Minific
Una mirada
Por Mayra Exitosa
La mañana era relajante, Candy estaba cambiada. Guardián portaba un pañuelo como capa, amarrado a su cuello, sentada en el piso, cepillaba a su perro guía quien la miraba con un brillo nuevo en su mirada, algo que notaba Albert al abrir la puerta sin tocarla antes.
- ¿Estás lista Candy?
- Estamos listos, Albert. Mira qué guapo se ve Guardián esta mañana.
- Si. Solo que me da temor que no lo dejen entrar al hospital, por eso llevaremos a mi chofer, quien cuidará de él.
- Tengo la solución. Mira.
Candy mostraba unos lentes obscuros en su mano y los metía a su bolsa con excelente habilidad. Albert se acercaba a ayudarla para ponerla de pie y le comentaba cerca de su oído
- A Guardián no le gusta el pastel de fresas, que por cierto te queda delicioso. Ella se apenaba y antes que bajara su rostro, Albert tomaba su barbilla y le daba un suave beso agregando, - Y antes que nos vayamos al médico, tengo que preguntarte algo muy personal,
- ¿sí?
- ¿Quieres ser mi novia?
- ¡Albert! Yo… no puedo, tener… El tomaba sus labios y ella respondía ese beso con delicadeza y continuaba dándole la respuesta que él deseaba,
- De hoy en adelante ya no haré preguntas, mejor esperaré a saber en tu silencio, mi respuesta. Me encanta tenerte como novia, mi hermano y mi cuñada vendrán el fin de semana, no quiero que te separen de mi, quiero que sepan que pase lo que pase en los estudios, tengo una novia linda, que me acepta cuando la beso, cuando la abrazo y… que no puedo evitar amarla desde que la vi de nuevo.
- Albert, quisiera poder ver y… realmente ser una buena compañera para ti… pero
- No hay peros, aquí tus besos me respondieron mi pregunta, me niegas con palabras lo que sé que deseas cuando estamos juntos. Ella se apenaba, pero él, tomaba su boca con posesión, haciendo que el perrito se tapara los ojos con ambas patas delanteras, cuando Albert lo vio se lo describía a Candy y ella reía olvidándose de negarse de nuevo a aceptar un noviazgo entre ellos.
En el hospital, Guardián si entraba con Candy, pero se quedaba afuera con el chofer que esperaba sentado en los pasillos. Candy recibía varios estudios y el médico principal hablaba con ella.
- El problema está en la cabeza, exactamente no lo sabemos, se llevará un par de días para analizar los resultados, tendremos una cita nuevamente en una semana, si requiere una cirugía se lo haremos saber.
Rosemary sonreía y Albert igual, colocaba sus manos en los hombros de Candy, quien por primera vez estaba sin poder articular palabras al recibir directamente una respuesta.
Salieron de los estudios y se fueron a un restaurant a comer, ahí una mujer que Rosemary conocía de otras ocasiones, se acercaba a saludar, a lo que Candy que no la veía ignoraba por completo la situación. Albert que regresaba de lavarse, notaba la tensión de su madre y haciendo una seña, el giraba para ver a Margot, una ex novia de Albert, que era posesiva y que su relación había terminado, después de una visita de Rosemary en la casa de Albert.
Albert al ver que se acercaba, acomodaba a Guardián en el costado libre de Candy y el se quedaba en medio de su madre y ella, tomaba una mano de Candy y la colocaba en sus labios. Margot, saludaba con los ojos muy abiertos,
- Hola William, que gusto volverte a ver.
- Hola Margot, ya conoces a mi madre y ella es mi novia, Candy. Sin hacer movimiento alguno por saludar, miraba con desprecio a ambas mujeres, y con un reclamo en su mirada a Albert, a lo que Candy que iba a levantar su mano, era detenida por Albert quien le besaba la palma de esta agregando, - Disculpa Margot, pero estamos por pedir la comida, no queremos importunarte, ¿Si nos permites?
- Por supuesto. La mirada filosa hacia Candy, no pasaba desapercibida por Rosemary, quien deseaba reír porque Candy no podía verla y ella insistía en mirarla, cuando por su ceguera, era ignorada por completo.
Todo el menú Albert se lo leía en el oído, la petición de ambas mujeres fue realizada por Albert y la comida estuvo tranquila, a pesar de la mirada molesta de una persona a cierta distancia. Se marchaban y al subir al auto, Margot pedía el suyo.
- Iré a visitarlos en una oportunidad, William.
