Mil disculpas por el retraso, la real life consume.
.
-Earth-
:
.
Por un momento Selene estuvo dudosa de haberse arrojado de esa forma tan desesperada a los brazos de Seiya, por un momento regreso a su mente el horrible recuerdo de ver como él poseía a otra mujer en su presencia. Y tras ver esa duda en ella, atormentándose por causarle esa pena marcada en su semblante, Seiya seguía conduciendo el caballo a las profundidades del bosque sin querer soltarle, buscando el lugar justo adonde se habían perdido en un principio, como dándole tiempo a Selene de arrepentirse, quería darle tiempo en verdad, aunque era algo de lo que ciertamente carecía Seiya.
Era tan grande el silencio entre ambos, que incluso el aire resultaba ruidoso, pero a pesar de eso, no era una mudez incomoda, era mas bien expectante, cuando Selene escucho el ruido de la cascada volvió en sí, apretando las manos de Seiya que la tenían atrapada de la cintura, el caballo incluso parecía que volvió la vida después del galope silencioso.
-Conozco este lugar- dijo ella.
Seiya simplemente asintió en silencio, el un hombre de muchas palabras, no sabía que decir, desmonto del caballo y luego, muy cuidadosamente bajo a Selene del mismo, camino con demasiada lentitud a la orilla del rio, cautelosa, pero no acobardándose, Seiya viendo que ella seguía con esa especie de duda en su actuar, decidió que no había otra cosa mejor para romper el hielo, que con una canción, comenzó silbando, Selene volteo para mirarle, ganándose Seiya una sonrisa tímida de parte de ella, pero la sonrisa desapareció tan pronto como llego, y nuevamente le dio la espalda a Seiya.
El pelinegro se rasco la cabeza.
Y como un chispazo en su mente, vino la canción que cuando era niño escribió para Cosmos - para Selene sin saberlo- la empezó a tararear, la rubia sintió una tremenda calidez en su pecho, y por fin, Seiya le dio forma con palabras.
"¿Voltearías a verme?
¿Me escucharías?
¿Te parezco cálido?
cuando atravieso el firmamento siento frio,
Creo que te falta calor,
Yo te ofrezco un poco del mío"
Seiya no sabia el cumulo de sentimientos que estaba despertando en ella, sin embargo, la maldición de Caos, su madre, era muy poderosa, la memoria simplemente no volvía a ella.
"Pasan a mi lado, sin mirar,
Pues un error soy,
en medio de esta tempestad,
solo soy polvo en la oscuridad,
Quisiera tener una luz
que ilumine mi espíritu,
Pero soy solo polvo en la oscuridad,
¿Cuándo mis lagrimas se convertirán,
En azúcar salada que pueda probar?
Extiendo mis manos hacia el cielo de noche,
Pero mis ojos no pueden mirar,
Ya que mi alma no para de llorar,
Porque solo soy polvo en la oscuridad."
Selene comenzó a llorar, sentía la pena de Seiya, y al mismo tiempo se combinaba con sus propios temores, aun desconocidos para ella, como si supiera que ella era un ser eterno y Seiya un simple mortal que muy pronto iría al olvido, mientras que ella viviría milenios sin verle, ya jamás, nunca.
Seiya se apresuró a su lado y beso su coronilla, con mucha ternura, ella se asió a su cuello, y lo miro.
-Perdóname, te lastimé, como nunca debe lastimarse a la persona que uno ama, fui peor que escoria- dijo él.
-Tu también, perdóname.
-No tengo nada que perdonarte.
-Presiento que algún día tendrás que perdonarme mucho.
-No lo creo.
Sus miradas se cruzaron, llamándose en silencio para dar el salto hacia el placer.
Ya no pudiendo más, Seiya unió sus labios a los de Selene, era el primer beso de ella, inexperta, se dejo guiar por Seiya, lo único que atino a hacer, fue aferrarse al cuello del pelinegro, y él de su cintura.
