.
– Maker –
.*.
El dolor de cabeza era soportable, pero a pesar de haber sido una enorme caída, Seiya se encontraba con los huesos enteros, sobre su pecho se encontraba Selene, la había logrado atrapar en el aire, ambos se encontraban un poco golpeados, pero bien.
Seiya delineo con sus dedos el rostro de la princesa.
"Inconsciente parece irreal, como una estatua del marfil más puro".
Pero no tenía tiempo para seguir admirándola, no cuando recién se había desatado el infierno, podrían estar en medio de una guerra allá arriba, solo recordaba que la princesa quiso llegar hacia un caballero de semblante triste.
"Enus, creo que le llamo así"
Seiya sintió un poco de celos, "¿Por qué la princesa con tanta desesperación quiso llegar a ese caballero?", pero inmediatamente negó ese malestar de su pecho.
"Si solo entrego a la princesa, las demás y yo no tendremos problemas, solo debo mantenerme al margen de todo como hasta ahora y así podremos marcharnos en paz"
El pelinegro miro a su alrededor, buscando algún indicio del ejercito del rey, pero solo estaban ellos en ese valle subterráneo, un río se escuchaba cerca de ahí, el agua corriendo entre las rocas y el pasto verde era lo único que los acompañaba.
–¿Por qué no despiertas de una vez?
–¿Eh?
–Vaya por fin– dijo Seiya con fastidio simulado, pues era agradable tener en sus brazos a la princesa Selene.
–No eres para nada un caballero– se quejó ella al ver la malhumorada cara del pelinegro.
–En eso estamos de acuerdo.
Dicho eso, Seiya la dejo caer en el suelo, ganándose un buen golpe en sus posaderas.
–¡Bruto!
–Si, si lo que digas.
Seiya había estado sinceramente preocupado, pero verla nuevamente de pie y con esos ojos feroces le hizo volver a la realidad, además, él no debía tener ningún tipo de amistad o enemistad con nadie, pues ya pronto se irían.
–Has crecido bastante, pero a mis ojos sigues siendo una niña torpe.
Selene iba a protestar, pero recordó lo que habia sucedido. Sus ojos comenzaron a aguarse, sus manos temblorosas ocultaron su rostro lleno de silencioso dolor, no quería aceptarlo, pero estaba segura que fue la última vez que vería a su amiga de travesuras, aunque fue muy corto el tiempo, fue valioso para ella.
–Venus– musito.
Seiya al verla en ese estado se llevó una de sus manos a su propio pecho, como si el dolor de ella le afectara de sobremanera.
"No debe ser…"
.
:
Uranus con pocas de sus tropas lograron escapar, pero prácticamente tuvo que arrastrar a Mars, ella parecía muerta en vida, Venus había desaparecido junto con la luz del rayo, donde murieron cientos de soldados del rey Silvers, entre ellos Adonis, los cadáveres quedaron completamente calcinados por la potencia eléctrica, pero el cadáver de Venus se hizo polvo, el poder descontrolado fue demasiado para ella, una inexperta y soñadora arquitecta del Segundo Reino.
.*.
Por otro lado, el rey Silvers estaba completamente descolocado, no esperaba ese hecho, ni mucho menos perder de vista a su preciosa hija, Plut trato de controlarlo lo mejor que pudo, de no ser así hubiera mandado a todo el ejercito que le quedaba, aun lastimado, o viejos y casi niños armados tras los rebeldes. También ayudo mucho la entereza de su hijo Earth, ambos pensaban que los rebeldes se la habían llevado. Estaban reunidos en el salón del trono, también se encontraba ahí Saturn.
–No te preocupes, Selene estará bien– le dijo Saturn al príncipe, jamás espero la respuesta que iniciaría su desazón.
–No me pidas que me tranquilice– contesto Earth mirándola, con los ojos más fríos que le hubiera visto Saturn jamás – Selene es todo para mí, sin ella no soy nada, amo a mi hermana, pero no como lo que es, la amo como hombre y no descansare hasta traerla de regreso.
Salió sin decir más, dejando en total desolación a Saturn, quien no pudo declarar su amor, lo que fue antes mil colores se volvieron gris. Plut se acercó a su hija, lo que más temió se había hecho realidad, pero aun así quiso seguir alimentando la ilusión.
–No importa lo que diga el príncipe, si ella vuelve, ella tiene otro esposo destinado, aun no se dice la última palabra en el futuro de Earth.
–¿En verdad madre?
–Te lo aseguro.
Silvers escucho todo sin darle importancia, menospreciaba a su hijo, a su reino, solo quería a su hija de regreso y al cristal dorado.
–¡Majestad! – un caballero entro apresurado a dar un mensaje de suma importancia al rey.
Eran pocas líneas, pero valiosas: "Su alteza, la princesa Selene, fue vista por última vez en compañía del extranjero estelar, las mujeres que lo acompañaban siguen en el pueblo".
Por supuesto el rey no tardó en dar la orden, debían ir por las kinmokianas, ajenas a lo que había sucedido.
.
:
.
Healer miro hacia la calle por la ventana del cuarto.
–Seiya se ha tardado demasiado, se supone que solo iría de curioso por ahí, quien sabe adónde pasara la noche.
Kakkyu y Maker se encontraban preparando su modesta cena.
–Déjalo ser– comento Maker.
–Deberías molestarte, no pareces su esposa– respondió Healer.
–Sabes que este matrimonio es falso, yo tengo ojos solo para mi amada Kakkyu.
La pelirroja se sonrojo más que las fresas que lavaba.
–Iré por un poco de queso– declaro Maker poniéndose una capa– y si llega Seiya no vayas a pelearte con él, dale un respiro.
