GUARDIÁN DEL TRONO DIVINO

Capítulo 11


...


"Sigue el sendero, no te salgas del camino amarillo".

La primera vez que escucho la propuesta de El Anciano, Bukubukuchagama no pudo evitar reírse de la caricaturizada idea.

¿Habría una forma más evidente de declarar una trampa? Ella sabía que sí, pero evitó comentar sobre la sala del placer que su pervertido hermano habia propuesto.

De cualquier forma, por más infantil que pareciera, Bukubukuchagama no pudo evitar que su curiosidad naciera e inevitablemente pidió más detalles.

Blue Planet y ella fueron los supervisores del proyecto de reconstrucción del sexto piso de la tumba. Originalmente, este se diseñó en su totalidad como a zona para la lucha del último jefe de la tumba. Por lo que, en relación a lo que en ambiente se trataba, este piso estaba desprovisto en su totalidad de vida.

O como lo había descrito Blue Planet, un lienzo en blanco.

Con la casi ilimitada cantidad de recursos que disponían para la remodelación. Ellos no tenían la intención en escatimar en gastos al momento de recrear el entorno natural que ahora cubría tres cuartos del sexto piso. La parte vegetal fue diseñada como una selva profunda, compuesto por una gran variedad de bosques. Que, sin relación entre sus contrapartes verdades, Blue Planet milagrosamente había logrado que el ambiente se sintiera totalmente natural.

Mientras su compañero amante de la naturaleza se ocupaba de crear un bioma perfecto, Bukubukuchagama tenía la tarea de crear a sus habitantes. Primero se había impuesto la tarea de crear a los defensores principales del piso, los guardianes del sexto piso, acorde a su entorno, serian dos elfos oscuros, con una construcción que les permitiría aprovechar al máximo sus habilidades en relación al medio adyacente.

La reconstrucción había resultado ser más divertida de lo que habían esperado. Tanto así, que en algún momento perdieron de vista su propósito y comenzaron a crear cosas a placer. El resultado final, fue indiscutiblemente hermoso, animales y plantas se veían rondando por el bosque, trayendo el recuerdo del periodo de cuando la vida de la Tierra aun existía.

Orgullosos de su trabajo, ellos finalmente presentaron sus esfuerzos a sus compañeros de gremio, el asombro y aplausos fue general. Pero inevitablemente, alguien remarco el detalle del bajo nivel de defensa.

Cuando finalmente se habían percatado del problema el piso estaba prácticamente terminado, la capacidad de datos disponibles para el diseño estaban a tope de reventar, por lo que, para aumentar la defensa del piso, ellos tendrían que destruir gran parte de su trabajo.

La negativa a la idea y el no llegar a una solución, trajo una disputa con el resto del gremio. Y fue cuando el mar estaba en su estado más agitado que el El Anciano intervino.

Aunque siempre encontraba la forma de participar de alguna manera en muchos de los proyectos de remodelación de la tumba, él se las arreglaba para cumplir con su papel de jefe en la restauración del cuarto piso.

La determinación, o más bien la casi obsesión que tenía El anciano por perfeccionar los sistemas de la tumba habían sido tema de conservación entre varios de los miembros del gremio en algunas ocasiones. Pero lo cierto era que los resultados no se discutían.

La propuesta de El Anciano era sencilla.

Se ocultaría las debilidades del sexto piso haciéndolas parecer una trampa, aun que entendieron la referencia de trazar la ruta con ladrillos amarillos, muchos de los miembros del gremio no veían el método con gran confianza. Pero luego de una nueva discusión se llegó al acuerdo de emplear un sendero que serpenteaba y que se entrelazaba consigo mismo. Las bestias y animales más débiles recorrerían los alrededores y guareaban a los invasores hacia callejones sin salida, trampas o al territorio de monstruos más fuertes. Si los invasores desidia ignorar el camino marcado, se tendrían que adentrar en la jungla profunda, combatir con monstruos y, tarde o temprano se volverían a topar con el sendero amarillo.