Era cierto que Seiya había besado muchas bocas, sobre todo al principio de su juventud, pero con el tiempo dejo de hacerlo, pues solo sentía vacío en los labios ajenos, pero el besar a Selene, era como besar a la más cálida estrella, tenerla en sus brazos, era como abrazar a una parte que le faltaba, se separaban solo unos segundos, solo para comprobar con sus miradas que eran ellos y nadie más, luego volverse a besar, Seiya muy despacio camino al rio, sin importarles el frio del agua, se metieron por completo, hasta lo mas profundo que pudo, encontrando una posición más cómoda, pues Selene flotaba un poco, la ropa mojada pronto les estorbo, una a una las prendas comenzaron a flotar en el rio, a ellos poco les importaba si se perdía la ropa, solo existía una necesidad, y esta era la de unirse en un solo ser, Seiya fue gentil y cuidadoso, ella era virgen, por eso comenzó cuidadosamente a explorar el cuerpo níveo y dulce de Selene, primero con las manos, subiéndolas de la cintura al cuello, besando entre suspiros entrecortados sus labios, sin notar por las aguas que ella ya estaba más que húmeda por sus caricias, luego las manos de Seiya tomaron valor, y comenzaron a masajear las caderas, luego las piernas, de arriba para abajo, alzándola con la ayuda del rio, abrazándola de lado, no exponiéndola totalmente a su merced, no quería asustarla, la abrazo y de sus labios paso a su cuello, que ella expuso gustosa, y Seiya aun mas gustoso y temerario, paseo su lengua por el, luego por sus senos, besando y succionando cada uno de ellos.
-Se…Seiya- gimió ella, con la respiración acelerada.
Luego, siguiendo con esa dulce tarea, de repartición de besos entre el pecho y sus labios, acerco una de sus manos a la fuente de vida de Selene, metió un dedo, haciendo que ella se retorciera un poco entre sus brazos, encontrando extraña esa intromisión, luego Seiya metió otro dedo, esta vez ella incluso abrió un poco más las piernas, sintiendo como una corriente eléctrica comenzaba a crecer dentro de ella, muy pronto el pelinegro encontró el punto mágico de Selene, ella se arqueo por completo, Seiya gruño de satisfacción por proporcionarle placer de esa manera, y quería poseerle ahí mismo en el rio, pero deseaba que ella lo sintiera por completo, con la menor de las barreras, mas que nunca y como nunca Seiya deseaba saciar sus instintos, así que con cuidado, cargando a Selene salieron del rio, se acerco al caballo, ella escondiéndose de la mirada de Seiya, pues sentía vergüenza y placer a partes iguales, pero el pelinegro le sonrió cuando tomo su capa, y la dejo caer con pericia en el suelo, depositando entonces su preciosa carga sobre la capa, acariciando el dorado y mojado cabello.
-Seiya, te amo.
-Y yo a ti.
-Hazme tuya.
- ¿Estas segura? Porque puedo…
-Completamente - dijo extendiendo sus brazos, exponiendo su desnudez ya sin ninguna pena, invitando a Seiya a poseerla- sin ti creo que morire.
-Yo igual, te has vuelto mi todo.
A Selene no le importo que Seiya estuviera sobre ella, pecho con pecho, era como si fuera lo más natural del universo. El pelinegro delineo con sus dedos el rostro de su amada, como si comprobara que no era una ilusión, pues hacia mucho tiempo que Seiya no sentía tanta paz ni felicidad.
-Viajero.
- ¿Cómo dijiste?
-Que eres un viajero, de las estrellas viniste, pero ahora, solo quiero que me las muestres.
-Vaya, que princesita tan caliente.
-Tú me has encendido, hazte responsable.
-Por supuesto.
Y nuevamente se besaron, Selene abrió sus piernas, sintiendo la poderosa hombría de Seiya, palpitante y caliente, ya lista para su cometido, pero nuevamente, así como declarara ella, Seiya deseaba llevarla al punto incandescente, al punto sin retorno, porque una vez que se unieran, ya no serian los mismos, era el destino encontrándose, de frente, ardiente, sudoroso, como sus cuerpos, frotándose, besándose, acompañados por el sonido del agua, de la cascada y de pieles chocando.
