Maretta: Pues tuve un tiempecito y decidí actualizar un poco temprano :) yo aún todavía no acepto que el Hiatus vaya a durar 1 año, pero bueno no será peor que el de S1 a S2 jajaja.

Disclaimer: Miraculous: Las aventuras de Ladybug y Chat Noir pertenecen, sino el Hiatus duraría máximo hasta mayo.


Adrien.

La veía a ella, a Kagami en un precioso vestido rosa pálido caminando hacía el altar. Lucía más hermosa que nunca, un ramo de flores blancas sostenido por sus delicadas manos y una tiara en su cabeza como la princesa que era. Sonreí intensamente al observar que quién la esperaba al final del pasillo no era el idiota de Couffaine, sino yo.

Ella era mi novia, se iba a convertir en mi esposa.

Todos estaban felices por nosotros, incluso mi madre estaba aquí. Era perfecto, quizá demasiado.

Y lo fue, ya que toda esa visión desapareció cuando la alarma sonó con toda su fuerza. El reloj marcaba las 6 de la mañana.

Siempre tenía el mismo sueño estúpido, soy un cursi de primera pero no me importa, en especial cuando existe la grata posibilidad de que este se haga realidad. Era mi primer día y no debía fallar por ningún motivo, debía ganarme a la bruja sexy si quería cumplir mis objetivos.

Inmediatamente me bañé, me arreglé y fui a la cocina a ver si encontraba algo para desayunar, mi sorpresa fue grande al encontrar a dos hombres pulcramente vestidos con filipinas negras, quienes discutían el menú del día. Uno era alto y tenía una gran barba, el otro era delgado y de estatura media.

—¿Tu eres el nuevo empleado de Mademoiselle Dupain-Cheng verdad?

¿Dupain-Cheng?¿Que no era Fu? ¿Porque se apellidaba diferente? ¿Quizás así se apellidaba su madre y su padre la reconoció después? O mi teoría de que era su nieta era correcta. Mi cerebro se fundió, no entendía nada, pero para evitar problemas sólo dije que sí.

—Bien, necesitamos que estés al pendiente en media hora, después de ese tiempo deberás entregar el desayuno a Mademoiselle.

—Entiendo.

—Debes tener mucho cuidado con el tiempo que te tomas muchacho-advirtió el hombre alto-Apenas terminemos de preparar y emplatar los alimentos deberás entregarlo en la habitación Luna, tienes un lapso de 60 segundos para acomodar todo en la mesa blanca del centro y salir, a esa hora Mademoiselle está tomando un baño, siempre come después de salir de la ducha y claro no quiere ver a nadie allí.

Yo quisiera ver eso...Espera ¿Qué? ¡Deja de pensar en eso Adrien!

Asentí dando la espalda inmediatamante a los dos hombres, me limité a tomar una manzana y volví a mi habitación a esperar. Me pregunto cómo estará todo en Montreal ¿Mi preciosa Kagami volverá llamar?¿Luka Couffaine aceptó que es gay? ¿Tomoe Tsurugi piensa que sería un buen partido para su hija? ¿Mi madre estará en una de sus clases de cocina?

La repentina nostalgia atacó al recordar a mi madre, a Paris, a Gabriel, incluso al amargado de Félix. ¿Estará todo bien por allá? Hace mucho que no hablaba con la mujer que me dió la vida, realmente la extrañaba. No estaba muy seguro de que aprobara el embrollo en el que estoy metido, pero sé perfectamente que aceptaría a Kagami. La idea me hizo sonreír.

"Toc, toc"

—Adrien, soy yo—la voz de Vivica me sacó de mis felices pensamientos.-Necesito hablar contigo.

Abandoné mi asiento para abrir la puerta y observar a mi compañera, quien parecía apreduradam

—¿Que ocurre Viv?
—Lo mismo te pregunto ¿Algo nuevo? ¿Mademoiselle Marinette te encargó algo?
—No, sólo estoy a punto de llevarle el desayuno y luego tengo que llevarla a su reunión de trabajo.
—¿Te dijo en cual de las camionetas quiere ir?

Esa pregunta me sorprendióm

—La blanca dijo.
—Perfecto. La mandaré a acondicionar y tu llévale su desayuno, no tardes en su habitación e intenta entablar las menos palabras posibles con ella. Por cierto te recomiendo ponerte un saco, si no tienes dame tu talla y te busco uno.

¿Saco? Osea ¡Sólo soy el chofer!

