W es por Whisky
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Las fiestas de cumpleaños siempre eran algo que se celebraban sin escatimar en nada. Después de todo, se trataba de un año más sobreviviendo a la muerte, al menos para los qe eran de Shibusen.
Por eso, esa fiesta en particular, ¡tenía que ser lo mejor de lo mejor!
¡Era la fiesta del cumpleaños 18!
¡La entrada a la vida adulta!
¡La adultez! Que tanta maravilla hacía en las personas.
Facciones perfiladas, ensanchamiento de caderas, aumento de estatura y busto, entre otros tantos cambios hormonales que no tenían tanta importancia porque no eran visibles como los físicos.
¿Había algo más qué celebrar con todo eso? ¡Por supuesto que sí…!
A menos que… la cumpleañera sea Maka Albarn.
Porque claro, era mucho más deprimente celebrar la entrada a la adultez de alguien que se seguía viendo de 14 años.
¿Y qué era mucho más deprimente que eso?
Ver a una Maka Albarn de 18 años con apariencia de 14, con libro en mano destruyendo bares, incendiando burdeles y nockeando a cuanto hombre se encontrará en su camino.
¿Deprimente o aterrador? En algún momento la línea que los dividía desapareció.
Se suponía que sería un cumpleaños de lo más normal y simplón, nada fuera de lo común. Pastel, regalos, comida, chistes sobre la edad, unos cuantos retos y golpes… lamentablemente nada puede ser tan común cuando Black Star está presente.
Mientras se tropezaba con los botes de basura y luchaba para seguir corriendo lleno de asquerosidades, Soul odió no haberle metido algunas pastillas de dormir a su imbécil amigo para que se callara, así se habría evitado semejante desastre. Lo peor es que él desde hacía mucho rato que se desmayó en la primera esquina. Tsubaki se había quedado para arrastrarlo de vuelta.
Kid ni siquiera salió de la casa. Liz y Patty ya estaban con un equipo médico tratando de resucitarlo (¿no se suponía que los dioses no morían?).
Y ahora sólo quedaba él, con la misión de atrapar a su novia ebria que se creía alguna justiciera para desterrar del mundo a los pervertidos y mujeriegos. Así es, no demonios ni enemigos, sólo… hombres, ¿cómo es que en su ebriedad le había salido una mierda clasista?
¿Pero cómo demonios habían acabado así? ¿Qué clase de ridiculez llevó a Soul Eater a tener que perseguirla a las tres de la mañana con un cañón de red por toda la ciudad?
Una palabra… bueno, en realidad una bebida.
Whisky.
Así es, una simple botella de whisky tenía a medio Death City despierto, con la paranoia de un demonio suelto que odiaba a los hombres, burdeles incendiados, tiendas deportivas destrozadas, estaban a punto de quedarse sin Dios de la Muerte y Spirit estaba enterrado en el patio trasero de su propia casa.
Todo empezó unas horas atrás, cuando se reunieron para celebrar el tan esperado e increíble aniversario 18 de Maka. Black Star y Tsubaki acababan de llegar de una misión en Escocia, y a algún ciudadano incauto, tal vez con la intención de agradecer (o matar, aún debían hacer investigaciones) a su escandaloso amigo, le obsequió una botella con un nombre absurdamente largo y difícil de pronunciar, tan absurdo como el grado de alcohol que la botella decía que tenía.
—¡Hey chicos! ¡Miren lo que he traído! ¡A qué no hay regalo más divino que el mío!
Black Star alzaba por todo lo alto, una caja de madera con inscripciones platinadas en los costados. Enmarcaba una curiosa botella de color amarillo con un sello de plata. Escrito en letras negras brillantes, ponía Bruichladdich X4 Perilous.
Se trataba de un whisky extraño y muy particular, resultado de un burdo intento por romper el récord para destilar un licor de malta cuatro veces mayor. Con un encantador y peligroso 92% de alcohol. La etiqueta incluso decía "muy peligroso para la vida".
Y vamos, ¿quién les hace caso a las etiquetas?
A nadie en la pequeña fiesta se le había ocurrido llevar licor. En realidad, ni siquiera estaba planeado hacer algo ya que todos tuvieron misiones y no estaban seguros de llegar a tiempo para la fecha. Fue una cosa de último momento.
—¿De verdad Black Star?
