El título de la historia es gracias a Loremarquez a quien le agradezco su apoyo.
Descargo de responsabilidad: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen. El universo es propiedad de JK Rowling.
Neville se encontraba en su cama, tenía días con dolor de cabeza recurrente. Cada vez era más incómodo, ya había ido varías veces con Madame Pomfrey y solo había escuchado la misma respuesta "No tienes nada, los escaneos dicen que estás bien. Deja de intentar saltar tus clases muchacho".
Cada mañana, se sentía ligeramente diferente respecto al día anterior, pero el domingo había sido extraño, en cuanto había escuchado el nombre de Pansy Parkinson había sentido una necesidad de ir a donde ella se encontraba, no sabía por qué. Cuando estuvieron en las mazmorras, había estado lo más cerca posible de ella, eso había aliviado un poco su jaqueca. Pero ahora, sentía que debía acercarse aún más a ella y el motivo más apropiado parecía ser el baile.
Seamus entro a la habitación y vio a Neville con la almohada sobre su cara. - ¿Estás bien amigo?
Neville: No lo sé.
Seamus: Te ves preocupado. Si necesitas ayuda, no dudes en avisarme.
Neville: Si, adiós. - Seamus tomo algo de su escritorio y salió de la habitación, en cuanto Neville escuchó la puerta cerrase, se quitó la almohada de la cara y miro en dirección a su mano, se encontraba tensa, como si fuera ajena a su cuerpo. En cuanto había escuchado la voz de Seamus, su mano quiso salir en dirección a su varita y atacarlo, a pesar de que su mente decía "amigo", algo en el fondo parecía gritar cada día más fuerte "Ríndete".
Cerró las cortinas del dosel de su cama y se quitó la corbata, quizá dormir lo ayudará con el estrés de su cuerpo.
- ... Eres mío.
Theo y Draco se encontraban en clase de adivinación. Desde la última vez que habían tenido esa clase, las cosas habían cambiado mucho.
Profesora Trelawney: Mis niños, hoy practicaremos la Tesomancia, así que les pido de favor, no desperdicien el té. Sé que su sabor no es el más agradable pero es magia lo que están consumiendo y la intensidad del sabor dependerá de la gravedad del futuro que les aguarde.
Theo sonrió sin ganas en dirección a su amigo. - Bien, si quieres morir ahogado por el té. Hoy no de detendré.
Draco: Temo decepcionarte pero hoy no estoy de humor para espectáculos tétricos.
Profesora Trelawney: Ravenclaw con Hufflepuff y Gryffindor con Slytherin.
Lavander y Parvati caminaron en dirección a la mesa de las serpientes.
Lavander: Hola, ¿podemos hacer equipo con ustedes?
Theo: Claro, elige tu veneno.
Lavander hizo pareja con Theo, él fue el primero en beber el té. - ¿Cómo es posible que esto no sea venenoso?
Lavander: Recuerda que te sabrá tan mal en la medida de lo malo que sea tu futuro, ahora, préstame tu taza por favor. - Theo le dio su tasa. - Bien. ¿Qué tenemos aquí? ...caos. - La última palabra fue un susurro.
Theo: ¿Qué?
Lavander subió la mirada. - Caos. Y uno que presagia destrucción y muerte. Mira. - Le mostró la tasa, Theo arrugó la frente pues él no parecía ver nada. - Hay demasiados elementos en tu taza y todos ellos tienen como finalidad el peligro. Algo está a punto de cambiar y sin buscarlo, te has rodeado de peligro. Ten cerca a tu mejor aliado, pero cuidado, tienen un objeto de deseo que los puede llevar a traicionarse. Si se traicionan, lo perderán en la muerte...esa parte no es muy clara, no sé exactamente de qué se trata, lo siento.
Theo trago en seco, quiso parecer casual pero la preocupación en su voz fue evidente. - No importa, yo tampoco. ¿Lees algo más?
Lavander: Si. Aquí. - Señalo nuevamente a la taza. - Si tu aliado y tu trabajan juntos, encontrarán una salida y salvarán lo que desean, aunque tu relación con tu aliado cambiará para siempre, pues siempre querrán aquello que les es imposible obtener a ambos.
Theo se quedó serio y no hizo más preguntas al respecto, luego meditaría lo dicho. - Bien. Tu turno, toma tu té.
