Maretta: Pues volvvi, tarde pero volvi xD espero que todo este bien y se encuentren en sus casitas.

GRACIAS A TODOS POR SUS REVIEWS, A TODOS LOS QUE ME LEEN ¡SON LOS MEJORES Y ESPERO QUE SE ENCUENTREN BIEN!

Disclaimer: Miraculous Las Aventuras de Ladybug y Chat Noir no me pertenece porque si no el Lukagami sería canon xD


Marinette

Yo fuí una niña muy feliz, llevaba una vida normal con mis padres y mi hermana Bridgette, ella es muchos años menor que yo. Incluso hay gente que pensaba que era mi hija.

Yo la cuidaba mientras vendía períodicos en las esquinas, mi madre era empleada doméstica de una poderosa familia y mi padre limpiaba los terrenos de la misma. No obstante embargo la panadería era su más grande pasión, en sus tiempos libres solían hornear, su exquisito sabor los volvió muy famosos por ello.

Poco a poco prosperaron y fuimos mejorando económicamente... y al requerir más manos fue que ella me vió.

Una tráficante sexual quién tenía la sonrisa más perversa que jamás hubiese visto, usaba lentes oscuros por lo que su mirada aún es un misterio para mí. Ella lucra sobre todo con menores de edad (niños, adolescentes) Yo tenía 13 años y le parecí lo suficientemente atractiva para ello, rápidamente quiso tomar ventaja de nuestra falta de recursos y ofreció a mis padres una cantidad astronómica de dinero por mí.

Obvio ellos no aceptaron y así fue como empezamos a huir.

Durante los próximos 5 años cambiabámos de casa con frecuencia, usabámos nombres falsos y pasabámos lo más desapercibidos posible para evitar ser encontrados, fue un proceso muy dificil sobre todo para Bridge quien no dejaba de hacer preguntas que por su bienestar mental y emocional no podían ser respondidas.

Pero para mudarte de manera constante necesitas dinero y nos establecimos un tiempo para ahorrar y continuar nuestro trayecto.

Grave error.

No tardaron ni dos semanas en encontrarnos, esa mujer estaba tan furiosa, y contrario a lo que puedas pensar no fue por la burlada. Sino porque su mercancía se había estropeado.

Era ya demasiado mayor para los gustos de sus más valiosos clientes. Entonces fue que recordaron a Bridge, quién aún era una niña y llenaba perfectamente sus estándares, y exigieron que se la entregaran

Aún recuerdo las súplicas de mi padre quién estaba en la sala con ellos mientras mi madre corrió a encerrarnos en una habitación. Yo sabía que era el final.

—Mamá ¿Que vamos a hacer?—susurré totalmente empanicada.
—Mis niñas hermosas—agregó con voz temblorosa— que sepan que las amo con todo mi corazón y siempre estaremos con ustedes, pase lo que pase.
—Mami—dijo Bridge— ¿Quiénes son esos?
—Son gente muy mala Bridgie, gente que quieren hacerles daño. Por eso deben irse, ya saben por donde, según la dueña de la casa era un escape para incendios. Debe funcionar esta vez.
—Mamá ¿P- pero que hay de ti?—pregunté temerosa de la respuesta.

Ella se separó un poco de nosotras y nos miró a la cara, subiendo su mano para limpiar nuestras lágrimas.

—Una madre es capaz de todo por sus hijos y si es necesario que aquí me quede, así será. Todo lo que necesito para irme en paz es que ustedes vivan una larga vida. Marinette tu eres la mayor, te queda la gran responsabilidad de cuidar a Bridge...Prómete que lo harás, que se alejarán de todo peligro y si es necesario salgan de este país. Intenten llegar con sus abuelos Gina y Rolland o su tío Cheng, yo sé que ellos no los abandonarán.
—Mamá no puedes pedirme eso. Lo dices como sí...

Sabía el significado, esa era la despedida. La última vez que tendría a mi madre y su bella sonrisa.

Apreté los puños hasta quedar morados ¡Era injusto! ¡Totalmente injusto!

—Marinette por favor—suplicó mi madre mirándome fijamente a los ojos, allí ya no pude más.

La abracé, la abracé y le dije lo mucho que la amaba. Bridge me imitó de inmediato.

—Mamá...—ambas la miramos con lágrimas en los ojos y sollozos que luchabámos por contener, observamos a mi madre en lo que sería nuestra ultima vez juntas.

Los gritos de dolor de mi padre llegaron a nuestros oídos y los pasos de múltiples personas se aproximaban a la habitación. Mamá hizo ademán de que nos fugaramos por una puerta secreta de aquella antigua casa. Bridge estuvo a punto de soltarse de mí, pero la retuve y la hice callar.

