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-*Invierno*-

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Sus vidas pasadas volvían a su memoria, eran como el tic tac de un reloj, pero las manecillas no avanzaban, retrocedían y a una descomunal velocidad.

...

-La reina Neo Reina Serenity nos ha enviado una invitación, es para el primer cumpleaños de su hija- anuncio Maker.

Fighter no respondió, solo miro el sobre con desanimo, Kakkyu con comprensión. La pelinegra no sabia de ella desde que se enojaron por la negativa de la rubia de ir a conocer a su hija al sistema solar.

-No tienes que venir si no es de tu agrado- dijo con delicadeza la pelirroja-, pero pensé que seria una buena excusa para que hablaras con Serenity, eran tan unidas.

-¡Yo opino que mejor no vaya!

-¡Healer!

-Esta vez tengo que darle la razón- comento Maker- porque si se arma un alboroto, podría verse afectada usted princesa.

Kakkyu iba a opinar algo, pero con voz cautelosa hablo Fighter primero.

-Gracias por preocuparse princesa, pero es como dicen ellas, no iré, aunque en verdad quisiera…- su semblante triste paso a una radiante alegría- ¡alguien debe quedarse en Kinmoku para cuidar la paz! No podemos dejar todo al Baron Kaname, es muy amable, pero no sé, algo no me gusta de él.

-Ningún hombre te agrada- canturreo Healer.

-Y a ti te agradan demasiados- respondió Fighter con burla.

-Por favor no peleen delante de la princesa- las regaño Maker.

Pero en vez de enojarse, la princesa sonrió, era verlas como antes de la guerra de las sailors, como siempre, sus guardianas tempestuosas, tres hermanas que a veces peleaban, pero que muy a su manera se protegían y amaban.

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Un tic tac del reloj, más, retrocediendo.

Un niño de cabello negro, lloraba mientras señalaba hacia lo alto.

-¡Fighter! ¡Te vas a lastimar!-Kamui grito sumamente preocupado, mientras veía con espanto como la azabache escalaba la torre mas alta del palacio de Kinmoku.

-¡Nada me pasara! ¡La cometa se ira si no la quito!- Fighter reía victoriosa, mientras alcanzaba el juguete, sobre las caras horrorizadas de Healer y Maker.

-¡Somos sailors, no arañas trepadoras!- protestaron sus hermanas.

El niño dejo de llorar cuando le fue entregado el juguete, se fue corriendo dando las gracias a Fighter; esto era, lo que Kamui amaba de ella: su humanidad, su alegría, su valentía. Esperaba algún día ser correspondido, pero aun así era duro con ella.

-Eso que hiciste fue increíblemente estúpido- resoplo Kamui.

-Pero no hubo tiempo para remilgos- respondio con las manos en la cintura.

Healer y Maker solo negaron con la cabeza, desaprobando sus acciones que para ellas a veces resultaban innecesarias, pues solo estaban para cuidar a la princesa Kikyo, y aunque lo tenia claro la azabache, a ella siempre le daba tiempo para algo más.

...

Un último tic y otro tac, por fin llegando al final del viaje, su origen.

-¿Abuela, quien es Selene?

Ese nombre, no lo habia escuchado en mucho tiempo, sonrió recordándola, mostrando unos dientes un poco desgastados por los años, su cabello que fue negro azabache ahora totalmente blanco, y sus ojos cual estrellas, esos si, brillaban aun, y lo hicieron mas al escuchar ese nombre.

-¿Selene?- dijo Fighter suavemente- ¿Abuela?- cuestiono algo molesta, aunque lo era, no le gustaba escucharlo del todo.

-Perdón, abuelita- el niño hizo un puchero adorable, ella sonrio nuevamente-, si, Selene, ese nombre lo susurras cuando duermes.

Su nieto el mas pequeño la miraba buscando respuestas, era el mas testarudo de los cuatro, no la dejaría en paz hasta estar convencido con una buena contestación.

-¿Escuchaste eso? Ya viene mi hijo por ti.

-No mientas abuelita, no se oye ni un grillo allá afuera, de ser asi se escucharían las risas de mis hermanos llegando.

-Deja descansar a tu abuelita- dijo otra anciana, se paro atrás de la silla donde estaba Fighter- querida, me llevo afuera a este latoso, para que no te moleste.

-Pero yo no estaba diciendo nada malo, ahora quiero saber más- bufo el niño.

