Lamento mucho la tardanza, ando literalmente bloqueada y en búsuqeda de un nuevo trabajo por debido a algunos problemas. Ando con prisa, así que en la próxima agradezco sus lindos reviews como ustedes se lo merecen :D

Por cierto respondiendo a la pregunta: La ultima partr del capítulo anterior tiene un ? Señalando la perspectiva de un personaje desxonocido

Y ahora sí ¡Disfrútenlo!

Disclaimer: Miraculous: Las aventuras de Ladybug y Chat Noir no me pertenecen, si no hubiera cataclismo para toso el mundo (?)


Adrien

Llegar antes que Marinette fue difícil, tenía la esperanza de que se encontrara tan agotada como yo para darme órdenes. Intenté ser lo más silencioso posible, afortunadamente nada pareció fuera de lugar en el recorrido a mi habitación. Al parecer los empleados directamente al servicio de la familia tenían su propio pasadizo, cosa que me resultará muy útil en futuras salidas.

Miré mi teléfono a 2% de batería, Mmm tengo que poner a cargarlos todos. Primero decidí cargar un poco el mío antes de psar a los otros dos, estoy segura que Madame Tsurugi está dormida y no quiere que la interrumpa.

Mi mente no puede evitar viajar a los acontecimientos recién ocurridos, la forma en la que ella me dominó fue tan...estimulante, por lo regular yo las mando en la cama, este cambio de rol fue demasiado satisfactorio.

Hace no mucho que quedé tentado por tan deliciosas curvas...y pude comprobar que se veían mejor de lo que imaginé, si tan sólo pudiera tocarlas una vez más...

La reacción en mis pantalones fue inmediata.

Maldita bruja...

Cada vez tenía más motivos para creer que era un ente sobrenatural con la habilidad de encantar a quien fuera. Me pregunto que habrá pasado con ella ¿Quién será la persona que está buscando? Pero debe ser demasiado importante para ella, aunque en su lugar yo haría exactamente lo mismo.

No era una mala mujer, sólo atormentada. La descripción de Madame Bourgeois, Tsurugi y Couffaine no encajaba con la fiera que vi anoche

Algo no encaja muy bien en todo esto.

"Toc, toc"

El leve golpe en la puerta me sobresaltó.

—Adrien levántate.

Era la voz de Vivica, sonaba preocupada, inmediatamente abrí la puerta, su rostro estaba pálido.

—¿Que pasó?
—No sabemos nada, sólo que Monseiur Fu está furioso con Mademoiselle en estos momentos.
—¿Tanto así?
—El es un hombre muy tranquilo y sereno, pero debió ser algo muy grave para que su semblante cambiara tan drásticamente. Por cualquier cosa mejor preparáte para salir.
—Entiendo.
—Bueno yo me retiro, sólo quería ponerte al tanto.
—Gracias Viv.

Ella asintió y siguió su camino, un sentimiento de preocupación se albergó en mi pecho. ¿Acaso Monseiur Fu sabía de esto? Temía saber la respuesta.


Marinette.

Fu no dejaba de mirarme con decepción, pero también debió atenerse a las consecuencias ¡Ya le había dicho que no iba a detenenerme por nada del mundo!

—¿Algo que decir Marinette?—su voz era fría como un témpano de hielo.

—Te dije que encontraría a Bridge.

—Y yo te dije que todo a su debido tiempo.

—¿Sabes cuantos cerdos malnacidos pudieron haber ya profanado a mi hermana? ¡El tiempo se agota antes de que decidan venderla!

—¡Pero no así! ¿Que pasa si alguien te descubre? ¿O sí vuelves a caer en manos de esos sujetos?

—El dinero es lo que más les importa, mientras siga pagando, ellos me tolerarán. Parecen máquina traga monedas.

Fu se frotó sus sienes tratando de controlar su enojo, era una de las cosas que yo llevaba mejor que él y eso me daba cierta ventaja.

—Júrame que nunca volverás a ese lugar...—la furia en sus ojos era impresionante, pero no me intimidaba.

—NO.

—¿No que?—rechinó entre dientes.

—No puedes obligarme.

Su puño se estampó fuertemenre contra la pared.

—A tus padres les dolería verte así...

Y allí está otra vez, el chantaje de mis padres "Ellos no hubieran querido eso" "Les dolería verte así" ¡Puras patrañas! Yo le juré mantener a Bridge a salvo y fallé, todo por culpa de ese idiota encantador. La debilidad del amor y de la carne nublaron mi buen juicio esos días. No hay hombres que valgan la pena en este podrido planeta.

Pero no importaba lo que Fu dijera, yo iba a regresar al Cielo.

—Ellos entenderían los motivos.

—Eso no es tu culpa Marinette.

