DISCLAIMER: Los únicos personajes que nos pertenecen son los hijos de aquellos que sí son de la caricatura. Las ideas publicadas en esta cuenta y el trabajo que conllevó hacer todo este universo es mérito compartido entre dos autoras: Lenore's Tears y Domina Mortem.

ACLARACIONES IMPORTANTES

Mortem al habla:

Sobre la narrativa...

*El siguiente escrito que leerán a continuación se ha hecho en solitario. Es completamente mío. La dinámica de Idilios Nocturnos también consistirá en hacer uso de este universo de manera individual. Me verán participando bajo la interacción de padres e hijos, mientras que por el lado materno le corresponde a Lenore. Los ocho descendientes y el resto de los personajes secundarios pueden ser manejados por cualquiera de las dos. Se les indicará cuando les toque leer algo de ambas o de una sola al comienzo de cada Drabble u One-Shot.

Sobre el FanFic en general...

*Esta historia contendrá diversos momentos aleatorios sobre la vida de Aidan, su protagonista y descendiente de los rojos.

*No hay un orden cronológico en los eventos que se publicarán de ahora en adelante.

Sobre este texto en particular...

*Aidan tiene 4 años. Por ende, aún no nacen sus hermanas y disfruta de los beneficios de seguir siendo hijo único.

*Brick es un amo de casa intenso.

*Lo escribí luego de una lucha contra mi laptop y un largo día laboral. No revisé mucho la redacción, disculpen las erratas que puedan encontrar.

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De chantajes y complicidades

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—Muy bien, entonces, ¿qué le vamos a decir a mamá cuando pregunte qué hicimos hoy?

Sacudí tres veces más sus pantalones donde aún podía verse un poco de ese rastro de escombros, al mismo tiempo saqué del cajón un paquete de toallas húmedas para limpiar la mugre que tenía en la cara; mejillas, la punta de la nariz y un poco en la frente, mostraban la evidencia de lo recién acontecido. Mantenía su cabello alborotado pero no estaba tan sucio como para ameritar un baño. Era demasiado temprano para eso y tampoco quería que se viera muy obvio que ocultábamos algo.

En mi defensa, no se suponía que aquella breve salida al centro comercial resultara desastrosa.

La risa de mi hijo por las cosquillas que le había causado al tallar sus oídos le acompañó a su mirada de cómplice. Me observó con ella sin quitar su sonrisa para responder:

—¡Que peleamos contra una ballena! —Exclamó enérgico a la vez que extendía sus brazos para simular el enorme tamaño de la molesta mujer de la tienda—, ¡y que ganamos!

—... No, Aidan—cierro los ojos intentando buscar mi templanza. Pocas eran las situaciones donde las cosas no salían como lo planeaba, pero la hiperactividad de mi mocoso había podido con mi forma de control—. Vamos a decirle a mamá que salimos y compramos una nueva aspiradora. Solo eso.

—¡Y que la ganamos de la ballenota!

Vale, esto no estaba funcionando.

¿Cómo le enseñas a tu cría de cuatro años y medio que esa información sólo haría que su madre siguiera indagando en algo que claramente yo no deseaba contar? ¿Qué podía decirle a mi esposa hoy en la cena? "Oye, tuve una intensa batalla contra una mujer obesa en la sección de electrodomésticos porque aseguraba haber visto la última aspiradora en la estantería cuando, en realidad, la tomó de mi carro de compra luego de distraerme por buscar al niño, pues éste pensó que sería una buena idea jugar entre los refrigeradores de muestra, los cuales, por cierto, no limpian. ¿Sabes cuánto polvo tienen esos malditos? Pues nada, gracias a eso, el mocoso que no sabe controlar sus poderes todavía, soltó el estornudo de su vida..."

Luego, leería en ella esa conocida mirada inquisitiva tan suya, arqueando una ceja sin decir nada para darme tiempo a continuar: "Ah, sí, destruyó al menos tres refrigeradores y un par de lavadoras que estaban en el siguiente pasillo porque salió impulsado y una estantería de microondas le hubiera caído encima de no ser porque le cubrí justo a tiempo... Pero al punto, te decía sobre la señora histérica, importándole una mierda aprovechó el lío para tomar mi jodida aspiradora."

Otra pausa, pues me veo terminando lo último de mi plato. Finalmente, la encaro y con todo el descaro que me cargo, le comento lo más casual que puedo; "Y bueno, ahora me tienen vetado de la tienda por al menos los siguientes seis meses, ¿solo seis meses te preguntarás? Sí, solo eso porque llegué a un acuerdo con el encargado para que no lo hiciera de por vida. Lo que sí, es que seguramente esa mujer levantó cargos en mi contra y estoy seguro que amenazó con llevarme a juicio porque soy un padre terrible y deberían quitarme a mi engendro por eso del mal ejemplo... En fin, la aspiradora funciona muy bien, por cierto." Me levanto, recojo un poco la mesa y mientras estoy en el fregadero dándole la espalda, termino mi participación con un genuino interés por su día: "¿Y qué tal el trabajo en el hospital?"