-Te necesito- pidió Selene con voz entrecortada.
Seiya no pudo más, pero aun así, conteniéndose, fue adentrándose en su interior, lenta y deliciosamente, ganándose gemidos, luces de colores, saboreando la miel del amor entre ellos, del amor que no debió ser nunca, del que no estaba escrito, pero escribiéndose en contra de todos, del ángel del destino, del Caos, del cielo y del infierno, traspasando las barreras de lo imposible, en el que un ser inmortal se une a un mortal, sangre con sangre, marcando el final de la pureza, y al mismo tiempo construyendo una pureza en medio de la tempestad de sus pieles, de sus piernas enredándose, de su gruñidos, gemidos, cantos de pájaros, del viento acariciando sus cuerpos desnudos, balanceándose, profundamente, ya sin contemplaciones, aunque al amanecer ya no pudieran separarse, ni levantarse, porque no importaba nadie en ese momento, mientras se besaban, arañando la espalda corpulenta de Seiya, delineando la figura esbelta de Selene, penetrando con fuerza, en cuerpo y alma, una y otra vez, haciendo estallar las estrellas del universo, junto con su propio clímax, imposiblemente unidos, un tiempo que tardaría miles de años en repetirse, felices en esa ignorancia, tomándose gustosos de las manos sobre el pasto, mientras Seiya repartía besos salvajes en su pecho, en su cuello, marcando a Selene como suya, porque nadie más la tomaría como la estaba tomando Seiya, aunque otro hombre irrumpiera en el hilo rojo que habían construido esa noche, o quizá desde antes, desde que siendo Cosmos posara los ojos en Seiya, encontrándolo enigmático , encantador, provocándole una curiosidad de tocarlo, y ahora siendo penetrada por el hombre que anhelo.
Toda la noche la poseyó, no mostrándole clemencia, y no necesitándola ella, sintiendo Selene como su interior temblaba, y electrificaba cada parte de su piel, con su sexo duro, sus labios, sus manos, y las palabras dulzonas de amor en cada embestida y caricia dejada; sin saber la tormenta que se les venía encima.
:.
:
:.
Saturn había ido a buscar a Selene a su cuarto, pero solo encontró una corona, el cristal dorado y una carta, con palabras de amor hacia el rey, pidiendo perdón de una hermosa manera, Hotaru supo que si esa carta llegaba a las manos del rey, seria una clara fortuna para Selene, y por eso la aventó al fuego, e hizo una propia, conociendo de siempre a la princesa, supo copiar su letra, llevando esa falsa carta y la corona, y una estrella negra en la frente, una falsa, que no supo inspeccionar el rey, pues de puro coraje comenzó a aventar todo a su paso, lanzando maldiciones por igual.
- ¿Qué has hecho? - murmuro Plut observando la marca.
-Lo necesario para tener lo que deseo.
-Pero dímelo todo, no importa lo que sea, yo te ayudare.
-Ya sabes lo que deseo.
-Ese peinado chistoso con el que llego mi hija, ¡ya me imaginaba que sería un mal augurio! - siseo el rey colérico- ¡Alerten a todo el ejercito! ¡Buscaremos a los rebeldes y los mandaremos al infierno! ¡Aunque acabe con todo!
-Me parece bien- dijo Plut- pero ya lo hubiéramos hecho si supiéramos su ubicación.
- ¡Por supuesto que la sé!, el estúpido de Adonis por lo menos hizo algo bueno antes de largarse al otro mundo, aunque la magia de las sacerdotisas del Cuarto Reino los proteja, esta vez daré todo lo que tengo para exterminarlos.
-Y así será su excelencia.
Saturn sonrió satisfecha.
-Veo que ahora el cristal dorado esta en tu interior- dijo Silvers poniéndole total atención - ¿crees poder usar ese poder para ayudarme?
-Seguro que si su majestad, aunque deseo algo a cambio.
-Te daré la mitad de mi reino si es lo que pides.
-Mi único deseo es ser la esposa del príncipe Earth.
