Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto

Y su fantástico manga Naruto

La historia es mía y espero que sea de su agrado.

Si alguien tenía que decir algo sobre la hermosísima aldea de la Hoja, es que nada escapaba de los ojos más calculadores y analíticos que podían existir dentro de todo el mundo ninja. Había pocas cosas que se podían escapar de la mirada de todos dentro de esos bellos terrenos que estaban siempre rodeados de frondosos y verdosos árboles que le permitían llevar tal nombre. Y esas pocas cosas incluso no escapaban de los mismos aldeanos, a ese punto llegaba esa extraña habilidad.

Nadie, ya sea dentro o fuera de la aldea, podía negar que el gran carisma del cuarto Hokage era algo único de ver para tal puesto, o que decir de su adorable esposa, más conocida como el Habanero Rojo no solo por su color sino por su fuerza y temperamento. Nadie podía obviar dichas cosas que eran a la vista de todo, pero tampoco podían negar pequeñeces como cuando un Hyuga paseaba por las calles de la aldea, con su porte y educación que los hacia tan distinguidos. Era verlos incluso de espaldas para saber que se trataba de alguno de ellos, ya sea de la rama principal o de la segundaria, era algo que nadie podía negar y más de uno se preguntó si no estaban rodeados de pequeñas deidades que andaban en sus ratos libres, entre medio de los mortales. Nada de eso se podía negar, o incluso ver también a los Uchihas caminar por las mismas calles, ese orgullo que portaban, esa arrogancia en su caminar, hacia que más de uno sintiese su presencia antes de poder verles las caras.

Pero no eran los únicos clanes que podían marcar dicha presencia, claro que no. En Konoha, una aldea rodeada de tantos ninjas, también estaba protegida por muchos más clanes que no dejaban en duda los poderosos que eran o la presencia que podían marcar a los ojos de todos. El rubio tan característico de los Yamanaka, además de sus largos cabellos, o la flojera que existía y dejaban transmitir los Naras, eran cosas que no se podían dejar pasar.

En fin, no había cosa o detalle que pasara desapercibido para nadie. Y qué decir de las cosas más comunes o cotidianas que podían ver hasta los mismos aldeanos. Aunque lo intentaran, siempre eran cosas que no pasaban desapercibidas por nadie. Es por eso que cuando la noticia más grande se esparció por todos lados, más de uno no se vio sorprendido, sino que más bien no podían creer que llevaran tanto tiempo sin ser conscientes de lo mismo.

Es por eso que más de un civil se preguntó que si siendo ellos lo notaban, no podían creer que los protagonistas no lo hicieran.

Los ninjas encargados de vigilar la aldea, ya sentían que tenían su telenovela en la vida real. Mas de uno pedía ser el que vigilara con tal de ser de los primeros en notar algún avance, pero hasta ahora no había pasado nada. Solo apuestas rondaron para determinar quién daría el primer paso o como ambos dos se darían cuenta de lo que realmente sucede frente a sus propios ojos.

Pero como siempre sucede, había dos personas que ya estaban algo cansadas de presenciar siempre lo mismo y no ver ningún avance, nada tenía que ver que habían apostado con su maestra, no, lo único que querían era que esta situación absurda, terminara de una vez.

Al principio no lo había notado debido a su enamoramiento infantil, pero con el paso de los años fueron más conscientes de lo que sucedía alrededor y con ello llego el desespero de ver que no avanzaban nada. Entendían que por el lado de ella era algo de que esperarse, pero del lado de él, eso si no lo entendían. Siempre había sido alguien que iba por lo que quería, se capacitaba, entrenaba y hacía de todo con tal de conseguir su objetivo, pero ahora parecía un pollito mojado que no era capaz de avanzar más. Aunque tenían la teoría de que en su cabeza ya lo había conseguido sin que ella se diera cuenta. Y es que no era normal ver como todos los chicos se alejaban de ella cuando tenían dobles intenciones, ninjas que aparecían inconscientes cerca de donde ella vive, en cierta forma, si no pasaban por su escrutinio, era muy probable que no pudiesen acercarse más de lo debido.

Pero como todo plan, puede fallar. Y había encontrado su falla cuando la pobre joven que no tenía ni idea de lo que sucedía a su alrededor, comenzó a trabajar en el hospital. Por ahora estaba en la parte de pediatría atendiendo problemas referidos a los cardiacos siendo que ella los sufrió de pequeña y por eso quería ayudar. Pero más de un padre sin escrúpulos o respeto por sus parejas, llevaban a más controles de los necesarios a sus hijos o sobrinos, con tal de verla.

Pequeño gran detalle que no contaba, pero ahora se encontraba custodiando el hospital para derivarlos a urgencia a todos esos sujetos que se pasaban de la raya.

Ente todo esto, el par de problemáticas amigas no les quedaba más que suspirar cansadas al saber que tenían por demás trabajo cuando eso sucedía y si eran sinceras consigo mismas, ya estaban cansada de todo eso. Habían presenciado lo suficiente, al igual que toda la aldea y quien sabe si las demás aldeas, que dicho enamoramiento era por demás obvio para todos. Era como ver dos almas y cuerpos, prometerse, estar juntos, pero sin decírselos. Era ver constantemente como sus gestos, sus palabras, sus miradas, decían todo lo que ellos callaban cuando estaban juntos y no lo exteriorizaban, que ya era por demás agotador. Y es que, aunque los más obvio fuera de parte de él, ella no se quedaba atrás.

Siempre, de manera sutil y elegante, le dejaba en claro a todas que ella si podía acercarse a él, acariciar su cabello cuando alguna hoja caía sobre él, incluso limpiar sus labios cuando compartían alguna comida juntos, o abrazarse a su brazo cuando hacia frio, mientras que ellas solo podrían mirar ya que él nunca permitiría ninguno de esos tratos por otra que no fuera ella.

Ambos dos, eran a su manera, posesivos con el otro, marcando a donde pertenecían cada uno y dejando en claro que nadie más estaba incluido, rompiendo así decenas de corazones.

Pero siempre se volvía a lo mismo. Demostraban todo aquello, pero sin atreverse a confesar nada más. Es por eso que antes de golpearlos a los dos por lentos y por sacar de quicio a todos, aparte de ganar la apuesta, intervendrían siendo ellas las nuevas celestinas. Ya le habían dado el tiempo suficiente y si ellos no hacían nada, era su momento de intervenir.

