El título de la historia es gracias a Loremarquez a quien le agradezco su apoyo.


Descargo de responsabilidad: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen. El universo es propiedad de JK Rowling.


Lavander siempre se había considerado un ser de luz, pero últimamente, el caminar por los pasillos oscuros del castillo le daba paz, era lo único que lograba aminorar los dolores de cabeza recurrentes. Salió de su torre ansiando oscuridad, no había querido salir sin despedirse de su novio, extrañaba sus besos y la calidez de sus abrazos pero había dejado de pasar tiempo con Ron porque había notado que su presencia hacía que le martillara la cabeza, el que la tocara, la ponía de malas pero no quería terminar con él porque su corazón lo amaba.

Después de estar con sus tres amigos, sentía que la cabeza se le partiría en dos. Si pasaba un minuto más en su presencia, corría el riesgo de gritarles que se fueran todos al diablo o de lanzarles un imperdonable y no creía que ese fuera a ser un crucio.

Se pegó a una pared y se dejó caer en el suelo mientras sujetaba su cabeza entre sus manos. Empezó a llorar. - Ya basta, por favor.

Vio pasar una sombra a su derecha y se puso de pie en posición de guardia. - ¿Quien anda ahí? - Silencio absoluto. Vio otra sombra pasar más rápido que la primera. - ¡No estoy de humor! ¡Lárgate! - Escuchó una leve risa de quien la acechaba. - ¡Anular mortis! - No había nadie en la dirección en la que lanzó el hechizo.

A lo lejos, se veía la figura de una persona. - Un hechizo algo oscuro para una joven tan dulce, ¿no crees? - Su voz le pareció familiar, pero más fría y peligrosa.

Lavander: Basta de juegos, pelea o lárgate.

La sombra se movió a otro extremo y emitió una risa que le heló la sangre. - ¿Largarme? No puedo, estoy esperando por ti. - Se le erizó la piel, era imposible que el lugar se pudiera poner aún más oscuro. - Alecto.

La joven se desmayó pero no alcanzó a tocar el suelo, unos brazos la sostenían firmemente. - Debo admitir hermana, que has logrado someter a tu contenedor mucho más rápido que yo al mío. - Caminó con la chica en brazos hasta llevarla a la enfermería.

Madam Pomfrey: Señor Longbottom, ¿qué ha pasado?

Neville: No estoy realmente seguro, encontré a mi compañera desmayada en un pasillo, así que la traje lo más rápido que pude.

Madam Pomfrey: Hizo usted bien, tráigala por aquí por favor.

Neville acostó a la joven en la camilla que la enfermera le indico. - ¿Puedo quedarme?

Madam Pomfrey: Claro, ¿pero no le avisará al joven Weasley?

Neville: Le enviaré un patronus, no me gustaría dejar sola a mi amiga, la acompañaré en lo que llega el relevo.

Madam Pomfrey: Tan considerado como siempre. Su novia será una chica afortunada.

Ron había salido muy decidido de la torre, con rumbo a la biblioteca, nada lo detendría de decirle a Lavander lo feliz que lo haría el unirse a ella. Vio a Parvati con Padma pero no vio a su novia por ningún lado, así que se acercó a la mesa.

Ron: Hola chicas, ¿saben dónde está Lavander?

Parvati: Hola Ron. La verdad no sé, estos últimos días hemos hablado muy poco.

Padma: No ha querido estudiar con nosotras. ¿No la has sentido algo extraña?

Parvati: Si, pero esta última semana ha sido hasta agresiva.

El pelirrojo solo escucho a las gemelas, había notado los cambios de su Lav-Lav, pero el decir que era agresiva, era algo que no podía imaginar.

Vago sin rumbo, pensando en nada, su cabeza no sabía lo que debería pensar respecto a lo que acababa de escuchar, había perdido el valor que antes había reunido, ahora solo quería encontrar a Lavander y preguntarle el porqué de su distanciamiento con sus amigas, porqué estaba tan alejada de él y tomarla entre sus brazos y decirle lo mucho que la extrañaba.

Por su cabeza, apareció una pequeña nube de humo, debería de ser un patronus pero aún no se definía ninguna forma, se veían un par de alas, pero cuando dijo su mensaje, desapareció.

Ron salió disparado a la enfermería. - ¡No otra vez! ¡Por favor! ¡Qué no sea grave!

Entro corriendo y con la boca abierta, Madam Pomfrey ya lo esperaba con un dedo sobre su boca en señal de silencio. - Sígame por favor.