-Que inesperado deseo, pero está bien.
-Deseo que esta misma noche nos casemos.
El rey asintió, y mando a llamar a su hijo, quien se encontraba dormido en sus aposentos, aun adolorido por los golpes recibidos. Por supuesto llego de mala manera y cuando le dio la orden de casarse con Saturn se negó, pero aun así celebraron la ceremonia, Earth miro con resentimiento a Saturn.
Ya unidos en matrimonio, Saturn lo abrazo, el siendo un caballero la dejo hacerlo, pero estaba mas frio que un tempano.
-Con el tiempo llegaras a amarla- dijo Plut- pues te darás cuenta que es una excelente mujer.
-Si ya vi la clase de mujer que es.
-Bueno, amado esposo, deberíamos irnos a consumar nuestro matrimonio.
-Se que eso seria de tu agrado querida- dijo Silvers- pero eso va a esperar, tu me acompañaras a la batalla.
- ¡Pero majestad! - exclamo Plut advirtiendo el peligro al que se exponía su hija.
-No hay peros, debo usar todo el poder que tenga a mi alcance.
Saturn por la felicidad recién obtenida pudo ocultar su miedo de ser descubierta.
-Mi hijo quedara encerrado, esperando por ti, está claro donde está su devoción.
Unos guardias se llevaron a Earth, y el no opuso resistencia.
"Hermana, espero que estés bien, y que sepas en lo que te has metido, y no importa lo que pase, te amare siempre".
En la mente de Saturn solo estaba la idea de eliminar a Selene, suponía que su inexistencia sería el punto clave para obtener el amor de su ahora esposo, pero nada mas alejado de la realidad.
:.
.:
.:
La fogata era pequeña, pero lo suficientemente luminosa para ser vista por Uranus, Mars se había apartado del campamento.
- ¿Hoy no piensas dormir? - pregunto la rubia.
-Cuando cierro los ojos, la veo, primero siento alegría, la sonrisa de Venus me contagia, pero luego, cuando se esfuma, todo se torna una pesadilla, ¿Cómo has hecho para vivir sin Neptune?
Uranus se sentó a su lado, y aventó una ramita seca a la fogata, se tomo su tiempo para responder.
-El asunto es…que ya no vivo sin ella, yo, solo me dejo llevar, como el viento a la marea.
-Ya veo- dijo Mars encogiéndose, abrazando sus piernas- sabes, lamento mucho causarte problemas, creo que la mayoría quiere que me vaya de aquí, me ven como una bruja oscura, demostré mi poder de hielo ante todos.
-Si, les salvaste la vida a los desgraciados, y ahora que están a salvo vuelven a su mente sin razón, dejándose llevar por criterios absurdos de leyendas, pero yo no creo eso, no creo en los malos presagios de las estrellas oscuras, ni las damas del fuego que se volvieron hielo, congelando su corazón y trayendo perdición a todos, yo lo que veo es una mujer valiente- Uranus acaricio la mejilla de Mars- decidida a luchar por lo correcto- Mars cerro los ojos, sintiendo la calidez de la mano de Uranus en su rostro, sin darse cuenta lo peligrosamente cerca que estaba de ella- yo admiro eso.
La humedad de sus labios fue invadida, estaba tan vulnerable, que no le importo que Uranus se abalanzara sobre ella, desnudándose, besándose como si no hubiera un mañana, no le importo que su cuerpo fuera invadido de mil maneras por la boca de la rubia, Mars simplemente se dejo llevar por el placer, desconectándose del mundo entero, solo quiso pertenecerle a Venus, y ahora se estaba entregando a otra, y hubieran seguido en eso, de no ser por una fuerte explosión que se escuchó a lo lejos.
Ambas volvieron a la realidad, tapándose rápidamente al mirarse desnudas, como si no hubieran tenido sexo hacía unos minutos, pero solo fueron un paliativo de la otra, tomaron sus ropas sin mirarse.
:.
