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-Despedida –

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Seiya se encontraba dentro de su auto, con las manos sobre el volante, y la cara recargada sobre estas, sus ojos azules siempre brillantes cual estrellas ahora se veían opacos, parecía alguien perdido, alguien que no sabía que rumbo debía tomar, pues en ese momento sentía que su vida entera, o peor aún, todas sus vidas eran una mentira.

"Soy un usurpador, el peor de todos, sin desearlo, tome el lugar de mi madre."

Apretó el volante con impotencia, necesitaba ver a Serena, necesitaba saber quién era exactamente él, porque de pronto ya nada tenía sentido.

De pronto, alguien toco el cristal de la ventana, y sin muchas ganas volteo, era Zafiro con una bolsa llena de pastelillos, lo miraba preocupado, Seiya bajo el vidrio del deportivo.

- ¿Todo bien? - pregunto Zafiro.

-Si.

-La mentira más corta que he escuchado. No te preguntare la razón, ya que es obvia, extrañas a Serena.

Era cierto, a pesar de todo, Seiya la extrañaba, pero su cara de infinita decepción mezclada con un toque de tristeza, se debía a otra razón.

"Asesinó a mi madre".

Tenía que dejar de pensar en ello o ahora si se volvería loco. Su madre de esta vida, vivía feliz con su hermana y padre en Kinmoku, era su familia real, y no esa familia de miles de años atrás, ¿debería de enojarse por ello?

-Lita preparo un delicioso chocolate, no es por presumir, pero ya sabes, es la mejor cocinera del mundo, ¿te gustaría tomar un poco? Dice ella que un chocolate caliente ayuda al corazón triste.

Seiya sonrió levemente.

"Como sea, no se adónde ir en este momento"

-Si, me haría bien algo caliente.

Entonces bajo del auto y caminaron hacia la mansión.

-Espero no incomodarte- dijo Zafiro.

- ¿Por qué seria así? - pregunto el azabache.

-Bueno, ya sabes, por ser hermano de Diamante.

-Ah, eso, ya es pasado.

Zafiro sonrió tímidamente, era la primera platica real con Seiya, al conocerlo, pensó que era una mala persona por ser una especie de adversario de Diamante, lo creía un hombre egocéntrico, pero veía claramente que se equivocó.

-Sabes, Serena era como mi hermana, o más bien, creo que, como mi madre, mi hermano y yo, nunca tuvimos una infancia normal, ya ni recuerdo a mi madre, y claro, en esta vida regresamos como almas en pena, pero ahora, soy un hombre renovado, y muy feliz, pero extraño a Serena, siempre tenía una palabra de ánimo para levantarme del suelo.

- ¿Hablas de cuando vivió con ustedes en Némesis?

-Por supuesto, compartimos mucho tiempo juntos, y a pesar de que ella misma se sentía perdida por la falta de memoria, era una luz, después de Lita, es la mujer que más aprecio en el mundo, ojalá regrese para nuestra boda.

-Yo también deseo eso- dijo Seiya un poco menos perturbado, hablar con alguien le devolvió los pies al suelo, esos pies que habían volado miles de años atrás.

Finalmente llegaron a la enorme cocina, Lita platicaba con Ami, mientras que Taiki tomaba chocolate al lado de Haruka.

-Ya se estaba enfriando- reclamo ella- veo que cierto sujeto te quito el tiempo.

Seiya en vez de molestarse, se alegró de que Haruka lo tratara con la normalidad de siempre.

-Amor- dijo Lita- Ami me comento de algo muy importante que debo comprar, ¿no te importa que te deje un rato?

-Pero si es de la boda debo participar, ¿no?

Como decirle a Zafiro que Ami se le había adelantado a Mina y que encontró una tienda con ropa fina de lencería y que le concertó una cita a la castaña para que escogiera con tranquilidad, su atuendo para la noche especial.

-Hablando de boda- comento Taiki- ¿Cómo fue pedir la mano de Lita? Según entiendo son unos doctores ocupados y demasiado serios.

