Disclaimer: Sakura Card Captor y sus personajes no me pertenecen son propiedad de CLAMP, pero la historia es completamente mía.
Jojojojojo, no he muerto xD he estado un poco ocupada pero me he esforzado mucho en traerles un nuevo capitulo, es extenso para compensar mi ausencia, ya son vacaciones así que espero poder traerles al menos unos cuantos capítulos más seguido uwu, pero no los hago esperar más, nos leemos más abajo.
"El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada."
–Gustavo Adolfo Bécquer
CAPITULO VIII – "Caballero"
Sonrió con dulzura cuando el niño con ayuda de su madre pidió aquel helado, un barquillo de 3 bolas de chocolate con cubierta de chocolate y chispas de chocolate, un clásico de cualquier infante.
— Aquí tienen su cono de helado.
El niño estiró su mano y tomó dicho postre con una alegría inconfundible — Gracias señorita.
— ¿Mami le podemos llevar uno a papá?
— Sera en otra ocasión corazón, papá tiene un resfriado de muerte y no creo que sea buena idea llevarle un helado, pero podemos comprarle unos chocolates en la tienda.
Miró aquella interacción familiar e irremediablemente un nudo nació en su garganta y se obligó a sonreír delicadamente. Era un sentimiento masoquista, le gustaba ver a sus clientes dichosos, pero siempre dolía ser consciente de lo alejada que estaba de tener un vínculo de esa naturaleza.
Su mente no podía evitar regresar al instante en que lo perdió todo, sus padres y a Touya, que si bien, su hermano aún continuaba con vida, la manera en la cual se encontraba por momentos la hacía sentirse completamente sola, aunque si lo pensaba bien…
Regresó a sus pensamientos cuando la mujer le pagó por el postre y salieron de su heladería, rápidamente se puso manos a la obra para cerrar el lugar, aún era temprano, pero hoy sería un día especial, quería agradecerle a Shaoran por toda la ayuda que le había mostrado y pensó en un detalle sencillo pero unico.
Después de cerrar tomó su bicicleta y continuó con su plan, pedaleo hasta un lugar bastante familiar para ella, la vieja tienda de autoservicio del señor Isoka. Entró al establecimiento saludando al amable tendero que desde niña frecuentaba con sus padres, se acercó a la sección de carnes del pequeño minisúper y escogió con cautela una selección de mariscos adecuados para su estofado, agregó un poco de harina, algunas hierbas, las salsas especiales y por supuesto un vino modesto pero sabroso.
Hizo una cuenta mental con su presupuesto disponible para aquella cena de "lujo", sabía que tendría que sacrificar algunas cosas, pero todo valía la pena con tal de obsequiarle un gesto de buen corazón al hombre que de manera tan desinteresada le había auxiliado. Cuando dejo la mercancía en la caja percibió como el señor Isoka ponía un brazo en su hombro de manera paternal.
— ¡Oh mi pequeña Sakura! ¿Debo preocuparme que la dulce florecilla de mi estimado amigo Fujitaka este comprando una cena para dos? ¿Acaso será que ha llegado el indicado hombre que te merecerá?
Se sonrojó ante las palabras del tendero y rápidamente negó con la cabeza — No es lo que piensa señor, no tiene nada que ver con lo que se está imaginando.
— ¿Enserio? Hija, sabes que cuentas conmigo y con mi esposa para lo que necesites, si es que alguien te lastima o hace algo que te esté incomodando puedes decirnos y haremos lo posible por ayudarte, nuestra casa siempre estará abierta para recibirte.
La melancolía que le invadía se detuvo al escuchar las palabras del viejo tendero, posteriormente se inclinó a manera de agradecimiento — Muchas gracias por sus cálidas palabras señor Isoka, pero ya no soy una niña, no quiero causarles más problemas a usted o a su esposa, siempre estaré agradecida con ustedes pero creo que es momento de que me vuelva responsable de mis acciones.
— Ya veo, te has convertido en una mujer fuerte Sakura, estoy seguro que Nadeshiko y Fujitaka estarían orgullosos de ti, pero aun así, recuerda que si alguna vez esa mujer fuerte necesita ayuda puede acudir con nosotros.