Empezaron a tirar sus posibles movimientos mientras caminaban por las calles de la aldea para buscar un lugar donde comer, aunque sabían que terminarían en el mismo lugar de siempre, pero eso no importaba ahora. Tiraron las ideas que más escuchaban de sus demás amigos o de cualquiera que los viese juntos, pero golpearlos hasta que fueran sinceros no parecía ser la más acertada conociendo sus fuerzas. Otra idea era encerrarlos en algún lugar juntos y no dejarlos salir hasta que no tuviesen más excusas y sean sinceros el uno con el otro, pero de nuevo sus fuerzas los dejarían libre en segundos. Mandarlos lejos a una "extraña" misión inventada no era mala idea, pero estarían tan concentrados en hacer bien sus misiones, que ni se prestarían atención como lo hacen cuando ambos están en un lugar relajado. Así, una a una fueron descartando las ideas de todos y se estaban quedando sin. Necesitaban pensar en algo rápido y ya, el tiempo era lo que menos tenían.

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En otro lado de la aldea, un par de primos caminaban disfrutando de la suave briza veraniega que se colaba por las edificaciones de la aldea. El olor de las flores se hacía sentir, pero ellos estaban tratando de descansar de sus sentidos tan en alerta.

Recién volvían de una misión complicada y lo último que querían era tener sus sentidos en alerta, aunque claro está que no los dejaban de lado completamente, pero de todas formas querían un descanso. Decidieron ir como siempre, y como si fuese el único lugar que servía comida en la aldea, disfrutar algo de barbacoa en, como no, BarbaQ el lugar elegido por todos por excelencia.

Llegaron y como apenas arrancaba el medio día, pocas mesas estaban ocupadas y podían elegir la que quisieran. Se fueron algo apartados de la entraba y ahí decidieron hacer su pedido mientras hablaban de pequeñas trivialidades de la vida, como si por unos momentos, fueran solo dos personas normales y no los ninjas de elite que todos conocían.

Con el pasar de los minutos y de disfrutar su comida. Una figura apareció frente a ellos con el ceño algo fruncido. No podían decir a ciencia cierta si estaba enojado o si era su cara habitual ya que siempre se encontraba del mismo modo.

- Oohh.. Hola Sasuke.. – Saludo primero.

- Si claro.. – Se molesto el Uchiha – Saluda como si nada.. – Se molesto más cuando escucho la risa de su primo al otro lado de la mesa y cruzándose de brazos volvió a ver al único que hablo – ¿Se puede saber qué demonios haces aquí Itachi? – Pregunto genuinamente molesto, tenía cosas importantes que hacer, pero su madre lo había mandado a busca a su hermano porque no había vuelto a casa cuando sabía que ya estaba de vuelta en la aldea.

- Como puedes ver.. – Dijo Itachi señalando la mesa – Estamos comiendo algo..

- Te hacia más listo enano.. – Se burlo el otro con una gran sonrisa.

- Cállate Shisui.. – Lo miro feo pero solo logro que se siguiera riendo de él – Sabes a lo que me refiero Itachi..

Soltando un suspiro agotador, Itachi volvió a tomar la palabra.

- Le dije a madre que cuando llegara iría con Shisui por ahí.. – No podía creer que teniendo ya veintitrés años su madre lo siguiera tratando como un niño.

- Da igual.. – Se molesto Sasuke aunque entendía a su hermano, a él le pasaba lo mismo y eso que solo tenía dieciocho – Por el bien de todos.. será mejor que vuelvas..

- Tía Mikoto sí que es algo estricta jejejej.. – Se burlo Shisui.

- A ti también te busca.. – Soltó sin más Sasuke – Parece que se enteró de tus amoríos y quiere hablar contigo..

- Mierda.. – Soltó por lo bajo el Uchiha mayor.

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Mientras sucedía eso en la mesa de los Uchiha, el par de amigas habían visto entrar al Uchiha que fue por muchos años su compañero, a donde ellas iban a ir a comer. Pensaron que todo se alineaba para que ellas pudieran hacer su movimiento ya que por la hora se suponía que él estaría en el hospital como siempre, vigilando que nadie se sobrepase con su amiga, pero verlo ahí tenia que se obra del destino.

El único problema es que no había logrado llegar a una solución y tenían que hacer su movimiento en ese preciso momento.

- ¿Que haremos..? – Pregunto con duda la rubia mientras se mordía la uña de su mano.

- No pudimos llegar a nada y ahora perderemos.. – Dijo la pelirosa pero rápidamente se dio cuenta de su error – Digo.. no podremos ayudarlos..

- ¿Es en serio frentona? – Pregunto molesta la rubia – Tanto cerebro para nada..

- ¿Que dijiste Ino-cerda? – La miro molesta a punto de iniciar una de sus tantas peleas.

- Ey chicas.. – Saludo un tercero que venía acompañado de su inmenso perro y un chico con gafas oscura y gabardina que no podían entender como no moría de calor con eso – ¿Saben si Hina sigue en el hospital? – Pregunto ignorando la pelea de ambas.

- Si.. debe seguir ahí.. – Respondió la rubia rápidamente, por lo que veía, era posible que se fuera de misión con ellos y eso les daría más tiempo – Tenia una emergencia con una enfermedad rara pero ya estaba terminando..

- Genial.. – Agradeció el dato y siguió su camino junto con los demás.

- Seguro se va de misión con ellos.. – Dijo Ino al ver que estaban de nuevo solas.

- Eso nos dará tiempo.. – Pensó en voz alta Sakura – Cerda.. – La llamo luego de que escuchara lo de la enfermedad rara – Creo que se me ocurrió una idea..

- ¿En serio? – Pregunto con duda la rubia ya que le parecía raro que de la nada se le ocurriera algo – ¿Acaso piensas inventar alguna enfermedad? – Vio como le sonreía como si fuera la gran idea del mundo – ¿Eres idiota? – Dijo algo molesta – Nadie sería tan estúpido para creerse algo así.. ¿además de que como lo mantendremos cierto? Sabrá al instante que no está enferma..

- Tu solo espera.. – Sonrió como una maniática Sakura – Tu solo sígueme la corriente y haz de cuenta que no viste entrar a Sasuke-kun.

Ino no estaba para nada convencida pero tampoco perdía nada. No tenían ningún plan y eso era por lo menos una idea.