Lavander probó su té y empezó a tener arcadas, su piel adquirió un ligero tono verde. - Esa cosa debe estar podrida. Tengo el olor metido en las fosas nasales. - Tuvo otra arcada y salió corriendo del salón sin mirar atrás.
La profesora Trelawney se acercó al lugar donde estuvo la chica. - ¿Paso algo señor Nott?
Theo: No estoy realmente seguro, la señorita Brown tomó su té, dijo que estaba podrido y salió corriendo entre arcadas y ataques de tos.
La profesora Trelawney tomo el chal entre sus manos, como si quisiera aferrarse a la seguridad de lo conocido. - Permítame la taza de su compañera. - Ahogó un suspiro. - Esto es malo. La señorita Brown esta por realizar una transformación radical, podría decirse que se convertirá en otra persona. Sus manos se mancharán de sangre. - Miro a Nott. - Mi pobre niña, no veo escapatoria a lo que está por sucederle. - Subió su mirada a la puerta del aula. - Acaba de correr en dirección a su desafortunado destino. - Dejó la tasa sobre la mesa y siguió dando la clase, pero Theo no dejaba de ver la mano que temblaba mientras retorcía su chal.
Lavander se encontraba vomitando en el baño, sus ojos lloraban, su garganta quemaba y no podía parar de percibir el fétido hedor del té. Salió del cubículo del inodoro y se refrescó el rostro en el lavabo, el agua fría pareció sentarle de maravilla. Salió del baño con dirección a la enfermería, pero una nueva arcada la hizo pegarse a la pared. Pensando en no querer llamar la atención de los alumnos que se encontraban en los pasillo, busco refugió tras una armadura, en cuanto sus dedos tocaron la pared sintió una descarga de energía tan fuerte que la empujó.
Aquellos alumnos de los cuales no quiso llamar la atención fueron quienes se acercaron a auxiliarla cuando la descarga de energía la aventó a mitad del pasillo y escucharon el ligero susurro que emitió antes de caer en la inconsciencia. - Ríndete.
Harry y Ron caminaban por el pasillo entre risas y burlas que le hacían a algún compañero o profesor cuando un muchacho de Hufflepuf se acercó a ellos.
-. ¡Weasley! Disculpa, que te grite, pero Brown está en la enfermería, no sé exactamente qué pasó pero otros chicos y yo la vimos tirada en mitad del pasillo.
En cuanto Ron escuchó al muchacho, salió corriendo hacía la enfermería, Harry le dio las gracias al chico y siguió a su amigo.
En cuanto Ron cruzó las puertas de la enfermería, Madame Pomfrey le dio la bienvenida. - Señor Weasley, ya lo esperaba, evite gritar y recuerde que aquí no se puede correr.
Ron: ¿Dónde está Lavander?
Madame Pomfrey: La señorita Brown se encuentra en una camilla, sígame. - Comenzaron a caminar. - La señorita se encuentra bien, está inconsciente, desconozco que la haya llevado al desmayo, tal vez cuando despierte nos diga.
Lavander se encontraba profundamente dormida, su respiración era tranquila aunque su rostro estaba algo pálido.
Ron: ¿Puedo quedarme con ella?
Madame Pomfrey: Por supuesto, pero Permítame recordarle que no debe hacer ruidos altos y si algún otro amigo suyo viene a ver a la señorita Brown, recuérdeles que no pueden estar más de 30 min. Y de favor, avíseme cuando le señorita despierte. - Dicho esto, la enfermera dejó solos a los dos jóvenes.
Ron se quedó en silencio, observándola mientras la tomaba de la mano. Harry no tardó en llegar, al ver la escena tan intima pensó en dejarlos pero hizo ruido al intentar alejarse, Ron giró la cabeza en dirección al origen de ruido, al ver que era su amigo, se llevó un dedo a la boca en señal de silencio.
Harry habló entre susurros. - Te dejaré a solas con ella, manda un patronus si necesitas algo, buscaré a Hermione.
Ron sonrió en agradecimiento. - No tendrás que buscar tanto, ella ha de estar en la biblioteca.
Ron se quedó a solas con su novia, verla así le provocaba malestar, entre ellos nunca había silencio por lo que le empezó a hablar, le contó lo que pensó de ella la primera vez que la vio, el alivió que sintió al volver a verla después de la batalla final, lo mucho que le gustaba verla estudiar adivinación aunque él no le entendiera nada de nada.