Lita y Zafiro se quedaron de piedra. Seiya y los demás se extrañaron de su reacción.

-Lita- hablo Ami- ¿si fueron con tus padres?

- ¿Tienes padres? Pero, me dijiste que eras huérfana- reprocho Zafiro- en Némesis también tenemos la costumbre de pedir la mano, ¿Por qué me mentiste?

Lita se hecho a llorar.

-Es que, veras, mis padres, ellos, ¡no me quieren! ¡nunca me lleve bien con ellos! ¡no les importo!

Y salió corriendo, tras ella Zafiro y Ami.

-Qué barbaridad- murmuro Haruka- temprano y ya con dramas.

-Respecto a dramas, no han comentado nada de su desaparición- cuestiono Taiki- ¿Qué tanto hicieron?

-La verdad no quisiera hablar de ello, no a detalle- respondió Seiya, Haruka lo miro comprensivamente.

-Solo tienes que saber que fue una pérdida de tiempo- respondió la regente de Urano.

-Claro, entiendo, como no me gusta andar de metiche, me retiro- y algo molesto, salió de la cocina.

Ya luego le explicaría las cosas a Taiki, pero ahora mismo, la cabeza de Seiya era un lio.

-Sabes, hay algo que si me impresiono-dijo Haruka a Seiya- el cristal de plata te obedeció por completo, sin chistar.

Seiya tomo un poco de chocolate antes de contestar, para él era muy claro el por qué.

-Soy un descendiente de Cosmos, es lógico, ¿no crees?

Haruka no estaba convencida que esa fuera la razón, porque a la pequeña dama no le obedeció el cristal tan fácilmente, de hecho, eso desato terribles consecuencias en el pasado, era extraño, muy extraño.

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Diamante se encontraba camino a la habitación de Yaten, de favor Michiru le pidió que le comentara que lo esperaban en la escuela que eligió para Lucero, iba de mala gana, era el rey de Némesis, no un mandadero. La puerta estaba abierta y sin pedir permiso entro, cosa que no hubiera hecho, Yaten se encontraba desnudo, con las manos muy ocupadas, secándose su larga y mojada cabellera, Diamante hizo un ruido extraño en un intento de carraspeo para llamar su atención, Yaten miro la cara sorprendida y sonrojada de Diamante, a los dos segundos estaba tan rojo como el nemukiano, a los tres segundos grito cuanto pudo, a los cinco segundos Diamante salió apresurado de la habitación, previa esquivacion de un jarrón que no le dio en su real cabeza.

"Esto no se queda así", pensó abochornado el de larga coleta mientras cubría sus partes íntimas.

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Luego de buscar alguna cosa vergonzosa en la habitación de Ami, porque Mina estaba segura que la peli azul debía tener un oscuro y sucio secreto, salió decepcionada, muy a su pesar no encontró nada, solo libros aburridos y escritos científicos, y una que otra carta poética de Taiki, ¡ah como la envidiaba! La diosa del amor debería de estar recibiendo poemas a montones, fue entonces que decidió comprar su vestido para la boda de Lita, normalmente hubiera arrastrado a las demás, y hubiera hecho de eso una fiesta, pero no tenia humor, de hecho, hasta el momento no había encontrado un vestido de su agrado, comenzaba a pensar que ella misma debería diseñar su vestido.

"Necesito mantener mi mente ocupada"

Y justo la tenía tan ocupada que no se fijó al caminar y choco con alguien.

-Mina.

-Auch, Kaitou.

- ¿Qué haces aquí? - preguntaron ambos en medio del centro comercial.

-Bueno, Galaxia no se siente muy cómoda en lugares con mucha gente, y me pidió de favor que le comprara unas herramientas para joyería y un libro sobre el tema.

Sentada desde el suelo, Mina miro la bolsa que llevaba.

- ¿Dónde están mis modales? Déjame te ayudo- ofreció Kaitou.

Mina le extendió la mano y en un segundo estuvo de pie.