Ambas entraron como si nada al local de comida y dando una visualización rápida, notaron que Sasuke estaba junto a su primo y hermano, pero no parecía querer sentarse con ellos. Sin más, tomaron lugar en una mesa que estaba a su lado, pero ni voltearon a mirar, cosa que todo parezca más natural, o por lo menos lo más natural posible.

- Es una pena que le diagnosticáramos eso.. – Dijo sin más la pelirosa mientras tomaba un menú para fingir verlo.

- ¿Que? – No entendió a la primera Ino y cuando vio la mirada furiosa de Sakura, entendió que estaba metiendo la pata – Digo.. Si.. es una pena.. – Se corrigió mientras escondía su cara en el menú del local.

Cerca de la mesa, más bien a su espalda, Sasuke fue consciente que sus compañeras estaban ahí hablando pero poco le importo, tenía cosas más importantes que hacer y su hermano lo estaba demorando. Estaba a punto de agarrarlo del brazo para obligarlo a ir con su madre cuando el nombre que dijeron esas dos, lo detuvo de golpe.

- Y aun con ese diagnostico.. – Siguió hablando Sakura – El Hokage la manda a una misión con su equipo.. pobre Hinata-chan.. – Soltó con un suspiro fingido.

- No podemos hacer nada.. – Dijo Ino sin saber que enfermedad iban a inventar – Mientras ella no diga nada.. nosotras tampoco podemos.. por más que fuimos nosotras que descubrimos lo que tiene.. – Trataba de que su mirada le dijera a Sakura de que mínimo diga el nombre de la enfermedad que iban a inventar, pero esta parecía más pendiente de ver si el Uchiha hacia un movimiento.

Pero Sasuke no sabía qué hacer. Al principio no le había importado de que hablaran, pero en cuanto escucho que se trataba de la peliazul, la que estaba enferma y no había dicho nada, no supo que hacer. Eso no podía ser cierto, la había visto el día de ayer y ella como siempre se mostró tranquila y sin ningún problema, pero si hacia memoria ella siempre fue así.

Una vez habían tenido una misión en conjunto cuando eran Chunnin y ella no le había informado de una herida que tenía hasta que la misión no se completó. Se había molestado tanto ese día que hasta había dejado de hablarle por todo un día, cosa que era su límite, luego la obligo a disculparse y una vez que vio que todo se había solucionado, volvieron a su rutina normal. O cuando se engripaba, sucedía lo mismo. Inventaba una excusa para no verlo, pero nunca le decía nada. Es por eso que escuchar aquello, lo dejo helado.

Podía ser que otra vez volviera a ocultarle algo de vital importancia y el cómo siempre sería el último en enterarse. No sabía que hacer, y si esta vez era algo más grave por lo cual no decía nada, no podía quedarse de brazos cruzados.

Se cruzaría todo el mundo ninja con tal de buscarle una cura, pero como lo haría si ella no le decía nada. No quería imaginarse que no lo hiciese participe porque fuese algo terminal. No soportaría un mundo donde ella no este.

- Sasuke.. – Lo llamo Itachi preocupado por su hermano y por la pequeña heredera Hyuga. La conocía de toda la vida y no podía ser cierto aquello, algo raro se olía ahí, pero parecía que su hermano no podía pensar en nada racional.

Ignorando el llamado de su hermano y sin importarle si quedaba como un chismoso, volteo hacia sus compañeras y molesto las miro esperando una explicación.

- ¿Que dijeron? – Pregunto molesto esperando que le dijeran algo. Si Hinata no lo hacía, él se encargaría de averiguarlo.

- Sa-Sasuke-kun.. – Fingió sorpresa Sakura. Internamente sonreía ante lo buena actriz que era – No sabía que estabas aquí.. lamento si escuchaste algo de más..

- No me vengas con eso Sakura.. – Soltó sin más el Uchiha mientras la miraba ferozmente y apoyaba ambas manos en la mesa – ¿Que fue lo que dijiste recién?

- No.. no fue nada.. – Trato de sonar nerviosa – Sera mejor irnos Ino-cerda.. – Quiso levantarse, pero apenas lo hizo, la mano de Sasuke la volvió a su lugar.

- Dije que que fue lo que dijiste recién.. – No pensaba dejarla escapar sin toda la información.

- Sa-Sasuke-kun.. – Se puso nerviosa Ino, esto se le estaba saliendo de las manos – No-nosotras.. no deberíamos decir nada de esto.. – Sasuke la miro furioso mientras no soltaba a Sakura de su lugar – Secreto de paciente..

- ¡Me importa un cara..! – Estaba ya levantando la voz cuando Sakura lo detiene.

- Es Hina.. – Dice rápidamente Sakura para no llamar más la atención, era una idea para hacer que sus amigos estén juntos, no para levantar rumores – Descubrimos que tiene una enfermedad extraña pero no quiere decirle a nadie..

- ¿Que? – Aflojo el agarre de su compañera. Si bien lo había escuchado, que se lo digan directamente era un golpe duro, se sentía como que estaba por perderla.

- ¿Como se llama lo que tiene..? – Pregunto Itachi parándose alado de su hermano en un vano intento de darle apoyo. Él conocía los sentimientos que guardaba por la peliazul, al igual que toda la aldea, pero eso no quitaba que además le preocupara la joven.

Ambas amigas se miraron, ya se le estaba yendo de las manos, pero no aflojarían ahora, o más bien Ino no dejaría que lo hagan. Además, conociendo al Uchiha menor, saldría de ahí sin esperar nada y ya luego les explicarían a los otros dos lo que sucedía.

- Diles Sakura.. no tiene caso ocultarle a ellos.. – Soltó Ino dándole apoyo a su amiga y más que nada porque ella no sabía lo que iban a inventar.

Sakura podía sentir la mirada de todos, pero ya había empezado y no podía darse marcha atrás. Teniendo la aprobación de su cómplice, asintió con la cabeza y dijo lo primero que se le vino a la cabeza cuando estaba leyendo un libro extraño de la sala de psicología del hospital.

- Basorexia.. – Soltó sin más. De todo lo que había leído era lo más suave que se le pudo ocurrir y sabía que el nombre seria lo suficientemente extraño a primera impresión, como para detenerse a pensar bien.

- ¿Que? – Los mayores miraron sorprendidos a la pelirosa, pero no así menor de ellos que no había caído en cuenta que significaba aquello.

