Hola, el título de la historia es gracias a Loremarquez a quien le agradezco su apoyo.
Este primer capítulo es dedicado para ti.
Descargo de responsabilidad: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen. El universo es propiedad de JK Rowling.
Después de la guerra y la reconstrucción de Hogwarts, Draco fue obligado a volver a su último año, era eso o 3 años sin varita más 5 años de arresto domiciliario. Un año más en Hogwarts no era nada en comparación con la otra sentencia. Solo debía cuidarse de todos aquellos que sentían que debían depositar en él la venganza de la guerra, los cuales eran muchos y de quienes no conocía ni la cara.
Agregado a todo eso, ni siquiera le dejaron elegir sus materias, de no ser porque DADA y Encantamientos eran obligatorias, las hubieran retirado de su horario, porque claro, nadie quiere a un joven exmortífago perfeccionando sus técnicas.
Le dejaron elegir solo 3 materias y 3 las impuso el jodido ministerio. Obviamente el eligió pociones, aritmancia y runas, lo que no puso muy feliz a quién estaba a cargo de su libertad condicional. Las tres elecciones de materias hechas por el ministerio dejaron igual de enojado a Draco como él debió ponerlos a ellos.
Draco: ¿Quién carajo estudia Adivinación y Xilomancia? ¡Si me querían sumiso e ignorante, debieron haberme dicho y con gusto hubiera aceptado el arresto domiciliario sin varita!
Theodore, quién también cumplía con una sentencia parecida lo observaba sin humor alguno. - ¿Tan mal te fue? A mí solo me impusieron Adivinación y obviamente Estudios muggles.
Draco: Esa última también debo tomarla, pero no es tan mala como las otras.
Theo: Bueno, intentemos ser positivos, tendremos una nota aprobatoria fácilmente.
Draco soltó un bufido. - Eso alegrará muchísimo al ministerio. ¿Cómo se salvó Blaise de esto?
Theo: Se cambió a Beauxbatons.
Draco: Desgraciado, no lo culpo, de haber tenido esa oportunidad, también lo hubiera hecho.
Theo: Deberíamos dormir ya, mañana inicia nuestra guerra y debemos estar alertas contra los ataques.
Draco no respondió, solo cerro sus cortinas y silenció tanto como pudo desde el interior, ni Theo ni él hablaban sobre su falta de sueño a causa de las pesadillas, era mejor así.
Las semanas transcurrieron, habían dejado de intentar atacarlos tan seguido, pues todos los intentos habían sido infructuosos. El alumnado, al ver qué los dos Slytherin no tomaban represalias, decidieron que lo mejor sería ignorarlos, no es como si esa fuera la opinión de todos, pero al menos ya no recibían ataques simultáneos.
Theo: ¿Listo para abrir tu tercer ojo?
Draco: Si vas a burlarte de la demente esa, al menos hazlo bien o con algo que no suene a una grosería.
Theo hizo una intento de sonrisa y lo borró de manera inmediata - ¿Qué tal la clase de Xilomancia?
Draco: Horrible, apesto a humo y la dichosa quema de ramitas, no se puede convertir en una hoguera para que me lance a ella.
Theo: Suena decepcionante, a lo mejor hoy te atragantas con la porquería de té y cumples tu sueño.
Fue el turno de Draco de elevar la comisura de sus labios. - Esperemos los mejor.
Profesora Trelawney: Muy bien mis queridos, se lo emocionados que están por leer sus hojas de té. Pero hoy, haremos algo diferente, practicaremos nuestra lectura de cartas.
Theo desde su mesa compartida. - Aaaah, oíste eso Draco, hoy tampoco podrás morir.
Draco: Es una pena, con lo emocionado que estaba.
La clase transcurrió sin problemas, la profesora explicaba sus inusuales sin sentido y mesa por mesa fue despidiendo a sus alumnas, hasta llegar a la mesa de los dos únicos jóvenes y Slytherin de su clase.
Profesora Trelawney: Bien jóvenes, ¿Qué les depara el futuro?
Theo: Problemas... Y muy graves - Soltó Theo con sarcasmo mientras le dirigía a Draco una mirada de complicidad. - No está muy claro qué es, aún tengo problemas con la lectura de las cartas.