El sentimiento la abrumó, se lanzó a los brazos de uno de los pocos seres que le habían ayudado después de la muerte de sus padres y se aferró a aquel sentimiento de cariño. Cuando se recuperó, se levantó con lentitud mientras limpiaba sus lágrimas.
— Muchas gracias
— Ni lo menciones hija, se lo difícil que debe ser todo lo que estás pasando, pero respeto tus decisiones y las apoyo como tu amigo, por cierto, si este manjar no es para un enamorado, ¿puedo saber quién será él o la afortunada que compartirá dicha cena contigo?
Reenfocó su atención a sus vivieres y sonrió con cariño recordando a Shaoran — Es para un amigo, me ha ayudado mucho y quiero agradecerle de alguna manera.
— O mi pequeña Sakura, por favor ten cuidado, son pocos los hombres que hacen una acción de manera desinteresada, no me gustaría que nadie se aprovechara de ti y las circunstancias en las que te encuentras.
Negó con la cabeza — Al principio estaba desconfiada, pero después de conocerlo mejor lo creo incapaz de lastimarme, si lo pienso detalladamente ya ha tenido momentos para aprovecharse de mí y al contrario, me ha ayudado con mis deudas o con mi problema de hospedaje.
— ¿Deudas y problemas de hospedajes? ¿Segura que estás bien?
Asintió con seguridad — Shaoran es un buen hombre, a veces algo amargado y huraño, pero es afable con los niños, dulce como el propio chocolate, cuando se relaja sus ojos transmiten una calidez y alegría. Definitivamente es una persona muy amable aunque no lo admita abiertamente.
— Ya entiendo — el viejo hombre suspiró mustio — entonces… si es una persona tan ejemplar deberíamos darle algo de su calaña ¿no es cierto?, espero que ambos disfruten de su cena y para que esto suceda desde mi punto de vista deben cerrarla con un broche de oro — vio como el hombre corría a su refrigerador personal y sacaba una caja mediana — llévate esto de mi parte y de mi esposa, este es un buen pastel de chocolate, ella es buena repostera así que espero que lo gozen mucho.
Recogió la caja ante la muestra de amabilidad del hombre, pagó la mercancía y con alegría se dirigió al departamento. Al llegar saludó al guardia Kurogane que día y noche vigilaba el lugar, guardó su bicicleta en el pequeño estacionamiento del edificio y entró rápidamente a aquel sitio que ahora se había convertido en su hogar. Tenía aproximadamente 3 horas antes de que Shaoran volviera del trabajo, así que no tenía minutos que perder.
Meditó acerca de sus pendientes, había logrado que Clow le pasara más casos además del de Sakura y eso le permitió relajarse, se sentía más útil en aquel trabajo de demanda de pensión alimenticia y en un juicio por robo a mano armada, encargos pequeños pero satisfactorios. Era consiente que con cada segundo que pasaba se le terminaba el tiempo para el trabajo de la heladería y no lograba tener ningún real avance. Escuchó tocar la puerta de su despacho por donde entró uno de sus compañeros con una carpeta abultada.
— ¡Eh, Li! El jefe Clow te busca, parece que se trata del caso Kinomoto.
Agradeció a su compañero con un gesto de mano por el mensaje y se levantó dispuesto a enfrentar a su superior. Con su puño golpeó la puerta de la oficina de Clow, solo para escuchar un escueto "adelante" de parte de su jefe.
Miró a su interlocutor el cual el invitó a sentarse en una de sus sillas con un gesto de su mano. — Li, me alegro de verte hay algunas especificaciones del caso Kinomoto de las cuales quería hablar contigo.
Asintió con los nervios a flor de piel — Se trata del tiempo límite para hacerla vender, ¿no es cierto?
Clow le miró fríamente — Joven novicio debes aprender a escuchar a tus superiores antes de imaginarte cosas recuerda que somos concisos, puntales, metodológicos y organizados, así debemos ser los abogados, no hacemos chismes o fantaseamos con especulaciones.
Tragó grueso y asintió en silencio —Lo siento
El pelinegro negó con la cabeza — No te preocupes, aun eres joven y es fácil caer en ese tipo de errores, solo ten más cuidado con tu elocuencia. Ahora a lo que venimos, es algo que quiero platicar contigo, seré directo; desde que has estado trabajando en el caso de esta chica ¿no has notado algo extraño con ella?