- ¿Que tan grave es? – Pregunto el Uchiha genuinamente preocupado. No tenía ni idea de que significaba, pero no tenía tiempo de investigar cuando lo importante es buscarle una cura.

- Pues.. – Sakura nunca pensó que funcionaria. Podía ver a los mayores que querían reírse mientras que su compañero de verdad estaba preocupado. Seguro sufriría las consecuencias luego, pero por ahora disfrutaría el momento.

- Se puede decir que no tiene cura.. – Hablo Ino por la pelirosa entendiendo a donde iba y aunque quería reírse, le parecía de lo más entretenida la supuesta enfermedad – Solo puede vivir con ella y llevarla.. nada mas.. – Resto importancia pero como si estuviese afligida – Puede que de vez en cuando perjudique una misión pero..

- ¡¿Y así la llamo el Hokage para una?! – Pregunto molesto, había escuchado que salió de misión anuqué él no lo había comprobado del todo.

- Se podría decir que el Hokage no sabe.. – Dijo Sakura rápidamente para que no vaya a intervenir y que la mentira se les fuera de las manos – Hina-chan nos hizo prometer no decirle a nadie..

- Esa tonta.. – Se molesto el Uchiha y salió corriendo del lugar para ver si la alcanzaba. La había llevado a su turno en el hospital así que sabía que si salía de misión, tendría que ser dentro de poco y si corría, la alcanzaría para evitar que saliera hasta encontrar una forma de ayudarla.

- ¡Espera Sasuke-kun! – Gritaron ambas amigas cuando lo vieron desaparecer del local, pero ya era tarde. El Uchiha se había ido.

- ¿Se puede saber porque inventaron eso? – Pregunto Itachi bastante serio y de brazos cruzados, lo que menos quería era presenciar rumores de ese estilo – Pensé que eran amigas de Hinata-san.. pero si van inventando algo así a su espalda no habla bien de ustedes..

- ¿Eh? – Miraron ambas amigas al Uchiha y luego como si fuese un regaño, ambas tomaron lugar de nuevo para aclarar la situación.

- Por supuesto que somos amigas de Hina-chan.. – Se defendió primero Ino.

- Solo queríamos ayudarla y que por fin esos dos avanzaran un poco.. – Acepto Sakura – No pensamos en hacer de esto un rumor.. solo queríamos que Sasuke-kun lo supiese y que hiciera un movimiento..

- No pensé que inventariamos aquello.. pero si se ponen a pensar.. de todas las cosas que podríamos haber dicho esa es la más suave.. – Dijo Ino como si no fuera nada.

- Dudo mucho que Sasuke-kun lo divulgue como si fuese un rumor.. – Dijo Sakura – Seguramente hablara con Hina-chan y nada más.. no es la primera vez que esconde un malestar o algo así de él.. así que supongo que una vez que hablen puede que avancen un poco..

- Ya es hora de que esos dos estén juntos.. – Soltó con fastidio Ino – Me tiene cansada ver los celos de Hina hacia él y de que Sasuke-kun nos genere más trabajo por dejar inconsciente a cualquiera que se acerca a ella..

- ¿Pero qué harán cuando se entere de la verdad..? – Pregunto Shisui divertido por la ocurrencia de aquellas dos.

- ¿Tú te molestarías por ayudar a la mujer que te gusta con un problema de Basorexia? – Pregunto Ino con una ceja alzada.

- Mmmm.. supongo que no.. – Resto importancia Shisui mientras llevaba una mano al hombro de Itachi – Tranquilo Tachi.. creo que esto es lo mejor..

- Espero que así sea.. – Soltó con un suspiro cansador Itachi. Solo podía esperar que su hermano se lo tomara bien a todo el asunto del engaño.

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Los deseos de Itachi por supuesto que no fueron para nada escuchados.

Minutos después de que su hermano saliera del restaurante y luego de la explicación que dieron las chicas, fueron a verlo para asegurarse que no hiciera nada estúpido, pero apenas llegaron al hospital, vieron como un par de enfermeras se encontraban en el suelo, llorando abrazadas por lo aterrada que habían estado.

Sabiendo quien era el único capaz de algo así, trataron de calmarlas, pero las pobres solo balbuceaban algunas palabras como "no es nuestra culpa" o "no sabemos que misión". Ahí entendieron que lo de la misión de la Hyuga era bastante cierto entre todas esas mentiras y fueron al único lugar donde encontrarían al Uchiha menor, la entrada de Konoha.

Ahí lo vieron discutiendo con los guardias que estaban a nada de arrestarlo ya que quería salir sin autorización y sin dar una razón válida. Por lo menos sabían que el rumor no se expandiría, pero eso tampoco era algo bueno. Ver a su hermano en ese estado no le gustaba.

- Sasuke.. hay que volver a casa.. no sirve de nada que te arresten.. – Le había dicho esperando calmarlo.

- Pero ella.. – Podía sentir el dolor de su hermano y se planteó seriamente si decirle la verdad o no.

- Ya hablaran cuando vuelva.. – Fue todo lo que le dijo.

Pero las cosas no quedaron ahí. Lo vio en más de un intento de tratar de investigar dicha enfermedad, pero parecía que esa semana había mucho trabajo para él.

Apenas tocaba un libro, un ANBU venía a buscarlo para llevarlo con el Hokage. Empezó a sospechar que eso era obra de aquellas dos ya que siempre parecían nerviosas de que todo se descubriera antes de que la Hyuga volviera.

Una semana era lo que tenían que aguantar ya que eso duraba su misión, pero Sasuke las ponía al filo del abismo ya que sus misiones no duraban mucho más que dos días.

Así fue que fue llamado a más de cinco misiones durante toda esa semana. Y cada vez que volvía, volvía peor que antes. Parecía que era un demonio andante, nadie se atrevía a hablarle o siquiera pasar a su lado ya que el aura que desprendía era terrorífica. Ni su quería madre quería molestarlo y le preocupaba verlo así y no saber que era lo que pasaba.

Aunque claro, el como hermano mayor que era trataba de tranquilizarlo, pero sabia que estaba en su límite. Tenia que averiguar si había vuelto ya la heredera o no porque de seguir así, quien sabe de lo que era capaz su hermano.

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Cerca de la entrada de Konoha, el antiguo equipo ocho, que seguía haciendo misiones conjuntas, llegaba de su larga misión. Hacia mucho tiempo que no tenían una misión tan larga. Por lo general su trabajo no duraba mas de uno o dos días, pero esta vez se alargo bastante.

