R es por Rival

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AVISO: SEMI UNIVERSO ALTERNO. GENDER BENDER MIKE/LIFE

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La larga y extenuante batalla en la luna que terminó con una victoria a medias, trajo nuevos, grandes y singulares cambios.

Para empezar, ella se había convertido en la última Death Scythe, la última arma que consumió un alma de bruja, debido al pacto de cese a la caza a cambio de su ayuda en la batalla. Ayuda que fue determinante para que pudieran mermar las fuerzas enemigas y trasladarse a salvo.

Aunque habían perdido a un valioso amigo, usándolo de sacrificio para retener a Ashura en la Luna, la conciencia de un mundo sin locura era una ganancia que lo valía.

Death the Girl se convirtió en la nueva Shinigami, habiendo dado por muerto a su padre para que ella ocupara su lugar. Red Star sobrepasó los límites humanos y su alma era casi tan grande como la de Girl, convirtiéndose en la primera humana en alcanzar el nivel del dios, junto a Tsubaru.

Los demás miembros de Spartoi fueron condecorados como la élite de Shibusen ante el mundo.

A pesar del reconocimiento y el orgullo, sentían que lo vivido había mermado gran parte de los pequeños resquicios de inocencia adolescente. La adultez los golpeó con una fuerza aterradora y los obligó a luchar contra sí mismos y contra un enemigo poderoso.

Por eso, Life no dudó en querer terminar la escuela, ajena aún a las obligaciones que los esperaban con los brazos abiertos. Quería disfrutar al máximo el poco tiempo y las pocas obligaciones como jóvenes antes de lanzar su vida a las fauces de una adultez demandante.

Aunque Mike parecía extrañado en un principio, la aceptó encantado. Verlo ahí, con esa sonrisa y ese sonrojo adorable cuando le comunicó su decisión, fue todo lo que requería para saber qué era lo correcto. Aunque había otra verdad aún más profunda y complicada de explicar. Ella tenía miedo de separarse de Mike.

No concebía esa idea, el solo pensamiento revolvía sus entrañas y la sofocaba. Pasaron por mucho, su vínculo se hizo mucho más fuerte, había promesas que debían cumplir juntos.

Life podía ver en el rostro taciturno de Mike cuando la miraba, que él pensaba que ella se iría porque ya no lo necesitaba. Ya era una Death Scythe y estaba al lado de Girl. Sin saber que era todo lo contrario, era Life quién lo necesitaba.

Ignorantes de sus verdaderos sentimientos, sus amigos de Spartoi compartieron las ansias de una vida estudiantil, y decidieron continuar con el tiempo que les quedaba de escuela antes de lanzarse de lleno al nuevo mundo que los esperaba.

El resto de la vida estudiantil transcurrió de forma normal.

Tras largos meses de calma, ocurrió algo nuevo y sorprendente que marcó un antes y después en su vida.

Ocurrió una tarde en que terminaban las clases. Fue un día extenuante de teoría y práctica, que si bien, no eran aburridas, tampoco eran lo suficiente atrayentes. La lección acabó normal, guardó sus pocas cosas y salió al pasillo dando un enorme bostezo, creyendo que Mike estaba tras ella.

Al voltear para comentar sobre ideas para cenar, no lo encontró a su lado. Pensó que tal vez había olvidado algo y por eso demoraba, pero al regresar al salón, se encontró con una escena inusual.

Mike ya estaba listo, con la mochila al hombro y los libros en la mano.

Lo que lo retenía era una chica.

A toda prisa se escondió tras la pared asegurándose de que ninguno la viera. Se asomó apenas asegurándose de tener una buena vista sin ser descubierta.

¿Esa chica era de su mismo salón? No la reconocía, aunque realmente nunca le había prestado demasiado atención al resto de la clase. Una mirada más aguda y pudo ver cómo la chica lucía tan avergonzada. Sacó algo de su mochila que le extendió a Mike.

Vio que él de pronto se ponía igual de avergonzado con ademanes nerviosos para tomar lo que parecía una carta, ¿acaso estaba viendo lo que creía?

Cuando vio que se despedían, se apresuró en alejarse de la puerta. Corrió con el mayor sigilo posible hacia los casilleros donde sabía que Mike iría a guardar sus libros. Notando apenas el vendaval de nervios que era la chica cuando pasó a su lado.

Oh por shinigami… no podía creerlo.