—¿Cuál es el problema? ¡No es una fiesta si no hay nadie ebrio haciendo el ridículo!
—Sabes que estamos totalmente en contra de eso —Maka replicó, continuando abriendo regalos de los demás.
Libros, tazas decorativas, playeras surrealistas y tarjetas de felicitaciones de muchas partes del mundo estaban en el montón de regalos. Algo incluso exagerado para una celebración sencilla.
—Nah, nah, nah, nah. Estás en un error mi querida nueva adulta, la única en contra eres tú —El chico se pavoneó ante todo mundo, sacando con cuidado de la caja la botella, con tal delicadeza para alguien tan brusco como él, cómo si lo que llevaba fuera más un tesoro que sólo algo para embriagarse—. Si no hemos querido tener alcohol en nuestras reuniones es porque esperábamos a que todos fuéramos mayores. Eso o que no estuvieras tú. Y acaba de suceder hace… exactamente 3 minutos, ¡bienvenida a la vida adulta!
El sonido del corcho saliendo volando fue seguido por un grito eufórico del chico, y unos breves aplausos del resto de la pandilla.
Black no mentía, Maka era la última en llegar a los 18. Dado que Shibusen no tenía reglas estrictas de edad para ingresar, salvo cumplir con las pruebas de actitud y en el caso de las armas, apenas sean detectadas, todos en el grupo tenía una edad diferente. Siendo Liz y Patty las mayores con un par de años más que el resto.
Seguidas por Tsubaki, Kid, Soul y el propio Black Star.
—¡Black Star, baja la voz o molestarás a los vecinos! —Tsubaki intentó calmarlo en vano, su cara denotaba una gran vergüenza ajena por el comportamiento de su técnico.
—Por eso sugerí que celebráramos en la mansión. Nadie trataría de llamar a la policía por los gritos de este idiota —Kid, tan imperturbable como siempre, apenas y movió la cabeza en negativa.
—¿Pero es que no somos mejores que la policía? ¿Quién se llevaría al mismísimo Shinigami-sama a una celda?
Liz y Patty por el contrario, disfrutaban de la noche y ya estaban sacando unas copas de unas bolsas que hasta ahora no habían abierto. Siendo muy conscientes del plan de Black Star.
—Vamos chicos, ¿qué puede hacer una copa? ¡No todos los días se cumplen 18 años!
—Me sigo negando. 18 o 60, no quiero nada que ver con el alcohol en mi vida —sentenció Maka.
—Déjalo Black Star, podemos beber otro día. Es la fiesta de Maka, no la arruines —Aunque sonaba bastante cool poder beber con todos, Soul sabía que era una mala idea.
—¡Pero Soooouuul~! ¿¡Qué rayos te ha hecho esta "mujer" con cara de bebé!? ¡Me ha quitado a mi hermano del alma! ¡El noviazgo no te ha ido nada bien! ¡Te estás convirtiendo en un mandilón!
—¡Oye!
—¿¡Qué carajos estás diciendo!?
Ambos rostros ardieron en llamas.
Mitad enojo y mitad vergüenza.
No es que tuvieran mucho de pareja, apenas unos meses atrás entre enredos y cavilaciones, ambos confesaron sentir algo por el otro. El temor de arruinarlo era latente, ninguno tenía buena experiencia debido a sus entornos familiares complicados. Por lo que decidieron tratar de intentarlo, pero sin comprometerse al cien por ciento. Cosa que era una estupidez, ambos daban todo de sí en su relación.
Se amaban.
Conocer al otro en una etapa de relación era como abrir un nuevo mundo. Un Soul gentil y protector, una Maka honesta y segura. Facetas que sólo habían apreciado pocas veces. Sus sentimientos sólo se hacían más grandes conforme pasaba el tiempo.
No tenían forma de negar que estaban funcionando.
—¿No estoy mintiendo? ¡Vamos viejo! ¡Un trago y no pasa nada! No podemos dejar que esta oportunidad se vaya, ¡tiene que ser digna de una celebración de dioses del olimpo!
—¿Tú hablando de olimpo? ¿Siquiera sabes a qué se refiere eso? —Kid no perdió el tiempo en tratar de burlarse de él.