Un gran terrateniente de una aldea vecina, los había llamado para que buscaran algo extremadamente complicado. Tenían que dar con un medicamento extraño para su esposa y futuro hijo que están en riesgo debido a lo delicado del embarazo.

Encontrar tal medicamento les había llevado su tiempo y al final tuvieron que encontrar los ingredientes y luego llevarlo con un curandero que se encargaría de hacer el remedio.

Ver toda esa situación, la angustia del señor por saber si sobrevivirían lo único que le quedaba de familia, fue algo que movilizo mucho a la única mujer del equipo. Y no es que a los otros no les afectara, pero ella siempre había sido sensible ante ese tipo de situaciones. Se ponía en el lugar del terrateniente, viendo su desesperación por encontrarles una salvación y le pareció lo más romántico y doloroso de ver. Sentía como el sujeto agotaba hasta el ultimo recurso por tenerlos un rato mas con él.

Se ponía en el lugar de la esposa, viendo como hacia todo el esfuerzo del mundo para mantener con vida a su pequeño y quedarse con su amado.

Podía sentir el amor que se transmitían ambos para permanecer juntos y le pareció lo más hermoso que había visto. Fue por eso que se esmeró al máximo para poder ayudarlos, logrando así completar su misión con éxito. Verlos feliz y sanos, había sido toda la paga que necesitaba, pero verlos así la hizo pensar en ella misma.

Ella solía tener alguien que se preocupaba por ella cuando se lastimaba o cuando enfermaba, pero no sabía que sucedería si algo como eso pasaría. Pensar en eso la hizo sonrojar de golpe. Ellos solo eran amigos, quizás ella malinterpretaba todo o veía cosas que no estaban.

Se conocían de toda la vida, habían estado juntos en muchos momentos y aunque no compartían equipo y por muchos años se vieron pocas veces, eso no cambiaba el hecho de siempre encontrar un momento para verse y ponerse al día. Pero donde ella veía sentimientos que distaban demasiado de ser solo amigos, él podía solo verla como eso, aquello la desanimaba un poco, pero prefería permanecer a su lado como amiga a no tenerlo cerca, es por eso que nunca le dijo nada y dudaba que alguna vez lo dijera. No arriesgaría lo que tenía por sus sentimientos.

Con esos pensamientos algo deprimentes, aquel sonrojo que apareció, desapareció de golpe cuando cruzaba la puerta de la entrada. Pudo notar como un par de guardias la miraban con algo así de alivio y eso le sorprendió, pero decidió no darle tanta importancia.

No fue cuando termino dejar su reporte que todo se torno mas extraño. Con algo de nerviosismo, el Hokage le informo que no saldría de misión por un tiempo hasta que aclarara su asunto pendiente. El cual no sabía que tenía. Sus amigos la miraron preocupados pensando que ocultaba algo, pero ella rápidamente le demostró que no tenia ni idea de lo que hablaba.

Luego, por las calles mas de uno dio una alabanza al verla como si todos los problemas fueran resueltos de golpe. Frases como "por fin volvió", "estamos salvados", "nuestra tortura término" y demás frases por el estilo, se escucharon cuando ella pasaba cerca y empezaba a temer que algo malo hubiese pasado en su ausencia.

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En otro lado de la aldea, un par de amigas se escondían muy bien de los ojos del menor de los hijos del líder Uchiha. Su mentira había llegado tan lejos que temían haber puesto en peligro a toda la aldea.

- ¿Que haremos? – Pregunto genuinamente preocupada la rubia – El Hokage ya no lo mandara de misión..

- Solo hay que aguantar un poco más.. – Respondió nerviosa la pelirosa – Según Naruto, el Hokage recibió un mensaje diciendo que ya estaban volviendo.. seguro llegaran pronto y todo se solucionara..

- ¿Y como se solucionará si ni Hina-chan lo sabe? – Todas las dudas que tuvo en su momento y que parecieron esfumarse por momento, volvían con fuerza.

- Solo tenemos que encontrarla antes que él y ahí veremos que hacemos.. – Tampoco sabía como le haría con la peliazul que no estaba ni enterada de todo el asunto.

- Hina-chan nos matara.. – Soltó con pesar la rubia. Dudaba que pasara algo como eso pero se olvidaron de sus familiares – Si no lo hace ella.. Neji o Hanabi lo harán..

- Mierda.. – Se recordó la pelirosa. Había olvidado por completo a esos dos.

- ¿Que creen que pase..? – Ambas amigas escucharon una voz familiar y fue como si el cielo se abriera para ellas.

- ¡Volvieron! – Ambas se miraron mientras se tomaban de las manos como si la salvación llegara a ellas – ¡HINA-CHAN! – Gritaron ambas sorprendiendo a todo el equipo de rastreo que no hicieron mas que pegar un salto del susto.

- ¿Ch-Chicas..? – Pregunto con duda la peliazul al verlas en ese estado.

- No hay tiempo para hablar aquí.. – Rápidamente Ino corrió a ella y la tomo del brazo izquierdo.

- Cierto.. tenemos que hablar con urgencia en otro lado.. – Secundo Sakura tomándola del brazo derecho.

Así fue como sin esperar palabras de aprobación, ambas ninja comenzaron a correr con la peliazul que no entendía absolutamente nada. Ambos hombres y perro se miraron sin entender que sucedía y solo negaron con la cabeza.

Por separadas ambas eran un problema, pero cuando se juntaban, el problema se volvía para todos así que preferían no meterse y mas que nunca usaron la palabra marca registrada de los Nara

- Problemáticas.. – Dijeron al unisonó junto a un ladrido.

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Sin pensar mucho en donde charlar, y solo queriendo escapar de las calles de la aldea, el trio de kunoichis termino en los campos de entrenamiento del antiguo equipo siete. Seguro que no era el lugar mas escondido pero ambas cómplices, sabían que no tendrían tiempo para esconderse más.

El alivio que vivieron ellas, estaban seguras de que lo sintió toda la aldea y solo era cuestión de tiempo de que el Uchiha se enterara de que estaba de vuelta, es por eso que tenían que actuar rápido.

- Chicas.. – Hablo con duda la peliazul ya que aquello era extraño – ¿Su-sucedió algo?

- Antes que nada Hina-chan.. – Hablo la rubia – ¿Nos quieres?

