Maretta: ¡Hello gente! ¿Cómo andan? Vengo resucitando entre los muertos para traer un capítulo, luego de varias semanas conseguí un espacio para poder escribir. Estuve en muchos asuntos involucrada y realmente me cuenta trabajo, pero estoy feliz de anunciar que este es de los últimos capítulos con incógnita, ya los ieguientes iremos desglosando y resolviendo muchas preguntas.
Agradezco a todos lo que dejaron su review, realmente me animan siempre. Siento si no los he nombrado, pero sólo tengo un pequeño espacio :( jaja
Disclaimer: Miraculous: Las aventuras de Ladybug & Chat Noir no me pertenecen, si no Latinoamérica tendría al exclusiva al menos de un mentado capitulo
Adrien.
El viaje duraba apenas 45 minutos y ya estaba harto de esta horrible peluca castaña, los lentes oscuros y la chaqueta larga, escondido como todo un criminal, pero cabe la ligera diferencia que ni siquiera soy buscado por un delito cometido sino mucho peor: Estoy muerto.
Aún no sé como demonios llegaron a esa conclusión, quién fue el artífice de la artimaña pero todo el círculo de gente de la alta con la que trabajaba pareció creérselo. Incluido Nino con quién hace semanas no conversaba pensando que estaba muy ocupado en su gira por las islas Canarias, él era mi único contacto en mi nuevo número, claro a parte de Marinette y Alya. Tuve que llamarlo al día siguiente para aclarar todo
Al principio se puso necio, pensó que era un impostor que había robado mi celular o algo así, pero luego de una breve conversación de cosas que "nadie más sabe" me creyó.
Eso me hizo pensar en mi familia. Me preocupaba especialmente mi madre, ella ya estaba enferma y temía que le pasara algo cuando se enterara, por seguro será lo primero que Gabriel le cuente al llegar a su casa.
Una parte de mí aún albergaba esperanza de que sintiera algo por mi tras supuesta muerte, no obstante la realidad me golpeó con todas sus fuerzas y no tuve más que aceptar que nunca fuí nadie para él, sólo un estorbo en su vida de rico perfecta, y eso dolía.
Verlo allí del brazo de mi ex jefa fue demasiado para mí sabiendo como es ella me dió una muy mala espina desde el principio, un escalofrío me recorrió al imaginarme a Gabriel en esas reuniones comprando niños pequeños para su satisfacción sexual...No, no, no sería capaz ¿O sí?
¿Quién era realmente el hombre que me engendró?
—Son 15 dlls—dijo el taxista al llegar a nuestro destino, yo sólo asentí, pagué y bajé.
Nino me había hablado de este lugar antes, era lo suficientemente apartado como para no ser reconocido pero nunca había que bajar la guardia. Suspiré fuertemente y sin perder tiempo ingresé a La Cueva del Pato, un restaurante-bar que aparentemente no conocía el estilo contemporáneo, aunque se miraba muy acogedor.
Entré al sitio y una mujer de cabellos amarillos alborotados apareció al instante.
—¿Puedo ayudarlo señor?
—Estoy buscando a Nino Lahiffe, soy su primo Erick.
La rubia buscó en sus registros y sonrió de inmediato.
—Si, aquí está. Se encuentra en el tercer piso...¡Antoine!—llamó la mujer con fuerza a uno de sus trabajadores—Lleva al joven a la mesa del señor Lahiffe.
El muchacho se movió rápidamente y me condujo a unas largas escaleras antiguas, no pasó mucho para alacanzar el tercer piso, inmediatamente me llevo a una zona donde lucían unas curiosas puertas amarillas, tocó la última con fuerza.
—Señor Lahiffe, su invitado llegó.
—¡Que pase!
Antoine asintió y abrió la puerta, hecho esto se retiró en silencio.
Entré y allí pude ver a mi mejor amigo con una sonrisa apagada con unas cuantas cervezas en la mesa, no se veía como el descarado que conocía de toda la vida, se notaba serio, confundido e incluso preocupado.
—Nino ¿Cómo est...
—¿Qué demonios es esto Agreste? No sé de ti un tiempo y resulta que estás muerto ¿Qué sucede? ¿Por qué ese ridículo disfraz?
—Hey cálmate...prometo contarte todo. Sólo escúchame por favor.
Esto pareció tranquilizarlo, me señaló una silla y me apuré a sentarme, no dejaba de mirarme y sabía que anhelaba la explicación.