–Lo sé, lo sé.
Maker salió de la posada y camino por las calles frías, de pronto se percató de que la ciudad estaba más quieta de lo habitual, pero supuso que era por el mal clima, compro el queso, y mientras se disponía a regresar escucho un rumor de parte de unos pueblerinos.
–Sera mejor que no encerremos en nuestras casas.
–Si eso, no vaya a ser que las espadas del rey diablo nos alcancen, su ira no tendrá fin, aunque atrape a esas extranjeras.
–Quiere mucho a su hija, su ira ya puede sentirse en el aire.
Maker con su ágil intelecto no dudo en correr, sentía que si no llegaba a la posada ya mismo algo muy malo les pasaría a todas, corrió como nunca en su vida, y apretó más el paso cuando se comenzaron a escuchar armaduras trotar a sus espaldas, y no le importo dejar caer de sus manos el queso que había comprado para la cena, subió las escaleras ya sin aire.
–¡Healer, Kakkyu! ¡Nos vamos! – grito con la cara llena de terror.
Las otras no dudaron en obedecerle al verle el semblante lleno de miedo, tomaron sus capas para cubrirse un poco del frio de la noche, salieron a la calle mirando como antorchas se acercaban más y más hacia su dirección.
–¡Iremos al punto donde daremos el salto! ¡Seiya seguro nos buscara ahí! ¡Pero vamos a dividirnos!
–¿Qué? – pregunto la pelirroja.
–¡No hay tiempo para preguntas!
Y Maker se separó de ellas, la castaña solo deseaba ser una distracción para que sus compañeras pudieran escapar, y lo logro, ellas lograron llegar sin problemas al bosque, pero Maker creo un alboroto a su paso, tirando los pocos puestos de la calle, descubriéndose el cuerpo para que vieran quien era, y por eso, fue capturada y llevada al castillo de Silvers Raleigh.
:
Maker no sabía porque no se encontraba en un calabozo, en vez de eso, se encontraba en una habitación del palacio, estaba asustada, pero aliviada al darse cuenta que Kakkyu y Healer no fueron capturadas, solo esperaba salir con vida de eso, para seguir en la búsqueda de un nuevo hogar para los suyos.
De pronto las puertas fueron abiertas, el rey Silvers fue el que entro.
–Es una lástima que nos volvamos a ver en estas circunstancias.
Maker temerosa, pero planeando salir de ahí sana y salva, se alejó hasta llegar a la ventana. Silvers Raleigh se acercó con su mirada inquisitiva y voraz.
–Estamos en un lugar muy alto– comento el hombre de largo y canoso cabello–, no podrías escapar a menos que tuvieras alas, pero esto no debe ser una angustia para ti, tu belleza se opaca, tus hermosos ojos violetas no brillan así que– se acomodó los lentes que llevaba–, solo dime donde tienen a mi hija, el hombre que las acompaña se la llevo, dime todo, y estaremos en paz.
–No sé de qué hablas– mintió, porque algo dentro de ella le aseguro que Seiya estaba involucrado.
Silvers ya no tenía mucha paciencia, acorto la distancia entre los dos rápidamente y le propino un puñetazo en el abdomen, Maker cayo de rodillas en el piso.
–El…no, no…estainvolucrado, im…posible– hablo con dificultad– esmi…esposo, no se atrevería.
–Ah, no sabía que era tu esposo, esto me lo pone más interesante– la miro como quien ve un plato apetitoso– Te hare hablar, y hasta gemir.
Lagrimas empezaron a salir de los hermosos ojos violetas, Maker sabía lo que vendría a continuación.
:
.
.*.
Seiya dejo que Selene se calmara sola, no quería interactuar mucho con ella, pensaba que así sería mejor, pero, ¿mejor para quién?
–No pude devolverle los favores que me hizo– dijo la rubia secándose las lágrimas– ella sufría, y no pude hacer nada por ella.
Seiya en verdad no quería intervenir, pero, aun así.
–Fue muy valiente, vi su mirada, fue la mirada de una guerrera, no de alguien que se diera por vencido.
Selene le había contado sus aventuras y que en realidad era una chica disfrazada de caballero.
–¿Tú crees? – pregunto con los ojos rojos de tanto llorar.
–Si que lo creo, por eso, tú no puedes quebrarte aquí, debes seguir adelante, vivir tu vida a plenitud, por ella, por ti– dijo Seiya con una sonrisa sincera.
–Bueno, ti…tienes razón, a ella no le gustaría verme así.
Selene se levantó del suelo lodoso, pues ahí se había quedado a llorar.
–Sera mejor ir al rio que se escucha a lo lejos, debemos asearnos un poco, y recomiendo que te quites ese adorno de la cabeza– dijo señalando la tiara que cubría la marca de su frente– está sucia y mojada– Seiya se la quiso quitar, pero Selene retrocedió rápidamente, no quería que viera la estrella negra – no te comportes como una niña, hazme caso, no pienso robarme tus joyas.
–Estoy bien.
Pero la verdad es que incluso con la caída, la tiara se había estropeado un poco y le lastimaba.
–No lo creo.
–No te me acerques.
–Pues no seas terca y quítatela tú.
–No lo hare.
–Si lo harás.
Y con un movimiento rápido, Seiya se la jalo, aunque si la lastimo un poco, ya que la tiara le estaba aplastando la frente.
–¿Lo ves?, no fue tan difícil.
Selene se descoloco, esperaba una reacción peor, ya que su marca no era un buen augurio.
–¿No me vas a decir nada? – cuestiono cubriéndose la frente con las manos.