—¡Ja! ¡Por supuesto que sí! ¡Ahí vivían los dioses griegos! Un tal Zeus, un rarito con nombre de instrumento viejo: Poseidón, el tipo guay de la guerra: Ares. La increíble y hermosa mujer que te lanzaba flechas: Afrodita, algunos tipos con nombres de camisetas como Apolo y Hermes…
Todos tenían los ojos abiertos y las mandíbulas desencajadas. No sólo no se había equivocado, sino que mencionó correctamente a los dioses griegos.
—¿Cómo es que puedes saber eso y no puedes pasar los exámenes de Stein? —Liz preguntó, recuperándose de la sorpresa.
El chico ni siquiera lo tomó como ofensa.
—¡Eso es porque me estoy cultivando como un Dios y debo de conocer a todos los dioses!
—¡Eso es sólo mitología! Sólo hay un Dios y soy yo, idiota.
—Dices eso porque estás celoso de que ellos si vivan en mansiones de cristal y les hagan sacrificios.
—¿¡Por qué estaría celoso por sacrificios!?
Pero Black ya no escuchaba, concentrado en servir cada copa con una buena porción de la botella de alcohol.
—En realidad, Angela le dio un libro de Grecia que encontró entre las cosas de Mifune —explicó Tsubaki, poniendo su mejor expresión de "este es otro de sus delirios, déjenlo ser"— A Black Star le gustó la historia y no he podido convencerlo de que no es real.
—Bueno, que Black Star se haya aprendido esos nombres sí merece un brindis. Yo digo que brindemos, ¡por Maka y por Black Star que finalmente ha leído un libro!
—¡Hey, no he aprobado esto!
Aun así, recibió la copa que Patty le dio.
Maka lo miro recelosa. El líquido semi incoloro al que le salían unas muy pequeñas burbujas, despedía un olor que distaba mucho del alcohol. No sabía de licores, pero sin duda este pintaba muy refinado.
Black Star dejó la botella en la mesa y se le colgó en los hombros, acercando su rostro al de la chica.
—Está bien, hagamos que esto sea más divertido. Vamos a apostar, tú, el impostor de dioses Kid —El Shinigami protestó en el fondo—. Y yo, un auténtico dios. Los tres beberemos y el último que vomite, se embriague, mate a alguien o se desmaye, ¡gana!
—¿Q-Qué? ¿Qué clase de estúpida apuesta es esa? ¡Nunca he bebido en mi vida, es obvio que perderé!
—¿Entonces quieres seguir pareciendo una niña de primaria?
—Embriagarme no me hará crecer, por el contrario, reducirá mi tiempo de vida y puede que acorte muchas funciones neuronales, algo de lo que claramente ya careces.
—Bien, okey, puede que tengas razón, pero si por algún milagro increíble ganas, ¡juro solemnemente reconocerte como la adulta que eres! ¡Me dejaré de burlar de ti! Es más, ¡voy a golpear a cualquiera que haga una broma sobre tu físico infantil, tu inteligencia sobre explotada y tus traumas paternales y de abandono!
Soul tuvo que sujetar a Maka para evitar que le aplastara la cabeza con el estante de libros.
—Sólo bebe una y finge beber el resto para que se calle de una maldita vez. Los demás puedes tirarlos en las flores, yo me encargo de distraerlo —Soul le susurró al oído.
El aliento caliente recorriendo su oreja y cuello, le provocó un escalofrío involuntario que le volvió a encender las mejillas. El chico lo notó y compartió el sonrojo. Soul la soltó lentamente. Casi molesto de tener que dejarla ir. De pronto necesitaba un abrazo suyo, y tal vez algo más que un abrazo.
Pequeñas risas llamaron su atención. Todos sus amigos tenían miradas pícaras y burlonas.
Los colores aumentaron en el rostro de la chica y olvidando por un momento que lo de la copa no era agua, se lo bebió de un trago.
El líquido ardió en su paso por la garganta y cayó a su estómago en llamas. El sabor agrio le enchinó los ojos y los vellos del cuerpo. La garganta resintió el golpe del calor y le provocó una arcada seguida de tos.
Era increíble que un simple vaso provocara una reacción tan violenta, ¿cómo soportaría otros?
Las risas de los demás fueron prueba de que sería un error continuar, y no estaba segura de que sentir ese golpe en su garganta y estómago fuera menos en los siguientes tragos.
Black Star y Patty empujaron a Soul y se colgaron de sus hombros.
—¡Esa es la actitud Makita~! ¡Siempre tomando la delantera!