Apenas entramos al lugar seguro y los hombres de aquel mounstro abrieron la puerta. Nos quedamos quietas un momento sin hacer ruido para no revelar nuestra ubicación. Lo último que vi por la rendija fue a mi madre desnuda, siendo cruelmente violada por esos desgraciados... y no sólo con sus asquerosos miembros, pude distinguir un tubo de metal adentrándose en su ser. Fue la cosa más espantosa que hubiese visto nunca.

Preguntaban una y otra vez por nosotras y ella nunca respondía, lo que causaba que fueran más violentos con ella.

Fue su cuello roto lo que le dió la paz de tanto sufrimiento.

Bridge no vió eso, pero si lo escuchó.

Al no obtener nada de mi madre ellos se fueron y fue cuando nosotras continuamos avanzando por el extenso pasillo hasta llegar a una especie de cueva que daba al bosque que rodeaba la casa. Bridge ya no aguantaba más y tuve que cargarla, me dolían las piernas pero nonera el momento de quejarse.

Seguí avanzando silenciodamente, antes de perder la casa de vista decidí echarle una última mirada al sitio que nos resguardó durante los ultimo meses, sólo para ver la cabeza de mi padre rodar cuesta abajo.

Todo bajo las risas macabras de aquellos monstruos sin corazón

Huí lo más rápido que pude, estaba agotada y en shock pero mi hermana pequeña me necesitaba, ahora estaríamos solas.

Fu.

Su cabello y ropas empapadas por la lluvia, sumada a esa mirada de desconfianza me generó una ternura que hace mucho no sentía.

La primera vez que vi a Marinette me resultó muy interesante, su forma de hablar y como me observaba con recelo y desconfianza. No la culpo, pero en ese momento no conocía su historia.

En los brazos tenía una niña, de aproximadamente 10 años quién dormía arropada con una gruesa sábana debajo del pequeño refugio improvisado que habían creado.

—¿Necesitan algo?—pregunté.

—Nada señor—respindió con sequedad.

—Podría ayudarlas, se ven que son buenas muchachas.

—¿Y eso que le importa? No me iré con usted si es lo que quiere.

Terca. Me recordaba a Ziyi, mi difunta hija ¡Era tan joven y con una vida por delante! Nunca me perdonaré el hecho de no haberla acompañado ese día, de haber sido así seguro estaría con nosotros. Pero no se habrá ido sin luchar, tenía esa fiera mirada y determinación tal y como esta jovencita.

Los meses fueron pasando y yo seguía regresando, mucho tardé en poder ganarme la confianza de aquella joven tan testaruda y seria. Poco a poco entablabamos mas una amistad, pero todavía se rehusaba a que la ayudara.

Fue una tarde de Abril cuando finalmente pude conversar con ella con franqueza y sin tapujos. Su mirada desbordaba extrañeza.

—¿Entonces de verdad quiere ayudarnos? ¿Porque?—su tono aún era cauteloso.

—Como te he dicho en anteriores ocasiones, pienso que tu y tu hermanita merecen una vida mejor y yo puedo dárselas, no quiero nada a cambio sólo deseo hacer una buena acción, honestamente te veo como alguna vez vi a mi hija.

Su semblante se ablandó al escucharlo.

—¿Su hija? ¿De verdad?

—Así es. Ella era fuerte, valiente, te pareces mucho a ella.

—¿Y donde está ahora?

—Sufrió un atentado hace unos años, lamentablemente falleció. Y mi esposa murió hace 1 año y medio, nunca pudo superarlo.

Ella emitió un largo suspiro.

—Lo siento mucho. Sé lo que se siente perder a quienes amas.

Sus ojos soltaron pequeñas lágrinas y yo le ofrecí un pañuelo el cual aceptó de inmediato. Y sin pedirle que me contara empezó su relato. No podía creer todo lo que había pasado, mientras más hablaba más entendía su desconfianza hacía mi. Su fortaleza y coraje realmente me dejaron sorprendido y más que nunca me dije que ayudaría a ella y Bridgette.

—No dudes de mis intenciones jovencita, sólo deseo lo mejor para ustedes. ¿Por cierto donde está tu hermana?

—En casa de Madame Guillot, es una anciana que la cuida mientras yo trabajo.

—Pues eso se acabó, a partir de ahora tu y Bridgette vivirán aquí, serán como mis hijas y las protegeré de todo mal.

Su brillante sonrisa iluminó la habitación, y se levantó para darme un abrazo. Definitivamente era como Ziyi.

Mandé a traer a Justin uno de mia más antiguos empleados para que acompañara a Marinette a buscar a su hermana, una vez instaladas hablaríamoa de su futuro.

Aún recuerdo cuando se subió con miedo a la que ahora es su camioneta predilecta. Partieron inmediatamente.