Observó extrañado a su mentor, ¿a qué se refería? — No señor, no he visto nada inusual, quizá… solo el hecho de que tiene pocos clientes en su heladería, pero fuera de eso, no sé exactamente a que se refiera.
— Li, el trato que tenía esta inmobiliaria para conseguir el terrero de Kinomoto era claro, un plazo estipulado para pujar y presionar a Sakura Kinomoto con nuestros abogados para que se realizara dicha venta, pero repentinamente la empresa ha desistido de la idea de comprar la heladería de Kinomoto.
Abrió los ojos sorprendido ante aquella afirmación — Eso quiere decir que abandonaremos el caso y entonces ¿Qué pasara con los honorarios, el trabajo, nuestro contrato, el trato que teníamos y Sakura?
— Te dije que me escucharas primero. La empresa nos pagara todo el trabajo que hemos realizado, eso incluye tus honorarios y el trabajo de campo, además del tiempo e inversión de todo el bufete. Ya que nuestro contrato estipulaba un plazo inamovible y fueron ellos quienes lo rompieron y no nosotros, no habrá problemas en cuanto a recuperar un pago justo por nuestros servicios hasta ahora proporcionados.
Aunque monetariamente no tenía ningún problema y profesionalmente estaba seguro que su puesto en la organización se mantendría, no entendía ese extraño sentimiento que nacía en su pecho. ¿Quizás era resignación?, ¿acaso su ser sentía resignación y melancolía ante la idea de que no tendría más motivos para estar cerca de Sakura?, pero ¿por qué? — ¿Entonces esto se acabó?
Clow juntó sus manos sobre su escritorio y le sonrió — No, esto acaba de empezar Shaoran. Te llame porque necesitaba hablarte del cambio de condiciones de nuestro contrato. La empresa no desistió por que el negocio no fuera lucrativo, todo lo contrario. Digamos que tenemos un nuevo cliente que pagara nuestros honorarios en lugar de la corporación inmobiliaria.
Aún más confundido escuchó atento las palabras de su mentor — Yoshiyuki Terada es el capitán del departamento de policía de la ciudad, él me ha hecho llegar algunos documentos sobre lavado de dinero e implican a nuestra querida amiga Kinomoto, la empresa que nos contrató ha realizado una investigación propia y encontró datos interesantes, por lo que los hizo llegar a la policía y posteriormente a nosotros. La chica parece que ha realizado transacciones ilícitas con fuertes cantidades de dinero.
Apretó con fuerza sus manos en los reposa brazos de la silla donde se encontraba sentado, sabía que tenía poco de conocer a Sakura, se lo repetía a cada instante para mantenerse al margen lo más posible, pero esas acusaciones se le hacían improbables, las condiciones en las que vivía la castaña no mostraban opulencia o poder monetario. — No puedo creerlo.
— Lo sé, es algo impactante, aunque los cargos son serios no son contundentes por lo que se sigue realizando una investigación al respecto, Terada me llamó para pedir nuestro soporte y yo te llame para solicitar tu apoyo, ya que tienes más tiempo trabajando con la chica y por lo que he escuchado entre tus compañeros te has ganado de cierta manera su confianza, le comente a Terada y ambos creemos que será una manera rápida de avanzar con la investigación, si Kinomoto es culpable como pensamos, cuando todo termine podremos comprar la heladería en una puja federal después de que esta sea decomisada.
Llevó una mano a su cabeza intentando procesar todo lo que acababa de soltarle Clow. — ¿Quieres que la investigue?
— Exacto, habla con ella, consigue ganarte su confianza lo más posible y pídele que te muestre papeles, dinero, relaciones y cuentas bancarias, todo lo que ella posea que puedas encontrar y parezca incriminatorio.
Frunció el ceño molesto — Deduzco tus razones y lógica Clow, pero soy un abogado no un detective o policía, no tendría por qué realizar dicho encargo.