-Es extraño hacer este tipo de cosas, yo normalmente estaría entrenando con una pistola o con la espada, soy un guerrero.

Mina miro nuevamente la luna negra que tenía Kaitou en la frente, realmente nunca le había prestado tanta atención.

- ¿Te trae malos recuerdos? - cuestiono señalando la marca.

-No, lo siento, solo que ahora que lo pienso bien es raro, muy curioso que reencarnaras en Némesis, perdona si fui grosera.

- En lo absoluto, yo iba de salida, pero si quieres podemos tomar algo, o tal vez tengas una cita y yo aquí de inoportuno.

-Me siento miserable- confeso la rubia- no tengo una cita y Lita se casará pronto- llevo una de sus manos a la frente que le dolía de tanto pensar- Rei ya está casada, Ami está muy feliz con Taiki, y yo, solo escucho mis sabanas al moverse decirme: sssola, sola, sola.

Mina se ruborizo al decir tantas tonterías, y frente a quien, pero él no le tomo esa importancia, y cambio el tema.

-Serena en algún lugar también está sola.

-Pero aquí la espera Seiya, yo sí que estoy sola.

-Lo siento, es mi culpa, quisiera saber cómo ayudarte, yo te maldije.

-Es cierto eres el villano de la película, así que ¿Tendrías una cita conmigo?

El chico no se esperaba eso, casi tira la bolsa de sus compras.

-Mina, no creo que de verdad quieras eso, no sientes nada por mí.

- ¡No me importa!

Algunas personas se le quedaron mirando a la pareja.

-Hablemos- dijo Kaitou tomándole la mano, llegaron a una banca y ambos se sentaron.

-Comprendo que te sientas sola, pero si te sientes así de vacía, entonces, no tienes nada que ofrecerle a alguien, deberías trabajar en ti, ¿Cómo vas a dar amor si tu misma no te tienes amor?

Mina comenzó a reír mientras lloraba.

-No debería ser Sailor Venus, mira que tu enseñándome cosas de amor.

Kaitou limpio algunas de sus lágrimas.

-Tranquila, todo estará bien, no pienses en relaciones sentimentales, no te presiones, seguramente si te mantienes con tu luz de antes, o no lo sé, soy un chico, no doy consejos amorosos, como mencionaste, soy el malo.

-Perdón por eso- susurro Mina.

-Pero, lo que si te puedo decir es que a los hombres nos atrae una mujer segura.

-Que mentiroso, lo que los atrae son unos pechos grandes y un lindo trasero, dices eso, pero niégalo si no es verdad, miran primero la belleza, solo se imaginan desnudando un cuerpo de modelo, no les interesa si es una cabeza hueca o una arpía.

Kaitou se sonrojo por la frescura con la que hablaba Mina.

-Bueno, es cierto, nos encanta la belleza, pero para una relación seria, no es lo primordial…

Kaitou se sonrojo y Mina lo miro intensamente.

-Sabes de lo que hablas, a ti te interesa alguien, ¿verdad?

Se puso más rojo.

-Bueno, en estos momentos pienso que lo mejor sería tener nuestra mente y fuerzas concentradas en Zagato y Caos, no más.

El chico se levantó, y miro de reojo a Mina, se le veía más animada.

-Me alegra que te guste alguien- dijo ella sinceramente.

-Bueno, ella no lo sabe, casi no hemos hablado, no sé si le confiese mis sentimientos, como te aconseje, lo dejare al tiempo, las cosas se darán o no.

- ¡Y si ella es tonta, yo te ayudo!

-Por eso no quiero decir de quien se trata, no quiero que fuerces las cosas.

-Oh, baia, baia- dijo ella picarona- entonces la conozco, déjame adivinar…

-Por favor no adivines nada- dijo Kaitou caminando apresurado, mientras Mina le seguía los pasos, ambos sonrientes por el buen momento que estaban pasando, se sentía una amistad sincera, y eso alegro el corazón de ambos.