–Oh si– dijo Seiya juguetón– me encantan las estrellas, las negras son mis favoritas– y le guiño un ojo, haciendo sonrojar a Selene– ahora sí, debemos ir al rio.
La verdad es que Seiya sabia también de leyendas acerca de las marcas de estrella oscura, pero no les daba importancia, no pensaba que en verdad las personas portadoras de esa marca fueran la ruina del mundo.
Estaba un poco equivocado.
.
:
.
Uranus en verdad apreciaba a Mars, pero no podía detenerse a consolarla, le dolía la perdida de Venus, una joven y valiente chica, y su último acto que los libero de una muerte segura, sin embargo organizo un grupo que junto con ella, irían en busca de la princesa Selene, pues estaba segura, que quien lograra encontrar a la muchacha primero, tendría una gran ventaja sobre el otro, entendiéndose por el otro al rey Silvers Raleigh, que de todos era sabida, la adoración que tenía por su hija.
–Debo encontrarla a como dé lugar– murmuro para si mientras se ponía su armadura– ¡En marcha! – ordeno al grupo de guerreros alados que irían con ella, a las profundidades de la Luna, o la Colonia, como le decían en aquella época.
.
:
.*.
Selene no dejaba de quejarse, y Seiya no había perdido la oportunidad de burlarse de ella, su largo y dorado cabello, se las había ingeniado para terminar enredado en unas ramas secas, era como si ella lo hubiera intentado trenzar con aquella madera.
–¡Ya no me lo jales! ¡Bruto!
–¡No me digas bruto! ¡Mocosa!
–¡No soy ninguna mocosa!
–¡Cortare el cabello con mi daga y fin de la historia!
–¡No me lo cortes o yo te cortare otra cosa!
–¡Te dije que te peinaras! ¿Acaso las princesas son tan inútiles sin sus damas de compañía?
–¡Si me sigues gritando, me ahorcare yo misma con mi cabello, apuesto a que mi padre te compensara por ello!
–Que pesada– se quejó Seiya mientras lograba por fin separar los dorados cabellos del árbol– y muy llorona.
–¡No he llorado!
–¡No hace falta!, con solo ver tus ojitos de borreguito a punto de ser trasquilado– Seiya se sentó en el suelo, y palmeo enfrente de él, como invitándola a sentarse– bueno ya, olvidémonos de este incidente, te voy a peinar.
–¿Peinar? ¡ja!
–Lo digo enserio, es largo el tramo para llegar a ese rio, si vas a seguir caminando descuidadamente, te volverás a atorar por ahí.
–Bueno, pero si tú me peinas, entonces me dejarás peinarte.
–Es un trato.
Y Seiya comenzó a desenredas con sus dedos la larga cabellera dorada, Selene estaba muy a gusto con las caricias indirectas en su cabello, hasta olvido sus tristezas, e incluso la boda que le tenía arreglada su padre, por lo menos aun no sabía la sorpresa que le tenía preparada, y cuando lo supiera no iba a poder alejar eso de su mente.
El pelinegro también estaba muy cómodo con la princesa, no recordaba como ella había simplemente hecho añicos la dura coraza de su corazón, pero ahí estaban, solos, era tan lleno de paz.
–Termine– declaro Seiya.
Selene se tocó la cabeza, descubrió unos lindos odangos.
–Vaya, ¿Cómo se te ocurrió este peinado tan raro?
–Mi madre Lea, llevaba el pelo así– respondió con nostalgia.
–Gracias, es un honor, de ahora en adelante llevare este peinado– viendo que Seiya se había quedado mirando hacia la nada, levanto la voz– ¡Ahora es tu turno! Por cierto, ¿cómo se llamaba tu otra mamá?
–Fighter.
–Es un nombre poderoso.
–Mi padre se llamaba Bankotsu.
–Seguramente todos ellos, estarían muy orgullosos de ti.
Con una inusitada agilidad, pero también por ser un peinado fácil, Seiya termino con una larga coleta.
"En verdad estoy perdido", declaro el pelinegro en su mente, siempre resulto reacio a cortarse o atarse el cabello, nunca hizo caso a nadie, no comprendía porque con tanta naturalidad se habia dejado llevar por Selene.
Pero no era el único perdido, Selene estaba que bebía los vientos por él, sin embargo, en la mente de ambos solo una frase resonaba: "No puedo quedarme a su lado".
:
Siguieron caminando, hablando de cosas sin sentido, riendo, o poniéndose serios, su mundo parecía haberse reducido solo a ellos.
–Es curioso– comento Seiya mientras le tendía la mano a Selene para bajar de unas rocas que justo estuvieron en su camino– siento que te conozco de antes.
–No es tan curioso, yo como que siento lo mismo, pero, igual y en algún sueño nos encontramos.
Ambos siguieron caminando por el bosque subterráneo, el pelinegro le conto sus aventuras por las galaxias, y del desprecio de los suyos.
Seiya se veía tan enorme a su lado, de lejos si podrían parecer un adulto y una niña, pero Selene ya no era más esa niña.
–En verdad es increíble tu historia, Seiya, pareciera que me hablas de una leyenda, un mito o algo así, no puedo creer que ya recorrieras medio universo.
–Me haces parecer un viejo.
En pocas horas ya habían limado asperezas.
–Por fin llegamos al rio– dijo Selene– en verdad necesito un buen baño.
–Ya lo creo su real porcinidad.
–¡Eh! ¡Ya te estas poniendo bruto de nuevo!
–Sir Bruto para ti.
Selene le saco la lengua.
–Bueno, pues entonces me bañare.
–Adelante su alteza– dijo Seiya haciendo una reverencia.
–Claro, pero vete a otro lado.
–Oh si claro, no vaya a ser que la vista se me descomponga al mirar esos hilitos que tienes por piernas.
