Disclaimer: Sakura Card Captor y sus personajes no me pertenecen son propiedad de CLAMP, pero la historia es completamente mía.

Hola, hace mucho que no escribo y eso se debe a que entre a la maestría, la cual me consume el además de que la inspiración últimamente estaba por los suelos, pero ahora que ha regresado un poco, quiero aprovechar para escribir el intro de una nueva historia, disfrútenla y no olviden dejar un review. Si siguen alguna de mis otras historias, prometo regresar pronto a ellas también.

"El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón."

–Albert Einstein

CAPITULO I – "Shaoran Li"

El día había sido tranquilo, entre trámites de la fiscalía terminó por botar la última capeta al cómodo cajón de su escritorio, no había más pendientes que resolver y eso lo tranquilizaba, tendría un poco de tiempo para tomar un café de la máquina del living principal del edificio y quizá comprar algún pastelillo en la pastelería de la esquina. Cerró su oficina y sin apuro se dirigió a su objetivo, no sin antes notar como sus compañeros se movían de un lado al otro con expresiones de pánico en su rostro. Eso definitivamente era extraño, en su distracción choco fuertemente con alguien, haciendo que ambos cayeran al piso.

Recomponiéndose rápidamente ambos se pusieron de pie, solo entonces notó que se trataba de Yamazaki un viejo compañero de la oficina, notaba ahora que su rostro también se veía perturbado. — ¿Yamazaki que pasa? ¿Qué les sucede a todos?

Encontrarse con Li le dio esperanza, si un caso difícil existía solo el castaño podría enfrentarlo y salir con éxito en la tarea que ya muchos habían fallado, quizá... aun había tiempo para que ninguno viera amenazado su sueldo o su empleo — ¡Li! Qué alegría verte, quizá tú puedas convencer a Clow que desista de sus ideas suicidas, no quiero terminar con otra copa de vidrio en la cabeza.

Levantó una ceja aun con más dudas, ¿de qué diablos hablaba? — No entiendo que dices yo...

Sintió un leve jalón de su hombro antes de que Yamazaki lo dejara solo con aquel que le había atrapado. —Joven Li, justo el hombre que estaba buscando, me he enterado que el caso de la señora Kawasaki ha sido todo un éxito, una victoria más para el bufet. Me gustaría hablar con usted en mi oficina, por cierto me han dicho que es amante de los dulces.


Limpió con cuidado la barra de un lado a otro, haciendo figuras irregulares en su tarea. Escuchó el sonido de la campana de su puerta principal, con un leve tintineo anunciaba que un cliente había llegado, su semblante cambio a uno más alegre al sentir que tendría ventas, sin embargo al observar el maletín y el traje pulcro, tomó la escoba más cercana y cual paladín se lanzó hacia el intruso sin contemplaciones. ¡Nadie más la volvería a amenazar! — ¡Largo sanguijuela!

Bajó la cabeza justo tiempo para evitar el golpe y con astucia se alejó hacia una esquina del inmueble mientras agitaba sus manos en son de paz — ¡Espere! ¡No soy un ladrón!

La chica de cabellos castaños le miró con furia mientras alzaba de nueva cuenta su "arma" — ¡Ya sé que no es un ladrón! ¡Es algo mucho peor! ¡Es un abogado traicionero! ¡Váyase si no quiere que le tire un bote de helado en la cabeza!

Tragó nervioso antes de jalar la escoba, quitándosela a la chica en el acto, retrocedió rápidamente. — ¡¿No cree que está siendo un poco agresiva?! Ni siquiera me ha escuchado.

Frustrada por haber perdido su "espada", de manera presurosa agarró una copa de helado de la barra y amenazo de nueva cuenta al hombre. — ¡Se exactamente que quieren y no se los voy a dar! ¡Es tan difícil entender que no quiero vender la heladería de mi madre! No importa cuántos abogados vengan, pienso echarlos a todos.

Entendió de mejor manera el escenario en el que se tendría que manejar, sería un caso difícil, comprendía un poco el nerviosismo de sus compañeros y la solicitud personal de Clow. Todos sus camaradas sabían que él nunca fallaba, él cumplía eficientemente cualquier asunto que se le encargara y este no sería la excepción, siempre había métodos para este tipo de "casos", no por nada se llamaba Li Shaoran. — Tranquila no soy abogado.

No se confió de las palabras de aquel muchacho, no era estúpida, el último medio año los abogados habían estado acosando su humilde heladería y aquel sujeto no parecía diferente a ellos. — ¿Qué es entonces? Su aspecto no transpira otra cosa.

Intento relajarse sin dejar de observar la copa de vidrio que podría fácilmente terminar en su cabeza. Bien, era momento de empezar a jugar sus cartas. — Li Shaoran, trabajador social, soy trabajador social. Sé que parezco un abogado, pero eso es porque trabajo para un bufet ayudando a los empleados y bueno... se ha ganado una reputación entre ellos señorita Kinomoto. Ha decir verdad me daba mucha curiosidad conocer a la mujer que ha llevado a tantos compañeros en estado catatónico a mi oficina. Se mucho de usted debido a que ellos han hablado de su persona y de tan peculiar heladería.

Sintió un poco de remordimiento al recordar que a esos hombres les había lanzado desde helado hasta sillas de la heladería, por lo que de a poco bajó la copa de helado. Quizá estaba siendo un poco injusta con ese hombre, su madre siempre le había dicho que tenía que ser amable con todos los clientes, probablemente estaba un poco histérica de correr a tantos "intrusos". Aunque seguía sin agradarle el hecho de que ese hombre supiera tanto de ella. — Si es verdad lo que dice, ¿Qué hace aquí?

Sonrió viendo como la chica bajaba la guardia. Probablemente sería más fácil de lo que pensaba. Aunque claro, era más que obvio que nadie le ganaría, siempre conseguía lo que quería. Él sería el mejor abogado y si las palabras de Clow se cumplían al pie de la letra, después de este caso su lugar de juez estaba asegurado. Pobre, tonta e inútil mujer, esa pocilga de heladería seria su boleto de entrada a la gloria profesional. Dibujó con mayor fuerza su sonrisa al sentirse victorioso. — Solo quiero un poco del famoso helado que ha terminado en mis compañeros, soy un amante de los postres.

Hoy, el plan se ponía en marcha. Su misión, destruir la heladería Kinomoto. Su recompensa, comprarla para el mejor postor.


Corto pero expresivo, las acciones han empezado a tomar su lugar. Saludos y nos leemos pronto!