O es por ostentoso.
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—¡Estamos listos para comenzar! —Maka gritó reventándole los tímpanos. Soul se cubrió las orejas tratando de minimizar el daño.
—¡Me agrada ese entusiasmo! —alabó el profesor Sid cuando pasó a su lado, entre el resto de estudiantes reunidos en el gimnasio—, pero el entusiasmo no es suficiente para ser un buen técnico. Aunque justo ahora estén en la clase EAT, si no demuestran su valor como técnicos y armas, y más aún, como equipo, no servirá de nada —La amenaza indirecta caló en la piel de todos. Incluso Maka se puso rígida—. Primero necesitan sincronizarse adecuadamente.
La sincronización de técnico y arma era un tema recurrente y el más importante como estudiantes de Shibusen. Un arma por sí sola, aunque poderosa y lo suficiente capaz de movilizarse, no era comparable a la calidad en batalla que presentaba un equipo de arma y técnico. Las habilidades, la fuerza, los movimientos especiales, cada uno hecho con la unión de ambas almas y espíritus.
Una batalla en solitario era un riesgo inminente de muerte. Una batalla en pareja, al menos, procuraba un trabajo constante de cuidarse las espaldas.
Eso eran ahora. Maka el técnico, Soul el arma.
—Técnico y arma son compañeros humanos —continuó explicando Sid—, si son capaces de entenderse, de sincronizar sus respiraciones uno con el otro, incluso si no aplican ningún tipo de fuerza en el arma… esta se moverá —Soul sintió la mirada de Maka sobre él, decidiendo ignorarla. No necesitaba ponerse más nervioso de lo que ya estaba—. Sin embargo, para que funcione, el técnico debe entender la voluntad del arma y el arma la del maestro.
—Lograr entender la voluntad de una nerd, eso es lo más difícil de todo.
Maka le propinó un codazo.
—Eso debería decirlo yo, entender a un vago pasota como tú que sólo quiere perder el tiempo.
—Hey, tú eres la que dijiste que querías ser mi compañera, mira que aún hay tiempo de cambiar —replicó con una vena en la frente de enojo formándose.
No era su idea discutir, una ligera broma para aligerar el ambiente era lo que necesitaba, pero como parecía ser costumbre, nada con esa chica era broma.
—¡Ni hablar! Además, tampoco estuviste en desacuerdo y ya firmamos la inscripción. Me niego a hacer una escena sólo porque mi compañero es un creído.
—Pero si eres tú la que presumió del examen físico. Que pudieras esquivar unas cuantas cosas y dar unos cuantos golpes no te hace la mejor. Mira que ni condición pareces tener, pecho plano.
—¡Oye bien chico tonto! ¡Tú eres el que se ha puesto un nombre ridículo! ¿Soul Eater? ¿Es enserio?
—¡Suficiente ambos! —El grito del profesor los hizo encogerse de temor. No lo habían notado pero el hombre había llegado hasta ellos. No faltaron las risas y miradas burlonas del resto de la clase por la escena—. Si creen que no necesitan esta clase, con gusto los recibiré en la próxima.
—¡Lo siento profesor! ¡Nos quedaremos callados! —Maka intervino de inmediato. Soul giró los ojos, perdiendo el interés.
—Ustedes serán los héroes de este mundo, empiecen a actuar como tal —A pesar de la clara advertencia, el profesor dijo aquello con una sonrisa amable antes de alejarse de nuevo.
La chica suspiró aliviada.
—No se supone que nos metamos en problemas, eso es de Black Star.
—De tanto que son "amigos", seguro algo se te pegó —respondió, burlón. No conocía demasiado al chico, pero reconocía su ímpetu de buscador de problemas. No era alguien con quien meterse a la ligera.
—Atención todos. Armas, ¡a transformarse! Y técnicos, ¡recíbanlos! Busquen esa sincronización y hagan calentamiento juntos. Estaremos evaluando su unión hoy.
Y aquí iba, lo que ponía a Soul de nervios. El momento de dejar de ser el perfecto chico cool para convertirse en algo que iba más allá de su razón humana.
Aún le costaba un poco asimilar lo que era. De un momento a otro, su perfecta y horrible vida musical había dado un giro completo al haber transformado en medio de una presentación, su brazo en una hoja de guadaña.