—¡Toma otro, toma otro!
Patty cantaba mientras le sostenía la copa y Black Star la rellenó de nuevo.
—Ugh, ha sido asqueroso —dijo entre los residuos de la tos.
—¡Pero es que ahora tienes que saborearla! ¿No sientes la emoción en tu cuerpo?
—¡Es un shot de suerte!
No sentía lo que decían, hasta que claro, lo dicen.
Hubo una pequeña chispa agridulce en su estómago, una muy y apenas perceptible mejora de ánimo. Aunque pueda que sólo sea la idea de ellos metida en su mente, ¿acaso había una manera de comprobar que efectivamente era el alcohol?
Bebió la segunda copa, mitad influenciada por la presión de los chicos colgados en sus hombros y mitad por la curiosidad. Sin darse cuenta de la mirada incrédula de Soul.
Necesitaba comprobarlo. Que era una estupidez lo que decían y, sobre todo, callarle la boca a Black Star para demostrarle que ya no era una niña, sino toda una adulta responsable que sabía lo que hacía.
Él era el idiota inmaduro.
Esto era algo que obviamente podía manejar.
El agrio sabor volvió a rebotar en sus papilas gustativas. Sintió el adormecimiento de las señales de alerta, la voz enojada bajando el volumen.
Ni Black ni Patty la soltaron. Le sirvieron una tercera y una cuarta.
Ellos comienzan a servirse sus propias copas. El propio Kid soltó un suspiro de derrota y comenzó a beber la suya.
Cada trago, aunque sabía igual de horrible, era más ligero y pasable. Con cada trago, la visión parecía agudizarse, el ánimo subir, el enojo meterse en algún rincón y las voces y risas se hacían contagiosas.
En algún momento, le pareció buena idea que las mujeres dominaran la sociedad, que los altos mandos del gobierno y seguridad estuvieran en las manos femeninas.
Que los bares y cantinas eran bienes innecesarios, dónde había dinero sucio y hombres que formaban una mafia de abandona hogares que sólo les interesaba el sufrimiento de su familia, y se embriagaban con sus lágrimas. Eran bestias peores que los demonios.
Las copas supieron dulces, el líquido fue una inyección de adrenalina y fuerza. Le salieron alas, se sintió más ligera, los libros de su estante eran de acero y tenían un brillo de justicia que rogaban por salir a hacer cumplir la ley de su cabeza.
Y así fue como la técnico, Maka Albarn, se vistió de justicia y saltó a la noche para destruir esos estúpidos lugares.
¡El mundo estaría agradecido con ella!
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Cuando Maka tomó los libros más pesados y salió corriendo por la puerta gritando incoherencias y nockeando al primer vecino que se le puso enfrente, Soul supo que la noche estaba jodida.
Vio a Patty reírse de Kid que se desplomó en el sillón en su quinta copa. Y a Black Star salir por la puerta siguiendo a Maka.
—¡Voy a mostrarles a estos mortales que ya puedo volar! —gritó, con botella en mano y dando saltitos estúpidos.
Obviamente él y Tsubaki salieron tras ellos, cada quien por su pareja. Ya estaba pensando en lo que haría si Black Star volvía a escalar los picos de la escuela y se lanzaba desde ahí. Por suerte, la vida le fue perdonada cuando se estrelló en una pared.
—¡BLACK STAR, DETENTE! —Tsubaki gritó desesperada antes de que él le diera el mejor puñetazo al concreto en venganza. La pared se hizo añicos en segundos, y los pedazos salieron volando por todas partes, incluyendo a la cabeza del idiota de su amigo.
Black se desplomó, sepa si por el golpe o el alcohol. Y lo hubiera ayudado, como el buen amigo que era, sin embargo, primero tenía que asegurarse de que su novia ebria no se convirtiera en una asesina serial.
Hubiera sido genial que Maka también chocara en algún lado.
¿¡Qué demonios tenía esa botella!? No importaba cuán atlético era, ni los años de batallas lo prepararon para tratar de atrapar al amor de su vida, próxima a entrar en la lista de los más buscados. Ella era demasiado rápida, escurridiza y ni hablar de la fuerza con que literalmente arrancaba las puertas y sacaba volando a los viejos. Por la sonrisa de la cara, estaba seguro de que ella creía que era alguna especie de heroína en vez del monstruo que parecía.