- ¡Ino-cerda! – Se molesto la pelirosa, eso era jugar sucio pero tenía razón – Tiene razón.. ¿Nos quieres Hina-chan? – Pregunto con carita de cachorro abandonado.

- Claro que si.. – Respondió sin tartamudear ya que por supuesto que quería a sus amigas.

- ¿Y nos perdonarías cualquier cosa? – Ahora fue el turno de preguntar primero Sakura ya que, si era sincera, ella fue la de la idea.

- ¿Paso algo malo? – Eso ya era una pregunta extraña.

- Primero respóndenos.. – Dijo Ino ya que ella también era participe y no dejaría a su mejor amiga, caer sola en la volteada.

- Su-supongo que si.. – No estaba del todo segura, pero eran sus amigas, no podían ser malas con ella.

- Pues.. puede que.. – Comenzó a hablar primero Sakura – Puede que le dijéramos algo a Sasuke..

- ¿De-de-decirle q-que? – Por la mente de la peliazul pasaban millones de cosas. Pensó que quizás había sido algo obvia y sus amigas la habían delatado sobre sus sentimientos. Que quizás quisieron hacer algo bueno por ella y todo termino en peor y ahora el pelinegro no iba a querer verla en su vida. Que la alejaría como alejaba a todas las fans locas que lo perseguían. Temió que ahora su amistad se viera afectada por todo eso.

- Veras.. – Ino decidió decirle la verdad ya que podía ver lo afectada que estaba la peliazul – Inventamos que tenías una pequeña enfermedad..

- ¿Eh? – Todas las preocupaciones que habían pasado por su cabeza desaparecieron con esas palabras. Por lo visto no era algo tan grave como lo que se imaginó, simplemente podría decirle que se curo y listo, todo volvería a la normalidad – ¿Que enfermedad?

- Basorexia.. – Dijeron al unisonó ambas amigas.

Hinata no podía creer lo que escuchaba. Si bien se dedicaba a la parte pediátrica dentro del hospital, eso no quitaba que no investigara o que no le tocara leer de todo un poco y justo lo que habían elegido sus amigas era algo completamente vergonzoso. No podía créelo y todo su cuerpo reacciono a la vergüenza que se cargaba.

Sakura e Ino se preocuparon al ver como la peliazul se sonrojaba violentamente e incluso pensaron que su cuerpo expulsaría vapor de sus orejas. Nunca la habían visto de esa forma y en cierta forma lo podían entender. La pobre era tan vergonzosa que incluso hablar sobre un beso provocaba que ella llegara al desmayo.

Creían que dé la impresión es que aún no había caído en la inconciencia, pero de todas formas aprovecharían esto para poder salvar sus cuellos.

- Escucha Hina-chan.. – La tomaron por los hombros ambas – Tienes que aceptar la ayuda de Sasuke-kun.. – Dijo Sakura.

- ¿É-Él.. creyó e-e-eso..? – No podía creer que el pelinegro se creyera eso.

- No le dimos tiempo a averiguar.. – Dijo con pena Sakura no queriendo dar detalles sobre como lo lograron.

- Pe-pero.. q-que hare ahora.. – No sabia como reaccionaria cuando lo vea y le haga un reclamo.

- Solo deberías acep.. – Ino quería remarcar lo que Sakura había dicho pero una presencia tétrica se sintió en sus espaldas. Ambas voltearon y unos ojos negros bastantes molestos se clavaron en ellas tres – Sa-Sa-Sasuke-k-kun..

- Hyuga.. – Sasuke apenas miro a sus compañeras y solo se centro en la pelinegra. Podía verla sonrojada, temblando y nerviosa. No sabia si eso era producto de la enfermedad que tenía o que y eso le preocupaba.

- Nosotras los dejamos.. – Dijo Sakura conociendo a su amigo – Solo recuerda lo que dijimos Hina-chan..

Como si hubiesen visto al mismísimo demonio, cosa que no estaba lejos de la realidad, ambas amigas huyeron despavoridas ante la llegade del Uchiha.

Por su parte, Sasuke apenas reparo en la salida de esas dos. Había tenido la intención de ir a investigar sobre la enfermedad, cuando se topo con los hombres del equipo ocho por las calles de la aldea. Si ellos estaban, significaba que ella también estaba y solo tenía que buscarla.

Era extraño lo que le sucedía cuando quería buscarla por la aldea. Siempre parecía tener como un radar que lo llevaba directo a donde ella estuviese. Sea el lugar que sea. Desde pequeños le paso, cuando jugaban a las escondidas, nunca podía durar mas de cinco minutos escondida ya que siempre la encontraba. Y como en esa época, ahora sucedía lo mismo. Su cuerpo lo guio hasta ahí y sin mas llego encontrándola con sus dos compañeras.

- Sa-Sasuke.. – La voz de Hinata lo volvió a la realidad.

- ¿Porque no me lo dijiste..? – Pregunto molesto por el silencio sobre su enfermedad, esto parecía, o por lo menos sonaba, mas serio que un simple resfriado – ¿Porque no me dijiste que tenías Basorexia?

- No puede ser.. – Dijo Hinata muriendo de la vergüenza mientras se cubría el rostro con ambas manos. Quería gritarles a sus amigas por inventar algo tan vergonzoso.

- Debiste decírmelo.. – Había enojo en esas palabras, pero también un dejo de tristeza y angustia – Yo podría ayudarte a buscar.. una.. cura o algo.. – Soltó con pesar.

- ¿Eh..? – Hinata salió de su escondite tras sus manos y pudo ver como los ojos del pelinegro estaban cansados y dolidos. Realmente se estaba preocupando por su salud y en cierta forma, veía los mismos ojos que el terrateniente cuando miraba a su esposa. Parecía que había más en esa preocupación y sus pensamientos volaron a la misma idea que tuvo antes, que sus sentimientos podían ser correspondido. Por primera vez se sintió segura y se iba a jugar por lo que sentía. Si salía mal perdería a un gran amigo, pero quería creer que su amistad podría sobrevivir. Quizás no se hablarían por un tiempo, tiempo suficiente que le permitiría cambiar sus sentimientos y así volver a ser amigos. Pero si las cosas salían bien, ganaría mucho más.

- Escucha.. podemos pedirle al Hokage salir de misión y así investigar en otro lado.. – Comenzó a divagar Sasuke, no iba a dejar que muriera o que viviera mal su vida y si ella no quería decir lo que tenía, él la acompañaría con su secreto – Seguramente en otra aldea encontremos..