—Talla G, americana. No sé más.
—¿Color?
—Negro, es más versátil.

Otro sonido de puerta llamó nuestra atención, esta vez de la cocina.

—¡Joven, empieza su tiempo! ¡Dese prisa!—avisó el flacucho.
—Te lo doy antes de irte, no te preocupes—dijo Vivica antes de retirarse.

Regresé a la cocina donde entre los eso pusieron una bandeja de huevos revueltos, croissants, una salsa que no reconocí y un jugo de tonalidad violeta. ¡Olía realmente delicioso!

—La dueña abrió su cuarto hace 20 minutos y no tarda en cerrarla, solo debes entrar y salir. Hazlo desde el acceso principal y no tardes.

Hice lo que se me indicó y llegué a la entrada de la famosa habitación Luna, moví la curiosa perilla en forma de estrella y entré.

Lo que vi adentro fue totalmente desconcertante.

Yo esperaba una habitación digna de una reina, lujos, joyas, muebles de apariencia costosa. Y no fue así.

Era mucho más modesto de lo que pensé, una cama grande, unas mesas al centro de colores blanco y celeste. lámparas de aspecto normal, las paredes de un rosa claro, a mi gusto se veía muy vacía, creo que ahora comprendía lo que Cecille decía sobre que algo raro había pasado con ella. Y eso me intrigó ¿Será el arma que necesito para acabar con ella? No lo sé, pero algo no encajaba en todo esto. Mi vista se desvió hasta observar un cuadro en la pared, donde se representaba un magnífico paisaje:

Nubes esponjosas sobre una colina floreada y el sol rebosante en el cielo azul. Era especatular...hasta llegar a la parte inferior y observar una pronunciada rajadura.

—Mmmhh

Casi se me cae la bandeja cuando observé a Ladybug con una mirada petrificante, cubierta únicamente por una toalla. ¿De verdad? ¿Siempre voy a quedar así con esta mujer? Ella semi desnuda y yo excitándome por estos parajes.

¿Excitándome? ¿En serio? Me siento como un depravado.

—Mademoiselle yo...
—¿Te gusta mi cuarto?

Su pregunta me aterró, temía dar la respuesta incorrecta.

—Es muy peculiar.
—¿Esperabas las joyas de la corona?
—Algo así.
—Hoy no puedo despedirte, mi padre ya no piensa emplear a nadie más, Max se recuperó más rápido de lo esperado y volverá en 2 semanas, después de ese tiempo te irás.

Me quedé de piedra. ¡No,no, no,no! ¡Aún no puedo irme!

—Made...
—¡De verdad que eres un completo inútil! ¡Ni una simple orden puedes cumplir! ¿Que esperabas? ¿Un premio?
—Sólo me distraje un rato...
—Un error es suficiente para morir, Lémaire. Así que te recomiendo que salgas de aquí y prepares la camioneta blanca, o haré que el que tú no vuelvas parezca un accidente ¿Entendiste?—sentenció con frialdad.

Temblé. La muy hija de puta me estaba amenazando de muerte ¡Ella no tiene poder para hacer eso! ¿O sí? Refunuñando abandoné la habitación y escapé hacia el exterior, donde Vivica me esperaba con el saco.

—Lo prometido es deuda-me entregó la prenda y unas llaves— Póntelo rápido y sigue el camino de la izauierda para llegar al estacionamiento principal, la primera a la derecha es la camioneta blanca de Mademoiselle.

Tomé ambas cosas y caminé hacia el extenso estacionamiento, de verdad alguien debía ser un maniático de los autos antiguos, en una zona apartada podía ver al menos 60 de ellos. Entré al vehículo y la hpuerta del frente se abrió automáticamente al avanzar unos cuantos metros.

Me estacioné en el frente y no pude evitar sentirme un completo fracasado ¡Ni el primer día y ya me corrió! Pero claro, como pude pensar que esto era Montreal y los Tsurugi, ahora debo una forma de hacer que quiera que me quede.

No pude evitar recordar las palabras de Madame Bourgeois

"Su hija, es astuta como un demonio, pero también es una mujer y tu un muchacho bastante amable, y atractivo podrías ser su complemento ideal"

También es una mujer, es verdad pero no parece tener ningún sentimiento. Pero también podría ser mi única salida y lo debo de reconocer: Físicamenre no me es indiferente. Es tan hemosa que tenerla a mi merced me causaba varios tipos de sensaciones, obvio no como Kagami, a ella la amo. Pero Marinette es como la amante siempre dispuesta que te puede dejar seco en unos minutos.

