Disclaimer: Sakura Card Captor y sus personajes no me pertenecen son propiedad de CLAMP, pero la historia es completamente mía.
Un viernes más sin falta con capitulo nuevo. Disfrútenlo mucho y por cierto no olviden lavarse las manos y usar cubre bocas. Por cierto ofrezco una disculpa quienes esperan mis otras historias, aun las tengo en borrador para actualizar, así que quizá tarde un poco, pero las actualizare tarde que temprano. Sin más, les dejo leer, nos vemos más abajo.
"Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia"
– Jorge Luis Borges
CAPITULO IV – "Avanzando"
Movió sin cuidado la cuchara entre sus manos. Su reflejo se distorsionaba mientras jugueteaba con ella. ¿Qué es lo que debía hacer? Ya tenía dos meses de conocer a Sakura y no había logrado avanzar para convencerla en vender la tonta heladería. — Releer sus expedientes, es eso lo que debo hacer.
A la terraza de su apartamento, entró Eriol sosteniendo una taza de café y un panecillo, se sentó frente a él con su típica sonrisa — ¿Qué sucede señor licenciado? Te ves fatal abogado Li.
Gruñó ante sus palabras — Trabajo eso es lo que pasa. Últimamente Clow no me da casos y sigo un poco atorado con uno.
— Ya veo el viejo gruñón de Clow, si tanto te preocupa no poder salir del agujero. ¿Por qué no le pides ayuda a tu padre? Estoy seguro que no dudara en darte una mano. Tu familia te quiere bastante
Eriol estaba tocando una fibra sensible y de inmediato se sobresaltó — ¡No! Eso no es verdad Eriol, mis padres solo ven el interés en mis acciones, no pueden dejar que alguien tan petulante como yo en un descuido manche su tan apreciado apellido.
— ¿Estás seguro de ello? A mí me parece que ambos se preocupan por ti de manera sincera, a decir verdad me recuerdan a mis padres.
— Ese es el problema, tú no entiendes como me siento o mi relación con ellos, por qué lo único que vez es el reflejo de tus padres en tu necesidad de sentirlos cerca de nuevo. ¡Debes superar de una vez su muerte!
El silencio reino entre ambos, la cólera le había hecho decir algo terrible. — Eriol... yo lo sie-
— Tranquilo no pasa nada, quizá en cierta parte tengas razón, extraño mucho al anciano de mi padre y a mi hermosa madre. Pero eso no hace que lo que te diga deje de ser verdad. Aunque claro, quizá el asunto no me incumba. En fin, iré a dar un paseo.
Con el sentimiento de culpa bajó la mirada al piso — Ten cuidado, las calles son peligrosas por la noche.
— Por favor, no se preocupe por mi joven Li, el que está más perdido aquí no soy yo.
Sintió como su compañero salió del lugar dejando su bocadillo y café. Era obvio que su plan original no era salir a pasear aquella noche. — Soy un idiota. — Se llevó la mano a la cara, intentando calmar sus emociones. — No puedo dejar que un problema me rompa la cabeza.
Se levantó del lugar y de inmediato fue de nuevo por su archivo. Tenía que poner punto final al asunto lo más pronto posible, si no se quitaba el caso de Kinomoto de su espalda, no se sentiría tranquilo, no ahora que estaba tan cerca de su meta de lograr convertirse en juez de la corte.
Cerró la puerta, bajó la pesada cortina de metal poniendo los seguros y dio un largo suspiro. Un día agotador pero satisfactorio. Tenía que pasar al super y comprar algo para la cena o se quedaría sin comer. Rápidamente fue al portón trasero del local y tomó su bicicleta mientras aseguraba todo con su respectiva llave. De inmediato se puso en marcha hasta el pequeño supermercado que estaba a tres cuadras de su heladería. La noche era fría pero ella se sentía muy cómoda con su delgado abrigo.
Al llegar dejo su bicicleta y entró al lugar saludando al encargado, tomó una canastilla y se dirigió a los pasillos. Muy bien, exactamente que necesitaba. Metió su mano al bolsillo y sacó las escasas monedas con las que presupuestaba. — Un poco de arroz y pan. Creo que eso será suficiente.
Llevó las mercancías a la caja — ¡Pero si es la pequeña Sakura! No te confundí cuando te vi entrar, en realidad si eres tú. ¿Qué haces aquí tan noche? No es normal que pases a estar horas a la despensa. Te esperaba mañana temprano.
— Señor Isoka buena noche, hoy es día de revisión nocturno. No dejan que haya visitas.