Los invasores tendrían que escoger entre tomar el camino largo o abrirse paso entre las fuerzas de Nazarick. La primera opción las quitaría mucho tiempo y dejaría que los miembros del gremio preparar un contrataque, y las segun simplemente los acabaría.

Algunos miembros del gremio habían decidido mantener sus dudas, Bukubukuchagama era secretamente una de ellos pero lo mantenía en secreto ya que decir lo contrario significaba desechar todo su esfuerzo.

Ahora, desde el palco principal en el anfiteatro, Bukubukuchagama miro a sus gemelos, mientras se enfrentaban a otro debilitado grupo de jugadores.

Aure, montada en una de sus bestias mágicas, guiaba emboscadas hacia los jugadores distraídos por los obstáculos que levantaba Mare. Debes en cuando la domadora de bestias atrapaba a alguno y se lo llevaba a las profundidades del bosque donde sus otras mascotas terminaban el trabajo. Los miembros de su equipo intentaron ayudarlo solo para ver como un muro de piedra les impedía el paso.

Mientras disfrutaba del espectáculo, fuera de este entorno virtual, un sentimiento cálido broto de su pecho y el atisbo de una sonrisa comenzaba a manifestarse en su verdadero rostro. ´La inteligencia artificial de nuestros NPCs están a un nivel completamente diferente del resto de la del juego. Me pregunto cómo hiso El Anciano para hacer que pareciera tal...vivos´.


...


¿Cómo se vería el infierno?

Amaya no estaba segura de cómo responder esa pregunta.

Por una parte, ella se inclinaba ante la idea que el infierno era un páramo helado, no había vida y las condiciones del entorno no dejaran de dañar a los que se atrevían a cruzar sus yermos congelados. Su otra idea era un poco más tradicional, un infierno de calor y llamas alimentado por el combustible del pecado que también alimentaba a la marea de demonios que se divertían torturando a los condenados.

Cuando ella se levantó por la mañana, nunca se esperó cruzar con los paisajes creados por su imaginación.

Internamente, se preguntó si accidentalmente había cruzado un portal al inframundo.

Amaya sacudió su cabeza y despejo de mente de sus ideas paranoicas. Ya que no tenía tiempo para holgazanear, el sonido de los chirridos llenaba el aire y se acercaban a su posición. Amaya redoblo sus intentos por esconderse bajo la roca que había reclamado como su nuevo cuartel general, y espero.

No pasaron más de unos segundos para que el cielo sobre ella se oscureciera por el paso de un enorme enjambre de pequeños demonios.

´Imp menores´. Pensó con desprecio. ´Demasiados débiles para presentar una amenaza, pero demasiados numerosos como para encargarse de todos´.

La oleada de demonios sobrevoló el área y sin encontrar nada que atacar, partieron hacia la siguiente zona del infierno.

Amaya dejo escapar un suspiro de alivio, los diminutos demonios no representaban un peligro para ella, pero los centinelas de mayor nivel que estaban al acecho sí que lo harían.

"Un asalto fácil, ganancias garantizadas, será divertido. Mi trasero." Pronuncio sus quejas con todo el veneno que pudo mientras se retorcía para intentar salir de su escondite. Aunque era tentador quedarse, el resto de su equipo todavía andaban por ahí, si pudiera encontrarlos talvez podrán recorrer este nuevo territorio.

El grupo de Amaya había ingresado a la tumba como un equipo especializado, estaban compuesto completamente de jugadores de alto nivel, su trabajo sería el de enfrentarse al jefe que protegía la salida del páramo congelado del quinto piso de la tumba.

Pero para su mala suerte, cuando se encontraban en medio del camino el hielo que cubría la totalidad del terreno se quebró haciéndolos caer a unos intrincados sistemas de cavernas subterráneas. El evento había sido una sorpresa, no se esperaron la activación de una trampa, después de todo, el camino que seguían hacia su objetivo había sido marcado por varios otros grupos de jugadores que no reportaron dificultades.