Mientras abría su casillero y buscaba sin buscar, su mente corría a prisa, ¿fue una confesión? ¿O tal vez alguna tarea de la escuela? ¿Cuánta probabilidad había de que le estuviera dando un examen?

Estaba enojada.

No era la primera vez que pasaba. Mike solía tardarse más de lo usual a la salida recientemente y la razón siempre eran chicas. Ellas lo esperaban al terminar las clases con excusas baratas de asesoría, otras veces lo citaban en los patios traseros para supuestamente entrenar y, hubo un par que descaradamente se sentaron a su lado a la hora del almuerzo, cómo si ella no existiera. Y Mike siempre les hacía caso, inocente a las miradas, sonrisas y sonrojos en esas tipas. Había chicos por supuesto, pero la afluencia de ellas era mayor.

En sincronía, su humor no estaba de lo mejor. Sea cual sea la razón, la furia la consumía cada vez y con más frecuencia.

No pasó mucho cuando Mike llegó a su lado, con una estúpida sonrisa que ni siquiera intentó ocultar.

—¿Por qué tardaste tanto?

—Eh… sólo me ocupé de algo, nada importante.

Ahora estaba mucho más molesta.

—¿Seguro que no era nada?

—No lo era, lo siento si tardé de más.

No estaba convencida con la disculpa. Y no ver el sobre en ningún lado le confirmó que lo había guardado.

—Podía ayudarte si me hubieras dicho.

—No tenía caso. Puedo con ello.

—Si te ahorraba problemas…

—No tuve ninguno.

—Si te están molestando puedo ocuparme con gusto.

—¿Ocuparte? Hey, no he dicho que sea algo malo, ¿qué ocurre contigo? Te escuchas algo enojada, ¿qué pasa?

Ugh, error suyo. Dejó que la molestia se filtrara en sus palabras. Estaba tratando de obligarlo a contar lo que pasó. Tener a cambio evasivas hizo que la irritación fuera peor.

—Tengo hambre y te toca cocinar. Últimamente estas clases y entrenamientos me agotan más de lo usual.

Retiró su mirada, haciéndose la digna y pateándose internamente por no ser honesta. Se supone que los secretos y sentimientos reprimidos quedaron atrás después de casi perder la vida ante Ashura. Entonces, el saber que él le estaba evitando le ardía en el interior y no se sentía tampoco capaz de echárselo en cara.

—Bien, compraré algo de camino para no hacerte esperar.

Y después, estaban esos comentarios tan simples y esas atenciones que le inundaban de calidez y un sentimiento indescriptible de que nadie más que ella fuera el objeto de su amabilidad.

Ignorante a la bruma de sus pensamientos, el chico abrió su casillero. Una lluvia de sobres y papeles sin orden, de todos los colores y combinaciones posibles, cayeron a sus pies.

—Demonios, otra vez.

—¿Qué quieres decir con otra vez? ¿Qué es todo esto?

La escena le era familiar. Lo había experimentado varias veces en su propio casillero. Sabía el contenido de algunos sobres, guiada por el color o por los adornos y a veces por el olor mezclado de varios que creaban uno desagradable.

—¿Sorprendida? No necesito decirlo, ¿verdad?

Mike no negó nada, lanzando una sonrisa orgullosa y petulante, sabiendo que ella ya intuía de qué se trataba.

—¡Es increíble que haya personas que se atrevan a escribirte! —dijo burlona cruzándose de hombros sin dejarse resentir por su expresión—. Pierden el tiempo.

Life se agachó para recoger uno que estaba lleno de corazones y caligrafía impecable, pero Mike fue más rápido en arrebatárselo y apurarse a recoger el resto.

—No dije que podías leer. Estas no son para ti.

—¿Eh? ¿Por qué tanto misterio? —Insistió aun con el tono de burla y frunciendo el ceño— ¿No estás pensando en leerlas, o sí?

Él no respondió, limitándose a acomodarlos en una caja donde ya tenía otras tantas.

La visión se le nubló, era la primera vez que las veía, no sabía que habían más, ¿desde cuándo…?

—¿Por qué vas a leerlas si no las vas a responder?

—Tampoco dije que no las contestaría. Oye, ¿acaso estás celosa? —Mike se acercó hacia ella arrinconándola entre los casilleros, dándole una sonrisa maliciosa con el rostro demasiado cerca al de ella mientras su brazo libre la aprisionaba.