Healer levanto al pequeño para llevárselo, este le dio un beso despidiéndose también de ella, era como otra abuela para el niño, la recordaba de siempre, siempre al lado de Fighter. Nunca fueron una pareja en forma, pero se tenían una grandísima estima, y vivieron juntas el resto de esa vida, porque Healer fue testaruda en hacer una familia aparte, y siempre guardo un sentimiento profundo por Seiya, mientras que Maker se hizo regente del nuevo Kinmoku, por supuesto, las visitaba muy seguido, o ambas eran llevadas al palacio de Tankei que estaba en construccion.

-¡Abuelita, no olvides que me debes una historia!- grito el niño alejándose.

-¡La próxima vez que vengas temprano, te contare todo, lo prometo, esta anciana, siempre cumple sus promesas, hasta mañana, Yunuen!

El niño sonrio ampliamente, tenia los ojos de Selene, azul cielo, y su misma sonrisa, una ligera lagrima salió de sus ojos zafiros, al recordar a la que dejo en Solárium.

Ese fue un hermoso recuerdo, de su edad invernal.

Pero como la chispa que enciende una bomba, de pronto estallaron en su mente las memorias mas aterradoras, destruyendo todo buen sentimiento, incluso en su piel, Seiya sintió nuevamente como era rasgado su cuerpo por el cuchillo del rey Silvers, mientras decía los horribles pecados que cometeria contra su esposa Selene.

"La haré sangrar, la devorare"

-¡Basta!- grito llorando mientras despertaba- ¡No más!

"Fue una pesadilla", quiso convencerse, "no, no lo fue", reprimió todo lo que pudo el llanto.

Pues aunque eso paso hace mucho tiempo, era como si fuera ayer cuando vivió todo aquello, cuando busco un hogar para los suyos, cuando encontró la luz de Cosmos, cuando ella se materializo en Selene, se amaron, se separaron.

Después de un rato, se levantó, su cabeza le dolía aun por el golpe de Rubeus, se encontraba nuevamente en la casa que compartia con los demás, estaba por preguntarse quien lo llevo ahí, cuando escucho voces al bajar las escaleras, en la gran sala se encontraban, Haruka y Diamante. La rubia tenia el rostro mas pálido que le hubiera conocido, tomaba un poco de té calmante, mientras que Diamante la miraba compadecido.

-Por lo menos ahora duermen tranquilas.

-¿De quienes hablan? ¿Qué sucede?- pregunto Seiya tratando de que su voz no se escuchara temblorosa.

-Que el mundo se nos vino encima- respondio Diamante, Haruka agacho el rostro, tratando de ocultar sus ojos rojos de tanto llorar- Yaten y Michiru están dormidos, sufrían demasiado.

-Yo…- de pronto Seiya recordó que Serena estuvo cerca, recordó como le grito, si era posible se sintió aun peor- ¡Serena!- grito buscándola desesperadamente, a punto de correr, pero lo detuvo Diamante.

-Se fue, pero… esta bien- respondio – ella me llamo para traerlos a ustedes aca, como ya no tiene poderes...

-¿No tiene poderes?- interrumpió Seiya alarmado- ¡¿Qué, que sucedió?!

Sintió miedo, como cuando Galaxia le arrebato su semilla estelar a Serena.

-Zagato paso, ese infeliz le tendio una trampa y le arrebato todos los cristales- siseo Haruka- y nosotras, ya ni podemos pensar con claridad, ¿no te pasa lo mismo?

-Esos recuerdos, podrían ser una trampa de Zagato- declaro Seiya, intentando convencerse a si mismo de que asi era.

-Bien sabes que no lo son- declaro Haruka sin mirarle.

-¿Saben de los demás? ¿De…Serena?

-Ella esta bien- recalco Diamante cansado.

-Subire con Michiru y Yaten- dijo Haruka sabiendo ya de lo que seria informado Seiya.

-Galaxia y Kaitou están en un hospital con Rei- comenzó a relatar Diamante sentado frente a Seiya e invitándolo a que hiciera lo mismo-, como ella esta embarazada Endimion la llevo por lo mal que se puso, y bueno, Galaxia también tuvo una crisis de nervios. Setsuna fue a buscar a Hotaru, Terius viajo a Kinmoku para ver a Taiki, porque no encontramos a Ami, tal vez el pueda ayudarnos, Mina se comunico rápidamente con nosotros pero no dijo donde estaba, solo que estaba bien y que vendría en cuanto pudiera. Zafiro cuida de Lita, pero de momento no vendrán, es todo lo que sabemos.