Encontró a su novia acostada, estaba dormida, su rostro estaba blanco, sus labios eran casi azules.

Su amigo estaba sentado a un lado y le sonreía de medio lado. - Llegaste rápido.

Ron: ¿Qué le pasó?

Neville: No lo sé, la encontré desmayada en medio de un pasillo, así que la traje a la enfermería.

Madam Pomfrey: El señor Longbottom fue tan amable de traer a la joven y asistirme en los escaneos. Dijo que no se separaría de la señorita Brown hasta que usted llegara. Sin duda, tiene usted un gran amigo.

Ron: ¿Estará bien? ¿Qué tiene?

Madam Pomfrey: Nada grave, un poco de anemia, le inyecté un poco de poción re-abastecedora de sangre, en el transcurso de la noche se repondrá. Cuando despierte, tal vez nos diga cuál fue la causa de su desmayo, por Ahora, lo más conveniente es dejarla dormir.

Ron: ¿Puedo quedarme con ella?

Madam Pomfrey: Si. Ya sabe las reglas. Ahora, con su permiso, me retiro a ver a los demás pacientes. Señor Longbottom, no creo tener que recordarle que...

Neville: El horario de visitas es hasta las 8 y que deberé retirarme en silencio. - La enfermera sonrió. - No se preocupe, así lo haré.

Ambos chicos miraban a la dormida Lavander, su respiración era profunda, como si al momento de inhalar, no fuera a regresar.

Ron no despegaba los ojos de su chica. - Aún no puedes hacer un patronus corpóreo.

Neville: No, pero ya se le distinguen alas.

Ron: ¿Qué ave crees que sea?

Neville: ...un cuervo.

Ron: ¿Algo oscuro para alguien como tú, no crees?

Neville: En confidencia, ha sido el animal favorito de mi familia por generaciones, no lo decimos porque como tú dijiste, se le considera un animal oscuro.

Ron: Me sorprendes, si es por cuestión familiar, no diré nada, pero deberías estar orgulloso de eso. Las tradiciones son el origen de nuestras familias y conservarlas hace que las enaltezcamos.

Neville: No creí que pensaras algo como eso. ¿Qué opinas de los mortifagos tradicionalistas?

Ron: Ellos solo defendían tradiciones, pero de la forma equivocada, creían que era en la sangre pura donde eso se encontraba, es por eso que sentía pena por ellos. La sangre pura no es lo que hace que una familia se conserve, son las tradiciones, muchos hijos de muggle desconocen el orgullo de pertenecer a una antigua y ancestral casa, pero no atacan las tradiciones que ya había antes de que ellos llegaran a este mundo.

Neville: ¿Qué quieres decir?

Ron: Por ejemplo, la familia Black es solo un recuerdo, se negaron a mezclarse con otras familias y ahora solo viven en nuestra memoria, si hubieran permitido que sus hijos se casaran con quienes ellos quisieran, ellos hubieran enseñado a sus hijos las tradiciones y la magia pura de esa familia, si lo ves así, el defender la sangre fue el obstáculo que ellos mismo se impusieron. Somos un mundo "mágico", no de "sangre".

Neville: Interesante punto de vista, creo que ya debo retirarme. - Se puso de pie e hizo una leve reverencia de despedida.

Ron: Neville. - El chico lo volteó a ver. - ¿Desde cuando eres tan correcto?

Neville sonrió. - Soy el último de una noble estirpe así que me comportaré como tal, quiero revivir viejas costumbres de una familia enterrada en el olvido.

Ron sonrió levemente. - No suena mal, tal vez te siga en cuanto al comportamiento.

Neville salió de la enfermería a paso lento mientras meditaba las ideas del pelirrojo. - Un Weasley con posibles prejuicios latentes hacía los hijos de muggles...Que interesante. - La plática aún resonaba en su cabeza, si quería explotar el potencial del chico a su favor, debía tener mucho cuidado.

Camino al comedor, vio pasar a su lado a varios alumnos que le saludaban con mucho respeto, la sensación de saberse admirado le alimentaba el ego. Esta era sin duda la fama y gloria que se merecía, era una pena que fuera dirigida al tonto contenedor que habitaba.

- ¡Neville! - Escucho un grito chillón que lo irritó y no demostró. Al voltear, vio a Hanna correr hacia él.

El rostro del chico se mantuvo impasible. - Hola Hanna. ¿Te puedo ayudar en algo?

Hanna: Emmm...sí. - Empezó a jugar con sus manos.

Neville: ¿Todo bien?

Hanna: Es que no sé cómo empezar y me da un poco de pena.