–¿Disculpa? Bueno, ahora me soltare el cabello, tengo que lavármelo bien, pero como mi peinador real, tendrás que volver a recogerlo.
–Entonces me retiro, creo que yo también necesito un poco de aseo.
–Ya lo creo.
Seiya se alejó, mientras Selene comenzaba a desvestirse, los minutos pasaron en total tranquilidad, pero de pronto Selene se dio cuenta que torpemente dejo su ropa a la orilla del rio, y este la arrastro. Se encontraba desnuda y comenzaba a sentir frio, se hundió un rato más en el agua para quitar esa sensación de frialdad, pero su cuerpo comenzaba a entumecerse. Miro su rostro en el agua, la estrella negra le recordó que tenía poderes, pero, ella no quería usarlos, además no es como si en verdad supiera controlarlos.
–Después de pasar por penurias ahora simplemente por tonta moriré congelada– exageró– soy una torpe, ¡torpe, torpe!
–Una tonta muy preciosa.
Selene ahora si se quedó congelada, la voz de Seiya le llego desde la espalda, no esperaba que el la viera en cueros.
–Se…Se…Seiya, ¿Qué haces aquí? ¿no ves que estoy desnuda? – cuestiono poniendo sus manos sobre sus senos.
–Yo también estoy desnudo– respondió con voz aterciopelada, los ojos zafiro tenían un brillo sensual.
–Eso me tranquiliza– quiso bromear, pero estaba tan nerviosa que su voz sonó chillona y no divertida.
El cuerpo de Seiya acortando la distancia entre ellos la hizo temblar un poco, que fácil seria para el pelinegro domar a la princesa.
Pero no lo haría.
–Te dejare mi camisa y ropa interior en un arbusto– dijo Seiya sonrojado, saliendo rápidamente del rio, o seguramente terminaría cediendo a sus instintos animales, y, además, tenía que hacer algo con esa dureza entre las piernas.
Unos minutos después, Selene encontró a Seiya, este miraba trepado en un árbol la dirección a tomar, ella se sonrojo al verle los músculos y el abdomen.
–Te sienta bien mi camisa.
Selene creyó que comentaría algo respecto a su breve encuentro desnudos, pero agradeció que no paso.
De un enorme salto, Seiya llego hasta ella.
–Estoy seguro que yendo en esa dirección – señalo – llegaremos a la superficie.
–Si.
–Sabes– dijo Seiya armándose de valor, Selene al notar eso pensó que le diría algo feo, ella espero que se burlara de su delgado cuerpo, o la falta de curvas, o peor, que le mencionara cosas obscenas – no te he pedido perdón por portarme como un desgraciado, y quería hacerlo de la mejor manera, había comprado un regalo para ti, pero en la caída se perdió.
–Ah, eso– unas lágrimas comenzaron a salir de los ojos celestes, haciendo más miserable a Seiya– aun no entiendo porque lo hiciste.
–Por idiota, poco hombre, y estaba enojado, enojado porque no me dijiste quien eras, no sé, me sentí burlado, ahora pienso que fue una tontería– Seiya enfurecido consigo mismo apretó los puños en verdad quería abrazarla y consolarla, borrar ese terrible momento, pero no pudo, aun así soltó lo que tenía su corazón– …pero sobre todo porque, en verdad me importas– Selene se sonrojo, Seiya igual– quise probarme que no sentiría nada al lastimarte, y además, en verdad quería que me odiaras, porque me dolerá ya no verte cuando me vaya.
–No te odio, no podre odiarte jamás– dijo en un sollozo – y ahora comprendo tu actitud, has pasado por mucha tristeza, creo que, si fuera tú, ya me hubiera colgado o algo peor, ah, pero, lo peor de todo es que no necesitas de mi ayuda para peinarte– termino con una sonrisa, señalando la coleta del pelinegro.
–Y por eso ahora procederé a hacer su real peinado– y mientras Seiya la peinaba siguieron hablando– sabes, cuando encuentre un hogar para los míos, volveré aquí– esas palabras sembraron una cálida semilla en el corazón de Selene– volveré para verte, y tal vez para darte un curso de peinado.
Selene estornudo.
–Encenderé una fogata– dijo Seiya– no vayas a resfriarte o tu padre sí que me cortara la cabeza, así ya no podre deleitar a la gente con mi melodiosa voz.
Y con una fogata de por medio, siguieron conversando.
–¿Entonces cantas? – pregunto incrédula Selene.
–Y muy bien, mi voz va con mi apariencia.
–Eres un ególatra de lo peor.
–Pero así me estimas.
–Si te estimo y mucho, por eso quiero que cumplas esa promesa, que vas a volver después de encontrar un hogar para los tuyos.
–Yo siempre cumplo mis promesas.
Ninguno de los dos sabía, que esa promesa no se cumpliría.
–Mientras tanto, me encantaría escucharte cantar.
–Hace mucho que no lo hago, pero daré mi mejor esfuerzo.
Y con la fogata calentándolos, comenzó una canción, la que le cantaba a Cosmos, a ella.
Porque solo soy polvo en la oscuridad.
Pero las estrellas también son polvo,
Y estas brillan también en la oscuridad.
Quisiera pensar, que yo también puedo brindar
Esos mágicos destellos en las sombras
Una luz al cosmos yo quiero otorgar
¿Voltearías a verme?
¿Me escucharías?
¿Te parezco cálido?
cuando atravieso el firmamento siento frio,
Creo que te falta calor, Yo te ofrezco un poco del mío
Selene sintió como si la verdad fundamental de su existencia comenzara a revelarse, sus ojos comenzaron a brillar levemente, pero Seiya estaba tan entretenido cantando con ojos cerrados que no se dio cuenta de ello.