Con muy poca deducción Amaya podía determinar la causa de esto, esta trampa está destinada específicamente para ellos. Y como evidencia de su teoría, al mismo tiempo en el que llegaron al suelo, un sin fin de monstruos no muertos se abalanzaron sobre ellos. El agujero por el que habían caído se cerró en segundos por lo que no tenían forma de escapar por el mismo lugar. Pelearon durante unos minutos, pero al ver que los monstruos no dejaban de llegar, tomaron la decisión de retroceder por uno de los toneles menos congestionados.

Ainz Ooal Gown parecía reírse de sus intentos. Descubrieron el nuevo error que cometieron al poco tiempo que se activara un círculo mágico en el suelo y ser trasportados a una zona no registrada.

Si el enfrentarse a un enjambre de demonios no fuera suficiente problema, una oleada más fuerte llegaba al poco tiempo y les obligaban a mal gastar su mana.

Amaya y algunos otros, habían logrado escapar del asalto que les recibió en el nuevo bioma, pero en la confusión del momento cada uno había tomado la decisión de irse por su lado. Ella gruño ante el recuerdo.

´¡¿Acaso cada paso que damos en esta maldita tumba, tiene que activar una otra nadita trampa?!´ Quiso apagar su frustración con un suspiro e intento ver el lado positivo de las cosas.

´Almenas no me atraparon esos tentáculos de magma, todavía tengo la mitad de mi mana, todavía no he muerto...´

Sus esfuerzos por calmarse resultaron contraproducentes cuando los continuos los recuerdos de los eventos volvían a su mente.

"Gusanos inhumanos,", expreso su disgusto, "mojones abusivos, ¡chupa pollas embusteros...!"

"Bueno, bueno, bueno. Pero vaya vocabulario." Pronuncio una caballeresca voz desde la cima de su escondite. "Ese no debería ser lenguaje para tan hermosa señorita".

Enseguida, Amaya sintió que su sangre dejaba su rostro. Con solo su cabeza salida de debajo de la roca se atrevía a mirar hacia la fuente. Sobre la piedra, una cabra antropomórfica vestida con un brillante traje negro de temática militar, se doblaba hacia adelante en un intento por parecer amistoso.

"Pero lo que realmente me desconcierta...", continuo mientras daba un paso adelante dejándose caer y plantando sus pesuñas a centímetros de la cara de Amaya, "es cómo pudo terminado en una posición tan precaria". Él se rio.

"Por favor, permítame ayudarle.". Pronuncio la última parte con una voz que no escondía el frauda de su fachada.

Aunque su rostro no podía realizar expresiones, el último lamento de Amaya trasmitió bien sus sentimientos. "Yo solo quería divertirme en mi día libre..."


...


La mente de Tanaka Daiko se encontraba en conflicto. Después de un día entero de hostigar el gremio de Ainz Ooal Gown, la alianza de jugadores había recopilado información que confirmaba la existencia de al menos siete áreas diferentes, considerando la disparidad entre cada una de ellas, se llegó a la conclusión de que la tumba contaba al menos, de siete pisos.

Tanaka era el líder de su gremio, Furia Vulcana. De entre los doce gremios que formaban la alianza, el suyo era relativamente pequeño, solo contaba con cien miembros, en comparación con el más grande de entre la alianza que contabilizaba una total de cuatrocientos treinta integrantes.

La diversidad de ecosistemas en una mazmorra no era algo de lo que sorprenderse, después de todo, los calabozos estaban diseñados para entretener a los jugadores. Pero por lo general, cada una tenía una temática principal de la que se derivaban entornos y de más. Su propia base de gremio funcionaba bajo el mismo principio, "El castillo Vulcano" hacia honor a su nombre, con un diseño y sistemas de defensa inspirados en una edad medieval fantástica.

Como líder de gremio, él sabía la difícil que era mantener una base de gremio en funcionamiento, había gastos de todo tipo que solventar, desde mantenimiento y reconstrucción de estructuras, hasta los gastos asociados a la invocación de creaturas u otros sistemas de defensivos. El hecho de mantener su propia base de gremio que se consideraba como una base de nivel medio ya era un dolor.