-Que bien informado estas.

-Yue nos ayudo mucho- comento Diamante - el quería ayudar mas, pero simplemente no podia.

-¿Por qué Serena no esta? ¡No me digas que intentara ir por los cristales!

-Dejo muy claro que no lo haría.

-Pero ella, puede intentar una locura, a veces no es tan precavida.

-Y sus planes extrañamente la llevan al éxito.

-Bien que la conoces- dijo Seiya celoso.

-Ay por favor, ¿todavia te importa?

-No te dare explicaciones- "aunque ahora me siento mas imbécil que antes"- pero solo quiero saber si ella esta bien, ¿o no te preocupas por ella?

-Por supuesto que me preocupo, por eso- dijo mostrándole su teléfono- lleva un localizador, no me preguntes como funciona, pero esto me mostrara si sale de la Tierra o va alguna dimensión rara.

-¡Diamante!- grito Seiya dándose cuenta de algo- ¡Soy de lo peor! ¡He recordado una seria de barbaridades del pasado, pero ella, ella seguro las recordó antes! ¡No puedo dejarla sola! Pero…

-Si exacto, es como has deducido, quiere estar sola, démosle un tiempo.

Seiya apreto los puños, solo recordó como le habia gritado, se sentía un total idiota.

"Pero quiero verla".

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"Ese mismo día, el dia en que encontramos un fatídico final, un gran cambio ocurrió en Solárium, el hogar de Plut: Lapsus – en un futuro Plutón- dejo de girar alrededor de Saturno, separándose, como una profecía de lo que serian las vidas de ambas, unidas en un principio, pero separadas para siempre, como líneas paralelas que están cerca pero que nunca se tocaran."

Fue lo que escribió Hotaru en su cuaderno de matematicas, recordando su amor fallido por Earth, su deseo de venganza, su deseo de morir al saberse manchada por la sangre de su propia madre, Plut, madre de Saturn, todo estaba claro, era como haberlo vivido hace unos instantes, era como estar ya muerta nuevamente en vida, mientras tanto, sus padres actuales tocando la puerta, pues ella gritaba, sentía su cuerpo herido por las puñaladas del pasado, por sus errores, porque parecía que ya nada tenia sentido, porque en un pasado oculto hasta ahora, fue en el que mato a su princesa adorada, su princesa de la Luna, la luna que se tiño de sangre, pero no se podia mover, el dolor físico y espiritual era tan grandes, que ni el abrazo de su padre el derrumbar la puerta, ni las palabras cariñosas y preocupadas de su madre lograron sacarla de ese congelamiento, solo esperaba poder seguir respirando, aunque sentía que no lo merecía.

"Plut, Mamá, perdóname", fue su pensamiento antes de desmayarse.

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Haruka abrió la puerta con cautela, se acerco a la cama donde dormía Michiru se dio cuenta que ya estaba despierta, solo que parecía que a la chica del mar no le interesaba abrir los ojos.

-Lucero esta bien- comento Haruka sentándose a su lado.

Yaten, en la otra cama, se levanto de golpe al escuchar el nombre de la hija de ambos. Michiru siguió en modo negación.

-¡¿Dónde esta Lucero?!

-Aquí en la mansión, contratamos una niñera para que la acompañara, salió al parque y regreso tan cansada que esta tomando una siesta.

-Ire a verla.

Yaten entendio que ellas seguro hablarían de su pasado, el simplemente no quería ver la cara de Seiya, los sentimientos por el pelinegro eran tan vívidos, que se sentía confundido con sus actuales sentimientos por esa otra persona que lo hacia suspirar en silencio, y luego estaba Mina, realmente estaba decidido a lo que haría, pero tenia que esperar.

Al saber que estaban solas, Michiru abrió los ojos, Haruka se recostó a su lado.

-¿Qué tienes mi sirena? ¿Acaso me odias? ¿Me odias porque no pude salvarte?

-No es eso, bueno, al principio si, después pensé mas bien, en que fue de ti sin mi, quisiera saber, pero al mismo tiempo no.

-Te contare si lo deseas, o lo guardare si no.

-Al juzgar por tu semblante, esa no debe ser una linda historia, siempre fui fuerte, incluso antes de conocerte en la pista de atletismo, incluso cuando vivía sola en mi propio palacio, pero, después de conocerte y dejarte, eso me tiene mal.