Me golpeé mentalmente por ello ¿Cómo me atrevía a comparar a mi dulce niña con semejante témpano de hielo?

Uno con un trasero increíble.

La entrada principal se abrió y la pude ver: Estaba imponente, ataviada con un inmaculado traje blanco, unos tacones altisímos, aretes largos y un bolso en tonos dorados, el pelo recogido en jna larga coleta, y su cara de muñeca sin corazón adornando todo. Sólo había una cosa que no encajaba, una cadena de color negro adornando su cuello con el dije perdido en su discreto escote, sólo se alcanzaba a ver un tramo rojo. No tenía nada que ver con su estilo en general, lo traía por algún motivo, no combinaba para nada.

Genial, otra de las lecciones de moda de Gabriel aplicada en mi vida.

—¿Nos vamos?-fue lo único que mencionó al acercarse a la puerta de la camioneta, que claro yo le abrí. Luego de subirse, la imité pero hacía la cabina del conductor y empezó nuestro viaje.

Afortunadamente el GPS estaba programado y me indicaba donde ir. Ni siquiera tuve la bondad de preguntar donde rayos trabajaba esta mujer.

Todo iba muy callado, aunque era obvio ¿De que querría hablar ella conmigo? El sentimiento de incomodidad en algún momento pareció simultáneo, aunque en mi se podría apreciar hasta China.

No podía dejar de observala de reojo por el espejo retrovisor, no paraba de tocar el extraño collar. Su rostro no expresaba emoción alguna, pero sus manos contaban otra cosa. Ese collar parecía ser importante y debía descubrirlo.

Se mordió el labio inferior y regresó a su usual pose inconmovible.

El trayecto fue más corto de lo esperado, no pasó ni una hora cuando llegamos a Cher & Co. Una de las empresas de moda y publicidad más grandes de América, fundada en 1899 por Cheré La Roche. Me di otro golpe mental y nuevamente evoqué a mi también frío progenitor. Ya me había hablado de este sitio.

Siempre había querido colaborar con ellos, pero nunca se dejaron.

Aparqué en la entrada donde un par de hombres inmediatamente abrieron la puerta de Ladybug y ayudarla a bajar de la camioneta.

—¡Mademoiselle Marinette bienvenida!—dijo uno con voz temblorosa.

—Su café ya está listo en su oficina—agregó otro.

El temor en sus voces era evidente, eso me hizo sentir mejor.

—Lémaire—llamó Ladybug sin voltearme a ver—Estaciónate en mi lugar, regresa y sube al último piso, quédate enfrente de mi oficina por si necesito algo.

Acaté sus órdenes lo más rápido que pude. Tenía que quedar lo mejor posible con ella, más si tenía que seducirla al final. En un santiamén llegué al piso más alto y me senté en la sala de espera, no fue difícil notar que la bruja sexy era dios en ese lugar. Todos se preocupaban por no incordiarla, el ambiente era callado pero eficiente, a la hora que pasaban a frente a su oficina lo hacían de la manera más silenciosa posible, según me dijeron ella pidió expresamente cero ruido en los próximos minutos y lo dijo muy en serio.

Las letras doradas en la ridiculamente grande puerta de la oficina de Ladybug marcaban perfectamente su posición.

"Marinette Dupain-Cheng, Presidenta"

Estoy a la merced de la cabeza de una de las multinacionales de la moda más importantes del mundo. Realmente espero que Audrey Bourgeois cumpla su parte del trato, pero no estoy dispuesto a ceder, ella no me va a ganar.

De repente el sonido de unos tacones llamaron mi atención, giré para observar una morena de cabellos rojizos, alta, guapisíma,quién a paso decidido y sin pedir permiso ingresó en la oficina de la bruja. ¿Quién era ella? ¿Por que tanta confianza?

Un extraño presentimiento se agolpó en mi pecho, algo me decía que de esa oficina no iba a salir nada bueno.


Bien eso es todo por ahora, nuevamente gracias por sus bellos reviews a Emely-Nya, Meimi Caro, Sagittarius Mnesomine, Dwak, Lily Tendo89, reika kagene y manu, )por cierto manu deja me organizo para pensar en una buena historia para el one-shot) eso me anima a continuar y dedicarle más a esta historia. El próximo capítulo será el primero desde la perspectiva de Marinette ¿Que tendrá para contarnos?

Sin nada más que decir me despido

Xoxo, Maretta.