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Antes de la cena, Yaten se escabullo a la habitación de Diamante, si el rey de Nemesis lo había encontrado desnudo, el tenía que verlo también, pero que constara ante el universo entero, no estaba animado de verlo como Dios lo trajo al mundo, y eso que su corazón palpitaba como hacia no mucho, pero era solo la euforia del momento, y al escuchar el agua caer desde el baño sonrió maliciosamente, camino cual gato cazador, abrió la puerta del baño con mucha cautela.

- ¡Te ví! - grito mientras abría la puerta de cristal de la regadera.

- ¡Y! - respondió Kaitou muy enojado- ¡Eso que!

- ¡Lo siento, es que pensé que eras Diamante!

- ¡Su habitación es la que sigue, tonto!

Yaten salió avergonzado.

- ¿Tienes un nuevo pasatiempo? - pregunto Diamante burlón- ¿Ahora te dedicas a entrar a las habitaciones ajenas?

- ¡Tú tienes la culpa!

-Solo iba a darte un mensaje ¿Decepcionado? - dijo Diamante acercándose peligrosamente a Yaten.

- ¡Que dices!

- ¿Por no ser tema de mi interés o porque no me viste desnudo? Puedo cumplirte esa última fantasía- sugirió mientras se desabrochaba la camisa- Yaten se quedó sin palabras, sumamente nervioso, viendo como los botones se iban abriendo y la piel se iba mostrando ante sus ojos.

- ¡Yaten! - exclamo Michiru mientras se acercaba con Lucero- ¡Me dejaste plantada! ¡Qué demonios haces en medio del pasillo! - dijo cubriendo los ojos de Lucero- ¡Vámonos hija! ¡Tu padre es un pervertido!

- ¡Espera! - grito Yaten, luego volteo furioso a Diamante- ¡Tú me las pagaras! ¡Voy a verte tan avergonzado que desearas llevar tu trasero a Nemesis!

Diamante sonrió mientras veía como Yaten iba tras Michiru y Lucero.

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-Tai, ¿tienes un momento?

Seiya entro a la biblioteca, Taiki cerro su libro.

- ¿Ahora si hablaras?

-Bueno, me gustaría también que Yaten estuviera presente, pero salió con Michiru y Lucero, por cierto, me preocupa, iba tan rojo como flor escarlata, pero yo, no puedo esperar.

Seiya le conto lo que vivió con Kaitou y Haruka, además lo que confeso Yue.

-No juzgues a bombón.

-Aun la defiendes, y se por qué.

- ¿Por qué?

-Tu hubieras hecho lo mismo.

Seiya apretó los puños, dio un grito ahogado mirando al techo y luego volvió los ojos a su hermano del alma.

-Es lo peor de todo, ¿verdad? Siento que lo nuestro raya en la obsesión y no en el amor.

-El amor es complejo.

- ¿Qué hare? ¿Cómo debo tomar esto? Aconséjame Tai.

-Es en lo único que no voy a meterme, no ahora, ya me entrometí en el pasado, si aun quieres estar con Serena, adelante.

-Quiero verla, hablar con ella de esto, y no sé porque, presiento que Yue aún me oculta algo.

-Concuerdo contigo.

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- ¡Artemis!

Rei tuvo que gritar para que el hombre detuviera su apresurado paso.

-Si, su alteza.

-Déjate de formalidades, hace mucho que no te veo, Luna, ¿Por qué no me comentaste que venía?, sé que has estado muy ocupado en la colonia Selenita, pero, vaya, creí que éramos más que un leal súbdito y su reina, o, ¿será que ya no me consideras tu amiga?

-Perdónelo- suplico Luna- ni yo sabía que venía, solo tuvimos una charla casual por video llamada, y no tardo casi nada en venir, desea que lo acompañe.

-Tengo mucho trabajo, como Haruka y Michiru, incluso Sets una está acá, hay mucho trabajo allá arriba- señalo con su dedo la hermosa perla del cielo.

-Artemis- dijo Rei entrecerrando los ojos- creo que tú sabes algo que yo no sé, pareciera que van a atacar la Tierra, el fuego sagrado no me ha dicho nada.