- Sasuke.. – Lo corto Hinata rápidamente tomando una gran bocanada de aire para darse valor – ¿Sabes que significa o que implica la Basorexia..?

- Claro.. – Quiso sonar seguro. No había tenido tiempo de investigar por las estúpidas misiones, pero no quedaría como un ignorante cuando buscaba ayudarla.

- ¿Entonces me puedes decir que es..? – Volvió a preguntar mientras lo miraba apenas de reojo por los nervios que tenía.

Sasuke se quedo de piedra, no tenía ni la más mínima idea, no sabia que inventarse o que decir, no sabia de donde sacar algún conocimiento y ahora quedaría como un tonto frente a ella.

- Veras.. – No lo iba a engañar, no quería que creyera eso de ella y aunque le doliese delatar a sus amigas, se lo tenían merecido por lo que hicieron – La basorexia es una parafilia.. – Vio al pelinegro abrir un poco mas de lo normal los ojos y supo que por lo menos esa palabra si la conocía, no indagaría en el porque y por ahora seguiría con lo que tenía para decir – Y.. etto.. detona las repentinas ganas de besar a una persona.. se.. se dice que el deseo es tanto que.. incluso.. puede.. emmm.. puede.. generar un.. or.. orgas.. – Ya no podía, había aguantado lo máximo que podía para decir aquello – Tu sabes.. no me hagas decirlo.. – Se sonrojo aún más, pero esta vez no se oculto tras sus manos sino que empezó a jugar con sus dedos.

- ¿Ti-tienes.. eso..? – Era la primera vez que escuchaba aquello y le sorprendía que ella lo tuviese, aunque una parte de él no estaba para nada molesto y toda la preocupación que lo había estando agobiando en la semana, parecía haberse ido. De todas formas, si ese era el problema, él con gusto podía dejarse besar por ella para que se calmaran esos deseos.

- ¡KYA! – Grito avergonzada Hinata – ¡Por supuesto que no! – Dejo en claro aquello – Desconozco por qué pero.. etto.. Sakura-san e Ino-san inventaron todo eso..

- Esas dos.. – Se molesto y avergonzó el Uchiha por haber caído en esa trampa/broma de esas dos.

- Si te soy sincera.. – Volvió a hablar Hinata tratando de que la ira del Uchiha sea menos – No pensé que te lo creerías.. o que bueno.. no investigaras que es..

- No tuve tiempo.. – Se sincero y como si un peso se le quitara, se tiro al suelo y tomo asiento. Pudo ver a la peliazul imitarlo y sentarse a su lado – Tuve demasiadas misiones estúpidas que no me dejaron ver que era.. supongo que esas dos tuvieron algo que ver..

Hinata esta vez no quiso defenderlas, de verdad la habían avergonzado y no intervendría, si él quería molestarse, que lo hiciera.

- ¿Te.. preocupaste..? – Pregunto con cautela – Pensabas.. ¿de verdad irnos para buscar una cura..?

- Por supuesto.. – Le dijo seguro – Como crees que no me preocuparía.. – Había reproche en esa frase, no podía creer que ella lo dudara.

- Claro.. – Acepto algo nerviosa – Es obvio que te preocuparías por tu vieja amiga.. – Trato de sonreír normal pero no esperaba que él le acariciara la mejilla – ¿Sasuke..?

- No.. no fue por eso.. – Se sincero Sasuke y se sintió tranquilo al saber que ella no lo alejaba y que lo miraba detenidamente a el y solo a el – Esto no sonada a un resfriado común.. pensé que tenias algo grave y no.. no podía imaginarme que iba a perderte y no podía hacer nada para ayudarte..

- Sasuke.. – Se conmovió Hinata. Podía sentir la misma mirada que había visto en su misión y tomando una gran bocanada de valentía que nunca había tenido, acorto cualquier distancia entre ambos y dejo que sus labios tocaran los de él. Sintió como él dejaba de tocar su mejilla y pensó que la alejaría y que había arruinado su amistad pero sus manos no la alejaron sino que la llevaron a acortar cualquier distancia que podía haber entre los dos – Sa-sasuke.. – Soltó en medio de un suspiro cuando ambos empezaron a subir de nivel el simple beso que empezó con un rose.

- Hina.. – El nombre de ella nunca sonó tan excitante como lo había dicho recién el Uchiha

Por lo general la llamaba Hyuga cuando había mas gente o cuando estaba molesto, por lo general la llamaba Hinata cuando estaban tranquilos compartiendo sus momentos, pero cuando la llamaba Hina, movía todas las fibras de su ser.

Sin darse cuenta, el beso los llevo a recostarse en el suelo. Parecía que estaban perdidos o absorbidos en su propio mundo.

- Creo.. – Soltó Sasuke cuando su cuerpo pedía algo de oxígeno pero aun así no se separo demasiado de ella – Que el que tiene basorexia soy yo.. – Sonrió de lado al verla tan sonrojada pero con una sonrisa.

- Quizás.. – Soltó Hinata mientras acariciaba suavemente sus mejillas – Ambos lo tenemos.. – Sonrió a lo divertido y vergonzoso que sonaba, pero si él no la rechazaba, era feliz.

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Un nuevo día empezaba en la aldea de Konoha y por muy extraño que pareciera, todos podían sentir paz en el ambiente.

La tétrica semana que había pasado, parecía un mal sueño a los que vivían hoy. El aire se sentía incluso mas puro de lo normal, los pájaros cantaban y danzaban por los aires, el sol parecía brillar más, pero sin llegar a ser abrazador. Todo parecía de lo más tranquilo y hermoso, como todos sintieron que debía ser.

- ¿No sientes que está todo muy tranquilo..? – Pregunto Ino a su amiga. Habían decidido ir juntas al trabajo que tenían en el hospital así que podían disfrutar de la caminata, aunque ese día estaba por demás tranquilo, claro que su punto de comparación era una semana donde había sido el infierno, pero aun así lo era.

- Si.. – Soltó Sakura en respuesta – Pero si lo comparamos con lo que vivimos, creo que cualquier día es tranquilo..

- Aunque siento que algo malo va a pasar.. – Se corrigió Ino – Va.. Siento que algo malo nos va a pasar..