Eso fue el colmo. La molestia que se acumuló se convirtió en una furia imposible de contener.

—Me voy de aquí —rugió, empujándolo y tomando el camino contrario a la salida.

—¿Life? ¡Life! ¡¿A dónde vas?! ¿¡Qué hay de la cena!?

—¡Cena tú solo! —le gritó mientras se alejaba corriendo hacia dentro de la escuela sin una dirección fija.

Quería alejarse de su estúpida indiferencia, de su sonrisa boba por la chica de antes y de las toneladas de cartas de su casillero.

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—Está frío —murmuró, encogiéndose en sí misma.

La temperatura en Death City comenzó a descender. Las noches en el desierto eran igual que siempre, aunque en esta ocasión, ella lo sentía más pesado que otras veces.

—La escuela ya cerró y no recuerdo que tengas algo pendiente conmigo, ¿por qué no has ido a casa? —Death the Girl, apareció por la puerta detrás de ella. Con su paso solemne y su máscara a un lado de la cabeza, llegó a su lado en el balcón, desde donde miraba la inmensidad de la arena y lo pequeño que, en comparación, se veía la ciudad—. Aunque verte aquí hace que mi encomienda sea menos problemática, dale esto a Mike.

La chica le extendió un sobre blanco pulcramente sellado.

—¿Tú también? No puedo creerlo —refunfuñó.

—¿También qué? Es una carta de su madre, la trajeron por error a la escuela, ¿qué creíste que era?

La vergüenza se escondió en la oscuridad del balcón apenas iluminado.

—Oh ya, l-lo siento. Se la daré —dijo, guardando el sobre en su chaqueta.

—Perfecto. Entonces, ¿qué ocurrió esta vez? —Death the Girl se apoyó en las barandas metálicas, dirigiendo sus ojos dorados hacia ella con un brillo de extrema curiosidad.

—¿Por qué me miras así? ¿Acaso te diviertes?

—No voy a negarlo, ustedes dos siempre han tenido una relación complicada. No lo tomes personal.

Death the Girl era tan educada y directa a la vez, una cualidad que siempre lograba sorprenderla.

—R-Relación dices, ¡no tenemos nada como eso!

—Y, sin embargo, estás aquí de noche con una cara larga, los puños apretados, rasgando de a ratos tu camisa y suspirando en intervalos de dos minutos y treinta y dos segundos. Llevo mirándote ocho.

—¡Tú, pequeña shinigami!

La chica ni siquiera se molestó en ocultar su sonrisa entretenida.

—Y bueno, ¿qué es? Debieron pelear de nuevo como para que prefieras estar aquí en vez de rondar la ciudad. Puede ser un poco diferente, pero sigo siendo tu amiga, si quieres hablar con alguien, estoy aquí.

Death the Girl, la nueva y única diosa de la muerte, estaba ahí frente a ella dándole una abertura para desahogarse. A pesar de que Red era su mejor amiga, su carácter violento e impulsivo solía cegar su razón cuando se trataba de estos temas. En casos como estos solía hablar con Tsubaru quién con su usual calma y tranquilidad, le ayudaba a pensar mejor sobre las cosas.

Ninguno de los dos estaba ahí y honestamente, tampoco quería ir por ellos.

—Yo… —dudó un momento, y finalmente decidió aventurarse— ¿Prometes no decirle nada de nada ni a Mike ni a Louis ni a Patt?

Girl se enderezó, dándole una sonrisa cómplice. Life lanzó un suspiro que se mezcló en un halo blanco, con el aire helado de la noche.

—Antes de que comiences, vamos adentro o nos congelaremos aquí.

Haciendo gala de las habilidades que rápidamente comenzaba a dominar, sacó un espejo de su bolsillo que se convirtió en una puerta directo a la sala del Shinigami. Tal como prometió, el lugar estaba vacío y libre de curiosos donde podía dar rienda suelta a sus pensamientos.

Una vez sentadas, le contó sobre las cartas de las que no tenía idea hasta que se cayeron por accidente, le dijo sobre las chicas que lo rondaban, los chicos que lo batían a duelos, la chica del aula de ese día y la actitud sospechosa de Mike.

Odiaba que el chico no confiara en ella para contarle todo eso y tuviera que descubrirlo por sí misma tras seguirla.

—Ya veo —Death the Girl tardó un poco en responder procesando la información—. Bueno, si no me equivoco, has pasado por esto antes, aunque las cartas iban para ti. Solicitudes de técnicos, cartas de amor. No recuerdo que ocasionara mayor problema entre ustedes, ¿cuál es la diferencia ahora?