-Yo…fui obligada a casarme con un hombre.

Michiru por primera vez la miro incrédula.

-Pero nunca tuve familia, y ayudo mucho a que el tuviera después una concubina…hizo su familia con ella, y me dejo de molestar.

-Presiento que no me dices todo.

-Yo creo que mas bien quieres saber otro asunto.

Michiru se abrazo a si misma, y escondió su cara entre las piernas, deseaba hacer esa pregunta especifica, pero le daba miedo saber, así que conociéndose de siempre, fue Haruka quien le ayudo.

- Lo que deseas saber es, ¿si me enamore de otra mujer?

La agua marina tembló levemente, respondiendo que efectivamente esa era la cuestion.

-No, nunca me volvi a enamorar, pero si tuve…

-Para, ya se que vas a decirme, no termines la oración.

-Por primera vez no te creo, deseas saber si es una de nosotros, para que de una vez descanses, si lo es, fue... Rei, te amo tanto Michiru, me hiciste falta muchos años, no sabes cuantas veces desee quitarme la vida para seguirte, ¡pero fui fuerte por las dos, y solo una puta vez lo hice con otra! ¡estaba sola! ¡estuve sola! ¡

Haruka lloro, y quiso salir de la habitación, pero Michiru le tomo fuerte la mano.

-Perdoname, yo solo quiero olvidar, y a ti te pido recordar, incluso reclamo cuentas de una vida que ni sabíamos que tuvimos, perdóname.

Ambas se derrumbaron juntas, pero Haruka aun se sentia intranquila, pues tambien recordo los sentimientos que tuvo por Lita, es decir Jupiter, no sabia como se sentiría cuando viera a la castaña.

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Seiya era muy terco, y aunque estaba verdaderamente preocupado por Taiki y Yaten, necesitaba con desesperación ver a Serena, incluso si ella le pedía que se alejara, deseaba verla, decirle que estaba ahí para ella, que siempre estuvo, que juntos podrían librar esa nueva batalla, extendió sus alas fuera de la mansión y se elevo al cielo, la noche recién comenzaba, la luna brillaba alto, se concentro, tal fue su anhelo de verla, que su semilla estelar salió, una hermosa flor de loto de siete colores, busco con el corazón y la encontró, en el lugar menos pensado, un museo en Tokio de Cristal.

Voló con rapidez, pero aterrizo con tal finura, que los pájaros seguramente lo mirarían con envidia, sus alas desaparecieron de su espalda ancha; el edificio era gris plateado, con columnas griegas adornando la entrada, el lugar ya estaba cerrado, pero de alguna forma Serena se las ingenio para entrar ahí, ella siempre lo sorprendía. Sus pasos aunque suaves, resonaron en el piso de marmol, nunca habia visitado ese museo, y se sorprendio al encontrar una sala entera dedicada a las sailors, y otra mas y mas amplia a la Neo Reina Serenity, sus ropas, muebles, incluso una replica del trono, y cuadros con Endimion, se quedo un momento viendo un cuadro donde Rini acompañaba a los monarcas, eso si le llamo la atención, porque ahora sabia, que hubo un tiempo en el que tuvo un hijo con Serena, con su bombón, le hubiera gustado haber tenido un cuadro así, pero la verdad no lo necesitaba, ahora esas imágenes estaban talladas como la piedra en su memoria.

-Si, yo pensé lo mismo cuando vi ese cuadro.

Atrás Serena también miraba el cuadro.

-Nuestro pequeño luciría adorable en una pintura, ven tengo algo que mostrarte.

Seiya queria decirle tantas cosas, tomarle la mano, pero ella parecia renuente al contacto, aun asi la siguio, como siempre.

Llegaron a una parte donde se mostraban muchas joyas, era parte del tesoro de la Neo Reina Serenity, Serena sin problemas desactivo las alarmas con la palma de su mano y abrio el rectángulo de cristal donde se encontraba un báculo, no era vistoso, ni siquiera tenia joyas, cobrizo, muy sencillo, Seiya se acerco un poco a leer lo que se decia de ese objeto:

"Baculo de uso diario, su majestad, la Neo Reina Serenity, lo usaba con mucha frecuencia, según dicen era su favorito, a pesar de ser el objeto de menos valor de su arcón... "

-Yo queria...- musito el pelinegro pero Serena con una leve sonrisa y un dedo en sus labios le pidio callar.

-Este baculo tiene un truco, la parte de arriba esconde uno de mis preciados tesoros.