–Parece que hoy es mi día de suerte– dijo Uranus apareciendo ante ellos.
El brillo de Selene se apagó al instante, al ver la tropa amenazante. Seiya por supuesto iba a poner resistencia, pero no podía darse el lujo de usar su poder, estaba apenas recargándolo para poder dar el salto estelar, apretó los puños, impotente.
Una vez que llegaron al campamento fueron separados, Selene fue llevada a la tienda de Uranus, quien sacó un cuchillo y sin ninguna delicadeza le corto un mechón de cabello.
.
:
.
Lejos de ahí.
Healer y Kakkyu esperaban escondidas en una cueva, con el frio haciéndolas castañear hasta los dientes, pero no querían encender una fogata, no podían delatarse, estaban preocupadas por Seiya y Maker.
De pronto escucharon pasos, ambas se pusieron a la defensiva, eran dos personas las que entraron.
Maker caminaba a duras penas, mientras que una señora regordeta la sostenía, era Yuko, la que trabajara como espía al lado de Venus.
Healer se apresuró a ayudarlas, mientras que Kakkyu se había quedado estática, como si estuviera viendo el cuerpo sin vida de Maker, estaba muy golpeada, su larga cabellera castaña, suelta y revuelta, sus labios partidos, sus hermosos ojos hinchados, y su ropa en jirones, mostrando demasiada piel, una piel amoratada, llena de mordidas, rasguños. El rey al enterarse que era la esposa de Seiya, quiso cobrarse la ofensa de que se llevara su hija, violando a Maker.
–A…amor, mi vida– dijo llorando Kakkyu lastimosamente, Healer tenía la mirada encendida de puro odio al intuir lo que le había pasado– yo te cuidare.
Yuko y Healer se apartaron.
–Gracias por traerla.
–Ojalá la hubiera podido salvar de ese infierno, pero el rey la tenía muy protegida, pero se descuidó un poco al llegarle un mensaje de la rebelión, le decían que liberara a todos sus espías pues tenían en sus manos a la princesa, el mechón de uno de sus cabellos fue la prueba.
–Espero que ellos descuarticen a su hija, para que sufra un poco de lo que ha hecho sufrir a mi hermana y a este pueblo.
–Pero la princesa Selene es inocente.
–¡Me importa un carajo!
–Yo creo que lo mejor es que vengan conmigo a la rebelión, dejemos descansar un rato a tu hermana y después partamos, créeme estarán más seguras. Además, me enteré de que el hombre que viaja con ustedes también esta allá.
–Entonces aceptare tu oferta, iremos con la rebelión.
:
.
:
Uranus había hablado con Seiya, y sabia de su negativa de unirse a su rebelión, Seiya también le había contado sus circunstancias, y trato de no verse muy ansioso por la situación de Selene.
–Entiendo tu posición, pero solo espero que no estorbes.
–He sido claro, solo estamos de paso– dijo apesadumbrado– y entre menos problemas tengamos mejor, pero viendo que ese rey es todo un diablo, supongo que no importara que simplemente me disculpe.
–Bueno, entonces eres bienvenido Seiya de Asiris.
Y con un apretón de manos la rubia lo dejo solo, ella aun tenía algo que deseaba hacer.
:
.
–Princesa Selene– dijo Uranus con sarcasmo, vio todos los alimentos intactos en la mesa– veo que no tiene mucho apetito, o a lo mejor no desea comer sola, bueno pues le hare compañía.
La tienda no parecía ninguna prisión, parecía una habitación cómoda, incluso tenía cojines y cobijas esponjosas, la chica de coletas no se podía quejar. Uranus comenzó a comer la fruta, mirando intensamente a la princesa
–Ya casi es hora de dormir, debería quitarse esa tiara.
–Así estoy bien.
–Es tan testaruda como su padre, y pensar que hace nada de tiempo yo estaba a punto de ser tu madrastra.
–¿Eh?
–Es increíble que no me recuerdes– dijo Uranus en tono amenazante– ¿un poco de vino? –pregunto alzando una copa, Selene negó, estaba asustada, era un poco atolondrada, pero hasta un conejo podría distinguir un lobo al acecho, Uranus se bebió la copa de un sorbo y después con pasos rápidos, llego hasta Selene y la beso, haciéndola beber todo el vino, por supuesto la princesa comenzó a toser por el ardor en su garganta, pero Uranus no quería dejar pasar esa oportunidad, la tomo de los brazos y la aventó a los cojines en el suelo, y se posiciono encima de ella– ¿eres virgen?– pregunto mientras sus manos se paseaban por el cuello de Selene, luego sus pechos, que apretó con rudeza, hasta deslizar su mano por entre las piernas de la asustada chica– ¿sabes a cuantas mujeres ha ultrajado tu asqueroso padre? ¿Qué sentiría si supiera que su hija tuvo su primera vez con una mujer? ¿chillaría como el cerdo que es?
–Por…favor…piedad…
Uranus apretó un poco su monte de venus, pero al ver la pureza en la mirada celeste y recordar que esa misma princesa fue quien la libro de las garras del rey, fue entonces que la soltó.
–Solo por esta vez tendré piedad, aunque para Neptune nunca la hubo.
Y entonces salió de la tienda, dejando solo unos guardias en la entrada los de su entera confianza, porque de no ser así, alguien mataría sin miramientos a Selene, ya el rey era odiado por todos, no faltaría quien quisiera vengarse.
A la mañana siguiente, Selene despertó con la sorpresa de ver un atractivo chico de mirada purpura y oscura frente a ella, pero al verla espantada, se presentó.
