Maretta: No se que pasa que cuando se cumplen mis tiempos de plazo me pongo más las pilas para escribir jajaja. Pero en fin aquí traigo un nuevo capítulo de esta historia y estoy muy emocionada porque pronto este fanfic tendrá una bonita portada hecha por la grandiosa JAZVAL, jejeje bueno yo y mis cosas xD
Agradezco de antemano a: MirrorMim, Sagittarius Mnesomine, GrounderFury, Emely-Nya y Sonrais777 ¡Sus comentarios alegran mi día! :3
Disclaimer: Miraculous: Las Aventuras de Ladybug y Chat Noir no me pertenecen, porque si no el Roseleka seroa canon (?) Jaja ¡Disfruten!
Adrien.
La morena pelirroja había llamado poderosamente mi atención, sí era muy guapa, pero más que nada fue por su osadía al entrar así a la oficina de Ladybug.
Cerré los ojos un poco, esperaba no quedarme dormido porque si la bruja se entera me avienta de la azotea. Pensé en Kagami ¿Cómo estará ahora? Seguro en alguna importante reunión con su madre, las últimas semanas las escuché hablar mucho sobre una fiesta muy particular. Lo hermosa que se vería en uno de esos elegantes trajes, iluminando todo a su alrededor hizo latir mi corazón. Debía prácticar muchas cosas delante de ella.
—Hola—dijo una voz femenina interrumpiendo mis fantasías.
Abrí los ojos y mis ojos captaron a una simpática chica de cabellos castaños y ojos verde olivo. Se me hacía extrañamente familiar.
—¿Hola?
Ella soltó una risita nerviosa.
—Ay dios sí estabas durmiendo ¡Lo siento tanto!—su cara se puso roja de vergüenza. Mejor la tranquilizo.
—Hey, hey no pasa nada. De hecho te agradezco que me hayas despertado antes de que alguien más me viera.
—¿Seguro?
—Seguro
—Aún así perdonáme, de verdad...
—No pasa nada...y dime ¿Que te trae por aquí?
—Nada, aquí esperando a Mademoiselle Césaire.
Mademoiselle Césaire...mmm, Cecille ya me había hablado de ella, era la mejor amiga de la bruja sexy, ahora todo parecía tener más sentido. Aunque no pensé que alguien que fuera amigo de Ladybug podría tomarse tantas libertades, ahora más que nunca la idea de seducirla parecía más que viable, claro siempre y cuando no me corte los huevos primero.
—Entiendo, por cierto soy Adrien.
—Y yo soy Lila, mucho gusto—ella me extendió la mano y yo se la estreché, Lila, Lila ¡Claro! ¡Es la hermana de Laura, la chica del tren! Me dijo que trabajaba con los Césaire. Vaya idiota que soy.
—¿Sueles venir mucho por aquí, Lila?
—La verdad es que no, yo por lo regular acompaño a Madame Césaire en sus viajes, pero tuvo un compromiso de alta confidencialidad y a veces me pide acompañar a su hija más problemática.
—¿Más problemática?
—Oh sí, la familia Césaire se compone de Monseiur y Madame Césaire y sus cuatro hijas. La mayor Nora es una reconocida kickboxer a nivel mundial, podrías ubicarla mejor por su nombre de ring: Anansi.
Vaya sorpresa, Nino la idolatraba demasiado, decía que ya quisiera poder hacer llorar a sus enemigos como ella a sus rivales.
—Las menores Ella y Etta, están en el instituto, soy muy traviesas pero aún controlables y eso nos deja a quién vengo a cuidar hoy, Alya Césaire. La verdad es que es una mujer muy mediática ampliamente conocida por sus escándalos.
—¿Que tipo de escándalos?
—¿No eres de por aquí cierto?
—Me declaro culpable.
—Jajaja, eres muy gracioso.
Vaya alguien que pensaba que era divertido, eso no sucede todos los días.
—Pues gracias...
—Pero bueno, Mademoiselle Alya es conocida por sus grandes fiestas en yates, borracheras olímpicas y uno que otro video prohibido en la red. Aquí entre nos, se dice que ha dormido con casi todo el estado de Québec
Wow, esas son cosas que definitivamente no tenía que saber.
—Muy interesante...
—Pero a ella le da igual, además hay que reconocer que ese ritmo tan intenso que lleva tiene en boca de todos a la familia siendo eso es bueno y malo a la vez.
—¿Cómo?
—Mademoiselle Alya es imagen publicitaria de muchos productos, y eso es más dinero para los Césaire, por eso la cuidan más no la detienen de su estilo de vida.
Seguramente si yo hiciera eso Gabriel Agreste ya me hubiera desheredado o alterado una prueba de ADN para demostrar que yo no era su hijo. Siempre fui lo perfecto que el quiso hasta que ya no pude más, qué envidia.
—Eso es tener suerte.