Aunque en su momento no tenía idea de qué era, sólo de la conmoción general, el grito de los presentes y el horror en la cara de sus padres que lo veían como… un monstruo. Aún no estaba seguro cuál fue el detonante, si fue la intensidad de sus emociones en ese instante lo que hicieron aparecer su naturaleza, el recibir los comentarios hirientes de lo muy lejos que se encontraba de Wes, y cambiar el programa musical para tocar su propia composición llena de ira y frustración por no conseguir el estándar que querían.
Pero ese hecho lo había llevado hasta ahí, junto a una chica sosa que no hacía más que discutir con él e inflar su poco pecho de harto orgullo.
Aunque, también era la única que parecía tener ese valor de enfrentarlo, sin segundas intenciones y sobretodo, aceptándolo.
Ella había dicho que no sabía nada de música, nunca le había interesado y dudaba de que algún día lo hiciera, pero la melodía que escuchó, le gustó lo suficiente como para halagarla. Eso, lo había convencido a él de que era la indicada.
Sólo tenía que pensar en ese encuentro frente al piano, y la transformación se hacía tan fácil y rápida en un pestañeo. Parecía que era el combustible que necesitaba.
Cayó en las manos de Maka, a quién le costó un leve traspié. Se recuperó de inmediato, y comenzó el balanceo.
Estar dentro del arma era muy extraño, daba la sensación de estar en un cine. Podía ver como si de un videojuego se tratase, toda la acción en la vista panorámica del jugador. Aunque tenía la impresión de que Maka lo balanceaba, la vista era totalmente inmóvil y casi a cámara lenta. Eso le ayudaba a pensar sobre el curso de acción de cada movimiento. Aunque claro, suponía que sería diferente hacerlo en la batalla.
—¿Se siente pesado? —preguntó, tras sentir algunos giros lentos.
—No es eso —negó de inmediato Maka—, no eres pesado. Es sólo que…
—¿Sólo qué? —A Soul le disgustó la duda en su voz.
—No sé muy bien cómo manejar una guadaña, es un arma grande.
Soul sintió de repente un bajón emocional.
—¿¡Ah!? ¿Cómo que no sabes manejar una guadaña? ¿Es una broma? —preguntó, pero al obtener sólo silencio en vez de una respuesta, se dio cuenta de que no bromeaba—. No puedo creerlo, tu padre es la Death Scythe del Shinigami, y tu madre fue su técnico, ¿acaso nunca entrenaron?
—¡Sí! Digo, no, bueno sí, pero no de la forma que crees. Agh, ¡es complicado!
—Todo lo que tiene que ver contigo es complicado.
Maka parecía no saber cómo expresarse y sus movimientos comenzaron a ser más erráticos, llegando al punto de que la base se escapaba de sus manos. Por suerte, el profesor estaba ocupado con otros equipos y no se había percatado de ellos.
—Nunca entrené con Spirit, sólo con mi madre —dijo Maka. De alguna forma, incluso él podía sentir la vergüenza de la chica—. Spirit es… es un hombre horrible. No quiero nada que ver con él.
En palabras simples, Maka prefirió entrenar su estado físico junto a su madre en vez del estilo de batalla de armas con su padre. Sentía el desprecio que el hombre cultivó a base de infidelidades, algunas escondidas y otras a plena vista frente a ella. Se supone que era una secuela de la sincronización, aunque no sabía cómo lidiar con el torrente de emociones entremezcladas. Estaba seguro de que mientras más tiempo pasara con ella en esa forma, llegaría a odiarlo también.
Entonces, se encontraba en una gran gran encrucijada, ¿qué debía de hacer?
Si fuera alguna clase de estúpido chico, no dejaría pasar la oportunidad de burlarse e irse por alguien mejor capacitado.
En vez de eso…
—Déjamelo a mí.
—¿Qué estás diciendo?
Soul se rascó la mejilla, de repente avergonzado, aunque sabía que Maka no podía verlo, ¿guiarla? ¿de verdad? ¿de dónde salió eso? Nunca fue un arma ni tenía experiencia, pero algo en los sentimientos de Maka le hacía crecer la confianza de que sabría hacerlo. Un sexto sentido, mera intuición.
—Vamos, confía en mí. Sígueme —insistió.
—¿Eh? ¿Cómo lo hago?
—Sólo gira el material de contacto, yo te guiaré.
La perturbación de Maka era palpable. Por un momento creyó que no lo haría, que reiría o lo regañaría por sugerir algo tan tonto.
Sin embargo, cuando sintió el agarre y la extraña, pero aceptable sensación de sus manos, supo que lo había conseguido. Que una de las barreras de Maka Albarn fue derribada.
—Wow, no pensé que tus manos se sintieran tan bien.
