Disclaimer: Los personajes de Voltron: LD no me pertenecen. (Aunque no me enojo si me prestan a Keith) son propiedad de DreamWorks. La trama es sólo un delirio de mi mente, después de años silenciada.


Prefacio

Pidge apretó sus manos contra su estómago en un intento de aplacar la ansiedad que le provocaba la situación. Se encontraba muy nerviosa y a la vez emocionada. Al escuchar la campana que anunciaba el final de las clases, se levantó y comenzó a meter atropelladamente sus pertenencias en la mochila verde antes de salir del taller de robótica con toda la velocidad de la que su cuerpo era capaz.

Había quedado de verse con Keith en la entrada de la preparatoria al terminar el taller y no quería hacerlo esperar más de lo necesario. Al menos no ese día.

Ella y Keith habían sido prácticamente inseparables durante el semestre anterior, pasando de simples desconocidos que coincidían en un proyecto de clase a ser mejores amigos. Pidge no había estado segura de sentir algo más por el muchacho de cabello azabache, no era algo usual en ella. Pero durante las vacaciones de invierno había tenido oportunidad de pensarlo detenidamente.

Se dio cuenta que lo extrañaba. Y que le gustaba estar en su compañía. Le gustaban cosas de Keith que en otras personas le parecerían irrelevantes, cómo el brillo purporéo de sus ojos cuándo les daba la luz directamente, la forma extraña en la que su cabello ligeramente largo se acomodaba en su nuca formando un mullet esponjoso o el hoyuelo que se marcaba en su mejilla cuando sonreía de lado.

Le había tomado todas las vacaciones reunir el valor, primero para admitirlo consigo misma y después para decidirse a confesárselo. Pero ahora estaba más que decidida a hacerlo, era casi una necesidad imperativa. Necesitaba confirmar si sus sospechas eran ciertas. Si eso que ella había visto, o creía haber visto, durante el semestre era real o simples ilusiones suyas jugándole una mala pasada. Si la mirada violeta del chico callado con el que había pasado tanto tiempo los meses anteriores de verdad brillaba cuándo se posaba en ella. Si no había imaginado ese ligero rubor en las mejillas de su amigo cuándo ella lo sorprendía mirándola mientras hablaba sobre matemáticas, física o astronomía.

Necesitaba saberlo. En ese momento.

Se habían visto durante el receso un momento, ya que ella perdió demasiado tiempo tratando de comprar algo de comer en la cafetería escolar. Y, aunque estaba ansiosa por hablar con él, no le apetecía hacerlo en un lugar público.

"No... si me va a rechazar, prefiero que sea en un lugar privado" se dijo a si misma.

- ¡Keith!- lo llamó antes de que ambos entraran al aula. No quería decírselo frente a sus compañeros.

- ¿Qué ocurre, Katie?- el chico volteó a verla frunciendo el ceño. Pidge sintió su corazón palpitar en sus oidos, una sensación se movió desde su estómago hasta su garganta.

- Eehmm... bueno yo... yo quiero platicar contigo...-su nerviosismo comenzaba a traicionarla. Respiró hondo- ¿Podemos vernos a la salida?... tengo taller, pero si me esperas...

- ¿Segura que todo está bien?-le preguntó serio. Pidge asintió varias veces, con los labios apretados-. De acuerdo, te veo a la salida.

- Genial-sonrió ella y entraron al salón de clases.

Ahora ella corría hasta la entrada de la escuela, con el corazón palpitando a mil por hora y el estómago hecho un nudo.

Frunció el ceño confundida al ver varios compañeros y maestros aglomerados enfrente de la entrada y la ambulancia con las sirenas encendidas. Se paró de puntitas y estiró el cuello lo más que pudo en un intento de encontrar a su amigo entre la multitud. Pero fue inútil. Maldijo internamente su estatura.

Iba a alejarse de allí cuándo su vista captó algo que le heló la sangre. Sintió a su corazón subir hasta su garganta y se abrió paso entre la gente a empujones, tratando de alcanzar la mochila roja que había distinguido en el suelo.

- ¡Keith! ¡KEITH!- gritaba, esperando una respuesta, a la par que lo buscaba con la mirada, hasta que lo vió.

Sintió su corazón detenerse y las piernas le temblaron.

"No... por favor no... Keith no..." Los paramédicos subían a su amigo a la ambulancia, su rostro estaba manchado de sangre y su piel lucía pálida. Logró llegar hasta la ambulancia, pero no la dejaron subir con él.

- ¿Qué pasó? -exigió saber, pero los paramédicos la ignoraron mientras una profesora la retuvo del brazo, seguro con la intención de evitar que se subiera a la ambulancia a la fuerza. Las puertas de la ambulancia fueron cerradas en su cara y el vehículo arrancó, dejándola con el alma colgando de un hilo- ¿Qué carajo pasó?- le gritó al aire, sintiendo una lágrima deslizarse por su mejilla.

Ahora ella corría hasta la entrada de la escuela, con el corazón palpitando a mil por hora y el estómago hecho un nudo.

Frunció el ceño confundida al ver varios compañeros y maestros aglomerados enfrente de la entrada y la ambulancia con las sirenas encendidas. Se paró de puntitas y estiró el cuello lo más que pudo en un intento de encontrar a su amigo entre la multitud. Pero fue inútil. Maldijo internamente su estatura.

Iba a alejarse de allí cuándo su vista captó algo que le heló la sangre. Sintió a su corazón subir hasta su garganta y se abrió paso entre la gente a empujones, tratando de alcanzar la mochila roja que había distinguido en el suelo.

- ¡Keith! ¡KEITH!- gritaba, esperando una respuesta, a la par que lo buscaba con la mirada, hasta que lo vió.

Sintió su corazón detenerse y las piernas le temblaron.

"No... por favor no... Keith no..." Los paramédicos subían a su amigo a la ambulancia, su rostro estaba manchado de sangre y su piel lucía pálida. Logró llegar hasta la ambulancia, pero no la dejaron subir con él.

- ¿Qué pasó? -exigió saber, pero los paramédicos la ignoraron mientras una profesora la retuvo del brazo, seguro con la intención de evitar que se subiera a la ambulancia a la fuerza. Las puertas de la ambulancia fueron cerradas en su cara y el vehículo arrancó, dejándola con el alma colgando de un hilo- ¿Qué carajo pasó?- le gritó al aire, sintiendo una lágrima deslizarse por su mejilla.


Hola mundo...

Es extraño estar publicando de nuevo por aquí. Se siente raro... bien, pero raro.

En fin, cómo pueden ver esta vez he entrado al fandoom de Voltron: Legendary Defender, una serie que de verdad es buenísima. Si no la han visto, corran a verla. [Keith y Pidge son míos! jajajaja]

Seré sincera, no sé cuando me durará este arrebato. Pero haré lo imposible por terminar esto.

De mis otras historias, honestamente, luego de tantos años las únicas que me siento capaz de terminar son Garasu no Ningyo y Llamado del Amor. A su debido tiempo, supongo... de ahí en fuera no creo poder escribir nada más de Jalice, pero si lo hago serán los primeros en saberlo. Ténganlo por seguro.

Y, bueno, no sé si alguien leerá esto ahora. El fandoom en español de Voltron actualmente está más muerto que Ikki, pero me gusta sufrir. Así que, aquí estoy y aquí estamos.

Nos leemos ;)

Besos de fuego.

Clau :D