Maretta: Bueno aqui andamos otra vez en esta bonita historia, jaja. Rrslmente me siento muy contenta de que les agrade este trabajo. De corszón agradezco aua comentarios, sugerencias, imprwsiones y reviews.

Gracias a: Angie Rocy, Elena, Sagittarius,Mnesomine, MeimiCaro, MirrorMim, Lily Tengo89, Katian, Emely-Nya y Sonrais...Sonrais de verdad que me vengas a leer es todo un honor ¡Yo te adoro! Jajajaja ;-; Bueno ¡Los adoro a todos! :D

Disclaimer: Miraculous: Las Aventuras de Ladybug & Chat Noir no me pertenece o si no Gloob no arruinaría los capítulos con Spoilers.


Marinette.

La presentación de Nicoletta Fusini fue patética, el que le aseguró que sería una buena modelo sin duda la odiaba. No tenía porte, ni elegancia, y sólo se la pasaba riendo como caballo enfermo. Gente así no quería en mi empresa, lamentablemente era hija de un socio comercial con el que queremos establecernos en Italia así que debía aparentar que la soportaba hasta pudiera deshacerme de ella. Todos en la sala parecían ignorar mi percepción, pero claro, ellos no lo entienden. Diez acesores que no sirven para nada. Lamentable.

Por fortuna he aprendido a no demostrar lo que siento en realidad.

—Definitivamente Nicoletta tienes un andar único e irrepetible.

Y no mentí.

—Gracias Mademoiselle Dupain-Cheng—habló Nicoletta emocionada, si realmente supiera lo mal que se ve. Ya estaba muy aburrida de esto, lo único que quería era cerrar los ojos cinco minutos por lo que decidí acabar con la reunión.

—Bien creo que eso es todo por hoy iré a mi oficina, y pobre del que moleste.

—Sí Mademoiselle—dijeron todos los presentes al unísono.

Bueno, al menos sabían lo que les convenía.

Me levanté de mi silla y caminé a la puerta que daba de la salón de juntas a mi oficina. Ese acceso era la gloria, ya que no tenía que dar vueltas inecesarias. Entré y cerré la puerta, me quité las zapatillas y me acomodé en el sillón que está en el centro y me dispuse a cerrar los ojos un rato.

—¡Así te quería agarrar!—gritó una femenina voz , no me sobresalté porque ya tenía todas mis reacciones muy bien controladas, además que conocía a la dueña perfectamente.

Allí en la única silla de aspecto ultramoderno de la habitación se encontraba sentada Alya. Tan agobiada estaba que no había reparado en su presencia.

Entró sin avisar cual reina por su casa, como siempre y a pesar de ser algo incómodo, la quería lo suficiente como para hacerle algo, es de las pocas que me tolera en esta jodida vida

—De verdad nena, pareces una vieja amargada de 80 años pero con nervios de acero. ¡A ti nada te sorprende! ¡Yo me hubiera llevado el susto de mi vida!

Odiaba y amaba su sinceridad.

—Casi me asusté.

—¡Pero ni se notó!

—Exacto.

—Por eso tus empleados te tienen miedo y eso es muy genial, pero a veces me pregunto si no es muy difícil mantenerse de esa manera.

—Lo es, pero es algo que ya tengo dominado. Y prefiero que así sea, no necesito nada más.

—¿Ni siquiera un "compañero"?

Y aquí vamos de nuevo, mi mejor amiga queriendome emparejar con cada fulano estirado y aburrido de nuestra "exclusivisimo" círculo social. Me dió asco tan sólo de pensarlo.

—Ya te dije que no necesito un macho inútil a mi lado.

—¿Planeas hacerte lesbiana?

—No me gustan las mujeres, así que no.

Ella rió fuertemente.

—Pero no me refiero a que te tengas que casar, sino de liberar tensión, relajar ese cuepecito, que te quiten esa cara agria aunque sea un ratito.

No estaba dispuesta a tener esta absurda discusión otra vez, sólo faltaba que Al me pusiera un letrero que dijera que estoy en venta.

—Ni se te ocurra intentar nada Césaire, además según tú quién sería bueno para esto.—vi como ella apoyó una mano en su barbilla de forma pensativa, segundos después sumada a una maliciosa sonrisa agregó:

—¿Y que tal el bocadito que está sentado allá afuera?

—¿Que bocadito?

—El sexy rubio que está afuera de tu oficina, sólo lo ví de reojo pero está más que bueno.

Mi cara se tornó en un horror imperceptible ¡Se refería al idiota de Lémaire! ¿Cómo diablos se le ocurre pensar que entre él y yo...? Sé que mis acciones ante su presencia no han sido las mejores, pero de eso a lo otro...