— Eso es mentira y lo sabes, esto también es tu trabajo muchacho, las investigaciones que realizamos son de todo tipo y este es un buen ejemplo, yo aún mantengo mi promesa, cuando todo esto acabe tendrás el puesto en la corte, lo prometo. Sé que suena más complicado que al inicio, pero créeme que valdrá la pena, ganaras un buen prestigio. Por cierto, también deberás reunirte periódicamente con Terada y conmigo, para hablar sobre tus descubrimientos, después de todo desde hoy el departamento de policía será quien pague por nuestros servicios.
Pensó en los beneficios, en la contra, el prestigio y su empleo, eso era solo un trabajo más, se repetía constante, un caso como cualquier otro — Esta bien, lo hare, pero quiero tener acceso a todos los papeles que encuentren de la chica, los nuestros y los de la policía.
El hombre de lentes lo miró con recelo antes de contestarle — Hare todo lo posible por que así sea.
Observó su reloj con pesadez, Shaoran no debería tardar en regresar. Como si sus palabras lo invocaran, se escuchó como abría la puerta del departamento y se dirigió a la misma para recibirlo.
— ¡Shaoran bienvenido!
Retrocedió al oír las palabras de la castaña y ante la sorpresa, normalmente ella llegaba mucho más tarde y era él quién le recibía, su voz salió quejosa y pesada, su ánimo estaba por los suelos después de la información recibida durante el día. — Hola Sakura.
Pestañó extrañada de que su amigo se viera tan triste y no pudo evitar preguntar aquello que se arremolinaba en sus pensamientos, era preocupación pura por su compañero de piso. — ¿Estas bien, te sientes mal? Estas un poco raro.
Negó rápidamente e intentó sonreír — Solo estoy muy cansado, fue un día de trabajo muy largo, estresante y difícil.
— En ese caso deja lo aliviano un poco para ti, te he preparado algo, mira. — La chica lo jaló con suavidad hacia su pequeña cocina donde se encontraba el comedor y él simplemente se dejó llevar sin mucho esfuerzo.
De ladeo la cabeza observando lo que la castaña le señalaba en el centro de la habitación y se asombró al ver la escena. Un pequeño banquete se encontraba desplegado en la pequeña mesa de su departamento, había miso y udon, además de un pastel de chocolate y un buen vino. — ¿Pero cómo?
— Sé que has tenido días de mucho trabajo y quería agradecerte de alguna manera toda la ayuda que me has prestado, ya casi se cumplen dos meses que llegue aquí y he estado pensando que es lo que podría hacer para demostrarte mi gratitud y bueno, lo único que se me ocurrió fue preparar una buena cena para los dos, he visto que casi nunca comes nada después de llegar del trabajo y por la mañana pasa lo mismo.
Su corazón se detuvo al instante, aquello era cierto, pero solo una parte. La realidad es que Eriol le había recomendado mantener ese perfil "de hombre pobre" frente a Sakura y siempre desayunaba fuera en algún restaurante, lo mismo hacía con la cena. Realmente era Kinomoto quién casi no comía nada o al menos eso es lo que él había estado observando, ¿acaso por eso se mantenía siempre tan delgada? — No debiste molestarte, te ayude porque quería no por que esperara algo a cambio. — Su garganta ardió ante tales palabras.
— Lo hice porque nació de mí Shaoran, por favor acéptalo y cena conmigo, me esforcé en prepararlo todo, la verdad no sé si soy buena para la comida casera, no había preparado para alguien más.
No le mentía al chico, normalmente siempre cocinaba cosas sencillas para ella misma, un poco de arroz al vapor y algún pedazo de carne asado. Miró como Shaoran asentía ante sus palabras. — Entonces no podemos desperdiciarlo, no quiero ser un patán.
La chica le miró emocionada y su alegría le aligero el cuerpo, se sentó frente a la menuda mujer y probo bocadillo de aquel tazón de udon dispuesto para él. Su sorpresa fue máxima al sentir el sabor de la comida, ese platillo no tenía nada que envidiarle a los helados de Sakura, aquello estaba delicioso, tenía una consistencia suave pero turgente, con la cantidad adecuada de especias correctas y un caldo con forma, pero sin un espesor excesivo. — Esto está muy rico.
— ¿Eso crees? No lo dirás solo para no hacerme sentir mal ¿verdad? — Negó con la cabeza — Para nada, de verdad es un udon muy bueno.
