por supuesto acepto, ambas caminaron al claro acordado, estuvieron un rato platicando, pero nada sucedió.
-Deben regresar a la fiesta- ordeno Adonis apareciendo- su padre la espera para un anuncio, alteza- hizo una inclinación hacia Selene.
-Yo me adelanto, nos vemos- se despidió de Venus con una sonrisa.
-¿Tu sabes que esta pasando?- pregunto Venus preocupada a Adonis.
-Nadie vendrá, en este momento, el ejercito de su majestad Silvers Raleigh está sometiendo a los rebeldes que intentaron secuestrar a la princesa.
El rostro de Venus palideció.
-Pero, no entiendo, como…
-A mi me gusta estar del bando ganador- dijo guiñándole un ojo- esta noche te espero en mi habitación, o ¿te gustaría terminar vendida en un prostíbulo?
Sin esperar respuesta se alejó, dejando a Venus sumamente consternada, preocupada por Mars, pero apretó los puños después de la amarga sorpresa, eso no se quedaría así.
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Selene caminaba muy despreocupada, con una capucha en la cabeza, recomendación de Plut para no ser tan vista si de casualidad andaba sola, de pronto unas manos la tomaron de la cintura y le taparon la boca, ella mordió al agresor.
-No vayas a comerme, no tengo buen sabor, y si gritas, seguro será mi fin, aunque tal vez lo merezca por lo que te hice.
Seiya la soltó, Selene se sorprendió de verlo.
-Sabes, no es tan mala idea que sea tu fin.
-Supongo que lo merezco.
Se quedaron cayados unos minutos, hasta que Seiya decidió proseguir.
-Te traje un regalo- dijo el pelinegro- una ofrenda de paz.
-Ni te molestes- respondió molesta cruzando los brazos.
Antes de que pudieran continuar, se escucho una pelea en las afueras de la fiesta. Eran los soldados sometiendo a los rebeldes, el rey se acercó complacido, aunque no eran todos, Caliban el esposo de Uranus, había muerto en la refriega.
De pronto, todo sucedió tan rápido, que nadie podría explicar lo que paso.
Venus se acerco al grupo, le sonrió misteriosamente a Adonis, luego dirigió su mirada preocupada al grupo capturado, y la vio, Mars estaba sangrando de un brazo, amarrada como todos, no le importo verse descubierta, ni la mirada gélida del monarca cuando la vio unirse a los rebeldes.
-Sabes, te hubiera elegido a ti, ciertamente te hubiera elegido a ti- dijo Venus a Mars cuando el rey dio la orden de que la sometieran, un guardia cuando la agarro, sufrió una descarga eléctrica.
Mars le susurro que detuviera lo que estuviera planeando, era corta su amistad, pero juraba que esa mirada determinada y esas palabras de Venus, eran una cruel despedida.
Los secretos del rayo, se los había dado Calisto, padre de Júpiter, eran letales y un arte poco dominado por eso Júpiter se rehusó a usarlo alguna vez, pero eso no le importo a Venus cuando alzo ambos brazos, invocando una gran tormenta de rayos, provocando destrozos en todo el lugar, aldeanos y nobles atropellándose por igual buscando salir de ese infierno eléctrico, locura por doquier, y una enorme devastación en el bosque.
Venus ya no escucho los gritos de Mars, ni vio como Selene corría hacia ella, seguida de Seiya, Venus estaba descontrolada, lo ultimo que vieron de ella, fue una enorme luz eléctrica, tan poderosa, que hizo temblar el piso, abriendo la tierra, Selene y Seiya fueron absorbidos por un abismo bajos sus pies.
…
Comentarios.
Ando muy ansiosa, seguro se notó en el capítulo, quiero llegar más adelante, muero por mostrarles uno de mis más oscuros secretos de la trama, muajajaja.
Y gracias por sus reviews, y por esperarme : dians, Chibichibi07, amy614, Guest, Guest 2 (oh no se si sea el mismo :P )