.:
.:
Selene y Seiya se despertaron por las tremendas explosiones que el amanecer había traído, preocupados se apresuraron a vestirse, montaron el caballo, y galoparon rápido hacia la superficie, Seiya temía por sus amigas, Selene por todos.
- ¿Nos han encontrado? - pregunto Seiya preocupado.
Maker, Kakkyu y Healer los recibieron en su tienda.
-No- respondió Maker- y aunque están atacando a ciegas, de a poco la barrera que nos protege esta comenzando a ceder, Uranus ya preparo el contrataque, Mars esta llevando a los más débiles a otro lugar, nosotras no tenemos ningún poder de combate, no podemos ayudarles, aunque quisiéramos.
-Pero si podemos ayudar a los futuros heridos- comento Healer- seguro los habrá.
-Hay un pequeño problema- dijo Kakkyu.
Un grupo de guerreros entraron a la tienda.
-Solicitamos que la princesa Selene nos acompañe.
-Tu padre el rey ha lanzado la advertencia que no quedara piedra sobre piedra si no te devuelve la resistencia a él- declaro Maker.
-Entonces yo…- murmuro Selene.
- ¡No lo permitiré! - grito Seiya
-Ya suponía que eras esa clase de testarudo- dijo Uranus entrando a la tienda, con un mudo movimiento ordeno a los guerreros retirarse- pero la gente está intranquila, ¿Qué piensas hacer?
-Pelear.
-Bien dicho extranjero- dijo Uranus con una sonrisa.
-¡Pero no puedes usar tu poder!- exclamo Healer- ¿Cómo podremos irnos si lo haces?
-No será necesario, yo solo soy un peligro- dijo Seiya arrogante.
:.
.:
La barrera pronto cayo, y ambos ejércitos se enfrentaron, Seiya peleo al lado de Uranus como un león, derroto a muchos con la espada, Mars fue una pieza clave también, pues usando su poder congelador los detenía fácilmente, el rey por supuesto se quedo en la retaguardia, Saturn comenzó a desesperarse, pues la batalla se alargó, las horas se volvieron días, los días semanas.
Aunque no había un bastión que defender, si muchas vidas, Uranus sabía que, si huía, el ejército de Silvers les daría caza, pues estaba como un perro rabioso.
- ¡Maldita sea Saturn! - grito el rey, Plut no pudo interponerse cuando el rey tomo por el cuello a la pelinegra- ¡Como no has aprendido a usar el poder del cristal dorado!
Y la verdad salió a la luz, con el sudor excesivo, la marca pintada por Saturn en su frente se corrió, Silver la aventó al suelo y saco su espada.
- ¡Me has engañado maldita!
- ¡Yo tengo el cristal! - grito Plut- ¡solo quería que mi hija cumpliera su deseo! ¡no queríamos que deshicieras el matrimonio!
- ¡Ambas son unas miserables! - al rey se le ilumino la cara- pero no se preocupen, su error tiene remedio, con este cristal en mi poder todo cambiara.
Y así fue, pues Silvers y el cristal dorado se conectaron por fin, y el solo al frente de su ejército, hizo polvo a todos los que le plantaron cara, Seiya, Uranus y Mars apenas pudieron escapar. Pero Silver solo pudo hacer un solo disparo, aunque intento varias veces mas ya no pudo, así que decidió estudiarlo solo un poco más, y les advirtió a los rebeldes que estuvieran preparados.
:.
.:
-Si ese maldito usa su poder de nuevo, me temo que ahora si estaremos perdidos- dijo Uranus.
Selene se agacho triste, pero reconocía que era verdad, y en parte su culpa por dejarle el cristal dorado.
Healer y las demás estaban agotadas pues eran mucho los heridos, no se imaginaban algo peor que eso.
- ¿Qué haremos? - pregunto Mars tomando una de las manos de Uranus, habían quedado en buenos términos después de todo, y aunque no se amaban, sentían que no habría mejor persona para una que la otra- no podemos darnos por vencidos.
-Yo daré hasta la última gota de mi sangre si es necesario, no pienso darme por vencido, perdóname- dijo mirando a Selene- se que es tu padre, yo…
- ¡¿Que has dicho?!