-Peor que eso, presiento que Mina armara un alboroto, aunque no he hablado mucho con ella- Luna se sintió culpable por ello- sé que así será.

-Bueno, pues si no hay peligro, no veo porque quieras llevarte a Luna, también la necesito aquí.

-Pero es que la extraño mucho.

-Está bien Artemis, puedes irte con ella, pero prométeme que regresaran dos y no tres.

-Ay, majestad- se sonrojo Luna.

-Bueno, lo prometo si usted hace lo mismo- murmuro Artemis con una sonrisa pícara.

Y ahora fue el turno de Rei de sonrojarse.

-Mejor ya váyanse.

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Mina estaba sumamente concentrada mientras apuntaba sin parar cosas en una libreta y hablaba por teléfono, Yaten pasaba por ahí de casualidad, justo cuando ella colgó.

- ¿Casino u hotel? - pregunto ella al platinado.

-¿Me hablas a mí?- cuestiono extrañado casi no se hablaban y eso que vivian en la misma casa.

-Por supuesto.

- ¿Quieres que te lleve a un hotel?

- ¿Te gusta la idea?

- ¿Aun quieres…hacerlo conmigo?

- ¿Tú quieres hacerlo?

-Creo que esta conversación no va a ningún lado.

-Ni tampoco tu estúpido pene.

- ¡Mina!

-Tu empezaste- dijo ella apuntando algo mas en su libreta- además no estaba hablando de eso, ya lo superé, hace mucho, y no sigas con eso o me quitaras mi buen humor.

-Lo sé, por eso ya no estamos juntos.

Mina cerro la libreta y respiro profundamente.

-Ya decidí será casino, y por supuesto no estas incluido.

-Me alegra porque no estoy de humor.

-Como siempre.

Y Mina subió las escaleras a su habitación, Yaten la siguió con la mirada, como esperando que ella volteara y le sacara la lengua, o algo, pero eso no sucedió.

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Esa misma noche, Mina reunió a todos en la casa. Lita y Zafiro se veían más que felices, el chico había regañado a los padres de Lita, y con sus sabias palabras les había zarandeado el corazón, Diamante estaba orgulloso de su hermano, no cualquiera logra doblegar de esa forma a unos adultos hechos y derechos, padres e hija se pidieron perdón mutuamente y dieron borrón y cuenta nueva a su relación familiar, ahora, la rubia de moño rojo tenia un aviso importante.

-Dado que Ami se me adelanto y llevo a Lita de compras- la peli azul se sonroso, porque después de que Lita y Zafiro hablaran con los padres de ella, hasta tiempo les dio de eso- yo me encargue de organizar, ¡redoble de tambores! - exclamo moviendo las manos - ¡Las despedidas de solteros!

- ¡Eh! - gritaron todos.

-Fue difícil decidirme, porque me hubiera gustado convivir con las Starlights, pero por falta de elementos masculinos, los mande a la despedida de Zafiro, asi que ustedes- señalo a los antiguos Three lighs- acompañaran a Diamante, Endimión y Kaitou, esta es la dirección del hotel- le dio el papel a Diamante- lamentablemente el aburrido de Yue desapareció, junto a Kamui- Seiya se preocupó por este último, el chico lo quería, y aunque se había comportado mal y termino enojándose, siempre trataba de hacer lo mejor para él, Yaten le apretó el hombro para animarlo- pero bueno, no se perdió nada, no son los más animados- a Mina le gusto que Terius no estuviera, y misteriosamente no lo menciono.

- ¿En qué momento organizaste todo? - pregunto impresionado Kaitou.

- ¡Lo sé, lo se! ¡Soy una super mujer! – apunto la rubia hacia el cielo- Aunque solo queda una cosa por decidir- miro a Haruka- ¿a cuál despedida te gustaría ir? Tú tienes la gran oportunidad de escoger.

-Si sabes que soy una mujer, ¿verdad? - cuestiono algo molesta, Michiru soltó una risilla por la situación.