Neville: ¿Y no te dio pena correr y gritar a todo pulmón en el pasillo más concurrido del castillo? Porque eso si fue bastante poco estético.

La cara de la joven se puso completamente roja de la vergüenza. - Lo-lo siento, no quise avergonzarte.

Neville: No lo hiciste. - Quitó una pelusa invisible de su túnica. - Lo decía por ti.

Hanna: ¿Desde cuando eres tan hiriente?

Neville: No he dicho nada hiriente. Solo mencioné lo impropio que es para una joven dama el correr y gritar. Mi intención fue el velar por tu dignidad.

Hanna: Lo siento. - Lo dijo con apenas un hilo de voz.

Neville: No tienes de que disculparte. Ahora, levanta la cara y dime aquello por lo que me buscabas.

Hanna respiro profundamente y con mirada decidida, soltó todo lo que tenía guardado en su pecho. - Me gustas y no quiero que vayas con Parkinson al baile. Quiero que me lleves a mí y no a ella. Ella no te merece, es indigna de ti, se burló en innumerables ocasiones de ti y yo he estado enamorada de ti desde hace años.

Neville alzó una ceja ante la repentina confesión. - Vaya que no dejas de ser inapropiada. - Los ojos de Hanna se llenaron de lágrimas. - Me alaga el que guardes tan fuertes sentimientos hacia mi persona. Pero debo rechazar parte de lo que pides. - Acariciaba el mentón de la chica y con el pulgar delineaba parte de su mandíbula. - Sería indigno el dejarla plantada.

Hanna: ¡Pe...!

Neville: Sin peros Hanna. - Los ojos de Hanna tenían cierto destello de locura que el chico había visto antes en cierta dama de cabellera rizada y obsesión desmedida. - Para este baile ya tengo compañera, pero, aún quedan dos más. Si haces mérito y te comportas como una buena chica, puede que tú seas mi compañera de los siguientes bailes.

La sonrisa de la rubia era de felicidad obsesiva. - ¿En serio?

Neville: ¿Serás una buena chica?

Hanna: ¡Claro que sí! ¿Qué debo hacer?

Neville: Primero, dejar de gritar, segundo, dejar de correr como desquiciada y tercero, ayudarme en lo que te pida. - Hanna asintió y se paró derecha. - Te ves mucho mejor. - Tomo la mano derecha de la joven y la llevo a su boca, depositando un minúsculo beso entre sus dedos. - Discúlpame por haber herido tus sentimientos al no invitarte al baile.

Las palabras de Hanna salieron tropezadas. - N-no tienes d-de que disculparte, al contrario, fue mi culpa por no pensar en tus gustos, prometo esforzarme en ser la chica que quieras llevar a los bailes.

Neville: ¿Tú culpa? ¿Crees que fue tu culpa?

Hanna: Claro que sí, tu jamás harías algo que hiriera a alguien más. Eres tan considerado, siempre piensas en los demás y les dices lo que es mejor para ellos y para su imagen, como lo hiciste hace unos minutos conmigo.

Neville sonrió. - Gracias por entenderlo. ¿Te acompaño al comedor?

Hanna: Si, gracias.

El ambiente por las mañanas dentro del castillo era siempre calmado, pero con un baile a las puertas, había demasiado ruido y alboroto, cada día que pasaba aumentaba la emoción.

En todas las mesas, sin excepción, había grupos de chicas hablando sobre sus vestidos, sus parejas o las parejas recién formadas. Ha cierto grupo de serpientes, esos temas no les interesaban mucho pero la reciente integración del moreno hacia que hablar de ello fuera un poco más interesante haciendo que dejaran de ver todo lo que sucedía a su alrededor.

Un repentino aumento en los "discretos" cuchicheos los hizo voltear a la entrada del comedor y ver a Harry con su mano alrededor de la cintura de Hermione.

Blaise miró a sus dos amigos, solo Theo mostraba su descontento mientras Draco apretaba la servilleta como si de ella se sostuviera.

Pansy: Intenten disimular.

Blaise: Ellos no te escuchan.

Draco: Lo hicimos, solo decidimos ignorarla.

Theo: Dijiste que duraría hasta el jueves.

Draco: Dije que sería antes del baile y así fue.

Blaise: ¿Algún plan?

Pansy: Ningún plan. - Los tres chicos voltearon a ver a su a amiga. - Serían sospechosos. Sobre todo Theo. Lo podrán hechizar hasta después del baile.

Theo: Lo seré el resto de mi vida, incluso por cosas insignificantes.