— Me alegro mucho de que te gustara Shaoran — Las cálidas palabras de la mujer frente a él, su sonrisa y aquel resplandor tan agradable que se esparcía en el ambiente le hicieron sonrojarse de un momento a otro. Por lo que regresó a su faena de terminar de degustar los platillos que Sakura le había preparado junto con el vino y aquel pastel, no podía permitirse confundirse con las acciones de la castaña, no más de lo que ya estaba.
Después de que ambos terminaron de cenar Shaoran le agradeció por la comida y se disculpó por retirarse a su pequeño despacho, pues él le menciono que aún tenía mucho trabajo. Aunque lo entendía, estaba triste de no poder seguir platicando con él, quizá eran cosas suyas pero sentía distante al castaño. Recogió con parsimonia los trates utilizados, mientras reflexionaba la situación supo que no podía quedarse quieta pensando en tonterías. Por lo que tomó sus llaves, su celular y salió del departamento a toda prisa, a veces solo se necesitaba de un consejo.
No dejaba de analizar los papeles en sus manos, los había visto una y otra vez, pero siempre llegaba a la misma conclusión; la persona que se describía ahí y la Sakura que conocía parecían dos individuos completamente distintos.
— ¿Quién eres realmente Sakura Kinomoto? — Arrugó las hojas del expediente como resultado de la fuerza con la cual las sujetaba.
Tampoco podía seguir mintiéndose, no desde que el maldito de Eriol le planteó el hecho de que se encontraba atraído por Kinomoto, en su momento no comprendía por que estaba molesto ante aquella confesión de su amigo, pero ahora.
Desde hace tiempo sabía que había cierta atracción que surgía de su ser hacia Sakura, quiso pensar que se trataba de un interés nacido propiamente de su profesión, porque al final de cuentas ella era parte central de uno de los casos más importantes de su vida, una mujer que era una pieza fundamental de un trabajo intrigante que ninguno de sus compañeros había logrado completar, una pequeña caja de pandora llena de secretos y tesoros.
Pero afirmar aquello a esas alturas sería una acción inútil, de a poco y sin quererlo se había convertido en un fiel contemplador de su mirada, sonrisa, risa, voz, cuerpo y personalidad, un centinela que vigilaba sus acciones pero que había olvidado su objetivo principal.
El sonido de su celular lo liberó de las cadenas que apresaban sus pensamientos, por lo cual tomó con parsimonia dicho aparato.
— Diga, ¿Qué desea?
Una voz risueña y bastante aguda gritó contestando a su pregunta — ¡Shaoran! ¿Cómo has estado? Disculpa por no llamarte tan seguido, pero sabes que tu madre insistió en que le ayudara con la remodelación de la mansión Li después de que volví de estar con mis padres y no he parado de organizar de un lado para otro, pero no importa. Pronto terminaremos acá y bueno como ya la mayor parte de la tarea ya está completada he decidido pasar unos cuantos días contigo.
La sorpresa fue mayúscula al escuchar a su prometida, una abeja más que se reunía con el furioso enjambre de su cerebro — Meiling, esto es tan de improvisto, sabes que no estoy viviendo solo en este momento.
La chica suspiró sonoramente — No pensaras que te iba a pedir que me dejaras estar contigo y con tu amigo ese Eriol, ¿verdad? Para nada, me quedare en uno de los hoteles de mi familia esta puede ser una buena oportunidad para comprobar su buena calidad, además estaba pensando en que podríamos ir a la playa.
— No lo sé, últimamente he estado algo ocupado y no estaría seguro de tener el suficiente tiempo que te mereces — Claro, lo mejor era excusarse con eso y no aceptar que estaba viviendo con otra chica a las espaldas de su prometida o de su familia.
— Shaoran, no sé si es buen momento para mencionarlo por una llamada pero… ¿no crees que ha llegado el momento de que dejes tu trabajo como abogado? Estoy segura que la señora Yelan y el señor Hien estarán dispuestos a recibirte sin problemas, lo que más desean es que vuelvas con los Li y tomes el lugar que te corresponde como heredero del clan.
Apretó con fuerza el teléfono entre sus manos — Meiling lo que tengo entre mis padres es un asunto meramente nuestro, no pienso volver hasta demostrarme a mí mismo de lo que soy capaz. No porque sea un Li, sino porque soy un hombre que tiene la convicción de alcanzar las metas que tiene delante sin dudar ni flaquear, no regresare hasta que lo pruebe, no a ellos o al clan, sino a mi propia voluntad.