—Bueno yo...
Empecé a relatar mi historia, desde mi acercamiento con Marinette hasta la Gala de beneficencia, aún no estaba muy seguro de querer involucrarlo en todos los asuntos del Cielo.
Nino me miró con la boca abierta totalmente horrorizado. Miraba al techo intentando meditar mis palabras.
—Siempre supe que Tsurugi era una perra...—dijo finalmente mientras tomaba un trago a su cerveza—Y tu padre, sabes que nunca fue santo de mi devoción.
Yo estuve de acuerdo.
—Me siento como un tonto, defendí a esa familia de la horrible Ladybug, cuando las cosas eran al revés.
—Al menos te diste cuenta de todo antes de que saliera todo mal. Ahora que veo los verdaderos colores de esa mujer, no creo que te hubiese aceptado como yerno, la unión con Couffaine es mucho más prometedora desde el punto de vista empresarial.
Reí amargamemte al comprobar que tenía razón.
—Osea que todo este viaje fue prácticamente para deshacerse de mí.—mencioné algo afligido.
—Una trampa de Bourgeois
—Honestamente no creo que ella tuviese algo que ver con esto, algo en la desaparición de Chloé me lo dice, talvez es tan victima como nosotros.
Nino puso su mano en la barbilla en un gesto pensativo.
—Aún sigo sin entender que hace tu padre acá.
—Ni yo. El odia América y ni siquiera quiero mencionar el desprecio hacia los rusos, polacos, noruegos, italianos, etc.
—¿Porque?
—Conflictos de negocios, sus más acérrimos rivales en el mundo de la moda proceden de ahí y son mucho mejores que él, siempre lo ha sabido.
—Si está aquí es por causas de fuerza mayor.
—¿Si pero qué?
Las imágenes del Cielo una vez más arribaron a mi mente. Sacudí mi cabeza tratando de no pensar más en ello.
—Eso no lo sé, pero me alegro que estés aquí.
Nino asintió antes de soltar una risa pícara.
—¿Entonces como va todo con tu catarina?
Pfff, sabía que no tardaría en mencionarlo.
—No estamos saliendo, ni nada.
—Pero ya se comieron ¿No?
Mis ojos se abrieron sorpendidos.
—¿Cómo?
—Por favor viejo soy un experto en estas cosas, te dije que un poco del encanto Agreste y ella caería redondita...que pena, me hubiera gustado conocerla más a fondo, tu sabes.
Si no fueras mi mejor amigo ya te hubiese lanzado del tercer piso cabrón.
—Ya, ya es una broma no me mires así, es tuya lo comprendo, pero...¿Supongo que tendrá algunas amiguitas verdad?
Rodé los ojos fastidiado, pero en eso la imagen de Alya se cruzó en mi cabeza, esto podía ponerse interesante.
—De hecho sí, tiene una amiga.
—¿En serio? ¿Y que tal está?
—Es muy guapa, deberías conocerla.
El rostro del pobre idiota se iluminó esbozando una sonrisa traviesa. Dio otro trago a su cerveza y yo lo imité..
La que te espera mi amigo.
Marinette.
—¿Se encuentra bien señorita?.
¡Por enésima vez estoy bien maldita sea! No habían pasado ni una hora y todos los empleados hipócritas estaban preocupados por mí. Sé que no les agrado y aunque el sentimiento no es precisamente mutuo su reacción a mis amplias sonrisas es más que exagerada ¿Qué una mujer no puede demostrar su alegría por una vez en su vida?
Casi me daban ganas de reír ver la cara de los de la corporación cuando llegué feliz a la oficina, parecía que estaban viendo al mismisímo demonio. Aunque si así fuera su reacción pudo ser más natural.
—Si Mariel, estoy bien
Los ojos de mi secretaria se agrandaron como nunca. ¿Qué dije algo mal?
—Usted...¿Se sabe mi nombre?
Ah claro.
—Sí. Sólo que la presion luego hace que me confunda...mira porque mejor no me traes uno de esos pasteles que venden en la calle Wartz, mocha-cereza.
Ella asintió cautelosamente y salio de mi oficina hecha un rayo.
No pude evitar soltar un gran suspiro, se día en particular estaba más que feliz. Mi cuerpo estaba ligero, relajado y mi mente tranquila, hace mucho que no me sentía así.