—¡Hey! ¡No digas algo así de la nada, tonto!
Sonrió de lado al comprender el doble sentido que, sin querer, usó.
—Podría acostumbrarme a esto —dijo, asegurándose de que ella lo escuchara.
—¡Agh! ¡Sabía que eres igual a todos! —Maka gritó, aunque, sin dejar de moverse.
Ciertamente, la motivación extra del chico y las ganas de que todo funcionara, hacían que la guadaña se moviera con más facilidad y ligereza.
—Ahora que veo que están en sincronía, ¡empezaremos con los verdaderos ejercicios! ¡Que salgan los blancos de práctica!
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El entrenamiento transcurrió sin problemas por el resto del día y de las siguientes semanas. Las cosas entre los dos mejoraron, al menos en lo que concierne a batalla porque Soul no pudo dejar de hacer bromas inusuales sobre el toque de Maka. Algo en su cara avergonzada y sus mejillas sonrosadas le impedían parar. Era una visión que, de alguna forma, le encantaba y sentir el nerviosismo vibrante se volvía un poco adictivo.
¿Sonaba algo posesivo al decir que aquellos gestos sólo le pertenecían a él?
¿Quién podría decir que la chica que podía derribarte de un librazo en un segundo también podía avergonzarse en el mismo tiempo?
Era algo que sólo él podía ver.
No sabía que eran todas esas nuevas cosas que pasaban al lado de Maka, nunca en toda su vida experimentó un inusual interés en una chica. Ella era diferente, especial, y esta atracción sólo aumentaba con el tiempo, ¿hasta dónde llegaría?
Si alguna vez tuviera que saltar al frente, para protegerla de una muerte segura, ¿lo haría?
Muy posiblemente.
—¡Hey, llegas tarde! —Maka le gritó una vez estuvo cerca. Estaba de pie, en el centro de Death City con ropa casual, con quién sabe cuántas horas de espera.
Era un día libre de clases. Prometieron verse para ayudar a Soul a comprar algunas cosas para su cuarto en el internado de chicos, además de unos cuantos libros que ella aseguraba, le serían útiles para familiarizarse mejor con la historia de Shibusen.
Una cosa perfecta, sino fuera por la sorpresa de Soul al mirar las manos con curitas de Maka.
—¿Pero qué diablos te pasó? —preguntó, sin poder apartar la mirada de ellas.
Maka apenas y levantó los hombros, restando importancia.
—Gajes del oficio —comentó, con una sonrisa de suficiencia.
A Soul no le gustó la broma.
Tomó una de sus manos para verle de cerca, recibiendo un quejido y un intento de arrebato que no permitió.
—¡Oye, con delicadeza!
Le bastó con pasar sus dedos sobre la palma y ver la piel levemente enrojecida y dura, para saber que eran callos y una que otra ampolla.
—Esto es… ¿por mí? —preguntó, dejando libre su mano.
Maka se pasó el pulgar de la otra mano sobre las heridas.
—Ya te dije, son cosas del oficio. Sanarán y luego la piel se pondrá dura, otras saldrán y pasará el mismo proceso, hasta que tenga manos rudas como todos los técnicos.
Soul no podía creer que lo aceptara como si nada. Aunque tal vez el estúpido era él, tendrían heridas peores que pequeñas ampollas. Y, aun así, pensar que manos tan suaves y cálidas estuvieran lastimadas, se sentía mal.
—No le des vueltas, Soul. Mejor olvida eso, ¡y vamos por esas compras! O no tendremos tiempo suficiente para recorrer todas las tiendas, ¡hay mucho de Death City que no has visto!
La chica lo tomó de la mano, eliminando cualquier mueca de incomodidad y lo llevó a correr entre los estrechos pasillos de la ciudad.
Soul no dejó ir la mano, ni dejó de sentir las heridas.
Tampoco permitió que Maka cargara cosas pesadas como enseres o víveres. Si bien tuvo que ceder ante la bolsa de libros, muy a regañadientes; todo lo demás se aseguró de tenerlo. También había algo que compró que guardó con tanto recelo, muy a escondidas de ella, por si se llegaba a arrepentir de dárselo.
—¿No es muy difícil tener que vivir en el dormitorio de chicos?
—Al principio es fastidioso y hartante, cumplir con todos esos horarios y reglas, ¿qué somos, niños?
—Bueno, técnicamente lo somos.
Suspiró.
—Bien. Siendo honesto, pensar que estaría fuera de reglas y obligaciones sonaba cool. No es que me queje tampoco, es bueno estar fuera del ojo público —se sinceró.