No, definitivamente era demasiado por asimilar y mi labor cuidando a este hijo mío era algo en lo que estaba esforzándome de verdad. En otro contexto, me habría importado un bledo la conmoción que mi presencia o mi carácter lleno de altanería provocara en los demás, no obstante, con Aidan a cuestas era más difícil. En sí, sabía perfectamente que yo era una gran influencia para él, pero muchos de esos comportamientos no eran precisamente los que un infante debía aprender. Si mi matrimonio con Blossom seguía funcionando era porque los dos llegábamos a un punto medio con nuestras personalidades y, por sobre todo, con la forma de educar a nuestro primogénito.

—Va otra vez, ¿qué le diremos a mamá que hicimos hoy? —Mi pequeño ya estaba presentable, listo para recibir a Blossom en cuanto ella entrara por la puerta principal. Yo seguía en cuclillas para que pudiéramos llegar a un acuerdo con respecto a la versión de los hechos.

—Que fuimos a la tienda...

—Sí... —respondí luego de su pausa donde trataba de rememorar mis indicaciones.

—Y que compramos cosas...

—Ajá, la aspiradora, ¿y...?

—Y... y... ¡y que pelamos contra la mujer ballena!

Suspiré. Volví a cerrar mis ojos y sujeté el puente de mi nariz con la yema de mis dedos para calmarme. De verdad quería hacerlo por el método tradicional, ese donde no necesariamente le enseño a mentir porque es pésimo haciéndolo y más frente a mi esposa. Ya comenzaba a impacientarme ligeramente, pero una vez que le vuelvo a ver y encuentro su pequeña sonrisa como si me estuviera escondiendo una travesura, es que entiendo que todo lo hacía a propósito. Claro, no quería pensar mal de mi pequeño engendro por esos genes bondadosos que heredó de su madre... mas desgraciado hijo, sangre mía, debí intuir su treta. Ah, supongo que no podía esperar otra cosa, después de todo, yo soy lo que ese niño aspira ser algún día de mayor.

—Quieres ese peluche de la juguetería, ¿no es así? —Asiente, sin quitar su sonrisa mientras se balanceaba sobre su eje y se entretenía jalando sus mangas. Esperaba que yo comprara su silencio con aquella promesa de darle lo que anhelaba. ¿Que si yo, un adulto de casi 30 años, estaba negociando con este diminuto manipulador? En efecto.

Y no sabía si sentirme orgulloso o exasperado porque lo estaba haciendo muy bien.

—Este es el trato —le digo una vez lo cargo porque llegó un punto en el que se colgó de mí para que le abrazara de vuelta. No lo hacía para fortalecer su manipulación, pues era algo que hacía bastante de manera genuina sin esperar algo a cambio. No importaba la situación, cuando deseaba un abrazo, lo pedía sin más—, te daré ese Joker para que puedas jugar con el Batman que tienes en la repisa de tu cuarto... Solo si prometes guardar el secreto de mamá sobre lo que pasó hoy con la señora ballena, ¿está bien?

—¡Sí!

Mi adorable embustero en potencia. Seguramente este amado infante era mi karma.

—Entonces, por última vez, ¿qué le dirás? —Cuestiono bajando las escaleras cuando escucho como las llaves de mi querida mujer abren las cerraduras de la puerta.

—Que me divertí hoy con papá en la tienda... ¡Y vi un Joker que me gustó mucho!

Sonrío ladinamente sin ocultar mi satisfacción. Ese es mi niño.

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Sin duda, había reparado en muchas situaciones que había pensado fugazmente para Brick y su escuincle (?), unas no estaban tan trabajadas y fueron descartadas de inmediato, otras simplemente eran más extensas y no quería dar comienzo con alguna de ellas por lo pronto. Opté por esta, que se me ocurrió justo de regreso a casa después de un cansado día en el trabajo. Desgraciadamente tuve un altercado contra mi mini laptop cuando escribía y la frustración me hizo decir, "ugh, al demonio, se supone debe ser una idea divertida así que lenguaje directo y sencillo será". Y vaya que me lo agradecí, al final no me sentí tan mal con el resultado porque tampoco quiero que visualicen a un Brick frígido, intocable o "demasiado cool" para no quedar en situaciones ridículas. Aidan lo sacará de esa zona "cool" más frecuente de lo que creen, oh sí.

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Mortem