—¡Ni que lo digas! Por eso también se me hace raro que sea amiga de Mademoiselle Dupain-Cheng.
—¿Que tiene de raro?
—Mademoiselle Alya es un volcán en erupción, mientras Mademoiselle Dupain-Cheng es un modelo de calma y frialdad, es demasiado correcta...y muy aterradora.
—Pues...yo creo que hacen un buen complemento, en un grupo debe haber diversas personalidades para crear un equilibrio.
—Vaya, creo que tienes razón, no lo había pensado así.—ella tocó su barbulla haciéndo un esto pensativo.
—Por cierto, tu tienes una hermana mayor ¿Cierto? Laura es su nombre.
La sorpresa en su semblante no pudo ser evitada.
—¿Có-cómo lo sabes?
—La conocí cuando llegué a la ciudad, en el tren, ella me habló de ti.
—¿De verdad? ¿Y que te dijo?
—No mucho, sólo que trabajabas con los Césaire.
—Ya veo, uff por un segundo pensé que eras un acosador. Ok, creo que exageré, pero bueno tal vez y...
—Vaya, vaya—una tercera voz nos sobresaltó a ambos y vimos de frente a Alya Césaire con un rostro de pocos amigos.
—Mademoiselle...
—¿Que rayos haces Lila? Recuerda que tu nunca cenas antes que yo. No vuelvas a intentarlo.
¿Cena? ¿De que demonios habla esta mujer?
—No es lo que usted cree..
—¿Entonces soy estúpida?
—¡No, claro que no!
—Evita meterte en problemas niña.
— Lo lamento mucho Mademoiselle, no volverá a pasar.
—Más te vale, porque este bocado no será para mi esta vez.
El rostro de Lila era un poema, quedó completamente en shock. Y el idiota de mí era ajeno a la conversación, no comprendía el sentido de sus palabras.
—Entonces de quién...
—Eso no te incumbe niña, ahora vámonos que tengo cita con Chantal, ya sabes que odia esperar.
—Sí, Mademoiselle.
—Y tú muchacho—se dirigió ahora a mí con una extraña mirada para luego guiñarme un ojo—Mucha suerte.
Alya continuó su camino y Lila la siguió aún espantada. El sentimiento con esta última era mutuo. Hubo una cosa que no capté y que probablemente me pase factura más tarde.
El tiempo pasaba y no había rastro de la bruja, quizás se había olvidado de que estaba aquí y sólo estaba atento como idiota.
Mensajeé con Nino un rato, me preguntaba de mi nueva vida, de mi despiadada jefa y de mi misión con los Tsurugi. La conversación más que ayudar a relajarme me estresaba aún más:
"Entonces...¿ La hija de Fu no es una vieja decrépita?"
"Está más buena de lo que quisiera admitir"
"¿Y ni siquiera un faje o rapidito?
"Es demasiado dura, no se deja con nada, sumado a su pésima actitud"
"Tranquilo viejo una versión maxificada del "Encanto Agreste" y verás como afloja en un instante"
"Ojalá sea así...ya quiero regresar a Montreal"
"Siiiiii con "tu dulce niña" en serio me das asco con tantos arcoiris saliendo de tu boca"
"Cuando te llegue la indicada allí te voy a ver sufriendo cabrón"
"Bueno hermano debo irme que hay trabajo suerte con tu "jefa" y pfff ya que no existe ni existirá la mujer que pueda dominar este cuerpazo"
Sonreí malvadamente.
—Ya veremos Lahiffe, ya lo veremos.
Unas horas después de hacerme idiota en ese asiento, llegué con la bruja a la inmensa mansión ¿De verdad? ¿Es que acaso no comía? No la vi salir en ningún maldito momento de la oficina. Me sentía estafado.
Me estacioné y le abrí la puerta, no se veía nada bien.
—Lémaire—llamó más seria de lo normal—Mañana no hay pendientes en la mañana. No me esperes.
—Sí Mademoiselle.
No tardó mucho en salir uno de los mayordomos con un par de copas.
—Bienvenida Mademoiselle—dijo el hombre amablemente ofreciendo una copa a la dueña quién aceptó gustosa. Al ver mi poca reacción ellá habló:
—¿Que no te enseñaron modales Lémaire? ¡Agarra la copa y bebe!
Me sorprendió la manera tan tenaz en la que se dirigió a mí. Al final obedecí, y aunque no estaba muy seguro de lo que era, estaba delicioso.
Ella esbozó un gesto de satisfacción y entramos al enorme recinto dirigiéndose inmediatamenre a su habitación. Estaba muy contento, hoy me dedicaría a recavar pistas o quizás podría interrumpirla en medio de la noche con "alguna excusa"
Era el momento ideal hablar con Madame Tsurugi aunque no estaba seguro de que le diría, no había ocurrido nada relevante y ella es una mujer muy ocupada. Pero será mejor que...
