CAPÍTULO 1 (ADVERTENCIA)
Sesshomaru caminaba en silencio, el viento era el único que acompañaba sus pasos, hacía cosa de una hora que la Tenseiga, el colmillo heredado de su padre, había empezado a agitarse dentro de su funda nuevamente, inquieta.
Algo estaba a punto de suceder, el ambiente estaba cambiando. Había ignorado las advertencias demasiado tiempo. Los pasados 28 días la luna había estado en lo alto resplandeciente y bañada de un granate intenso, no menguaba ni seguía sus ciclos convencional.
Pero qué enemigo sería tan poderoso como para apoderarse de los cielos. Aún estaba lejos de anochecer, sin embargo, la luna carmesí se vislumbraba ya tenue en el cielo, Sesshomaru llevó su vista a su espada y posando la mano en la empuñadura se detuvo frente a una majestuosa mansión, inaccesible para los humanos y el reflejo de una vieja gloria para los demonios más antiguos.
Retomó sus pasos una vez que calmó el temblor de Tenseiga y se adentro en la mansión.
Irasue levantó levemente la vista, sintió la presencia de Sesshomaru, antes de que este hiciera su aparición frente a ella en la estancia central.
-¿Qué te trae por aquí Sesshomaru?
- Tenseiga, está intranquila.
- Ah, entonces esperas que sepa lo que le pasa a tu espada.- dijo llevando su fría mirada dorada hacia el horizonte. Al recibir el silencio como única respuesta, agregó- No está Totosai para eso, por lo que he escuchado, ese viejo todavía sigue siendo un hábil herrero.
- El colmillo de padre no es lo único por lo que estoy aquí, el ambiente es extraño, la luna no sigue sus ciclos y algo lo está provocando.- respondió con simpleza, dirigiendo sus ojos hacia su madre provocando que esta le sostuviera la mirada , en un silencioso duelo de egos.
- Bien, asumo que si estás aquí es porque no has conseguido qué está pasando.- el entrecejo del demonio se frunció imperceptiblemente ante el comentario de Irasue, quién tomó aquello como respuesta y agregado magnitud, pero tengo la misma información que tú. Desde que este fenómeno comenzó, los sirvientes han estado buscando el origen de tal poder pero no han sido capaces de traerme nada. Solo sé que la fuente no parece estar en este mundo.
Irasue se sentó sobre su trono y Sesshomaru dio media vuelta dispuesto a marcharse, antes de que diera otro paso escuchó la voz de su madre nuevamente.
- ¿Volverás a esa aldea humana?
- Madre, eso no es de su incumbencia.- respondió sin ni siquiera girar la cabeza y comenzó a alzar el vuelo.
Continuara ...