–No, no soy un chico, aunque lo parezca– aun así, Selene se tapó con las sabanas, recordó con miedo como la toco Uranus–, pero solo aquí entre nosotros, no sé porque digo esto, supongo que no estoy en mis cabales, bueno, no soy una pervertida, solo quería mantenerte protegida.
–Oh, eres igual que Venus.
Mars se sorprendió por la mención, luego recordó que su amiga estuvo cerca de la princesa. Selene siguió temblando un poco, por eso Mars quiso tranquilizarla.
–Ciertamente nuestra propia princesa no es muy delicada, ha sufrido mucho, los hombres de tu padre violaron y mataron a la mujer que amaba.
Selene comenzó a derramar unas lágrimas.
–Créeme, que, si ofreciendo mi cuerpo remediara eso, lo haría.
Mars se sorprendió por esas palabras.
–Entiendo ahora porque a Venus le caíste tan bien, ella tenía la misión de traerte con nosotros, y aunque accedió a hacerlo, nunca estuvo de acuerdo, ella en verdad te apreciaba.
–Seguramente a ti también.
–Lo supe muy tarde, fue tan poca su presencia en mi vida...
–…pero suficiente para que se quedara en el corazón– continuo Selene.
–Si.
El estómago de Selene gruño un poco.
–Alguien no ha comido nada, iré por algo.
–¡Espera! Antes, dime por favor como está el hombre que me acompañaba.
–Muy bien, fresco como una lechuga.
–Me alegro que este bien- murmuro triste.
Después de darle comida, Mars le conto a Selene todo lo que quiso saber sobre el rey, su lado oscuro, valientemente y con muchas lágrimas escucho cada una de sus bajezas, entendiendo por fin porque era tan odiado.
:
.
:
Seiya se sorprendió al ver a Healer y Kakkyu en el campamento rebelde, y cuando fue a ver a Maker que aún estaba recuperándose, apretó los puños con furia.
–¡Juro que matare a ese rey de porquería! ¡Un cerdo como ese, merece morir como la bestia rabiosa que es!
Healer miro atrás de Seiya, sorprendiéndose también, Selene estaba parada con Mars y Uranus al lado.
–Vine a despedirme– Seiya suavizo un poco su mirada, solo un poco– mi padre ha soltado a todos los rebeldes de las mazmorras, soy el intercambio, junto con muchas armas, dinero y comida.
–Yo…– murmuro el pelinegro sin lograr decir más.
Selene se acercó hasta el lecho de Maker, casi se le interpone Healer, pero la misma Maker lo aprobó.
–Ella no tiene la culpa de los pecados de su padre.
–Es imperdonable que no me haya dado cuenta antes, pero saben, hace nada era solo una niña que vivía en su mundo de fantasía – dijo solo mirando a Maker– pero ahora, de aquí en adelante, yo también seré culpable de lo que pase, hay mucha sangre y sufrimiento por culpa de mi padre, pero esto se acaba aquí, deseo que acabe, encontrare la manera, lo juro– dijo tomando la mano de Maker– yo hare justicia, y si la corona debe caer, yo caeré junto con ella.
Beso la mano de Maker, y luego haciendo una reverencia paso de largo al lado de Seiya, casi ya había salido de la tienda, solo se detuvo unos segundos.
–Les deseo buen viaje, pero saben, no se vayan aun, hay mucha oscuridad allá en las estrellas, es como si el rencor u odio estuviera deambulando.
Kakkyu se sorprendió de esas palabras, así como Maker, unas de las razones por las que ellas también habían postergado su viaje era por eso.
Y Seiya, él se quedó quieto como una piedra, deseo tomar la mano de Selene y decirle que no se fuera, que, si odiaba a su padre en ese momento, pero, bueno, no pudo ordenar sus pensamientos, también estaba el hecho de que él se debía ir, pero luego, la otra noticia si le cayó muy mal a su estómago.
–El rey fue muy indulgente y acepto una tregua y todas nuestras peticiones– comunico Uranus– por la próxima boda de la princesa Selene.
–¿Te casaras? – pregunto Seiya dolido– no me dijiste.
La rubia lo encaro.
–Yo tampoco vi mucha preocupación de tu parte, sabes, Lady Uranus casi me quita mi virtud recién llegue, y al parecer a nadie le importo mucho– Seiya se descoloco por completo, miro furioso a la mujer del viento, Uranus encogió los hombros restándole importancia, aunque por dentro ella misma se arrepentía de asustar a Selene de esa manera– pero claro, ¿cómo sería posible que les importara yo?, soy la hija del rey diablo, hija de la escoria, soy también escoria.
Dicho eso, la princesa salió rápidamente.
Los demás no entendían mucho lo que pasaba entre ellos, solo Healer lo supo.
Seiya corrió tras Selene y la tomo por la cintura.
–No eres escoria, no digas eso de ti.
Selene no se giro para verle, le siguió dando la espalda a pesar de que el pelinegro no la soltó.
–¡No me toques! ¡Ya llego la diversión! ¿no? – Seiya no entendió nada– esa compañera tuya de ojos verdes y hermosa cabellera platinada – ahora si entendió, Healer había montado un numerito en días pasados, Selene muerta de celos, intento inútilmente quitar las manos de Seiya de su cintura– ¡suéltame te digo!
–¡¿Para que vayas a casarte con otro?! ¡No quiero!
Uranus y Mars fueron las únicas que salieron a verlos, y algunos curiosos soldados que andaban por ahí.
–Que, que cosas dices, Seiya– Selene comenzó a llorar – aunque no me casara con otro, tú vas a irte.
Seiya no pudo decir nada en contra de eso, salvo.
