GUARDIÁN DEL TRONO DIVINO

Capítulo 8


...


Con el ultimo jefe derrotado y habiendo reclamado su premio, Hajime salió del templo oculto entre una brumosa niebla. En el exterior le esperaba la vista de un mundo abismal, gobernado por la oscuridad y la tenue sombra que abrazaba todo lo que estaba al alcance de la vista. Este paisaje le pertenecía a Niflheim, el mundo más cercano a la morada de Nidhogg y por ente el lugar más profundo al que los mortales podían acceder.

Niflheim era un mundo único en la que respectaba a la construcción y diseño, a diferencia de los otros mundos de Yggdrasil que poseían cientos de actividades por realizar y que permitía a los jugadores experimentar lo que desearan a su propio ritmo, a través del incentivo constante del aprendizaje y la recompensa.

En Niflheim los jugadores solo se concentraban en un único y permanente principio, sobrevivir. Y, aunque técnicamente los jugadores podían aceptar misiones y trabajos que los llevarían a explorar este lugar como cualquier otro mundo. Niflheim era un lugar abiertamente hostil para todos los que pusieron un pie en él. Monstruos y creaturas, plantas y animales, todos y todo llegaba a ser un peligro potencial que hacía que los jugadores pensaran dos veces antes de meterse en cualquier encuentro.

El "mundo abismal" como la comunidad termino por nombrarlo, se convirtió en la zona de desafío para los jugadores hardcore que buscaban poner a prueba sus habilidades o de los jugadores más osados que buscaban vivir la experiencia más cercana a una batalla por la supervivencia que podrían tener en este entorno virtual. Los retos, los combates o simplemente las incursiones más ociosas eran bien documentados y acogidos por la comunidad, a la que le encantaba ver como los valientes héroes de su entorno se adentraban al corazón del abismo para enfrentar el mal.

La dificultad en Niflheim era tal que el cincuenta por ciento de los jugadores no se atrevían a ir mas halla de unos pocos kilómetros alrededor de las zonas seguras, o como se les trataban dentro del canon del juego, las colonias. Las aventuras compartidas a través de las grabaciones o trasmisiones en directo de los jugadores aventureros consiguieron un creciente atractivo para aquellos que por falta de habilidades, interés o la voluntad para intentarlo por sí mismos, desarrollaron el interés de consumir este tipo de contenidos.

Sabiendo de la existencia de este tipo de público y la posibilidad de capitalizar sus talentos, Hajime al igual que otros jugadores ofrecían las grabaciones o vendían entradas para acompañar a los jugadores como observador durante sus empresas. Viendo la oportunidad de conseguir mucho más capital de su propiedad, los ejecutivos de la desarrolladora habían intentado monopolizar la situación con medidas totalmente tiránicas e injustas con los jugadores en las que se cobraba un aporte injustificadamente más grande de lo que debería, por haber utilizado su producto para generar nuevo contenido de entrenamiento. Estas acciones, como era de esperarse disgustaron mucho a los consumidores y creadores de contenido que se pasaron a plataformas más amigables y durante un breve periodo de tiempo las acciones de compañía bajaron al punto de asustar a los altos mandos. Con el tiempo y el obvio fracaso de las intenciones de los oportunistas capitalistas, finalmente terminaron por quitar todas esas políticas y la comunidad fue libre de volver al antigua sistema de distribución de contenido que ellos mismos habían desarrollado.

Hajime, viendo la posibilidad de conseguir una fuente de ingresos adicional, no dudo en crear un blog en el que además de ofrecer horas de contenido en el que se le veía aventurarse en los nueve mundos, también brindaba consejos, información y por supuesto combates a un precio razonable acorde a la importancia del contenido. Los combates, principalmente duelos y luchas contra jefes eran los más solicitados y consumidos dentro de la comunidad.

Sabiendo las características de su personaje y conociendo la peculiaridad de que Hajime en la mayoría de sus sesiones no tenía compañía, muchos jugadores que buscaban practicar la cacería de jugadores heteromorfos, no perdieron la oportunidad de intentar derrotar al legendario dragón vagabundo de Yggdrasil.

"Pobres tontos". Eran las únicas palabras que rondaban la mente de Hajime siempre que se encontraba con unos de esos grupos de jugadores. "¿Quien, en su sano juicio, demostraría abiertamente sus debilidades para dejar que lo maten?".

