Gente pasajera, siluetas que parecen perder su color tan pronto como deja de hacerles caso, se abre paso entre ellos mientras los pájaros de la media tarde cantan por encima de todos ellos. El parque en domingo está usualmente lleno de personas, familias disfrutando el sol, dueños paseando a sus perros, novios y novias haciendo lo mismo, incluso si el frío de los últimos meses ha comenzado a asentarse en la ciudad eso no parece preocuparle a nadie, el sol los mantiene en una buena temperatura. Camina entre ellos con ambas manos ocupadas, ladea su cuerpo a ambos lados esquivando con gracia a los transeúntes hasta poder ver el asiento que ella ocupa, es difícil perderle con ese cabello rubio platinado brillando bajo los rayos de sol escapándose entre las hojas de los árboles. Al llegar finalmente la chica suspira, tal vez se ha tardado un poco más de lo que debía, deja de cruzar sus piernas y cambia de lado, un gesto típico de cuando ya no sabe qué hacer estando a la espera, uno que a él le resulta muy familiar.

- Podría haber ido yo ¿Sabes? - Ella dice resoplando - ¿Cuánto es eso? -

- Oh, no, dije que yo invitaba - Él niega con la cabeza.

- ¡Pero…! -

- Por favor, tómalo, digamos que es… una disculpa por todo lo que has pasado este último tiempo -

Ann acepta a regañadientes, él estira su mano hacia adelante ofreciéndole uno de los dos helados paleta que sostiene, se queda con el rosado cerca mientras ella toma el de crema recubierto con chocolate como ha pedido. No es la primera vez que el tema monetario surge entre ellos durante una cita, ambos tienen trabajo y con una paga decente detrás, Akira es simplemente demasiado convincente a la hora de decidir quién paga qué, aunque haya veces que pierde frente a las protestas de Ann.

Se sientan juntos en el banco de concreto, el lago frente a ellos y la gente circulando por detrás, no es exactamente como suelen sentarse allí pero en este momento es mejor evitar que los vean, más específicamente a él.

Incluso si se concentra en su helado puede sentir la incesante mirada de ella de vez en cuando, sus anteojos y su capucha le ayudan a disfrazar una mirada de respuesta que le ayuda a confirmar que, efectivamente, Ann no puede quitarle los ojos de encima. Da un mordisco a la paleta dejando que la fresa congelada se deshaga en su boca mientras asiente.

Y, tan predecible como las horas de un reloj, ella pregunta.

- ¿Cómo es que lo haces? -

El muchacho de cabello negro mira su paleta, escondida en la sombra de su propio cuerpo para protegerla del sol intentando derretirla, se relame unos segundos antes de voltearse.

- Nunca he tenido problemas con la sensibilidad, cuando era pequeño solía masticar hielo… -

No es eso lo que pregunta, él sonríe, ella no, exactamente como esperaba.

- Serás tonto - Ann se inclina hacia un lado golpeándole con su hombro, Akira deja salir una callada risa mientras vuelve a morder su paleta con fuerza, lo suficiente para causarle escalofríos a la pobre muchacha que ni se imagina el frio en sus propios dientes –¿Cómo haces para estar tan calmado? –

- Soy un hombre muerto, esos no tienen que preocuparse por estar… bueno, preocupado –

A veces su actitud tan tranquila puede ser un problema, reconoce que algunos lo consideran exasperante y, si bien Ann no es una de esas personas, tal vez lo que han pasado recientemente ha hecho daño a su paciencia. De nuevo él espera unos segundos a que el helado se derrita en su boca, deja la paleta colgando hacia abajo para que no manche sus manos, asiente levemente mientras piensa en las palabras correctas y finalmente, con un ajuste de sus anteojos…

- Cuando estaba allí dentro, capturado, honestamente no pensé que llegaría a salir con vida – Aclara el ladrón, un tono más serio y sombrío en su voz – Creí que… - Aclara su garganta y levanta su mentón, admitiéndolo – Estaba preocupado entonces, y logré estar calmado entonces también, así que ahora siento que ya hemos pasado la peor parte, todavía estoy algo nervioso pero… digamos que me volví bueno ocultándolo –

Mentalmente Ann se da una bofetada.