Oh..¿Y el celular de los Tsurugi? No no no ¿Donde está?
Busqué como loco en mis bolsillos sin éxito alguno ¿Dónde demonios está? Retrocedí mis paso a ver si no se me había caído, entonces fue que recordé.
La camioneta.
Sin dudar corrí al estacionamiento otra vez para buscar allí, abrí el vehículo revisando en la guantera, en el portavasos, un cajón qu estaba en el asiento del conductor. Pero nada.
Arghh...
Un repentino pesar invadió mi cuerpo ¿Tan cansado estoy? No, no, debo encontrarlo antes que alguien más. Sin embargo mientras más me movía más exhausto me sentía, debía apurarme.
Un par de minutos más y finalmenre hallé mi objetivo debajo de mi asiento...¡Argghh!
El cansancio se transformó en mareo obligandome a cerrar la puerta y azotar en el piso del carro, de repente todo se volvió negro.
La tormenta era fuerte, las nubes negras cubrían todo sin albergue de esperanza . Habia corrido a esconderme de la extraña lluvia roja que caía del cielo, este no parecía tener piedad con nada. Una estruendosa voz proveniente de arriba gritaba
"ESTÁS EQUIVOCADO, El CIELO NO SIEMPRE LLEVA AL PARAÍSO"
La lluvia roja seguía cayendo, y cuando pensé todo perdido una extraña nube rosa se posó sobre mí para protegerme de todo mal. Una chispa brillante cayó de esta nube, se veía tan linda, tan pura me me acerqué sin miedo a tocarla y fue cuando todo se esfumó.
Desperté de golpe, parecía que me habian golpeado un rayo. Me encontraba en medio de la oscuridad aún tirado en el suelo del mentado carro con un dolor de cabeza inhumano ¿Que había pasado? Sólo recuerdo que vine por mi celular y...¡Demonios no avisé nada a nadie!
Rápidamente abrí mis mensajes, del celular de los Tsurugi.
Tenía 14 llamadas perdidas...
¡Mierda, mierda , mierda! Madame Tsurugi estará histérica y eso no me resta ñuntos con su familia ¡Soy un grandisímo idiota! ¡El peor! Y ahorita ya no era hora de marcar, eran las 1 de la mañana, lo hanía arruinado todo. ¿Pero porque me quedé dormido aquí? No emtendía nada.
El sonido en el teléfono, de Audrey Bourgeois hizo acto de presencia.
"¿Alguna novedad"
Respondí de inmediato.
"Nada interesante Madame"
La contestación no se hizo esperar.
"Apenas sepas algo me avisas, por cierto no sé que habrá pasado con tu otro aparato pero Tomo-chan está furiosa, ya no quiere que le hables hoy, espera a mañana"
Me bajé del vehículo todo enojado, cuando el ruido de una barda me alertó y por instinto me escondí detrás de este. No estaba muy seguro de quien podía estar a esta hora en este lugar aparte de mí. Y entonces la ví:
Era un ángel, un ángel con un precioso y brillante cabello azabache cayendo delicadamente por su espalda descubierta, una piel tan perfecta, tersa , blanca y acariciable, enfundado en un hermoso traje de corpiño negro ajustado y una larga y entallada falda roja de puntos negros que no dejaba nada la imaginación, todo acompalado de un delicado antifaz moteado que cubría sus zafiros sin dejar de mostrar ese brillo sin igual. Parecía verdadera Afrodita, una con aires de diosa del caos.
No le podía quitar la mirada de encima...pero ¿A donde iba vestida así? Mejor que no tuviera nada puesto sí, no onstante debía averiguar lo que se traía entre manos ¡Esta era la manera de disculparme con los Tsurugi y de paso encontrar más información! ¡Era perfecto! ¿Peeo como la iba aseguir sin que se diera cuenta?
Parece que el cielo se apiadó de mi, cuando ella se acercó lo más silenciosa posible a una sintuosa camioneta de color negro, iba a abordarla hasta que una mueca de molestia apareció en su hermoso rostro y regresando adentro un momento, dejando el vehículo abierto...Quizás me este jugando la vida, pero al final valdría la pena. Ingresé a la enorme camioneta y me oculté esperando no serdescubierto.
Entonces tuve un momento de iluminación...¡Claro por eso me quedé dormido! La copa que ella me hizo beber, pidió que agregaran un especie de somnífero para que yo anduviera de entrometido. Ella sabía que trataría de seguirla.
Muy ingenioso muñeca, lamentablemente te salió el tiro por la culata
Cuando regresó y se subió de vuelta, no notó mi presencia y de reojo pude observar el collar ahora descubierto: Era la mitad de una catarina. Ahora enriendo el porque de su sobrenombre, pero bueno ya pasó tu tiempo de jugar, ahora era mi turno.
"Touché, Ladybug"
Y eso es todo por ahora, sin nada más que decir me despido
Xoxo, Maretta