- Lo siento, no eres bienvenida en mi casa, Margot. Mi madre y mi novia están ocupadas en varias actividades. Candy notaba la tensión en la voz, no decía nada, pero al tocar el brazo de Rosemary, esta la abrazaba protegiéndola, y se dio cuenta de que la mujer no era buena para ellos. En el auto, Candy comentaba,
- Sentí en todo momento una tensión enorme en la espalda, como si alguien me hubiera estado clavando sus pensamientos, supongo que fue alguna novia de Albert, no devolvió el saludo, ni siquiera verbalmente, Tía Rosemary.
- Perdona que no te haya puesto sobre aviso, no deseaba incomodarte, hija. Albert que iba a su lado, la abrazaba y agregaba,
- Debiste conocerla, así te darías cuenta que no hay mejor mujer para mi, Candy. Existen personas que son capaces de faltar al respeto a los demás, ser tan posesivos al grado que ahuyenten a tus seres queridos o los haga sentir no deseados, con tal ser los únicos en tu vida.
- Bueno Albert, hay millones de personas en el mundo y mujeres con su vista que serían una excelente pareja para ti, mi Tía podría…
- Ni lo digas, Candy. Eso es imposible, en el corazón no se manda, hija. Albert ha viajado mucho, jamás pensé que lo diría, pero me da mucho gusto, saber que son novios ahora.
- ¡Tía!
- Candy, existen personas malas en el mundo, no eres una de ellas, tú eres perfecta para mi hijo, y él es feliz desde que te vio en el asilo, antes que te pidiera que me acompañaras.
- ¿Antes?
- Si mi cielo.
Albert sonrió al recordarlo y la abrazo más ajustándola a su lado.
El fin de semana ya estaban desde una noche anterior, Candy no había bajado a cenar, para darles lugar a que conversaran sin imponer su presencia, ignorando que Albert, al no verla se disculpaba y no cenaba con su hermano y su cuñada, solo tomaba por jugar con el pequeño sobrino, al que pusieron el nombre de su padre y el de él, William.
- ¡Que grande estás!
Rosemary miraba a Albert, notaba de reojo que Anthony esperaba ver a Candy en cualquier momento, pero esa tarde se sintió indispuesta, y se quedaba en su habitación junto a Guardián. Con lo especial que era Kate, no querían comentar con Candy, que su nuera no aceptaría a Guardián cerca del niño.
- Me da gusto tenerlos en casa, mi madre ansiaba verlos, ahora me retiro. Anthony de inmediato cuestionaba,
- ¿No vas a cenar?
- No. Disculpen, pero tuve una reunión y cené fuera. Buen provecho. Subía a toda velocidad, y sin tocar abría la puerta de Candy, entraba y colocaba el cerrojo. En tono bajo se anunciaba, -¡Candy! Me dijeron que te trajeron la cena a tu habitación y… pedí la mía contigo.
- Si, pensé que había un error, pero me comentaron que te esperara. Pensé que ibas a estar con tu hermano, acaba de llegar.
- ¡Sin ti! No. Mejor me vine a… darte de comer en tu boquita, apuesto a que eso no lo hace Guardián. Ella se reía y el perrito giraba la cabeza como aburrido.
- El ya comió sus croquetas, temprano y… caminamos en el jardín. Albert viendo al perrito comentaba,
- También eso me quitas, eh. Eres muy listo. Pero yo la tratare como a una reina.
- ¡Albert!
- Temo que no podrá salir este fin de semana al jardín, mi cuñada es muy exagerada con el cuidado del niño y… no le gustan las mascotas. Te parece si nos levantamos temprano y salimos con Guardián a caminar al parque central.
- ¿Al parque, contigo?
- Si. Ella sonrió de pronto con alivio, solo asentía en repetidas ocasiones. Albert le tomo las manos, la llevo al lavabo y la secaba, luego tomaba asiento en la pequeña mesa, donde para poder sentarse tenía que abrir las piernas para no toparse con la base del centro. Así se acercaba a ella y le colocaba su servilleta en el regazo, le colocaba todo cerca, haciéndolo y poniendo la mano de ella para que notara donde colocaba todo.
- Bien, ahora cenemos, esta será la mejor cena romántica que haya tenido en mi vida. Al decir eso, Candy se tensó por unos momentos, el le dio un beso antes que comenzara a cenar y agregaba, - No te preocupes, me saldré de tu habitación, no me quedaré a dormir. Ella abría la boca en forma de sorpresa y Albert sonriendo travieso, metía la primera cucharita de sopa, a lo que ella lo ingería y sonreía por la ocurrencia.
Gracias por sus comentarios, esperando les guste, a petición de varias menciones de este fic
Un fuerte abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