-Vamos- la calmo con su voz de mar- ¿no sería divertido vigilar a los chicos?

-Preferiría vigilarte a ti.

-Yo no asistiré, alguien tiene que cuidar a Lucero- recalco Yaten.

-Eso lo tengo cubierto querido- respondió Mina- ira a jugar con Hotaru a su casa.

-Endimión está muy ocupado, no creo que pueda ir- comento Rei.

-Asunto resuelto- dijo Mina- ya tiene un espacio en su agenda, está confirmado.

-Mi esposo en una fiesta de despedida organizada por ti, no lo creo.

-No seas aguafiestas, el también merece divertirse.

Mina nuevamente tenía su chispa de siempre, sus amigas sonrieron, pues habían notado como ella se había apagado con el tiempo, aunque no les agradaba imaginar lo que ella hubiera organizado, lo dejarían pasar esta vez.

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Por fin llego el día de las fiestas, Galaxia y Setsuna estaban extrañamente emocionadas, nunca habían ido a una despedida de soltera, Michiru se entretuvo arreglándolas para la ocasión, Zafiro estaba muy animado, no mucho Diamante, pues tenía una serie de instrucciones dictadas por Mina, sería el anfitrión en la fiesta de su hermano, así que ya se había marchado al hotel donde seria la reunión, la diosa del amor también se había ido, la fiesta de las chicas seria en un casino, los hombres pensaban que sería juegos y azar, estaban algo equivocados.

Seiya se arreglaba mientras Taiki y Yaten lo esperaban, tuvieron que arrastrarlo incluso a la ducha, no estaba animado para fiestas, pero ellos decían que con mayor razón debía asistir a una. Yaten se enteró de los últimos acontecimientos, y mientras Seiya se arreglaba, ellos compartían opiniones.

-Taiki, tú siempre tuviste sospechas de porque Seiya era el último en despertar como Sailor, y ahora que nos hemos enterado por medio de Yue que era también la última Sailor en despertar de todo el universo, eso confirma tus sospechas.

-Si, alguien protegía a Seiya desde tiempos inmemoriales, y era la mismísima Cosmos, Fighter era la ultima opción, la ultima guerrera en enfrentar el Caos del universo, Cosmos nunca quiso que Seiya luchara, solo deseaba que renaciera hasta volver a encontrarlo.

-Eso ultimo, solo lo sabe ella.

-Pero es lógico pensarlo de esa manera, nadie enviaría a su amor a la guerra, además, aunque fue nuestro hermano siempre- ellos aun no sabían detalles de su primera vida- debes reconocer que siempre encontraba la manera de andar por su cuenta, el siempre encontraba un propósito diferente a nosotros, por eso, pienso que bien pudo ser una sailor de otro planeta, pero Cosmos no quiso dejarlo solo, y por eso lo unió a nuestra familia.

-Para que soportara este destino de mierda.

- ¡Yaten, cállate!

El platinado siseo y volteo hacia la puerta del baño para continuar hablando en voz baja.

-Pero es verdad, ¿no te gustaría ser como los demás? ¿Vivir una vida y ya? ¿No estas cansado de pelear?

- ¿De que hablan? - pregunto Seiya secándose su larga y oscura cabellera.

-Pues que esperamos que el tonto de Diamante haya realizado una buena fiesta.

-Te esfuerzas mucho en odiarlo- comento suspicazmente Taiki.

Yaten se encogió de hombros y abrió la puerta de la habitación.

-Los espero abajo.

Y cerró la puerta.

-Seguro lo puse de malas. No debí contarles nada, son mis problemas.

-Despreocúpate, sabes que ya es así de nacimiento, además, siempre nos hemos apoyado, y aunque ahora solo somos primos…

-Siempre seremos hermanos- concluyo Seiya sonriente.