—¿Cómo preguntas eso? Pensé que quedaba claro. Cuando recibí esas cosas ni siquiera las abrí, cuando me buscaron para decírmelo cara a cara no fui a darles una respuesta. Simplemente los ignoré y dejaron de insistir. No necesitaba un técnico ni antes ni nunca. Mike es mi técnico, y aun siendo una Death Scythe, el único técnico que quiero a mi lado es él. Pero… parece que soy la única que piensa así. Él dijo que las leería y las respondería, ¿por qué tiene que hacerlo? ¿Por qué siquiera hay gente que le escribe?

—Mejor dicho, ¿cómo sería posible que no las hubiera? —Death notó el desconcierto en la mirada de Life, pidiendo una explicación—. Justo ahora acabas de decir que no necesitas otro técnico porque ya eres una Death Scyhte. Y aunque eres la última, no significa que otras armas no quieran aspirar a ser mejores. Todos nosotros no sólo somos considerados élite sino también los salvadores del mundo. Y de entre los tres, Mike es quien más resalta. Él, sin tener sangre de un clan extinto que se dedicaba al asesinato y sin ser un shinigami, pudo enfrentar una batalla a muerte con el dios de la locura. Aún con todas nuestras fuerzas, ni Red ni yo fuimos capaces de tener una oportunidad a diferencia de Mike. Claro que tú también fuiste clave, soportaste y usaste la locura a tu favor sin contaminarlo, y el hecho de que un simple humano como él pudiera resistirla siendo la primera vez que lo hacía, es una proeza sin precedentes. No es de extrañar que muchas armas quieran ser entrenados por él.

—¿Me dices que tiene razón en dejarme por otra arma? ¡No puedo creerlo!

—Mike siempre ha sido amable, su meta fue crear una Death Sctythe que supere a su madre y lo ha logrado con creces. Puede que tú ya no lo necesites, pero es posible que él piense que tiene que ayudar a los demás. Y supongo que, porque siempre han estado juntos, es que no has notado en cómo ha crecido físicamente. Tiene un atractivo difícil de ignorar.

—P-Pero, ¿qué estás diciendo? ¿Atractivo? —rugió indignada.

—¿Realmente nunca lo has notado? Bueno, no es que me sorprenda. Tal vez tú no te atrevas a verlo como hombre por su vínculo de amistad, pero para el resto de nosotras no es así.

Si hubiera estado bebiendo algo, seguramente lo habría escupido en la cara de la otra chica.

No era tonta ni ciega, obviamente ella también había visto el crecimiento físico de su técnico.

Comparado al flacucho con cara de niña que conoció años atrás, la adolescencia y adultez temprana hicieron un excelente trabajo en el chico, superando en atractivo a los demás chicos de su edad. Gracias a los fortunios de vivir juntos, más de una vez se topó «accidentalmente» con el torso desnudo, definido por músculos y abdominales que marcaban un entrenamiento riguroso y una fuerza sobrehumana. Usualmente oculto bajo el uniforme de Spartoi.

No era indiferente a él, como no podía serlo con las emociones que estaba sintiendo.

La sola idea de que se separaran era demasiado, ¿ella no necesitaba otro técnico, pero él si podía tener más armas? ¿Eso era lo que eran para él, simples objetos que alcanzaban su máximo nivel y cambiaban a otro? No, sabía que no era así. Y también sabía que estaba siendo injusta.

Él era inteligente y fuerte, su paciencia, valentía y ánimo lo hicieron una persona tan importante en su vida, él le ayudó a encontrar un propósito, tener un nombre y una vida propia. Elegir su destino y deshacerse de las cadenas que lo reprimían.

No sólo a ella, ayudó a Cronos a que entendiera que merecía como cualquiera una buena vida, le hizo ver a Girl su valor como un dios cerca de los humanos, y estuvo con Red pasando los malos ratos del bullying sin dejarlo caer en la soledad. De alguna forma, todas las personas que habían estado cerca de Mike encontraron una razón para seguir avanzando.

¿Cómo podría ser tan egoísta y atarlo?

Quería pensar que lo correcto era darle la libertad de irse con quien quiera, porque aún seguirían siendo amigos. Su amistad valía más que cualquier cosa, estando cerca o lejos. Lucharon demasiado por ella, pese a las peleas y sus puntos opuestos de vista, forjaron un lazo… ¿difícil de romper?