-Que lo siento…
-No eso, lo otro.
-Que daré mi sangre…
- ¡Y lo harás!
Todas miraron a Selene como si estuviera loca, pues después de decir eso salió apresuradamente.
-Es normal que se enoje- dijo Mars- aunque ya sabe la clase de padre que tiene, el cariño no cambia.
-Claro que lo sabe- declaro Seiya- hemos hablado de esto, ella sabe que si pudiera evitar la confrontación directa lo haría, de hecho, en la batalla me he contenido de ir directamente contra el rey…
-Si ya lo sabía- reprocho Uranus.
- ¡Pero si he dado todo de mí!
-Lo seguirás haciendo- dijo Selene apareciendo, todos miraron a sus manos, traía una hermosa copa, decorada con joyas- supongo que fue por el cristal dorado, o no sé, pero yo de niña, es decir no hace mucho, bueno, ustedes me entienden, yo podía hacer cosas mágicas, una se la di a Plut, la otra a Uranus, cree un espejo que no pude usar y lo perdí, pero esto, aun no funciona, es una copa sagrada, la he llamado copa lunar- todos seguían mirándola sin entender- ¿no me creen verdad? Bueno pues ahora lo verán, mi amor- dijo mirando a Seiya- solo necesito que viertas una gota de tu sangre, yo se que es lo único que me falta, porque eres especial, sé que no habrá algo mas hermoso que tu dándole vida a la copa, ¿lo harás? ¿me crees?
-Por supuesto cariño, siempre creeré en ti.
Seiya tomo un cuchillo, y se hizo un ligero corte en la mano, luego la apretó, y su sangre cayo en la copa lunar, esta comenzó a encenderse, iluminándolo todo, maravillándolos. Selene la levanto sobre su cabeza, la espada de Uranus también se ilumino, y muy lejos de ahí el cetro de Plut, y en lugar escondido el espejo de los mares. Conectándose por la sangre de Seiya, por la magia de Cosmos.
- ¿Estas seguro de ir al frente? - pregunto Healer a Seiya preocupada- no sabemos si en verdad esa copa servirá.
Selene sintió un poco de celos por esa cercanía, se veían tan a gusto uno al lado del otro.
"Pero ahora yo soy su mujer, no debo dudar, ya no"
-Muy seguro, sino pongo todo mi empeño esto se complicará, además yo confió en mi esposa- declaro mirando a Selene.
Y fue justo a tiempo, pues el rey lanzo nuevamente un ataque, con una enorme sonrisa, saboreando ya la victoria, pero el poder del cristal dorado choco contra un poder similar, Seiya no quiso que Selene estuviera en la batalla, pues algo presentía que sucedía con ella, pues recientemente la veía pálida, y sin muchas ganas de comer, por eso deseaba su protección, y sostenía la copa lunar en su lugar, en lo alto de un risco, con la larga y oscura coleta que ahora lo caracterizaba ondeando con el viento, y siendo su sangre quien le diera vida, genero una enorme energía, que no solo contra resto el cristal dorado, sino que lo venció, Silver salió volando de la escena, y el ejército del rey sufrió bajas considerables, tuvieron que replegarse ante el desconocido poder.
Victoriosos, los rebeldes alzaron sus brazos en señal de júbilo, curaron a sus heridos, y después con una pequeña fiesta en su nuevo campamento comieron y bebieron.
Uranus y Mars se retiraron juntas, desde ahí ya todos las vieron como las lideres de la rebelión, ver a la morocha luchar y proteger a los suyos con tal fiereza, termino ganando a los que dudaban de ella, y por fin la aceptaron, dejando al lado sus creencias y dudas.
Sentados alrededor de una mesa de madera, compartieron los alimentos Kakkyu, Maker, Healer, Seiya y Selene.
-Debes comer un poco mi amor- dijo Seiya- estas algo pálida.
-Es natural- dijo Healer del otro lado de la mesa- esta preñada.
La pareja se sorprendió, todos.
-Ah, así que mi esposo- comento Maker juguetona- ya me fue infiel.