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Al abrir la puerta del lujoso salón, no se esperaban esa escena, Diamante organizando unas sillas, en medio de la pista y leyendo con mucha atención una hoja, Zafiro mirando emocionado un pastel de colores, globos tiernos en todo el lugar, Endimión sentado seriamente, Kaitou colgando una gran piñata en forma de estrella.

- ¿Es una despedida de soltero o el cumpleaños número ocho de Zafiro? - se burló Seiya acercándose a Endimión.

-No sé, tal vez así lo hagan en Nemesis.

-Mina te ha tomado el pelo, por no decirte que te vio la cara de bobo- comento Yaten a Diamante.

- ¿Por qué lo dices? - pregunto encarándolo, Yaten no se dejó intimidar por la diferencia de altura.

-No vayan a pelear, solo fue una broma de Mina, debiste advertirle Endimión- sugirió Seiya.

-Ya lo dije, pensé que así eran las cosas en Nemesis.

-Justo lo que pensé- dijo Haruka apareciendo, de smoking blanco en el marco de la puerta- esto sería aburrido, para ustedes claro, pero es gracioso para mí- saco su celular y les tomo fotos a sus caras de sorprendidos.

-Vaya, supongo que viniste a ver a las desnudistas- rio Seiya - pero es obvio que no vendrán, seguro que Mina no lo agrego a la lista.

Zafiro se puso rojo, Diamante por fin cayo en la cuenta de haber sido timado, hasta juro escuchar la risa de Mina mientras su rubio cabello se mecía con burla.

-Bueno, si quieren diversión de adultos- dijo Taiki- alguien tendrá que invertir, para Diamante no habrá problema.

-No sé de qué hablas- comento Zafiro- esta fiesta está bien para mí.

-Pero tú no dejaras que Mina se salga con la suya, déjenme decirles que vengo de la fiesta de ellas, y vi entrar al casino un grupo de hombres musculosos y poco vestidos, seguro Lita le está poniendo un billetito a la tanga del más grande.

Los nemukianos pestañearon para alejar tales pensamientos.

-Yo digo- propuso Haruka quitando la música de niños- que pongamos acción en esta fiesta.

-Oh ya entiendo- señalo Seiya- tu si quieres ver chicas desnudas.

- ¿Y tú no? Ahora vendrás a decirme que eres un puritano.

-No soy puritano, puedo manejar eso.

-Bien- dijo Haruka subiéndose a una mesa- veamos si puedes manejar esto- y comenzó a desabrocharse los botones.

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Del otro lado de la ciudad, la despedida de soltera de Lita era todo un éxito, Mina no solo había incluido a las sailors, sino que escogió a sus conocidas mas animadas sin importar la edad, incluso por ahí había una ancianita poniendo un billete en la tanga de uno de los bailarines, Miku también se encontraba en la fiesta, las chicas no estaban molestas por tan grande evento, al contrario, se alegraban de que no fueran las únicas a merced de tanta musculatura, Setsuna y Galaxia se habían arrinconado en un lugar, lo suficiente bien ubicadas para ver todo, y lo mejor resguardadas para no caer en la tentación.

- ¿Sabes a quien le gusta a Kaitou?

La pregunta de Mina se escucho fuerte y clara en los oídos de Michiru, la aguamarina sostenía una copa de un delicioso cóctel.

-Vaya, ¿y porque me preguntas a mí?

-Se que no somos super amigas, pero tu eres discreta y muy lista.

Las luces del lugar ocultaban bien el semblante de Mina, pero no así su corazón solitario.

-Es extraño que hablemos de este tema, justo nosotras, después de lo de Yaten- se disculpó, Mina movió una mano restándole importancia al asunto, aunque estaba segura que esa espina nunca saldría- pero bueno, ya que insistes, si estoy segura de quien es su objetivo.

-No estamos hablando de un plan malvado.

-Tienes razón, la mujer que le gusta es obvio que vive con nosotras, lo sabes, pero aun no te decides de quien sospechar, si de Galaxia o Setsuna, es cierto que una de ellas atrapo su atención.

-Ya mejor no hablemos de esto.

-Pero querías saber.