La profesora Trelawney se acercó a la mesa y sonrió maravillada. - Señor Nott, excelente predicción de los problemas, pero no es "¿Qué?" es "¿Quién?" - Soltó un suspiro de emoción que dejó a los jóvenes sorprendentemente nerviosos. - Aquí - Señaló una carta. - Claramente dice que ustedes entrarán en conflicto por los afectos de una joven dama.
Draco: ¿Qué?
Profesora Trelawney: Lo sé joven Malfoy, es emocionante. Les deseo la mejor de las suertes y que gane el mejor.
Theo no dejaba de ver las cartas, buscando en donde rayos había visto a una joven la demente de su profesora. - ¿Profesora?
Profesora Trelawney: Un consejo. - Su cara seria era algo inusual de ver. - No permitan que una rivalidad amorosa los separe, he notado que no hablan con nadie más de la clase, e imagino que así será en las demás materias y en su sala común. Se tienen el uno al otro en un inmenso castillo lleno de personas que no los quieren y las cartas no dicen que esa joven vaya a corresponderle a alguno de ustedes. Aunque es muy pronto para predecir eso. Pueden retirarse.
Los muy aturdidos jóvenes guardaron sus cosas y caminaron en silencio al Gran Comedor. Faltaba poco para la cena y si llegaban primero, podían retirarse primero.
Draco se sentó y miró a su amigo. - ¿Se volvió loca?
Theo: Ya lo estaba desde antes de la guerra.
Draco comía en silencio y discretamente miraba a todas las jóvenes en su mesa.
Theo: ¿En serio estás buscando a la causante de nuestra futura separación?
Draco: No seas tonto, veo que ninguna de ellas vale la pena para pelear contigo.
Theo las observo con el mismo detenimiento que Draco. - Son bonitas, modales perfectos, linaje impecable - Draco abrió los ojos al oír eso último. - Sabes que no me refiero a la sangre, todas son hijas de aristócratas con apellidos ancestrales, pero, ninguna puede hablar de algo que no sea de las actividades y fiestas sociales y lo que se debe y no debe hacer o usar en ellas.
Draco: Muy bien, las chicas de Slytherin quedan descartadas. ¿Qué hay de las Ravenclaw?, ahí también hay hijas de aristócratas.
Theo: Pueden ser una mejor opción, pueden tener los mismos temas banales y debatir sobre la complejidad de las runas en la aritmancia, pero no quieren a alguien más listo que ellas, su vanidad no recae en lo estético sino en lo cognitivo.
Draco: De acuerdo. ¿Y las Hufflepuff?
Theo: ¿En enserio? - Draco alzó los hombros con desgana. - Bien. Son menos que un puñado las opciones sociables "aceptables". No es prejuicio de casas, pero tienen la cabeza en la luna, sino es que más lejos. No es que las demás chicas de su casa sean así, no. Si no que las que deberían ser opciones para nuestro "linaje" definitivamente no sirven para más que la cama.
Draco pareció sorprendido. - ¿Y tú cómo sabes eso? - Theo esquivó su mirada curiosa. - Bueno, quedan todas descartadas, al menos para mí. Y eso nos deja con las leonas. Y desde aquí digo que yo paso.
Theo: Eso significa que si es una Gryffindor la causante de la "profecía" ¿me la estas entregando desde ahora?
Draco: Toda tuya, no quiero a una mujer que tenga por hobby la imprudente valentía ausente de autoconservación.
Theo: Suena lógico lo que dices... pero secretamente, enamorar a una mujer así, que se enamore de ti, suena excitante.
Draco: ¡Puaj! No quiero saber lo que te excita. ¿Crees tener oportunidad con una loca así?
Theo: Se lo preguntaré a Trelawney la próxima clase. - Le dedico una leve sonrisa a su amigo y se paró de su asiento. - Iré a buscar un libro a la biblioteca, ¿vienes?
Draco: ¿Tardarás mucho?
Theo: No, ya lo he sacado otras veces.
Draco: Te esperaré afuera, si tardas me iré.
Theo: Hecho.
Los dos amigos se dirigieron a la biblioteca, con la promesa de un futuro romántico bastante calamitoso pisándoles los talones, pues al salir del Gran Comedor, una castaña se paraba de su asiento y les decía a sus amigos que se dirigía a la biblioteca.