- ¡Pero no somos esposos en realidad! ¡sabes que es un juego!
Y Selene se puso a llorar, Seiya la abrazo.
"Voy a ser padre", pensó besando la mejilla de Selene, no podía ser más feliz.
:.
.:
El rey fue llevado al castillo, la gravedad de sus heridas le impidió seguir en la batalla, pero Plut, asegurándose que el entendiera que seguía estando de su lado, continuo con la guerra, por el bien de Saturn, pues el rey aun en cama seguía maldiciendo el engaño de la pelinegra, y como castigo no obligo a Earth estar con Saturn. También por esta razón, Saturn se tomo aun mas enserio las batallas, pero eso sí, más cautelosas ahora que Seiya era quien tenia un enorme poder por la copa lunar, poco a poco la pelea comenzó a estar a favor de los rebeldes, finalmente después de nueve meses de intensa lucha, abandonaron el campo de batalla.
:.
.:
:.
En la madrugada del inicio de la primavera, Selene dio a luz a un hermoso niño de ojos color zafiro, le llamaron Yusei, Seiya no pudo ser mas feliz, lloro de felicidad al sostener a su hijo en brazos, pero la felicidad no era completa, pues aún había un asunto que resolver: la búsqueda de un nuevo Kinmoku.
Después de que descansara, Healer se encargo de revisar el estado de Selene, Seiya se había ido con Uranus y Mars para tomar algunas decisiones.
-Pronto estarás lista para poder cupular con Seiya, tienes un cuerpo fuerte, increíble pero cierto.
Selene se puso roja, no es como si deseara tener a Seiya encima de nuevo, ¿o sí?
Aparte Healer había sido quien trajera su hijo al mundo, se podía decir que la chica de ojos verdes la conocía íntimamente.
-No estoy pensando en eso.
-Pero Seiya si, necesita liberar toda esa tensión que tiene sobre los hombros, el pobre no sabe que hacer, ¿recuerdas que necesitamos buscar un nuevo hogar?
-No se me ha olvidado, y no pienso ser un obstáculo, Seiya podrá terminar su misión, yo esperare aquí con los rebeldes, nos cuidaran bien- dijo mirando a su bebé- estaremos bien.
-Al principio me caías tan bien como una patada en el culo, pero todo ha cambiado.
-Tampoco eres mi persona favorita, a veces pienso que desnudas a mi esposo con la mirada.
Healer se puso roja.
-Pero estos meses me han enseñado que eres una mujer maravillosa, nunca imagine que una fiera como tú, fuera capaz de tener esa delicadeza con la gente enferma, herida, has sido un bálsamo para muchos rebeldes, si yo no existiera, créeme que dejaría a Seiya bajo tu cuidado- Healer se asombró- pero como no es así, pues tendrás que aguantarte solo con tenerlo en tus sueños.
-Que princesa tan compartida.
Ambas sonrieron cómplices, mientras Seiya estornudaba frente a la cara de Uranus, "Perdón", murmuro.
:.
Un mes paso, para que Seiya y Selene pudieran unir sus cuerpos nuevamente, ya conociéndose la entrega fue mas salvaje y desesperada, Kakkyu y Maker tuvieron que huir de su tienda al oír los gemidos y gruñidos lujuriosos de la pareja, y durmieron con una molesta Healer.
:.
.:
Muy de mañana todos se reunieron en la tienda de Uranus y Mars, la más espaciosa del campamento.
-Hemos decidido por fin construir un castillo- declaro Mars- tengo los planos de una obra majestuosa, tardara muchas décadas en terminarse- saco los planos que hiciera Venus- pero será un nuevo hogar, claro para los que deseen quedarse.
- ¿Se quieren ir? - pregunto Selene con su bebé en brazos.
-No te preocupes- respondió Uranus- te podrás ir conmigo si gustas, pienso reconstruir mi reino también.
-Supongo que es una buena decisión ahora que todo esta en calma- dijo Selene algo triste.