En ese momento, Ron se dio cuenta lo mucho que la quería y la quería a su lado, se imaginó llegando con ella a las comidas en la madriguera, con dos pequeños pelirrojos riendo y gritando por atención, justo como ella solía hacer cuando él no le prestaba atención. Estaba decidido, haría el ritual de la familia Brown si eso lo acercaba a un futuro con su chica.
Ron: Lav-Lav, despierta, tenemos mucho que planear.
Draco y Theo se encontraban en su sala común, habían decidido esperar a Pansy, los chicos habían llegado a la conclusión que la adivinación no era tan tonta como pensaban, aún la consideraban tonta, pero ya no tanto.
Theo le había contado lo que Lavander había leído en sus hojas de té a Draco y este se había sorprendido pues era bastante parecido a su lectura, pero con un detalle, la taza de Draco decía que un amigo cercano tendría las respuestas del peligro que se avecinaba y la conclusión era simple, Pansy.
No tenían idea de cuál era el peligro que la taza les había advertido, aún no había señales de que algo ocurriría, pero para aquellos que vivieron en la oscuridad, rodeados de magia negra por doquier, había cierta estática en el aire que los hacía sentir ligeramente incómodos.
Pansy hizo acto de presencia y como si ya supiera que era a ella a quien esperaban, solo movió la cabeza hacia un lado en señal de que caminaran. Ella los siguió hasta su cuarto y se sentó en el sillón que ya había marcado como suyo.
Theo: ¿Y bien?
Pansy: No sé por dónde empezar sin sonar paranoica.
Theo: Empieza por decirnos tus suposiciones.
Pansy: Bien... ¿recuerdan las paredes encantadas de los Carrow?
Draco: No preguntes obviedades.
Pansy: Mis tíos siempre hablaban de la inmortalidad y de que quien ustedes saben estaba buscandola de la forma equivocada. Se pasaron la vida realizando experimentos y jamás le dijeron a nadie de sus avances, pero tengo motivos para creer que lo lograron. - Theo estaba serio, Draco por otra parte, dejaba ver su incredulidad. - Cuando los mortifagos tomaron Hogwarts, ellos pidieron estar en el castillo...
Draco perdió todo brillo en su mirada, parecía que los recuerdos lo torturaban, él había realizado algunas misiones con los hermanos psicópatas y había escuchado los gritos de las personas con las que solían experimentar. - ¿Crees que hayan dejado aquí el artefacto para su inmortalidad?
Pansy: Me da gusto que me hayas captado rápido, pero no creo que sea un artefacto, no era común que realizarán encantamientos a objetos en específico, es por eso por lo que me llamó la atención el que hayan hechizado las paredes. Se tomaron demasiadas molestias.
Theo: Al grano.
Pansy: Creo que alguna pared guarda el hechizo de inmortalidad de ese par.
Theo: ¿Es por eso por lo que quieres que te acompañemos en vacaciones a la mansión Carrow? - Pansy asintió.
Se formo un pequeño silencio, sabían que entrar a esa casa era peligro de muerte, no importa lo "segura" que dijera el ministerio que era ahora, ni todos los rompe maldiciones del mundo podrían hacer a ese lugar medianamente seguro.
Draco: Iremos después de las fiestas decembrinas. Blaise nos acompañará, entre más, mejor.
Pansy: El ministerio me dará los documentos de propiedad en un mes. Y las barreras me reconocerán como dueña y pariente de sangre.
Draco: A partir de ahora, todas las sospechas que tengamos y toda la información que recabemos, se hablará aquí y solo aquí. No importa lo insignificante que parezca.
Theo: Respecto a eso, tenemos que abordar otro posible problema.
Draco: ¿Y es?...
Theo: La posible esquizofrenia postguerra de Longbottom.
Pansy: Explícate.
Theo: Estuve investigando y al parecer, muchas personas quedaron con problemas mentales muy graves después de la guerra.
Draco: Eso explicaría porque a nosotros se nos considera "cuerdos".