Cada vez que alguien se sentía con la confianza suficiente como para vencerlo, se presentaban ante él, sea pidiendo un duelo, plantando una trampa o con más frecuencia de lo que debería, una mezcla de ambas formas. La confianza que presentaban al inicio no tardaba en quebrarse al poco tiempo de iniciar la lucha y ver su derrota inminente.

Estos desafíos le cayeron como un anillo al dedo a Hajime. El PK tenía algunas sanciones, volviéndose mucho más duras para las razas heteromorficas, pero los duelos o los desafíos de honor, como se les conocía a las competencias en las que se buscaba el aniquilar a otro jugador más popular. Eran permitidas por los desarrolladores.

Sin embargo, para obtener el reconocimiento de haber derrotado a alguien importante era necesario realizar un desafío que expusieran las intenciones del atacante y le diera al desafiado cierta oportunidad para defenderse y contraatacar. Además de eliminarse las sanciones por matar a otro jugador ya que la lucha se realizaba bajo la premisa de un duelo de mutuo acuerdo, los desafíos de honor también otorgabas puntos de prestigio que se utilizaban para clasificar a los mejores jugadores y se pudieran cambiarlos por una buena cantidad de oro y algunos recursos raros que de otra manera solo podían hallarse en eventos especiales.

Esta medida en adición a las sanciones por PK, se aplicó por parte de los desarrolladores para tener un registro de la acciones de los jugadores y evitar que Yggdrasil se convirtiera en un pandemonio donde todos buscaran matar a los demás en busca de prestigio o venganza.

El asesinar a un jugador se castigaba con una penalización de oro y el retiro de algo de experiencia. Si uno se dedicaba al PK sin importar realmente las sanciones, los desarrolladores castigaban al jugador bloqueando sus niveles impidiéndole subir de nivel y crecer, pero se mantenían el retiro de punto de experiencia como castigo. Esta medida era bastante laxa, si se tiene tienen en cuenta que tras un par de semanas, se retiraban las restricciones, el jugador podía volver recuperar los niveles perdidos y regresar a jugar como un asesino serial dentro del video juego.

Los desarrolladores no querían imponer un castigo demasiado severo para su público, ellos buscaban ofrecer una experiencia de libertad lo más permisiva posible dentro de este entorno virtual, los castigos eran más bien una forma de decir: "Por favor no hagas esto. Mira, hicimos un mundo entero para ti, ve a buscar algo más en lo que entretenerte".

Adentrándose en el ecosistema de Niflheim, Hajime caminaba por un bosque, siguiendo el cauce de un río que sabía que llegaba hasta el asentamiento de una pequeña colonia. Influenciado por la paz y el paisaje del entorno, él comenzó a tararear una relajada canción y entre murmullos soltaba algunas estrofas al azar.

Cualquiera que le viera caminando, lo confundiría con una persona ordinaria dando un paseo en un día libre. De no ser por sus obvias características, nadie pensaría que se trata de un colosal dragón de apariencia antropomórfica en un mundo de brutal salvajismo.

Aunque Hajime sabía bien de los peligros que asechaban no muy lejos de él, le resultaba inevitable disfrutar de la falsa calma que proyectaba este ambiente.

Detuvo su tatareo cuando el familiar tono de una notificación se manifestó en su oído.

La zona segura todavía estaba un poco lejos hasta que llegara, por lo que miro a sus alrededores y concluyo que no habría problemas en detenerse un momento para revisar sus notificaciones. Se puso cómodo y tomo asiento cerca de un árbol cercano y comenzó a revisar su bandeja de mensajes.

Abriendo la aplicación se llevó una sorpresa al ver múltiples mensajes e intentos de llamadas perdidas. Había configurado las notificaciones para evitar que no lo distrajeran cuando estuviera dentro de una mazmorra, pero no se esperaba que alguien intentara contactarlo con tanto esmero durante sus sesiones.

"¿Qué es esto?" Se preguntó a sí mismo, lo que sea que haya pasado debió ser importante para haber sido tan insistentes. Deslizar su mirada para interactuar con la interfaz y abrir uno de los mensajes.

Se tomó su tiempo para revisar y leer cada uno de ellos, y para cuando finalmente llego al último, comprendió lo que había pasado por lo que no pudo evitar manifestara su emoción.

"¡Sí! ¡Jajaja! ¡Al fin lo hicieron!" Salto de su asiento y comenzó a gritar tan fuerte como pudo.

"Jajaja, se tardaron un poco, pero parece que finalmente podre conocerlo".