- Creo que estas exagerando.. – Sakura le restó importancia – Solo debemos evitar a Sasuke-kun y a Hina-chan por unos días.. Cuando se les pase seguro que nos agradecerán..

- Eso espero.. – Ino no estaba del todo convencida, ni siquiera sabían si había funcionado o no la cosa.

Siguieron su camino hasta que empezaron a ver la entrada del hospital. Siguieron hablando sin prestarle más atención al lugar y mas que nada caminaron por costumbre por esas calles.

Pero antes de poder entrar, en la entrada del hospital, salieron varias personas que no esperaban ver y no entendían porque estaban ahí. Pudieron ver a tres Hyugas bastante molestos, los conocían, dos eran los eternos guardianes de la peliazul, Neji y Ko, y la tercera era la hermanita que desafortunadamente no era para nada como la mayor. También podían ver a dos miembros del clan Inuzuka, los hermanos Kiba y Hana con sus respectivos canes, ambos que, a pesar de siempre estar peleando, había una sola persona que los unía para un fin común. Luego estaba el Aburame, tan serio como siempre, pero podían notar sus insectos revoloteando sobre él. A lo lejos veían a dos Uchihas, pero estos más parecían divertidos con la situación que molestos.

Sintieron dos presencias a sus espaldas y se sorprendieron al ver a sus dos amigos abrazados sin ningún miramiento, como dejando en claro que ambos estaban juntos. Pasaron por un costado, pero ni les dirigieron la palabra a ellas dos, sino que el Uchiha fue el encargado de hablar, pero para los demás.

- Ellas fueron la del rumor.. – Soltó sin mas con una sonrisa burlona. No pensaba dejarlas ir como si nada.

- No-no-nosotras.. – Trato de justificarse la pelirosa.

- So-solo.. que-queríamos.. – Ino trato de decir algo cuando vio como todo el grupo daba un paso hacia ellas.

Ambas amigas se miraron y buscaron a su única salvación.

- Hi-Hina-Chan.. – Ambas la llamaron esperando que las salvara.

Pero rápidamente sus esperanzas se vieron esfumadas cuando notaron como la peliazul se escondía en el abrazo y pecho del pelinegro.

Definitivamente ella no les diría nada, pero eso no significaba que la peliazul no tuviese gente a sus espaldas que se encargarían de ensuciarse las manos para dejar a ella como la inocente que nunca reaccionaba. Aunque en su defensa, podían ver como en más de una ocasión miraba al pelinegro como cachorrito asustado, pero este volvía a negar todo. Era él el encargado de que ella no interviniera.

- Así que.. – Soltó Neji con bastante molestia – Inventando cosas de Hinata-sama..

- Muy valientes para inventar algo de mi Nee-sama.. – La pequeña Hyuga más parecía un Inuzuka que una Hyuga por cómo les gruñía.

- Los camaradas.. – Soltó Shino mientras se acomodaba los lentes – No deberían hacer eso.. – El reflejo del sol que dio a los lentes, lo hizo más temerario.

- Por suerte nos saltamos el desayuno.. – Soltó Hana acariciando la cabeza de sus perros.

- Y son de comer demasiado.. – Soltó Kiba junto a un gruñido de Akamaru.

- A nosotros no nos miren que solo estamos por la diversión y para que ningún civil salga herido.. – Soltó Shisui con burla al verlas a ambas muy nerviosas y es que el Hokage los había mandado a esa misión.

- ¡Pe-Per-Perdón! – Gritaron ambas y corrieron por sus vidas.

Sin darles ni un segundo de margen, todo el grupo encargado de proteger la integridad de la peliazul, salió corriendo para darles su merecido por lo que hicieron.

- No.. no debiste decirles nada de eso.. – Se preocupo la peliazul por sus amigas, si bien había dicho que no intervendría, no iba a hacerlo con el Uchiha, pero eso no debía ser así con sus demás amigos.

- Se lo merecen.. – Dijo sin importancia Sasuke – Eso les pasa por andar inventando cosas de mi novia..

- No-novia.. – Soltó por lo bajo la peliazul esperando no ser escuchada y es que aún no podía creerlo.

- Así es.. – Sasuke sonrió ante el sobresalto de la joven al ser descubierta – Bueno.. nos veremos cuando salgas..

- ¿Vendrás a buscarme..? – Le pregunto avergonzada y aunque siempre la buscaba, sentía que no era de la misma forma ahora que estaban en una relación.

- Claro.. – Soltó mientras levantaba su mentón para poder besarla lento – Aun tenemos que seguir con nuestro problema de basorexia..

La risa de la peliazul le daba la vida y ver como ella lo volvía a besar para luego despedirse y entrar a su trabajo de medio tiempo, le hizo pensar por un momento que se le fue la mano con sus dos compañeras.

- Para nada.. – Rápidamente esos pensamientos se alejaron de él. Bien merecido lo tenían por preocuparlo con la salud de su novia.

Y así sin más, se fue a su puesto de vigilancia para esperar que sea la hora de salida de la Hyuga. Y es que ahora con menos razón la dejaría sola.

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¡Buenas buenas! ¿Como esta mi gente bella ii hermosa? Jejejej aquí me tienen con otro one-shot. Sigo sin actualizar las historias que tengo pero bue.. por lo menos voy terminando las que tenía a medias siendo simples one-shot.

Que decir de esto.. Empecemos por el principio..

Parafilia: consiste en la presencia de frecuentes e intensas conductas o fantasías sexuales de tipo excitatorio que implica algunas cosas. O también se puede definir como un comportamiento de índole sexual.

Basorexia: Es una parafialia que detona las repentinas ganas de besar a una persona. El deseo es tan fuerte que incluso puede generar un orgasmo.

Terminada las definiciones, espero que entiendo que lleve la historia mas o menos a sus significados. Es interesante, (por favor padres no me maten) los distintos tipos de parafilia que hay.. de verdad hay algunos muy graciosos.. este en lo personal me pareció de lo más inocente que podría haber, a la vez que gracioso..

De donde salió la idea.. pues de otro fanfic pero ya no recuerdo bien si esta igual igual o la idea es igual.. espero que no porque no pude encontrarlo.. igual es de otro fandom.. uno de Fairy Tail..

En fin.. espero que les sacara un sonrisa o que por lo menos lo hayan disfrutado como yo lo disfrute de escribir en mi trabajo.. (patroncita no me despida por estar escribiendo)

¡Nos leemos luego!

_¡Mumumuak!_