-Sera mejor que no, ya cambié de opinión, no quiero, ¡arruinarme la diversión!

Michiru suspiro y alzo la copa, chocándola con la de Mina, mientras ambas comenzaban a reír mirando como la pobre de Lita era asediada por cuatro suculentos hombres, aunque uno ya estaba fuera de combate en el suelo por haberle tocado un pecho sin su autorización, por eso coqueteaban con mucha cautela mientras bailaban sensualmente para ella.

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En la otra fiesta.

- ¿Decepcionado? - se burlo Haruka mientras Seiya caminaba a su lado, la rubia había hecho una llamada para cambiar la sede de la fiesta, y ahora se encontraban en un bar lujoso que estaba abierto solo para los chicos.

- ¿De que hablas? - cuestiono sonrojado Seiya mientras metía las bolsas en su fino pantalón.

-Digo que pensaste que te haría un baile erótico.

-Por supuesto que no.

La rubia sonrió, ella no pudo soportar el ambiente infantil y había convencido a todos de moverse a un lugar más animado, la música y las luces, ya sin globos de colores era mas acorde para ellos. Todos se sentaron en la barra, mientras el barman les preparaba deliciosas bebidas. De pronto, risillas femeninas comenzaron a inundar sus oídos, y la puerta del lugar era abierta, y como si de una celebridad se tratara, el príncipe Terius deslumbrante y rodeado de hermosas mujeres hizo una entrada triunfal, las chicas al ver el atractivo grupo en la barra corrieron muy animadas, Zafiro fue el mas afortunado por la atención, de hecho, no sabía que estaba pasando.

- ¡He venido a salvar su dignidad!

-Majestad- acuso Seiya- ¿usted no debería estar en Kinmoku?

-Estuve y regresé lo mas pronto que pude, una despedida terrícola, ¡por supuesto que debía estar aquí!

- ¿Quiénes son todas estas mujeres? - pregunto Diamante molesto, mientras una rubia se colgaba de su cuello, al regente de Nemesis no le gustaba perder el control de la situación.

-No me digas que son unas p…profesionales- comento Seiya al pelirrojo.

- ¡Muy profesionales, claro! ¡Harán lo que queramos! - respondió Terius.

-Me pregunto como nos encontró- dijo Seiya entrecerrando los ojos.

-Tengo un detector de diversión- puntualizo Terius.

Diamante se altero un poco mientras una morena le acariciaba los muslos a Zafiro.

-Vamos, vamos, no sean aguafiestas, tu hermano merece una sana diversión.

-Eso no es sano- señalo mientras Zafiro comenzaba a reír nerviosamente en medio de varias chicas.

-Diamante tiene razón- apoyo Seiya.

Algunas mujeres ya se habían subido a las mesas, incluso a la barra y comenzaban a desnudarse.

-Rei va a matarme- dijo Endimión mientras una pelirroja se sentaba en sus piernas.

-No podrá hacer eso- Terius le mostro una foto, donde Rei bailaba con un chico y su diminuta tanga- ellas se están divirtiendo como se debe, nosotros haremos lo mismo.

-Anímate guapo- dijo la chica colgada del cuello de Diamante.

Yaten y sus ojos verdes cual cuchillas miraron la escena, y se le ocurrió una grandiosa idea, aun no se había vengado de Diamante, por eso, se alejó del lugar. Instantes después, Taiki movió la cabeza negativamente, Seiya giro al para descubrir la fuente de desaprobación de su primo.

"Santa madre de todas las flores".

En medio de las chicas, una escultural platinada comenzaba a hacer gala de todo su sex appeal.


Comentario.

No tengo perdón, pero si un bebé y otra niña de tiempo completo, maestra, cocinera, chef y mucama, con la tiroides loca porque no estoy en tratamiento por culpa del coronavirus. Aun así, prometo hacer otro esfuerzo y seguir actualizando. He leído sus comentarios y me alegro por lo bueno y lo malo, pero mas que nada por lo bueno.

¡Besos de tinta! (pero a dos metros)