Si necesitaban de él... entonces…

Los sobres con corazones y perfume aparecieron en sus recuerdos.

«Ugh» Su corazón se agitó, ¿y si era otra cosa lo que perdía por dejarlo ir? La imagen de verlo con alguien tomado de las manos. La sonrisa de él que no era para ella, la amabilidad, su preocupación. Sus usuales regaños… esos ojos jade que se empañaban en lágrimas cuando estaba herida, el esfuerzo por protegerla pese a que ella era más fuerte.

—Oye Life, ¿qué es lo que te molesta más? ¿Qué tenga otra arma o… que te deje por otra chica?

—¿O-Otra chica? —preguntó conmocionada, abriendo los ojos ante la realización.

—No creo que estés enojada por la posibilidad de que entrene con alguien. Más bien, creo que estás celosa de tener algún rival por su amor, ¿o vas a seguir negando que no tienen ese tipo de relación? —Girl le lanzó una mirada desafiante.

Sobrepasada por el rumbo de la conversación, enterró su rostro en sus manos ahogando un grito.

—¿¡PERO QUÉ DEMONIOS TE PASA!? ¿¡DE TODAS LAS PERSONAS TENÍA QUE SER LA TRAUMADA PSICOLÓGICAMENTE POR LA SIMETRÍA LA QUE ME DIJERA ESTO!?

—¡Hey! ¿Debo recordarte que también soy la nueva Shinigami y puedo golpearte? ¡No arruines el orden de este momento con tus inseguridades! ¿Me oyes?

Le tomó un tiempo a Life calmarse, después de hiperventilar y casi sufrir un paro cardíaco.

—Solo sé honesta con él. Dile cómo te sientes con el asunto de las confesiones y las solicitudes. Mike lo comprenderá si le dices, no es secreto que es lento para este tipo de cosas.

—¿Qué debo decirle? ¿Qué estoy celosa de las decenas de niñas que chillan por él? Ni siquiera termino de asimilar lo que quiero. No sé si sólo quiero seguir como ahora o avanzar. Y no sé si él esté igual de listo, ¿por qué me tiene que gustar un tipo con un complicado trauma familiar?

—Lamento no poder responder eso, sólo tuve un padre, ¿recuerdas? Y aun no quiero averiguar exactamente cómo es que nací.

Suspirando en el asiento, su mente inició un nuevo debate. No duró mucho, ya sea si hablara con Death the Girl o cualquier otro, en el fondo sabía que los problemas con Mike siempre se arreglaban cuando se sinceraban el uno con el otro.

—Gracias Girl, ayudaste a aclarar un poco mi mente. Creo que es hora de irme.

—Cuando quieras —Su amiga sonrió satisfecha—, siempre tendré un espejo disponible para ustedes.

—Me aseguraré de recordarlo. Nos vemos mañana en la escuela.

Tras despedirse, se levantó del asiento, hizo una breve reverencia y salió del cuarto.

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Un pie afuera de la habitación y se encontró de cara con el objeto de sus dolores de corazón. Mike estaba parado ahí, estupefacto mirándola.

El pánico explotó.

—¿Q-Qué haces aquí?

Por un momento creyó que tenía una oportunidad y él no sabía nada. Una coincidencia nada más que se encontraran. Burlándose de ella, el sonrojo en la cara y una mirada rápida a la pared lateral confirmaron lo jodida que estaba. Había un espejo ahí, que mostraba justo el lugar dónde ella y Death the Girl estuvieron hablando, ¡maldita la hora en que la shinigami no dominaba sus poderes! ¡Si no eran un reality show de tiempo completo! Rompería cada espejo luego de echarle pintura blanca en el cabello, ¡al diablo que sea Diosa!

—¿C-Cuánto escuchaste?

—D-Desde que Girl dijo que soy atractivo —respondió, avergonzado.

Si hubiera un sensor de calor en ese pasillo, la alarma estaría encendida y una cantidad enorme de agua estaría cayendo.

—Vamos a casa —Mike dijo, y ella no fue capaz de negarse.

Se dieron la vuelta, con las orejas rojas y pasos erráticos.

Conducir la motocicleta nunca fue tan incómodo antes. Las manos duras que se cerraban en su abdomen le provocaban una sensación de hormigueo y sentir su torso pegado al suyo no hacía nada para calmar sus nervios, sintiendo la rudeza de la que había pensado antes.