Un silencio se escuchó en la llamada antes de que la chica le regresara la palabra — Lo siento Shaoran, no era mi intensión hacerte enfadar.
— No pasa nada, ha sido un día pesado.
— Entonces, volviendo al tema pensaba en que podríamos vernos el siguiente fin de semana.
Por un momento caviló, pero sabía que estaría mal, tenía mucho tiempo sin verse y era lo justo. — Esta bien tu ganas Meiling.
Cuando llegó al parque la obscuridad ya cubría por completo el lugar, solo las linternas del alumbrado público alumbraban los parajes recónditos. Buscó con la mirada y sonrió al localizar a su amigo en una de las bancas cercanas a la fuente de lobos que adornaba el lugar.
Bajó de la bicicleta y caminó hasta el banquillo donde se encontraba el pelinegro— ¡Eriol! Perdona por hacerte venir tan tarde, pero me alegro mucho de que estés aquí, necesitaba hablar contigo en persona.
Sonrió al ver a Sakura, la hechicera, la ninfa de las nieves que secuestraba sus sueños — No pasa nada, soy una creatura nocturna que deambula durante las noches y duerme durante el día, así que si mi buena amiga de ojos verdes solicitaba mi ayuda no iba a dudar en surcar vientos, mares y el frio nocturnal por llegar a su lado, ¿qué sucede Sakura?
La menuda mujer se sentó a su lado acurrucándose en el proceso contra su brazo — ¿Recuerdas que te comente de mi plan para agradecerle a Shaoran por su ayuda? Hoy lo lleve a cabo, al principio parecía muy contento de comer lo que había preparado pero al cabo de un rato se mantuvo callado, distante y algo frío. ¿Crees que hice mal? ¿Lo abre incomodado?
Maldito infeliz que era Shaoran Li, por hacer sufrir y preocupar a aquella invaluable chica, por ocupar un lugar tan importante en los pensamientos de la castaña. — No lo creo, probablemente sea otra razón por la cual se comportara de dicha manera, ¿no te menciono algo?
— Me dijo que estaba cansado
— Eso es lo más probable, no creo que debas preocuparte mucho al respecto — reafirmó su comentario golpeando ambas manos contra sus muslos
— ¿Eso crees? Realmente no estoy muy segura, no he tenido la oportunidad de tener muchas relaciones con otros, la amistad era algo tan lejano para mí antes de que tú y Shaoran entraran a mi vida
— No digas mentiras florecilla, tus amigos del minisúper que siempre frecuentas, ¿acaso ellos no cuentan?
La chica asintió un poco más animada — Ellos eran amigos de mis padres, así que a veces siento que me ayudan más por obligación al recuerdo de ellos que a mi persona por sí misma.
Al ver tan decaída a la castaña, se arriesgó y la cubrió con ambos brazos atrayéndola hacia su pecho en un abrazo amplio — Eres una persona única Sakura, eres amable, gentil, responsable, trabajadora, honesta, respetuosa, considerada, brillante de mente y corazón. Te aseguro que si el mundo no es tu amigo es porque no ha tenido la oportunidad de conocerte, de escucharte y de compartir contigo un buen trago.
Apreció el cálido abrazo que Eriol le ofreció, se sentía dichosa de que después de tantas dificultades en su vida hubiera personas tan maravillosas como el señor Isoka, Eriol o Shaoran. Se alejó lentamente del abrazo del joven para mirarlo fijamente a los ojos. — Muchas gracias Eriol, no sabes cuánto aprecio que estés ahí.
El chico río sonoramente — Preciosa si tú me pidieras ir a la luna, buscaría la nave más cercana.
Sonrió ante las ocurrencias del chico — No te pediría que fueras tan lejos.
Con aire exagerado se levantó de la banca y recitó burlescamente a la resplandeciente luna que les acompañaba — ¡No habrá frontera, muro u obstáculo que me detuviese! Eres una flor que en la adversidad ha alcanzado un esplendor sin igual, deja que este artista bohemio te tome como musa, como inspiración, diosa de las nieves y guerrera de las calamidades.
