GUARDIÁN DEL TRONO DIVINO
Capítulo 14
...
En el noveno piso de la gran tumba subterránea de Nazarick, se encontraban todo tipo de obras y edificios especializados en brindar el máximo confort y entretenimiento posible. Los integrantes del gremio habían empleado este espacio para construir el espacio perfecto en el que pudieran distraer su mente y separar los problemas de la realidad y el disfrute de su video juego favorito.
Uno de los edificios favoritos de esta área era el bar principal, y esta noche era ocupado por algunos de los NPCs cuyo código les permitía visitar diferentes áreas tras "terminar" su formada laboral. Como muchos de las zonas de la tumba, además de ser diseñadas y construidas con un fin defensivo en contra de posibles invasores. Casi todas las zonas de los pisos fueron construidas con un principio funcional y de habitabilidad en mente.
Aunque este bar podía funcionar como un área de batalla y poseía múltiples planes de contingencia para aplicarlos de ser necesario. El edificio no había visto la lucho desde su creación, ni siquiera teniendo la oportunidad de participar durante la gran invasión de la alianza de jugadores. Pero ya que los protocolos de seguridad impedían teletrasportaron a los enemigos más haya séptimo piso. El no poder comprobar su eficiencia en una situación de real riesgo, había decepcionado a los principales arquitectos del piso.
Con el pasar de los años, la función defensiva de este piso había pasado de ser un requisito fundamental, a un agregado ya olvidado por la mayoría de los miembros del gremio. Tal y como demostraban las risas que llenaban el salón privado, el bar principal de Nazarick solo era ocupado para reuniones sociales como era el caso del evento actual, integrado por cinco de los miembros masculinos del gremio.
Luego de regresar triunfantes de una incursión espontanea, Momonga, Touch Me, Ulbert Alan Oden, Peroroncino y Herohero aun presentes en el gremio se reunieron para beber y disfrutar de una conversación amistosa.
"Nos divertimos mucho charlando, y cuando terminamos de cenar, la acompañe a su casa y... Bueno, yo esperaba que sucediera algo !pero como si dios quisiera reírse en mi cara, mi maldito jefe llama a mi teléfono y me obliga a ir a la oficina a causa de una emergencia!" Herohero estalló para luego desinflarse en su asiento tomándose un momento para calmar el burbujeante enojo que comenzaba a surgir de su anécdota.
"Hombre, eso realmente es injusto". Dijo Peroroncino mientras levantaba su vaso.
"Si, muy injusto". Momonga casi repitió el comentario de su amigo.
"Si". Fue la respuesta seca de Herohero tras reponer su ánimo para continuar con la historia.
"La emergencia como tal, no era nada más que una excusa para sacarme de ahí, ¿saben? Resulto que el maldito idiota siempre estuvo interesado en ella, y luego que lo rechazaran por millonésima de veces, el idiota no soporto la idea que otro pudiera triunfar donde el fracaso. Así que ahora se dedica a hacerme la vida imposible, ¡como si vivir no fuera ya un tormento!"
Herohero termino por despotricar, y como su hubiera perdido todas sus fuerzas se dejó caer de frente sobre la mesa y su fangoso cuerpo se derritió como la brea.
"Me pregunto si en una regla natural que todos los jefes de departamento terminen siendo unos desgraciados". Ulbert Alain Odle se compadeció de su compañero.
"Bueno, la mayoría de los puestos de directivos y administrativos están reservados para los hijos de las familias con influencia y las que pueden comprar las posiciones. Así que no es raro encontrarse con ese tipo de personas."
Un suspiro colectivo salió de los cinco hombres. Aunque algunos de ellos habían tenido algo de suerte y habían conseguido un puesto de trabajo prometedor, todos seguían siendo en mayor o menor medida empleados desechables en la baja escala de poder.
"Supongo que debemos estar agradecidos de que todos nosotros tengamos un empleo estable". Comento Touch Me en un intento por animar la mesa.
