Por lo regular llego aqui bromenado y haciendo tonterías, pero en este caso vengo con total seriedad a aclarar mi ausencia, este par de meses han sido de lo más duro para mí, entre la pérdida de mi empleo, problemas emocionales y la pérdida de muchos amigos y familiares por el tan pronunciado Covid 19. Hace 2 días cumplí años y me hicieron mucha falta, pero sé que ahora están en un mejor lugar.

Luego de 2 meses he regresado y bueno, esta historia no se acabará sóla. Regresaré a publicar cada 10 días ;) Gracias a todos por sus bellos reviews ¡Los amo!

Y ahora sí ¡Disfrútenlo!

Disclaimer: Miraculous: Las aventuras de Ladybug y Chat Noir no me pertenecen, si no el Lukagamii sería canon ;9


Adrien.

El reloj marcaba media noche y yo estaba hecho un mar de nervios. No estaba seguro de que esperar, realmente deseaba que mi sinceridad fuese suficiente, pero también sabía que necesitaría su ayuda. Ahora que había decidido traicionar a Madame Tsurugi, sólo una persona con poder podrí enfrentar a otra. Mi bruja sexy era una persona de temer, me pregunto reaccionará ante mi historia ¿Me odiará? ¿Me matará? Ojalá no fuera ninguna de las dos.

Caminé hacía la puerta de acceso y giré la perilla. Sí, estaba abierto. Entré y vi un muy corto pasillo del otro lado que llevaba a una puerta idéntica al frente, repetí la acción y nuevamente se abrió.

Frente a mi estaban esas infartantes curvas enfundadas en un sencillo aunque sensual pijama negro, quién colocaba una bandeja de diversas delicias en la mesa. Ella me sonrió mientras me señalaba uno de los asientos, yo acaté su petición y ne senté.

-Pensé que ya no vendrías-dijo en un tono burlón.

-¿Y perderme esta oportunidad única? Ni en broma.-respondí de la misma manera; observé la bandeja y mi mano decidió tomar un pastelillo del montón-¿Puedo?

-Claro, para eso son.

Agradecí y le pegué un gran mordisco...Dios...¡Está delicioso! Sin duda el mejor pastel que he comido jamás. Vaya ni siquiera los selectos cocineros de Gabriel Agreste o de las aburridas fiestas de la mansión Tsurugi y su comida exclusiva, Mari debió notar mi extasiada reacción porque soltó una leve risita

-Se nota que te gustó-habló riendo un poco más alto.

-Realmente exquisito...¿Dónde los compraste?

-Yo los hice.

Abrí los ojos sorprendido ¿Ella los había hecho? Wow, eso no me lo esperaba.

-Vaya, eres muy buena cocinera
-Gracias, pero la verdad no soy nada comparada a mis padres, ellos hacían magia en la cocina.

Un suspiro triste brotó de sus labios, pero inmediatamente recupero la compostura, se sentó frente a mí y me observó meticulosamente.

-Bien Agreste, seré directa-respondió de forma seria-He estado muy intrigada todo el día, y necesito que lo que me vayas a contar lo hagas ahora.

Tragué duro, esa actitud que le dió la reputación de tirana estaba saliendo a flote, había llegado el momento

-Bien...sólo quisiera pedirte una cosa, escúchame hasta el final, todo lo que te diré es verdad y mi prueba máxima de que estoy de tu parte.

Su mirada se afiló, pero no vi desconfianza en ella. Eso me tranquilizó.

-Adelante.

Llevaba un par de semanas en Canadá, luego de decidir que quería llevar las riendas de mi vida. No sabía a donde ir y las calles son muy frías para dormir en ellas, entonces fue cuando conocí a Myléne. Ella trabajaba para una familia adinerada de la localidad y necesitaban personal para limpiar los jardines y yo estaba tan sumido en la desesperación que acepté de inmediato.

Recuerdo a un par de hombres gigantes con armas casi apúntandome acompañando a una mujer de cabellos canosos me observaba de manera muy extraña, no estaba segura de la impresión que le causé.

-¿Cómo te llamas?-su voz era muy enérgica.

-Soy Adrien...A...Adrien Lémaire.

-Bien Adrien, vengo de la dueña de la casa a hacerte un éxamen, luego de eso pasarás a la enfermería te examinarán por completo.

Yo asentí, al principio respondí cosas muy básicas de mi vida, luego las preguntas se tornaron muy personales y fuera de lugar. Aquella mujer sólo reía, incluso sentía que se burlaba.

-Pasa con el doctor por favor.-dijo tras unos minutos.