–Pero te prometí regresar, regresare por ti.
–¡Mi pueblo y estas personas no pueden esperar ¡–grito con dolor– Seiya, yo te esperaría miles de soles, esperaría hasta que mis cabellos se volvieran blancos, pero no puedo, ya he sido demasiado egoísta.
–No te cases con otro.
Seiya recargo su barbilla en el hombro de Selene.
–No quiero casarme, no quiero– dijo ella temblando– ¡porque mi corazón le pertenece a un bruto de otra galaxia! ¡Mi corazón será llevado contigo! ¡Y ni siquiera tengo el derecho de quedar muerta en vida! ¡Porque mucha gente sufre! ¡Ya no puedo permitir eso! Y tú, tienes un deber que cumplir, eres la última esperanza de tu pueblo, Seiya…adiós.
Solo por esas últimas palabras el pelinegro libero el agarre, dejando marchar a Selene. Quien fue llevada en un carruaje hasta cierto punto del bosque, donde se haría el intercambio, y todo sucedió en calma.
:
.
:
Tres semanas después.
–Seiya, creo que pronto podremos marcharnos– declaro Maker– tanto Kakkyu como yo, estamos viendo que la mancha negra se está dispersando un poco, y…
–Maker, ¿Cómo estás?
–¿Perdón?
–Sabes– dijo el pelinegro tomándola suavemente por los hombros– no me he disculpado lo suficiente contigo, las deje solas, y tu sufriste mucho.
–Yo, yo estoy bien– respondió escondiendo su mirada violeta.
–Te veo pálida, y me he dado cuenta que no te alimentas como es debido, algo te está pasando, pero eres tan dura, que vas a lidiar sola con eso.
–Son figuraciones tuyas, yo estoy bien, eres tú quien me preocupa, no te veo animado, esa princesa si entro profundamente en tu corazón, pero sabes que lo mejor es que la olvides, aunque si me da pena ella, porque escuche algo no muy agradable, respecto a su futuro, no sé cómo lo vaya a tomar ella, pero si esta tan decidida, va a sufrir demasiado.
–¿Qué es lo que sabes?
La castaña iba a dejarlo con la duda, camino para alejarse, pero, se mareo un poco, Seiya apenas pudo atraparla en sus brazos.
–Maker, no me digas.
–Si, eso parece, estoy embarazada de ese desgraciado, y sabes que es lo más bestial, que él piensa casarse con su propia hija.
La furia de Seiya se hizo presente.
–Pero, tu no harás nada para evitarlo, en nombre de tus padres, de los míos y del pueblo de Kinmoku, te lo pido.
Seiya sintió que se volvería loco, pero estaba dispuesto a aceptar aquello.
Healer pudo darle alivio a Maker, y la dejo dormir al lado de Kakkyu.
–Maker está muy estresada– declaro la platinada– sabes lo que planea, y tu– golpeo el pecho de Seiya– ¡tu solo piensas en esa princesa!
–¿Crees que no hago el intento de olvidarla?
–No te esfuerzas lo suficiente, no comprendo lo que te paso, siendo que tu no deseabas querer a nadie más.
–Las quiero a ustedes, y mucho.
–Pero no de esa manera, el amor que lo da todo, sin importar que, parece que poco te importa el sufrimiento de Maker.
–¡Si pudieras ver mi alma, te darías cuenta como esta en llamas, quisiera tomar una espada, e ir por la cabeza de ese maldito, no solo por Selene, sino por Maker, ya solo con eso, usaría todo mi poder, y acabaría con su castillo! pero entonces, quien sabe cuánto tiempo nos quedaríamos estancados, por eso no hago nada, si Maker fue tan valiente, yo también lo seré, las tengo que proteger a ustedes, y a nuestro pueblo, un hogar nos espera más allá de las estrellas, y yo lo conquistare para ustedes– tomo la mano de Healer y la beso– ya no pensare en mí.
"Creo que hace mucho ya no piensas en ti", pensó triste la platinada.
:
.
:
Earth estuvo todo el tiempo muy cerca de su hermana, mientras que el odio de Saturn creció día a día, casi no hablaba con Selene, dejando a la rubia en total desolación, pues ya no tenía una amiga con quien hacer confidencias.
Por eso, sola dentro de su alma, Selene se debatía entre sus sentimientos por Seiya y el deber con su pueblo, seguía luchando con la idea de aceptar cualquier esposo que le impusieran, con tal de tener a su padre contento, y ella misma ganar algo de poder, para así hacer alguna diferencia en la corte real.
–Has crecido un poco más– declaro Earth– tu vestido de novia va a tener que ser ajustado de nuevo.
Ahora Selene era una chica de dieciocho años. Ella sonrió, pero saco el tema que la tenia de un hilo.
–Mi padre no quiere decirme con quien me casare, no puedo creer que me oculte semejante cosa, no lo entiendo.
–Tal vez está siendo cauteloso.
–Saturn y Plut parecen que no me quieren más, me sentiría tan sola, de no ser por ti.
Selene recargo su cabeza en el pecho en su hermano, por esa cercanía, el ya no pudo más.
–Hermana, yo, yo seré tu esposo.
–¿Qué?
–No hay nadie más calificado para esto que yo, yo cuidare de ti.
Declaro tomándola de las manos.
–Pero, somos hermanos.
–Y con más razón no habrá problema, nos conocemos de siempre, nos queremos.
–Pero como hermanos.
–Yo te veo como una mujer.
Earth quiso besarla, pero entonces llego su padre.
–Selene, mañana será tu boda, deberías ir a descansar.
Ella agradeció internamente el poder huir. Pero por una extraña razón, tras cerrar la puerta, se quedó a escuchar la conversación.