Los mensajes provenían de algunos de los miembros de Nine's Own Goal-no, los ahora miembros de Ainz Ooal Gown que habían disuelto el clan y finalmente habían creado el infame gremio. Los mensajes le avisaban sobre la reunión que habían tenido y un corto resumen de la decisión de su nuevo líder de gremio. Momonga había propuesto conquistar una mazmorra recién descubierta para celebrar la formación de su nuevo gremio. Como miembro provisional del clan, Hajime había conocido algunos de sus futuros compañeros, interactuó y pudo congeniar con varios de ellos.

Muchos de los mensajes eran para invitarlo a unirse a sus equipos, avisarle que se iban y que estaba a punto de ingresar a la mazmorra.

El último mensaje que recibió fue enviado hace más de una hora, por lo que supuso ahora mismos estaban en medio de esta incursión.

Cuando esto terminara finamente abría nacido uno de los mejores gremios de la historia de Yggdrasil. Aunque estaba un poco desanimado porque se había perdido ese momento histórico, la tristeza no pudo superar a su emoción. En cualquier momento recibiría un mensaje de sus amigos que le avisar de su excito y finalmente podría conocer la ciudadela subterránea que en un futura llegaría a ser una fuente de leyendas.

Distraído por sus pensamientos, Hajime no noto como algunas creaturas se acercaban sigilosamente a él. Cuando finalmente cayó en cuenta de su descuido, los gruñidos ya estaban a solo unos metros de él. Parece que sus gritos y risa habían llamado la atención de algunos depredadores en la cercanía.

"Llegan en buen momento, chicos.", dijo mientras sonreía torpemente por su descuido, e inmediatamente adopto una posición que le permitiría enfrentar a sus siguientes oponentes. "Tengo algo de energía que necesita ser liberada. Supongo que las celebraciones tendrán que esperar un poco, pero...", lentamente su cuerpo comenzó a crecer y una depredadora sonrisa se manifestaba en su rostro, "parece que encontré una buena forma de matar el tiempo".


...


"Finalmente contestas. ¿Dónde, en los nueve mundo te metiste?" Pregunto la molesta vos de una cabra por el otro lado de la línea.

"Lo siento". Respondió Hajime a Ulbert, mientras se frotaba la parte de atrás de la cabeza. "Estaba dando un paseo por Niflheim, me encontré con algunas cosas y termine por perderme entre los caminos de la vida".

"Um, eres el único al que conozco que se le ocurre dar un paseo por esa trampa mortal. Espero que por lo menos hayas sacado algo de provecho de eso".

"Jeje, no tienes idea".

"Oh. Ahora tengo curiosidad pero me algo de miedo preguntar..." La voz se volvió un poco más cautelosa tras escucharlo, pero rápidamente regreso con una emoción poco reprimida. "Como sea, adivina que".

"¿Eh? Lograron conquistarla, ¿no?"

El silencio se apodero de la línea por unos segundos, haciendo que Hajime se preguntó si se había cortado sin darse cuenta, pero un suspiro resolvió sus dudas.

"Realmente nunca dudaste de nosotros, ¿no es verdad?"

"Nunca me han dado razón para hacerlo, así que no." Contesto Hajime con un ligero tono de orgullo en su voz.

"¿Y ahora por qué suenas tan engreído cuando no hiciste nada?" Le volvió a reprender el demonio de la catástrofe. "Si, lo hicimos, y esto resulto ser mejor de lo que pensábamos. Pero por que no vienes, y lo ves por ti mismo".

"No puedo".

"¿Eh, no puedes? ¿Por qué? Te envié la ubicación de la mazmorra, ¿no? Solo tienes que cruzar el pantano y puedes encontrarnos".

"No es eso". Dijo Hajime aires de cansancio. "Son las tribus de Tuveg del pantanos, no puedo pasar sin que me detecten y ya sabes lo problemático que es enfrentarlos".

Ante sus palabras, Hajime casi pudo ver la sonrisa sardónica del demonio cuando respondió. "¿Qué ocurre? ¿Acaso el poderosísimo dragón de Yggdrasil no puede enfrentarse a unas pocas creaturas anfibias?"

"Poco será tu piedad, demonio". Respondía Hajime. "Sabes tan bien como yo, lo jodido que es intentar pasar por encima a un ejército de sapos enojados".

"Um...Déjame adivinar. ¿Casi tan jodido como tener que salir de debajo de una avalancha de monos rabiosos?"