- Disculpa, no quise sacar el tema – Deja salir una risa algo avergonzada - ¿Entonces siempre dices cosas estúpidas cuando estás nervioso? ¿Eso significa que la confianza de 'Joker' es también mentira? –

Akira gruñe y se queda muy quieto, levanta su paleta y la inspecciona de cerca mientras sus ojos desaparecen bajo el brillo del sol pasando entre las hojas de los árboles, ahora que no puede verlos Ann comienza a preocupare ¿Acaso le ha insultado o algo así? Lo ve girarse lentamente hacia ella, sus labios se mueven abriéndose para que apenas pueda oir un susurro que no distingue.

- ¿A-Akira? –

- Ahora sabes demasiado – Dice de manera casi robótica – Debes ser silenciada –

Le apunta con su paleta y la acerca a su rostro, ella deja salir un pequeño grito temiendo por manchar su blusa gris, al menos si mancha su chaqueta el helado de fresa podrá ser disimulado una vez se seque. Lo único que logra hacer a tiempo es cubrirse con su propio helado, los chocan en medio como si de espadas se tratase, la cubierta de chocolate endurecida se desquebraja apenas una vez se produce el épico y frio encuentro.

- ¡Atrás, malvado villano! –

- Tu espada es débil, así como tu determinación –

- Ya veremos –

Joker aparta su arma y rápidamente mueve su otra mano para tomarla a ella, asegura su muñeca con fuerza y se mueve hacia adelante para una ofensiva sorpresa, Ann no sabe exactamente cómo reaccionar y para cuando quiere hacer algo al respecto la tragedia ya se está desenvolviendo. Un sonido de quiebre le pone fin a la contienda cuando el muchacho da un buen mordisco al helado que no le pertenece, se lleva consigo buena parte de la cubierta de chocolate y la crema de adentro, retrocede mientras deja salir una satisfactoria risa con la boca cerrada.

- Que bastardo – Responde ella en su tan gracioso tono exagerado, pensando que se escucha muy convincente - ¿Cómo pudiste? –

Él tiene la boca llena, no puede responder, solo se encoje de hombros.

- Mi pobre helado – Ann intenta tener los pedazos que se desprenden tras el devastador ataque, apoya sus dedos sobre el chocolate manchándolos pero al menos manteniendo toda la estructura intacta para poder seguir comiendo antes de que se venga abajo sobre su regazo.

Observando de cerca Joker termina de saborear su victoria y le ofrece, a modo de iniciar una tregua, su propia paleta color de rosa, la cual Ann mira con el ceño fruncido.

- Anda – Le insiste.

Lo piensa detenidamente, aunque le gusta el chocolate y la crema, al calor le va mejor un helado de agua como ese y ya comienza a sentir el peso de su chaqueta roja mientras el sol desciende y eleva la temperatura. Finalmente decide retroceder unos centímetros, levanta una pierna y pisa con fuerza aplastando a Akira directamente en su pie izquierdo, este sisea y reacciona muy tarde.

- Eres un cerdo – Responde ella enojada, fingiendo enojo de una manera no muy natural – Sé qué estabas pensando –

Akira entiende el mensaje, una sonrisa culpable formándose en su serio rostro mientras vuelve a mirar hacia adelante.

- Pero no lo he dicho –

Cada uno vuelve a ocuparse de su postre logrando un ambiente algo más calmado, lejos está la incómoda conversación sobre los recientes acontecimientos aunque no terminada del todo, Ann se ha quedado con la duda de qué estaba pensando él durante todo eso aunque prefiere dejarlo para otro momento. Ahora mismo tienen todo un domingo para estar juntos para hacer lo que quieran, siempre y cuando no llame demasiado la atención obviamente, él la mira de reojo sonriendo bajo el escondite de su capucha gris, como ella batalla contra su helado e intenta chuparse los dedos llenos de chocolate al mismo tiempo.

Suspira y murmura, su aliento chocando con la superficie transpirada de su paleta de fresa, Ann no llega a escucharle, muy ocupada con lo suyo.

- La muerte no es tan mala como dicen –


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