"Si, por supuesto. Después de todo no hay nada mejor que tomar las sobras que dejan que caigan desde sus cómodos y lujosos pent-houses". Fue la respuesta sarcástica de Ulbert hacia su optimista compañero.
Recuperándose de su abatido estado, Herohero levanto la jarra de cerveza a su lado para pronunciar un brindis.
"Por ser miembros honorarios de la sociedad".
"! Por ser miembros honorarios de la sociedad"! Repitieron chocando cada uno sus vasos.
Risas resultantes de las pequeñas bromas entre camaradas continuaron nutriendo el buen ambiente en la habitación.
Pero tras un momento de charla, un silencio ameno surgió en el parecía que todos se habían quedado sin temas para conversar, Ulbert comenzó diciendo.
"Y hablando de privilegios, ¿qué piensan sobre la actitud del anciano?"
"¿Mmm? ¿A qué te refieres?" Indago Peroroncino.
Al parecer todos confundidos por la repentina pregunta, volvieron su mirada al demonio.
"Ya saben. De entre todos los miembros del gremio, es fácil darse cuenta que él es el que mejor equipado esta".
Las palabras de Ulbert pusieron a pensar al resto de la mesa.
Ciertamente El Anciano era uno de los individuos más notables del Ainz Ooal Gown. Entre la comunidad de Yggdrasil su avatar era bien conocido por su reputación y se le consideraba como uno de los jugadores más fuertes del juego. Al unirse como miembro del gremio, el conocimiento y recursos que compartió con el resto les permitió catapultarse para posicionarse entre la lista de los mejores gremios del mundo.
Un jugador solitario solo podía avanzar hasta cierto punto en Yggdrasil, ya que el juego se había diseñado para desafiar los retos en equipos conformados por diferentes roles. Los jugadores solitarios estaban limitados a experimentar solo los elementos a que la construcción de su avatar le diera acceso. Pare antes de unirse al gremio de forma oficial, El Anciano ya era una leyenda por méritos propios.
"¿Quieres decir que él puede ser uno de esos tipos adinerados?" Dijo Hero-Hero.
"Eso no puede ser", refuto Touch Me, "el dinero solo te ayuda hasta cierto punto en el juego. Cuando llegas al nivel máximo todo depende de tu habilidad".
Ulbert se cruzó de brazos para meditar sobre sus siguientes palabras.
"No me refiero solo al dinero, los consumibles y objetos de pago que se pueden comprar en la tienda solo es una parte. Los cristales de datos y los materiales en general se deben recoger de forma obligatoria durante las incursiones y a eso hay que sumarle la tasa de caída de objetos, los preparativos y el tiempo que te tomaría realizar la incursión".
"El Anciano nos mostró muchas nuevas formas para minar recursos y algunos gliches para explotar mecánicas antes que las parchearan". Comento Peroroncino.
"El Anciano también nos ayuda cada vez que le pedimos algo con lo que tengamos dudas".
"Nos ayuda a conseguir materiales y durante la construcción de nuestro equipo".
"Gracias a él pudimos optimizar las defensas del gremio y prepararnos para la invasión".
Los comentarios de sus compañeros de mesa en defensa de uno de los integrantes del gremio hicieron que Ulbert levantara las manos en señal de rendición.
"Oye oye oye. Tranquilos, solo me refería a que es un poco extraño que una persona pueda llegar a lograr todo eso con el poco tiempo que tenemos".
"En fin, creo que ya es lo suficientemente tarde como para que unos cuantos empleados ejemplares se queden despiertos. Me iré a dormir".
"Cierto, casi en media noche". Pronuncio Herohero, la somnolencia parecía ganar influencia en su voz. "Sera mejor que me retire por hoy".
"Nos veremos mañana, chicos".
"Hasta mañana".
"Adiós".
"Que descanses."
...
"El resto acaba de irse." Dijo Momonga mientras se acercaba a Hajime.
El dragón despego su mirada de la pantalla de códigos que flotaba al alcance de sus ojos y regreso la mirada hacia su compañero.