-No te preocupes mi amor- dijo Seiya acariciando sus brazos- volveré lo más pronto posible, además me iré tranquilo con la copa lunar respaldándolos, ya no le temen mas a tu padre, y posiblemente ya por fin se ha rendido.
Y como si lo hubieran invocado, llego un mensajero del rey, declarando el fin de la guerra, e invitando a la princesa y a su esposo al castillo, como señal de paz les entregarían oficialmente tierras, unas excelentes tierras, para que se asentaran de manera oficial, una oferta muy tentadora, y dado que realmente ya no los atacaban, y que decía el mensaje que podían ir acompañados de cuantos guerreros quisieran, Selene no dudo en aceptar, Seiya también lo hizo pero con recelo, Mars se ofreció a acompañarlos también, ahora que manejaba bien su poder del hielo era muy poderosa.
-Entonces yo también iré- dijo Uranus temerosa.
-No, tu debes quedarte, eres la líder de la rebelión y una princesa, yo solo soy una guerrera.
-Y una persona muy importante para mí.
Mars se ruborizo.
-Ejem, ejem- murmuro Healer- bueno, todos sabemos que debemos desconfiar del rey, pero también puede ser una gran oportunidad para limar asperezas, si la princesa por fin habla con su padre, seguro ya ustedes encontraran la paz.
-Yo opino que no vayan- dijo Maker.
-Todo estará bien, si el rey intenta algo extraño, usare mi poder, solo un poco- comento Seiya- además les dejaremos la copa, si algo pasa, ustedes irán y patearan su trasero real, chicas- dijo a Healer, Maker y Kakkyu- ustedes quédense aquí.
Ellas asintieron, pero sus corazones comenzaron a dudar de ser una buena idea.
:.
.:
Finalmente, una pequeña comitiva se dirigió al castillo, fueron recibidos en la sala del trono, solo el rey se encontraba ahí, sin armas y sin guardias, como símbolo de paz.
-Por fin vuelvo a verte, hija mía.
Selene tenía a su bebé en brazos, Seiya a su lado. Parecía verdadera la intención pacifica del rey Silvers.
-Padre, perdóname por huir de esa manera, yo, yo me enamore de Seiya, estamos casados.
Un olor dulzón comenzó a envolver la sala del trono, estaba rodeado de flores azules y hermosas, nadie les dio importancia.
-Es claro para mí- dijo el rey levantándose- incluso has tenido un hijo con él, mi nieto, bueno, no es mi nieto en realidad.
Mars se puso en guardia, o eso intento, pues un enorme sueño comenzó a invadirla, el sostener los parpados abiertos comenzaba a ser difícil.
-No comprendo, ¿Por qué dices eso padre?
Seiya dio un paso al frente interponiéndose entre Selene y el rey, pero cayo de rodillas, Selene se asustó, Mars también, ella incluso comenzaba a sentirse débil.
- ¿Qué has hecho padre?
-No soy tu padre, te encontré en las afueras del castillo, por mucho tiempo te vi como la hija que perdí.
A Selene se le nublo la vista.
- ¡Huye! - grito Seiya.
Pero fue demasiado tarde, todos cayeron, menos el rey y su gran sonrisa de satisfacción.
-Las flores azules, terranas se llaman, con un efecto somnífero, claro, yo me hice inmune con el tiempo, perfectas flores para tu tumba, maldito- dijo mirando con desprecio a Seiya.
El rey levanto con facilidad a Selene y a su hijo.
-No te preocupes, cuidare bien de ellos.
Su imagen fue lo último que Seiya vio.
…
Regreso de la tumba, espero que el capitulo sea de su gusto, estamos a un paso de regresar al presente (no se emocionen, aun no es el final, pero ya falta menos).
Gracias por el apoyo, en verdad leí sus comentarios, y me levantaron mucho el ánimo, pues aunque amo mi historia, a veces no encontraba el tiempo para continuar, y es que cuando escribo necesito paz, mucha paz.
Esperen lo peor en el próximo capitulo, pero como mencione, aun no es el final de la historia.
¿Reviews, tomatazos, zapes? ¡Manifiestate!