Su humor aumentó considerablemente al contemplar el teatro de su amigo de lentes por lo que decidió seguirle el juego — ¿Y quién me lo pide?
— Un caballero de armadura oxidada, sin caballo ni castillo pero con intenciones pulcras. ¿Me concedería una pieza madeimoselle?
— Solo si el caballero ignora mi falta de habilidad para bailar. — Levantó su mano en dirección del muchacho.
Tomó por la muñeca a Sakura y la levantó cuidadosamente de la banca del parque acercándola a su cuerpo — Trato hecho.
Ambos se dejaron guiar por una melodía invisible, un son alegre y apacible, una pieza que les embrujaba cual gatos jugando en un tejado, no había incomodidad ni presión, solo confianza y cariño.
No podía dejar de observar a la increíble mujer que danzaba entre sus brazos, conocía mucho de ella, de su historia, de sus buenos y malos momentos, todo lo que ella había querido compartirle, él siempre le escuchaba atentamente, pero no podía evitar sentirse un completo egoísta, quería más de Sakura, deseaba conocerla en todas sus momentos y facetas, poder saborear cada una de ellas, ser parte de sus alegrías, consuelo de sus dolores y su calma en la tormenta, quería escucharla gemir ante su contacto, conocer el sabor de sus labios, el calor de su cama, sus suplicas ante el encuentro de sus cuerpos y su figura desalineada al terminar. No, eso debía parar, no podía pensar en esas cosas en aquel momento, no era adecuado, lo mejor era controlarse.
De a poco se fue soltando de su compañera de baile haciendo una inclinación respetuosa para terminar su danza. — Creo que es un poco tarde,
Se distrajo tanto en su baile con Eriol que no había notado la hora — Tienes razón, si Shaoran se da cuenta que no estoy en el departamento seguro se preocupa, no para de sermonearme cuando llego muy tarde del trabajo.
— Deja que te acompañe, es mi culpa que te demoraras, además muy noche para que vayas sola en tu bicicleta.
Asintió ante las palabras del chico y ambos emprendieron camino en medio de una charla amena. Al llegar al edificio intento despedirse de su amigo, pero una voz conocida los interrumpió.
— Niña sí que te has demorado, la madrugada no es buena hora para que estés fuera. — Ante su presencia, Kurogane se había acercado rápidamente a ellos con el semblante sombrío que le caracterizaba.
Dio una reverencia a modo de disculpa — Lo siento, se me hizo tarde. — Intentó dispensarse pero al mirar de nuevo al guardia del edificio, observó como este no le miraba a ella sino a Eriol. — ¡Ah, él es Eriol un amigo! No creas que traje problemas. — mencionó aquello agitando ambas manos
— Hola Eriol, supongo que te andas metiendo en problemas.
Abrió los ojos ante la batalla muda que las miradas de ambos chicos libraban y las palabras que se dedicaban — Sigues siendo tan sincero como siempre Kurogane.
— ¿Vienes a ver al mocoso? O solo has venido a traer la mercancía.
No entendía nada de aquello, pero sentía la tención subir rápidamente. — ¿Todo está bien chicos? Eriol, ¿conoces a Kurogane?
El joven de lentes le sonrió con tranquilidad — Somos viejos conocidos, nada importante Sakura, creo que es hora de que me vaya o… quizás no. — Eriol frunció el ceño en un gesto que pocas veces le había visto realizar mientras el chico observaba algo hacia su espalda, al seguir su contemplación se encontró con la figura de un Shaoran de semblante ahíto.
Ufff... ¿Qué tal? creo que no he perdido el estilo. Disculpen, disculpen, me estoy yendo por la tangente, primero quiero agradecer a todas las personitas que le han dado una oportunidad a la historia, por leerla y/o por dejarme un comentario que me anima un montón, son las y los mejores, les adoro 3. Ahora si, espero que disfrutaran el capitulo, creo que la historia avanzara más rápido de lo que planee inicialmente, pero ya veremos. Les mando un abrazo gigante y por favor no olviden dejar un review con su opinión, siempre son bien recibidos, animan un montón y lo más importante, son alimento para el alma de escritores vagos como yo xD en fin, cuídense mucho y nos estamos leyendo. Vinsmoke fuera.