— Comprendo. Eso lo explica todo, es raro verte aquí cuando podrías estar con él. Pero ahora veo el por qué. ¿Cómo sigue?
Negó con la cabeza lentamente — Aun nada. Dicen los médicos que no ha dejado de presentar actividad cerebral, pero que entre más tiempo pase, es menos probable que despierte.
— Mi niña, lo siento tanto. Tu hermano era un hombre fuerte y honorable, por favor no te pongas triste o él también lo sentirá.
Una pequeña lágrima se le escapó, pero hizo su mejor esfuerzo por sonreír — Sé que regresara conmigo, estoy segura. Señor Isoka, disculpe pero ya es un poco tarde y aun debo volver a casa. ¿Cuánto le debo?
— Sakura pequeña, puedes llevarte la despensa y espera un poco. — El hombre rápidamente sacó del refrigerador más cercano una caja mediana — No te puede ir sin esto. Son cortes de carne. Un poco de res, puerco, mucho pescado y unos cuantos mariscos. Si sigues sin comer bien, vas a desaparecer.
— No puedo recibirlo, es mucho, yo no tengo dinero para pagarlo.
— No te preocupes puedes tomarlo, no te pido que me lo pagues, mi esposa también se preocupa cuando te ve tan delgada, casi nunca compras algo de proteína y también es muy necesaria. Si quieres seguir trabajando y cuidando de tu hermano, más te vale comer adecuadamente o no llegaras muy lejos.
— Pero yo... de verdad no es necesario.
— Tómalo pequeña, solo es algo de carne. Te hará bien, ya que si de verdad te sientes muy incómoda te prometo hacer una cuenta de todo para cuando tengas dinero sepas que pagarme.
Sonrió ante las palabras de ese viejo hombre, al final siempre había gente buena se decía así misma, el señor Isoka era un gran ejemplo. El tendedero acomodo todas las cosas en una bolsa de papel y se las entregó. — Muchas gracias.
Se inclinó de manera respetuosa y se dirigió a la puerta, aunque a punto de salir a la calle la voz del dueño de la tienda le detuvo. — Sakura sé que quiere mucho a tu hermano, pero quizá sea momento de dejarlo ir. Por favor piénsalo.
Se volteó de nuevo y sonrió con ganas. — Muchas gracias señor Isoka, en cuanto tenga dinero le pagare todo lo que ha hecho por mí.
Se subió a su bicicleta sin mirar atrás. Era tarde, quizá ya más de las 10 de la noche y cuando intento ingresar a su hogar se encontró con una sorpresa incomoda. Un hombre de traje con maletín y buen peinado le esperaba en la puerta de entrada. Otra más de sus pesadillas. Normalmente atacaría a cualquiera que un su heladería entrara con ese perfil, pero en esta ocasión sabía exactamente de quien se trataba — Buenas noches señor.
El hombre volteó a mirarle — Señorita Kinomoto, la estuve esperando.
Asintió lentamente — Buenas noches, hay algo en que pueda ayudarle.
— Sabe que sí. Hace tres días se aprobó por parte del banco la expedición de los intereses de su préstamo anterior. Ya han pasado 6 meses y no ha depositado nada a la cuenta de pago, si no lo hace pronto, tendremos que abrir un documento para la hipoteca y embargo de su casa.
— Sé que no he podido saldar la deuda, pero es cuestión de que me den un poco más de tiempo yo necesito trabajar y...
— Señorita, ambos sabemos que no tiene ningún ahorro y que probablemente sus recibos de luz, agua e impuestos, estén igual de vencidos que los del pago de la deuda.
— ¿No me pueden dar algo más de tiempo? Por favor...
— De mi parte lo haría con gusto, pero el mundo funciona bajo un engranaje y sistemas estrictos. La única manera de solucionar esto, es que consiga el dinero y salde su deuda, no hay más plazos, no hay más tiempo, no hay prorroga.
Tenía un nudo en la garganta, pero era consiente que debía preguntar aquello — ¿Cuánto tiempo tengo antes del embargo?
El hombre sacó de entre sus ropas unos papeles y se los extendió — Tiene solo un año señorita Kinomoto, no más. Vendré a verla en el intermedio, para asegurarme...
— ¿Qué no huya?
— Exactamente. Si no detectamos pago alguno para saldar la deuda y usted desaparece de la ciudad. Levantaremos una orden judicial en su contra. Ahora si me disculpa, debo retirarme. Que tenga una hermosa noche señorita.