—¡Maka, vuelve en ti! ¡Piensa en las demandas que vamos a tener mañana!
Pero su chica ni siquiera parecía registrar su voz. Ya demasiado bueno era que no lo hubiera matado a él. No quería tentar su suerte.
—¡VOY A EXTERMINAR A TODOS LOS JODIDOS HOMBRES DE ESTE PLANETA! ¡Voy a crear un mundo perfecto!
O al menos algo así quería decir, porque no se le entendía casi ninguna palabra.
El aire ya no les llegaba a los pulmones a Soul, maldijo por ser todo poderoso en su forma de arma, pero un asco en la humana. Tal vez era hora de aumentar su entrenamiento físico.
—Si Black Star sigue vivo, ¡juro que lo mataré yo mismo!
Sólo se detuvo un microsegundo para recuperar fuerzas, cuando el grito de terror lo obligó a correr de nuevo. Entró a una tienda de deportes, Maka ya no estaba ahí y sólo quedaba el tipo que atendía, colgado de un arpón en el techo, con la cabeza inflamada del chichón que ya se le asomaba en la frente. Ahí se dio cuenta que no sería fácil esperar a que se desmayara.
Armado de valentía, sabiendo que era el único que podía detenerla y comprendiendo que el destino del mundo estaba en sus manos, buscó por toda la tienda hasta encontrar un cañón de red, de esos que se usaban para atrapar palomas.
Maka no era un ave, pero siempre decía que quería ser reconocida como un ángel, y los ángeles tienen alas… entonces… al menos sería atrapada ebria como una.
A él le dio risa y esperaba que ella lo tomara también con humor…
Para cuando salió a la calle, la ciudad era un total caos.
Mujeres en la calle llorando, algunas otras haciendo hogueras alrededor de los burdeles incendiados y ni hablar de los bares donde otras tantas estaban terminando de matar a sus maridos ebrios luego de haberlos sacados de un librazo.
—¿¡Pero qué clase de cosa ha hecho esto!? —Oyó gritar a un hombre que apenas lograba sostenerse de un poste, sobándose la cabeza con su chichón saliendo— ¿¡Dónde están los Shibusen!? ¡Aquí hay un demonio suelto!
—Eh… —¿Maka un demonio? No los culpaba por pensarlo. Y ahí estaba su oportunidad de evitar demandas de por vida—. SI, ¡HAY UN DEMONIO SUELTO! ¡SERÁ MEJOR QUE EVACUEN… ¡NO, ¡NO HAY TIEMPO DE EVACUAR, SE ENCIERREN EN SUS CASAS! SOBRETODO LOS HOMBRES, ¡ESTE DEMONIO ES MUY, ¡MUY, MUY MALO Y VA POR LOS HOMBRES! ¡SHIBUSEN ESTÁ A CARGO AHORA!
Sabiendo quién era él, nadie dudó de su palabra y enseguida obedecieron, corriendo despavoridos a sus hogares. Eso le daba más tiempo para encontrar a Maka. Sin nadie en su camino.
Con cañón en mano, volvió a correr por las calles de Death City. Le costó 20 minutos y tres incendios más para entender el patrón que seguía la destrucción hacia un lugar en particular.
La casa de Spirit Albarn.
Y algo le decía que no iba a ser un buen encuentro de padre e hija.
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Odiaba equivocarse. Y odiaba aún más, no equivocarse.
Para cuando llegó a la casa de su futuro suegro, se dio cuenta de dos cosas:
Maka era realmente un demonio escondido en el cuerpo de una chica y, además, era un demonio sexy.
Oh si, que alguien lo condene por pensar que su futura esposa (decidido en microsegundos) se veía tan genial, tan aterradora y tan malditamente hermosa con la pala en mano, las manchas de tierra, la camisa con rasgaduras que le dejaban ver su impecable y marcado cuerpo con ciertas cicatrices que le fascinaban, luego de al parecer, intentar enterrar a su inconsciente padre en un hueco mal hecho en su patio.
—Hasta aquí llegaste, Maka. No sabes cuánto te amo y si no fuera porque estamos a punto de ser vetados por Shibusen y salir en las noticias por intento de fratricidio, te juro que te besaría, ¡esto tiene que parar!
Cargó la munición de la red y apuntó el cañón hacia ella.