Y todo culpa de Adrien.
Una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro al recordar a ese sexy rubio encima de mí, mirándome a los ojos, haciéndome suya de una manera que nunca hubiese podido imaginar. Era tan dulce y a la vez tan caliente, tan sólo de pensarlo sentí un leve cosquilleo en mi entrepierna...dios, parezco una adolescente hormonal.
Y debo reconocer que es algo divertido.
Sin duda él es mi luz en esta oscuridad, una que sólo se apagará cuando recupere a Bridge y Tomoe Tsurugi esté tres metros bajo tierra, si va acompañada de Anarka mejor.
La conversación entre la arpía y sus esbirros en el Cielo me ha tenido confundida todo este rato, precisamente en la mujer que estaba de espaldas y que no pude ver su rostro, ella dijo que Adrien estaba muerto y que yo lo había matado.
¿Quién era esa mujer? ¿De donde habrá sacado eso? Y peor tantito que Anarka se lo haya creído. No tiene sentido ¿Qué está ganando con eso? Incluso podría pensar en un aliado. pero los pocos que tengo son muy reconocibles y sería fatídico para ellos. La única razón por la que alguien quisiera ayudarme sería que odia a esa gente tanto como yo. Tenía que averiguar quién era ella. Tal vez podríamos llegar a un acuerdo beneficioso para ambas.
También ensé en el imbécil que me engañó de la manera más vil, en su voz, sus gesticulaciones, sus ojos verdes seguramente pupilentes, sus cabello despeinado, lo que sea. Ahora que sabía que Alex Dumont no es sólo un alias sino un comprador en toda regla, esto se reducía mucho, pues sólo gente poderosa, millonaria, con excelentes conexiones podía unirse a este asqueroso y selecto club.
Había estudiado a montones de gente que pudiera comprar a mi hermana, desde politicos hasta jeques, pero todo fue infructuoso, Bridge no estaba por ninguna parte y ahora sabía que era porque la tenía guardada para ese infeliz y todo sería utilizado como regalo de boda, incluso como lo mencionó Anarka parecería muy cercano a ellos...
Cercano...¡Claro!
Corrí a mi teléfono y llamé a Yaweeke, una de mis expertas en información. Ella no tardó nada en responder.
—Sí, soy yo, necesito un trabajo, ya sabes buena paga.
El gruñido del otro lado de la línea me confirmó su aceptación.
—¿Recuerdas la lista que me hiciste hace unos años? Necesito que la actualices por cualquier nuevo detalle y la compares con los invitados de la boda Tsurugi-Couffaine, ya sabes no sólo los visibles. Quiero sus rutas comerciales, negocios, establecimientos, todo. Una vez recibo, transfiero.
Otro ruido afirmativo se hizo presente en el teléfono.
—Lo espero.
Colgué y caí en mi silla, este juego iba para un nuevo nivel, esto cada vez estaba más cerca del final.
Tal vez debería ir preparando a Fu y...
—Señorita ya traje su pastel ¿Puedo pasar?—vaya había olvidado eso, pero algo dulce me vendría muy bien.
—Adelante.
Mariel entro nerviosa colocando el postre rápidamente en la mesita del centro también traía un sobre amarillo en la otra mano.
—Mocha-cereza como ordenó señorita y alguien dejó esto en la recepción, dijo que era urgente y usted sólo podía verlo.
Lo tomé, agradecí e hice un gesto para que se fuera, obedeciendo de inmediato.
—A ver ahora con que me salen ahora.
Empuñé en tenedor para tomar un trozo del pastel mientras abría el curioso sobre, es extraño que alguien me mande uno de estos, todo siempre es por correo y...
Dios...
Esto no puede ser...
Casi me ahogo cuando del sobre saco una foto del cuerpo desnudo sin vida de Audrey Bourgeois.
¡Chan chan chan! Si ya se que el 14 y 15 de Febrero pero juro que no pude acabarlo a tiempo. Pero bueno, a lo importante:
Parece que nuestro par de tórtolos están atando cada vez más los cabos, Nino hizo acto de presencia y podía conocer pronto a Alya ¿Que surgirá de todo esto? Y Audrey aparentemente se nos adelantó ¿Que le pasó? O mejor dicho ¿Quién lo hizo?
Descúbranlo pronto.
Y sin nada más que decir me despido.
Xoxo, Maretta.