Entonces ella haciendo una seria de movimientos en la parte del centro de la esfera, la abrió, mostrando un simple llavero de oso, pero que Seiya supo reconocer, era el mismo llavero que le dio en aquella lejana cita en el parque de diversiones.

-Pero, ¿Cómo es posible?

-Bueno, en ese entonces, use un poco de mi poder para preservarlo, por eso aun sigue, nunca se hará polvo, existira por siempre, asi como mis sentimientos por ti.

Seiya estuvo a punto de sonreír pero ella lo dijo con melancolía, como despedida, sin esperanza.

-Sin embargo...¿Como puedo estar contigo? Lo que siento por ti no es suficiente contra mis pesadillas ¿Como puedes desear mi compañia? Seiya, ¿porque nos hacemos daño? ¿si es amor lo nuestro? ¿no sera un capricho?

A cada palabra la tristeza de Seiya se transformo en enojo, y todo su discurso interno de autoproclamarse un imbecil, se fue al hoyo.

-¡Como puedes decir eso! ¡No manches nuestro amor con esas declaraciones!- ella se sorprendio de que le gritara nuevamente, pero era lo que deseaba ella, una confrontación, romper su cariño en miles de pedazos, Seiya tomo sus manos a pesar de su resistencia- ¡Yo te amo, maldición, te amo tanto, que no se como he podido vivir tan alejado de ti! ¡En el pasado, en el presente! ¡Pero no me rendiré!

-¡Yo si me he rendido! ¡Estoy harta! ¡No puedo mas! ¡Por supuesto tu no me entiendes!

-¿Como voy a entenderte? Primero me dices que me amas, pero luego dices que te rindes, otra vez me estas volviendo loco.

Ella necesitaba buscar una forma de alejarlo, estaba segura de que estar lejos salvaría la vida de Seiya, era la única solución posible.

-Solo una cosa: mi madre es Caos, tengo que enfrentarla para que termine la guerra, para que todos esten en paz, ¡tu no tienes que enfrentar a tu madre para ganar! ¡Jamás vas a entenderme!

Seiya respiro profundamente, ya no deseaba mas perder la cordura.

-Tienes razón, no puedo entenderte, pero por eso, deseo estar contigo, no tienes que luchar sola.

-Ya estoy acostumbrada a ser la ultima esperanza de todos, así que no te preocupes por mi, mejor deberias ver a tus hermanos, buscarte una vida.

-¿Tu también buscaras una vida sin mi?

-Estoy decidida a enfrentar a mi madre, me concentrare en ello.

-Pero no tienes poderes.

-Pues encontrare la fuerza para luchar.

-¿Por que me has enseñado ese llavero entonces? ¿que sentido tiene?

-No lo se.

Pero si lo sabia, queria decirle que ella tambien siempre, por la eternidad lo amaría, pero lo había arruinado todo, condenando el alma de Seiya a desaparecer para ganar la batalla, pero se negaba a aceptarlo, queria saber que habia una solución.

¿Acaso ella estaba siendo injusta y no el destino?

Y como si sus oraciones fueran escuchadas apareció Yue.

-Hermana, tenemos que hablar.

Antes de que Seiya protestara, desapareció junto a su hermano que habia recuperado sus poderes por completo.

Se aparecieron en la cabaña de Mina.

-Gracias por alejarme de Seiya- dijo soltándose a llorar arrodillada en el piso.

Eso enfureció a su hermano, quien le tomo la barbilla con fuerza.

-Esta actitud no es propia de ti, pero tengo algo que seguro te hará feliz, no lo mencione antes porque pensé que había sido destruida en algún punto del tiempo.

-No hay nada que me saque de las sombras, solo una semilla para preservar el alma de Seiya.

-Existe, y la he traído conmigo.

Serena se quedo sin palabras, al ver la semilla plateada que yacía en la palma de Yue, después de todo, parecia que si era cierto que habia esperanza.

Comentario

Gracias por no abandonarme :') los saludare adecuadamente en el siguiente capitulo :3

No contare mis desgracias del porque hasta ahora aparezco, solo dire que esto no lo dejare botado. Y lo se, fue corto, pero la maldicion del faraon me sigue atacando y solo pude dar esto, ya me redimire, y disculpa las faltas de ortografia :(, no digo mas, nos vemos espero prontito.

Yunuen: de origen mexicano, es un nombre cuyo significado es "media luna".