Las horas pasaron y no volvían, se me hizo tan extraño, sabía que el lugar donde vivían se hallaba lejos pero no tanto.

Cuarenta minutos después unos sonoros sollozos irrumpieron en mi estudio. Marinette cayó de rodillas golpeando violentamente el piso.

—¿Mari que pasó?

—¡Se la llevaron! ¡Se la llevaron! ¡El estúpido sobrino de Madame Guillot nos delató! ¡Señor Fu, se llevaron a mi hermana! ¡Bridgeeee!

Torrenciales bajaban de sus ojos como si no tuviera fin. Una enorme impotencia invadió mi cuerpo, esa maldita enferma pagará caro. Ya la tenía ubicada, sabía quien era y pronto pagaría.

Puse una mano en su hombro y le hice una promesa.

—Te ayudaré a encontrara tu hermana, lo juro.

Adrien.

Me sentía una mierda, una basura sin sentimientos.

Escuchar la historia de Marinette Dupain-Cheng me había cambiado la vida por completo. Una historia que parecía sacada de una película de terror donde 2 inocentes niñas perdieron a su familia por culpa de una insaciable codicia.

Yo me sentía desgraciado en este mundo, pero ahora me doy cuenta de que he sido muy afortunado.

Ahora comprendía su manera de actuar y de pensar, ella no era ni de lejos mala o desalmada sino todo lo contrario, una mujer entregada con el corazón más puro que haya tenido la dicha de presenciar.

Ella aún me tenía abrazado, y yo acariciaba su cabello con delicadeza. La miré a los ojos por unos momentos y planté un corto beso en su frente.

—¿Porque fue eso?—preguntó algo sorprendida.

—Porque de verdad eres increíble.

—No creo que lo sea.

—Eres la mujer más valiente que he conocido jamás, y te admiro mucho por ello. Ahora me siento como un idiota por haberte prejuzgado antes.

Marinette se encogió de hombros en un gesto de "ya sabía"

—¿Adrien, puedo preguntarte algo?

—Sí, claro.

—¿Como me llamabas? ¿Y porque?

—¿Disculpa?

—Ya sabes, en tu mente, porque seguro que me habrás insultado mentalmente más de una vez.

Mi cara se puso tan roja como sus labios y miré hacia otro lado, ella rió levemente y tomó mi rostro.

—Vamos, no hay nada que no me hayan dicho aún.

Suspiré resignado.

—Bruja, bruja sexy.

Mari arqueó una ceja e hizo un ademán para hacerme continuar.

—Y eso es porque tu actitud era muy...fría, pero a la vez muy estimulante, además que eres una mujer muy hermosa, ya, lo dije.

—Curioso.

—¿Porque?

—Creo que es el insulto más bonito que me han dicho.

Ambos soltamos una enorme carcajada. Su risa era gloriosa, me encantaba de sobre manera.

—Gracias por confiar en mi—hablé sincero—Y no te preocupes, no pienso delatarte...pero

—Pero...

Suspiré profundamente y tomé sus manos. No puedo creer lo que esroy a punto de hacer.

—Tu haz sido totalmente sincera conmigo y quisiera devolverte ese favor, pero te pido que no me odies por lo que te voy a decir...me tienes de tu lado. Te lo juro.

La mirada de Marinette se agrandó pero asintió.

—¡Marinette!—gritó Alya entrando de la nada quien al ver la escena lanzó una pícara mirada—¿Interrumpo algo?

—No...—dijimos al unísono.

—Chicos si quieren usar mi habitación a prueba de sonido se las presto más tarde. Pero ahora necesitamos ayudar a Lila.

Ambos nos sonrojamos, fue incluso cómico, pero Mari recuperó rápidamente el piso y se levantó de la cama.

—Bien ¿Por donde empezamos?

—Lila dijo que no conocía a ningún enemigo de Laura, le parece muy extraño su secuestro. Tardó mucho en decirme eso, se desmayó al igual que tú.

Pobre Lila. Mi princesa bajó la cabeza de modo solemne. Sabía lo que se sentía.

—Comprendo. Vamos entonces a ver que podemos averiguar.

Todos avanzamos hacia la puerta, pero antes de llegar a ella Mari se volteó y habló muy suavemente en mi oido.

—Esta noche en mi habitación, dejaré al acceso abierto.


Se vienen cosas muy interesantes, ahora sabemos de una perspectiva que le pasó a Bridgette. Adrien cambió de bando y está dispuesto a ayudar a Marinette, pero también debemos pagarle con la misma moneda y contarle todo. ¿Qué saldrá de esto? ¿Encontrarán a Laura? (O a Chloé y Bridgette) ¿Sucederá algo bueno en la noche?

Descúbranlo, pronto.

Y recuerden ¡Quedense en casa!

Xoxo, Maretta.