—¡Tú! —La chica lo señaló, tambaleante. Le costaba más respirar y mantenerse de pie. Se notaba el cansancio—. ¡T-Te mataré! ¡No hay ningún hombre que valga la pena!
—¡Hey! Eso ofende, ¿sabes? Pensé que habíamos dejado claro que yo soy diferente, ¡soy Soul! ¡Tu novio! ¡Y si tu padre sobrevive me casaré contigo!
Okey, era vergonzoso gritar eso sabiendo las víctimas que estaban dejando atrás. Es sólo que no encontraba mejor forma de que sus intenciones llegaran a su razón. Dioses, debió haberle prendido una vela a Kid antes de irse para que le hiciera el milagro de ayudarlo.
En vez de huir, Maka se quedó ahí, dando pasitos erráticos con sus piernas temblorosas y mirando a todos lados con una sonrisa entre diabólica y estúpida.
—Soooooooullllll. No lo he olvidado, ¿lo conoces? Es un tipo bien gracioso, y muy cool. Qué diablos, ¡y guapo! Lo amo mucho, ¿cómo es que aún está conmigo? ¡No lo entiendo!
—¡Hay muchas cosas que no ves de ti! ¡Cosas que yo veo y que me hacen amarte cada día más! —gritó, desesperado porque sus sentimientos llegaran a ella.
—Él me ama, ¿verdad?
Soul se acercó unos pasos, pensando que la persecución llegaba a su final.
—Mucho, cómo no tienes idea. Y sé que también me amas… o lo amas… cómo mejor lo entiendas. Así que no hagas más difícil esto y vamos a casa.
—Él es tan bueno, y perfecto y adorable, ¿¡POR QUÉ MIERDA NADIE HA HECHO UNA ESTATUA DE ÉL AÚN!? —Okey, era muy tierno—. ¡ES MÍO Y LO VOY A DISECAR PARA NO ARRUINAR SU PERFECTISIMO PELO BLANCO!
Y sí, ahí se acababan las visitas y entrenamientos con Stein.
—¡Si tanto te preocupas por mí, entonces deja de hacer esto! ¡Ha sido suficiente! —No vaciló. Disparó el gatillo esperando ver a Maka caer bajo esa red e inaugurar el bondage en su relación.
Sin embargo, Maka dejó todo rastro de embriaguez y en un movimiento asombroso, esquivó la red y se acercó a él para derribarlo de una barrida. Aterrizó sobre su trasero, viendo la red caer sin su presa.
—Eso es todo, estamos perdidos —murmuró.
Maka soltó una risa estridente.
—¡Mi misión no ha acabado!
Caminó hacia la barda y saltó. Soul se mentalizó en perderla. No había ninguna forma de que pudiera alcanzarla.
Sin embargo, después del ruido de Maka aterrizando, no hubo más movimiento.
—Pero qué…
Soul corrió al otro lado de la cerca, sólo para ver a la chica, bocabajo y soltando leves ronquidos. Totalmente dormida.
Suspiró aliviado. Y una sonrisa se escapó de sus labios. Fue a su lado. Se veía tan tranquila y hermosa, que nadie creería lo que pasó.
Con algo de trabajo, logró ponerla boca arriba para levantarla en sus brazos e irse de ahí, no sin antes dejarle la pala cerca al viejo Spirit.
Cuando llegó, no había rastro de ninguno de sus amigos, lo cual agradeció enormemente. Cada quién seguramente andaba en su propia casa, cuidando del desastre que eran sus técnicos.
Fuera de la locura en que se convirtió todo, estaba seguro de que fue el mejor cumpleaños de todos los tiempos.
—Te amo, Maka.
Ella estaba profundamente dormida en la cama.
Antes de él, ahora de ambos. La besó, sin importarle el olor y sabor a alcohol.
Una vez más pudo confirmar que el amor de Maka era real, que el suyo era real y que ambos se amaban aún si eran capaces de masacrar ciudades.
Se tenían el uno al otro.
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N/A:
¿Loco, absurdo, ilógico? Esa era la intención XDD
¡Me alegra que sigan al pendiente de los relatos finales! No olviden dejar sus impresiones de todos estos relatos, ¡es muy importante su opinión y apoyo!
Y no sé cuándo exactamente pero de que este abecedario se acaba antes que el 2021, ¡se acaba! ;)