Enseguida, un recuerdo vino a la mente de Hajime y un sudor frio comenzó a cubrir su cuerpo. "Ah, jejeje... ¿Aún no me perdonas por eso?" No hubo respuesta por el parte del demonio. "Vamos, hombre. Eso solo fue una broma y ya paso mucho tiempo. ¿No lo crees?"

"Tú mismo lo has dicho, mi querido compañero". Contesto Ulbert, pasando de tener un tono amistoso a uno elegante y cordial. "Los demonios tienen muy poca misericordia, y usted ya agotado la mía... Espero que diviertas llegando hasta aquí por tus propios medios".

"No no, espera. ¡Lo siento, no me hagas esto. De verdad quiero conocer la tumba. Por favor!"

"Jujuju... Cuando llegues aquí, considera mi venganza saciada. Ah, y no pienses en pedir ayuda a otros, ya me encargue de convencer a todos, de que la limpieza del pantano sea tu trabajo como parte de la conquista de la mazmorra". Dijo el demonio de la gran catástrofe.

"¿Qué? ¡No!... Eso es simplemente imposible". Hajime intento razonar, pero todas sus palabras eran recibidas por la malvada risa de Ulbert. "¡Maldito demonio embaucador. Oh arreglas esto, o hare que te enfrentes al peor tormento de tu vida. Preferirás entrar a los hornos de Muspelheim, que tocar el fuego alimentado por mi ira. Tus parientes abandonaran su nombre por miedo al ser relacionados contigo. Hare que tu título de gran caos, se vuelva un decorado ante mi ira. Yo..." Hajime continuo despotricando mientras la risa de Ulbert seguía alimentaba su enojo.

"Muahahaha... Lo esperare con gran ansia, mi querido compañero". Dijo Ulbert antes de cortar el enlace y dejar a Hajime para que continuara con sus diatribas.

"... Ufff... Ahhh... Ulbert Alain Odle, te has ganado un tormento de por vida". Dijo Hajime de forma sádica. "Ya no importa puedo pensar en mi venganza, en otro momento. Por ahora, ¿cómo demonios cruzo este pantano".


...


En las inmediaciones de la gran tumba subterránea de Nazarick, una figura en buen estado de ánimo, admiraba el paisaje Helheim desde las puestas a la entrada del mausoleo principal.

"¿Realmente era necesario castigar al anciano de esa forma, Ulbert-san?"

El demonio de la gran catástrofe se sobresaltó y regreso su mirada al recién llegado.

"Malditos todos los dioses. Nishikienrai, no puedes hacer algo de ruido antes de hacérsete". Dijo Ulbert mientras se sujetaba el pecho en un intento de calmar su corazón. "Juro que un día pondré una maldición en un cascabel y hare que se te pegue de por vida".

Casi sin prestar atención a la reprimenda el ninja paso a su lado y continúo. "Se escuchaba bastante enojado. Yo podría ir y traerlo sin problema, así como hice con el resto".

En respuesta Ulbert resoplo y volvió a concentrarse en el violeta cielo del mundo. "Es que no estás tan familiarizado con su personalidad como nosotros. Aunque se porta como si estuviera loco y parece tomarse las cosas demasiado enserio. Al fin y al cabo, él sabe bien que se trata de un juego y es mejor soltarse aquí que allá afuera".

"Además", agrego rápidamente Ulbert, "no iba a desperdiciar la oportunidad para desquitarme por la vez en la que nos metió en esa trampa apropósito".

"Pero aun creo que es un poco demasiado dejarle la tarea de limpiar los pantanos a él solo". Dijo Nishikienrai, para retomar el tema principal. "¿Debería prepararme para ir a buscarlo?"

En eso, un potente temblor hiso temblar las estructuras exteriores de la tumba, acompañado de un brutal rugido que hizo eco en el aire. Los dos miembros de Ainz Ooal Gown regresaron su mirada hacia la dirección de su origen, más allá del bosque moribundo que rodeaba la tumba se podía escuchar algunos indicios de un lucha a gran escala.

Ulbert sonrió, dio media vuelta y se propuso a regresar al salón del trono con el resto de compañeros.

"No". Le contesto al ninja. "Tampoco es como si fuera imposible".


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NOTA:

Realmente no hay ninguna nota, solo quería terminar agradeciéndote por haberlo leído.

Gracias por tu tiempo y espero que te haya gustado.