Así hice y un hombre ya entrado en edad me recibió de manera amable, incluso hizo el comentario de una nieta suya, lo menos que quería en ese momento era buscar novia.

No pasó mucho tiempo cuando fui llamado por la dueña.

Era muy diferente a como la esperaba, incluso daba un poco de miedo, incluso careciendo de un sentido muy importante.

-Anarka me habló maravillas de ti, ella cree firmemente que podrías hacer un buen trabajo.

-Se lo agradezco madame.

-Estarás a prueba una semana, no quiero basura en los jardines y tendrás que limpiar la piscina una vez a la semana, de preferencia el miércoles.

Me pareció muy extraño que eligiera tal día pero no protesté. Me sentí bienvenido, las chicas me solían coquetar, incluso tuve un par de aventuras los primeros días.

Pero un día de navidad vino de vacaciones la hija de la familia, la primera vez que la vi quedé flechado por ella, era tan hermosa y a la vez tan pura, tan fina aún perteneciendo a ese mundo de lujos y falsedades del que tanto había conseguido huir.

La admiraba de lejos, cuando nadaba, montaba a caballo incluson cuando practicaba esgrima y ballet. Ella jamás me notó y yo tuve que vivir con ello. Pero como la mayoría de las niñas ricas "de bien" las comprometen en matrimonio con otros de su clase y para fortuna de ella su enamorado también se convirtió en su prometido y yo...yo no fui nadie.

Hasta hace poco.

Yo sabía que mi jefa te odiaba, pero no sabía nada de ti, siempre te mencionó con gran odio y hace poco me hizo una oferta junto con 2 de sus amigas: Infiltrarme en tu casa para averiguar sobre ti, incluso una de ellas me ofreció hacerme pasar por un pariente lejano para tener un apellido importante y convencer a mi jefa de que me comprometiera con su hija, porque la suya esta enamorada del prometido de la chica que amaba. Esta misión era mi prueba de fuego.

Llegué aquí con malas expectativas tuyas, te imagine muy distinta e incluso te odié por tu forma de ser tan altanera y alzada. Pero no pude negar que eras muy bella, demasiado, poco a poco fui aprendiendo sobre ti, incluso sé que eres Ladybug.

En todo el tiempo que llevaba en esta casa era la primera vez que veia a Marinette Dupain-Cheng realmente sorprendida, tenía los puños apretados de manera exagerada, sus dedos habían perdido su color, estaba furiosa y no la culpaba. Probablemente este sea mi último día de vida.

Se levantó brucamente de su silla y caminó de un lado hacia otro, como león enjaulado buscando tranquilizarse un poco, luego de eso me miró fijamente y con una voz aterradoramente gélida preguntó.

-¿Que le has dicho a Tomoe Tsurugi sobre mí?

Mis ojos se abrieron en horror ¿Cómo rayos sabía que era ella? ¡Nunca la mencioné, apenas iba a ese punto!

-¡Nada, juro que nada!, lo intenté, pero no pude...¿Cómo rayos supiste..?

Su semblante se relajó un poco pero no bajó la guardia.

-¿Quién era tu jefa? Mencionaste a Anarka...seguramente Anarka Couffaine..

Asentí tímidamenten y ella se sentó ahora en su cama, intentando sopesar eata terrible situación. No estaba seguro de porque el odio entre ellas, pero aparentemente era mucho peor de lo que pensaba.

-¿Cómo sabes que yo soy Ladybug?-

Suspiré profundo.

-Te seguí a ese burdel...

Mari colocó sus manos en la cabeza, estas le temblaban violentamente.

-¿Entraste al Cielo?-respondió anonadada-¿Cómo?

-Yo pues, talvez le robé la ropa a un cliente borracho...

Marinette bozó una mueca pensativa, repasando mis palabras minuciosamente, no era difícil saber que estaba haciamdo memoria de esa noche, repentinamente un furioso sonrojo cubrió su hermoso rostro.

-El gato negro...

-Sí, estuvimos juntos. Y no sé ai lo recuerdes pero...

Me acerqué suavemente a ella y tomé su rosro con delicadeza.

-Yo lo recuerdo muy bien...tu aroma, la suavidad de tu piel, esa necesidad de tu cuerpo, fue algo maravilloso.

La respiraciónde ambos aumentó considerablemente...Sentí como mi entrepierna comenzaba a apretar. Debía calmarme, no era el momento para esto, por más que lo deseara.

-Pero luego de vi lo que realmente hacías en ese horrible lugar, me sentí como un idiota, frustrado por completo y supe que mi jefa estaba equivocada sobre ti y quise ayudarte. No sabía a quién buscabas, pero si tuve la fortuna de conocer ese corazón de oro que sólo tú tienes.