Aquel sujeto caminó indiferente al dolor que en ese instante la quemaba por dentro. Se quedó parada ahí, quizá 10 o 15 minutos, no estaba segura. Parsimoniosamente entró a su hogar y dejó la despensa en la mesita de la entrada. Se sentó en su sillón mientras miraba el lugar con los recuerdos revoloteando a su alrededor. Estaba tan sola, necesitaba más tiempo, necesitaba dinero, pero más que nunca necesitaba a su hermano.
No pudo dormir en toda la noche, la frustración del caso no le permitió conciliar el sueño. Bebió un poco de su café mientras conducía y estacionaba con cuidado su automóvil. Una vez más debía enfrentarse a esa mujer, no quedaba de otra. Entró a la heladería y se extrañó al ver que su dueña estaba sentada detrás de la colorida barra y con la cabeza gacha. Normalmente la castaña se encontraría limpiando el piso al son de alguna canción que tarareaba ella misma, pero ahora se veía tan marchita.
Se acercó a ella y carraspeo un poco intentando llamar su atención. — Buenos días. ¿Te encuentras bien, Sakura?
La chica le miró y sonrió débilmente — Shaoran eres tú. Deja te sirvo un helado de chocolate combinado de café y vainilla, ¿verdad?
Se sentó aún más estupefacto. ¿Qué le pasaba a esa chica? — Oye, sé que no nos conocemos muy bien, pero... ¿hay algo que te moleste?
La chica le ignoró hasta que terminó su pedido y se lo extendió en un hermoso plato de porcelana. — No es, no es nada... es solo que a veces por más que queramos ciertas cosas, me molesta que haya alguien más que maneje tu destino.
— No entiendo muy bien. ¿Acaso alguien te ha hecho algo? Si es que estas amenazada lo mejor es que llamemos a la policía.
Ella negó e intento sonreírle de nueva cuenta — Quizá eso sería un problema más fácil.
— ¿Disculpa?
— Nada. El helado de hoy te encantara estoy segura. Me sorprende que consumas tanta azúcar y conserves tan buena condición física.
— Me ejército y se medir mi cuerpo en cuanto al consumo de los dulces. Podre ser un adicto a ellos, pero también sé que debo moderarme si no quiero morir de un coma diabético o un paro cardiaco.
Se rio observando al chico, Shaoran le parecía un buen hombre y en este último tiempo había logrado distraerla de todos sus problemas, anhelaba quizá de manera egoísta tener un poco más de tiempo para poder conocerlo mejor. No tenía muchos amigos y convivir con alguien sincero de buen corazón era siempre agradable — ¿Y qué tal el trabajo, señor trabajador social? ¿Ha ayudado a mucha gente?
Sacó la cuchara de su boca intentando responder — Yo em, si bueno los casos entran y salen de la oficina, unos que otros más agradables que otros más.
— Debe ser un gran trabajo, el poder ayudar a tanta gente y ser remunerado por ello. Falta más gente con un corazón tan noble como el tuyo Shaoran.
La chica se le acercó peligrosamente y sus palabras no hicieron otra cosa que ponerlo más nervioso. — Es... la cosa, no del, es parte de mi trabajo, no es que me cause más dicha o placer, es solo parte de mi deber.
— Vaya el señor profesionalita suena muy estricto, no seas tan frío contigo mismo. Creo que más que el trabajo, siento que ese tipo de formas de vida te hacen más grande como persona por dentro. Que importa el cargo o el dinero, si al final después de todo un día de trabajo duro, regresas con la satisfacción de haber podido ayudar a alguien.
Apretó la cuchara con fuerza. Un abogado solucionaba casos, en ocasiones ayudaba a la gente y otras mas no lo hacía, no se trababa de hacer el bien, era solo su trabajo responder bajo las leyes. — Eres muy soñadora, la vida no puede manejarse esa manera. No hay cuento de hadas.
— Lo sé. Pero soñar no me lo puede quitar nadie, siempre he pensado que más vale ser feliz y ayudar a la gente, porque al final... no sabes realmente que pueda pasar.
— Suena a que has vivido muchas cosas.
Sakura se sentó frente a él, mientras tomaba sus manos de manera lenta. — ¿Podrías hacerme un favor Shaoran? Sé que quizá no estés obligado a escucharme, pero últimamente he tenido algunos problemas y sé que un trabajador social como tu podría ayudarme.
¡Por fin! Ese sería su jaque mate, después de tanto la niña le pediría ayuda en vender la heladería. Al fin podría terminar su tarea. — Si es algo en que pueda auxiliarte, hare lo posible.