—¡Claro que lo es! El universo me castigó por ser tan inocente, tan crédula, la gente buena está muerta. Solo quedan los que te moran con lástima, como tú.

Me hice un ovillo y finalmente el semblante del hombre cambió a uno de comprensión.

—Escucha... Sé que es difícil de creer, pero no te tengo lástima, te has sabido ganar tu lugar junto con mi respeto y cariño, eres una gran chica y el hecho de que el mundo no sea una burbuja de color rosa siempre hay más buenos que malos, seguro que donde menos esperas hallarás un aliado. Sólo debes aprender a confiar en él.

Lo miré a los ojos y vi la sinceridad en ellos, quizás tenga razón en cierro punto, sin embargo no iba a ser linda de la moche a la mañana. Eso ya será después.

—Saldré un rato a dar la vuelta.—hablé ya un poco más calmada.

—Llévate a tu chofer.

—Sí, iré a despertarlo

Sin más me levante del piso y caminé hacia la puerta

—Marinette—Fu murmuró suave, pero audible—Prometeme que no volverás a ese lugar.

Giré hacia mi padre adoptivo con las manos extendidas y dije:

—Lo prometo.

Lo bueno es que mis zapatos eran cerrados y no pudo ver el cruce de mis dedos

...

Luego de una larga ducha, me puse ropa comoda y empaqué un par de mudas de ropa. Al menos si Alya se fuera a hacer una orgía me dejara tranquila en su casa. Sus padres no estarían en días, Nora estaba de gira y las gemelas aún no salían de vacaciones.

Ahora solo debía avisar a Vivica que despertara a Lémaire, más que le vale que tenga rápido el vehículo. Salí de mi habitación y vaya sorpresa:

Lémaire esta sentado en un banco profundamente dormido, lucía cansado. Mmmmm ¿Acaso el somnífero no fucionó bien? Debería hablar con Irina para que haga una dosis más poderosa.

—Lémaire—dios soné tan dulce, que bueno que nadie más me oyó.

Moví un poco su hombro para tratar de despertarlo, vaya no habia notado lo duro que estaba este chico.

Sentí su cuerpo sobresaltarse. Abrió ligeramente los ojos y miró con espanto. Sí, supongo que es comprensible.

—¿Sí mademoiselle?—su voz serena me tranquilizó un poco.

—Saca mi camioneta, nos vamos en 5. Sólo me dejas y regresas, no tomará más de 10 min, pero si puedes tárdate un poquito más para simular que no iré a donde voy. Hoy y mañana te doy el día libre.

Wow, eso fue toda una sorpresa.

—Como usted ordene.

Quizás Alya pueda ayudarme con esto


Adrien

Me encontraba en el asiento del conductor esperando a Marinette sopesando lo ocurrido, observarla en ese modo tan nervioso y tímido me recordó una vez más que era humana.

Minutos después ella salió con una pequeña maleta ¿Se iba de viaje? La verdad que es que no me sorprendería que necesitara despejarse. Abrí la puerta y sin emitir palabra alguna los dos abordamos la camioneta blanca.

—No iremos mejor, pasaremos el area boscosa cerca de la orilla del lago entrarás en el siguiente claro, hay un camino bastante amplio.

Le dediqué un gesto afirmativo y emprendimos el viaje, si era aqui mismo en el lago era demasiado cerca para lo que pensé que se alejaría, aunque eso explica la maleta tan corta que llevaba.

Me parecieron horas el tiempo que permanecimos en silencio, por lo regular el que no me hablara es un alivio, ahora lo sentía una tortura.

Y sí, como siempre seré el primero en abrir la boca.

—Mademoiselle...

—¿Sí?

—¿Para donde ahora?

—Da el último giro en la siguiente salida.

—Entendido...

En el espejo retrovisor podía percibir su frustración, quizás podría intentar animarla...¡No! Eso es como si fueramos amigos y definitivamente no lo somos, quisiera conocer un poco más de ella e intentar ayudarla. Suspiré profundamente antes de volver a hablar.

—¿Se siente bien?

Ella me miró sorprendida, pero no molesta. Eso es un buena señal.

—No.
—¿Puedo saber porque?

Me sentí como un idiota al cuestionar eso ¡Claro que eso no era de mi incumbencia! Si en ese momento se detenía y me mataba, habré muerto por que lo merecía.

— Fue hace como tres años, cuando aún reía como si fuera una niña.—Vaya, no pensé que fuer a contestar, en serio que está muy mal.
—¿Que pasó?
—Me quitaron lo que más amaba—musitó con tristeza absoluta—Creía en un mundo rosa donde todo sale bien, sonde todo es perfecto, ese que no es golpeado por la horrible realidad.

La entendía perfectamente.