"Estaba a punto de desconectarme cuando vi que todavía estabas dentro de la tumba, y me di cuenta que siempre parece ser, que eres el último en irse, Anciona-san". Afirmo Momonga ahora a un paso del mítico dragón que se levantaba de su posición en el suelo.
Como si intentara recordar un evento del pasado, Hajime ladeo la cabeza confundida.
"Ahora que lo mencionas... Creo que es cierto. Sí, creo que he hecho de esto de una costumbre antes de irme a dormir."
Momonga asintió ante el tono casual, un tanto alegre y despreocupado de su compañero de gremio.
"Casi son es media de la noche. No quiero sonar entrometido pero, ¿siempre haces esto?"
"Sip".
"... ¿No has tenido problemas en el trabajo debido a la falta de sueño?". Pregunto con curiosidad.
"No, pero gracias por preocuparte. Ya estoy acostumbrado a quedarme despierto hasta altas horas de la noche. Mi trabajo en si no necesita de un cuidado milimétrico. Ja, y de cierta forma hasta lo facilita". Agrego al final con una risa.
"Si, supongo que tratar con empleados es diferente al área de ventas." Respondió Momonga en voz baja. "De todas formas, ¿que estabas haciendo?"
Con un gesto de la mano la pantalla flotante de códigos se movió de su posición estática y se colocó en medio de ambos. Momonga le dio un vistazo rápido pero ya que nunca se había interesado por el lenguaje de programación no entendió lo que ahí se mostraba.
"Estaba revisando algunos de los sistemas y asegurándome que funcionaran sin problemas".
"Creí que todo estaba bien cuando habíamos finalizado la construcción del jardín". Pregunto Momonga un poco más confundido por la afirmación. Entre los miembros del gremio se podía encontrar de todo. Desde individuos con una personalidad extrovertida y demasiado entusiasta, hasta personas discretas y un tanto cerradas. El trabajo en equipo y la culminación de los proyectos dependía de la aceptación de todos los integrantes del grupo más el visto bueno de uno o varios experto en la correcta aplicación de la idea.
En el caso de la construcción del jardín, esta área era diferente al resto de Nazarick. Cada piso tenía una temática que definía su construcción, esto se podía observar de forma evidente entre los siete primeros de la tumba. Pero a partir del octavo piso, esta regla desaparecía para dejar que la imaginación de los integrantes del gremio se desatara para construir lo que mejor les pareciera.
El décimo primer piso de Nazarick, El jardín del Edén, era una zona casi paradisiaca, todo el piso había sido construido con la comodidad en mente en lugar de defensa. Como su nombre indicaba este piso era la representación de los que los cuarenta y un integrantes de Ainz Ooal Gown entendía de como debería ser el paraíso.
"Bueno, sí. No era eso a lo que me refería". La pantalla de código desapareció en un parpadeo y Hajime comenzó a caminar por el pequeño sendero de piedra. "Quería decir que estaba retocando y puliendo algunos de los mecanismos del jardín. Te sorprendería todos esos pequeños detalles que pasaron desapercibidos en el momento de la inauguración y que ahora parecen un desperdicio obsceno de datos, además..."
"Desperdicio obsceno". Repetía Momonga mientras miraba alrededor del piso, e intentaba buscaba alguna cambio notable del piso inicial que conocía y comparar los con la lista detallado de pequeños cambios que El Anciano había comenzado a enumerar.
Tras casi diez minutos de haber escuchado una conferencia confusa e inentendible de jerga técnica, Momonga desviar el tema de conversación.
"¿No crees, que podrías estas exagerando un poco, Anciano-san?"
"Si. Seguramente lo esté haciendo".
La falta de duda en su respuesta, acompañado del característico tono despreocupado, dejo mudo a Momonga.
Tras treinta segundo de un silencio cómico, El Anciano se volvió para continuar con su caminata.
"Si he de ser sincero, esto es más una obsesión, que cualquier trabajo practico o pasatiempo".
"Anciano-san..."