Mike fue por pura intuición a buscarla de vuelta en la escuela, luego de preparar la cena y ver que no llegaba. Ya había hablado con Red y con Bleir pidiendo razones de ella, siendo su última parada Girl. Para su suerte, por medio del espejo corroboró que estaba ahí, aunque nunca esperó escuchar semejante conversación.

Sabiendo lo que esperaba, abruptamente, Life cambió de dirección. No quería llegar al departamento y ser asaltado por Bleir antes de poder hablar claramente con Mike. Sabía que, si lo hacía, inevitablemente la situación sería más complicada debido a la actitud seductora del brujo. En cambio, lo llevó hacia aquel parque donde solían jugar al básquetbol.

—¿Qué fue todo eso? —resopló, sin poder soportar más la espera una vez que se quitó el casco y, se sentaron a la luz de las farolas en una banca cercana.

—No me vas a hacer repetirlo. Estoy segura de que escuchaste muy bien.

—¿De verdad estás celosa de todas esas chicas? —Mike se rascó el cuello torpemente.

—S-Si… demonios, qué vergüenza —respondió, desviando la mirada lejos de él.

—Lo siento, n-no sabía que te sentías así —De reojo, vio que el la miraba por unos segundos antes de volverse también—. Para que lo sepas, no se me hace justo dejar esas cartas sin leer. Después de todo, pusieron sus sentimientos en ellas y debió tomarles mucho valor hacerlo. No puedo sólo ignorarlas o dejarlo así. Quiero asegurarme de que sepan mi respuesta.

Sabía que sería algo imposible convencerlo de que no hiciera eso, pero como Girl dijo, estaba en su naturaleza ser amable. Aun así, no podía evitar picarlo.

—¿Te gusta ser el centro de atención, ¿no?

—¿Hay alguien a quién no?

—Eres un imposible, Albarn.

—Lo sé —Mike rió divertido, contagiándola también de risa—. Lo siento por no pensar en tus sentimientos. En cómo te sentías si tenía otros compañeros. Honestamente, creí que cuando fueras una Death Scythe todo habría terminado con nosotros. Ya no me necesitarías más y te irías de mi lado para siempre. Sin un arma, sin ti… ¿qué era yo? No encontré ningún sentido ni pensé que tuviera valor alguno como hombre. Así que cuando llegaron todas esas solicitudes y esa avalancha de confesiones, me sentí genial. Pensé que al fin me reconocían mi valor. Supongo que todo eso se me subió a la cabeza y no me fijé en ti. Fui un tonto que hizo lo que más odiaba, dejarse llevar por la popularidad.

El tono arrepentido del chico y su mirada baja, le confirmaron que no sólo él era el tonto. Su actitud inmadura y sus celos le nublaron la visión en vez de apoyarlo. Incontables veces se burló de él por su físico, y muchas otras destruyó su confianza sólo para ocultar la posibilidad de que la dejara.

Gran parte de sus aires de grandeza, fueron consecuencia de sus actitudes hacia él, a quién nunca le dio su lugar como chico. Necesitaba disculparse, tanto como necesitaba saber qué era lo que él sentía.

—Entonces… ¿cuál es tu respuesta para ellas?

Mike tardó un poco en responder. El mismo tiempo en que su corazón martilleaba ansioso.

—¿No es obvio? Voy a rechazar educadamente a las cosas de amor, y a los que me piden ser su compañero, me limitaré a sugerirles entrenar. Fue por eso que no te dije nada, pensé que sabrías que no necesito un nuevo compañero, porque te tengo a ti. Siempre y cuando, si después de mi tonta actitud, aun quieres ser mi compañera.

Life regresó la mirada hacia Mike. Ambos se miraron fijamente, con los ojos aferrados el uno al otro.

—Perdón, yo también fui infantil —Life decidió empezar sacando su propio remordimiento—. Siempre me burlé de tu apariencia y te comparé con los demás. Es sólo qué, es difícil reconocer cuanto hemos crecido. Creo que nunca me planteé que podríamos separarnos y te di por sentado. La verdad es que… no sé cómo ni por qué, no entiendo en qué momento mis pensamientos cambiaron tanto. Sólo sé que, si no fuera por ti, no estaría aquí. Me habría sumergido en mi propio autodesprecio y soledad que habría terminado ahogándome. No podría jamás pedir un cambio de compañero y no quiero siquiera pensar en que te apartes de mi lado alguna vez. Es muy divertido estar contigo, con todas esas discusiones, la batallas y vivir a tu lado.