—¿Sabe? Yo no tuve nunca necesidad de trabajar, al final lo hice para huir de mi padre y su reino de terror.
—¿Como es eso?
—Quería controlar mi vida, echó a mi novia, mis amigos y los reemplazaba con los que él consideraba a apropiados, un montón de niños estirados de sociedad.
—¿Estirados de sociedad...Entonces, eres rico.
—¡No, no soy! ¡Es el idiota Gabriel Agreste es rico no yo! Además creo que...

Un gruñido de sorpresa interrumpió mi queja.

—¿Gabriel Agreste? ¿Eres hijo de Gabriel Agreste ?— preguntó ella atónita y allí fue que me di cuenta que la había fastidiado. Uno de mis más grandes secretos había sido revelado y frente a Ladybug. Genial

—Ehh...¿Sí?
—¡Con razón te me hacías un poco familiar!

Ok, se volvió loca.

—¿Familiar? ¿De que estás hablando? ¿De donde me conoces?
—¿Que es tuyo Félix Agreste?

La rabia inundó mi cuerpo inmediatamente ¿Félix? ¿En serio? Hasta en este país saben de ese maldito hijo de puta.

—Mi irritante primo...Con todo respeto Mademoiselle, pero no me compare con ese sujeto.

Ella rió dulcemente...Que lindo se escuchó.

—Es un patán insufrible lo sé, tranquilo que no te estoy comparando pero ahora entiendo muchas cosas. Supongo que Lémaire es el apellido de tu madre ¿O me equivoco?
—Si...—Vaya no necesitó de más explicaciones, lo entendió a la primera...y además odia a Félix..¡Odia a Félix! Vaya persona con la que vine a abrirme.
—Entonces ¿Como debo decirte ahora?
—Tal vez Adrien sería lo mejor.
—Bien Adrien, solo gira a la derecha y vete recto allí encontrarás la mansión Césaire.

Con que aquí es donde venía, bueno suena lógico. Yo sólo asentí.

No tardé mucho en divisar una nada modesta mansión, no era tan impresionante como la de Ladybug, pero si que limpiaba el suelo con la de los Tsurugi

Mierda...¡Los Tsurugi! Olvidé reportarme hoy, incluso Audrey Bourgeois estará preguntandose donde demonios estoy. Me apresuré a estaciorme y corrí a abrirle la puerta, debo regresar rápido a cargar mis otros teléfonos y tan pronto como...

—Adrien—susurŕo suavemente la belleza azabache, mientras salía de su vehículo—Gracias.

Me sonrió e ingresó al enorme recinto.

Mi corazón se detuvo unos segundos, no esperaba nada de esto...¿Será esta una señal? Tal vez podría aprovecharme de ella y...

No.

Independientemente de todo soy un caballero. Un caballero que vino a destruirla, pero algo dentro de mí ya no deseaba hacerlo.

¿Que debo hacer ahora?


Tomoe

Que fiesta tan aburrida, y además llena de indeseables, Anarka debería cuidar a su hijito de esas arpías, es verdad que no puedo ver pero el olor a perfume de "mírame soy una zorra" se sentía a kilómetros.

Kagami no se escuchaba contenta y no la culpo, a nadie le gusta ver a su futuro esposo coqueteando con cualquiera, algo de lo que fui testigo de Hareruya antes de perder la vista.

No he oído mi celular en días. ¿Donde se habrá metido ese maldito mocoso?
¿Será que ya se esté cogiendo a Ladybug? Ojalá y sí, no creo que la muñequita esa pueda soportar otro corazón roto, preferiría matarse antes de eso otra vez

No debió meterse conmigo y con mi fortuna. Tanto que me costó forjarla para que una muerta de hambre venga y me la arrebate. Debí matarla cuando sólo era una chiquilla indefensa. Así como su hermanita... Pobre ilusa, ella no sabe que la chilloncita esa no está en el Cielo, la estoy reservando para un cliente que ha esperado esto por muchos años...

—Madame Tsurugi...

Ash, la estúpida hija de Audrey otra vez ¿Ahora que querrá? Como siempre debo ser hipócrita.

—Chloe, querida ¿Que pasa?
—¿No ha sabido nada de Kagami? Llevo buscándola desde hace media hora.
—No linda, no sé donde se encuentra. ¿Ya intentaste en el jardín?
—¡No, pero lo haré! ¡Gracias Madame Tsurugi!
—De nada...

Pequeña perra, talvez vendiéndote dejarías de desvivirte por el futuro esposo de mi hija.

—Madame—esta nueva voz sumado a su tono captaeon complatamente mi interés, era Myléne—Llego el señor de la joyas.

¿Y que hace ese idiota aquí?


Sin nada más aue decir me despido

Xoco, Maretta.