Además era mucho más probable que acabara en la lista la lista de Alya, siempre era lo mismo, ve a uno que le alborota la hormona juega con él y lo deja. Pero en esta ocasión no lo quería para ella sino para mí.

—Estás más que loca.

—¿Porque no? Podría ser muy interesante.

—Lémaire en dos semanas se va para su casa.

—¿Porque?

—Preferia reservármelo.

—¡Uy te lo reservas!—

Su capacidad de ponerse a bromear en momentos serioes es impresionante.

—Al..

— Ok, ok. Lo siento —Su disculpa no pudo der más falsa quee nada— .Entonces ese es el tal Lémaire que convertiste en tu "sirviente personal"

—Sí.

—Pues tan perdida no estás, tener un bombón así de cerca puede ser muy estimulante.

Suspiré fastidida.

—Es por cuestiones de seguridad Al, no confío en ese sujeto, algo me da mala espina.

—A ti todos te dan mala espina ¡Es muy paranoica Dupain!

—Paranoica pero acertada, Además tengo un presentimiento sobre su persona más particular de lo normal.

Ella me miró con burla.

—¡Pues por eso mismo te lo estoy diciendo! Un hombre como él podría darle ese calor a tu vida, lo que tu necesitas son esos brazos musculosos agarrándote mientras gimes su nombre.

No me sonrojé, pero estuve a punto. Nunca fuí una caza hombres y el sexo no es mi mejor terreno. A comparación de mi amiga que se ha follado a media costa oeste, yo soy una novata.

—No.

—¡Ay por favor! ¡No me negarás que esta para comérselo enterito!

—Sí tanto te gusta, no te distraigo más.

—Mmmm...es tentador, incluso pensé en probarlo antes a ver si rinde como se ve, pero es algo que quiero que tú averigües y me cuentes con lujo de detalle.

Como siempre intentar razonar con Alya Césaire era como tratar de hablar con la pared, odiaba que se metiera en mis asuntos personales, sobre todo con mi vida sexual. Sé que ya tengo 5 años sin nada, pero tampoco es que me muriera de ganas, con los años aprendí a reprimir mis impulsos y me funcionaba de maravilla.

Y por otro lado estaba Lémaire con quién Alya quería que me aventara todo el Kamasutra, de verdad me parece inconcebible todo este asunto y no estaba dispuesta a ceder.

Tenia que reconocer que era un hombre muy atractivo, pero también es verdad que entre más guapos son más patanes y yo mejor que nadie conocía esa equivalencia.

Mis manos inconcientemente tocaron mi collar y la salvaje Césaire se transformó en la comprensiva Alya.

—¿Estás bien?

—No.

—¿Tienes todo para la fiesta?

—Casi, sólo me falta la confirmación de Tsurugi y su hijita.

—¡Ashhh! ¡Como odio a esa chiquilla!—escupió Al

—Cuando su empresa esté en mi poder y pierdan todos sus privilegios, no van a querer ni seguir existiendo, y cuando se pongan la pistola en la cabeza quiero estar en primera fila para ver jalar el gatillo.

Al sonrió en complicidad.

—Me parece adecuado.

—El tiempo es muy importante.

—En eso tienes razón, y aunque por más que me encantaria seguir oyendo sobre tus macabros planes, yo debo retirarme—mi mejor amiga levantó y depositó dos besos en mis mejillas—Tengo cita con la depiladora y si gustas te hago una a ti también.

—Alya...

—Ya,ya malhumorada, te dejo en paz pero consideralo. No te vendría nada mal.

Esbocé una mueca cansada pero asentí,ella me guiñó un ojo y así como llegó se fue. Nuevamente la soledad se convirtió en mi única compañía.

A este punto el fastidio que sentía se había esfumado por completo, esta noche es de suma importancia realmente espero encontrar otra pista. Cada vez se agota más el tiempo y si fallo en mi misión nunca me lo podré perdonar.

Todo lo que he logrado habrá valido para nada.

Nuevamente apreté mi collar, como si este pudiera transmitirme esa aura de tranquilidad que tanto me hacía falta. Cerré los ojos para pronunciar nuevamente esa promesa que me atormentaba por las noches y que estaba deseosa de hacer realidad:

—Tranquila Bridge, yo te salvaré.


Sé que muchos de ustedes ya están más que empalagados con el amor platóniconde Adrien a Kagami pero bueno es parte de esta historia y sus enredos. Alya tiene la misma idea que Adrien sobre unas ricas noches para Marinette y ¿Que hace Bridge en este cuento? Lo sabrán...en algún momento. Y bueno sin nada más que decir me despido ;)

Xoxo, Maretta.