La muchacha sonrío y asintió enérgicamente — Tengo un hermano mayor, hace tiempo tuvo un grave accidente y lamentablemente cayó en un coma del cual no ha despertado, han pasado muchas cosas y no tengo realmente mucho dinero para seguir manteniendo su tratamiento. Sé que ustedes como trabajadores sociales ayudan a la gente en situaciones graves y me preguntaba, si quizás... me podrías recomendar alguna fundación que me asistiera con el tratamiento de mi hermano. Por favor, yo creo que aún puede despertar.
Impactado dejó la cuchara en el plato y sintió el leve calor de las manos de la castaña mientras se separaban. Su manos eran pequeñas y delgadas — Yo... hare lo que pueda.
— ¡Muchas gracias Shaoran!
Negó con su cabeza y se levantó del lugar. — Nos vemos después.
Se despidió de la chica. Subió a su auto y condujo con rapidez a su trabajo. Durante el trayecto tenso sus manos sobre el volante e intento contener sus enormes ganas de golpear algo. Necesitaba respuestas y las obtendría en ese instante.
Empujó la puerta con fuerza y sin delicadeza alguna entró al despacho principal de aquel edificio. Donde su jefe le miraba sin emoción alguna mientras sostenía un bolígrafo y le señalaba hacia las sillas detrás de su escritorio, en una clara invitación de que tomara asiento.
— Joven Li. ¿Qué lo trae tan presurosamente a mi oficina?
— Me mentiste Clow.
— No te entiendo Shaoran, ¿a qué te refieres con que te mentí?
— Los expedientes que apruebas para los casos. El expediente Kinomoto esta alterado, dice el estúpido papel que ella estaba sola, pero me acaba de decir por sus propias palabras que tiene un hermano.
El hombre levanto una ceja con interés — Pudo ser un error en la matriz de copiado del archivo al imprimirlo. Sabes que suele pasar.
— Por eso mismo lo comprobé desde mi celular y no hay error, el expediente original capturado en nuestras bases de datos dicen lo mismo. Dicen que no tiene familia y eso es mentira.
— No te enfades hombre, qué más da, pudo ser incluso un error de captura de datos o en la investigación de campo. Si estás haciendo esto porque el caso se te complica y lo sientes incomodo, puedo relevarte de él y poner a alguien más a su cargo.
Apretó sus puños mientras contenía un rugido — No lo hagas, solo que molesta que estas cosas se pasen por alto, el más mínimo error puede ser el cambio para que nos salgan mal las cosas.
— Li Shaoran, estoy más que consiente de eso, yo resolvía expedientes de demandas y juicios cuando tu aun andabas en pañales. Puedo ser suave cuando quiero serlo y siempre soy prudente con este tipo de manejo de la información de los clientes y sus encargos. Claramente investigare quien está detrás de esto si es que se trata de un error de nuestra parte, pero quiero que recuerdes dos cosas de manera clara. La primera de ellas es que bien, la chica pudo haberte mentido y segundo soy tu jefe directo, no solo un superior burocrático que firma papeles, soy el maestro que te ha permitido desenvolverte en el campo bajó sus alas. Ahora si en este momento por esto inconveniente me estas faltando el respeto, reconsiderare la moción de recomendarte como juez.
Aquellas palabras le tranquilizaron casi al instante, se mantuvo en silencio varios segundos antes de encontrar las palabras adecuadas — Lo lamento, no era mi intención hacerte pensar que dudaba de ti, es solo que me pareció muy extraño y yo... me deje llevar un poco, quizá no es tan buena idea que tan temprano le ponga tanta azúcar a mi cuerpo.
Clow suspiró y puso una mano en su hombro — Relájate Shaoran es normal cometer errores, aun eres joven pero en cuanto más crezcas te darás cuentas de las cosas. ¿Estás seguro que no quieres decirme más al respecto del caso? ¿Cualquier otra cosa? Estoy más que dispuesto a escucharte.
— Si esto no es un error. ¿Por qué me mentiría?
— No te dejes llevar por la corriente, eres un abogado muchacho. No puedes vivir bajo los supuestos de una hipótesis del "¿Por qué?" o claudicar tus decisiones por una dama que bien pudo fingir que está en apuros para sacarte provecho en el inter. Creí que eras el que mejor lo comprendía en este lugar después de mí. La respuesta tarde que temprano llegara a la luz. Recuerda que pase lo que pase hay cosas que no se pueden ocultar por mucho tiempo, el sol, la luna y la verdad.
Fin del capítulo y puntual como siempre xD Espero que lo disfrutaran y no olviden dejar un review antes de irse. La historia parece que se está volviendo un poco más extraña, no? Nos vemos en una semana!