Vi su sonrojo aumentar, bajó la mirada, pero no se apartó. Empero, ella me abrazó hindiendo su cabeza en mi pecho... y empezó a llorar.

"No princesa, no llores por favor"

El sonido de sus sollozos me partieron el corazón, no podía verla así, sus lágrimas mojaban mi camisa y yo sólo atiné a abrazarla con más fuerza.

-Nena, tranquilízate, te lo ruego.

Su agarre se hizo mayor, incluso sentíb sus uñas clavarse en mi espalda.

-Hace tanto tiempo que no confío en nadie Adrien, todos hablan de que soy una perra sin sentimientos, pero ellos no saben nada. ¡Y ahora vienes tú a decirme que eres un esbirro del maldito demonio.!

-Ex-esbirro...te juro que ya no trabajo más para Tomoe Tsurugi, es más...

Me separé un poco de ella y tomé su mano guíandola a mi habitación, allí le enseñé los teléfonos que me habían proporcionado.

-Estos celulares me servían para comunicarme con ellas, están apagados, tiene tiempo que no hablo con Tomoe ni con Audrey.

Ella sostuvo uno con su mano libre.

-¿Audrey Bourgeois?-consultó aún con lágrimas en los ojos.

Emití un sonido en afirmación .

-Conocí a su hija Chloé, es buena chica. Los Bourgeois me odian, pero por influencia de ese monstruo.

Recordaba bien a Chloé, una rubia muy simpática, era de las pocas que no me coqueteaba, en primera debido su amor por Luka, y su actitud hacia mí parecía más de una hermanita fastidiosa. Me agradaba. Pero también me tomó por sorpresa que Mari no estuviera contra los Bourgeois. Esto no es con ellos.

Y yo estoy con ella ahora. La atraje hacía mi y la abracé por la cintura, acerqué mis labios a su oído y dije con dulzura:

-Mari, si te vine a contar esto incluso arriesgando mi propia vida fue porque confío en ti, ya no quiero ser un espía, no sé que habrá pasado entre las Tsurugi y tú, pero ya no tengo nada que ver con ellas. Ahora soy tuyo.

Su cuerpo se agitó y sus suaves manos iniciaron a acariciar mis cabellos. Se sentía condenadamente bien.

-¿D-de verdad?

"Mi princesa"

Su inseguridad me hizo sonreír, la solté ligeramente para darle la vuelta y quedar frente a frente.

-Preciosa, hoy más que nunca estoy convencido de algo. Mi lugar es contigo ¿Qué debo hacer para que me creas?

Sutilmente ella se acercó a mi rostro y en un susurro dijo:

-Te creo.

Una ola de alegría y alivio recorrió mi ser ¡Ella había creído en mí! Fue en ese momento que me juré a mi mismo no decepcionarla.

Pasamos así un buen rato, en silencio compartiendo un muy reconfortante abrazo, no necesitábamos las palabras, la mutua compañia era suficiente para ambos.

Sin previo aviso ella alzó la cabeza y me plantó un casto beso en los labios.

-Acompañáme a la fiesta de la próxima semana, si todo sale bien, podría hallar pistas sobre mi hermana, convenientemente será una gala de máscaras, procura no cruzarte con Tomoe...o su hijita.

El agrio tono con el que mencionó a Kagami irónicamente me gustó.

-Hecho.

Pero aún quedaba una pregunta.

-Mari, se que no es de mi incumbencia¿Pero que te hizo Tomoe Tsurugi? Sé que te odia, pero no sé que las llevó a eso.

Ella lanzó una risita frustrada.

-Sí has seguido el hilo de mi historia sabrás porque.

Se despegó de mí y se metió a mi cama para taparse con la sábana mirándome como si fuera un niño pequeño ¿El hilo de su historia? Pero si lo que me ha contado de su hermana y Fu debe...

No.

No.

¡No puede ser!

Mi reacción fue tan notoria que mi bruja sólo se limitó a asentir.

Tomoe Tsurugi fue quién secuestró a la hermana de Marinette.


Chan chan chan, bueno luego de 2 meses de frustración y trabajo extremo he vuelto. Sé que prometí subirlo ayer pero tuve que entregar un proyecto súper importante y sólo tenía cabeza para ello.

Al fin Adrien se sinceró con Marinette y ella le reveló un enorme secreto. ¿Que pasará durante la gala? ¿Habrá sorpresillas por ahí? Sólo diré que Tomoe se pondrá fiera y un comocido personaje aparecerá por primera vez.

Xoxo, Maretta.