"Pero creo que está bien". Interrumpió Hajime antes que Momonga pudiera iniciar a hablar. "Me resulta muy satisfactorio pensar que puedo tener algo realmente mío, producto del trabajo de nuestro esfuerzo y que fue construido con nuestras propias manos". Un emoji con una sonrisa pacifica salto sobre su cabeza cuando regreso su mirada".
"Aunque puede que no dure..." Agrego con un murmullo, que hubiera pasado desapercibido si no fuera por la cercanía de Momonga.
"Hmm. ¿Te refieres al rumor sobre el cierre el posible cierre de los servidores?"
"Si".
Un incómodo silencio siguió la afirmación del Hajime. Sin saber cómo continuar Momonga, se limitó a seguir caminando.
El cierre de los servidores de Yggdrasil era como había dicho, un rumor en todo sentido. Derivado de algunos comentarios y quejas por parte de la comunidad del juego. La mayoría de estas quejas derivaban del hecho de la falta de actualizaciones y la casi nula innovación e incorporación de nuevos eventos originales. A Momonga le molestaba escuchar este tipo de comentarios, al igual que los que afirmaban que al juego no le quedaban más de uno o dos años de vida. Y si no fuera porque algunos de sus compañeros del gremio compartían ese tipo de pensamiento, el nunca hubiera aprendido a callar.
"Sinceramente, Yggdrasil siempre ha tenido cantidades ridículas de contenido. Aunque generalmente todos los jugadores se limitaban a crear su personaje y aferrarse a él con uñas y dientes. El juego nunca impidió que un jugador experimentara con otras opciones".
Antes de construir a su personaje ideal, el mismo Momonga había probado varios caminos para comparar y decidir su estilo de juego definitivo. Y aunque ahora está "atado" a su alter ego como un Overlord, el aun podía experimentar y descubrir nuevas funciones que en otros casos hubieran sido imposibles. Las quejas de la comunidad simplemente no tenían sentido a oídos de Momonga.
"Aunque es solo un rumor..." Escuchar la voz de El Anciano saco a Momonga de sus pensamientos. "Sabemos que tarde o temprano Yggdrasil tendrá que terminar. Quiero decir, la tecnología innovadora para crear todo un ecosistema interactivo, por muy vanguardista que hubiera sido en su época, ahora se está quedando atrás. Diez años no pasan así sin más, ¿no lo crees así?"
"Es un punto valido." Momonga reconoció a regañadientes. Ese era uno de los argumentos más neutrales que utilizan los partidarios del fin.
"Aunque siga siendo divertido". Se quejó Momonga provocando una carcajada de su compañero.
"¿Eh? ¿Dije al mal?" Momonga pregunto confundido.
Hajime simulo un gesto en el que pretendía secar un lágrima y recuperar el aliento. "No no. Estoy totalmente de acuerdo contigo". Aparecio un emoji sonriente sobre su cabeza.
"Todos los que se quejan siempre son busca pleitos que buscan iniciar una discusión para luego poder reírse triunfantes de sus maquinaciones. Solo ignóralos, amigo. Lo importante es que nosotros nos divirtamos ¿no?"
Momonga, asintió en acuerdo.
"Bueno, creo que he terminado aquí por ahora. Voy a pasar un rato más en la tesorería. Si todavía planeas permanecer aquí, me gustaría que me ayudaras con algunas cositas. ¿Qué dices?"
"No puedo, mañana tengo que levantarme temprano para ir a trabajar y evitar que mi jefe me regañe".
Eso es lo que Momonga hubiera querido decir, eso hubiera sido lo más sensato y lo que un adulto responsable hubiera dicho. Momonga miro a El Anciano parado frente a él, esperando una respuesta. El Anciano siempre había tenido este tipo de sensación, un sentimiento que provocaba que Momonga repasara sus ideas y buscara otra opción.
"Creo que sería divertido". Momonga pronuncio casi sin darse cuenta.
"¡Magnifico!" Hajime cerró la distancia y envolvió su brazo alrededor de Momonga para guiarlo a la salida del jardín.
"Ahora, ¿por qué no hablamos un poco sobre el neo nazi escondido de la habitación?"
Momonga se arrepentiría de haberse quedado ese día.