Theo: Hay personas que fueron torturadas y no terminaron en la locura, pero, empezaron a presentar delirios. - Draco iba a hablar pero Theo no lo dejo. - Ya sé lo que vas a decir y no, a pesar de eso, San Mungo no los considero locos o no lo suficientemente como para internarlos o recibir un tratamiento. Y eso me lleva a Longbottom, sabemos que los Carrow lo torturaron infinidad de veces con el cruciatus y puede que se haya roto. En San Mungo, encontré a una bruja que empezó a copiar los gestos y risas de lady Lestrange, no tengo que decir quien fue la que la torturo.
Pansy: Entonces, ¿crees que ese sea el caso de Longbottom?
Theo: Es una teoría pero sí.
Draco: Entonces esperemos un ejército de chicos que se sientan los Carrow, porque, a menos que te equivoques, ese par torturo a casi todo el cuerpo estudiantil del colegio.
Theo: Si. Pero solo Longbottom llegó a representar una amenaza para ellos.
Pansy: Bien, a mi si me deja más tranquila esa explicación. Y en otras noticias, hoy estuve con Granger en la biblioteca. - Al escuchar el nombre, los dos chicos voltearon a ver a su amiga. - Y me contó que el domingo, Longbottom no paraba de verme. Debe estar realmente demente si cree que tiene una oportunidad.
Theo sonrió. - Claro que si la tendrá, porque irás al baile con él.
Draco: Espera, ¿qué? ¿Te torturó un Weasley? ¿O cómo porque estás diciendo disparates?
Theo: ¿Celoso?
Draco: Para nada, pero sería humillante para ella que su actual pareja fuera menos impresionante que su ex.
Pansy: Es considerado un héroe de guerra, no sé qué cosa más impresionante que eso puede haber.
Theo: Él habló conmigo y me preguntó tus gustos y me comentó de su interés por invitarte al baile de Halloween.
Pansy: Ahórrate todo eso y dime porqué iré al baile con él.
Theo: Porque aún no confió en él y no sé si pueda llegar a representar un problema para nosotros a futuro.
Pansy: ¿A futuro? No sé, pregúntalo en tus clases de adivinación. - El chiste no fue bien recibido.
Draco: De eso quería hablar. Mañana dejarás que lean tus cartas y hojas de té.
Pansy: ¿Y la bola de cristal? - Alzó la ceja con incredulidad, no podía creer lo que su amigo le estaba pidiendo y menos aún con una mirada tan determinada. - ¿Algo que no me hayan dicho?
Theo: Te lo explicaré mañana de que hayan leído tu "futuro", porque si te lo explico ahora, nos mandarás a San Mungo. - Dijo esto mientras masajeaba el puente de su nariz y cerraba los ojos. - No es nada de peligro el que sepas o no sepas el porqué de eso esta noche.
Pansy: Bien. - Se puso de pie de manera ágil y grácil. - Pero recuerden que fueron ustedes quienes dijeron que nos contaríamos TODAS las sospechas que tuviéramos, por insignificantes que parecieran.
Theo: No es una sospecha. Pero podría llegar a ser importante en algún momento.
La chica salió del cuarto de los chicos, Draco no dejaba de ver hacía él sillón donde estuvo sentada su amiga, mientras subía y bajaba su dedo provocando un ruido contra el brazo del sillón en el que se encontraba.
Theo: Detén ese ruido molesto o dime lo que te tiene así.
Draco lo miró. - ¿Cuál es el verdadero interés que tienes en que Pansy salga con Longbottom?
Theo: Suspicaz como siempre. - Se tomó unos segundos para hablar. - Veras, Longbottom, a diferencia de quienes están en San Mungo y presentan actitudes parecidas a sus atacantes, permanece siendo él mismo.
Draco: Voy a necesitar más detalles.
Theo: La mujer que tiene ademanes como lady Lestrange, empezó a dejar de actuar como si misma pero conservo ciertos rasgos, copió todos los gestos y posturas, pero no de manera exacta, el aura que desprende sigue siendo la de ella, pero sus movimientos son imitaciones de otra. Ahora, con Longbottom hay algo que no encaja en el perfil esquizofrénico delirante que presentan los demás.
Draco: Él se comporta como si mismo con movimientos exactos de otro.
Theo: Exacto.
Draco: ¿No podría ser una esquizofrenia leve?
Theo: Podría.
Draco: Después de todo, todos quedamos afectados después de la guerra y no a todos nos encerraron por locura.
Theo: Aun así, no hay que perderlo de vista...