:
.
:
Mientras tanto, en el campamento rebelde, celebraban nupcias, mediante "el rapto", una costumbre antigua, para las mujeres huérfanas que no tenían quien las entregara, se suponía que cada mujer soltera, sin familia, estaría esperando en un círculo de fuego, y a caballo con gallardía, cada varón iba por alguna doncella, y ese era su matrimonio.
Seiya se encontraba bebiendo al lado de Uranus, curiosamente se habían hecho amigos.
–¿Cómo esta Maker?
–Recuperándose, las hierbas abortivas fueron muy fuertes, pero ya está librada del problema.
–Fue una difícil decisión.
–Si lo fue, a pesar de ser la mejor, pero ella, ni yo, queríamos prescindir de la vida de un inocente, pero no podría viajar embarazada, tuvo que ser así, pero el amor y cariño de Kakkyu la reconfortaran, solo la dulce Kakkyu será capaz de curarla.
–¿Tu ya estas curado?
–¿Y tú, ya estas curada?
Ambos se quedaron en silencio, mirando como las parejas, en medio de las grandes hogueras se iban formando.
.
:
.
Una gran discusión estaba a punto de darse entre el príncipe y el rey.
–Enserio que eres un ingenuo, no pareces mi hijo.
–¿De qué hablas?
–¿Sigues pensando que te dejare casarte con Selene?
–¿De que estas hablando? Padre, no es gracioso, mañana es la boda.
–Si, se va a celebrar una boda.
–Pero, por algo cambiaste la ley, ella puede casarse con un parient…
Y entonces Earth lo comprendió.
–Padre, no me digas, ¡Estas demente!
Un fuerte puñetazo dio en la cara de Earth, haciéndolo caer, Selene estuvo a punto de entrar, pero estaba congelada, su cambio físico también era de mente, entendio también los planes de su padre.
Earth se limpió el hilo de sangre de la boca, pero su mirada se sostuvo con la de su padre.
–Sigues siendo un crio, no importa que ya seas un hombre, no me llegas ni a los talones, el único hombre suficiente para Selene, ¡soy yo!
–¡Podrías se su abuelo!
De una patada en la cara, Silver tiro a su hijo en el suelo, después el mismo pie se lo puso en el cuello.
–¡Se hará mi voluntad! ¡Tu hermana me pertenecerá! ¡Como el cristal dorado que está en su interior!
Selene había aceptado un poco en su interior casarse con Earth, aunque le resultaba antinatural, pero, ¿hacerlo con su propio padre? No, debía haber otra manera de arreglar las cosas. A paso lento llego hasta su habitación, su primer deseo fue tirarse en su cama y echarse a llorar, pero no lo hizo, en cambio, tomo un papel y tinta y comenzó a escribir una carta dirigida a su padre, luego se quitó la tiara, la puso al lado de la carta, contemplo un rato la estrella negra en su frente.
"Seiya, el me dará la fuerza que necesito"
Y entonces, con tan solo desearlo, del interior de su pecho emergió el cristal dorado, con sumo cuidado, dejo el cristal dorado encima de la carta, y después, huyo del castillo.
:
.
Era la segunda noche del rapto, Seiya miraba sin ningún interés las danzas de las doncellas próximas a desposarse, la comida de la fiesta estaba dispuesta tan solo terminara el ritual, esta vez Healer se encontraba conversando con Uranus, incluso Kakkyu y Maker se veían un poco más animadas, de pronto, Seiya se paró de golpe, pues cerca de una de las fogatas vio a Selene, como una visión angelical que solo el percibió, sus miradas se encontraron, y no se desconectaron, a pesar de que un salto Seiya tomo un caballo prestado, y galopo velozmente hacia ella, y fue como si lo hubieran estando ensayando, Selene simplemente extendió sus brazos, y fue subida al caballo, Seiya le beso la frente, sellando así la santa unión, y después de eso, ambos se apartaron, a la soledad del bosque.
…
Comentarios.
Ya hasta tengo nuevo presidente, como si hubiera pasado un sexenio después de mi ultima actualización, espero que el reconectarme con mi historia saliera decente, supongo que me apresure mucho, pero ya necesitaba llegar a este punto de la historia.
Mil gracias a todos los comentarios
Guest, Aunque lo ponga en duda, en verdad quiero a Seiya.
yanara de kou, SeikaKou (Lo de menos es que lo convertirá en mujer, el asunto oscuro es cuando lo convierta en sailor)
gregorioabel (Si me temo que Venus si nos dejo, Mars, podría sobrevivir al final de esto)
fabelliot, parte del Secreto es la madre de Seiya, ¿enserio nadie se ha dado cuenta de ese detalle?
RossMaker, Si ese adonis murio como pollo rostizado, o en este caso electrificado.
Andreita Kou, yo si iba a poner yaoi hard, pero no se, pensé que ahora si me iría al infierno XD
Y por ultimo, no doy mis multiples excusas, ya saben que la real life siempre es agridulce.
Deseo que quienes tengan vacaciones se la sigan pasando bien, y quienes no, pues ni modo XD
"El rapto", tome esa costumbre del libro la reina sin nombre, lo recomiendo muchísimo.
Espero encontrarlos en el 2019, donde verán el final de esta historia, ya pronto los regresare al presente y la batalla de las batallas, aunque no lo crean después de tanto sufrimiento de estar parte, los hare reir, enserio, luego otra vez a la miseria, pero al final, Seiya y Serena quedaran juntos, como debe ser, nos leemos pronto, gracias por seguirme, por ser los mejores lectores del universo, besos y abrazos.
Att. Kamisumi Shirohoshi.