´Cementerios, laberintos, castillos, bosques, tormentas de nieve, volcanes y una maldita ciudad hundida. ¿Cuánto dinero habían gastado estos locos en crear todos esos lugares?´

Con todo esto, el objetivo final de la alianza producía un peso significativo en su conciencia. Tener que desmantelar el gremio significaba tirar a la basura todos los gastos invertidos en él. El dinero no se daba en los arboles, eso era un hecho problemático, no solo porque ya no quedaban árboles en el mundo sino, que como cualquier otro asalariado, Tanaka sabía lo dura que era ganarse el pan de cada día.

´¿Cómo cuarenta y un personas podían mantener los gastos de un lugar tan diverso?´.

Tanaka internamente soltó un suspiro de arrepentimiento, le gustara la idea o no le desición ya no dependia de él.

Dejo que el tema se enterrara en lo profundo de su mente y volvió su mirada a la mesa en la que se reunía con el resto de los líderes de la alianza.

La obstinada facción que dominaba la mayoría de la alianza se negaban a retirarse y tras varias horas de asaltar la tumba solo habían logrado superar cuatro de los siete pisos conocidos, siendo el quinto una meta aun en progreso.

La imponen alianza de cinco mil jugadores con la misma cantidad de NPCs mercenarios se había reducido a más de la mitad desde la motivadora caída del primer piso. Ahora solo quedaban los gremios principales y los NPCs contratados. Un poco más de cuatro mil doscientos integrantes en total, sin contar con los jugadores ya derrotados.

Aunque mantenían la ventaja numérica, cada centímetro que dominaron tuvo un alto costo.

Cada piso al que se enfrentaban parecía estar diseñado para frustrarlos de la forma más cruel posible, el laberinto y las catacumbas fueron uno de los mejores ejemplos de esto. Acostumbrados a la épica de batallas masivas y combates a muerte entre guerreros profesionales. La espera, la monotonía y el aburrimiento que proyectaban esos escenarios resultaron ser totalmente frustrante para los miles de jugadores.

Luego estaban las trampas, noventa porciento de las trampas de la tumba estaban destinadas a estresarlos. Estados alterados, inmovilización, reducciones de estadísticas, se habían informado todo tipo de trampas que eran complementadas no solo con los ataques furtivos de los miembros de Ainz Ooal Gown, sino también de los NPCs que en cualquier otro gremio hubieran sido una molestia menor, pero en esta base de gremio la inteligencia artificial de todas las creaturas programadas presentaban un comportamiento superior al visto en los jefes final de las incursiones en mazmorras.

Todos los factores se acumularon hasta llegar al punto en el que los nuevos grupos de ingreso a la tumba se apresuraban hacia el siguiente objetivo para poder avanzar un poco más, morir y poder finalmente retirarse sin temar represalias.

El estado de ánimo de la alianza no podría volverse peor. La motivación y el objetivo de generar el compañerismo entre sus gremios ahora se veía lejano, la unica razon por la que los demas jugadores no se habian revelado contra sus lideres fue por la confianza que les tubieron. Pero esto no podria durar para siempre, y Tanaka lo sabía.

Ahora la pregunta que ocupaba su mente era la siguiente. ¿Los jugadores de la alianza se cansarían de todo esto y se desconectarían en forma de protesta contra sus líderes? O ¿logran ellos derivar al maligno Ainz Ooal Gown?

Una nueva discusión se inició sobre la mesa mando. Con la falta de progreso y la descoordinación evidenciada, a Tanaka no le gustaban sus predicciones.


...


NOTA:

Creo que termine este capítulo un poco más rápido que los anteriores.

¿Acaso subí un nivel de mi clase [Escritor]?

No. No lo creo, solo tuve más tiempo que antes.

Gracias por leer, espero que te haya gustado y hasta luego.