Los ojos de Mike se abrieron aún más. Su expresión de asombro la hizo estremecer.

—Y-Yo…

No retrocedió. Armada de un valor sacado de la nada, se acercó a él y puso su cabeza sobre su hombro, descansando de todo el torbellino de alteraciones.

—No estoy confesando un amor, porque no estoy segura si es eso lo que estoy sintiendo. Y no sé lo que sientes por mí, si es igual de intenso o no…

—¿Eso qué significa?

—Significa que puedo aceptar que entrenes a otros chicos, ellos te necesitan y no hay nadie mejor que tú para ayudarlos —sonrió—. Aun así, no creo poder aceptar que estés saliendo con otra chica.

Sintió a Mike suspirar, soltando el aliento helado sobre su cabeza.

Sintió que la mano derecha del chico se movió a su izquierda, buscándola y agarrándola. El tacto fue como una descarga eléctrica que la inmovilizó.

—¿Lo dices en serio? —Mike preguntó, con una voz inusualmente ronca.

Sintiendo la garganta seca, asintió con cautela. El agarre en su mano se apretó.

Se quedaron ahí, sosteniéndose de las manos. La tensión desvaneciéndose lentamente.

—No voy a salir con nadie —dijo de repente—. Tampoco sé lo que siento por ti. Soy consciente de que siempre me ha molestado cómo ves a los otros chicos por encima de mí. Nunca pensé que podrías verme de otra forma. Siempre fuiste un enigma para mí.

—Ha sido complicado, lo siento.

—Podemos seguir como siempre, no tenemos que seguir los estándares del resto, ¿no crees?

—Seguir como siempre dices… ¿cómo es eso?

—Si nos limitamos a tener una relación, temo que en algún momento cometamos un error como el de nuestros padres —Se rascó la cabeza, buscando las palabras adecuadas—. No quiero eso. No quiero terminar odiándote. Siento que es mejor así, descubriendo lo que sentimos sin obligaciones y… ver si funciona.

Tal como habló con Death the Girl, Mike estaba aceptando que no estaba listo para un paso demandante en su vida amorosa. Al igual que ella, las sombras pasadas de sus familias se cernían sobre ellos observándolos. No quería que el cariño que sentía por él se convirtiera en otra cosa, quería luchar por conservarlo.

—Estoy de acuerdo —aceptó, alejándose de su hombro para mirarlo.

—Genial —Mike la observó bajo una nueva luz. Las facciones de las que siempre se sentía hipnotizado, esos cabellos blancos brillantes que enmarcaban su mirada carmín.

No podía evitar sentirse afortunado.

Porque Life era hermosa. Más que cualquier otra persona que jamás hubiera conocido.

Y para Life, él lo era también. Un chico único en su especie que la miró siempre lleno de adoración.

Las farolas parpadearon.

Finalmente, ambos sacaron lo que les estaba carcomiendo la mente. Un sentido de liberación y esperanza se instaló en ellos.

Con palabras simples y honestas, aquel día marcaban el inicio de algo nuevo.

Ninguno lo dijo, pero sabían que se estaban mintiendo. No podía ser como siempre. No cuando abrieron una puerta a un territorio desconocido para ambos: la necesidad de más contacto físico.

El miedo de avanzar, de no sentirse lo suficiente para el otro fue la barrera que les impidió atreverse. Sin ella, ¿qué era lo que les esperaba?

Había mucho más frío que antes, pero ahí, los dos juntos, no parecía que lo hubiera.

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N/A:

Okeeey sé que me van a matar porque no hay beso (¿?) ¡Pero tranquilos! ¿No ven que son re lentos mis niños? ;D ok no. Siendo sincera, no sentí que fuera el momento aún para ello, como que tenían que asimilar algunas cosas. Probablemente tenga el seguimiento en alguna de las otras letras, ¿ustedes qué opinan? ¡Estén atentos!

Este es el OS más largo del abecedario, casi podría considerarlo una historia aparte, y tal vez después reúna todo en el Life Eater, que obviamente es parte de ello.

Por cierto, aviso que la siguiente letra será bastante corta. Un pequeño drabble que espero les sorprenda :D

Sin más que decir, ¡muchas gracias por leer y compartir esta historia!