Pansy: Eso no significa que debas exponerte. Veamos cómo evolucionan las cosas.

Theo: ¿Qué propones que haga?

Pansy: Hablar con ella. ¿Ellos no están saliendo o sí?

Theo: No.

Pansy: Entonces, no demuestres tus celos, se un Slytherin, manipula, sabes hacerlo. Y tu Draco. - El rubio la miro. - Deja de mirarlos así y consigue una pareja para el baile.

Draco: Iré solo.

Blaise: ¿En serio?

Draco: Si. No hay ninguna chica con la que me gustaría ir.

Theo lo miró. - Eso es porque la chica con la que te gustaría ir, ya tiene pareja.

Draco: Tienes razón. - Los ojos de Theo se oscurecieron ante la afirmativa de su amigo. – Ahora, solo queda esperar para saber si al final del día, tú, seguirás teniendo pareja. - Tomó su mochila y salió del comedor.

Theo tomó su mochila y Pansy lo detuvo. - Un consejo, no la ataques, limítate a escuchar y habla lo menos posible hasta que ella haya terminado de explicarse. No te botará. Es demasiado buena y tú no, recuerda eso.

En ningún momento de la incómoda conversación, Blaise dejó de sonreír. - No me había dado cuenta de lo mucho que extrañaba a mis amigos.

Pansy: ¿Si te diste cuenta que podrían hacerse daño el uno al otro por ella, verdad?

Blaise: Mientras que no intenten matarse, todo estará bien. Ahora, ¿por qué ayudas a Theo?

Pansy: No lo ayudo, algunas veces lo aconsejo. A diferencia de Draco, Theo no tiene a nadie.

Blaise puso su mano sobre su corazón. - ¡Auch!

Pansy rodó los ojos. - Me refería, a ningún pariente sanguíneo. Él es la última persona que debería pensar en un matrimonio o emparejamiento por conveniencia. Si los Nott deben resurgir y es mi amigo quien tiene la tarea, espero que sea por amor o él se sentirá aún más solo en un matrimonio político.

Blaise: Pero que romántica sueles ser. Y te aviso, si Draco, en algún momento se queja de su situación sentimental conmigo, le ayudaré.

Pansy: Lo vi venir.

Theodore había entrado a la biblioteca hecho una furia, pero no sabía con quién estaba más enojado si con Potter o con Draco.

¿Su amigo había admitido que le gustaba Hermione? No. Solo manifestó interés en ella... Pero así había iniciado él y ahora admitía que le gustaba ella. No podía ser igual, ¿cómo no le iba a gustar la chica? Habían empezado a pasar tiempo juntos.

No importa si Draco estaba interesado en ella, mientras no hubiera un acercamiento entre ellos, él no se enamoraría de Hermione… ¿quién había hablado de enamoramiento? Ya estaba exagerando las cosas... ¿estaba él, enamorado de ella?

Debía mantenerse calmado, ¿qué era lo que Pansy había dicho? Callarse y escuchar, manipular...

- ¿En qué piensas? - Theo saltó ligeramente sobre su lugar.

Hermione: ¿Te asusté?

Theo: Claro que no.

Hermione: Yo creo que sí.

Theo sonrió. - Me tomaste descuidado, pero no se lo digas a nadie, eso afectaría mi reputación. - Le guiñó el ojo y ella rio.

Hermione agachó la mirada. - Theo...

Theo: ¿Si?

Hermione: ¿Estás enojado conmigo?

Theo: No, ¿tengo razón para estarlo? - Fingió no entender.

Hermione: Por lo de esta mañana… es que te vi salir enojado del comedor.

Theo: Ah. Draco a veces me exaspera. - "¡Tonto! ¡No lo menciones!" Se regañó en su mente mientras su rostro estaba impasible. - ¿Está todo bien?

Hermione: Verás... A Harry ya le pasaron los efectos secundarios.

Theo: ¿Eso significa?...

Hermione: Que ya puede tocarme.

Theo trago en seco. - No puedo decir nada positivo sobre eso... ¿Qué significa eso para nosotros?

Hermione: Theo. - Puso su mano sobre la del nervioso chico, cosa que lo puso aún más nervioso. - No quiero que estés nervioso.

Theo estuvo a punto de abrir la boca pero recordó el consejo de Pansy.

Hermione: Lo de Harry es algo aparte, con quien iré al baile es contigo. No me retractaré, fuiste mi primera invitación y me tuviste paciencia. Quiero ser tu compañera, si aún me aceptas.

Theo: Nunca pensé en ir con otra persona que no fueras tú...