Sintió la atenta mirada de la chica a su lado. Una expresión que le era un poco complicado de leer porque no sabía si le tocaba un regaño o un halago.
—¿Te gustaría vivir solo? O al menos, ¿en algún lugar donde tengas esa libertad? —Ella preguntó, deteniéndose en una banca cercana, del parque por el que estaban cruzando.
Él la imitó, sorprendido de la repentina seriedad de sus preguntas.
—¿A quién no? —respondió. Su pulso se aceleró unos latidos, cómo si supiera que lo que ella estaba a punto de decir fuera algo grande.
—Entonces, ¿vivirías conmigo?
La pregunta pese a estar alerta, lo tomó desprevenido.
—¿Qué?
—Pues eso, ¿vivirías junto conmigo? ¿Los dos solos? —Tan pronto dijo las palabras, los nervios llegaron—. E-Es decir… sólo si no te parece muy raro. Mira, la situación en casa es muy complicada, tú sabes… bueno no sabes, pero mi madre se irá pronto y no quiero estar con mi padre. Y tampoco puedo ir con ella así que me iré, pero los dormitorios están todos ocupados y Tsubaki ya está viviendo con Black Star y parecer irles bien, así que pensé, ¿podríamos tú y yo…? Agh, olvídalo. Ha sido una mala idea.
Maka se volteó y comenzó a caminar de nuevo para huir de la vergüenza. Soul no lo permitió, la tomó del hombro y la giró de vuelta.
—Acepto —dijo, mirándola seriamente a los ojos para que no quedara duda alguna de su determinación.
—¿En serio?
Asintió.
Era un cambio muy drástico en su vida, ¿quién sabe por qué cosas pasaría viviendo bajo el mismo techo? Quería averiguarlo.
La sonrisa llegó a la cara de Maka.
—¡Perfecto!
Y volvió a voltearse como si nada.
Soul la detuvo por segunda vez.
—¡Espera, tengo que darte algo!
Dejó algunas cosas en el suelo y se puso a buscar en el resto hasta encontrar una caja en particular. Satisfecho, se lo entregó a Maka, quien estaba desconcertada.
—¿Esto es?
—Ábrelo —la apuró, emocionado.
La chica lo hizo, dejando los libros en la banca.
La caja era de madera, pulcra y barnizada, las placas que la cerraban era de un metal extravagante y pulido que bien podrían ser espejos.
—Tan ostentoso, ¿me estás pidiendo matrimonio Evans? Que te sepa que compartir casa no significada que entre nosotros…
—¡Iugh no! ¡Para con eso!
Ella rió.
Le costó abrir un poco la caja fuertemente sellada, y cuando finalmente lo consiguió, la sorpresa se hizo aún más grande.
—¿Guantes? —los sacó con cuidado, palpando cada pedazo de tela blanca, hermosamente pura, al tacto suave, elástico y aparentemente resistente— ¡Por Shinigami! ¿De dónde sacaste esto?
Orgulloso de conseguir unas buenas expresiones, sonrió ampliamente.
—Lo encontré por ahí, cuando estabas metida en quién sabe qué estante de libros.
—Demonios, por eso me dejaste sola, ¡te golpeé por ello!
El chico se acomodó el cabello donde aún quedaban rastros del chichón.
—¿Pero por qué me das esto?
—Bueno, si vamos a vivir juntos, no quiero ver esas ampollas a cada segundo, ¿qué tal si una explota en la comida?
—Agh, ¡serás idiota! ¿Cómo crees que dejaría que pasara algo así?
Soul se echó a reír porque ver las mejillas infladas de Maka era una cosa demasiado imposible de ignorar.
—Ya. Entonces, digamos que tú me das una casa y yo te doy guantes para proteger tus manos, ¿es un buen trato? ¿Verdad?
En lugar de responder, esta vez Maka se echó a reír.
—De hecho, es un muy pésimo trato.
—El peor —concordó Soul.
Sea lo que sea que viniera, no habría arrepentimientos.
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N/A: ¡Feliz navidad… año nuevo, reyes magos, san Valentín y de la constitución...! Wait, no, me pasé de celebraciones (¿) Tardado pero seguro, aquí vengo con otro headcanon personal, de cómo creo que sucedió la decisión de que vivieran juntos y el que Maka obtuviera sus guantes. Espero esta visión les agrade :D
Honestamente no creí llegar tan lejos pero falta poco menos para todas las letras del abecedario, ¡esperen el resto muy pronto!
